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Fecha: 19-Jun-09 « Anterior | Siguiente » en Grandes Relatos

Me llamo Mari Mar pero todos me llaman La Puta

Arcadia
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Historia completa y ampliada del verano que comvirtió a Mari Mar en una verdadera puta... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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ME LLAMO MARIA DEL MAR PERO TODOS ME LLAMAN "LA PUTA"

Historia completa y ampliada del verano que comvirtió a Mari Mar en una verdadera puta...

Nota de Autor: En primer lugar, quisiera advertir a todo lector que esta es una historia, larga, muy larga y de la cual parte de ella ya ha sido publicada en capítulos en esta misma Web, por ello y por su extensión he creído conveniente ponerlo dentro de la categoría de "Grandes Relatos" más por su extensión que por considerarlo un "Gran Relato". Supongo que nadie podría leerse la historia seguida, de corrido, porque si lo hiciera acabaría muy "malito o malita. Más que un relato, podría decirse que es un librito de pequeño formato.

Hay partes publicadas que han sido ligeramente retocadas, otras que han sido ampliadas y otras tantas que no se han tocado en nada porque desde un principio quise que estas estuvieran así, pero sobre todo, se han añadido muchas partes nuevas que despejan ciertas incógnitas que tenía la historia seguida por partes y que han ampliado ésta en el doble de extensión de la historia publicada. Por todo ello, no hay más remedio, que leerse una vez más el relato completo para poder hacer un seguimiento correcto de la trama.

Adelanto y advierto, para los que no me hayan leido antes, que hay partes fuertes, las cuales, algunas de ellas pueden herir la sensibilidad de algunos o algunas, para estos lectores les pido por adelantado, mis más sinceras disculpas. Se incluyen historias de incesto, orgías, voyeurismo, fetichismo, zoofilia, dominación, gay y lesbianismo, bondage, no consentido... en fin, se ha tratado de tocar casi todos los temas eróticos existentes.

Por otro lado, quisiera dar desde aquí las gracias a esta Web, a los autores que me han escrito y a todos aquellos lectores que me han enviado sus críticas unos y ánimos otros. A todos ellos, gracias. Espero que la gente que se decida a leer la historia disfrute tanto leyéndola como yo lo he hecho escribiéndola y ahora, sin querer ser pesado, la historia de nuestra protagonista Mari Mar, comienza...

Siempre me he considerado una chica bastante normal en lo que al sexo se refiere, podría incluso decirse que mi sexualidad, hasta la llegada de aquel verano había sido completamente trivial y anodina. Toda mi vida sexual se había centrado en un par de novios que tuve, uno a los 17 años, Dani, un chico bastante callado y de buena familia que según él lo que le encantaba de mí era mi sonrisa aunque siempre pensé que lo que más le atraía de mi persona no era precisamente eso sino la "balconada" que mis firmes pechos le ofrecían. Cuando hacíamos el amor, que no eran muchas las ocasiones en las que nuestros padres nos dejaban solos, no salía de su asombro mirando y descubriendo cada una de las partes de mi cuerpo, especialmente embelesado en mis pechos, me parecía a veces que estaba obsesionado con ellos pues no eran pocas las ocasiones que me pedía el mostrárselos para, acto seguido, masturbarse con la contemplación de mis juveniles globos. Realmente siempre he pensado que Daniel me quería de verdad, sin embargo, la relación no cuajó por mi parte, siempre atento, siempre resuelto y tan educado él y su familia que sentía en ocasiones como si me faltara el aire. Como amante era pésimo y torpe hasta más no poder, pues si bien ponía todo su empeño en hacer todo lo posible para poder satisfacerme, el pobre, no llegaba casi nunca a hacerlo. Aún así fue mi primer novio, mi primer hombre, mi primera relación, por lo que al no conocer nada más me parecía que aquello debía de ser lo normal en una relación de pareja en la que los dos eramos neófitos en el asunto, por lo que tampoco estaba especialmente preocupada por el tema, pensando que este se solucionaría por sí solo a medida que los dos cogiéramos más experiencia..., pero no fue así. Lo dejamos a los tres años de relaciones, cansada de hacer de maniquí masturbatoria y de "abre-piernas" de 10 segundos. Al poco conocí a Pedro con el que estuve otros dos años, un guaperas de la universidad que se pasaba el día en la cantina de la facultad de matemáticas presumiendo del pedazo de novia que tenía, de lo bien que me lo hacía y de lo satisfecha que me dajaba con sus técnicas amatorias. Lo cierto es que con él comencé a experimentar y a saborear los placeres del sexo comenzando a disfrutar de cada uno de los encuentros sexuales que teníamos, unos tres o cuatro por semana, y descubriendo en cada uno de ellos nuevas sensaciones para mis sentidos, sin embargo, toda aquella relación rosa se tornó a gris cuando descubrí que Pedro salía con otras dos chicas. Mis dudas se tornaron en miedos y sospechas veladas y me dispuse a hacerle la pregunta a la cara si era o no verdad la fatídica revelación. Fue tal el cabreo y la mala leche que me entró en la cantina de la facultad, tanta la ira y tan profunda mi indignación que no tuve por menos que tirarle a la cara la propia cerveza que estaba consumiendo rematándole con una soberana y sonora bofetada en su cínica cara delante de todos sus amigotes. Pero tras la indignación y el primer calentón y mientras me marchaba llorando por medio de todo el campus universitario, sentí como que con aquel bofetón se me había esfumado parte de mi vida... Fue duro, pues me había hecho ilusiones y falsas esperanzas de reconciliación y perdón. Pasaron 8 meses, 8 meses en los cuales no había tenido contacto sexual con ningún chico si bien sentía cierta delectación en insinuar mis encantos a todos los hombres que se me pusieran a tiro, como acto de venganza hacia Pedro, declaración de guerra al jeta de mi "ex" o simplemente como afianzamiento de mi personalidad, vete a saber el porqué, cuando llegó el verano que cambiaría de forma radical toda mi vida.

Por mi abuela paterna, me pusieron de nombre Maria del Mar, alta, delgada con un metro y setenta y cuatro centímetros de estatura y 54 kgs de peso y unas medidas de 94-58-89 hacía las delicias de cualquier mirada calenturienta que estuviera en línea directa con mi figura. Cuando comenzó toda esta historia tenía el pelo negro, muy muy negro, tan negro como el azabache y lo llevaba cortito pues estaba a punto de finalizar el curso y ya se acercaba el verano por lo que ya los calores estivales se hacían notar, los ojos verdes mi boca pequeña y el níveo tono de mi piel harían de mi cara la de una perfecta muñeca "Barbie" si no fuera por la forma que tiene mi nariz a mi entender excesivamente recta y protuberante si bien los que me conocen en la realidad dicen que me confiere una gran personalidad.

Como os decía se acercaban ya las vacaciones de verano por lo que los ciclos formativos se encontraban en su gran mayoría finalizados o a punto de finalizar cuando me encontré a un profesor de anatomía que tuve hacía un par años en enfermería, Antonio de unos 51 a 55 años, más bien panzurrón pero que siempre me ha resultado un hombre de lo más atractivo y que sabiendo, el muy ladino, como me gustaba exhibir mi cuerpo y que no me importaría demasiado el hecho de exponerme delante de unos cuantos adolescentes, me propuso a cambio de 500€ el ser modelo en una clase de anatomía en la que se iba a tratar el órgano sexual femenino. No me vendría mal el tener el dinero de cara a pasar unas vacaciones con más cash por lo que accedí a ello, ¡bueno también por el hecho de que Antonio siempre me ha gustado! y por que sería para mi literalmente imposible el poder negarme a una petición suya.

Llegó el día en que debía de asistir a la clase de Antonio como modelo, para ello me preparé bien. Depilé a conciencia mi sexo para que este quedara bien expuesto a las miradas de los expectantes partícipes dejando libre mi vulva de todo vello salvo un recordatorio del mismo en la parte alta del monte de venus. Me vestí con un vestidito de flores estampadas azul celeste y blancas que se anudaba por la parte de atrás del cuello y la faldita de vuelo, bastante corta, más alta de medio muslo. Me puse unas chancletas blancas de verano que resaltaban mis uñitas recién pintadas de rojo fuego. De ropa interior me puse una tanga de color azul celeste y de sujetador nada por la forma que tenía el vestido al dejarme toda la espalda al aire. La generosidad de mis pechos unida a la falta de sujeción de estos y la seria provocación del atuendo provocaba las miradas de todo el mundo conforme me dirigía al instituto en metro. Sentía cómo las miradas de los tíos y de algunas chicas también se clavaban en mis prominentes pechos que, ingrávidos, se mantenían flotantes, sugerentes y provocativos ante todas las miradas que estos atraían. El trayecto hacia la clase de Antonio era bastante largo en transporte público y ya llevaba cerca de los 30 minutos de pie por lo que en cuanto uno de los asientos de al lado de donde me encontraba quedó libre no me pensé dos veces el ocupar este con mi hermoso trasero. En frente mío había un par de chicos bastante jóvenes que por el atuendo deportivo regresaban a casa tras un partidito de entrenamiento. Vi como uno de ellos pegaba un ligero codazo al otro que, ajeno al cruce de piernas con el que me había sentado no había percibido el color del tanga que llevaba. Para los chavales, de unos 15 o 16 años, sería toda una experiencia el poder contemplar a una chica como yo moviendo distraídamente las blancas chanclas en el pie mientras que de vez en cuando volvía a cruzar las piernas mostrándoles el celeste color del tanga. Me estaba divirtiendo bastante con la sesión de vista que les estaba proporcionado a los dos chiquillos cuando me di cuenta que ya había llegado a la estación de destino. Me levanté rápidamente del asiento ocupado y, presurosa, abandoné al vagón y a mis dos jóvenes admiradores que por la ventanilla no paraban de observar a la chica que, a bien seguro, sería objeto de intensas masturbaciones y húmedos sueños nocturnos. Todo esto provocó que poco a poco me fuera calentando sin apenas ser plenamente consciente de las consecuencias que podría más tarde traerme este hecho.

Entré en la clase y allí me encontré además de a Antonio a unos 9 chicos de unos 17 o 18 años que me miraron con ojos sorprendidos y lujuriosos en cuanto traspasé el umbral de la puerta:

-¡Bueno chicos ya está aquí nuestra modelo! –dijo Antonio poniéndose de pie y cogiéndome de la mano para llevarme al centro del pequeño aula continuó diciendo...- Os presento a Maria del Mar que nos va a enseñar mientras os doy la clase las órganos sexuales femeninos así como demás zonas del cuerpo femenino interrelacionadas con la acción reproductora y erógena.

La clase era más bien pequeña con no más de una veintena de esos asientos que tienen adosados una pequeña mesita abatible para poder tomar las notas, al fondo de la clase había una gran vitrina repleta de libros de vete a saber qué temas y en el cabecero de la dependencia una pizarra de tres cuerpos donde los profesores exponían las oportunas clases, completaba la estancia una inmensa mesa de caoba estilo castellano con montones de repujados, redondeces y filigranas labradas a lo largo y ancho de la misma y una silla del mismo estilo, ambos encima de una tarima que se levantaba por encima de medio metro del resto del aula.

Bien chicos, –continuó diciendo Antonio- después de las oportunas presentaciones vamos a comenzar con la clase ¿no os parece?, bien, las zonas erógenas de la mujer son muchas y muy variadas y estas no siempre coinciden en todas las mujeres claro está pero podría decirse que prácticamente todas tienen una gran capacidad de sentir placer y que en cierta manera la naturaleza de por sí y para asegurar la continuidad de la especie a conferido esta gracia al genero femenino. Puede decirse que el tópico de "mujer frígida" no es más que eso un tópico y que nada hay más lejos de la realidad que precisamente eso. Toda mujer tiene sus zonas erógenas particulares y en ellas es dónde reside verdaderamente la gracia... ¡en averiguarlas!

Seguida a esta charla introductoria de Antonio siguieron un alubión de risas y comentarios más o menos salidos de tono entre cada uno de ellos. Yo, me encontraba en un lateral de la mesa antes descrita y encima de la tarima a lo que Antonio continuaba con su diserción:

Bien, normalmente estas zonas amén de otras muchas que cada mujer tiene son normalmente tres: los pechos, la zona vulvar y el perineo o como dirían algunos el agujero del culo

Más risas, muchas más risas. Notaba a algunos de los chicos que me miraban casi casi babeando...

Bueno comencemos por los pechos, Mari Mar por favor ¿podrías acercarte un poco y mostrarnos tus pechos si fueras tan amable?

¿eh? Mmnn ah sí claro...

Me cogió un poco desprevenida la petición pues si bien tenía claro que iba a enseñar mi sexo no sabía que también tenía que enseñar mis tetas pero claro la verdad es que ante la forma que tenía de decirme las cosas Antonio y con esa sonrisa tan perfecta poco podía decir, por lo que tras unos instantes de duda me puse en medio de la tarima por delante de la mesa, desprendí el nudo del vestido de detrás de mi cuello y fui bajando el mismo hasta la altura de mis caderas mostrando de esta forma mis espléndidas tetas...

¡Joder qué pedazo de tetas! –dijo uno de los alumnos-

¡Donoso! ¡si no es Vd., capaz de abstenerse de tales comentarios le ruego que abandone la clase! –contestó Antonio cortante y amenazador-

Perdone profesor es que... no he podido contener el comentario... discúlpeme se lo ruego.

Creo que las disculpas se las deberías de dar a Mari Mar y no a mí Donoso.

Discúlpeme señorita fue un lapsus mental.

Disculpas aceptadas, no te preocupes... la verdad es que suele ocurrir cuando me ven los pechos.

Hombre Mari Mar –dijo Antonio-, hay que reconocer que tienes unas tetas impresionantes ¿eh?

A este comentario de Antonio le siguieron las risas más estruendosas que había oído en mi vida y eso que eran sólo 10 tíos contando a Antonio. Por un lado me sentí un poco humillada pero por el otro me gustaba la idea de que consideraran mis pechos fuera de lo común y en parte me sentí halagada.

Está bien está bien chicos, ya es suficiente. Como iba diciendo, los pechos de la mujer es uno de los puntos erógenos más sensibles de esta, los hay de muy diversas formas, dimensiones y tamaños varían de una mujer a otra y reaccionan a todo tipo de caricias, presión, cambios de temperatura o en definitiva cualquier tipo de acción que se efectúen sobre estos. Como podéis ver Mari Mar tiene unos pechos que no necesitan de sujetador para desafiar las leyes del Sr. Newton (más risas) y que por sí mismas representan una atracción o reclamo sexual para cualquier persona atraída por el sexo femenino. Los pechos de las féminas tienen más de 10.000 terminaciones nerviosas que garantizan todas estas sensaciones y lo más curioso de todo es que casi el 50% de todas ellas se concentran en la zona del pezón y la areola de la mama. La forma de la areola y en definitiva del pezón es muy variable también así como el color que pueda tener el mismo depende en gran medida no sólo de la raza endémica de la mujer sino también del color de piel que tenga esta, así por ejemplo comprobamos que en el caso de Mari Mar la areola es grande con pequeños nódulos alveolares ( mientras decía esto Antonio, iba señalando con un pequeño puntero aquí y allá lo que iba explicando) mientras que el pezón podría decirse que casi no se distingue del resto de la areola, el color como veis es rosado por lo blanca que tiene la piel Mari Mar. Por favor Mari Mar, ¿podrías pellizcarte un poco los pezones para que vieran los chicos como reaccionan?

Ante esta pregunta yo me quedé de piedra, la verdad es que esta me descolocó totalmente y no sabía que hacer o decir. Creo que me quedé mirando a Antonio con la boca medio abierta y ojos de oveja modorra y que como ocurre en los comics me flotaban por encima de mi cabeza unos enormes signos de admiración y de interrogación. Mis pezones en aquellos momentos, como bien había estado explicando Antonio, permanecían casi escondidos y confundidos con el resto de mi areola. No estaban excitados y estos no sobresalían especialmente del resto del "botón de los pechos". Obviamente, la pretensión de Antonio era que excitara mis pezones de tal forma que estos se mostraran en estado de excitación...

Mari Mar, por favor podrías... bien, observad todos como poco a poco van reaccionando ante esos ligeros toqueteos que se está realizando Mari Mar, eso es... pellízcatelos un poco... así... así. Venga estíratelos un poquito... así muuuuy bien. ¿Veis todos?, la vista de los pezones ha variado, han reaccionado ante un breve instante de estimulación, ¿veis como el pezón sobresale ahora mucho más que antes y ahora sí se distingue del resto de la areola? Eso es debido a la estimulación y a las más de 5000 terminaciones nerviosas existentes en esa zona, no obstante no sólo los pezones o la areola reaccionan ante la estimulación también, obviamente, lo hace el resto del pecho. Por favor Mari Mar ¿puedes acariciarte los pechos?, gracias...

¿Sería posible?, era como si estuviera hipnotizada, como se me hubiera lanzado un hechizo o algo así, lo cierto es que ¡lo hice!...

Los besos, las caricias y en definitiva cualquier manipulación ¡bien hecha claro esta! (más risitas) en los pechos femeninos incide directamente sobre el hipotálamo cerebral mandando directamente impulsos eléctricos a los ya propiamente órganos reproductores y haciendo que estos se preparen para albergar el pene masculino lubricando convenientemente toda la zona para tal fin. Bien, ¿veis cómo se está acariciando Mari Mar?, cada mujer se acaricia de una forma distinta y diferente en función de lo que más le guste, esto claro está, cualquier buen amante debe ser capaz de averiguar dónde y cómo le guste a cada mujer el ser tocada... bueno parece que a Mari Mar le gusta estrujarse los pechos y hacer círculos con ellos (risas generalizadas) ¿hay algo más que te guste hacer con ellos Mari Mar?

¿eh?, Mmnn sí claro.

¿y qué es exactamente?

Me gusta besármelos

¿y puedes mostrarnos cómo lo haces?

Tras esta petición me cogí uno de mis pechos, el izquierdo creo, lo levanté un poco y me llevé a la boca el pezón que ya estaba pidiéndome que lo besara y lo acariciara sin piedad, tras mojarlo hice lo mismo con el otro al tiempo que estrujaba y acariciaba la totalidad de mis pechos. Los sopesaba, los lamía, me pellizcaba los pezones, me los estiraba, me hacía círculos en las areolas... en fin me estaba poniendo como una moto y ni yo misma me estaba dando cuenta de las consecuencias que traería luego esto...

Bien, ya lo estáis viendo todos, -continuó diciendo Antonio- Mari Mar, tiene su táctica concreta para excitarse que en nada o en su gran mayoría puede coincidir con la forma de excitarse de otras mujeres. Con todo ello quiero que os fijéis en un detalle y es la leve sudoración en la generalidad del cuerpo y la dilatación de las pupilas oculares de la fémina que experimenta una excitación sexual.

No se si en ese momento estaba o no sudando o tenía mis pupilas dilatadas, lo cierto es que me estaba poniendo como el tubo de escape de una moto recién arrancada y que me importaba un comino el que delante de mí hubieran 10 tíos mirándome...

Bueno Mari Mar, ya es suficiente, gracias por tu demostración, vamos a pasar ahora a otro punto erógeno de vital trascendencia: la zona vulvar. ¿Qué es la vulva? La vulva es todo el "paquete" genital femenino: los labios, el clítoris, y la vagina. A esta parte de la anatomía se la denomina también vulgarmente: panocha, concha, papaya, la almeja, coño, chocho, parrocha, potorro, la cosita, allá abajo, y probablemente otros nombres que yo nunca he oído. (Risas estridentes, casi alaridos y golpes en las mesas acompañaron a la capacidad enumerativa de Antonio) Por favor Mari Mar, ¿podrías desprenderte del vestidito subirte a la mesa y mostrarnos tu vulva si fueras tan amable?

¡Cielo Santo!, parecía una auténtica autómata, entre los encantadores ojos de Antonio, su voz casi hipnotizadora, el morbazo que me estaba dando la situación y los toqueteos que me había dado en las tetas obedecí casi de inmediato. Me desprendí del vestidito deslizándolo por debajo de mis piernas, con casi parsimonia me quité el tanga azul y junto a mis chancletas blancas dejé todo el conjunto encima de la silla de detrás de la mesa. Me quedé totalmente en pelotas delante de todos, me miraban con un deseo y una lujuria que diría que si no hubiera sido por Antonio en ese momento me hubieran atacado todos. El caso es que miré uno a uno a todos los chavales, uno por uno, me senté al borde de la mesa y separé mis piernas todo lo que pude...

- Estoooo ejemmm (carraspeó Antonio), gra- gracias Mari Mar, pa- parece que Mari Mar nos ha obsequiado con depilarse su zona vulvar, casi mejor así podremos observar mejor las distintas partes de la misma... en fin estoooo sigamos... puesto que los órganos genitales femeninos, a diferencia de los de los hombres, están escondidos, podrían parecer misteriosos, confusos, y hasta vergonzosos en una forma que no es generalmente el caso del accesible pene. Eliminemos el misterio: cada mujer tiene una vulva. Ella es la fuente de la mayor parte del placer en el sexo para las mujeres, de manera que es una buena idea conocerla bien, para aprender a disfrutar sus múltiples maravillas. Por favor acercad todos vuestras mesas y poneros cerca para ver las distintas partes... Mari Mar ¿podrías separarte los labios con tus manos? Gracias, eres un encanto. ¡Vaya! parece que te has excitado un poco antes ¿no?, ¡estás húmeda! Bueno casi mejor así podremos ver las partes con más detalle. Si examinamos detenidamente la vulva observamos distintas partes: (mientras lo explicaba iba señalando con el puntero lo que iba diciendo ¡pero joder también me tocaba con el según iba diciéndolo!)

Labio mayor (los labios exteriores)

Labio menor (los labios interiores)

Clítoris

Capucha del clítoris

Uretra

Vagina

Los labios: La palabra labia quiere decir "labios" en latín, de modo que labia majora quiere decir "labios mayores" y labia minora quiere decir "labios menores" o "pequeños", o "internos". Los labios mayores son dos pliegues de la piel de tejido adiposo, cubiertos por vello púbico después de la pubertad y que más o menos cubren el resto de la vulva, esto en el caso de Mari Mar no podemos verlo pues lo tiene depilado. Pueden ser grandes o pequeños, cortos o largos, y como los senos, tener diversos tamaños. Todo esto es normal y es parte de lo que hace a las mujeres seres únicas. Pueden ser sexualmente sensibles e hincharse un poco cuando la mujer se excita. Como veréis en el caso de Mari Mar, sus labios están ligeramente hinchados y de un color rojo intenso debido a que se encuentra excitada como demuestra la humedad que podéis ver en los pliegues de la piel...Los labios menores también son sensibles y pueden hincharse durante la excitación sexual tal y como los tiene Mari mar ahora (¡plas! toquecito con el puntero en mis labios), los labios menores son los pliegues de la piel que van de la capucha del clítoris debajo de la vagina, aquí ¿veis?. Algunas personas creen que tienen la apariencia de alas. Los labios menores pueden variar de un color rosado a un café oscuro, según el color de la piel de la mujer. Igual que los pezones, los labios menores pueden cambiar de color cuando la mujer se madura. Algunas veces sobresalen entre los labios mayores, y pueden ser arrugados o lisos. Por cierto, no perdáis el detalle de sus pezones... parece que Mari Mar se está excitando más...

¿Que me estaba excitando más? ¡Dios mío estaba como una burra en celo!, me estaba mojando cada vez más y los jodíos críos ya se tocaban sus pollas por encima del pantalón...

-El clítoris: El clítoris está ubicado debajo del punto donde los labios menores se encuentran, aquí ¿lo veis? (¡plas! toquecito con el puntero en mi clítoris) La cabeza, o glande, del clítoris puede aparecer más pequeña que una arveja o guisante, o ser más grande que la punta de un dedo. Pero solamente la punta del clítoris se puede ver arriba de la vulva, en los pliegues suaves donde los labios se encuentran, bajo la piel de la capucha del clítoris. El resto del cuerpo esponjoso del clítoris se entra en el cuerpo ¡más de cinco pulgadas! Puede tener medidas diversas, y puede también tener distintos grados de sensibilidad. Igual que el pene, el clítoris se pone rígido y se hincha durante la excitación sexual, tal y como veis aquí a Mari Mar (Antonio me tocaba con el puntero en el clítoris pero suavemente casi acariciándomelo, ello hizo que me moviera y que se me escapara ya un suspiro más que sospechoso). Quieta Mari Mar quieta, si no no podré dar la clase, estate quieta mujer y ¡ábretelo bien por favor!, bueno sigamos..., en contra del pene, el fin del clítoris es únicamente proporcionar placer.

El clítoris es el centro de placer de la vulva. Es un órgano muy interesante. A diferencia del pene o de la vagina, el clítoris no juega papel importante en el coito o en la reproducción. ¡El clítoris está allí solamente para hacer que la mujer sienta placer! Y es SUPERSENSITIVO. Por favor Mari mar, puedes tocarte tu clítoris para que puedan comprobarlo los alumnos?

Ante la petición ¿o diría orden? De Antonio comencé a tocarme con la yema del dedo anular mi capucha del placer como yo le llamo, arrancándome gemidos de mi garganta que ya difícilmente podía controlar, al igual que mis jugos que ya empezaban a mojar la antigua mesa de caoba dejando en esta un hilillo brillante en la superficie azabache de la misma...

Tiene millones de terminales nerviosas-en realidad son sólo 18.000-¡que es dos veces más que el pene! Y esto puede ser una buena o una mala noticia. Aunque el clítoris se hizo para el placer intenso, en muchas mujeres puede ser demasiado sensitivo para tocarlo directamente, aunque bueno parece que para Mari Mar esto último no vale... ¡parece que se lo fuera a arrancar!, en fin, esto es, en definitiva, lo que se denomina masturbación como supongo que sabréis ya todos (risas acompañadas de toques por encima de los pantalones del personal oyente). Bien: MASTURBACIÓN: Tocarse o frotarse uno mismo sus genitales — con o sin llegar al orgasmo — es llamado masturbación. Generalmente, una chica se masturba frotando su clítoris con sus dedos, pero hay muchas otras maneras de masturbarse. A muchas mujeres les gusta insertarse los dedos u otros objetos en su vagina durante la masturbación. La masturbación es perfectamente normal. Y también es normal no masturbarse. La buena noticia acerca de la masturbación es que aparte de ser entretenida y hacernos sentir bien, también puede ayudar a la persona a comprender qué es agradable, para que puedan ayudar a su compañero a complacerlas y que se sientan mejor. Es también un bono gratis: no existe virtualmente el peligro de un embarazo o de adquirir infecciones transmitidas sexualmente. Por favor Mari Mar, ¿puedes parar ya de frotarte el clítoris?... Gracias preciosa eres un encanto.

¡Joder estaba casi apunto de correrme delante de la audiencia y me dice que pare! ¿Será cabronazo el tío este?. El caso es que ya en esa situación me importaba todo un carajo y lo que deseaba era tener mi orgasmo negado, no obstante, obediente al insigne profesor, paré casi de inmediato mis frotes...

-VAGINA, HIMEN Y VIRGINIDAD: La vagina es el pasaje que conecta los órganos sexuales externos de la mujer — la vulva-con la cérvix y el útero.A menudo se le conoce como el canal del nacimiento, porque es por donde el feto se ve empujando fuera del cuerpo de la madre durante el parto. Es también donde el fluido menstrual sale del cuerpo y por donde el pene entra durante el coito vaginal.

Mientras Antonio iba diciendo esto último noté como me penetraba con el puntero un par de centímetros tras lo cual yo, sintiendo esta intrusión y deseando terriblemente el ser penetrada moví ligeramente las caderas hacia delante metiéndome de golpe unos 4 o 5 centímetros más. Lo malo del falo improvisado era su ridículo grosor, no más grueso que un rotulador mediano de esos que se usan para subrayar cosas. Deje de abrirme los labios del coño con las manos y subí estas a mis tetas que pedían a gritos ser tocadas y tal y como estaba abierta totalmente al borde de la mesa y apoyando sólo mis talones y mi culito en esta comencé a contonearme poco a poco... de delante a atrás...

-A menudo la vagina tiene piel en la abertura, llamada himen. Algunas muchachas tienen hímenes que cubren totalmente su vagina, y otras tienen tan poco tejido, que parece que no tuvieran himen. El himen se puede estirar y abrirse durante el primer coito, o por medio de la masturbación, o cuando se participa en los deportes. El himen, su ausencia o presencia, es lo que determina que una mujer sea o no virgen... parece que en el caso de Mari Mar este estado fue perdido hace tiempo... en fin Mari Mar ¡ ya es suficiente por favor! ¡Deja ya de moverte desvergonzada!

Dicho esto retiró inmediatamente el puntero del interior de mi vagina dejándome aún más perra si cabe. ¡Cerdo cabrón!, me estaba jodiendo delante de unos niñatos del tres al cuarto que no hacían más que tocarse por encima de los pantalones, notándose en algunos de ellos unas manchas más que sospechosas en la bragueta. El caso es que decidí apoyar la espalda en la mesa y permanecer tal y como estaba de expuesta a la explicación de Antonio pero tampoco me dijo que no me tocara las tetas por lo que seguí haciéndolo si cabe con mayor ahínco de cómo lo hice en un principio. En estos instantes notaba el coño encharcadísimo y sentía el frío del ambiente sobre este por lo que desde luego ya no necesitaba que me lo abriera para que me lo pudieran ver todo mi interior sin mayores problemas...

-SECRECIONES Y OLORES: Probablemente ésta es la fuente de mayores preocupaciones acerca de la vulva. Igual que la mayor parte del cuerpo humano, la vulva puede ser un poquito problemática. Durante la pubertad, la vagina comienza a producir una secreción que puede ser blanca, o clara. Se le llama leucorrea. Esta es la forma en que la vulva se limpia por sí misma. ¡En serio! Las secreciones sacan los gérmenes y otras cosas indeseables de la vagina. Y cuando se está ovulando o se excita una mujer sexualmente, las vaginas producen una secreción distinta, clara y resbalosa como la que podéis ver ahora en la vulva de Mari Mar, que es también un lubricante natural excelente. Mucha gente cree que la vulva tiene mal olor. Hay quienes disfrutan el olor de la vulva. Está bien. La vulva tiene un aroma característico, pero si es saludable, el olor no es desagradable, más bien todo lo contrario, este contiene unas feromonas que incitan a tener en el hombre o en la mujer inclinada al sexo femenino un ferviente deseo por realizar el acto sexual. Una secreción maloliente puede ser señal de que hay una infección vaginal o alguna otra infección que se debe tratar inmediatamente. Veamos haber si... snif snif snif el olor de nuestra excepcional modelo es de primera comprobadlo ¡ pero de uno en uno eh?, de uno en uno y ojito con tocar! ¡vamos! ¿a qué esperáis?

Coñoooo ¡me estaban oliendo todos el chichi! Y algunos tan de cerca que notaba sus respiraciones en él. El último fue el tal Donoso que al acercarse y oler mis intimidades lanzó la primera pregunta de la mañana al profesor...

La verdad es que no huele nada mal no pero y ¿de sabor profesor? ¿como saben las secreciones de las mujeres?

A la pregunta del Donoso me adelanté yo diciéndole...

¿Y porqué no lo compruebas tú mismo? Venga te doy permiso... cátame como a un melón y méteme la lengua o es que te da reparo el hacerlo?

Pues la verdad es que no señorita pero es que...

Señorita Mari Mar, (dijo Antonio) yo no se que se habrá pensado de esto, o si es que a mi mismo se me está yendo de las manos pero esto es una clase, ¿entiende? Una cla-se y no otra cosa, no obstante Donoso ya que la señorita Mari Mar le ha dado permiso para probar sus fluidos hágalo pero eso sí tome esto y utilícelo para extraer la muestra necesaria para probarlos y no de la forma que le insinuaba la señorita

A todo esto Antonio le dio a Donoso una cuchara sopera que seguramente Antonio utilizaba para sus almuerzos en la misma clase antes de comenzar las jornadas de la tarde. Donoso la cogió y sin muchos preámbulos me la fue metiendo hasta el fondo. El muy cerdo no se limitó solo con recoger un poco de mis flujos no sino que comenzó a masturbarme con la cuchara y a rebañarme con ella como si fuera un yogur casi consumido...

Aaaaahhhhhhhhh siiiii rebáñame cabrónnn, siii sigueeee sigueeeeeee nnooo nooo la saqueeeesss

Mmmnnnnnn slurfttt slurtttt suuttrrr ¡joder que buena está esta tía! ¡está buena por fuera y por dentro! –dijo Donoso probando la muestra recogida de la cuchara-

¿queréis probar alguno más? (dijo el profesor)

¡Yo!

¡Yo también!

¡Y yo!

¡Bien, bien pero de uno en uno por favor que esto no es ningún burdel! Un poco de seriedad.

Así todos, uno a uno, fueron metiéndome la cuchara y probando mis fluidos, metían y sacaban la cuchara varias veces para posteriormente lamer todos los flujos impregnados en ella, yo mientras me movía aún más nerviosa y ansiosa que antes por alcanzar un orgasmo que hasta entonces me había sido vedado y continuaba masajeándome los pechos con premeditación y alevosía como diría un abogado...

Bueno ya habéis catado todos ¿no? Pues ante este interdicto continuemos con la clase entonces... nos queda una zona erógena más el PERÍNEO Y LA ZONA ANAL. Mari Mar por favor, ¿podría darse Vd., la vuelta y apoyar las rodillas en la mesa? Eso es así, apoye los pechos en la mesa así podremos observar mejor, gracias querida. Bueno a toda esta zona que veis desde la terminación de los labios vaginales hasta llegar al ano propiamente dicho se le denomina períneo y es una de las zonas de estimulación sexual más intensa debido a que también en esta zona residen gran cantidad de terminaciones nerviosas

Mientras decía esto seguía con el puntero tocando aquí y allá... yo ya estaba loca por tener algo ¡lo que fuera!, entre mis piernas, decidí abrir con mis dos manos las cachas para que pudieran ver bien todos ellos la hembra que se estaban perdiendo...

Estooo gracias querida por separarte los glúteos, así veremos mejor la última parte: el ano. Aquí tenemos el esfínter anal (¡plasss!, el puntero dentro del culo!)

Ooooooohhhhhhh

¿veis? Es una zona altamente abundante en sensaciones... ¿te gusta esto Mari Mar?

Oooooohh siii mass mass

¿más? Metamos un poquito más habeeeer.... ummmmm qué culito tienes putita! ¿te gusta que te mueva el puntero en tu culito de perrita salida verdad?

Mmmmnnnn siii siii

Bueno ya es suficiente... ¿sabes que eres una chiquita muy muy mala Mari Mar? Debería de castigarte por lo mala que eres...

¿Tenéis alguna pregunta queridos alumnos?

Sí Don Antonio, yo tengo una...

Haber dígamela Cevallos.

¿la zona del períneo como es que tiene distinto color de piel?

Bueno, bueno... eso se debe a varias razones Cevallos, alguna por cierto ya las he hecho notar en alguna clase anterior y Vd., parece que no se entera, en fin repito para todos, por un lado la pigmentación de la epidermis es diferente que el del resto de la piel como consecuencia de que el tejido adiposo y conjuntivo es también distinto que el resto, eso por un lado y por otro a la cantidad de terminaciones nerviosas que se reúne en esa zona o es que no os habéis fijado en que todas las zonas estimuláblemente erógenas tienen distinta coloración pineal? Observad y ahora que Mari Mar sigue de rodillas encima de la mesa su períneo.... (¡plas! ¡plas! ¡plas! más toquecitos con el punterito! uyyy dios ¡me estaba volviendo loca!)...

Ooooooohhhh mmnnnnn

Lo veis ¿no?, al igual que su esfínter anal.... aquiiiii...

Jodeerr qué pedazo de cabrón estaba hecho el Antoñito este, no se cortó ni un pelo y mientras decía esto me volvió a penetrar 4 o 5 centímetros más del odioso y... Mmnn ¿por qué no decirlo? maravilloso puntero... En tanto volví a notar el acceso en mi parte trasera empecé a mover el culo en un intento de meterme yo misma un poquito más la vara...

Ooooohhh siii metemela maasss

¡para furcia! ¡¿serás calentorra?! ¡Ya basta! (otra vez me quedé sin mi pequeño y delgado objeto follador ¡mierda!). Zorra salida, en fin sigamos... ¡date la vuelta! ¡venga!

Y me la dí, me di la vuelta y sin que me dijera nada me puse a horcajadas en frente de la expectante y excitada audiencia, separé al máximo mis rodillas tensando a tope mis ingles, mis manos reposando en mis rodillas facilitando mi abertura y exposición y apoyando mi culito en mis talones. En esta posición, mi vulva quedaba abierta y mostraba una visión de lo más obscena, roja como una granada, como una grosella, igual que una endrina, brillante de flujos y palpitando, pidiendo a gritos el ser sofocada...

Y la vul-vulva jooder, estoooo ta-también tiene distinta pigmentación que en este momento no se puede observar con de- demasiada claridad debido a que... ¡esta perra está más excitada que una burra en celo! (y mientras decía esto, ¡plas! toquecito del puntero en mis labios y..... siiiiii por fiiiin) te gusta ¿eh?, te gusta que te penetre eh guarra?

Oooohh siiii, más por favorrr maass

Bueno chicos, esta putilla está que arde... ¡Mirad como se mueve ella sóla! (Risas estrambóticas del personal, madre mía, qué humillante)

¡Sí es la ostia profesor! -dijo Donoso- y se está chupando un pezón!

¡Ya basta guarra! (psssssttt y me retiró de nuevo la varita! Qué cabrooonnnnn) y lo mismo ocurre con los pezones y la areola, e-xac-ta-mente i-gu-al (¡plas! ¡plas! ¡plas! ¡plas! más toquecitos con el puntero de los huevos en mi teta libre ¡pero es que este tipo no se cansa!) todos ellos tienen distinto color, nos hemos enterado ,¿no? ¿Más preguntas?

Sí yo Don Antonio, ¿los olores y secreciones vaginales aumentan con la excitación, se hacen más abundantes o más olorosos o cómo es eso?

Buena pregunta Santos, el olor se va haciendo cada vez más intenso conforme se va progresando en la excitación, es digámoslo de una forma un tanto vulgar... como un barómetro de la intensidad recibida, existe una relación directa entre la intensidad del olor y el nivel de excitación y esto no se debe más que a la cantidad de feromonas presentes en el ambiente, Vd., ha olido antes a Ma... a esta putilla, en fin hociquéela ahora y si su órgano olfativo está levemente desarrollado notará la diferencia de lo que le estoy diciendo... ¡adelante hombre adelante que esta furcia no va a decir nada!

Yo seguía en la misma posición que antes y seguía comiéndome uno de mis pechos cuando noté que el tal Santos se acercaba a mi vulva para olerla y... ni corta ni perezosa, dejé de lamerme el pecho, bajé las manos y cogí a Santos de la nuca para hundir toda su geta en mi ansiosa parrocha...

Snif Sniffff snifff coooooooooññuuuuuuuuu

Lámeme cabrón lamemeeeee eres maricón o queeé? Vamoosssssss ooooooohhhhh siiiiiiiiiiii oooooooohssssssssiiiiiiiii

¡¡Santos, seriedad!! –dijo Antonio- (risas en el aula de cojones entre los niñatos estos, pero yo no iba a soltar tan fácilmente a mi presa ya ves!)

oooooooohhh lameeee siiiiii ooooooohh ttuu lenguaa méteme la lengua

¡Santos apártese Vd., de esa puta salida ahora mismo! ¡Santos! ¡chicos dejad de reíros y ayudadme a separar a Santos y tú prostituta de pastel deja ya al chiquillo!

Oooooohhhhhh cómeme Santitos cómemeeeeeee oooohhhh

Entre el tal Donoso, Antonio y otro chiquillo que más tarde averigüé para mi desgracia que se llamaba Gamboa me separaron del tal Santos, bueno, más bien perdí el equilibrio pues en la posición en que estaba no se quién de ellos me empujó hacia atrás y di con mi espalda desnuda sobre la mesa...

¿Santos, está Vd., bien?

¿Eh?, sí, sí, estoy bien estoy bien...

Putita que no se vuelva a repetir esto ¿me has entendido? –dijo Antonio amenazante y perdiéndome ya totalmente todo respeto-

Sí le he entendido (esto lo dije apoyando mis codos en la mesa e incorporándome ligeramente para ver la cara de la gente pero al tiempo... separé mis piernas a modo de desafío de la concurrencia)

Sí sólo no, Sí Don Antonio lo he entendido...

Sí Don Antonio lo he entendido.

Bien, bueno después de digamos este... incidente prosigamos con la pregunta de Santos. Supongo que habrá podido comprobar lo que le he dicho ¿no es así?

Sí profesor, así es, lo ratifico y lo corroboro.

Pues creo que al tiempo corrobora y ratifica igualmente lo de la cantidad de secreciones... tiene empapada la cara de flujos ¡Límpiese hombre! (los niñatos ya no se reían, se estaban descojonando. A más de uno- pensé- que le iba a dar un infarto de la risa) ¿Alguna pregunta más?

Yo tengo una profesor...

Dispare Urquieta, dispare

En su anterior exposición he tomado nota que ha dicho que dependiendo de la mujer, la sujeta puede tener otras zonas erógenas distintas y diferentes a los de otras mujeres y que estas no habrían de porqué coincidir entre ellas ¿no es cierto?

Así es.

¿Pero cómo se identifican esas zonas profesor?

Urquieta, Vd., ha olvidado que esto es una clase de anatomía y no una clase de perfeccionamiento sexual aunque esto se nos haya ido de las manos.

Ya, ya, lo siento profesor

Ay, en fin, en fin... eso depende de cada mujer Urquieta, y cada mujer es un mundo, eso normalmente lo podrá Vd., averiguar con experiencia o incluso preguntando lo que le guste a su pareja. En el caso de esta zorra (me miró) seguro que tiene varios... de eso seguro... Haber putita, ¿qué más te gusta que te estimulen?

Los insultos con los que ya me calificaba Antonio en el estado en el que me encontraba estaban muy lejos de humillarme y más bien me calentaban más, si es que más calentura era ya posible en mi cuerpecito...

Pueeees la nuca, el cuello y especialmente... los pies, si me los besan y lamen me vuelvo loca.

Ya, jejejeje bueno chicos a esto último se le da el nombre de fetichismo. Un fetiche es una "parte" con lo que se puede alcanzar un grado de satisfacción extrema independientemente de un "conjunto" ajeno al propio cuerpo de la mujer como por ejemplo el uso de determinadas prendas, zapatos e incluso situaciones o teniendo como objeto sólo y únicamente una parte del cuerpo como las manos, las piernas, los pies...

Está bien conocer ese detalle para el futuro, sí está pero que muy bien el conocerlo...-dijo el tal Urquieta a media voz-

¿Cómo dice Urquieta?

¿Eh?, no nada profesor, nada, estaba pensando en voz alta. Sólo eso.

Ya, bueno ¿alguna pregunta más?... dígame Cevallos, dígame.

Quería profesor –comenzó a decir el tal Cevallos- preguntar acerca de la capacidad que puede tener una vagina para albergar un pene pues la verdad es que en este aspecto me encuentro ahora un poco confundido.

¿Confundido? Explíquese por favor.

Pues verá, siempre he pensado que una chica no tendría problemas en albergar un pene pero al ver a esta chica su... vulva... tan estrecha, aunque ha dilatado un poco... pero es que... ufff... no se cómo explicarlo.

Yo seguía encima de la mesa, con las piernas separadas y mostrando el inicio de mi gruta de placer destilando rutilantes gotitas de humedad por la excitación que me embargaba. El tal Cevallos estaba más aturullado que una madeja de lana ante las patas de un gato, su mirada iba del profesor, a mi coñito y poco después a su entrepierna, luego a mi coñito, entrepierna, coñito... Pronto, en cuanto le miré el paquete al tal Cevallos comprendí la preocupación del chico ¡¡menuda polla tenía que gastar el chaval!!.

JUASJAJJAAJJAJAAJAJAJAJA pobre "Caballos"!! JAJAJAJAJAJA con esa estaca que tienes las vas a pasar putas para follar!

¡Donoso!- le replicó Antonio- si no modera su lenguaje de bajo fondo y chabacano le aseguro que me encargaré personalmente de expedientarle ¿me ha entendido?

Sii, si lo-lo siento, no-no volverá a ocurrir.

No vuelvas a llamarme "Caballos" Donoso o te juro que al profesor no le va a dar tiempo en abrirte el expediente porque...

¡Ya basta! ¡Silencio!. ¡Silencio los dos!. Estúpidos crios... Bueno, con respecto a su más que pregunta, preocupación Cevallos, he de decirle que la capacidad de dilatación de la vagina femenina es enorme, dese cuenta que precisamente es por esa misma vía por donde sale el neonato y...

Y si quieres Cevallos- interrumpí masajeándome el clítoris y sacando mi lengua- me la puedes meter sólo un poquito... para que veas como me entra tu...

¡¡Cierra la boca perra salida!! –dijo Antonio con una expresión que me asustó verdaderamente- ¡¡Quién te crees tú que eres zorra asquerosa para interrumpirme a mi!! ¡Haber chicos! Ya que esta putita tiene tantas ganas de demostrarnos la capacidad de dilatación de su vulva... ¡encontrad algo en el aula para que nos lo demuestre! ¡vamos ya!

En este momento yo estaba más que alarmada, me entró un miedo que me empezó a subir desde la boca de mi estómago hasta mi garganta, sin embargo inconscientemente no paraba de tocarme la vulva y seguía tal y como estaba, tumbada en la mesa, ligeramente apoyada en uno de mis codos y mirando como todos corrían de un lado a otro del aula en busca de algo para hacer la demostración... hasta que lo encontraron ¡cielos!. De repente el miedo se tornó en auténtico terror, en un pavor alarmante que hizo que me levantara de un salto como gacela perseguida por león.

¡Esto Don Antonio! ¡Esto puede servir! -dijo Gamboa-

¡no seas animal "Gamba"! –dijo Donoso- ¿cómo pretendes...

No, no, eso servirá –dijo Antonio- a ver si es tan puta como parece... ¡sujetadla que se escapa!

Yo, al ver lo que pretendían que me penetrara salí corriendo hacia la puerta como me había traído mi madre la mundo... pero no me dio tiempo ni a tocar el picaporte de la puerta pues rápidamente dos de ellos me jalaron en volandas, alzaron mis piernas hasta que mis rodillas rozaron mis excitados pezones y me acercaron al terrorífico objeto que iba, según ellos, a follarme delante de todos. Este no era más que la silla del profesor, la silla de estilo castellano a juego con la ébana mesa en la que había estado tumbada y expuesta a lo largo de toda la clase. Gamboa le dio la vuelta a la silla y apoyó esta en la tarima que sobresalía medio metro del resto de la sala de tal forma que las cuatro patas quedaban igualadas y la silla en una perfecta armonía con la leyes del equilibrio. Las patas estaban totalmente labradas, repujadas y trabajadas con unas filigranas y unos bajorrelieves dignos sólo de auténticos maestros carpinteros. Cada pata, constaba de amén de multitud de pequeñas figuritas en relieve, de 5 bolas de tamaños diversos, mucho más gruesos que el resto de la pata, hasta llegar al travesaño de la silla, donde se hallaba un "Don Quijote" labrado con exquisito y refinado estilo artesano. La 1ª y la 3ª bola tenían forma de peonza, estrecha en su comienzo y ancha en su base, la 2ª y la 4ª eran esferas perfectas pero con multitud de círculos concéntricos en relieve, la 5ª... ¡cielo santo! la 5ª tenía la forma de una seta que reposaba finalmente en el travesaño con el "Don Quijote". La longitud de cada pata hasta el travesaño debía de medir unos 27cm aproximadamente y unos 5cm de diámetro en lo que se refiere a su grosor.

Como comprenderéis, estaba totalmente aterrada ante la idea pero poco a poco, inexorablemente, iba siendo llevada y completamente abierta de piernas como os he dicho antes, hacia una de las patas de la silla...

¡Muy bien chicos!- dijo Antonio- ponedla en una de las patas pero con cuidado no seáis bestias!

¡Nooooooo, noooooo por favor noooo eso noooooo me vais a reventar! Cabrones noooooo – me debatía yo intentándome zafar de los dos chicos que me habían agarrado fuertemente de las piernas y que en volandas me llevaban hacia la silla-

Ponedla en una de las patas de atrás no se vaya a desequilibrar la silla- gritó Gamboa-

Noooo por favor nooo (me debatía como una culebrilla intentando que no me acercaran a la primera peonza) no seáis cabrones por favor noo

¡Cevallos! –dijo Antonio totalmente empalmado y tocándose el paquete por encima de los pantalones- sitúate detrás de ella y mientras le sujetas las caderas le abres bien el coño con las manos! ya verás como a esta putilla le entra bastante pata.

¡Será un placer Don Antonio!

Cevallos se situó rápidamente detrás de mí y con sus manos estiró los labios de la vulva separando estos y dejando totalmente franca la entrada a mi vagina. Los otros dos me situaron apenas a unos escasos 5 cm de la primera protuberancia de la pata de la silla, la que tenía forma de peonza, en tanto que yo me sujetaba con ambas manos a los que me jalaban para impedir caerme de golpe en la pata y poder controlar algo la penetración, si bien este control dependía claramente de ellos. Mientras tanto, sentía cómo desde mi excitado coño se precipitaba una gotita de fluido vaginal dando a parar a la cabeza del improvisado y salvaje juguete sexual...

¡Joder no seáis así no me hagáis esto por favor! –dije asustada en el momento en que caía mi humedad sobre la peonza-

¡Qué buena está la cabrona! –dijo Cevallos abriendo exageradamente los labios de mi vulva- venga bajadla que ya está abierta la perrita!

Nooooo noooo ohhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhh ccccccccaaaabroneeesssss aaaaahhhh uuuhhhhh aaaaahhhh

¡Joder como la ha entrado! –dijo Urquieta, que era uno de los que me estaba sujetando- está la tia supermojada y la ha entrado que te cagas!

Aaaaahhh aaahh

Seguid bajándola... despacio... despacio... eso es siii –dijo Antonio- A ver si también logra entrarle hasta la bola...

Aaaaahhhh aaaaahhh mmmmmnnnn mmnnnnn

¡Esta le tiene que costar más por fuerza esa es como una pelota!

Ooooohhh siii oooohhh

¡La ostia! La ha entrado como si nada- dijo asombradísimo Donoso- ¡y parece que disfruta!

¡Bombeadla un poco tios!- dijo Gamboa mientras se sacaba sin tapujos y delante de todos el pene-

¡Sí bombeadla un poco a ver que hace! –dijo Antonio- Pero con cuidado, sujetadla bien no vaya a hacerse daño y tu Cevallos no dejes de abrirla bien la vulva para que todos veamos cómo aparece y desaparece esa en forma de pelota en su coño...

Ooooooooooohhhhhhh oooooooohhhhh aahhh siiiiiii siiiiiii ooooo sii maasss siiiiii siiiiiiiiii mmmmnnnnnnnn

¡1,2,1,2,1,2,1,2 con ritmo! Eso es siiii – Gamboa estaba fuera de lugar ya y se la estaba machacando casi a mi lado- ¡Qué tiaaaa la ostiaaaa!!

¡La madre que la parió! –dijo Urquieta- ¡Mirad cómo brilla la pata hasta dónde se la hemos podido clavar! ¡Es increíble!

Mmmmmmmnnnn oooohhh dioooss ... ooohh ne..necesitaba algo para follarmeeeee aaaaaaaahhh y... oooohh

Dejad a la puta sola a ver qué hace-dijo Antonio que seguía los pasos de Gamboa- Pero con cuidado no seáis bestias veamos qué hace...

Y me dejaron sola, me soltaron suavemente. Apoyé mis pies descalzos en la fría tarima de madera pero totalmente de puntillas para evitar el penetrarme la siguiente peonza en mi excitada, húmeda y receptiva vagina. En ese momento tenía la primera peonza y la primera pelota encajadas y vi a todos como se masturbaban con la sórdida penetración de la que era objeto, sus caras eran la personificación del vicio, la mía no me la vi por supuesto pero muy lejos de haberme dolido la salvaje intrusión, me estaba proporcionando placeres sin límites hasta ese momento experimentados. Mis tetas acompasaban la entrecortada respiración que el placer y el deseo me obligaban a experimentar, perladas y brillantes de sudor. Mis pezones coronaban firmes y erectos mis anhelantes y excitados pechos que poco antes había estado masajeando y acariciando. Sentía como mi coño agarraba fuertemente la pata anillando su labrada y tallada superficie con los labios vaginales y cómo estos abrazaban firmes la primera bola esculpida. Permanecí quieta, impasible, pensativa durante escasos segundos. Diez segundos en los cuales sopesaba las dos alternativas que tenía. Dos caminos distintos, dos finales diferentes. Tenía dos opciones, bien ir hacia atrás de la silla, tumbar esta y quitármela del coño dando por finalizada por mi parte el brutal abuso o bien, intentar clavarme la tercera protuberancia de la silla, la segunda en forma de peonza, para poder bombearme yo sola y alcanzar el orgasmo que necesitaba desde hacía ya rato. Consideré por un leve instante esta última opción. Tendría como cerca de 17cm de pata metida si llegaba a penetrarme la segunda peonza llegaría fácilmente a los 23 o 24 cm, 23 o 24 cm de madera en mi interior... era una aberración dado el tamaño, el grosor y la forma de la pata pero iba muy, muy caliente. Mi clítoris me martilleaba por cada uno de los latidos que mi corazón imprimía. Sentía con la misma cabeza del erecto clítoris, el inicio de la suave inclinación que describía la segunda peonza tallada. Sólo tendría que apoyar los talones en el suelo para intentarlo. Si sentía daño tan sólo debía ponerme de nuevo de puntillas para desacoplarme lo suficiente como para poder sacármela de forma definitiva. Estaba realmente cachonda, fuera totalmente de mí, como nunca antes lo había estado por lo que mirando a todos decidí apoyar mis pies en el suelo y penetrarme la 3ª protuberancia...

Oooooooohhhh siiiiii que pollónnnnnn ooooohhhh uuuuuuuuuuhhhhh siiiiiiii

¡qué zorra! ¡Se ha metido más! –gritó Urquieta-

Uuuuuuhhh que ricoooooo ooooohhh diooosssss ne...necesitaba algo como estooooooohhh mmmmnn ¿qué-queréis que me folle la pata mis machos?-dije mientras me sobaba las tetas-

Sí sí por favor fóllatela fóllatela ¡te lo suplico!-dijo Gamboa-

Sí bombéate ¡hazlo venga!- se apresuró Urquieta- date prisa que ya casi me corro esto es demasiaooooooo date prisaaaaa

Todos estaban machacándosela a mi alrededor, todos tenían vergas más o menos normales, algunas gruesas, otras más largas, otras venosas... pero la que más destacaba era sin duda la de Cevallos... ¡ qué pedazo de polla gastaba el chaval! era impresionante, era tan grande como la pata y encima me pareció hasta más gruesa! El capullo era como una pequeña chirimoya, los huevos eran como dos inmensas peras de agua que le colgaban del escroto y que a bien seguro deberían de contener toneladas y toneladas de esperma, y la vena gorda de debajo de la polla era tan gruesa como un rotulador del bingo ¡qué pasada de polla! En un momento comprendí porqué Donoso le había puesto el apelativo de "Caballos" ¡más quisiera un caballo, ya, ya! ¡más quisiera!

Ante esa contemplación empecé a bombearme, despacio al principio, más acelerada según iban pasando los segundos. Sentía la primera peonza cómo me rozaba la mismísima matriz de mi excitado sexo y cómo me sentía completamente llena por la madera insertada... alguno de ellos iba incluso marcando el ritmo de mi follada en función de las protuberancias que quedaban escondidas en mi coño...

3...2...1...,1...2...3..., 3...2...1..., 1...2...3..., 3...2...1..., más deprisa venga que nos vamooosss 123,321,123,321... jodeeeeeeeerrrrrrrr que tiaaaaaaaaa

oooohhhhhhhh siiiii siiiiiiiiiii oooohhhhhhhh siiiiii me-me vooyyyyyyyy me corroooooooooooooooooooooooooooooooohhhhhhhhhhhhh –gritó Cevallos-

Venga chicos correos todos encima de la puta daros prisaa que me voyyyy –dijo Antonio-

Yo tambiennnnnn ooohhh –dijo otro chico a mi alrededor-

Y yoooooooo

Ahí va lo miooooooooooooo

Toma zorraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, tomaaaaaaaaa

Se corrieron todos encima mío, todos, uno detrás de otro. Se corrieron prácticamente en todo mi cuerpo salvo en la cara y en el pelo pues por la posición más elevada que tenía respecto a la mayoría no podían alcanzarme. Yo alcancé uno de los orgasmos hasta ese momento más espectaculares e intensos que había alcanzado en toda mi vida...

Lentamente me fui quitando la pata de la silla de mi coño, estaba completamente manchada por las corridas de los chavales y de Antonio el cual no pudo evitar como el resto del personal el sacarse de los pantalones su miembro para masturbarlo salvajemente. Mis pezones estaban literalmente en punta y aún completamente excitados por lo ocurrido y mi coño abierto como nunca había estado hasta ese momento como consecuencia de la brutal penetración. A pesar de todo, había logrado un orgasmo descomunal, el más intenso de toda mi vida hasta ese instante e incluso notaba, según como iban saliendo las bolas de mi funda, como estas seguían dándome un placer indescriptible a consecuencia de los numerosísimos relieves, rugosidades y filigranas del artesanal trabajo en madera. Los chicos seguían allí, quietos, callados y mirándome con unos ojos inyectados en el deseo más puro y primitivo que se pudiera llegar a pensar. Antonio permanecía también quieto pero su expresión era muy distinta. Era la expresión del maestro cuando en algún momento te ha pillado en un renuncio, una expresión sombría, autosuficiente, de saber con total exactitud y precisión qué hacer a partir de ese acontecimiento. A todo esto, yo cogí de inmediato mi vestidito corto, me lo puse rápidamente, sobre los aún calientes y abundantes chorros de esperma que me habían lanzado esa jauría de lobos hambrientos de sexo, me calcé más veloz aún si cabe mis chanclas blancas de verano y salí a toda prisa de allí antes de que cualquiera de ellos pudiera decir algo o reaccionar en algún otro sentido. Mientras corría por el pasillo del Liceo, notaba como las eyaculaciones de los chiquillos iban resbalándose hacia abajo, pero ante el temor interior que tenía del inmediato toque de la campana que indicaba el cambio de clase del alumnado y la salida de estos en estampida para coger sitio privilegiado en la siguiente clase no me di cuenta hasta que ya había salido al exterior de que estas no sólo se iban resbalando en dirección a mis caderas, coño, muslos y resto de mis piernas sino que también y lógicamente como habría de esperarse, estas iban humedeciendo y pegando a mi piel el vaporoso vestido veraniego. Me detuve un momento ante la puerta de El Liceo y me quedé perpleja ante la situación en la que me encontraba. El semen se iba filtrando por el vestido y hacía que este se me pegara al cuerpo. Mis tetas se veían aún más voluptuosas y mis pezones entre la humedad y lo excitados y duros que estaban parecían que quisieran atravesar la tela estampada. Las caderas se me marcaban con exageración y con horror me di cuenta que en el aula me había dejado el tanga. Al más mínimo movimiento se adivinaría que no llevaba. Tenía que pensar deprisa. No había tiempo y la campana del Liceo estaba a punto de sonar. Tenía que hacer algo y rápido. Tomé la determinación de ir en dirección al Parque Central que se encontraba a unos escasos 200 metros de El Liceo. Corrí hacia allí sin perder ni un solo instante con el miedo y el temor cada vez más creciente de que me viera la gente. Por suerte era la hora de comer pero no por ello la calle que se dirigía al parque estaba desierta y me crucé con no pocos viandantes que por los gritos que algunos de ellos me dedicaban pareciera que conocieran toda la historia que me había pasado...

Ufffff moreeenaaa cómo te han puesto princesa!! Si es que con ese cuerpo que tienes mi niña uno tiene que parecer la central lechera asturiana porque si no le llaman a uno maricoonnnn. Ven pa cá mi niñaaa y súbete a la furgoneta que no voy a parar de darte pollazos hasta haberle sacado los bollos a la burra!!

Joder, ¡qué bestia el tío!, y lo malo que el individuo gritaba a pleno pulmón mientras me internaba ya en el parque y viandantes de los alrededores se dieron cuenta de cómo iba...

¡Madre mía chiquilla como te han puesto! ¡Oye! ¡No te vayas tan deprisa! ¡Déjame que lo intente yo también! ¿no? –decía uno-

Alaaaaaa pero que rebuena que estás so putona! "peaso pesone tiene cojone" –sentenció otro al que pasé justo a su lado-

¡Jode! Te lo habrás "pasao" bien no? –gritó otro desde más allá-

¡Pero qué bien te hizo tu madre! Ven aquí conmigo mujer, no seas mala y apiádate de un pobre viejecito! –comentó un jubilado desde un banco cercano-

¡Mira mamá esa chica está manchada de cosas blancas! –dijo un chiquillo pequeño señalándome con el índice-

¡No mires hijo mío por Dios qué sinvergüenza! ¡qué descaro! ¡no hay moral alguna! ¡Qué tiempos cielo santo qué tiempos! –gritó la madre escandalizada-

Yo seguía corriendo tan deprisa como podía sin atender a las demandas, reclamaciones, insultos, piropos y demás improperios que me dedicaban los transeúntes del parque. Tenía que hacer algo ¿pero qué?. No sabía qué hacer, no tenía la menor idea hasta que a unos 10 metros más o menos, la vi. Era una fuente circular, con delfines de bronce que flanqueaban su perímetro en un banal intento de disimular un trocito de océano. Salpicado allí y allá, sobresalían unos peces también de bronce de cuyas bocas surgían tres, cuatro y hasta cinco chorros de agua en distintas direcciones haciendo un enrejado de agua fascinante... No me lo pensé dos veces. Me dirigí hacia ella con el firme propósito de quitarme los restos de los procaces sementales que me habían dejado empapada de fluidos. El agua de la fuente me cubría hasta las rodillas y me dirigí hacia el centro con el fin de que las bocas de los peces broncíneos me dejaran libre de los restos que ya se estaban cuajando en mi piel y en el vestido. Toda yo quería una sola y única cosa en ese instante: lavarme. Me desprendí del vestido y comencé a bañarme en la fuente restregándome lo más enérgicamente que pude. Los pechos los tenía totalmente impregnados por lo que me incliné un poco hacia adelante con la intención de que varios peces- surtidores me sirvieran para limpiarme mejor estos. Ello motivó que uno, de las varias docenas de surtidores que me rodeaban, me diera sin yo haberlo buscado deliberadamente, directamente sobre mi coño. Me di cuenta en aquel preciso instante de que seguía totalmente excitada. La fuerza del chorrito era la justa, ni fuerte ni débil, se me metía en mi coño produciéndome oleadas de placer cada vez más creciente. Mis sonrosados pezones parecían que hubieran alcanzado vida propia, habiendo alcanzado prácticamente las dimensiones de una castaña. El frescor del agua junto con el contraste de la ya sofocante tarde veraniega, me producía unas sensaciones de creciente placer y calentura. Manteniendo la posición en la que me encontraba, me llevé ambas manos a mis pechos y comencé a masajearlos en una búsqueda del placer olvidando por completo la inicial idea de limpieza que me había llevado a la fuente. Mis pechos, en esta posición, colgaban voluptuosos en paralelo al agua del estanque en la que se recortaba mi figura totalmente desnuda salvo por las chanclas blancas que aún llevaba puestas. Bajé mis manos hacia mi vientre plano, acariciándomelo y arrancándome ya algún gemido inconsciente. Seguí bajándolas hasta apoyar ambas palmas en mi firme culo y separé las cachas lo máximo que pude en un intento de que el chorrito intruso de mi coñito me diera más de lleno. Ajena al mundo exterior, inconsciente a todo lo que pasaba a mi alrededor... hasta que los gritos, exhortaciones, demandas y peticiones varias del improvisado público se hicieron audibles para mis sentidos...

¡Que pedazo de tetas tienes zorra!

¡Vaya globos más bien puestos nena! Anda tócatelos un poquito más para que los veamos mejor

¡Eh mamá mira aquella chica se está bañando desnuda en la fuente!

¡Descarada! ¡Ramera! ¡Pelandusca! ¡Voy a llamar a la policía ahora mismo!

Uyyy mi amooor que cuerpazo te gastas corazón. ¡Más quisiera la Venus de Milo esa tener tus encantos mi niña!

Rededor de la fuente predominaba un pequeño grupo de tres albañiles que estaba arreglando al parecer unas canalizaciones de riego, una madre con una niña de unos 9 años que se fue literalmente escandalizada corriendo calle abajo de la mano de su pequeña, una vieja de unos 70 o 75 años que me amenazaba con el puño, lanzando vistosos espumarajos por su desdentada boca y que se fue todo lo deprisa que pudo a buscar a la policía según dijo y un joven universitario que desde un banco de piedra y rodeado de libros había dejado estos en pos de un mayor divertimento que a lo más seguro yo, le estaba proporcionando.

Me reincorporé de la posición en la que estaba y no pude evitar el hacer lo que, en cierta forma, me pedían los cuatro tipos que se habían quedado al espectáculo...

¡Pero que tetas! ¡Seguro que están más duras que el hormigón! Anda zorrita estírate los pezones...

Así, ¿te gusta que me los estire así? Mmnn ¿os gustan mis tetas? Mmmm sii veo que os gustan. ¿os gusta como me pellizco los pezones? ¿Eh? decidme... Mmnn ¿os gusta?

Sii sii

Sii

Si, son sublimes –decía el universitario- haz círculos con tus dedos sobre tus pezones anda... diosss ¡qué pechos tienes cabrona!

Mmnmmmnn os gusta lo que hago ¿verdad? Quiero oiros, venga decidme...

Siii jodeerr siii tócate la panocha!

¡Si eso enséñanos el potorro que no te lo hemos visto!

Me adelante un poco hacia donde estaban ellos, me senté en uno de los delfines que rodeaban la barroca fuente y... abrí mis piernas para que pudieran ver mi coñito depilado.

Boooofffffffff qué putaaaaaa ¡tiene el poto rasurado!

Sí, le queda un poquillo de pelo en el pubis... jodeeeer que pedazo de conejo. Anda guapa, venga, tócate un poquito que queremos ver cómo te haces un dedito... venga ricura... uuuuu siii eso es... así, así. Vaya, vaya, los libros no me enseñan estas cosas...

Así putona así, jajajajaja eh tios mirad ¡está completamente mojada la so guarra!

Ya te digo... a esta le gusta enseñar

Me encontraba sentada en uno de los delfines, abierta y expuesta a la improvisada concurrencia. Todos se tocaban sus paquetes por encima de los pantalones y me miraban con ojos vidriosos y llenos de deseo. Estaba caliente, preparada y mojada como una auténtica puta y es que hasta ese momento no había sido consciente que lo que verdaderamente me excitaba era lo que había dicho el joven estudiante... enseñar, exhibirme, ser mostrada y estar expuesta a todos, eso y sin lugar a dudas ya, me llevaba a unos límites de excitación sobre los cuales perdía completamente el control sobre mi misma y en el que el único fin y objetivo que quería alcanzar en esos momentos era la satisfacción de mis más primitivos y sensuales placeres. Allí me encontraba, abierta de piernas totalmente, abriendo mis labios con una de mis manos mientras que con la otra me frotaba frenéticamente el clítoris para llegar al clímax anhelado, al placer que deseaba, ante unos desconocidos...

Ooooo siiiii mmm sii ahhh me voy a ir no-no puedo más... ahhhhh aaaaaa siiiiiii diossssss

¡Así puta guarra! Así jódete bien, así

mme vooyy siiiiiii ahhhjodeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

La zorrilla esta se está vaciando... la ostia.

Sí que iba caliente sí, casi ni se ha tocado la tía guarra

Pues ahora nos toca a nosotros el desfogarnos... ¿qué os parece tíos?

Vamos a follarla todos que a esta seguro que le da igual y seguro que disfruta

Aquí NADIE va a follar a nadie ¿ENTENDIDO?

Detrás de los tíos había un vigilante jurado de un aspecto amenazador, iba ataviado con un uniforme azul oscuro y con unas insignias paramilitares en los lados del brazo que delataban la compañía de seguridad a la que prestaba sus servicios. Tenía una gorra tan calada en la frente que casi no se distinguían sus facciones pero lo que sí se distinguía bien eran sus brazos, tan anchos cada uno de ellos como uno de mis muslos y la porra que blandía a modo de advertencia si alguno le llevaba la contraria. Debería de medir casi los dos metros de altura y el ancho de sus espaldas era verdaderamente descomunal. Nunca antes había visto un tío más grande en mi vida. Detrás del gorila uniformado estaba la vieja "corre-caminos" que, a falta de "coyote", había ido en busca de la primera autoridad que se cruzara en su patética cháchara. Y la cabrona vieja seguía con eso, con su cháchara, y venga y venga y venga ¡jodé la tía no se cansaba!...

¡Se lo dije agente le dije que una puta estaba haciendo la calle en el parque! Mírela. ¡Qué zorra! Ahí abierta de piernas enseñando las vergüenzas a todo el mundo y... ¡haciendo cochinadas!... Puta asquerosa ¡y en plena tarde! ¿no te da vergüenza descarriada? No ves que...

¡Cállese ya señora! Y ya le he dicho antes que no soy policía, que sólo me encargo de la seguridad de una parte del parque nada más, pero le advierto una cosa... si no se calla de una vez me la llevo a la policía junto a esta chica, ¿entendido?

¡Ja! ¡chica! Yo diría ¡PUTA!, eso es sí señor una PUTA ¿es que no ve...?

¡Le he dicho que se calle señora! ¡Me tiene frito! ¡Ya está bien hombre! Y tú coge tu vestido y acompáñame... y vosotros dispersaos ¡NO hay nada que ver aquí!

Pues.. yo diría que hay mucho que ver... sí, mucho que ver... tendría que haber visto Vd., como esta tía se...

¡Cállese y váyase! ¡TODOS! váyanse todos si no quieren que me los lleve también conmigo... y Vd., coja sus ropas y acompáñeme... están allá... en medio de la fuente entre los "peces saltarines"...

¡vaya culo que tiene la zorra! Qué putilla... tenía que haber visto como se masturbaba Sr. Vigilante... es una diosa de...

¡Le he dicho que se vaya! ¿O quiere que le "masturbe" el culo con la porra?

¿Eh? no-noo ya me voy me voy no se preocupe, jejejeje ¡me voy!

Recogí el vestidito de en medio de la fuente, estaba enganchado a uno de los peces que sobresalían de la superficie lo que hizo que me doblara por la cintura para poder recogerlo, exponiendo mi culo y parte de mi sexo desde atrás a las miradas de los concurrentes. En ese momento estaba asustada. Ya había tenido mi orgasmo y estaba un poco más calmada, sin embargo el seguir exhibiéndome hacía que estuviera en un estado de calentura constante que era difícil de explicar. Me puse el vestido, con la pequeña esperanza de cubrirme un poco y pasar desapercibida pero este estaba completamente empapado lo que unido a lo ya ceñida que era de por si la prenda se pegara a mi anatomía como una segunda piel y más que tapar enseñaba, sugería, provocaba...

Ehhh vamos... dése la vuelta y junte las muñecas a su espalda... separe las piernas ¡clic-crack! Y ahora venga conmigo por favor...

¡Me ha puesto unas esposas! ¡no hacía falta quítemelas por favor!

Nosotros preferimos llamarlos grilletes y en cuanto a quitárselas... Vd., ha cometido un delito tipificado en el Código Penal y he de ponerla a disposición policial inmediatamente. En el puesto de vigilancia llamaremos a la policía...

¡No por favor! No lo haga avisarían a mi familia y la informarían de lo que he hecho... por favor no les avise se lo suplico.

Eso creo, señorita, que no va a ser posible.

Entramos en una pequeña caseta con un pequeño ventanuco en un lateral de esta y una pesada puerta de roble que franqueaba la entrada. En ella sólo había una taquilla, seguramente donde se mudaba de ropa el gorila, una mesa llena de partes de seguridad, lápices, bolígrafos, un teléfono y unos cuadrantes de guardias, un pequeño taburete y un calendario en la pared de tías desnudas en diversas poses que me hicieron ver que el gorila no era maricón...

Agente... ¿no podríamos arreglar esto de una forma... amistosa?

Diciendo esto me senté tal y como estaba en la atestada mesa llena de papelotes cayendo un reguerito de agua por el borde de esta y empapando los cuadrantes del gorila...y con las manos aún esposadas a la espalda abrí mis piernas y le enseñé en su plenitud mi coñito rasurado y preparado...

¿Có-como dice?

Que le digo si no podríamos arreglar este mal entendido de una forma razonable... para los dos

Estooo ¡joder que coño!

¿Te gusta? ¿Te gusta mi conejito? Pues si quieres es todo para ti pero luego desde luego no debes decirle nada de nada a nadie y menos a la policía claro.

Jejejejeje qué putilla eres... la verdad es que estás bien buena cabrona...

Toca... toca lo que te voy a dar y juzga si vale o no tu "vista gorda" ¡venga tócalo!

Uffffff qué coño tienes zorra... estás empapada parece que te gusta provocar ¿eh?... jejejejeje veamos habeeerr mmmmmmnnnn te entran los dedos como si nada putón y sin embargo lo tienes bien apretadito.... Mmnn 2... 3...dedos

Ahhhh so-solo te pido una cooosa va...vaalee?

No creo que estés en posición de pedir nada puta... pero dime ¿qué quieres?

Si me fo... follas ponte capucha ¿vale?

¡¿Cómo?! ¿Una zorra como tú y no tomas nada para no quedarte preñada? Jajajajajaja ¡Esto si que es bueno! Jajajajajaja me parto jajajajajaja

por favor te lo pido ¿ok?

Jejejeje ya ya... veremos...eso dependerá si te portas como espero zorrita... siempre he querido hacer algo y no he tenido hasta ahora la oportunidad...Mmnn 4 dedosssssss sii jejejejjee te voy a follar primero con el puño guarra... ¡joder estás encharcada! ¡Estás más mojada que un caracol!

Ohhhhhhh ca-cabronn aaaahhhhh me vas a...

Siiiiiiiiii toda dentro!! ¡qué pedazo de coño tienes putaaa! Te cabe toda la mano y ¡joder como me lo aprietas guarra! Eres una buena puta ¿eh?

Aaaaaaaaaaahhhhhhhhh jooooderrrrrr

Anda, anda si te gusta... venga dímelo... quiero que me lo digaaaass

Aaaahh sii sii mu... muévela muévela más oooohhh oooohh siiii así

Jejejejejeje

Sii venga siii

¡Ah puta! ¡Me estás poniendo muy caliente!

Sii venga sigue... siguee aahh mmnnnnn

El vigilante estaba moviendo todo le puño en mi interior, no me lo podía creer, era una verdadera bestialidad y aún así estaba disfrutando como una loca. El tío me follaba cada vez más deprisa permitiéndose incluso el cerrar y abrir los dedos de la mano, me estaba jodiendo como a una perra. Estuvo así como unos 5 minutos hasta que me corrí una vez más aquella tarde, sin embargo el tio no había llegado a nada y yo ya estaba para el arrastre vamos. Con todo lo que me había metido en el coño en esa misma sesión, entre la pata en la clase anatomía de Antonio, la paja de la fuente y ahora el puño del bestia del vigilante, mi coñito comenzaba a irritarse pero el tío quería su sesión ¡hay que joderse! Así que cuando este me dijo que me diera la vuelta que me la iba a meter por el culo casi lo agradecí y sin pensármelo dos veces me bajé del escritorio y me puse en el suelo apoyando mi cara y mis pechos mojados y apretados por la humedad del vestido que todavía llevaba puesto, el culo ofrecido y mis piernas todo lo separadas que podía permitirme la difícil postura que suponía el tener los grilletes a la espalda...

¡Te vas a enterar tu ahora putilla! ¡Qué pedazo culo tienes zorra! Y va a ser mío, todo mío, me lo voy a follar todito... jejejejejeje ya veras ya... Mmnn Toma cabrona calienta-pollas ahí te vaaaaaaa...

aaaahhhh ddi-diosssss bestiiaaaaaaaa

jajajajajaja calla puta y mueve el culo! ¡Vamos!

Aaaaaaahhhhh cieeeelos co...con qué me estás follandooooo??

Jajajajajajaja

Aahhhhhh diossss

Jajajajajajajaja tomaaaaaaaaaa (Zás, zás, zás me iba dando azotes en mis nalgas por cada embestida que me daba el muy animal)

Aaaaahhhh ¿con qué me estás follandooooo??

Jejejejejejee putaaaaaaa (zás, zás, zás más azotes) ¿te gusta puta? Jejejejeje ya lo creo que te gusta... jajajajajaja vaya polla tengo ¿eh? ¿te gusta putilla, te gusta?

Ah Ah AH Ah AH Ah AH Ah me vas a partir el culoooooo Ah Ah AH Ah AH Ah ¡eso no... no puede ser tu polla! La noto muy rara ¿qué me estás metiendo, cabrón, qué me estás metiendo? Y ¿qué me haces?

Jajajajajaja ¡pues ahora follándote el culo con mi polla! (Zás, zás, -más azotes-) ¡toma guarra!

Oooooohhhh coñooo me voy a cooorreerrr cabronnn sii fóllame máss

Sí, sí (Zás, zás, zás) ¡qué buena estás tía! Yo también me voy a ir aaahh ahí te vaaa te voy a llenar el culooooooooo

Uufff joder tío ¡me has roto el culo! ¡Qué bestia eres! ¡Y encima me has llenado las tripas con tu leche... ¡Seras asqueroso!

¿Sí no? No dijiste nada de no llenarte el culo... Pero tú te lo has pasado en grande o ¿estoy equivocado?

¡Joer, ya ves! Pero oye notaba algo muy raro mientras me estabas follando pensé que me estabas metiendo algo raro...

Jajajajajajajaja nooo bueno sii jajajajajajajja mi polla es algo particular jejejeje mira siéntate anda... y espera que te quito los grilletes.

Cuando me enseñó su verga me quedé helada, no por su longitud, ni por su grosor sino más bien por los "añadidos" que del pene colgaban. ¡Tenía tres piercings en la polla! Dos en los laterales del devastador cilindro sexual y un tercero justo en la punta del glande a modo de aro... era como decirlo... extraño, muy extraño pero al mismo tiempo tremendamente morboso y por qué no decirlo aquellos "añadidos" me habían llevado sin yo saber lo que eran, y una vez más en aquella tarde, a un nuevo orgasmo.

¡Coño! ¡Tienes piercings en la polla!.

Jajajajajaja Así es ¿te gustan o mejor dicho te han gustado?

Pues... caramba ¡sí! ¡La verdad es que sí!

Jajajaja ¿cómo te llamas putilla?

Maria del Mar, ¿y tú bestia? ¿como te llamas? Me has dejado el culo hecho una mierda

Alejandro... Alex para los amigos y "amigas"... jajajajaja ¿sabes una cosa tía? Me gustas mucho... me gustan las tías decididas que no se andan por las ramas jejejeje y además... esas tetas y ese culo tuyo son de lo mejor que he visto en mucho tiempo...

Jajajaja ¡gracias! Pero no creo que sea para tanto...

¿Qué no? Tienes un cuerpo de escándalo chiquilla, para follarlo toda la noche hasta caer "derrengao" ¡ya te digo! Lástima que en tu coño no tengas un piercing. Es muy sensual y hay tías que dependiendo en dónde se lo pongan tienen incluso algún que otro orgasmo mientras andan...

¡Anda ya!¿en serio?

Sí, sí así es no te miento... ha habido alguna tía que me ha pedido que le ponga uno en le clítoris y... bueno ya sabes lo sensible que puede llegar a ser ¿no?

¿Tú has puesto piercings a la gente?

Sí, así es. Tengo una pequeña tienda en la que los hago y también tatuajes... mira estos me los he hecho a mí mismo.

Diciendo esto Alejandro se quitó la guerrera del uniforme y la camisa que aún llevaba puesta y me enseño sus brazos. ¡Qué brazos! ¡Qué cachas estaba el tío! ¡Madre de Dios! Era realmente impresionante, una auténtica pasada. Y más aún lo eran las filigranas que el mismo se había tatuado. Era una verdadera y auténtica obra de arte andante...

- ¡Joer! ¿te has hecho eso tú sólo?

Sí. ¿te gusta?

Sí, aunque yo no permitiría hacerme eso en el cuerpo... bueno si acaso alguno pero mucho más discreto...

Jajajajajaja eso es cuestión de gustos sólo, por cierto, en 20 minutos termino mi turno aquí... si quieres podemos acercarnos a la tienda y te "adorno" el conejito ¿qué te parece? ¡Cortesía de la casa!

Pues... no se la verdad. Me da un poco de apuro el perforarme el clítoris. Lo tengo demasiado sensible y...

Hombre si quieres te lo pongo en uno de los labios ahí no es tan molesto al principio como en la "pepitilla" ¿qué me dices?

Pues... ¡venga vale! ¡Vamos!

Jajajajaja ¡Ok! Pero espera chiquilla a que venga mi relevo ¿vale?

Nos fuimos a su "tienda".Me sorprendió un poco porque en realidad era un gimnasio. Sí, sí habéis leído bien, un gimnasio. No era demasiado grande pero estaba equipado con unos aparatos supermodernos, de lo más "in" vamos. Allí había a simple vista como unos cinco tíos machacándose los músculos a base de bien. Todos saludaron a Alejandro como a un amigo de toda la vida, como a un hermano, como a un colega más y el me presentó a ellos como una "vieja" amiga... ¡Caray si acabábamos de conocernos!. Me pasó a una trastienda que según él usaba también de despacho para las facturaciones y la contabilidad de su negocio y allí me puso en una camilla con las piernas completamente separadas y dándome un spray anestesiante, bactericida y desinfectante comenzó con la labor de taladrarme el labio derecho del coño tal y como le había dicho... mientras lo hacía me contó que trabajaba de vigilante porque se aseguraba un nivel de ingresos mínimo sin demasiado esfuerzo y porque no tenía que aguantar a ningún jefe gilipollas que le diera la murga todos los días. Me dijo que otra afición suya de toda la vida era el deporte y las artes marciales y que era cinturón negro, 3er DAN de Aikido y que en dos días se iba de viaje al extranjero a realizar una competición que le mantendría alejado de España durante un par de semanas. Nos hicimos bastante amigos y quedamos en volver a vernos cuando el regresara.

Cuando terminó Alejandro me fui directa a casa, por la hora, las once y media de la noche, mi padre estaría trabajando en la fábrica y mi hermano de 16 años... como siempre... viendo la televisión en el salón.

Hola Mar ¿de dónde vienes?.

¿Y a ti que te importa "grano de arroz"? ¿Es que ahora eres papá?

Pues mira tía como que no ¿sabes? Sólo pretendía reconciliarnos y hacer las paces eso es todo...

¡Pues ala! ¡Paces hechas! Me voy a mi habitación y a darme una ducha ¡Que te lo pases bien con la porno de esta noche!

¡Asquerosa! Algún día te aseguro que...

¡Anda, anda! Y ten cuidado con el sofá que luego papá se mosquea...

Me fui a darme una ducha bien caliente. Mientras me enjabonaba, notaba el pequeño arito que tenía en mi labio derecho. Lo notaba extraño pero al mismo tiempo totalmente excitante. No podía creer todo lo que había pasado aquella tarde. Descubrí a partir de entonces mi propia sexualidad y cómo me excitaba el exhibirme y el provocar a los demás. El sentir que mi cuerpo era objeto de deseo, el llegar a situaciones tremendamente más y más morbosas y raras y sobre todo el reto personal que pudieran estas suponerme, me hacían llegar a extremos de éxtasis que hasta ese momento no había experimentado jamás. Mientras le daba vueltas a la cabeza entorno a todo lo ocurrido en aquella tarde, me iba enjabonando lentamente mi largo cuello, mis generosos, perfectos y aún excitantes pechos, mis inflamados y lascivos pezones, mis sinuosas y destacadas caderas, mis largas piernas... y mi ahora adornado y despierto, creo que de por vida, conejito. Notaba el pequeño arito que me había puesto Alex allí donde antes no había nada, notando junto a mi excitación un poco de dolor a causa de la perforación realizada y por desaparición en aquellos momentos de la anestesia tópica aplicada. Ello no obstante, no supuso un obstáculo para caer en la cuenta que en realidad no me había visto el trabajo realizado por Alex por lo que saliendo de la ducha y poniéndome el albornoz cogí un pequeño espejo que uso para maquillarme por las mañanas. Lo coloqué en el suelo y agachándome hasta donde se encontraba este y separando mis piernas lo vi... ¡cielos! Estaba abierto como una flor, expuesto, palpitante, latente. Los labios mayores estaban inflamados mientras que los menores se abrían ellos solos mostrando el inicio de mi cueva de placer, insinuante, sugerente, provocativo, libre totalmente de vello y adornado con el argénteo piercing parecía que estuviera pidiendo a gritos ser de nuevo, una vez más en aquella tarde, sofocado y también porqué no decirlo, admirado. En aquel momento tuve en el pensamiento dos opciones... el hacérmelo yo misma o... mi hermanito. Mi adolescente e impetuoso hermanito estaba abajo viendo la tele... ¿y por qué no?

Podía bajar un momento y desfogarme con él, al fin y al cabo tenía justo lo que necesitaba, una polla. Aunque esta fuera la de mi hermano. De repente caí en la cuenta, ¿estaba contemplando realmente la posibilidad de tirarme a mi propio hermano sólo para satisfacer la calentura que llevaba? ¿Es que me había vuelto loca?

No, no podía bajar al salón y hacer lo que en principio mi mente en aquel momento estaba pensando. No podía bajar e intentar seducir a mi hermano de 16 años por ser el único hombre disponible en esos momentos. No, tenía que sobreponerme, tenía que sopesar lo que me estaba pasando ¿sería posible? ¡pero bueno qué es lo que me estaba pasando!. Nunca antes había actuado de ese modo y desde luego en un solo día.. ¡cielos!. Tenía que ordenar todos mis pensamientos, no tenía otro remedio que hacerlo, estaba hecha un auténtico lío. No me lo pensé dos veces, me metí de nuevo a la ducha, esta vez con agua helada y... buffffff ¡qué frío! Ya sabía cómo se sentían los monjes capuchinos cuando tenían tentaciones carnales, casi de inmediato se me fue la lívido. Me puse una camiseta larga para dormir y me acosté, enseguida noté lo derrengada que estaba y totalmente agotada no tardé ni veinte segundos en caer en un profundo, reparador y placentero sueño.

Al día siguiente, Sábado, me desperté pasado ya con creces el mediodía, había dormido más de 12 horas y la verdad sea dicha, me encontraba genial, genial de verdad y haciendo memoria de lo que me había pasado el día anterior seguía sin dar crédito a los hechos. El caso es que me levanté y me dirigía hasta la cocina para hacerme algo de café. Pasé por al lado de la habitación del "Cereal Kellog" y por enfrente de la de mi padre, ambos estaban durmiendo y tenían sus habitaciones cerradas a cal y canto. Mi hermano seguramente se habría acostado alrededor de las 4 de la mañana cuando las sesiones porno de los viernes hubiesen terminado y mi padre regresaría de trabajar sobre las 9 de la mañana aproximadamente. Joder vaya familia- pensé- desde que se divorciaron mis padres hacía ya un año cada uno hacía la vida que le daba la gana. A cada cual lo suyo, mis ideas eran claras, encontrar lo antes posible un trabajo para poder independizarme definitivamente y no tener que depender de nadie. Algo bastante difícil y complicado teniendo en cuenta una tasa de desempleo de casi un 20% y una aún no acabada carrera de Fisioterapia. Un poco complicado sí, pero ya me faltaba poco muy poco. Preparé el café para que se hiciera y tal y como estaba, con una camiseta que me quedaba larga y que me llegaba hasta medio muslo de color verde fosforito y amarillo, de los colores de la selección de fútbol brasileña, con un 9 a la espalda, salí al porche a por el periódico que sin duda el chico de las suscripciones ya habría dejado en el felpudo de delante de la puerta, con la intención de chequear todas la ofertas de empleo que vinieran en el mismo. Mi sorpresa fue mayúscula, delante de la puerta y con el gesto de casi tocar el timbre estaba Antonio el encantador y maduro profesor de ojos espléndidos y maravillosos que... ¡Oh Dios pero que digo! ¡Si ha sido un auténtico hijo de puta conmigo apenas unas 24 horas antes!...

Hola María del Mar, Me disponía a tocar el timbre... ¡qué oportuna eres! Qué tal estas? ¿te encuentras...bien?

¡Eh! Estoooo sí, sí bien, cla-claro bien sí, sí pe-pero...

Y además... menudo recibimiento... ¿sabes que tienes unas piernas verdaderamente espectaculares? Bueno, en realidad lo tienes todo espectacular. Sí definitivamente así es... no cabe la menor duda de eso –me miraba de arriba a abajo mientras decía esto acompañándolo con un asentimiento de cabeza-

¿Se puede saber qué hace Vd., aquí?

Bueno, creo que te debo una disculpa María del Mar, no debí permitir lo que pasó y espero que perdones lo ocurrido... además tengo aquí algo que es tuyo y por otra parte te soy deudor de los honorarios convenidos por haber accedido a ser modelo en la clase de anatomía... toma, esto es tuyo.

Me pasó un sobre y un paquetito dorado delicadamente envuelto y atado con una cinta de seda azul marino. Abrí el sobre primero, allí mismo de pie, separándonos entre los dos el dintel de la puerta de entrada a la casa de mi padre. En su interior había dos billetes de 500€, el doble de lo que me había ofrecido... me quedé de piedra, al tiempo la cafetera comenzó a pitar, el café estaba hecho...

¿Qué te pasa? ¿Te sorprendes?, no deberías, es mi forma de agradecerte tu... digamos "disposición en los acontecimientos".

Yo, yo no se qué decir... bu-bueno gracias es- es un detalle por su parte pero creo que... no se...

La cafetera creo que está protestando, desde aquí se oyen sus reproches en una ansiosa y desesperada búsqueda de atención... por cierto... no me vendría mal una tacita de café, digamos que apenas he podido conciliar el sueño esta noche con lo ocurrido ayer ¿puedo?... –hizo el gesto de querer entrar en casa-

Eh sí. Claro, claro, pa-pase, pase.

Cortado y largo de café, con dos terrones...

Joder con el tío, desde luego no podía negarse que conseguía lo que se propusiera desde luego. ¡Qué morro!. Le serví el café, me puse uno con leche para mi y me senté a su lado, el tío sin pedir permiso ni nada ya había ocupado una de las sillas de la cocina...

¿No vas a abrir el regalo que te he traído?

Pu-es sí, claro...

