Mi vecina Sandra (II)
Después de la sensacional corrida que me había sacado Sandra me pase el día
en las nubes esperando ansioso que pasasen unas cuantas horas para poder meterle
la polla a Sandra de una maldita vez, algo que había soñado durante años estaba
muy cerca de hacerse realidad. A las siete de la mañana mi despertador sonaba y
yo me asomaba al balcón de mi casa intentando esconderme lo mas que podía, al
poco rato el marido de Sandra salía de nuestro portal con sus materiales de
obra, por lo que yo tenia claro que iba a ser un magnifico día. Intente volverme
a acostar pero me resultó imposible ya que los nervios podían conmigo, pase
varias horas mirando los típicos programas que anuncian un rodillo de pintar
estupendo o una maquina para hacer de comer mas rápido y eficazmente, hasta que
llegaron las 10:00 de la mañana, intentaba disimular el empalme que llevaba por
si me veía algún vecino, salí de casa y cerré la puerta lo mas rápido que pude y
llegue a la puerta de Sandra, di un par de golpecitos con mi puño cerrado en la
puerta y vi como la mirilla se ponía negra, al momento la puerta se abría y
Sandra me decía con un gesto de la mano ``Entra´´.
Nada mas entrar comenzaron los toqueteos y miradas propios de una pareja que
acaba de empezar, yo le agarraba el culo con las dos manos amasando sus grandes
y duras nalgas, y mi boca buscaba ansiosa el cuello y las tetas de la zorrita de
Sandra. Ella por su parte emitía profundos suspiros debido a que mi manoseo le
estaba gustando y una mano estaba alrededor de mi cuello mientras la otra sobaba
descaradamente mi polla por encima del pantalón:
J - ¿Dónde hay que ir? Quiero follarte ya, dime a donde vamos.
S - Vamos al sofá, en el sofá me puedes ha…cer… lo que quieras hijodeputa.
J - ¿Y por que no en vuestra cama? Me pone follarte la primera vez en vuestra
cama, vamos concédeme ese capricho pedazo de puta - Le decía mientras apretaba
con mis manos sus nalgas.
S - No, eso no, conmigo haz lo que quieras, pero no seas así de malo, que
esas cosas dan mala suerte. - Sandra era de las que pensaban así debido a su
educación juvenil por parte de sus padres.
J - Pues al sofá, a mi me da igual, yo lo que quiero es follarte joder.
A duras penas avanzábamos por el pasillo de la casa de Sandra mientras
nuestras manos y bocas se movían alrededor de nuestros cuerpos, llegados al
salón Sandra demostró algo de rebeldía y me pego un empujón hacia el sofá,
inmediatamente después se acercó hacia mi con una sonrisa tremendamente
maliciosa y se puso de rodillas muy cerca de mis piernas, comenzó a tirar de mis
pantalones con la clara intención de sacármelos y yo la ayude desabrochándolos y
quitándomelos lo mas rápido que pude. Después de mis pantalones casi de un tirón
Sandra me quito los shorts, y como una experta mamadora que es se lanzó a
comerme la polla.
La lengua de Sandra se dedicaba a hacer círculos continuamente alrededor de
mi capillo, mientras sus largas uñas acariciaban la totalidad de mi rabo y me
hacían cosquillas en las pelotas, como dije anteriormente Sandra llevaba años de
experiencia en chupar pollas y estaba claro que o hacia algo o me iba a sacar
una corrida prematura. Antes de que eso pasase la agarre de los hombros y la
hice levantarse mientras mi lengua buscaba su boca, tras morrearnos un poco le
pedí que se desnudara haciéndome un baile, algo bastante excitante y que me
ayudaría a quedarme mas tranquilo después de semejante mamada. Sandra sonrió
ante mi propuesta y con reflejos felinos comenzó a moverse sensualmente frente a
mi, prenda a prenda las ropas de Sandra fueron desapareciendo de su piel y ante
mi estaba una diosa con un cuerpo divino, sus tetas me parecían mas grandes aun
y me llamaban pidiéndome que las lamiera, en su cuerpo no se veía ningún signo
de que llevase una vida poco sana ya que su cuerpo era perfecto, y lo que mas me
impresiono de ella fue que su coñito estaba perfectamente depilado con una suave
línea de pelitos encima de su chochito. Mi empalmada era brutal y solo pensaba
en follármela de una vez, me termine de quitar la camisa y saque mi cartera
buscando un condón:
S - Tomo la píldora y a ti te dejo que me folles sin condón. - Dijo Sandra
mientras se acercaba a mi me rodeaba con sus brazos y dejaba caer su cuerpo
sobre el mió.
