El Filme I
Dos productores del cine porno convencidos de que se requiere
hacer algo nuevo, novedoso y distinto al acostumbrado formato ya tan gastado en
las películas XXX y que en la búsqueda de nuevos mercados de interés de las
personas, ávidas de nuevas formas de placer, deciden incursionar en
conformaciones distintas, dentro de temas que llaman la atención por la
promiscuidad que destilan las historias. En "Incesto, Magia y Tabú" dos jóvenes
con nuevas ideas son quienes dan con la fórmula mágica para lograr incrementar
la curiosidad del público consumidor ansioso de satisfacer su morbo hacia este
tipo de temas, logrando incrementar las ganancias de los productores.
El Filme I
Enrique y Mónica son lo que puede decirse la pareja ideal, en
todo están de acuerdo. Entre ambos han montado una productora de películas para
gente adulta, todo iba saliendo gracias al arduo trabajo que desempeñaban,
aunque las ganancias no eran del todo lo que se esperaba para alguien que se
dedica a estos menesteres, entre lo que se llevaban los actores, la producción y
la distribución, la ganancia se veía reducida tomando en cuenta la feroz
competencia existente entre quienes se dedican a esta clase de filmes.
Alejandra y Carlos los hijos de Patricia, han estado
analizando la causa de que muchas productoras siempre conserven el mismo formato
para la elaboración de estas películas, atribuyendo la falta de imaginación en
la gran mayoría de películas que tratan sobre el tema del sexo porno para
adultos. Tanto Patricia como Alejandra han hecho sus estudios en el importante
tema de la psicología humana y Carlos se consideraba así mismo como un buen
profesional en comunicaciones, de 24 y 22 años respectivamente, Alejandra y
Carlos estaban convencidos de que su tío Enrique, aún no había logrado un éxito
completo por la carencia de motivaciones que reflejaran las inquietudes intimas
que tienen algunas parejas. Patricia era quien compraba todas las películas que
producía su hermano y junto con sus hijos las analizaba con afán de crítica
sobre el tipo de argumentos que se daban, la carencia de congruencia en las
historias y en general sobre la mala actuación de los artistas.
Llevaban un año sin verse, cuando habló la tía Mónica para
saludarlos e invitarlos a pasar parte de sus vacaciones en la casa que habían
adquirido.
- Ale, ¿Qué tal cómo están, querida? ¿No te acuerdas de tu
tía Mónica?
-¡Tía Mónica!, ¡Qué placer escucharte, querida!
- ¡El placer es mío, amor!, ¿Cómo están tu hermano y tú
mamá?, ¿Qué cuentan?
- Nada tía, aquí aburridos de lo mismo siempre, si no fuera
por los momentos tan padres que nos damos, mamá, mi hermano y yo, no sé que
sería de nuestras vidas.
- Amor, pero si ustedes viven la vida tan intensamente como
la vivimos tu tío y yo, ¿Qué más quieren?
- Nada, tía, sólo que a veces hace falta algo más… no me
quejo, pero si quisiéramos estar en otras partes, con otras ocupaciones. No me
hagas caso tía es que a veces nos enfada lidiar con las mismas mentalidades
obtusas de la gente.
- ¡Su tío y yo queremos que vengan acá para que disfruten de
la casa y de la alberca!, Creo que les vendría bien un cambio de ambiente, ¿Tú
que dices, amor?
- ¿De verdad? Ya hace un año que no nos vemos desde la última
vez, ¿te acuerdas, querida?
- ¡Y cómo no acordarnos si los cinco la pasamos
increíblemente bien! Tu tío siempre piensa en ti y en tu mamá y hasta me dijo
que le gustaría que trabajaran un tiempo con nosotros, para ya saben, ayudarnos
a encontrar nuevos actores, o también si lo prefieren para participar en
nuestras producciones.
- No estaría mal cambiar un poco de ambiente, tía, ahora que
me acuerdo, te dije que tengo unos primos en México que son hijos de mi tía
Elvira y del tío Roberto, ya sabes, los mojigatos de la familia, si supieran lo
que hacen sus angelitos cuando no están ellos en casa, de seguro ya les habría
dado un infarto.