No lo entendía, no se si es que eran sus ojos, su tez morena, su porte, sus modales o simplemente el pedazo de morro que le echaba el tío, el caso es que me tenía completamente hechizada, a su merced, dominada a sus designios, a sus órdenes...

Abrí el paquetito, y en su interior ...!había un minúsculo tanga negro!, la parte delantera de este era de tela transparente que a bien seguro dejaría entrever lo que este pretendía ocultar y las cintitas no eran más que dos pequeños hilos que se unían a una pequeñísima blonda tejida a forma de rosa que se ubicaría en lo que debiera de ser el comienzo del culo y el final de la espalda...

Espero que te gusten porque en fin... he decidido quedarme las que dejaste abandonadas en clase... esas las confisco, como recuerdo de lo ocurrido... Bueno, aparte de todo esto María del Mar... he venido aquí por otro motivo. Verás, como sabrás quedé como lo diría... bastante sorprendido de todo lo que ocurrió ayer y he estado pensando mucho a cerca de lo ocurrido ayer...

Bueno yo...

No, no me interrumpas, verás... creo y no considero que esté equivocado que eres el tipo de mujer que podría prestarme digamos que un muy buen servicio. Bueno, veo que estás buscando empleo... –había dejado abierto el periódico por la sección de ofertas del mercado laboral- y yo en este momento te estoy ofreciendo uno... ¿quieres trabajar para mi?

¿Tra-trabajar para ti? ¿Haciendo qué?

Bueno, ya sabes que la próxima semana se terminan ya las clases y después de lo que pasó fueron muchas las preguntas que me hicieron los chavales respecto al sexo, los órganos femeninos, las zonas erógenas y... he pensado en hacerles una demostración a todos satisfaciendo en parte las preguntas que pudieran tener y por otro lado también me satisfacerás mis caprichos que creo que no son pocos a lo largo de este caluroso verano que se avecina. ¿qué te parece?

¿Que qué me parece?, ¿Que qué me parece? Me parece que que tu me estas confundiendo con una cualquiera... y no estoy dispuesta a...

Jajajajaja ¡una cualquiera! Jajajajaja eso tiene gracia... una cualquiera... eres una auténtica putilla chiquilla... justo lo que estoy buscando para mis chavales y también porqué no decirlo para satisfacer mis fantasías que no son pocas.

Me quedé totalmente helada mientras decía esto, no sabía como reaccionar. ¡¿Me estaba proponiéndome realmente ser su puta en mi propia casa?! Esto era inconcebible. ¿Cómo podía atreverse el tío a decirme eso en mi propia casa!. Antonio continuaba con su proposición pero esta vez empezó a tocar una de mis piernas mientras me hablaba subiendo de la rodilla a la zona alta de mi muslo...

Te pagaría tres veces más de lo que hoy te he dado serás mi putita personal y harás TODO, absolutamente TODO lo que te ordene... 3000€ semanales y no todos los días nos veríamos... ¿qué te parece?

¡¡3000€!! ¡A la semana!

Así es... ¿qué me dices?

Pu-pues que... no se... tendría que pensarlo y...

Te aseguro que lo vas a pasar muy bien, eres la chiquita más puta con la que me he topado en la vida y además a ti te gusta... sí, te gusta de veras ¿verdad Mari Mar? Te gusta ser exhibida y enseñar tus encantos al personal ¿eh?, jajajaja ¡incluso ahora estás disfrutando y tan sólo te estoy tocando una pierna!...jajajaja indudablemente eres una zorra de cuidado, necesito de tus "encantos" putita... no se hable más hoy mismo empiezas a trabajar para mi toma un adelanto de la semana... jejeje para que no se pienses que no soy generoso.

Y diciendo esto sacó la billetera y plantó encima de la mesa otro billete de 500€. El tío desde luego en cuanto a pasta iba sobrado. La verdad es que no se si fue el efecto del dinero, sus caricias en mi pierna, la forma de mirarme o que se yo...el caso es que ¡estaba considerando su oferta!

Te vengo a recoger pasado mañana a eso de las 6 de la tarde

¿El martes? ¿pero no es el viernes cuando termina el curso?

Así es... pero esto nada tiene que ver con las clases si bien algo tiene que ver con la docencia... jejejeje están muy verdes esos chicos y en 23 años de experiencia enseñando no se me ocurre mejor método de aprendizaje que el "multimedia"... no, esta vez quiero probar unas cosillas contigo...

¿Multimedia? (Pero qué coño me estaba diciendo este tío ¡y encima me hablaba como si ya hubiera aceptado su propuesta!)

¿Aceptas sí o no? Sabes que hay personas que normalmente tardan dos o tres meses en ganar lo que te he ofrecido...en una sola semana.

Mmm, está bien. ¿Dónde sería?

¡Estupendo!.No te preocupes, iremos a dar un paseito por la costa, para "conocernos" un poco más...

(No me gustó demasiado el tono de eso de "conocernos" un poco más...pero en fin 3000 eurazos eran 3000 eurazos) Sí, vale de acuerdo el martes a las seis...

Bien, sabía que no podías negarte a la oferta que te he hecho... quiero que cuando siempre necesite de tus servicios vayas ligerita de ropa, que tus "encantos" estén bien accesibles para lo que pueda hacerte u ordenarte, nada de llevar ropa interior salvo cuando yo te diga expresamente que te pongas algo y de calzado quiero que lleves siempre calzado en que se te vean tus pies... sandalias, albarcas, chanclas, alpargatas, con o sin tacón me da igual pero que se te vean .. si no tienes cómprate ¿te has enterado zorrita?

Sí, sí me he enterado pero...

No hay pero ninguno, además vas a empezar aquí y ahora. Pellízcate los pezones por encima de tu camiseta guarra, venga vamos que se marquen bien esos pezonazos que tienes... sii, así así muy bien guarrilla muy bien, continúa y no pares y mírame a los ojos mientras te los trabajas ¡mírame!, eso es... así... sigue...

Tal como me estaba diciendo comenzaba a pellizcarme los pezones por encima de la camiseta, no tardaron ni 10 segundos en quedar perfectamente visibles a través de esta, los retorcía ligeramente, me los volvía a pellizcar, hacía círculos con las puntas de mis uñas en las ya marcadísimas areolas... y mientras le miraba, tal y como me había pedido y le veía como se estaba excitando por momentos y cómo tocaba su polla por encima del pantalón. De repente me ordenó que separara las piernas y le enseñara el coño, así lo hice, separé el tanga hacia uno de los lados para mostrar mi coñito que comenzaba una vez más a despertarse. Antonio se sorprendió cuando vio el piercing colocado en uno de los labios y tras decirme que eso confirmaba lo puta que era lo tocó con el dedo índice en tanto que con su dedo medio me penetraba el coño. Me dijo que me quitara el tanga y la camiseta y que me quedara completamente en pelotas, la verdad es que a esas alturas ya estaba completamente convencida de que haría cualquier cosa, inclusive sabiendo que en el piso de arriba estaban mi hermano y mi padre durmiendo y que podrían bajar en cualquier momento, me daba igual, me daba igual todo, sólo quería obedecerle y mostrarme, iba a ser la putilla más agradecida que hubiera conocido a lo largo de su vida el degenerado profesor ¿o era yo la degenerada? ¡y qué más da! ¡me daba igual, me daba igual todo!. Antonio seguía masturbándome esta vez ya con dos dedos en mi vagina rítmica y rápidamente cuando de repente me los sacó y me dijo que me pusiera de rodillas encima de la silla y que me abriera con mis dos manos el coño, oí como se colocaba detrás mío y pensé que se bajaría los pantalones allí mismo y me follaría en la cocina de mi propia casa estando mi hermano pequeño y mi padre en el piso de arriba, pero no, no hizo de momento nada de eso... noté como un sonido de papeles detrás mío y de repente me metió algo en la vagina empujándolo inmediatamente con uno de sus dedos que por lo largo que era debía de ser el dedo medio. No era algo grande, sino más bien algo pequeño, algo que de repente noté como si se metiera este por sus propios medios en mi interior. De repente me alarmé y dejé que mis manos dejaran de separar mis intimidades, Antonio, ante mi reacción, me dio un fuerte azote en una de mis nalgas...

¿Te he dicho que dejaras de separarte los labios del coño, puta? ¡Plas! ¡plas! ¡plas! ¿te lo he dicho?

Noo

¡Pues sepáratelos!

Me los volví a separar, no era cuestión de que el tío me siguiera pegando tan fuerte en el culo como si fuera una niña mal criada, me volvió a meter un dedo en el coño haciendo círculos esta vez como queriendo dilatar la entrada cuando me metió otro, y otro... comenzó a follarme con los tres muy rápidamente y tan fuerte que mis tetas, que colgaban por la postura que tenía adoptada, iban y venían rápidamente al ritmo que me marcaba su mano y a punto estuve de caer en más de una ocasión de cabeza al suelo por las embestidas que me estaba dando. Estuvo así más de cinco minutos cuando noté que mi coño estaba mucho más lubricado y accesible que lo normal. En la cocina sólo se oían en ese momento mis fuertes gemidos y los sonoros chapoteos que realizaba mi coño al ser follado de forma tan salvaje por ya cuatro dedos del depravado profesor, sólo roto en algunos momentos por frases de aliento de Antonio del estilo de: "¡Ah puta que pedazo de coño tienes! ¡ahora si que está encharcadito! jajajajaja ¡ya verás que bien lo vas a pasar con tu profesor y cuanto dinerito vas a ganar|!". Estaba a punto de alcanzar el orgasmo en tanto yo continuaba con mis manos separándome los labios de mi vulva cuando Antonio los sacó de mi interior dejéndome con un vacío con el que , en ese momento, no contaba. Se puso delante mío y me dijo que le limpiara con mi boca la mano que la tenía empapada de los jugos de una zorra. La verdad es que no sólo los dedos con los que me había penetrado estaba en aquel instante brillantes y llenos de mis jugos sino que prácticamente toda la mano estaba mojada. Sin pensarlo saqué mi lengua y comencé a lamer toda la mojada superficie. "Dejo su mano limpia de mis jugos para dejarla empapada en mi saliva" pensé...

Ya es suficiente puta, puedes sentarte. Este coño tuyo debe de estar siempre lleno de polla o de algo que se le parezca... haber si hay algo que... jejejeeje... seguro, seguramente tienes...

(yo no sabía ni a qué se estaba refiriendo el tío que estaba sin duda alguna pensando en voz alta) ¿el qué?

¿Te he dicho que me contestes zorrona?

Noo yo...

Pues ¡callate! Y haz algo de provecho y sigue trabajándote las tetas tu solita ¡venga!

Asi que lo hice, como una niña obediente y carente de voluntad, como hipnotizada, era sin duda su juguete sexual. Se dirigió a la nevera, la abrió y echándose a reír en cinco segundos se dio la vuelta con un pepino en la mano. No era de los descomunales pues me gusta comprarlos lo más pequeños posibles para mis ensaladas procurando que no me sobren demasiado pero sí era uno de los más gruesos que tenía sin duda. El cabrón lo había elegido bien, de largo no debía de alcanzar los 11cm pero de grosor debía de tener al menos 5cm...

Toma fulanilla. Métetelo en el coño. Fóllate con él... quiero ver cómo lo haces y procura hacértelo bien...

Tomé el pepino de sus manos y noté la frialdad de la nevera en este. Comencé a chuparlo lascivamente, mirando a Antonio a los ojos mientras lo hacía. En realidad no lo hacía con la intención de enardecerlo aún más sino con la intención de quitarle a la piel del vegetal la frialdad acumulada en la nevera. Lo chupé, lo mamé y lo templé en toda su superficie durante al menos 3 minutos cuando Antonio ya desesperado me dijo que me lo enterrara en mi coño de puta. Sentada como estaba, abrí al máximo mis piernas, con la mano izquierda me separé los labios mientras que con la derecha guiaba la gruesa punta del pepino en mi coño y... para mi propia sorpresa, noté como mi coño casi lo absorbía sin demasiada dificultad a pesar de su grosor. Fue en ese instante cuando me di cuenta que lo que me había metido antes Antonio en mi vagina había sido alguna especie de lubricante que junto con mi flujo (que no era poco) hacía que estuviera preparada para recibir cualquier cosa. Comencé a moverlo al mismo tiempo que giraba al mismo para aumentar la excitación. Notaba la superficie rugosa de este y como el vegetal me estaba proporcionando momentos de placer inesperados y cercanos al éxtasis pero no conseguía nada, necesitaba más estimulación así que me incorporé de la silla y apoyando el pepino en la base de esta comencé a subir y a bajar por el verde tallo mientras me sobaba las tetas con la lascivia e intención de llegar al orgasmo pero este y no sabía el porqué, se resistía en llegar. En la cocina sólo se oían ya gemidos míos y los chapoteos de mi coño anillado al vegetal eran ya de lo más obscenos y sonoros que hasta ese momento hubiese podido oír. Continué en esta postura, follándome sin parar, al menos durante 6 minutos pero no llegaba a alcanzar mi premio y eso, era algo que no entendía. Siempre había sido una mujer que fácilmente alcanzaba el éxtasis y más si me lo hacía yo misma pues sabía cuando, cómo y dónde tocarme en cada momento, sin embargo parecía estar todo el rato al borde de conseguirlo pero sin conseguirlo, sin alcanzarlo. Al rato Antonio se comenzó a bajar los pantalones y sacó su pene totalmente erecto y me ordenó que se lo chupara. Era un pene normal, ni demasiado grueso ni demasiado delgado, tampoco ni grande ni pequeño, algo dentro de lo que ya había visto hasta entonces de media. Estaba sentado en una de las sillas y sus pantalones colgaban a la altura de la pantorrilla arrugados, me puse a cuatro patas y comencé a comerle la verga. El pepino le tenía clavado en mi coño cuando me metí completamente la pollla de Antonio en la boca. Antonio estaba completamente excitado, me cogió la cabeza con ambas manos y comenzó casi brutalmente a follame la boca, pasé una de mis manos por entre las piernas hasta alcanzar el intruso vegetal y comencé a moverlo tan rápido como pude. Noté como en un par de minutos Antonio tensaba al máximo sus piernas dándome en las rodillas con las suelas de sus zapatos y haciendo de esta forma que me abriera más. De repente comenzó a temblar y a gemir y noté como me disparaba todo su semen irremediablemente en el interior de mi garganta. La cantidad no fue excesiva pero si me pareció que era tremendamente espesa. En tanto tragaba la corrida del profesor yo continuaba follándome con el pepino y noté como de repente tuve un incontrolable e inmenso orgasmo, como varios acumulados en uno sólo y seguidos inmediatamente de otros más pequeños a modo de réplica del primero que aún parecía estar experimentando. Me quedé completamente desmadejada y tumbada boca abajo en el suelo de la cocina con el vegetal aún ocupando mi empapada vagina. Antonio se puso de pie subiéndose los pantalones en tanto yo permanecía en aquella posición sin casi poder moverme por el indescriptible y brutal orgasmo experimentado cuando de repente la voz de mi hermano desde el piso de arriba me devolvió a la realidad. Abrí mis ojos desorbitadamente y entré en pánico pensando que bajaría las escaleras y me vería allí tumbada en las baldosas de la cocina tirada a los pies de un desconocido y con un pepino metido en el coño...

Maaaaarrrrr... ¿qué te ha pasado? ¿estás bien? ¿¿Maaaaaarrrrr??

¡Ayyy Dioosss mi hermano!

Tranquila putita, tranquila. Ponte la camiseta y siéntate y por cierto... ni se te ocurra sacarte el pepino del coño ¿entendido?

¿Queeeé??

Lo que has oído putona y ahora muévete y obedece...

Ante esto Antonio dio una patada al tanga que estaba en el suelo dando este a parar debajo del lavavajillas para impedir que pudiera ponerme rápidamente estas pero quedando un poco de ellas aún a la vista de alguien que pudiera acercarse. Noté como mi adolescente hermano bajaba las escaleras hacia la cocina. O iba a por el tanga y me pillaba en pelotas con el pepino o me ponía rápidamente la camiseta, tenía que tomar una decisión rápida o ni una cosa ni a otra. Me puse rápidamente la camiseta larga y me senté rápidamente en la silla. El pepino se me metió aún más en el coño notando como se me metía en toda su longitud en mi interior y como sellaba prácticamente la entrada a mi gruta justo cuando mi hermano apareció por el dintel de la puerta...

Ooooouuuuuuhhh diooos

¿Te ha pasado algo Mar? He oído unos ruidos y pensé que te había pasado algo ¿te has quemado con el café o algo?

Noo, nooo mee ha pasado nadaa estooy bien sii estoy mmuy bienn no me ha pasado nada...

¡Hola! Tu debes de ser el hermano de Mari Mar ¿verdad? Me llamo Antonio y le he propuesto a tu hermana un trabajo de cantante para el verano, me estaba haciendo unos "acordes" jejejeje ¡es muy buena! Sí, ¡muy buena!

Ah, ya. Pues caray parecía que te habías quemado con café o algo así y me asusté. Bueno pues nada. Me subo que tengo sueño y a Vd., encantado de conocerle...

Igualmente te digo chaval... quizás nos veamos en alguna ocasión más.

Sí ya, bueno, hasta otra... que ayer me fui tarde a la cama y estoy muy "cansao"

Descansa chaval, descansa...

¿Seguro que estás bien Mar? Parece que estuvieras como... ¿tienes fiebre?

Nooo, no tengo fiebree, vete estoy bien, de verdad. Un poco acalorada de cantar soolooo ooooooohhh Diooss (con el pepino metido estaba teniendo otros orgasmos encadenados, aquello era la locura y encima el "grano de arroz" delante)

Pues no se... quieres una aspirina o que llame a Papá y te intente dar algo para...

¡¡Nooooo!!

Está bien chaval, sólo un poco acalorada pues mientras cantaba estaba bailando y se ha agitado un poco pero está bien...

Vale, vale... bueno hasta luego...

Hasta luego chaval, hasta luego y ¡descansa! No te despides de tu hermano Mari Mar? ¡Creía haber contratado a una chica educada!

Adiioooss ooohh heerrmanoooooo Mmnn

Ante esto, "el cereal" no demasiado convencido subió de nuevo hasta su cuarto oyendo cómo cerraba la puerta de su habitación. En tanto yo permabecí allí, tal y como estaba y sin moverme en absoluto, tenía un orgasmo tras otro. Era el delirio. Sin duda me había costado un montón llegar pero una vez que tuve el primero los restantes se sucedían sin remedio uno detrás de otro. "Seguro que en parte, lo que me ha metido Antonio en el coño tiene gran culpa en todo el asunto" pensé. Ante esto Antonio me miraba, encendiéndose un cigarrillo y sonriendo pícaramente sabiendo de antemano lo que estaba pensando en aquel instante. Tras unos momentos, me ordenó que me volviera a pellizcar los pezones por encima de la camiseta, lo hice y parecía que esta fuera a ser traspasada de un momento a otro por mis mugrones, estaba sudando por todos los poros de mi cuerpo y la camiseta se me pegaba al cuerpo como una segunda piel haciendo mi figura aún más sugerente que si estuviera totalmente desnuda y mientras el pepino, allá abajo, seguía haciendo de las suyas...

- Uoooohh dioooss ya bastaaa yaa es suficiente nooo?

Bien Mari Mar, has estado muy bien. Vas a ser una buena perrita. El Martes a las 6 vengo a recogerte para dar un paseíllo, no te olvides.

Sí, de acuerdo.

¿El Martes a las 6? Espero ser yo también invitado al paseíllo ¿no es así?

¡Joder! El capullo de mi hermano no se había ido como pensábamos a su habitación. El muy cabrón explicó que había visto muchas películas porno como para reconocer los grititos de placer de una tía y además dijo que lo que verdaderamente le convenció del tema era el tanga que asomaba, delator, por debajo del lavavajillas. Antonio mientras tanto no decía absolutamente nada, permanecía tranquilo y a la expectativa mientras sonreía entre calada y calada. Aquí si que estaba verdaderamente asustada pues la expresión que tenía mi hermano no era para menos, casi babeaba mirando mis insinuantes tetas y mis marcados pezones en tanto que el puto pepino seguía alojado en mi coño, parecía que había encontrado un lugar mucho más acogedor que la fría nevera.

Fue entonces cuando de forma inesperada y tras acabar el discursito explicativo de mi hermano este comenzó a magrearme las tetas sin cortarse un pelo, de forma descarada y en la totalidad de toda su superficie, por encima de la camiseta. Antonio permanecía sentado con las piernas cruzadas observando qué es lo que depararía todo el asunto. En un momento agarró la camiseta y tiró de ella hacía arriba quitándomela con violencia. Mis tetas ante este movimiento saltaron libres y sugerentes, pidiendo guerra. "El cereal" fue en ese momento cuando se dio cuenta que en la silla había un charco de humedades delatoras producidas por mis ya más de 12 orgasmos...

¡Joder hermanita estas encharcada tía! Pero... que cojones... tienes en el potorro? (Los labios estaban totalmente expuestos, abiertos y completamente repletos de brillantes y pastosos flujos. El plateado piercing sobresalía de uno de los labios completamente hinchado y rojo y sin embargo, sorprendentemente, nada irritado y totalmente preparado para lo que Antonio quisiera ordenarme... o ya en esos instantes era "el Cereal" el que llevaba la voz cantante?)

¡Tienes un piercing en el conejo! ¡Uffff qué puta eres hermanita verás cuando se entere papá de todo esto! ¡Y encima rasuradito, jajajajjaajja manda huevos, quién me lo iba a decir!

¡Noo! ¡No le digas nada! ¡No se lo digas por favor te lo pido!

Jajajajaja ¡ya lo creo! Te vas tu a enterar de todas la putadas, burlas y mil faenas que me has hecho zorra asquerosa!

En lugar de ir de "corre, ve y dile" con tu padre chaval ... - Dijo Antonio- te recomendaría casi más aprovecharte de la situación ventajosa que la providencia te ha brindado y que seas un poco más inteligente de lo que hasta ahora has demostrado, ¿no crees?

¿Qué cojones quiere decirme? ¡Hábleme en cristiano coño!

Jajajajajaja está bien chaval está bien, te digo que te aproveches de la situación y te folles a tu hermana...

Quééééé´!!!!!??????????? Pe-pero Antonio esto no lo hemos hablado en el trato y...

Cállate puta yo he pagado por tus servicios y quiero, deseo y ordeno que folles con tu hermano ahora ¿entendido?

Yo-yo es que...

Jjajajajaja que bueno!! Vd., me cae de puta madre! ¿cómo dice que se llamaba, Antonio?

Para ti y especialmente la puta de tu hermana Profesor...

Vale tronco, jejejejeje estooo Profesor, perdone jejejejjeje

"El Cereal" me cogió de las piernas por los tobillos elevando de esta forma mi culo y mi coño. El pepino ante este movimiento salió un poco de su inesperado escondite y se mostró en su base al "grano de arroz" brillante y lleno de mis jugos. Su sorpresa fue aún más grande que cuando me pudo ver el potorro depilado y perforado en uno de mis labios con el piercing, por menos no pudo resistir la tentación de sacarme un poco el pepino y moverlo en toda su longitud durante un rato en tanto yo disfrutaba con los movimientos que mi propio hermano imprimía al pepino follador. Cuando se cansó, inesperadamente me dijo que me diera la vuelta que me quería dar por el culo como a las zorras de las películas, la verdad es que a mi ya me daba igual todo hasta que vi el instrumento que se gastaba "el Cereal". En menos de 48 horas había visto dos pollas enormes, la de Ceballos y ahora la de mi enigmático hermanito. Era una enormidad, verdaderamente monstruosa...el capullo era realmente grande, como una pequeña alcachofa y el resto del pene parecía una barra de acero de lo duro que estaba, se le marcaban todas las venas y parecían como rotuladores de bingo de lo gruesos e inflamados que estaban, los huevos, joder los huevos eran como dos peras de agua... ¡que pedazo de huevos se marcaba el niñato de los cojones! "Joder, pensé decididamente esta es más grande que la del tal Cevallos pero por esos huevos". En ese instante comprendí porqué mi hermanito estaba tan plagado de granos, estaba en plena pubertad de explosión hormonal y aquellos descomunales huevos deberían de contener cantidades enormes de leche. Me dijo que me pusiera en el suelo de la cocina a 4 patas y le ofreciera el culo. Con todo el flujo que había destilado mi propio coño, el culo estaba encharcado en mis propios fluidos. "El Cereal" apoyó su descomunal miembro en la entrada de mi agujero posterior y sin demasiados miramientos y de una sola y bestial embestida me metió "la alcachofa" y de un segundo empujón aún más fuerte que el anterior me empaló todo su monstruoso miembro. El dolor se hizo insoportable y pareciera que casi me fuera a desmayar cuando el muy cabrón comenzó a bombearme el culo con tal ferocidad y ensañamiento que perdí el punto de apoyo que mantenía con mis manos en el suelo y di a parar con mi cara directamente sobre las frías baldosas de la cocina haciendo que mi culo se elevara aún más y quedara más expuesto si es que esto fuera posible. El pedazo de bestia me estaba rompiendo el culo literalmente y sus embestidas hicieron que el pepino que aún lo tenía en el coño cayera al suelo impregnado y totalmente embadurnado de mis transparentes y abundantísimos flujos. Antonio, ante esto no se lo pensó dos veces y levantándose de la silla se arrodilló recogiendo el pepino para introducírmelo de nuevo en el coño y follármelo con violencia. Al poco rato me di cuenta de que estaba disfrutando como nunca de la brutal posesión y gritaba fuera de mi al tiempo que Antonio, mientras me jodía con el vegetal, me pellizcaba los pezones y mi hermano me martilleaba el culo como un poseso...

Tooomaaaa zorraaaa tomaaaaa te voy a poner el culo como una remolacha de lo rojo que te lo voy a dejar so puta!

Aaaaaaahhh diosssssss aaahhhhh sii aahhhhhhhh jodedmeeeee jodedmeee bieeennnnnnn aahhh

¡Dale fuerte chico, dale fuerte! Jajajajajaja ¡esto es mucho mejor de lo que yo hubiera imaginado! ¡Genial!

Aaaahhhh me voy a ir te voy a dejar las tripas pegadas de toda la leche que te voy a regalar zorra! ¡Toma! ¡toma! Y TOMAAAAAAA toda pa tiiiiiiiii

Y en verdad que la cantidad de semen que me estaba echando fue tal que comenzó a rebosar considerables cantidades de semen de mi culo, resbalando por mis muslos y cayendo en las baldosas de la cocina en largos y abundantes regueros hasta formar casi un pequeño charco en el suelo. Mi orgasmo fue bestial, y no se como mis gritos no hicieron despertar a mi padre bajando de su habitación y pillándonos en plena follada. Mis convulsiones se sucedieron una detrás de otra e hicieron que perdiera totalmente mis fuerzas y me derrumbara en el suelo totalmente despatarrada boca abajo. Los dos comenzaron a reírse mientras yo intentaba de alguna manera de recomponerme de mis aún gozosos calambres cuando "El Cereal" me dijo que limpiara todo lo que mi culo no había podido retener. Intenté levantarme para ir a por la fregona cuando Antonio me dijo...

- No putita, no. Con la fregona no, límpialo con la lengua y no dejes nada que todo quede como estaba antes, bien limpito.

Y así lo hice. Limpié, absorví y tragué todos los pastosos restos de la corrida de mi semental hermanito del suelo mientras resbalaban más cantidades de leche de mis entrañas, pareciera que no me fuera a vaciar nunca, hasta que lo dejé, si cabe, más limpio de lo que antes se encontraba.

En medio de la cocina apareció el pepino que hasta ese momento había quedado abandonado, mientras los dos pervertidos observaban sentados mis trabajos de limpieza.. Sentía mi coño completamente hinchado y dilatado y sin embargo nada irritado y totalmente preparado para lo que Antonio quisiera ordenarme... No me ordenó nada más salvo que me comiera delante de él y de mi hermano el pepino que instantes antes me había follado y.... lo hice, no me lo pensé. Lo hice y disfruté con la cara que ponían los dos.

Muy bien zorrita, muy bien. Ya sabes el Martes a las 6 vengo a recogerte y arréglate de la forma que te he dicho, no quisiera disgustarme por ello y en cuanto a ti jovencito... ven esta tarde a esta dirección quiero hablar contigo de unas cuantas cosas...

Los dos estuvieron hablando por poco más de dos minutos mientras yo permanecía tirada en el suelo incapaz de hacer carrera de mi cuerpo. Había quedado agotada y completamente desfallecida por la multitud de orgasmos sentidos.

Poco después pude ponerme de pie sujetándome a los muebles de la cocina y recogiendo la camiseta del suelo me la puse. Vi el tanga hecho un reguño al lado del lavavajillas y lo cogí rápidamente impidiendo que se me olvidara allí y lo pudiera ver mi padre. Pasé por la lado de Antonio con la tanga hecha una pelotita en la mano cuando este se despidió de mí dándome una palmadita en mi dolorido trasero en tanto que mi hermano subió a su habitación sin decir absolutamente nada, pero con una mirada que pareciera que estuviera diciéndolo todo: "Eres mía". La verdad es que me temía con él lo peor pero, curiosamente, no volví a verlo más tras la cita de "El Cereal" con el profesor. El culo me lo había dejado destrozado el pedazo de cabrón si bien había disfrutado como una auténtica puta. Entre la sodomización de mi hermanito y la follada vaginal del improvisado consolador vegetal había tenido multitud de orgasmos y en aquellos momentos, aunque me acabara de levantar de la cama no tuve por menos que volverme a acostar para poder recuperarme. Curiosamente el coño no lo tenía nada irritado y seguía, con vida propia, destilando fluidos. Esto lo achaqué a la cosa que me había introducido en la vagina Antonio antes de comenzar a follarme con el pepino. Me quedé dormida con esta idea en la cabeza dándome la incertidumbre vueltas de forma machacona en los sesos. No había pasado más de hora y media desde que me quedara dormida cuando la humedad de mi coño me despertó. Esto era increíble ¡seguía destilando flujos!. Me toqué el coño con la yema de los dedos dejándome entre estos abundante líquido transparente y espeso. No tenía la menor idea de qué se trataba, algo de lubricante debería de ser eso casi seguro pero ¿habría algo más en la sustancia?

A "El Cereal" no volví a verle en los dos días de espera que siguieron, otra incógnita que me corroía las entrañas. Algo maquinaba, sin duda.

Conforme se iba acercando el día del supuesto "paseíllo" me iba poniendo más nerviosa y cuando me levanté el Martes a punto estuve de llamar a Antonio diciéndole que me encontraba indispuesta... pero en lugar de eso decidí afrontarlo como un reto y es que ¡qué leche, 3000€ eran 3000€! El día había amanecido ya desde por la mañana bastante caluroso a lo que me puse un top de canalé tejido de multitud de hilos multicolores y que se anudaba al cuello por atrás, dejaba a la vista mi ombligo y al descubierto mi plano vientre, se anudaba con una lazada por la parte de debajo de este, al no llevar sujetador y al ser mis pechos grandes mostraba el nacimiento de estos por los costados del top y si me movía exageradamante podría incluso hacer saltar alguno de ellos fuera de la colorida preda. En la parte de abajo me puse una minifalda vaquera de vuelo que como me descuidara un poco mostraría impúdicamente mi conejito a cualquiera. Ante ello y no siguiendo las instrucciones que me había dado Antonio me puse una tanga de hilo dental rosa que me quedaba genial y que a bien seguro "El Profesor" no pondría reparo alguno en que la llevara, en mis piececitos decidí seguir las instrucciones que me dio Antonio y me calcé unas sandalias de varios colores, amarillo, blanco y rojo de tan sólo dos tiras por delante y unos tacones terriblemente altos y finos que como me hicieran andar mucho en el supuesto paseo me iba a acordar toda la maldita tarde de la fatídica elección y que me hacían juego con el top de canalé... me miré en el espejo de la habitación y la verdad es que estaba genial, fantástica. No cabía la menor duda de que el atuendo sería muy calificado por "El Profesor" con un Notable alto o un Sobresaliente. Me estaba riendo de la ocurrencia cuando oí repentinamente como tocaban a la puerta. Miré el reloj, las seis, "joder este tío sí que es puntual" me dije. Baje las escaleras y abrí la puerta y allí estaba, con unas gafas de sol, negras como el ébano que me impedían que pudiera ver la expresión que le había causado mi modelito. Me miró de arriba abajo, me hizo dar la vuelta, sin dirigirme la palabra, sólo con gestos hasta que me dijo:

Sube a la furgoneta putita, vamos a dar un paseo fuera de la ciudad.

¿A la furgoneta, a esa furgoneta de ahí?

¿Estas sorda o qué?. Sí a ESA furgoneta –dijo poniendo énfasis y señalando el furgón plata metalizado aparcado justo en frente de la puerta de mi casa- Sube atrás de ella, no delante. Yo iré contigo y...

¿Y quien conduce entonces es que ha venido alguien más que...

NO VUELVAS A INTERRUMPIRME. ¡JAMAS!. ¿Has entendido lo que te estoy diciendo zorra o es demasiado complicado para que lo asimiles?

¿Eh? Yo- yo no pre-pretendía el el que-querer interrumpir só-sólo es que me sorprende que... –balbuceaba totalmente descolocada por la agresividad que mostraba Antonio-

¡Calla y sube! –dijo este señalando con el índice la furgoneta-

Cuando subí al vehículo me quedé helada cuando vi que en el volante estaba nada más y nada menos que mi hermano "El Cereal". Hacía poco que se había sacado el carnet de conducir, apenas hacía una semana que lo tenía, y rascó un par de veces la palanca de cambios antes de poder meter primera y arrancar. Nos dirigimos hacia las afueras de la ciudad en dirección a la autopista y hacia la costa sur. No habría pasado más de 15 minutos cuando ya estábamos fuera de la urbe. Antonio, que estaba sentado en frente de mí en la parte de atrás de la furgoneta se metió la mano en uno de los bolsillos de su chaqueta sacando un envoltorio plateado que con malas formas tiró al lado de donde me encontraba yo sentada. "Ábrelo y métetelo en el coño", me dijo. Un poco asustada de cómo estaba derivando la situación no quise ni tan siquiera protestar y comencé a abrir el pequeño envoltorio. Se trataba de una especie de supositorio, de color blancuzco, bastante grasiento al tacto y un poco más grueso de lo que en principio debiera ser simplemente eso, un supositorio. Carecía totalmente de marcas y de etiquetas exteriores que me hicieran dar una pista de qué se trataba la ojiva blancuzca. Lo olí un poco y me sorprendió el aroma como a hierbas del preparado y digo preparado porque en aquellos momentos ya no me quedaba duda alguna de que el dichoso supositorio no había sido preparado en ningún laboratorio. Era algo demasiado "casero". Antonio comenzaba a impacientarse más de lo necesario mientras el lerdo de mi hermano nos llevaba vete a saber dónde rascando de vez en cuando las marchas del vehículo. Estaba un poco asustada y también porqué no decirlo preocupada por la cosa que Antonio quería que me metiera. Me acordé de los 3000€ y de que, al fin y al cabo y a pesar de cómo se había comportado Antonio, no le veía capaz de hacerme daño. La cosa es que abrí las piernas e hice a un lado el mini-tanga rosa con la mano izquierda en tanto que acercaba con la derecha el supositorio a mi vagina, en aquel momento nada excitada. Antonio, al ver que llevaba el tanga y que no había obedecido esa parte de la orden se puso como loco, llamándome de todo en unos instantes...

Así que a la putita –dijo- le gusta desobedecer lo que le dice su cliente, amo, señor y en este momento jefe. Eso no está nada bien pero que nada bien. ¡Quítate inmediatamente la mini falda y ese ridículo tanga que llevas! ¡Vamos!

Eso es así – continuó mientras obedecía la orden dada- y ahora sin pensártelo metete la mierda esa en tu coño...

No creo que sea necesario el...

De repente y de un salto, Antonio se levantó del asiento como si este hubiera estado provisto de unos muelles. Me quitó de entre las manos el supositorio y abriéndome las piernas de forma brutal empujó con uno de sus dedos el supositorio hacia el interior de mi vagina. Me hizo daño y así se lo hice ver entre lloro y lloro pero a él parecía que le diera igual y a mi hermano incluso, pues se reía de forma descontrolada por el trato que me estaba dando Antonio...

Sácate las tetas por los laterales de ese top que te has puesto así parecerás más puta de lo que eres... eso es así... muy bien. La verdad es que eres una hembra de primera ¿sabes?.

Por favor yo yo no no qui...quiero –dije entre sollozos- eso... que me ha metido...

¡Cállate ya y no gimotees tanto!. Ya lo tuviste el otro día o no te acuerdas ya ¿es que te pasó algo eh zorra, te pasó algo con él?

Noo pero es que...

¡Que te calles ya!. Verdaderamente niña me estás encabronando, te aconsejo por tu bien que procures no joderme de esta forma o lo vas a pasar mal, pero que muy muy mal. Y ahora ábrete de piernas y empuja con tus dedos el óvulo hacia el interior... venga niña que no tenemos todo el día para esta pollada... eso es... así...muy bien. Venga más, más putilla más... ahora con dos... siiii... muy bien, así me gusta, venga ahora mastúrbate para mi ¡y deja ya de lloriquear!. Eso es, quiero que te excites, tócate el clítoris con la otra mano mientras te follas con tus dedos... mmmm... muy bien –iba diciendo mientras se tocaba por encima del pantalón- pero que muy bien eso es, venga sigue zorrita sigue. Eso es... siiii... tócate también las tetas,los pezones pellízcatelos, eso es...

Había sacado mis dedos de mi vagina para pasar a masajear y acariciar mis pechos, volvía a meterme dos dedos de mi mano derecha en el coño en tanto que la izquierda continuaba ya de forma frenética masajeándome el clítoris para volver pocos segundos después a sacarlos de mi gruta para continuar trabajándome las tetas, así una y otra vez hasta notar como estas estaban completamente mojadas por los fluidos que mi coño comenzaba a destilar irremediablemente. La verdad es que en ese momento no era consciente de si era el efecto de "el preparado" o la extraña situación la que hacía que me estuviera poniendo como una auténtica burra en celo que hiciera que ante la nueva orden de Antonio de introducirme otro supositorio en la vagina ni siquiera me lo pensara y apoyando la suela de mi sandalia en el asiento de la furgoneta me introduje lo más profundamente que pude el nuevo encapsulado en mi interior....

¡Muy bien Mar, muy bien! Sí señor, así me gusta que seas una putita obediente... y ahora continúa masturbándote hasta que yo te diga que pares ¿entendido?

Sii... siii lo que Usted digaa – respondí jadeando por la creciente calentura-

Muy bien Mar, muy bien así me gusta. Tócate también los pechos, los muslos, tus caderas... Gózate Mar, excítate..., ¡vibra! siéntete el centro del placer tuyo y el de los demás... siii eso es, sigue así y no pares hasta que yo te lo diga, exhíbete, muéstrate y... goza... intenta llegar al orgasmo... ¡si puedes! Jajajajajaja

Y continué, continué como me había ordenado Antonio que lo hiciera, excitándome y exhibiéndome para la contemplación de mi placer por él mismo y por el de mi propio hermano que veía como bizqueaba y que rascaba aún más la caja de cambios cada vez que intentaba de cambiar de marcha por la excitación y falta de concentración que le estaban provocando las posturas que iba adoptando en la parte trasera de la furgoneta. Los gorjeos, jadeos y casi gritos que me estaba provocando la masturbación se acompañaban de unos chapoteos más que perceptibles de lo húmeda y mojada que estaba. Todo el ambiente estaba impregnado en aquel momento de erotismo, de vicio y de sexo y YO sólo YO era el centro de todo, la reina, la que en verdad estaba dominando la situación era YO y no Antonio, ni mi hermano ni ningún otro. Me di cuenta que en esos instantes era yo la que mandaba, la directora, la ama, pues ambos estaban pendiente de mí en todos sus sentidos y pensamientos, en sus más profundos, adyectos y depravados pensamientos, en aquel momento, yo y sólo yo, era el centro de todo. También me di cuenta cómo Antonio ante mi buena disposición ya no me gritaba ni me llamaba puta, zorra o perra sino que me llamó por mi nombre y notaba cómo crecía el deseo en sus ojos y en su entrepierna.

Estuve masturbándome delante de ellos durante unos 10 minutos sin poder llegar inexplicablemente al orgasmo buscado cuando Antonio me ordenó que parara de excitarme. Aún fastidiada por la falta de estimulación que necesitaba para poder alcanzar mi premio, paré de inmediato de acariciarme las intimidades mostrando seguramente en mi cara la frustración de no poder continuar con lo que estaba haciendo...

Basta Mari Mar, es suficiente. Y tu chaval tendrás el carnet de conducir pero desde luego no tienes la más remota idea de meter correctamente las velocidades, espero que las lecciones que te estoy dando las asimiles mejor de cómo intentas hacerte con las marchas del auto porque si no... mmm vaya, vaya... se me está ocurriendo... jajajajajaja

¿Lecciones? ¿Qué lecciones?- interrogué tal y como estaba, abierta de piernas y con las tetas asomando por los lados del top-

Nada que pueda interesarte pues... –intentó responder mi hermano-

Sal de la carretera y párate en el arcén – le ordenó Antonio- y tú zorrilla vas ayudar a tu hermano a conducir este trasto pues parece que tiene ciertas "dificultades". ¿ Sabes conducir?

Sí pero..., ¡no tengo coche y no practico nada! Yo... yo, no se si...

Cállate y sube delante.

Eso es, bien. Ahora Mar quiero que ayudes a tu hermano con las marchas por lo que debéis los dos de compenetraros bien... y en cuanto a ti chaval, en cuanto veas que el vehículo te pide otra velocidad que la que tenga recuerda que tienes que pisar el embrague para que tu hermana pueda meter la marcha siguiente ¿entendido?

¿Pero qué tontería es esa profesor de...? –comenzó diciendo mi hermano sin saber muy bien qué es lo que pretendía hacer Antonio, yo por mi parte estaba totalmente despistada y tampoco podía imaginarme qué es lo que pretendía hasta que de una forma brusca Antonio cortó a "El Cereal" en su protesta y aclaró para ambos sus intenciones-

¡Cállate ya descerebrado! Y tu putilla...clávate la palanca de cambios y cambia las marchas con tu coño ¡ya! ¿entendido?

Me quedé paralizada ante la orden que me había dado Antonio, jamás habría intuido algo parecido. "El Cereal" me miraba atónito y con una medio sonrisa preguntándose así mismo si verdaderamente sería capaz de cumplir con las exigencias del pervertido profesor. Miré la palanca de cambios de la furgoneta midiendo su forma y tamaño y estudiando el espacio con el que disponía para poder maniobrar y culminar la orden de Antonio. La barra era más bien corta como de unos 10cm de largo enfundada en un molde trapezoidal de goma en su base para tapar el mecanismo y culminado en un mango con forma de peonza de unos 4cm de diámetro, el resto de la palanca hasta su base era mucho más estrecho, como de unos 2cm de diámetro. No sería complicado en exceso el poder acoplarme a la cosa, sin embargo el espacio del que disponía hacía sin duda la tarea un poco más difícil, especialmente si tenía que cambiar de marcha pues me obligaría a girar la cadera hacia delante, atrás o a los lados dependiendo de cual fuera la velocidad que tuviera que poner. Al ser una furgoneta, la palanca de cambios estaba situada en el centro de los dos asientos delanteros en medio de una elevación semicircular que dividía ambos, por lo tanto debería de apoyar el pie izquierdo en el lado del conductor invadiendo de esta forma parte del espacio del que disponía mi hermano para poder conducir y la otra en el lado del acompañante el cual quedaría completamente vacío a excepción de mi otro pie que debería de ir apoyado en el suelo de este. La situación lejos de distar ser humillante, para mi era de lo más morbosa y la tomé como un reto personal el poder llegar a término la orden dada. Estaba de lo más caliente después de la excitación que me había proporcionado y mi coño me pedía desesperadamente algo para aplacarlo tras lo cual me dispuse a ponerme en posición para poder meterme la palanca ante la sorpresiva mirada de mi hermano que, con la boca abierta casi de par en par, miraba como iba poniéndome a horcajadas encima de la barra. Fui bajando, apoyando las dos manos al salpicadero del vehículo, hasta que noté como el pomo de la palanca se apoyaba en la entrada de mi vagina, tibio y ligeramente rugoso. Hice unos breves círculos sobre la peonza grabada con las marchas de la furgoneta para poder acomodar el diámetro de esta a la expectante entrada de mi cueva y esta, inmediatamente, se adaptó a su forma. Los húmedos y abiertos labios del coño reaccionaron de manera automática ante el contacto envolviendo suave y delicadamente la superficie de la peonza y poco a poco fui bajando hasta estar completamente clavada en la palanca de cambios. Me moví hacia arriba y hacia abajo un par de veces con el propósito de aclimatar mi vagina al objeto insertado en tanto que Antonio aplaudía y se reía a pleno pulmón con lo que estaba sucediendo animándome y diciendo a mi hermano, el cual no daba crédito a lo que estaba viendo, que tenía mucha suerte de tener una hermana tan puta como yo mientras me bombeaba al ritmo que me permitía la postura y los tacones de las sandalias en un nuevo intento de alcanzar el orgasmo anteriormente interrumpido. No duro demasiado el sube y baja por la barra muy a mi pesar pues mi hermano ante la orden de Antonio de arrancar el vehículo le dio de forma automática al contacto arrancando el motor. Para mi sorpresa noté en mi interior el ralentí del vehículo y como la palanca vibraba en mi interior por la fuerza de los 120 caballos de potencia que debería tener la furgoneta. Mi hermano contemplaba, atónito, la cara que debía tener pues al sentir la marcada y brutal vibración del motor notaba cómo casi se me salían los ojos de la órbitas ante la sorpresa de la sensación experimentada. Antonio me ordenó que les describiera qué era lo que estaba sintiendo con la palanca clavada en mi interior y no pude por menos de decirles a los dos que era como si me estuviera follándome la furgoneta pues en realidad era ella la que llevaba la voz cantante y no yo como hubiera pensado en un principio. Tras unos breves instantes en que estuvimos al ralentí Antonio ordenó que nos pusiéramos en marcha y que nos dirigiéramos a un local que estaba a 21Km de la ciudad, en la costa, llamado "Hardcore Today" dónde conocía al dueño del garito e iba a proponerle un par de cosas. Mi hermano pisó el embrague, cadera a la izquierda y hacia arriba y… ¡clumb- ñieeeeeecccccccccccc!, al menos primera estaba metida aunque hubiera provocado con ello el rascar irremediable de la caja de cambios, no sabía si es que había sido yo la que no había desplazado mi cadera lo suficiente o es que había sido el lerdo de mi hermano el que no había pisado a tope el embrague pero lo cierto es que el trasto rascó la marcha encabritándose y produciendo aún muchas más vibraciones de las que ya por sí misma producía al ralentí. Lo cierto es que logré poner primera, segunda, reducir, segunda, tercera, cuarta, quinta, reducir... Las primeras velocidades costaban más y hacía que el furgón protestara de cómo se le estaba tratando pero a medida que pasaban los minutos tanto yo como "El Cereal" ganamos en experiencia y en compenetración y ya las marchas iban metiéndose de una forma mucho más suave y parsimoniosa de tal forma que me permitía incluso el lujo de bombearme la palanca entre cambio y cambio de marcha teniendo cuidado eso sí, de guardar el equilibrio con los tacones de las sandalias.

Al final entre unas cosas y otras llegamos sin dificultados al garito, mi hermano y Antonio con un calentón y un empalme que más que visible era lamentablemente ostentoso y yo con al menos tres orgasmos bestiales que el trasto motorizado había arrancado de mis entrañas. Una vez más, quedé sorprendida de que a pesar de los orgasmos alcanzados y de la manipulación y constante e intensa excitación en mis partes, no estuviera nada irritada. Indudablemente, algo tenía que ver en el asunto el supuesto "preparado". La palanca de la furgoneta quedó completamente encharcada en mis flujos y si no llega a ser por la goma que protegía el mecanismo en su base, a bien seguro se habría producido una avería en el vehículo.

El local era un grandísimo chalet de tres plantas rodeado de jardines y que como reclamo a la actividad que en el se desarrollaba estaba coronado en su cúspide de unos llamativos rótulos de neón de múltiples colores y formas de lo más sugerentes. Ya estaba anocheciendo con lo que los reclamos eran como un faro de Argand en medio del océano. Antonio pasó primero al local ordenándonos previamente a mi hermano y a mí que pasáramos al local en unos 15 o 20 minutos minutos, tiempo que aproveché para ponerme la minifalda vaquera y acondicionarme el top correctamente. Mi hermano me miraba lascivamente implorándome que por favor hiciera algo para poder remediar el agudo dolor de huevos que el calentón le había provocado, ante la súplica y acordándome del tamaño de pene que se gastaba "El Cereal" me dispuse misericordiosamente a hacerle una magistral mamada en la furgoneta aparcados como estábamos, en frente del local de alterne. Verdaderamente el instrumento de mi hermanito era tal que no me cabía entero en la boca, tan sólo lo que era el capullo y un poco del tronco del mismo por lo que me dediqué a ensalivar y masturbar el trozo que quedaba fuera al tiempo que metía y sacaba todo lo que podía de la cavidad bucal. No quise tragar demasiado y llegar hasta la laringe por verdadero miedo de quedar enganchada al miembro de mi hermano y morir irremediablemente por asfixia. Le besaba el capullo, me lo sacaba de la boca para admirar lo rojo e inflamado que se encontraba, le daba un par de lametones y mirándole a la cara con ojos de verdadera zorra me la volvía a meter hasta que esta me tocaba la campanillla mientras que con una mano le masturbaba la más de la mitad de polla que aún le quedaba fuera por tragar, con la otra mano le masajeaba esos inmensos huevos repletos de leche. En cualquier forma no tuve que hacerlo mal del todo porque a los 10 minutos de comenzar la felación noté como "El Cereal" me cogía de la cabeza, impidiendo que me retirara y con unos espasmos y vibraciones que podían incluso superar a las de la dichosa furgoneta, comenzó a lanzarme tales andanadas de esperma en la garganta que la leche se me salía incluso por la nariz. Mucho fue lo que tragué para poder evitar el morir asfixiada, pero también fue mucho lo que el semental de mi hermano lanzó fuera.

Estaba aún recuperándome y limpiándome de la salvaje vaciada de mi hermano cuando Antonio se asomó a la ventanilla del vehículo diciendo que qué se suponía que estábamos haciendo pues estaba esperando en el garito más de 15 minutos del tiempo que nos había fijado. Antonio, me miró en esos momentos muy fijamente y mirando a "El Cereal Castigador" la cara de gilipollas que tenía comenzó a partirse de risa y a dar palmetazos al costado de la furgoneta...

Jajajajajaja ¡esto es genial! Jajajajajaja ¡increíble! Jajajajajaja. ¡Ay Dios, qué pena no haber estado aquí para poder haber visto esto! Jajajajajaja, bueno, bueno ¡ver para creer!. Bajad los dos y acompañadme dentro, jajajajaja y tu putilla... ¡límpiate mejor la barbilla! Jajajajaja.

El jardín del chalet estaba cuidado hasta el más mínimo detalle, el césped recientemente cortado y las plantas podadas de tal forma que dibujaban extravagantes formas geométricas, todo ello salpicados aquí y allá con alguna que otra estatua de estilo clásico. El interior sin embargo era de un estilo bien diferente, y era de un estilo completamente moderno, tenía una parte de sex-shop en donde se vendían los más variados, disparatados y modernos juguetes sexuales en uno de los laterales del edificio, en el otro extremo había un corredor con varias puertas las cuales deduje de inmediato que eran seguramente unas cabinas de visualización de películas, pues justo al lado de estas había cientos de carátulas de temas de los más variopintos y estrafalarios. En el centro se encontraba una gran estructura circular que ascendía hasta el techo con varias puertas en sus laterales y que en principio no sabía muy bien de qué podría tratarse o a qué tipo de fin podría destinarse la enorme estructura cilíndrica la cual dividía el chalet en dos pasillos circulares que desembocaban en un pequeño escenario con unas pequeñas columnas doradas y flanqueado de dos barras en las cuales se podían pedir los combinados y cócteles más variados.

Antonio, que se encontraba frente a un pequeño mostrador-recepción en la entrada del local me dijo que fuera a la parte de atrás del escenario que se encontraba al fondo y que saliera a este en cuanto el tipo que se encontraba en el mostrador anunciara que una nueva chica iba a realizar una exhibición de los juguetitos que se vendían en la parte de la tienda, con la boca abierta por la sorpresa atendía a las nuevas órdenes que me daba...

...entras al camerino número 2 y allí verás una maleta. Pues bien, la coges y lo que quiero que hagas es que salgas con ella, te desnudes de la forma que mejor sepas o te plazca delante de esta gente y que uses algo, parte o todo de lo que haya en esa maleta. Eso, te lo dejo a tu elección por lo bien que te has portado en la furgoneta pero si me complace lo que hagas... te daré una gratificación especial a tu sueldo. ¡Venga muévete puta! ¡Quiero verte allí arriba en cuanto te anuncien!

Me dirigí lo más rápido que me permitían las sandalias hacía el camerino número 2 en tanto las miradas de los clientes se cruzaban con la mía en un rápido examen de mi anatomía. Había tíos jóvenes, viejos, altos, delgados, gordos y hasta un par de tías que iban supuse, acompañando a sus novios o maridos. En el centro del camerino estaba la dichosa maleta...

Y allí estaba, sentada en un taburete de madera contemplando, extasiada, la maleta negra azabache y enigmática.

Me decidí a abrirla. Me puse de rodillas y apoyé la base de esta en el suelo. Los dos abridores laterales saltaron como un resorte al accionar el mecanismo de cierre y en varias secciones, perfectamente divididas por departamentos y sujetos mediante gomas elásticas, se encontraba el muestrario.

Juguetes de placer de todos los tamaños, formas y colores. Pequeños y grandes, lisos y rugosos, regulares e inverosímiles. Rojos, negros, metalizados, transparentes, en forma de polla algunos de ellos, asemejando perfectamente la anatomía del macho, otros sin embargo, eran lisos y aflautados como pequeños tubitos ojivales en colores metálicos diversos. El surtido muestrario, disponía también de unos pequeños dedales, con múltiples y variadas formas e irregularidades que destacaban de los demás gracias a sus fosforescentes y estrambóticos colores chillones.

Había, sin embargo, unos que me llamaron especialmente la atención. En el fondo de la maleta y prácticamente ocupando el último compartimiento había dos ejemplares verdaderamente inverosímiles, tanto en su forma como en su tamaño. Uno, de color rojo translúcido, casi transparente, con una textura siliconada, terriblemente largo y flexible, de unos 40 cm con sendas cabezas de penes en sus extremos. Rápidamente me imaginé cómo podría ser usado el juguete, visualizando este como un encantador medio de satisfacción lésbica entre dos mujeres. El otro artefacto era una especie de consolador, y digo especie, porque en su diseño mismo, muy al margen de parecerse a un consolador convencional se le destacaban ciertas peculiaridades que lo hacían sustancialmente diferente al resto del muestrario sexual. Sin ningún tipo de mecanismo o añadido eléctrico a su conjunto, su estructura era coniforme en dónde despuntaba, a modo de ariete, la tremenda y desmesurada cabeza del pene artificial que contaba con una longitud de unos 12 cm, ¡sólo su cabeza!, hasta finalizar esta en una hendidura. El ingenio se ensanchaba posteriormente de forma gradual, tal y como indicaba su forma cónica, hasta llegar a su base coronada por una vasta ventosa que servía para sujetar el artilugio a una superficie, suelo o pared. Liso, sin muescas de ninguna clase, sin estrías, sin dibujos y a pesar de todo, flexible. Negro como el ébano, destacaba como el que más frente a otros dispositivos.

Embelesada, extasiada y pensativa en cómo una mujer podría hacer uso de aquellas dos monstruosidades, cerré la maleta con fuerza, con energía, tal y como la había abierto instantes antes pero con el firme convencimiento que, si debía de hacer uso de alguno de aquellos juguetitos, desde luego, no lo haría de ninguna de aquellas dos monstruosas aberraciones.

De repente, la megafonía del local comenzó a anunciar a la nueva show-girl que iba a realizar, de forma inmediata, una demostración en vivo de alguno de los productos que se comercializaban en la sección de la tienda.

Una cabeza se asomó por la puerta del camerino, mi hermano. Su ancha sonrisa estiraba alguno de sus más destacados y purulentos accesos de acné juvenil...

¿Preparada para el show hermanita? Te están anunciando por megafonía... ¡10 minutos! Jajajajajaja, ¡joder! ¡jamás pensé que fueras capaz de hacer algo así! ¿Te has convertido en una auténtica ramera! ¡juas!.

¡Vete a la mierda Cereal!

Eeeeh ¡que te lo estoy diciendo a modo de cumplido coño! Ahí fuera se está reuniendo un huevo de personal.

Joooodeeerr... déjame sola por favor.

"El Cereal" cerró la puerta tras la cual se oían sus risotadas por lo que fuera a pasar. El tío de la entrada seguía anunciando el inminente espectáculo y el debut de la nueva chica caliente del club. ¡Y esa chica caliente era yo!. ¡En menudo lío me había metido el cabrón de Antonio y el jodío trabajo que había aceptado!. Joder, estaba aterrada, muerta de miedo. ¿Y si esa gente me abucheaba y me... ¿ ¿Queeeeeé? ¡si estaba pensando seriamente en salir!. ¡ Y estaba preocupada en que debía hacerlo bien!. Bueno, bueno, bueno. Si se trataba de demostrar algún juguetito de la maleta, lo haría, sólo con alguno desde luego ¡y no con todo el jodido y puñetero muestrario!.

Decidí que escogería alguno de los dedales fosforescentes, un pequeño vibrador dorado metalizado y como mucho un consolador de unos 18 cm que imitaba perfectísimamente la anatomía del miembro viril, incluyendo unas enormes, estertóreas e inflamadas venas.

Volvió a entrar alguien en el camerino. Esta vez era una mujer de unos 40 o 45 años, con el pelo corto, casi militar y unos hombros tan anchos como los de un tío. Vestía una camiseta blanca, aséptica, desprovista de todo dibujo, adorno o abalorio, unos vaqueros no demasiado ajustados y unas botas camperas que, a bien seguros, le estaban cociqueando los pies, no sólo debido a lo avanzado de la primavera, casi verano, sino también a la temperatura del ambiente, que distaba mucho de ser fresca. A pesar de su aspecto, la mujer no estaba desprovista de cierto atractivo entre lo femenino y lo masculino. Sin duda alguna, era una tortillera declarada.

Hola guapa. ¿Vas a debutar ahora no?

Eeeeeeh sí... eso creo..., no... sí, así es.

Jajajajajaja parece que no estás muy convencida. En fin, si estás aquí es que has decidido hacerlo. Un consejo, si quieres seguirlo, síguelo, si no a mí me da igual pero te sugiero que lo tengas en cuenta. Hazlo bien y disfruta de lo que hagas allí fuera. Calienta hasta lo indecible a esa panda de hijo de putas y nunca te faltará el trabajo. Por cierto, me llamo Gema. ¿Necesitas algo antes de salir a la palestra? ¿Agua? ¿Algún sándwich? ¿Un tubo de gel lubricante?...

No nada, gracias. No necesito nada.

Bien, entonces tienes 5 minutos para salir- dijo de espaldas abriendo la puerta de pequeño camerino- ¡Ah, se me olvidaba! –dijo dándose la vuelta esta vez- Toma esto. Me lo ha dado "El Profesor", dice que ya sabes qué tienes que hacer con él y que espera lo hagas ANTES de salir. La verdad es que no tengo mucha idea de qué cojones es esto pero te daré otro consejo gratuito. Salvo Benito Vargas, al que le llaman "El Padrino", uno de los habituales de la casa y que por cierto hoy no está aquí, ese hijo de puta de Antonio Cienfuegos es un verdadero cabrón. Ten cuidado con él. Bueno, hasta otra y encantada-dijo cerrando la puerta-

Lo que me entregó no era otra cosa que el envoltorio, ya bien conocido, de otro supositorio vaginal. Antonio pretendía que me metiera otro en el coño antes de salir al escenario. Casi con terror, en parte pensando en qué es lo que sería eso que me estaba administrando Antonio, y en parte por el sospechoso consejo de Gema, la tortillera.

Entré en una serie de sentimientos e ideas encontradas. Optar entre la cándida y cobarde obediencia o la lúcida y valiente insurrección. Pensé en la segunda opción más que en la primera, quedando tranquilizada en que Antonio tampoco podría comprobar si me metía o no el preparado de los huevos pero...¿y si tenía algún medio de saber si lo había hecho o no?. No quería enfrentarme de nuevo a él, a esa mirada gélida, acerada, sin vida y a la vez cargada de furia y un... ¿odio?. Tenía miedo. No sabía qué hacer en realidad, indecisa, asustada y un poco perpleja por el consejo de Gema "La Tortillera" desenvolví el envoltorio metalizado que guardaba el óvulo. Lo olí y lo palpé ligeramente y salvo el leve olor alcanforado del mismo y su textura aceitosa y resbaladiza, nada noté que me hiciera sospechar de algo malévolo en el preparado. Sentada como estaba, levanté una pierna apoyando el fino tacón de la sandalia en el taburete y me introduje el óvulo lo más profundo que pude con la ayuda de mi dedo índice. Este era ya el tercero aquella noche. Estaba empapada, preparada y lista para recibir cualquier cosa. El dedo resbaló por las paredes de mi vagina como si fuese hielo y al mismo tiempo notaba como mi interior bullía y hervía con una excitación nada comparable a experiencias anteriores. El óvulo pronto fue absorbido por las profundidades de mi cueva y pronto sería asimilado y derretido por el volcán de mi interior.

Mi excitación crecía por momentos acompañando a los movimientos que mi propio dedo iba imprimiendo cuando la voz del tío de la entrada ya comenzaba a anunciarme por megafonía. Cogí la maleta y me dirigí sin dilaciones al reducido pero curioso escenario del local...

¡En primicia para todos vosotros! ¡Una joven belleza! ¡Caliente! ¡Exuberante! ¡Cachoooondaaaaa!. Nos va a hacer una pequeña, breve pero muuuuuyyyy intensa demostración de los variados juguetitos que se venden en nuestra tienda. La tía bueeeeenaaaaa, la cachooooonndiiiisiimaaa... ¡Mari Mar!

Salí justo al escenario cuando el tío gritón de la entrada decía justo mi nombre. La gente que había en el foro era mucha más de la que yo había supuesto. Parecía que hubieran bajado todos los que se encontraban en el segundo piso del local, pues antes desde luego, a pesar de que había gente no era tanta como la que en esos momentos pululaba por la planta baja. Multitud de gritos y silbidos acompañaron mi entrada al escenario. Puse la maleta en medio de este cuando por megafonía se iniciaba el "Like a Virgin" de Madonna. Si lo que se pretendía era que me desnudara y que fuera calentando a toda esa ralea que se acinaba en la sala, desde luego que lo iba a conseguir. Antonio y "El Cereal" estaban en una esquina de una de las barras. Mi hermano agarrándose el poderoso y ostensible paquete que la madre naturaleza le había otorgado y Antonio, bebiendo una copa con una ancha y malévola sonrisa dibujada en su rostro.

Inicié mis movimientos insinuantes, destacando al máximo mi figura. Di mi espalda al personal mostrando la desnudez de esta que, a pesar de llevar puesto el top, por su particular diseño, dejaba al aire toda mi parte posterior a excepción de las dos pequeñas tiras de tela que lo sujetaban. Me doblé con las piernas separadas viendo a las personas boca a bajo a través de estas. Esto hizo que la minifalda se deslizara hacia arriba dejando libre mi sexo, expuesto, excitado y... mojadísimo.

Los asistentes más cercanos, al percatarse de esto último, se abalanzaron para intentar tocar directamente la fruta madura que se les ofrecía pero fueron velozmente interceptados por un par de matones que, a modo de barrera, estaban al pie del escenario. Siguiendo el ritmo de la canción me desprendí primero del top, liberando mis pechos. Mis pezones erizados y erguidos como nunca apuntaban a los focos como si quisieran, por su voluntad, alcanzarlos. Me los toqué, los pellizqué, me los llevé a la boca y los chupé con fruición para después continuar con voluptuosidad a tocarme los pechos en toda su magnitud y máximo esplendor.

Notaba como la creciente y contenida excitación recorría toda mi espina dorsal hasta estallar en un alocado y profundo mazazo en mi cabeza que hizo que me volviera más atrevida e indecente si cabe.

Me fijé en un tipo gordo y sudoroso que, con cara de cerdo, me miraba desde un lateral del escenario. Le hice una señal con el dedo para que se acercara y subiera a la palestra conmigo. Este no se lo pensó un instante y torpemente subió al podio tropezando y dando con todo su tonelaje en el entarimado del suelo. Carcajadas generalizadas se extendieron por la sala mientras le ayudaba como podía a sentarse en la maleta que había dejado en mitad de la palestra que, si bien cedió por el peso del individuo, aguantó, perseverante, el peso de la mole humana.

En un movimiento rápido me desembaracé de la minifalda quedando completamente desnuda, a excepción de las sandalias, delante de todo el gentío. Alentada por los gritos de "qué buena estás y vaya pedazo de culo que gastas", me puse delante del mastodonte humano con las piernas separadas a cada uno de los lados de las inmensas caderas y fui bajando hasta casi a poyarme en sus descomunales muslos pero sin tan siquiera rozarle. Me junté ambos pechos con las manos y se los ofrecí. Ávido, sudoroso y temblón, no esperó ni un segundo en apoderarse de ellos en tanto que la humedad ostensible de mi coño dejaba rastros húmedos en su pantalón marrón. Esto último no pasó desapercibido por el gentío que coreaba lo húmeda y caliente que estaba la nueva chica del "Hardcore Today". El gordo, preso de un deseo contenido, quiso palpar mis evidentes y rutilantes fluidos bajando una de sus manos hacia mi coño abierto y franqueable por la postura adoptada, no encontrando resistencia alguna en introducirme profundamente de golpe dos sebosos dedos en mi vagina. Me pilló un poco desprevenida, pues no pensaba que el sudoroso gigante se atreviera a tanto, por lo que me reincorporé de un salto dejando libre mi cueva encharcada de los dos intrusos que se habían hecho sus dueños momentáneamente. A renglón seguido, el gordo se llevó ambos dedos a su glotona y ávida boca saboreando los jugos de mi intimidad...

Mmmmmmnnn puuutaaaa qué rica estáááás mmmmmnnnn.

¿Te gusta gordito? Pues saboréalos bien y lárgate de aquí inmediatamente que tengo trabajo. ¡Largo!.

La gente se reía y coreaba a pleno pulmón por la escena protagonizada por el gordo. Este se bajó, obediente, del escenario sin quitarse los dedos de la boca. Humillado pero contento, sabiendo que había conseguido algo que todos los demás no obtendrían.

La canción de Madonna ya había terminado hacía un rato y sólo se oían los alaridos de la gente congregada y las chuflas que le dedicaban al gordo.

En esos momentos por megafonía comenzó otro tema musical que no conocía y que daba inicio a otra parte del espectáculo o, al menos, así lo percibí yo en aquel instante.

Había llegado el momento de hacer uso de alguno de aquellos chismes de la maleta. Con movimientos insinuantes y mostrando en todo momento mis encantos, me agaché con las piernas bien separadas para abrir la valija de juguetes. Me puse tres dedales fosforescentes en cada una de mis manos y comencé a tocarme todo el cuerpo, con especial atención a mis pechos y a mis ya más, que erizados y puntiagudos pezones. De repente, las luces del escenario se apagaron dejando tan sólo una tenue iluminación al fondo de la platea en tanto que la música bajaba de volumen para dar paso a la voz del presentador...

¡Y ahí está!. Nuestra encantadora y cautivadora putita nocturna ha elegido para mostrarnos un juego de "Dedales Mágicos". Sin duda, estos harán las delicias de las más refinadas mentes calienteeeeessss. En una habitación en la que sólo se vean los dedales como única fuente de luz y placeeeeeerrrrrr. Pasad, pasad a la tienda y llevaros un juego por tan sólo ¡10€!.

Efectivamente, los dedales irradiaban su propia luz. Me tocaba con ellos los pechos, daba círculos alrededor de los pezones, me los metía en la boca y continuaba con insistentes caricias en mi clítoris. Sus puntitas y estrías de látex me estaban llevando una vez más al momento en que cualquier chica pide más. No esperé ese momento y me dirigí de nuevo a la maleta a por algo que pudiera hacerme llegar al orgasmo con más rapidez y facilidad.

En el momento en que cogí el vibrador metálico de color dorado, de unos 12 cm, que había visto antes en el camerino, encendieron las luces de la sala. La excitación de la gente iba en aumento y no hacían más que gritar y vitorearme...

¡Métetelo en el culo, zorrita¡ -decía uno-

¡Eso, eso por el culo que es muy pequeñito! –decía otro-

¡por el culo ese por el culo! –gritaba otro-

Y aquí tenemos-decía el presentador volviendo a bajar el volumen de la música en tanto yo ponía el vibrador en marcha y pasaba este por los pechos y el clítoris- como nuestra chica ha elegido uno de nuestros "Twin Star" pequeñitos pero matones jajajajajajaja. ¡Tres velocidades!, ¡cinco colores disponibles! Y placer y orgasmos garantizados. 27,50€. ¡Vengan a tienda y llévense uno ya!

Yo ya estaba como loca, quería un orgasmo sin la menor demora. Lo necesitaba y fuera como fuera lo conseguiría, satisfaciendo al personal. Di la espalda al publico y apoyé una pierna en la silla que aún continuaba en medio del pequeño teatro para penetrarme con un certero y único envite el vibrador en mi vagina con la principal intención de lubricarlo al máximo. Acto seguido, me lo saqué y poniendo la tercera velocidad al artilugio, lo dejé de pie en la silla. Me di la vuelta mirando a la sala mientras me magreaba lascivamente las tetas y de un golpe me senté encima de él, metiéndomelo en el culo en toda su totalidad.

La gente ya no paraba de aplaudir, gritar y chillar mi nombre. Me llevé dos dedos, aún con los dedales puestos, a mi coño masajeándome el clítoris y penetrándome con ellos hasta correrme como una loca delante de la concurrencia. Fue un orgasmo largo y profundo. Un orgasmo pleno e intenso, pero necesitaba más. Mucho más.

Me dirigí a la maleta y rápidamente la abrí para decidir cuál sería mi próximo juguete a demostrar. No se qué es lo que en esos momentos se me pasó por la cabeza, lo único que se es que mi vista se desvió, con la atracción de un imán, hacia los dos monstruos que describí antes, el enorme y descomunal consolador negro de forma cónica y el rojo de doble cabeza flexible. Liberé a ambos de sus ligaduras y los mostré al personal que gritaba ya fuera totalmente de sus casillas. La voz del presentador resonaba en la sala con aparente excitación:

Uy uyu uy uyuyyyy…!!! Está chica nos va a demostrar lo más caliente y duro del muestrario!!. "!La Serpiente Doble!! Que hará las delicias de las más exigentes amantes femeninas y ¡"La Cuña de Judas!" sólo acta para tías muuuuyy calientes. Disponible en la tienda por 47 y 72€… lo maaaaasss caliente en… ¡Hardcore Today!

Tan caliente y lubricada estaba que no me costó apenas esfuerzo en insertarme la mitad del consolador doble en el coño. El doradito, que aún le tenía en el culo me lo saqué para dar cabida a la otra mitad del bicéfalo juguete en mi entrada posterior. Sentada encima de la maleta y completamente abierta y penetrada por el flexible consolador, imprimía en cada una de mis embestidas una velocidad mayor a mi follada en busca de un nuevo orgasmo que tardaba en llegar. Los asistentes vociferaban, locos de excitación, lo buena puta que era y la buena follada que me estaba dando. Continué durante un par de minutos más con mi endiablada velocidad hasta que me reincorporé, aún con el rojo metido en mis agujeros a chupar y lamer el monstruoso cono negro en toda su longitud que, como ya os he dicho, no era demasiada (unos 12cms más o menos) y en todo su grosor (este descomunal). Lo lamí y lo embadurné bien con mi saliva para que quedara bien lubricado quedando toda su superficie de un color negro brillante y pulido como el azabache. Apoyé la ventosa de este en la maleta y quedó fuertemente fijado a su superficie. Me liberé de la doble penetración del rojo. Con un sonoro "plof" de salida quedé vacía y dispuesta a follarme el cono delante del personal. Baje lentamente hasta ponerme a horcajadas justo encima del monstruo negro mientras me magreaba las tetas y pellizcaba mis pezones mirando al personal que, fuera de control, se masturbaba también en la sala. Vi a Antonio y a mi hermano al fondo de una de las barras magreando el primero a una de las chicas y al segundo con su enorme polla fuera del pantalón deleitándome con una masturbación que, a bien seguro, estaba íntegramente dedicada a mí. Sentí el leve roce de la punta del cono sobre mi clítoris. Desplacé las caderas para sentir su roce en toda la longitud de mi vulva y preparar el camino a la penetración de "El Cono de Judas" cuando en una de las refriegas y roces que me estaba dando, situé la puntita de este justo en la entrada de mi vagina y bajando lentamente comencé a penetrarme por entero. El movimiento de bajada iba alternándolo con otros más leves de subida para adecuar mi ya dilatada cueva al grosor del negro juguete hasta que llegué a la hendidura final del cono y el coño se cerró como un guante alrededor de este quedando completamente atrapada y "tapada" por este. Las paredes de mi vagina quedaron completamente estiradas y sin apenas moverme comencé a tener un orgasmo brutal y tremendamente largo. Mis gritos y jadeos y el aroma de los abundantes fluidos que destilaba mi interior inundaron toda la sala, estaba en un orgasmo casi permanente, era el proparoxismo del placer, era la locura. Y precisamente esa locura era la que me hizo alternar las penetraciones en mi coño con otras mucho más leves y menos profundas en mi también dilatado culo. La concurrencia no creía lo que estaba viendo, ni yo lo que estaba haciendo y lo cierto es que lo estaba haciendo y lo mejor de todo, disfrutando, allí, delante de todos. En aquellos momentos no me importaba nada, ni que en la sala hubiera o no algún amigo o conocido de mi padre o que alguien averiguara realmente quién era y dónde podría localizarme. Lo que verdaderamente me importaba en esos instantes era continuar con el orgasmo constante y casi perpetuo que había conseguido. Las penetraciones alternadas en mi coño en toda la extensión del artilugio y en mi culo hasta más o menos la mitad del mismo, se sucedían una tras otra en tanto la algarabía de la sala era ya ensordecedora. Mi follada fue brutal, los orgasmos inconmensurables y mis múltiples corridas tan abundantes que pareciera en realidad me estuviera meando… hasta que me desmayé. Sí, así es, me desmayé. Quedé desmadejada y rota por el placer que me estaba proporcionando y a partir de aquellos momentos tan solo recuerdo como entre el mismo Antonio y mi hermano me levantaron y llevaron en volandas al camerino.

Estuve cerca de tres horas durmiendo y serían ya casi las 4 de la mañana cuando me desperté, completamente desnuda, tumbada en el sofá. El coño continuaba, por su cuenta y riesgo, destilando fluidos y notaba que continuaba completamente excitada. No entendía como después de lo que había experimentado podía aún tener ganas de sexo pero lo cierto era que aún las tenía. La respuesta no la tuve hasta que Antonio y "El Cereal" entraran en la habitación a los diez o quince minutos tras haberme despertado pillándome "in fraganti" en plena acción masturbatoria…

¡ Joder! Hermanita estás hecha una puta cojonuda… ¡se está haciendo una paja profesor!!

Jejejeje ya veo ya. Continúa Mar, continúa. Por nosotros no interrumpas con tus quehaceres y obligaciones. Veo que el último óvulo que te hemos suministrado mientras estabas inconsciente está haciendo efecto…

Queeeee…(intenté contestar mientras continuaba haciéndome la paja) quueee meeee habéisss metido otroooo… oooooohhhh dioossssss…. Ooooomnnnn… supositoriooooo…. De esoooosss… oooohh…joooderrrr me voyy a correeeerrr otra veeeezzzzz…

Jejejeje sí bueno, hemos decidido seguir ayudándote un poquito más con otra dosis para saber verdaderamente sus efectos – dijo Antonio- pues desconozco verdaderamente cuáles pueden ser sus consecuencias en tan altas dosis y la verdad, dicho sea de paso, no voy a dejar pasar una oportunidad como esta… además ya he quedado con la dirección del Club en que vas a ser ahora la protagonista de otra sesión y con la expectación que antes has levantado en la gente, esta ha esperado, e incluso, ha llamado a más así que… espero no me defraudes ahora…

Mmmmmmnnn aaahhh mmmm aaaaaaaaaaaahhhaaa…

Creo profesor –dijo mi hermano- que no está ahora mismo en calidad de poder contestarle ¡jajajajajaja!

Sí, ya veo ya. En fin, Mar. Quiero que salgas ahora mismo y vayas al Carrusel, ahora en 5 minutos vendrá Gema a llevarte y preparar el tinglado antes de que la gente pueda echar monedas para que se abran las ventanas. La gente está impaciente por volver a verte putita… lo has hecho muy bien. ¡Tienes 5 minutos! Jajajjaja para correrte una vez más aunque te aseguro que lo que vas ahora a experimentar te va a dejar más KO que antes, por lo que te sugiero que guardes fuerzas…

Mmmm aahhhhh ooooooohh aaaaaaahh

Veo que continúas –dijo- jajajajaja en fin, ¡tienes 5 minutos!.

No tuve que esperar 5 minutos, poco después de que hubieron cerrado la puerta marchándose y dejándome allí masajeándome el clítoris tuve otro orgasmo, ya había perdido la cuenta de los que llevaba. Era insaciable…, pero al menos parte de la explicación de lo que me pasaba ya la sabía, sin duda alguna, los malditos supositorios tenían parte de culpa en todo el asunto y hacía que tuviera unos deseos y unas ganas fuera de lo imaginable. Otro efecto que había notado era que los orgasmos tardaban más en llegarme pero que, al mismo tiempo, eran de una duración e intensidad impresionantes.

Al poco, pasó a la habitación la supuesta tortillera, la tía venía marcando pezones en su camiseta blanca, diciéndome que había conseguido un orgasmo con tan sólo mirarme en el show que había dado y que aún estaba excitada por ello. Nos dimos un par de besos y me magreó un poco, lamentándose del escaso margen de tiempo que teníamos y quedando de hecho para otro día para poder dar rienda suelta a nuestros escarceos. A mi la verdad sea dicha, me daba igual y lo único que me importaba en esos instantes era que alguien me tocara y me follara. Me daba lo mismo y a todo asentía y consentía.

Tras unos tres o cuatro minutos de magreos el comentarista improvisado avisaba del nuevo espectáculo protagonizado por la nueva estrella, o sea, yo.

Gema paró todos sus ataques, sobos y besos para explicarme brevemente lo que iba a pasar. Al parecer, la estructura circular que había en mitad del local lo llamaban "El Carrusel" y allí era donde se celebraban espectáculos hardcore en vivo previa introducción de monedas o billetes que eran depositados en sus ranuras respectivas para tal efecto. Estas hacían que los cristales que separaban cada una de las cabinas individuales perdieran su tintura y se pudiera ver el espectáculo con total claridad (y seguridad para el/la protagonista) en primera línea. Cuando acababa el tiempo destinado al dinero que se había invertido, se volvían los cristales a tintar, impidiendo ver el show al tiempo que se encendía una luz verde afuera del carrusel para indicar la cabina que quedaba libre…, vamos, un negocio.

Al parecer, el porno espectáculo que iba a protagonizar había levantado revuelos. Se pretendía que una máquina, sí así es, una máquina, me follase en tanto la gente continuaba echando pasta. Pero la cosa no consistía sólo en eso sino que al parecer, estaba todo dispuesto de tal forma que la gente tenía dos opciones para poder destinar la pasta que echaban, o ganar tiempo de mirones o bien aumentar la velocidad y frecuencia de la máquina folladora. Vamos, todo un deleite para las mentes más pervertidas y calenturientas. Gema me explicó que no obstante era yo la que tenía la "sarten por el mango" pues tendría a mano un mando por el cual podía disminuir e incluso parar el empuje del émbolo de la máquina cuando me diera en gana pero que si no lo tocaba, el dueño del club le había dicho que me haría partícipe del 10% de la pasta que la gente invirtiera…

Me llevó al carrusel por un túnel subterráneo que iba a parar al suelo de la estructura. La sala, totalmente cerrada, estaba cubierta por multitud de telas y cojines de múltiples y variados colores en el suelo que le conferían un aire ligeramente oriental. En el centro había una especie de silla ginecológica de color negra y acolchada por cuero negro y correas y grilletes del mismo color. A la derecha había una maquina con una serie de pequeñas y múltiples ventosas que pronto averigüé el cometido de las mismas y a los pies de lo que sería la mesa ginecológica se encontraba una maquina con un brazo del que podía acoplarse distintos y diferentes dildos y consoladores.

Entré un poco en pánico tras todo aquello pero no podía echarme atrás. Me senté en la mesa apoyando los talones desnudos en los estribos de esta. Gema se dispuso a atarme los tobillos y las muñecas con unos grilletes de cuero negro que colgaban de la misma y me puso unas ventosas de goma transparente, a modo de pequeñas campanas, en los pezones y cubriendo prácticamente toda la aureola del pecho. Puso dos más pequeñas en las axilas que quedaron estiradas hacia atrás, llevando mis brazos en una posición más alta que la cabeza. La silla me presionó en las lumbares haciendo que todo mi cuerpo quedara arqueado y mi coño levantado y expuesto. Sentí como tras abrirme las piernas con la silla se me abrían los labios del coño totalmente dejando a bien seguro (pues no podía verlo) totalmente libre y franqueable, el agujero de mi vagina y totalmente visible el piercing en uno de mis labios.

Mi cabeza caía hacia atrás y hacía imposible el poder ver el consolador que pudieran incorporar a la máquina. Sentí cómo una quinta ventosa era instalada en mi clítoris y cómo una gruesa correa me sujetaba firmemente las caderas a la silla impidiendo todo el movimiento que pudiera quedarme. Gema, me puso una bola de goma dentro de la boca atada a mi nuca con una correa de cuero y así quedé atada, inmovilizada y preparada para lo que se me echaba encima. Y acto seguido me enseñó tal y como estaba, el objeto follador de la madrugada, no pude decir nada que mis ojos desorbitados ya no se lo hubieran expresado a la madura tortillera…

Este es Rocco, es una réplica exacta del pene del famoso actor porno Rocco Sigfredi, ¡a partir de ahora ya podrás decir que te ha follado! Jajajaja. Bueno, no te preocupes, si has acogido "La Cuña de Judas" podrás también con este sin problemas…Además te voy a meter este otro óvulo que me ha dado "El Profesor" para que puedas lubricar mejor…

Oggggg oooggg Pugaaa oooggg (en aquel momento quería decirle no puta no pero, obviamente, me era imposible)

Ya está…, hija de mi vida estás empapada, no creo que necesites más lubricación de la que ya tienes pero en fin mis instrucciones son mis instrucciones. Voy a terminar de poner todo esto en su sitio y te dejo…

Notaba como el cabrón óvulo por su forma, textura y lubricación se me metía por sí mismo hasta lo más profundo de mi interior y como en prácticamente nada comenzaba a disolverse por mis propios fuegos internos. Supuse, por los ruidos que hacía Gema, que continuaba con sus labores de adaptación de la escena, atornillando a Rocco y adaptando la máquina a la altura de mi coño. Al minuto Gema acabó con sus preparativos y se despidió con un nos vemos y un beso en la frente no sin antes dejarme en la mano derecha un mando por infrarrojos que según ella podría controlar las embestidas sin que se dieran cuenta los concurrentes, siempre y cuando, no le diera varias veces a este, en cuyo caso se notaría notablemente la reducción de la velocidad del cacharro.

Al cabo de un minuto, el cual me pareció una eternidad por la postura, oí un fuerte zumbido que delataba la puesta en funcionamiento de "El Carrusel". Todas la ventanas se volvieron de pronto translúcidas dejando ver el espectáculo que se les ofrecía: una chica totalmente expuesta, abierta de piernas y con el coño preparado, inmovilizada y lista para recibir a la máquina folladora cuando ellos comenzaran a echar los dineros... La mesa comenzó a girar para que todos pudieran contemplar el principio del show y la mercancía para la vista que se les ofertaba. De repente, una voz, que reconocí como la del presentador, sonó por la megafonía interna de la sala diciendo:

Y aquí estamos una vez más, esta noche, con nuestra encantadora y caliente nueva chica... ¡Mari Mar!. Ahí la tenéis dispuesta a recibir la follada maquinera de nuestro soberbio consolador Rocco disponible en la tienda por la módica cantidad de 82€, un auténtico regalo para el placer...y ahora ...¡¡Mari Mar!! ¡¡¡Es toda vuestra!!!

Por el rabillo del ojo noté como volvían a tintarse la mayoría de las ventanas y casi de inmediato estas se volvían de nuevo transparentes tras haber echado los clientes sus monedas o billetes. La mesa seguía girando mostrando mi gruta totalmente expuesta. Un pequeño zumbido y la máquina succionadora de mi derecha comenzó a funcionar dándome pequeños tironcillos en mis pezones y en las axilas, cuando acto seguido, una succión inesperada en el clítoris de la jodida máquina ordeñadora hizo que dejara caer sin darme cuenta el mando. Ya era demasiado tarde, estaba irremediablemente perdida y a merced de todos esos cabrones.

En menos de un segundo noté como el consolador que estaba enganchado a la máquina se apoyaba milimétricamente en la entrada de mi vagina que estaba esperando la intrusión de Rocco de un momento a otro. Un golpe seco, acompañado de un ruido metálico hizo que el falo de látex adherido me penetrara de golpe entre unos siete u ocho centímetros acompañado de un vaivén lento y constante. El sonido de los émbolos y las poleas llenaron mis oídos con un "tac-clac" parsimonioso y constante, lento pero con una firmeza matemática, en tanto las succiones de los pechos iban siendo más intensas y prolongadas y las del clítoris más agudas y lentas, iban alternándose, llenando mi cuerpo y mente de nuevas sensaciones. El sonido metálico aumentaba cada vez más, a medida que se intensificaba gradualmente el ritmo, de repente, un nuevo golpe seco y rotundo hizo que se me llenara el coño de otros 7 u 8 cms más del dichoso juguete, las precisas embestidas iban siendo acompañadas a partir de estos momentos, de un movimiento de presión hacia delante que hacía que por cada nuevo bombeo de la máquina se me metiera el consolador un poco más en mi interior, hasta que sentí cómo se me llenaba completamente el encharcado y abierto canal vagimal en toda la longitud y grosor del moyorizado juguete sexual. Irremediablemente a Rocco lo había acogido en toda su totalidad y la máquina continuaba con sus precisas y matematicas embestidas con una cadencia milimétrica, incasable, fría. Lo sacaba prácticamente todo para volverlo a introducir en toda su magnitud. En un momento sonó por la megafonía una canción que reconocí de inmediato porque mi hermano la ponía incesantemente en la cadena Hi-Fi de casa y a mi no me gustaba nada, siempre acabábamos discutiendo por su ritmo fuerte y constante, era Dü Hast de los Rammstein, a partir de esos segundos supe que todo hasta ese momento había sido una preparación y que la cosa no iba a quedar sólo ahí. La canción comenzó a sonar y su ritmo endiablado se hizo prácticamente el mismo que se imponía en la máquina. Los clientes deberían estar invirtiendo todos sus dineros en el aumento de la frecuencia de las embestidas porque la condenada maquinita me estaba bombeando sin miramientos, era como estar a merced de un monstruo poderoso y sin sentimientos. No obstante, todos mis sentidos, a lo que contrariamente se pueda entender, reaccionaron de forma inversa a mis pensamientos y el grado de excitación que tenía en esos instantes era ya extremo. Las succiones de los pezones y del clítoris se hicieron intensísimas y el ruido de la sala, entre la cancioncilla y el constante y metálico ruido de los émbolos, engranajes y poleas se hizo ensordecedor. No me cabía duda alguna de que la máquina folladora estaba en los límites de sus capacidad de bombeo, pero quedé aún sorprendida por lo que vino poco después. Al tiempo que se mantenía el ritmo infernal impuesto, el cabrón consolador, que no era esto sino un vibrador, con todo lo que ello implica, comenzó su peculiar vibración arrancándome de mis entrañas una serie de orgasmos encadenados fortísimos. Estaba siendo usada y follada por una máquina a la cual lógicamente yo no la daba placer alguno, pero ella a mi… cielos… me estaba perforando y llenándome de cien mil sensaciones nuevas. No se cuánto tiempo permanecí en aquella situación, lo único que se es que quedé completamente desmadejada, aturdida y… sin conocimiento. Sí, así es. Creo que casi me muero, de placer, de locura sexual. Una vez más, perdí el conocimiento por pura pasión y locura sexual.

Me desperté en la furgoneta de camino a casa. Al lado estaba mi hermano " El Cereal", esta vez conducía Antonio, el depravado e infame profesor. Estaba tapada con un albornoz de baño de color blanco, completamente desnuda debajo, sin mi top, ni la mini, ni las sandalias. Lo primero que hice fue preguntar por mi ropa, pues no deseaba entrar en casa y que me pillara mi padre con un albornoz viniendo de la calle, "El Cereal" me dijo que la tenía a mano guardada pero que no me la iban a dar, eran las 8 de la mañana y mi padre ya había marchado a trabajar, seguramente me preguntará a la mínima ocasión que tenga que dónde había estado toda la noche, en fin le diría que con mi hermano, al fin y al cabo, era la verdad ¿no?

Me explicaron que había quedado como una auténtica reina del sexo en el " Hardcore Today" y que me había estado examinando Antonio si tenía alguna lesión, comprobando que no, me habían suministrado un tranquilizante para que descansara. No me fiaba ni un ápice del exámen realizado por Antonio, desde luego y a pesar de la somnolencia que me embargaba, decidí ir al médico en cuanto pudiera para que me mirara y comprobara que no tenía ningún desgarro ni nada por el estilo

Mientras subía a mi habitación mi hermano iba detrás con un atillo hecho con mi ropa. A cada paso que daba me retumbaban las entrañas, estaba rota, desmadejada, me dolía todo y tenía unos fuertes moratones allí donde habían estado las ventosas. Antonio se despidió de mi en mi propia habitación con una palmadita en el culo y diciéndome que me había portado como el esperaba, como su puta.

Horas más tarde, ya a las 5 de la tarde me desperté alarmada ante la mancha de sangre que tenía entre las piernas, me había venido la regla, no me tocaba y se me adelantó casi una semana. Por los excesos, seguro. Estaba asustada y seguía doliéndome todo por dentro.

