EL SONIDO
Nora se estaba poniendo nerviosa. Escuchar ese tipo de sonidos, nunca le
había gustado, y menos aún ahora, con los niños en casa, y preguntando que era
eso. Por suerte, los peques dormían la siesta y no tendría que inventar ninguna
excusa inexplicable: un juego, la televisión, la radio, cualquier cosa con tal
de no decirles la verdad.
Aunque no tendría problemas en explicárselo cuando llegara el momento, era
demasiado pronto, ellos aún eran demasiado pequeños para comprenderlo.
Aún así, los niños no eran la única razón de su nerviosismo, su marido,
también estaba últimamente alterado por esas vibraciones. En parte lo
comprendía, aunque lo quería, y se había adaptado a el, no dejaba de ser un
macho, un varoncito, un ejemplar masculino de la especie, y como tal,
susceptible de ser alterado por cierto tipo de estímulos externos.
El problema era que después de 10 años de matrimonio, ya habían pasado una
serie de fases, y especialmente con los niños, la cosa se había tranquilizado
mucho, es más, habían llegado a una especie de pacto implícito, a un acuerdo no
escrito, a un status quo, que de alguna manera satisfacía a ambos.
Solamente en circunstancias de tranquilidad y relajo, ese era el pacto al que
habían llegado, tras pasar por un par de situaciones comprometidas y frustrantes
con los niños.
Durante la semana, con el estrés del trabajo era imposible, y los fines de
semana, tenían que ocuparse de los niños en cuerpo y alma, y acababan mas
agotados aún, casi deseando que llegara el lunes y empezara la rutina laboral y
escolar, para reponerse del esfuerzo del fin de semana. Por eso, cada quince
días intentaban endosar a los niños a los abuelos, tíos o alguna baby sitter,
para tener un momento de intimidad, pero definitivamente esos ruidos habían roto
esa situación.
Escuchar esos ruidos a todas horas cuando estaban en casa estaba desquiciando
a su marido, lo intranquilizaban, lo molestaban, lo enervaban, y claro esta, en
algunas situaciones lo excitaban, y hay estaba el problema, precisamente hay,
porque a la situación de faltas de oportunidades, se añadía la situación que a
José Luís estaba llegando a una edad difícil, a los 45 años, cuando un hombre
empieza a sentir ciertas dificultades, no siempre, pero en algunas
circunstancias especiales, y precisamente las propiciadas por los dichosos
ruidos de los vecinos.
Desde luego, que el sitio donde vivían no ayudaba mucho, una casa que a todas
luces se había quedado pequeña para su familia, para ella, para su marido y sus
dos hijos, y aunque estaban construyendo una casa mas grande, ese contexto no
ayudaba mucho, ya que se veían sometidos a todas clase de situaciones
estresantes propias de estas circunstancias, los gastos, las decisiones, las
desavenencias entre ellos por pequeños detalles de la casa, los cambios de
planes sobre la marcha, todos estos condicionantes sometían a la pareja a una
situación de desgaste.
El consuelo era que cuando terminaran, por fin podrían llevar una vida más
tranquila, ordenada y espaciosa, y sobre todo sin ruidos.
Porque para Nora, lo peor de todo era aceptar ante ellas misma, que los
ruidos de los vecinos también estaban afectando su tranquilidad interior, y
aunque le molestaban, paralelamente, a veces, había una sensación rara,
desconocida, que la intranquilizaba y la perturbaba.
Y es que desde que los nuevos vecinos habían alquilado el piso contiguo,
estaban liados a todas horas, por las mañanas durante el desayuno, al mediodía
cuando llegaban de trabajar, y después de comer, por la noche, y los fines de
semana a todas horas, y eso si, no entendía como duraban tanto tiempo, el
alcalino, le había puesto ella como mote a Pablo, porque podía escuchar a Maria,
su pareja, durante minutos y minutos, a veces hasta horas, y aunque no siempre
sus jadeos eran de la misma intensidad, había veces que se subían bastante de
tono, ella pensaba que sería cuando Maria alcanzaría su orgasmo, y como durante
una misma sesión, ella podía escuchar los altibajos, como si un recital de opera
se tratara, Nora sospechaba que Maria alcanzaba, varios orgasmos durante una
sola sesión con Pablo, e ingenuamente se preguntaba si sería multiorgásmica, o
es que Pablo, aguantaba tanto que podía llegar al climax varias veces, cosa que
desde luego a ella nunca le había ocurrido con su marido, ni ahora, que no
pasaba por sus mejores momentos, ni tampoco al principio de su relación, cuando
ocasionalmente habían echado alguna vez mas de un polvo y ella si había llegado
a un par de orgasmos, eso si en dos polvos diferentes.
Nora, se consideraba a si misma una mujer con gran control sobre las
situaciones, y sobre todo, sobre ella misma, por eso, la preocupaba las
sensaciones que a veces, esos ruidos la provocaban, sensaciones, que ella sola
hacia tiempo, mucho tiempo que no sentía.
Le preocupaba, que ese ruido, que al principio le sonaba como una estridencia
desagradable, le resultaba cada vez mas, como un alboroto incitante, como un
zumbido cautivador, y francamente, esto le incordiaba, porque no sabía como
comportarse ante esta nueva situación.
Particularmente ese día, el sonidito la estaba poniendo muy nerviosa, pero un
tipo de nerviosismo, que no sabia como afrontar, una desazón, a la que no sabía
como enfrentar, un desasosiego, al que no sabía como poner nombre.
Nora, se aseguro que los niños dormían, cerró su puerta, y sin estar muy
decidida fue a su dormitorio, contiguo al de Pablo y Mario, desde donde sabía
que podía escuchar mejor el sonido.
Se encontraba bastante insegura, de hecho se preguntaba a si misma porque iba
hacia allí, porque normalmente, huía de ese sonido, que hoy la estaba resultando
tan llamativo.
Al llegar a su cuarto, se dijo a si misma, que quizás seria una buena idea
intentar conciliar una siesta, aprovechando que los niños estaban dormidos, para
descansar un poco también, aunque en honor de la verdad, casi ni ella misma se
estaba creyendo esa excusa que se daba.
Se dirigió a la cama, sigilosamente, como para no molestar, para no
distorsionar con esos sonidos, que le estaban resultando tan inquietantes, y ya
tumbada en la cama, pudo apreciar con más claridad, los jadeos de María.
Nora se sentía extraña, no sabia como definir esa sensación, o mejor dicho si
lo sabia, pero la asustaba admitirlo, ponerle nombre a esa idea, que estaba
pasando por su cabeza, porque con las excepciones de los encuentros esporádicos
que tenia con José Luís, ella nunca había sentido la necesidad de "eso", y
aunque estaba sola, simplemente pensando, le costaba especificar aún en sus
pensamientos, que significado le daba a "eso".
Mientras los suspiros de Maria, seguían, y subían, tanto en intensidad, como
en aceleración, y Nora, empezó a sentir, como su corazón también empezaba a
acelerarse, lo que la hizo azorarse un poco más. Estaba tendida en la cama, con
una camiseta de algodón y unos calzoncillos tipo boxer de su marido, y al sentir
su corazón acelerarse, se asusto un poco y hecho su mano al corazón, y sin
querer, se toco uno de sus pezones, y sintió un pequeño escalofrio por todo su
cuerpo.
Aquello la hizo ponerse aún mas nerviosa, aunque no quería admitirlo, estaba
percibiendo sensaciones, que ella sabia que estaban relacionadas con el sexo,
pero para ella era muy difícil de admitir, que a sus 35 años, con sus dos hijos
durmiendo en la habitación de al lado, se estaba excitando como una colegiala.
Nora, se incorporo, y se sentó al borde de la cama, estaba intentando pensar
fríamente que hacer, pero Maria, y su corazón le estaban imponiendo un ritmo, al
que se hacia difícil resistirse.
Noto el pequeño latigazo de un interés que despertaba, muy débil, como una
onda sonora que apenas se percibe, pero que contiene señales de aviso, que se
iban transmitiendo y alcanzándola a ella de lleno.
Se sintió invadida por un deseo indeterminado, que recorrió su piel y aumento
la temperatura de su rostro.
Se levanto, y se acerco a la pared, buscando escuchar esos ruidos, esos
gemidos de Maria que la estaban haciendo perder el control. Al llegar a la
pared, pego su oído, y percibió un poco mejor los sonidos de ese cuarto,
sintiendo de nuevo como su corazón se aceleraba. Esta vez, cuando se toco el
pecho, no buscaba su corazón, sino uno de sus pezones, que duro como una piedra,
transmitió una sacudida por el resto de su cuerpo, y cuando inconscientemente
bajaba su mano hacia su entrepierna, sonó su móvil en el salón.
Era Rafael, el contratista que le estaba haciendo la casa,
Nora: Rafael, que tal?
Rafael: Bien Nora, te hablo en buen momento?
N: Si claro, dime,
R: Seguro que puedes hablar, te escucho un poco raro…
N: No, no es nada
R: Era por el tema del piso, del suelo de la casa, por si habíais decidido ya
N: había quedado en decidirlo mañana con José Luís, si te parece, mañana
hablamos y te digo la respuesta definitiva.
R: Muy bien, pero no lo dejéis, que ya vamos con retraso.
N: No te preocupes, mañana hablamos.
R: De acuerdo hasta mañana entonces.
Al colgar, sintió a sus hijos llorando, y fue a buscarlos…
LA VISTA
Al día siguiente, aprovechando que era fiesta local, Nora, estaba con su
familia en la playa. Esos días de descanso, solían ir a una playa muy bonita, un
poco mas alejado y de difícil acceso, entre acantilados, en las que solía haber
todo tipo de gente, e incluso algunos practicaban el nudismo.
A ellos les gustaba sobre todo por la dificultad de acceso, que hacia que se
estuviera relativamente tranquila, sin demasiada aglomeración de gente ni de
ruidos.
A Nora, ademas, le hacían gracia todas esas leyendas urbanas que circulaban
en torno a las playas nudistas, sobre promiscuidad, sexo, intercambio, etc.,
nunca había visto algo parecido. Eso si, se veían parejas homosexuales que se
expresaban libremente sus sentimientos, pero de lo demás, nada de nada.
Aprovecho la comida, para comentarle a su marido la llamada del día anterior
sobre el tema del suelo de la casa, y como no estaban totalmente de acuerdo,
discutieron un poco, lo cual dejo un ambiente un poco amargo.
Normalmente, tras la comida, si conseguían que los niños durmiesen, ellos
también aprovechaban para echar una pequeña siesta, y cuando consiguió que los
niños conciliaran el sueño, pensaba en retomar el tema de la casa con su marido,
pero vio que este también estaba dormido.
Mejor, pensó, así tengo un momento para mí, para relajarme y pensar.
Realmente, le apetecía dedicarse unos momentos a si misma, y a reflexionar sobre
lo que le había pasado el día anterior, así que tomó una de las toallas, y se
alejo un poco de la sombrilla para asolearse.
Aunque ella solía usar el bikini, se quito el sujetador, para no dejarse
marcas, y mientras se protegía sus pechos con crema, no pudo dejar de recordar
las sensaciones vividas.
Después de colgar el teléfono el día anterior para ocuparse de los niños, y
aunque había intentado aparcar esas sensaciones y recuerdos en algún rincón de
su cabeza, estas habían permanecido de una manera latente el resto de la tarde
en su interior, y ahora que tenia su mente libre de preocupaciones, estos
recuerdos volvían con mas fuerza.
La verdad es que no se sentía muy satisfecha de si misma, de haber caído en
esa especie de tentación, definitivamente, no era algo de lo que estar
especialmente orgullosa, pero a medida que reflexionaba sobre esto, volvía a su
subconsciente la situación del día anterior, y la sensación de perturbación
volvía a revivirse.
Nora estaba tomando el sol, extendida hacia arriba, y como se daba cuenta que
esas sensaciones estaban afectando a sus pezones, se sintió un poco avergonzada,
y se dio la vuelta, de manera que quedo tumbada con la espalda hacia el sol, y
cruzo sus brazos para apoyar su cabeza sobre ellos.
No debo pensar mas en eso, se repetía, no esta bien eso que hago, ya no tengo
edad ni situación para pensar en ese tipo de cosas. Intento concentrarse en el
paisaje, para expulsar las otras ideas de su mente.
La playa era realmente bonita, eran unos acantilados naturales, en la costa
de Granada, y las montañas prácticamente terminaban a orillas del mar, con lo
que la combinación de los elementos arena, mar y montaña se sucedían en apenas
50 metros, resultando un paraje encantador.
Además la playa estaba muy tranquila, muy poca gente conocía el sitio, y
tenía un acceso un poco difícil, por lo que poca gente se acercaba.
A lo lejos vio como un chico se acercaba con una mochila, y aunque
normalmente le gustaba estar sola con su familia, sintió una extraña curiosidad
de donde y como se situaría, aunque inmediatamente de sentir eso se disgusto un
poco consigo misma por tener tales pensamientos.
Para evitarse esos pensamientos, descruzo los brazos, y apoyo la cabeza sobre
la playa, mirando en la otra dirección, donde se encontraba su familia. Mejor
evitar tentaciones, se repitió a si misma, pero inmediatamente, vio entrar al
chico en su campo de visión, y observo como empezaba a situar su toalla como a
10 mts por encima de su marido y de sus hijos, que seguían durmiendo, de manera
que entre las tres partes formaban una especie de triangulo, y a ella le bastaba
con subir o bajar un poco la mirada para fijarla en unos o en otro.
Como la verdad le daba un poco de recato volver a girarse, se quedo mirando
al recién llegado.
Era un chico de unos 25 años, moreno y alto. Mientras el iba extendiendo su
toalla, una duda maligna, se iba formando en la cabeza de Nora, y aunque le daba
cierto bochorno pensarlo, se preguntaba a si misma, si el chico se desnudaría
completamente para tomar el sol.
Cuando, se volvió y se quito la camiseta, Nora trago un poco de saliva
involuntariamente. El chico estaba bien formado, tenia unos pectorales de
nadador, unos abdominales marcados y unos brazos bastante bien formados.
Inmediatamente tuvo que pensar en su amiga Marta, con la que había quedado el
día siguiente para correr. Marta era una mujer, un poco ligera de cascos, según
su propia interpretación, a la que le gustaba disfrutar de la vida, y sobre todo
de los hombres, y no se cortaba un pelo para hacerlo.
Si ella viera a ese chico, no dudaría en intentar seducirlo, en ir a por el.
Además, el chico se daba un aire a Rafael, el contratista, lo que la hizo pensar
que tenía que llamarlo para solucionar el tema de la casa.
El chico, tomo su crema protectora, y sentado ya en la toalla, empezó a
encremarse su pecho y sus brazos. Esto hizo que Nora se sintiera un poco
aliviada, por lo menos se había dejado el bañador.
Desde su posición privilegiada, le bastaba un pequeño movimiento de ojos,
para comparar al chico con su marido, que estaba un poco mas abajo, dormido y
casi roncando.
Lo que en el chico era músculo, en su marido era grasa, y flacidez, lo que
era atractivo, en su marido era rutinario, pero que se iba a hacer, se dijo a si
misma, así es la vida.
El chico seguía protegiéndose con crema, y Nora, seguía con sus sensaciones
raras. Para desculpabilizarse un poco, empezó a pensar que haría y diría Marta
si estuviese allí con ella, y seguro que no dudaría en ofrecerse a poner crema
al chico, y se rió a si misma esa ocurrencia que había tenido, sin dejar de
ironizar sobre ese doble juego.
Cuando el chico termino con su crema, levanto su culo, y se saco el bañador,
cosa que a Nora asusto mucho, y antes de que le diera tiempo a hacer nada, cerró
los ojos muerta de miedo, sintiendo como su corazón se disparaba de nuevo.
Intento tranquilizarse, convencerse que no pasaba nada, que estaba en la misma
playa a la que había ido en infinidad de ocasiones, pero todo esto no le servia
de mucho, y seguía sobresaltada. Recordaba, que hacia ya mucho tiempo que no
reaccionaba así, cerrando los ojos cuando algo le daba una sensación parecida al
miedo, quizás cuando era una niña y veía cosas que no le gustaban, o cuando de
adolescente iba al cine a ver películas de horror, pero intento persuadirse que
lo que estaba sintiendo no tenia sentido, que ya era una mujer de 35 años, con
su marido y sus hijos al lado, y que no tenia que asustarse de ver a un hombre
desnudo, que ya había vivido esa misma circunstancias muchas veces, y aunque
ahora ella se sentía un poco rara, esa no era la manera de reaccionar.
Así que respiro profundamente contando hasta diez, como solía hacer cuando se
ponía nerviosa, y abrió los ojos.
El chico continuaba en su ángulo de vista, pero se encontraba sentado de
forma longitudinal en dirección a ella, de manera que como se encontraba
sentado, y un poco mas arriba de ella, no había nada sospechoso a la vista.
Nora se sintió un poco aliviada por eso, y continuó mirando al chico, y a su
marido que se encontraba un poco mas abajo. La diferencia era grande, pero
calculaba, que el chico, Rafa le llamaba por su parecido al contratista, era el
doble de joven que el, y eso era importante. José Luís había compartido con ella
casi 12 años, con sus buenos y malos momentos, y lo mas importante para ella,
los niños y todo eso era muy importante, pero, a fuerza de ser sincera, Rafa no
estaba mal, tenia un cuerpazo, era joven, fuerte y guapo, y aún faltaba algo por
ver.
Nora empezó a sentir una cierta curiosidad por verlo de cuerpo entero y
aunque no le gustaba aceptar ese propósito, se trataba de consolar, pensando que
llevaba todo el verano viniendo a la playa, y que había visto a toda clase de
hombres, y aunque nunca se había fijado en lo que colgaba entre sus piernas,
siempre había estado hay, al alcance de quien quisiera verlo.
De hecho, se estaba preguntando a si misma, porque nunca había tenido
curiosidad en mirar detenidamente el sexo de un hombre. Al fin y al cabo era su
fuente de placer, el origen de la satisfacción que se conseguía con el sexo, y
aunque últimamente sus relaciones no eran muy buenas, no sabia hasta que punto
el tamaño, la forma, las maneras de un pene podían contribuir a su placer.
Ella solo conocía carnalmente el sexo de su marido, y aunque había tenido
otras relaciones previas al matrimonio, y había habido desde luego juegos
sexuales, solo José Luís la había penetrado.
Estando en estos pensamientos, el chico, Rafa, como ya lo llamaba, se volvió
un momento hacia atrás para tomar algo de su mochila, y fugazmente, pudo ver su
miembro, y de nuevo, Nora sintió una sensación de arrebato, de vergüenza, por un
lado, porque en ese instante no quiso perderse detalle, y por otro lado, por ver
el tamaño del órgano viril del chico.