- ¡No me digas!, Creo que lo adivino, son esos que me
contabas, Si un tal Luis y ella… Maricarmen, si, claro que me acuerdo bien.
¿Todavía andan en aquello?
- Igual que nosotros, tía, igualito, sólo que nosotros si
contamos con la aprobación de mamá y su participación.
- Ni que lo digas, Oye sobrina, ¿Y crees que ellos estén
interesados en participar como actores de algunas de nuestras películas?
- Si le dan al tema, tal vez, ¿por qué no?
- Oye por que no vienen y aquí lo platicamos con tu tío,
¿Crees que quiera venir mi cuñada y mi sobrino? La invitación es para todos…
- ¡Claro tía!, hasta estábamos pensando seriamente en irnos a
la playa este fin de semana, que mejor que estar con ustedes.
- Pues no se diga más y me dicen cuando llegan para ir por
ustedes al aeropuerto, su tío estará encantado, aún no se le olvida, lo de
aquella noche…
Patricia está encantada de volver a ver a su hermano y a su
cuñada. Carlos que también se encuentra estresado con el trabajo, decide pedir
sus vacaciones para acompañarlas y saludar a sus tíos. Con todo esto es que
deciden ir a la ciudad de Los Ángeles. Enrique y Mónica habían decidido no tener
hijos dada la naturaleza de su trabajo el cual requería de viajes constantes, y
de estar a la búsqueda de nuevas locaciones para las producciones.
La casa de Enrique y de Mónica es amplia, con un vistoso
jardín al frente y alberca en la parte de atrás, cubierta por frondosos árboles,
de manera que podían gozar de una total intimidad quienes hicieran uso de ésta.
Debido a las ocupaciones de ellos, Patricia y sus hijos Alejandra y Carlos
tienen que esperarlos a que regresen a la hora de la comida, para luego verlos
por la noche debido a la presentación de una nueva película.
Patricia ha preparado unas bebidas para ellos, Whisky para
ella y cervezas para los muchachos que ya están dentro de la alberca,
disfrutando del agua tibia que proporcionan unos calentadores solares conectados
en serie y que mantienen el agua a temperatura adecuada.
- Ven mamá, que el agua está exquisita, te va a gustar…
- ¡Ya voy!, les traigo sus cervezas, que bueno que su tío nos
sugirió meternos a la alberca.
- Deberíamos de tener una así en casa, mamá.
- Si tuviéramos el dinero que han hecho sus tíos, créanme que
así sería.
- ¡Estate quieto, Carlos!, ¡Sabes que no puedo decirte que
no!
- ¿Qué le haces a tu hermana, hijo?
- ¡Nada mamá, nada, sólo estaba jugando!
- ¡Sí cómo no!, Me está metiendo el dedo dentro del culo,
mamá.
- ¡Carlos!, ya te dije que cuando tu hermana no quiera algo,
no seas tan llevado.
- ¡Es que se me antoja hacerlo con Alejandra, mamá!, El sol
está rico y me excita verla desnuda.
- ¿Entonces de que vale que vayamos a los campos nudistas si
te sigues excitando con tu hermana cada vez que la ves sin ropa?
- ¡Tiene su verga bien parada, mi hermano, mamá! Y me la está
pegando.
- ¡No te portes así de incestuoso con tu hermana, Carlos!
- ¡Ay, mamá, a veces eres bien aguafiestas!
El cuerpo desnudo de Patricia, luce un bronceado perfecto,
sus pechos llaman mucho la atención, medianos, de copa "B" pero firmes, hacen
lucir más su talla 34, la cual ha logrado mantener gracias al gimnasio y aunque
no tiene las nalgas tan apetitosas como las de su hija, Alejandra que están
redondas y paraditas, sin embargo, no es motivo para que pasen desapercibidas
para Carlos. Sentada sobre la cómoda silla de la alberca saborea su Whisky, se
dispone a continuar untándose la crema de bronceado, cuando sale Alejandra de la
alberca, Carlos no deja de observar la excitante forma de contornearse de su
hermana, Alejandra procede a secarse el exceso de agua, tendiéndose a un lado de
su madre para disfrutar los rayos del sol que a media mañana aún no calientan en
exceso.