Decidí llamar por teléfono y concertar una cita con el ginecólogo para ver si tenía alguna cosa rara y de paso que me mirara a ver si los putos óvulos esos me estaban jodiendo algo.

Me dieron cita para las 7 debía ir para ver que me decía….

Estaba agotada, eran las 6:30 de la tarde y debía acudir al médico. Mi padre no tardaría en regresar y no quería tampoco que me pillara diciéndole que iba a una cita médica, andando escocida tal y como me había dejado la máquina folladora el día anterior, por lo que rápidamente me puse mi chándal rosa y me fui al ginecólogo a ver qué me decía.

Tenía unos dolores fuertes y los escozores no habían disminuido a pesar de los analgésicos que ya me había tomado. "El Cereal" me preguntó que a dónde iba, contestándole yo que dónde me diera la puta gana. Con un mohín, salió al mismo tiempo que yo de casa, dirigiéndose hacia otra dirección distinta a la tomada por mí.

Parecía una viejecilla reumática andando y es que la verdad había quedado hecha una pena.

Ya en la consulta, me recibió una enfermera que hizo que me desnudara detrás de un biombo, la habitación estaba fría pues inexplicablemente tenían puesto el aire acondicionado a todo trapo. No entiendo cómo pueden tener el aire acondicionado tan fuerte en estos sitios, es totalmente ilógico y sin embargo… se tiene. Me parecía incluso estar hasta febril y aún las piernas me rilaban. El doctor era de edad avanzada de unos 64 o 65 años y no creía que le faltara mucho para poder jubilarse. Me estuvo examinando bastante tiempo y de una forma muy profesional, la enfermera estaba solícita a todas las peticiones del anciano doctor, María tráeme esto… María tráeme aquello, al tiempo que me alentaba a ser valiente cuando el colegiado me exploraba con toda su mano metida en mi dolorido coño.

Al final me dijo que salvo alguna laceración de poca importancia en la pared vaginal y una pequeña inflamación en el cérvix no tenía nada más. Me dijo que el periodo se me había adelantado por un exceso de loca y desenfrenada actividad sexual.- dijo riéndose-Descanso y reposo y en unos días como nueva. Me recetó también una pomada para los moratones en mis pechos diciendo:

El hombre con el que ha yacido Vd., esta noche es un auténtico bruto, yo que Vd., Srta., no volvía a ver a ese sujeto..., en fin, aplíquese esta crema tres veces al día y en menos de una semana ya no tendrá ni rastro de ellos

Cuando regresé a casa, mi padre y el cerdo de mi hermano estaban cenando en el salón y al oír la puerta, mi padre me llamó al orden:

¡Mar!, ven aquí por favor...

Hola papá, ¿qué tal estás? ¿ya estáis cenando?

Te hemos estado esperando, pero no desvíes el tema de conversación y dime dónde has estado toda la noche.

Pues por ahí papa, por ahí y además "El Cereal" estuvo también por ahí ¿y tu no le dices nada?

Ya se lo he dicho y además el es un chico y tu una chica y eso es diferente.

No papá la diferencia es que yo ya tengo 23 años y el 16... ¿tengo que hacer mi vida no? Tengo sueño y estoy cansada, me voy a la cama... hablamos otro día ¿vale?

Mar... no hagas locuras ¿me lo prometes?

Yo...........,.... sí papá, te lo prometo

¡Juas juas! ¡Me parto! ¡Lo promete dice!!! –dijo mi hermano granulado-

¡Calla niño! ¡No vaya a darte un par de tortas que llevas un tiempo que te las estás ganando! –le contestó mi padre-

Bueno me voy a dormir – dije- hasta mañana

Hasta mañana mi pequeña

Adiós GUAPA.... jejejejeje –se despidió mi hermano con sorna-

Me pasé toda la noche durmiendo de un tirón, hasta el día siguiente hacia el mediodía en que me despertó mi hermano y Antonio que habían subido a mi castillo particular, mi habitación...

Hola putita – dijo Antonio- espero que hayas descansado. Tu hermano me ha contado que ayer estuviste en el médico... ¿cómo se llama el médico al que acudiste?

Eeehh, qué...

Que cómo se llama el médico al que acudiste, puta ¿estás sorda o qué?

Dr. Núñez Alonso.

¿Antonio Núñez el ginecólogo?

Vaya, vaya, vaya... muy interesante. Y estás bien ¿no?

Sí, me ha dicho que descanse, se me ha adelantado la regla...

¿Tienes el periodo ahora?

Enséñamelo

Aparté la sábana que me cubría, "El Cereal" que a partir de entonces también le llamaría "Cerdo Traidor", estaba justo detrás de él mordiéndose las uñas entre risitas y mirándome con ojos saltones cómo me bajaba el pantaloncito corto del pijama tal y cómo estaba aún, tumbada en la cama, y cómo me abría de piernas mostrándoles la compresa (bastante manchada por cierto de toda la noche)...

Vamos a poner unas cuántas cositas claras porque creo que no te has enterado todavía zorrita. 1º Cuando quieras acudir al médico, me pides permiso especialmente si vas al ginecólogo, que ¿porqué?, porque soy tu Jefe y tú estás en horario laboral para mí las 24 horas del día o ¿ya lo has olvidado?. No pongas esa cara o te la rompo de dos guantazos... 2º Que sea la última vez que te digo que me enseñes el coño y no tienes nada metido en él. Te metes lo que te de la gana, cualquier cosa que tengas a mano me da lo mismo pero te metes algo, ya te lo dije en una ocasión y no pienso repetirlo ¿entendido?... ¿ENTENDIDO?

Sí... sí entendido.

3º y esta es una adenda del 2º, cuando tengas la regla usas tampones siempre, nunca compresas, así siempre estará ocupado tu agujerito, ¿entendido?

Si, entendido.

Y 4º... mientras dure nuestro compromiso de trabajo nunca y repito NUNCA has de tomar anticonceptivos, el motivo lo guardo para mí. Repito: NUNCA. Si me entero y date por seguro que si lo haces me enteraré, te aseguro que lo vas a pagar muy caro zorrita de tres al cuarto ¿me has comprendido bien esto último putilla?

Pe.. pero eso no creo yo que sea lo que pu... pueda convenirme porque si no tomo precauciones podría...

¡Que te calles coño! ¡Te he dicho que no tomes nada y no lo tomarás! ¿eres cortita o qué?

Está...bien pero si...

¡Que te calles joder! Me estás haciendo perder la paciencia muchacha...

Haré lo que Vd., me diga...

Eso espero, por tu bien. Y ahora hasta que termines el periodo estarás aquí y no saldrás para nada. Y toma...unos óvulos. Métete 3 al día, por el culo... da lo mismo por dónde absorbas el preparado, bien adentro ¿eh?. Tu hermano lo supervisará todo y me mantendrá informado puntualmente. Puedes empezar ahora con uno de ellos... ¡venga muévete! ¿a qué esperas?

Me puse a cuatro patas en la cama, y me introduje por el culo otra mierda de esas, estaba realmente asustada. Entró rápido, pero como a los 20 segundos no podía retener este y fui al baño disparada. Era de locos todo aquello. "El Profesor" se cabreó conmigo y tras darme un par de gritos me dijo que mantuviera el recto y el culo libre de excrementos. Le dio dinero a "El Cereal" para ir a por una lavativa la cual sería a partir de ese momento mi amiga íntima para mantenerme como decía él "preparada para lo que fuera". Había caído en las garras del mismísimo Satanás. Tras la puñetera lavativa el mismo Antonio me metió un óvulo en el recto sin demasiados miramientos y tras 10 o 15 minutos se marchó dejándome allí con mi hermano.

Jjejejeje por fin solitos hermanita… papá regresa hoy a las 3, para comer, esta semana está de mañana, tenemos un par de horillas, jejejejjej

¿Eres un "Cerdo Traidor" ¿cómo eres capaz de seguirme y contarle a ese sádico tirano dónde y qué he estado haciendo?

Porque el me paga y me enseña unas cuántas cosas, tonta del culo y ahora dejémonos de bobadas y follemos que tengo ganas de descargar…

Ni loca si piensas que….

Tu follarás conmigo ahora mismo y siempre que yo quiera y me apetezca porque como bien has dicho soy un chivato y un traidor y claro, se me podría escapar cierta información que …

Cerdo asqueroso! Eres repugnante, me das asco!

Pues tú a mi no y por eso te voy a follar hasta que me canse… ahora venga hazme una de esas mamadas que sabes…

No podía hacer otra cosa que obedecer, estaba atrapada entre la espada y la pared, ¿cómo era posible que en menos de 5 días hubiese cambiado tanto mi vida ? "El Cereal" se bajó los pantalones aceleradamente dejándolos arreguñados en sus pies, y sentada en la cama como estaba, me plantó delante de la cara su enorme masa de carne, aún me sorprendí del tamaño a pesar de haberla ya catado. La polla era enorme, a pesar de que esta, estaba totalmente fláccida."El Traidor Cerealero" tiró hacia tras la piel del prepucio diciendo que comenzara a chupar, parecía que hubiera crecido un poco con tan sólo este movimiento. Del capullo surgió un olorcillo desagradable que me vino de inmediato en cuanto hice un movimiento aproximativo hacia ella. Desde luego, el apelativo de cerdo le venía como anillo al dedo. Acaparando fuerzas y ganas, abarqué en un arrebato de locura, el capullo con mi boca y con una de mis manos le agarré los huevos, ganas me dieron de estrujárselos y dejarle sin ellos, pero me contuve. Un cerdo asqueroso, eso es lo que era, su polla olía a cabra, el muy guarro de él. No pasaron ni 10 segundos cuando su pene empezó a dar muestras de una dureza y un vigor fuera de lo común, el enorme cacho de carne fofa y blanda empezó a convertirse en una auténtica viga de acero templado reforzado con carbono. No podía explicarme cómo mi hermanito podía tener semejante polla, mantenerla eréctil y no desmayarse al tiempo por falta de riego en el cerebro, necesitaría muchos recursos sanguíneos para mantener ese pedazo nabo que gastaba en forma, claro que ahora se explicaban muchas cosas, seguramente por cada erección que tenía se quedaba sin unas cuantas neuronas por falta de riego cerebral hasta que finalmente quedara totalmente lobotomizado, me reí interiormente de mi propia ocurrencia, en tanto seguía con la mamada al "Cerdo Traidor".

Para impedir quedar traspasada por ese enorme ariete y quedar como un pincho moruno y un agujero más en la parte posterior de mi garganta, o sea en la nuca, mis lamidas y mis chupadas eran acompañadas de la masturbación de una de mis manos, precisamente para impedir que me metiera más polla en la boca de la que debiera. Lo malo llegó cuando el cabronazo de él empezó a mover acompasadamente a mis chupadas las caderas hacia adelante y hacia atrás cogiéndome con ambas manos la cabeza y follándome la boca como si se estuviera follando un coño, en aquella situación ya, ni mano en forma de tope ni nada podía el evitar que la enorme punta del nardo tocara mis amígdalas sin compasión ni miramientos, y no tuve más remedio que relajar toda la garganta si no quería morir ahogada allí mismo y sucumbir ante las salvajes embestidas de "El Cereal", regueros de baba me rebosaban de la boca, acompañados de los jadeos del Cerdo y de los estertores míos. Al final noté unos espasmos en las pareces de la roca que tenía en la boca, en la garganta y en parte de la laringe y supe que venía lo inevitable. El cabrón del niño empezó a correrse en mi garganta y ríos de espeso esperma caían casi directos hacia mi estómago, el capullo parecía que tenía lechada acumulada de años porque, o se me hizo interminable lo que me echó encima, o el tío realmente echaba auténticos botes de yogur crema como si de una central yogurtera se tratara.

Uuuuuuooogggghhhhh hermanita toooo paaa tiiiiiiiiiiiiiiii ooooooogghhhhhhhhh que corrida ahhhhhhhhhhhhhh……siii sii si, joder, joder me he vaciao, bufff coño como la chupas! Eres una auténtica furcia! ¡Estas mamadas tuyas valen millones joder!

Cooff cof cof cof –tosía yo sin parar casi medio ahogada-

Hay que joderse, que buena mamada me has hecho! Uffff hermanita, ha sido cojonuda…

Cof cofff coff

Anda, anda, para ya de toser joder, que no ha sido para tanto hombre! Y venga ponte el Tampax en el coño como te ha dicho el profesor mientras voy a la cocina a beber un poco de agua. ¡Ahora subo!

¡Que iba a subir para continuar! Pero bueno, ¿es que todo el mundo me había tomado por su consuelo sexual o qué?

Me fui al baño a ponerme el puñetero tampón, hasta ese momento no solía usarlos a menos que fuera a nadar , a realizar alguna actividad física o a ponerme algo que lo requiriera, pues siempre me habían parecido más higiénicas las compresas, supongo que cuestión de gustos. Fue entonces cuando me di cuenta que, en realidad, estaba caliente. Curiosamente la mamada a mi hermano me había calentado bastante o es que el condenado óvulo estaba haciendo ya su efectillo, cosa que ya empezaba a no dudar de que este tuviera algún componente afrodisíaco.

Pero no lo sabía, no tenía en realidad manera de saberlo, el caso es que el tampón entró sin dificultad alguna, sin esfuerzo. Cuando regresó mi hermano al cabo de los 5 minutos llevaba en su mano la aceitera de la cocina y ya me colgaba el hilillo del tampón por la entrada del coño. Al subnormal de él le hizo gracia la cosa y no se le ocurrió otra cosa que hacerle un nudito con el cordón del tampón en el aro del piercing que colgaba de uno de los labios del coño.

Jejejejeje ahora parece que llevas un tapón de esos que están en los lavabos para que no se salga el agua por el desagüe…

Eres un imbécil.

Sí ya, claro, pues imbécil y todo te voy a enseñar de lo que soy capaz dándote por el culo. ¡A cuatro patas! ¡Ponte encima de la cama!, ¡ya!

Embelesada por la orden y la autoridad del imperativo no dudé un segundo en adoptar la posición demandada. Apoyé las rodillas en el mismo borde de la cama, quedando fuera de esta el resto, ofreciéndole mi grupa, y abriendo al máximo las rodillas.

Noté como la punta del enorme falo se apoyaba en la entrada de mi agujero posterior y cómo forzándo sin miramiento alguno la entrada, cedió con dificultades mas luego entró como si nada, ayudado por la abundante lubricación del óvulo.

Sus embestidas eran rápidas y fuertes, en una búsqueda por encontrar, egoístamente, su propio placer. Notaba cómo sus manos se aferraban a mi culo en un intento de abrírmelo más aún. Al poco rato empecé a sentir verdadero placer, sin embargo, no podía decirle que continuara dándome como lo estaba haciendo, pues esto supondría el reconocimiento explícito de mi conformidad, mi consentimiento, mi capitulación. A los 10 minutos de su constante bombeo, la lubricación del óvulo ya había desaparecido. Con un sonoro "plof" liberó su polla de mi culo dejándome vacía y deseosa de tener de nuevo su mástil en mi recto, estaba caliente como una burra, como una perra encelada que tan sólo tiene ojos para el macho que se la folla en ese momento. Noté como un chorrito de aceite corría libre por las paredes de mi intestino y cómo los dedos de mi hermano hurgaban libres y lujuriosos mi esfínter, masajeándolo y lubricándolo con el dorado aceite. Acto seguido, apoyó de nuevo su polla en la entrada del culo que, hasta ese momento era el mío pero que a partir de esos instantes también sería el suyo. Entró esta vez sin dificultad, mi esfínter se abrió por entero para acoger el grueso calibre de su polla para posteriormente cerrarse tras su base para presionarlo, para dejarle cautivo, para hacerlo también mío. Mi culo acogió su polla con ansioso y renovado placer y sus embestidas, ahora más rápidas si cabe que antes, gracias a la lubricación del líquido vertido, eran acompañadas por movimientos circulares y de bombeo de mi culo. Ya había perdido totalmente los papeles y pedía a gritos a mi hermano que me rompiera toda y que me hiciera suya, estaba perdida, ya no había redención, ni remedio, lo había confesado…

Siiiiii rómpeme cabrón, párteme en doooossss!!!! Aaaaaahhhhh cabrón dame maasss aaaahhhh...

¡Así cabrona zorra así mueve más ese culo tuyo! Sí, te lo voy a llenar so guarra!

Aaaahhh siii lo que quieras pero no pareeeess aahhhh....

Las embestidas de mi hermano eran cada vez más brutales e iban acompañadas de fuertes nalgadas en mi ya dolorido, y a bien seguro, enrojecido esfinter.

Al final, noté un verdadero torrente de calor en mis entrañas y los estertóreos espasmos de mi fogoso hermanito, sin embargo no llegué a correrme, me falto un poco para ello. Estaba totalmente fuera de mí, sólo deseosa de sexo y de alcanzar lo que hasta ese momento no había logrado. Mi hermano hizo que volviera a chupársela para, esta vez según él, dejársela bien limpita. Aún estaba semidura y aún así era imponente, una enorme masa morcillona que seguía volviéndome loca. Con su maravilla natural me daba en la cara, moviéndola de un lado a otro de mi rostro , haciendo que cayera en el deseo de volverla a tener en mi boca. Al fin la atrape con mis labios mientras mi hermano a carcajadas me humillaba diciéndome lo guarra y lo puta que era, pero a mi me daba igual, tenía su polla en la boca y rápidamente me llevé una de mis manos al coño para finalizar lo que estaba a punto de haber conseguido antes. Encontré rápidamente cómo el tampón alojado en el canal vaginal era ligeramente empujado hacia más adentro ante la leve penetración de dos de mis dedos. No había caído en la cuenta de que mi coño estaba sellado por el jodido tampón y gracias a que el ocurrente de mi hermano ató el cordoncito de este al piercing no tuve que dedicarme luego, más tarde, a sacar este como pudiera de mi gruta. Ante el impedimento me dedique a masajearme frenéticamente mi inflamado y erectísimo clítoris con la llema de los dedos. El orgasmo fue bestial, como todos los que estaba experimentando desde que empecé con los óvulos de los cojones, fue, una vez más, la locura, el no va más, el éxtasis. Quedé desvencijada en la cama habiéndole dejado a mi hermano la polla reluciente, como si no hubiera hecho nada, como recién lavada en tanto de mi culo salían restos de su corrida.

"El Profesor" desde luego le estaba enseñando mucho porque sus perversiones iban en aumento, no se le ocurrió otra cosa que quitar del aceitero el corcho que tapaba este y ponérmelo de tapón en el culo porque según él, debía de retener su lechada hasta que esta "cuajase en mis tripas". El cabrón me hizo ir con el tapón metido toda la tarde, incluso comiendo en la mesa delante de mi padre, tuve que soportar la incomodidad del puñetero corcho por un lado y por otro el impedimento del cabrón tampón en mi vagina. Me encontraba tapada, como una botella, impidiendo ambos tapones que derramara cualquier líquido o flujo que estuviera o se hubiere producido en mi interior. Me sentía completamente humillada y, porqué no decirlo, también completamente excitada y las constantes ganas de ser de nuevo follada eran crecientes a medida que pasaban las horas.

Las sesiones de sexo con mi hermano se sucedieron a diario durante los cinco días que tuve el periodo, "El Cereal" me taladraba el culo o la boca o ambos orificios en una misma sesión coincidiendo con cada una de las "tomas" del óvulo. A medida que pasaban los días sólo tenía pensamientos por y para el sexo, estaba necesitada a cada momento de él y buscaba a cada rato a mi hermano. "El Profesor" era puntualmente informado por este de lo acaecido durante el día y cada noche se pasaba en persona, a comprobar como estaba su puta.

Al segundo día de haber finalizado con la menstruación, , llamó por teléfono el depravado profesor diciendo que, en muy breve plazo, requeriría mis servicios y que se encontraba ultimando unos detalles sobre su próximo "encargo de trabajo". Me ordenaba que, dado que ya había finalizado con el periodo, que continuara con las dosis habituales, pero por el coño, pues decía que tendrían más efecto. Al menos, tuvo la "delicadeza" de bajar las tomas de los ovulitos a dos al día, una por la mañana y la otra, por la noche. También me ordenó que permaneciera en mi casa hasta que me diera nuevas instrucciones. En cierta medida me encontraba contrariada y confundida ante los sentimientos que experimentaba, estaba totalmente a merced de lo que me ordenaran o hicieran y a pesar de que mi otro yo guardara cierto decoro y vergüenza de lo que estaba haciendo con mi vida, me sentía por alguna fuerza invisible empujada a hacer todo lo que pudieran ordenarme.

Tras otro par de días sin tener noticias de Antonio, se presentó este en casa sobre las 11:30 de la noche y cuando casi iba ya a acostarme tras haber visto una película en la tele. Mi hermano se había marchado con unos amigos de camping a celebrar el final de curso y no le había visto ni hablado con él en las últimas 48 horas. Durante estos dos días, procuré hacer caso de las ordenanzas que "El Profesor" me había encargado y en cuanto me levantaba por la mañana procedía a aplicarme inmediatamente el enema en mi culo para mantener limpio y preparado mi agujero posterior si bien, ante la ausencia de supervisores y chivatos cercanos en ninguno de los días me apliqué las dos dosis de óvulos que verdaderamente me correspondían según sus instrucciones por lo que sólo me suministré el óvulo de la mañana. Tenía verdadero pánico y recelo a meterme la porquería que me suministraban pues ignoraba totalmente cuáles eran las sustancias que contenían los óvulos. A pesar de todo, notaba cómo estaba en un permanente y constante estado de cachondez, deseando que en cada minuto de tiempo que pasaba sonara el teléfono o se presentara "El Profesor" con sus nuevas instrucciones y al mismo tiempo con miedo de que se produjera su llamada. Abrí la puerta vestida con un pijama veraniego blanco y azul de fino algodón, de minúsculo pantaloncito corto y camisetilla de tirantes y... allí estaba, portando una bolsa de papel y tendiéndomela mientras pasaba automáticamente al descansillo de la casa, sin previa invitación, me dijo:

Hola putilla, toma esta bolsa. Quiero que para mañana por la tarde a las 3 estés puntual en el Liceo. Doy una clase especial a mis alumnos y quiero que cojan los conceptos rápidos.

¿Qué...? –dije confundida y sin saber qué hacer y decir al tiempo que cerraba la puerta de entrada y cogía la bolsa que casi me tiró-

Será una clase bastante especial. Una clase "multimedia" como ya te dije en una ocasión asi que espero que seas puntual y que sobre todo te estudies esta noche el libro que te adjunto en la bolsa –dijo mientras se dirigía con paso decidido al salón seguido por mí y se instalaba cómodamente en el butacón de mi padre-

¿Mul...multimedia? –dije balbuceando temiéndome lo peor-

Sí multimedia putita, multimedia. Como sabrás las clases ya han terminado hace tres días y como recompensa a los buenos resultados que han tenido mis chicos he decidido concederles una clase extra un tanto "especial" debido a las innumerables preguntas que generó tu pasada intervención en clase.

Tal y cómo me lo estaba planteando casi no me quedaba duda alguna que lo que me estaba pidiendo es que follara con todos sus alumnos en el aula, uno detrás de otro. Cosa que desde luego, no estaba dispuesta a hacer en absoluto. Yo permanecía de pie completamente perpleja y retorciendo nerviosamente las asas de papel de la bolsa que me había entregado. Debió de advertir algo en la expresión de mi cara pues de inmediato continuó diciendo:

Es una clase estúpida, no has de follarte a nadie... si es que no quieres claro, aunque eres tan puta que..., en fin, lo que quiero es que te familiarices con algunas de las posturas y técnicas que se muestran en el libro que hay dentro de la bolsa y que las ejecutes allí sin tener duda alguna. Irá a la clase de demostración un chapero profesional que hará de tu pareja para las posturas. Adoptaréis ambos las poses adecuadas a medida que mi explicación requiera una u otra. ¿Comprendes ahora no?

Sí..., bu...bueno más o menos –dije igual o casi más confundida que antes-

También quiero que te pongas la ropa que te he traído en la bolsa y que te pintes las uñas con el esmalte que también te he traído pues luego por la noche es cuando vas a tener que hacer de verdad tu trabajo y es importante que vayas conforme al sitio que te indique ¿Te has enterado verdad?

Yo... sí..., sí.

Bien, bien. Dentro de la bolsa tienes una pequeña nota, muy escueta, con las instrucciones. Síguelas al pie de la letra. Espero que estés cumpliendo con TODO lo que te ordené ¿no? –dijo amenazadoramente-

¡Sí, sí! –me apresuré a decir casi con terror-

Eso espero guarra, eso espero. Dos tomas al día, una por la mañana y la otra por la noche. ¿Te has suministrado ya la que te debería tocar ahora?

No aún no –le dije rezando para que no se diera cuenta de que no tenía intención de suministrarme nada-

Quítate ese pantaloncito que llevas puesto y siéntate encima mío... ¡Venga vamos!

Como una estúpida autómata, dejé la bolsa de papel en el sofá y me quité el pequeño pantaloncito corto de verano mostrándole el perfilado, excaso y dibujado vello púbico que mantenía en el monte de venus. Me dispuse a sentarme encima suyo mirándole de frente, tal y cómo pensaba que me había ordenado, cuando Antonio, haciendo un gesto con su mano hizo que me girara y me sentara encima suyo pero dándole la espalda...

¡Qué buena estás guarrona! –dijo al tiempo que me masajeaba las tetas por encima de la camiseta del pijama- Tienes todos los atributos de una hembra de primera mmmmnn ¡Qué tetas más duritas tienes!

Yooo... es... tar... tarde y... –dije balbuceando y sintiendo cómo me latían las sienes por la creciente excitación- mi padre no tardará en... ¡Dios mío! –exclamé sintiendo cómo me pellizcaba y estiraba lasciva y magistralmente los pezones por encima de la fina camiseta- yooo ¡no! No... tardará en venir y ooooh Diooos po... podría encontrarme con..

Calla y abre las piernas ¡Venga ábrelas! –ordenó taxativamente ante lo cual apoyé las pantorrillas de mis piernas en los brazos del sillón quedando completamente abierta a lo que pudiera hacerme- Mmmm ¡eso es! ¡Así, así zorra! –dijo abandonado uno de mis pechos para llevar toda la palma de su mano hacia mi abierta vulva y comenzando a frotar toda la palma en mi abierta almeja-

Nooo... por favor nooo ooooohhh queee po... po...ooodría venir mii paa... ¡Aaaaaaaahhh! –grité cuando sentí cómo dos delgados y ágiles dedos invadían la vagina sin miramiento alguno- aaaahh nooo no siga se lo suplicooooo ooohh

Ah cabrona que buen coño tienes- dijo iniciándome una paja en toda regla después de dos días en que había estado relativamente sin sexo alguno- Hija de perra... ¡Cómo me aprietas los dedos cabrona!

Aaaaahh noo... no sigaaaaa... noo po...podría venir mi paaadreeee –dije sin mucho convencimiento-

Jejejejeje tampoco pasaría nada, tan sólo se daría cuenta de que su hijita es una putita... jejejejeje. Ábrete el coño con las manos que te voy a meter un óvulo.

Y así lo hice casi de inmediato, con una remota esperanza de que acabara rápido allí y cesara el fatal desenlace que podría ocurrir con la llegada de mi padre del trabajo. Manteniendo la postura y el coño abierto y franco, "El Profesor" sacó de uno de los bolsillos de su chaqueta uno de ellos y tras manipular el envoltorio unos breves instantes me lo introdujo hasta el interior de mi abierta cueva con ayuda de los dos dedos que, poco antes, la habían ocupado. Comenzó de nuevo la masturbación, esta vez con el preparado del óvulo comenzando a ser absorbido por las paredes de mi vagina mientras yo mantenía mis manos separando los labios vaginales pues nada de lo contrario me había ordenado. Tras unos instantes y de repente, me vi yo misma ayudando a los movimientos que "El Profesor" imprimía con una de mis manos sobre la suya...

¡Quita zorra! ¿Quién te ha dicho que me cojas la mano y dejes de abrirte la vulva? ¿Eh? ¡Quien! –dijo apartándose de mí rápidamente y dejándome caer sobre la alfombra-

Yoo... yo no pretendía...

¡Calla guarra cabrona! Me has calentado- dijo bajándose los pantalones y dejándolos arrugados en los pies- ¡Ábrete bien que quiero follarte ahora mismo!

¡Oh no, eso no! ¡Que puede venir mi padre! –dije aunque las piernas ya las mantenía abiertas sin saber muy bien si facilitarle o no el montarme ante el peligro-

¡Ooooooggghhh qué mojado y qué prieto lo tienes hija de puta! –gritó justo cuando con facilidad pasmosa me penetró de una sóla y única embestida-

Aaaahh... aaah... aaah... aaaah –decía yo por cada una de sus empujones apoyando los talones de mis piernas en sus glúteos para favorecer y facilitar los embites. No sabía cómo pero me sentía completamente necesitada de sexo y en mi delirio, comenzaba disfrutar con cada una de las embestidas que me daba-

¡Ah zorra! Verdaderamente tienes un coño muy prieto y elástico aaaaaahhh ¡Joder! ¡Qué bueno está!.. ¡Ah! ¡Coño! ¡Me voy a correr! Aaah sí... ¡te voy a regar zorra!

¡¿Eh?! ¡Nooo! ¡Dentro no por favor! ¡No se corra en mi coño! –dije alarmada intentando que se separase de mí y liberándole del abrazo de mis piernas en su culo-

Aaaaaaaaaaaaaaaahhh qué bueno estaaaaaaaaahhh jodeeeeerrr –dijo Antonio echándome todo lo que tenía guardado en los huevos-

¡Mierda dentro no! –dije cotrariada y a la vez defraudada porque yo no había conseguido nada, bueno algo sí, estar aún más caliente que antes y mi coño rebosante de leche que, aunque improbable, porque acababa de terminar el periodo y aún me quedaba un par de días para comenzar la ovulación, podía dejarme embarazada-

"El Profesor" se levantó, se limpió la polla con los pantaloncitos de mi pijama y se subió los pantalones. Mientras tanto, de mi coño salía una pequeña gotita de denso esperma que con el dedo retiré de él...

Chúpale –dijo mirándome cuando se abrochaba el cinturón de los pantalones pemaneciendo él de pie y yo aun tumbada-

¿Qué? –dije desorientada y cabizbaja, sintiéndome que había sido utilizada como se utiliza a un objeto-

Que te chupes el dedo. Mi esperma es un depósito para tu coño y debe estar dentro de él y si este se saliera debe estar dentro de tu cuerpo y no fuera. Chúpatelo... Eso es, así. Muy bien Mar, muy bien. Recuerda, mañana a las 3 en el Liceo. Este está cerrado pero el bedel te dejará entrar y procura ser puntual.

Lo seré –dije cogiendo mis pantaloncitos manchados del suelo-

Y recuerda cómo debes ir vestida para luego –dijo dándose la vuelta y dirigiéndose a la puerta de salida-

No me lo ha dicho –dije sin saber muy bien el porqué-

Ponte lo que está dentro de la bolsa estúpida, lee la nota y limítate a seguirla–dijo cerrando de un portazo y dejándome allí sola, follada, inseminada e insatisfecha-

Cogí la bolsa de papel con una mano y subí a mi habitación corriendo con el pantaloncito perdido en la otra y con un miedo atroz a ser pillada por mi padre que no tardaría en regresar. Dejé la bolsa debajo de la cama y me fui al servicio a lavarme un poco en el vidé. En cuanto me senté en este, salió de mi coño un reguero de cremoso y denso esperma y notaba cómo mi gruta, insatisfecha pero excitada, pedía ser saciada. Me metí un dedo en la vagina y un leve y perceptible chapoteo acompañó la caída de más esperma del interior de mi cueva, el cabrón de Antonio se había descargado bien. Mi preocupación por haber quedado preñada no era demasiada debido a que acababa de terminar el ciclo pero aún así, había alguna posibilidad, aunque bastante remota. A pesar de ello, la inquietud la tenía, pero esta fue rápidamente sustituida por el ardor que a paso de gigante iba embargando el interior de mi coño en una búsqueda de logar lo que le había sido negado. De esta forma comencé a masturbarme y no paré hasta haberme corrido tres veces seguidas, justo, cuando oí cómo la puerta de entrada de la casa se abría. Mi padre había llegado. Rápidamente y sin que me viera me fui a mi habitación cerré la puerta y me fingí la dormida hasta que al cabo de una hora comencé a oir los sonoros ronquidos de mi padre.

Encendí la luz de la mesilla de noche y saqué de debajo de la cama la bolsa para ver qué es lo que contenía. De ella, saqué un libro ilustrado de posiciones sexuales. Estaba dividido en tres secciones diferentes. Posiciones de preparación erótica, posturas de pareja y posturas de... ¡grupos!. ¿Pretendería el depravado profesor hacer algo más que no me había contado?. Me había dicho que estudiara las posiciones y que tendría de pareja a un chapero, o sea, un prostituto pero nada había dicho de que tuviera a más de uno. Me quedé como siempre totalmente pensativa, abstraída en lo que aquella sección del libro podría acarrear. Este, no se trataba de un manual del famoso Kama Sutra sino que más bien, era un tratado práctico de posiciones que cualquier pareja podía adoptar para romper la monotonía del simple coito además de unas cuantas posiciones que pueden adoptarse cuando en el folleteo participaban más de dos personas. No era demasiado voluminoso, más bien unas 67 páginas, correspondiendo cada una de ellas a una postura diferente y estando acompañadas de un breve comentario cada una de ellas. El caso es que, en cierta manera, "El Profesor" me había ordenado que me familiarizara con las posiciones para poder adoptarlas con soltura en la clase "multimedia" como decía él y ¡joder!, jamás había estado con más de un chico al mismo tiempo. Al final pude tranquilizarme un poco recordando que sólo se trataba de una "clase multimedia" y que precisamente Antonio había comentado que sólo habría un chico para demostrar la clase. Acto seguido, y más tranquilizada de mi comedero de coco, saqué la ropa que me había traído y el esmalte de uñas que, explícitamente, me había ordenado que me pusiera y me quedé una vez más... ¿pensativa?, ¿descolocada?, ¿perpleja? La verdad es que esa sensación ya empezaba ser bastante común en los encarguitos que me daba Antonio. La ropa era toda ella negra. Negra como el carbón. Había un corpiño ajustadísimo, estilo corsé que debía dejar a la vista el ombligo y levantar las tetas hacia arriba pues era, a simple vista, bastante pequeño. Una vaporosa minifalda cortísima cortada al bies, en el que el lado derecho de esta tenía un poco más de tela que el izquierdo, un cinturón con una hebilla anchísima que asemejaba a una enorme moneda de plata, una especie de casulla abierta pero totalmente transparente, parecido a un salto de cama y que me llegaría hasta los mismísimos zapatos y como estos, unas sandalias de tela negra completamente planas y que se anudaban alrededor de la pantorrilla con una cinta negra de seda. El vestuario lo remataba una prenda inusual para las instrucciones dadas por Antonio hasta ese momento; un tanga de hilo dental diminutísimo rematado en dos pequeños lacitos rojo pasión en cada lado que daba la única nota de color al conjunto. El esmalte de uñas... ¿Os lo imagináis? Sí, eso es, negro, negro brillante como el azabache. Dentro había también una pequeña caja de tinte para el pelo, pretendía que me cambiara el color y para una sorpresa más mayúscula, pude comprobar que el color era... ¡un estridente color naranja! La verdad es que no se qué es lo que pretendía hacer después Antonio, dónde me llevaría o qué es lo que tendría que hacer con esa pinta. Leí la nota que se encontraba dentro de un sobre para ver si esta podría aclararme algo...

Mañana a las 15:00H ve al Liceo y dirígete al aula 12, la misma de la otra vez ¿recuerdas? Estudia bien los comentarios de las ilustraciones del libro y adopta las posturas adecuadas sin que tenga que decirte nada acerca de las mismas. No quiero que mis indicaciones sirvan para distraerme en la clase. El chapero te ayudará en aquellas que requieras ayuda. Suminístrate poco antes de irte una dosis extra de óvulo y un nuevo enema. No quisiera sorpresas escatológicas en medio de la clase.

Vístete y utiliza todo lo que se te ha entregado. TODO. Después quiero que acudas a "Katedral" y quiero encargarte un par de cosas.

Fdo. A

Con ese atuendo parecería, casi con total seguridad, una chica gótica, una tribu urbana algo extendida por la parte baja de la ciudad y que estaban de moda creciente. El "Katedral" era un local bastante cerrado en el cuál sólo dejaban entrar a gente que no desentonara con el ambiente y al ser un local de moda, la entrada, se hacía bastante complicada. A parte de esto, la nota nada decía de la sección de posturas con varios hombres por lo que me quedé dormida pensando en lo que esto podría significar.

Eran ya las once de la mañana cuando desperté. Me metí el óvulo y me aplique el enema matutino y baje a la cocina a comer algo. Mi padre estaba desayunando y leyendo el periodico. Hablé con él cerca de una hora y media y aún no me había preparado para el jodido encargo de "El Profesor". Mi coño me iba pidiendo guerra a medida que pasaban los minutos y mi padre no dejaba de darme palique y, nerviosa, le dije que había quedado con unas amigas para ir a comer y ver luego una película en el cine. Subí rápida a mi habitación. No tenía idea de cómo podría sortear luego a mi padre sin que me viera cómo salía "disfrazada". Él entraba a las 3 a trabajar, por lo que tendría que salir 40 o 45 minutos antes de casa pero yo tendría que coger el trasporte público y tardaría cerca de la hora y media en llegar al Liceo por lo que me vería irremediablemente y tendría que darle algún tipo de explicación.

Rápidamente, me metí en el baño y cogí el tinte para el pelo. Había dos frasquitos uno lleno con una sustancia decolorante, necesaria para pelos oscuros y el tinte color zanahoria en el otro. Me apliqué el decolorante primero quedándose el pelo, como a los 20 minutos de su aplicación, de un color rubio pajizo, como casi blanco. Mientras tanto hacía efecto el decolorante aproveché los minutos en pintarme las uñas de los pies y de las manos con el esmalte negro de la bolsa para poco después aplicarme el puñetero tinte anaranjado. Me metí en la ducha y en ella me apliqué el enema y el óvulo extra que me había ordenado con cierto recelo y temor pero al tiempo casi convencida de que si no cumplía con las órdenes dadas, Antonio acabaría por darse cuenta y sería aún peor pues ya comenzaba a conocerle. Mientras sentía cómo este era absorbido literalmente por mi cueva me aclaré debajo del agua el tinte sobrante. Salí de la ducha, empapada y me contemplé en el espejo y... ¡Joder! ¡Coño no parecía ni yo!... Mi piel blanca parecía que destacara aún más si cabe el esmalte de las uñas y en cuanto al pelo... ¡Joder! Lo tenía exactamente igual que una zanahoria. Me vestí y el conjunto era extraño, sin duda, pero al tiempo terriblemente erótico. Era casi la una y media y debía salir ya si es quería ser puntual tal y cómo me habían ordenado. Me asomé a la barandilla del descansillo y vi cómo mi padre se encontraba en el salón viendo las noticias. Salí corriendo escaleras abajo mientras la vaporosa casulla negra transparente bailaba detrás mío al son de los alocados trotes de mi descenso. Le grité a mi padre un apresurado adios y cerré la puerta bajando corriendo calle abajo en dirección al metro. Estaba bajando las escaleras del suburbano más relajada cuando me di cuenta que con el trote uno de los pechos mostraba un poco menos de la mitad del pezón. Varios chicos que subían las escaleras se dieron cuenta del detalle y corearon mis encantos envalentonados por la fuerza del grupo. Acomodé el pezón en el interior del exiguo corpiño, avergonzada pero al mismo tiempo halagada al comprobar que llamaba tanto la atención. Pensé que tendría que tener cuidado con los movimientos que hacía para no mostrar nada. La falda me quedaba tan extremadamente corta que prácticamente la exagerada hebilla del cinturón era la que me proporcionaba algo de decoro. Fueron numerosas las miradas que sobre mi persona y mi atuendo se fijaban en mí. No sabía muy bien a qué podría deberse la calentura creciente que comenzaba a embargarme y comencé a sospechar que, alguna clase de paralelismo, debía de haber en los óvulos que me estaban obligando a meterme. Y para más dudas y temores, llevaba un óvulo extra que iba siendo absorbido paulatinamente por mi organismo si es que este no lo había asimilado ya. Ante mi creciente fogosidad, no se me ocurrió otra cosa que insinuarme constantemente, mostrando al máximo, con exagerados movimientos, mi exiguo tanga y mis largas y contorneadas piernas a los viajeros que tenía en frente mío sentados. Veía cómo sus nueces de macho subían y bajaban y cómo se relamían los humedecidos labios vencidos plenamente por el deseo. Mientras tanto, iba repasando mentalmente las posturas que me había pasado Antonio. Deliraba, yo misma, en una especie de pavorosa alucinación lujuriosa.

Al fin llegué al Liceo. Eran las 14:57 cuando el bedel del centro me franqueó la entrada con una sonrisa socarrona, pero sin decirme absolutamente nada. Un tipo como de unos 60 años con cara de comadreja que cerró la puerta arrastrando los pies y comiéndome con los ojos. Me dirigí por unos lóbregos, solitarios y silenciosos pasillos hasta el aula número 12 para encontrarme el aula prácticamente abarrotada de gente. Inclusive, había chiquillos que estaban de pie alrededor de las paredes de la sala. Me dirigí con determinación pero con cierto temor creciente hacia "El Profesor" que estaba en el centro del entarimado y detrás de la mesa castellana. En primera fila se encontraban los ya conocidos Donoso, Gamboa, Cevallos... ¡Menudos elementos! -pensé con miedo mientras uno de ellos daba un codazo a otro pregutándole si era la misma tía que había protagonizado la famosa clase anterior- Miré a Antonio que, sentado en la también conocida e íntima silla folladora, se encontraba revisando unas notas para decirme, sin tan siquiera leventar la vista de estas:

Te has retrasado 2 minutos, te dije que fueras puntual.

Yo... ¡pero si son en punto! –dije contrariada-

Por mi reloj no. Ve detrás del biombo y desvíste, quiero comenzar ya la clase.

Me fui detrás del biombo que se encontraba en uno de los laterales de la tarima para encontrarme allí a un tipo sentado en una banqueta y completamente en pelota picada con perilla y la cabeza íntegramente rapada. Bastante alto y delgado mantenía una musculatura que, si bien no era nada impresionante, sí estaba bien trabajada y definida. El tipo, sentado con las piernas cruzadas, me miró con cierto aire de suficiencia y a la vez con cierto asombro y diciéndole un simple hola comencé a delcalzarme para quedar desnuda tal y cómo me había dicho Antonio...

¡Vaya! ¡Qué sorpresa! -dijo el tío- ¿Asi que tú eres la "modelo"? La verdad es que me esperaba un esperpento y no se porqué muy bien. En fin, al menos no será del todo desagradable. Me llamo Quique...

Si tú lo dices... –dije cortante desprendiéndome de la casulla-

No te había visto antes... ¿Por qué lado de la ciudad trabajas? –dijo el fulano intentando entablar cierta conversación-

Yo..., yo no soy de esas –contesté liberándome del pequeño corpiño-

¿Ah no? ¡Joder nena qué buenas tetas tienes! Con ese par seguro que no debes tener problemas para encontrar buena clientela.

Te he dicho que no soy una PUTA –dije fastidiada al tiempo que me quitaba el cinturón y lo dejaba caer al suelo-

Pues si no lo eres lo vas a demostrar ahora mismo preciosa

¿Qué? ¿Cómo dices? –dije poniéndome en jarras y aguardando la explicación del fulano que, no sabía el porqué pero me caía fatal-

Que si no eres una profesional con lo que vas a hacer hoy aquí te vas a comportar como tal. Que yo sepa, no hay tías normales que estén dispuestas a exhibirse delante de más de 50 personas mostrando diferentes posturas para follar. Eres una niñita o muy tonta o muy puta y ¿sabes qué te digo? Que creo que eres muy puta.

¡Bien señores! –dijo voz en grito "El Profesor" detrás del biombo dando comienzo a la clase- ¡Cállense por favor! Vamos a comenzar con esta clase un tanto inusual pero no por ello menos didáctica que otras que hayamos dado...

Y sabes qué te digo yo –dije contrariada y notando cómo se me estaban endureciendo los pezones a pasos agigantados- que tú sí que eres un puto, pero un puto de mierda ¿sabes?

Una clase en la cual vamos a ir mostrando –siguió diciendo Antonio detrás del biombo y como a 3 metros de distancia de dónde estabamos nosotros- lo más didácticamente posible una cuántas posturas que pueden ser adoptadas por una pareja. Bien, para ello tendremos la colaboración de...

¿Pues sabes qué te digo? Que además de puta eres un poco gilipollas –dijo el tío poniéndose de pie y mostrando por primera vez su miembro -

Aunque el pene estuviera en aquel momento fláccido destacaba no por la longitud de este sino por el grosor del mismo. Su calibre era extraordinariamente exagerado, muy, muy grueso y mostraba un glande cincuncidado y exageradamente grande. Sus huevos eran normales o al menos así lo creía pues el grosor de la extraña polla tapaba completamente la vista de estos. El tío lo mantenía completamente rapado al igual que su cabeza. Embelesada y al tiempo divertida contemplé el extraño instrumento que guardaba el fulano. Pensé socarronamente que el tipo mantenía casi la misma forma en las dos cabezas -de diferente tamaño obviamente- pero al fin y al cabo, la misma forma. El tipo interpretó mi leve sonrisa como una aceptación y capitulación sin condiciones a su miembro y cogiéndose la polla con una mano continuó:

¿Te gusta eh? Sabía que eras una putita, todas sois unas golfas cuando veis a mi "Enriquito"

El "Cabeza de Pene" me caía aún peor que antes ¿Porqué algunos tíos tienen que ponerles nombres a sus miembros? Es totalmente ridículo, algo completamente absurdo y carente de toda lógica y aún así algunos gilipollas bautizan a sus pollas con los nombres más tontos y burlescos. "Este al menos -pensé- le ha puesto el diminutivo de su propio nombre"

...una pareja que nos va a ir mostrando –contiuó diciendo en alto "El Profesor"- una serie de posturas sexuales para tratar de evitar la monotonía y el hastío típico que podría producirse con la repetición del acto sexual. Para ello contamos con la colaboración de una pareja, como bien os he dicho antes, la "señorita" Mari Mar a la que muchos de vosotros ya conocéis de una clase un tanto particular de hace unos días...

Risas y murmullos generalizados se sucedieron tras estas palabras de Antonio mientras el fulano salía como su madre le había traído al mundo de detrás del biombo dirigiéndose al centro del entarimado elevado en tanto que yo, horrorizada, me di cuenta de que aún no me había desprendido de la minifalda y el minúsculo tanga. Rápidamente me deshice de ambas prendas y salí a la elevada tarima central en pelota picada y mostrando al mundo todos mis encantos naturales, justo cuando Antonio estaba repitiendo mi nombre al personal...

Mari Mar... ¿Mari Mar?... ¡Bien! Aquí esta –dijo Antonio- Bueno, no vamos a irnos demasiado por las ramas pues supongo que todos vosotros tendréis cosas que hacer en cuanto terminamos la clase, ¿verdad caballeros?

Por nosotros no hay prisa profesor –dijo un espabilado de las primeras filas que creí reconocer-

Donoso... ¡Cállese por favor!, bien empecemos. Existen como bien saben todos Vds., una serie de posturas que pueden sacarnos a todos de la monotonía y estas posturas pueden y deben ser adoptadas desde el mismo comienzo del acto amatorio. Este, como bien deberían de saber todos, comienza con una serie de juegos preliminares...

"El Cabeza de Pene" mantenía una cínica sonrisita mientras miraba mi entrepierna pulcra y perfectamente delineada. Yo permanecía de pie, al lado de la mesa, sintiendo cómo mi respiración se iba acelerando por momentos, cómo mis pechos se alzaban acompasando la respiración nerviosa que me invadía y notando cómo los pezones se erigían duros como rocas, desafiantes y atrevidos.

Juegos que todo buen amante –continuó diciendo "El Profesor"- debe de comenzar con ellos a menos que no quiera pasar por un simple animal claro está... –risas generalizadas en la sala- Por ello mismo, nuestra pareja de demostración va a comenzar enseñándonos unas cuantas posturas en este sentido. Bien, comenzaremos primero con aquellas en las que el hombre toma la iniciativa. Por favor Quique... ¿puedes? Bien, gracias...

En este momento el "Cabeza de Pene" hizo que me girara y rápidamente se agachó detrás de mí. Recordé de inmediato cuál era la postura que pretendía adoptar y apoyando los antebrazos en la mesa me doblé 90º dejando de esta forma libre y accesible tanto mi culo como mi coño...

Aquí tenemos la primera. Con esta pose el hombre puede tener acceso pleno a a las zonas erógenas directas de su amante. Tanto el períneo, como la vulva por entero, pueden estar a su disposición para lo que quiera hacer. Para ello...

En este instante el chapero me dio unos leves golpecitos en los tobillos advirtiéndome que abriera un poco las piernas tras lo cual separó desmesuradamente las cachas del culo con sus manos haciendo que mis dos agujeros fueran perfectamente visibles. El piercing que adornaba uno de los labios del coño debió de mostrarse en toda su belleza. Miré hacia atrás y vi cómo no perdían detalle alguno los privilegiados de las primeras filas. En esos instantes noté el cercano y tibio aliento del chapero en el comienzo de mi gruta y como, sin haber buscado ni él ni yo la previa intención, los pezones entraron en un leve y ligero contacto con la superficie de la mesa...

... el hombre debe colocarse justo detrás de su pareja femenina y separar con sus manos los gluteos de esta para tener acceso libre a sus zonas erógenas más íntimas. Bien..., eso es... así tal y como lo está haciendo Quique.

En esos instantes, "El Profesor" sacó el ya conocido y puñetero punterito del cajón de la mesa y siguió dando su magistral clase con un aire consumadamente académico y completamente ausente a lo que ese mismo hecho pudiera suponer para mi persona, física o psíquicamente. El cabrón profesor, movido por una entelequia didáctica, comenzó a señalar (y a tocar ligeramente) con la puntita del puto puntero aquí y alla, a medida que seguía con su explicación en tanto el chapero mantenía completamente abiertas mis intimidades...

El Glúteo Mayor, al estar inserto en la cresta ilíaca coxal y ser este separado de esta forma, hace que se eleve la pelvis y que el capuchón del clítoris de nuestra pareja sea totalmente liberado al tiempo que los labios mayores y menores de nuestra compañera se separan también en modo extremo. De esta forma, el hombre puede ir preparando a su pareja convenientemente, bien con el uso de su boca o...

"El Cráneo de Polla" no pudo por menos, en esos precisos instantes, que darme un largo y extenso lametón que recorrió por entero toda la abierta y expectante vulva hasta llegar hasta el mismísimo agujero del culo. La humedad que ya destilaba mi coño debido al puto óvulo, se vió en ese momento acompañada de las abundantes babas del chapero, que con una única e intensa pasada, me había dejado en los íntimos bajos.

(¡Oooooohhh! ¿se puede saber que cojones haces capullo?) –le dije en voz baja al cerdo de la cabeza rapada que tenía a escasísimos centímetros de mis zonas más íntimas-

...bien ayudándose de sus dedos o de su mano –continuó diciendo Antonio-¿Veis? Exactamente así como lo está haciendo Quique...

El follador de profesión, completamente ajeno a la pregunta que le había formulado por el atrevimiento mantenía la sonrisita cínica y autosuficiente del principio. Me cogío, en ese instante, desde atrás toda la vulva. Sentí cómo toda su mano palpaba sin miramiento ni recato alguno la totalidad de mi sexo al tiempo que los excitados y terriblemente sensibles pezones continuaban rozándose contra la superficie de la mesa. Mi coño y mi fuego interior, iban siendo ya, preocupantes. Sentí cómo las paredes internas de mi vagina se distendían ligeramente y pedían ser saciadas y colmadas de sexo una vez más. Fue en ese momento cuando fui consciente de que iba a ser follada sin remedio alguno delante de todos aquellos chavales si no ponía cierta resistencia y voluntad a mis impetuosos e inconscientes fuegos, que eso era lo que "El Profesor" esperaba de mí, que fuese una autética puta y que mostrara y demostrara a todos, las posturitas que me había mandado estudiar. Sin embargo, decidí que debía de ser fuerte, que debía resistir, que no me verían, de ningún modo buscando por mi propia iniciativa, el que me follaran. En ese momento, "El Cabeza de Pene" se puso de pie alzándome la rodilla derecha encima de la mesa. Era otra de las posturas del libro, sabía perfectamente de qué iba esa postura en ese instante, pero debía de ser fuerte, debía soportar estoicamente mis ardores...

Esta otra postura que está adoptando nuestra pareja dentro de los juegos preliminares es especialmente recomendable para una penetración, en este caso, lógicamente con los dedos -explicó Antonio-

En este momento el puto volvió a agacharse y de una certera acometida me insertó hasta los mismísimos nudillos, dos de sus gruesos dedos en las profundidades de mi húmeda vulva que comenzaba destilar ya sus sedosos y translúcidos líquidos. Noté la ligera frialdad de la colosal piedra roja de un anillo de oro que llevaba en el índice posándose ligeramente en el inflamado y excitado clítoris...

(¡Ooooohh!) –exclamé intentando sofocar mi pasional suspiro al tiempo que daba un ligero respingo por la abrupta irrupción de los dedos en mi vagina-

(¿La putita está cachonda? –dijo el chapero en un susurro sólo audible para mí- ¡Estás más encharcada que un caracol zorra!)

Con esta postura –siguió argumentando Antonio tocando también con la puntita del puñetero puntero conforme avanzaba en sus explicaciones- lo que se logra es que la vagina de nuestra compañera quede ligeramente estirada ofreciendo una muy placentera resistencia a una inserción. Ello se debe al estiramiento del músculo Bulbocavernoso que se une por detrás en el Rafe Medio y por delante a la cara superior del bulbo fibroso dorsal del clítoris. Exactamente aquí... -¡plis! ¡punterito de los huevos!-

(Ooooh Diooos!) –exclamé en un ahogado lamento posiblemente sólo perceptible para el chapero-

"El Cabeza Polla" por suerte para mí en aquellos momentos, no movió sus dedos en mi vagina iniciando una paja sino que simplemente los mantuvo alli, quietos,sosegados, estáticos... deleitándose en la sedosa humedad de la cavidad que los acogía. En una perfecta copia viviente de la página del libro que me había entregado Antonio. "El Profesor" en cambio, movía con su explicación y casi imperceptiblemente para los asistentes, el puñetero puntero sobre mi enardecido y desdichado clítoris que no hacía ya más que titilar continuadamente ante el grado de excitación que estaba alcanzando. Mis tetas colgaban hasta rozar los pezones en la superficie de la mesa y esto ya iba siendo superior a lo que mi voluntad podía soportar. Opté por apoyar en la mesa todo el pecho para evitar que mis inflamados pezones fueran objeto de más estimulación si bien no estaba segura si aquel repentino cambio de postura había sido buena idea, pues ello propició que elevara unos pocos centímetros más mi trasero haciendo que se modificara el grado de inclinación de mi vagina sobre los dedos del chapero, el exagerado anillo abandonó su frío contacto sobre mi clítoris para enterrase en su totalidad en la entrada de mi abierta y estirada vulva que lo acogió entre sus pliegues convenientemente...

(¿Qué pasa putita, es que quieres que te entierre más deditos en tu caliente conejito?) – dijo el cerdo follador profesional en un susurro sólo audible en la escasa distancia que nos separaba a ambos-

(Nooo... mmnn... ni se te ocurra hacerlo cabrón) –dije en el mismo tono de voz, debía resistir, debía aguantar. No podía rendirme ante la clara evidencia de mi fuego interno.

(Niñata guarra... vas a suplicar delante de todos que te rompa el coño... y si no ya lo verás... jejejejeje) -susurró-

Existen otras posturas que, fuera de lo convencional, pueden proporcionar a la pareja unos instantes sumamente placenteros y fuera de toda asiduidad –continuó "El Profesor" con su clase- Posturas muy eróticas y que a pesar de ser sencillas no son habitualmente llevadas a cabo. Una...

"El Coco Polla" pensaba que me estaba excitando muchísimo, cosa que era del todo cierta, y que con mi movimiento lo que deseaba es que me metiera más profundamente los dedos, cosa que era del todo falsa. Se veía que el tío estaba disfrutando de lo lindo con la clasecita de los huevos. Mientras tanto, Antonio continuaba con su didáctica palabrería académica y comenzó a describir otra pose que, en cierta medida, tenía auténtico miedo en adoptar. No porque esta fuera difícil, no todo lo contrario, sino porque con ella el chapero tendría una perfectísima excusa para intentar lo que se le leía claramente en su calva cabeza. De un rápido salto se puso de pie y me sacó los dedos que mantenía en mi coño para darme un pequeño azotito en mi prieto culo y decirme, con su cínica y permanente sonrisa, que me subiera encima de la mesa y me mantuviera a cuatro patas en ella. Ante esto, ya no me quedaba duda alguna de la postura y mis miedos y alarmas se dispararon en mi cerebro. Se trataba de una pose sencilla pero que en el libro estaba tratada de una forma un tanto salvaje, ¿no podía haber elegido "El Profesor" cualquier otra? No, parecía que debía ser precisamente aquella. Maldito cerdo cabrón, sin duda quería verme suplicar que me follasen allí mismo, llevarme al límite de mi resistencia, sin embargo, precisamente debía de hacer eso: resistir... Con cierto miedo a lo que me esperaba, me puse justamente a cuatro patas sobre la mesa estilo castellano situando las rodillas en el borde de la mesa y separando estas al máximo hasta quedar mi coño, más o menos, a una distancia de la superficie de la mesa de unos 7cm pero fuera ya de ella. Enarqué la espalda hasta apoyar de nuevo mis dos pechos en la mesa y quedando mis piernas, desde la rodilla hasta el pié, libres completamente de apoyo y fuera de la superficie de madera. En cuanto adopté la postura sentí cómo se me abría completamente el coño y quedaba mi culo totalmente practicable a lo que les diera en gana hacerme. Mi humedad fue en aquel momento constatada por todos los asistentes pues, patéticamente para mí y para mis intenciones de resistencia, de mi húmedo conejo se precipitó una delatora y densa gota de flujo que fue a parar al entarimado de la clase dejando constancia de que estaba caliente como una burra en celo. Encima de todo y para mi mayor humillación, me sentía un simple objeto de exposición, pues Antonio mientras seguía explicando la postura, me iba pasando ligeramente la punta de la jodida vara conforme iba describiendo la pose adoptada hasta llegar justo a la entrada de mi abierta y expuesta cueva, justo cuando mi coño derramó la fatídica y chivata gota de flujo...

... de ellas -continuó Antonio- quizás una de las más fáciles y versátiles, sea que la mujer se ponga en la superficie de algo que esté más o menos a la altura de la cadera de su amante y mantener –aquí es cuando el puto me decía que me pusiera en la mesa a cuatro patas identificando yo inmediatamente la posturita del libro que me tocaba adoptar- los glúteos hacia fuera de la superficie elegida. Para ello, la mujer debe procurar abrir al máximo sus piernas al tiempo que enarcando su espina dorsal deja plenamente expuesta, libre y franqueable tanto su esfínter anal como el canal vaginal... ¿Veis? Exactamente como lo está haciendo nuestra... ejem... "modelo". -¡Pit! ¡la gotita de los huevos!- ¡Qué bonito espectáculo nos está mostrando Mari Mar! ¿Verdad señores?...

¡Joder! ¡Que mojada está la zorra! –dijo un alumno de la segunda fila-

¡Narváez! ¡Conténgase, por favor! –dijo Antonio-

Sí, señor. Disculpe.

En fin, como iba siguiendo, esta postura es muy versátil porque como verán puede ser usada tanto en una etapa de calentamiento, como la que ahora estamos tratando, como en una etapa de pleno coito y es, con mucho, la postura más sencilla y completa para cualquier penetración. Observen Vds., por un lado los dos músculos de las piernas más afectados. Por un lado, el Iliaco, que se une por arriba a la fosa iliaca y por abajo a la tensión del Psoas Mayor –decía "El Profesor" pasando la puta vara por los sitios que describía- y por el otro lado el músculo Abductor Largo, que se une desde arriba a aquí abajo -¡Plis! ¡El puntero de los cojones!- a la Cresta Púbica y por abajo a la línea áspera del fémur. La confluencia de ambos músculos producen una distensión general de todo el canal vaginal, lo cual, ya de por sí la hace una postura muy recomendable para este propósito. A parte de todo ello, supone la intervención directa de tres grupos musculares específicos de la zona vulvar...

El cabrón académico seguía con su docta explicación señalando aquí y allá mientras yo mantenía la humillante postura impertérrita y sabiendo lo que me esperaba a continuación. Por el rabillo del ojo vigilaba al chapero, el cual se había retirado un par de metros ante las argumentaciones dadas por "El Profesor"...

Por un lado, el Músculo Transepto Superficial del Periné, apreciable claramente aquí -¡Plis!- ¿lo ven Vds.,? inserto por fuera al labio posterior de la rama isquiopúbica y por dentro... -¡Zas! ¡Varita metida en mi coño 4cm! ¡Esto era el colmo!- unido más o menos por aquí... - ¡1cm más! ¡Qué cabrón hijo de puta!- a la hoja anterior de la aponeurosis perineal media. Esto incide directísimamente –continuó mientras retiraba el puñetero punterito de mi encharcada gruta- sobre la distensión del capuchón del clítoris femenino lo que hace que este esté en un estado de exposición extremo que el amante experto debe saber estimular convenientemente maximizando el deseo sexual de la compañera.

¡Cielo Santo! ¿Qué es lo que me estaba pasando? Estaba poniéndome por momentos más y más necesitada de algo que me aliviara mis crecientes ardores. Vi a "El Cabeza de Pene" retirarse hacia detrás del biombo pasando por delante de mí y con su cínica sonrisita característica. Mis barreras de resistencia, como siguiera la cosa en ese camino, podían caer sin remedio alguno...

Por otro lado, con esta postura se encuentra también implicado el músculo Elevador del Ano, que se une en la rama descendente y horizontal del pubis, más o menos a esta altura, y por la parte anterior, al rafe anococígeo lo que supone una leve distensión del canal rectal que puede ser de esta forma objeto de una penetración menos dolorosa...

Por suerte Antonio, ante esta explicación, se quedó en la mera indicación de los musculitos de los huevos y al menos no intentó penetrarme la vara por mi parte trasera. Sin embargo, para mi desgracia y deleite del personal, de mi coño, se precipitó en ese momento otra traidora e ingrata gotita de mi sedoso e íntimo zumo...

Y otro múscu... –quiso continuar Antonio dándose cuenta de la evidencia de mi humedad delatora- ejem... estoo... ootro músculo implicado es el Esfínter Anal Externo, inserto por detrás al rafe anococígeo y por delante al rafe anobulbar –dijo recorriendo mi ojete con la vara pero sin llegar a meterme nada en el momento en que observé que detrás del biombo salía el chapero para situarse detrás de mí de rodillas, a muy excasa distancia de mis expuestos agujeros- Este, como bien deben saber todos Vds., es el músculo del que depende la constricción del ano, pues bien, en esta postura, se encuentra en un estado de ligera relajación...

Fue en ese momento cuando noté cómo el chapero, uniendo todos los dedos de la mano como si de una alcachofa se tratara, me introducía estos en mi abierta vulva como unos 5 o 6cm, aproximadamente hasta la primera falange de estos e inició un ligero movimiento circular en un intento de dilatar más mi abierta almeja...

(¡Uuh!) – suspiré en un sofocado susurro mientras sentía la penetración de los unidos dedos y daba un ligero pero perceptible salto por la impresión-

(Jejejeje que te pasa putita ¿Te gusta?) –dijo el chapero susurrando-

(Oooohh cabrón noooo... noo... ni lo intentes cabrón, nooo... ooohh ¡no los gires!) –dije alarmada por lo bajo-

Estaba claro, que lo que pretendía era quedarse en la misma pose que el fotograma del libro describía... pretendía meterme todo el puño en mi cueva. Mientras tanto, Antonio continuaba con su perorrata...

...por lo que se trata de una postura recomendable para estimular cualquier parte erógena en su grado máximo. Aquí por ejemplo vemos como nuestro amigo Quique está consiguiendo dilatar el canal vaginal de nuestra..., nuestra "modelo" para llegar a introducir toda su mano en él... Estooo, bien... observad cómo nuestro colaborador Quique realiza un movimiento de giro con su mano con el fin de que el canal vaginal se habitúe al calibre de lo que se quiere albergar...

Oooohh nooo –dije ya en un tono perfectamente audible para todos los de la sala- nooo... oooh ... ¡los gires joder! ¡Aaahh!

Esta postura –continuó "El Profesor"- como ya os he dicho antes es la pose ideal para lograr una penetración máxima con una pasividad completa de nuestra compañera debido a la posición de los músculos implicados...mirad cómo desaparecen los nudillos de nuestro colaborador y cómo...

¡Aaaahhhh joder!

¡Excelente! ¡Ahí tenéis la prueba! ¡Y cómo sin apenas esfuerzo ha desaparecido completamente la mano de Quique en el estupendo y magnífico coño de nuestra putita!

Jajajajajajajaja –risas generalizadas se sucedieron en la clase mientras el cabrón chapero mantenía impertérrita su mano en mi coño, había logrado meterme el puño entero y a penas había sentido dolor sino más bien, para mi desamparo y desesperación, estaba experimentando un placer que no podía ni debía manifestar abiertamente-

Disculpen caballeros, me he dejado llevar por la euforia del momento –se disculpó Antonio ante el alumnado por la soez dialéctica utilizada-

¡No se preocupe profesor! –dijo una voz conocida por mí que debido a las sensaciones que estaba experimentando no era capaz de identificar en un primer instante-

Gamboa... Cuando yo me preocupe por algo... no se lo haré saber ¿Entiende verdad?

Claro señor...

(Aaaaaahh noooo la muevas por favor te lo suplico... ooooohh mmmnn ¡nooo no la muevas!) –le dije en voz baja al chapero que me miraba por el lateral de uno de mis abiertos muslos con una sonrisa calculada y maquivélica mientras notaba cómo mi coño se cerraba entorno a la muñeca del tipo-

Bien -continuó Antonio- obviamente esta misma pose puede ser usada para una penetración aún más íntima, ya me entienden Vds. –más risas en la clase y preocupaciones en aumento que pasaban por mi mente- Existen otras muchas posturas que podrían llamarse preparatorias. De todas ellas, quizás la menos usada sea la que se denomina "barqueta"...

En este instante el chapero movió lentamente la mano, haciendola girar ligeramente hacia fuera. Noté cómo esta, en un profesional movimiento, se retiraba de mi cueva dejándola libre de la salvaje ocupación. Noté como mi coño quedó por unos instantes completamente abierto para poco después recuperar su estrechez natural. El tipo, dándome una palmada en la nalga con la mano impregnada de mis abundante flujos, me dijo que le dejara sitio para tumbarse en la mesa. Ya sabía yo cuál era la siguiente postura. Con cierta resignación, me baje de la mesa para dejar que "El Cabeza de Pene" se tumbara en ella. A continuación me volví a subir a esta y poniendo cada uno de los pies al lado de la cabeza rapada del chapero fui bajando a horcajadas sobre él hasta ponerle el coño a escasos tres centímetros de su cara...

Se trata de que nuestra compañera nos deje su intimidad al alcance de nuestra boca tal y cómo lo está haciendo nuestra..., nuestra "modelo" sí, eso es así. En esta pose, la mujer puede tener, al contrario que en las demás posturas que hemos visto, una cierta posición dominadora sobre su pareja pues, además de que esta tiene francamente mermados los movimientos por la postura, psicológicamente la hembra tiene una posición de poder y una libertad física de movimientos con los que puede potenciar su estimulación... Mar... ¿Mar?

¿Qué? ¿Sí? – dije en cierta forma confundida pues me estaba preguntando internamente si debía bajar algo más mi pelvis y mostrar los movimientos que debían de ilustrar la pose y ,esperanzada y tomando la decisión de mantenerme pasiva, me mantuve quieta en la posición adoptada pensando que sería suficiente con ello. ¡Qué ilusa y qué equivocada estaba!-

¿Puedes mostrarnos cómo...? -dijo Antonio en un tono que, más que una súplica, era un mandato-

(¡Oh Dios... esto es demasiado...!) –exclamé en un tono de voz seguramente audible para el chapero, para Antonio y, posiblemente, para los abnegados chavales de la primera fila-

Ante la orden de mostrar cómo debían de hacerse los movimientos en la posturita de "la barqueta", crucé mis manos sobre mi vulva, tal y cómo explicaba y mostraba el libro que se hiciera. Puse mi mano izquierda sobre los labios derechos y mi mano derecha sobre los izquierdos y separé estos dejando la entrada de mi vagina libre de obstáculos y completamente expuesta. Bajé los escasos 3cm que me separaban de la pelada cabeza hasta que noté la punta de la nariz del puto rozarme la entrada a la vagina. Una eléctrica sacudida recorrió toda mi espina dorsal hasta estallar en una explosión de locura pasión sexual en mi cerebro cuando sentí cómo la punta de la nariz del calvorota penetraba ligeramente en mi encharcado conejo. Parcialmente desinhibida y excitada, comencé a deslizarme lentamente sobre el hocico de "El Cabeza de Polla". Mis caderas se movían hacia delante y hacia atrás, en un ritmo lento, sinuoso y enormemente facilitado por los sedosos fluidos que destilaba mi coño. De mi vulva se escurría un oleoso, transparente y abundante flujo. Miré hacia mi abierta e inflamada brecha parcialmente penetrada por la nariz de "El Cabeza de Polla" deslizándose suave y sin obstáculo alguno gracias a la presión hacia afuera que ejercían mis manos sobre él para descubrir, con pánico y terror desmedido, una pequeñísima porción de "preparado" en la mejilla del fulano. ¡Los dos estaban conchavados! ¡Los dos se habían puesto de acuerdo para suministrame otra dosis de la puta sustancia! Fue cuando compredí porqué el chapero se había marchado por unos pocos segundos detrás del biombo... ¡A coger un óvulo!... y me lo había metido en mi interior empujándolo con toda su mano...¡Cerdos hijos de puta! La calentura de mi brecha había disuelto casi la totalidad del preparado a excepción de aquella pequeñísima porción que, lentamente, resbalaba por la mejilla del cínico chapero. Miré a mi clítoris, completamente fuera del capuchón que lo acuna y protege, excitado... enardecido. Mis pezones estaban completamente erectos, coronando mis pechos firmes y duros como roca adamantina. Estaba perdida, vencida mi voluntad por la sustancia proporcionada. Quebrada mi determinación y mi osadía de resistencia, continué deslizándome por la cara del fornido adlátere de "El Profesor" como una autómata, como una estúpida puta cualquiera mientras sentía cómo unas lágrimas de pesar se acumulaban en mis ojos ante la vil, estafadora y tramposa derrota sufrida. Mis pesados y húmedos vaivenes iban acompañados de un sordo sonido de chapoteo cuando mi vagina penetraba en la nariz primero y en la lengua completamente sacada del fulano después. Mi vulva por entero, se deslizaba con pasmosa facilidad sobre el rostro del puto, me lo estaba follando a mi antojo...

Mmmmnnn ooooohhh mmmn (Chof) mmnnn (Chof) mmmm joodeeerr (Chof-Chof) Aaaaahhh... Dioosss

Bien... muy bien –continuó diciendo Antonio- como estáis viendo, se trata de una postura poco usada pero con un altísimo potencial de excitación para la hembra. La postura, en sí misma, incide como la anterior sobre los músculos Iliaco -¡Plis la varita de los cojoncitos señalando y pasando sobre este!- y el Abductor que, si bien no están tan estirados como en la anterior postura, sí suponen una distesión parcial del canal vaginal. Además, la hembra, si quisiera un grado de mayor excitación puede ejercer una presión lateral inversa como lo está haciendo nuestra... nuestra... PUTITA lo que supone un máximo estiramiento del músculo Bulbofibroso Dorsal del Clítoris y que hace que este -¡Plis! ¡Punterito en toda mi pepitilla!... ya me daba igual, yo seguía deslizándome sobre el careto del chapero- esté completamente expuesto como bien pueden observar... aquí... justo aquí... síii... ¿lo ven no?

Aaaaah jodeeeeerrr (Chof) estoo es... Diooss... (Chof) oooooohhh (Chof) esto es demasiadoooooooo (Chof) oooooohhh jooodeeerr (Chof)...

Bueno... sigamos - dijo Antonio intentando continuar ante el expectáculo que ya estaba dando- estooo... ¿iba por?... ¡Ah sí claro!...Bien, dije antes que a esta postura se la conoce por el nombre de "barqueta" precisamente por la forma del movimiento deslizante de la dama, aquí en nuestro caso particular, PUTITA en cuestión. Es recomendable el hacer uso de ella especialmente cuando se tenga una lubricación abundante pues en caso contrario puede provocar el efecto indeseable de una irritación, justo lo contrario de lo que se quiere conseguir. Esto puede ser, no obstante, suplantado por cualquier producto que ayude a la hembra a segregar más flujo... jejejeje ¿verdad Mar?

Mmmmnnn (Chof) mmmmnn (Chof) uuuuh (Chof)...

Jejejeje bueno parece que nuestra "modelo" se ha dejado llevar por el momento –risas y voces generalizadas subieron de tono en el aula mientras continuaba yo con mi labor masturbatoria en el careto del calvo personaje- Esta postura puede muy bien ser considerada como el preludio del conocidísimo "69" y comúnmente adoptado por todos. Como podéis ver la chica tan sólo ha de inclinirse hacia el pene de su amante para dejar la "barqueta" e iniciar el "69"... ¿Mar?... ¡Mar!

Mmmn (Chof) ¿Eh, sí?... mmnn (Chof)...

(El 69 mala puta, ¡adopta el 69 joder!) – me susuró Antonio al oído-

Hasta ese momento no había vuelto a contemplar el pene del chapero. "Enriquito" tal y cómo lo llamaba él estaba en ese momento completamente erecto. No tenía una longitud excepcional, pero el grosor de este era auténticamente bestial. Era un auténtico tronco de polla, un pollón gordo y achaparrado, me dije. Este se alzaba como un auténtico mástil o más bien diría como un tronco del Amazonas... y fue en ese momento cuando vi los huevos del fulano. Eran igualmente grandes, en el que uno de ellos era bastante más grande que el otro que, aún así, resultaba enorme. Ante tal contemplación y con la calentura que tenía sentí en ese mismo instante cómo el deseo se me acumulaba en los mismísimos ovarios y sin dilación alguna me desplacé adoptando el típico 69. Incapaz ya de mantener la postura, sujeté a "Enriquito" por su base y comencé a pasarle la lengua por todo él. Estaba duro como una roca, los huevos le flanqueaban grandes y llenos de abundante y cremosa leche...

¡Bien! ¿Lo veis no?, con tan sóla una ligera inclinación de la "barqueta" se pasa al "69"... Jejejejeje... parece que nuestra "modelo" se a animado señores! Bueno... ¡Ya es suficiente! Pasemos ahora a unas cuantas posturas de penetración. Existen muchas...

Mmmnn (Lap, lap, lap) mmmmnn "Enriquitoooo"

... posturas -continuó Antonio- que favorecen enormemente una penetración. Primeramente nos vamos a centrar en una serie de posturas derivadas del clásico "misionero" Mar..., por favor deja ya de lamer y ponte encima de la mesa para que Quique pueda mostrarnos las posturas... tú, mientras tanto, céntrate en mantener tus piernas bien abiertas que eso se te da muy bien...

Los griteríos y las carcajadas en el aula fueron en este momento progresivas. Los comentarios, mas o menos subidos de tono, de los alumnos a sus compañeros que tenían al lado se fueron oyendo a cada instante que pasaba, de una forma más generalizada. Yo, por mi parte, casi había oído sólo que me tumbara en la mesa y abriera las piernas y sin más contemplaciones, apoyé la espalda en ella. El chapero se puso de pie y, limpándose la cara de los flujos que le había dejado con un trapo negro que más tarde identifiqué como la minúscula y escueta minifalda de mi oscuro atuendo, se acercó al borde de la mesa poniendo mi coño a la altura del gordo "Enriquito" y cogiendo a este de su base comenzó a pasarme el enorme glande por toda la excitada, húmeda y receptiva vulva mientras que su otra mano me agarraba de la corva de una de mis piernas hasta que la planta de mi pie se apoyó en su pecho...

Bueno, continuó diciendo Antonio- aquí ya tenemos la típica postura del misionero pero con una pequeñísima variante. La hembra ha de apoyar uno de sus pies en el pecho de su hombre de tal forma que el ángulo de penetración varíe un par de grados con el fin de que las sensaciones para ambos amantes sean diferentes. También la hembra, puede apoyar ambos pies sobre el pecho de su hombre de tal forma que entre cada una de las embestidas la pelvis femenina se eleve lo suficiente para alcanzar una penetración más profunda... ¿Putita puedes...?

Había notado cómo Antonio me trataba como una cosa, como un objeto. Se refería a mi como "hembra" en lugar de hacerlo como mujer y había dejado de llamarme delante de todo el mundo por mi nombre para referirse a mi con el calificativo de "putita". En tanto "El Cabeza de Polla" no sólo seguía manteniendo su dignidad sino que además lo ensalzaba y lo coreaba el resto del personal en meterme su gorda polla hasta el mismísimo corvejón... Era bochornoso, algo completamente humillante y despectivo hacia mi persona. Aún así notaba cómo me palpitaba el coño y cómo el deseo se acumulaba alarmantemente en lo más profundo de mi útero. El chapero continuaba pasando toda la enorme cabeza de su pene a lo largo de mi húmeda vulva en tanto me cogía la otra pierna alzádola y apoyando mi otro pie sobre su pecho. Notaba cómo el mío se elevaba a causa de la jadeante respiración que me embargaba y cómo mis sienes palpitaban en perfecta sincronía con el deseo arremolinado en mi cueva de placer...

...permitir que Quique te meta la verga? –continuó diciendo "El Profesor" en un tono que no admitía replica alguna- Así podremos ilustrar mejor las explicaciones...

¡¿Quééé?! –dije alarmada aunque no sorprendida porque ya me lo esperaba casi todo- No se si... ¡Uuuuuuuuggghhh!

¡Eso es Quique muy bien! ¿Lo habéis visto? La pelvis femenina se eleva de tal forma que la penetración puede ser completa, total y profunda. Como podéis ver, nuestro apreciado Quique ha enterrado hasta la mismísima base la totalidad de su verga en la vagina de la PUTA...

De una única embestida, el chapero me enterró a "Enriquito" en todo el coño. Este albergó sin esfuerzo el enorme grosor de la polla, ayudado por mis flujos y por la lubricación adicional del óvulo insertado. Noté cómo las paredes de mi vagina se expandían y adaptaban como un guante al grueso intruso y noté cómo los enormes, repletos y calientes huevos del chapero se ponían en contacto directo con los abiertos y estumefactos labios menores de mi gruta. Mi coño había logrado tener una polla que lo taponara bien pero deseaba que además esa polla que lo tapaba se moviera y me diera el alivio que necesitaba...

¡Oooh! ¡Qué zorra eres! ¡Te he metido de una tacada a "Enriquito" y como si nada! Guarraaa ooooohh ¡Que coñazo tienes guarra! ¡Cómo aprieta!

¡Joder se la ha clavado toda! -dijo un alumno de la 2º o 3ª fila-

Ortega, por favor... conténgase –dijo Antonio- El dominio de nuestras pasiones es lo que distingue a un ser humano. Cuando eso falla, dejamos de serlo para sucumbir en lo básico que caracteriza a un animal...

Pro...profesor... mmmnn... profesor –dije azorada y suplicante, sintiendo cómo las elásticas paredes de mi coño se enfundaban a la gorda polla, rodeándola y abrazándola con fuerza- si lo cree necesario para la... mmmnn diooss... explicación y Vd., cree que...mmmn... sería necesario que Don Enrique me bombeara un pocoooo...mmm... por mi no hay problemaaaaa... si es que Vd., lo estimaaaaa...mmmnnnn...como tal... por el bien de la claaase...

La cara de "El Cabeza de Pene" era toda satisfacción al comprobar cómo estaba suplicando que se moviera con aquella gruesa tranca en mi dilatada cueva. La de Antonio, en cambio, era de estar completamente seguro y convencido de que lo que estaba suplicando es lo que iba a pasar si bien se reflejaba una leve duda en su maléfico semblante, una incierta e imprecisa expresión en su fisonomía que me hizo extremecer mientras sentía la ancha verga del chapero expandir mi intimidad permaneciendo impasible e inamovible...

Vaya... la PUTA quiere que se la FOLLEN aquí. No se conforma con haber permitido todo lo ocurrido sino que además quiere que se la trajinen. Vaya, vaya. ¡Bien! ¿Y supongo que también querrás alcanzar el clímax, verdad?

Yoo... yo... haré lo que Vd., quiera que haga –Le contesté manteniendo la postura con las dos plantas de los pies firmemente apoyadas en el pecho del puto y sintiéndome completamente llena de polla- Haré...mmmn... cualquier cosa... lo que quiera... todo lo que quiera...

¡Muy bien PUTA, muy bien!. Asi que harás todo lo que se te diga ¿verdad? –asentí mientras se reía el chapero y los chavales mantenían un silencio de ultratumba- Pues pídeselo, pídele al Sr. Enrique que se mueva... pero hazlo como lo hacen las putas sumisas como tú... ¡vamos!

Mmmm... Doon Enrique...deme fuerte en el coño... ¡arrasqueme el conejo con su enorme polla porque ya no puedo más sin que me folle! Por favor... jódame...mmmnnn... ¡reviénteme toda!.. ¡no aguanto más sin que me follen!

Jejejejeje claro putona, claro –dijo el chapero- te voy a dejar el coño más ancho que la boca del metro... tomaaa... jejeje... ya lo veráas...¿te gusta eh, guarrona? mmnnn ooooh ¡joder cómo lo aprietas! ¡Qué rico lo tienes zorra!

Bueno, bueno –continuó diciendo Antonio como si nada- esto nos da la oportunidad señores, de que puedan todos Vds., comprobar los cambios que se produce en una mujer, bueno lo que tenemos aquí hoy es una PUTA jejejejeje –risas nerviosas en todo el aula- pero al fin y al cabo también, una mujer, un ejemplar de hembra impresionante como pueden ver la cual nos va a mostrar los cambios corporales que se producen durante la experimentación del orgasmo. Esto, no estaba previsto de antemano, pero en fin, puede ser una buena ocasión para poderles ilustrar unos cuantos puntos de sumo interés. Estooo, ¿PUTA?

Mmmmmnn... oooohhnnmm.. síiiii... mmmnnnn... síii –dije con un hilillo de voz mientras me bombeaba el chapero- ¿pro..profesor?

Quiero que no te contengas y que cuando llegues al clímax nos lo digas a todos ¿Has entendido?

Síiii... siii oooooohhhhh...sí –contesté completamente de acuerdo con la cuestión de no contenerme-

Bien, decíamos poco antes de esta vicisitud que con esta postura se lograba una profunda y total penetración, sin embargo, existe una variante más extensiva de la misma que consiste en poner los pies de la dama, en este caso PUTA, en los hombros del hombre –en este momento el chapero me subió ambos pies a sus hombros apoyándo mis pantorrillas en ellos y sintiéndole aún más dentro- El grado de inclinación se alza entre dos y tres grados más contribuyendo a una penetración, aún si cabe, más extensiva y altamente recomendable para dejar embarazada a nuestra pareja... jejeejeje... Quique... puedes correrte dentro de la PUTA si es que así lo deseas...la PUTA no toma medidas y desea que la preñen... además debe de estar a punto de ovular si no lo está haciendo ya... ¿Estás ovulando ya, PUTA?

Ooooohh... yooo... no se... es probable peee...roooooommnn...noo lo per...miii...aaaaahh... taaa por favor!

¿Verdad PUTA que quieres verte llena de su simiente? ¿Verdad que quieres que te llene toda?

(¿Quieres que me mueva más deprisa?) –me dijo en un susurro el calvo.

¡Noo!.... ooohh... nnoo... eso... mmmmmmnn ooooohhh ¡sí dame más fuerte! –intenté contestar entre embestida y embestida del puto que me estaba llevando al límite de la locura y el placer, con una negación ante la posibilidad que se corriera en mi coño y con una afirmación a la pregunta velada de este último si quería o no que se moviera más deprisa-

Bien, eso está muy bien –continuó diciendo Antonio pensando que había aceptado el que me regara el coño- Así podre ilustrar un temilla... Ya lo has oído Quique, si te apetece córrete dentro que la PUTA lo desea así.

(Noo por favor no te corras dentro que podrías preñarmeeee ooohh te lo su...plicooooohhhh) –le susurré en voz baja-

Jejejejeje tranquila nena, soy un profesional –dijo el chapero- tu disfruta...

Esta clase, ha variado ostensiblemente como pueden comprobar todos, sin embargo, -dijo "El Profesor"- como he dicho antes no desaprovecharé la ocasión que el destino nos depara para relatarles, con este soporte "multimedia" sin precedentes, un tema de vital importancia como son las fases de excitación de nuestra compañera por medio de esta PUTA, aquí presente. La excitación de la hembra no es más que la consecuencia directa de una estimulación física o psicológica por medio de un contacto físico directo, por medio de la vista o incluso del olfato aunque también, el pensamiento, las emociones y especialmente las fantasías de cada persona juegan un papel importantísimo en la fase de excitación. Esta fase tiene su primera manifestación a los 20 o 30 segundos después de ejercer un conjunto de estimulaciones y, normalmente, incluso la propia hembra no se da cuenta de ello en un principio pues lo que sucede es una microlubricación del canal vaginal producido en toda la superficie de las paredes de esta que provoca la percolación de un fluido altamente lubricante en un proceso llamado Trasudación...

"El Profesor" continuaba impasible con su clase, caminando de un sitio a otro, con la vara en la mano, mientras el chapero me daba fuerte en el coño y se oían mis jadeos de placer a cada embestida que me daba mientras yo contemplaba cada uno de los rostros de los chavales, excitados, lascivos, cargados de deseo y de placer contenido, viendo cómo a pocos metros de sus impúberes y adolescentes ojos se estaban follando a una hembra que, a bien seguro, sería durante muchos años objeto de húmedos y reveladores sueños eróticos...

La secreción –continuó con su arenga- se presenta en forma de pequeñas y aisladas gotas que poco a poco bañan la totalidad del canal vaginal. De aquí que, la mayoría de las mujeres, no noten una excitación en los primeros momentos de ella ¡A pesar de que con un único beso esta ya comienza!. La cantidad, olor y sabor de estos fluidos varía de una mujer a otra, aunque este es un punto en el que no quisiera entrar como ya pasó en la última clase...

(¿Qué clase es que ya has estado antes aquí nena?) –dijo el chapero parando un momento en voz baja-

Oooommmnn... no... sigue no pares... una...vez sólo ¡oooooooooohh!!!!!! –grité volviendo el calvo a martillearme con "Enriquito"

¡Sabía que eras una buena fulana! –exclamó en voz alta-

¿Cómo dice Quique? –dijo Antonio, fastidiado porque le habían interrumpido con la explicación-

Nada, profesor... que me decía aquí la PUTA que quería cabalgarme...

¡Ah, bien! ¡Magnífico! Así podré ilustar mejor lo que tengo que decir, adelante por favor cambien de postura... ¡Un momento! PUTA, siéntate en la mesa, apoya tus pies en ella y separa bien las piernas... ahora podrás seguir follándotela Quique... será sólo un momento.

Por supuesto profesor, lo que Vd., diga. –dijo solícito como un corderito el calvo-

Mientras tanto yo, fastidiada por haberme quedado sin la polla que me estaba llevando al borde del orgasmo, me senté en la mesa tal y como me había dicho "El Profesor" que hiciera. Muchos de los chavales se estaban frotando por encima de sus pantalones las pollas, esto se iba a ir totalmente de las manos...

Bien señores, como observarán Vds., -dijo Antonio poniéndose a mi lado y señalando con la punta de la vara la abierta y ensanchada entrada a mi cueva, ya me temía lo peor- La vagina es un tubo musculoso hueco que se extiende desde la abertura vaginal... ¡aquí! - ¡Flis! ¡Pedazo de puerco! Varita hundida un par de centímetros en mi cueva- hasta el útero - ¡Uh!, exclame ante la abrupta entrada de la vara unos 7 u 8 centímetros más dejándola allí, clavada y sujeta en el aire por mi excitado coño. Eso era humillante y totalmente vergonzoso, la vara se mantenía sólo por la fuerza que ejercían mis músculos vaginales para retenerla- La vagina de una mujer tiene de 8 a 12 cm de longitud normal, en un estado de reposo. Al tener esta paredes musculares, se puede dilatar y contraer dependiendo del grado de excitación en la que se encuentre la mujer pudiendo incluso aumentar de tamaño entre 2,5 o 3 veces más la longitud normal del canal vaginal de la individua en cuestión. Esto supone que hay mujeres con mayor o menor capacidad para poder albergar en su interior diferentes tamaños de penes. Este canal vaginal es un elemento diferenciador de cada hembra, tanto en el número de mucosas que generan la secreción a lo largo de ella - ¡Fliiiisss! Varita fuera de mi coño- como la capacidad, disposición y calidad de los músculos que la conforman. Aquí, en el caso concreto de nuestra PUTA, está completamente constatado de que tiene una capacidad extraordinaria no sólo para mojarse –dijo esto último pasando dos de sus dedos por la vara que poco antes había sostenido con el coño para mostrar una abundante secreción transparente que la embadurnaba- sino también una asombrosa configuración natural de sus músculos vaginales que la permiten, en un estado de excitación, albergar penes pequeños como pudiera ser por ejemplo esta vara o realmente grandes , como es el caso aquí de nuestro demostrador Quique o inclusive, objetos verdaderamente colosales y voluminosos como la pata de la silla ¿recuerdan verdad?

¿Pata? ¿Pata de la silla? –dijo el chapero confuso- ¿Qué pata?

Así de esta forma, los músculos de esta PUTA, la caracterizan y la distinguen de cualquier otra debido a que tiene una asombrosa y rápida capacidad de adaptación a cualquier cosa que ose penetrar a esta ZORRA. Prueba evidente de ello –continuó Antonio ignorando la pregunta de "El Cabeza de Polla"- es el músculo constrictor de la vulva... aquí... observen... - ¡Ala ya estaba el señor pasándome la varita de los huevos alrededor de mi coño! Pedazo de cabrón...- el "tunica muscularis vaginae" y el nervio dorsal del clítoris... aquí... ¿lo ven?... especialmente desarrollado. Bien, PUTA puedes cabalgar a Quique, ¿eso es lo que querías, verdad?