Lo que había visto era algo grande, aunque no había tenido tiempo de
apreciarlo bien, sacaba bastante ventaja a su marido, que por suerte seguía
dormido, y no podía imaginar ese juego de mirona que se traía entre manos.
El hecho de verla solo por unos instantes, hizo que su curiosidad aumentase,
y al mismo tiempo, notaba como sus pezones se endurecían, aun en contacto con la
toalla y como el día anterior, eso coincidió con una aceleración de su pulso,
aunque esta vez, no le pillara tan de sorpresa.
La situación era inconcebible para ella misma, y si antes le hubieran dicho
que podría estar así, hubiera tachado de loca. Estaba enardecida, no quería usar
otra palabra, en la playa, junto a su familia que estaba durmiendo, intentando
verle la verga a un chico, a Rafael, con los pezones duros como piedras, y
deseando que Rafa se levantara para verle y disfrutar con los ojos de su
paquete.
Se encontraba muy desasosegada, sintiéndose rara, muy rara, se revolvió un
poco, y ese ligero movimiento de roze de sus pezones con la superficie de la
toalla le agrado mucho.
Entonces ocurrió, el chico, Rafael, se levanto y pudo ver su cuerpo y su sexo
en su plenitud.
Nora se regocijo de ver ese espectáculo, el chico, Rafa, tenia un cuerpazo, y
su aparato, aun en situación de relajo, superaba con mucho al de su marido.
Además, tenia un moreno integral, un color oscuro muy bonito, tuvo que pensar
en la ridícula marca que el bañador dejaba en el cuerpo de su marido.
Rafa avanzo hacia la playa, con la intención de entrar en el agua, y paso por
delante de ella.
Nora, le siguió con la vista, hasta que pudo y una vez que paso su vertical,
le resulto un poco forzoso seguir mirando. Dudo un poco, aunque tenia ganas de
verlo, pensó que volverse la delataría ante cualquiera que pudiera verla, y
sobre todo ante si misma, se dijo que no debería hacerlo, para a la vez que se
decía esto, una fuerza irreprimible le hizo darse la vuelta y volver a apoyarse
ante sus codos, mirando hacia delante, y no perderse ningún detalle del
espectáculo que se le brindaba.
Efectivamente, Rafa, se encontraba en la orilla, decidiendo si meterse en el
agua o no, de espaldas a ella, lo que le dio una nueva perspectiva de un cuerpo
masculino que todavía no había tenido, el culo.
Rafa tenia un culo respingón, bien formado, con unas curvas muy, muy ligeras,
entre el culo y la cintura, típicas de los hombres, y con un color tostado muy
bonito.
Nora estaba alucinando tanto con el culo de Rafa, como con ella misma, nunca
creyó, que un culo de hombre le pudiera gustar tanto, le pudiera resultar tan
atractivo, tan sexy. Tuvo que pensar en Marta, le hubiera gustado que hubiera
estado en la playa con ella, para poder recrearse las dos juntas con ese culo, y
haber hablado las cosas que podrían haber hecho con el.
Con todos estos pensamientos, notaba como sus pezones se ponían mas firmes
aún si cabía, y empezaba a notar una insólita sensación en su entrepierna,
parecida a la que sintió el día anterior, con los ruidos, antes de la llamada de
Rafa, del otro Rafa.
Este Rafa, el de la playa, no se decidía a meterse, y paseaba de un lado a
otro de la orilla, lo que le daba a ella la oportunidad de verlo de perfil, de
un lado a otro, y la verdad es que estaba disfrutando tanto, como si se
encontrara en cualquier espectáculo, y estuviera en primera fila, a un paso del
escenario.
Se sentía tan subyugada por el espectáculo, que en un acto reflejo, se dio la
vuelta, situándose boca abajo, mirando para la playa. Con eso, consiguió
acercarse un poco mas, también ocultar sus pezones, que parecían querer salir
disparados. Con lo que no contaba, fue con la agradable sensación que sintió,
cuando estos contactaron con la tela rugosa de la toalla, impresión que le hizo
emitir un leve arulleo, imperceptible para nadie más, pero escandaloso y
vergonzante para si misma. Estaba coqueteando con una situación delirante,
delante de su familia.
Entonces, sonó su móvil, y pudo ver en la pantalla el teléfono de Rafa, del
otro Rafa, del autentico. Respiro un par de veces profundamente para
tranquilizarse, y contesto:
N: Hola Rafa, que tal como estas?
R: Bien Nora, y tu?, te llamo en buen momento?
N: Si, Rafa, precisamente ahora estaba pensando en ti, (contesto mirando el
paquete al otro Rafa, y preguntando como lo tendría este)
R: Habéis pensado sobre el tema de suelos.
N: La verdad es que aún tenemos algunas dudas, y me gustaría hablarlo contigo
directamente (Ahora que el otro rafa estaba de espaldas, se preguntaba como
sería se culo ).
R: Pues pasaros por la obra cuando queráis, ya sabéis que yo siempre suelo
estar por allí.
N: Me parece una buena idea, estarás mañana por allí
R: Si, en principio voy a estar allí todo el día
N: Entonces nos veremos por la tarde
R: De acuerdo, hasta mañana entonces
Entretanto, el otro Rafa, se había metido en el agua, y la verdad, tendría
que estar fría, pues no aguanto mucho, y salio enseguida.
Nora no perdió detalle, de su salida del agua, le pareció una cosa muy bella,
era como un adonis, saliendo del mar, en su plenitud de belleza, sin ningún
tapujo. Su pulso, se acelero un poco, sobrecogida por la visión, y sintió como
sus pezones querían taladrar la toalla, como para hacer dos pozos petroleros.
También advirtió divertida, como el agua debía estar efectivamente fría, porque
había hecho mella en el tamaño de su paquete, que aún así, empequeñecido, le
pareció delicioso.
El chico se percato de que lo estaba mirando, y le dirigió una encantadora
sonrisa, cuando subía hacia su toalla.
Ella casi se derritió con esa sonrisa, y aunque se sintió muy, muy
ruborizada, le respondió con otra sonrisa, sintiendo que sus pezones iban a
reventar.
Entonces, escucho a su hija, que empezó a llorar, como solía hacer cada vez
que se despertaba. Se sintió avergonzada de estar en la playa, teniendo todos
esos pensamientos obscenos, y rápidamente , se puso el bikini, y se dirigió a la
sombrilla, sabedora de que el despertar de la niña terminaría despertando a toda
la familia.
Eso si, durante el resto de la tarde, cuando tenia oportunidad y ni su marido
ni sus hijos se percataban, no dudaba en desviarla vista, y, entre avergonzada y
excitada, no perdía detalle de la polla de Rafa, que un par de veces la
descubrió mirando, y devolviendo su mirada con una sonrisa, la sonrojo como a
una colegiala.
EL OLFATO.
Nora llego al parking, donde había quedado con Marta, para correr un poco,
aunque ella aún no había llegado. Era normal, la puntualidad no era su fuerte.
Además ella había llegado un poco más temprano. Había salido un poco antes de
casa, porque sus vecinos habían empezado con sus historias, y el ruido, se le
hacia insoportable, y no quería caer en la tentación, no por lo menos sin hablar
antes con alguien.
Tenia esa sensación, que se tiene a veces que hay que compartir una
experiencia, para que esa experiencia tome constancia, se haga real, llegue a
ser lo que se espera que sea, pero necesita el empuje, el apoyo, el sostén de
alguien que haya vivido una experiencia similar, y como ha interpretado y
canalizado esa experiencia.
Y esa persona solo podía ser Marta. Eran amigas desde hacia mucho tiempo,
desde la Universidad, pero habían tomado caminos muy diferentes.
Mientras ella, se había decidido a formar una familia, y a vivir de un modo
convencional, Marta se dedicaba a disfrutar la vida, entendiendo en la más
amplia acepción de la palabra. Era abogada, trabajaba para una multinacional, y
tenia ocasión de viajar mucho, y de contactar y recibir a todo tipo de gente.
Además era muy atractiva, aparentaba ser una veinteañéra, y no los 35 que
tenia, y aunque no era delgada, tenia esos cuantos kilos de mas que según en que
sitio, y en su caso era el sitio adecuado, tanto gustaban a los hombres.
Y sobre todo, era una mujer inquieta, una coleccionista de experiencias.
Tenía un carácter fuerte, y eso le dificultaba las relaciones a largo plazo,
pero consciente de esto, quería disfrutar de sus experiencias, sabedora que
estas tenían una fecha de caducidad.
Muchas veces, cuando estaban las dos solas, ella empezaba a contarle sus
historias, y a ella le interesaban y le daba su punto de vista, hasta que
llegaba al tema sexual, e intentaba contar sus experiencias, inquietudes, deseos
y era entonces cuando ella se distanciaba un poco, se cortaba, se cohibía, y
aunque no cortaba el tema, Marta se daba cuenta que no estaba interesada en el
tema, y lo dejaba.
Y, paradójicamente, ahora, era ella, era Nora, la que quería hablar sobre eso
con Marta. Necesitaba contarle a alguien lo que le estaba pasando.
Lo que había comenzado, como algo molesto, con los ruidos de los vecinos,
había sido solo el primero de una serie de hechos, que se estaban convirtiendo
en irracionales, que la estaban perturbando: la sensación de inquietud que le
provoco esos ruidos, el muchacho desnudo en la playa, su curiosidad por el
cuerpo masculino, y esas llamadas de Rafa, siempre en el momento mas inoportuno
u oportuno según se mirase, y su parecido con el chico de la playa que lo
situaban en medio de todo aquello.
Una mezcla de emociones orgánicas, entendiendo como tal las respuestas que
daba su cuerpo ante todos estos impulsos, y una estimulación intelectual, que le
provocaban aquellas situaciones.
Pensando en estas disquisiciones, vio llegar a Marta. Venia muy guapa, con
unos pantalones cortos, y una camisa sin mangas, muy ceñida, que destacaba
bastante sus pechos, y sobre todo, y con una cara radiante, que irradiaba
esplendor.
N: Por fin llegas, como estas?
M: Vaya, no pensaba que ya estarías esperando, perdona el retraso, es que me
demore con un asunto.
N: No te preocupes, no llevo mucho tiempo, cuanto quieres correr hoy?
M: Ya sabes que siempre eres tu la que se cansa, es normal, eres madre,
esposa, muchas responsabilidades…
N: Ja, ja, ja, Anda, vamos, que hoy te voy a dejar exhausta
M: Apuesto lo que quieras que no es así…
N: Venga, empecemos ya, que tengo que volver pronto
Marta, hecho a correr, acelerando de repente, y dejando a Nora un poco atrás.
Habían quedado a correr por el paseo marítimo del sitio donde vivian, un entorno
muy agradable, donde se solía reunir gran cantidad de gente, para correr, ir en
bici, patinar y practicar todo tipo de deportes. Además, la playa estaba al
lado, lo que contagiaba de encanto todo el entorno.
N: Eh, eh, espérame,
M: No puedo, quiero acercarme a ese chico que va hay delante corriendo,
parece que su culo no tiene mala pinta.
Nora pensó que su amiga ya empezaba con sus comentarios sensuales, y mirando
al chico, y viendo que tenía un buen culo, se animo a preguntar a su amiga.
N: Sabes que quería hablar contigo de algo…
M: Vaya, siempre que escucho esas palabras, vienen precediendo a un
problema…, que te ocurre, espero que no sea nada importante, todo bien con tu
marido, con los niños..
N: No, no es nada de eso, no es lo que te imaginas…
M: Entonces, que pasa?
N: Es que estoy sintiendo unas sensaciones un poco extrañas…
M: No te entiendo, explicate, a que tipo de sensaciones te refieres…
Nora, aún a pesar de tener confianza con ella, se sentía un poco cortada,
además corriendo como estaba, le era un poco difícil hablar, y el culo del chico
que iba corriendo delante de ellas, la ponía un poco nerviosa.
N: No se por donde empezar,
M: Es fácil, siempre en estos casos se suele empezar por el principio.
N: Esta bien, desde hace unas semanas, tenemos unos nuevos vecinos, que son
bastante ruidosos.
M: Pues adviértelos, o amenázalos con denunciarlos…
N: No, no es eso, me refiero a que son muy elocuentes en algunas
circunstancias,
M: A que circunstancias te refieres
N: Hay Marta, que difícil es hablar contigo a veces, no entiendes nada
M: Chica, si es que no te expresas bien, como quieres que te entiendas, dices
que estas preocupada porque tus vecinos hacen ruidos, y no quieres advertirles
ni denunciarles, quieres que vaya a hablar con ellos en calidad de abogada.
Nora se sonrió, e imagino que pasaría si su amiga fuera a hablar con sus
vecinos, cuando ellos estuvieran liados, seria algo interesante de ver, pensó, e
inmediatamente se avergonzó de ese pensamiento
N: No tía, no, lo que pasa es que cuando intimidan son muy expresivos y se
escucha bastante,
M: Y cual es el problema?
N: No te imaginas, esa gente esta a todas horas liados, y siempre con sus
ruiditos…
M: Pues avísales que te están molestando, que sean un poco mas discretos…
N: Es que no me están molestando, o por lo menos no últimamente, se trata de
otro tipo de percepciones.
Marta, se volvió a mirarla, mientras corría, con cara de extrañeza, y Nora,
al sentir esa mirada, se sonrojo. Se sentía abochornada, percibiendo que su
amiga estaba empezando a comprenderla. Esta, se sonrió, y cambio la expresión de
su cara de la preocupación al divertimento
M: Ja, ja, ja…, empiezo a entender,
N: Vaya, menos mal, a veces es mas difícil explicarte a ti las cosas que a mi
hija de tres años…
M: Bueno, y que cual es el problema,
Nora, se extraño mucho de esta pregunta, estaba segura que su amiga la había
entendido, y lo que no esperaba de ella es que se pusiera a interrogarla, sino
que ella le hablara, la comprendiera y la aportara sus propias experiencias,
porque a pesar de esas sensaciones, le resultaba muy difícil hablar sobre el
tema, incluso se ofusco un poco.
N: Tía, me pareces increíble, me estas todo el día contando tus historias, y
ahora que te cuento algo que me pasa, de lo cual, me es muy difícil hablar, me
dices que cual es el problema, y yo que se cual es el problema, si lo supiera,
lo solucionaría, ya soy mayorcita para tener capacidad de resolución….
M: Tranquila, tía, no quería incomodarte, lo único que quiero es que te des
cuenta por ti misma de lo que te pasa, que por otra parte es una cosa muy
normal. Estas excitada, encendida, estimulada, estas cachonda, si me dejas usar
mi expresión favorita, estas caliente como una perra…
Escuchar estas palabras, fue una especie de catarsis, de liberación para
Nora, era algo que a ella misma le daba miedo de pensar, aún cuando lo sintiera,
pero escucharlo de la boca de su amiga fue un alivio, que la tranquilizo
bastante, y que incluso le soltó hasta la lengua…
N: Y aún hay mas, ayer, en la playa, mientras José Luís y los niños dormían,
llego un chico joven, y no podía dejar de mirarlo, me quede alucinando, con su
cuerpo, con sus músculos, con su culo, con su sexo…
M: Ja, ja, ja, que fina eres, con su sexo, tremendo pollon tendría el tío,
no?
Nora, se sentía cada vez más cómoda, en esta conversación. Si Marta hubiera,
hablado de algo así en otra ocasión, se hubiera sentido cohibida, insegura,
incomoda, pero ahora se sentía como una cría, como si estuviera cometiendo una
travesura y el mero hecho de hablar de cosas prohibidas, le estimulaba.
N: Bueno, hace tiempo que solo he visto el de mi marido, pero el de Rafa era
mucho más grande…
M: Rafa? Pero lo llegaste a conocer y todo tía, eres increíble.
N: No que va, ojala, lo que pasa es que se parece mucho a mi contratista, que
se llama Rafa, y no se como llegue a llamarle así,
M: Pero te gusta este Rafa?
Nora se sorprendió de escuchar esta pregunta. Ni ella misma se lo había
planteado hasta ahora, solo que el estaba hay, con sus llamadas, en medio de
todas estas situaciones perturbantes, y con su parecido al chico de la playa,
tan guapo y con un cuerpo tan atractivo...
N: Vaya pregunta que me haces, la verdad, no se que decirte
M: Mira, cuando yo tengo esa duda, hay una prueba del algodón para
contestarla, cuando te tocas, en quien piensas, piensas en el?
N: Que quieres decir cuando te tocas?
M: Hay tía, no seas tonta, cuando te haces dedo, cuando te masturbas, cuando
te ratoneas, cuanto te pajeas…
N: Que cosas tienes, Marta, hace mucho tiempo que no hago eso,
M: Ja, ja, ja, eres increíble, con razón estas tan caliente, no entiendo como
puedes aguantar solamente cuando lo haces con tu, marido, cuando lo hicisteis la
última vez?
N: la verdad, hace tiempo que no lo hacemos, ya sabes, los niños, la rutina,
y además José Luís esta pasando ahora una mala racha,
M: Bueno, bueno, no me cuentes mas, no me interesa tu vida de pareja, desde
luego, me alegro de permanecer soltera, lo que no entiendo es como no te dedicas
tiempo y atención a ti misma, con lo rico que resulta…
N: No se tía, te metes en la costumbres, los niños, el trabajo, la casa y ya
sabes, la rutina te acaba superando, tu lo haces mucho?
M: Vaya, vaya, nuestra chica se vuelve curiosa, ja, ja, ja. Mira, para serte
sincera, tengo que decirte que si me he retrasado un poco, es porque me he
entretenido antes, je, je, je, ya sabes a que me refiero
N: Y como se hace, quiero decir, como lo has hecho antes de venir?
M: Joder, tu curiosidad va aumentando, no. Mira, de lo que se trata, es de
encontrar un momento, unas circunstancias, en la que te imagines a la persona
que te gusta, que te atrae, y te imaginas como sería un encuentro con esa
persona. Si me guardas el secreto, te comento, como ha sido.
N: Mujer, como me dices eso, como no te lo voy a guardar
M: Me he tocado pensando en Raquel, la monitora.
Nora se quedo helada escuchando la confesión de su amiga. Raquel, era la
monitora del Gimnasio donde iban. Era una chica joven, tendría un poco mas de 20
años, y la verdad, es que era bastante atractiva, alta, con unos 90 de pechos,
buenas curvas y muy simpática y extrovertida, pero era un chica, casi una niña…
N: Pero Marta, como puedes haberlo hecho, pensando en una mujer, además es
tan joven, desde cuando te gustan las mujeres?