- No debemos estar mucho tiempo en el sol, porque no quiero
que nos quememos, pequeña.
- Pásame el bronceador para untártelo, mamá…
Los pechos de Alejandra son de tamaño mayor a los de su
madre, estos se balancean con gracia sobre la espalda de Patricia. Con sus manos
la acaricia y da masaje con la crema, luego se vuelve a petición de Alejandra y
ésta repite la operación primero con sus piernas, luego acariciando con suavidad
el vientre materno, hasta llegar a sus pechos maduros, de mujer suculenta y
deliciosamente apasionada a sus 39 años, estos están bien formados y sumamente
apetitosos, sus pezones se levantan apuntando al cielo. Carlos no pierde escena
de lo que acontece entre su hermana y su madre. Alejandra le saca la lengua a su
hermano, como burlándose de él, éste parece perder la compostura en esos
momentos.
Luego de eso, Alejandra de manera provocativa le muestra el
esplendor de su hermoso trasero, se monta sobre Patricia, que sonriendo le
acaricia las piernas, pasando posteriormente sus manos sobre los pechos de su
hija, dibujando círculos concéntricos alrededor de las areolas de los llamativos
pezones que ya se muestran ligeramente alargados y duros.
- ¡Estoy excitada, mamá!
- ¿Te excitó tu hermano?
- ¡Mmmh!, pues sí, pero quiero jugar un rato más con él…
- ¿Y que te gustaría hacer, entonces?
- ¡Mmmh, pues pensaba que tú y yo!... ¡Ya sabes!
- ¿Quieres que nos demos una buena mojada, o te gustaría que
pasáramos a algo más?
- ¡Sí, podemos empezar por eso de la mojada!, ¿Te parece?
- ¡Estupendo!, empecemos por nosotras y que tu hermano se
excite viéndonos.
Carlos se queda observando como las bocas de sus más grandes
amores se buscan para prodigarse en múltiples besos, llenos de calor, de pasión,
así siempre se han querido los tres y sin embargo, parece que siempre se trata
de algo nuevo, distinto. Alejandra lo mira de nuevo provocativamente, sonriendo
y lanzándole besos con la mano, mientras se entrega de lleno a los placeres
prohibidos que desde chicos acostumbraban tener entre ellos y a los que luego se
sumo Patricia. Jala uno de los pezones de su madre entre sus labios y se prende
del pecho, simulando amamantarse, la saliva de ella, empieza a escurrir por el
seno de su madre, luego toma una paleta de dulce, esto hace incrementar su
salivación, de modo que está va escurriendo con lentitud hasta que después de
algunos inquietantes minutos para Carlos, llega cerca de la vagina de Patricia.
- ¡Mira nada más cómo me has dejado los pechos, hija!
- ¡Te quiero, mamá!
- ¡Y yo a ti pequeña, me ponen muy caliente tú y tu hermano
con sus locas fantasías incestuosas!
- ¿Te puedo lamer abajo, mamá?
- ¡Pero luego me toca a mí!, ¿de acuerdo?
Alejandra comienza a lamer el chochito de su madre que ahora
se yergue sobre sus abultados labios, recién rasurados, mostrando la turgencia
que le ha causado la traviesa lengua de su hija, que sin perder la compostura
continua saboreando la paleta de dulce rojo sabor cereza, haciendo caer las
gotas de caramelo revueltas con su saliva a todo lo largo de los humedecidos y
carnosos genitales, aprovechando la ocasión para incorporarse y poner su ya
también caliente y mojada parte, uniendo sus vaginas en una apasionada e
incestuosa caricia, que estuvo a punto de terminar en una suculenta venida, de
no ser porque…
- ¡Carlos!, ¿Qué haces aquí?, ¡Qué no ves que estoy ocupada
con mamá!