Yo no había dicho al puto que quería cabalgar sobre su tranca pero en aquellos momentos estaba tan necesitada de algo con lo que conseguir mi orgasmo que todo me daba igual. Estaba casi convencida de que necesitaba sólo un par de minutos de cabalgada para comenzar a correrme como una loca y experimentar un orgasmo detrás de otro... No dije nada, ningún gesto hice en un último y desesperado intento por controlar mi fuego desatado. Vi al chapero tumbarse de espaldas sobre la mesa con la gorda y oronda polla apuntando al techo sin la ayuda de sus manos, sus huevos varoniles contenidos en vastas bolsas colgantes, el enorme capullo, violáceo y brillante de mis fluidos perfectamente descapullado y ofreciéndose para ser follado. Sentí de nuevo la punzada del deseo. Un deseo que nacía desde lo más profundo de mi sexo que hacía que palpitara mi líbido con cada latido que daba mi corazón. Me acerqué al "Cabeza Polla" y le supliqué que no se corriera dentro, volviéndome a decir que era un profesional y que no era ningún cabrón insensible. Me subí a la mesa y mirando de frente al aula y dando la espalda al calvo me puse a horcajadas sobre "Enriquito". Sentí como la enome cabeza me rozaba la vulva y cómo mis labios menores volvían a abrirse para enfundar a la medida el contrahecho pene. Fui bajando poco a poco notando cómo el falo me penetraba y expandía el interior a su paso y cómo poco después mi funda apretaba su regalo, abrazándolo, ciñéndolo y comprimiéndolo con fuerza. Aquella sensación era algo que me había ocurrido alguna otra vez en mi, hasta entonces, breve y escasa vida sexual, una sensación, casi una certeza de que las riendas de mis actos ya no residían en mi voluntad. No podía o no sabía controlar los movimientos de mi vagina cuando esto comenzaba ocurrir. Sabía que en brevísimos instantes y acompañando mis movimientos de subida y bajada, mi coño, por su propia voluntad, masajearía interiormente la polla que albergaba en una búsqueda por obtener su premio. En pocos segundos fui consciente de que ello supondría, casi con total seguridad, que el chapero fuera incapaz de contener su descarga en mi interior. Era un riesgo elevadísimo pues, como había dicho Antonio poco antes, estaba a punto de entrar en los días más fértiles de mi ciclo. Escasas horas me quedaban para ello pero, aún así, tendría unas altísimas posibilidades de quedar en cinta. Estaba pensando todo esto cuando sentí cómo mi clítoris reposaba directamente sobre los enormes huevos del calvo. Plenamente excitado, libre de su capuchón protector, latente de un deseo irrefrenado. Me quede allí, íntegramante clavada, sin moverme, sin actuar, en un intento de tomar de nuevo el control de la situación comencé a respirar profunda y lentamente, mis inflamados globos se mostraron a todos sugerentes y armónicos con la relajada respiración que mi voluntad ejercía sobre mis pulmones. Mis manos se apoyaron en las rodillas del chapero y miré hacia atrás para decirle en un impercectible susurro:

(Por favor... mmn... te suplico que no te corras dentro... mmnn...me... me lo prometes?)

(Te he dicho que soy un profesional... pero ¡joder! ¡Qué estreha estás ahora zorra!) –dijo el chapero sintiendo cómo mi coño le estaba apretando-

Bien... –dijo Antonio continuando impasible con su explicación pero manteniendo una maquivélica media sonrisa como si hubiera oído nuestras últimas plabras y que hiciera que se me helara la sangre- Como véis la PUTA va a cabalgar sobre Quique. Esta postura ejercida por ella, confiere a la hembra un control total sobre la situación. El ángulo de penetración puede ser variado por esta a voluntad, la profundidad exáctamente lo mismo y la velocidad, ritmo y diversidad de movimientos ascendentes, descendentes o giros sobre el pene recaen completamente sobre la mujer que adopta esta postura... ¿Qué ocurre? ¿No cabalgas?

Nooo... yooo... es... toy –intenté responder cuando estaba logrando controlar mi respiración-

¡Cabálgale! ¡Vamos bombea! Quiero que tú te corras, quiero demostrar los cambios que se producen en el orgasmo y quiero que digas cuándo comienzas a correrte... ¿Entendido?

¡Oh Dios!..sí, lo he entendido –dije con miedo a perder el control de mi coño- Mmmmnn oooooohhh... mmmnnn uuuuh – comencé a gemir iniciando unos pesados y torpes movimientos sobre la polla del calvo- ¿Le... vale aaaaaahh...asíii?

Sí, perfecto. Haz lo que quieras pero córrete y avisa antes de que te venga el osgasmo y tú Quique, lo dicho, si quieres puedes preñar a la PUTA que ya ves que a ella no le importa Jejejejejejeje

Comencé a moverme de forma lateral sobre la polla que me llenaba en un intento de darme más tiempo para tomar el control de la situación. Sentía cómo mi coño se expandía y se acomodaba a mis movimientos convenientemente y cómo las paredes laterales de mi canal se tensaban ante la presión que ejercía la gruesa polla sobre ellas. Poco después deslicé mis manos hacia atrás apoyándolas en la mesa e inclinándome un poco comencé a moverme lentamente hacia delante y hacia atrás. Observé como mi coño enguantaba milimétricamente el grueso pollón y las marcas brillantes que dejaba sobre este debido al constante y abundante zumo que estaba destilando. Lenta, cadenciosamente, me movía sobre la polla acompasando y centrándome en mi respiración para ganar tiempo y asegurarme el control de la follada...

Te gusta sentir un buen pene metido en tu vagina ¿verdad PUTA? –dijo Antonio-

Mmmmnn... síííí...me...mmmn...gustaaaahh...muuuchooooohh

Tienes suerte, Quique es muy conocido por su peculiar pene, podrás cabalgarle hasta que termine la explicación aunque ten cuidado con tus actos PUTITA, también Quique es muy conocido por la cantidad y la calidad de su semen en los bancos de esperma, ¿verdad Quique? Jejejeje. Bien señores, mientras nuestra extraordinaria PUTA consigue su primer orgasmo les explicaré a todos Vds, unas cuantas cosas de interés al respecto. Las mujeres tienen la grandísima suerte de poder experimentar en su vida sexual tres tipos diferentes de orgasmos. Sí, así es, tres tipos diferentes los cuales dependen en gran medida de la zona erógena concreta que se esté estimulando. Por un lado, está el orgasmo de clítoris. Es el más común experimentado por la mujer, el más breve pero no por ello menos intenso. Suele prolongarse hasta un máximo de unos 10 segundos con 6 u 8 contracciones involuntarias seguidas en la vagina si bien esta duración varía de unos orgasmos a otros y es que, claro está y sobre todo para la mujer, no existen dos orgasmos iguales. Como su nombre indica, esta clase de clímax se origina en el clítoris, apéndice sexual olvidado y poco conocido por los hombres o mujeres inexpertos o necios, que existe sólo y exclusivamente para proporcionar placer. Los orgasmos clitoriales no sólo se obtienen por medio de una estimulación directa del mismo sino que la mujer excitada puede obtenerlo por medio de la estimulación de cualquier zona erógena, esto es, senos, períneo, axilas, pies... y la mujer debe, aunque esto no puedo certificarlo por mi propia experiencia obviamente, de focalizar esta clase de orgasmo en la entrada y alrededores de la vulva, a excepción de las contracciones reflejo experimentadas en el canal vaginal. La mayoría de las mujeres obtienen muy rápidamente esta clase de orgasmos estando convenientemente estimuladas y pueden conseguir entre 2 o 3 orgasmos seguidos de este tipo. Esto último no ha de confundirse con las mujeres multiorgásmicas. Este tipo de mujeres es muy raro el encontrarlas y son aquellas que pueden experimentar al mismo tiempo, repito, al mismo tiempo, uno o varios orgasmos sucesivos de tipo clitorial y uno o varios orgasmos de tipo vaginal. ¿Verdad PUTITA? Tú sí que sabes a qué me refiero ¿verdad?

Mmmmmnn ... yoo...mmmnnn –intenté contestar algo a la pregunta si bien nada coherente me salía ya de la garganta en tanto continuaba un poco más rápido con mis vaivenes alternándolos con otros de tipo giratorio sobre el enorme falo que tenía entre las piernas- es... sí....ooooommmm... es... aaalgooo...

Déjalo PUTITA, déjalo, no te esfuerces y sigue a lo tuyo rica. Sí señores, así es, aquí la PUTA es una de las privilegiadas que bien estimuladas se las puede definir como puramente multiorgásmicas. Bien, hecho este inciso, debemos continuar por los orgasmos vaginales. Como su nombre indica estos se originan en la vagina y sólo se producen por medio de una penetración del canal vaginal, esto es, por una estimulación directa del mismo. A pesar de que normalmente toda relación sexual tiende a una penetración no todas las mujeres han podido experimentar un orgasmo de este tipo. Para que la hembra pueda obtener uno fácilmente debe de adoptar cualquier postura o pose que permita una penetración profunda, como cualquiera de las que hemos visto anteriormente o incluso si la mujer está lo suficientemente preparada, esta misma que está mostrándonos LA PUTA. Estos clímax son más intensos que los clitoriales y duran aproximadamente de entre 12 a 18 segundos con contracciones internas mucho más fuertes, profundas e intensas que las vividas por clímax clitoriales y en grupos de contracciones de entre 8 y 12. La tembladera general del cuerpo es involuntaria e inevitable. Cuando la mujer experimenta uno de estos orgasmos siente la necesidad de no dejar de ser penetrada o de ser penetrada, aún, de una forma más profunda. Concretamente es así como sucede ¿verdad PUTITA?

Yooo...ooooooohhh... síi... ¡Oh!.. ¡Qué polla!... mmnnn...síííí...

Ya estaba, había perdido ya toda posibilidad de alcanzar un orgasmo controlado y ya estaba comenzando a botar sobre el pollón que tenía enterrado en el coño hasta los mismísimos huevos. Mis tetas se movían cada vez más rápido en clara armonía del ritmo de la follada que estaba imprimiendo y contemplé cómo algunos de los alumnos de las últimas filas estaban masturbándose con la escena que se les estaba ofreciendo. Mi líbido fue creciendo por segundos hasta que noté la terrorífica sensación de que mi coño había tomado el control de la follada. Las paredes vaginales que ceñían el mazacote penetrador comenzaron a masajear por su cuenta y riesgo toda la entera longitud de la polla insertada independientemente de los movimientos de bombeo, cada vez más rápidos, que imprimían mis caderas y mis piernas, ahora firmemente apoyadas en la superficie de la mesa. No podía parar, debía obtener cuanto antes el orgasmo que todo mi cuerpo pedía a gritos y debía hacerlo lo más rápidamente posible con el único fin de que el chapero no tuviera demasiada estimulación y no pudiera contener el rio de su eyaculación en mi interior. Debía confiar en la capacidad de aguante del tío y también, por qué no decirlo, de su buena voluntad...

Parece que nuestra PUTA está gozando de lo lindo señores- continuó diciendo Antonio- Bien, por otro lado y en último extremo ya, tenemos el orgasmo que se produce como consecuencia de una estimulación directa del Punto G, también llamado orgasmo G...

Aaaaaaaahhh... aaahhh... ¡Qué gusto Dios!... Aaaaah –gritaba yo totalmente alienada por el placer y en búsqueda del orgasmo que pudiera calmar mis fuegos-

¡Zorra cabrona! ¡Deja de hacerme eso con el coño joder que no me controlo! –dijo el chapero-

... este tipo de orgasmo es difícil de alcanzar por medio de un coito normal debido a la posición que tiene este punto. Al estar situado en la pared frontal de la vagina, si el miembro varonil no presenta una disposición hacia arriba del pene, esta estimulación directa sobre el G no se hará efectiva, sin embargo, existen una serie de técnicas posturales para poder alcanzar este en una relación de pareja. Es por medio de los dedos con lo que se puede obtener, con una mayor facilidad este tipo de clímax...

Aaaaaaahhh... ¡Dios! ¡DIOS!... ¡Me voy!.. ¡me voy a ir profesor! ¡Me voy a correr! – grité sintiendo los preliminares de mi orgasmo en tanto brincaba encima de la polla y mis paredes vaginales seguían haciendo lo propio con la tranca que contenían-

¡Ah, puta! ¡Qué me haces! ¡Qué me haces!- gritó el calvo-

... ¡Magnífico! Bien, observen todos Vds., señores los cambios momentáneos que se producen durante el orgasmo- en este momento "El Profesor" volvió a coger la vara mientras yo seguía botando en la tranca y se iniciaba un orgasmo de película-

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhh... me corrooooo... me estoy coriendoooooooooo

Tomen nota de las mamas –dijo señalándolas y rozando a estas mientras continuaban bailando al son de mis brincos- Observen, si pueden claro, el tumecimiento de los pezones y...

Aaaaaaahhh jooooder ¡Qué fuerte es! –exlamé-

¡Joder tía me vas a sacar la leche jodeeeeerr! ¡Deja de hacerme eso con el coño so puta! –dijo el chapero-

... el ligero enrojecimiento general de la piel y la sudoración de esta, como ven es evidente. Observen la hiperventilación pulmonar producida obteniéndose nada más y nada menos que más de 5 metros cúbicos de aire por inhalación producida y el ritmo cardiaco en un registro cercano a las 180 pulsaciones por minuto lo que se refleja también en la tensión arterial sistólica que aumenta de improviso de 30 a 80 mm-hg y la diastólica de 20 a 40 mm-hg...

Aaaaaaaahhh Diooooooooooss!!!!! ¡Otro! ¡Otro más! Aaaaaaaahhhh jodeeeeerr! ¡Me viene otroooooooooooo! Aaaaaah –grité experimentando otro al tiempo que aún no se había acabado el primero que estaba aún teniendo-

¡Vaya! Parece que la PUTA –continuó "El Profesor"- nos va a deleitar con una serie de orgasmos múltiples. ¡Expléndido! ¡Mejor imposible para nuestros fines señores! Acérquense los que puedan a la PUTA acérquense vamos deprisa que a pesar de ser varios no duran toda la vida señores!

Los de las primeras filas se acercaron a la mesa haciendo un apiñado semicírculo a mi alrededor a apenas un metro o metro y medio de nosotros, en tanto "El Profesor", en el centro del semicírculo, comenzó a señalar, y de paso tocar y enzarzarme aún más si cabía en mi excitación, con la varita de los cojones, conforme iba el cabrón de él explicando. Debido a los botes que daba era algo difícil pero el tío se las apañaba bastante bien en conseguir su objetivo "didáctico"...

Observen todos la rigidez de la cara superior del bulbo fibroso dorsal del clítoris... aquí... sííi..(!Flis!) que enlaza directamente con el nervio dorsal del clítoris completamente estirado y expuesto a cualquier roce o estímulo externo para poder continuar perpetrando el orgasmo y por otro lado vean el músculo constrictor de la vulva completamente tumefacto y congestionado por el inmenso flujo sanguíneo y lo mismo...

¡Aaaaaaaaahh! ¡Dios que polla! ¡Aaaaaaaahh! ¡qué gustazooooooo!!

¡Para cabrona! ¡Para! –gritó "El Cabeza de Pene" dándome unos azotitos en el culo-

...ocurre –continuó Antonio- con el esfínter anal, lástima que en esta posición no podamos apreciarlo, el cual experimenta una serie de placenteros espasmos debido a las contracciones de la plataforma orgásmica. Jejejejejeje Impresionante ¿verdad señores?

Aaaaaaaahhh!!!!!!!! ¡Por mi madre que me viene otroooooooooooooooooooooooooooo!! ¡Oh Dios Santo! Ooooooooohhh sí... ¡si! ¡siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!...

¡Zorra estúpida! ¡Salte! ¡Salte que me corro! ¡Joder esto es impresionante! ¡No puedo más! –exclamó el chapero entre convulsiones- ¡joder PUTONA qué cojones me haces con el coño que me estás ordeñandooo!

¡Sí! ¡Sí! ¡Fóllame! ¡Fóllame! Aaaaahhh que fuerteeeeeeeeeeeeeeeee... aahhhh

Bien observen las fuertes contracciones del cuerpo de LA PUTA completamente involuntarias y fortísimas, clara evidencia de un fuerte orgasmo vaginal que como ya les he dicho antes a todos Vds., hace que la hembra que lo experimente desee con toda su alma que la continúen penetrando y que no pare jamás el bombeo o incluso que la penetren aún más profundamente de cómo lo estén haciendo...

¡Ah! ¡Joder PUTA me voy a correr! ¡Salte ya joder! ¡Salte yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Aaaaaaaaaaaahhhhhhhh ¡Joder me estoy yendoooooo! Aaaaahhh!!!

¡Ah!¡Dame más! ¡Más! ¡Más!... aaaaaahhh...Dioosss ¡Te estás corriendo! ¡Cabrón me prometiste que no lo harías!... ¡Aaaaah! ¡Sí! ¡Más! ¡Cabrón te estás corriendo!

Jajajajajajaja parece que Quique no ha podido aguantar la sexualidad de LA PUTA –dijo "El Profesor" Jajajajajaja ¡Ay Quique Quique! ¡Te ha superado la guarra esta! ¡Te ha ordeñado! Jajajajajaja

¡Para zorra! ¡Deja de botaaaar guarraaaaaaaaaaa!

Esto supera todos los planes... ¡Magnífico! Tenemos una gran suerte –dijo Antonio- ¡Márquez, acerque aquí esa probeta de ensayo!

¡Sí profesor! –dijo el tal Márquez saliendo disparado hacia la repisa derecha del aula-

Continué brincando unas cuantas veces más, hasta que sentí cómo remitían la intensidad de los orgasmos experimentados. Noté mi vulva y mi vagina mucho más resbaladiza de lo habitual debido a la corrida del calvo. ¡Cielo Santo! ¡Había permitido que se corriera dentro! ¡Había consentido que eso pasara habiendo tenido la oportunidad de impedirlo! ¡Me había advertido que iba a correrse y yo continuaba botando encima de su polla como si nada! ¡Dios mío! ¿En qué perra salida me estaba convirtiendo? Estaba en pleno proceso de ovulación y había permitido que me inseminara un chapero que además se dedicaba a vender su semen a los bancos de esperma. ¿Es que había perdido el juicio? ¿A qué se debía toda mi actitud?

A pesar de que mis orgasmos habían cesado, mi vagina continuaba masajeando de forma intermitente la oronda polla que poco a poco iba perdiendo dureza, aún clavada en mi interior. En aquel instante, Márquez llegó con la probeta que le había encargado traer "El Profesor" y este, haciéndome entrega de la probeta, me dijo que retirara mi coño de puta de la polla de Quique ¿Qué es lo que pretendería ahora de mí ese desgraciado?...

Quita tu coño de PUTA de donde estás sentada. Toma...

¿Qué es lo que quiere ahora? –dije desplazándome hacia un lado y deshaciéndome de la polla que poco antes abrazaba mi coño-

Aquí mismo, en la mesa, para que lo veamos todos. Ponte en cuclillas, expulsa el semen y recógelo con la probeta. Si no te saliera ayúdate con los dedos si no quieres que se me ocurra hacer otra cosa...

Yo...

¡Vamos guarra! ¡Quiero ilustrar lo que he de decir ahora!

Me puse en cuclillas, apoyando mi trasero en los talones y separando las rodillas, sujeté el achaparrado tubo de ensayo con una mano y acercándolo a la entrada de mi gruta hice fuerza con los músculos vaginales en un intento de depositar el semen vertido en mi coño dentro del tubo. A los tres segundos salió un espeso cuajerón de esperma y poco después otro...

Bueno, señores, mientras la PUTA intenta sacar de su vagina el semen depositado en ella he de decirles que el orgasmo masculino, como bien deben de saber todos Vds., naturalmente y al contrario del femenino, no es continuo sino espasmódico remitente. El primer y segundo espasmo placentero son los más fuertes y tienen como fin expulsar el semen lo más lejos posible para poder proveer de esperma lo más profundo de la vagina y asegurar la fertilización de la hembra en la medida de lo posible...Continúa PUTA viértelo todo en la probeta... eso es así, haz más fuerza y no derrames nada fuera... muy bien continúa... Bueno, decíamos que estos dos primeros "disparos" son los más fuertes y normalmente siguen otros 6 o 7 más en los cuales se va menguando la cantidad eyaculada de una forma inversamente exponencial. La primera y segunda eyaculación pueden llegar a una velocidad inicial de entre 40 a 45Km/h y alcanzar una distancia de 2m, como ven, la naturaleza trata de asegurarse de que estas primeras "andanadas" llegan lo suficientemente cerca del óvulo femenino como para poder fecundarlo. ¿Qué tal vas ZORRA?

No... no... me sale más... no... –contesté aterrorizada ante las consecuencias que podía haberme acarreado mi líbido-

Maldita sea...-dijo "El Profesor haciéndole un gesto al fulano- a ver Quique... (¡Flis!)

¡Uh! –exclamé dando un respingo-

El dedo medio del hijo de puta del calvo estaba metido en mi coño hasta el mismísimo anillo y escarbaba en él en búsqueda de la simiente que me había echado. En cinco segundos de prospección lo retiró y comenzó a salir de entre los labios de mi vulva tres o cuatro cuajerones más de la espesorra y blancuzca secreción íntima del fulano que fueron a depositarse al fondo de la probeta. El cabrón de él me había echado una buena cantidad de leche...

Jejejejeje ¡Muy bien, eso está mejor! –exclamó Antonio- una eyaculación normal se encuentra entre 1,5ml y 4ml de semen conteniendo una participación de espermatozoides activos que varía entre los 50 y los 120 millones por mililitro de simiente expulsada...

(Aaaaaaaahhhh ...mmnnn) –susurré sintiendo cómo volvía a meterse en mi cueva el dedo del calvo bastardo en búsqueda de más leche-

...jejejejejeje en el caso de Quique, estas cantidades difieren bastante pues él normalmente tiene unas eyaculaciones de unos 9ml y lo más asombroso de todo es que su semen, de una calidad excelente y que hace que sea periódicamente requerido por los bancos de esperma, llega a la admirable y prodigiosa cantidad de 170 millones de espermatozoides por mililitro eyaculado. Jejejejeje PUTITA, esto que estoy diciendo debería de incumbirte... fíjate lo que hay ya en la probeta... 6ml... calcula tu misma las consecuencias de tus actos, haz cábalas de tu locura...

Cerdos cabrones, para ellos era sólo un objeto de exhibición y demostración, una cosa, algo con lo que podían jugar a su antojo, algo que podían usar para el alcance de sus fines, un juguete, una diversión. Me sentí humillada, vilipendiada e insultada en lo más profundo de mi ser, como mujer, como persona, como ser humano. Vi la cara de "El Profesor" maléfica, brabucona y envalentonada, sabiendo que nada podía hacer para poder impedir mi sumisión y mi total acatamiento a sus pérfidos y sucios deseos. Sentí cómo el chapero volvía a enterrarme esta vez, dos dedos, hasta el fondo de mi aún excitada vagina para intentar sacar de él más semen, como si fuese un recipiente cualquiera del mismo, escarbando, explorando y oradando una vez más los sensibles pliegues de mi expuesto sexo. Sentí cómo se derramaban unas primeras lágrimas de mis ojos y cómo se deslizaban estas, flemáticas y parsimoniosas por mis mejillas y comencé a sentir... sentí... ¡Dios Santo! Sentí placer. Sí, placer, un placer que me recorrió como un fulminante e inenarrable rayo a lo largo de toda la espina dorsal que hiciera que se me erizara toda la piel de mi cuerpo, un placer que hizo que mis pezones volvieran a mostrarse sugerentes e insinuantes, duros y rígidos como el granito, un deleite y un goce que volvía, para sorpresa y admiración de todos, a mostrar en grado sumo mi inflamado e inhiesto clitoris, una indescriptible e inefable fruición de placentero regodeo recorrió todas las partes de mi voluptuoso y sensual cuerpo originándose en las profundidades de mi sexo para estallar en una cascada de espasmícos movimientos a lo largo y ancho de mi libidinosa vagina... estaba sintiendo, increíblemente, otro orgasmo...

¡Aaaaaaaaaaaaah!...¡Dios!...ooooohh jooodeeeeeerrrr me estoy... me estoy...corriendooooooo... aaaaaaaaaaahhhhhhhhhhh

Jajajajajajajaja ¿Increible, verdad? –dijo Antonio- como véis esta es una PUTA muy, muy especial. Aunque habría que decir que tiene alguna ayudita... jejejejeje ¿verdad ZORRITA? Una pequeña ayudita... En fin, LA PUTA se está corriendo otra vez como están viendo todos Vds., salvo que esta vez es un tipo de orgasmo mucho más... intenso, más profundo, más salvaje. Este es un orgasmo de tipo G...

Aaaaaaaaaaaaaaaaahhh ¡Dios Míoooo Diooooooosss!!! Aaaaaaaahh me vais a mataaaaarrr!!! –grité echando una increíble cantidad de flujo que manaba a chorros desde las profundidades de mi coño, salpicándo a los alumnos que se encontraban más cerca del corrillo y bañando literalmente la mano y el brazo del "Cabeza de Polla" en tanto este continuaba masajeándome con los dedos profundamente metidos pero arqueados hacia afuera-

...gracias a la técnica que está ahora usando nuestro fiel demostrador Quique –continuó diciendo Antonio entre espasmódicos goces míos y constantes e imparables masajeos del fulano- Los orgasmos G son más fácilmente alcanzables cuando se insertan los dedos en la vagina, arqueando estos sobre la parte frontal de esta y masajeando una zona de entre 2 a 4cm cuadrados... acuérdense todos de la postura del superhéroe de los cómic, Spiderman, cuando lanzaba sus redes al aire... ¡Esa! Es justo la postura que se ha de realizar para que la hembra experimente este tipo de orgasmo...

¡Aaaaaahhh! ¡Por favor para! ¡paraaaaaa!!.. aaaaaaaaaaaahhh... Dios qué fuerteeeeeeeeeeeeeeee!!!! –le grité al fulano entre eléctricas sacudidas de todo mi cuerpo mientras pensaba que iba a quedar deshidratada con todo el líquido que estaba expulsando del interior de mi vagina-

El orgasmo G, se caracteriza especialmente porque se produce la llamada eyaculación femenina... ya lo ven Vds.,.. es lo que normalmente en el mundo del sexo se conoce también por el nombre de "squirts". La lástima, es que no todas las mujeres están capacitadas para sentirlo pues de antemano es recomendable que la hembra esté previamente excitada y el que realiza la técnica debe de ser muy conocedor de la anatomía de la beneficiaria. Lógicamente, ¿qué mejor persona que una misma para poder lograrlo y tratar de experimentar?... Ya me entienden todos, ¿verdad?... ¡Basta Quique, es suficiente!

Sí, profesor. –dijo el chapero retirando los dedos de mi castigado coño-

Mientras "El Profesor" continuaba lanzando otra andanada de datos, cifras y conocimientos varios, yo permanecía en la mesa, tirada, desmadejada, hecha un ovillo y sintiendo aún pequeños orgasmos y convulsiones reflejas en la entrada de mi castigada cueva. Sentía una gran rabia interior al saber que había sido incapaz de contener mis fuegos, al saber que mi voluntad no había sido lo suficiente fuerte como para poder resistir la tentación de mis arrebatos sexuales y que todo ello me había llevado a una situación muy peligrosa y comprometida para mi futuro. El calvo podía perfectísimamente haberme dejado embarazada y la culpa de todo la había tenido yo pues podía perfectamente haber parado la cabalgada y haber seguido estimulándome yo misma para continuar con mis orgasmos, en lugar de eso, había decidido continuar, había optado por la opción menos inteligente por mi parte si bien era sin duda la opción más satisfactoria para mí desde el punto de vista del placer. Además de todo eso, mi vagina y mi líbido seguía, ante la más mera estimulación, reaccionando de una manera completamente positiva hacia el sexo. No me daba por satisfecha, no sentía plenas mis ansias de ser colmada y llevada de nuevo a un orgasmo imparable y satisfactorio. Pensé una vez más que todo aquello debía deberse en parte al preperado que me estaban suministrando. La dependencia que tenía hacia el sexo era algo ya, no solamente física sino también, algo mental. Por todo ello, haría cualquier cosa que "El Profesor" pudiera ordenarme porque, en realidad, mi cuerpo lo esperaba y mi mente lo deseaba...

Bueno ya han pasado cerca de 2 horas de clase –dijo Antonio dando paso al turno de preguntas- ¿Tiene alguien alguna duda que formular?

Bueno... yo... verdaderamente profesor... siento aún ciertas dudas acerca de la capacidad que pueda tener una mujer en poder... no se... retener un pene de cierto tamaño aunque... ¡bufff!! Visto lo visto –dijo un chaval al que reconocí como Cevallos- la verdad es que no se muy bien qué pensar...

Vamos a ver Cevallos –dijo tomando Antonio la palabra- toda mujer excitada tiene capacidad más que suficiente como para poder acoger cualquier pene en su vagina partamos de esa premisa. Eso, es algo que todos Vds., deberían tener claro, eso sí, hay algunas mujeres que por sus condiciones físicas pueden albergar en su interior tamaños de pene más grandes de lo habitual, como el caso de LA PUTA, aquí presente. Y otras que tienen una mayor capacidad para poder lubricar y en consecuencia ser más receptivas, como es el caso también de nuestra PUTA. La confluencia de ambas características en una sola mujer hacen de ella una hembra excepcionalmente dotada para el sexo. Es, en definitiva, una PUTA completa capaz de engullir, en un estado de excitación una verga considerable.

Sí claro... –balbució no muy convencido Cevallos mientras yo un poco más recuperada me reincorporaba de la mesa sentándome en ella-

Esa es una cuestión Cevallos que no debe preocuparle a Vd., lo más mínimo. Estoy convencido de que la PUTA estaría encantada de demostrarle que no debe tener ninguna duda sobre esa cuestión en concreto en cualquier otro momento. Bien, ¿alguna otra pregunta más caballeros?

¿Y porqué no lo demuestra ahora la PUTA, profesor? –dijo Gamboa- estoy convencido de que "Caballos" querrá participar en la experiencia...

Porque esto Sr. Gamboa –dijo Antonio- aunque es una clase inhabitual y poco ortodoxa no deja de ser eso, una clase y no un espectáculo barato de porno en vivo ¿entiende Vd., verdad?

Sí claro, profesor...

Bueno..., en cualquier caso... –dijo Antonio mirándome de reojo- si la ZORRA quiere demostrarnos una vez más su capacidad... con... la silla...por mí no hay problema.

¡¿Qué?! –dije sorprendida, una vez más-

¡Oh venga vamos PUTA! ¡Seguro que lo estás deseando! –dijo Antonio- además la otra vez te fuiste demasiado apresurada y sólo pudiste insertarte tres de sus bolas... seguro que puedes con todas ellas dentro... de hecho, estoy completamente convencido de ello y apostaría cualquier cosa a que lo consigues.

¿Alguien puede explicarme qué coño es eso de la silla? –dijo el chapero detrás de mí-

No te preocupes Quique, no te preocupes. Seguro que lo vas a ver ahora mismo, ¿verdad zorrita? Venga... estoy seguro de que puedes...anda toma –dijo "El Profesor" dejando un nuevo óvulo al lado de la mesa en donde estaba sentada- si quieres puedes usarle... te ayudará... jejejejejejejeje

Yo… ¿Cómo me dice eso?... ¿Ahora?... –dije aturdida y sintiendo aún cómo me palpitaba el clítoris por la excitación- y con una nueva "cosa" de esas esperándome encima de la mesa…

Si quieres lo usas y si no…tampoco te hará falta la lubricación extra que te proporcione el óvulo –dijo Antonio- Además, no dijiste que harías TODO lo que se te ordenara… pues ahora zorrita, te estoy ordenando que te metas la pata de la silla otra vez, pero esta vez tú solita, sin ayuda, y la quiero TODA dentro ¿me has entendido, verdad?

Aquello era el acabóse, el colmo de la humillación. Me sentía como una cosa, como un producto, como un objeto. Sentía el rubor acumulado en mi cara, la vergüenza anidada en mi alma, mi orgullo y mi dignidad pisoteados y aún así mi cuerpo… pedía más, ansiaba que lo siguieran explorando, anhelaba seguir experimentando más y más sensaciones, más orgasmos, más placer. Contemplé los expectantes y alterados rostros de los alumnos arremolinados en improvisado semicírculo a mi alrededor, el semblante colérico, cruel y malévolo de Antonio, frotándose las yemas de los dedos en un rictus nervioso de perversa y desalmada expectación, la faz hipócrita e incrédula del chapero… Todos, todos ellos estaban esperando la decisión mía, pues al fin y al cabo era eso, una decisión mía. Una orden que debía acatar, para bien o para mal. En aquella sesión me habían mostrado, me habían exhibido y expuesto en diversas poses para deleite o conocimiento del personal, me habían manoseado, palpado y olisqueado, me habían metido los dedos primero, luego la mano entera y luego la desproporcionada polla del calvo en el coño para ser follada de forma salvaje e inseminada y repleta de simiente en una espiral constante de excitación y consentimiento por mi parte. Sentía cómo las sienes me palpitaban de la ira y la impotencia de la que era objeto en ese momento y cómo la indignación de mi alma se enquistaba en lo más recóndito de mi ser para ser finalmente vencida por la líbido y la lujuria de mi voluptuoso y femenino cuerpo. El deseo, un apetito y una avidez extrema de sexo me recorría por entero, desde las puntas de mis pies hasta el último pelo naranja de mi cabeza. Contemplé mis pezones, excitados, espigados y vanidosos coronando unos pechos sensibles, henchidos, repletos y receptivos del más nimio roce, parangón y abanderado de mi insaciable deseo. El deseo, el deseo me invadía, el deseo me dirigía, el deseo me anulaba. Perladas gotas de sudor resbalaban por el canalillo de mis pechos, saladas y silenciosas lágrimas se arremolinaban en mis ojos, acuosas y húmedas secreciones de mi intimidad velaban la ébana mesa de madera… Contemplé una vez más el óvulo dejado por el taimado profesor, objeto de perversión, depravación y desenfreno. Blanco, oleaginoso y resbaladizo. Origen y principio del nacimiento de mi deseo, de mi lujuria. Lentamente, cogí el resvaladizo "preparado" que Antonio, no sabía ni cuando ni cómo, ya había previamente despojado de su envoltorio y acto seguido, levanté uno de mis pies apoyándolo en la mesa. Con parsimoniosa y nerviosa proximidad, acerqué con mis temblorosas manos el maquiavélico producto a la entrada de mi emputecida cueva y tras unos breves instantes de vacilación le empujé sin más hacia el interior de mi excitadísima vagina. Las flexibles y elásticas paredes vaginales acogieron al pequeño "embrión" como si de una nueva y pequeña polla se tratara, masajeándolo y apretándolo en un alarde de iniciativa y propia voluntad. Caí en la cuenta de que mi sexo continuaba manteniendo el control de la situación y que a nada que notara que algo lo penetraba, agarraría y masajearía toda la superficie del intruso, con el fin de exprimir la más exigua gota de zumo de la supuesta polla penetradora. Saqué los dos dedos con los que había empujado el resbaladizo óvulo hacia el interior de mi sexo, lubricados, engrasados y encharcados de mis rezumantes y continuos fluidos... No me hubiera hecho falta aquella nueva mierda en mi intimidad y, sin embargo, había consentido por mi voluntad la inserción de una nueva dosis de la incógnita sustancia. La cara de "El Profesor" era el reflejo de la dicha y el deleite y su sonrisa se tornó en mofa y desprecio hacia mi persona una vez más...

Jajajajajajajaja ¡Qué PUTA eres Mar! Jajajajajaja eres capaz ya de hacer cualquier cosa... ¡Bien caballeros, traigan aquí esa silla! ¡Parece que LA PUTA nos va a hacer finalmente una demostración "in situ"!

¡Enseguida profesor! –dijo el pelota de turno al que creí reconocer por el nombre de Donoso- Así, como la otra vez ¿verdad? –dijo queriéndola colocar boca abajo en el suelo y apoyada en la tarima como la otra vez-

¡No, no, no no! –dijo Antonio al pelota de Donoso- póngala apoyándola en la mesa, eso es así... ¡muy bien!, debe de ser ella misma la que controle la penetración... Y ahora ya que estás ahí siéntate en el respaldo para evitar que la silla pueda voltearse... ¡Ya ves, como premio tendrás una magnífica y privilegiada posición para contemplarlo! Bien PUTA, ahí la tienes, puedes comenzar la demostración ya.

Domoso puso la silla en la mesa apoyando el respaldo de esta en la superficie de aquella y dejando el asiento y las patas hacia fuera de un lateral de esta. Apoyó las rodillas en el respaldo y ayudándose de su propio peso hizo que la silla estuviera firmemente asentada en su apoyo. Yo, por mi parte, estaba como flotando, sin saber muy bien cómo y porqué había llegado a aquella situación mientras sentía cómo me palpitaba mi vulva por la excitación y el ansia de tener más sensaciones. Era como una máquina, una máquina insaciable de sexo que para poder sobrevivir requería cada vez de más y más orgasmos. Me puse en pie y me acerqué a las cuatro patas flotantes de la labrada y repujada silla. Las dos superiores quedaban muy por encima de mis caderas con lo que me concentré en observar las otras dos patas que quedaban justo un poco más arriba de estas, aunque no demasiado. Si me insertaba una de ellas, tendría que inclinar toda mi cintura, en un ángulo de 90º, para impedir que cualquiera de las patas superiores pudiera molestarme la espalda. En esto no habría mayor problema, el problema estaba en las dimensiones de la pata, como os acordaréis tendría más o menos una longitud de unos 27cm y un diámetro de unos 3, salvo en las partes cinceladas en las que el grosor máximo llegaría a los 5cm. La excepción dimensional del conjunto estaba en la última filigrana tallada, esto es, la que tenía forma de seta y que descansaba sobre el travesaño de la silla, mediría como unos 8 o 9 cm de diámetro y era completamente plana salvo una levísima curvatura de descenso. Supuse que esa, con lógica, no entraría dentro de los planes de "El Profesor". Tragué saliva y me puse delante de una de las patas, alcé la mirada y vi cómo todos estaban a la expectativa de lo que iba a suceder en breves momentos, algunos frotándose la pollas por encima de los pantalones, otros relamiéndose, otros pocos con los ojos derorbitados, asombrados y fascinados por la escena que iban a presenciar. Me incliné 90º abriéndome con las manos las cachas del culo y la vulva y me deslicé hacia atrás de una de las patas cuando sentí la punta de la primera peonza rozar mi ano...

Un poco más abajo zorrita –dijo Donoso que mantenía un expectacular primer plano de mis maniobras- ¡Por ahí está el culo! Jajajajajajaja

Quiero que te la metas por la vagina ZORRA –dijo Antonio resaltando el insulto- aunque si quieres puedes meterla por el culo dudo mucho que sobrevivieras al empalamiento que eso supondría por lo que, encarecidamente, te aconsejo hacerlo por donde te he ordenado...

Desde luego mi idea no era el insertarme la mierda de la pata por el culo, por supuesto, pero vi con ello que esta quedaba unos centímetros por arriba de la entrada a mi cueva lo que dificultaría notablemente la inserción. La solución estaba en elevar un poco los talones y ponerme levemente de puntillas para igualar la pata con la entrada a mi cueva por lo que poniéndome ligeramente de puntillas conseguí enfilar correctamente el inicio de la pata en mi coño...

¡Uuuuuuuhh! –exclamé poniendo morritos y sintiendo cómo la primera protuberancia de la pata, en forma de peonza, se abría paso hacia el interior de mi agujero-

Jejejejejeje ¡Magnífico! –dijo Antonio- Señores... vamos a ver en vivo y en directo la enorme capacidad que puede tener una hembra en albergar, sin demasiados problemas, un considerable tamaño de ¿verga? ¡Jajajajajajajaja!..., ¡bueno en este caso de pata jajajajajaja!,... en su interior... sí, eso es... así putita así...mmmnn...sí... venga... empuja más... ¡Perfecto! Ya tienes el segundo zumbel en tu coño...

Iba tan exageradamente caliente y mojada que apenas había notado que mi coño había asimilado y engullido en sus sedosos pliegues la primera peonza, la primera bola y la segunda filigrana de la pata en forma de peonza, justo hasta el límite insertado en la pasada sesión con la silla, ya tenía insertados más de 22 cm de dura madera cuando noté el inicio de la 4ª protuberancia, la segunda en forma de bola, y cómo se iba haciendo camino hacia mi hambriento coño cuando noté cómo la punta de la pata tocaba el fondo de mi vagina. Había tocado el cérvix del útero y si intentaba meterme más podría hacerme daño...

Yaaa... –dije atravesada por los 2/3 de la pata- ya está... ya no me cabeee mmmmnn...más...

¡Cómo que ya está! –dijo Antonio indignado- ¡Ni lo pienses que ya está GUARRA!. La otra vez llegaste hasta la tercera, ahora casi has engullido la 4ª y la quiero TODA dentro, ¿has oído PUTA? ¡TODA!

Está looocooo... ooohh... noo...no puedoo...me toca la matriz ya...

Sí puedes PUTA, si puedes... sólo tienes que estar más excitada para dilatar más tus músculos así que haz lo que quieras o puedas para conseguirlo si no quieres que mande a alguno de estos a que te empuje...

¡No! ¡Eso no!... oooohh...mierdaaa... ¿Qué es lo que quiere, que me folle de nuevo la pata no?

Yo ya te he dicho lo que quiero, simplemente quiero que te la metas TODA, si para eso tienes que follártela eso es tu problema, tú verás qué es lo que haces...

Ese maldito cerdo pretendía verme ensartada por semejante atrocidad de madera, me quedaba aún por asimilar totalmente la 2º protuberancia en forma de bola, la cual notaba cómo mis labios menores la envolvían parcialmente, casi ya hundida en el interior de mi vagina, como cinco o seis centímetros más de pura, dura y recta madera y... ¡Dios mío! ¿cómo era posible lo que pretendía hacerme ese desgraciado?... aún me quedaba... la seta.

Contemplé la rabiosa y colérica cara de Antonio y cómo esta se iba transformando en ira contenida tras el paso de los segundos ante mi pasividad, el miedo y el terror comenzó a ser más grande que el propio temor a lastimarme y opté por moverme a lo largo del palo. Al comienzo lentamente, noté cómo la segunda bola salía de su semienterramiento para dar paso a una sección de labrada madera, volví a enterrarme el listón y a sacarlo nuevamente un poco más hasta que sentí cómo salía casi la segunda peonza de la pata, retrocedí de nuevo hasta la bola esta vez al tiempo que mis manos ocuparon mis pechos para masajearlos y ocuparse convenientemente de estos. Volví a sacarla un poco más deprisa esta vez hasta la 2ª peonza para volvérmela a enterrar en menos de un segundo hasta la 2ª bola que ya había desaparecido en el interior del coño, si bien la notaba prácticamente a las puertas de este...

¡Eso es putita, eso es! –dijo Antonio- muévete en la patita y verás como dilatas lo suficiente... jejejejejejeje...

Oooooohh... mmmmmnn... Dioos... qué paalooo... oooohhh-dije sintiendo un gozoso e intenso placer-

¡Cielo Santo!... Si no lo veo no lo creo –dijo el calvo dejando la boca abierta ante el ritmo de la follada que yo empezaba a iniciar sobre el intruso de madera-

De repente me vi bombeándo el listón frenéticamente entre la 2ª y 3ª protuberancia, con una rapidez pasmosa mientras mis dedos se dedicaban a pellizcar los excitados y duros pezones cuando de improviso sentí cómo mi coño volvía a tomar el control de la follada y comenzaba a masajear internamente el tronco que lo invadía, mis piernas comenzaron a acalambrarse y posé las plantas de los pies en el suelo lo que supuso que las bolas presionaran directamente sobre la pared frontal de la vagina y estimulando de esta forma el punto G... Los roces de las bolas y las peonzas labradas me estaban llevando a los límites de lo incontrolable y comencé a experimentar un orgasmo vaginal intensísimo que hizo que deseara que aquel maravilloso y duro palo no dejara jamás de follarme, dejé de estimular mis pezones para apoyar las palmas de las manos en mis muslos para salvaguardar el equilibrio y poder bombearme más rápido y profundo entre la 4ª y 3ª protuberancia que ya salían y entraban de mi coño como si de la 1ª y la 2ª se trataran, y fue en la octava sacudida interna de mi orgasmo vaginal, cuando comencé a sentir simultáneamente el inicio de un salvaje y brutal orgasmo de tipo G que hizo que me corriera como una loca en una oleada de abundantes y constantes flujos...

¡¡Uuuuuuuuuuuuaaaaaaaaaaaaahhhhhhh miii madreeeeeeeeeee!! -exclamé empapando al bobo de Donoso que se encontraba a penas a un metro de mis movimientos- ¡Dios! ¡Dioooooooosssssss!... ¡oooooooohhh!... ¡Coño, jodeeeeeerrr que me vacíoooooooooohhhhhh!

Jajajajajajajajaja ¡Así PUTITA así! ¡Qué bien lo haces!- gritó Antonio- ¡Venga chiquilla que ya es tuya! ¡Empuja un poquito más! ¡Empuja!

La oleada de orgasmos sucesivos era brutal, me invadían profundos y largos espasmos vaginales encadenados combinados con el inacabable orgasmo G que experimentaba gracias a la estimulación directa de las bolas sobre la pared frontal de las paredes de mi cueva. Mis embestidas eran cada vez más y más salvajes ayudadas de la lubricación extra que, como un rio, manaba de mi torturada intimidad. De improviso, en una de mis furiosas embestidas, sentí la superficie de la seta asentarse en la entrada de mi abierta almeja, enardeciendo los abiertos y estupefactos labios menores de la vulva, provocando y estimulando el inflamado y enhiesto clítoris, incitando y golpeando en cada embestida la libidinosa entrada de mi deseo. Levanté la mirada dirigiédola al frente para contemplar la polla del chapero, erguida , tiesa y recta como ciprés arbóreo a escasos pasos de mi desenfrenada desinhibición sexual. Su sóla contemplación, hizo que mi deseo se sintiera henchido de goce y entre espasmos, convulsiones y escandalosas emanaciones lúbricas de mi coño sentí la necesidad de más polla, paré sólo un par de segundos en mis acometidas, los suficientes para hacer un movimiento rotatorio de mi caderas sobre la seta que me rozaba sin ambages la entrada a mi canal vaginal. Los labios absorbieron el perímetro de la última protuberancia taponando la entrada de mi coño e iniciando otra oleada de orgasmos que quise identificar como clitoriales y digo quise porque a los 10 o 15 segundos después vi cómo se me nublaba la visión y cómo las piernas eran ya incapaces de sostener el peso de su dueña, una vez más había perdido la consciencia...

Cuando desperté de mi letargo eran casi las 19:30, había estado durmiendo de un tirón detrás del biombo en una improvisada cama hecha con cartones de tabaco, vamos, de lo más cutre que pueda alguien imaginar, durante más de dos horas. Aún estaba completamente en pelota picada y de mi coño aún rezumaba un constante y persistente flujo que ya me tenía más que mosqueada. El aula estaba completamente vacía, salvo Antonio que estaba afanado escribiendo unas notas sentado en la silla que poco antes había estado alojada en mi sexo. Sentía este un tanto irritado, pero para nada sentía dolor o malestar. Me levanté y fui hacia donde estaba sentado "El Profesor"...

Ho...hola... me he desmayado..., creo –dije detrás suyo al tiempo que este retiraba con premura las notas en las que estaba enfrascado-

¡Ah! ¿Ya te has despertado?..., bien estaba pensando ya en que debía de hacer algo para ir despabilándote. Debes estar en "Katedral" a las 21:30... ahí es donde empieza verdaderamente tu trabajo.

Vaya... pensé que todo esto era ya parte del trabajo –dije sentándome en la mesa-

No, no te equivoques. Esto era sólo un servicio que debías realizarme a mí digamos que... como apoyo a mis atenciones ¿entiendes no?

La verdad es que no...

Olvídalo, es un concepto que tu mente de fulana guarra no puede comprender –dijo en tono despectivo guardando las notas en una cartera de mano-

No hace falta que me siga insultando de esa manera –le dije encontrando algo de valor en mi persona-

Te hablaré en el tono que me de la gana, en el momento que me plazca y en el lugar que estime conveniente hacerlo. Espero que eso te quede siempre claro.

Sí..., me queda claro... –contesté descolocada una vez más ante la convición y superioridad que se gastaba el depravado profesor-

Así lo espero putita... así lo espero. Anda ve a las duchas y aséate un poco antes de cambiarte para ir a ese local. Las encontrarás pasada el aula 16 a la derecha del pasillo, al lado de la cancha de deporte. En el vestuario tienes las duchas, cada una tiene su jabonera... –dijo reclinándose hacia atrás en la silla contemplando descaradamente mis pechos desnudos-

...Pre...¿pretende que vaya así desnuda por los pasillos? –le dije aterrada-

No hay nadie en el Liceo, está cerrado, todos se han marchado hace tiempo –contestó sin dejar de mirarme los senos-

Ya... bueno –dije poniéndome de pie- ¿Podría hacerle una pregunta?

Formúlala –dijo poniéndose las manos en la nuca sabedor de su manipulada y negra conducta-

¿Porqué pierdo el sentido a veces? ¿Qué es lo que me pasa? ¿Porqué pierdo de esa forma el control?

Eso no es una pregunta, son varias –dijo divertido- El perder el control es algo que toda mujer lo suficientemente excitada puede experimentar no eres tú la única en ese aspecto aunque sí en algunas otras características. En cuanto a lo que te desmayes..., bueno es algo natural debido a la magnitud de tus orgasmos. Al ser multiorgásmica tu cuerpo llega a un punto en que de alguna forma ha de cortar con la estimulación pues ésta, en grado excesivo y continuado, podría resultar peligrosa para el organismo. Como tú eres tan puta que llegado a ese estado no sabes parar, tu subconsciente reacciona en una autodefensa propia, provocando el desmayo. Muy probablemente, eso es lo que te ocurre.

¿Ah sí? –le dije no muy convencida y sospechando claramente que los óvulos que me insertaban algo tenían que ver con todo lo que me estaba pasando- ¿Eso cree Vd.?

Sin duda... dijo convencido "El Profesor"

A veces, he notado que mi sexo reacciona por su propia iniciativa, no se, es algo raro, él mismo e involuntariamente se mueve a lo largo de lo que me esté penetrando, lo masajea, lo aprieta... pero yo no quiero hacerlo. Antes me había pasado sólo en una ocasión pero últimamente me ocurre muy a menudo... Son los óvulos esos ¿verdad?

Bueeeeno –dijo Antonio con una media sonrisa y bastante más relajado, parece que le había tocado la vena didáctica- tal vez tienen algo que ver... pero lo más seguro es que no... Es curioso, muy curioso... sí.

¿El qué es curioso? ¿A qué se refiere? –dije completamente intrigada-

Es curioso que también tengas esa facultad. Verás, según el Tantra o sexo tántrico, toda mujer realizándo una serie de ejercicios es capaz de mover sus músculos vaginales con una total independencia de los movimientos que esta realice con sus caderas o con el resto del cuerpo. Con estos ejercicios la mujer que practica el sexo tántrico es capaz de controlar completamente su "Yoni" y hacer de este un instrumento de placer sin precedentes para el hombre. Se trata de una serie de movimientos amplios y rítmicos que se producen a lo largo y ancho de todo el canal vaginal por lo que estos, combinados con los vaivenes o bombeos que la hembra pueda ejercer sobre su pareja, hace que éste, muy difícilmente, pueda aguantar el espasmo eyaculador. Algunas mujeres, lamentablemente muy pocas, tienen un control vaginal espontáneo sin necesidad de realizar los ejercicios y otras pocas, aún más raras, son las que experimentan cómo su Yoni marca las pautas de los movimientos del canal de forma completamente involuntaria y sin poder ejercer un control sobre sus músculos íntimos... Desde luego –dijo mirándome con asombro- eres un pozo de sorpresas chiquilla... esa... facultad tuya puede llevar a la locura a cualquier macho y tú sin saberlo, vaya, vaya... en fin, creo que de alguna u otra forma he intuido lo que estaba ocurriendo viendo cómo se contorneaba Quique. Ahora entiendo cómo el pobre "profesional" fue incapaz de contenerse, porque eso es lo que te abrá pasado antes, supongo...

Sí... –dije agachando la cabeza, un poco avergonzada- así fue. Yo no quería pero... ya ve... ha sido algo que no lo estaba buscando y sin embargo...

Y sin embargo –dijo interrumpiéndome- has hecho que Quique te regara el coño estando ovulando o a punto de ovular... ¡Ay chiquilla! Jejejejejejeje ¡qué putita eres!

¡Yo no lo buscaba! –dije defendiéndome- ¡Yo... yo sólo quería tener mi orgasmo cuando mi vagina comenzó a moverse¡ y... ¡Oh Dios! ¡Ese tío se me corrió dentro! ¡Me puede haber preñado! – grité comenzando a llorar con una voz chillona que apenas yo pude reconocer como mía- ¡Y ese bastardo me prometió que no lo haría!... ¡Porqué!... ¡Oh Dios porqué!

Porque eres una PUTA, Mar. –Contestó "El Profesor", poniéndose de pie y volviendo a su mentalidad fría, calculadora, depravada y maquiavélica- Parece que te cuesta entender que eres precisamente eso, una PUTA –dijo recalcándolo más aún- Estás trabajando para mí, para mis deseos, para mis caprichos, para mis antojos y mis necesidades. Tú, Mar, eres LA PUTA, y yo tu Señor. Aún así, hay que reconocerte que no eres una PUTA cualquiera no, eres LA PUTA, la reina de todas, la mejor. La propia naturaleza te ha diseñado especialmente para eso Mar, no eres capaz de dilucidar esa evidencia pero es así. En ti confluyen multitud de configuraciones naturales que hacen de ti una hembra tan especialmente dotada para el sexo. Cuando seas capaz de asumirlo, sabrás lo que vales, cómo explotarlo y cómo sacar provecho de ello, mientras tanto, yo estoy aquí para entrenarte, para adiestrarte como PERRA y para, de paso, sacar un buen y provechoso beneficio contigo...

¡Es Vd., un bastardo –le dije gritando- confié en Vd., y mire lo que ha pasado! ¡Me está pervirtiendo! ¡Me está llenando de una droga inhibidora! ¡Qué son esos óvulos! ¡Qué contienen!

Yo te llenaré de lo que me venga en gana llenarte, guarra –dijo seguro de sí mismo- y ahora ve a asearte un poco que son las... 19:45 –sentenció mirando el reloj de pared de la sala-

¡No me ha contestado! –volví a gritar reclamando una respuesta-

Ni lo voy a hacer, guarrona. Ahora ve a las duchas si no quieres ir hecha una cerda a "Katedral"…

Apretando los puños y tragándome las lágrimas y el orgullo, me di media vuelta y me dirigí hacia los vestuarios donde decía que estaban las duchas. Mientras andaba, sentía mi coño húmedo y encharcado, caí en la cuenta entonces de que el pervertido profesor había aprovechado, una vez más, mi falta de consciencia para suministrarme otro de sus óvulos, estaba perdida, sentenciada, ¿qué diablos contendrían?... El pasillo era ancho, oscuro y lóbrego como la boca de un lobo. Mis pasos desnudos resonaban en un lejano eco en las anodinas y desangeladas paredes del lúgubre corredor. Cuando llegué al aula 16, creí ver detrás mío una sombra, un imperceptible movimiento, un leve susurro. Me giré felinamente invadida por un sentimiento de miedo y desconfianza pero ni mis pupilas ni mis tímpanos pudieron percibir movimiento o sonido alguno. Pensé que debía ser cosa de mi mente y avancé tres o cuatro metros más para encontrar una puerta doble en la que figuraba grabada, en letras rojas, "Instalación deportiva". Abrí la puerta para encontrarme con un corredor aún más sombrío que el pasillo que había cruzado. A la izquierda y unos cuatro o cinco metros más allá creí distinguir un par de puertas dobles con unos diminutos ojos de buey que permitían ver la sala que guardaban. Seguí avanzando y miré por una de las pequeñas aberturas redondas de una de las puertas para comprobar que se trataba de una cancha de baloncesto. Con cierto miedo y con un desasosiego creciente de soledad e indefensión avancé tres metros más para encontrar una puerta en la que un letrero la identificaba como el acceso a los vestuarios. Con un chirrido de los goznes metálicos de esta, que hizo que se me helara la sangre en mis venas, me metí en el negro recinto palpando en la pared la llave de la luz para poder ver algo. Con un sonoro "Click, Clack" comenzaron a encenderse una serie de tubos fluorescentes que irradiaron una potente y aséptica luz blanca en todo el entorno. Los vestuarios parecían tener forma rectangular si bien parecía haber en ellos una habitación anexa a la sala principal, justo al fondo de la sala. Las paredes eran todas de pequeñas y níveas teselas blancas hasta el techo, y el suelo, de un rugoso y deslucido gris antideslizante. La pared de la izquierda estaba repleta de taquillas junto a las cuales había una serie de bancos de madera, mientras que en la de la derecha había una hilera completa de duchas separadas unas de otras por un delgado panel plástico. De repente me di cuenta que tenía unas inevitables ganas de mear y busqué el aseo para poder aliviar la vejiga, caminé hasta el receptáculo anexo y efectivamente allí estaban los aseos. Cuatro urinarios masculinos se apoyaban sobre la pared de enfrente mientras que los retretes estaban en la pared que compartía con la sala principal. Me quedé de una pieza al ver que las puertezuelas de los retretes estaban clausuradas todas ellas con candados… ¡pero bueno dónde se suponía que debían de hacer sus necesidades los chavales!... una nota adherida con papel de celo rezaba que se pidieran las llaves al bedel… ¡por Dios! Tenía un problema, me estaba meando y debía hacerlo en un servicio masculino en el cual estaban disponibles sólo los urinarios específicos para ellos al tratarse de una institución exclusivamente de hombres. Intenté abrir una de las puertas comprobando que estaba firmemente cerrada. Creí oir el chirrido de los goznes de la puerta de acceso a las duchas y, con miedo, salí hacia estas dando un rodeo por la salida contraria a la que había entrado con la esperanza de encontrar alguna salita más con algún retrete que pudiera utilizar. Sentía la aspereza del suelo en mis desnudas plantas de los pies y mi corazón cada vez más acelerado por el temor, mi yo interior me decía que allí había alguien, sin embargo, ningún ruido podía percibir. Nada, no encontré ninguna sala ni retrete más de los que ya estaban cerrados. Me quedé quieta, sin moverme, veinte o treinta segundos para poder captar algún sonido o movimiento pero nada pude dilucidar. La premura de tener que hacer "aguas menores" se hacía acuciante por lo que me dije que en algún sitio debía de poder mear por lo que me fui a una de las duchas con el convencimiento de poder hacerlo sin problemas en una de ellas. Me puse en cuclillas, separé las rodillas y relajando la vejiga sentí cómo un tibio y potente chorro salía con fuerza de mi sexo salpicando levemente mis pies cuando vi dos pares de zapatos justo en frente mío…

¡Qué bonito espectáculo! No te ha dicho nadie que tienes unas tetas cojonudas, realmente cojonudas –dijo "El Cabeza de Polla"- Mira cómo le caen Antolín, firmes, llenas, con unos pezones sonrosados expectaculares... verdaderamente cojonudas sí señor..., sin embargo, su coño es algo excepcional... ¡Qué coño!... Mírale, abiertito, depiladito ¡Joder qué coño! Bonito ¿verdad?

Ahí no se hace pis guarra –dijo el bedel con cara de comadreja- ahora tendré que limpiar las duchas…

Eres una chica muy mala. –dijo el chapero- Ahora el pobre Antolín tendrá que fregar la ducha, se mea en el water… jejejejejejeje

¡Malditos hipócritas! ¡Me habéis estado siguiendo todo el rato! –dije terminando de orinar y poniéndome de pie-¿Es que una chica no puede tener su propia intimidad ni tan siquiera cuando está orinando? ¿Qué buscáis, qué es lo que queréis?

Yo quiero que limpies ese pis tuyo, no quiero hacerlo yo, asi que ya puedes ir empezando –dijo "Comadreja"-

Maldito bastardo engreído... ¡Todos los retretes están cerrados con candado! ¿dónde se supone que debería haberlo hecho?

En el retrete por supuesto –dijo- y no en una de las duchas, haber pedido la llave, ahora lo limpiarás...

¡Vamos Antolín no seas así hombre! –dijo el chapero- Mira qué pedazo de hembra tenemos aquí para disfrutarla –sentenció tocándome un pecho con toda su manaza que rápidamente se la quité de un manotazo- jejejejeje ¡Vaya! La putita quiere pelea...

Déjame en paz maldito cabrón... ¡Ni te atrevas a tocarme de nuevo!

Limpia eso –volvió a insistir el bedel señalando el charquito de orina- y quiero también que lo desinfectes bien...

¡Joder! –dije- dame un trapo o algo, lo limpio y os largáis, me está esperando Don Antonio...

Toma –dijo "El Comadreja" tendiéndome un trapo sucio que tenía sujeto junto con unas llaves al cinturón- Límpialo bien...

Cogí el mugriento paño y me agaché para limpiar los restos de orín. El desgraciado viejo comentó que me pusiera de rodillas para limpiar bien el suelo y tras abrir una de las taquillas del vestuario dejó caer a uno de mis lados un bote de detergente. Puse un poco en el trapo y comencé a frotar el suelo lo más enérgicamente que pude. Mis tetas bailaban libres ante los movimientos que ejercía con el fin de poder limpiar la ducha en tanto que mi grupa se les ofrecía a la vista de los dos individuos en todo esplendor. Los dos se carcajeaban ante el espectáculo que se les estaba proporcionando mientras yo sentía cómo la rugosa superficie del suelo me lastimaba las rodillas sin hacer aún herida alguna, si bien era cuestión de tiempo si continuaba en aquella postura. Terminé de limpiar toda la ducha y me puse en pie tendiéndole el trapo y el bote al "Viejo Comadreja". Me sentía una vez más en aquel fatídico día, humillada y denigrada, no por limpiar lo que yo había manchado previamente sino por las formas en las que me habían obligado a limpiarlo, desnuda y agachada, ante la atentísima y libidinosa mirada de dos tíos que para nada me caían bien. Miré atentamente al chapero y al viejo y tras unos breves segundos supe que su intención era la de violarme. El "Cabeza de Pene" no paraba de dar vueltas a mi alrededor mientras contemplaba socarronamente todos los rincones que mi cuerpo podía mostrarle a simple vista en tanto el "Comadreja" reía cada una de las ocurrencias que tenía el calvo…

No limpia mal la putita ¿eh Antolín? Mira qué limpito lo ha dejado… jejejejeje

Sí, jejejejeje no lo ha dejado mal no, jejejejejeje

Dejadme marchar, por favor, me está esperando Don Antonio –dije en un intento de que el nombre del profesor los amedrentara en tanto una de mis manos intentaba tapar mis pechos y la otra el rasurado sexo- ya os habéis reido un poquito ¿vale?

No, no vale –dijo el calvo- ahora no seas mojigata y aparta esas manos de donde las has puesto que queremos verte bien –sentenció apartando mis manos de las zonas que querían, de alguna forma, tapar- ¿Ves? Así estás mucho mejor, jejejejejejeje…

Estooo… creo que sería mejor dejarla tranquila Quique –dijo el viejo visiblemente asustado ante la posibilidad de que "El Profesor" se pudiera pasar por allí- no creo que sea buena idea la de…

La de qué –le cortó el chapero- no estamos haciendo nada ¿verdad guarrilla? Sólo le hemos dicho a la chica que limpie su meada ¿qué malo tiene eso?

Dejadme por favor, dejadme marchar –dije asustadísima ante la posibilidad de que el calvo volviera a metérmela y lo peor de todo, que pudiera volver a inseminarme-

Pero porqué… si no te estamos haciendo nada preciosa –dijo el chapero- además mírate… mira tus pezones… qué pasa ¿te estás poniendo calentita?

Bajé la mirada y… ¡Dios Santo!, los pezones los tenía completamente erectos y fui entonces consciente de mi nuevo estado de excitación. Noté cómo el clítoris comenzaba también a erectarse y a salir parcialmente de su capuchón pero bueno ¡¿Qué es lo que me estaba pasando?! ¿Qué era todo aquello que hacía que entrara, ante la más mínima situación erótica, en un vórtice de excitación sin retorno? ¿Es que mi cuerpo no había tenido ya suficiente con todo lo que ya había pasado en aquel día? Eran aquellos óvulos, aquellas cosas me tenían a su merced, me tenían controlada, enganchada y supeditada a ellos…, mi mente no regía, mi cuerpo y especialmente mi sexo, era el que tenía el control sobre ella. Aún así debía de evitar a toda consta que aquellos dos "seres" se dieran cuenta de mi estado así como que tampoco podía permitir que aquella situación pudiera suponer un nuevo control de mi sexo sobre mi voluntad…

¡No!... –dije asustada de mí misma y sin demasiado convencimiento- ¡No seas estúpido es por el frío!

Jejejejejejeje por el frío dice –replicó el chapero- si aquí dentro hace casi más calor que en la calle… lo que te pasa es que eres una zorra de la ostia.

Mejor que nos marchemos Quique, déjala anda –dijo el viejo aún asustado con la posibilidad de que viniese Don Antonio-

¡No estamos haciendo nada Antolín coño! Además sólo la iba a pedir que ya que ha limpiado tan bien la ducha que también lo haga con las demás como castigo. Dale el trapo ese y que limpie las otras anda –dijo "Cabeza Polla"-

Toma –contestó "Comadreja" tendiéndome el trapo y el detergente- limpia las otras cuatro y vete…

Temblorosa ante la situación y desconfiando de mí misma cogí los aperos de limpieza y me dirigí hacia la ducha contigua a la que ya había limpiado. Me puse de rodillas al igual que me habían dicho la vez anterior, derramé un poco detergente en el áspero suelo y comencé a frotar enérgicamente intentando concentrarme sólo en la acción de limpieza. Noté cómo el escabroso suelo volvía a morderme las rodillas ante la postura y ante el movimiento de vaivén que mis ansias de limpieza y de acabar pronto fijaban. Mientras tanto, el chapero provocador continuaba con sus arengas y ocurrencias maravillado por la postura y por el cuerpo desnudo que se le ofrecía. Terminé de limpiar la segunda ducha dirigiéndome hacia la tercera y sintiendo las rodillas doloridas y enrojecidas…

Malditos seáis –dije agobiada y a punto de llorar por la impotencia de no poder hacer nada- dadme una fregona y las limpio y dejadme ya en paz, así ya no puedo continuar en este suelo, me voy a destrozar las rodillas…

Déjalo y vete –se precipitó en decir el viejo mirando hacia la puerta de entrada a los vestuarios- ya es suficiente…

¡Ni hablar! –dijo el calvo encabronado- aquí la ZORRA ha pedido una fregona para terminar de limpiar lo que se le ha mandado. Dásela y que lo limpie… jejejejejeje

Toma –dijo el viejo que más por miedo a "El Profesor" que por piedad se había convertido en mi aliado tras sacar una fregona de una de las taquillas que supuse estar reservada para los útiles de limpieza de la sala pues no paraba el tío de sacar cosas de ella-

Cogí la fregona y comencé a pasarla por la superficie de la ducha mirando con odio contenido al cabrón del chapero…

No, no, no no putita así no. Tú has pedido una fregona y con la fregona vas a terminar de limpiar las otras tres duchas que faltan… pero así no.

¿Y cómo lo voy a hacer si no, estúpido? –le dije en un arranque de rabia fugaz que me duró escasamente unas décimas de segundo, hasta oir la contestación del calvo, tan depravado como el mismísimo profesor-

Lo harás con ella…, pero metida en el coño…

¿? –me quedé de piedra y con los ojos desorbitados por la sorpresa-

Quique, estás enfermo esto es una locura deja que se marche la chica y vámonos –comento el viejales que ya no me caía tan mal del todo-

¡Tu que sabrás viejo! –replicó el chapero- tu no has visto lo que es capaz de hacer esta tía, ven aquí ZORRA, nadie se ríe de Quique sin tener lo que se merece –dijo cogíendome en volandas desde atrás con una enorme fuerza y haciendo que mi sexo estuviera expuesto y al aire, totalmente receptivo ante cualquier intrusión- ¡Antolín! Métele un poco del palo de la fregona en el coño que yo la voy a ayudar a fregar lo que falta…

¡Noooooooooooo! ¡Nooooo! ¡Déjame cabrón! ¡Bastardo desgraciado! ¡Déjame, nooooo!

No, Quique yo… no quiero participar en esto… yo… yo… ¡Joder qué chocho más bonito!

Mientras me seguía debatiendo en un intento por zafarme del depredador que me tenía inmovilizada vi la cara, abstraída y extasiada, del viejo que tenía fija la mirada en mi sexo semi abierto. Dejé de serpentear unos leves instantes para bajar la mirada y contemplar mi vulva para encontrarla, una vez más, en un estado de lamentable necesidad. Mi vulva rasurada salvo un preparado triángulo de vello en el púbis, los labios mayores se encontraban completamente separados, los menores parcialmente abiertos como los pétalos de una orquídea tropical, de uno de ellos colgaba brillante y desafiante el arito plateado del piercing, y se evidenciaba el comienzo del canal vaginal en una clara oferta de penetración por su parte y lo peor de todo, era la purpúrea brillantez de todo el conjunto que denotaba la húmeda y casi permanente lubrificación de mi sexo.

Miré al viejo con la esperanza que este rechazara el ofrecimiento del chapero y la tentación de mi propio sexo expuesto. "El Comadreja", mantenía una lucha interior si hacer algo o no mientras mantenía la fregona con sus temblorosas manos sin apartar la mirada de la flor que se le ofrecía. Veía cómo su nuez subía y bajaba de su garganta mientras el chapero me sostenía por detrás manteniendo completamente separadas mis piernas y le gritaba que me metiera el palo de la fregona para poder limpiar las duchas. Mi terror se agolpó en mi vientre cuando vi que el viejo enfilaba el utillaje de limpieza al mismísimo centro del canal semi abierto que se le estaba ofreciendo. De súbito, sentí la lenta e inexorable intrusión en mi vagina que la adoptó con anhelante gozo, abrazando, agarrando y engalanando con mis lúbricos y sedosos fluidos toda la extensión del palo que lograba penetrarme. El chapero, por su parte, hizo también lo propio y me movió hacia atrás y hacia delante con el fin de "aclimatar el palo al agujero", según sus palabras, aunque claramente su intención era el llevarme a un estado de excitación en el que le rogara que me la metiera de nuevo antes de continuar con toda aquella locura. Los movimientos y vaivenes se sucedieron, ayudados por el chapero y el viejo, hasta que pude terminar, de esta forma tan histriónica, la limpieza de la tercera ducha. Al llegar a la cuarta, mi coño sujetaba fortísimamente el palo penetrador mientras sentía completamente al aire mi palpitante y excitadísimo clítoris que, ni corto ni perezoso, había salido por completo de su capuchón protector. "El Comadreja" viendo el regalito, no pudo por menos que dejar el mango de los cojones para masajear impúdicamente con las yemas de dos de sus dedos la pepitilla expuesta. Como el viejo había soltado el mango de la fregona centrándose en otras labores, este había quedado libre y se me metía más profundamente en mi castigado canal llegando en una ocasión a hacerme un daño considerable. Mi reacción más inmediata fue la de coger yo misma el palo e intentar sujetar este para que no se me incrustara más en el coño en tanto "El Comadreja" continuaba friccionándome el inflamado clítoris. Mi enajenación y búsqueda del placer eran, una vez más, palpables y sin ningún tipo de disimulo por mi parte comencé a meter y sacar el mango lo que la postura y los movimientos del chapero me permitían. Mi delirio y cachondez llegó a tal punto en que, en mitad de la limpieza de la cuarta ducha, le estaba suplicando al calvo que volviera a follarme con "Enriquito. Lo que había empezado siendo una violación en toda su palabra se había convertido en una deseosa y suplicante petición por parte mía…

Aaaaaaaahh Diooooss paraaaa …paraaaa… aaaaaaaahhh noooooo sigaaaas –traté de decirle al viejo que no paraba de frotar a toda velocidad mi clítoris-

Jejejejejeje ¿Te gusta eh putita? –decía el chapero manteniéndome bien agarrada por las corvas y haciendo tambien un movimiento de vaivén hacia los lados para "limpiar" el suelo-

Déjalo… déjalo ya y méteme la polla… oooooooooooohhhhh… no…¿no es eso lo que querías? –le dije-

Claro preciosa, quiero follarte ese coño tuyo otra vez, pero quiero que tú me cabalgues como antes ¿eh? ¿Qué te parece?

¡Qué zorra, qué mojada está la guarraaaaaaa! –gritaba el viejo sin parar de frotar-

Sí…, sí… aaaaaaahh… venga sácame esto… pero con cuidado oooooooooooh

Jejejejejeje, claro preciosa, a ver Antolín déjate ya de tanto frote que me la vas a irritar a la chica el coño y sácale la fregona que me va a montar…

"El Comadreja Frotador" dejó su vibrante labor y con bastante cuidado me sacó el palo de la vagina. El chapero, dejándome en el suelo, me llevó hacia los bancos de madera que se encontraban al lado de las taquillas y allí se tumbó en uno de ellos despojándose previamente de sus pantalones y liberando a "Enriquito" de su encierro textil. Volví a ver aquel curioso pene, completamente enhiesto y mirando al techo del vestuario sin ninguna ayuda exterior a su propia física, las venas que lo circundaban parecieran que fueran a estallar de tan prominentes que estaban y los huevos…, dos inmensas bolsas cargadas de leche caliente para cualquier hembra dispuesta a ser su depositaria . Y precisamente en aquellas circunstancias, la hembra dispuesta era yo. Puse mis pies desnudos a ambas partes de la bancada mirando esta vez al chapero a la cara pues lo que también pretendía era el ofrecerle mis tetas para que me las trabajara un poco sin tener que hacerlo yo. Yo, yo quería concentrame en mi follada, quería concentrame en mi gozo, en mi placer, en mi orgasmo… Bajé las caderas para sentir el enorme y monstruoso glande del calvo rozarme la entrada de mi canal. Los labios de mi coño abrazaron inmediatamente al nuevo inquilino y lo arroparon en sus delicados y húmedos pliegues. Dejé caer todo mi peso para verme poco después completamente ensartada en todo el maravilloso grosor de aquel contrahecho pene. Comencé a bombearme a un ritmo desenfrenado al tiempo que el chapero, agarrándo con sus dedos mis erizados pezones y tirando de mí hacia él, hizo que a la segunda o tercera metida cayera hacia su pecho buscando darme un acalorado y húmedo beso en mi boca que lo acogió sin remilgo y reparo alguno en tanto mantenía sus ganchudos dedos en mis inflamados mugrones. El calvo, en esta posición, comenzó a mover sus caderas taladrándome el conejo que comenzaba a cobrar su consciencia propia una vez más y fue de esta manera cuando mis paredes vaginales comenzaron, inevitable e involuntariamente, a masajear la polla que lo enfundaba una vez más en aquel día. En ese instante comencé a experimentar el inicio de un orgasmo clitorial siendo consciente del peligro que volvería a suponerme si el chapero volvía a inseminarme el coño. Poco me importaba el asunto en aquel preciso instante, en el cual sólo buscaba la satisfación de mi deseo, de mi líbido, de mi necesidad. Contemplé la cara del calvo, gozosa, alegre, pletórica cuando de improviso sentí una inesperada irrupción en mi ano. Había olvidado completamente la presencia de "El Comadreja", pero obviamente él no me había olvidado a mí. Este, aprovechando la postura ofrecida no se había pensado dos veces el intentar meterme su polla por el culo. Sentí cómo una semiblanda polla se abría paso con dificultad en mi canal posterior mientras apreciaba las salvajes embestidas del calvo en mi coño masajeador. "El Comadreja" comenzó también a moverse acompasando sus metidas a las sacadas del calvo. Aquello fue mi primer sándwich real, mi primera follada doble con dos tíos poseyéndo a la vez mis agujeros, taladrada al mismo tiempo por dos palpitantes y vivas pollas, aunque la del viejo estaba más mustia que viva y en diez o doce bombeos de este se corrió en mis entrañas innundándome las tripas con su veterana simiente. El viejo se retiró de inmediato, dando gracias a Dios de poder terminar sus días sexuales en el culo de una hembra como yo, en tanto que el chapero, continuaba experimentando mis masajeos vaginales en un rictus de espartana continencia. Me alcé del musculoso y depilado pecho del calvo, viéndome liberada del peso del viejo en mi espalda y queriendo haber bajado de la cabalgada, mas en ese momento fue cuando experimenté el final del segundo orgasmo clitorial que tenía dando comienzo a otro de carácter vaginal. Me estaba pasando exactamente lo mismo que en el aula y era la necesidad imperiosa y vital de seguir enganchada a la polla que me follaba, de tenerla más adentro mío y de poseer, en definitiva, el premio que mi sexo esperaba y en lugar de apearme del fulgurante peligro alcé ambas manos a mi nuca bombeando más fuerte y haciendo que mis tetas botaran locas y libres por los embites de mi acalorado cuerpo. El chapero alzó ambas manos a mis juguetonas y jugosas ubres de hembra encelada en el momento en que con un sonoro y estrambótico alarido este volvió a depositar su simiente en mi receptivo útero.

Los dos sujetos se marcharon poco después, no sin antes haberles dejado sus pollas bien limpias con mi glotona boca. Rápidamente me duché y fui hacia el aula donde estaba esperándome la ropa y… "El Profesor"

¿Cuarenta minutos en ducharte GUARRA? –dijo Antonio mirando su reloj de pulsera- sí que has tardado sí, iba ya a buscarte por si te habías caído en una de las duchas y le hubiera pasado algo a mi inversión…

Su inversión está muy bien –le dije asumiendo completamente mi nuevo estatus-

Jejejejeje sin duda, jejejejeje sin duda… ¡menudo cuerpazo te gastas PUTA!

Este "cuerpazo" se ha adueñado de mí, ya no me reconozco –le dije pensando en lo que acababa de pasar en los vestuarios- en verdad soy una PUTA.

Jajajajajajajajajaja –se carcajeó de buena gana "El Profesor"- ¡Vaya! ¡Por fín has reconocido lo que eres! ¿Has estado reflexionando bajo el grifo?

Más o menos… -le dije- ¿Qué es lo que quiere que haga ahora?

Vístete y ve a "Katedral", allí pregunta por Toni, es uno de los socios del garito. Te está esperando, sigue sus instrucciones y no te desvíes lo más mínimo de ellas ¿has entendido no?

Sí, comprendido al pie de la letra. –le dije-

Pues adelante putita, adelante. Mañana te llamaré por la tarde para ver en qué a deparado todo, ahora dile al bedel que te habra la puerta principal del Liceo para poder salir, estará en recepción seguramente más aburrido que un mono en el zoológico.

Ya… - le dije fastidiada pensando en la enculada que me había dado el viejo-

Me vestí de nuevo con las ropas góticas que había llevado puestas y salí del Liceo no sin antes tener que soportar las palabras de agradecimiento de "El Comadreja", palabras que aprovechó en un par de ocasiones para toquetearme una teta.

Mientras iba hacia el garito en el metro, no dejaba de darle vueltas a al cabeza en cómo estaba cambiando completamente no sólo mi sexualidad sino toda mi vida. Desde que até lazos con el degenerado profesor, mi vida ya no era la misma que antes y prácticamente esta estaba girando entorno al sexo más duro y salvaje que jamás hubiera podido imaginar. Mis sentimientos estaban completamente divididos y fragmentados, mi yo consciente, mi yo pensante, no era aún capaz de asimilar cómo había podido llegar a la situación que impregnaba mi vida y que debería solamente de centrarme en vivirla de la forma monótona, normal y anodina que hasta la fecha había sido mi existencia, sin embargo había otra parte mental de mí que anhelaba, ansiaba y esperaba todas aquellas situaciones, todos aquellos escenarios eran como retos y pruebas a mi capacidad; por otra parte, estaba la necesidad física, el deseo sexual acuciante, la líbido, seductora y anuladora de mi voluntad consciente. Tan fuerte era mi deseo, tan fuerte mi necesidad que pareciera que había estado meses sin probar el sexo y sin embargo, mantenía constantes e intensas relaciones, salvajes y brutales encuentros que hacían que mi cuerpo no se sintiera del todo satisfecho y pidiera más y más sensaciones. Era algo, verdaderamente turbador, del todo desconcertante. Mi sexo debería en algunas ocasiones estar en carne viva de la frenética y desalmada actividad a la que era sometido y aún así, este estaba como si tal cosa, babeante y deseoso de más y más actividad e incluso si cabe, más preparado, más receptivo y afín a su propósito. Pensé que en todo aquello tendría mucho que ver los óvulos que me estaba suministrando a intervalos regulares y todos aquellos que de forma extra también me los proveían. La culpa de todo aquello debía de ser sin duda alguna aquellas cosas, embriones de apetito y premura carnal sin límite. Aún así, me dije que si aquel preparado tenía mucho que ver en la situación en la que me encontraba, esta no debía deberse solamente a estos pues en diversas ocasiones había yo misma consentido la inserción de los mismos… ¿Porqué?, ¿Porqué permitía la intrusión de algo en mi cuerpo cuando tenía la sospecha de que ese algo estaba cambiando mi sexualidad y mi apetito? ¿Es que acaso mi yo insconsciente deseaba también el experimentar, vivir y… por qué no decirlo, gozar todas aquellas sensaciones y por ello consentía yo misma en la intrusión de más dosis? ¿Realmente era una puta, tal y cómo estaba todo el mundo repitiéndome y algunos de ellos recalcándolo tal y cómo lo hacía "El Profesor"? Todos aquellos pensamientos y divisiones internas eran un auténtico calvario, una pesadilla que sólo podía aliviar pensando en el sexo, mi vida había pasado a ser exclusivamente sexo y sexo, era lo que necesitaba. Llegué a la conclusión de que en parte me gustaba sentirme puta, muy, muy puta justo cuando me di cuenta de que una vez más estaba, sin haberlo hecho conscientemente, coqueteando, provocando y calentando a todo el personal que estaba en el metro a las mínimas de cambio. El centro de todas las miradas era yo, el núcleo de todos los pensamientos carnales en aquel vagón, era mi persona, el germen de todas las ensoñaciones que tendrían aquellas personas aquella noche sería, mi cuerpo y el ser consciente de todo aquello hizo que también me calentara y que estuviera deseosa de saber qué era lo nuevo que me estaba esperando en el garito al cual me estaba dirigiendo.

Llegué a las 9:30 a la discoteca de moda, aún era muy pronto para que hubiera gente alrededor del garito, sin embrago, ya había alguien pululando por los alrededores con los habituales atuendos negros de "Los Góticos". Fui directamente a la taquilla y pregunté por el tal Toni diciendo al tipo de la entrada que me estaba esperando éste. Me franqueó la entrada y me llevó por un pasillo lateral de la sala hasta un despacho decorado de negro y rojo, detrás de un escritorio había un tipo de unos 45 años más o menos, con un peinado engominado hacia atrás y una cuidada perilla bicolor, canosa y negra…

Hola…, -dije tendiéndole la mano- soy Mar, creo que me estaba esperando, me dijo "El Profesor" que me presentara a Vd.

¡Ah sí! Mar…, vaya… no me esperaba a alguien tan… inmensamente atractiva –dijo el sujeto cogiéndome la mano y besándola, mirándome directamente a los ojos, qué anticuado y cursi pensé, aunque la verdad es que me alagó el gesto-

Me dijo que Vd. Me diría qué es lo que quiere que haga… -dije cuando me liberó la mano-

Así es, ¿sabes bailar? –dijo mirándome a los ojos directamente-

Pues…, sí claro, bueno depende de qué baile – le dije desconcertada, no sabía de qué iba aún el encarguito-

Esta noche serás una de las gogó de la pista VIP, allí encontrarás a unos clientes japoneses con un digamos… peculiar gusto por las chicas flexibles. Don Antonio me aseguró que eres flexible ¿verdad?

Pues…, bueno, creo que sí… hombre, contorsionista no soy si es que se refiere Vd., a eso –le dije descolocada, aún no sabía a ciencia cierta qué es lo que verdaderamente se me estaba pidiendo-

Jajajajajajaja ¡Muy bueno!, no, no, me refería a que eres una chica "liberada"

Ya…, vamos si me voy a la cama con cualquiera ¿no? –le dije fastidiada-

No solamente eso sino si eres capaz de hacer de todo… -dijo mirándome de arriba a bajo el cuerpo enfundado en el negro vestuario-

No sabía muy bien qué es lo que realmente pretendía aquel siniestro personaje de mí. Lo cierto es que después de las experiencias que había tenido hasta ese momento en los escasos días de "trabajo" con "El Profesor" me creía totalmente experimentada y capaz de hacer cualquier cosa en cuanto al sexo se refería por lo que, tras unos breves instantes de vacilación, le dije al oscuro tipo lo que, supuse, quería oír de mis labios…

Pues… creo que sí. Si me calientan convenientemente supongo que podré hacer cualquier cosa que se me pida… -y tras unos momentos sin decir nada y observar que el tío quería más seguridad en mi respuesta añadí- Soy una PUTA… haré cualquier cosa menos tirarme desde una ventana al vacío, claro.

¡Vaya, qué directa!... bien, me gusta eso. Sin tapujos. Muy bien, observarás cómo bailan las chicas aquí, trata de imitarlas porque tu cometido será el de seducir al grupo de japoneses que estarán en la sala VIP a las 11. Irás con ellos al reservado y harás lo que ellos quieran hacer contigo. ¿Estás conforme en ello?

Don Antonio me dijo que viniera y con eso es suficiente –le dije con cierta sensación erótica en mi sexo-

Excelente…, me dijo que eras una hembra excepcional pero que aún no estás del todo domada. Le contaré todo lo que pueda pasar con mis clientes y, sobre todo, si estos se quedan satisfechos. Ve a dar una vuelta por ahí y familiarízate con las instalaciones, la gente comienza a llenarlo todo a las 10, tienes una hora para observar a las gogós auténticas y tratar de imitarlas. A las 11 quiero que ya estés en tu jaula bailando…

¿Jaula? –le dije-

Jaula –contestó- ya lo verás…

Y las vi…, en cada una de las tres salas de la amplia discoteca había dos jaulas que estaban colgadas en la pared. Los barrotes eran negros y en muchos de ellos tenían pintura que simulaban estar estos seriamente perjudicados por el óxido. En su apenas metro y medio de superficie había un par de grilletes medievales de hierro, una diminutísima banqueta de madera, tan pequeña que casi pasaba desapercibida y un montón de paja que cubría el suelo de la jaula. Las jaulas estaban a distintas alturas y eran también de diferentes formas. Las salas estaban todas ellas ambientadas con una decoración gótico medieval, con vidrieras de arcos apuntados semejantes a los de una catedral, con paredes que simulaban esculpidos sillares de piedra y alguna que otra telaraña de esas falsas que simulan las verdaderas, el mobiliario se reducía a unos bancos de madera dispuestos alrededor de cada una de las paredes y en los reservados a una especie de tronos con altos repaldos situados a lo largo de unas ligeras mesas circulares de oscura madera sapeli situadas en frente de las diferentes barras de bebida. El local comenzaba a llenarse poco a poco en tanto iba de una de las salas a otra viendo cómo las bailarinas de turno se metían en sus jaulas. Me quedé un rato a mirarlas y observé cómo lo hacían. Sin movimientos bruscos, bailaban al son de la parsimoniosa música haciendo pequeñas e improvisadas representaciones de estar encadenadas, encarceladas y sometidas en las simuladas jaulas. No parecía nada del otro mundo y desde luego nada complicado que en un principio me hubiera hecho dudar de mi capacidad lúdica del contoneo corporal.

Al cabo del rato llegué a la sala VIP, en la entrada había un tipo de seguridad de casi dos metros que me franqueó la entrada en cuanto le dije que era la nueva gogó y que debía comenzar a bailar. La sala no era excesivamente grande, más bien reducida de tamaño en comparación a las amplias y bastas salas que había recorrido para llegar hasta allí. La decoración era del mismo estilo pero más profusamente decorada. Las paredes, en este caso, estaban alfombradas de tapices, escudos y espadas cruzadas aquí y allá. En cada una de las esquinas había además unas curiosas armaduras medievales completas. Sólo había una jaula pero bastante más grande que todas sus hermanas y en la que destacaban especialmente unos gruesos y pesados grilletes que, a simple vista, de simulados no tenían nada de nada. La barra de bebidas era nada más y nada menos que un confesionario modificado. En la sala aún no había nadie, estaba desierta a excepción del barman y de las otras salas que ya se estaban llenando de gente…, curioso –pensé-

Hola –le dije al barman de detrás de confesionario- me llamo Mar, la nueva bailarina.

¿Bailarina? –dijo- ¿os llamáis así ahora?

A mi me han dicho que baile ahí dentro –dije señalando la jaula-

Ya…, eso es al principio. Yo he visto aquí de todo.

No sabía muy bien porqué, pero sentí una especie de vacío en el bajo vientre cuando el barman pronunció aquellas palabras. Debí de imaginarme que de mí se esperaba algo más que bailar encerrada en una jaula, más aún cuando el siniestro tipo de la perilla me había insinuado si podía hacer cualquier cosa, cuando venía "recomendada" por "El Profesor" y sabiendo de qué iba mi nuevo "trabajo". Ilusa de mí, llegué a pensar que sólo se requerirían unos bailes por mi parte. Mi coño había sido castigado ya unas cuantas veces en escasas horas y mi culo también había tenido su particular sesión por lo que no estaba muy por la labor de continuar con otra sesioncita sexual, al menos, en aquel momento. Con resignación y pensando en cómo podía consentir todo aquello me dirigí hacia la jaula y con ciertas reticencias pude descubrir que esta, a diferencia de sus pequeñas hermanas era de auténtico y oxidado hierro repujado. Me metí en ella y me desprendí de la transparente y negra casulla que me cubría en parte dejándola en la banquetita y quedándome con el top puesto, la ridícula y prácticamente inexistente mini falda, el ancho cinturón y las planas sandalias negras de tira. Aún no había entrado nadie al reservado VIP y notaba cómo la respiración se me iba acelerando por el nerviosismo de verme allí. Alcé la vista al techo y descubrí justo encima mío un par de argollas de hierro con unas poleas de madera que pendían de ellas. No sabía muy bien el porqué, pero la sola contemplación de estas me llenó de pavor y sentí la necesidad de salir corriendo de allí a toda velocidad cuando vi que un nutrido grupo de japoneses entraba a saco en la sala. Comencé a bailar, un tanto torpemente por mi parte o al menos así pensaba mientras procuraba moverme al son de la músiquilla de fondo para disimular mi nerviosismo y mi terror, en tanto los asiáticos tomaban asiento en sus tronos y en sus mesas en las que ya les aguardaban cubetas de hielo con caras botellas de vino espumoso semi sumergidas al lado de cada una de las mesas. La música de fondo fue elevada por vete a saber quién y fue en aquel momento consciente de que debía tomar una decisión, o bien salía corriendo de allí tal y cómo me estaba sugiriendo mi pragmático cerebro o bien me quedaba y hacía todo lo que Antonio esperaba que hiciera. "Los japos", un nutrido número de ellos de no menos de veinte individuos comenzaron a hablar entre ellos completamente ajenos a mi persona. Todos ellos, iban completamente vestidos de negro e incluso algunos portaban unas gafas negras, totalmente ridículas en aquel ambiente por motivos obvios, que harían las delicias del mismísimo Stevie Wonder. Al ver el panorama, y al ver que no era el blanco de las miradas rasgadas de los asiáticos, comencé, incomprensiblemente por mi parte, a relajarme más y me concentré en la música y en el son que mi femenino cuerpo quería interpretar de su sonido. Al cabo de no pocos minutos, en los que pude aclimartarme al ambiente y comenzar a imitar a las bailarinas que había observado en las otras jaulas me percaté de que un reducido grupo de tres se había desligado del grupo principal hasta llegar a la jaula en la que estaba. Eran dos chicos y una chica. Los chicos eran muy asiáticos, muy ¿cómo decirlo? ¿Japoneses?, pelo lacio, negro, estremadamente delgados, los ojos rasgados apenas visibles, entre dos rendijas que a modo de cortinas velaban sus párpados. La chica en cambio tenía algo raro, los ojos no eran tan asiáticos aunque desde luego japonesa era. Los pechos eran muy grandes, algo verderamente raro en esa raza, al menos del estereotipo que yo tenía de ellos hasta entonces, muy delgada y con el pelo teñido de castaño claro. Los dos chicos me invitaron a salir de la jaula y sonriendo la chica se presentó en un perfectísimo castellano...