M: Hay Nora, veo que no estas entendiendo nada. No se trata de que te gusten
las mujeres o los hombres, se trata de disfrutar del sexo, de buscar nuevas
experiencias, de cómo tu dices de huir de la rutina, de la costumbre, del
trabajo, de la casa. Dime la verdad, que te parece el cuerpo de Raquel?
N: La verdad, no se puede negar que tiene un buen cuerpo, pero esta en plena
juventud, en plena ebullición…
M: Pues por eso precisamente, esta desbordante de hormonas, y me recuerda
mucho a mi misma cuando tenia su edad, debo ser algo narcisista. Además, creo
que me mira de una manera diferente, tu no estas al tanto de la calle, pero hay
miradas que dicen muchas cosas, y nosotras ya para los hombres somos mujeres
maduritas, Nora es una injusticia pero es así. Por eso, cuando un ejemplar
bello, cuando un cuerpazo, te mira de una manera que tu entiendes como especial,
una se siente muy halaga, se siente como transportada, y eso es lo que me pasa
con Raquel, aunque sea jovencita, por cierto que edad tenia tu chico de la
playa?
N: Bueno, puedo que más o menos tuviera la misma edad que Raquel
M: Te das cuenta, te sentiste atraída por un cuerpo escultural, bonito,
agraciado, no quiere decir que te vayas a separar de tu marido, e irte a vivir
con el, pero te atrae, y cuando puedas te tocas pensando en el, o en ella, y
pasas un buen rato, y si encima te lo puedes tirar, en alguna ocasión perdida,
pues mejor que mejor. Créeme Nora, los mejores polvos que he echado son con tíos
que me habían excitado, con los que me había pajeado en alguna ocasión, y luego
conseguirlos, hizo que el momento, que el orgasmo fuera inolvidable.
Nora escuchaba a su amiga, y reflexionaba sobre lo que decía. Para ella, el
sexo solo había estado asociado a la vida de pareja, pero estas experiencias y
sensaciones que estaba teniendo, la estaban haciendo pensar de manera diferente,
y lo que estaba oyendo, la hacia sentirse reconfortada.
M: Nora, para serte sincera, si yo estuviera en tu lugar, me haría una buena
tocada, pensando en ese Rafa, seguro que si hace tiempo que no te tocas, vas a
tener una experiencia inolvidable, y además, te va a sentar hasta bien, no es
por nada, pero últimamente se te ve un poco mustia, apagada, mira sin embargo,
la buena pinta que yo tengo, y te crees que son cremas o historia, no hija, no,
esto es por Raquelita, ja, ja, ja
N: Tienes razón, tía, tengo que dedicarme un poco mas de tiempo a mi misma,
pero es tan difícil con José Luís, y los niños, el trabajo, tu como estas sola…
M: Mira, tienes que buscar tu momento, no tiene que ser en casa, puedes
hacerlo en el trabajo, en el coche, incluso en el gimnasio, je, je, je.
N: Mira, estamos llegando a nuestra nueva casa, te gustaría verla y conocer a
Rafa?
M: Claro, como no, además quizás encuentres hay un buen sitio donde tocarte,
si quieres yo te lo entretengo.
Nora se asusto un poco ante la procacidad de su amiga, aunque se había
sentido a gusto hablando sobre ello, ahora le daba un poco de miedo que hiciera
o dijera algo que se saliera de tono, se sentía como una chiquilla, que temía
que la pillaran en una travesura.
N: Marta, te pido por favor que no hagas ni digas algo de lo que tenga que
avergonzarme…
M: Oh, vamos, no me regañes que no soy tu hija, y ya tengo edad para
controlarme, ja, ja, ja
Habían llegado a la casa que Nora y su marido estaban construyendo. El lugar
estaba a unos 500 mts. del paseo marítimo, subiendo un poco, y con unas bonitas
vistas sobre el mar.
Cuando las chicas llegaron a la casa, estaban empapadas de sudor. Habían
corrido casi 5 kms., y los últimos en pendiente, por lo que llegaron bastante
cansadas. La cuadrilla de trabajadores ya se había ido, pero Rafa siempre solía
quedarse un poco mas tarde para revisar los trabajos. Estaba haciendo unas
mediciones, iba vestido solo con unos pantalones cortos y unos zapatos y con el
torso desnudo.
N: Hola Rafa, como estas?
Rafa, se volvió un poco sorprendido porque no las había visto llegar
R: Hola Nora, no te había escuchado, de donde venís, estáis totalmente
mojadas
N: Hemos estado corriendo, disculpa que no te saludo, porque te mancharía,
mira esta es mi amiga Marta.
M: Hola, yo si que te voy a saludar, es de mala educación no darse dos besos
cuando nos presentan, no crees?
R: Claro, además yo tampoco estoy precisamente limpio, después de todo el día
de trabajo.
Rafa y Marta se besaron, sonriéndose y divertidos, y dejando a Nora un poco
cortada, sintiéndose un poco mojigata, por no haberlo saludado de forma
habitual.
R: Dejadme cinco minutos que termine estas mediciones, y enseguida estoy con
vosotras.
M: Claro, no te preocupes, tomate tú tiempo, que luego te queremos en
exclusiva para nosotras, ja, ja, ja.
Nora, se quedo un poco cohibida, tanto por la respuesta de su amiga, como por
el hecho que se hiciera como interlocutora principal, pero la carcajada de
respuesta de Rafa la distendió un poco.
M: Vamos Nora, porque no me enseñas la casa, mientras Rafa termina con sus
cosas…
N: Claro, claro, vamos a la otra parte, que te enseño la cocina.
Cuando salían Marta la miro, con una cara revoltosa, traviesa, risueña, como
de niña que se prepara para hacer una trastada. Ella le respondió con otra
mirada de reprobación, de censura, aunque era consciente que no serviría de
mucho.
M: Vaya pedazo de tío, mira, Nora, yo si te puedo decir una cosa, este Rafa
merece la pena…
N: shissss, habla mas bajo, que te va a escuchar
M: Bueno y que, se lo voy a decir ahora cuando venga.
N: Por favor, no me hagas esto, no me pongas en evidencia.
M: te recuerdo que estoy soltera y sin compromiso.
N: Y Raquel, que pasa con Raquel, ya te has olvidado de ella
M: Tía, sigues sin entender de que va todo, se trata de disfrutar, de darle
alegrías al cuerpo, y tanto Raquel, como Rafa, le darían una buena alegría a mi
cuerpo, y sobre todo al tuyo, que creo que es al que le hace mas falta.
Nora, pensó sobre lo que su amiga le decía, y entendiendo que tenia parte de
razón, le respondió
N: Es verdad, tienes razón, lo que pasa es que es difícil para mi aceptar ese
planteamiento.
M: Claro, te entiendo porque llevas muchos años con una vida demasiado
acomodada, pero con falta de emociones fuertes, jugar un poco con Rafa no te
vendría mal.
N: Ya, pero imagínate, conoce a José Luís y a los niños, los ve cada cierto
tiempo, no se si es la persona ideal…
M: Pues si te parece, yo lo pruebo, y te digo que tal es, y a partir de hay,
pues tu ya decides…
N: Hay Marta, hablas como si fueras a comprar un electrodoméstico, una
cafetera, o una lavadora, y luego lo nos lo intercambiáramos…, tu crees que las
cosas son tan fáciles?
M: Como se nota que no tienes experiencia con los hombres, si yo me lo
propongo, y a ti no te molesta, claro, este Rafa cae, como que yo me llamo Marta
N: Anda, anda, si esta casado y tiene hasta hijos…
M: Razón de mas, Nora, si lleva vida de casado, seguro que esta loco por
pillar algo, y conmigo saldría mas que ganando…
N: Vaya como hablas, como si estuvieras en un mercado persa…
M: Tía, se nota que tú no vives, ni la calle, ni la noche, ni la vida…, estas
recluida en tu matrimonio, que debe ser algo así como una prisión. Llegadas a
una cierta edad, y a unas ciertas circunstancias, nosotras y ellos, estamos
dispuestos a dar y a recibir, en función de lo que disfrutes con ello, y yo ya
he llegado a esa edad, y además estoy en esas circunstancias, de no tener que
darles explicaciones a nadie, salvo a ti en este caso…
N: Y el, que pasa con el, el no esta en esas circunstancias…
M: Lo que puede conseguir el conmigo, te aseguro que le compensaría con
creces lo que arriesga, no quiero pensar en la vida sexual de casado que llevara
el pobre, y con ese cuerpazo, lo que necesita es algo diferente a un rutinario y
displaciente polvo conyugal. Si hasta me estoy excitando, solo de lo que
hablamos…
Nora, llevaba tiempo que estaba sintiendo un olor raro, típico,
característico, pero que no sabia achacar, o mejor dicho, lo relacionaba con los
sudores llevaban encima después de la carrera, que habían corrido, pero ese
olor, tenia un pequeño elemento diferencial, que no acababa de situar, y ahora
que su amiga le hizo este comentario, lo acabo por determinar, como el
característico olor, que desprenden las mujeres cuando se encuentran excitadas…
N: No me digas eso, que creo que hasta estoy oliendo algo raro…
M: Ja, ja, ja…, claro, Nora, si es que casi me estoy encharcando, de
imaginarme a tu Rafita…
N: Que vergüenza, como nos huela cuando llegue, vamos para afuera, anda que
no quiero que nos pille aquí dentro…
M: No te preocupes, si precisamente este es el perfume ideal, para atraer a
los machos…, nos gastamos un dineral en channel n.5, para resultar atractivas a
nuestros hombres, y muchas veces, no sirve de nada, y sin embargo, la naturaleza
nos proporciona algunos perfumes, que resultan irresistibles para los hombres…,
además, si mi olfato no me engaña, y creo que ya tengo alguna experiencia, creo
que no soy solamente yo la que se esta perfumando para su chico, ja, ja, ja…
Nora se ruborizo como una adolescente, cuando su amiga le dijo esto.
Efectivamente, y de una manera inexplicable para ella, se estaba dando cuenta
que su sexo estaba mojándose. Era incomprensible, porque muchas veces en las
relaciones con su marido, tenían que acudir a todo tipo de lubricantes, que la
ayudaran en la penetración, y ahora, simplemente con la charla con Marta, y las
cosa que decían, se estaba calentando, y excitando hasta el punto de generar sus
fluidos vaginales…
N: Tía, que bochorno, por favor vámonos para fuera, antes que venga
M: imagínate, que entra, y nos huele, aquí a las dos, dos tías hechas y
derechas, mojaditas, hechas unas braguitas, solo de hablar de el, que pensaría
de nosotras.
En ese instante, entro Rafa en la habitación donde estaban
R: Ya estoy aquí, disculpad el retraso, pero tenia que terminar con unas
mediciones, a partir de ahora estoy disponible solo para vosotras, en cuerpo y
alma,
Marta y Nora se miraron, y mientras que la primera lo hacia de una manera
socarrona y picante, la segunda lo hacia de un modo evasivo y avergonzado.
M: Venga, pues si te parece a mi me dedicas el cuerpo, y a Nora el alma, ja,
ja, ja
Nora se sorprendió y volvió a mirarla con un tono reprobativo. Hasta ahora
habían hablado entre ellas, de modo privado, pero con ese comentario, Marta
había dado un salto cualitativo, y había empezado a hacer participe a Rafa de
sus conversaciones y juegos personales. Marta, al ver su mirada, y también la
cara de sorpresa de Rafa tomo de nuevo la iniciativa y dijo
M: Lo que quiero decir es que me enseñes la casa, físicamente, yo aun no la
conozco, y Nora y tu si que la conocéis…
R: Claro que si, esta habitación donde estamos es la cocina…
M: Es muy grande, Nora, porque la habéis hecho tan espaciosa
Nora se sentía un poco a remolque de su amiga, ella era la que estaba
dirigiendo la situación, y no sabia como iba a terminar y eso la asustaba un
poco
N: Queremos hacer aquí mucha vida, no solo cocinar, sino que nos sirva como
comedor, que estén los niños, y también hacer aquí todo lo del día a día,…
M: Claro, te entiendo, el día a día implica muchas necesidades, y es mejor
prever espacio suficiente para lo que se pueda presentar….
Nora, volvió a mirar a su amiga, de una forma reprobatoria, pero más
distendida que la anterior, definitivamente, Marta se movía como pez en el agua,
en ese tipo de situaciones equivocas, que podían entenderse de varias maneras,
pero, aunque no le acabase de gustar a ella, no podía dejar de admirarla por su
actitud tan atrevida y desenfadada.
R: Si os parece, podemos pasar a la siguiente habitación, que es el pequeño
cuarto de aseo
Mientras las dos seguían a Rafa el cuarto, Nora sintió un poco de miedo,
porque ese espacio era bastante reducido, y temía que se pudieran sentir los
olores, que por otra parte, y por la situación y conversaciones que tenían,
sentía que no paraban de emanar…
N: Ese cuarto no es muy grande y no tiene mucho que ver, vamos mejor al salón
Marta, se volvió y pudo ver en la cara de su amiga la razón de su comentario,
y con mucha desenvoltura comento
M: Anda, vamos a verlo, que todos los cuartos son importante, el tamaño, no
es lo que importa Nora, lo importante es la funcionalidad.
R: Je, je, je, tienes razón, hay que prestar atención a todos los detalles
por igual.
Entraron a cuarto, y como no era muy grande, tenían que permanecer bastante
pegados.
Marta, seguía con su juego, y conciente, tanto del nerviosismo de su amiga,
como de la situación de falta de espacio, se demoro en preguntar sobre
distribuciones, tipos de suelos y griferías, tipos de aseos y algunos detalles
más. Finalmente, cuando ya llevaban unos minutos en el angosto espacio, hizo un
comentario que generó una mirada fulminante de su amiga
M: No se si será casualidad, que aquí ira un aseo, pero parece que el
ambiente esta bastante cargado de olores, no crees Rafa…
Rafa, puso una cara un poco socarrona, que advirtió a Nora, que estaba
empezando a sentirse enterado del juego, pero ella se sintió fatal. Estaba allí
en medio, en su casa, aún en construcción pero su casa al fin y al cabo, con su
contratista, con el que básicamente, y a pesar de todo lo demás, lo que los unía
era una relación laboral, y con su mejor amiga, que no paraba de tontear con su
contratista, pero no se trataba de un flirteo ingenuo y ñoño, sino que estaban
sosteniendo un duelo en sentido retórico sexual, que no sabia como podía
terminar, y ella se sentía allí en medio, como la causante de toda la situación,
de la que estaba perdiendo el control, y no quería que esto sucediera…
N: Hay Marta, que cosas dices, pues si venimos de correr y de sudar, a que
quieres que huela, a rosas?
Marta, que estaba disfrutando con la situación, consciente tanto de lo mal
que lo pasaba su amiga, como de que Rafa estaba entrando en su juego, siguió con
lo suyo, y le volvió a insistir a el
M: Ya se de donde venimos, y lo que hemos hecho, pero aún así, siguió notando
un olor extraño no crees?
R: Bueno, no se, la verdad es que yo llevo todo el día también trabajando, y
con el calor que hace, supongo que me ha abandonado el desodorante…
M: Claro, Rafa, eso es normal, pero precisamente no es a hombre a lo que
huelo, pero de todas maneras, no te importa si me dejas olerte de cerca para
comprobar que no eres tú?
Rafa, sonrió ante esta pregunta, pero Nora, se sonrojo mucho, y se iba
sintiendo cada vez peor. Definitivamente las cosas se le estaban yendo de las
manos, y aunque no dejaba de sentirse excitada por la situación, tanto o mas se
sentía molesta y avergonzada de la actitud que estaba teniendo su amiga, y no
dejaba de sentirse responsable…
N: Chica, yo creo que estas perdiendo la cabeza, debe ser que has corrido
demasiado, que cosas tienes, anda, vamos, sigamos viendo la casa…
Rafa, que cada vez daba la sensación de sentirse mas a gusto con el juego, no
dudo en aceptar el desafío que le lanzaba Marta,
R: Mujer, Nora, no te pongas así, si ella quiere saber de donde viene el
olor, por mi no hay problema, que me huela, yo creo que ese olor no va a ser
mió…
M: Ves chica, no seas tan tontita, y vamos a ver si ese olor viene de Rafa…
Y diciendo esto, se acerco a Rafa, que seguía vestido solo con unos
pantalones cortos, y como una conejita, empezó a olerle el pecho, el cuello, y
los brazos, con una actitud muy desinhibida y risueña, la misma que estaba
adoptando Rafa, cada vez mas incluido en el juego…
M: Pues no, no es tuyo el olor, Rafa, se nota que has estado todo el día
trabajando, pero este aroma no viene de ti
Volviéndose hacia Nora, y a pesar de la cara con la que esta la miraba, con
una actitud, entre risueña y desafiante dijo:
M: A ver si vas a ser tu, Nora, nos dejas que te olamos, para ver si es tuyo
el olor?
Aquello colmo la paciencia de Nora a la que definitivamente no le estaba
gustando el cariz que estaba tomando el juego, y que a pesar de sentirse aún
excitada, le parecía que todo aquello estaba yendo muy deprisa, mucho mas
deprisa de lo que ella podía tolerar.
N: Anda no digas tonterías y vamos a seguir viendo la casa…
Nora, muy nerviosa, tomo a su amiga del hombro, y le dio un pequeño empujón,
para sacarla de la habitación, y seguir con la visita, pero su amiga no esperaba
esta reacción, y en lugar de continuar la marcha de Nora, tropezó, y cayó al
suelo…
M: Cuidado, Nora no te pongas tan nerviosa, que mira la que estas liando
N: Perdona, Marta, pero es que ya no podía seguir aquí dentro, te ha pasado
algo
M: Creo que me he torcido el tobillo, me duele un poco
Rafa, que había observado como un invitado de piedra el incidente entre las
dos amigas, se agacho para preocuparse por Marta
R: Pero puedes andar, quieres que llamemos a un médico…
M: No, no hará falta, no te preocupes, ya me ha pasado otras veces, es solo
una torcedura de tobillo, solo necesito un par de días de reposo y que me
llevéis a casa…
Nora se seguía sintiendo mal, culpable de la situación, que ahora había
terminado con su amiga en el suelo y medio herida.
N: Anda, agárrate a mi, y vamos para fuera
M: Si no te importa, creo que necesito que alguien mas fuerte que tu me
ayude, lo mejor seria que no apoyara el tobillo en el suelo.
Rafa, que se había quedado un poco bloqueado ante el cambio que estaba
sufriendo la situación, que el mismo había intuido bastante favorable para si
mismo se repuso
R: Si quieres yo te puedo llevar al ambulatorio, o a donde quieras,
M: Si quisieras llevarme a casa, me harías un gran favor…
R: Claro que si, no te preocupes, no será nada para mi
M: Como lo mejor sería que no andara, no te importaría llevarme entre tus
brazos?