- ¡Pensé que tal vez mamá, podría hacer con mi pene lo que tú
hiciste primero con sus pechos!, ¿tienes otra paleta, hermanita?
- ¡Ponme tu pene cerca de mi boca, hijo y mira como tu
hermana me saborea!
- ¡Ten mamá, es todo tuyo!
- ¡Es mío y de tu hermana también, porque quiero que me
ayudes también tú, pequeña!
- ¡Lo que tú digas, mamá!
- ¡Abre tu boca, hija y métete la verga de tu hermano bien
adentro, mientras yo lleno tu boca con mis besos y mi saliva!
Así mientras la boca de Alejandra trabaja mamando la verga de
su hermano, Patricia, besa la boca de su hija, haciendo más cantidad de saliva
al chupar la otra paleta.
- ¡Mamá ya no aguanto, me quiero venir! –Carlos se muestra
impaciente.
- ¡Métete, hijito y disfruta a tu madre y a tu hermana
juntas!
La excitación lo tiene al borde de la eyaculación, por lo que
mientras Alejandra besa a su hermano en la boca, Patricia prueba los pechos de
su hija y recibe el semen caliente de su hijo dentro de su vagina, revuelto con
sus salivas y el dulce caramelo de cereza de la paleta que fue protagonista en
esta ocasión del coito incestuoso con sabor a cereza.
El tiempo transcurre con rapidez, de manera que son Enrique y
Mónica quienes encuentran al trío filial aún llenos del pegajoso dulce de
caramelo adosado a sus cuerpos. Enrique no se mantiene ajeno a los gustos y
preferencias de su hermana, con quien siempre ha compartido momentos de un
apasionado y tórrido romance, de eso siempre estuvo enterada Mónica, con quien
finalmente se casa. En varias ocasiones ha sido su mujer la principal
protagonista en varias de sus mejores producciones XXX, creando un
reconocimiento dentro del medio artístico. Para ella a pesar de haber
participado en situaciones de sexo, esta, sin embargo, le causa cierta
extrañeza, y vaya que ha visto muchas cosas, pero un incesto entre madre e
hijos, le resulta algo fuera de lo acostumbrado en el medio, y aunque el amor
entre Patricia y Enrique como hermanos y amantes que fueron, lo supo comprender
muy bien, el amor entre madre e hijos le resulta más excitante de lo que pensó.
Luego de que a petición propia, le sugiriera a Enrique,
realizar una escena de coito con su cuñada, la cual quedó plasmada en uno de sus
más famosos filmes, ella misma fue quien posteriormente le insinuara el realizar
un filme algo distinto, en el cual se incluyeran escenas de incesto, pues
conocía de artistas amigas suyas en el medio, quienes luego de haber sido vistas
practicando escenas de sexo candente por personas de su familia, les llegaran a
proponer situaciones que a veces ellas mismas no habían aceptado por el temor a
realizar el coito con alguien de su propia estirpe y en casos extremos, supo
también de personas que habían sido obligadas a realizar el acto incestuoso por
la fuerza o manteniendo una presión psicológica. Y un incesto así forzado, no es
algo que se disfrute de común acuerdo.
Eso lo había ya planteado con Enrique luego de haber
platicado con sus sobrinos, con los cuales aceptó también compartir el lecho
conyugal, Alejandra y Patricia se habían compartido con Enrique y con ella y
Carlos había disfrutado la maestría con que Mónica hacía el amor. De esta forma
pensó que la idea que tenían sus sobrinos, respecto de un proyecto que ya le
habían planteado, sería merecedora del apoyo de su marido.
- ¿Enrique, te acuerdas cuando estuvimos con Patricia tu
hermana y con tu sobrina, disfrutando el amor como no lo habíamos sentido en
mucho tiempo?
- ¡Me acuerdo, Mónica, tu misma fuiste quien lo sugirió!
- ¡Sí!, y fue algo muy bello, muy distinto a todo cuanto
había hecho en las películas.
- Patricia mi hermana estuvo increíblemente bien conmigo,
hasta pensé que te podías haber encelado al vernos eyacular a los dos.