Hola, me llamo Reiko, Reiko Maijing y estos dos de aquí son dos de mis acólitos. Nevara Yang –sonrió el tal Nevara cuando oyó su nombre agachando la cabeza y dando un taconazo- y Ashara Matshumi – taconazo y raro saludo del tal Ashara-

Hola me llamo Mar, me dijeron que estuviera "a su servicio"...

Sí, nos han hablado muy bien de ti.

Yo me temía ya lo peor. Si tenía que follar con aquellos 20 japos tal y cómo tenía ya los bajos me iban a tener que llevar al hospital...

¿Sabes qué es el "Shibari"? –me dijo Maijing-

Pues... no... la verdad...no se...

El "Shibari" es un arte. Es el arte del encordamiento, nosotros lo llamamos "Kimbaku" ustedes, los occidentales, lo llaman "Bondage".

Uy, uy uy uy... ¡ya me estaba viendo atada y usada por todos! Ahora entendía lo de las argollas en el techo...

Yo soy una maestra de "Kimbaku" y tú, vas a ser en esta noche mi "Dorei" delante de todos mis seguidores pertenecientes a la comunidad nipona en su país, aquí presentes.

¿Ten... tengo que hacerlo con todos? –dije aterrada-

No, no, no, no, no –dijo Maijing moviendo el índice dando más énfasis a su negación- Tú no has entendido. El "Kimbaku" es un arte que debe ser aprendido, un arte milenario en el que el maestro imprime su arte en su "Dorei" El o la "Dorei" debe sentirse honrada por ser objeto del "Shibari". Yo voy a ejecutar contigo diversas técnicas de "Kimbaku" para que mis acólitos, aquí presentes, las ejecuten con sus "Dorei" en la intimidad. Vamos a pasar por técnicas "Shinju" o Kimbaku de senos; Sakuranbo o Kimbaku de nalgas y por último por "Karada" o Kimbaku completo con suspensión...

Tras esta explicación de Maijing, hicieron que me desnudara completamente delante de todos ellos y haciendo una vez más de modelo, fui objeto de las más refinadas técnicas de inmovilización erótica que hasta entonces hubiera podido experimentar. Con largas cuerdas de seda, que impedían hacerme marcas o magulladuras en la piel, me ataron de múltiples y variadas formas. Unas de ellas haciendo que los pechos se mostraran atados y alzados, haciendo de estos que estuvieran más sugerentes y apetecibles que si estuvieran libres. En otras me veía completamente suspendida en el aire por cuerdas que hacían que mis agujeros fueran fácilmente accesibles en ángulos imposibles. En ningún momento me tocaron, ninguno de ellos y aún así, obtuve algún orgasmo, por el simple roce que las sedosas cuerdas provocaban en mi cuerpo expuesto y desnudo.

Dormí como una marmota durante todo el día. Cuando me desperté era de nuevo de noche, las 22:15, joder pensé, prácticamente toda mi actividad se centraba a la caída de la tarde y por la noche. Era como una vampira, y como tal me vi cuando fui al baño y me vi de nuevo las pintas que tenía, el pelo naranja, las uñas pintadas de negro brillante, la camiseta heavy de mi hermano... Me sentía cansada y también utilizada, como un pañuelo de papel que ha cumplido su función. Abrí el grifo de la bañera para darme un relajante y vaporoso baño caliente. Me quité el tanga rojo y la camiseta de "Ramstein" de "El Cereal" con la que había dormido por la noche y me sumergí en el fondo de la bañera y en los acontecimientos que había vivido en la últimas 24 horas. Estaba alarmada, tenía miedo y pánico de haber podido quedarme embarazada del cabrón del chapero. Sentía una inusitada angustia y deshazón por este hecho pero especialmente por la forma en la que todo se desarrolló. No fue él el que me quiso preñar, fui yo misma, que con mis lujuriosos y apasionados ardores había permitido que el semental profesional me llenara el coño con su simiente en dos ocasiones.

Según mis calculos hoy entraba ya en los días más fértiles de todo mi ciclo. Había, sin haberme dado cuenta de ello, cometido un error de consecuencias fatales para mi vida. Algo tenía que hacer con aquello, ¿pero cómo y cuándo? Pasé la suave y jabonosa esponja por mis pechos dándome cuenta de unas ligerísimas y leves marcas rojas en estos causados por las cuerdas de Maijing. Las tenía ligeramente doloridas por la presión de las cuerdas y mi coño... mi coño estaba como de costumbre desde que tuve la desgracia de acceder a la propuesta de "El Profesor", ligera y palpablemente preparado, siempre receptivo, siempre expectante y excitado. Me toqué ligeramente el clítoris y di un respingo ante el deleitable y sorpresivo placer que me embargaba en todo mi ser ante el más ligero roce que osara enfrentarse a su desnuda y delicada superfice. Aquellos óvulos me estaban convirtiendo en una obsesa del sexo, en una adicta del placer y el desenfreno. No era una puta, era una prisionera, una cautiva de mi propio placer, una esclava, la esclava sexual de "El Profesor" ¿Cuál era mi lugar? ¿qué es lo que debía hacer para librarme de esa tortura? Lo primero que tenía que averiguar era si verdaderamente el calvo me había preñado... debía de acercarme a una farmacia y comprar un test de embarazo y después escapar, impedir que me suministraran más dósis de aquellos endiablados óvulos...

¡Hola hermanita! ¡Cuánto tiempo sin verte! –vociferó mi hermano entrando en el baño que imprudente yo, había dejado sin cerrar creyéndome estar sola en casa- ¡nunca pensé que te iba a echar tanto de menos! Jejejejejejeje

¡Maldito niñato granulado! –grité sobresaltada tapándome con las manos los pechos que sobresalían del agua- ¡Vete de aquí inmediatamente y deja que me bañe tranquila!

Jajajajajaja joder tía! ¿Qué te has hecho en el pelo? Jajajajaja... lo tienes como una zanahoria... jodida puta estás hecha. Anda no te tapes tanto que ya te he visto las tetas muchas veces... jejejejejeje ¡Y otras cosas más interesantes también jajajajajajaja!

¿Quieres marcharte de aquí ya? Además ¿no estabas de acampada con tus amigotes? ¿Cuándo has regresado? –le dije bajando las manos y cogiendo de nuevo la esponja-

Pues para ser exacto regresé a la ciudad a eso de las dos pero me pasé primero por el "Hardcore Today"...

¿Por ese garito? –dije extrañada y alerta, algo tramaba el cara grano-

Sí, por el mismo... y es que el jodío sitio ese me ha marcado ¿sabes? Estaba cerrado pero por suerte me he encontrado allí con Matías que me ha dejado entrar y ya hemos comido juntos.

¿Matías? ¿Quién es ese Matías? –dije tendiéndole la esponja a mi hermano- ya que estás aquí invadiendo mi intimidad lávame la espalda anda...

Matías es el "speaker" del garito –dijo mi hermano al tiempo que comenzó a frotarme la espalda con la esponja-

El gritón... ya... ¡no tan fuerte joder!

Vale hombre vale... ¿así mejor?

Sí, mucho mejor... y si se puede saber, ¿Para qué coño has ido al Hardcore?

A su tiempo hermanita, a su tiempo –dijo "El Cereal" arrojando la esponja al agua con un sonoro chapoteo- verás, en la acampada he conocido a una chica ¿sabes?

¿Ah sí? ¿Tiene tantos granos como tú? –le dije fastidiada por su descaro-

No seas gilipollas Mar, estoy intentando ser educado contigo...

¡Vaya! Si tu idea de ser educado es entrar al baño donde se está bañando tu propia hermana en pelotas creo que estás muy equivocado en tu concepto de la educación...

¡Venga ya Mar! ¿Cuántas veces hemos follado? ¿Quince, veinte?

Quizás alguna más... -dije abochornada ante la evidencia- ...siempre me has dado por el culo, parece que te gusta en extremo, ¿pero sabes una cosa? Nunca, jamás de los jamases catarás mi coño ¿lo has oído no? ¡Nunca! –le dije amenazadora señalándole con el dedo-

Vale, vale, lo que tú digas en cualquier caso creo que eso me confiere algunos privilegios ¿sabes?, en fin mira verás... Quiero que me hagas un favor.

¿¿Un favor?? –dije aluciando mientras me ponía en pie en la bañera- ¿Me alcanzas el albornoz por favor?

Sí, un favor... toma... joder que buena estás Mar.

¿Y de qué se trata? –le dije saltando de la bañera al tiempo que me ponía el albornoz-

Quiero que me enseñes a comer un coño como es debido.

¡Joder! –exclamé- mira tío todo esto que está pasando es una puta locura ¿sabes? No debería de estar ocurriendo nada de esto... no me deberías de haber metido tu trabuco por el culo tantas veces, ni tampoco me deberías de haber usado y tratarme como a una puta cualquiera... esto... ¡esto es una puta locura joder!

Sí, lo se –dijo interrumpiéndome- pero el caso es que ha ocurrido y seguirá ocurriendo.

¿Ah sí? Pareces estar muy seguro de eso – le dije casi con miedo yendo hacia mi habitación con "El Cereal" pisándome los talones y dejando las huellas mojadas que mis pies desnudos dejaban en el entarimado del pasillo-

Lo estoy Mar, lo estoy. Verás, antes de ir al garito me ha llamado Don Antonio.

¿Don...Don Antonio? –dije aterrada ante lo que podía estar tramando el pervertido y enajenada totalmente ante la posibilidad de que "El Profesor" estuviera al tanto de mis pensamientos de huida, aunque eso era totalmente imposible- ¿Y qué...qué te ha dicho?

Pues me ha dicho que me pasara por el Hardcore antes de venir a casa y que recogiera un paquete a su nombre para ti.

Ya... ¿y no te ha dicho nada más?

Sí, que viene esta misma noche a verte.

¿Qué? ¿Ahora? –dije aterrada- ¿Y papá? ¡Estará punto de venir!

Pues no lo se si ahora, sólo me dijo que se pasaría por la noche... y en cuanto a papá en la mesa de la cocina hay una nota suya diciendo que de la fábrica va directo a casa de Gloria, su amiguita del alma, por lo que hasta bien entrada la mañana no aparecerá por casa.

¡Mierda!

Mira tía, solo te pido que me hagas ese favor..., verás he aprendido mucho contigo pero hay ciertas cosas en las que estoy un poco verde ¿sabes? Y quisiera que alguien de confianza me orientase convenenientemente a cambio... estoy dispuesto a decirle a "El Profesor" que eres una chica muy buena y que te estoy dando los ovulos esos todos los días... tú con ellos, puedes hacer lo que te de la gana. ¿Hacemos trato?

La propuesta del "Cara Grano" podría ser una vía de escape a toda la situación por la que estaba pasando. Tenía una grandísima sospecha de la posible vinculación de los óvulos con mi líbido creciente por lo que la posibilidad que me estaba brindando mi hermano no era un mal trato en sí mismo...

Está bien, -le dije- me darás las mierdas esas y tú le dirás que me has visto insertármelas ¿OK?

¡Sí claro! ¡Te lo juro! Esa chica es muy importante para mi ¿sabes?

Bien, ¿qué quieres que haga? -¡DING DONG!... ¡DING DONG!-

En ese preciso momento llamaron a la puerta. Mi hermano sin decir nada, bajó a abrir y a los escasos 30 segundos después, allí le tenía, en mi propia habitación, con un traje de verano oscuro con rayas blancas, una corbata de seda roja y unos zapatos negros perfectísimamente lustrados. Portaba un pequeño maletín, de esos que se usan para guardar un ordenador portátil...

Hola PUTA –dijo sin más-

Bu...buenas noches Don Antonio –alcancé a decir como hipnotizada ante su voz y la autoridad que todo su ego irradiaba-

Esta mañana me han informado de que el cliente quedó satisfecho contigo ayer, no esperaba menos de ti desde luego.

Gra...gracias Don Antonio –dije mientras veía aparecer a mi hermano tras el dintel de la puerta con un paquete del tamaño de un cartón de tabaco-

Por otro lado, estoy también muy complacido con la exhibición tuya en el Liceo... suposo, digamos que, una sorpresa muy muy agradable y sobre todo muy ilustrativa.

Si usted lo considera así señor... –le dije con cierto temor-

Sí, estoy complacido. Por eso he decidido que voy a darte una oportunidad. Voy a comprobar que no te hayas quedado preñada.

¿Preñada? –dijo mi hermano desde el dintel-

Tú callate y dame el paquete, ¿Hay por aquí algún enchufe libre para el ordenador?

Sí...sí, este de aquí al lado del escritorio –dije temblorosa ante qué era lo que pretendía hacer ahora el bastardo conmigo-

Perfecto. ¿Me has dicho que tu padre no viene hoy verdad? Dijo Antonio a mi hermano mientras abría el maletín-

Sí, hoy no viene, ha quedado con su "amiguita"

Ya, muy bien magnífico entonces.

"El Profesor" colocó un pequeño portátil en el escritorio y enchufó este a la red eléctrica ante la falta de baterías del mismo, conectó el ratón y sacó un pequeño cilindro metálico de unos 3 cm de largo más o menos del cual abrió su parte posterior para meter una pila recargable... yo ya me estaba temiendo lo peor hasta que éste comenzó a hablar al tiempo que iba sacando más cosas del maletín...

Bien putita, bien, esto de aquí –dijo mostrando el cilindro- es una microcámara WiFi Darlington, se utiliza en ginecología y en microcirugía para ver en directo el canal vaginal, los intestinos... y comprobar la existencia de lesiones en el mismo. Lo que voy a hacer con él... deme la caja joven –le dijo a mi hermano- es ponerlo aquí como soporte y verificar si tienes o no algún pequeño desgarro –dijo abriendo la caja-

¡Pe...pero si es un consolador!

Exclamé en cuanto "El Profesor" le sacó de su envoltorio, alterada e indignada una vez más, pues el tío no me daba tregua ni de un día para poder reponerme. No tenía idea de qué cojones pretendía hacer conmigo el depravado pero de lo que no me quedaba duda alguna es que lo que quería era que me follara con el consolador que había traído mi hermano, eso seguro vamos. El tamaño de este era considerable, y bastante grueso pero menos que el monstruoso pollón del chapero, sin embargo era más largo, unos 20 o 22cm. De color chocolate, tenía unas exageradas venas labradas en su superficie que partían de unas enormes pelotas y que, curiosamente, estaban rematadas en una ventosa como base...

Bueno no exáctamente, se trata de un prototipo de vibrador aún no comercializado en serie. Tiene varias características que lo hacen único, las cuales me van a servir para matar varios pájaros a la vez –dijo Don Antonio mientras sacaba un bote con un líquido y una jeringuilla sin aguja, pero de las grandes, de esas que son como casi dos dedos de grosor, que hizo estremecerme de pánico-

¿Qué..qué es eso? ¿Qué es lo que pretende hacerme co... con eso?

Tranquila putita, tranquila. Te voy a explicar mis objetivos y el porqué quiero que hagas lo que voy a ordenarte. Escúchame bien porque no quiero repetir nada, ¿entendido? – asentí yo como pude- bien, como ya te he dicho este vibrador es un prototipo aún no salido al mercado. En los testículos del juguete hay una pequeña bomba hidráulica con un depósito para líquidos con el que se pretende, de alguna forma, simular una expectacular corrida. El tronco del artilugio es flexible y macizo, salvo por unos conductos por los cuales el líquido que se introduzca pueda ser llevado a su eyaculación por el mismísimo glande del juguete. Bien, como ves, el glande está ligeramente modificado por mí, habiendo efectuado una cavidad suficiente como para poder alojar otro accesorio y este accesorio, como puedes imaginarte, no es otro que la microcámara Darlington. Este prototipo ha sido diseñado para dar placer extremo y simular una masiva eyaculación y en el que el control del cacharro se obtiene por medio de este minúsculo mando infrarrojo...

¿Pe..pero qué coño es ese líquido del bote y para qué la jeringuilla? –dije asustadísima-

Ay putita, putita... te he dicho que te estés tranquila... y ahora escucha bien –dijo "El Profesor" con su autoritaria voz- Este líquido que ves aquí es lo que te impedirá quedarte embarazada si es que lo estás, circunstancia que me tiene completamente sin cuidado, pero que debido a que tu comportamiento ha sido, digamos que, excelente, te recompenso con una oportunidad de redención segura. Este líquido que ves tiene el mismo principio activo que la píldora del día después. La jeringuilla la usaré para cargar el depósito del juguetito. La cámara la usaré, en una primera instancia, para comprobar que no tienes lesión alguna en tu conejito de PUTA y en segundo lugar y mucho más importante para mí, para tomar video en tiempo real de tu vagina con el cual tener una base de estudio de esos involuntarios movimientos que tienes a veces cuando estás en excitación extrema. Bien, ¿te has enterado bien no? – dijo esto último mientras llenaba la gruesa jeringuilla con el líquido del bote-

Mire Don Antonio, cre... creo que no es necesario que... que hagamos uso de... de ese vibrador... yo...

¡Tú! ¡TU! ¡Tu aquí no crees nada! ¡Ni opinas nada! ¡Vas a hacer lo que se te pida! ¿O prefieres quizás no asegurarte de no estar preñada?

Yo... yo...

¡Tú harás lo que se te pida!... por dos motivos, uno porque vas a necesitar el remedio y otro porque eres una putita complaciente que va mostrarle a tu Señor esos curiosos movimientos tuyos de tu hambriento y joven agujerito... ¿Verdad que lo vas a hacer, putita mía? ¿Verdad que vas a mostrarle a tu Amo, Señor y Jefe esas contracciones tuyas?

Yo... yo... no... no se si podría... no siempre me pasa y yo... yo no puedo controlar que pueda pa... pasar y... -¡Dios mío, estaba diciéndole que sí! ¿Pero como era posible que me tuviera tan hipnotizada, tan dominada?-

...Y lo harás –sentenció "El Profesor" ante la atónita mirada de mi hermano que permanecía detrás, inmóvil, paralizado mientras él llenaba completamente el depósito del vibrador con el líquido- tú sólo debes de procurar follarte bien con el chisme. Fóllate a consciencia, dame tu premio, muéstrame tu secreto y yo te daré tu premio como recompensa y activaré la bomba eyaculadora del aparatito. ¿Estamos de acuerdo?

Y si no... ¿Y si no puedo? –dije temerosa-

Podrás... pero si no... ¡una lástima! ¡no tendrías premio!

No tenía otra, tenía que acceder a lo que me estaba ordenando el perverso profesor si es que quería asegurarme el reactivo para no estar embarazada del chapero. Mi hermano permanecía detrás de "El Profesor" moviéndosele visiblemente la nuez de la garganta y tocándose la evidente erección que se mostraba en sus pantalones vaqueros. Debía follarme con el prototipo ese para poder obtener, una vez que Antonio hubiese obtenido sus pruebas, la redención de mi falta de sentido común que me había llevado a aquella situación. El problema no era el tamaño del artefacto, ni tampoco mi capacidad, ya demostrada en los últimos días, de poder albergar calibres considerables en mi coño, ni que estuviera delante mi hermano o "El Profesor", ni que tampoco apenas unas nueve horas antes hubiera sido objeto de unas sesiones de sexo extremo... Objeto... esa era la cuestión. Me había convertido en un objeto, en un juguete de uso y disfrute de otros en el que yo era lo último en pedir opinión porque simplemente esta no se me pedía. Vi cómo "El Profesor" me tendía el dildo, preparado en todos sus aspectos y cómo, tonta de mí, tendía como una autómata sin voluntad mi mano para recoger el cacharro. Antonio sonrió burlonamente y sentándose en la cómoda de mi habitación encendió el portátil. Mi hermano se tocaba descaradamente su erección por encima de los pantalones, con la mirada perdida en mi anatomía cuando con un único y sutil movimiento dejé caer el albornoz que me tapaba de mi desnudez. Contemple en mis manos el artilugio, temblorosa y aturdida, ante mi propia falta de voluntad. Pesaba más de lo debido mas su tacto era sorprendentemente cercano a lo que sería una polla de verdad. Para poder tener las contracciones era necesario que me excitara en exceso y aún así no estaba muy segura de poder experimentarlas pero era mi única posibilidad de lograr el "premio". Me senté en la cama y comencé a chupar y lamer lentamente el aparato como si de una polla se tratase, con la única finalidad de lubricar convenientemente toda su superficie. A los apenas tres minutos siguientes, me di cuenta cómo me tiraba en la cama y cómo me tocaba y excitaba lascivamente los pechos con una de mis manos mientras que con la otra seguía sujetando el juguete. Mis sensibilizados pezones reaccionaron rápidamente ante el estímulo poniéndose como rocas y haciendo que cayera en la cuenta de que mi conejito palpitaba ante la excitación creciente. Abrí las piernas para pasar el artefacto por el exterior de mi sexo con el pensamiento de lubricar la entrada de mi cueva con la superficie del supervibrador ya ensalivada. Notaba cómo las anchas y exageradas venas del artilugio recorrían mis excitados labios exteriores y cómo estos se abrían y dilataban ante la sola presencia de algo que los estaba recorriendo. Vi como "El Profesor" continuaba afamado en el ordenador y cómo arrancaba de éste un programa mientras sonreía y se frotaba las manos, mi hermano se frotaba otra cosa bajo el dintel de la puerta sumiéndose en las sombras del pasillo. Mis jadeos crecían en tono e intensidad a medida que mis caricias en los pechos y los frotes del juguete incídían ya directamente sobre el mismo clítoris, desprotegido ya de su capuchón, inflamado, sensibilizado, enhiesto... pidiendo ser el centro de atención de cualquier roce y en clara pugna y competencia con los pezones que por segundos se endurecían y se mostraban tan endurecidos y tan sugerentes como castañas. Cerré las piernas con el artilugio entre ellas, rozando toda su superficie a lo largo de toda mi vulva. Hacia arriba y hacia abajo, con la facilidad propia e irrebatible de la clara evidencia de mi humedad y de cómo mi sexo comenzaba a destilar los ya acostumbrados y abundantes fluidos de los que hacía gala. El clítoris rozaba los relieves venosos del artilugio de látex mientras continuaba con mis movimientos de subida y bajada con las piernas cerradas, aprisionando el miembro artificial con la cara interna de mis mulos, sintiéndolo, gozándole. Mis manos fueron hacia mis pechos, anhelantes y deseosos de ser tocados y excitados mientras mis caderas comenzaban a moverse en pequeños círculos que hacían que el glande del juguete rozara con las sábanas de la cama una vez tras otra mientras mis piernas le mantenían firmemente sujeto en mi intimidad...

Zorrita... –dijo tranquilamente "El Profesor"- puedes hacer lo que te plazca con tal de excitarte pero te pido que tengas un poco de cuidado con esos movimientos tuyos... la cámara... la cámara se puede desacoplar...

Yoo... ooooohhh... mmmmnn... oooohh... ¡Dios mío!¿cómo puedo estar tan salidaaaaaahh? –me pregunté a mí misma cuando pellizqué mis endurecidos y tiesos pezones- Aaaaahh joooder mmmmnnn.

Porque eres una putita indecente –dijo Antonio- una guarrona que en cuanto nota algo entre las piernas enloquece de placer. Ten cuidado con la cámara guarra ¡que las vas a romper!..., ya recibo señal ¿porqué no te penetras ya? Quisiera ver en directo ese coño tuyo y no las sábanas de tu cama...

Oooohh lo..lo haré cuando quiera ¿vale? Mmmmnn ¿No quería tener una pruebaaaaaahh de... de mis cotracciones va...vaginales?

Sí, por supuesto... pero excítate de otra forma porque vas a joder la cámara del dildo –dijo Antonio visiblemente fastidiado por mi respuesta-

Abrí las piernas y el juguete cayó entre estas, me reincorporé ligeremanete para recogerlo y agarrándolo de la ventosa que partía de los huevos comencé de nuevo a chupar toda la superficie del cacharro. Abrí la boca y noté el glande recorrer mi garganta en una penetración oral que casi llega a las dos terceras partes del juguete. Lo saqué y lo admiré y extasiada por su forma me lo inserté de nuevo en la boca hasta notar los huevos del artilugio en mis labios comenzando una profunda felación del artilugio tecnológico...

Jajajajajaja ¡Qué puta eres Mar! ¡Qué PUTA! Jajajajajajaja –gritó "El Profesor"- ¡Te recuerdo que debes metértelo en tu coño y no en la garganta! Jajajajajajaja aunque la verdad es que no se ve mal no... jejejejejejeje... –dijo observando el monitor del portátil-

Vi cómo el ordenador proyectaba una imagen en directo de mis tragaderas en el recorrido que la polla artificial realizaba. Me resultó muy curioso y raro al mismo tiempo, el verme y el sentir... por dentro y por fuera. Mi excitación iba siendo por momentos mayor y mi curiosidad en ver algo que nunca había podido ver sustituía toda clase de reticencias que pudiera, en ese instante, haber tenido, si es que tenía alguna. Saqué el dildo de mi boca y miré directamente al agujerito de la microcámara, vi cómo en el ordenador se perfilaba un primer plano de mi cara, encuadrada por mi pelo zanahoria y sonriendo por mi ocurrencia dije:

Me llamo Mar... soy una guarra... soy su guarra... ¿mi señor quiere ver mi conejito por dentro? ¿mi señor quiere ver cómo me follo con esta cosita?

¡Sí! ¡Sí!... –dijo Don Antonio mirando el monitor en vez de hacerlo directamente hacia mí a pesar de tenerme a escaso metro y medio de donde estaba- ¡Fóllate guarra! ¡Métetela toda! ¡Quisiera verte bien!

Manteniendo mi sonrisa y pasando lascivamente mi lengua por mi deseosa boca y sentada "a chinitos" en la cama, dirigí el juguete hacia la entrada de mi expectante cueva de placer. Una de mis manos pasó por la vulva para comprobar si estaba lo suficientemente mojada para poder penetrame... ¡Cielos pero si estaba encharcada! El dedo se metió en mi vagina como por arte de magia, mis flujos se habían encargado de lubricar todo mi sexo en apenas cinco minutos, parecía un caracol. Saqué el dedo y metí otro, entró como el primero, oleoso, suave y resbaladizo hacia el interior de mi agujero. Saqué los dos y juntando tres me los inserté hasta los nudillos sin dificultad mientras pasaba la yema del pulgar por el inflamado, endurecido y expuesto clítoris. Estaba caliente de verdad... ¿cómo era posible que pudiera estar tan salida? Mi sexo palpitaba, mis pezones me dolían de lo erectos que los tenía y de lo más profundo de mi sexo surgía un ardor y un deseo delirante de tener más sensaciones. ¿Es que estaba loca? Estaba tan mojada y comenzaba a dilatar tan deprisa que estaba segura que podía haberme metido la mano entera y follarme con ella hasta llegar al éxtasis. Pero aquel no era el plan, yo también quería verme, quería verme mientras me penetraba, quería ver de cerca aquella parte de mi cuerpo tan íntima, oculta y profunda que había hecho de mí una puta sumisa. Saqué los dedos y encharcados en mis jugos me los pasé por toda la vulva para a continuación, poniendo los dedos anular e índice en uve separar los labios de mi cueva para poder penetrame el juguete con facilidad y sin obstáculos. Dirigí el glande de látex hacia la franqueable entrada a mi sexo y contemplé el monitor del portátil de "El Profesor" Mi vulva se mostraba brillante y mojada, abierta, receptiva. Los labios, fírmemente separados por mis dedos, el clítoris tremendamente visible y estirado hacia arriba por la presión que ejercía mi mano, resplandeciente y enrojecido de ira carnal , y un pequeño agujerito negro en medio, la entrada de mi vagina, palpitante y conmovida por una penetración que ya se hacía insoportable el poder notarla. Pasé el glande por mi vulva ligeramente hacia arriba y hacia abajo como queriendo decirle a mi sexo "tranquilo aquí tienes algo para poder frotar" Poco después ejercí una leve presión hacia dentro para contemplar en el monitor como el pequeño agujerito se expandía y engullía, glotón, toda la cabeza del juguete, liberé la mano que rodeaba la vulva para agarrar con las dos el dildo y empujarlo hacia dentro y noté cómo mis labios vaginales abrazaban al intruso, libres de su prisión, en un elástico y prieto abrazo de bienvenida al vibrador que lo penetraba. Mi garganta emitió un sofocado y ahogado grito de placer cuando cada centímetro de la polla de látex penetraba en mi canal en una inagotable sensación de dicha. Abrí los parpados que habían sido cerrados por la placentera sensación para ver, por vez primera, las paredes de mi vagina. Un lúbrico y resbaladizo canal de piel, completamente distendido que abrazaba y se abría al mismo tiempo que la polla de látex subía y bajaba por mi interior impulsada por la fuerza de mis manos...

Tienes un hermoso coño putita –dijo "El Profesor" mirando con entusiasmo el monitor del portátil- por fuera es especialmente bonito pero por dentro... mmmnn... realmente delicioso... ¡Mira! ¡Observa bien! ¡Mira cómo destilan tus paredes flujo!... Dios mío... eres excepcional... ni una sóla mácula, ni la más mínima evidencia de lesión o magulladura... perfecta...divina... sí...eres... eres...una puta inigualble, a pesar de haberte follado una polla como la de Quique de la forma en la que lo hicístes y a pesar de...

Mmmmmmnnn ¡Díos que gusto! Mmmmmnnn

...haberte follado la pata de la silla de esa forma tan...salvaje y primaria... a pesar de todo eso, tu vagina está incólume, no observo ni la más leve irritación y para mayor asombro... ¡pides más!... realmente asombroso.

Oooooh mmmnnn sí... mmmnn ¡joder! Mmmmnn qui...quiero más...más estimulación...ooooh...de...dele al vibradoooor... póngalo... mmmnn.... ¡Dios estoy salida perdida! póngalo en marcha pro...profesor ... oooooh por favor...mmmnnn

¡sí claro casi se me olvidaba! Jajajajajaja –dijo Antonio dando palmadas- verás ahora lo que es capaz de hacer este prototipo jajajajajaja aunque supongo que también superarás este ingenio tecnológico...

Oooooh de..dele ya! Mmmmnnn-le dije moviendo más energicamente el artilugio en mi vagina y notando el grosor de este en sus paredes- Oooooh joooderrr... en esta pos..postura no puedo metérmelo completoooo....ooooh qui...quisiera sentirlo todooooooo...

Si...si quiere profesor –metió baza por primera vez mi hermano que permaneciendo en las sombras de la puerta se había sacado el pene de los pantalones y lo masajeaba sin decoro alguno dirigiéndose a él- puedo ayudarla a darle "más estimulación"

¿Qué? ... ¡Joder chaval! –dijo Antonio observando a mi hermano con sus maniobras mientras yo seguía suplicando que pusiera en marcha la vibración- jajajajajaja ¡Hay que joderse! Vaya dos salidorros... jejejejejeje y dime chico, ¿cómo quisieras colaborar en la sobreestimulación de tu hermanita?

Ooooooh mierdaaaa...aaah... dele pro...fesor... ¡dele ya! –dije desesperada-

Pues por ejemplo podría metérsela por el culo... ¡a ella le encanta!

Jejejejejejeje no lo dudo no... bueno, bueno... quizás no sería mala idea... aunque...no se... quisiera obtener antes los resultados para...

¡Enciéndalo coño! –grité- ¡A la mierda! –esclamé reincorporándome de la postura que tenía sacándome la mitad del aparato de mi hambrienta vagina- ¡PLOOF!

... poder estudiar esas contracciones –continuó Antonio mientras yo me ponía de pie y escupía la ventosa de la base del vibrador un par de veces, saliendo de mi habitación y dirigiéndome a las escaleras del pasillo- ¿Qué estás haciendo PUTA? ¿Te he ordenado que te sacaras el juguete del coño? ¿Dónde cojones vas PUTONA?

Mi líbido estaba a flor de piel, necesitaba ser follada salvajemente, como lo había estado haciendo en los últimos días. Poco me importaba cómo y dónde, el con quién o el con qué, el caso era ir hacia otra serie de orgasmos, experimentar nuevas y encadenadas oleadas de placer que saciaran de una vez por todas aquellos anhelantes ardores que se acumulaban en lo más profundo de mi sexo. Si "El Profesor" no quería poner en marcha el aparato a mí me daba igual, obtendría mis orgasmos por mis propios medios. Mi coño pedía ser colmado de polla y eso era lo que iba a darle; polla. Una polla de látex que lo llenaría completamente y que con suerte obtendría el premio prometido aunque eso no podía yo controlarlo voluntaria y conscientemente. Sintiendo el peso anormal del cacharro, pasé la mano por la ensalivada ventosa para extender la humedad de mi saliva y dejarla preparada para su cometido y fin de servir de sustento a la polla artificial. Llegué a las escaleras del pasillo, cogí el vibrador con mis dos manos y con un único y fuerte golpe lo dejé clavado en el penúltimo peldaño de la escalinata. Sin mayor dilación apoyé los pies desnudos en el antepenúltimo peldaño y las manos en el último y, de esta guisa, fui bajando hasta meterme el juguete completamente en el coño. Sentí como las pelotas de latex se apoyaban directamente en mi vulva y como mi clítoris, completamente expuesto, rozaba muy ligeramente con los huevos artificiales. Un profundo y apagado suspiro se escapó del fondo de mi garganta cuando me volví a sentir llena y dichosa por tener algo entre mis piernas para poder gozarlo. Algo que llenara completamente el hueco profundo, húmedo y libidinoso de mi lujuriosa existencia. Sentí la polla de látex entrar en mi vagina con la determinación que todo el peso de mi cuerpo le ejercía. Mi canal se expandió automáticamente dejando hueco al falso ariete que lo penetraba. Fui moviéndome de forma circular, con la polla postiza completamente clavada en mi mojado y resbaladizo canal, mi goce y placer iban aumentando por momentos. Solté las manos del último peldaño y me incliné ligeramente hacia delante con el fin de que, el erecto clítoris, rozara aún más con los huevos de imitación. ¡Y vaya si rozó! Mis sienes palpitaban de deseo contenido y mis inhiestos pezones ardían de vehemente fogosidad. Mis caderas se movían en concéntricos círculos en un acelerado y creciente baile de placer en tanto que mis pechos danzaban en consonancia y cadencia con el movimiento que marcaban mis estrechas y contorneadas caderas. Dejé los movimientos circulares y paré unos breves instantes, mi clítoris estaba llevándome al límite del orgasmo y yo deseaba, quería y anhelaba que aquello durase lo suficiente como para poder tener las contraciones vaginales que estaba esperando estudiar el depravado y dominante profesor. Mi vulva seguía reposando directamente sobre los huevos del cacharro, repletos del extraño líquido que según "El Profesor" impediría que quedase embarazada. Tenía que hacer todo lo posible para que Antonio se sintiera satisfecho y activara remotamente la válvula que controlaba la eyaculación del cachivache tecnológico. Debía excitarme más aún, hasta sentir cómo mi coño comenzaba a tomar las riendas de todo...

¡Joder cómo se la ha encajado toda de una tacada! –exclamó mi hermanito-

¡Vaya que sí! –dijo Antonio que me siguió rauda en cuanto me levanté de la cama- ¡Voy a por el portátil, esto quiero verlo!

Joder hermanita... ¡cómo mueves las caderas cabrona! ¡me pones enfermo joder!

Oooooooh síííí... mmmmnnn así... así... bien metidito... mmmmmnn síííí... aaaah sííí joder antes no podía con la jodía posturita... pero ahora...

¡Ya estoy aquí! –dijo Antonio con el portátil en la mano,bajando las escaleras y situándose un peldaño por debajo de donde estaban mis pies- ¡Qué zorra cómo se la ha clavado toda! Dime guarra... ¿a que te gusta sentir una buena polla en tu conejito de puta?

Mmmmm sí... me gusta... muuu...mucho... sentir una polla... aaaaaaahhh... que me taladre bien... el... el...cooohh...coño... oooooooh

Jejejejejeje bueno, bueno... ahora lo que se dice taladrarte no es que digamos te taladres mucho, jejejejejeje parece que estás girando como una pequeña peonza jajajajajaja –dijo mientras yo continuaba con mis círculos- ¡Ah zorrita, cómo enfunda tu vagina el consolador! ¡Deberías de verlo! Es... ¡Magnífico! –argumentó mirando el monitor-

Profesor... –dijo mi hermano cuando justo yo me inclinaba hacia delante para estimular más mi clítoris sobre los huevos de látex- insisto que yo podría estimularla más para que Ud., pueda...

¡Cállate ya, crío bobo! ¿Es que crees que verdaderamente ella necesita que tu la toquetees? Mírala bien estúpido... ¡Mírala! Mira cómo tiene los pezones – dijo Antonio toqueteando y estirando uno de mis mugrones que por la inclinación que tenía se le había puesto "a tiro de mano"- ¡Está ya excitada estúpido! ¡Ah zorra qué tiesos los tienes! ¡Y qué duritos!

Aaaaaaah yo...yoo... sííí...

¿Eh?... ¿Porqué te paras ahora? –me interrogó "El Profesor"

En ese momento fue cuando supe que siguiendo por ese camino me correría sin experimentar las contracciones y era muy posible que aún después de tener uno o varios orgasmos no las experimentara. Paré con los círculos, sintiendo el suave pero a la vez rígido tacto de los postizos huevos en mi abierta y mojada vulva. Volví a poner las manos detrás de mí, apoyándolas en el primer escalón. Despegué del suelo mis talones y elevando las caderas comencé a subir y a bajar rítmicamente sobre el palo de goma. Mi ritmo era cada vez más acelerado y mi excitación era ya extrema aunque aún no sentía aquella falta de control que precedía a las buscadas contracciones cuando, en aquel momento...

¡Ah perra guarrona! ¡Ahora sí que te lo estás taladrando zorra! –dijo Antonio- ¡Sí así, así, vamos más deprisa! Jajajajajaaja ¡bombea bien a ver si sacas el petróleo que tanto necesitas jajajaajaja!

Aaah...aaah... uuuuh...aaaah –decía yo a cada una de las embestidas que me daba-

¡Que guarra eres!,me asombra la capacidad que tienes de mojarte y dajarlo todo como si una babosa gigante hubiera pasado por el consolador entero. Eh tú... ¡mira, mira a tu hermana cómo está dejando de brillante todo el consolador! –le dijo a mi hermano cogiéndolo del brazo y poniéndole a su lado, justo un peldaño por debajo de donde estaban mis pies-

Sí... joder... esto es demasiado señor... yo ya no puedo resistirlo más... –dijo mi hermano completamente excitado-

Está bien, está bien –dijo Antonio- dejaré que participes en su excitación... jejejeje. A ver... lame sus pies...ahí los tienes... venga, ¡chúpaselos!

Uuuuh...aaaah...aaah...sí...aaah... –continuaba yo ajena a lo que me rodeaba y concentrada en mi única labor de "bombeo"-

¿Los... los pies señor?

Sí lelo... ¡los pies, los pies! A ella le encanta, al menos eso fue lo que dijo en una de mis clases... le excitará más. Además tiene los pies más bonitos y perfectos que he visto en mi vida y créeme chaval que no he visto pocos...

Como quiera señor... al menos toco algo... que no es poco....Lap, lap, lap

Oooooh... ¡Qué haces!... joooder... mmmmmnnn... aaaah

¿Ves como le gusta? Bueno, bueno... jejejeje... vamos a poner esto en marcha un poquito... digamos que al 2... ¡clip!... zzzzzzzzzzzbbbbbzzzzzzbbbbzzzzz

¡Aaaaaaaaah! ¡Coño joooooderrrrr! Aaaaaaaaaaaaagg –grité sorprendida ante la repentina puesta en marcha de la vibración del dildo, parando momentáneamente en mis embestidas y cerrando ligeramente las piernas-

Jejejejejejeje ¡Qué te ha pasado putita! ¿Te ha sorprendido el cacharrito? Jajajajajaja, venga venga que no se diga, ¡una puta como tú! –dijo Antonio manipulando el mando del aparato- una guarra como tú se merece directamente la marcha 4... jejejejejejeje y no la 2... ¡Allá va! BBBBBBBZZZZZZZ SSSSSSBBBBBZZZZZZZZZZZ ZZZZZZZBBBBB...

¡Ah joder! ¿Qué cojones tiene esto un motor de coche? –exclamé sorprendida ante la fuerza de la vibración del prototipo, dejándome caer literalmente de nuevo sobre los huevos de artificio ante la sorpresa y sintiendo cómo el mamón de mi hermano hacía lo propio con mis pies-

¡Venga zorra! ¿No querías que pusiera a vibrar el cacharro? ¡Pues ya lo he puesto! Ahora quiero que botes como lo estabas haciendo antes, venga ¡quiero ver saltar esas tetas! ZZZZZZZBBBBB...

Lap... lap... ¡Qué buena estás cabrona, tengo la polla a mil! –dijo mi hermano lamiéndome los pies- SSBBBBBZZZZZZZZZZ...

¡Jodeeeer!... ooooooh es...está muy fuerteeee SSSBBBBBZZZZZZZZZ y... mierda joooder ahora... ahoraaaa me bombeooo ooooh pero antes... antes... mmmmmmmnnn un... un momento SSSBBBBBZZZZZZZZZ me ten... tengo que acostumbraaaar...

La vibración era muy poderosa, pero ante la sorpresa inicial de la puesta en marcha del cacharro, mis paredes vaginales comenzaron a adaptarse rápidamente a los nuevos e impetuosos estímulos, adquiriendo más firmeza en el agarre que mis músculos íntimos ejercían sobre la polla artificial. Al estar completamente insertada en su longitud, sentía la punta del artilugio rozar el cérvix de mi hambriento sexo en tanto que los repletos huevos de látex se posaban en su temblor sobre mi encharcada y abierta vulva y el excitado, expuesto y desprotegido clítoris. Mis manos las seguía manteniendo atrás, en el primer escalón, en tanto que mi hermano continuaba chupando mis pies con mayor esmero, haciendo que mis uñitas negras brillaran, acharoladas, por la humedad que su lengua dejaba en ellas. Miré a Antonio, extasiado en la vista que de mi interior le ofrecía la microcámara alojada en el glande de la cosa, miré a mi hermano, alucinando en su trabajo de lamedor, y desvié la mirada hacia mi coño, atravesado por la cosa, para contemplar algo que jamás había podido ver hasta ese preciso instante. Tan intensas y brutales eran las vibraciones del cacharo que... ¡mi bajo vientre oscilaba ante el mecánico traqueteo del juguete! Era algo realmente raro, algo insospechado hasta aquel momento. "El Profesor" me había pedido que me bombeara tal y cómo lo estaba haciendo hasta que le dio al aparato, pero tenía mis dudas si podía moverme con esa cosa a pleno rendimiento en mi conejito por lo que comencé a moverme ligera y tímidamente hacia adelante y hacia atrás, separando de nuevo las piernas. A los breves instantes, inicié un insignificante meneo circular sobre la polla para poco después atreverme a moverme sobre esta iniciando un ligero movimiento de bombeo sobre su longitud. Antonio comenzó a aplaudir, elogiando lo buena puta que era y el coño tan magnífico que la madre naturaleza me había proporcionado. Mis embites iban siendo cada vez más atrevidos. Prácticamente, sacaba casi por entero el artilugio de mi panochita hasta verse fuera de ella la mitad del glande de látex, para poco después bajar con toda la fuerza de mi peso sobre ella hasta sentir los huevos golpear en mi abierta vulva. Mis tetas saltaban libres y deseosas, mostrando unos pezones completamente erectos y unas anchas y excitadas areolas. De repente sentí la llegada de un primer orgasmo, una oleada de placer que surgía de la misma superficie de mi conejito glotón. Un orgasmo clitorial fortísimo y muy intenso que hiciera moverme y gritar como una loca. Del interior de mi vagina comenzaron a manar abundantes y sedosas secreciones, torrenciales mucosidades que facilitaron indeciblemente más mis movimientos lujuriosos. Continué botando enérgicamente sobre el dildo en tanto me duró la intensa oleada de placer para poco después parar en mis bombeos quedando de nuevo, una vez más, completamente llena de polla artificial. El dildo continuaba funcionando, mi hermano continuaba lamiendo, Antonio seguía observando académicamente atento la pantalla del portátil. Debía conseguir ese límite de excitación que hacía que mi coño tomara el control de la situación y no tenía la menor idea de cómo conseguirlo. No tenía la más ligera imágen de cómo podía alcanzar ese estado al que, en muchas ocasiones, había temido y encontrado de forma esporádica y que ahora debía alcanzar por mi propio bien. Comencé a moverme de nuevo en círculos, mucho más amplios y estensos, excitándome esta vez, yo misma, los pechos que solicitaban ser atendidos con premura y diligencia, alternando los amplios círculos de mis caderas con rítmicos y cadenciosos movimientos hacia delante y detrás. Sentía cómo las humedecidas y resbaladizas paredes de mi vagina agarraban con fuerza creciente el artilugio, sentía los constantes roces de los huevos del dildo provocando el excitado clítoris ante los movimientos alternados cuando me movía hacía delante y detrás. Comencé a variar todos estos movimeintos con otros laterales. Mi coño estaba completamente dilatado y a la vez mantenía firmente atrapado el instrumento de látex en mi interior. La vibración continuaba con su labor y ritmo constante, mi coño seguiá destilando sedosos fluidos que empapaban la completa longitud del artilugio, depositándose ya en una visible y ostensible humedad en el entarimado de madera del escalón. Comencé de nuevo a bombearme, pero de forma lenta esta vez y alternando los bombeos con mis movimientos circulares, parecía que estuviera "atornillándome" la cosa que a la vez no paraba de vibrar salvajemente en mi inerior. Me pellizcaba los pezones, me levantaba los pechos para dejar estos a la altura de mi libidinosa boca y los chupaba con fruición. De súbito, noté un cambio en lo más profundo de mi sexo, una oleada de placer que se agolpaba en la mísmisima matriz de mi sexualidad y que subía a lo largo y ancho de mi columna vertebral para estallar en un paroxismo sin lógica ni razón en mi cerebro. Una serie de encadenados orgasmos vaginales me asaltaron con una fuerza inconmensurable en tanto que comenzaba experimentar a la vez una serie de orgasmos clitoriales tan intensos como el primero que había tenido. Mis gorgeos se convirtieron en gritos, y los gritos en alaridos en tanto que continuaba saltando con fuerza inusitada sobre el cacharro deseando incluso que este llegara más profundo aún de lo que lo estaba ya haciendo. Mis espasmos vaginales iban decreciendo en intensidad mas me parecieron que estos eran mucho más largos en su duración de lo que hasta ese momento hubiera experimentado jamás. Los clitoriales, en cambio, iban ganando en intensidad y hacían que me corriera en ríos de constante y abundante humedad. Fue en uno de ellos cuando, por arte de magia y de forma improvisada noté "el cambio". Las paredes de mi coño comenzaron a contraerse rítmica y acompasadamente sobre el dildo que me estaba yo misma bombeando de forma salvaje, esprimiendo y moviendose en continuas y rítmicas contracciones sobre el artilugio vibrador. "El cambio" se había producido, lo había logrado. Mi coño había tomado el control de la situación. A partir de aquel momento era él el que imperaba, mi voluntad ya no era rival para su poder y sólo deseaba gozar y ser poseíada hasta la locura más desenfrenada...

Ooooooooooooooh Diossssssssssssssssss síiiiiiii síiiiii aaaaaaaaaahhhhh

¡Ah putita! ¡maravilloso, esto es magnífico lo has conseguido! – gritó Antonio sin dejar de mirar el monitor- ¡Magnífico! ¡Estas imágenes pueden ser de lo más esclarecedoras, sí sí, sigue mi preciosa y linda puta! SSBBBBBZZZZZZZZZZ...¡Sigue follándote, así así! Jajajajaja ¡Haz que dure guarrona! ¡Haz que dure!

¡Ooooooooh joder joder qué fuerteeeeeeeeeeeess! Aaaaaah Dioooooss sí más polla quiero más polla! SSBBBBBZZZZZZZZZZ...

¡Madre del amor hermoso! ¡Qué contracciones tiene tu vagina! Son.. ¡son asombrosas!

Aaaaaaaah Dioooos aaaaaaaah me vengo todaaaaaaaaaah... SSBBBBBZZZ...

¡Tú chico, deja de lamerla los pies y ayúdame a quitar ahora mismo a tu hermanita puta de ese consolador que como siga así se nos desmaya otra vez!

¡Ooooooooooh Dios! ¡Me corrooooh otra veeez! SSBBBBBZZZZZZZZZZ... ¡Oooh Dios sí... siiiii! SSBBBBBZZ...

Venga vamos quítala el consolador del coño que yo mientras la levanto –dijo Antonio situándose detrás de mí, cogiéndome por las axilas-

¿Eh, qué coño estáis haciendo? ¡Dejadme en paz ahora joder! –grité completamente contrariada ante el vacío que sentí cuando, justo en uno de mis bombeos, mi hermano me arrebató el maravilloso dildo de mi lúbrica cueva cuando iba a insertámela toda de nuevo en su interior-

Calla guarra, quiero catar tu chochito con las contracciones pero antes toma... métete este en el coño – dijo "El Profesor" tirando a mis pies un óvulo con su envoltorio-

Mierda... –dije sintiendo el vacío que había quedado en mi cueva y los ya conocidos movimientos involuntarios que hacían las paredes vaginales molestas por no tener nada que ordeñar- ¿Tiene que ser ahora?

Sí jodida puta... ¡Ahora! ¡Ya! ¡Joder antes de que te relajes! –dijo quitándose los pantalones y mostrando su polla completamente tiesa- quiero sentir esas contracciones!

Por lo que iba experimentando a lo largo de todos aquellos días, sabía que, una vez que entraba en el punto en el que mi conejito marcaba la pauta, el masajeo que mi vagina realizaba ante cualquier cosa que lo penetrara, era prácticamente permanente, al menos, durante los siguientes minutos de iniciarse el suceso. Antonio, lógicamente no lo sabía, y tampoco se lo iba a decir en aquel preciso instante en el cual me daba igual absolutamente todo salvo el quedar repleta de cualquier polla que se me pusiera a tiro. Sin mediar más palabras por mi parte y con manos temblorosas por lo necesitada que estaba para quedar de nuevo empalada, desenvolví el óvulo de su encapsulado y me lo metí en el coño sin meditar lo que hacía. Rápidamente este desapareció en mi interior literalmente absorvido y engullido por las contracciones de mi canal que, pensando que había vuelto la polla que lo follaba, había confundido a esta con mis dedos y el pequeño y oleoso óvulo, iniciando otra serie de incontrolados y rítmicos movimientos sobre ellos. Tras esto, saqué mis dedos de mi cueva completamente encharcados, y gateando subí al descansillo de la escalera. Abrí mis rodillas todo cuanto pude y posé mis pechos en el entarimado del suelo. Olí mis encharcados dedos impregnados en mis secreciones y hasta mi propio olor me inducía a tener un mayor grado de cachondez si es que esto era posible. Sin apenas pasar un par de segundos de todo esto, "El Profesor" se situó detrás y de un solo empujón me la clavó por entero enterrándomela hasta las mismísimas pelotas. Era una polla normal, vigorosa pero muy normal en su tamaño, vamos, una mierda comparado con los instrumentos que últimamente acogía mi vagina, pero al fin y al cabo, era una polla. Mi coño imediatamente se cerró en torno a esta, anillándola como si fuera a estrangularla. Antonio comenzó a menearse rítmicamente, bufando como un toro de lidia. Mis caderas se acompasaron a sus embestidas mientras que su incipiente barriguita golpeaba mi duro y prieto pandero. A los excasos diez segundos posteriores, mi coño comenzó a hacer lo propio. Antonio comenzó a chillar como un cerdo en el matadero sin parar de menearse hasta que a los pocos instantes después sus sacudidas se hicieron inexistentes en tanto mi coño continuaba devorando la flautita que había osado entrar en su santuario lujurioso. Sentí una mayor humedad en el fondo de mi conchita... se había corrido dentro... el muy hijo de puta. Otro tío me había llenado el coño justo en los momentos más fértiles de mi ciclo. Aquello se estaba convirtiendo en una auténtica pesadilla. Mi parte lógica me decía una y otra vez lo loca e imbécilmente que me estaba comportando, mi parte física me pedía polla, y esta última parte era la que imperaba en aquel instante. Mi coño pedía más, quería ser colmado y repleto. No había tenido bastante asi que, abierta y llanamente, protesté...

¿Yaaaa? ¿Ya está? ¿Eso ha sido todo? – dije sentándome mientras se me salían una cuantas gotitas de la lechada que "El Profesor" me había depositado- ¿Me llena el coño con su... leche y ya está?

¡ZORRA! –gritó Antonio- Ahí tienes el vibrador métetelo y goza con él hasta que te desmayes... mira aún está vibrando... vamos ¡follátelo! Bombéate otra vez y tendrás el premio... jejejejejeje ¿o es que eres tan PUTA que ya se te había olvidado el comienzo de todo esto? Venga vamos putona... hazlo...

Y así era, me había olvidado completamente de obtener la eyaculación del anticonceptivo que necesitaba, ahora con mayor interés incluso que antes debido a la reciente inseminación. Sin embargo, poco me importaba, lo que quería era más sexo, quería más placer, quería más polla. El vibrador seguía en el primer peldaño, allí donde lo había dejado mi hermano, moviéndose ligeramente en el suelo por la fuerza de sus vibraciones. Sin mayores pensamientos, me estiré y alcancé su maravillosa textura. Me llevé una de mis manos al coño y metiendo dos dedos en él, los saqué embadurnados de una mezcla de esperma, restos oleosos del óvulo insertado y abundantes flujos femeninos. Miré, desafiante, a la cara de Antonio y llevé los dedos a la ventosa del cacharro para que quedara humedecida y se fijara, una vez más, firmemente en el suelo. Con un sonoro golpe lo dejé clavado en la madera. Le di la espalda a "El Profesor" con el propósito de que pudiera ver cómo me empalaba literalmente en la polla artificial, claramente superior a la suya natural, y con la intención de hacerle llegar este mensaje, abrí mis rodillas, posé mis pechos una vez más en el suelo y elevé mis caderas hasta dejar mi abierta vulva a excasos centímetros del glande de látex. Fui bajando hasta notar de inmedaito cómo la cabeza de la polla había sido acogida por mi canal con glotonería, sintiendo las primeras sacudidas de las vibraciones del artilugio. Seguí bajando hasta la mitad del dildo para poco después subir mis caderas y volverlas a bajar rítmica y acompasadamente. Comencé a follarme con rapidez de esta manera notando cómo a los pocos segundos el coño reaccionaba con sus involuntarios y espasmódicos masajeos...

¡Pero que PUTA es! –dijo "El Profesor" desde atrás mío- ¡Que ZORRA! ¡Cómo se la clava!... SSBBBBBZZZZZZZZZZ...

Sí...sí... la verdad es que ella es una... puta... sí... sí... una puta de primera que está muy...buena... sí – dijo balbuceando mi hermano al cual habíamos olvidado totalmente-

Ooooooh siii ¡Dios! ¡Qué rico! ¡Esto sí! ¡Esto es una polla! –dije notando los primeros síntomas de una nueva serie encadenada de orgasmos- SSBBBBBZZZZ...

¿Ah sí no? –Dijo "El Profesor" poniéndose en cuclillas delante de mí, mirándome a la cara- ¿Te gusta sentirte bien encajada, eh guarra?

¡Sí, sí! Me gustaaa...aaaahh BBBBBZZZZZZZZZZSSSS...

Te gusta sentir una polla bien grande en tu coño de puta guarra ¿verdad?

¡Sí, me gusta! Aaaaahh.... me gusta... ¡oooh! Sentir una polla bien grande dentrooooooooooo....oooooh

Pues bien encacajada te vas a sentir hija de puta... ¿sabes lo que es un sandwich verdad cabrona? –dijo burlonamente, retorciéndome un pezón- ¿Te acuerdas de cómo te follaba el culo tu hermanito mientras tú te metías el pepinaco aquel por el coño en la cocina, ¿verdad? BBBBBZZZZZ...

Sí... siiii... ooooh dioooos me voy a ir, ¡me voy a ir otra vez! ¡Dios mío que locura de jugueteeeee! SSBBBBBZZZZ...

Pues vas a hacerlo otra vez zorra... ¡Tú chico! ¡Encula a tu hermana! Es eso lo que querías ¿verdad?

¡Joder que sí! –dijo mi hermano situándose inmediatamente detrás de mí sujetándome las caderas con las manos para tener control en la penetración-

El incrédulo profesor pensaba que mi experiencia en doble penetración se había visto hasta aquel entonces reducida al episodio de mi hermano y el pepino en la cocina de mi casa, sin saber el pobre diablo, que pocas horas antes ya había tenido una práctica de ese tipo con el chapero calvorotas y el conserje de El Liceo en las duchas de la prestigiosa institución. Me estaba pasando esto por mi cabeza, recordando cómo los dos machos me habían usado a la vez, cuando sentí el glande de mi hermano posarse en mi ano, encharcado y lubricado por mis propios fluidos que manaban de mi cueva. "El Cereal" comenzó apresionar su mástil sobre el agujero que siempre le acogía. Su inmenso nabo fue penetrándome dilantando mis entrañas al tiempo que yo intentaba bombearme salvajemente el prototipo que vibraba a su máxima velocidad, y digo intentando, porque el inmenso tronco de mi hermano y el peso de su cuerpo me impedían en gran medida continuar con mis embestidas. Mis orgasmos se iban sucediendo uno detrás de otro, no podía entender cómo mi organismo era capaz de destilar tanto flujo y tampoco cómo mi cerebro era capaz de asimilar tantísimo placer. Aquello era un delirio sexual, un éxtasis supremo. Al cabo de un minuto, en el que ya habíamos acompasado perfectaemnte el ritmo, mi hermano comenzó a correrse como un poseso gritando que desde mi culo notaba también las vibraciones del cacharro, o tal vez las contracciones de mi vagina o quizás una combinación de ambas... ¡vete tú a saber!, el caso es que el "Cara Grano" comenzó a llenarme las tripas con su leche, berreando como un becerro a punto de ser degollado, en tanto yo continuaba con mis orgasmos y mis movimientos de bombeo, torpes esta vez, porque el corpachón de mi hermano me impedía libertad de movimientos, como ya os he contado. "El Profesor", que hasta ese momento se había retirado a observar el monitor del portátil, regresó en el preciso instante en el que mi hermano me llenaba las tripas con la simiente de sus huevos y poniéndose de nuevo en cuclillas y mirándome fijamente, con una sonrisita que podía haberme helado la sangre en otras circunstancias, me enseñó el mando del dildo. En realidad no sabía en ese instante, el porqué me lo estaba enseñando, claro, que también me importaba una mierda el porqué me lo enseñaba, sin embargo bien pronto lo averigüé. El artilugio comenzó a eyacular todo el liquido que sus repletos huevos contenían con una vibración mucho mayor que la que hasta ahora había estado activa. Comencé asentir unos fortísmos orgasmos encadenados y simultáneos, clitoriales, vaginales y el comienzo de un "G" que hizo que me corriera de tal forma que de mi coño pareciera que hubiese una fuente o un surtidor de agua en su interior. La cosa es que no se ni cómo ni porqué, tuve que poner los ojos en blanco porque tan sólo recuerdo que a partir de ese instante me desplomé toda yo, perdiendo una vez más la consciencia en una oleada de orgasmos y espásmodicas sensaciones de placer desenfrenado...

Desperté en mi cama, al cabo de 10 minutos, en el que vi a mi hermano haciéndose una paja a mi salud, en el pequeño sillón que tengo en el cabecero de la cama y que uso para dejar la ropa, con el tanga rojo que llevaba puesto poco antes enrollado a su inmenso pollón y moviendo enérgicamente este, con los ojos cerrados y media lengua fuera..., me di la vuelta, fingiendo aún estar incosciente, y con el trasfondo sonoro de los gorgeos de "El Cereal" volví a quedarme profundamente dormida.

A la mañana siguiente desperté a eso de las 11. Había amanecido un expléndido día de verano, como siempre, demasiado seco para mi gusto. Seco..., seco estaba el ambiente, mi coño en cambio estaba completamente encharcado. Pareciera como si toda la humedad que hubiera de haber estado en la atmósfera en aquellos días hubiera sido trasladada a mi insaciable e insatisfecho útero. Me puse el albornoz con el que había salido de la ducha y que todavía permenecía sin recoger en el suelo de mi habitación y me dirigí hacia el baño con el fin de adentrarme de nuevo en una depuradora y tonificante ducha. Mientras me enjabonaba pasé las palmas de las manos, embadurnadas con una buena y generosa cantidad de gel, por mis pechos, muslos, caderas, culo... ¡Joder! Pero si... ¡Seguía todavía caliente como una burra en celo! ¿Cómo era posible que aún estuviera en aquel estado después de todos los orgasmos que había tenido y el tiempo que había transcurrido? Mi cuerpo permanecía en un estado de completa y permanente excitación, a la espera del más mínimo roce para poder manifestarse en claras señales de fogosidad sexual. Debajo de la ducha me pasé un dedo por la vagina, comprobando que esta continuaba manando un fluido cristalino, sedoso y resbaladizo de sus paredes. Se me cruzó por la mente en ese momento un pensamiento que me hizo estremecer..., había logrado que el dichoso prototipo eyaculara la sustancia anriconceptiva en mi vagina pero... ¿y si aquella sustancia que había eyaculado el prototipo no era una sustancia anticonceptiva y era "otra" sustancia? Me llevé esta vez de nuevo la mano al coño con la intención de recoger un poco de moco y tratar de compararlo con lo que normalmente estoy acostumbrada a echar. Dos dedos se introdujeron con asombrosa facilidad hacia el interiror de mi cueva que los acogió con máxima disposición. Examiné el flujo, sedoso y escandalosamente resbaladizo, cristalino..., abundante. Me lo llevé a la nariz, mientras rutilantes gotas de agua se precipitaban a lo largo de mi exuberante cuerpo. No olía nada mal, pero tenía un sospechoso y ya conocido olor mentolado... ¡Hijo de la gran puta! ¡Ahora empezaba a entender todo! ¡El cerdo de "El Profesor" había llenado el depósito del prototipo con la sustancia con la que realizaba los óvulos que me suministraban! Por eso estaba tan receptiba y tan "salida"...claro, me habían proporcionado sin yo ser consciente de ello una cantidad de sustancia muy superior a la que venía siendo acostumbrada. Si no tenía el firme convencimiento de que mi estado de permanente cachondez no se debía a la toma periódica de los óvulos me iba quedando muy poca duda de esta posible relación. Contemplé mis areolas, turgentes, activas ante las ligeras y constantes caricias de las gotas de agua que caían sobre ellas, los pezones hinchados y sensibles ante el estímulo recibido... Salí rápida de la ducha, consciente que si permanecía por más tiempo debajo de ella entraría en la necesidad de tener que masturbarme allí mismo para poder calmar los fuegos que comenzaban a asaltarme. Me fui a la habitación y me puse unas mallas de gris muy claro y de algodón muy ajustado y cuyas perneras quedaban a la altura de los gemelos, rebusqué entre los cajones de la alcoba algo para poder ponerme en el torso y estar fresquita ante el calor que ya comenzaba a manifestarse por la mañana y vi, en el fondo de uno de los cajones, una camiseta de color crema satén descolorida, de finísimos tirantes, que hacía un par de veranos que no volvía a ponerme. Era una camiseta que me encantaba ponérmela en verano porque era muy, muy fresquita y que, incomprensiblemente la había estado buscando sin resultado en otras épocas estivales. Siempre había sido un poco corta, pero fue cuando me la puse, cuando me di cuenta del cambio que se había producido en mi cuerpo en aquellos dos años en que no me la ponía. ¿O acaso mi cuerpo estaba cambiando en ese mismo verano? No, eso era imposible. Mi figura estaba mutando de forma gradual, más voluptuosa, más curvosa, mucho más mujer. La camiseta me quedaba un palmo por encima del ombligo, dejando a la vista toda la cintura y quedando ligeramente hacia arriba al tener los pechos ligeramente más grandes de cómo los tenía hacía un par de años. "Bien –pensé- más fresca estaré a ver si de esta forma se me enfrían los ardores", al menos estos habían cesado momentáneamente y mis pechos no gritaban ser atendidos como momentos antes en la ducha. Tonta de mí, no me puse ninguna ropa interior y la verdad es que no se el porqué no lo hice, tal y cómo estaba en aquel momento, mala y terrible decisión, quizás fue intentando obedecer las órdenes dadas por "El Profesor" en su momento, bajé al piso inferior sintiendo el frescor del entarimado del suelo en mis desnudos pies y entré en la cocina.

Allí estaba mi padre, con los restos del café medio tomado, una tostada a medias engullida y leyendo el periódico por la sección deportiva...

Se puede saber qué te has hecho en el pelo? –dijo mi padre dejando el periódico encima de la mesa

Ho...hola papá... nada me lo he teñido ¿no te gusta?

Pues no, me gusta el tuyo negro, el natural, igual que tu madre... Así pareces una de esas chicas raras que veo a veces por la noche... ¿Y esas uñas, también te las has pintado? ¡De negro además! – dijo mi padre observando las largas uñas pintadas de mis manos y las cuidadas y acharoladas de los pies-

Sí también, ¿tampoco te gustan? –dije poniendo un tazón de leche en el microondas-

Pues no, ese color precisamente no Mar. ¿Qué es lo que pasa pequeña? Estás muy rara y no quieres hablar conmigo... el otro día te fuiste corriendo y... no se ya no hablamos como antes...¿tienes algún problema, puedo ayudarte en algo?

No tengo ningún problema papá. –dije fastidiada- creo que ya soy mayorcita para que te metas en mis cosas eso es todo.

Mira Mar, no me meto en tus cosas bien lo sabes, solo quiero que si tienes algún problema me lo cuentes, como lo hacías con tu madre y que...

Ya, -dije poniendo un plato lleno de fruta y la leche templada en la mesa para desayunar- solo que mamá ya no está con nosotros y tu tampoco eres ella papá y hay cosas que sólo entre mujeres se debería hablar ¿sabes? –dije esto último sin saber muy bien porqué lo dije-

Ya, ya hija, no se... entiendo que hay cosas que sólo le podías haber contado a tu madre pero sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras, ¿qué te pasa? ¿estás pasandolo mal con algún chico? ¿te ha venido la regla?

¡Pero papá por Dios qué me dices! ¿Cómo puedes soltarme de esa forma si me viene o no me viene la regla? ¿Es que te has vuelto loco o algo así? Voy a hacer ahora 20 años, creo que soy lo suficientemente madura como para saber con quién ando y qué es lo que hago con mi vida ¿no?

Sí hija, perdona, sólo te lo decía porque no es muy normal que a una mujer se le marquen tan exageramente los pezones como los tuyos si no está excitada o se ha quedado en cinta... y bueno, a menos que te pase como a nosotros los hombres que solemos levantarnos por las mañanas con "la escopeta cargada"... ¿no habrás cometido alguna tontería verdad? –dijo mi padre señalando mis pechos-

Bajé la vista para verme y... ¡Joder! ¡Por Dios! ¿Cómo podía tener de nuevo los pezones tan excitados? Mis areolas se marcaban de forma exagerada en la tela del top, los pezones sobresalían de ella con claras intenciones de traspasar la fina tela en cualquier momento, las finos y pequeños granitos en torno a la areola se fijaban a la prenda como si estos hubieran estado impresos en ella. Escandalizada por la reacción que mi cuerpo había tenido ante el levísimo roce que la ligera tela había producido en mis pechos vi cómo también se me marcaban ostensiblemente los labios de mi vulva en las mallas grises de algodón, dejando muy a las claras para cualquiera que dirigiera la vista hacia ese punto el estado de previa excitación que mi cuerpo experimentaba...

Hola buenos dias a los dos... –dijo mi hermano- entrando en ese momento cogiendo una caja de galletas del despensero y tomando asiento entre los dos- ¿Qué tal papá? ¿Qué tal el curro?

Bien hijo, bien y tú ¿qué tal en la acampada? –dijo mi padre sin dejar de mirarme los pechos, con suerte me dije, no puede ver cómo se me marcan los labios vaginales ¡Por Dios qué situación!-

Bien, me lo he pasado muy bien... además he conocido a una chica que me gusta bastante, es muy simpática y bueno, la verdad es que la chica... –se interrumpió mi hermano al darse cuenta del "marcaje" de mis tetas- ... la chica... es muy... guapa y estooo... y ¿tú que tal con Gloria?

Bien, bien... no es como vuestra madre desde luego pero sabéis que aún soy joven y que un hombre no puede estar solo, necesito de bueno... ya me entendéis ¿no?

Sí... yo te entiendo papá... –dijo "El Cereal" con una media sonrisa que en aquel momento no supe interpretar-

Gracias hijo, espero que tu Mar puedas entenderme... no quiero con esta relación sustituir a vuestra madre sólo que...bueno ya sabes es una atracción el que un hombre y una mujer...

Ya papá ya –le interrumpí- no hace falta que nos expliq... ¡DIOS!

El cerdo de mi hermano no se le había ocurrido otra cosa que apoyar su pie desnudo en mi pelvis por debajo de la mesa, tapado en parte por el mantel verde. Mi sobresalto había sido tal que había botado como un balón ante la sorpresa de su acto, aparte de gritar como una posesa el nombre del Todopoderoso...

¿Qué te ocurre Mar? –dijo mi padre preocupado-

Na...nada papá, nada... un retontijoncillo... la... la... tripa que me está dando algunos dolores de cabeza –dije mordiéndome el labio inferior y fulminando con mi mirada al "Cara Grano"

Ya... bueno... por aquí tenía yo unas sales de fruta espera que te las doy... –dijo levantándose de la mesa, dirigiéndose a uno de los armaritos de la cocina-

(Te gusta hermanita) –me susurró "El Cereal" comenzando a hacer circulitos con su dedo gordo sobre la superficie de mi vulva-

(¿Estás loco?, ¡para ya por amor de Dios!) –le dije aterrada-

Aquí tienes hija... –dijo mi padre dejando las sales de fruta encima de la mesa- Me voy a ir con Gloria a comer ¿no os importa verdad?

Noooo... noo, nos importa papá... tuu... disfruta... que... ¡lo pases bien! –dije sintiendo los cada vez más certeros toqueteos del gordo del pie de mi hermanito granuloso-

Jejejejejejeje ¡Si papá no te precupes! Yo he quedado con mi amiga para ir al cine esta tarde asi que... ¡por mi sin problemas, de verdad! –dijo el masturbador-

Bien..., bueno gracias a los dos por vuestra comprensión, no esperaba menos la verdad. ¡Voy a ducharme y a adecentarme un poco! Jajajajajaja gracias de nuevo a los dos... no hay un padre que pueda tener mejores hijos...

Eso seguro papá, eso seguro –dijo mi hermanito-

Sí... que... disfrutes... y que... ¡Que te lo pases bien!... ¡SÍ! –exclamé dando un respingo sintiendo cómo los labios mayores de mi vulva se habían parcialmente abierto permitiendo que el gordo de mi hermano recorriera con más facilidad mi intimidad- ¡Que te lo pases muy bien!

Jajajajaja ¡Fenómeno!, bueno chicos subo al baño luego os veo por la noche...

Hasta luego papá... jejejejejeje

Hasta... luego... pa...papá

El cerdo de mi hermano iba siendo cada vez más y más certero en sus aproximaciones a mi vulva que comenzó a reaccionar, abriendose ante los estímulos como una flor, y sintiendo cómo de sus pliegues comenzaban a resbalar pequeñas gotitas de humedad...

¿Te has vuelto loco gilipollas? –le dije malhumorada quitándome de un manotazo el pie que me estaba atormentando- ¿Qué pretendes?

Jajajajajaja ¿Yo? Nada, tía nada... es que te he visto tan, tan necesitada que me he dicho... ¡a esta putita hay que darla caña! Jajajajajaja Además... mírate Mar, mírate bien...

Me levanté fastidiada por la ocurrencia del obseso granulado de mi hermano y comprobé con espanto cómo una visible mancha de humedad se evidenciaba en la entrepierna de las mallas grises que llevaba puestas. En tan solo unos instantes, mi coño había destilado flujo suficiente como para hacer fácil y receptiva cualquier penetración que se le pudiere ofrecer. Mis pechos subian y bajaban a ritmo de una acelerada respiración de la que hasta ese momento no había sido consciente...

Jajajaajaja ¡Qué pasada tía! ¡Despues de lo que pasó anoche y todavía tienes ganas! ¡Joder hermanita eres increible! –dijo mi hermano entusiasmado observando la humedad de mis perneras-

Joder... ¿Qué es lo que me está pasando tío? Esto... esto no es normal, no... no es lógico...

Qué putita eres... toma anda, debes de cumplir con la obligación que te ha asignado " El Profe" –dijo dejando encima de la mesa un óvulo con su envoltorio- ¡Te toca "la toma"! jajajajajajajaja

No joder tío, no me hagas meterme eso ahora joder... además ¡Habíamos hecho un trato! –le dije esperanzada en no meterme más dosis de la mierda esa en el sexo-

Sí, habíamos hecho un trato pero tú aún no has cumplido con tu parte asi que ya sabes, debes de cumplir con "tu Profe" o se lo choteo todo, todo, todo... Jajajajajajajaja

¡Cerdo cabrón! ¿Y debe ser aquí y ahora? ¿Con papá en casa?

Papá está arriba y tu te metes esta cosa en un par de segundos ¡Venga "pa dentro"!

Estaba claro que el "Cara Grano" no me iba a dejar cuartel, no tenía otro remedio. Cogí el óvulo y lo desenvolví. Tenía exáctamente el mismo olor que el que había identificado en la ducha esa misma mañana. Mis sospechas se iban convirtiendo a pasos agigantados en evidencias. El óvulo resbalaba, oleoso, por mis dedos. Bajé mis mallas hasta medio muslo, abrí las piernas lo poco que me permitió el elástico de estas y apoyé el óvulo en la entreda de mi receptiva cueva. Le empujé hacia el interior de mi debilidad y rápidamente, sin mediar más, me subí las mallas, temerosa de que pudiera bajar mi padre y pillarme en plena faena...

Jajajajajajaja ¡Muy bien Mar, muy bien! Así me gusta, que seas una hermanita-puta obediente

Eres un cerdo..., ¿Cómo puedes permitir esto? Estás abusando de mi...

¿Yooooo? ¡Yo no hago nada tía! Mira, a mi ahora mismo, lo único que me interesa es ir al cine, en cuanto comamos, con Sonia. Es una tía estupenda y joder... me gustaría tener una relación estable con ella. Eso, es lo único que ahora me interesa hermanita, lo único hasta que... me ponga de nuevo cachondo y requiera de tus servicios de canalización de estres ¡jajajajajajajajaja!

¡Cerdo asqueroso! –le grité indignada notando en mi interior la absorción del óvulo-

El "Cara de Grano" salió de la cocina, dejándome allí, sola y con mis pensamientos... y mis ardores. Aquello era como saber que se está en todo momento al borde de un precipicio y no poder hacer nada por poder evitar una posible caida.

Por la tarde, nada más comer los hombres de la casa, se fueron ambos con sus respectivas. Yo me quedé sola, me fui al salón y alli, tumbada en el sofá me quedé mirando sin ver la televisión, pensando y dando vueltas de la situación en la que estaba metida en esos momentos. El teléfono sonó, el corazón me dio un vuelco al pensar que podía ser "El Profesor" con otro de sus encarguitos. Me relajé, y en cierto modo me llevé una decepción, al comprobar que al otro lado del teléfono no era el depravado de Antonio. Su voz me sonaba familiar pero no pude distinguir de quién se trataba hasta que que este, al fin, se identificó. Era Alex, el vigilante "super-cachas" con los piercings en la polla que me había follado al salir de la primera clase de anatomía... ¿O debería decir "exposición de antomía"?

Habían pasado ya tres semanas desde aquel encuentro, tres semanas en las que mi actividad sexual había sido demoledora, tres semanas en las que mi cuerpo había sido objeto de múltiples experiencias y nuevas sensaciones, tres semanas en las que había ejercido de juguete sexual de "El Profesor", tres semanas en las que mi cuerpo había asimilado diaria y sistemáticamente tres tomas del infame y más que sospechoso preparado...

Quedé con él para tomar una copa, a pesar de saber que si Antonio se enterara de mi "iniciativa" podría tomarselo a mal. Alex se sorprendió muchísimo al verme con el pelo anaranjado y las largas uñas de las manos pintadas de negro acharolado. "Eres camaleónica" –me dijo dándome un curioso y afectivo beso en la mejilla- No iba para nada provocativa, llevaba una camiseta color crema con un logotipo de una conocida marca de crema de whisky, unos vaqueros y unas zapatillas blancas con cordones verde fosforitos. Hablamos, charlamos, nos reímos... Había un cierto entendimiento entre los dos, y entre copa y copa, hubo algún que otro beso y alguna que otra caricia. Me gustó entrar de nuevo en una atmósfera normal de relación hombre-mujer, estar sumida en un rol normal de cortejo. Me contó cómo había ido su viaje y la competición a la que había asistido y cómo había pensado todos los días en aquella chica que estaba desnuda en una fuente del parque y con la que poco después había materializado una de sus fantasías más pervertidas... "¡Caray! –pensé- si viera este hombre todo lo que he materializado en estas tres semanas se quedaba de piedra"

Poco después fuimos a su casa y allí continuamos conversando. Era un tío encantador, y encima estaba buenísimo y sobre el mismo sofá de su salón hicimos el amor, y digo esto porque fue un acto de afecto y ternura física y en la que quizás el único toque de sexualidad subido de tono fue la sodomización en la que nuestro acto de adhesión y cariño fue culminada, más que nada por el hecho de que con sus piercings el ponerse un preservativo hubiese sido del todo ineficaz debido a que este, casi con seguridad, hubiese quedado roto casi de inmediato y yo, al no tomar nada, tenía absoluto pánico a quedar embarazada. Quedamos en vernos más a menudo y en charlar de muchos temas que, curiosamente, teníamos por comunes.

Llegué a casa por la mañana temprano tras haber hecho uso y disfrute de la ducha de mi tierno amante. Había dejado a Alex, dormidito como un niño, en su cama de soltero y abrazando una almohada, bulto sucedáneo de mi cuerpo al otro lado del catre. Subí directamente a mi habitación. Del fondo del pasillo se oían los estertóreos ronquidos de mi padre. Cerré la puerta y detrás de ella...

Hola hermanita –dijo el "Cara Culo" de mi hermano en un susurro que me hizo dar un bote-

¡Joder tío que susto coño! – le grité con cierto resentimiento-

Eso..., eso es lo que precisamente quiero hermanita. Quiero que me enseñes a comer bien un coño hermanita.

Mira tío, estoy cansada ahora ¿vale? No tengo ganas de "instruirte" en este momento lo único que quiero es dormir y mucho, por cierto.

¿Ah sí? Teníamos un trato... ¿Recuerdas?

Pues será en otro momento "Cara de Arroz", además está papá ahí ¿Es que te has vuelto loco? –le dije abriendo un cajón en búsqueda de una camisetilla para dormir a pierna suelta-

Vale, de acuerdo, en otro momento, no hay problema.

Me alegro que te lo tomes de esa forma –le dije descalzándome y lanzando los vaqueros al sillón que uso para dejar la ropa que poco después me llevo a la lavadora-

Claro tía... yo soy un tío legal. Por cierto, toma. Métete los dos, uno detrás de otro –dijo entregándome dos óvulos- el de anoche y el de por la mañana, ya sabes ¿no?, un trato, es un trato.

Pe...pero es que...

¡No hay peros que valgan hermanita! Venga, los dos bien metiditos...jejejejejejeje, por cierto debería decirle a "El Profe" que has salido y que llevas puesta una tanguita –dijo mirando fíjamente el tanga rosa semitransparente que me había plantado la noche anterior para salir con Alex-

¿Serías capaz de...?

Por supuesto –me interrumpió- y por eso mismo y para impedir que se lo chote tendrás un castigo jejejejejejejeje, toma métete dos más...

¡¡Estás loco!!

Sí, todo lo loco que podría estar cualquier macho al ver lo buena que estás hermanita...

Delante de él, me puse en cuclillas y uno a uno, fui haciendo lo propio que debía hacer con el vil preparado. Mi hermano se fue, satisfecho de su dominio sobre mí y yo me acosté, sola y llorando de impotencia por el acoso del que era constantemente objeto. Me quedé dormida a los pocos minutos y como a los pocos minutos volví a despertarme asaltada psicológicamente por unas ensoñaciones y recuerdos oníricos de lo más subido de tono que hicieron que tuviera que aliviar mis fuegos, dos, tres y hasta cuatro veces seguidas haciendo uso de mis dedos y de mis manitas.

Desperté a eso de las 10 de la noche, había dormido profunda y plácidamente durante más de 9 horas después de las salvajes masturbaciones que tuve que realizarme si no quería verme consumida en mis propios ardores. No había visto a mi padre, el cual ya estaría de ida al trabajo. No quise ni salir de mi habitación, y me puse a ver en la tele la película "Que bello es vivir", me encantan las películas antiguas. Sobre las 10 y media mi hermano subió a la habitación con otro jodido óvulo, el "Cabrón Arrozal" no me daba cuartelillo y cumplia con las imposiciones de tomas a rajatabla.

Esa misma noche, mi hermano quedó con un amigo suyo para salir a tomar unas copas aprovechando que mi padre iba a estar trabajando toda la noche. Cuando llamaron a la puerta yo seguía, ensimismada en el clasico del celuloide. Mi adolescente hermano gritaba que ya iba ante la insistencia de su amigo que no paraba de llamar una y otra vez al timbre. Mi hermano abrió la puerta justo cuando yo estaba abriendo la de mi habitación para poder franquearle la entrada al insistente amigo:

¡Joder Pablo casi quemas el timbre coño!

¡Calla joer! ¡Que mira lo que he traído tío!

¡La ultima peli de Gabrielle!,- continuó el tal Pablo- ¡Esa tía que tiene las peras tan buenas!

¿Una porno? ¿Has traído una película porno para verla? ¡Vamos no me jodas Pablo! –dijo mi hermano-

¡No, no me jodas tu tío!... últimamente estás siempre diciendo que follas un montón y ni siquiera tienes novia ni se te ha visto con ninguna tía, eres un trolero de mierda!

¡Que no coño! ¡Que yo no cuento bolas! Lo que pasa es que no las cuento enteras porque no me interesa...

¡Ya! ¡Anda déjate de polladas y vamos a verla! ¿por cierto estás sólo no?

Está mi hermana arriba en su habitación pero no bajará, está viendo una peli de esas en blanco y negro del año cero que tanto la gustan y cuando se pone a ver una de esas no la interrumpe ni Dios...

Vale pues entonces ¡vamos!

Desde donde estaba podía verles a ellos, pero ellos a mí, a menos que levantaran la vista hacia las escaleras, no podían verme. El tal Pablo parecía mayor que mi hermano, un poco más alto. Llevaba el pelo corto y era delgado, esbelto y atractivo. Sentí cómo por aquella situación, se me aceleraba el pulso y me palpitaban las sienes. Tan sólo hacía 20 minutos que mi hermanito me había obligado a meterme otro de los óvulos en el coño, el de por la noche, y ya sola en mi habitación empecé, antes de aquello, a toquetearme sin apenas darme cuenta de mi estado.

Escuché toda la conversación entre ellos sin perder palabra durante unos 5 o 10 minutos cuando de repente pusieron el DVD en funcionamiento. Yo bajé por las escaleras y miré por el hueco de la puerta que queda entre las bisagras lo que estaba pasando en la pantalla del televisor. Mi querido hermano y Pablo no tardaron en empezar a hablar de sexo en tanto yo lograba el estado de ensoñación típico de los mirones hasta que me di cuenta de que en realidad estaban hablando de mí...

Mi hermana es increíble, Es una cachonda integral -yo cuando oí esto sonreí, desde luego algo había cambiado entre mi hermano y yo-

¿Y dices que te follas a tu hermana? ¡Qué bolero eres! Jajajajaja ¿y qué cosas hace?

Pues todo, hace de todo. Bueno en realidad su coño no me lo he follado y no es que no me falten ganas pero bueno, todo se andará... con el tiempo supongo. – Me di cuenta de que eso era verdad, aún no me había follado el coño, y yo mientras tanto calentándome más y sobándome las tetas, libres ya en esos momentos de camiseta-

¿Te la chupa? – continuó preguntando Pablo- ¿Hasta el final?

Sí, hasta el final. Es fantástica. – Yo ya me estaba llevando la mano a la entrepierna y me frotaba con dos dedos el clítoris, sin duda el óvulo ya me estaba poniendo enferma de sexo-

¿Hace eso? –Preguntó Pablo haciendo referencia a la escena que mostraba el DVD en esos momentos-

La pantalla mostraba en esos momentos como una tía se estaba tirando a un fulano en una postura poco habitual. El hombre estaba de espaldas con las piernas flexionadas contra el pecho y la polla apuntando hacia abajo, entre sus piernas, en tanto que la tipa se encontraba sentada entre los muslos de este incrustándose la polla todo lo que podía.. El tío no paraba de gemir y jadear aunque en esos momentos no supiera dilucidar si es que sus lamentos eran de placer o de dolor...

Desde luego – contestó mi hermano- ya te he dicho que es excepcional.

Antes no decías eso de tu hermana...

Ahora es distinto, es una fuera de serie y punto tío.

Me encantaría que una tía me diera un buen repaso, a ver si me estreno ya un día de estos tío que a este paso no mojo el churro hasta la mayoría de edad... ¿tu hermana ha sido la primera, tío?

No – dijo mi hermano con seguridad- La Srta. Barreiro fue la primera.

¿La Srta. Barreiro? ¿la de Arte? ¡No jodas tío! ¡Qué bolero eres tronco!

¿Te acuerdas cuando el año pasado organizamos la fiesta de fin de curso y yo me quedé con ella a poner unos póster en la clase para animar?

Sí...

A esas alturas yo ya me estaba haciendo un dedo en toda regla, me frotaba el clítoris, me metía en la boca el dedo para probar mis propios jugos, me introducía los dedos.... vamos que me estaba haciendo una paja de campeona...

Pues el caso es que se hizo un pelín tarde y ella se ofreció en acercarme a casa en coche. Lo cierto es que en el trayecto yo no paraba de mirarla las piernas, ya sabes que las tiene cojonudas ¿no?

Desde luego, lo mejor que tiene porque está más plana que una tabla de planchar...

Sí, ya bueno, el caso es que una cosa llevó a la otra y nos liamos en el coche o mejor he de decir.... me folló en el coche, me hizo un hombre tío.

Joder...- dijo Pablo- a veces no se si creerte o no.... te envidio tío...

A esas alturas de la paja que me estaba propinando, necesitaba algo más sustancioso que llevarme a la entrepierna, algo más acorde con la calentura que me estaba derritiendo por dentro, algo como la enorme y maravillosa polla de mi hermano. Aún no me lo había follado por mi coño y aquella situación debía de ser remediada de inmediato. Aparecí en el salón en pelota picada, tal y como me había traído la madre naturaleza al mundo. Pablo se pegó un susto de aúpa y muy señor mío del cual muy pronto se recuperó, aprovechando para verme en detalle toda mi desnuda anatomía. Ninguno de los dos prestaba ya a atención al DVD, como es lógico. Al cabo de dos o tres minutos a lo sumo, me encontraba arrodillada a los pies del sofá con las piernas separadas y continuando con mi paja interrumpida mientras chupaba alternativamente, una detrás de otra, la polla de mi hermano y la de Pablo, el cual no daba crédito a lo que le estaba pasando. Decidí prestar un poco más de atención al pobre Pablo por ser la primera mamada que le hacían al chico, mi hermano me miraba con una sonrisa de aprobación mientras continuaba él haciéndome la paja con sus dedos. Retiré con la boca el prepucio de Pablo, mientras este, completamente reclinado en el sofá, dejaba los ojos en blanco y comenzaba a balar como una ovejita. Tenía un sabor amargo y el glande estaba caliente y a punto de explotar. Lo succioné lentamente, apretando los labios y tragándome por entero su virginal verga. Repetí el movimiento tres o cuatro veces más para después continuar haciendo círculos con mi lengua en su capullo. Acomodé mis labios a este dejando que se deslizara por toda mi boca hasta tenerlo de nuevo por entero, continué con este movimiento otras tres o cuatro veces más para continuar la quinta con una chupadita y un fuerte lametón en cada uno de sus huevos, momento en que aproveché para mirarle a la cara. Era un poema, ¡estaba babeando de gusto!. Los jadeos de Pablo eran cada vez más escandalosos hasta que noté como sus piernas se tensaban anunciando lo inevitable. Le agarré la polla fuertemente con una mano, masturbándola con energía y dirigiéndola hacia mi boca y mi lengua que, ávida y expectante, anhelaba la deseada y lechosa corrida del ahora ya no tan virginal Pablo. Su corrida fue abundante. Yo, glotona, no dejé escapar ni una gota de su lechada. Sin embargo, mi coño estaba, empapado y encharcado, ansioso y anhelante. Quería ser follado, quería ser satisfecho.