R: Por supuesto, será un placer
Nora, se estaba reestableciendo un poco de su chock por el accidente y
observo, como Rafa, galantemente, se agacho hasta Nora, y ofreciéndole sus
brazos espero que ella se incorporara un poco para levantarla…
N: Peso mucho?
R: No mujer, porque dices eso?
N: Creo que tengo unos kilos de más…
R: Pues yo no los noto
Dirigiéndose hacia fuera, donde Rafa tenia aparcado su coche, Nora le dijo a
Marta si ella podía ocuparse de su coche, a lo que Marta respondió que por
supuesto.
Como Nora, veía la cara de preocupación que traía Marta que venia detrás de
ellos, guiñándole a ella un ojo, le dijo a Rafa
N: Espero que no te moleste mi olor,…
R: No mujer, no te preocupes…
N: Si no fuera por lo que me duele, estaría pensando, que por primera vez voy
a entrar en mi casa como una novia, en brazos de un hombre fuerte y guapo.
R: Bueno, alguna vez tenía que ser la primera, no?, ja, ja, ja.
Cuando llegaron al coche y sentaron a Nora, en el asiento trasero, con la
pierna convenientemente estirada, Nora le pregunto a su amiga:
N: Queréis que vaya con vosotros?
M: No, no te preocupes, ocúpate del coche, y ya hablamos por teléfono…
N: Como quieras, dame un beso y perdona
M: No te preocupes, hay que saber buscar el lado bueno de todo
Nora, espero a que Rafa saliera con el coche, y cuando se iban, Marta, cuando
Rafa no la veía, le volvió a guiñar, y se despidió con la señal del pulgar hacia
arriba, lo que aunque la tranquilizo un poco, la dejo a su vez inquieta, por
como terminaría aquello.
EL SABOR
Al día siguiente, Nora, pensaba mientras conducía el coche de Marta hasta la
casa de esta, en la conversación telefónica que ambas habían tenido por la
mañana, y sobre todo en esa frase tan intrigante que su amiga le había dicho "
Tengo buenas noticias para ti".
Aunque ella había insistido en preguntarle de que se trataba, su amiga no se
había dejado soltar prenda. No te lo puedo decir por teléfono, esa era toda la
explicación que le había dado y aunque ella le había insistido, se había
remitido a la invitación para tomar café que le había realizado. Café y una
tarta muy sabrosa que había preparado para ella. Le había insistido
especialmente en esto.
Nora le había preguntado por como andaba su tobillo, y ella le dijo que bien,
que un poco molesto nada más. No se había atrevido a preguntarle por Rafa. Por
supuesto que estaba loca de ganas por saber que había pasado, si es que había
pasado algo. En su interior, sentía que lo mas lógico conociendo a su amiga, es
que algo realmente hubiera pasado, y la verdad no se alegraba especialmente
sobre ello.
El día anterior, durante la cena, tras acostar a los niños había hablado con
su marido sobre el pequeño incidente, y aunque tenia ganas de conversar con el,
Jose Luis no mostró mucho interés por el tema, y además ella, también tenia un
poco de miedo, de contar algo indebido, aunque realmente no hubiera habido nada
indebido, todo el contexto, toda la situación era un poco equivoca, y había sido
mejor así, que su marido no se hubiera interesado por el tema.
Antes, por la tarde, había llamado un par de veces a casa de Marta, y como no
contestaban, se quedo un poco intranquila, pero no quiso llamar a Rafa, sentía
que quizás pudiera ser una llamada indiscreta para el, e inoportuna para ella.
Por la noche, después de la cena, ya en la cama, y mientras su marido dormía,
no paraba de pensar sobre el tema y sobre su implicación en el mismo.
Desde luego, se sentía mal por el pequeño incidente y daño que había causado
a su amiga, pero, y esto le dolía mucho, se sentía aún peor por las posibles
consecuencias que aquel pequeño incidente podían tener.
En el caso (peor para ella?) que hubiera pasado algo, tenía ella derecho a
sentirse mal, a pedir responsabilidad a su amiga. Aunque no paraba de recordar
las frases de su amiga, ya soy mayorcita, no tengo ningún compromiso, no tengo
que darle explicaciones a nadie,..Incluso su amiga le había pedido permiso, si
es que puede llegar a pedirse permiso en estos caso, si a ti no te importa,
recordaba que ella le había dicho…
Desde luego, si no hubiese sido por ella misma, por Nora, su amiga jamás
hubiera conocido a Rafa, pero una vez presentados, y sobre todo una vez vivida
aquella situación tan avergonzante, pero, porque no decirlo tan excitante, tan
ambigua, tan parecida a aquellas que sucedían cuando eran adolescentes, que ya
casi había olvidado, era lógico pensar que algo podía pasar.
Que derecho tenia ella misma en pensar en Rafa en términos de posesión?.
Ella, que estaba allí acostada junto a su marido, que ya estaba roncando,
roncaría Rafa, en la habitación de al lado de sus hijos.
Menos mal que sus vecinos estaban esta noche tranquilos, pero como estarían
los vecinos de Marta, estarían tranquilos también?
Además Rafa estaba casado, si casado igual que ella, así que seguramente ya
estaría en su casa, o no?, Y si ella tuviera que pasar una noche fuera de casa,
que le diría a su marido?, tendría que decirle algo.
Todos esos pensamientos rondaban por su cabeza, y toda la noche fue una
especie de duermevela, pensando, soñando, imaginando y sufriendo.
Por eso por la mañana, tras mandar a los chicos al colegio, lo primero que
hizo fue llamarla por teléfono, y todo lo que había conseguido sacar en claro
era esa frase, tengo buenas noticias para ti…, eso y la invitación a café y
tarta esa tarde en su casa.
El día se le hizo muy largo, el tiempo pasaba muy lento, y tenía muchas ganas
de que llegara el momento del café con Marta, y la comida con su marido y los
niños se le hizo especialmente aburrida y tediosa.
Desde que estaba ocurriendo todo aquello, y en la comida se hizo
especialmente palpable, notaba que había un doble sentido en su vida, su
familia, su marido especialmente y todo lo de monótono y rutinario que el
implicaba, y por otra parte este soplo de aire fresco que entraba en su vida, de
la mano de todas estas percepciones que estaba teniendo.
De hecho, en la comida tuvo una sensación paradójica, de estar deseando que
terminara, para poder ir a visitar a Marta, a su amiga, exactamente igual que
como ocurría hace años, muchos años atrás, cuando era una adolescente, y las
comidas con sus padres se hacían interminables y aburridas, cuando después
esperaba una cita con las amigas o con un chico, para salir a divertirse. Lo
disparatado de la situación, es que ahora ella era la madre y la esposa de la
familia, y aún así, estaba deseando que terminara para poder ver a su amiga, y
que le contara que había pasado.
Todas estas ideas iban dando vueltas a su cabeza, cuando se dirigía a casa de
Marta, y cuando subía por el ascensor, se hizo prometer a si misma, que en
ningún caso reprocharía a Marta, nada de lo que pudiera decirle, aunque eso si,
cuando pego a timbre, la última idea que paso por su cabeza fue que ojala no
tuviera nada que reprocharle.
M: Hola querida, como estas? La saludo tras abrir la puerta
Nora se sintió un poco emocionada de ver a su amiga, a la que al fin y al
cabo había causado un cierto daño físico, abrazándola emotivamente le contesto.
N: Perdona Marta, siento lo que paso ayer, como estas tú?
M: Muy bien, no te preocupes, lo del tobillo no fue nada, me ha pasado un par
de veces, y con un día de descanso se me pasa, anda vamos, no te quedes hay,
pasa.
Nora siguió a su amiga hasta el salón, y la verdad se sorprendió al ver la
facilidad con la que caminaba, y aunque eso la extraño un poco, se recordó a si
misma lo que se dijo antes de entrar en la casa, aunque cuando ya se sentaron en
el salón, no pudo evitar decirle
N: Vaya, creía que tendrías que usar muletas, o que te costaría mas trabajo
andar
M: Ya te lo dije, no fue nada grave, solo una pequeña molestia, que se cura
con un poco de descanso y de relajo…ja, ja, ja
Marta le dijo esto en su tono desenfadado y risueño de siempre, y Nora no
pudo sino dejar escapar una sonrisa. En el salón, con toda la claridad, pudo
fijarse por primera vez en ella y se veía esplendida, brillante, radiante, muy
guapa. Llevaba puesto un vestidito ligero, de verano. Cuando se sentó, subió su
pierna al sofá, para mantener el pie en alto, y observando toda su pierna en
plenitud, Nora tuvo que pensar en Raquel, su monitora y la historia que le había
contado Marta sobre ella. Aunque su amiga le era sexualmente indiferente, pensó
en que si Raquel estuviera allí no seria inmune a la visión a la que se
enfrentaba…
N: Y bien?
M: Y bien…que,
Nora, volvió a sentir la misma sensación que cuando estaba haciendo deporte
con ella. Sabia de lo que quería hablar, pero se hacia la difícil, no quería
ponérselo fácil, y desde luego sabia manejar estas situaciones mejor que ella…
N: Pues, no se , como estas?, como ha ido todo?, que son esas buenas noticias
que tienes para mi…
M: Ja, ja, ja, estas muerta de curiosidad, verdad Norita, pensaba que estabas
preocupada por mi pierna, que es lo que te preocupa realmente?
N: Que cruel eres, Marta, como puedes decirme eso…
M: Anda, ve y prepara un poco de café, que nos va a hacer falta, ya sabes
donde esta todo en la cocina
N: Vale, vale, no te preocupes, no hace falta que me acompañes, y ya se como
te gusta el café…
M: Y mira en la nevera, te he preparado una tarta, veras como te gusta…
Nora fue a la cocina y se dispuso a prepararlo todo. Comprendía que era
normal que ella tenia que preparar el café, a fin y al cabo era una visita de
cortesía a su amiga, pero le contrariaba un poco que ella, como siempre tomara
la iniciativa, y la situación empezara a desarrollarse según el guión que ella
establecía. Su curiosidad ya le había vencido, y no había podido sustraerse a
preguntarla que era esa buena noticia que tenia que decirle.
Además verla tan guapa y tan atractiva la asustaba un poco. Recordaba que le
dijo cual fue el motivo de su belleza, mientras corrían juntas, y ahora se la
veía aún más resplandeciente, por lo que cabía pensar que se lo había pasado en
grande. Aún así, se volvió a decir a si misma lo que pensó cuando estaba
entrando, ningún reproche…
Cuando salio de la cocina con la bandeja de los cafés y la tarta, Marta la
estaba esperando
M: Muchas gracias señorita, ni yo misma lo hubiera preparado mejor. Ahora
ponte cómoda y disfruta de la merienda. Como se que eres muy golosa te he
preparado una tarta muy rica.
N: Claro, de la merienda, de la tarta y de lo que tu me cuentes, si es que
quieres contarme algo…
M: Te contare todo lo que quieras saber, solamente tienes que decirme
exactamente que?
N: No te acuerdas lo que tu me contestaste ayer, quiero saberlo todo, así que
empieza por el principio..
M: Ja, ja, ja, veo que estas aprendiendo bien, pero dime, cual es para ti el
principio?
N: Supongo que te acuerdas, cuando ayer te despediste de mí, con tu pulgar
para arriba, y guiñándome el ojo, que significaba eso?
M: Bueno, tu que crees que te quería decir?
N: Pero no habíamos quedado en que eras tu la que tenias que contarme, a mi
no me toca ahora hablar Martita, me toca merendar y escuchar, así que empieza a
desembuchar..
M: Muy bien, muy bien. En el coche Rafa se encontraba un poco preocupado, y
como yo sabia que lo de mi tobillo no era nada grave, decidí aprovechar la
situación, para parecer una mujercita débil y desvalida y jugar un poco con el.
Le dije que me tendría que acompañar a casa y ayudarme un poco a acomodarme.
Aunque insistió en llevarme al hospital, yo me negué e insistí en ir a casa.
Notaba que seguía un poco alarmado.
N: Me parece increíble, como jugabas con el, estaba preocupado, igual que yo,
no te parece que es un poco e injusto, jugar así con las personas….
Nora se escucho a si misma diciendo esto y se sorprendía, pues aunque tenia
presente que no quería reprocharle nada a su amiga, si se sorprendió que esta,
desde el principio pudiera manejar y disponer de la situación a su antojo y de
una manera tan fría y calculadora.
M: Vaya, ahora eres tu la que va a jugar el papel de enfadada. Mira te
recuerdo que si no me hubieras empujado, no hubiera pasado nada de esto. Además,
se trata de aprovechar las situaciones y sacar lo mejor para una misma. Así que
cuando aparcamos, me volví a hacer la remolona, y el tuvo que levantarme y
llevarme en brazos hasta mi casa. Es una sensación muy agradable, hace cuanto
que tu marido no te lleva en brazos en casa?
Nora, se estaba imaginando la situación y comparando mentalmente el cuerpo
musculoso de Rafa, con el cuerpo fofo de su marido contesto
N: La verdad es que hace tiempo que no lo hace…
M: Pues tienes que insistirle, yo me sentí como una novia. Además para ser
coherente con mi juego, me abrazaba a el y lo apretaba fuerte. Después de todo
lo ocurrido en la obra, su olor a hombre me gustaba, y aunque en ese momento no
habláramos mas de eso, yo creo que mi perfume que no me había abandonado
todavía, no le disgustaba…
Nora, que estaba empezando a intranquilizarse al oír el camino que estaba
tomando las circunstancias, no quiso dejar pasar la ocasión para reprocharle a
su amiga el jueguecito de los olores
N: Por cierto te pasaste un poquito con la historia de los olores, no crees?
M: Por favor, todo se trataba de un juego, para divertirnos y pasarlo bien,
ya lo hablamos antes de empezar, no recuerdas…Además luego me siguió sirviendo
de ayuda. Ya en casa, me pregunto si necesitaba algo. Yo le conteste que un poco
de reposo me recuperaría. Para seguir adelante, se me ocurrió la excusa de la
ducha, para limpiarme los olores y como quería calentarlo y seguir jugando con
el, me puse muy seria en el papel de dama casta y pura, le pregunte si me
ayudaría a ducharme antes de irse para dejarme descansar. Ja, ja , ja aún
recuerdo la cara que puso cuando le declare mi confianza en el, y le pedí que no
fuese a usar la ocasión para aprovecharse de una mujer desvalida e indefensa…
Nora que se seguía inquietando al presentir la dirección que iba siguiendo su
amiga, volvió a reconvenirla
N: Vaya, vaya, no sabia que fueras tan buena actriz
M: Bueno, ya cada vez te quedan menos cosas por saber de mí, aunque aún hay
alguna…
N: No te entretengas más y sigue con la historia
M: El caso, es que le pedí que me llevara a la ducha, y que esperara a que
terminara, para que me ayudara a secarme y a llevarme a la cama…
N: me parece increíble que puedas ser tan descarada…
M: No creas, ya te digo, que le dije que esperaba que me respetaba y que no
sacara partido de la situación. Hasta me arrepentí un poco de decírselo, porque
pensé que a lo mejor me iba a hacer caso, ja, ja, ja. Cuando me quede a solas en
el cuarto de baño, como sabia lo que iba a pasar, y Rafa me resultaba muy sexy,
como ya te dije que si me masturbaba pensando en un tío, luego el polvo me sabia
mejor, me hize una paja que me supo deliciosa..
N: No me puedo creer lo que me estas diciendo…
M: Chica, no sabes lo excitante que resulta, estar a solas con un tío en tu
casa al que has atado en corto y has parado los pies, y mientras te estas
tocando pensando en el, le estas preguntando ya se ha preparado el café, o si
esta seguro que no quiere tomar cualquier otra cosa…
Nora, que estaba imaginando la situación, empezó a sentir unos calores, que
si bien ya no le eran desconocidos después de las sensaciones vividas estos
días, y a los que ya conocía su origen, no dejaban de incomodarle.
M: Lo que me costo un poco de trabajo fue ahogar mi orgasmo, normalmente
suelo ser muy ruidosa, pero el hecho de tener que disimularlo en mi propia casa,
me dio un poco mas de morbo, la verdad. El hecho es que después de eso, mis
ganas de jugar bajaron un poco, estaba cachonda, tenía a mi macho allí al lado,
y lo que quería era tirármelo…
N: Marta, por Dios, como puedes hablar así…
M: Tía, como quieres que hable, me has dicho que te lo cuente todo, y todo te
lo estoy contando. Tras tranquilizarme un poco, le llame, para que me ayudara a
secarme y a salir. Cuando abrió la puerta, me pareció un efebo, un dios griego,
me resultaba irresistible. Le pedí que me acercara la toalla, y que me ayudara a
levantarme. La verdad es que en ese momento si sentí un cierto pudor, ya no
tanto por que me viera desnuda, que me daba un poco igual, pero si por que me
viera mis pezones, que estaban como salidos como unos cuernos, así que le pedí
que por favor que no mirara, que cerrara los ojos, pero el, me dijo algo que me
dejo sorprendida…
Nora noto que la pausa que hacia su amiga, era para implicarla más en la
situación y eso hacia que su sensación de quemazón fuera en aumento.
N: Que te dijo
M: Me dijo que no me preocupara, que no iba a mirar otra cosa que no fueran
mis ojos, que pensaba que eran muy lindos, y que aunque no dudaba que tendría un
cuerpo muy bonito, difícilmente sería más lindo que mis ojos… Te imaginas, una
esta en su casa, recién pajeada y con las tetas empitonadas, y el tío al que te
quieres follar, te dice una cosa bonita, romántica, un piropo, eso si que me
desnudo totalmente. Me quede totalmente desarmada, el se acerco a mi con la
toalla, y me ayudo a levantarme, mirándome a los ojos, con una mirada tan
profunda y sincera como creo que nadie me había mirado nunca. Creo que a partir
de ese momento, fue el el que empezó a tomar la iniciativa y el control de la
situación. Cuando me levanto, sin dejar de mirarme a los ojos, me empezó a secar
la espalda con la toalla. Yo estaba allí, subyugada, hipnotizada, encandilada
por su mirada, dejándome hacer, como si fuera una muñequita, deseando que bajara
su ojos, que me mirara las tetas, o el cuerpo, que me diera un poco de ventaja,
pero el siguió mirándome y secándome…
Nora, que cada vez estaba mas metida en la historia, y mas inquieta, no pudo
resistirse a preguntar:
N: No te avergonzaba la situación?