- ¡Cómo piensas, tal!, si se que Patricia y tú son hermanos y
que ya lo habían hecho anteriormente muchas veces. No puedo tener celos de mi
propia cuñada y menos de tus sobrinos. Lo único que sentí fue que tuvieran que
irse al día siguiente. Hubiera querido seguir disfrutando más con todo lo que me
hicieron sentir esa noche.
- Bueno, ¿Y a que viene todo esto mujer, ¿quieres que nos
acostemos todos otra vez? Ya sabes que te diré que sí…
- ¡Claro que quiero, Enrique!, Sabes que quiero a mi cuñada y
a tus sobrinos, pero lo que quiero decirte también es algo que ellos mismos me
plantearon y que quiero que tomes en cuenta para nuestro próximo filme.
- ¡Mmmh!, ¡Tú dirás de que se trata!
- Cómo bien sabes una de las películas XXX, que más éxito
tuvo fue la serie de Tabú, porque en ella se presentaban escenas de incesto,
Incesto entre hermanos, entre el hijo y la mamá, entre el papá y la hija, y todo
giraba alrededor de esa palabra que considero mágica: Incesto.
- Nuestras películas son bien acogidas, has participado con
otras mujeres y hombres realizando escenas de sexo, y eso nos ha permitido
darnos ciertos lujos, ésta casa por ejemplo, no creo que sea muy conveniente
cambiar la temática de ellas.
- Lo que quiero que entiendas es que el Incesto produce mucho
morbo, el saber que es tu hermano o tu padre es el que te está cogiendo, a
nosotras las mujeres nos excita, es una fantasía que muchas soñamos, pero que a
la vez pocas son las que pueden disfrutarlas por distintas razones. A veces los
hermanos o el padre de una son muy salvajes y pueden obligarnos a hacer algo a
la fuerza, y eso no es disfrutar lo que estamos imaginando. También el saber que
nuestro hijo es quien nos desea, nos produce una satisfacción morbosa, me
imagino que tal vez tanta como el saber que nuestra propia hija nos desea, o el
hecho de ver que nuestros hijos practican el incesto y que nosotras podemos ser
partícipes de su dicha, nos mantiene calientes. Aunque sea en nuestras
fantasías, ¿Lo entiendes?
- Lo entiendo porque yo he disfrutado mucho el sexo con mi
hermana y ahora también con la hija de ella, el saber que son madre e hija me
gusta, disfruto el contacto con ellas, ¿pero que hay con ello?
- Alejandra y Carlos quieren que reproduzcas la vida de ellos
dos con su madre, porque recuerdan cada momento desde que se dio la relación
entre los tres y les gustaría que fuera una especie de homenaje porque ha sido
lo mejor que pudieron haber experimentado. Lo hicieron porque querían hacerlo
los tres, lo hicieron porque juntos lo disfrutaron, y nadie los obligó ni les
impuso el acostarse juntos. Lo hicieron porque los tres quisieron hacerlo. Fue
su fantasía sexual y se realizó en ustedes, te incluyo a ti, y aunque yo también
lo disfruto, no son de mi sangre en realidad. Y aunque no lo hice ni con mi
padre ni con mis hermanos, tuve sueños húmedos de más joven en los que hacía el
amor con ellos, y eso me excitaba.
- Entonces lo que tratas de decirme es que la película
estaría dirigida a muchas mujeres que han tenido ese tipo de fantasías.
- ¡Sí!, y por otra parte también la disfrutarían muchos que
si ejercen el incesto con sus familiares, sean, tíos, sobrinos, hermanos, primos
o padres con hijos.
- ¿Ya lo platicaste bien con mis sobrinos?
- ¡Sí!, ya lo platique.
- ¿Ya existe un guión?
- Alejandra y Carlos ya lo tienen listo.
- ¡Bueno!, diles que me lo dejen sobre la mesa de la entrada
y analizaré la posibilidad con mis asistentes, pero por lo pronto esta noche,
los quiero a todos en nuestra cama. Y dile a mi hermana que primero quiero verla
haciendo el sexo contigo.
- ¡Tus deseos son ordenes, querido!
Continuará…