Le dije a mi hermano que se tumbara de espaldas. Su enorme polla desafiaba la ley de la gravedad apuntando al techo. Mi vulva estaba ardiendo de excitación y necesitaba pronto el poder alcanzar el climax pero debía hacerlo de una manera especial y en un arrebato de energía, obligué a mi hermano a levantar las piernas hacia arriba, obligándole a doblar las rodillas y llevando estas hacia el pecho. Mi hermano se sujetó las piernas por las corvas, momento en que aproveché para cogerle la polla de entre sus piernas al igual que lo había hecho la protagonista del DVD con el actor pocos instantes antes. Pablo nos observaba con los ojos muy abiertos mientras que su pene recién vaciado ya empezaba a mostrar nuevos síntomas de vida. En ese momento le di la espalda a mi hermano acuclillándome para introducirme su pene en mi lubricadísima y excitada vagina mientras miraba como Pablo nos contemplaba masturbándose aceleradamente. De un embite me introduje la polla de mi hermano lo más profundo que la postura podía permitir. Mi mano derecha, que permitía que la polla de mi hermano estuviera en el grado de inclinación adecuado para poder penetrarme, la liberé de pronto llevándola a mi ansiado clítoris, perfectamente expuesto y listo para ser nuevamente estimulado, en un acompañamiento lujurioso de mis balanceos.

Mis suspiros y mis jadeos eran crecientes a medida que la pollla de mi hermano me exploraba. Deslicé mi mano alrededor de mi vulva acariciándome el poco vello púbico que me quedaba, frotándome finalmente de forma frenética el clítoris con miradas lascivas a Pablo que no dejaba de masturbarse.

Poco después extendí los brazos hacia Pablo. Este, averiguando mis intenciones me asió por las muñecas tirando levemente hacia él. Por cada uno de los forcejeos de Pablo, el pene de mi hermano salía casi por entero de mi cueva para de inmediato volvérseme a incrustar en mi encharcada y deseosa brecha.

Mi hermano no paraba de aullar. No sabía si sus alaridos eran de placer o del dolor causado por la extraña postura. Pensé que, seguramente, serían ambas las razones de sus gritos mientras Pablo continuaba rítmicamente con sus tirones llevándome al borde del orgasmo. Hacía rato que el DVD había ya terminado, dejando la pantalla del televisor de un azul intenso, el sol entraba por las ventanas del salón filtrando la luz por sus cortinas traslúcidas. El pensamiento de que alguien pudiera encaramarse a las ventanas y me pillara en plena faena con dos chiquillos y además siendo uno de ellos mi propio hermano hacía que me mojara más todavía de lo que ya estaba. Este pensamiento hizo que iniciara unos movimientos rotatorios seguidos de otros laterales, ascendentes y descendentes todo lo rápidos que la extraña postura podía permitirme, Pablo por su parte, seguía mostrándome el apoyo de sus manos y de sus ya cada vez más, certeros y rítmicos tirones. Todo ello hizo que llegara a un intenso orgasmo dejando empapado todo el bajo vientre de mi hermanito.

La cara de deseo de Pablo al verme la mía y oír mis gritos de placer era un auténtico poema. Tras el intenso estallido de placer experimentado, me quedé inmóvil con el pene de mi hermano reposando aún en mi interior. Mi vagina acogía toda su anatomía como si de un guante a medida se tratara. Mi hermano casi me suplicaba que me siguiera moviendo para alcanzar el su placer pero fue en ese instante cuando cambié de planes y decidí dar un regalo al pobre Pablito:

Pablo... pequeño, ¿qué te ha parecido? ¿Te ha gustado lo que has visto? ¿Te ha gustado lo que te he hecho antes?

Ufffff joder... ¡ya te digo que me ha gustado!

¿Te gustaría darme por el culo mientras mi hermano me continúa trabajando el coño?

¿Gustarme? ¿Qué si me gustaría?. ¡No hay cosa en este mundo que desee más que eso!

Pues entonces no se a qué estamos esperando...

Con un sonoro "plof" me deshice del tapón que mi hermano había puesto en mi coño. Puse cada uno de mis pies a los lados de la cadera de este que seguía tumbado, pero esta vez en una posición más relajada, y sin demasiados preámbulos me volví a penetrar el monumento familiar en mi encharcada vulva. Mi hermanito follador comenzó a imprimir un ritmito machacón y constante de bombeo al tiempo que me succionaba los pezones que habían quedado, esta vez, al alcance de su elástico cuerpo adolescente. Mis manos abrieron mi culo todo cuanto podían para permitir el franqueo a la verga, casi virgen, de Pablito. Este no se lo pensó dos veces, dando muestras de un ímpetu y de una puntería que para sí querrían muchos versados en la materia de la jodienda. Los dos acompasaron su ritmo y cuando uno entraba, el otro, salía. Notaba como las dos pollas me follaban al tiempo separadas únicamente por una delgada capa de piel.

En poco tiempo alcanzaba otro nuevo orgasmo más intenso y prolongado que el anterior y, mientras lo experimentaba, noté como Pablo y mi hermano contraían sus pollas y me echaban su simiente dentro de mi ser y, aunque tal cosa fuese físicamente imposible, llegó en ese momento a mi pensamiento la idea de que ambas corridas llegarían a un punto en el que se juntaran y me inundaran por entero. Poco me importó ya en aquellos momentos que mi hermano me inseminara el coño, me estaba convirtiendo en toda una auténtica puta...

La follada fue única y el desfloramiento de Pablo... también. Tras esto, nos quedamos un rato tirados en la alfombra, desmadejados y satisfechos. Tras 5 o 10 minutos de pequeño descanso sonó el teléfono. Era Antonio, el maquiavélico profesor, con las nuevas instrucciones que debía abordar.

Me ordenó que acudiera a las 6 de la tarde del día siguiente a un salón de belleza llamado "Flash Moda" y que preguntara por Paqui, pues ella tenía instrucciones precisas de lo que tenía que hacer. Fue muy escueto y tan sólo dejó claro que, esta vez debía de ponerme una ropa muy muy discreta, nada de llamar la atención y que antes de acudir al salón me metiera otro de los óvulos, independientemente del que por hora, me pudiera tocar.

Mi hermano me dijo que iba acompañar a Pablo hasta su casa, supuse que para poder hablar entre ellos de lo que había pasado, y que cuando regresara que continuaríamos los dos solos en sesión privada. Pablo le lanzó una mirada cargada de ponzoñosa envidia y de, al tiempo, sorpresiva admiración. Desde luego, mi vida, al menos la sexual, había cambiado de forma radical.

Estaba en mi habitación durmiendo profundamente cuando noté cómo dos deditos, en plan tenacilla improvisada, enardecían y excitaban profusa y concienzudamente mis pezones. Era "El Cereal" que había regresado de acompañar a su amiguete Pablo a su casa. Sin más preámbulos el "Cara Grano" tiró a un lado la sábana que me cubría de la cintura para abajo y agarrando las piernas por mis corvas llevó mis rodillas a la altura de mis inflamados pezones. Con aquella postura sentí cómo mi vagina, ya excitada y preparada por las anteriores sesiones de "caña sexual" y encharcado en mis constantes emanaciones lubricantes, se abría como una flor dispuesto a recibir en su interior, por segunda vez, la inmensa verga de mi hermano. Este de una única estocada me ensartó por entero, quedando completamente llena de carne y sintiendo sus pelotas golpear una y otra vez sobre mi abierta vulva conforme el ritmo salvaje que sus caderas imprimían. Mi vagina acogió la masa de carne envolviéndola y apretándola con fuerza. Debido a la postura, la rapidez y la sorpresa de verme follada de tal manera, mis movimientos y mi reacción consciente fueron muy limitados. Mi hermano me martilleaba el coño sin cesar una y otra vez mientras yo sentía cómo la desmedida verga de mi hermano tocaba el fondo de mi gruta en cada uno de sus embites sin poder hacer absolutamente nada. Mi hermano bufaba como un toro de lidia mientras yo le golpeaba con mis manos los costados y arañaba con mis uñas su espalda para que me dejara en paz. "El Cereal" estaba usándome como el que usa un pañuelo de papel para sus fines, el muy cerdo estaba violándome. Yo le gritaba que me dejara en paz, que quería descansar, que aquello no era como lo de antes que había sido consensuado. Él en tanto continuaba bombeándome con más fuerza, gritándome lo zorra que era y que mi coño superaba en mucho la estrechez de mi culo. "El Cereal" había provado las mieles de mi humectante, lubricado y resbaladizo canal vaginal y quería disfrutarlo muchas más veces. Fue entonces cuando me di cuenta de que mi coño comenzaba un masajeo peligroso sobre el pollón de mi hermano. Las paredes de mi vagina comenzaron a moverse sobre el vástago que envolvían, relajándose y contrayéndose en un ritmo continuo. Mi voluntad, una vez más había sido suplantada por los ardores que me invadían. Mi hermano notó por primera vez el particular efecto de mi coño en acción y por la sorpresa hizo que retirara su manos de mis corvas y me mirara hipnotizado y con los ojos desorbitados directamente a la cara...

¡Joder Mar! ¿Qué me estás haciendo con el coño?

¡Oh Dios! ¡No! ¡Joder no! –exclamé sintiendo los rítmicos movimientos de las paredes vaginales- ¡Mierda! ¿Es que tienes que moverte precisamente ahora? –dije refiriéndome a mi propio sexo-

Pasada la sorpresa inicial de "El Cereal", continuó martilleándome con la polla sobre el fondo de la vagina que ya comenzaba a dilatar lo propio, dejando más espacio para la polla que lo estaba follando. El "Cara de Grano" apoyó sus manos a ambos lados de mi cuerpo liberándome de su agarre. Tenía la oportunidad de poder escabullirme, de poder liberarme de esa enorme polla que estaba abusando de mí, sin embargo no lo hice sino que además, para la deshonra de mi voluntad consciente, abrí más las piernas y llevé mis talones al culo de mi hermano para ayudarle yo misma en los empujones que me estaba dando. Sabía que "El Cereal" no podría aguantar mucho el masajeo de mi activa gruta y que, en muy poco tiempo, me volvería a llenar el coño con su leche. Poco me importaba ya, lo único que quería era obtener en ese momento una oleada de nuevos orgasmos. Pronto saldría de dudas, pues en apenas 4 días debería de venirme el periódo, no estaba en la etapa más fértil, pero todo podía suceder. Mi hermano empezó a vaciar sus huevos en el interior de mi hambriento sexo justo cuando comenzaba a experimentar el inicio de un orgasmo vaginal. Mis talones se clavaron en su culo con fuerza al tiempo que mis caderas hacían lo propio. Sentía mi cueva aún más resbaladiza que antes, ayudada por el abundante esperma que mi hermano contibuaba echándome directamente sobre la matriz de mi lujurioso sexo. Y fue cuando entonces, incompresible e irónicamente, comencé a gritarle que me preñara, que me rompiera toda, que no parara de metérmela y que sería su puta cuántas veces quisiera, en cualquier lugar y en cualquier momento...

A la cita en el salón de belleza fui puntual. Para ello, tal y como me había ordenado "El Profesor" me vestí de forma discreta, sin llamar para nada la atención. Me puse unos pantalones vaqueros, una camiseta, bastante holgada por cierto, y unas zapatillas de tenis sin cordones. Era un local con lujo, decorado al estilo minimalista. En la mesa de recepción había una chica que me preguntó el nombre, tras dárselo me dijo que aguardara un momento pues de inmediato la esteticista vendría a por mí. No pasaron ni 2 minutos cuando una mujer, entrada en años, de rostro enjuto y mirada torva me dijo que la acompañara. Al parecer iba a ser objeto de un cambio de imagen, primero me llevó a unas sesiones de rayos UVA que, en menos de lo que yo hubiera imaginado, dejaron mi piel ligeramente bronceada, dándola un tono dorado muy bonito. Después me hicieron un corte de pelo, retocando el que ya tenía y cardándomelo en las puntas. Me lo decoloraron y me lo tiñeron de rubio nórdico. Me depilaron las cejas, dejándolas más finas que las tenía antes, sin embargo seguían siendo negras como el carbón y me repasaron la depilación púbica dejándola lisa como el culito de un niño y la vulva completa y literalmente libre de todo vello. Tan sólo mantenía un poco de pelo, casi escaso, en el monte de Venus, un pequeño triangulito de 2cm en su parte más ancha. Las uñas de las manos y de los pies me las pintaron de un color azul cobalto metalizado y me cambiaron el piercing de aro que tenía en el coño a uno del cual colgaba una pequeña y corta cadenita de oro rematada en dos pequeñas lágrimas del mismo material que no hacían más que moverse, insinuantes, de una lado para otro al más nimio y exiguo movimiento que hiciera. Para finalizar, me dieron un juego de lentillas de color… ¡morado!, que hacía de mi cara un conjunto realmente exótico. El conjunto la verdad es que era impresionante y no parecía ni yo misma.

Cuando regresé a casa, me estaba esperando "El Profesor" y mi hermano que abrió sus ojos, asombrado, por el cambio, al menos el que a simple vista podían ver:

Ahora sí pareces una puta, antes eras demasiado natural. Parecías una putilla de barrio, ahora, sin embargo, pareces una profesional en toda regla- dijo el depravado profesor- Bien, vayámonos ya, nos están esperando.

¿No quiere que me cambie? –repliqué-

No, ve así mismo. Allí te darán la ropa que habrás de ponerte, sin embargo, toma. Ponte uno ahora mismo- dijo tendiéndome otro óvulo-

Allí mismo y ya sin miramientos y totalmente entregada a las órdenes que quisieran darme, me bajé los tejanos, liberé una de mis piernas y la alcé al brazo de uno de los sillones. La cadenita del piercing aparecó, libre y bailona y me introduje sin dificultad alguna el óvulo. Casi lo esperaba, lo deseaba. Necesitaba tenerlo dentro de mí. Fue entonces cuando me di cuenta que tenía una dependencia y que tenía cierto síndrome de "mono" al maldito preparado. Mi coño acogió al pequeño y oleoso intruso con ansia contenida, mi dedo acompañante no encontró dificultad alguna al empujar el preparado hacia mi interior encontrándolo listo, receptivo y anhelante. Aproveché la situación para tocarme con mi otra mano el clítoris que pugnaba por tener su dedicación exclusiva. Me introduje otro dedo en mi vagina mientras aceleraba mis masajeos rotatorios en mi pepitilla, mi cabeza se echó para atrás en un acto reflejo de placer y éxtasis acompañado de jadeos y movimientos de delante a atrás de mis caderas…

Jajajajaja vaya con Mar! Jajajajaja – dijo "El Profesor"- parece que los "Óvulos de Emputecimiento" por fin te han doblegado… han tardado más de lo que yo pensaba y has necesitado más dosis de lo que había estimado pero...

Mmmmmmnnnn ooohh mmmnnn – yo continuaba con mi paja sin importarme una mierda la revelación- mmmmmnnn siiiiiii

Mírala…jajajajaja, mira a tu hermana… jajajaja –continuó diciendo- Está totalmente emputecida, ya no tiene remedio alguno. Ahora hará cualquier cosa que la pidamos y la ordenemos, cualquier cosa y a medida que pase el tiempo necesitará de más y más óvulos… jajajajjaa

Profesor…-metió baza mi hermano- ¿tendría tiempo para poder desfogarme un poquito con ella? Me está poniendo enfermo la muy puta.

Mmmmmnnnnnn dioossssssss –continuaba yo- mmmmmnnn

No majo no, vamos tarde. ¿Qué pasa que no has tenido ocasiones de usarla en estos días que ahora también te entran ganas?

Si es que está como un quesito de buena y encima viéndola así pues…

Pues no, al menos aquí no que vamos tarde y nos están esperando, y tú putona, deja ya de sobarte y súbete los pantalones que nos vamos. Si lo prefieres en la furgoneta puedes continuar mientras llegamos a nuestro destino.

Sin muchos más preámbulos mi hermano se puso al volante de la furgoneta tomando la autopista en dirección a las afueras de la ciudad. "El Profesor" se sentó a su lado delante del vehículo mientras yo permanecí en los asientos posteriores. Sin orden alguna de ninguno de los dos, me quité, nerviosa, las zapatillas y me bajé de nuevo los tejanos, los arrojé hacia atrás quedando arreguñados en el fondo del carromato, junto a una rueda de repuesto y la caja de herramientas quedando completamente desnuda de cintura para abajo y continué con mi estimulación sin importarme un pito mi entorno ni lo que pensara cualquiera de los dos ni cualquiera de las personas que pudieran verme u observarme desde el exterior del carro. Parecía una perra encelada. La verdad y el fondo de todo el asunto es que no sabía qué era exactamente lo que me pasaba pero lo cierto era que lo único que me importaba, lo único que realmente quería era satisfacer mis fuegos, me daba igual cómo o porqué medios o con quien. Era cierto, estaba emputecida, dominada, sometida irremediablemente al sexo y al placer. No tanto a las órdenes que me pudieran dar, sino más bien sometida a las exigencias de mi propio cuerpo que era el que verdaderamente me pedía, me exigía y me ordenaba con mis estimulaciones, casi casi constantes. Mi hermano conducía la furgoneta como podía, visiblemente excitado y mirando repetidamente hacia atrás para ver la paja que me estaba haciendo. "El Profesor" por su parte, no hacía más que secarse con un pañuelo el sudor que le caía, constante, por la frente y el cuello hasta que no pudo resistir más…

-¡Ya está bien puta" –dijo saltando enérgico hacia donde yo estaba despatarrada dedicándome en cuerpo y alma a mi placer- me estás provocando pedazo de guarra… te voy a follar ahora mismo… joder qué pedazo de coño tienes! –decía desabrochándose la hebilla del cinturón y metiéndome tres dedos en el coño sin preámbulo alguno- ¡Te voy a follar! ¡Te voy a follar ahora mismo!

Y diciendo esto último me metió la polla en el coño de una única y certera embestida. Me llegó potente y deseosa. Abracé mis piernas entorno a su culo para ayudarle en las embestidas e impedirle al tiempo que me dejara sin polla….

- Mmmmmnnn siiii dame más, métemela más. Dame fuerte sii, así más, más ooohhhh

-¡Qué puta eres! ¡Tienes el coño encharcado! ¡Qué zorra! … ooooooohh ¡jodeerr qué cono tienes! ¡Cómo me aprietas! Ooooohhh cabrona, zorra…

Antonio me bombeaba fuertemente apoyando los nudillos de sus manos en el asiento trasero de la furgoneta, a ambos lados de mis caderas. Mis talones le imprimían más fuerza, si cabe, en la follada e inconscientemente apreté el coño aprisionando la polla en mi interior. Desde luego no se me iba a escapar. A las pocas embestidas yo ya estaba dentro de un orgasmo constante, bañando Antonio mi vagina de su esperma caliente. Su simiente me llegó hasta lo más hondo. En modo alguno quedé preocupada debido a que estaba en la época no fértil de mi ciclo y era altamente improbable el que me hubiera dejado preñada. De mi coño salía alguna gota del semen de Antonio mientras este se limpiaba la polla en la camiseta que llevaba puesta todavía.

Llegamos a destino a los dos o tres minutos de haber terminado y casi no tuve tiempo de colocarme de nuevo las zapatillas y los vaqueros, los cuales me los iba abrochando mientras subíamos en el ascensor a la 8ª planta de la torre de apartamentos a donde habíamos llegado.

Nos recibió un hombre de mediana edad, con el rostro redondo y unas enormes cejas, tremendamente morenas y pobladas que hacían contraste con su ya más que incipiente calvicie. Era un apartamento pequeño en el que la puerta de la calle daba directamente al salón de la vivienda. Este estaba completamente flanqueado de potentes focos y enormes sombrillas blancas para poder difuminar la luz de forma adecuada. Al fondo había una pequeña mesa baja de cristal, dos sillones y un sofá a juego de cuero negro .El apartamento estaba flanqueado por dos puertas laterales que daban una a un pequeño baño y otra a una habitación con un armario alto y una cama de matrimonio. Se trataba en definitiva de un estudio fotográfico. Ya sabía perfectamente a lo que me habían traído allí…

-Buenas tardes Don Antonio. ¿Esta es la modelo de la que me ha hablado tanto?

-Hola Tomás, sí esta es. Mar, te presento a Tomás, fotógrafo pornográfico y erótico.

-Yo… yo no creo que sea oportu…

- Ssssschhhh,-dijo Antonio tapándome la boca con un dedo- Ay Mar, Mar, claro que será oportuno y adecuado, ¿cómo no va serlo mujer? Si eres una auténtica puta. Debes de dar un paso más hacia tu carrera, pequeña. ¿O qué pensabas? Que iba a darte la pasta sin tener resultados económicos contigo? Jajajajajja anda, anda, ve a aquella habitación ponte lo que te diga Tomás que te pongas y de paso toma un ovulito más… ya sebes eh?, tu hermano te acompañará…

En la habitación me desprendí de todo en compañía de mi hermano supervisor y me inserté en mi ya preparado coño otro de los óvulos de emputecimiento, este ascendió por mi canal interno como si ya tuviera trazado un camino de antemano. Me puse, un triquini bastante provocativo de color naranja fosforito y un pequeño pareo transparente del mismo color. De zapatos me calcé unas sandalias negras de plataforma que pesaban una barbaridad, de tacón de aguja, bastante altos. Por suerte no andaría nada con ellas.

La sesión fotográfica, se inició con un alubión continuo de flashes y disparos de la cámara sucedidos de infinidad de posturas y poses cada vez más sugerentes y provocativas. Al principio de la sesión me costó un poco el ponerme en situación pero conforme iban pasando los minutos mis poses iban siendo más y más espontáneas y ya casi el fotógrafo no tenía ni que decirme el cómo ponerme y era yo la que dictaba el ritmo de los acontecimientos… hasta llegar a cierta postura que fue la que desencadenó, a partir de esos momentos, un giro inesperado a la sesión fotográfica.

Había adoptado la típica postura del perrito encima de uno de los sillones de piel negra, separando mucho mis rodillas, apoyadas cada una en los reposa-brazos de este, y elevando ostensiblemente el trasero para que la cámara tuviera un primerísimo primer plano de mi vulva. Mis manos se apoyaron en las cachas del culo separando este y haciendo que los labios del coño se abrieran más de lo que ya estaban de por sí. La cadenita de oro del piercing oscilaba, con cadencia nerviosa, ante mis propios movimientos cuando de repente y, sin buscarlo, dos grandes gotas de semen salieron de la prisión que les imponía mi cueva, resbalando por la pequeña e histriónica cadena dorada para precipitarse, poco después, sobre la piel del sillón negro dejándolo manchado y delatándome ante el fotógrafo de que, no hacía mucho, me habían inseminado el coño.

¡Ostias! –gritó el fotógrafo- ¿la "modelo" ha sido follada hace poco?

Sí –dijo "El Profesor"- no he podido evitarlo, es muy puta ¿sabes?

¿A sí? Pues no se... podríamos hacer unas cuántas fotos mucho más "hard" que las que hemos hecho hasta ahora ¿no?

Por supuesto Tomás, por supuesto. Ella hará todo lo que se la pida que haga. ¿Verdad que sí putita?

Yo... yo... sí... lo que me digan ustedes –Dije manteniendo la postura mientras el fotógrafo no paraba de tirar flashazos-

La sesión se volvió en un instante más dura y de inmediato me exigieron que me masturbara delante de ellos, que me metiera algo por el coño, y que les mostrara, en definitiva, lo puta que podía ser. Así pues, tras casi hora y media de sesión en la que se gastaron más de 40 películas fotográficas me hicieron fotos en las que me masturbaba con toda la mano dentro, follándome sin remedio, metiéndome los más variopintos y extraños objetos que pudieron encontrar en el piso, desde un manojo de pequeños rotuladores a una linterna que con no mucha dificultad me había incrustado y con la que debía dirigir su haz luminoso a una revista de la cual mi hermano teatralizaba estar leyéndola. A partir de aquel momento, mi hermano, quiso ser el co-protagonista de la sesión.

Hasta aquí estaba yo sola satisfaciendo todas las exigencias de los tres, en poses, y caprichos. Con la linterna en el coño, mi hermano no pudo por menos que, ferozmente, comenzar a devorarme la raja ocupada por el objeto luminoso que con, bastante puntería por mi parte, alumbraba la lectura de su revista. El fotógrafo no perdió detalles y se lió como loco a tirar y tirar película sin parar. Al final mi hermanito me folló como lo venía haciendo habitualmente, como un semental, echándome su carga caliente y abundante en mi ya enrojecido y tumefacto conejo, últimamente acostumbrado a recibir exhuberantes y cuantiosas descargas de esperma. El fotógrafo aprovechó para sacar una serie de fotografías en las que yo debía de apretar y contraer mi vagina, esforzándome en verter el semen que mi hermano había depositado en mi interior, en los sillones negros. Nunca hasta ese momento me había sentido tan puta. La verdad es que estaba completamente transformada, era diferente, distinta:

Eso es. ¡Así preciosa así! –decía Tomás el fotógrafo- ¡FLASH!, ¡Estupendo! Ábrete los labios del coño con las manos a ver si cae un poco más... eso es... ¡FLASH! ¡Madre mía que cueva tienes hija! ¡FLASH! Métete un dedo y rebusca un pelín a ver si sale más que eso vende mucho putita jajajajaja eso, así, así mmmmmnn ¡FLASH! ¡Genial! ¡FLASH! Buena corrida te ha echado el chavalito... ¡FLASH! Aunque la verdad... ¡FLASH! Lo mejor hubiera sido que hubiésemos llamado a Ezequiel, con él hubieras parecido un bonito y.... ¡FLASH! ... encantador "bollito relleno" jejejejeje ¡FLASH!

Bueno, Tomás eso aún puede arreglarse ¿no crees? –dijo el profesor sentado desde uno de los sillones del estudio- aún podemos llamar a Ezequiel y decirle que se pase a hacer un trabajo... claro está por un aumento de los honorarios pactados de digamos un.... ¿30%?

¡Eso es demasiado! ¡Se ha pasado Vd., Don Antonio! Tengo mujer y cuatro bocas pequeñas a las que alimentar!

Vete a otro con ese cuento Tomás, vete a otro con ese cuento. Mira, ni para ti ni para mí, lo dejamos en un 25% y en vez de sacar más fotos realizas un vídeo que seguro que lo vendes mucho mejor que estas y así ganamos los dos. ¿Trato hecho?

¡Trato! –se apresuró a decir el fotógrafo-

Y tú puta –continuó diciendo Antonio esta vez dirigiéndose directamente a mí- ve a lavarte un poco mientras viene el tal Ezequiel pero no te pongas nada encima, quédate así tal y como estás en pelota picada que en cuanto venga vamos al grano sin perder el tiempo jajajajajajajaja.

Lo que Vd., diga Don Antonio...

Tardé unos 10 u 12 minutos en asearme un poco. Mientras lo hacía, no podía parar de preguntarme cómo había podido llegar a esos extremos, no lo entendía, no encontraba respuesta alguna y sin embargo, allí estaba en esa situación y deseando cumplir con las órdenes del depravado profesor. Inconfesablemente, mi conejo estaba pidiendo más guerra y esto, era algo que tampoco podía entenderlo. Salí y deambulé desnuda por el estudio para aquí y para allá intentando abstraerme de mis propios pensamientos.

Tomás aprovechaba los minutos de espera revisándome visualmente cada parte de mi cuerpo con una expresión totalmente lasciva y libidinosa. Yo me senté en el extremo del sofá y él, a pesar de tener sitio de sobra para poder sentarse en cualquier otro lugar no desaprovechó la ocasión de sentarse a mi lado. El tal Tomás, y no sabía el porqué, me era bastante antipático, no me caía bien, todo el rato babeando y mirándome con esos diminutos y pequeños ojos de comadreja que gastaba, por lo que en previsión de lo que pudiera intentar el degenerado reportero gráfico, crucé mis piernas impidiendo el que me pudiera meter mano en el coño. Mi hermano estaba en el lavabo que yo había desocupado y "El Profesor" continuaba sentado en uno de los sillones, sonriéndome cínicamente.

Con su expresión, me dejaba claro que al ser "su puta" debía de dejarme hacer de todo lo que quisiera hacerme "El Fotógrafo Comadreja". El individuo no se lo pensó dos veces y me atacó con su lengua directamente a mis pezones, succionándolos y mordisqueándomelos con sus asquerosos dientes amarillos al tiempo que me trabajaba sin compasión las tetas. Al parecer era lo que verdaderamente le volvía loco y se dedicó en cuerpo y alma a su labor de intentar sacar leche de una mujer que nada puede segregar por no estar amamantando a una criatura, pero él, afanado, atareado y laborioso no cesaba en sus intentos. Su erección era tan evidente, que el pene podía percibirse claramente por encima de la tela de sus pantalones beige claros. Por suerte, o por desgracia, el tal Ezequiel no tardó en venir, sorprendiéndonos a mí con las piernas ya totalmente abiertas y haciéndome un dedo, evidentemente excitada por la intensa estimulación mamaria, y al "Fotógrafo Comadreja" en plena faena exploratoria de mis encantos pectorales.

Ezequiel era un negrazo con todas las de la ley, su piel negra como el ébano dejaba bien a las claras su origen senegalés. Era tremendamente alto, casi 2 metros diría yo, mantenía su cabeza perfectamente afeitada y en el lóbulo izquierdo de su oreja llevaba un pequeño pendiente de oro. En tanto vio la escena, Eze no perdió tiempo alguno y se desprendió de la ropa que llevaba puesta descubriendo unos poderosos y marcados músculos de atleta. Su polla era enormemente ancha, tan gruesa como el antebrazo de una persona adulta y sin embargo, de longitud, parecía no obstante normal, mucho más pequeña que la de mi hermanito. En cierta manaera, me recordó a la polla de "El Calvo Chapero" pero en su versión negra. Empezó a tocársela con avidez y saludó a Tomás y a Antonio como si ya conociera a este último.

Espera un momento Ezequiel – dijo Antonio cogiendo al tiempo una cámara profesional de vídeo- vamos a montar una película en condiciones. Primero y ante todo... tú puta –dijo dirigiéndose a mí- ponte encima de la mesa esa de cristal y tú Tomás, deja ya de comerle las tetas.

El fotógrafo obedeció de inmediato dejándome sin el placer que me estaban proporcionando sus lamidas y se dirigió hacia la habitación cerrando, sin decir nada, la puerta. Al tiempo mi hermano salió del aseo y se sentó en el otro sillón tocándose el pene por encima de los pantalones. Yo, me reincorporé de cómo estaba, semi tumbada en el sillón para ver con recelo la mesa que me indicaba Antonio...

Quiero que te sientes en la mesa – insistió "El Profesor"-. ¿Es que no me has oído o es que las órdenes de tu Señor las procesas con retraso? ¡Ponte encima de la mesa ya!

Es que...-intenté contestar- no se si será buena idea ¿y si cede con el peso?

No cederá... estás delgada y aguantará bien.- dijo al tiempo que se tumbaba debajo de ella con la cámara activada- Ahora siéntate en ella y abre bien las piernas

Me senté tal y cómo me lo ordenaba en el tablero de cristal. Sentí de inmediato el frío del vidrio en el coño. Sabía cuál era la intención de Antonio y aquella certeza volvió a encenderme el fuego de mi entrepierna. Sin que él me dijera nada me abrí la vulva con ambas manos. Los labios cedieron ante el estiramiento presionando sin obstáculo alguno sobre el cristal y mostrando mi cueva con total impunidad a la cámara a través del vidrio. El lacerante frío encabritaba mi clítoris saliendo de su propio capuchón y mostrándose desafiador e insolente al frío objetivo de la videocámara. Mis jugos encharcaban y lubricaban abundantemente la pulida y cristalina superficie y comencé un leve movimiento de pelvis de delante a atrás...

Eso es puta, así así. Mastúrbate con la mesa como lo estás haciendo – decía Antonio- Muy bien, continúa... así... más deprisa....genial, maravilloso...Estás dejando la mesa encharcada... ¡Qué buena zorra eres!

Oooooooohh síiii, lo que Vd., diga. Yo hago lo que Vd. Me diga...

Así me gusta putita, que me obedezcas y tengas estas iniciativas propias de una auténtica zorra, pero ahora detente y ponte en el sofá que se está empañando el cristal y ya casi no se capta nada.

Mmmmmnnn lo que me diga Vd.

Me puse de nuevo en el sofá, con el culo al borde de este y los pies desnudos apoyados en el suelo. Me desperecé insinuantemente sabiendo que todos los ojos de la habitación estaban clavados en mí. Arqueé la espalda tocándome los pechos con las manos y elevando el pubis hacia la cámara apoyándome con los hombros en el cuero del sofá y poniendo mis pies de puntillas para elevarme todo lo que pudiera. Ezequiel se masturbaba contemplando con admiración mi cuerpo. Yo le miraba a él directamente a los ojos pero teniendo la sensación de que lo contemplaba desde una gran distancia, como si fuera una actriz que me viera a mí misma en una película. Oía el zumbido de la cámara y cómo Antonio sacaba primero planos de aquí y allí...

Juega con tu cuerpo. Muéstrate a la cámara putita... –me ordenó "El Profesor"

Ante la orden, me cogí las corvas alzando las piernas hasta tocar con las rodillas mis pechos mostrando a la cámara mi húmeda y preparada vulva. Cerré los ojos y apoyé toda la palma de la mano sobre mi sexo, masajeándolo pausada y lentamente. Sonreí a la cámara mientras separaba los labios con una de mis manos y me introducía, sin dificultad alguna, dos dedos de la otra en mi sedienta y ávida brecha de placer...

Bien, muy bien Mar, sigue así... muy bien – decía la voz de Antonio que parecía sonar a kilómetros de distancia detrás de la cámara- Sigue sonriendo y luego mira a Ezequiel, reincorpórate un poco y míralo como sorprendida del tamaño de su polla.

Obedecí de inmediato. Miré como Ezequiel se trabajaba la polla para tenerla a punto. La verdad es que no tuve que fingir mi sorpresa por el tamaño de la negra polla. Su grosor era prácticamente igual al consolador que habían instalado en la máquina folladora días antes en el sex shop y que me había estado taladrando el coño, con precisión y cadencia matemática, durante más de media hora hasta quedar exhausta y desmadejada. Miré al ojo de la cámara pellizcándome los pezones y humedeciendo, lascivamente, mis labios con la lengua.

Ponte de rodillas mientras Ezequiel acerca su pene a tu cara.

Obedecí maquinalmente. Yo era una máquina y obedecía las órdenes de otra máquina: la cámara. Y eso me gustaba. Me estaba gustando el saber que con esas escenas miles de tíos se masturbarían y se pondrían cachondos solos o con su pareja con lo que yo estaba haciendo en esos instantes. "El Profesor" me ordenó que la chupara. Humedecí el glande con la lengua y empecé a absorber aquella vigorosa polla. Me habían ordenado que lo hiciese y quería hacerlo.

Más adentro –intenté abarcar la polla en mi boca pero dado su monstruoso grosor no me cabía en mi boca- ¡Vamos más! – gritó Antonio-

Lo intenté de nuevo y sentí cómo las manos de Ezequiel me agarraban por detrás de la cabeza para ayudarme a tragar su verga ardiente. En un momento creí que me iba a asfixiar pero Ezequiel se retiró a tiempo y pude recuperar el aliento que me faltaba. La cámara se acercó a mi cara tomando un primer plano de esta y mostrando cómo resbalaban abundantes hilos de saliva por la comisura de los labios...

Jajajajajajajaja – se rió Antonio detrás del objetivo- Jajajajaja, la cámara nunca miente....jajajajaja... ¡la polla de Ezequiel es demasiado para Mar!.

¡Cof, cof, cof! – tosía yo intentando recuperar el aliento-

Inténtalo de nuevo puta... ¡yo se que puedes! ¡Venga cómetela!

Yo quería intentarlo de nuevo. Estaba siendo la actriz protagonista de una película porno y quería ser, sin lugar a dudas, una buena actriz. La cámara captaría mis ávidos labios envolviendo aquella enorme polla. Registraría los hilillos de saliva que saldrían de mi boca mientras Ezequiel llegaba hasta mi garganta y se retiraba, una y otra vez. De nuevo noté cómo las manos del senegalés se me aferraban a mi cabeza moviéndose acompasadamente para introducir en cada embestida más y más polla en mi cavidad. La satisfacción venció finalmente a la incomodidad y al malestar cuando mis abiertos labios se posaron en el vello púbico del negro. Tenía toda la polla de Ezequiel en la boca. ¡Lo había logrado!

Tras cuatro o cinco minutos de felación, la cámara me ordenó que me retirara y vi cómo el senegalés temblaba y se corría dirigiendo abundantes y espesísimos chorros de esperma en mis exuberantes pechos. La cantidad que manaba del sexo de Ezequiel era verdaderamente abrumadora. Me sentí decepcionada pues mínimo me hubiera gustado que se hubiera corrido en mi boca y haber probado su simiente cálida y salada. Mientras Ezequiel se corría, sus fuertes, cuantiosas y formidables eyaculaciones eran acompañadas de jadeos y estertores suyos. Yo me frotaba con suavidad, los regueros de esperma depositados en mis tetas por todo mi torso. En esos momentos, me encontraba un poco frustrada pues Ezequiel había tenido su orgasmo en tanto que a mí se me había negado el mío. Sin embargo, sabía que aún ocurrirían muchas cosas. Sabía que la cámara, aún, no había terminado su trabajo.

Antonio le dijo a mi hermano que aún seguía en uno de los sillones que se dejara de tocar la polla y fuera al servicio a por una toalla para poder limpiarme. Este le entregó esta a "El Profesor" que me la lanzó, desdeñosamente, para que me secara el torso..

Para mi sorpresa el senegalés a pesar de la eyaculación mantenía una erección más que respetable. Ahora sabía, sin duda alguna, porqué habitualmente se dedicaba al porno. La contemplación de su pene hizo que comenzara casi a suplicarle que me penetrara y me hiciera suya, que me destrozara con su potente y negro nabo, que me bombeara sin piedad...

Por favor... por favor fóllame, métemela hasta el fondo...mmmn por favor te lo suplico, no puedes dejarme así... por favor...

Jajajajajajaja –se reía Antonio- ¡Ay que ver! Los óvulos te han convertido en una ninfómana desvergonzada Mar... jajajajajajaja. Tengo que reconocer que contigo, sin duda, voy a ganar mucho dinero... Anda túmbate en el sofá y ábrete bien de piernas para que Ezequiel te monte. Y tu Ezequiel... penétrala despacio, muy lentamente. Quiero captar cada pliegue de su piel, cada movimiento.

OK eso está hecho – contestó el senegalés-

Nerviosa y deseosa me volví a apoyar en el diván en la misma postura que momentos antes había adoptado. Ezequiel se colocó entre mis piernas y me cogió por los tobillos abriéndome más si cabe de lo que ya estaba poniéndome las piernas rectas en un ángulo de casi 180º. Su glande se apoyó en la entrada de mi vulva y, a cámara lenta, fue suavemente penetrando en mi sexo. Sentí como ante su grosor me expandía como una flor y cómo lo recibía, ansiosa y excitada, con todo su poder y tamaño. Mi tierna mucosa le dio la bienvenida plegándose a su alrededor como un guante hecho a medida, en un ardiente y húmedo abrazo. Pero el no avanzaba y debido a la postura yo tampoco podía moverme para intentar lograr mi premio. Gemí y le grité, le insulté y por último le volví a suplicar que se moviera y me jodiera mi anhelante coño, pero el continuaba completamente pasivo a la expectativa de las órdenes que Antonio quisiera darle. Se retiró unos instantes para que la cámara registrara mi ávido y dilatado sexo. Luego con una hábil y vigorosa embestida me volvió a penetrar llenándome una vez más por completo. Yo le seguía suplicando y rogándole que me rompiera el coño clavándole con violencia mis largas uñas azul cobalto en la espalda y sin embargo, él continuaba impávido repitiendo en tres ocasiones más la lenta retirada de su polla y la meteórica embestida en mi encharcada raja para que la cámara lo captara con todo lujo de detalles. Mis labios inflamados, rojos y ligeramete separados sin ayuda alguna, mostrando el inicio de un canal negro, deseoso, profundo, cálido y húmedo, anhelante de que una buena tranca lo tapase como fuera. Justo en una de sus retiradas vi cómo el "Fotógrafo Succionador" que hasta ese momento se había mantenido encerrado en la habitación, volvía gateando hacia mí... ¡¡con un disfraz de bebé!!. El pervertido fotógrafo llevaba un enorme pañal con un gigantesco imperdible que lo sujetaba a su cintura y una especie de cofia blanca en la cabeza. Sin muchos preámbulos y coincidiendo con una de las metidas del negro, comenzó a trabajarme los pechos una vez más del mismo modo que antes lo había hecho. Imaginé cómo debía de verse y cómo lo verían los demás aquella caricaturesca escena mientras el senegalés continuaba con su neurasténico ritmo cadencioso. Fue en aquellos momentos cuándo la cámara ordenó un cambio en la cadencia de la follada...

Jajajajajaja ¡va a quedar genial! ¡Y tú Tomás mira que eres pervertido! Jajajajaja

Mmmmmmnnn ooooooh por favor dame más fuerte. ¡¡ Fóllame ya cabrón!! – dije yo, fuera ya de mí totalmente, ante la estimulación extra que me proporcionaba del fotógrafo- ¡Rómpeme el coñoooo!

¡Bombéala fuerte Ezequiel! –dijo Antonio- Y llena el coño de la puta completamente con una de tus corridas. ¡Déjala preñada si puedes con tu savia de negro senegalés! Jajajajajajajajja ¡Te lo está pidiendo! Jajajajajajaja

El negro comenzó a partir de ese instante un ritmo frenético a su follada, sus metidas eran brutales en tanto que las succiones del "Bebé Sacaleches" se intensificaban. En breves instantes alcancé un orgasmo bestial y tremendamente prolongado que recorrió todo mi cuerpo en un torrente electríficante a lo largo de toda mi espina dorsal mientras Ezequiel seguía embistiéndome como un autómata. Don Antonio no paraba de tomar primerísimos primeros planos con la cámara de vídeo de mi encharcada vulva completamente empalada por el gordo rabo senegalés. Miré hacia un lado de la habitación y vi a mi hermano sacando fotografías como un loco, en cualquier plano que su imaginación le pudiera estar dictando en esos momentos. De improviso, el negro follador, me cerró las piernas llevando una de ellas a reposar directamente en su musculoso hombro en tanto que la otra la apoyó en su pecho haciendo que le acariciara con la planta del pie. "El Sacaleches" me estaba trabajando los pezones a conciencia y los tenía erectos y duros como castañas pilongas en otoño, me estaba poniendo enferma el cabrón del fotógrafo con sus persistentes y duraderos chupeteos. El fuerte y largo orgasmo iba remitiendo pero no las duras y constantes embestidas del musculoso negro que pensé me iba a romper, verdaderamente, el coño. El tío se llevó el pie que le estaba sobando el pecho a su boca y comenzó a besar y chupar mis delicados y lindos dedos inferiores. En ese momento pensé que el negro iba a cumplir con el mandato que le había dado el infame profesor y que su intención no era otra que el llenar mi ansioso y sedoso coño con su negra simiente. Estaba claro que "El Profesor", por activa o por pasiva, quería verme preñada fuera como fuere. Sentí una desazón en mis entrañas ante esta evidencia al tiempo que comenzaba a remitir mi orgasmo y este era rápidamente sustituido por el constante y permanente placer de sentirme follada. Perladas y rutilantes gotas de sudor, se precipitaban de su hercúleo pecho, cayendo por sus duras sacudidas en mi, hasta entonces, plano vientre. Mi vulva acompañaba, elástica y sonoramente encharcada cada una de las bestiales acometidas que su gorda polla me propinaba en los bajos. En ese momento el negro sacó completamente la polla del guante que lo enfundaba, y soltándome una de las piernas cogió su tronco para pasar el glande de este a lo largo y ancho de mi vulva pero sin llegar a penetrarme, como intentando "marcar" un territorio que era suyo. El senegalés paró un breve instante para sonreir y mirarme fijamente a la cara justo cuando había terminado de experimentar mi orgasmo rey del día, mis finas y depiladas cejas se fruncían ante el placer que estaba experimentando e interrogándo a la vez al macho el porqué paraba en aquel momento en que me estaba llevando al paroxismo del placer, mis labios, inconscientes, se contraían en un beso imaginario al macho que tan magníficamente me estaba montando. "Por favor... sigue... sigue follándome... por favor" –le dije alienada por el placer que quería seguir experimentando- El negro, sonriendo ahora de oreja a oreja, cogió de nuevo su polla con la mano mientras con la otra mantenía mi otra pierna bien separada, y volvió a refregarme su aterciopelado y terso capullo negro por mi expectante vulva.

Por favor métemela otra vez... por favor... –le dije rogándole-

Jajajajaja ¡Qué bueno! –Dijo Antonio que no paraba de filmar con la cámara- ¡Muy bien Mar, muy bien! ¡Venga ruégale a Ezequiel que te folle otra vez!

Fóllame otra vez Ezequiel...-dije mirando al senegalés- Quiero que me siga follando –dije esta vez mirando al pilotito rojo de la cámara-

¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! Sonaba de fondo cuando el negro comenzó a darme fustazos en la entrada de mi deseosa brecha con su dura y gorda polla.

¡Ah, no! Por favor... métemela... ¡PLAS! Fóllame otra vez... ¡PLAS! Por favor...

Jejejejejejejeje ¡Bien, bien! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡Esto va a quedar de lujo! –dijo Antonio- ya luego nos ouparemos de quitar nuestras voces de la cinta... ¡PLAS! ¡PLAS! sigue rogándole puta... vamos... ¡PLAS! Sigue rogándole (Click, click, click, se oía también de fondo y es que mi hermano no paraba tampoco de tirar fotos con una cámara digital que se había agenciado)

Fóllame Ezequiel... ¡PLAS!... te lo suplico- le dije cuando el negro comenzaba de nuevo a refregar su capullo a lo largo y ancho de mi húmeda vulva-

¿Te gusta ser follada eh zorrita? –dijo el negro-

Sí... sí mucho... métemela hasta el fondo... por favor... hazme tu perra... te lo ruego...

Jejejejejeje Genial Mar.. genial... venga... ahora ruégale que te riegue el conejito... dile que te preñe... ¡PLAS! ¡PLAS! (continuó golpeándome con su polla el negro) dile que quieres toda su leche en tu bollito... ¡PLAS! venga... díselo preciosa... venga... ¡PLAS!

Yo... yo... –balbuceé aterrada, temerosa de otra nueva andanada de leche en mi receptiva cueva en tanto el "Sacaleches", dejando su succión por un rato, comenzaba a tironear de mis inhiestos y excitados pezones con sus deditos en forma de improvisadas tenacillas-

Vamos putita... ¡PLAS! Si a ti te gusta... te gusta sentir la leche de un buen macho... ¡PLAS! bien adentro de tu conejito de puta... ¡PLAS! ¡PLAS! Y además quedaría genial para la película... ¡PLAS! Debes ser una buena pornostar y ceñirte al guión putita... ¡PLAS!... y el guión dice que el macho te debe echar la harina en el horno para ver si sale un buen pan... –dijo "El Profesor" detrás de la videocámara-

Yo... yo... por favor... ¡PLAS! fóllame... fóllame toda... ¡PLAS! Hazme tuya... ¡PLAS! ...préñame si quieres pero métemela ya... ¡PLAS!... te lo ruego....

Jejejejejejejeje no, no nooo... –Dijo Antonio cuando el negro comenzaba otra vez a "marcar" su territorio de caza a lo largo y ancho de mi tumefacta almeja semiabierta sin penetrarme lo más mínimo, me estaba volviendo loca- Dile que quieres tener en tu bollito su crema y que quieres hornear un buen pan en tu coñito de 21 primaveras... eso quedaría muy bien putita...

Quiero que... quiero que me rellenes mi bollito con tu crema... ooooooh... para... mmmmmnnn... para poder hacer un buen pan... mmmmnn...en mi horno... por favor...

Jajajajajajajajaja ¡Cojonudo! ¡Ezequiel fóllatela como quieras y corréte dentro!

De improviso, Ezequiel volvió a asir fuertemente mis tobillos abriéndome de nuevo las piernas en "V" y me la volvió a meter entera en mi hambriento conejito sintiéndome de nuevo, una vez más, llena de vigorosa y dura carne de macho. Ezequiel comencó a follarme con rapidez, sacando casi por entero su negro palo, hasta casi la cabeza del pene, para volvérmela a meter por entero, hasta la mismísima matriz, barrenándome como un martillo percutor lo haría sobre una pared de hormigón. De hormigón era precisamente su polla, dura como el diamante me estaba volviendo a llevar al borde de otro nuevo orgasmo vaginal. La habitación se llenó de una monótona y neurasténica cadencia de sonidos sexuales producidos por el fondo de mi garganta algunos y por el interior de mi gruta otros, clara evidencia de mi encharcada humedad. Tras unas cuantas embestidas, mi negro follador me dobló las rodillas dejando estas a unos centímetos de separación lateral de mis castigadas tetas, sintiendo con esta postura cómo el glande del barreno me taladraba el mismísimo cérvix de mi sexo. Comencé a gritar entre convulsiones atrapada en un nuevo y profundísimo orgasmo vaginal provocado por las vigorosas embestidas y por la hondísima penetración que suponía la postura. Vi cómo Don Antonio se arrodillaba sacando un primerísimo plano de mi coño siendo martilleado sin piedad por la negra polla. Ezequiel me soltó en esos momentos los tobillos pues era yo misma quien me los estaba sujetando y dirigió una de sus manos a mi expuesto clítoris. Sin parar de bombearme comenzó a masajear enérgicamente el capuchón del placer justo cuando "El Bebé Succionador" comenzaba de nuevo a intentar sacar leche de mis inflamadas tetas. Mi orgasmo vaginal remitió dando paso a una nueva cadena de breves pero muy rápidos e intensos orgasmos clitoriales. En esto andaba yo cuando el senegalés abrió sus piernas en "V" sin dejar de barrenarme para facilitar una maravillosa e increíble toma de mi sexo siendo salvajemente follado. De repente, la cara del senegalés se contrajo y comenzó a tener un estrepitoso orgasmo. Sentí chorros y chorros de caliente semen derramarse por las paredes de mi vagina y como me llegaban sus disparos hasta la mismísima matriz. El "Bebé"cesó en aquellos momentos su labor chupadora y se puso entre las piernas del negro y de las mías, justo debajo del, hasta ese momento, taponado coño. Ezequiel se retiró en aquellos instantes con un sonoro ¡plof! que me dejó con una sensación de inevitable e inesperado vacío. Mi conejo, incapaz de albergar tanto semen comenzó a derramarse en auténticos regueros de caliente esperma. Y para mi sorpresa... ¡¡ el fotógrafo comenzó a devorarme el coño y a tragarse y absorber la abundantísima corrida del senegalés!!...

Jajajajajaja así Tomasín así jajajajja toma tu leche que te la has ganado jajajajaja -dijo Antonio-

Ooooooooohh mmmmmn siiii rebáñamelo bien mmmmnnn siiiiiiiii

A los cinco o diez minutos, de mi coño ya no salía ni una gota del esperma de Ezequiel e indudablemente había quedado bien limpita con la comida que me dio Tomás, el fotógrafo pervertido.

Antonio me obligó a insertarme otros dos óvulos más, uno detrás del otro. Después, me quise poner los vaqueros que llevaba antes de la sesión porno y Antonio impidió que me los pusiera diciendo que era una prenda no apta para una puta como yo. Allí mismo le mandó a mi hermano que los cortara con unas tijeras y que los "arreglara" especialmente para mí. Estaba claro que aún la noche no había acabado.

Mi hermano se pasó con los tijeretazos en el pantalón vaquero y lo dejó tan corto que, ante cualquier movimiento se me notaban los labios del coño, montándose estos a cada uno de los lados de la tela. Los pantalones me rozaban constantemente la vulva e irremediablemente se me metían en la lubricada y húmeda brecha de mi pasión al no llevar bragas ni tanga. "El Profesor", una vez que me dio los mini-pantalones para que me los pusiera, me tendió una camiseta blanca tan estrecha, que parecía se fuera a reventar ante la presión de mis pechos y de mi pezones que, inhiestos, pugnaban por perforar la tela marcándose sin problema alguno en ella. De zapatos me dijo que me quedara con las sandalias de plataforma que llevaba puestas, mira por donde, al final iba a tener que andar con ellas., ¡menuda tortura!

Salimos del estudio fotográfico del pervertido de Tomás y volvimos a coger la furgoneta en dirección a la carretera de la costa. Me senté en la parte trasera de la furgoneta junto a Antonio. Se le veía satisfecho y pletórico de cómo se habían desarrollado los acontecimientos en el estudio fotográfico. Sin darme cuenta, inconscientemente, me tocaba la entrepierna con mi mano izquierda notando cómo el constante fluir de mi flujo había dejado una delatora y ostensible mancha de humedad en los pantalones. Los dos óvulos que me acababan de insertar me estaban volviendo a poner cachonda a más no poder. Dios, cada vez eran más fuertes y rápidos los efectos. Antonio se dio cuenta del suceso y cínicamente me dijo…

¡Jajajaja ay Mar! En que buena puta te has convertido. Mírate. Haces cualquier cosa con tal de recibir en tu cuerpo cualquier tipo de placer que sacie tus fuegos que hasta ahora, estaban adormecidos, en letargo…. Jajajajaja A ver, ábrete de piernas bien que quiero ver esa humedad tuya de cerca…

Como Vd., quiera… le vale así? – le contesté estirando mi pierna derecha y apoyando la pantorrilla en una de sus rodillas-

Eres muy descarada puta… pero sí… me vale… jajajajaja estás empapada! Estás dejando el pantalón como si hubiera salido de la lavadora… jajajajajajaja –dijo tocando al tiempo la humedad y llevándose los dedos a la nariz para olfatearlos- Bien, bien, los óvulos funcionan de maravilla. ¿Recuerdas bien las reglas que te expuse verdad putilla?

Sí, las recuerdo.

Espero que no se te hayan olvidado. Ya sabes que en tanto sigas trabajando para mí habrás de cumplirlas todas. Sin preguntar, sin rechistar y sobre todo sin dilación alguna. ¿Entiendes, verdad?

Sí, claro.

Bien, bien, eso espero. Por tu bien. Especialmente ahora que vas a empezar a depender de tus "tomas". Veamos a ver si entendiste bien las reglas… quítate los pantalones y muéstrame el coño…

Automáticamente respondí ante la autoritaria orden de "El Profesor" y me desprendí de los mojados pantaloncillos para enseñarle la preparada y receptiva vulva. De inmediato caí en la cuenta que cuando el me dijera que quería que le enseñara el coño que se lo tenía que mostrar con "algo" metido en él. Miré a mi alrededor algo para poder penetrarme, nada vi salvo la palanca de cambios de la furgoneta, que pudiera servirme de improvisado pene pero estaba en la parte delantera y mi hermano para conducir había

adoptado la costumbre de mantener su mano apoyada en la palanca. Notaba como Antonio comenzaba a impacientarse en tanto yo miraba, nerviosa, de un lado a otro buscando cualquier cosa que me sacara del apuro. Inspirada me solté una de las sandalias y me introduje sin dificultad alguna los 15cm de tacón en mi cueva….

Ooooohh aaahhh – exclamaba mientras me lo introducía- mmmnnn yaa ¿le gusta a mi Señor el coño de su puta?

Jejeejeje, muy bien Mar, muy bien. Veo que te acuerdas de las reglas, muy bien… jajajajajajaja ¡pero chiquilla en ellas no te decía que cuando te metieras algo te masturbaras con ello! Jajajajaja ay que ver! Eres una perra salida…

Yoo oooooohhh mmmmnn oooohh mmmnn qué bueno – decía moviendo ligeramente el zapato en mi interior-

Deberíamos de repostar gasoil, profesor…-dijo mi hermano- estamos en reserva desde que fuimos al estudio fotográfico.

Basta Mar. Vuelve a ponerte el pantalón y el zapato que vamos a pararnos un momento a echar combustible. Para en la siguiente gasolinera que veas que al final nos quedamos tirados – le dijo a mi hermano-

Mmmmnnn uoohh –seguía sin hacer caso a "El Profesor"- mmmmn Dios...¿cómo puedo tener tantas ganaaaas aaaahhmm

¡He dicho que es suficiente puta! ¡Deja de follarte con el tacón de la sandalia y vístete! En la gasolinera tendrás a bien seguro oportunidad de que vuelvan a montarte.

Muy a mi pesar, abandoné mis placenteros movimientos volviendo a calzarme y a ponerme los tejanos adaptados a mi "anatomía vulvar". El tacón había quedado brillantemente humedecido en su totalidad por mi ansiosa vagina. Ante la reciente y breve estimulación, los labios de mi gruta se abrieron como pétalos de una flor en pleno crecimiento, saliendo cada uno de ellos por cada uno de los lados de la pequeña y estrecha línea divisoria del improvisado pantalón. Rojos y anhelantes. La cadenita del piercing, juguetona, quedó colgando por uno de sus lados, anunciando a cualquiera que dirigiera su mirada hacia ella la clase de chica en que me había convertido…

Jejejejejeje, déjala así Mar, déjala así –continuó diciendo Antonio- no intentes ocultar tu profesión… jajajajajaja. Bien, ahora mientras nosotros repostamos tú te vas a dar una vueltecita por la tienda y quiero que nos traigas a tu hermano y a mi unos sándwich, unas patatitas y unas coca-colas ¿de acuerdo?

Yo…sí…claro pero ¿me puede dar algo de dinero? No llevo nada y no creo que el dependiente me de la mercancía si no…

Jajajajajajaja ¡Ay Mar, Mar! No te enteras chiquilla, no te enteras. Vas a la tienda, coges lo que te he dicho y lo pagas con lo que te de la gana pagarlo con MI dinero desde luego que no… jajajajajaja asi que venga. ¡Mueve ese culo de puta y tráenos lo que te digo que tenemos hambre!

Toma Mar, 20€ con esto tendrás para ello – dijo mi hermano metiéndose la mano en el pantalón y sacando un billete-

¡Ni hablar! MI dinero no vale para pagar y TU dinero tampoco, así que guárdatelo que ya sabrá ella cómo conseguirlo y si quiere robarlo que lo robe. Y ahora tú zorrilla de tres al cuarto, ve y no tardes que el estómago va haciendo mella en el estado de ánimo…

Yo…, sí claro. Voy. –dije desconfiando de mí misma y saliendo de la furgoneta hacia la tienda-

Del surtidor de gasolina a la tienda habría como unos 10 o 15 metros. A la izquierda de la gasolinera como a unos 20 metros, un perro, que guardaba los depósitos de combustible, no paraba de ladrar ante vete a saber qué cosa había visto. Notaba cómo la tela del pantalón rozaba mis inflamados labios y cómo mis humedades caían libres por mis desnudas piernas. Las altísimas sandalias de plataforma hacían que tuviera que balancear mi culo para poder mantener el equilibrio. Mis pechos se bamboleaban libres bajo la tela de la camiseta y los erectos pezones se marcaban, sugerentes, su prominente e inhiesta forma bajo esta.

En la tienda sólo había un viajante que, en aquel momento, estaba pagando un paquete de cigarrillos para continuar con su viaje y el dependiente de la tienda, un tipo joven, con pinta de chulón de discoteca.

Cogí los sándwich, las patatas y las bebidas rápidamente pensando qué podría decirle al tipo al no tener dinero para pagarle. Le diría que me había dejado el bolso en la furgoneta y que iría a por el para pagarle después, llevándome conmigo lo conseguido. El tío no se tragó el cuento y me dijo que fuera a por el dinero primero y que volviera a por la mercancía después. Me puse nerviosa como un flan en tanto el tío no dejaba de mirarme las tetas por detrás del mostrador. Una de las coca-colas cayó al suelo y salió rodando un par de metros. Fui detrás para coger el maldito bote sin darme cuenta en aquel momento de que la cadenita del piercing colgaba por entre mis piernas y me delataba. El chulo no perdió tiempo ante el espectáculo que le estaba brindando…

¡Anda! ¡Pero si eres una puta! En principio me han despistado esos dos de la furgoneta. ¿Quiénes son? ¿clientes? ¿tu chulo y un cliente?

No..noo soy ninguna puta yo…

¿A no? Pues tal y cómo vas vestida y con eso que enseñas de entre las piernas nadie diría que no lo fueras. ¿Quiénes son esos de ahí afuera entonces?

Son… son… mi hermano y…. mi ¡padre! –mentí-

Jajajajajaja esto si que es bueno! Jajajajajaja. En fin mira putilla. No hay mercancía si no pagas. Así que te vas, coges la pasta, me pagas las cosas y te largas ¿ok?

Yo... yo...

O también puedes hacerme uno de tus trabajitos y llevarte lo que has cogido como pago... jejejejeje ¿qué te parece?

¡¿Qué?! Yo... es que...

¡Venga decídete coño! Que puede venir cualquiera y no podría escaquearme. Un polvito rápido y te llevas lo que has cogido.

¡Dios mío! No puede estar pasándome esto a mi y que acepte esto... –dije en voz baja casi para mí- ¡Venga rápido que he de irme y me esperan! –dije en voz en grito, ni me creía aún mi aceptación a la proposición-

Jejejejeje ¡Estupendo! Venga vamos al water. ¡Rápido, ven!-me dijo saliendo de detrás del mostrador y cogiéndome la mano en dirección al servicio-

El perro seguía ladrando sin cesar, acompañado de aullidos y lamentos. Lloros perrunos, a saber qué le pasaba al pobre chucho. Directamente el "Chulito de Discoteca" se metió en el servicio de tíos de al lado de la tienda. Veía cómo "El Profesor" y mi hermano – este último atónito- observaban desde la furgoneta cómo me metía en el servicio masculino detrás del "Chulo Discotequero". Era bastante pequeño, un lavabo, dos urinarios y un retrete con una pequeña media puerta de esas que si te agachas le ves los pies a su ocupante, encima de este se encontraba un pequeño ventanuco que, a bien seguro, hacía las veces de ventilación del habitáculo. Entramos en el water al tiempo que "El Chulito" se desabrochaba los pantalones. Cerré la media puerta de este quedándonos los dos dentro del water...

Venga puta, ponte en bolas. Mínimo quiero ver qué es lo que me follo. – dijo el chulito-

Tienes prisa ¿eh? –dije mientras me desprendía de la camiseta dejando mis tetas al descubierto para los atónitos ojos del niñato-

¡Joder qué tetas tienes cojones! ¡Sabía que tenían que ser la ostia pero son mejor que eso!

Me alegro que te gusten, aunque no creo que te de tiempo a trabajármelas como se merecen -dije mientras me bajaba los pantaloncitos y dejaba estos en la cisterna del cagadero-

¡Coño qué buena estás zorra!. Toma. Ponme este condón –dijo tendiéndome un preservativo que sacó de la cartera – No vaya a ser que me pegues cualquier cosa que con una zorra como tú nunca se sabe jejejejejeje.

Claro hombre –dije casi agradeciendo el detalle por lo contrario, esto es, que me pegara algo él a mí-

No, no, no, no, puta, con la mano no, con la boca, pónmelo con la boca. Ya sabes, te pones la puntita en la lengua y con tus labios me lo colocas en la polla jejejejejejejeje.

Eres un cerdo... te huele a orines que apesta... ¿desde cuando no te la lavas guarro?

Aquí la única guarra que hay eres tú. ¡Ponme el puto condón con la boca ya joder!

Puse la camiseta estirada en la tapa del inodoro pues a pesar de no estar demasiado sucio, no dejaba de ser un urinario público y, la verdad, no tenía ni ganas ni intenciones de que mi coño desnudo entrara en contacto con vete a saber qué. Me senté encima de la camiseta y quedé a la altura de la fétida polla del chulito. Desde luego el tío no se había duchado mínimo en un par de días. Cerdo asqueroso. Con un suspiro hice de tripas corazón y con sumo cuidado, pues no deseaba rasgar el fino preservativo con mis dientes, me puse este en la punta de la lengua apoyándolo en el glande de la polla del chulito que evidenciaba, sin lugar a dudas, que la contemplación de mi cuerpo desnudo le había excitado. Su polla, de unos 14 o 15cm, estaba completamente erecta y dura como una roca. Sujeté su polla por su base con una de mis manos y comencé a desenrollar el preservativo con mis labios al tiempo que me introducía su verga hasta el interior de mi garganta. Hacía presión con estos para que quedara bien estirado y asentado. El chulito me cogió con una mano por el pelo y con otra comenzó a tocarme uno de los pechos concentrándose especialmente en el pezón. No entendía porqué últimante tenían los hombres tantas ganas de magrearme directamente los pezones... pobres. Mi excitación, permanente desde las tomas de los óvulos, estaba aumentando ante la estimulación recibida y por el morbo que me estaba provocando la situación de estarle comiendo la polla a un tío en un servicio público. Me liberé de la chupada que le estaba proporcionando y mirándole a la cara le dije que tenía que irme que qué era lo que realmente prefería….

- ...qué prefieres que te la siga comiendo o follarme? He de irme tío.

- No, quiero follarte ese coño tuyo con esa cadenita que te he visto. Date la vuelta que voy!

Me di la vuelta, subí un pie a la taza del water dejándole franqueada y libre la entrada de mi agujero a su polla. Este de una embestida me la metió por entero comenzando un ritmo frenético. Mis tetas se bamboleaban libres, al ritmo impuesto por el chulo. Una de sus manos se apoyó en mi cadera para ayudar de esta forma a sus empujes bestiales mientras que la otra me cogía del pelo estirándomelo hacia atrás mordiéndome, besando y lamiéndome sin cesar el cuello. El tipo debía de padecer, sin duda alguna, eyaculación precoz pues casi acto seguido de penetrarme comenzó a gritar y jadear como un poseso en clara evidencia del alcance de su orgasmo. Yo en tanto, no sentía más que placer sin llegar a alcanzar el mío…

Aaaaahhh puuuta qué coño más rico tienees! ¡Qué buen polvo!

¿Yaaa? Joder ni la "Purga de Benito". Te has ido cuando le estaba cogiendo el gusto al tema… -le dije mirándole por encima del hombro con su polla aún metida en el coño-

¿Tú eres estúpida tía o qué? No te enteras de nada guapa. –¡Plof! Salió su polla de entre mis piernas- Mira. Tú eres la puta y yo el cliente, y aquí si alguien tiene que disfrutar es el cliente. ¿Lo entiendes? Y el cliente soy yo aunque te pague con una porquería de sándwich y unas patatas. ¡No te jode la cría de los cojones!

Al chulito se le había bajado completamente la picha y después de la corrida se le había quedado completamente fláccida. De ella colgaba aún el condón que le había puesto con la boca pero con la diferencia de que, esta vez, el depósito del mismo estaba lleno de su corrida.

Eres un tío mierda…- le dije dolida-

¿Qué? ¿Qué dices? –me dijo presionando con una de sus manos mi boca haciendo esta un puchero- te vas a enterar guarra te vas a enterar. Limpia el condón que no tengo más y voy a seguir follándote pero esta vez por tu culo que seguro que pide a gritos el ser atendido...

La verdad es que estaba totalmente salida y deseaba con todas mis ganas el que alguien continuara dándome placer, el cómo, el dónde y el quién me daba exactamente igual, el caso era que algo o alguien aplacara mis fuegos y, de momento el "Chulo Discoteca" no lo había conseguido ni por asomo. Si decía que iba a follarme el culo, quizás, aguantara un poco más por la reciente corrida que había tenido y pudiera yo tener mi orgasmo. Decidí sorprenderle y de un rápido movimiento de mi mano le quité el preservativo y volcándolo en mi boca limpié y tragué toda la corrida que había dejado en él...

Pe... pero... ¡qué puta más puta eres! ¡La madre que te parió!

Mmmmmuunnmm qué ricaaaaa mmmnnn – decía rebañando el depósito del condón sentada en la taza del water-

¡César! ¡César! –dijo gritando una voz hasta entonces desconocida- ¿Estás ahí? ¡César!

(¡Joder!) – exclamó el chulito en voz baja- ¡Don Guillermo! ¡Sí, sí! ¡Estoy aquí, estoy aquí!

Pues sal en cuanto puedas que me quiero llevar lo que haya en caja que tengo que llevar a la niña a su madre para que la lleve a la mierda esa de internado que le toca esta semana tenerla a ella y no me da la gana a mi el acercarla a ese antro de monjas mojigatas. ¡Y espero que haya buena caja que me largo de juerga!. ¿Me has oído?

Sí, sí le he oído. Ahora salgo. (Hijo de puta cabrón...tú te irás de juerga ahora pero me has jodido la fiesta a mí) – dijo en voz baja- Tú quédate aquí hasta que regrese. ¡Ni te muevas!. Me ha jodido el rollo este cabrón…, la madre que le parió., pero tú zorrita no te vas a marchar de aquí verdad? me vas a esperar a que haga caja y venga a acabar con lo que estábamos haciendo a que sí?

Pues no creo que…

¡A callar putón! Tú te quedas aquí el tiempo que sea. Toma, de momento los sándwich, te los has ganado. Además... ¿a dónde irías sin ropa? Jajajajajajaja

Cerdo asqueroso… ¡Devuélveme mi ropa ahora mismo!

Ni hablar! Guarrilla!. ¡Quítate los zapatos y dámelos también!. Eso es...así. Jajajajaja nos vemos en un rato!

El "Chulo de discoteca" se llevó en un ovillo hecho con mi camiseta, los pantalones vaqueros cortados, y las sandalias quedándome completamente desnuda. Algo tenía que hacer, no podía permanecer allí, en el servicio de los tíos, sola y esperando durante vete a saber cuánto tiempo a que el mierda del chico de la tienda regresara y me devolviera las prendas para salir. Salir, salir de allí era mi objetivo en aquel momento. No podía permanecer en pelota picada allí ni un minuto más. Me dirigí a la puerta con el firme convencimiento de salir disparada hacia la furgoneta dónde se encontraba mi hermano y "El Profesor" cuando vi cómo se aproximaba, encendiendo un cigarrillo, un camionero hacia la puerta del servicio. Me paré en seco sin que llegara él a verme y rápidamente me giré para volver a entrar en el tigre. En menos de 20 segundos aparecería el camionero en la puerta. Miré hacia todos lados. 19. Mi única salida era el ventanuco que había de respiración. 17. Entré en el cagadero, me subí al water y abrí la pequeña ventanilla. El mismo respiradero lo compartía el lavabo de tíos con el de tías. 15. Ambos aseos estaban de esta forma comunicados y podía pasar al de tías si pudiera salvar la estrechez del ventanuco, al menos, en el servicio de tías estaría más segura. 10. De un salto me encaramé al respiradero metiendo los dos brazos y la cabeza por el y llegando de repente al otro lavabo… pero sólo de cintura para arriba, el culo y las piernas aún permanecían en el servicio de los tíos. Con las prisas y el pánico me había quedado sin apoyos y me había quedado atrapada entre los dos lavabos. 8. Hice esfuerzos por intentar pasar el trasero por el ventanuco y se me hacía difícil el poder zafarme de la estrechez del conducto sin la ayuda de algo en lo que poder sujetarme. 6. Las tetas me colgaban por el lado del servicio de tías y el culo y las piernas moviéndose rápido por el de tíos en vanos e infructuosos intentos de poder pasar al otro lado.5. Tenía que hacer algo para poder pasar. Si el camionero me viera en la situación aquella, ofreciéndole toda mi gruta y mi agujero posterior no dudaría en hacer conmigo lo que le diera en gana. Y en ese momento, y a pesar de mi calentura, sólo quería salir rápido de allí. Por el ventanuco llegaban amortiguados y en la lejanía los incesantes lloriqueos del can. De repente noté como una pequeña presencia en el servicio de mujeres. 3. Una presencia que, con los nervios del momento, no había captado hasta ese instante. Se trataba de una niña como de unos 10 años que, con ojos abiertos como platos, me observaba desde uno de los laterales del servicio...

¡Tú chiquilla! –le dije- ¡échame una mano y ayúdame joder!

La chiquilla reaccionando me tendió sus manos tirando con fuerza hacia ella. 1...y en un milagroso último segundo pasé por entero al servicio femenino...

Ufff – dije- gracias por tu ayuda. Te debo una.

¿Hay alguien ahí? – gritaba el camionero desde el otro servicio- ¿Hay alguien?

¿Cómo te llamas? –preguntó la pequeña mientras yo cerraba el ventanuco por mi lado-

Mar, ¿Y tú?

Eva, me llamo Eva. ¿Porqué estás desnuda?

Eeeeeh.... pues... bueno, la verdad es que es un poco difícil de contar el por qué estoy así... no se... es...

¿Eres una prostituta? ¿Una mujer de esas que cobran por estar con hombres?

¿Quéééééé...? ¿co... cómo dices? – me quedé petrificada, pasmada. Hasta ese instante no me daba cuenta de mi verdadera situación y en lo que verdaderamente me había convertido-

Que si eres una mujer que alquila su cuerpo a otros por dinero o favores. –Prosiguió diciendo la niña- Una de esas que se dan a una vida fácil llena de pecados y maldades tal y cómo nos dicen las hermanas del internado.

Yo... no... no soy –balbuceaba- una... tal vez...

¡Eres la primera mujer grande que veo desnuda! ¡Y además una prostituta! Jamás había visto a ninguna como tú. ¿Todas las prostitutas tenéis esa cadenita que os cuelga de la cosita –dijo señalando con un dedito la cadenita del piercing que bailaba a sus anchas de uno de los labios vaginales ante el más mínimo movimiento que hacía-

¡¿Qué?! No, eso es un piercing. Es... es un adorno. Algo que te pones para resaltar algo...

¡Qué grandes son tus pechos! La Madre Teresa dice que los pechos sirven para dar de mamar a los niños y que crecen cuando se da de mamar a los bebés.

¡Qué tontería! –contesté- Los pechos crecen sin necesidad de dar de mamar. Hay mujeres que tienen más que otras pero no crecen sólo cuando se da de mamar a un niño sino porque estos, conforme te haces mayor, se tienen que desarrollar. Además mis pechos tampoco son tan grandes, uso una 95, algo más de la media, pero no son exagerados. Es sólo...

¿Y por dónde sale la leche? – me interrumpió- ¿Por aquí?- dijo cogiendo uno de mis pezones con dos de sus dedos ¡Pero qué manía tenía la gente de tocarme los pezones ultimamente joder!-

¡Pero niña! ¡Estate quieta! –dije dándome cuenta de que estaba supersensible y que mis pezones y algo más abajo reaccionaba ante el más mínimo roce a causa de los jodidos óvulos que me estaba suministrando "El Profesor"-

¡Vaya! –dijo Eva- ¡Qué durito está! ¿Todo el pecho es así de durito o sólo la puntita? ¿Puedo? –dijo adelantando en un rápido movimiento una de sus pequeñas manos abarcando parte de uno de mis senos-

¡Niña!

¡O vaya, pues sí! ¡Está muy dura! Eso es así ¿verdad?. ¿Yo llegaré a tener unos pechos como los tuyos? –dijo sin apartar la mano a la vez que masajeaba y sobaba toda la teta-

Pu... pues... sí... supongo... –la contesté con alarmante y a la vez preocupante excitación – Cuando crezcas un poquito más te empezarán a crecer. Es posible que ya lo estén haciendo y... para por favor... no...

¿Entonces me crecerán sin necesidad de dar de mamar a un niño?

Pu... pues... sí... claro – estaba totalmente desconcertada, no sabía qué hacer ante aquella situación en tanto la jodía niña no paraba de toquetearme, ahora con ambas manos, las dos tetas, sopesando y comparando la dureza, firmeza y textura de ambos pechos-

¿Y ese triangulito de pelito que tienes ahí abajo es así? ¡A mí también me va a crecer?

¿Quéééééé...? Joder esto no puede estar pasándome a mí... esto es completamente surrealista – dije en un susurro queriéndome autoconvencer a mí misma- Eso... eso de ahí es el pubis y cuando te hagas mayor te crecerá vello ahí al tiempo que se te desarrollen los pechos. –la niña aún continuaba sobándome estos-

Clara no tiene nada de pelito, ni Sandra, ni Rosa... ¿También a ellas les crecerá? – preguntó liberando al fin mis pechos y señalando con uno de sus deditos el vello púbico-

Pues... claro, claro que también les saldrá – no podía creerme tal manifestación de ignorancia de una niña en los tiempos que corrían-

¿Y es normal ese triangulito tan pequeñito?

Bueno, no. No exactamente- dije- Me lo han recortado y afeitado para que se vea más bonito.

¿Cómo un adorno? ¿Cómo la cadenita esa que te sale de ahí?

Sí, más o menos –dije-

Y por dónde salen los niños? ¿Por ahí? –dijo señalando el recortado vello-

Pues no... exactamente por ahí no salen... o sí.. ¡bueno salen de un sitio que está muy cerca del pelito!

Pero entonces... ¿Por dónde salen?

Mira Eva –le dije- no creo que tengas que saber esto ahora y mucho menos el que yo te lo explique. Creo que tu madre o tu padre deberían...

Mi padre y mi madre estás separados. Mi padre sólo piensa en sí mismo y cómo divertirse y mi madre jamás me diría estas cosas porque me molería a palos – se apresuró a decir- por lo que sólo tengo esta oportunidad de preguntarte a ti estas cosas. Si además eres una prostituta que hace cosas por dinero o favores tú misma me has dicho que me debías uno... por favor, sólo te pido que me lo expliques.

La argumentación de la niña, aplastante y de una lógica abrumadora y excesivamente madura para la edad que tenía, iba acompañada de ruegos, súplicas y lloros de esta. La situación del momento me tenía totalmente desconcertada y no sabía si acceder o no a las peticiones de la pequeña. Al fin, tomé la determinación de dar explicación a sus interrogantes, siempre desde un punto de vista estrictamente didáctico y con el único fin de intentar sacar de la ignorancia a la pequeña…

Está bien, Eva. Está bien, tú ganas. Intentaré contestar a las preguntas que me hagas. Dime, ¿Qué deseas saber exactamente?

Pues quisiera saber… ¿Por dónde exactamente salen los niños? –dijo enjugándose los ojos y mucho más animada-

(Joder no se cómo me las apaño últimamente que tengo que estar exhibiéndome ante todo el mundo…) -dije en un susurro para mí mientras me dirigía a la encimera de formica del lavabo, me senté en ella y abrí las piernas señalando con la mi larga uña azul cobalto del índice el coño y sin querer dar más explicaciones de lo debido. - De aquí, salen por aquí normalmente y siempre que no haya alguna complicación. ¿Lo ves?

Sí pero… ¿eso no es la cosita para hacer pipí? – replicó Eva con cara de mil preguntas e interrogantes-

Pues sí, también sirve para eso pero también es por aquí por donde nacen los niños – dije cerrando las piernas y cruzando estas en un intento de finalizar con la embarazosa situación-

Pero… no lo entiendo, si eso es muy pequeñito… ¿cómo puede salir por ahí un bebé?

Pues verás, es una parte de nuestro cuerpo que cuando llega la hora de que un niño tenga que nacer se hace más grande permitiendo que este salga. ¿Lo entiendes?

Y… ¿Cómo entran?, quiero decir si salen por ahí por dónde entran los niños?

¡Cielo Santo! ¿No sabes nada de nada pequeña? ¿Ni tan siquiera eso? No puedo creerme que…

No se…, no entiendo cómo…

Verás Eva, los chicos tienen una cosita distinta a nosotras, eso lo sabes ¿verdad? -asintió con la cabeza- bueno, bien eso que adelantamos, en fin, los chicos meten su cosita en nuestra cosita y nos dejan dentro una semillita que luego al crecer se convierte en un bebé ¿entiendes?

Pues no se… no me imagino cómo…

Con un suspiro de resignación, puse los pies en la encimera de formica del aseo y abrí mis piernas como si quisiera hacer pis pero manteniendo mi culo sentado en laencimera. La vulva se mostraba de esta forma parcialmente abierta, roja, hinchada y tremendamente sensible ante cualquier estímulo a causa de las periódicas, repetidas y constantes dosis de óvulos que tanto "El Profesor" como mi hermano me obligaban a insertarme. Los puñeteros óvulos hacían que estuviera siempre en un estado de completa y absoluta necesidad sexual, siempre excitada y preparada para cualquier estímulo. Últimamente, incluso, no aguardaban una dosificación concreta y programada, llegando incluso a meterme dos o tres óvulos seguidos. En tales circunstancias, siempre había experimentado explosivas y acuciantes necesidades de placer. El interior de mi vagina destilaba considerables cantidades de flujo a causa de los jodidos óvulos, por lo que la apertura de los labios se vio acompañada de un ligero chapoteo de fluido cuando, con la ayuda de mis manos, separé al máximo estos, mostrando libre y sin obstáculo alguno la entrada a mi vagina. Noté cómo una brisa gélida me azotaba mi interior en un claro indicio de que estaba mostrando mi gruta sin trabas ni impedimentos...

Mira, ellos meten su cosita por aquí, lo ves? –asintió Eva con los ojos desorbitados y fijos en mi gruta- y allí dentro dejan la semillita.

¿Pe…pero nos meten su cosa de hacer pis y ya está?

Bueno… no exactamente. –dije manteniendo los labios bien separado- Ellos se mueven con ella dentro hasta que les llega el momento de dejárnosla en el interior.

La cara de la niña era un poema, desde luego ahora tenía más preguntas que antes de empezar con aquello. Se le notaba una angustia y una confusión en la mirada que quebraba el corazón. Decidí dar un paso más adelante, con el único fin y objetivo de poder sacar de la ignorancia a la pequeña. Sabía que me estaba metiendo en un callejón sin salida pero a esas alturas tampoco podía dejarla colgada en ese estado de confusión…

Se que lo que voy a hacer ahora me voy en algún momento a arrepentir pero no tengo otro remedio de… En fin, imagínate que este dedo es su cosita de pis como tú dices ¿ok? –le dije enseñándole mi dedo índice-

Sí –dijo Eva acompañándolo con un movimiento de cabeza-

Pues bien, ellos nos lo meten como te he dicho antes por aquiiiiii y ooooooohhh Diooosss ¿cómo puedo estar tan salidaaaaah? Y…y… lu… luego se mueven dentroooohhmmn nuestro haciaaa fuera y haciaa dentro ¿loo vees? Así mmmm más o menos.

Ahora ya sí que estaba totalmente perdida, desahuciada. El simple y leve estímulo del dedo introduciéndose en mi receptiva vagina era en sí mismo un placer inenarrable. La tentación de tener y lograr un placer superior no pasaba más que en aumentar la estimulación por lo que en tan solo unos pocos segundos ya estaba con dos y tres dedos dentro de mi cueva haciéndome una paja demostrativa de cómo era un coito.

¿Y…eso…eso duele?

Mmmnnnnmm ooooohh mmn ¿doler? Noo noooo oooh

¿¿¿¡¡¡PERO SE PUEDE SABER QUE ESTAS HACIENDO PUTA ASQUEROSA???!!!

En la entrada de la puerta del servicio, retumbó una voz profunda y bien conocida por mí. Era "El Profesor". Me dejó totalmente petrificada, helada, aturdida hasta tal punto que dejé de mover los dedos sin sacarlos del interior de mi vagina, tan fuerte era mi necesidad de tener algo en el coño…

¡Y tú pequeña, SAL DE AQUÍ inmediatamente YA! ¡Vamos! – Eva salió disparada del servicio sin decir nada-

¡¡¡¿Te estabas masturbando delante de una niña pequeña?!!! ¿Pero en qué marrana pérfida y sucia puta te has convertido? ¿Es que no puedes respetar al menos a una niña?

Yo… yo no, no es lo que parece de verdad, es… es sólo…sólo estaba contestando a Eva sus preguntas…no pretendía… ¡Oh Cielos! De verdad no quería…

¡No pretendías! ¡No querías! ¡No intentabas! Eres una PERRA! Una PERRA salida! Que tan siquiera es capaz de sacarse los dedos del sexo!

Ante esto me di cuenta que en realidad había dejado mi masturbación pero que aún, los dedos, los tenia metidos en el coño. Los saqué rápidamente de mi cueva saliendo completamente impregnados de una cristalina y abundantísima viscosidad.

¡Una PERRA! Eso es lo que eres…

Continuó diciéndolo recreándose en el calificativo, con ojos acuosos, con facciones desencajadas y ademanes nerviosos y furiosos. A pesar del susto, a pesar de la espiral de pánico que cada una de sus palabras y gestos me provocaba sentía cómo mi propia matriz me pedía ser saciada en su placer, cómo mi clítoris palpitaba al mismo ritmo que se me imponían en las sienes y en el corazón, latido tras latido, petición tras petición de placer, de éxtasis, de ser saciada y satisfecha. Necesitaba orgasmos, muchos, cuantos más y más fuertes mejor…

¡Y cómo una PERRA te vas a comportar! ¡Abre las piernas zorra! ¡Abre las piernas!

¿Qué… no, por favor no me haga daño se lo suplico yo sólo le explicaba…

¡Qué abras las piernas PERRA! –repetía sacando del bolsillo de la chaqueta una caja de óvulos-

No, eso no por favor más óvulos no se lo ruego!

¡A callar PERRA!

Noooooo

Te vas a enterar asquerosa, vas a pagar esto…. Ahí te va uno….y dos…..

¡Noooo por favor más no! –veía como iba desembalando de su encapsulado protector óvulo tras óvulo y tiraba estos con fuerza al suelo mientras con uno de sus dedos empujaba unidad tras unidad en mi coño-

¡Y tres! ¡Ábrete más que eso se te da muy bien! ¡Vamos más! ¡Sepárate los labios!

Más no se lo suplico por amor del cielo…

¡Que te abras los labios joder! Y procura retener los óvulos que te meta por tu bien…quien avisa no es traidor.

Me puse a horcajadas en el lavabo liberando con los dedos a mi coño, del cálido y protector abrazo de los labios mayores y menores. Noté una vez más, cómo mi entrada vaginal estaba franca y libre de obstáculos y cómo en parte iba siendo invadida por los óvulos que el pérfido e infame profesor me iba insertando…

¡Cuatro! Asíiii bien adentrito asiii –decía al tiempo que empujaba con uno de sus dedos en mi interior- ¡estás bien empapada PERRA! ¡Y más que vas a estar!

¡Cielo Santo! ¡Esto me va a matar!

¡Cinco! Asiiii… ¡Adentro! ¡Menudo coño tienes de guarra! ¡ Verás ahora qué bien lo vas a pasar! Vas a ser una PERRITA muy buena ¿Verdad?

Basta ya…. No más por favor se lo ruego…no más –decía totalmente asustada de las consecuencias que aquella dosis podría acarrearme-

¡Y Seis! Oooooh siiii estás completamente llenita…aunque creo que empujando más se podrían meter dos o tres más …¿qué te parece?

Noooo noooo por favor!

Date la vuelta PERRA! ¡Enséñame el culo! Que ese no se va a librar de su dosis. ¡Lo que no te entre por el coño por el culo!

¡Dios mío no! ¡No más!

¡En tanto no te des la vuelta te sigo llenado el coño! ¡Y ábretelo joder!... ¡Siete! Jajajajajajaja tu conejo es un pozo sin fondo se lo traga todo! Seguro que el primero que te he metido ya está totalmente absorbido, no creo que tarde mucho en hacerte efecto…

¡No! ¡No más! ¡No más! ¡Me doy la vuelta, me doy la vuelta!

Me di la vuelta, apoyando las rodillas en la formica, las palmas de las manos en el espejo del lavabo, los pezones rozaban la lisa y pulida superficie del espejo erizándolos y excitándoles más aún, y dejando franqueable mi agujero posterior...

Vamos a ver aquí... unoooooo.... jajajajajaja que estrechito es tu culo PERRA

¿Qué es lo que pretende de mi? No me atormente más por favor –le dije casi llorando-

Que qué pretendo de ti me preguntas...esto es un castigo por lo que has hecho, ahora veras lo que pretendo...¡Y dos! Jajajajaja, y ya no te meto más PERRA porque se me ha acabado el aprovisionamiento que si no... Ahora siéntate y cruza las piernas para que no se salga ninguno y puedas absorberlos todos... Eso es así, muy bien putita. Ahora esperaremos un par de minutos...

Mi excitación iba alarmantemente creciendo en proporción casi geométrica a medida que iban pasando los segundos y el preparado de los óvulos iba siendo absorbido por mi organismo. Notaba llenos, deseosos, plenos y pesados a mis pechos, y cómo por momentos y sin ningún tipo de estimulación externa, se ponían duros, inflamados, rígidos y tremendamente sensibles mis pezones. Notaba cómo cada poro de mi piel se volvía hipersensitivo con cada segundo que pasaba y cómo exudaba cada uno de ellos como si estuviera realizando un agotador y fortísimo ejercicio físico. En muy breves instantes noté cómo mi vagina se contraía y relajaba en espasmódicas y convulsivas sacudidas en clara evidencia de un monstruoso y brutal orgasmo inducido por la clara y evidente absorción del compuesto activo de los óvulos suministrados seguido de otros más pequeños y prolongados. La sucesión de orgasmos, sin ni siquiera tener que tocarme para alcanzarlos, se prolongaron a lo largo de casi los dos minutos de espera impuesta por "El Profesor". Mis cimbreadas caderas acompañaban cada una de las explosiones de placer en un baile de embriaguez y éxtasis sublimes. Mis piernas, en un intento imposible por mantenerlas cerradas tal y cómo se me había ordenado, se abrieron por sí mismas mostrando un sexo dispuesto, deseoso y preparado ante cualquier acto sexual que se le pudiera encomendar. Mi voluntad había sido anulada y todo cuanto quería y necesitaba a partir de aquel momento era ser follada y follada hasta la saciedad...

Ooooohh Diooss… por favor… por favor…necesito…necesito…oooohhh jooodeeerr

¿Qué necesitas perrita? Dime qué necesitas que tu dueño tratará de darle a su perrita lo que pudiera necesitar….jejejejejejejeje

Oooohhmmnn…mmnnmmnecesito…mmmmnnn necesito que… ¡fólleme!... ¡quiero que me folle! ¡Rómpame! ¡Quiero que me jodan!

Caray, ¡si que hace efecto el preparado sí! Jejejejeje, bueno, bueno ¿así que la perrita está en celo no? ¿quieres ser montada perrita? ¿quieres que te cubran?

Ooooh haga lo que quiera pero por favor fólleme…no puedo más necesito una polla

Bueno, bueno esto hay que arreglarlo de alguna u otra forma, ¿no crees? A ver perrita ábrete bien de patitas…

Dijo esto mientras volvía a meter su mano en uno de los bolsillos de su chaqueta, temía que sacara más óvulos y siguiera embutiéndome de ellos pero tal eran las ganas de ser saciada que me abrí de piernas al máximo y arqueé la espalada en un claro ofrecimiento a él. En lugar de más óvulos sacó un pequeñísimo objeto que no pude distinguir de qué se trataba este hasta que me lo colocó con un sordo click en la cadenita- piercing del coño. ¡Se trataba de un enganche con una fina correa de cuero!. ¡Me había colocado una traílla! ¡El desgraciado me había puesto y atado una traílla en el mismísimo coño! Y de esa forma, atada por una cuerda de cuero por los labios vaginales, salimos del lavabo a la calle.