M: Uffff, imagínate, estaba pasando de cazadora, a cazada, estoy segura que
el se estaba dando cuenta que me estaba seduciendo, derrotando, conquistando, yo
allí, totalmente desvalida, en sus manos, dejándome secar, eso si, castamente,
la espalda, el cuello, el pelo, no se cuanto tiempo estuvo, supongo que no fue
mas de unos minutos, pero a mi se me hicieron eternos, cada instante, me sentía
mas desvalida, mas indefensa y el, cada vez mas seguro de si mismo, mas firme,
mas guapo, mas atractivo, y eso si, no bajaba su mirada…
Nora, que se sentía cada vez mas desinhibida, mas imbuida en la historia, no
pudo dejar de comentar
N: Vaya, me alegro, no te puedes imaginar lo que me gusta, que por fin
alguien te pusiera los pies sobre el suelo.
M: Pues no te creas que paso eso, precisamente, sino lo contrario ja, ja, ja.
N: Como lo contrario?
M: Después de no se cuanto tiempo de permanecer así, quieta, dejándome secar,
dejándome mirar, dejándome conquistar, yo estaba que no podía mas, pero el
seguía a los suyo, sin dar muestras de fatiga. Yo estaba segura que el tenia que
estar excitado, pero no quería mirarle hacia abajo, hacia su sexo, eso hubiera
sido como declarar mi derrota, así que me acerque aún mas a el, manteniendo su
mirada, y nos besamos…
Nora, que a medida que escuchaba la historia, se sentía más nerviosa, no pudo
evitar estremecerse y dar una especie de leve sacudida, que no paso
desapercibida a Marta, que continuo
M: No te puedes imaginar, las sensaciones que viví con ese beso, fue un beso
increíble, créeme si te digo que tengo alguna experiencia con los hombres, y
nadie me había besado jamás así. Empezamos a besarnos suave y sutilmente, y poco
a poco pasamos a besarnos de una manera intensa y salvaje. Su lengua estaba mas
fría, que la mía, que supongo, que si estaba como el resto de mi cuerpo, sería
puro tizón, y me causaba un efecto muy placentero, sabia como jugar con mis
labios, con mi boca, con todas mi cavidades, jugaba a estar un tiempo sin
separar nuestros bocas, para a continuación, sacar su lengua, y recrearse en mis
labios. Todo ese juego, me estaba exacerbando el efecto en todo mi cuerpo y me
sentía realmente excitada. En un momento
dado, no se exactamente cuando, porque perdí la noción del tiempo, me abracé
fuertemente , y me monte sobre el a horcajadas, necesitaba sentirlo, tenerlo
cerca, notarlo, tocarlo. No hace falta que te diga, el cuerpazo que tiene, y
supongo que tampoco, como disfrute abrazándolo, tocándolo, acariciándolo,
manoseándolo. Al principio, era solo mi manos los que lo tocaban, pero poco a
poco, fue todo mi cuerpo el que quería estar en contacto con el suyo, y aunque
todavía estaba vestido, mi entrepierna ya contactaba con su polla, y notarlo,
fue un estimulo para seguir con mis movimientos y mientras seguíamos besándonos,
y como besaba, Nora, como besaba, cada beso, mas me gustaba, mas me encendía,
mas me espoleaba…
Marta se estaba recreando en la narración de los hechos, consciente del
efecto que hacia en su amiga, que era incapaz de permanecer ya quieta, y que se
movía nerviosamente, sin perder un detalle de la historia.
M: Impulsivamente, abrazada a horcajadas a el como estaba, pase de unos
movimientos locos de mi cuerpo, sin dirección ni rumbo, a unos movimientos
pendulares, sobre su entrepierna, me rozaba con ella con unos movimientos fluctuantes
de arriba hacia abajo, buscando su bulto, y el placer no me venia solo de abajo,
mi pezones, que seguían duros y salidos, al rozarse con su pecho, me mandaban
señales de placer, que interactuaban con las que me seguía mandando mi coño, y
aún continuábamos besándonos, Yo sentía que si seguía así, me iba a correr, y
aunque intente contenerme, porque me daba vergüenza correrme así, como una
perra, restregándome en la patita de mi amo, ya había cruzado el límite en el
que me pude haber parado, así que me dispuse a disfrutar del momento, y acelere
mis movimientos como si fuera un pistón revolucionado y sentí un orgasmo
increíble, no te puedo expresar en palabras lo que disfrute en aquel momento.
Disfrute de ese momento, no solo con mi coño o mis tetas, sino con todo mi
cuerpo, con todos mis sentidos, con mis labios y mi lengua, fue como besar a un
orgasmo, no te puedes imaginar…
Nora, que había escuchado la historia con atención, no solo lo estaba
imaginando, lo estaba visualizando, se veía a ella misma con Rafa, tocándose,
rozándose, disfrutándolo. Se veía a ella misma, desnuda, rozándose con Rafa, tal
y como lo había hecho su amiga, como lo había empezado a hacer,
inconscientemente en la playa, con el chico al que había confundido con Rafa.
Definitivamente, estaba muy encendida, la historia de su amiga, la había
estimulado, la había enardecido, le había espoleado a sentir nuevas
experiencias, y hubiera dado cualquier cosa por cambiarse con ella, por haber
disfrutado de esa experiencia.
Marta, que se estaba dando cuenta de lo que sentía, y en el fondo quería
inducirla a que se abrirá a nuevas experiencias, continúo
M: Después de mi orgasmo, estaba rendida, seguía abrazada y sostenida por el,
y tomándome de nuevo como a una novia, me saco del cuarto de baño y me llevo a
mi dormitorio, aunque ya mas que como una prometida, me sentía como una furcia
cualquiera, pues estaba notando su polla, en la entrada de mi sexo, allí, abajo,
y sabia lo que me esperaba, creo que le iba goteando, como si fuera una
adolescente…
A Nora, que ya no paraba de moverse en su asiento, y sus propios movimientos
con el sillón ya le resultaban enervantes, aquello ya le pareció demasiado…
N: Marta, para ya por Dios, no sigas contando, que no se que voy a hacer para
contenerme, me estoy poniendo caliente como una burra.
Marta que estaba disfrutando del cambio que estaba sufriendo su amiga,
pensaba que debía aprovechar la ocasión para seguir haciéndola sentir aflorar
sus percepciones mas escondidas, se revelo
M: Pero, si aún no te he contado nada de el, yo ya iba por mi segundo
orgasmo, y el aún ni había empezado, no puedes imaginarte la satisfacción mutua
que nos dimos.
N: Claro que puedo imaginármela, Marta, pero ese es el problema, que como
sigas contando, no voy a poder reprimirme, y como comprenderás, no tengo edad ni
circunstancias, como para ir haciendo según que cosas, en según que sitio.
Además, no me parece muy bonito lo que haces, me llamas, me dices que tienes una
buena noticia para mi, y todo lo que me cuentas es como te has estado liando con
mi contratista, mira, me alegro mucho por ti, pero no es esa precisamente algo
que yo considere una buena noticia.
M: Mujer, no te pongas así, es que no me has dejado terminar
N: Claro, ni te dejo, si sigues contando no se lo que voy a hacer, o es que
estas intentando que yo haga algo indebido, a ver si te crees que soy Raquel…
M: Hay, Nora, creo que no estas siendo muy justa. Pues mira, no te he llamado
para contarte lo mió, te he llamado para decirte que le gustas a Rafa
Nora se quedo helada cuando escucho eso, fue como un viaje al pasado, fue
como si se retrotrajera a su pubertad, y a su adolescencia, cuando aprovechaba
sus encuentros con las primeras amigas, para decirse quien les gustaba, o que
harían con el…
N: Pero, que me dices, como lo sabes, le has dicho tu algo, espero que no te
hayas ido de la lengua, Marta, estoy casada, tengo niños, no le habrás contado
nada de lo que hablamos…
Marta, noto el nerviosismo de su amiga. A ella le hubiera gustado decírselo
de otra manera, pero tuvo que soltárselo así, para parar sus reproches. Pensaba
que Nora, con su familia y sus hijos, seguía siendo la chica insegura y tímida
que había sido siempre. Así que se apresto a tranquilizarla
M: Tranquila, claro que no le dije nada, aunque fue una noche larga e
inolvidable, que créeme que lo fue, una cosa es el sexo, y otra la amistad, que
nunca traicionaría. Lo que pasa es que después de una noche de amor, ji, ji, ji,
se abren muchos cauces de comunicación, y te aseguro que yo no le dije nada, fue
el el que me lo soltó todo.
Nora, un poco mas tranquila en ese sentido, apenas se reponía del hecho de
que estuviera hablando con su amiga, como si fueran dos adolescentes, como si se
estuvieran asomando a la vida, aunque para ella, si que estaba teniendo algo de
iniciativo la conversación y la situación, de nuevo, de descubrir o de
redescubrir una nueva acepción del placer
N: En serio que te dijo eso, pero, seguro que tú no le dijiste nada, verdad,
y que es lo que te dijo?
Nora sentía que había perdido el control de si misma, le había sorprendido
tanto lo que le había dicho su amiga, que no sabia como procesar esa
información, y se sentía un poco ridícula, fuera de lugar, no sabia como
preguntar, como confirmar, como asegurarse que toda esa información era real.
Por suerte, era a su amiga a la que estaba preguntando, y sentía la
tranquilidad, que aunque se sintiera y se expresara un poco nerviosa, su amiga
la entendería y sabría disculparlo.
M: Claro que no le dije nada, es mas, lo que si que le dije es que no te
diría nada a ti, pero ya ves, estoy engañando al hombre que me hizo pasar la
mejor noche que he pasado en mi vida, y encima para abrirte nuevas
posibilidades, que seguramente me privaran a mi de pasar mas noches como esa…
Marta conocía a su amiga, sabia como era, y quería aprovechar la oportunidad
para abrirla a nuevas experiencias, para mostrarle nuevos caminos, que ella ya
conocía y disfrutaba, y aunque sabia que no seria fácil, también se percataba
que estaba en unas condiciones muy favorables para ello…
M: Rafa me dijo, que cuando tu marido contacto con el para la construcción,
no tenia mucho interés en ese trabajo, tenia entonces mucho trabajo y no tenia
mucho personal, pero cuando tu fuiste a una de las reuniones, cambio de opinión,
y tuvo mucho interés en conseguir el proyecto, y que desde entonces había hecho
todo lo posible para que tu fueras la que te encargaras de todo lo relativo a la
construcción. Me contó además, que hacia todo lo posible por quedar contigo para
aclarar cualquier duda que surgiera con cualquier tema, y que si venia José
Luís, se mostraba mas inflexible, que cuando venias tu
Nora, a medida que escuchaba lo que contaba su amiga, estaba confirmando de
memoria todo lo que le contaba, efectivamente, al principio de la obra era su
marido el que se encargaba mas de la relación, pero después de un par de
pequeños problemas, la comunicación había derivado mas hacia ella, y a partir de
hay la relación profesional había mejorado mucho, había mucha mas fluidez, y de
hecho las llamadas eran cada vez mas frecuentes, no podía olvidar las llamadas
que había recibido últimamente, y en esas circunstancias tan especiales, y que
habían incentivado todo este juego. El puzzle, empezaba a encajar poco a poco, y
un estado de placidez empezaba a invadirla. Marta continuaba
M: Según el, tu eres la clienta mas atractiva que ha tenido nunca, y se esta
esforzando especialmente en vuestra casa y con todos los detalles, para que
quedéis, y especialmente tu quedes contenta con los resultados. Rafa es
consciente de su atractivo, y me contó que algunas veces ha tenido relaciones
con algunas clientas, precisamente las que están casadas, pero no especialmente
atendidas por sus maridos, no te recuerda esto a algo que te conté?, pero aunque
no pierde la esperanza, cree que contigo nunca tendrá nada, porque piensa que
tienes mucha clase, y que jamás harías algo así a tu marido, Puedes imaginarte
lo que yo estaba pensando y recordando, cuando el me decía eso…, por supuesto
que no dije nada, lo único que prometí fue precisamente no contarte nada de
esto, ya ves, pero te digo algo, Nora, ese Rafa, vale la pena probarlo…
A Nora, lo que estaba escuchando de su amiga le estaba sonando a música
celestial, ni en el mejor de sus sueños se hubiera imaginado escuchar una
historia que le pudiera gustar tanto como esa, aunque quizás gustar no era el
verbo indicado para reflejar lo que sentía. Lo que estaba experimentando era una
situación de excitación, fruto de todas las percepciones que había ido teniendo,
y que se estaba completando con la historia que estaba escuchando.
N: No se, tía, que crees que debo hacer?
Marta, consciente que su amiga aún era reticente a afrontar la nueva
situación que vivía, se esforzó en espolearla mas
M: Que que debes hacer, Nora, no se si recuerdas lo que me contaste ayer, que
estabas viviendo una situación especial, que estabas teniendo nuevas
percepciones, que te estabas excitando, que pensabas que a lo mejor te gustaba
un tío, y ahora te estoy diciendo que le gustas a ese tío, que el tío folla de
maravilla, y me preguntas que que debes hacer, pues follartelo, Nora, o aún
mejor, dejarte follar, Rafa te va a enseñar un par de cosas que seguramente tu
marido no sabe hacer…
N: Pero y mi marido, y los niños
M: Hay hija, sigues sin entender nada, y su mujer, y sus hijos, crees que
Rafa cambiara la cosa con ellos por lo que tuvo conmigo anoche? Ya te he dicho
que se trata de placer, de gozo, de satisfacción, no debes confundirlo con otra
cosa. Recuerdas cuando hace 20 años quedábamos los sábados en casa de tus padres
y antes de salir nos contábamos los cotilleos con los chicos?, nos preocupábamos
entonces por el futuro, el futuro terminaba el domingo, y el lunes al cole…Eso
es lo que debes pensar, disfruta el momento y después te ocupas de tu familia.
Sabes lo que me dijo Rafa, normalmente cuando termina una obra, suele comer o
cenar con los clientes para celebrar el fin del trabajo y como sabe que tu
marido viaja mucho se imagina que esa cena podríais celebrarla los dos juntos y
solos…quizás tu podrías sugerirle algo al respecto…
N: Tú crees?
Nora contesto ingenuamente, porque la situación la había desbordado
definitivamente. Tal y como le estaba diciendo su amiga, ayer le estaba contando
sus inquietudes y preocupaciones, un poco en abstracto, y hoy, al día siguiente,
ella le estaba confirmando no solo sus posibilidades, sino ofreciéndole una
ocasión en concreto para materializarlas. Una comida o una cena con Rafa, una
comida o una cena con el tío que le gustaba, que le excitaba, con el tío con el
que pretendía reiniciarse en un mundo, el del sexo, al que llevaba mucho
desconectada, pero al que su cuerpo le estaba pidiendo a gritos que se
enganchara. La idea le estimulaba, y su cuerpo se lo estaba confirmando, porque
se sentía bastante encendida, muy excitada, como consecuencia de la historia y
del sorprendente desenlace que estaba escuchando.
Marta, que observaba orgullosa como la cara de su amiga iba cambiando de
expresión a una combinación muy rara de felicidad y de depravación, fruto de su
convicción por iniciarla a una nueva vida, quiso apuntalar su trabajo con una
sorpresa que tenia preparada,
M: Parece que empieza a gustarte la idea, no?, me alegro mucho, y si te
apetece, tengo una cosita para ti…
Nora, que pensaba que su capacidad de sorpresa ya había tocado fin, se
extraño, pero se dejo llevar por su curiosidad..
N: Una cosita para mí, de que se trata?
M: Observa atentamente, y no te asustes, que no hay nada raro en esto..
Diciendo esto, Marta, sentada longitudinalmente en el sofá, como estaba,
comenzó a tatarear una canción que supuestamente pretendía dar un aire de
exoticidad a la situación, y empezó lentamente a levantarse el vestido.
Nora, se sobresalto ante el movimiento de su amiga, estimulada y encendida
como estaba, no supo como interpretar el movimiento de Nora, sobre todo después
de las revelaciones que esta le había hecho ante su sexualidad. Lo peor de todo,
es que en el trance de excitación en el que se encontraba desconocía como ella
misma podía reaccionar ante cualquier estímulo exterior. En ese apenas par de
segundos que duro el movimiento, sintió una descarga de adrenalina en su cuerpo,
y palpo como su corazón se volvía a acelerar, como de hecho, se estaba
convirtiendo ya casi en una costumbre en los últimos días. Finalmente cuando vio
surgir unos calzoncillos tipo boxer se sosegó un poco y pregunto
N: Eso que es?
M: Es mi trofeo de guerra, los sleeps de Rafa,
N: Y que haces tú con ellos?
M: Es una pequeña costumbre que tengo, suelo quedarme con los calzoncillos de
mis amantes, es un botín de guerra, un recuerdo, una especie de souvenir de mis
conquistas.
N: Tienes muchos?
M: Buff, tengo un cajón lleno, ya sabes como es mi vida…, los tengo de todo
tipo, sleeps, boxer, ajustados, sueltos, hasta alguno me ha sorprendido con un
tanga, y la verdad Rafa me sorprendió con estos, pensaba que iba a llevar algo
mas clásico, mas normal, seguro que estos no se los compra su mujer, que te
parecen?