La sensación que experimenta una persona cuando el calido chochito de una
mujer atrapa entre sus labios nuestro querido miembro es indescriptible. El
coñito de Sandra se trago mi polla de golpe, y mientras ella acercaba su cara a
la mía y me abrazaba fuerte comenzaba a dar saltitos que me producían un placer
inimaginable. Cuando comenzamos a mantener un ritmo mientras yo amasaba con mis
manos sus tetas y le comía los pezones ella me decía guarradas constantemente:
S - ¿Estas contento ya? Me tienes en pelotas saltando sobre tu polla mientras
mi marido esta trabajando, fóllame cabrón, dame polla que la necesito a mas no
poder, dios cuanto tiempo hace que no disfrutaba así, dime que vas a venir mas
veces a follarme hijodeputa, dímelo - Decía Sandra mientras me besaba con pasión
toda la cara y su perfecto culo subía y bajaba mientras su coñito se tragaba con
gula mi polla.
J - Claro que si zorra, no tienes idea de la de pajas que han tenido tus
tetazas impresas en ella, llevo años queriendo follarte y se que eres una zorra
y que esto te hacia falta, y por supuesto que voy a venir todas las veces que
pueda a follarte, por que me encantas zorra, me encantas.
S - Como me pone que me hables así joder, si, soy una zorra, me encanta que
me den polla y el subnormal de mi marido es un cornudo, pero esto no puede
seguir así, no puedo follar con todo el que se me antoje por que tarde o
temprano me pillaran, dime que me vas a hacer tu putita, por que a mi me
encantaría que me domases como cuando te la chupaba en la cabaña, ¿quieres que
sea tu putita cabrón? - Sandra estaba cada vez mas entusiasmada y se movía a un
ritmo alucinante, la follada estaba llegando al clímax así que la puse a cuatro
patas en el sofá y mientras le agarraba el culo le metía la polla lo mas
profundamente que podía.
J - Claro que si, vas a ser mi putita pedazo de zorra, me vas a sacar la
leche cada vez que me de la gana aunque le tengas que poner excusas a tu marido
para subir a mi casa a chupármela, claro que vas a ser mi puta y ahora como puta
que eres me voy a correr en tu coñito para que se quede en el mi firma.
S - Si cabrón, córrete dentro mía, lléname mi coñito de leche, mi coñito va a
ser solo para ti cabrón, te lo vas a poder follar cuando quieras, vamos córrete
hijodeputa, córrete, córrete!!!
Después de decirme eso yo ya no pude mas y acabe corriéndome dentro del
coñito de la putita de Sandra, ella estaba como loca gimiendo y retorciéndose
mientras notaba como mi caliente esperma inundaba su cuevita. Tras disparar
varios chorros los dos nos quedamos en ese momento en el que no sabes nada, en
el que nada te importa, por que estas en la suprema felicidad, yo me deje caer
en el sofá y ella hizo lo mismo. Pasados unos minutos se salio de mi y con gula
se arrimo a lamerme la polla para tragarse toda la corrida posible y yo solo
podía sonreír, por que esto solo era el principio, ahora ella iba a ser para mi
siempre que yo quisiera y esa idea me volvía bastante loco.
A partir de ese día las cosas cambiaron muchísimo, era bastante normal que
fuese todas las mañanas a casa de Sandra a follarmela, o que ella subiese a la
mía. Me hizo incontables mamadas, me la folle en todas las posturas posibles y
por supuesto le estrene el culito, cosa que al principio no le gustaba pero que
acabó apreciando. Sandra cada vez se fue haciendo mas adicta a follar conmigo, y
admitía cualquier petición por mi parte, de polvos normales pasamos a polvos con
su uniforme de trabajo, a follarmela mientras hablaba por teléfono con algún
familia, e incluso con su marido…
Pasados varios meses una mañana de invierno en mi casa mientras Sandra lamía
con gula mi polla se me ocurrió un ingenioso plan:
J - Sandra, tengo una idea que cada vez que lo pienso me parece mas y mas
interesante.
S - A saber que tienes en mente, fijo que quieres que me compre algún disfraz
o algo así, eres un maldito pervertido cabrón pero sabes que me encanta, a ver
¿cual es esa idea?
J - Pues es muy simple, quiero que estas navidades las paséis en mi casa en
una fiesta mas o menos intima, y que cuando tu marido este lo bastante borracho
para no enterarse de nada, te follare delante suya.
La única respuesta de Sandra fue tragarse mi polla completamente. Amigo
Roberto, vas a pasar una Feliz Feliz Navidad…