En un lateral de la gasolinera y ya apartado de los surtidores de gasolina estaba la furgoneta nuestra y poco más allá a su izquierda, el trailer del camionero que poco antes casi me había dado caza. A las horas que eran poco movimiento había en la carretera y esporádicos faros iluminaban intermitentemente la autopista cercana.

Notaba cómo mi vagina destilaba abundante flujo y cómo me resbalaba este por la cara interna de mis muslos. Los pequeños tironcillos de la traílla hacían que los labios se encabritaran más aún de lo que ya estaban y se abrieran estos como los pétalos de una flor madura. Con paso vivo y decidido, "El Profesor" se dirigía hacia los depósitos de combustible seguido como podía por mí. El perro custodio, un cruce de Pastor Alemán con otro cánido indefinido, al vernos que nos acercábamos a sus dominios, intensificó aún más sus ladridos dando unas terroríficas y desafiantes muestras de ferocidad…

Ahí tienes perrita... a tu perro –dijo dándome un empujón al tiempo que me quitaba el enganche de la traílla que hizo me cayera en frente del animal que continuaba ladrando y mostrando sus colmillos- si quieres que alguien te folle que lo haga él así que ponte a cuatro patas y veamos qué hace el animalito contigo jejejejejeje

¡¡¡¡¿¿¿Qué???!!! –dije sorprendida y aterrorizada-

¡UAUG!... ¡UAUG!... ¡UAUG!... ¡UAUG!... RRRRREERRRGGGG…

¡Que te pongas a cuatro patas joder! –dijo presionando mis pechos en la tierra del suelo- ¡Ala perrito haz lo que te venga en gana con tu perra!

¡No, por favor! ¡Noooo!

¡UAUG!... ¡UAUG!... RRREEEERRGGG…

¡Ábrete bien joder separa más las rodillas! –dijo dándome repetidos golpecitos con la cara exterior de los zapatos para separar mis rodillas al máximo- ¡Ay que ver Mar, ay que ver! De lo mojada que vas se te caen las humedades al suelo! jejejejeje y tú perro, deja de ladrar y ven coño que seguro que no te han puesto una perra así en toda tu vida –dijo cogiéndole al can de la cuerda del que estaba atado y dirigiéndolo hacia mí-

Noooo por favor no que me va morder! Noooo

¡Calla! Va a hacer contigo lo que le de la gana y tu vas a aguantar por cabrona pervertida de menores!

RRREEEERRGG…¡UAUG!... UAUG!...SNIF…SNIF…¡UAUG!...

¡Dios no! No le deje nooooo….oooooohhh Diooss ¡¡me está lamiendooo!!

Jejejejeje siiii jejejejeje y parece que al animalito le gusta jejejejeje

Oooooohhh coñooooooo aahhhhmmnn

SNIF…SNIF… LAP..LAP…LAP…LAP…¡UAUG!...SNIF…LAP

Jejejejeje qué pasa Mar... jejejejeje ¿el perrito está probando los juguitos de su perrita? Jejejejejeje

Aaaaahhh joooder me está metiendo su lenguaaaahhhh en el coñoooooohhh ammmnnnn aaaahhhhh

LAP..LAP…LAP…LAP…

Parece que al perrito le gusta la perrita... jejejejeje. Mar, por cierto, ábrete bien con las manos tu vulva... así llegará más profundo el animalito con su lengüita... jejejejejejje. Eso es... así...así ¿verdad que se nota ahora más rico?

Mmmmm oooooooooohhh siiiii, siiiiiii

LAP... LAP… LAP…

El perro me iba lamiendo alrededor de la vulva con una velocidad y una cadencia casi matemática. En realidad le daba exactamente igual dónde ponía la lengua, una lengua ligeramente rasposa y áspera, pues prácticamente abarcaba de un único lametón la totalidad de mi cueva. Al abrirme con mis manos y facilitar de esta forma el acceso a mi sexo, su lengua penetraba hasta los más recónditos y profundos rincones de mi vulva, sitios en los que hasta entonces no habían sido lamidos sino follados. Los orgasmos se sucedían uno detrás de otro, en pequeñas, constantes y repetidas oleadas de placer.

A pesar de todo, seguía necesitando de una buena verga para poder saciar el inagotable e insaciable furor interior que seguía experimentando. Quería más, quería un hombre que me satisficiera y acabara con la necesidad insatisfecha. Rogué a "El Profesor" que me follara, que hiciera lo que quisiera conmigo pero que no me dejase sin lo que más deseaba: una polla…

Antonio, por favor, fóllame, necesito que me folles. Necesito tener una polla bien dentro. Te lo suplico. ¡Fóllame por favor!

Jejejejeejejeje ¡Ay Mar , Mar! ¿no hemos quedado que eras una perrita? Pues ahí tienes a tu perro… ¡pídeselo a él! jejejejejeje

¡Nooo eso no!

Pues entonces te quedarás sin polla. Anda vámonos que tu hermano estará impaciente… a no ser que… quieras seguir… jejejejeje ya sabes…

Maldito…me dejarás así… después de todos los óvulos que me has metido… joder…necesito una polla… perrito, perrito lindo, ven…ven aquí…, Cielo Santo no puedo creer lo que voy a hacer…

Jejejejeje ni yo Mar ni yo! –dijo Antonio-

A gatas me fijé cómo la polla del animal había crecido un poco y había salido ligeramente de su capuchón peludo. Con una de mis manos agarré la punta de la verga de la bestia masturbándola rápidamente para que saliera más de su escondite natural. Me sorprendió lo húmeda y escurridiza que estaba y cómo su tacto abarcaba ya gran parte de toda mi mano. El can bufaba y se debatía en gimoteos nerviosos moviendo las patas de un lado para otro. La polla perruna no se parecía en nada a la polla de un hombre, con una textura extremadamente suave, parecía que toda su extensión de 24cm fuese un enorme y descomunal capullo que no paraba de exudar abundantes cantidades de un líquido cristalino y tremendamente resbaladizo a lo largo de toda su longitud.

Mi coño palpitaba y requería de forma urgente que lo saciaran. Una necesidad imperante de penetración nublaba todos mis sentidos...

Estaba desesperada, el efecto de los óvulos era ya inaguantable y era una necesidad imperiosa el sentirme penetrada. El perro era mi única opción, se le veía excitado y dispuesto, con la polla emergiendo del peludo capuchón protector, semierecta, cristalina y babeante de abundantes fluidos animales. Si quería lograr que el perrito me hiciera las veces del macho que necesitaba iba a tener que esforzarme un poco para que la bestia estuviera tan excitada como lo estaba yo. Deslicé por debajo de su vientre mi temblorosa mano con la intención de masturbar al can y que este se excitara aún más para permitirme penetrar su extraño e insólito miembro en mi deseosa cueva. El podenco dio un pequeño respingo girando su enorme cabeza hacia atrás ante la sorpresa del contacto de mi mano con su brillante y resbaladizo sexo. Mi mano se deslizaba con facilidad a lo largo de toda la longitud del miembro que, poco a poco, pugnaba más por salir de la bolsa que lo envolvía. En tanto mi mano izquierda iba en busca de mi ávido y anhelante coño. Sin dificultad alguna me penetré de golpe tres dedos en mi vagina que no dejaba de destilar constantes y libidinosas humedades de mi interior.

El infame profesor, ante la aberrante situación en que me había llevado la inserción de todos los óvulos que tenía no paraba de arengar y dar más instrucciones...

Jejejejeje Así Mar así, masturba al perrito, mastúrbale bien que eso es nuevo para él. Las hembras de su género no tienen manos jejejejeje aunque por otro lado, aunque tienen boca seguro que no la saben usar como tú lo haces... ¿verdad perrita? ¿Por qué no usas tu boquita? Venga, se una buena perrita y da gusto a tu perrito con tu boca Mar... jejejejeje, venga se buena perrita...

Mmmmmhh... ¡¿qué?! Coon con la bocaaa??

Sí con la boca perrita, con la boca. Llegados a este extremo qué mas dará Mar. Además seguro que te gusta y te mojas más de lo que ya estás aunque eso parece literalmente imposible según veo...

La verdad es que tenía razón, llegados a esos extremos y con lo salida que me encontraba lo único que quería era acelerar en todo lo que pudiera la total excitación del can. Tal y como estaba, con las rodillas muy separadas y firmemente apoyadas en el suelo y con cierto recelo terminé por acercar mi rostro poco a poco a la verga perruna mientras continuaba masturbándome, frenética, con la otra mano que pasaba por entre mis piernas. La verga del animal tenía un olor particular en gran parte debido a las copiosas exudaciones de fluido que generaba toda la longitud del pene del guardián. Liberé mi coño de los dedos que lo follaban para apoyar la mano y tener más punto de apoyo a la maniobra que estaba a punto de realizar. Mi coño quedó liberado de mis dedos que lo ocupaban hasta ese momento dejándolo solo y desamparado, lleno y repleto de fluidos íntimos femeninos. Noté como la ligera brisa nocturna acariciaba y se introducía en mi sexo, franco y parcialmente abierto y receptivo. Sentía miedo. Miedo a lo que el degenerado de Antonio me había llegado a convertir. Sentía desconfianza. Desconfianza porque desde ese mismo instante comprendí que Antonio, al que todos llamaban "El Profesor" no pararía jamás y que su retorcida y perversa mente no tendría límites ni traba alguna a obligarme a hacer lo que le diera en gana. Sentía aprensión. Aprensión y cierta repugnancia a lo que estaba punto de hacer, a lo que estaba a punto de ocurrir...

Venga Mar, se la perrita buena del perrito y cómele la polla al chucho. Jejejejeje venga, Mar, es una orden que te doy. Una petición directa. Jejejeje. Tenías que verte el coñito ahora Mar, lo has dejado libre de tus deditos y está pidiendo a gritos que algo se lo tape. Parcialmente abierto, desvalido, íntimamente lubricado y destilando maravillosos y embriagadores licores capaces de hacerle perder la cabeza a cualquier macho. Hombre o animal...

Yo... yo no se si podré... esto es... esto me supera. No, no puedo hacerlo por favor no me obligue a...

Le decía mirándole en la posición en que estaba por encima del hombro mientras que mi mano, mecánicamente, continuaba con la masturbación del podenco, cada vez más excitado y sumiso a lo que le estaba haciendo. Antonio, con una retorcida y malévola sonrisa y sin decir nada, se puso en cuclillas justo detrás de mí insertándome dos de sus dedos profundamente en mi vagina, introduciéndolos y sacándolos sin dificultad alguna al tiempo que giraba estos en mi cueva como si de una barrena se tratara. Mis fuegos y mis deseos se apoderaron de nuevo de mí ante la intrusión de aquellos maravillosos y experimentados apéndices y totalmente desinhibida pero sin terminar de vencer mis recelos y con cierta repugnancia decidí que no me quedaba más remedio que ceder al chantaje y a la extorsión pasiva a la que me estaban sometiendo. Tan fuerte y tan apremiante era mi necesidad que poco me importaban las consecuencias que mi acción pudiera acarrear. Cautelosa, pasé la punta de la lengua por el miembro de la bestia. Caliente, sedosa y extremadamente suave. Me quedé sorprendida porque su sabor, extraño, no era del todo desagradable. Le di otro lametón.. y otro… y otro más. El recelo del principio quedó vencido y ya sólo me quedaba el meterme un poquito de la verga en la boca para dar un nuevo paso. Antonio continuaba con sus movimientos magistrales y experimentados en mi vulva añadiendo una estimulación extra con otro de sus dedos directamente sobre mi inflamado e hipersensitivo clítoris. La punta del miembro canino entró ligeramente y sin esfuerzo alguno en mi boca ayudado y precedido por su propio lubricante natural... Y comencé a comerle la polla, como si del miembro de un hombre fuera, olvidándome y quedando atrás cualquier prejuicio o estado juicioso de conciencia o moral. El vaivén de mi boca y de mi cabeza se acompasaba al de las nerviosas embestidas del can en una búsqueda de obtener la máxima exposición que la verga debía alcanzar para poder satisfacer los fuegos que me arrebataban.

Mi excitación era alarmante. El ritmo de la masturbación que me estaba brindando "El Profesor" era ya extremo, percibiéndose de fondo unos sonoros chapoteos de ineludibles muestras de máxima excitación sexual que provenían del fondo mismo de mi vulva y unos gorjeos de placer emanados del interior de mi garganta. De repente, sin demasiados miramientos ni preámbulos, Antonio sacó de mi coño los tres dedos que mantenía en él para introducir estos de golpe en mi ano…

¡Joder perrita! ¡Qué pedazo culo tienes también! ¡Es soberbio joder! ¡Toma también mis dedos que lo estás pidiendo a gritos!

Mmmmnnn ¿Quééé…?... Ooooooohhh Dioooossss

Jajajajaja ¡Qué culo! ¡Lo tienes casi tan abierto como el coño! Jajajajaja, no cabe duda de que los ovulitos son todo un invento ¿verdad zorrita?

Oooooooohhh sigaaa sigaaaa máááásss, no pareee nooo pareee… más… más ¡déme más fuerte que me voy a ir!

¡Ah no! Eso ni hablar! ¡Que te de el perro el gusto que necesitas que para eso eres la perrita! – y diciendo esto sacó los dedos del interior de mi ano y cesó de masajearme el clítoris-

¡No! ¡No, no me deje así joder!

Jajajajaja ¿cómo que no? Ya te he dejado, ¿no lo ves?. Vámonos, tu hermano se estará preguntando el porqué tardamos tanto…

Ven perrito lindo, ven. Móntame y dame tu cosita, venga –le dije al chucho ignorando las últimas palabras de Antonio y ofreciendo mi grupa y toda mi parte posterior totalmente expuesta y abierta al perro-

Jejejejeje ¡Mar! No paras de sorprenderme. ¡Quieres que te folle el perro de verdad! Jajajaja ¡Qué lástima no tener aquí a Tomás el fotógrafo para que hiciera una película y tirara unas cuantas instantáneas de este momento! Las películas de zoo con una puta tan buena como tú se cotizan una barbaridad...

El can metió su cabeza entre mis piernas para olisquear mis intimidades y en menos de dos segundos, y como si yo fuese su perra, se subió encima de mi espalda. Notaba su peso y el calor de su cuerpo en mi columna y cómo con su polla intentaba tantear el sexo que se le estaba ofreciendo. Empezó a moverse en el aire dándome su polla en las nalgas unas veces, otras rozando el exterior de mis labios vaginales hermosos, abiertos como los pétalos de una flor hasta que en una de sus embestidas acertó… pero no en mi sexo sino en mi culo, que según Antonio lo tenía tan dilatado como mi coño. Noté como la punta del pene perruno se abría paso por mi agujero posterior y cómo salvaje y rápidamente lo volvía a meter en él con una velocidad que me recordó la experiencia vivida con las máquinas folladoras en el club "Hardcore Today", salvo que esta vez lo que me follaba no era un dildo o consolador fuertemente acoplado a una máquina sino un miembro de carne, un miembro vivo que gozaba tanto como lo estaba haciendo yo…

¡Jajajajaja! ¡Mar el perrito te está follando el culo! Jajajaja no es tonto el animalito ni nada! Jajajajaja

Ooooogguugghhh uuhhh mm uuhh

Jajaajja imprime fuerza y potencia el jodío ¿eh?

Ooooouuuuggghh… ooooooohhh… aaahh!

¡Contéstame putita que te he hecho una pregunta!

Ooough sii! ¡Sí! Ooouughh me… ouguh! Me … rompe! Oough!

Jajaajajaja eso está bien eso está bien que te folle duro. Tú eres una puta de pura raza Mar. Tu has nacido para dar placer y para que te lo den, para que te revienten todos tus agujeros y para dejar al que esté contigo totalmente derrengado. Eres una ninfa del sexo, una diosa, una creadora de placer….

Oooughh!... Ahhh!... Oooohhh! cabrón me está jodiendoo… ooooough! ¡las entrañaaaass!!

Jajajajajaja ¡venga Mar! ¡Dale caña al chucho que no se diga!

¿Pero que cojones pasa aquí? –dijo mi hermano que había aparecido en escena harto de esperar en la furgoneta-

¡Hombre! ¡El miembro masculino de la familia "Sexual Monster"! Jejejeejeje. Mira, mira a tu hermanita acoplándose con el perro. ¡Menudo espectáculo! Lástima que no tengamos a mano una filmadora para inmortalizar este momento. Joder, con la pasta que hubiéramos ganado con la grabación….

¿Pero qué coño haces Mar? ¡Qué coño estás haciendo estás loca o qué tía! –me interpeló mi hermano-

Ooooougghhh mee está follando el culo el pe.. ougghh!!!.... rrito o no lo Ouughhufff! ¿Estás viendo hermanito?- le dije mirándole desde abajo con cara de auténtica puta lujuriosa-

¡¿Pero coño tía es que te has vuelto loca?! – insistía "El Cereal"-

Loca no lo se –continuó diciendo Antonio- pero salida lo está un rato como puedes comprobar. Es que verás… la he pillado haciendo cositas que no debía con una niña y la he metido unos cuantos ovulitos para ver qué reacción tenía con estos y… ¡ahí la tienes! ¡Follándose a un pero!! Jejejejeje

Ooooouggh …. Ooooughh ….Ouuufffgh! – exclamaba mi garganta por cada una de las embestidas del can mientras mis tetas se bamboleaban al compás del frenético ritmo impuesto por mi follador perruno-

Joder Mar… -decía mi hermano perplejo viendo como me estaba taladrando el culo el chucho guardián que no paraba en sus embestidas- nunca hubiese pensado que te gustaran estos rollos… ¡hay que joderse coño!

¡Por el coño! ¡Eso es! –dijo Antonio- que se la folle por el coño como a una buena golfa, como a la perra que es. A ver tú niñato, ayuda a tu hermanita puta a desacoplarse y a meterse la polla del chucho en el coño.

¡Váyase a la mierda hombre! ¡¿Está Vd., loco o qué!?

Ooooouggh …. Ooooughh ….Ouuufffgh! ooooohhh Dioooooosss Ooooughh!

¡Que ayudes al perro a metérsela por el coño! ¡Venga joder!- Le ordenó "El Profesor"

Oooouuhh!! No! No! Espera que me voy a ir espera que me voy a… Ooooouuuughhh! Siiiiiii ooooh dios ¡¡qué gusto más grande!! aaahhhhh Dioooosssssssssooooohhhh perritooooo aaahhh sííííí dame máááás…

Se está corriendo la perrita… ¡La madre que la parió! –dijo Antonio molesto-

¡Venga rápido! Ayúdame a apartarla del chucho antes de que se le hinche la bola! –dijo Antonio mientras yo seguía yéndome en un orgasmo que no tenía ya fin- ¡Quiero verla enganchada por el coño!

¿Bola? ¿Enganchada? –decía mi hermano que no entendía nada, ni como yo, que en aquel mismo momento ni tenía la información precisa ni estaba en la situación más favorable para poder entender cualquier cosa debido al constante y continuado orgasmo que estaba experimentando-

¡Que me ayudes a quitarla el perro de encima joder! –dijo con su usual voz autoritaria-

Entre los dos cogieron al perro y lo apartaron de mí elevándole en volandas mientras yo seguía yéndome en una constante y profundísima oleada de orgasmos encadenados. Noté como la polla del perro abandonaba mi agujero posterior y dejaba este abierto y dilatado por la follada dada. Al verme también liberada del peso del animal me derrumbé en el suelo sintiendo pequeños y decrecientes orgasmos a causa de la falta de estímulo. A pesar de los orgasmos que había experimentado mi fuego interno pedía más y desde luego mi líbido no estaba dispuesta a dejar la situación sin más placer que lo dado hasta entonces. Por eso, cuando Antonio me ordenó que me volviera a poner a cuatro para que el perro volviera a follarme no tardé ni una décima de segundo en ponerme en la posición requerida separando al máximo mis rodillas y elevando mi trasero para hacerlo accesible de nuevo. Veía como entre mis piernas sobresalía ligeramente la cadenita del piercing y cómo oscilaba esta, juguetona, de un lado para otro. Volví a sentir el peso del chucho en mi columna y las patas delanteras de este cómo me abrazaban a la altura de los hombros. El perro comenzó de nuevo su vaivén rítmico en el aire en búsqueda del agujero que le estaba proporcionando, a bien seguro, tanto placer como a mi me había proporcionado su polla de macho animal. Una, dos, tres embestidas en los gluteos sin la obtención del objetivo… una, dos embestidas más cerca esta vez, de nuevo del culo… cuando de repente mi propio hermano, actuando de improvisado mamporrero vocacional, cogió la cadenita del piercing de uno de mis labios tirando de ella hacia él y separando y abriendo aún más mi inflamado sexo, dirigió el pene del can hacia mi vulva que de una única y bestial arremetida fue traspasada llegándome toda la longitud de su fuerza animal hasta la mismísima matriz…

Oooooohhhh diiioooosssssssss ooooooooohhhhhhh me la haaa metidooo en el coñooo!!! – dije totalmente fuera de mí-

Jajajajaja muy bien chaval muy bien! ¡Así, así!- decía el fanático de "El Profesor"- deja ahora al perrito que disfrute…. Jejejeje que él no se ha corrido todavía el pobrecito. Tu, observa ahora chaval. Observa y calla. Mira cómo el sexo de tu hermana acoge el falo del perrito, mira cómo se adapta como un perfecto guante a este. Mira, mira cómo brillan y cómo destilan los dos su jugos, perrito y perrita

Ooooohhhh que gusto me da!! Qué gustooo maaass grandeeeeeeeeeee oooohhh Diosssssss

¡Joder Mar estás poniendo los ojos en blanco y todo coño! –dijo "El Cereal"-

Jajajajajajaja Sí –dijo Don Antonio- la perra disfruta con su perrito...

El perro volvía a taladrarme con el mismo ritmo feroz y apremiante pero esta vez ayudado bastante más por mis propios fluidos, los cuales no eran pocos, parecía que la velocidad y las embestidas fueran aún más aceleradas que las impuestas en mi culo. Sentía cómo en alguna de sus embestidas sacaba la totalidad de todo su miembro para que, a continuación y con un acierto imposible de creer antes, introducirme certeramente toda su longitud en mi vagina. Esta se había adaptado, tal y cómo le estaba diciendo "El Profesor" a mi hermano, como un guante al pene del can, acogiéndole y recibiéndole en toda su potencia sin reparo, sin dolor alguno, como si este fuera un miembro conocido de mucho tiempo y largamente esperado y deseado. Mis orgasmos se sucedían uno detrás de otro y mis gritos de placer se propagaban cómo la pólvora a través del campo abierto de detrás de la gasolinera. Mi amante canino en uno de sus bestiales embites, me volvió a sacar la totalidad de su verga de mi húmeda y receptiva cavidad vaginal para volvérmela a insertar de un solo y certero golpe en mi cueva de placer con un daño y un dolor que esta vez produjeran que los gritos dados en esos momentos por mí no fueran de placer sino de auténtico y puro sufrimiento. Parecía como si la verga canina hubiese aumentado su tamaño en un único y fugaz segundo y me hubiera clavado esta del mismo modo que con la otra. A mi parecer, y en aquel momento lo pensaba así, era como si me hubiera metido otra cosa en el coño y pensé que quizás mi hermano o lo más seguro, el infame y pervertido "Profesor" junto a la polla del animal me había introducido un objeto extraño con el fin de satisfacer otra de sus depravadas, pérfidas y corrompidas fantasías sexuales...

¡Ahí está! –dijo "El Profesor desde atrás sin perder el más mínimo detalle de lo que estaba aconteciendo- ¡Ya le ha metido la bola! Jajajajaja ¡Oh Cielos! ¡Esto supera todas mis expectativas de esta noche sin duda! Jajajajajajaja

Aaaahhhh nooo me duele!!! ¡Por favor sáqueme lo que me ha metido, me duele mucho! ¡Por favor se lo suplico sáquemelo! –dije con pánico mientras el perro no cesaba en sus bestiales movimientos - ¡Hermano por favor ayúdame! ¡Sácame lo que me haya metido!

Mar, no... no te ha metido nada... es el perro... el perro es el que...

Jajajajajaja ¡Qué ignorantes! Jajajajaja. Os lo voy a explicar muy brevemente para que os enteréis, sobre todo tu, Mar, que estarás un tiempo abotonada a tu perrito follador... jejejejeje pues hasta que el perrito no haya acabado de cubrir a su perrita este no la soltará...

Oooohh dios mío el chucho se sigue moviendo, ¡no puedo soportarlo!- dije mientras el perro continuaba taladrándome- ¿Co...cómo que no me sol...soltaráaaahhhmm?

Veréis, los perros cuando se excitan y les queda poco para poder correrse meten en la vagina de la perra, en este caso la tuya Mar, Jajajajaja... una protuberancia, un nódulo, un bulbo, comúnmente denominado nudo situado en la base de su pene. El nudo es carnoso pero normalmente alcanza unas tres veces más de tamaño, en lo que se refiere a su grosor, con relación al resto de su miembro. Por eso mismo sientes ahora cierto dolor, pero yo no me preocuparía de eso en tu caso Mar, tu relájate. Tu vagina es capaz de albergar eso y mucho más sin dificultad alguna, además los óvulos también te ayudarán bastante...

Oooogghhuug ¡joder esto me va rajar por dentro! Malditooooohhhg cerdo querías verme enganchada a él...

Relájate como te dice Mar, tú podrás estoy seguro-dijo mi hermano poniéndose en cuclillas delante de mí con una ostensible erección que se evidenciaba en sus pantalones-

Jajajajajajaja claro que lo pretendía Mar, claro que lo pretendía pero de lo que no estaba muy convencido era de hasta dónde ibas a llegar con esto, evidentemente te has convertido en una esclava del sexo, en una puta todo terreno... jajajajaja. Una muy grata noticia para mí, desde luego, jejejeje. Voy a ganar mucha pasta contigo putita, mucha.

Ooooohhh jodeeeeer me está rompiendo toda! –dije cuando el perro aceleró aún más sus embites en mi intimidad la cual empezaba a amoldarse al nuevo grosor desapareciendo el dolor y volviendo poco a poco al placer perdido-

¡Joder Mar! Siento decirte esto pero es que verte así... verte así me está poniendo muy cachondo-dijo "El Cereal" desabrochándose la bragueta y liberando de la prisión de los pantalones su más que respetable verga adolescente delante mío-

Jajajaja ¡La familia "Sexual Monster" ataca de nuevo! Jajajaja nunca acabaré de sorprenderme con vosotros dos... en fin, os iba diciendo antes que la principal misión de este nudo es asegurar la fecundación de la hembra con el fin de que tras el coito efectuado esta se quede preñada. Por cierto Mar, ya te informo para que también lo sepas y no te pille de sorpresa, los perros no son como los humanos, sus corridas son muy, muy abundantes. Algunas pueden incluso llegar a casi medio litro de semen por eyaculación si el ejemplar es de los grandes y este lo es por cierto y ¡ah!, se me olvidaba un dato, la temperatura de su semen es superior a la de nuestra temperatura corporal con lo que notarás cuando se esté corriendo en tu coñito de perra, el calor de toda su esencia vital pero, no temas, la sensación será inusual, extraña pero la temperatura en si no te hará ningún daño pues tan solo son un par de graditos centígrados de nada de diferencia, lo suficiente como para que notes todo lo que te eche...

La sensación de dolor había ya casi desaparecido del todo y notaba cómo las elásticas paredes de mi vagina tomaban la forma del nuevo grosor del pene perruno, adaptándose a este, amoldándose a su forma en una perfecta simbiosis sexual. Me sentía como una perra, la perrita del mastín guardián de la gasolinera. Empecé a acompasar mis caderas a las embestidas que me daba el can, ayudando a la penetración y a mi propia estimulación que empezaba a ser de nuevo extrema. Notaba cómo mis músculos vaginales, sin que yo quisiera moverlos conscientemente, masajeaban, apretaban, prensaban y estrujaban la polla que les estaba llevando al borde del paroxismo del placer. Fue en una décima de segundo cuando me di cuenta que lo que estaba haciendo era ordeñar al podenco. Quería que me diera su leche, quería vaciarlo y que me llenara a rebosar con todo su caldo el coño que lo estaba exprimiendo. Después de tantas estimulaciones y orgasmos experimentados, mi coño reacionó nuevamente con sus masajeos tomando las riendas de la follada. Ahora era él el que se estaba follando en realidad al perro...

Mi hermano, en tanto se masturbaba de rodillas enfrente de mi cara, hasta que en uno de los empujones de la bestia y aprovechando uno de mis gemidos de éxtasis me penetró la boca en búsqueda de un agujero que tapar. Comencé a hacerle una felación cuando sentí un enorme río de calor, como si de lava se tratara, en mi interior. Inmensos chorros de semen canino estaban siendo expulsados con gran presión al interior de mi ser al tiempo que mi vagina masajeaba rítmicamente el mástil del animal, ordeñándole y sacándole toda la leche que tuviera este en sus cojones peludos. El perro continuaba moviéndose a un ritmo endiablado en tanto sus regueros de caliente semen me llegaban directamente a la matriz. Mi hermano comenzó a moverse espasmódicamente en una clara evidencia de que iba también a alcanzar el clímax...

¡Qué puta y que perra me sentía! Los óvulos me habían convertido, sin lugar a dudas, en una ninfómana adicta al orgasmo, al sexo, al placer para la delectación y satisfacción de los juegos de , hasta ese momento, mi jefe, mi maestro, mi amo, mi señor... "El Profesor".

El podenco, una vez depositó toda su carga en su perra, se dio la vuelta aún con el miembro inserto en mi intimidad poniéndose del revés e intentando tirar para sacar su pene del coño que lo aprisionaba. Sentí un poco de dolor por esta maniobra y cómo de mi interior, a pesar del nudo que me abotonaba a la bestia, salían chorros de esperma que resbalaban por el interior de mis contorneados y trabajados muslos. Tanto Antonio como "El Cereal" cogieron al perro para tranquilizar a este y evitar que siguiera tirando y me hiciera verdadero daño, gesto que les agradecí entre pequeñas convulsiones. La polla canina continuaba firmemente alojada en mi vagina produciéndome orgasmo tras orgasmo pues a pesar de que este ya no me bombeaba yo continuaba con mis movimientos, tanto los voluntarios hechos con mis caderas como los involuntarios generados por las paredes de mi vagina alrededor del pene perruno...

El cánido, ante esto, volvió a darse la vuelta y a poner sus patas encima de mis hombros iniciando otra serie de rápidos movimientos, salvo que esta vez éstos comenzaron, de un principio, con la bola dentro de mi elástica cueva. Fruncí el ceño y puse mi tierna y dulce boquita en forma de "O" en un rictus de placer sin parangón, gimiendo y gozando con la tranca que me volvía a trabajar. Sentía cómo las paredes de mi vagina, se adaptaban como un molde perfecto sobre el miembro canino, sin parar de moverse maquinalmente sobre él en una nueva búsqueda de ser cubierta como hembra. Me llevé el puño de una de mis manos a la boca y comencé a morderme los nudillos ante los orgasmos que estaba teniendo. Los clitoriales eran constantes, pero bajo estos, y mucho más profundos, tenía unos agudísimos y profundos orgasmos vaginales que hacían que me estuviera vaciando por entero. Pensé que el chucho no tardaría demasiado en volver a a echarme toda su carga debido a la intensa estimulación que las paredes de mi vagina estaban dándole, mas me equivoqué en mi apreciación pues fue al cabo 10 minutos de intensas embestidas animales, cuando volví a sentir esa lava que me volvía a llenar el coñito. Mis sentidos se estaban nublando y comencé a percibir una leve pérdida de consciencia, pero me mantuve firme, me mantuve alerta y fuerte. Mi orgasmo vaginal cesó cuando el chucho volvió a darse la vuelta, pegando su culo animal al mío y moviendo alegremente su cola de un lado para otro de mi espalda. Mi vagina en tanto seguía en sus trece, apretando y moviéndose entorno al pene que lo envolvía. Los óvulos me tenían alienada y mi único objetivo era quedar rendida y sexualmente satisfecha. Mis caderas también se movían ligeramente, más que nada, para acomodar convenientemente el enorme rabo a mi oquedad insaciable. "Al menos –pensé- estos dos pervertidos no se imaginan ni sabrán que estoy ordeñando al perro"

Mar, -dijo Antonio- si no dejas de excitar al chucho, nunca te soltará e intentará montarte otra vez por lo que te aconsejaría que dejaras tus insinuantes movimientos de cadera y no le incites más si no quieres que vuelva al ataque de su perra...

Ya pero es que "La Perra" quiere más... Ayudadme por favor a ponerme de espaldas que se me están acalambrando las piernas de esta postura...

¿Quieres que vuelva a follarte el chucho? –dijo mi hermano mirándome perplejo mientras aún me movía con el pene en mi interior- ¿Otra vez?

Eso es lo que ha dicho nene –dijo Antonio- bien, con cuidado levantémosla y girémosla con cuidado para que no se asuste el perro y tire de ella.

Joder... está bien... yo flipo. ¿Cómo puedes estar tan salida tía?

¡Calla y y gírame joder! –dije nerviosa, los óvulos me estaban consumiendo por dentro y mi cuerpo pedía más aún, el perro giró su enorme cabeza hacia mí, nervioso y jadeando con la lengua fuera, sintiendo los impulsos de mi vagina en su miembro-

Con cuidado terminaron girándome hasta ponerme con la espalda reposando en el suelo y con la picha del animal metida aún en mi insaciable e inflamado conejo. Yo continuaba moviéndome lentamente para impedir que este perdiera su excitación. Con los pies comencé a acariciarle los costados y la bolsa peluda en la que poco antes había tenido guardada aquel maravilloso instrumento de placer. El perro dio muestras de volver a interesarse por su perrita pues dándose la vuelta comenzó a bombearme de nuevo de una forma frenética. Lo curioso de la postura era que ahora, el perrito, se estaba follando a su perrita en la típica postura del misionero. El éxtasis general nos volvió a venir a los dos y esta vez al mismo tiempo, cuando Antonio por la derecha y mi hermano por la izquierda levantaron cada uno mis piernas en un ángulo de 45º abriéndome al máximo para después llevarme ambas piernas a la altura de mis pechos. Notaba en esta posición como la polla del perro me llenaba toda una vez más y cómo caía irremediablemente en un estado de semiinconsciencia que ya me había ocurrido otras veces tras la introducción de los óvulos.

Después de esta nueva experiencia con el can, estuve pegada a él durante casi 20 minutos durante los cuales aún pude tener algún pequeño éxtasis sin tan siquiera moverme. Tuve suerte, al menos mi vagina, se había calmado y había dejado de masajear el miembro animal, si mi sexo hubiera decidido que no era suficiente seguiría con sus rítmicos y espasmódicos movimientos por lo que, muy probablemente, el chucho continuaría montándome.

Al final, "El Profesor" había conseguido mi ropa del niñato de la gasolinera que me la había quitado, trayendo consigo una cinta de MiniDV con la cual este había estado al parecer grabando, a base de zoom digital de videocámara, gran parte de los acontecimientos acontecidos. "El Profesor" nos llevó a mi hermano y a mi a casa diciéndome que en unas horas me llamaría para darme una cita con su amigo el Dr. Núñez Alonso, el ginecólogo, el cual ya me había examinado una vez, para que me hiciera un chequeo y unas "comprobaciones" de que todo estaba en perfecto orden tras lo que había pasado con el perrito. Le ordenó a mi hermano que me siguiera suministrando los óvulos, esta vez cada ocho horas y que por la noche se pasaría con otro lote de óvulos. Me tenía a su total merced...

Cuando llegamos a casa lo primero que hice fue darme un buen baño. Estaba literalmente extenuada y este, además de necesario, me sentaría bien para poder relajarme un poco e intentar aplacar los fuegos que me invadían. Permanecí en remojo durante casi media hora para posteriormente hacer uso de la lavativa anal diaria que tenía que hacerme por orden de "El Profesor". Esta vez no obstante, decidí también hacer uso de ella vaginalmente con el fin de intentar limpiar todo el semen que el perro de la gasolinera me había echado en mi intimidad. Mientras introducía la cánula, sentía eléctricos y sensuales impulsos que me volvían a transportar a una sensación insaciable de cachondez. Los óvulos me tenían y mantenían en un estado casi perpetuo de excitación sexual que hacía que ante el más mínimo roce, estimulación o provocación en cualquiera de mis zonas erógenas, perdiera el control de la situación y necesitara, sin remedio alguno, el intentar saciar la apremiante necesidad carnal. Mientras realizaba con sumo cuidado la limpieza vaginal, pues no quería volver a un estado de "no retorno", pensaba cómo había sido capaz de realizar la depravación a la que me había inducido Antonio aquella noche. Había perdido totalmente los papeles y mi voluntad había sido plenamente anulada por la sobredosis de óvulos que me suministró el psicótico profesor. Me tumbé en la cama con solamente una mini-braga negra pues los calores del verano eran ya asfixiantes. Estuve descansando durante apenas 3 horas cuando mi hermano "El Cereal" entró en mi habitación despertándome con un óvulo en la mano...

Toma Mar, te toca ya el preparado de la mañana...

¿Qué...qué dices...? –contesté medio dormida-

Que te toca meterte otro huevo de estos...

Cielo Santo... ¿ya? ¿no podías decirle a "El Profesor" que me lo has dado? El seguramente no se enteraría...

Ni hablar Mar, lo siento, no quiero problemas con ese tipo. Es más listo que el hambre y ya sabes lo que nos dijo, una dosis cada ocho horas...

¡Aún no han pasado ocho horas!

¡Me da igual! Es uno por la mañana, otro por la tarde y otro por la noche y ahora ya es por la mañana así que o te lo metes o te lo meto, tú verás...

¡Está bien! Dámelo...

Cogí el óvulo y me eché a un lado la húmeda braga y con dos dedos me lo inserté tan profundamente como me llegaban los dedos. No me hacían falta más óvulos, mi coño destilaba constantes y abundantes fluidos, siempre preparado, siempre a punto, y casi permanentemente excitado, expectante ante cualquier mínima estimulación. ¿En qué me habían convertido?

Poco después me llamó Antonio, tal y cómo había dicho unas horas antes diciéndome que la cita con el Dr. Núñez sería por la tarde. Acudí como a la anterior consulta, bastante recatada y sin mostrar demasiado de mis encantos aunque el doctor tuviera, sin duda alguna, que explorarme bastante a fondo. Me abrió la puerta de la consulta la solícita enfermera del Dr. Núñez quien me llevó junto a este, sentado detrás de la mesa de su consultorio. Este ya estaba al parecer puesto en sobreaviso por su amigo y colega "El Profesor". Me sorprendió la profesionalidad de este y se limitó sólo y exclusivamente a comprobar mi estado, haciéndome todo tipo de pruebas. Mientras me exploraba, mi hambriento e insaciable coño no dejaba de destilar flujo y mi cintura no dejaba de culebrear anhelante y casi imperceptible, el roce de sus dedos en mi vagina me estaba volviendo loca.

Me dijo que todas las pruebas efectuadas habían sido gratamente satisfactorias y que sólo aguardaba una última prueba que la dejaría para otro día pues no tenía tiempo de poder seguir atendiéndome en ese momento.

Me marché a casa, excitada y parcialmente estimulada por los toqueteos del sexagenario doctor en búsqueda de la siguiente toma a la cual me estaría aguardando mi hermano como fiel esbirro de Antonio.

Poco después de la cena llamaron a la puerta. Era Antonio, tal y cómo había dicho doce horas antes, se pasó con otro lote de suministros para su cobaya sexual humana. Le dio instrucciones a mi hermano de que se cerciorara de que las tomas se hicieran con la periodicidad adecuada y de que ninguna de ellas fuera objeto de olvido, además le prohibió expresamente el que pudiera montarme hasta nueva orden. Dijo además que no saliera de casa a menos que él lo ordenara. Por suerte mi padre no estaría en casa durante al menos tres o cuatro días y no tendría que darle explicaciones de mi nuevo peinado ni de mis extrañas idas ni venidas. Pasaron tres días completos, con las correspondientes tomas prescritas. Cada día que pasaba, cada hora, cada minuto no hacía otra cosa que pensar en el sexo y desear las instrucciones que mi señor pudiera darme. Mis temores se convirtieron en horrores al notar que el cuarto día no me bajaba la regla. Pasé un día horribe pensando que hubiera podido quedar preñada, algo normal, después de todas las inseminaciones de las que había sido objeto. El quinto día, por la mañana, me bajó. Milagrosamente no había quedado preñada. La suerte de la puta novata, respiré aliviada. Por la tarde, el teléfono sonó. Era Antonio con un encargo...

Hola guarra –dijo "El Profesor" al otro lado del auricular. Tengo un trabajito para ti...

Me... me ha bajado la regla esta mañana –le dije con miedo-

¿El periódo? –dijo tras unos instantes de silenciosa y fría espera- Joder... ¿no te has quedado embarazada? No..., no me esperaba esto... la verdad –dijo confundido-

Yo... yo... lo siento... –me vi diciéndole ¡Si es que era imbécil! ¿cómo pude haberle dicho "lo siento"?

En fin, qué se le va a hacer... habrá que cambiar los planes. Hablaré con el Dr. Nuñez de esto. Manténte en casa y sigue las instrucciones. Te llamaré más tarde.

Como quiera... –le dije colgando-

Noté que "El Profesor", estaba contrariado en cierta manera por la venida de mi regla. Era como si deseara en lo más profundo de su mente pervertida que alguien me dejara preñada. Su depravada mente no podía entender seguramente que el traer una criatura al mundo era algo maravilloso, un acto de amor. A mi, desde luego, no me importaba tener niños pero no en aquellos momentos, por supuesto, cuando tenía toda la vida por delante y aún no había encontrado el padre adecuado para compartir algo tan maravilloso. Sin embargo, Antonio se lo tomaba como parte del juego, como algo inherente al trabajo que estaba desempeñando. Curiosamente, mis sentimientos los tenía divididos. Por una parte, mi mente se alegraba muchísimo de no haber estado gestando y por otra sentía una enorme pena por haber defraudado a "El Profesor". Fue en aquel instante de análisis de la situación cuando me di cuenta de que me estaba enamorando de él, o mejor dicho, de que estaba perdidamente enamorada de él y que en parte, hacía lo que él quería que hiciera porque yo misma deseaba satisfacerle.

Mi padre, por suerte, no apareció en unos días más, tomándose, según él unas vacaciones a solas con su novia. Para mí, fue todo un alivio.

El fastidio del periodo terminó al quinto día durante los cuales mi hermano y de vez en cuando el propio profesor, se ocuparon de suministrarme los jodidos ovulitos por el culo, culo, que fue cubierto convenientemente por ambos durante los cinco días en que me duró el tema.

A partir del sexto día, las tomas se sucedireon de nuevo de una forma normal y mi coño acogió estos en sus dosis correspondientes. Noté un mayor deseo, una líbido más acuciante... Estaba realmente necesitada y la verdad, es que no me daba la gana de decirle absolutamente nada de ello a mi hermano. El teléfono sonó. Era Alex, el vigilante cachas, invitándome a salir a tomar una copas. Mis instrucciones eran aguardar, esperar en casa todo el tiempo hasta que Antonio tuviera algún trabajo que encomendarme, pero yo estaba harta de estar metida en casa y decidí salir una vez más con Alex aprovechando que mi hermano se había largado también con su novieta. La tarde transcurrió tranquila, en calma y agracecí la salida un montón. Después Alex me acompañó a casa y ya sabéis ¿no? "Pasa y te invito yo a la última..." El rato con él fue como los anteriores. Cargado de ternura. Gocé de su polla llena de piercings una vez más pero en ningún momento le dejé correrse en mi coño, es más, ni tan siquiera dejé que me lo penetrara. Tenia miedo de poder quedar en cinta y mi ciclo estaba entrando peligrosamente ya en el séptimo día del ciclo.

Dormí a pierna suelta, relajada y complacida por haber quedado con Alex. Al menos con él, me volvía a sentir una chica con el control en la mano y no una muñeca de trapo con la que se puede hacer lo que le venga a uno en gana. Por la mañana, recibí una llamada de "El Profesor"...

Debes acudir a la dirección que te he dicho a las 12 de la noche en punto – dijo- y ponerte un vestido de noche, medias negras de rejilla y sandalias a juego, pero absolutamente nada de ropa interior. ¿Has entendido?

Sí, perfectamente.

Muy bien, eso espero, yo no estaré allí pero me dirán si te has comportado como yo quiero, esto es, como una puta solícita y sumisa. ¿Lo captas Mar?.

Sí, perfectamente, no soy tonta.

¡No tonta no, pero puta lo eres un rato! Jajajajajajaja. Y quiero que te comportes como tal y ¡ah! otra cosa... no te vayas sin la toma de la noche.

Lo que Vd., diga...

Mientras buscaba en mi ropero algo que pudiera encajar en las instrucciones dadas notaba cómo mi vulva palpitaba y pedía más y más sexo. Estaba nerviosa y alterada por la voz de Antonio y al mismo tiempo, deseosa de poder alcanzar una satisfacción sexual plena una noche más en otro de sus encargos. Encontré un vestido de gasa negro con unas pequeñísimas flores amarillas y blancas cosidas, de verano, muy vaporoso el cual sólo había utilizado para la boda de un primo segundo. Me puse unas medias de rejilla pequeña y un liguero a juego que me había comprado en una ocasión para sorprender a un noviete que tuve y unas sandalias negras de punta cuadrada de puntiagudo y fino tacón de aguja. Siguiendo las instrucciones no me puse ni sujetador ni bragas, manteniendo sólo el piercing de cadenita colgando de uno de mis labios vaginales. Me miré en el espejo, estaba verdaderamente guapa. Mi moderno peinado corto de rubio plateado, las lentillas de colores, el vestido, las medias de rejilla... pensé que la persona con la que debería encontrarme esa noche quedaría más que satisfecha con el resultado. La forma de mis pechos era claramente visible y los pezones se marcaban visiblemente dado al perpetuo estado de excitación mantenido. Bajé por la escaleras para ir a la cita cuando abajo, en la entrada principal, me aguardaba "El Cereal" con otro óvulo en la mano...

Estás...estás... ¡cojonuda hermanita!

Sí... ya. ¿Ha venido papá?

No pero estará punto. Toma, el tercero de hoy. Te toca ya.

Sí, claro –dije- dámelo anda.

No. Este te lo voy a poner yo...

Como quieras, pero date prisa, no quisiera ver a papá hoy y explicarle todo mi nuevo "look" o llegaré tarde al encargo de "El Profesor".

No te preocupes –dijo- que sólo te lo voy a meter con un poquito de ayuda jejejejeje...Levántate la falda y ábrete bien... así...eso es...dóblate un poquito más y sepárate los labios tu misma...ooooh... hermanita.... mmmmnn ¡Qué agujerito más bonito tienes! –decía mientras me introducía el óvulo empujándolo con dos de sus dedos- uuuuuhh ¡Qué mojadita estás ya! Mmmnn joder se lo ha tragado todo jejejejeje ¡Qué coño tienes tía! Venga –dijo dándome una fuerte palmada en una nalga- ¡A trabajar! Jajajajajaja

Ooooohhmmnn ¡No espera no los saques! -supliqué- ¡Por favor no los saques!... ¡Joder! ¡Maldita seas pedazo de cabrón! ¿Te digo que no los saques y me los retiras? ¿Me vas a dejar así?

Jejejejeje mira hermanita, mira cómo tengo los dedos... más empapados imposible que puedan estar...

¡Cerdo! Eres un maricón.... –dije contrariada y sintiendo como el coño me pedía ya agritos ser saciado- ¡Vuelve a meterme ahora mismo esos dedos o lo que te de la gana pero no puedes ahora dejarme así!

Jajajajajaja ¡Venga ya! ¿No decías que podías llegar tarde? Además, estará a punto de venir papá...

¡Será sólo un momento! Mira, así mismo como estoy –le dije doblando mi cintura en ángulo recto y mostrándole sin recato ni pudor alguno mis dos agujeros- Enseguida me corro... por favor...

¡Pero que puta eres hermanita! – dijo al tiempo que me ponía en la boca los dedos que poco antes habían estado empujando hacia el interior de mi intimidad el puñetero óvulo- Límpiamelos, zorra, me los has puesto perdidos... Jejejeje ¡Qué puta! ¡Así, así bien limpitos!...zorra... ábrete ese coño tu misma... así...¡Dios pero que pedazo coño tienes!

Oooooooooohhhh sííííí asííiíí hermanito así –decía fuera de mí mientras volvía a meterme los dos dedos en el coño iniciando una masturbación en toda regla- oooooohhh si... sigue...mmmnnnn... sigue...oooooohmmnn ¡Qué deliciaaaa! ¡Qué gustoooo... oooooohh! ¡No pares! ¡Estoy a punto! ¡No¡ ¿Qué haces joder? –dije totalmente contrariada cuando volvió a retirarme los dedos de mi vagina-

Límpiamelos... venga puta... límpiamelos –dijo poniéndome una vez más los dedos en la boca para que se los chupara- así.... uuufffff... me estás poniendo como una moto cacho guarra...venga... ábrete el coño... ¡ahí los tienes de nuevo!

Oooooooohhh sí...nooo parees no pares que me voy! ¡Ah! Sí gíralos también sí... jodeeeeerrr me estoy yendoooooooo ooooohhh diooossss oooooooohh qué corridaaaaaaaaaaaaaaa....

En ese mismo momento alguien estaba metiendo las llaves en la cerradura de la puerta para poder entrar en la casa. Mi hermano retiro rápidamente de mi vulva las manos que tan bien me estaban satisfaciendo en tanto a mí me dio escaso tiempo a bajar el vestido para que no se notase nada... Era mi padre...

¡Hola chicos! ¡Ya estoy en casa! –dijo mi padre bastante extrañado de mi imagen- ¿Mar?... ¡Mar! ¿Pero se puede saber qué te has hecho?

Hoooolaa papá ¿qué tal? –dije jadeando, acalorada y preguntándome a mí misma si pudo haber visto algo- Es... que... es queeee ooooooh cieeelos

¿Te pasa algo cariño? –dijo preocupado mi padre olvidándose de momento de las explicaciones acerca de mi aspecto- Te encuentro muy acalorada y un poco roja... ven... vamos al salón y túmbate un rato en el sofá... parece que tienes algo de fiebre...

¡Nooo! ¡No tengo fiebre! Estoy bien, estoooy bien –dije disimulando como pude pues ¡Aún estaba corriéndome!- nnnooo es naadaa

Borja, ¿me puedes explicar qué está pasando aquí? – interpeló mi padre a mi hermano-

¡Yo que sé papá! Mar se iba a no se dónde, yo iba a la cocina a beber un poco de agua y la vi que estaba un poco roja y me quedé con ella... ¿Verdad Mar? –mi hermano desde luego tenía un master en bolas-

Siii... síi...esoo...es...eso...eees-dije como pude, aunque paulatinamente iban disminuyendo mis placenteros espasmos vaginales-

Ven... túmbate en el sofá mientras preparo un ponche o algo así...

No papá... –dije ya un poco más recuperada, aunque no del todo. Notaba cómo la corrida me caía en largos regueros por mis muslos, por suerte mi padre ni se dio cuenta de ello- no es necesario. Estoy bien de verdad. Además debo de irme, he quedado con Marta y Silvia.

¿Con Marta y Silvia? ¿Y no vas demasiado arreglada como para ir con tus amigas Marta y Silvia? Y... ¿¡Se puede saber qué has hecho con tu pelo!?

Ya... ya te lo contaré papá...oye debo irme que me están esperando... –dije abriendo la puerta y dejando a mi padre con la palabra en la boca-

¡Esto me lo has de explicar en cuanto vengas Mar! ¡Mañana ni pasado trabajo y me has de explicar unas cuantas cosas! –me dijo gritando mi padre desde la puerta de entrada a casa mientras yo salía disparada a la cita-

Sí papá... ¡mañana te explico! –o eso al menos pensaba yo, explicarle algo ¿qué bola podría contarle?-

Llegué por fin a la dirección dada. Se trataba de una casa alta y estrecha, con ventanas góticas y un recargado porche de entrada. Abrí la verja de entrada y recorrí un sendero bordeado de arbustos cuidadosamente podados. Subí unos escalones de madera exterior hasta el porche y toqué al timbre. Me abrió la puerta una chica joven con traje de doncella, con un gorrito de volantes que coronaba sus rizos morenos y un vestido negro, corto y amplio, con un delantal también de volantes, demasiado pequeño como para poder tener alguna utilidad, que llevaba atado a la cintura. Sus piernas delgadas, bien definidas y perfectamente contorneadas, quedaban al descubierto casi en su totalidad ante lo corto del atuendo y cubiertas con unas medias negras de seda hasta la mitad del muslo en el que se alojaba la fina y entramada blonda de estas. Me quedé paralizada y no por el atuendo descrito sino por la protagonista del mismo..., esta no era otra que la solícita y encantadora enfermera del Dr. Núñez.

La mujer sonrió ante mi expresión, separando sus generosos y carnosos labios y mostrando unos dientes perfectos...

Por favor pasa. No te quedes ahí, te están esperando. – me dijo resplandeciendo sus ojos amistosamente- Estás perfecta. El Doctor estará encantado. ¿Quieres pasar por aquí? Te espera en el estudio.

Seguí a la supuesta "doncella" por un largo y oscuro pasillo dándome cuenta que ella también estaba representando un papel en todo el tinglado montado. En algún lugar de la casa, un reloj tocó 12 campanadas, había sido puntual.

Entré en una sala grande y bastante cómoda, totalmente rodeada de estanterías repletas de libros. Una enorme mesa de caoba de estilo español, cubierta por pilas de libros y revistas científicas estaba colocada en el centro de la estancia, rodeada de seis sillas haciendo juego. En una de las estanterías destacaba, moderna y sacada del contexto general de la sala, una pantalla de plasma de 42". Delante de una chimenea francesa, había tres sillones de cuero, en uno de ellos estaba sentado el sexagenario Dr. Núñez y en el otro un jovencito al que su cara no me era para nada desconocida... era Cevallos, uno de los alumnos de "El Profesor" que acudió a la clase de anatomía. Le recordaba perfectamente por su descomunal y desproporcionada polla y al que por su enorme apéndice sexual, sus propios compañeros se mofaban de él llamándole "Caballos" en vez de su apellido pues su polla más que parecer a la de un hombre era aún más parecida, en su morfología, a la de un equino que a la de un humano...

Hola querida –dijo el Dr. Núñez- volvemos a encontrarnos tal y cómo le dije en la consulta que tuvimos ¿verdad? Jajajajaja Bueno, bueno no se preocupe Vd., por nada... la encuentro algo sorprendida...aunque no debiera pues está Vd., entre conocidos creo, en fin, a mi enfermera, asistenta, amiga y... digamos compañera ya la conoce y creo que a mi ahijado Carlos también, según me ha contado él. ¿No estoy en lo cierto querida?

¿Eh...? Sí, creo...que sí.

Bien, entonces podemos ahorrarnos los preliminares y las formalidades en las presentaciones para ir al grano directamente ¿verdad querida? –dijo el buen Doctor- Está Vd., aquí por dos motivos principales. Uno porque obviamente es Vd., una profesional del sexo a la cual yo mismo he tratado y de la cual me ha informado con detalle acerca de todas sus correrías mi buen amigo y colega Antonio Márquez , no quedándome duda alguna de que es Vd., la "señorita" –dijo la palabra pronunciándola socarronamente- adecuada como para abrir los caminos del sexo de mi encantador ahijado, aquí presente. La otra es que él mismo ha solicitado exclusivamente el que sea Vd., la señorita que le digamos... satisfaga.

Entiendo –contesté algo nerviosa-

No dudo –continuó diciendo el doctor- que dada su trayectoria y su digamos.. "currículum" sea Vd., capaz de poder satisfacer plenamente a mi pobre ahijado. La naturaleza, a veces, no es tan sabia y dota a unos pocos de un miembro tan exagerado que si no se encuentra a la mujer adecuada capaz de poder albergar en sus intimidades sus vergas estos se quedan sin poder catar mujer durante meses e incluso años... y esto para mi ahijado es lo que ocurre.

Sí... ya –contesté viendo como Cevallos me devoraba con la mirada y se tocaba una entrepierna increíblemente abultada- recuerdo perfectamente las dimensiones de la verga de su pariente...

Estupendo, entonces. –dijo el doctor- Carla, querida... ¿podrías traerme otra copa de licor? Creo que la ocasión la merece... gracias querida –volvió a decir el doctor al tiempo que su enfermera-doncella salía solícita a por otra copa de licor- Y tú Mar... ¿quieres sentarte frente a nosotros? Así podremos verte mejor... muy bien... así querida, así. Veo que te has vestido tal y cómo le solicitamos a Antonio, muy bien, así me gusta. Ahora creo que sería conveniente un pequeño cambio de posición. Recógete la falda, levanta las piernas y separa las rodillas...

Sin duda alguna, tenía que obedecer a lo que ellos me ordenasen. Eran mis clientes, las personas que le darían los informes, positivos o negativos, a mi señor y sólo por eso debía de ser total y plenamente obediente a sus mandatos. Levanté las piernas y coloqué los pies en el asiento del sillón. Los tacones de mis sandalias provocaron pequeñas depresiones en el cuero del sillón, pero al doctor pareció no importarle el hecho. Lentamente me recogí la falda del vestido hasta llevar esta a la altura de mi cintura separando al tiempo mis rodillas. Mi sexo quedó expuesto, brillante y preparado ya por los óvulos suministrados. Húmedo, semiabierto y con la insinuante cadenita del piercing balanceándose nerviosa de un lado para otro...

Encantadora –dijo el doctor- ¿No te parece Carlos?

La perfección –dijo Cevallos con voz ligeramente ronca y con una mirada fija y persistente en mi sexo-

El doctor se recostó en el sillón para poder disfrutar de la contemplación de mi postura. Sentí una cierta vergüenza al ver cómo dos pares de ojos recorrían mis recien bronceados muslos y mi espectacular y adornado sexo abierto. El doctor estaba tan ensimismado en la contemplación que sentí un cierto orgullo al estar expuesta ante él, en cambio, la reacción de Cevallos era mucho más carnal, más física y apenas me atrevía a mirarle directamente a los ojos a pesar de que era mucho más joven que yo. La puerta del estudio se abrió y entró Carla con dos copas de cristal de licor ambarino que supuse era brandy y un objeto alargado con un cable espiralado en un extremo. Inesperadamente sentí cierta timidez ante su presencia pero no me atreví a cambiar de postura y mantuve esta hasta que me ordenaran cualquier otra cosa.

Quédate tal y cómo estas querida- dijo el doctor- Carlos... ¿quizás te apetecería examinar el pequeño tesoro que hay entre sus piernas?

Pues... –contestó Cevallos con una sonrisa pícara – la verdad es que me encantaría sí... pero me gustaría más ver cómo lo hace Carla pues debe estar más experimentada que yo en esas cosas ¿no?

Una idea excelente ¿Serías tan amable Carla?

Como desee doctor... ¿me permites encanto?

Carla se puso entre mis piernas y separó con una de sus manos los labios mayores de mi vulva. Sin demasiados preámbulos me introdujo dos dedos de su otra mano en mi interior y comenzó a mover estos con bastante soltura en una exploración sin trabas gracias a la permanente humedad que experimentaba con la suministración de los óvulos. Noté cómo me subía el rubor a mis pómulos viendo cómo los dos hombres se movían, inquietos, contemplando mi reacción ante la masturbación que iniciaba la enfermera-doncella. El toque de esta era suave, delicado, tierno y al mismo tiempo increíblemente certero y tan eficaz cómo sólo el conocimiento que una mujer puede tener de su propio sexo femenino. Mi excitación iba en aumento y sentí cómo mi sexo se abultaba y se humedecía aún más resbalando rutilantes y resbaladizos fluidos de entre los pliegues de mi vulva y precipitándose estos al cuero curtido del sillón. Con la yema de uno de sus dedos recogió un poco de mi fluido y utilizó este, sabiamente, para masajearme el clítoris que , con desenfado, se mostraba con desvergüenza en toda su plenitud. Empecé a moverme hacia delante y hacia atrás acompañando los vaivenes que las manos de Carla imprimían a la masturbación aplicada. Gemidos de placer se escaparon de entre mis labios al tiempo que me mordía estos en un rictus de placer que me invadía por entero. Mis pezones, exageradamente, se erizaron y se marcaron con impudicia en la fina tela del vestido cuando una multitud de pequeños y acelerados orgasmos clitoriales nublaron mi mente e inundaron las certeras manos de la enfermera y el cuero del sillón. Mis movimientos de caderas acompañaban en perfecta cadencia los vaivenes exploratorios de Carla. Estaba ya, totalmente entregada a lo que pudieran hacerme u ordenarme. Nada podía ya hacerme cambiar mi firme y marcado objetivo de satisfacer mis necesidades sexuales una vez más, ni aún las más pervertidas, lujuriosas o salvajes ordenes que pudieran esperarme harían cambiar este firme y marcado propósito de satisfacción total.

Ya es suficiente –dijo el doctor mientras yo continuaba corriéndome delante de ellos con agudos alaridos de placer- Enséñame su flujo Carla.

La solícita enfermera se dirigió hacia el doctor frotándose la yema de los dedos como si evaluara la sedosidad de mis emanaciones íntimas. El doctor comprobó el cristalino flujo vaginal e hizo una seña a esta para que se lo mostrara a su ahijado mientras yo seguía manteniendo la exhibicionista postura. Veía cómo un pequeño hilo de flujo se deslizaba por la cadenita del piercing hasta llegar en casi un continuo goteo al cuero del sillón. Cevallos comprobó directamente de los dedos de Carla el sabor de mi derrame sexual...

Mmmnnn delicioso –dijo Cevallos- su aroma, sus jugos son como el mejor y más delicado licor que pudieras ofrecerme padrino. Quisiera verte los pechos... por favor, bájate el vestido para que pueda volver a contemplarlos.

Claro... –dije bajándome los tirantes del vestido y mostrándoles mis pechos generosos- ¿te viene bien así o me quito totalmente el vestido?

Ssssfff ¡qué maravilla de tetas! Padrino... ¡No puedo más! ¿Cree Vd., que está verdaderamente preparada para poder conmigo?

Parece estar bastante mojada y dispuesta, en cualquier caso, comprobémoslo antes... Carla... insértala la cámara para ver el estado de su vagina.

Sí, Doctor –dijo Carla conectando el objeto alargado que había traído al televisor de 42"-

De repente, la enfermera-doncella me introdujo una especie de tubo como de unos 12 centímetros provisto de una pequeña linterna y una cámara de exploración. Por la pantalla veía perfectamente todo el canal de mi vagina, el útero... Movía el tubo en todas direcciones y comenzó a follarme con él mientras veía por la pantalla de plasma la reacción interior de mi cueva y cómo segregaba constantes y abundantes secreciones a lo largo de todas sus paredes. Estaba poniéndome, otra vez, verdaderamente caliente...

Pues por lo que estoy observando, esta chica es más que capaz de poder albergarte, Carlitos. Sus paredes vaginales son extraordinariamente elásticas. Fíjate como ceden y se adaptan rápidamente a la cámara y como tu mismo puedes ver problemas de lubricación no tiene, más bien todo lo contrario. . Sí, sin duda alguna, esta chica podrá albergarte.

¡Cabálgame preciosa! –dijo Cevallos desprendiéndose de los pantalones y mostrando la descomunal polla plenamente erguida que ya había podido contemplar en la clase de anatomía- A ver hasta dónde eres capaz de meterte mi trabuco.

¿Sabes que mientras me follaba la pata de la silla pensaba que en lugar de esta, era tu polla la que me estaba follando? –le confesé mientras Carla liberaba a la cámara del abrazo de mis paredes vaginales-

¿Síííí?

Sí, así fue. Lo que nunca me imaginé es que alguna vez haría realidad la cabalgada sobre tu polla... –le dije tirando al suelo el vestido y poniéndome de pie-

Apoyé las sandalias a cada uno de los lados del ancho sillón y bajé lentamente hasta que mis tetas estaban a la altura de su cara. Cevallos sujetaba su polla con una de sus manos ayudando a que esta quedara alineada con mi coño para que pudiera penetrarme al tiempo que su boca, sin perder a penas una milésima de segundo, se adueñó de los perfectos y hermosos cántaros que le estaba ofreciendo. Su glande abarcaba prácticamente toda mi vulva y ya en esta posición, y sin necesidad de bajar más, tapaba la entrada de mi cueva, mis labios inferiores y aún casi los dilatados y abiertos mayores. Sentía el calor del capullo de Cevallos y el palpitar impaciente de este. La monstruosa polla bien podría medir los 30 o 32 cm y el grosor de esta no sería muy distinto al antebrazo de un hombre adulto. De este enorme y descomunal rabo le colgaban dos titánicas pelotas emboscadas en una selva de ensortijados y enmarañados pelos púbicos que a bien seguro estarían repletos y a rebosar de abundantes cantidades de adolescente y caliente esperma juvenil. Ante tal pensamiento, me quedé paralizada durante al menos 5 segundos... ¡podía quedarme embarazada!. Estaba en plena ovulación y siguiendo las instrucciones de Antonio no tomaba anticonceptivo alguno. Quedé parcialmente horrorizada mientras Cevallos me continuaba trabajando las tetas y me tocaba el culo con su mano libre...

¿Qué te pasa querida? –dijo el doctor- ¿No te crees capaz de albergar semejante pene en tu vagina? ¿sientes miedo?

¿Eh?... no...no es eso –dije balbuceando y manteniendo la posición- es que no tomo medidas y po...podría quedarme preñada.

¡Oh vaya! Jajajajajaja ¡una profesional como tú y no tomas medidas! Jajajaja eso sí que es...inusual- dijo el doctor perdiendo su hasta entonces correcto semblante para adoptar otro completamente distinto-. En fin, en cualquier forma creo que de momento no debes preocuparte por eso pues ni aún ha habido penetración y está por ver el que puedas con semejante instrumento... ¡Carlos métesela ya a la puta!

Ante esto, Cevallos me cogió con sus manos de los hombros empujándome hacia abajo y obligándo a sentarme sobre el gigantesco y descomunal capullo que coronaba las monstruosa polla otorgada por la madre naturaleza. Mi abierta y siempre dispuesta vulva comenzó a ceder ante la presión que el vigoroso y garrafal instrumento ejercía sobre él. Sentí cómo mis labios mayores se adaptaron a la majestuosa cabeza del pene en un abrazo húmedo y cálido de bienvenida para a continuación sentir un agudo e intenso dolor en la entrada de mi cueva ante el espectacular y exagerado grosor de la polla que intentaba penetrarlo. Las manos de Cevallos me empujaban con fuerza hacia abajo mientras yo intentaba zafarme de la bestial penetración por el doble miedo al dolor y por el temor natural de quedar embarazada...

¡Noooo nooo no empujes tanto brutoooo me estás haciendo dañooo! ¡Para! ¡Paraaa!

¡Calla golfa! –dijo Cevallos- Se que lo estás deseando...¡baja más joder! ¡Bajaaaa!

¡No! ¡Para! ¡Espera! ¡Aagggjjj cabrón deja de empujar! Aaagjjj me vas a partir el coño cabrón! ¡No puedes! Nooo aagggjj

¡Ya va cediendo padrino, ya va cediendo! –gritó Cevallos entusiasmado cuando la entrada de mi cueva comenzó a dilatar y a adaptarse a las dimensiones de la polla- ¡Venga joder! ¡Puta estrecha! ¡Métetela ya y ayúdame un poco joder!

Con el dinero que hemos pagado es para que colabores más guarra –dijo el doctor levantándose impulsivamente del sillón- Nosotros te ayudaremos Carlitos... Carla, ven échame una mano para que el chiquillo pueda follar.

Aaaggjjj ¡Dioooooss qué dolor! ¡No empujes más por favor, no! ¡deja que se adapte un poco!–dije completamente asustada sintiendo cómo me había ya penetrado la cabeza del pene en mi gruta- Aagggjj ¡dame un poco de tiempo que dilate un poco más!

Sí doctor –dijo Carla situándose a la altura de mis caderas en tanto el doctor se situaba en el otro lado- Venga, querida relájate, tú puedes con toda...

El bruto adolescente seguía empujándome hacia abajo por mis hombros al tiempo que el doctor puso su mano en mi cadera, a la altura de mi ingle y Carla hizo lo propio en el otro lado. Los tres a la vez empujaron hacia el lado contrario a lo que yo estaba haciéndolo con el único objetivo de quedar completamente ensartada por la descomunal polla de Cevallos y... ¡vaya si quedé!. En un segundo toda la longitud del pene desapareció literalmente a la vista de cualquiera para estar en mi interior por entero. Noté cómo sus enormes y peludas pelotas descansaban sobre mi inflamada y abiertísima vulva libre de pelos y cómo las paredes de mi vagina cedían el paso ante el devastador y potente intruso. El dolor me embargó por entero, un sufrimiento mayúsculo se adueñó de mi intimidad y unas lagrimas de profundo sufrimiento invadieron mi ojos cayendo a raudales por mi rostro. Sentía una sensación de estar total y plenamente empalada por un instrumento que, poderosísimo, aplastaba con ensañamiento la mismísima matriz de mi vagina...

¡Noooooo aaaaaaaaaaaaaaaagggggggggggggggggjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjj!

¡Síííííííí! –gritó Cevallos jubiloso al ver que toda su polla estaba al fin metida en el coño de una hembra- ¡Por fin! ¡Por fin podré follar verdaderamente joder! ¡Al fin he encontrado a una tía que sea capaz de colocársela!

¡Madre mía! –dijo Carla manteniendo la presión hacia abajo sobre mi ingle- ¡Lo ha conseguido doctor, lo ha conseguido! ¡Se la ha metido toda!

¡Lo sabía! –gritó el doctor- ¡Sabía que esta puta no era como las otras! ¡Impresionante! ¡Sí señor!... ahora Carlitos procura no moverte, deja que su vagina cobre conciencia de que debe dilatar más y por fin sabrás lo que es catar una hembra de primera... eso es... tranquilo... ahora no te precipites... ¡tómate tu tiempo!

¡Toda padrino! ¡Está toda dentro! Ooooohhh ¡Qué maravilla! ¡Cómo me aprieta la cabrona! Oooohh ¡Qué delicia! ¡La debe de sentir hasta en el estómago!

Aaaaaaaaaggggggggggggggghhh ¡hijos de puta me habéis rajado toda! Aaaaggg joder que dolor... Aaaaggg ¡cabrón no te muevas! ¡Nnoooo, no te muevas! –dije histérica-

Tranquilo Carlitos, tranquilo... – dijo el doctor soltándome al tiempo que Carla abandonaba también su mano de mi ingle y tomaba uno de mis pezones en su boca- deja que dilate, su vagina es enormemente elástica, deja que dilate y contente ahora...

Sí padrino... sí... uuuff ¡Cómo me aprieta la zorra!

Jejejejejejeje sí, está tocada por la Diosa Venus, sin duda. –dijo el Doctor- por cierto querida, todas la pruebas que te realicé sabes que fueron perfectas ¿verdad?

Ooojjj joooder esta polla me va rajar por dentroo!!! –dije sin hacerle mucho caso-

Sí fueron todas correctísimas –anunció el médico- Inclusive tu capacidad para tener niños, es totalmente normal. Lo anormal es no haberte quedado preñada con todo lo que hicistes en el mes pasado tal y cómo me informó Don Antonio, en fin, supongo que la madre naturaleza es caprichosa....

Cevallos se mantuvo un rato dentro mío sin moverse para nada mientras Carla me iba trabajando uno de mis pechos prestando una mayor atención a mi pezón. El otro fue rápidamente ocupado por la boca de mi propio empalador que dio muestras de un entusiasmo desmedido en sus succiones mientras sus manos descansaban sobre mis glúteos abriéndome estos todo los que podían dar de si. El hierro candente que me mantenía unida irremediablemente a su cintura me seguía haciendo un daño inenarrable y pensaba seriamente que me había desgarrado por dentro, sin embargo, tras un breve minuto que me pareció una insoportable eternidad, el dolor comenzó a ceder paulatinamente dando lugar al placer. Notaba cómo las paredes internas de mi coño se adaptaban a las dimensiones del ciclópeo y monstruoso intruso y cómo estas comenzaban a destilar raciones extras de sedoso y lubricante flujo vaginal para facilitar el roce del coloso en mi interior. Mis manos, hasta entonces inactivas y apoyadas en los brazos del sillón, buscaron inconscientes y automáticas una estimulación extra dirigiéndose directamente a mi clítoris que reposaba en el fondo del pubis de Cevallos. Hice fuerza con mis pies hacia arriba para poder subir lenta y parsimoniosamente los tres o cuatro centímetros de rigor que me permitieran el acceso a mi centro neurálgico de placer notando cómo mi vagina se distendía ante el movimiento realizado y cómo las fibras internas de mi coño se adaptaban como un sedoso y perfecto guante al pollón del adolescente...

¡Oh sí, muévete, muévete! –dijo Cevallos abandonando mi maltratado pero excitado y guerrero pezón-

¡No¡ -dije autoritaria- ¡no te muevas tú! Mmmnn... ¡Dame un poco más de tiempo!

Mire doctor –dijo Carla abandonando mi otro pecho y dejándome libre de su estimulación para que yo sola continuara con ella- ¡Se está masajeando el clítoris! ¡Está empezando a gozar!

Sí... es una buena zorra. Sin duda vale el dinero que hemos pagado por ella...

Alcancé mi enardecido clítoris con mi mano derecha y con el dedo medio e índice comencé a masajearlo. Completamente mojado y lubricado, las yemas de mis dedos resbalaban por su hipersensibilizada superficie sin dificultad alguna, presionaba los dedos sobre él en un masajeo constante y creciente, mientras tanto, la inmensa polla que me mantenía empalada ejercía sin quererlo una presión interna sobre este haciendo que el encrespado clítoris saliera aún más hacia fuera y quedando plenamente expuesto. Mis fuegos internos volvían a apoderarse de mi voluntad, el placer comenzaba a invadirme y mi vagina parecía ya haberse adaptado al monstruoso intruso pero aún no me atrevía a moverme sobre ella . Llevé mi mano izquierda sobre uno de mis pechos y me llevé uno de estos a mi boca comenzándome a chupar y succionar el pezón abandonado. Los agudos tacones de las sandalias sobre el mullido sillón de cuero, me impedían el ejercer un control óptimo del preciso movimiento que requería para comenzar un movimiento de bombeo sobre el ciclópeo pollón por lo que decidí bajar los 4 centímetros que tenía afuera para quedar de nuevo plenamente insertada. La punta del nardo se acopló de nuevo en la mismísima matriz de mi sexo provocándome un conato de orgasmo que no llegó a más. Ensartada, me quité como pude las sandalias que, para lo que pretendía, eran una verdadero estorbo y, libre de ellas, comencé de nuevo a elevarme los 4 centímetros para volver al masajeo sobre mi apéndice e iniciando también la atención que requerían mis pechos. Quería y necesitaba follarme aquella maravillosa y descomunal polla que me tenía atravesada como una pequeña mariposa. Era la polla más descomunal que hasta entonces había follado. La polla de mi hermano era grande y gruesa, la del chapero era exageradamente gorda, los consoladores que había provado eran también bastante grandes algunos, pero la de este superaba a todas en una combinación escandalosa de grosor y longitud. Casi sin poder moverme, por la fabulosa presión que ejercía esta sobre las paredes de mi sexo, volví a bajar los 4 centímetros para volver, lenta y parsimoniosamente, a sacármelos y todo ello continuando con el masajeo sobre mi, ya rabioso e irascible, clítoris. Y así fue cómo comencé a bombearme hasta que fui consciente de que ya no eran sólo los 4 centímetros de polla los que metía y sacaba sino que prácticamente y, ya cabalgando a un ritmo considerable sobre la montura que me ensartaba, me sacaba más de la mitad de su longitud para volver a enterrarme toda la maravillosa extensión de la estaca penetradora. Mis tetas saltaban hacia arriba y hacia abajo, encabritadas por los saltos que mi ritmo imprimía a la majestuosa y descomunal follada mientras que las manos de Cevallos me agarraban fuertemente de mi culo ayudándome en la cabalgada...

¡¡¡Ooooooohhh Diooss!!! –gritó Cevallos- ¡No puedo creerlo! ¡Me están follando! ¡Me están follando todooooo!

Aaaahhh ¡Qué pedazo polla tienes cabrón! –gritaba yo a punto de correrme una vez más- ¡Qué polla Dios mío¡ ¡Qué pollón! Oooooooohhh ¡Qué gustooo! ¡Me voy a ir! ¡Me voy otra vez! Sííííííí... aaaaahhh cabrónnnn sííiííií...

Si le abres las cachas del culo facilitarás aún más la penetración ahijado –le dijo el doctor a su pupilo- Eso es... ¡Así! ¡Así! Jajajajajaja ¡Muy bien! ¡Dale duro Carlitos dale duro!

¡Oh joder! –dijo Cevallos- ¡Me voy a correr yo también!

Aaaaaaaaaahhh ¡nooooooooooo, nnoo no te corras dentro! –le dije mientras tenía otro brutal orgasmo- ¡dentro nooo! Ooooooooohhhh

¡A la mierda! –dijo el potentado- ¡Ahí te va todo! Sí, sí, síííííííííí aaaaaaaaaaaaaaaaaaggggggggggggghhhhhhhhhhhhhhhhhhh

Noooo dentro noooo que me vas a preñaaaaaarrr aaaaaaaaahhhh te me estás corriendoooooohh dentroooooooooooohhh

Notaba cómo Cevallos me lanzaba directamente sobre mi mismísima matriz, chorros y chorros de concentrado y grumoso esperma. Sentía cómo por cada latido de su corazón lanzaba a mi interior una andanada completa de la carga vital que tenía depositada en sus soberbios cojones acumulada, a bien seguro, durante largo tiempo. Mientras sentía cómo su caliente y espeso esperma me llenaba por entero, yo continuaba teniendo un orgasmo tras otro, y todo ello, sin parar de bombearme.

Una vez que Cevallos acabó, nos separamos uno del otro. Exhaustos y desfallecidos. De mi coño caían regueros de la reciente corrida y se deslizaban, lentos por su alta densidad, por el interior de mis muslos. Descansamos durante 10 o 15 minutos postrados en la deshilachada alfombra persa del estudio. Al cabo de este tiempo, mi nublado cerebro tomó conciencia de las consecuencias que aquello podría tener para mi futuro. Esta preocupación estaba al margen de todo pensamiento tanto del Doctor como de Carla que, por la cachondez de lo ocurrido, se habían puesto a follar los dos encima de la mesa del estudio, estando en aquellos momentos en plena faena sexual. A Cevallos tampoco parecía preocuparle el que me hubiera podido dejar preñada, e incomprensiblemente, comenzó a escarbar con sus dedos en mi coño sacando de mi cueva abundantes restos de la grumosa corrida. El ambiente olía a sexo, nuestros cuerpos olían a sexo... Entre toqueteos, manoseos y ercarbes en mi estimulada vulva, Cevallos volvió a recuperar una erección majestuosa y no es de extrañar que cuando esto ocurrió y el quiso volver a penetrarme , mi voluntad volviera a estar anulada y le ofreciera por segunda vez mi coño para que pudiera aliviarse él y, porqué no decirlo, yo también. Volvimos a corrernos varias veces, en diferentes posturas y poses, y en todas ellas, de alguna u otra forma, Cevallos siempre encontraba la forma de correrse en mi vagina.

Estaba agotada y rota, una vez más... Salí de allí a las 4 y media de la madrugada en dirección a mi casa en donde me esperarían los siguientes encargos de "El Profesor" y las continuas y repetidas dosis de óvulos...

A las pocos instantes de llegar a casa aún continuaba mi coño derramando el esperma que el semental de Cevallos había derramado en él. Estaba realmente preocupada, pues el joven y adolescente chico había procurado correrse en todo momento en el interior de mi desprotegida vagina y esto, podría acarrearme unas consecuencias que, para nada, deseaba. Fui directamente al baño y allí me duché y me apliqué en darme un par de lavados vaginales en toda regla con el enema que me había proporcionado "El Profesor"para mantener mi culo, en todo momento, limpio y preparado. Me acosté en la cama pensando cómo había podido permitir que eso ocurriera, cómo había perdido totalmente el control sin importarme lo más mínimo los efectos a los que mi inconsciente acción pudieran llevarme. Agotada, pero a la vez satisfecha, me quedé dormida tan profundamente que no me desperté hasta bien entrada la tarde cuando sentí cómo unos largos y finos dedos hurgaban con determinación en mi cueva, escarbando y estimulando sin miramiento alguno mi vulva. Era mi hermano "El Cereal" que, aprovechando la inserción de otra dosis en mi ansioso y hambriento sexo, empujaba el óvulo con dos de sus dedos hasta el interior de mi húmeda, dilatada y preparada intimidad. Permanecí tal y cómo estaba, boca abajo, facilitando con mis manos la apertura de mi vulva, abriendo mis piernas todo lo que estas podían dar de sí por la postura que mantenía y, arqueando mi cintura, como si fuera una rana a punto de saltar, ofrecí a mi masturbador mi sexo sin tapujos ni obstáculos. Alcancé a los pocos minutos una nueva oleada de orgasmos encadenados que fueron recompensados por mi parte con una soberana e intensa mamada sobre la majestuosa polla de mi hermano "El Cereal".

Al día siguiente, recibí otra llamada de Antonio con un nuevo encargo:

Hola putita mía –dijo con su potente y masculina voz autoritaria- ¿Te lo pasaste bien con el Doctor y su ahijado? Ya me han contado que te comportaste como una auténtica profesional. No esperaba menos por supuesto. Espero que por tu bien no te estés tomando nada para no quedarte preñada...¿verdad?

No... no... nada de verdad –contesté intimidada y cautivada a la vez ante su magnética y atrayente voz-

Bien, bien... muy bien. Así me gusta, que mi putita me obedezca en todo cuanto se le diga. ¿Te estás tomando los óvulos según lo convenido también no? Hace dos días que no hablo con tu hermano y no me ha informado...

Sí, mi hermano procura administrármelos puntualmente y el cabrón aprovecha para lo que le viene en gana hacer conmigo...

Jajajajaja, sabes de sobra que si follas con él es porque quieres zorra. Yo no te he dicho nada al respecto...

Lo se... –dije aturdida ante la evidencia- pero... ¡es que los óvulos que me dais me tienen siempre caliente y no puedo evitarlo! –dije gritando en una intentona fallida en defensa de mi ego-

Jajajajajajajajaja ¡Te has convertido en la tía más puta que he conocido en toda mi vida Mar! Jajajajajajaja. Bueeeeno ,bueno, bueno. Te llamaba por un nuevo encargo. Presta atención porque sólo voy a repetírtelo una vez. Ve a la calle Estrada, 15 y te metes en el Bar Laszlo. Ve directamente al lavabo de hombres y detrás del retrete tienes un sobre con las instrucciones que has de llevar a cabo. Ponte lo que te de la gana, son sólo las instrucciones. El encargo es para mañana. Recuerda, Bar Laszlo, en el lavabo de tíos.

Sí, de acuerdo pero...

Sin decir más colgó, dejándome con la objeción y la palabra en mi boca. Me puse una camiseta de color naranja, unos vaqueros de color azul claro muy gastados de tantos lavados que llevaban y unas deportivas blancas y salí hacia la calle en busca del Bar Laszlo. Llegué al cabo de casi 50 minutos de transporte público a la dirección indicada. Era un bareto de barrio como muchos, con los cristales pintados aclamando con pinturas chillonas y fosforitas las ofertas y especialidades del local. Entré. El bar olía a raciones de oreja y comida casera recalentada una y mil veces, en el había un par de viejos sentados en una mesa esquinera tomando un par de vinos y jugando animadamente al dominó. Al otro lado de la barra, había un tipo entrado en carnes con un delantal lleno de churretones de grasa y que pretendía taparse la más que incipiente calva peinando los cuatro pelos que aún le quedaban hacia un lado de la cabeza. Me dirigí directamente a la barra de acero inoxidable que flanqueaba la mitad derecha del bar y pregunté al camarero por los servicios pidiendo antes un refresco de Cola. Los servicios estaban bajando unas angostas y empinadas escaleras que hacían un ángulo recto yendo a parar a una pequeña habitación en la que se guardaban un montón de cajas con envases vacíos de bebidas consumidas. El olor a comida rancia y recalentada era aquí, si cabe, aún más fuerte que en la parte de arriba del tugurio. A la derecha de las cajas y flanqueadas por estas, habían dos puertas en las que se distinguían los crípticos monigotes descriptivos de los sexos. Entré en el de los hombres conforme a las instrucciones que me había dado Antonio y busqué detrás del retrete de tíos. Cogí un sobre cerrado y me dispuse a salir rápidamente de allí. El "aseo" si es que podía llamarse de esa forma, tenía más mierda que el palo de un gallinero y olía a orines reconcentrados de días. Tan rápidamente quise salir de allí que no me tomé ni el refresco de Cola que había pedido, dejando al camarero chillando y reclamando el pago de la consumición debajo de la puerta del local mientras yo salía corriendo calle abajo hacia la parada del autobús.

Mientras me dirigía de nuevo a casa, abrí el sobre de instrucciones en el que decía:

" Ve el martes a las 22:30 horas al Hotel Zenit, di al recepcionista tu nombre de pila y dirígete a la habitación que te asigne. Ponte rápidamente la ropa que haya en la maleta que esté encima de la cama, el resto de lo que haya dentro de la maleta déjalo allí, a disposición del cliente y espera en la cama tumbada hasta que él acuda. NO HAGAS NADA, debes dejarte hacer. El cliente decidirá si eres o no de su agrado y si lo fueras y decide quedarse contigo, recibirás una recompensa que no olvidarás

Fdo.: A."

La nota era bastante precisa. Quedé pensativa, reflexionado acerca de las instrucciones y de cómo había girado mi vida en tan sólo dos meses en que había entablado tratos con "El Profesor". Cuando regresé a casa eran casi las 12 de la noche. Cuando pasé por al lado de la puerta cerrada de la habitación de mi padre oí los fuertes ronquidos de este lo cual me advertía de que había llegado agotado de su viaje. La habitación de mi hermano estaba también cerrada, cosa que solía hacer cuando estaba dentro chateando con alguno de sus amigos o con vete a saber quién. Entré en mi alcoba, con la ropa en la mano y con sólo la tanga puesta, tras pasar antes por el servicio para darme una ducha rápida y suministrarme otro enema. Vi cómo una sombra se movía al lado del armario y di un involuntario respingo de alarma...

- Tranquila hermanita, tranquila que soy yo. Tu "amado y querido" hermano

¡Joder coño que susto me has dado! –dije sobresaltada cayéndose toda la ropa al suelo y mostrando mis pechos con alguna que otra gota de agua que aún albergaban de la reciente ducha-

Jejejejeje. Acabo de charlar con un amiguete ¿sabes? –dijo al tiempo que recogía con su lengua una de las gotitas de agua que permanecía en uno de mis pezones y cerraba la puerta de la habitación empujándola-

Aaaah sii? Y a mi qué me cuentas o es que vas a contarme ahora las conversaciones que tienes con tus amiguitos? Mmmmnn jooder para, paraaa –le dije mientras me elevaba ambos pechos y pasaba su lengua entre uno y otro pezón secando las escasas gotas que aún permanecían en ellos-

¡Que tetas tienes cabrona! Toma –dijo tendiéndome un óvulo- póntelo ¿o es que te olvidabas de la toma de la noche?

Esta mierda que me dais me está cambiando. ¿No teníamos un trato? Si quieres cumplo mi parte –le dije recordándole lo de cómo hacer un buen "cuninlingus"-

Métetelo ya en el chumino y déjate de polladas. Jajajajaaja en cualquier momento me dirás cómo hacerlo y no tendré que pagar nada. Estás emputecida ya, hermanita, venga métetelo bien dentrito ¿O es que quieres que se lo chive a "El Profesor?

Trae. Estás hecho un cabrón... – dije separándo las piernas e introduciéndome el óvulo en mi vagina tras apartar la tanga hacia un lado- Oooooh ¿lo sabes no? Joooder dioooosss

Jejejejeje estas siempre mojada como una babosa, hermanita. Ese coño que tienes está siempre preparadito para recibir cualquier cosa. A nada que te tocan o te tocas estás a punto de irte. Jejejejejejeje ¿y sabes que te digo zorrita? Que tengo ganas de follarte. Quiero follarte hasta romperte ese coño de puta que tienes...

Nooo –dije con mi dedo medio aún metido en mi ansioso conejito- no, ahora no joder que está papá al lado sobando y pue...deeee mmmmnnn des...per...tar...se...mmmmnn dioooss joder estoy salida como una perraa...mmnn –terminé de decir tras retirar el dedo del interior de mi cueva con mucha, mucha voluntad-

Jejejejeje no hermanita, no estás salida como una perra, ERES una perra –dijo desgarrando el tanga con un fuerte tirón dejándome completamente en pelotas- Túmbate en la cama y ábrete bien de patas perra

Está bien –dije tumbándome en la cama , separando a tope las piernas y cogiéndome los tobillos con las manos- ¿Es esto lo que quieres no? Pues venga cabrón... vamos... jódeme un poquito.

Zorra... –dijo mientras se quitaba el pantalón del chándal y lo arrojaba al suelo- te vas a enterar cabrona...

"El Cereal" tenía completamente erguida en toda su longitud su soberbia polla y de una sola y única embestida me la colocó sin miramiento alguno en el coño. Los óvulos hacían que estuviese siempre destilando jugos y que estuviese constantemente preparada ante cualquier penetración en mi intimidad. Aún así, sentí dolor ante la brutal penetración de mi hermano, provocando un chillido de sufrimiento por el empujón. La postura ejercida hacía que sus huevos, en cada embestida, me golpearan una y otra vez en mi encharcada y abierta vulva. Sentía cómo su enorme glande tocaba el fondo de la matriz y cómo a cada empellón que me daba, mi cueva iba adaptándose cual guante entorno a su magnífico pene. Con rabia, con resentimiento y con rencor contenido, me retorcía el pezón izquierdo mientras apoyaba su mano derecha en la cama para dar más fuerza a sus embestidas. Cada impulso me arrancaba guturales sonidos de placer del interior de mi garganta mientras que mi pecho derecho, libre de ser cogido, se movía para uno y otro lado...

He estado chateando con un amigo mío, ¿sabes puta? –decía mi hermano-

Oooooohhhh... Oooooh ... Aaaaah –decía yo ante cada uno de sus envites sin prestar atención a lo que me estaba contando-

¿No te dice nada el nombre de Cevallos?