Nora estaba embobada viendo los calzoncillos. Efectivamente, los boxer eran
muy modernos, eran los típicos Calvin Klein, con la banda superior tirante, y
con las perneras un poco sobresalientes del cuerpo del calzón. Pero lo que la
tenia embobada era pensar lo que solía haber debajo de esos calzoncillos, la
polla de Rafa, si la polla de Rafa, aunque se sorprendía a si misma usando esas
expresiones en sus pensamientos, aunque hace unos días ni se le hubiera pasado
por la cabeza esa idea, ahora estaba pensando en ella, en esa súper polla, según
le había contado Marta, que tanto le había hecho disfrutar, y que esperaba que
también pronto la hicieran disfrutar a ella. Las palabras de su amiga la sacaron
de sus pensamientos
M: Eh chica, que te pasa, ya me imagine que te gustarían, pero nunca pensé
que te dejaran traspuesta. La verdad es que le tengo mucho aprecio a este
galardón, pero considerando que ya tengo muchos, y que pronto viene tu
cumpleaños, si los quieres son tuyos…
Nora, cambio la expresión de su cara cuando escucho esto. Aunque ni se le
había pasado esa idea por la cabeza, cuando se imagino en posesión de semejante
obsequio, sintió una sensación de complacencia y regocijo. Hacia tiempo que un
posible regalo no le hacia tanta ilusión, tenia prácticamente de todo, y aunque
su marido y sus hijos se esforzaban en ciertas fechas por agasajarla con
presentes y dadivas, ya todo la aburría, pero esto ahora, era como volver
nuevamente al pasado, cuando de niñas, se repartían entre las amigas las
pulseras, los pañuelos, o las sortijas que sus entonces ligues intercambiables
les hacían, y luego se regalaban entre ellas, las unas a las otras, en función
de gustos o apetencias de cada momento, de cada presente, que el siguiente día
se convertía en futuro, y el próximo ya en pasado. Y ahora, tantos años después
tenía la ocasión de rememorar esos recuerdos, con un regalo semejante, con los
calzoncillos del amante de su amiga, que pronto esperaba que se convirtieran en
el suyo. Si, claro que quería esos calzoncillos, de hecho, ahora no deseaba
ninguna otra cosa en el mundo, como esa prenda, que seria el preludio de su
conquista, o de sus conquistas, y que ella misma ya quería llevar puestos, para
sentir la cercanía de la polla de Rafa en su rajita, para que se fuera
acostumbrando a su presencia, si, y los llevaría cuando quedara a comer o a
cenar con Rafa, o mejor, no llevaría nada, a esa cena iría sin ropa interior,
los calzoncillos de Rafa los reservaría para otras ocasiones, se los haría poner
a su marido, con cualquier excusa o engaño, la próxima vez que hicieran el amor,
y se imaginaria que estaba con Rafa, en vez de con el, y los llevaría a su
próxima cita con la ginecóloga, y si le preguntaba, le diría que eran de su
macho, de su varón, y que los llevaba para sentirlos cerca, y los llevaría al
gimnasio, y no le importaría que todas las mujeres, las chicas, las alumnas, o
hasta Raquel la viera en el vestuario, les diría a todas que eran de su amante,
de su semental, Si, definitivamente quería ese regalo,
N: Bueno, la verdad es que me haría mucha ilusión tenerlos…
M: OK, solo te pido una cosa a cambio, espero que este sea también tu primer
trofeo, como en un plazo razonable no lo hayas conseguido, me los tienes que
devolver, ya te he dicho que los aprecio mucho, y tú debes ser una digna
poseedora de ellos.
N: De acuerdo, te tomo la palabra. Digamos que si en un mes no lo he
conseguido, te los devuelvo.
M: Muy bien, esa es la nueva Nora que yo quiero ver
Y diciendo esto, Marta, levanto su culo, y lentamente, empezó a bajarse los
calzoncillos. Cuando levanto las piernas, pudo ver que toda la zona de sus
labios estaban un poco roja, irritadas, no pudo dejar de preguntarle
N: Tienes toda tu zona bastante escocida, que te ha pasado?
M: Vaya, vaya, ahora me preguntas, te lo he intentado explicar antes, fue una
noche de sexo muy intensa, y eso deja sus secuelas. Toma, hay tienes tu regalo,
no quieres probártelo?
N: Tú crees que debería?
M: Algo me dice que lo estas deseando, no es cierto?
Las dos amigas se miraron durante un par de segundos y se echaron a reír. La
comunicación funcionaba entre ellas, y la actitud que estaba tomando Nora, la
estaba acercando mucho a su amiga..
Nora, se levanto, se subió la falda y se bajo las braguitas que llevaba.
Cuando su amiga vio toda la pelambrera que tenía, no pudo dejar de exclamar:
M: Uff, cuanto pelo, me parece que vas a necesitar una depilación antes de
que Rafa te lo vea,
Nora observo su coño y lo comparo con el de su amiga. Aunque ya se lo habían
visto en varias ocasiones, nunca se había parado a compararlos. Ella lo tenía la
natural, sin ningún tipo de cuidados, solo en verano se recortaba algunos pelos,
para que no le salieran del bikini. Sin embargo el de su amiga, estaba
perfectamente cuidado y recortado, solo se había dejado una fina fila de pelos,
que crecían longitudinalmente hacia arriba, como una prolongación de sus labios.
N: Crees que debería de depilármelos como tú?
M: No se hija, desde luego a Rafa le gusto mucho el mío, no paro de trajinar
con el en toda la noche. Pero anda, toma, no quieres probarte sus calzoncillos
de aún vez? Te advierto que aún no los he lavado, no se si no te dará algo de
vergüenza ponértelos así?
Nora se sorprendía a si misma al escucharse responder
N: Anda, anda, dámelo así, que quiero sentir a Rafa, tal y como es…
Las dos amigas volvieron a reírse, casi a carcajearse y Nora tomo los
calzoncillos, y empezó a ponérselos, contoneándose, y tatareando la misma
melodía que antes había intentado Marta.
Cuando se los había subido hasta la cintura, no resistió a la tentación de
tirar un poco para arriba, forzándolos un poco y haciendo que estos rozaran con
sus labios. Aunque los calzoncillos eran muy suaves de algodón, no pudo de dejar
escapar una pequeña exclamación, un gemido apagado. Toda la conversación, y la
situación que estaba la había sensibilizado mucho, y cualquier leve roce, o
tenue contacto, la hacia sentir muy bien.
Marta, que estaba muy contenta consiguió misma, después de este pequeño
proceso de envilecimiento al acababa de someter a su amiga, según parecía con
bastante éxito, tenia aún una última bala en su cargador, para terminar de
emputecer aún mas a Nora…
M: Vaya, vaya, como vas, eh, no se si voy a tener que invitarte, a que pases
a mi dormitorio a desahogarte un poco, o a dejarte sola un momento para que te
realices…. Por cierto, que te parece la tarta, te ha gustado?
Nora se sorprendió por la pregunta. Su amiga era una buena repostera, era su
especialidad, de hecho siempre preparaba las tartas de cumpleaños de los niños,
y siempre lo hacia muy bien. La tarta que estaba comiendo estaba muy buena,
tenía un sabor un poco especial, algo nuevo, pero como siempre la sorprendía con
nuevos sabores, no se extrañaba por eso. Eso si, se sintió un poco mal por no
haberla alabado antes, pero estaba tan absorta con la historia de Rafa, que no
tenia capacidad de atención para otra cosa, así que rápidamente se apresto a
salir del paso como pudo
N: Esta muy buena, disculpa por no haberte dicho nada, de que esta hecha, no
es nata, no?
M: No, no es nata precisamente, no te resulta conocido el sabor…
N: La verdad es que no, esta muy buena, pero no me resulta familiar, que es?
M: Hay, hay, hay Norita, la vida de casada, según parece es muy aburrida, que
contenta que estoy de ser single…
N: No entiendo, que quieres decir, que tiene que ver eso con la tarta…
M: La crema de la tarta, es la leche de Rafa, su semen, se esperma, su lefa…
Nora se sorprendió, no se podía creer lo que estaba escuchando, sintió otra
vez como su corazón se aceleraba a mil por horas, y aunque esta sensación ya se
hacia un poco recurrente, esta vez, creyó sentir que su corazón casi se salía de
su pecho. No sabía que sentir, y aunque al principio sintió un poco de
repugnancia, porque nunca, ni siquiera con su marido, había probado el semen, a
continuación esta sensación pasó a ser de sorpresa e incredulidad.
N: Pero, como es posible, no puede ser, como la has conseguido, me estas
tomando el pelo, no?
M: Tía, ya te lo he dicho, una noche de pasión da para mucho, le pedí que
usara preservativos, y esta mañana cuando me he despertado, he pensado que seria
una pena desperdiciar los resultados de una noche así. He pensado que voy a
ponerle nombre a la tarta, en lugar de tarta de fruta de la pasión, será la
tarta de crema de la pasión, que te parece?
Nora aún se sentía un poco incrédula y dubitativa
N: Pero, cuantas veces lo hicisteis anoche
M: Bueno, eso es muy relativo, y dependiendo de quien lo cuente, pero si
preguntas por la crema de Rafa, el me hecho cuatro polvos…
N: Cuatro
M: la verdad es que a mi también me sorprendió, francamente no me lo
esperaba, y eso que yo aún disfrute aún mas…
Nora apenas podía creer lo que estaba escuchando de su amiga, desde luego que
la capacidad de Rafa excedía bastante a la de su marido. Si comparaba sus
prestaciones, una noche con Rafa, equivalía a un mes de sexo con José Luís, y
eso teniendo en cuenta una media de una sesión semanal con el, lo que teniendo
en cuenta su situación actual, era una media muy optimista. Desde luego su cara
expresaba incredulidad y sorpresa…
M: Vaya, parece que a ti también te impresiona, pero que me dices del sabor?
Nora estaba aturdida, toda lo que estaba escuchando la sorprendía, la
desconcertaba, la sobrecogía, la posibilidad de una infidelidad, la capacidad
amatoria de su posible amante, y la certeza de haber ingerido su semen, su
leche, algo que no había hecho jamás con otro hombre, ni siquiera con su marido,
y sin embargo, aunque al escucharlo había sentido un poco de repugnancia, la
verdad es que el sabor de la tarta no estaba tan mal, le había resultado
deliciosa, como todas las que hacia su amiga, no acababa de creerse lo que le
estaba contando
N: Pero, seguro que no tiene algo mas, no le has puesto algún otro
ingrediente, no me puedo creer que el sabor sea el de Rafa…
M: Mujer, claro que una tarta tiene muchos ingredientes, pero el mas
importante, el que le da sabor a mi pastel de crema de la pasión, es el néctar
de tu Rafa, es el fruto de su erotismo, y hasta donde yo recuerdo tu eras
bastante golosa, aún recuerdo las fiestas de cumpleaños, cuando tu madre te
regañaba porque metías el dedo en la nata de las tartas, me equivoco?
Nora, evocaba de nuevo su niñez y su pubertad, cuando efectivamente,
disfrutaba metiendo el dedo en todas las tartas, y golosamente disfrutaba de la
crema o de la nata, y esa sensación de repugnancia inicial que había sentido
hacia la crema de la tarta, se tornaba en una sensación de curiosidad a probar
el sabor del semen de Rafa. Desde luego, estaba perdiendo los papeles, se estaba
degenerando, la situación la estaba depravando, pero la curiosidad podía mas que
ella, y esa sensación de volver a su niñez, a su pubertad, a su adolescencia, a
la época mas feliz de su vida, cuando las emociones se agolpaban, cuando las
percepciones y las emociones realmente valían la pena, hacia de ella una mujer
diferente, decidida, valiente, y dispuesta a probar cosas nuevas, y la
complicidad que sentía en su amiga, desde luego que la ayudaba mucho…
N: Me dejas probar solo la crema?
Marta sonrió satisfecha al escuchar a su amiga, su pregunta era su victoria
definitiva, había conseguido que su amiga cambiara su actitud, que pasara de ser
una mujer reservada y puritana, a otra mucho mas decidida y valiente, en
definitiva de una mojigata a una mujer atrevida y descarada, de una esposa fiel,
a una potencial adultera, y porque no decirlo a un puton, como a veces era ella.
Su respuesta fue muy descriptiva, ella misma tomo un poco de crema con su dedo
índice, y en lugar de llevárselo a la boca,, levanto su ligero vestido y se lo
llevo a su entrepierna, y se lo aplico a sus labios, con un movimiento rotatorio
diciendo
M: Hay que cuidarse las zonas irritadas, y nada mejor que una hidratante
natural…
Nora entendió la respuesta de su amiga, y, rememorando sus recuerdos, con su
dedo índice, tomo un poco de la crema, y lujuriosamente, se apresto a llevárselo
a la boca, consciente, de que no solo iba a degustar el sabor del semen de Rafa,
sino que iba a saborear al tío que vio el otro día en la playa, iba a paladear
ese culo que tanto le había gustado, y esa polla que tanto le había llamado la
atención, iba a catar el origen de los ruidos de sus vecinos, que la habían
desquiciado y que la habían iniciado en este juego.
Cuando se llevo el dedo chorreando a la boca e iba a experimentar el sabor,
un ruido la desquicio totalmente…
RINGGG, RINGGGG, RINGGGG
EL TACTO
N: Esperas a alguien?
M: Pues la verdad no se, ahh, si, ahora recuerdo, Raquel me dijo que iba a
venir a verme…
Nora cambio su cara, cuando escucho esto, del estado de placidez y bienestar
en que se encontraba, paso a una situación de enfado, casi de disgusto…
N: Pero tía, porque no me habías avisado, mira como estamos, que vamos a
hacer?
M: Mira, la llame esta mañana para decirle que no podía ir a clase por lo del
tobillo, y ella se ofreció a pasar a verme, que quieres que le diga, que no
viniese?
N: Pero podrías haberme dicho que podía venir, no?, ahora que voy a hacer,
yo, fíjate la pinta que tengo…
M: te repito que no me dijo a que hora iba a venir, solo me dijo que si podía
se pasaría, solo eso, además tranquilízate, que ha pegado abajo en el portal,
todavía tarda unos minutos en subir, y además, que quieres decir con como
estamos, estamos tomando un café, has venido a verme igual que hace ella, no
pasa nada…
N: Tía, no quiero verla ahora, estoy un poco,,,bueno ya sabes, no me
encuentro presentable, y no me apetece ver a nadie en este estado. Además ahora
que lo pienso, lo mismo estoy de más.
M: Espera, voy a abrirle
Nora se recompuso un poco y maldijo su suerte, no le había dado ni tiempo a
saborear el sabor de Rafa, y ya se veía en medio de una situación en la que no
quería estar. Teniendo en cuenta lo que Marta le había contado sobre Raquel y
conociéndola, no era nada difícil imaginar como podría terminar aquello. Tenia
que tomar una decisión rápidamente, pues en unos segundos Raquel llegaría a
casa. No le apetecía ni saludarla, ni siquiera encontrársela en el ascensor, no
le apetecía ni verla, mejor dicho no le apetecía ser vista, no quería hablar,
saludar, conversar, dar explicaciones, pero quizás verla seria otra cosa. Una
idea paso veloz por su cabeza, una idea que en otras circunstancias ni se le
hubiera ocurrido, pero que en ese momento le causo cierta gracia. Entonces
apareció Nora
N: Si, era ella, que vas a hacer?
M: No se, que te gustaría a ti que hiciera?
N: Pues no se chica lo que te apetezca, quédate a tomar un café con nosotras,
o si te sientes incomoda, lárgate, sinceramente lo que te apetezca.
M: Que plan tienes tú con ella?
N: No se chica, ya te dije el otro día lo que hize, pero eso no quiere decir
nada, si surge algo bien, y si no también.
M: Pero no te parece un poco raro que venga a verte…
N: Ya te he contado, la llame para excusarme por no ir a clase, y ella se
ofreció amablemente a verme, me contó que tenia unos cursos de fisio, que lo
mismo me podía dar unos masajes para aliviarme..
M: Ja, ja, ja, vaya vas a tener aún mas alivio, casi vas a tener que
agradecerme que te tirara, no has salido mal de la lesión, eh?
N: Pues mira, la verdad es que no, pero tú tampoco te puedes quejar, no?
Las dos amigas se miraron, y tras una sonrisa cómplice, se echaron a reír.
En ese momento son el timbre de la casa, y Nora, se atrevió a contarle a
Marta su propuesta,
N: Escucha, no tengo ganas de hablar ni saludar a nadie, ya sabes como estoy,
si no te importa, me meto en la habitación de al lado, y cuando Raquel entre me
largo
M: Tu estas loca o que? Si te quieres ir, sales conmigo ahora y te despides,
y si no te quedas..
N: Porfi, Marta, me has visto como estaba hace unos segundos, no tengo ganas
de hablar con nadie, y lo mismo, si me quedo tu me ofreces algo digno de ver y
de escuchar..
M: Vaya, ahora te van los rollitos esos raros de ver y mirar sin que te vean,
de eso no me habías contado nada, Nora, te estas emputeciendo…
N: Bueno, tengo una buena maestra, no?
M: Anda recoge todas tus cosas y métete en mi dormitorio, y por favor, ni una
sola palabra, me lo prometes?
N: Claro, yo jamás te traicionaría…
M: Anda, anda, vamos ya
Nora tomo sus bolso y se metió en la habitación de Marta, no sin antes
guiñarle un ojo, y con el mismo gesto que esta se había despedido el día
anterior de ella, agitar su pulgar hacia arriba, deseándole suerte, a lo que
esta, con una sonrisa, le contesto con su dedo índice hacia arriba, el mismo,
con el que se había aplicado la leche de Rafa por su rajita. Desde el
dormitorio, oyó como se abría la puerta y se apresto a escuchar toda la
conversación.
M: Hola Raquel, como estas,
R: Bien, bien, mejor que tu por lo que veo
M: No te preocupes, no es nada, solo una luxación, pero pasa, no te quedes
hay parada…
R: Puedes andar sola, o necesitas que te ayude
M: Pues mira, si me hechas una mano, la verdad que no me vendrá mal, porque
andar sola, me produce algo de molestia
Nora se sorprendió al oír eso, a ella no le había pedido ayuda, ni ella misma
había notado que le hiciera falta, y ahora, decía eso, empezaba a sospechar el
motivo…
R: Pues tu dirás, no se como podemos hacerlo…
M: Si te parece, me agarras por la cintura, y así yo me puedo apoyar en tu
hombro, será solo un momento, hasta el salón, no te molestare mucho
R: No, mujer, no es molestia, haría lo que pudiera para ayudarte…
Nora estaba alucinando, en apenas unos segundos, las dos mujeres parecían
desplegar sus medios, presentar sus credenciales, empezar a jugar sus cartas…
Además, se sentía súper sensible después de toda su experiencia anterior, y
aunque de momento no podía ver, si que casi podía sentir, como Raquel tomaría de
la cintura a su amiga, hiperperceptiva, casi pudo sentir un contacto en su
cintura, aunque en su imaginación no estaba Raquel precisamente…
M: Muchas gracias, ya llegamos, acomódate donde quieras
R: Vaya, veo que tienes compañía, no?
M: Tenia, no te has encontrado a Nora en el ascensor, acababa de salir justo
cuando tú pegaste en el portero automático
R: No, la verdad es que no me encontrado a nadie, espero no haber
interrumpido nada importante
M: Mujer, que vas a interrumpir, conoces a Nora, no, la has visto alguna vez
en el gimnasio, solo había venido a verme
R: Claro, que la conozco, como no la voy a conocer, pero no se, da la
sensación que alguien ha escapado rápidamente de aquí, todavía esta su café y su
tarta en la mesa, insisto en preguntar, no he llegado en mal momento, no?
Nora se extraño del comentario de Raquel, se extraño y se asusto un poco.
Aunque realmente si que había llegado en mal momento y había interrumpido su
espiral de sensaciones, ella no tenia ningún motivo para sospechar.
Curiosamente, Raquel estaba teniendo la misma sensación que justo ella misma
había tenido cuando ella llegaba, no entendía muy bien eso
M: Claro que no, como puedes pensar eso. Lo único es que creo que la llamo el
marido para recoger a sus hijos, que los había dejado en un cumpleaños o algo
así, ya sabes la vida familiar, algo que me yo me ahorro…. Por cierto, nunca te
lo ha preguntado, y tu vida familiar, que tal, tienes novio o algo así?
R: Si, se puede decir que si, aunque nada serio, un chico con el que me veo
de vez en cuando, ya sabes, aún soy un poco joven para compromisos, y tu que
tal?
M: Pues mira, igual que tu, nada serio ni estable, la única diferencia
contigo no es que sea muy joven para compromisos, sino que ya estoy muy mayor
para relaciones…
R: Anda, no digas eso, no eres demasiado mayor, además ya me gustaría a mi
conservarme como tu, o como Nora, cuando llegue a vuestra edad, estáis
estupendas
M: Vaya, muchas gracias por el cumplido, no es muy habitual escuchar algo
halagador, por cierto, como sabes la edad que tengo, creo que nunca te lo he
dicho, es que la aparento y me estas engañando?
R: Bueno, digamos que trabajar de monitora me da acceso a cierta información
confidencial, je, je, a vuestras fichas del gimnasio.
M: Vaya, que curiosa que eres, y te dedicas a fisgar en todas las fichas de
tus alumnas?
R: No, mujer, no pienses mal de mi, lo único es que Nora y tu me habéis
llamado la atención, me habéis parecido algo especial.
Nora se sobrecogió cuando escucho eso. Pensó que era lo único que le faltaba
por escuchar en la situación que estaba viviendo. Estaba oyendo como las dos
mujeres se estaban recreando en un juego, un poco ambiguo todavía, pero en la
que ya se dejaban ver sus intenciones, no demasiado ocultas, y ahora, salía ella
a colación en esta juego, que pintaba ella allí, en esa conversación, en esta
tesitura, en la habitación de al lado, mientras su amiga y su joven profesora
coqueteaban.
M: Bueno, que sorpresa, y se puede saber porque nos ves de una manera tan
especial?
R: No se, en la clase todas las alumnas o son unas niñatas tontas y
engreídas, o unas madres fondonas y gordas, sin inquietudes, pero vosotras sois
las únicas que os salís de eso, no se, tenéis algo especial, no se como
llamarlo, clase, estilo, personalidad, feeling, llámalo como quieras, y como te
he dicho, para la edad que tenéis, tenéis un cuerpo envidiable, especialmente
Nora, teniendo en cuenta que tiene dos hijos, tiene mucho merito…
M: Mira, me alegro que pienses así, a ver si un día también se lo dices a
ella, últimamente se encuentra un poco apagada, y le vendría bien que alguien
como tu le dijese algo que le subiera el ánimo.
Nora, se sintió extraña cuando su amiga dijo eso, por una parte le disgustaba
que hablara de ella como de alguien que necesitara de ese tipo de consejos,
aunque a la vez se sentía alagada en su
vanidad, por lo que Raquel estaba diciendo de ella. Raquel era una chica muy
atractiva, un pibazo como solían decir los hombres, la típica joven ante la que
cualquier hombre volvería la cara si se la cruzaba por la calle, y a la que los
albañiles no durarían en alabar con sus mas picantes piropos, y el hecho que una
chica como ella, la tuviera como un modelo a seguir cuando fueran pasando los
años, le gustaba. Le hubiera gustado que su marido hubiera escuchado eso, seguro
que el se volvía loca por la monitora, pero a la vez, se sonrió cuando pensó en
su marido, se encontraba muy lejos, muy fuera de todas esta circunstancias…
R: Y porque se encuentra apagada, si puede saberse?
M: Bueno, eso el algo personal, pero supongo que ya te puedes imaginar, que a
partir de una cierta edad, esa que tu has mirado con tanta indiscreción, y en
sus circunstancias de matrimonio, pareja estable, hijos, etc., hay ciertas
satisfacciones que cada vez, se consiguen menos, tu ya me entiendes, no?
R: Lo entiendo, pero no lo comprendo, para ella seria relativamente fácil
buscar esas satisfacciones fuera de casa, no tendría ningún problema, es mas,
algún chico del Gym, ya me ha hecho alguna insinuación al respecto, y bastante
picante por cierto…
M: Vaya, vaya, eso si que es una novedad, y puedo preguntarte quien te ha
hecho esa insinuación, y en que consistía?
R: Entenderás, como me decías antes, que hablar sobre personas, es algo
personal, pero lo que si que puedo contarte, es que a ese tío, que por cierto
esta como un
tren, le gustaría llevaros a las dos juntas a la cama…
Nora sintió un desconcertante desasosiego cuando escucho eso. A pesar de todo
lo que estaba sintiendo y escuchando últimamente, había cosas que no dejaban de
impresionarla…
M: Bueno, y de donde ha sacado ese machito la idea de que a nosotras nos iría
ese tipo de temas ?
R: Pues es relativamente fácil de entender, como ya te he dicho antes, las
dos dais una imagen un poco especial, muy diferente de las demás, con tanta
clase y estilo, y como casi siempre estáis juntas, pues es obvio seguir
imaginando lo demás…
M: Ja, ja, ja, que estas insinuando, que Nora y yo tenemos relaciones…, que
tontería, pero si somos amigas desde hace mas de 20 años, y jamás se nos ha
pasado algo así por la cabeza
R: Vale, no pasa nada, pero como te digo, hay alguna gente que lo piensa, y
puede que hace 20 años eso fuera una cosa bastante fuera de lo común, pero hoy
en día es de lo mas normal. Además piensa que ni ese chico del que te hablo, ni
nadie esta hablando de relaciones sentimentales, yo creo que se trata de otra
cosa muy diferente, se trata de relaciones sexuales, y coincidirás conmigo, que
en eso, en los últimos años si que hemos avanzado mucho…
Nora se sonrió al escuchar a Raquel, y pensó que su amiga se estaba
encontrando con la horma de su zapato, aunque no estaba muy segura, hasta que
punto estaba diciendo la verdad, o solo estaba teatralizando para conquistar a
su profesora
M: Desde luego que hemos avanzado mucho, pero créeme que Nora no es
precisamente una de las personas que mas haya avanzado, y por eso te digo que
sería bueno que le dieras algo de animo alguna vez, a ver si entre las dos
conseguimos que progrese un poco..
R: Ok, de acuerdo pero y tu, que me dices de ti, has evolucionado mucho en
estos últimos años?
M: Ja, ja, ja, vaya, vaya, como sois la juventud de hoy en día, un poco
directa, no?, Cuando yo tenia tu edad jamás se me hubiera ocurrido preguntarle
algo así a digamos, una señora de mi años..
R: vamos, vamos, no hables así, eres muy atractiva, ya te dicho que ojala
cuando tenga tu edad, me conserve como tu, pero no me has contestado a mi
pregunta?
M: Bueno, si me preguntas si he disfrutado del sexo, yo creo que te diría que
si, no tengo relaciones estables, pero intento sacarle a cada momento, a cada
situación, a cada hombre el máximo partido. Si me preguntas si he estado con una
mujer, la respuesta es todavía no. Eso, si, te puedo decir que hay mujeres que
me han resultado muy atractivas, con las que he fantaseado sexualmente, con las
que me he imaginado muchas cosas, pero parece que todavía, al menos hasta ahora,
no ha llegado el momento…
R: Y quienes son esas mujeres, que te han parecido tan atractivas, si me
permites preguntártelo?
Nora se asusto, si su amiga respondía lo mismo que le había contado a ella,
la situación iba a explotar, aunque intuía que Marta intentaría saborear un poco
mas ese deliciosa momento de la seducción, que incluso ella misma estaba
disfrutando
M: Claro que puedes, preguntármelo, Raquel, puedes preguntarme lo que
quieras, pero no vas a conocerla, hace ya algunos años de eso, yo tendría tu
edad mas o menos, y ella era una profesora de la universidad, me acuerdo
perfectamente de su asignatura, era derecho laboral I, sus clases se me hacían
superamenas, muy interesantes, y me costaba trabajo entender la situación,
porque la asignatura era un rollo, pero yo acudía encantada a sus clases. Ella
se llamaba Ana, y tendría unos 35 años, y no se, era una mujer con mucha
personalidad, con mucha clase, la veía una mujer madura, pero muy sugerente, de
una belleza fascinante, tenia un poder de seducción muy difícil de entender, es
mas a mi misma me costo entender que me excitaba sexualmente, no se si me
entiendes?
R: Si, Nora, te entiendo, te entiendo perfectamente, y no llegaste a nada con
ella?
M: A nada, Raquel, a nada, por aquella época yo era aun un poco mojigata, y
me falto impulso para dar un paso adelante, seguramente que hoy seria diferente,
pero entonces todavía no era como soy, es mas me acuerdo que me causo un cierto
trauma masturbarme pensando en ella, me sentía seguir insegura sexualmente, y
eso me causaba cierta frustración. Por suerte, como te dije, creo hoy la
situación seria diferente..
Nora aunque aliviada porque no su amiga no había contestado lo que ella
temía, no dejo de sonreírse, pensando, que si todo seguía como ella creía,
efectivamente la situación iba a terminar hoy de manera muy diferente
M: Anda déjame ofrecerte un café o cualquier otra cosa, que te gustaría
tomar?
R: Pues mira no me apetece nada de beber, pero un poco de tarta si que
tomaría, aunque quizás no debería, por el tema de la línea, ya sabes, pero luego
en clase seguro que consumo esa energía,
M:, Anda, no seas vanidosa, tienes un cuerpazo, y lo sabes, no se porque
dices eso…. Sírvete tu misma, que no me puedo mover mucho…
R: Tiene buena pinta, donde la has comprado?
M: No la he comprado, la he hecho yo misma, ya te darás cuenta, que cuando
vas cumpliendo años, vas teniendo otras aficiones, entre ellas la repostería..
R: Quieres que te sirva un poco más?
Nora se ofusco un poco, cuando escucho hablar de la tarta. Sentía que aquella
tarta, que la leche de Rafa era suya, y de nadie mas, en todo caso de Marta, que
se la había proporcionado, pero en ningún caso de Raquel. Volvió a recordar
aquellas situaciones de adolescentes, en las que incluso se había peleado con
alguna chica por la supuesta posesión de un novio y no le faltaron ganas de
salir a reclamar la posesión de su tesoro…
M: La verdad es que no, te aseguro que ya llevo un montón de tarta tomada, y
me temo que me va a resultar un poco empalagosa…
R: Ummm, esta exquisita, no se como puedes decir que puede ser empalagoso
algo tan sabroso, como las has hecho?
M: Bueno, me permitirás que guarde ese secreto, con los años, una va
atesorando recetas, y las guarda como algo especial, y tu todavía eres muy joven
para ir descubriendo tantas confidencias, bastantes te he contado ya, no crees?
R: Vaya, la señora se pone enigmática, ja, ja, ja, si es solo una receta,
tampoco es para tanto, si no me he asustado con lo que me has contado antes,
cualquier otra chiquilla se hubiera sentido incomodada con lo que has contado
antes…
M: Con lo que yo te he contado, calla, jovencita, eras tu la que me has
sonsacado, curiosona, je, je, je
R: Anda, toma un poco mas de tarta, he venido a visitarte, y no quiero irme
sin asegurarme que te dejo bien alimentada, deja que yo te la de, venga, no seas
niña, que tienes que alimentarte
M: Vamos, estate quieta, de verdad que no quiero mas…
R: Anda, Marta, déjame cuidarte, que si no no vas a a poder ir mas al
gimnasio y no quiero perderte de vista, toma un poco mas por favor…
M: Raquel, de verdad, déjalo, no quiero más…
Nora se atrevió en ese momento a asomarse, temerosa en principio, pero
vencida por la curiosidad que las palabras que estaba oyendo la estaban
causando. Sigilosamente, se asomo a la puerta, y apenas asomando la cabeza vio
como Raquel, con un tono jovial y bromista, le estaba intentado dar una
cucharada de tarta a su amiga, que también, de una manera amena se la estaba
negando. La visión le resultaba muy sensual, como la joven monitora, estaba
intentando alimentar a Marta, que sentada sobre el sofá, con su pierna,
extendida, mostrando todo su encanto, despertándole la misma sensación, que le
había producido al entrar. El juego, termino en una especie de forcejeo, que
hizo que Raquel cayese sobre el sofá, precisamente sobre la pierna de su amiga…
M: Aaah, cuidado, me haces daño…
R: Lo siento, perdona, ya me levanto.
M: Ufff, me ha dolido un poco, pero no te preocupes, no es nada
R: Lo siento de veras, soy un desastre, vengo a visitarte, y en vez de
ayudarte, me tiro encima de tu pierna…
M: Ya te he dicho, que no es nada, no te preocupes, enseguida pasara…
R: No tienes un poco de hielo en la nevera, si te aplico un poco de frió, te
vendrá bien, y te aliviara el dolor…
M: No, no tengo hielo, pero quizás un masaje, me aliviaría un poco, no
dijiste que sabias algo de fisioterapia?
R: Claro, a ver, deja que me siente, relájate, y déjame tu pie…
Nora, seguía escondida tras el quicio de la puerta, y no perdía detalle.
Raquel se había sentado en el suelo, sobre unos cojines, a los pies de Marta,
que había bajado su pierna del sofá, para ponerla en el suelo, entre las piernas
de la monitora, que ya se estaba aplicando en masajear el tobillo lesionado de
su amiga. La imagen seguía siendo muy sensual, y Nora, inconcientemente acerco
su entrepierna hasta el marco de la puerta, sintiendo una especie de descarga de
electricidad, cuando su entrepierna contacto con la superficie del marco.
R: Vamos a empezar, con unos movimientos suaves, para relajar los músculos,
si te hago daño me avisas,
M: Vale, hasta ahora me va bien, no me molesta, me relaja…
R: Muy bien, de eso se trata, de relajarte, de que no sientas dolor, de que
te sientas a gusto, que te sientas bien, no tienes un poco de aceite o crema
hidratante, me ayudaría mucho y te haría sentir mejor.
Nora se sobresalto cuando escucho esto, el cuarto de baño estaba en el
dormitorio y si Raquel iba a buscarla, la descubriría, sintió un miedo que a su
vez era excitante, que pasaría si la pillaban, si la descubrian, un cúmulo de
sensaciones, que la dejaba desarmada, la respuesta de su amiga la tranquilizo,
M; No te preocupes, sigue así, me esta relajando mucho, no necesitamos nada
mas, al menos de momento
R: Como quieras, además de eso se trata, de que te sientas mejor…
M: Sueles hacer esto muy a menudo?
R: La verdad es que no, hice un curso hace unos años, pero no he tenido la
oportunidad de hacerlo mucho
M: Y a tu novio, no se lo hacer? Seguro que si lo prueba, querrá repetir…
R: A mi novio no le gustan mucho los masajes, ni a mi novio, ni a los hombres
en general, son un poco raro, no crees?
M: La verdad es que si, tienen otras percepciones, otros intereses, otras
inquietudes, pero bueno, ellos se lo pierden, entre nosotras eso es diferente….
R: Muy bien, ahora suavemente, levanta un poco la pierna y apóyala sobre mi,
para que pueda ir subiendo un poco con el masaje, se trata de ir relajando todo
el músculo posterior, para que se relaje también el del tobillo
M: Y donde quieres que apoye mi pierna?
La pregunta de Marta ruborizo un poco a Nora, que notaba que el ambiente iba
calentándose, y temía o deseaba, no lo tenía muy claro, como podía terminar
esto.
R: Aquí, en mi entrepierna, o es que te da vergüenza, lo haces muchas veces
en clase con Nora, para estirar antes de de las clases, o es que ya no te
acuerdas…
M: Claro mujer, pero esto es distinto...
R: Anda y déjate de distinciones, que veras que bien te vas a sentir…
Nora observo como desde el suelo, Raquel tomaba la pierna de Marta, y
estirándola un poco la situaba en su entrepierna, para a continuación, ascender
con sus masajes, hasta sus rodillas y pantorrillas. Casi automáticamente, ella
había comenzado unos movimientos tangenciales de su entrepierna, para rozarse
con el marco de la puerta, que acompasaban al pausado ritmo del masaje,
R: Y que tal, como te sigues sintiendo…
M: Muy bien, Raquel, me siento muy bien, no se si será mejor que lo dejemos…
R: Dejarlo, porque, es que no te gusta?
M: Si, si que me gusta, pero si seguimos así no se como va a terminar esto
R: No te preocupes, simplemente déjate llevar, soy tu profesora, y nada de lo
que haga será malo para ti, esto forma parte de las actividades de las que estoy
capacitada para enseñarte, y además si me dejas que te haga una confesión, yo
también tengo alguna fantasía sexual parecida a la tuya, la única diferencia es
que en lugar de pensar en mi profesora, pienso en algunas de mis alumnas, pero
por lo demás es muy semejante, ellas tiene clase, estilo, tiene una belleza
sugerente, mucho estilo, y ya no son unas niñas, hasta a mi misma se me ha hecho
difícil de asumir, que pueden atraerme, pero ya ves, aquí estoy asumiéndolo…
Nora escuchaba entre la fascinación y la incredulidad. Estaba asistiendo en
directo, por primera vez en su vida a un juego de seducción en toda regla, entre
dos mujeres, su mejor amiga y su profesora, y además, si no estaba entendiendo
mal, ella también estaba implicada en ese juego, ya que Raquel estaba hablando
de sus alumnas en plural, y por los comentarios que había escuchado antes, ella
la relacionaba con Marta, y muy bien podría ser ella misma, la que estuviera
ahora en el sofá, siendo seducida por Raquel. Este pensamiento, que en otro
contexto ni lo habría imaginado, ni deseado, tomaba otro cariz, si se veía desde
su perspectiva, detrás de una puerta, a unos metros de distancia, escuchándolo,
sintiéndolo, viviéndolo, y se sintió irresponsablemente atraída por la
situación, hasta el punto que ya no le basto el roze en crudo de su sexo con la
moldura de la puerta, sino que bajo su mano, para acompasarla a los movimientos
que con su cintura estaba realizando, y para ayudar a transmitir mas
intensamente, tanto el roze de la puerta, como las declaraciones que estaba
escuchando. Mientras observo como Marta estiro su mano hacia la cabeza de
Raquel, y comenzó a acariciar su pelo, lenta y armoniosamente, al mismo ritmo
que ella masajeaba su pierna, sobre la que había apoyado su cabeza. Habían
entrado las dos en una especie de trance erotico que irradiaba tanta sensualidad
que la estaba alcanzando a ella.
Cuando Raquel levanto su cabeza, Marta se había ido reclinando en el sofá,
hasta el punto de dejar su sexo al aire. Como le había dado Nora el boxer de
Rafa, esta no tenia ropa interior, y Raquel, observo los estragos que Rafa la
había dejado, y sin dejar de masajearla pregunto
R: Vaya, parece que has tenido un encuentro un poco salvaje…
N: No, no es lo que piensas
R: Ah, no, y que me dices de esto
Nora vio como Raquel le ensañaba sus bragas a Marta, y sintió a su corazón
acelerarse, pegarle golpes en el pecho. Durante la vorágine del pastel, ella se
había quitado las bragas, que habían quedado bajo el sofá, y al sentarse en el
suelo, Raquel las había descubierto; se sintió avergonzada y nerviosa…
N: Pues ya ves, unas bragas…
R: Marta, conozco bien estas bragas, son de Nora, se las he visto muchas
veces en el gimnasio, y le quedan muy bien, no quieres explicarme que hacen
aquí…
N: Te repito que no es lo que piensas.
R: Bueno, da igual, no soy posesiva, pero esta muy mal engañar a la
profesora, creo que voy a tener que castigarte…
Nora observo como Raquel levanto su cabeza, y busco los labios de Marta, que
parecían estar esperándola. Fue un beso muy bonito, los labios empezaron apenas
rozándose, lentamente, para ir incrementando la intensidad del beso y terminar
de una manera salvaje y abrupta. Nora, por empatia, no tuvo mas remedio que
sacar su lengua, y deslizarla por sus labios, como si ella misma también
estuviera besando, o fuese besada. En su imaginación estaban tanto Rafa, como
Raquel, ambos representaban el ideal de la sensualidad, hacia el que ella se
estaba deslizando…En busca de mas intensidad, doblo su espalda, par acercar su
pezón hasta la cara interna de la pared de al lado de la puerta, necesitaba
sentir, necesitaba disfrutar el momento y estaba dispuesta a usar hasta el
último detalle posible. Cuando, tras unos minutos, las chicas terminaros de
besarse, escucho a su amiga decir:
M: Uff Vaya castigo, creo que me voy a seguir portando como una chica mala..
R: Anda, levantate, que nos vamos a la cama
Cuando escucho esto, Nora sintió nuevamente otro respingo, una nueva
aceleración de su corazón en su pecho. Aunque se sentía muy excitaba, se asusto
ante la posibilidad de que la pillaran. Había visto a Raquel levantarse, y se
había retirado del quicio de la puerta, apoyándose en la pared trasera.
Nuevamente su amiga la calmo
M: Creo que aquí estamos muy cómodas, además no me conviene moverme mucho.
R: Como quieras, pero déjame ponerte mas cómoda, ayúdame a quitarte el
vestido.
Cuando escucho esto, Nora, imaginando que era ella, la que estaba en la otra
habitación, se saco su vestido, quedando solo vestida con los boxer de Rafa,
quería experimentar las mismas sensaciones que su amiga estaba disfrutando en el
cuarto de al lado, y cualquier detalle que le ayudara a hacerlo, la reconfortaba
enormemente.
R: Que cuerpo tan bonito tienes, ya lo había visto en el gimnasio, pero,
aquí, tan cerca, es espectacular, ojala que cuando llegue a vuestra edad, tenga
el cuerpo como vosotras
Nora, se sintió halagada cuando escucho ese comentario, Aunque se lo decía a
su amiga, ella seguía estando presente, en los comentarios de Raquel, y el hecho
de escuchar cosas bonitas sobre su persona, le hacia sentirse bien, la
reconfortaba, la excitaba…
M: Gracias, pero porque no te quitas el vestido y me dejas verte, ya sabes
que no tengo mucha movilidad…
R: Claro, espera un momento…
M: Uhmm, tienes un cuerpo delicioso…
R: Claro, pero soy muy joven, eso no tiene merito, lo que si lo tiene es
tenerlo a vuestra edad, tienes unos pechos preciosos, déjame tocarlos, anda…
Nora, al escuchar esto, levanto sus dos manos, y se cogió sus pechos. Sentía,
como si estuviera sentada en el sofá, y fuera ella el objeto de seduccion de
Raquel. Estaba hipersensibilizada y cualquier comentario que escuchaba, lo hacia
suyo. Se sentía un poco irresponsable de lo que hacia, de lo que le hacían, como
si todo perteneciera a una existencia provisional, paralela, prestada y
ficticia, aunque lo que sentía al tocarse los pezones y al escuchar las voces en
la habitación de al lado era muy real y muy sensorial.
R: Túmbate, anda, así estarás mas cómoda y podré ocuparme mejor de ti.
Nora, como si le estuvieran hablando a ella, dio un paso atrás sigiloso hasta
la cama de su amiga y se tumbo. Aunque iba a perderlas de vista, quería seguir
imaginando que era ella la que estaba en la otra habitación, la que estaba en el
cuerpo a cuerpo con su profesora, y actuaba y hacia, lo que escuchaba en la
habitación de al lado, o lo que se imaginaba que estarían haciendo, porque a
ratos, solo se escuchaban respiraciones profundas, inspiraciones ruidosas o
aspiraciones agitadas. Seguía acariciándose sus pechos, con las dos manos, con
movimientos concéntricos, que iban desde la parte mas ancha, hasta sus pezones,
para terminar recreándose en estos, intentando sacarles punta, notando como se
endurecían, como el día que estaba en la playa, cuando vio al chico que le
parecía tan atractivo, y al que no le importaría nada tener ahora, al lado, en
su cama, o encima, o debajo, donde el quisiera…
M: Lo haces muy bien, ningún hombre me ha chupado los pezones como tú lo
haces, sigue por favor..
Al escuchar esto, Nora inmediatamente acerco sus pezones a su cabeza, e
incorporándola, saco su lengua hasta alcanzarlos. Empezó por el derecho, y luego
siguió con el izquierdo. Fue una sensación muy placentera. Aumentaba el gusto
que estaba consiguiendo, y le proporcionaba nuevas vías para el placer.
Realmente Raquel, además de su monitora de aeróbic, se estaba convirtiendo en su
profesora en la asignatura del goze, que estaba aprendiendo
R: No quieres que siga un poco mas abajo…
Intuitivamente, Nora, aprovecho que su boca chupaba sus pezones, y tras
humedecer sus dedos con los labios, empezó a tocarse su propio sexo. Aunque
anteriormente, cuando estaba en el quicio de la puerta ya había usado su mano
para ayudarse a conseguir placer, aquello había sido algo mecánico, una manera
de adaptar la esquina de la puerta a su sexo, gracias a la elasticidad de su
mano, pero ahora, se aprestaba a usar sus manos y sus dedos, para conseguir
placer. Aún sin dejar de hacerlo, fue consciente por primera vez, de lo que
estaba haciendo. Todas las percepciones y sensaciones que había ido teniendo en
estos últimos días, por las experiencias que le había tocado vivir, estaban
confluyendo en esto, en que se estaba masturbando. Pensarlo, aún la avergonzaba
un poco, se imaginaba que pasaría si su marido, o sus hijos, la pillaran, pero
al mismo tiempo, eso le proporcionaba un elemento extraordinario de morbo, saber
que estaba haciendo algo indebido, algo inadecuado para una mujer en su estado,
en sus circunstancias, la excitaba aún mas si cabía. Ella había sido muy reacia
a admitirse a si misma, que necesitaba esto, no había ni querido imaginar esa
palabra, y si su amiga se lo insinuaba, se enfadaba, se ofuscaba. Es mas, ni
recordaba la última vez que lo había hecho, probablemente antes de que nacieran
los niños, después con la rutina y las ocupaciones, ni se lo había planteado, y
sin embargo, después de los acontecimientos de los últimos días, y de sus
persistentes reticencias, hay estaba, en casa de su amiga, escuchando como se
follaban y pajeandose ella misma, como una colegiala, como si estuviera
descubriendo el maravilloso mundo del sexo. Estaba cayendo en una degradación,
que aceptaba ya sin ningún tipo de prejuicio…
R: Levanta un poco las piernas, veras como te gusta mas…
M: Pero como quieres que las levantes, ya sabes que tengo el tobillo,
lastimado
R: No te preocupes, no tienes que mover el tobillo, déjame que te ayude, se
trata que las levantes hacia arriba, y luego flexiones las rodillas, como si
estuvieras de rodillas, pero apoyada sobre la espalda en el sofá, veras como no
te dolerá…
Nora, no tardo ni un instante en adoptar esa postura, eso si sin dejar de
tocarse, aunque al estirar sus piernas para alcanzar la postura, la incidencia
de sus dedos sobre su entrepierna y su clítoris, aumento la sensación placentera
que estaba consiguiendo. Aunque no recordaba a ciencia cierta su ultima tocada,
si que tenia una sensación de monotonía sobre la misma. Ahora, con los consejos
de Raquel, estaba consiguiendo unas prestaciones muy superiores, y por lo que
oía a su amiga, no era solamente ella la que lo conseguía…
R: Muy bien, lo estas haciendo muy bien, sigue así, dejándote llevar por mi…
N: Déjame, yo también quiero jugar contigo
R: Shisss, no te preocupes, no estas en condiciones de estar activa, ya
tendrás tiempo de hacerme disfrutar, ahora déjate simplemente llevar
Esas palabras resonaron en la mente de Nora, ya tendrás tiempo de hacerme
disfrutar, su amiga ya había disfrutado de hecho la noche anterior, y también
había hecho disfrutar, y aunque ella misma se lo estaba pasando en grande, se
prometió a si misma que ella también tendría que hacer disfrutar a alguien,
ahora, le daba igual a quien, pero tenia que compartir estas sensaciones con
alguien. Mientras tanto, yacía en la cama de Marta, con sus piernas flexionadas,
y proporcionando placer a su sexo, con toda su fuerza, como hacia tiempo que no
recordaba, con una mano se acariciaba intensamente su clítoris, mientras que con
la otra, iniciaba una penetración en su sexo.
R: Ahora, no seas mala chica y apoya tu pierna izquierda en el cabezal del
sofá, y pega la otra a los sillones, y déjame sitio para aspirar tus juguitos,
N: Siii, lo que tu me pidas profe, lo que tu quieras,
R: Y no me llames profe, llámame Raquel, o Ana, como tu prefieras…
Inmediatamente, Nora adopto esa postura, que aumento aún mas si cabía, la
receptividad de su sexo, pero, a la vez, se sorprendió, y se escandalizo, con el
juego de depravaciones que estaba oyendo. Nunca jamás, había dicho ni escuchado,
cuando hacia el amor con su marido, otro nombre diferente a los suyos, y las dos
mujeres, en la habitación de al lado, estaban teniendo sexo por primera vez, y
ya estaban jugando con terceras personas, con otros nombres, para excitarse y
estimularse, en que clase de mundo se estaba metiendo…
N: Si, Ana, si lo haces muy bien, hace tiempo que quería que me hicieras esto
R: Yo, también, Marta, yo también, y después de ti, vendrá tu, amiga Nora, y
tu me ayudaras a conseguirla, verdad?
Aunque apenas tenia ya capacidad de sorprenderse, Nora se sonrió y acelero
los movimientos de sus dedos cuando escucho esto. Era la confirmación que le
faltaba por escuchar, las palabras específicas que le quedaban por oír, y las
estaba oyendo. Ella le gustaba a su profesora, y también a Rafa. Los dos estaban
en su cabeza, en su imaginación y en sus dedos, y además, Raquel estaba en la
habitación de al lado, y ella misma se estaba enpajillando, en la cama de su
amiga. Se sentía presa de una sensación de sordida depravación, de una sensación
de vertigo, que no le estaba resultando, contrariamente a lo que podía haber
pensado en cualquier otro momento de su vida, nada desagradable, sino todo lo
contrario.
N: Si, te claro que te ayudare, pero ahora ocupate solo de mi
R: Claro, es lo que estoy haciendo, levanta un poco tu culo, anda
N: No, que quieres hacerme
R: Shisss, simplemente dejate hacer.
Nora ni se planteo hacer algo distinto de lo que Raquel le estaba diciendo a
su amiga. Cada momento, cada frase, cada sonido, era un paso adelante en su
camino hacia su propia envilecimiento. Aunque su marido lo había intentado
alguna vez, el resultado había sido una bronca entre ellos, y ahora, ella, sin
mas, se estaba arqueando sobre su espalda y sus piernas, y estaba dirigiendo su
dedito hacia el último rincón virgen que le quedaba. Se demoro un poco oradando
el limite de su ano, sin dejar de masajerar su clítoris con su otra mano. Estaba
tan excitada, que al arquearse, los flujos que salian de su sexo chorrearon
hasta su culo, lubricando sus dedos. Eso fue otra sorpresa para ella. En sus
relaciones con José Luís, necesitaba de lubricantes vaginales para facilitar la
penetración, pero, las circunstancias, sus fluidos vaginales, la estaban
literalmente desbordando, y no fue hasta que adopto esa postura, cuando se dio
cuenta de ello. Sentía que el culmen estaba cerca, pero a la vez, disfrutaba de
cada momento, del tiempo, que transcurría con serena lentitud, que le permitía
recrearse en cada parte de su cuerpo que podía abarcar con su mano, y en cada
idea y pensamiento morboso que le llegaba de la otra habitación, o que pasaba
pos su cabeza. Un gemido prolongado que escucho a su amiga, fue el impulso
necesario que necesito para meterse su dedo índice por el culo, a la vez que con
su otro mano, no cesaba de acariciarse y estimular su clítoris. Este juego de
movimientos, unido a las estiramientos que hacia al arquear la espalda, la
hicieron sentirse como una trapecista del circo, que con sus vaivenes estimulaba
a los espectadores, y con cada movimiento encandilaba al publico. Así se sentía
ahora, cada movimiento doble de sus manos, era como una subida y una bajada del
placer, una aproximación al aún mas difícil, que estaba al llegar, y en lugar de
estimularse con los ohhes y los ahsss, que ella, de nuevo como cuando era niña,
escuchaba y decía en el circo, se servia de los jadeos y los gemidos que
escuchaba en la habitación de al lado. Eran el complemento perfecto a la
coreografía que Raquel estaba montando para ella, el acompañamiento sonoro, la
banda sonora y musical, de este circo del placer, en el que ella se estaba
convirtiendo en la primera artista
M: No aguanto, mas, no dejes de hacerme esto porque me vengo,
R: Pues adelante, disfruta
Al escuchar esto, sonó el móvil de Nora, que se encontraba en el bolso junto
a la cama, y aunque estaba a punto de alcanzar el orgasmo, ceso con sus
movimientos pendulares, y sacando el dedo de su culo, sin dejar de masturbarse,
se reclino lateralmente sobre la cama, y con la intención de cortar la llamada
alcanzo el teléfono.
Cuando vio que era Rafa quien llamaba, se sintió agradecida y feliz, y
aprovechando que también tenia el modo vibración, no se preocupo por cortar la
llamada, sino que se lo aplico a su sexo, y fue sentir el contacto frió y
metálico del aparato en su entrepierna, y comenzar a sentir una descarga de
placer, que nacía en su sexo, e iba transmitiéndose por todo su cuerpo, tanto
para abajo y atrás, hacia sus piernas y su trasero y su culo, como subiendo
hacia arriba, a través de su espina dorsal, hasta llegar a su cabeza. Aunque
intento morderse los labios y la lengua, para no hacer ruido, los jadeos y
exclamaciones desmesuradas que oía en la habitación de al lado, la relajaron un
poco, y aún con los dientes apretados, para no ser ruidosa en exceso, dio rienda
suelta, a modo de pequeñas exclamaciones, al torrentoso caudal de placer que
estaba recorriendo su cuerpo, que como si se tratase de una corriente salvaje,
golpeaba cada esquina de su ser, y rebotaba multiplicado el efecto del placer.
Tardo unos instantes, que se le hicieron deliciosamente eternos, en recobrar
el aliento y abrir los ojos. Lo hizo sonriente y alegre, como una mujer nueva, y
al darse cuenta que con sus movimientos masturbatorios había descolgado el
teléfono y Rafa estaba intentando hablar con ella, en vez de ponerse nerviosa,
pensando que quizás la había oído, en su vorágine de placer, se sonrío, le
sonrío, acerco el móvil a sus labios, y le mando un sonoro beso, y cortando la
llamada, se prometió a si misma que pronto lo llamaría, y le pediría algunas
explicaciones, eso si, con sus boxers debidamente puestos. El silencio que había
seguido al recital de sonidos clamorosos, en la habitación de al lado, se corto
cuando escucho hablar a su amiga.
M: Ha sido increíble chica, nunca pensé que pudiera llegar a estas alturas de
mi vida a sentir una experiencia nueva tan intensa como esta.
R: Pues ya ves, o mejor dicho, ya sientes, solo es cuestión de ponerse.
Ahora, aunque no suene muy romántico, tengo que irme, sino llego tarde a clase.
Eso si, no olvides que no solo me debes una, sino que me debes dos, lo tuyo y lo
de Nora.
M: No te preocupes, te prometo que cuando recupere mi movilidad, te devuelvo
este masaje. En cuanto a Nora, creo que será un poco mas difícil, aunque si te
aplicas con la misma intensidad que conmigo, no será algo imposible.
R: Ja, ja, ja, ya hablaremos, me voy que tengo prisa, no hace falta que me
acompañes a la puerta, quédate descansando y recuperando fuerzas, las vas a
necesitar para satisfacerme.
M: Te llamo cuando vuelva al Gym, seguro…
R: De acuerdo…
Nora, escucho el cierre de la puerta y los movimientos de su amiga, y espero
desnuda e indolente a que esta se asomara y se sonrío al ver la cara que puso
cuando la vio. No era para menos: continuaba destapada, y abierta de piernas
impúdicamente, recreándose aún en los efectos corporales que su orgasmo le había
causado, y sobre todo, en los cambios de mentalidad que había sufrido.
M: Vaya, que sorpresa encontrarte así, esperaba que no te hubieras sentido
incomoda, pero al verte me siento mas tranquila…
N: Como puedes hablar así, eres una depravada bollera e infanticida que se
acaba de tirar a una jovencita que casi podía ser tu hija, y vienes ahora con
remilgos, anda, anda
Marta se sonrió, entendiendo, por la postura y el lenguaje de su amiga que
esta había entrado definitivamente en una nueva fase
M: Y bien, que te ha parecido lo que Raquel, me ha propuesto,
N: Muy interesante, no se si has escuchado la llamada, era Rafa, y se puede
decir que técnicamente, ya me he ganado sus boxer, no habrá dejado Raquel sus
braguitas?
M: Ja, ja, ja, no esperes recibir mas regalos, esos te los tendrás que ganar,
con tu propio sudor…
Nora esbozo una mueca, entre divertida y libidinosa, cuando escucho la
palabra sudor, ya no le dio vergüenza, como en su casa. Definitivamente había
dejado atrás esa inocencia sexual, y estaba dispuesta a disfrutar del sexo, de
su sexo y de todos de los que se le pusieran por delante, o por detrás, con los
cinco sentidos.