¿Qué?... Oooooh... no... aaahhmmn, no se de qué... ooooohh me estás... Ooooommnn...hablaaandoooooo

¿Ah no? Seguro que si puta. El me ha descrito muchas cosas tuyas y entre ellas me ha contado que te ha llenado el coño con su leche varias veces... ¿Y sabes qué me he dicho? Que si el gilipollas de Cevallos te puede regar el coño con su leche también lo debería hacer yo no crees, "hermanita? –dijo recalcando con rintintín lo de "hermanita"-

Noooo... no te cooooorras deeentrooo tú también... oooooooohhh... no lo hagas por favor nooooooooooohhh, no te me corraaaaaaaas dentrooooohh ¡Oh Dios!

¿Qué no? Jajajajaja ¡te lo voy a desbordar de leche zorra! Bien pensaba yo que cuando lo hacías por ahí obligabas a tus clientes a ponerse condón aún a pesar de las instrucciones de "El Profesor" Eres una puta Mar (mmmfff)... una zorra...(mmmfff) –me decía por cada uno de sus empellones- una sucia ramera (mmmmmfff)... una perra (mmmmmmfff) una...

Aaaaaaahh (prostituta de mierda), oooooooohh (una guarra), nooo te corras dentro por fa...aaaaaaaaaaah (una cerda)...

En esos momentos "El Cereal" sacó su polla de mi abierta cueva y con un rápido y vertiginoso movimiento me introdujo otro óvulo en mi inflamada vagina, empujando el preparado sin dilación alguna con su poderosa polla hasta el interior de mi intimidad. Me jaló de los tobillos y me elevó estos apoyándolos encima de sus hombros haciendo que su penetración fuera aún más profunda que antes. Sus embestidas eran cada vez más rápidas y poderosas. Me estaba jodiendo de maravilla y el hecho de que pudiera correrse dentro y pudiera dejarme preñada un hombre, aunque este fuera mi propio hermano, me volvía a dar igual, sólo quería disfrutar y aplacar los fuegos que los óvulos me producían. Estaba totalmente emputecida, ya no tenía remedio. Mi hermano me cogió de los pies y me abrió las piernas totalmente en un ángulo de 90º, mis tetas libres de cualquier estímulo comenzaban a reclamar también el suyo y comencé a a estimularme yo misma mis anhelantes pechos. Pequeños y repetidos orgasmos comenzaban a invadirme cuando de repente sentí cómo mi padre llamaba a la puerta preguntado si me estaba pasando algo y me encontraba bien. Nos habíamos olvidado completamente de él y este se había despertado ante mis sonoros y lascivos gorgeos...

¿Mar, estás bien? ¿Te ocurre algo? He oído que te quejabas... ¿Te duele algo?

¡Qué! Papaa... (parateee –le dije susurando a mi hermano- papaaa ha despertadoo parateee que va entrar y nos pillaa)

Tu háblale – dijo en voz baja- pero yo no paro de follarte ahora por nada del mundo así que... (mmmmmfff) procura que no entre y nos pille...

¡Cabrón! –le dije en tono normal mientras él continuaba taladrándome con su polla- Ooooooh mmmmmnn

¿Cómo dices hija? – dijo mi padre-

Nooooo..., estoy bien papaaaa..., aaah, no me pasa nadaa sólo es que he estado...ooooooh tomandooo una cooopaa y me debe haber sentadooohh un poco mal...

Ya, bueno... ¿hay alguien contigo? ¿puedo entrar?

¡No! Hazme un brebaje de esos tuyos...mmmmnnnnnn... papá y tráemelo por faaaa...vor.

Voy a la cocina a hacer un ponche y te lo subo ahora mismo...

Siiiiii... eso es... siii tráeme un ponche de esos andaaaa...aaaahhhh

Te estás corriendo como una auténtica fulana hermanita –dijo mi hermano sin parar de follarme como un loco-

¡Oooooooh Diosssss! Me estoy viniendooo todaaaaaaaa... aaaaaaaaaahh jooodeeeeer

El que se va ir soy yo zorra de mierdaaaa... ¡Ahí te vaaaa, toda la lecheeeee en tu coño de guarraaaaaaaa!... aaaaaaaaaaaahhhhh

"El Cereal" me echó toda su lechada depositada en sus enormes huevos en toda mi vagina, la cual había entrado en un estado constante de éxtasis total y rápidamente, de uno de los bolsillos de la chaqueta del chandal, se sacó un corcho de una botella de vino y me lo puso en el coño taponándome con él la entrada de mi gruta. "Así no se saldrá nada" –me dijo- y dándome un cachete en la cara se despidió de mí cogiendo su pantalón y saliendo disparado hacia su habitación. Apenas me dio tiempo de ponerme la parte de arriba del pijama y meterme dentro de la cama cuando apareció mi padre con un vaso de uno de sus asquerosos ponches. Me hice la enferma, le conté mil sandeces y aguanté, lo más estoicamente posible, su sermón en cuanto a lo desordenada que tenía la habitación y el porqué tiraba al suelo sin doblar la ropa y cosas así. Le di las explicaciones de cambio de imagen que mejor me parecieron y al cabo de casi una hora de charla y de decirle que me encontraba mucho mejor se marchó. Me fui rápidamente al baño a asearme de nuevo y hacerme otro lavado vaginal para tratar de evitar ya lo inevitable. Estaba en el décimo día del ciclo, había entrado en los siete días más fértiles de éste.

Al día siguiente, por la mañana, a eso de las 11:30 apareció mi hermano con un botecito de laca de uñas rojo fuego, el rojo más intenso que hubiere visto yo hasta entonces, y el óvulo matutino de rigor...

Hola guarrona, –dijo con una sonrisa de oreja a oreja- esto me lo dio ayer "El Profesor" dice que te pintes las uñas de este color porque el encargo de esta noche lo requiere y con lo otro ya sabes también lo que tienes que hacer o si lo prefieres puedo aplicártelo yo ¿qué te parece?

Trae ya lo hago yo..., lo de anoche... te pasaste ¿sabes? Te pasaste tres pueblos tío, papá estuvo a punto de pillarnos... eres un cerdo aprovechado

¡Y tu una puta no te jode!

¡Cerdo!

¡Zorra!

¿Se ha marchado ya papá? –le dije metiéndome la nueva dosis delante de él para que le reportara a Antonio mi obediencia total-

Sí, se ha marchado de nuevo. No volverá hasta dentro de dos días, viaja más que una grulla africana

Ahora en verano y hasta octubre es cuando más trabajo tiene –dije desnudándome y poniéndome un tanga limpio-

Sí lo se. Aunque si te digo la verdad prefiero que esté fuera de casa jejejejeje así puedo follarte más a menudo.

Pues parece que su presencia anoche tampoco te impidió el usarme –le dije con reproche poniéndome el sujetador-

A ti te gustó ¿no? Te gusta que te follen duro, que te den fuerte por todos tu agujeros y que se corran en tu boca, en tu culo y... en tu coño ¿verdad?

Eres un cabrón –le dije poniéndome los vaqueros- sabes que te aprovechas de mi en cada una de las dosis y que no puedo evitarlo una vez que me estimulan.

Y tu una guarra que permites que cualquiera te insemine el coño y te pueda dejar embarazada – dijo sentándose en la cama-

Es una orden de Antonio y sabes que no debería desobedecerle –le dije plantándome la camiseta de la noche anterior-

Ya, ya...

Dejémoslo ¿vale? –le dije calzándome las zapatillas- me bajo a desayunar

¿No te vas a pintar las uñas? – dijo señalando el botecito de laca que había en la mesilla de noche-

Luego, ahora tengo hambre.

¿Hambre de polla? Aquí tengo yo la mía... si quieres puedo volver a metértela como anoche... Por cierto, ¿te gustó lo del tapón? ¿A que no se salió nada de nada?

¡Cállate ya y déjame en paz! ¡Cerdo asqueroso!

Va, ¡callate tu guarra! Me voy a jugar al futbol regreso para por la tarde para tu dosis... así ya llevarás dos acumuladas y me suplicarás que te folle...

Las últimas palabras de mi hermano no tuvieron réplica por mi parte. Quedé paralizada ante la evidencia, a cada una de las dosis del preparado me iba emputeciendo más y más y si ellos querían que hiciera algo verdaderamente fuerte tan sólo necesitaban aumentar la dosis de óvulos para perder irremediablemente el control y resquebrajar mi voluntad. Estaba perdida y a merced de ellos.

Por la tarde apareció "El Cereal" con su amiga del alma a ver una película, según él, cuando estaba en el salón pintándome las uñas. Ya me estaba viendo el hacer un espectáculo lésbico con la adolescente amiga de mi hermano y satisfacer a este delante de ella pero, por suerte, nada sucedió. Se limitó a darme el preparado de la tarde y el de la noche antes de irme al nuevo encargo de Antonio.

Salí hacia el Hotel Zenit y allí le di mi nombre al recepcionista el cual, sonriendo, me dio la llave de la Suite número 3. Era una habitación bastante grande y profusamente decorada. Encima de la cama se encontraba la maleta. La abrí y de ella saqué un traje de lycra negra de una sola pieza que se ceñía totalmente al cuerpo. Me la pasé primero por las piernas y comencé a subirlo hasta la cintura en donde dejé este momentáneamente colgando para enderezar y estirar las perneras convenientemente. El traje quedaba a la altura de los tobillos dejando los pies desnudos. A continuación saqué de la bolsa una especie de arnés parecido a un chaleco hecho con tiras de cuero sujetas entre sí por aros de metal y metiendo las manos por los orificios, como si de una chaqueta se tratara, me lo encajé y me lo abroché. Las tiras me enmarcaban toda la caja torácica haciendo que mis pechos se vieran aún más inhiestos y agresivos. Acto seguido, me subí la parte de arriba del traje, el arnés se marcaba por debajo de la ceñida lycra, la cual resaltaba supina el contorno de mi figura. Los pezones se trasparentaban debajo de la negra prenda y parecía que fueran a atravesar la fina tela por sí mismos. Dentro de la maleta había una caja con un cierre de combinación de tres números y fuera de ella una fusta, un aro de plata que ya había visto antes en alguna otra ocasión y un antifaz que una vez colocado impediría que viera cualquier cosa que ocurriera en la suite. Me coloqué el antifaz dejando la fusta en la maleta y me tumbé boca arriba en la cama tal y cómo se me había ordenado que hiciera.

Al cabo de 15 minutos, oí que alguien entraba en la suite y me contemplaba moviéndose alrededor de la cama, la respiración de la persona sonaba entrecortada. Hice todo lo posible por no moverme y mostrarme indiferente a los ruidos que la persona realizaba. La persona quedó en silencio unos segundos que se me parecieron eternos y oí unos pasos que se alejaban de la cama. Iba a salir y no volvería a verle más. Oí la puerta de nuevo y de súbito volví a oír unos pasos que se volvían a acercar. ¡No había cerrado la puerta cuando entró! "Eres de mi agrado" dijo una voz masculina y comenzó a desnudarse. No podía saber en que orden se estaba despojando de sus ropas, era imposible el poder saberlo. En ese momento, el hombre me tocó en el hombro haciendo que me reincorporara en la cama y me quitó el antifaz que impedía que lo viera. Me quedé totalmente petrificada al reconocer a un famoso banquero en boga en todas las publicaciones económicas del momento. Su pelo, muy negro, estaba peinado hacia atrás con un firme y consistente fijador, su piel era blanca pero ligeramente bronceada, sus ojos castaños estaban ligeramente maquillados con perfilador y la nariz recta... casi daba la sensación de ser un vampiro... y lo era, aunque en el apartado económico se refiere. El banquero se puso en el borde de la cama a cuatro patas ofreciéndome el culo y con un "castígame por malo" supe de inmediato lo que pretendía de mí. Abrí de nuevo la maleta y cogí la fusta. Le acaricié las nalgas con ella, acercando la punta de la fusta a sus huevos colgantes. Deslicé la punta de arriba abajo por la ranura del culo e inicié una serie de movimientos circulares con ella en la nalga derecha. En ese momento pensé cuánta gente querría estar en mi lugar con aquel banquero ofreciendo su culo para que lo azotaran, cuánta gente estaría dispuesta sustituirme para poder propinar un severo castigo a ese corrompido y asqueroso banquero. Sin pensarlo más, le propiné un fustazo en la nalga tal fuerte como pude. La blanca cacha enrojeció de inmediato y una fina y delgada línea roja cruzaba esta por el sitio en el que yo había descargado mi furia. Después di otra y otra y otra más. Veía cómo el banquero comenzaba al lloriquear como una nena y a lamentarse de lo malo que era. Mi furia comenzó a desatarse sobre la otra nalga que comenzó a ser marcada a conciencia hasta que de forma alternativa iba descargando fustazos indiscriminados en una u otra nalga. Vi como el pervertido y reseco banquero se excitaba y cómo su pene comenzaba erguirse poderoso y, sin dudarlo, descargué un fustazo en los peludos y colgantes huevos del vampiro financiero. El pene comenzó a bajar con motivo del dolor infligido, y para mi sorpresa, el banquero pidió que le diera más y más fuerte ahí. Hasta siete fustazos llegué a descargar en sus castigados cojones antes de que el banquero se desplomara en la cama llorando como un niño pequeño, suplicando que no le castigara más y que iba a partir de entonces a ser bueno y comprensivo con sus clientes. En ese momento me di cuenta que tenía el coño tan húmedo que estaba dejando la lycra circundante a él prácticamente empapada metiéndose la elástica y mojada tela entre los labios de mi vulva. El culo del banquero estaba rojo como una granada y los huevos casi morados de los fustazos arreados. Este permanecía llorando y suplicando que no le castigara más y a gatas comenzó a arrastrase por el suelo de la habitación hasta llegar a mis pies. Comenzó a lamer los dedos de mis pies, a chuparlos y a besar una y otra vez estos. Le puse uno en la boca y él, tumbado en el suelo boca arriba, no paraba de limpiarme una y otra vez el pie ofrecido. Vi al poco rato cómo el banquero había recuperado una magnífica erección, sin duda, estaba disfrutando con el juego. Vi que la caja de dentro de la maleta estaba abierta y me dispuse a coger de dentro de ella el aro de apenas unos dos centímetros y medio de diámetro mientras el banquero continuaba trabajándome los pies arrastrándose como un perrito detrás de su ama entorno a la habitación.. Sabía para qué servía, sin duda y me dispuse a usarlo con el banquero llorón que continuaba lamiéndome los pies de rodillas en el suelo. Le di un fustazo más que recorrió toda la raja del culo hasta desprender toda la furia de su punta, una vez más, en los castigados huevos del financiero. El pene rápidamente perdió parte de su erección, momento en que aproveche para ponerle el aro en el sexo. Metí cada uno de sus huevos en el aro y deslicé posteriormente la semierecta polla por este. De esta forma, los testículos quedaban totalmente expuestos y alzados. Vi cómo la sangre afluía a la congestionada polla del masoquista banquero impidiendo que esta volviera a salir del encierro en que se le había destinado. A partir de ese momento y por mucho que se le hiciera, la polla no perdería su vigor. Volví a coger la fusta y comencé a acariciar los huevos y el miembro con la punta de esta. La polla comenzó a ponerse completamente tiesa y la presión que ejercía el aro hacía que las venas se pusieran de relieve casi a punto de estallar. Volví a ponerle uno de los pies en la boca y pasé este por toda su cara. El banquero no se hizo esperar y comenzó de nuevo a chupar y lamer lo que se le ofrecía en toda su extensión. Mi excitación era también creciente y viendo aquella polla tan tiesa no quise esperar más para metérmela en la boca y poder degustarla. Me arrodillé para iniciar mi deseo dejando al lado la fusta. Estaba caliente y había unas gotas de esperma en la punta del glande. El financiero aprovechó la ocasión para coger la fusta y apoyando esta contra mi nuca; agarrando esta con una mano en cada extremo, la utilizó para obligarme a bajar más hasta engullir en mi garganta toda su extensión. Notaba en mi nariz la frialdad del argénteo aro y la dureza y flexibilidad de la fusta en mi nuca. Parecía que los papeles se hubieran invertido en aquel preciso momento y de dominante comencé a ser dominada. La presión de la fusta menguaba en la medida en que el financiero quería que se le comiera la polla y al cabo de cinco minutos de mamada comenzó a venirse en mi garganta. Tragué todo cuanto pudo echarme pues, de modo contrario, hubiera tenido serias dificultades para poder seguir respirando. A pesar de la corrida y a causa del aro la polla se mantenía aún semierecta mientras yo me recuperaba del torrente de caldo que había inundado mis amígdalas. En ese instante, el banquero me ordenó que me pusiera en pie. Lo hice exhibiéndome, coqueta y orgullosa, llenando completamente el traje de lycra que me envolvía. El banquero ahuecó la mano en mi coño y comenzó a moverla a ritmo lento. La lycra estaba caliente y totalmente mojada por mis flujos. Ante la estimulación separé mis pies unos 15 o 20 centímetros más para facilitar el masajeo y posible penetración en mi coño pero, para mi decepción, el banquero se limitó a hacer movimientos circulares con la palma de la mano entorno a la empapada vulva hasta que por fin sentí cómo uno de sus largos dedos de perfecta y exquisita manicura se introducía en mi coño metiendo parte de la tela en mi interior. Sentía la áspera y rasposa tela rozarme las paredes de mi vagina y cómo estas destilaban aún más flujo ante la estimulación que se le estaba proporcionando, estiré los brazos y los apoyé en los hombros del financiero. Ensimismado y concentrado en su labor masturbatoria se sentó al borde de la cama introduciéndome un segundo dedo en el coño y haciendo que, por su presión, parte de la tela cediera en mi interior. El roce de la tela directamente en el clítoris y el mete y saca matemático de los dedos del depravado personaje hicieron que me viniera en un orgasmo tan intenso que casi llegara a perder la consciencia. Para no perder el equlibrio clavé mis rojas y lacadas uñas en sus hombros y contorsionándome me movía, frenética, ante los vaivenes que el banquero imprimía. Los muslos me temblaron y casi desfallecida caí en la cama. Con los ojos cerrados sentí como el banquero me quitaba el traje dejándome sólo con el arnés de tiras de cuero. Mis pechos, empinados por el arnés, se mostraban sugerentes y atrevidos y el banquero comenzó a chupar y lamer mis pezones que me dolían de los duros que los tenía, encabritándolos y exacerbándolos aún más de lo que se mostraban.

Me pidió que me tumbara de espaldas en el suelo. A continuación me levantó las rodillas hasta el pecho y me llevó mis manos a estas para que me mantuviera en esta postura. El banquero se dirigió a la caja cerrada con la combinación y abriéndola sacó de ella una cuerda de cuero, con ella me ató las muñecas y amarró esta al aro de metal que juntaba las tiras del arnés entre mis pechos. Veía cómo la polla del financiero volvía a estar completamente congestionada y parcialmente estrangulada por el arillo de plata. Intenté levantar la cabeza para ver qué es lo que hacía el depravado cambista hurgando una vez más en la caja cuando vi que se acercaba con otro objeto en la mano. Se trataba de una pieza de goma corta y gruesa en forma de bombilla ovalada; era delgada por un extremo y más ancha por el centro antes de estrecharse de nuevo hasta acabar en una delgada y fina punta. Sujeto a la base había un tubo transparente que iba hacia una bola también de goma semejante al pulverizador de un perfume.

Abrió un bote de lubricante, espeso como la miel, y sumergió la peonza de goma en él. Cuando la sacó del bote, brillaba a lo largo de toda su longitud y con las piernas dobladas y maniatadas las manos al arnés volvió a ponerme el antifaz que me había quitado al principio. Sentí como la punta lubricada del objeto de goma hacía presión sobre mi agujero posterior empujando hacia dentro y desapareciendo todo en el interior de mi culo. Luego, con uno de sus dedos, hizo que abriera la boca y me introdujo en esta la bola de goma del otro extremo del juguete poniéndome una cinta adhesiva en los labios para impedir que pudiera escupir esta. Mordí ligeramente la bola sintiendo de inmediato cómo se hinchaba la peonza que tenía inserta en mi culo.

Poco después sentí cómo el banquero deambulaba por la habitación buscando algo y oí antes que sentí cómo la fusta se descargaba con furia en una de mis nalgas. En respuesta al dolor y a la sorpresa de lo que me estaba haciendo apreté las nalgas y mordí la bola y al hacerlo, la peonza se inflo aún más abriéndome más el ano. A cada azote que descargaba el, esta vez, sádico banquero yo apretaba más las nalgas y mordía más la bola. Sentía cómo a cada fustazo el ano se ensanchaba cada vez más alrededor de la pieza de goma. Las piernas me dolían por la postura y las muñecas me tiraban por los nudos realizados. Llegué a pensar que si seguía con más fustazos la peonza reventaría en mi interior como un globo, sin embargo, mi coño palpitaba y destilaba continuos y constantes fluidos en clara evidencia de la excitación que estaba experimentando. Finalmente el banquero me retiró la bola de goma de la boca y me sustrajo la hinchada peonza de mi agujero posterior y sentí cómo el ano le tenía completamente dilatado. El banquero me quitó el antifaz diciendo:

Estoy gozando mucho contigo. Cuando comenzaste con tu felación comprendí que te sentías más cómoda como sumisa que como ama. Sin duda alguna eso es lo que eres..., una reina sumisa. Es algo raro de encontrar y aún más raro que yo esté gozando en mi nuevo rol. Me gusta y me agrada lo que has hecho. Has hecho que descubriera una nueva faceta de mi sexualidad hasta ahora no explorada., por ello, te doy las gracias...

Yo... yo...

No sabía que decirle. Estaba perpleja y más que me quedé cuando con ternura, me besó en los labios, suave y delicadamente. Me liberó de mis ataduras y sentí cómo rápidamente se me desentumecían los músculos de la piernas. Como una autómata, pringué dos dedos en el bote de lubricante que descansaba en el suelo y me apliqué en darme un poco alrededor del agujero del culo y sentí la flexibilidad que la pieza de goma había dejado en las paredes del recto y poniéndome de rodillas y exponiéndome totalmente a lo que pudiera hacerme le dije: "Hazme lo que más te plazca conmigo, soy toda tuya, soy tu zorra" El banquero se volvió hacia la caja de dentro de la maleta y de ella sacó una enorme polla de hematites, gris, metálica y perfectamente labrada en su estructura. Debería de tener cientos de años de antigüedad, seguramente, el consolador de alguna noble romana o egipcia. Cerré los ojos y esperé por dónde deseaba meterme aquella pieza de artesanía cuando sentí cómo el falo de piedra rozaba las dilatadas paredes de mi esfínter anal. La pieza estaba fría en contraste con los fuegos que me invadían y sentí cómo el financiero insertaba con delicadeza toda la extensión de la pétrea polla en mi culo. Me limité a soltar un leve y profundo suspiro al verme de nuevo llena por mi agujero posterior. Contraje los músculos de mi culo para atrapar a la rocosa pieza en mi recto y sentí cómo los grandes y profusos testículos de roca descansaban todo su peso sobre mis nalgas. El financiero me había separado previamente las nalgas antes de llegar al final de la longitud del milenario consolador y a continuación me las había vuelto a cerrar de forma que estas permanecieran apretadas contra los pétreos y gélidos testículos.

Sin pronunciar palabra alguna, el banquero se tumbó en el suelo con la polla completamente tiesa, estimulada permanentemente por la presión del arillo de plata y un deseo animal volvió a apoderarse de mi voluntad al ver su miembro cuando a horcadas comencé a meterme su polla en la vagina con el consolador de hematites profundamente insertado en el culo. Un escalofrío me recorrió toda la columna vertebral cuando poco a poco me iba penetrando la maravillosa virilidad de mi banquero hasta que sentí cómo el aro que rodeaba la base de la polla me separaba aún más los bordes de los labios vaginales y también me penetraba. Tenía en mi interior no sólo la polla del fimanciero sino también sus huevos y el arillo. Permanecí sentada por unos instantes sin moverme, disfrutando de las maravillosas sensaciones que me embargaban y prestando atención con mis manos a las tetas que, a gritos, me pedían también atención. La polla del banquero estaba firmemente instalada en mi vagina cuando sentí cómo las paredes de esta comenzaban involuntariamente a moverse entorno a la polla de mi prisionero. Inicié un leve movimiento de subida y bajada entorno a la verga que comenzaba e ser exprimida por mi coño involuntariamente. El rostro de sorpresa del banquero ante las sensaciones que le estaba proporcionando mi funda sobre su polla lo decían todo y se limitó a posar ambas manos entorno a mis caderas para facilitar mis vaivenes. Cada vez que me alzaba y me alejaba del cuerpo del financiero, la polla de piedra se salía ligeramente por su peso de la prisión que lo contenía para volver a meterse de nuevo, con fuerzas renovadas, en mi ansiado y dilatado culo. Me sentía completamente llena, repleta. Encontré el ritmo adecuado y cada vez que me alzaba, la polla de hematites se salía unos centímetros para volver de inmediato a introducirse en mi interior cuando bajaba en busca de la penetración de la polla de carne. Quise besar al banquero y me incliné hacia él cambiando el ángulo en que me penetraba su miembro lo que me hizo jadear y gritar ante la llegada de una oleada orgásmica sin fin. De repente el financiero deslizó una de sus manos por detrás de mi culo alcanzando el milenario consolador y comenzó a mover este enérgicamente hacia adentro y hacia afuera de mi inflamado y dilatado culo. Las paredes de mi vagina habían incrementado sus involuntarios movimientos sobre la polla de carne, e irremediable, comenzó a correrse intensamente en el interior de mi coño.

Una nueva descarga de caliente y abundante esperma regaba el interior de mi femineidad acompañado de un rictus de placer sin límites de ambos. Mi coño palpitaba ante los estímulos ofrecidos y chorros de caliente y espeso esperma salieron de entre los labios de mi vulva. Una vez más había sido montada, una vez más, había sido inseminada.

El día siguiente me dejaron descansar en casa, no de las acostumbradas tomas de óvulos que eran religiosamente suministrados por el obseso de mi hermanito. Tampoco tuve sesión alguna de sexo. "El Cereal" se fue con su novia a vete a saber dónde y llegó justo a la noche para darme un ovulito más y tras cerciorarse de que me lo insertaba se fue a la cama como un corderito. Parecía que la chica le apagaba bien los fuegos.

Al día siguiente, por la mañana me levanté a eso del medio día, era tarde para desayunar pero demasiado pronto como para comer. Tenía un hambre de espanto. Llamé a gritos para ver si había alguien y tras comprobar habitación por habitación me convencí de que me habían dejado sola. Me preparé una tortilla con una ensaladita, no podía más, el estómago me estaba devorando y el organismo me estaba pidiendo comer con gritos guturales del fondo de mi vacío estómago. Nadie me había dado el preparado matutino, tampoco iba a ser yo quien lo buscara como una loca. Bajé la mirada a la camisetilla de tirantes roja con la que había dormido esa noche y mis pezones se marcaban en la tela cual ojivas de misiles apuntando al techo. Se marcaban inclusive los pequeños granitos que hay rededor de la areola del pezón. Era raro, era extraño. No me había tomado el óvulo matutino y sin embargo, mis pezones estaban erguidos y pidiendo guerra constante y permanentemente excitados. Me levanté la camiseta y contemplé mis pechos... ¡Cielo Santo! ¡me daba la sensación de que estaban más grandes que de costumbre! Y si... ¡Oh mierda! ¿Y si alguien había logrado preñarme? Cosa absolutamente normal después de todas las folladas que había recibido sin protección alguna. Me atraganté con la tortilla y poniéndome de pie fui al fragadero para vomitar lo que ya había ingerido. Aquello era una locura. ¿Cómo podía haber permitido que alguien me dirigiera la vida de la forma en que "El Profesor" estaba haciéndolo? ¿Porqué había consentido todo aquello? Me sentía fatal, me sentía hecha una mierda. Estaba en el décimo tercer día de ciclo, uno de los más fértiles de mi periódo. Poco importaba ya, estaba convencida de que me había quedado ya en cinta. Alguien había sembrado y yo ahora estaba horneando el pan en el horno como hubiera dicho la infame, pervertida y absoluta y despiada falta de tacto de Antonio. Estaba comiéndome la moral cuando sonó el teléfono. Lo cogí y era él...

Hola zorra –dijo como casi siempre- ¿Hace un día estupendo verdad?

No se, acabo de despertarme –le dije temblándome la voz ligeramente-

Toda buena zorra ha de descansar ¿Es un trabajo duro el tuyo verdad?

¿Duro? Es agotador, no me dejáis tranquila un instante últimamente.

Jajajaja, ya... ya... escúchame bien zorra vas a ir por tu cuenta a la playa ¿Me has oído?

Sí le he oído –le dije fastidiada-

Ve a la parte derecha del faro a unos 2 o 3 metros de las rocas y allí te pones a tomar el solito un poco ¿Ok?

¿De qué va esto? –le dije una vez más totalmente descolocada, como venía siendo de costumbre con sus llamadas y sus encarguitos telefónicos-

De lo que a mí me de la gana putita, de lo que a mi me de la gana –repitío cortante- Ponte el bikini más pequeño que tengas y si no tuvieras ninguno pues tomas el sol en pelotas que para ti eso no debe suponer problema alguno.

¿Y ya está? ¿Sólo quiere que vaya a la playa a tomar el sol?

Tú ve allí como te he dicho, ya nos veremos...

Y como venía siendo de costumbre colgó sin darme más explicaciones posibles. Subí a la habitación y saqué los bañadores y bikinis que tenía. Elegí un bikini plateado que me lo compré poco antes de cerrar la dichosa relación profesional con "El Profesor" con la intención de tomar el sol sin tener que quitarme nada por lo que era bastante pequeño. Era un bikini de cortinilla que tapaba con un minúsculo triangulito plateado las areolas y poca cosa más de mis pechos, dejando al aire el nacimeinto de estos y gran parte de ellos. Se ataba con una cinta del mismo color por la parte de atrás. La braga era pequeña, no era tanga pero poco la faltaba para poderla catalogar de esta forma. Me lo compré con la intención de tomar el sol sin tener que ir a una playa nudista, para nada era un bikini para poder nadar, no era para eso. Me puse una camiseta, para tapar un poco todo lo que no podía tapar el bikini para ir hacia la playa, un pantaloncillo corto y encima de este, un pareo. Como colofón, me calcé unas sandalias blancas de tacón de aguja totalmente discordantes para ir a la playa pero que supuse le gustarían al profesor cuando me viera con ellas. Mis uñas, pintadas de rojo fuego, hacían un contraste tremendo con ellas.

Llegué al faro a los 35 minutos de viaje en autobús y tal como me había dicho, me quedé a unos 3 metros de las rocas que hacían de base al blanco minarete naval. Aquella parte de la playa era muy poco transitada porque tan sólo había unos 10 o 15 metros de arena, poco después se extendía un montón de rocas que hacían las delicias de los niños en el acopio de cargrejos y otros bichos marinos desprevenidos ante sus pequeñas manos recolectoras. Estiré la toalla, me desprendí de la camiseta, las sandalias, el pantaloncito y el pareo y me estiré encima de ella como una lagartija al sol esperando que en poco tiempo apareciera Don Antonio por allí. El sol estaba pegando pero bien, me di una generosa cantidad de loción solar por todo el cuerpo salvo en las partes en las cuales mis manos, lógicamente, no podían alcanzar con facilidad. Era increíble el estado en el que me encontraba, mis pezones, termómetro de calentura, marcaban el pequeño triangulito de tela metálica plateada de una forma obscena. Estaban exageradamente grandes e inflamados. Decidí quitarme también el sostén porque parecía que estaba enseñando más con él puesto que con él quitado. Antonio no aparecía por ningún lado. Del otro lado del faro se oían voces y el peloteo constante de una pareja jugando a las palas de playa. De fondo se oían las olas chocar pausadamente sobre las rocas que estaban a mi izquierda. Me relajé y me tumbé a la espera de la venida de mi pervertido incitador sexual.

Habría pasado cerca de la hora cuando vi a Don Antonio aparecer con un conocido por las escaleras que daban a una de las urbanizaciones de chalets playeros. Se me revolvieron las tripas con tan sólo reconocer al susodicho conocido. Bajaba pavoneándose, con el torso desnudo, un holgado pantalón blanco de lino y unas chanclas veraniegas de cuero marrón. Era Quique, el chapero calvo y retorcido con la polla más gorda que jamás hubiera probado y con los huevos más llenos de leche que jamás hubiera podido ver, y eso que las últimas semanas había logrado, podría decirse así, de una amplia experiencia...

Hola zorrita. –dijo "El Profesor" apoyándose en una de las piedras cercanas- veo que te gusta mostrar bien tus glándulas mamarias.

Joder putita, ¡qué buenas tetas! casi se me habían olvidado lo bien puestas que las tienes –dijo "El Calvo" sentándose a mi lado y llenando de arena mi toalla, el muy cerdo-

Pensé que casi estaba enseñando más con el top puesto que sin él, se me marcan demasiado los pezones en la tela... –dije fastidiada-

Jejejejejeje a ti se te marca todo marrana calentorra –dijo el chapero tocándome ligeramente la rodilla haciendo que separara un poco la pierna- mira... hasta se te marca el capuchón condenada putilla calienta-pollas-

¿Qué?... no...no eso es el piercing –dije humillada ante la evidencia de la verdad descubierta, mi raja se dibujaba con total impunidad en la tela e incluso el clítoris podía ser observado en su lasciva erección, un poco más abajo se traslucía también la cadenita del piercing-

¿El piercing? –dijo el chapero aprovechando para tocar con un dedo directamente el tieso clítoris- Jajajajajaja ¡No! ¡Esta es tu pepitilla zorrita! ¡Y menuda pepitilla! Jajajajajajajaja

La pobre Mar... –dijo Don Antonio mientras yo tenía que soportar la humillante verdad de mi excitación constante- está completa e irremediablemente emputecida, jejejejejeje bien, bien, eso me agrada y es muy favorecedor para mis planes. Escuchame bien lo que te voy a decir putita, tú y Quique vais a haceros pasar por pareja, una pareja que está pasando apuros económicos y que para poder salir de ellos ofrece sus servicios a domicilio. Los clientes son un matrimonio que está ahora mismo esperando en el apartamento 17. El hombre está amordazado y atado y la mujer estará justo a su lado. Ellos sólo miraran cómo folláis vosotros y en cualquier caso, sólo ella podría participar en el juego al principio. Debéis de conseguir que el hombre se excite mirando cómo lo hacéis. ¿Alguna pregunta?

Sí... si me permite –dije temerosa- ¿Verdaderamente debo follar con este simio otra vez?

¿Simio? Guarra... seguro que tu coño no para de babear con tan sólo recordar a mi "Enriquito"

¿Tú crees? Calvo gilipollas, no me acuesto contigo una vez más ni loca –le dije apartando de un manotazo su manaza que la había puesto en toda mi vulva por encima de la tela del bikini-

Ya, ya... ya veremos guarra, en cuanto veas mi polla te abalanzarás como una loba sobre ella como la última vez... ¿te acuerdas?

Esta bien ya dejad de pelearos aquí. No se porqué le tienes tanta inquina a Quique, putita, al fin y al cabo el sólo hizo lo que tú quisiste hacer, al menos eso fue lo que yo recuerdo. –dijo Antonio sin tener aún ni idea de lo que pasó después de la demostración- Ahora a trabajar y espero que la clienta se quede satisfecha Mar..., por tu bien.

No se preocupe... -le dije mirándole- sí, si me permite una... una pregunta más ¿Cómo quiere que le folle a este simio? ¿Va a tener él la iniciativa o puedo tomarla yo misma?

Eso es cosa vuestra, no mía. En cualquier caso, ya sabes lo que se dice ¿no? ¡Todo agujero bien follado ha de estar bien regado! Jajajajajajaajaaja –dijo "El Profesor" rompiendo a reir- Fóllatelo como quieras pero a la clienta le gustará ver que tu compañero termina en el agujero con el que te lo trabajes. ¿Has entendido, no?

Sí, entendido. Todo claro como el agua, a excepción de lo de "compañero" me veo obligada a hacerlo con él eso es todo...

Muy bien entonces. Toma ponte estos –dijo Antonio tirando dos ovulos- Así estarás más receptiva... Jajajajajajajajajaja

¿Le encanta esta parte verdad? –le dije desafiante al depravado profesor desenvolviendo uno de los óvulos- Cada vez me da más y más dosis de esto... y no se... –continué haciendo a un lado la braga del bikini e insertándome el primer óvulo en el coño- privaaahhh de daarmeee maaas... ¡Dios!

Hija de puta... –dijo el calvorotas- pedazo coño tienes zorra.

Jejejejejejeje venga niña –dijo Antonio- ahora el otro... eso es... asi muy bien y ahora ¡a trabajar! –continuo dándose la vuelta y marchandose colina arriba- Ya me enteraré de cómo ha ido todo putita ¡hazlo bien!.

Los dos nos quedamos unos instantes donde estábamos sin hablar, sentados mirando cómo el mar se estrallaba mansamente sobre las rocas llenas de algas. Finalmente fue "El Calvo Putón" el que rompió el silencio y lo hizo, para mi sorpresa, disculpándose por lo que había pasado en los vestuarios de El Liceo. Mi postura con él no había cambiado en absoluto pero al menos algo se había suavizado. Le dije que si teníamos que follar de nuevo que lo haríamos a mi manera y que en ningún modo me intentara meter la polla en el coño. Cerramos el pacto y salimos de la arena, yo delante, a unos tres o cuatro pasos. Sentía cómo clavaba su mirada en mi trasero al tiempo que, como si no quiere la cosa, la cadenita del dichoso piercing salía por uno de los laterales de la braga del bikini. Me puse la camiseta, sin el top del bikini, no me haría falta para lo que iba a hacer poco después y me senté en el bordillo de la acera para volver a calzarme las sandalias. El chapero, de pie, no quitaba ojo de mi entrepierna y de la cadenita dorada que colgaba por uno de lo laterales de la plateada tela...

Joder... –dijo- ¿Has cambiado de piercing a uno de cadena? Eso es muy heavy, debes de estar excitada todo el tiempo...

Sí... me la pusieron hace unas semanas... –contesté de mala gana justo cuando tensaba el pequeño cierre de la sandalia-

Me gustaría haberte conocido bajo otras circunstancias. Eres una hembra magnífica...

Hasta lo de de "otras circunstancias" ibas bien, lo de "hembra magnífica" sobraba –dije poniéndome de pie- Vamos a poner las cosas claras Quique, para mí eres un capullo, un capullo integral. Me caes mal, muy mal y no te soporto. Yo admito que soy una puta, ya lo tengo asumido, pero aún así no puedo soportar que vayas a volver a metérmela. En cualquier caso, si ha de hacerse, se hace, pero te lo advierto, las riendas las llevo yo y sólo yo y no voy a permitir que me la metas de nuevo por el coño y menos ahora que estoy en plena ovulación. ¿Comprendes lo que te estoy diciendo no?

Sí guarra, sí. Lo he captado completamente. Lo que no entiendo es cómo una zorra como tu no toma medidas, es algo que no se pude comprender y por otro lado, espero que sepas lo que vas a hacer, porque si bien recuerdas "Enriquito" se sale de lo normal...

Fue entonces cuando volví a recordar el descomunal calibre de la polla que se gastaba "El Calvo". Me la metíó varias veces por mi vagina que, bien dilatada, lo acogió en todo su grosor pero mi culo... eso era otra cosa y mi boca... imposible el poder abarcarla, no me daría la mandíbula para tanta carne... Mientras iba subiendo la colina iba pensando en este detalle, iba a ser complicado pero no podía permitir de nuevo que el calvorotas me llenara el "tapizado de crema" una vez más y menos en la situación en la que estaba.

Se lo que estás pensando Mar. Mira, de veras siento lo que te pude haber hecho, lo siento de verdad y comprendo que en cierta forma no te caiga bien por lo que ocurrió después pero has de reconocer que tampoco fue del todo culpa mía. Nunca en mi vida he estado con una chica como tú, de veras y... bueno... la verdad sea dicha, tenía muchísimas ganas de volver a catar ese coño tuyo... es que...

¡Por favor no sigas que cada vez lo estropeas más!

... ese coño tuyo –continuó el chapero cagándola más- vuelve loco a cualquier tío, te lo digo yo... esos movimientos que haces con él es como para enloquecer a cualquiera y...

¡Basta ya joder! –le dije dándome media vuelta, encarándole- ¿Qué cojones quieres de mi tío? ¿No te has dado cuenta de que me caes como una puta patada en los ovarios? ¡Eres como tener un jodido y puñetero grano en la mismísima costura de un tanga tío!

Vale... está bien... mira yo sólo quería ayudarte ahora ¿vale? Sólo eso –continuó el calvo completamente rojo- ¡Lo siento tía, lo siento no pude evitarlo!

La madre que te parió... ¿Cómo quieres ayudarme? –le dije-

Mira... tú déjame hacer a mí... te juro que yo no voy a metértela por el coño, aunque haría cualquier cosa por volvértelo a catar, también te lo aseguro, por qué voy a negarlo. A ese tío de arriba hay que ponerle cachondo ¿no?, pues le pondremos cachondo, sin tener que penetrarte por la vagina pero para ello alguien te tendrá que dilatar bien tu culo y no creas que el tío de arriba va a hacerlo ¿sabes no?... bueno, yo lo haré... te trataré como a una reina...voy a ser muy suave... tengo experiencia en ello ¿ok?

Ya... eso fue lo que me dijiste la última vez ¿recuerdas? Algo como "No te preocupes, soy un profesional" o algo así.

Mira tía ya te he dicho que lo siento ¿vale?. Eres tú que con esos movimientos que haces con tu conejo se hace imposible controlarse...

¡Ufff! ¡Está bien! ¡Está bien!... Me dejaré hacer pero ojo con lo que intentas...

Tranquila, de mi no saldrá nada malo.

Eso espero... vamos anda, nos estarán esperando los clientes –le dije dando media vuelta subiendo las escaleras de la colina-

¿Cres que algún día podríamos ser amigos?

¡Ni de coña! –le dije volviéndome a parar en seco- ¿Tú eres gilipollas no?

"El Cabeza Polla" no dijo nada más hasta llegar al 17.Yo me quedé detrás de él cuando tocó al timbre y salió a abrir una mujer de unos 40 años más o menos, morena y no demasiado agraciada. Destacaba una verruga negra, a modo de lunar, cerca de la comisura del labio. Tras presentarnos, nos invitó a pasar al apartamento. Era pequeño, decorado muy pobremente. Pasamos por el saloncito y sin mayores preámbulos fuimos directamente a la alcoba. En ella había una cama de matrimonio de las pequeñas, un caballete y un sillón de terciopelo verde botella raído por el uso en los brazos de este. En este último había un tío, bastante grande por cierto, esposado con las manos hacia atrás y las piernas atadas alrededor de sus patas. En la cabeza tenía puesto una bolsa de papel con dos pequeños agujeros justo en los ojos. Llevaba puesto una camisa de manga larga tipo safari, unos vaqueros descoloridos y unas zapatillas deportivas de tenis. Cuando el tío me vio, me di cuenta que sus pupilas se dilataban en exceso y que comenzaba moverse y a intentar hablar, parecía que también estaba amordazado...

Nos gusta representar este teatrillo –dijo la mujer- nos pone muy cachondos ¿verdad cariño?

¡¡¡Mmmmmm!!! ¡¡¡Mmmmmmmmm!!!

Podéis empezar cuando queráis encantos –dijo la mujer poniendóse justo detrás de su esposo y acariciando el cuello de este-

Nos desnudamos y dejamos la ropa tirada encima de mi bolsa de playa que había dejado en el suelo. Mis pechos saltaron por su propia iniciativa al verse liberados de la estrechez en la que estaban prisioneros. El chapero me cogió de la cintura y comenzó a besarme en el cuello, acariciándome lenta y suavemente la nuca con una de sus manos y siguiendo con la otra mi contorneada y cimbreante cadera. Mis erguidos y erectos pezones se apoyaron en el pecho del calvo en tanto que este continuaba con sus delicadas y atentas caricias. Sentí cómo una eléctrica y fulgurante sacudida partía de estos y se desplazaba con velocidad nerviosa a lo largo de mi espina dorsal hasta explotar en mi sienes ante el roce que sólo este acto me producía. El chapero, continuó besando el lóbulo de la oreja, en una parsimoniosa técnica de excitación sexual magistral. Su otra mano bajó para posarse en mi culo, acariciando las cachas como di de un tesoro frágil y delicado se tratase. Sentí mi respiración acelerarse a medida que pasaban los segundos. "El Calvo" elevó con sus dos manos uno de mis pechos para llevarse el pezón que lo coronaba directamente a la boca, succionando y mamando este. Me vi gimiendo levemente en tanto que el tío que estaba atado había dejado de bramar para pasar a abrir de forma desmesurada sus ojos. Una de las manos de "El Calvo Profesional" abandonó mi cántaro, firmemente sujeto ahora por sus labios, para acariciarme la boca y meter en ella dos dedos. Chupé las falanges del calvo, recorriéndome mi húmeda cavidad bucal, mirando lasciva al tío y a su señora que, excitada, se tocaba los pechos por encima de la ropa.

"El Cabeza Pene" bajó los lubricados dedos impregnados en mi propia saliva hacia el agujero de mi culo, dejándolos simplemente allí, sin penetrarle, haciendo leves y sinuosos círculos sobre él y volviéndomelo a llevar a la boca, repitiendo una tras otra la misma operación, en una delirante espiral de búsqueda por incitar al ano en su dilatación.

"El Calvo" hizo que me pusiera de rodillas en la cama, haciendo que mis rodillas quedaran casi en el borde de esta y que por tanto mis piernas quedara libres de sustento. Este se sentó detrás, dejando una magnífica vision, de mi parte posterior y de mi semi- abierto coño, a la pareja cliente. La cadenita dorada se balanceaba, dorada y loca, por los laterales de mi expuesto sexo. Para mi sorpresa, el chapero abrió al máximo mis gluteos con sus manos y comenzó a lamer el culo con glotonería. Sentía cómo su lengua penetraba en mi negro agujerito que comenzaba a dilatar más de lo debido. La húmeda lengua recorría el esfínter, llenándole de saliva hasta donde podía su corta extensión llegar. Mi clítoris comenzó a palpitar por el tremendo beso negro que me estaba proporcionando el chapero. Estaba más mojada que una babosa marina. Al poco rato, el profesional follador, se llevó uno de mis pies a su boca, chupando y lamiendo todo este. Su húmeda y rápida lengua pasó por todos y cada uno de los pliegues de mi pie, por entre los dedos, el tobillo, la planta... Sentía mis pezones a punto de explotar. Mis jadeos de placer comenzaban a inundar la habitación y el olor a sexo que destilaban los jugos que caían libres de mi vagina, entre la aúrea cadenita del piercing, comenzaban a bañar la blanca sábana de la cama. El chapero me estaba poniendo al límite de la cahondez. Sentí cómo dos de sus dedos penetraban en mi jugosa y abierta vagina y se retiraban tan rápidos y veloces como estos entraron para posar estos, sin llegar a penetrarme, en el culo. Una y otra vez repitió la operación hasta que sentí cómo finalmente estos se introducían sin dificultad alguna en mi recto. Comenzó a chupar el pie que tenía más a mano e inició al tiempo un mete-saca decadente sobre mi cada vez más dilatado culo. Tenía cuatro dedos de su mano bien insertados en las tripas cuando me vino un prematuro y brutal orgasmo, tan intenso y agudo que comencé a correrme en un constante y manantial torrente de fluido sexual y es que, el profesional chapero, me estaba estimulando mi punto "G" a través de la pared interna de mi culo. Mis gritos se convirtieron en alaridos y mis movimientos corpóreos en espasmos generales de mi desmadejado y desvenciajado cuerpo.

Tras correrme como un río de flujo y en lo que me parecieron unos interminables momentos de desenfrenada lujuria, "El Calvo" hizo que me pusiera de perfil mirando a la pareja y, manteniendo la misma postura, apoyó la gruesa y descomunal cabeza de "Enriquito" en mi agujerito posterior. Mi esfínter cedió ante la presión ejercida y sentí cómo entraba la cabeza en mi negro y dilatado canal. Un empujón más y mis tripas se estiraron y acogieron el calibre de la polla hasta la mitad de esta, un nuevo embite y sentí cómo los repletos huevos de "El Calvo" se posaban directamente en mis tersos glúteos arrancándome un alarido de dolor y placer conjunto del fondo de mi garganta abriendo de forma desmesurada mis ojos ante la impresión de estar empalada en algo tan vasto. El chapero comenzó a trabajarme las tripas cogiéndome firmemente de las caderas, gritando éste lo estrecho y bueno que se sentía mi culo...

¡Aaaahh zorra! ¡Qué buen culo tienes también hija de puta! Aaaaahh jóder uufff ¡Que estrechita eres! Mmmmnn jodeeer... ¡qué buen culo!

Aaaaahhh ¡¡Más despacio por favor!! –le dije sintiendo un poco de dolor si bien este cedía a pasos agigantados por el placer- Muévete un pocooohh... oooh... des... despacioooh... que me vas a rajaaaarr

Guarra cabrona... aaaaahh... se que te gusta cacho zorra... mmmmmnn... te gusta sentir una buena tranca en tus agujeros de zorra cabrona ¿verdad que sí?, venga dímelo... aaaaahhh ¡qué estrechita!... venga... di... ¿te gusta?

Ooooooooh... sí... sí... dame... maaaaas...aaaahhh... soy tu zorraaaaa... dame más... mmmmnnn ¡Qué rico!

Los orgasmos se fueron sucediendo uno tras otro. Había entrado ya en la fase de "no retorno". Estaba ya, completa e irremediablemente supeditada al placer. Estaba gozando como una loca con aquella polla que me llenaba completamente. Lo cierto es que era una polla sublime, dura como el cemento, no me llegaba muy profunda pero me sentía completamente llena con ella. Ninguna otra polla me hacía sentir tan llena como esa. De improviso, cuando un pequeño orgasmo estaba remitiendo, sentí los espasmos de "El Calvo" llenándome las tripas con su leche. El tipo se retiró. Yo quedé en la misma posición en la que estaba unos pocos segundos hasta notar cómo un reguero de esperma caliente resbalaba de mi agujero posterior hasta los labios abiertos y excitados de mi conejito. Mis pierna me temblaban. Me dejé caer en la cama, gimiendo y sintiéndome dichosa por el placer proporcinado...

Hija mía... –dijo la clienta- ¡Cómo te ha dejado de abierto el culo! Pensé que no podría meterte esa tranca pero me equivoqué... Y a ti mi amor ¿te ha gustado cómo le han follado el culo a esta putita?

Mmmmmmffff... mmmmfff... –trató de decir el tío totalmente inmovilizado-

Veo que sí... a ver... sí... estás empalmadito... claro es lógico al ver el cuerpazo de la zorrita, ¿verdad?

¡Mmmmmmfff! ¡Mmmmfff!

¡Ay cómo eres! Parece que mi mardo quiere ver algo más... –dijo tocándole el evidente bulto del tío por encima de los pantalones mientras yo me sentaba en el borde de la cama, joder, "El Calvo" me había dejado el culo bien abierto el cabrón de él-

El chapero me llevó a "Enriquito" a la boca. La gruesa polla mantenía aún gran parte de su dureza a pesar de la eyacuación. Cogí la polla con una mano y comencé a lamer toda su superficie, limpiándola de los restos que mantenía por la follada. Hice un intento por engullir aquel enorme capullo pero mi mandíbula era físicamente incapaz de poder abarcar aquel portentoso instrumento. Me dediqué a pasar toda la lengua por ella notando en cada lamida que esta volvía a adquirir una pétrea dureza. Tiré hacia arriba de la polla para contemplar y tener acceso a los huevos. La primera vez que los vi en el aula-magna de "El Liceo" me parecieron pequeños pero, bien mirados y comparados con los que hasta entonces había podido ver y tocar, unos cuantos vamos, me di cuenta de que lejos estos de ser pequeños eran también bastante grandes, aunque parecieran pequeños al lado del grueso nabo. Pasé la lengua por ellos, completamente depilados y libres de todo vello. Si no podía llevarme a la boca su polla lo haría al menos con sus huevos. Comencé con uno, luego con el otro. Recorrí toda su superficie dentro de mi boca, los sentía llenos y repletos de poderoso esperma. Al final conseguí meterme los dos en la boca. El "Calvo Chulito" gemía cada vez más. Su polla me tapaba toda la cara, lo que me impedía ver su geta, a lo más seguro, una metáfora del placer absoluto. De improviso y al cabo de cinco minutos de labor lamedora, el chulón hizo que me sacara sus repletas bolas de la boca, e hizo que me tumbara en el suelo, justo delante del tipo amarrado. A horcajadas se sentó sobre mi cuerpo poniendo a "Enriquito" a la altura de mis globos. Con ambas manos los tomó y presionándolos sobre el vigoroso pene comenzó a mover sus caderas hacia delante y atrás. El enorme capullo de su polla me rozaba ligeramente los labios en cada embestida. No podía dejar pasar aquella oprtunidad y saqué mi lengua con el fin de recorrer con ella el terso e inflado glande el lapso de tiempo que cada embestida pudiera ofrecerme. "El Calvo" aprovechó la coyuntura para pinzarme los inflamados pezones con sus dedos al tiempo que presionaba mis pechos. El cerdo me estaba follando los globos y vi cómo su cara se contraía en un tierno mohín de placer. Sentía mi clítoris palpitar e inflamarse más aún de lo que estaba. Mi vagina palpitaba y pedía ser colmada como lo había sido el agujero vecino. Pero no podía ser, no podía permitir tal cosa pues mi vaina era del todo impredecible y podría iniciar sus rítmicas contracciones a su antojo, cosa que sería el desastre, haciendo que el chapero, por muy profesional que fuera, me descargara su lechada en mi receptivo útero. Quise llevar una de mis manos a mi vulva pero no alcanzaba, la postura me lo impedía. "El Calvo" estaba a lo suyo, estaba cabalgando mis tetas y había tomado mis pezones como firme sujección para no caerse. Haciendo gala de mi flexibilidad arqueé una de mis piernas llevándo el talón de mi pie al coño. Húmedo y resbaladizo comencé a frotarlo por toda la vulva iniciando de esta forma mi masturbación. El chapero continuaba gozando, a lo suyo, en tanto yo al poco tiempo comencé a correrme de nuevo como una loca con una serie sucesiva de tres orgasmos clitoriales encadenados. Cuando finalicé de correrme, mi vagina palpitaba habrienta de polla. Quería sentir de nuevo a "Enriquito" en mi coño...

Quique... –le dije- Quique... déjame las tetas y fóllame... –El chapero oyendo esto último paró en seco sus embestidas mirándome atónito-

¿Sí? ¿Me dejarías probar tu coñito otra vez? ¿Estás segura?

No aguanto más... métemela en el coño... pero no te me corras dentro

Ok, pero haber que haces tú con él... procura no hacer lo de la última vez y aguanto sin problemas.

"El Cabeza de Polla", lejos de saber que eso no podía yo controlarlo conscientemente, hizo que me pusiera en pie y me cogió en volandas abriéndome completamente las piernas. En el aire me clavó su enorme pene en mi abierta almeja. Me sentí llena con aquella maravillosa polla en mi ansioso y anhelante canal vaginal. Me agarré como una monita a su cuello teniendo la sensación de que estaba sólo sujeta por la clavada que me proporcionaba su gordo nabo. Las sensaciones iban en aumento en tanto "El Calvo" pronunciaba de vez en cuando lo rico y maravilloso que era mi coñito. Ladeé la vista hacia la izquierda viendo al tío amarrado que gruñía y se debatía en un intento por liberar su cabeza de la bolsa de papel que la cubría. Su vista debería de ser expectacular, pensé, viendo cómo aquella gorda y maravillosa polla se me metía en las entrañas como si estuviera flotando en ella. En brebes momentos comencé a experimentar un orgasmo vaginal que hiciera que quisiera estar permanentemente ensartada por el coño, las embestidas del chapero eran cada vez menos enérgicas debido a la fatiga que mi peso le producía en sus brazos, pero aún así, mi orgasmo no remitía en absoluto. Corriéndome aún "El Calvo" me sacó la polla del coño sintiendo el vacío que me había dejado su grosor...

Me canso puta... móntame tú si quieres...

¡No espera no me la saques! ¡Oh mierda! –exclamé contrariada-

Ven –dijo tumbándose en la cama con las piernas fuera de ella y la polla apuntando al techo- clávatela y gózala puta mía...

Miré aquella maravillosa viga dispuesta a volver a darme un placer indescifrable, me di la vuelta dando la espalda a su dueño y mirando al tipo amarrado y su mujer que estaba en aquel momento sacándole la polla de los pantalones. Mi coño palpitaba expectante y ansioso por ser de nuevo tapado. Me estaba clavando la vigorosa verga de "El Calvo" cuando reparé en la extraña particularidad que tenía la verga del tipo amarrado...

Oooooooohh A... ¡Alex! –dije reconociendo los piercings de la polla del hombre con el que en las últimas semanas había tenido una relación no sólo sexual- ¿E... eres tú?

Jajajajajaaja ¿Has reconocido su polla pequella zorra? –dijo la mujer- ¡Ah entiendo! Es que su polla es distinta a las demás ¿verdad, guarra? Mírala bien chico –dijo la tía quitando a Alex la bolsa de papel que le cubría el rostro- Mira cómo se folla tu novia esa enorme polla delante de ti... ¿la ves?... mírala es incapaz de sacársela de su coño... eso es porque es una puta... una guarra que no puede dejar de tener una buena polla martilleándola los bajos...

Mmmmmmmmffffff... mmmmmffffff –intentó decir Alex, con lagrimas en los ojos y con una mordaza de bola en la boca-

Yo... Alex... yo... –intenté decirle con la polla completamente alojada en mi vagina-

Venga tía muévete –me dijo el chapero dándome una palmadita en una de mis nalgas-

Mmmmmmfffff... mmmmffff...

Yo... –balbuceé alzando ambas piernas y apoyando las plantas de mis pies en los muslos de "El Calvo"- A... Alex...ooooooohhh... yo... lo...lo siento... –terminé de decirle comenzándome a mover sobre la polla que tenía encajada- Mmmmmmnnn... ¡Oh Dios!... lo sientoooooohh... muuuchooo... ooooohhh ¡Qué polla!... lo sientoooh... cariñooooohh

Mmmmmmmmmmmmmffffff... mmmmmmmffff

Comencé a bombearme con rítmicos y furiosos movimientos de mis caderas. Aquella viga me volvía loca. Era una polla con personalidad propia. Me contraía y estiraba de tal forma las paredes vaginales que era como estar constantemente supeditada a su maravillosa textura. Su fuerza, su vigor, su potencia, su curioso calibre... hacía que mi mente pensara sólo y exclusivamente en ella. Me sentía frágil y vulnerable con aquel monstruo invadiendo mis intimidades y también dichosa, dichosa por estar poseyendo aquella maravillosa masa de carne.

Mientras subía y bajaba por aquel placentero mástil, miraba fijamente a Alex, llorando, compungido y cabizbajo. La supuesta mujer, que no lo era, reía entre dientes, diciéndole al oído lo puta que era su novia y que no le recomendaba seguir saliendo con un putón que se iba con el primero que le mostrara una polla en ristre. Podía haber parado en mis embestidas, podía detenerme y salir corriendo de allí ante la evidente trampa que había montado "El Profesor", aquello no había sido más que un castigo, una venganza ante la desobediencia a la que yo había a veces hecho gala de sus instrucciones, pero no paré y lo que hice fue más bien todo lo contrario, mostrarme delante suyo como lo que verdaderamente era; una PUTA. Una GUARRA a la que le gustaba estar permanentemente clavada en una polla. Aceleré mis movimientos en una búsqueda de una nueva y lujuriosa cadena de orgasmos. Subí una de mis manos a mi pecho en tanto la otra la llevé directamente a mi expuesto y excitado clítoris, me pellizcaba los pezones y frotaba con frenesí mi exacerbada pepitilla de placer. Me sentía muy ZORRA, una auténtica GOLFA que comprendía por fin lo pervertida que era yo también. En pocos meses "El Profesor" y sus adlátares, con la ayuda de aquellos malévolos óvulos, me habían convertido en lo que ahora era, una FURCIA, una CUALQUIERA. Aquel era mi castigo, aquella era mi pena y mi escarmiento. Con mis embestidas fui consciente de todo ello, asumí plenamente mi nuevo rol y mi nueva vida. Mi éxtasis comenzó y mis orgasmos se fueron agolpando en la matriz, en mi útero, en el clítoris, en todo el canal vaginal, en mis pechos, en todos y cada uno de mis músculos, en mi sucio y pervertido cerebro. Mis gritos de placer herían los oídos de Alex, de mi supuesto novio, de la única persona con la que había mantenido relaciones sexuales con verdadero y límpido afecto y yo, al fin y al cabo, era incapaz de parar aquella enloquecida cabalgada de placer. Mi caprichoso coño no mostraba signos de querer asumir la voluntad que hasta ese momento seguía perteneciendo a mi persona. Aún era yo quien la mantenía, aún era yo la que tenía las riendas de la situación, pero así como aquel era mi castigo, toda penitencia debía conllevar también una sanción y, entre impúdicas y libidinosas convulsiones, giré la cabeza hacia atrás para decirle al dueño de aquel maravilloso falo:

¡Córrete! Aaaaaaaaaaahh ¡Córrete conmigo!¡Córrete dentro y déja preñada a tu PUTA!

¿Có...cómo dices? –dijo el chapero confundido manteniendo estoica y magníficamente la compostura-

¡Que me riegues con tu leche cabrón! Aaaaaaaahhhh ¡Vamos! ¡Córrete en mi coño! Ooooooooohh ¡Qué pollón tienes hijo de putaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhh!

"El Cabeza de Pene" tardó aproximadamente dos minutos en hacerlo, justo cuando notaba cómo las paredes de mi vagina comenzaban los primeros instantes de su reinado en sus constantes y rítmicas convulsiones involuntarias. Mi coño, anegado de espeso y grumoso esperma, quería más, mucho más. Su voluntad era mucho más fuerte que la mía y su decisión era tener más sexo. "El Calvo" me miraba con cierto recelo, intuyendo el poder sexual con el que estaba dotada y siendo consciente de que, tras dos corridas, tardaría un rato en poder volver a satisfacerme, no se lo pensó dos veces en volver a cogerme en volandas para, esta vez, depositarme sobre la decorada polla de mi exnovio. Las paredes de mi vagina continuaron haciendo lo propio y mis caderas y mis muslos, que recibían instrucciones directas de mi voluntad, hicieron lo suyo, haciendo que subiera y bajara sobre la engalanada polla de Alex, sin protección alguna, sin amparos ni auxilios. Lo estrujé y lo ordeñé de tal forma, que entre orgasmos propios y ajenos, su simiente vino a mezclarse con la reciente eyaculación del chapero en el caliente, lujurioso y húmedo receptáculo de mi desprotegida vagina.

"El Cabeza de Polla" volvió a follarme de nuevo, una vez más, sintiendo esta vez plenamente los rítmicos movimientos de mi incombustible y ansioso sexo. Poco tardó en ser literalmente ordeñado y entre espasmos y gritos de que era la mejor furcia que había follado en toda su vida volvió a correrse en el coño que, según él, le volvía loco.

Llamaron a la puerta, fue a abrir la mujer, "El Calvo" intentaba recuperar fuerzas de su última follada. Yo no podía esperar más y viendo de nuevo la polla de mi "ex" en ristre volví a clavármela en el encharcado coño, mirándole esta vez a la cara, agarrándole del pelo de la cabeza...

¿Te... gustaaaaaaahh oooooooooohh quee ricooooohh... –dije interrumpiendo mi pregunta sintiendo cómo me penetraba la polla de Alex- lo que hace mi conejitooooh mmmmmmnnn con tu co...co...cositaaaaaaa...aaaaaahh?

MMMMMMMMMMMMFFFFFFFF...MMMMMMMMMFFFFF

Te gustaaaaahh... lo se...mmmmmmnnn se siente bien tu... pollaaaaaaaaaaa...aaaaaaaahh... sí

Vaya, vaya –dijo "El Profesor" ¡Había entrado en escena!- Aquí tenemos a nuestra PUTONA follando a su novio... ¿Qué pasa Alex, es que no puedes con ella o qué?

Es una máquina profesor... ¡una máquina!

Ya veremos... –dijo Don Antonio- Lorena... inyéctala 10 miligramos de pentotal

Sí, profesor...

Desperté a las horas. No sabía dónde estaba, me sentía como "estirada". Me dolía la cabeza y la boca la tenía más reseca que una mojama. Intenté tragar saliva, y parecía que no me quedaba nada. ¿Había anochecido?, sí... al menos eso parecía pero en el horizonte se apreciaba una clara evidencia de que en pocos minutos amanecería. Sentía los músculos entumecidos, agarrotados. Estaba desorientada, pero poco a poco, fui siendo consciente qué me había ocurrido y sobre todo... quién estaba a mi alrededor...

Me... me habéis drogado... ¿porqué... porqué lo habéis hecho? ¿Y Alex...?

Bien puta, bien. Ya era hora de que reaccionaras. ¿Seguro que le diste sólo los 10 miligramos que te dije Lorena?

Sí, profesor. Ni un miligramo más ni menos.

Mmmm, quizás debíeramos de haberla dado menos, es delgada... en fin ya está despertando, en cuanto a tu "noviete" –continuó Don Antonio- Le hemos abierto a tu novio los ojos y otras cosas también Jajajajajajajajja -rieron también la tal Lorena y el chapero- Supongo que ya nunca más, sabrás nada de él... estará descansando una temporada.

¿Qué... qué le habéis hecho?

Nada que deba preocuparte putita –contestó tajante "El Profesor"- Esto ha sido un escarmiento para ti y para tu "noviete" ¿me has oído no? –le contesté con la cabeza, eso ya lo había intuido yo sola- Me has desobedecido y eso, es algo que no debo permitir ¿lo entiendes no? Te vas a quedar aquí solita hasta mañana que vengamos a por ti y si todavía sobrevives, después de lo que te espera... seguiremos con nuestro trato... porque un trato, es un trato y el verano aún no ha acabado.

Aquellas frías palabras helaron mis sentidos de tal forma que una descarga de adrenalina producida por el más primitivo miedo de mi ser, hiciera que fuera consciente de dónde estaba. Me encontraba en lo alto de una azotea. Mis manos estaban atadas por las muñecas con una soga de seda, muy parecida a la que utilizó Maying conmigo en "Katedral", alzadas por encima de mi cabeza sobre una escalerilla que daba a una parte más elevada de la azotea, ubicación de antenas parabólicas y de otros muchos apéndices del edificio, hacían que mis pechos desnudos se elevaran mostrándose más sugerentes de lo que eran en sí mismos. Mis piernas, inmobilizadas y atadas con el mismo tipo de cuerda sobre la escalerilla a mi espalda, se encontraban abiertas en un ángulo muy cercano a los 180º. En mis pies me habían calzado unos estilizados zapatos de salón, blanco y negros, que dejaban al aire el talón, el anular y el pulgar, de finísimo y puntiagudo tacón de aguja. Estaba sentada en una banqueta de plastico blanco, muy muy baja y a excepción de los zapatos, estaba completamente en cueros. En frente de mí había un trípode con una filmadora digital y a escasos centímetros de ella, un bulto tapado con mi propia toalla de playa...

¡Dios mío! ¡Qué quiere de mí, qué va a hacerme!

Jajajajajajaja esto va ser una especie de tortura por tu desobediencia pequeña zorra –dijo Don Antonio- aunque yo que tú, me lo tomaría como una prueba de fidelidad y de sumisión... una prueba de tu capacidad... sí, eso es, una prueba...

Jajajajajajajajajaja –rieron los otros dos-

¿Sabes lo que es el Sybian, zorrita?...

Sabía lo que era porque lo había visto en el "Hardcore Today" en un par de actuaciones con una de las chicas. Se trataba de una especie de medio tonel acolchado con una máquina vibradora en las tripas de estas de lo más potente del mercado. Cerca de 1200 revoluciones por minuto en vibración, hacían que cualquier mujer no durase demasiado ante ella sin correrse y terminar desmadejada como una vulgar muñeca de trapo. Las velocidades del cacharro eran, como todas las máquinas del "Hardcore" regulables en intensidad. Tan fuerte y efectiva era su potencia, que el Sybian normalmente, actuaba por vibración de contacto para lograr su objetivo en muy escasísimos segundos... por lo menos, aquello era lo que yo sabía de él hasta ese momento...

...Porque vas a probarlo todo un largo día para ti solita, a ver si eres tan "máquina" como ella –continuó diciendo Antonio- Esta vez vas a acabar con el coño en llamas guarra, pero quiero que te lo tomes como una terapia, más que como un castigo. Estas fimadoras –dijo mostrando otras dos minúsculas cámaras poniéndolas en distintos ángulos, una en un lateral y otra a excasa distancia de mi sexo, enfocándole directamente- captarán todos tus movimientos. Será una película muy ilustrativa y me va a hacer ganar mucha pasta, creéme. Normalmente el Sybian viene con una banda de látex que con ciertas rugosidades hacen las veces de contacto masturbatorio pero, en otras ocasiones, y siempre para las hembras más atrevidas, se puede acoplar en él un pene de látex para que pueda penetrar a la hembra...

¿Qué... qué pretende ahora...? –balbuceé-

Lorena, coloca en posición el Sybian.

Sí, profesor.

La tipa, de un tirón, apartó la toalla del aparato. Efectivamente era uno de aquellos cacharros que había visto en el "Hardcore Today" pero con la particularidad que ya había adelantado "El Profesor". Del medio tonel acolchado de cuero rojo, había una superficie de látex como de unos 7 u 8 centímetros de banda, con pequeños y minúsculos pinchitos y rugosidades destinadas a estimular directamente con la vibración, el clítoris, la vulva y el períneo. De esta banda, salía un cilindro del mismo material, de unos 15 centímetros aproximadamente. La tal Lorena, de una firme una patada, desprendió de mis posaderas la endeble banquetita de plástico que me servía de apoyo y puso en su lugar el sybian, justo debajo, y a escasos centímetros de mi vagina, el cilindro, apuntando firme e inexorable a mi agujerito. "La tortura" estaba clara, debía resistir todo cuanto pudiera para impedir que aquella cosa me penetrara con su salvaje vibración cosa realmente difícil de poder conseguir debido a la postura. Sin poderme apoyar en parte alguna, tarde o temprano mis piernas no serían capaces de poder sostenerme y me vería obligada a bajar hacia aquella cosa para poder descansar, penetrándome sin remedio... el pervertido de "El Profesor" había jugado sus cartas, una vez más, con la maestría del amo. Pusieron el dichoso aparato a una velocidad apabullante y acto y seguido, se marcharon los tres con maquivélicas risotadas.

El ronroneo del cacharro era demencial, la banda de látex saltaba de su base por las fuertes vibraciones de la máquina y el dildo inserto en él, traqueteaba y giraba a la vez dando vueltas sobre sí mismo en un baile demencial.

Debía de impedir que aquella cosa me empalase porque si verdaderamente lo hacía, y sobre todo si lo hacía pronto, no sabía muy bien si podría resistir el maquinal acoso de su potencia. Al cabo del rato, sentí cómo mis pies se debilitaban ante los largos y finos tacones de los zapatos y mientras el sol aparecía ya en el horizonte, sentí los primeros calambres en los abductores. No tuve más remedio que bajar y apoyarme en el Sybian, el cilindro me penetró y los rápidos giros y vibraciones de este y de toda la superficie de la máquina hicieron que en pocos segundos me llevaran a irremediables y salvajes orgasmos. Cada vez que pretendía descansar, pasaba lo mismo y cada vez mis piernas flaqueaban más, debilitadas por la postura y por las propias convulsiones de mis estallidos de placer. Fue una tortura sí, una placentera tortura en las primeras horas que duró esta, mas luego, se convirtió en una verdadera pesadilla. Mis partes irritadas me pruducían dolores y las lágrimas se derramaron de mis ojos por doquier. Curiosamente al caer la noche oí cómo alguien abría la puerta de la azotea. Era "El Calvo" y no se si por su iniciativa o por mandato de "El Profesor" retiró unos centímetros el Sybian de mi sexo, lo justo como para poder sentarme en él sin sufrir directamente sus estimulaciones. Con un pañuelo, me enjugó las lágrimas de mis ojos y, sin decir nada ninguno de los dos, se marchó.

Justo antes del amanecer volví a oir a alguien...

Lo siento tía, pero tengo que ponerte esta cosa en su sitio antes de que venga Don Antonio. No se cuánto tardará pero no creo que mucho. Cuando venga, procura hacerte la desmayada, será mejor... ¿me has entendido?

Sí... –le dije dolorida- gracias... por esto... gracias...

No te preocupes, no te mereces lo que está haciendo ahora contigo. Ese tío es peligroso y no te imaginas el poder que tiene. No le desobedezcas nunca y ahora por favor, no me delates y hazte la desmayada... ¡debo irme!

Es... ¡espera!

Le intenté gritar demasiado tarde ya, cuando estaba bajando las escaleras. Las cámaras recogerían lo que había hecho por mí, ellas le delatarían a "El Profesor". El pobre Quique, lo que tenía de potencia sexual le faltaba de potencia cerebral.

Don Antonio acudió a la hora aproximadamente. Una hora interminablemente dolorosa. Me cogió justo con el cilindro trabajándome profundamente la vagina... me hice la desmayada.

Los tres días siguientes los pasé en casa, recuperándome del atroz castigo recibido. No supe durante ellos, nada de "El Profesor", nada de Quique, ni de Alex, ni de la asquerosa y despectiva tipa llamada Lorena. Nada de nada... silencio y mutismo absoluto salvo por una cosa: mi hermano, seguía suministrándome los óvulos regularmente en los momentos prescritos por Don Antonio. Al cuarto día recibí una llamada de éste con un nuevo encargo, la actividad se había reanudado. A los diez días siguientes, milagrosamente, me vino el periodo. No podía entender, después de todo lo que estaba pasando, este hecho. Comencé a sospechar que mi organismo debería tener alguna dificutad o anomalía que me impidiera engendrar un niño. Con todo lo pasado, lo normal es que estuviera embarazada. Pero no fue así. Finalizado este, se reanudó mi actividad de puta. "El Profesor" me llamaba a diario para encargarme nuevas citas. Me había convertido en toda una zorra de lujo a domicilio en la que mi fama iba cada día ganando importancia en los círculos más selectos.

Hacía de todo y atendía a todas las peticiones que mis clientes pudieran solicitar. Espectáculos lésbicos, masturbaciones para mirones con cualquier cosa que ellos pidieran, tríos de dos hombres conmigo, orgias con matrimonios liberales que querían una tía para humillar y dar rienda suelta a todas sus perversiones, e incluso otro día, un expectáculo en vivo de zoofilia con perros en el "Hardcore Today"… Me había convertido en una solícita esclava, en una puta que, obedientemente, atendía todos los servicios que mi chulo pudiera buscarme y encima, a pesar de todo, lo disfrutaba. Disfrutaba cada una de las citas como una aventura nueva y sensual, cargada de eléctricas sensaciones y en las que, en ninguna de ellas, podía imaginarme hasta dónde podría llegar el cliente en sus requerimientos.

Las tomas de los óvulos se sucedían una tras otra, regulares.

El verano llegaba casi a su fin y estábamos ya a mediados de Septiembre cuando una nueva llamada de "El Profesor" cambió el panorama hasta entonces creado y mantenido. Las órdenes como siempre fueron tajantes pero esta vez fueron distintas:

Hola zorrita mía –dijo Antonio- tengo un nuevo encargo para ti…

Sí, lo que Vd., diga… -dije automáticamente-

Un mensajero te va a llevar a tu casa unos billetes de avión para Tánger. Sigue las instrucciones que también te entregue en una carta.

Lo haré, no se preocupe…

Y colgó sin decir nada más. Me quedé un poco pensativa, perpleja ante el rápido viaje y las tajantes instrucciones. Nunca antes me había ordenado ir a ningún sitio fuera de la ciudad y mucho menos ir al extranjero. Me quedé francamente intrigada y en cierto modo asustada.

A la media hora llegó el mensajero. Firmé la recepción de la documentación y se marchó sin más. Había una reserva de avión a Tánger de ida y vuelta, una reserva de un hotel y una carta con instrucciones que leí inmediatamente y que decía:

"El vuelo es el IBK1530. Sale a las 16:05. No lleves equipaje alguno, sólo lo que puedas necesitar de aseo y claro está, el enema de la mañana y tres óvulos para que te los administres a las horas habituales. Una vez llegues a Tánger, irás directamente a la pensión Al-Tejaeda, cerca del zoco sur de Tánger donde esperaras a que venga Akim. Él te dirá qué es lo que tienes qué hacer. Regresarás mañana por la mañana en el vuelo de las 11. No te entretengas en nada y ve directamente a tu casa.

Sin que sirva de precedente, lleva ropa muy discreta, sin llamar la atención, eso sí, durante el viaje ponte el vibrador programable, el plateado, lo llevarás todo el tiempo y lo programas a mínima velocidad durante media hora y finalizados estos y durante 10 minutos a velocidad máxima. Así recordará tu coño para qué está preparado. No te lo retires hasta que venga Akim y… hazlo delante de él

Espero que por tu bien, cumplas al pie de la letra todas las instrucciones y que no te desvíes en nada de lo que te he dicho. Esto es de vital importancia para mí.

Fdo.: A."

Tenía menos de una hora parara ir al aeropuerto y esperar las dos horas de rigor necesarias en los vuelos internacionales para poder pasar todos los controles. Me puse rápidamente unos zapatos planos, tipo bailarina, unos vaqueros piratas gastados y una camiseta blanca con el logotipo de una conocida discoteca de la costa levantina. Programé el vibrador tal y cómo me lo había ordenado en la carta recibida, funcionaría continuamente, con una escasa pero continua vibración pero cada media hora, y durante 10 minutos este cambiaría de velocidad para comenzar otra increíblemente rápida y salvaje. Me lo metí tras insertarme el óvulo de la tarde en la vagina. Acostumbrada y normalmente dilatada, acogió como sedoso y adaptable guante los 15 cm de su metálica estructura sin problema alguno. Encima me puse los vaqueros, sin ropa interior, pues nada decían al respecto las instrucciones dadas. El ajustado vaquero sujetaba el dildo en mi interior impidiendo que este pudiera salirse ni un milímetro de mi receptiva cueva. Salí disparada para el aeropuerto en uno de los taxis que pasaba por enfrente de mi casa.

Justo cuando me bajé del taxi, el puñetero vibrador comenzó la primera sesión masturbatoria en su máxima expresión. La vibración era tan intensa que si se ponía atención y oído podía distinguirse con facilidad su constante e incansable zumbido. Mi preparado coño reaccionó destilando más fluido y me asaltaron pequeños y constantes orgasmos mientras me desplazaba de un lugar a otro, intentándome sujetar allí donde un agarradero pudiera ver. A pesar de mi intención de no llamar la atención de la gente, mis andares y las expresiones que en mi cara se reflejaban por la regular estimulación que me proporcionaba el vibrador delataba a la gente con la que me cruzaba que algo me estaba pasando.

Cuando llegué a Tánger, se evidenciaba en los vaqueros, una visible y abundante mancha que discurría desde el punto en que se unen mis dos piernas hasta una altura de medio muslo. Parecía como si me hubiera meado encima y todo el mundo no paraba de mirarme y preguntarme si me encontraba bien. Mis pezones atravesaban literalmente la tela de la camiseta y se mostraban igual de sugerentes o aún más si cabe, que si no llevara nada. Por suerte, pude pasar la aduana marroquí sin demasiados problemas salvo por las miradas de dos agentes que no dejaban de quitarme el ojo.

Llegué a la pensión justo en el momento en que comenzó otra sesión de 10 interminables, constantes y fieros 10 minutos. Estaba sudando por todos los poros de mi cuerpo, no podía casi ni andar y ya había perdido los orgasmos que había alcanzado en el trayecto desde mi casa a la puerta de la cochambrosa y mísera pensión en la que tenía hecha la reserva. La habitación era tan sucia y desagradable como el resto del conjunto en la que se integraba. En el techo había girando un enorme ventilador de cuatro aspas que por sí sólo, no era capaz de poder sofocar el calor asfixiante que había en el ambiente. Me quité los vaqueros y la camiseta, completamente empapados ambos, uno por mis fluidos y la otra por los sudores que me entraban por los delirantes y fortísimos orgasmos que estaba experimentando con el jodío dildo programable en mi depilado, abierto y receptivo conejito.

Desnuda, me tumbé de espaldas en un camastro al que le sonaron, quejumbrosos, todos los muelles del colchón con el plateado juguete sobresaliendo en su base de entre los abiertos labios vaginales. Y de esta forma me dispuse a esperar al supuesto cliente, el tal Akim, al que delante de él me debería de sacar el tortuoso instrumento sexual.

Esperé una hora, dos, tres… nadie vino. Tan dilatado y abierto tenía el coño que el dildo se salía cada dos por tres de mi interior encabritado e incansable teniéndome que volver a poner los vaqueros para que sujetaran a este y le impidieran la salida de su caliente y sedoso receptáculo.

Tras unas dos nuevas horas de espera, con sus cuarenta intensos y caóticos minutos de máxima estimulación, me introduje el óvulo nocturno que me correspondía por dosis. El dildo a partir de este momento fue implacable en su vibración y mi vagina comenzó a estirarse y contraerse en unos espasmódicos y escalofriantes orgasmos que me hicieron perder, como otras veces, la consciencia.

Me quedé dormida y desperté como a las 7 de la mañana tras unos impetuosos aporreos en la puerta de entrada a la cochambrosa habitación. Me levanté a abrir, con las tetas al aire y los pezones como castañas de lo excitados que estaban. Los piratas estaban pegados a mis piernas de todas las corridas que había tenido y habían perdido su color azul claro completamente hasta convertirse en un intenso color añil. Estaban empapados, al igual que la colcha del catre…

Debajo del dintel de la puerta se encontraba un moro bastante alto, de casi dos metros de altura, de tez muy morena y prominente nariz ganchuda, el ensortijado pelo negro lo llevaba pegado al cuero cabelludo no sólo por el calor sino también por la suciedad que ostentaba. Llevaba una camisa blanca y unos pantalones negros llenos de lamparones a juego con unos zapatos también del mismo color que podían haber pasado por marrones de todo el polvo que tenían. En una mano llevaba una bolsa grande de plástico amarillo. El sujeto se quedó mirando fijamente mis tetas, embelesado, abstraído, y con una sonrisa que desveló una hilera de dientes mellados, desiguales y tan amarillos como la bolsa que portaba. Me preguntó en un español chapurrero y con acento árabe si yo era la mula de "El Profesor"…

¿Mula? ¿Qué mula? –contesté confundida mientras sentía como el puto vibrador continuaba con parsimoniosa y lenta cadencia su trabajo vibratorio-

Yo ser Akim ¿tú ser mula de "El Profesor"

Hola… Akim – dije confundida aún por lo del apelativo de mula- te estaba esperando… pasa.

El moro pasó a la sofocante habitación de la pensión y dejó la bolsa amarilla encima de la cama. Yo cerré la puerta tras él que, pasmado por mis pechos, no dejaba de observarme las tetas. Lo cierto es que estaban espectaculares , gotitas rutilantes y perladas de sudor bajaban por el espectacular canalillo de estas y los pezones, por la constante excitación del dildo insertado, se mostraban encabritados y en su máxima expresión pidiendo a gritos que alguien les diera batalla. Poco tiempo tenía para ir al aeropuerto y tomar el avión de las 11:00 que me llevara de vuelta a casa y tenía que darme prisa si quería cumplir con el encargo que me habían encomendado. Sin darle tiempo al moro a que dijera algo me bajé los vaqueros quedándome completamente en pelotas delante del supuesto cliente. Lancé los empapados vaqueros a un rincón de la habitación y me eché en el camastro abriendo mis piernas y mostrando sin pudor alguna mi abierto y receptivo coño atravesado por el dildo plateado. De entre lo labios de la vagina comenzó a salir, a causa de la postura, la base del dildo. Comencé a sacármelo notando el coño hipersensitivo y completamente dilatado para lo que pudiera hacerse con él…

Bueno ya está… joder –dije retorciéndome ante el roce de salida del jodío vibrador- cumplido y ¿ahora qué?

¿Ahora? Pues yo estar caliente con lo que tu has hecho, ser una hembra puta. –dijo el moro- Ahí esta mercancía para "El Profesor" el me ha pagado mitad resto tu.

¿Y que se supone debo hacer ahora con esa bolsa?

Llevarla a profesor ¿no ha dicho nada a tu?

No…

¡Jajajajajaja vaya que Zaim! Nai la Abraham nehil brien jalal! Jajajajaaja

No entiendo nada- dije-

Jajajaajaja ¡Puta remera europea¡… ¡¡nehil!!jajajajajaja

Se llama ramera no remera… ignorante – dije fastidiada de tanto cachondeo-

Deber llevar contenido bolsa a profesor. El espera. Tener cuidado en aduana. No debes hablar con policia…

Fue a partir de ese momento cuando me di cuenta de todo y lo que se pretendía de mí. Ya había oído hablar de las "mulas". Chicas que, por hacer viajes y transportar en sus cuerpos hachis u otras sustancias hacia Europa se ganaban un dinero, para nada despreciable, en sus viajes. El desgraciado de "El Profesor" me había utilizado esta vez como correo para transportar vete a saber qué sustancias desde Marruecos a España. Seguramente sería hachis, marihuana, coca o cualquier otra mierda parecida. Estaba aterrada, eso sí que no entraba en mis planes.

Abrí la bolsa amarilla. En ella había tres cajas de distintos tamaños y abrí, temblando, la más grande de todas...

En ella había una minifalda cortísima de color blanco, con pliegues y rematada con un estrecho y minúsculo cinturón rojo brillante que la adornaba y la remataba en la cintura, un minúsculo tanga de hilo dental negro semitransparente y una camiseta sin mangas de una mezcla de lycra - algodón de color rojo intenso. Pensé inconscientemente que mi pensamiento había sido una locura mía transitoria y que el juego continuaba. Me sentí aliviada en cierta forma si bien el ponerme esa ropa en un país musulmán podría ser más que provocador. Era raro que "El Profesor" hubiese incluido en el vestuario un tanga, aunque por lo pequeño del mismo era casi como no llevar nada y tan sólo me taparía el pubis y poco más. La camiseta parecía que era también pequeña, como de casi dos tallas menos que la que normalmente uso si bien la tela parecía ceder y adaptarse fácil al cuerpo.

Abrí la otra caja, era una caja de zapatos. En ella había unas sandalias de rojo fuego, de tipo italiano, de tacón finísimo de unos 8 cm de una sola tira delante y sin ninguna otra tira detrás, dejando prácticamente todo el pie al aire. Yendo de esa forma vestida no iba, desde luego, a pasar desapercibida tal y como me había dicho el "El Profesor" que hiciera. Era literalmente imposible el no llamar la atención con semejante vestuario en un sitio como aquel.

Mientras tanto Akim no pudo por menos de contenerse ante mi desnudez y comenzó a tocarme el culo con sus manos, a darme palmaditas en las caderas comprobando la sensualidad de estas y parloteando en un idioma ininteligible e incomprensible para mí que supuse era árabe mientras palpaba y sobaba, todo lo que podía, sin cesar.

Abrí la tercera caja. Era una caja de plástico blanco, más bien una fiambrera. Mis esperanzas se hicieron añicos en cuanto vi su contenido. Quedé paralizada y sin opción de pensamiento alguno hasta que vi de costado una breve nota escrita con la letra de "El Profesor" que decía:

" Me imagino que tendrás tus agujeros preparados y suficientemente dilatados como para poder trasportar en ellos la mercancía. No tardes y coge a tiempo tu vuelo. Ponte lo que te ha entregado Akim y págale como mejor le plazca.

Fdo: A."

En la fiambrera había como de entre veinte o veinticinco bolas transparentes que contenían un líquido ambarino del tamaño de pelotas de golf. El envoltorio era muy fino y de una maleabilidad asombrosa y en cada una de ellas tan sólo quedaba una pequeña y minúscula burbuja de aire que impedía que el liquido reventara y saliera disparado al verse libre de su prisión plástica. Supuse que era seguramente hachis líquido, también llamado aceite de hachís, sustancia muy pura, para poder hacer con él otros preparados a modo de materia prima. El moro seguía hurgándome y metiéndome mano sin contemplación ni recato alguno en los bajos. Yo estaba paralizada. No sabía qué hacer. Completamente atrapada en un mar de confusión personal , ahora se me exigía hacer de camello de una sustancia que estaba prohibida tanto en el país de origen como en el de destino. ¿Qué podía hacer?. Tenía varias opciones, una de ellas coger la ropa que tenía e irme a España y pasar de toda esa mierda y otra, obedecer y acatar las instrucciones que me habían dado. El moro se agachó detrás de mí y sentía como me separaba las piernas y me habría el culo con sus manos para besarme y chuparme sin remilgo alguno mi agujero posterior. El óvulo matutino me tenía ya totalmente fuera de mí y el estímulo que el morito me daba a mi culito hambriento comenzaba a sustituir la preocupación mental que tenía por el placer. La lengua del moro iba haciendo círculos alrededor de mi ano, pasaba toda la superficie de su lengua en mi agujero trasero, lubricándolo y depositando en él importantes cantidades de saliva. Introducía alternativamente la lengua y los dedos de forma que este comenzó a dilatarse y adaptarse al tremendo estímulo que le proporcionaban. La libido se apoderó de nuevo de mi alma y de mi voluntad y sólo quería alcanzar y obtener el placer que necesitaba. Curvé mi cintura y abrí con mis manos las cachas del culo facilitando la labor que el moro estaba acometiendo. La estimulación de la lengua moruna se hizo cada vez más precisa al verse liberada de cualquier obstáculo e inconveniente a su labor. Mis jadeos de placer salían de mi garganta y mis manos buscaron ansiosas mis pechos y mis azorados e inhiestos pezones, ya completamente excitados por la acción constante del dildo que había tenido insertado. Notaba cómo mi vagina destilaba más flujo de lo acostumbrado por la estimulación del moro en mi agujero posterior y cómo este iba siendo literalmente dilatado por los dedos del moro. El moro empezó a follarme el culo con dos, tres… cuatro dedos que iba moviendo rápida y profesionalmente en mis entrañas. De repente me cogió con fuerza de la cintura y el cuello obligándome a ponerme a cuatro patas sobre el sucio catre. Mis piernas quedaron medio fuera del catre, al aire, mis rodillas al borde del camastro simétricas y plenamente separadas y mi culo totalmente expuesto y ofrecido a la enculada que el moro había estado preparando. Sentí como este se bajaba presuroso los sucios pantalones y cómo estos cayeron por su peso arremolinándose en sus tobillos. La cabeza de la polla se posó en mi culo parcialmente abierto y con un certero y poderoso golpe seco me penetró por entero. El moro comenzó a moverse rápida y apresuradamente en busca de su propio placer. El mío comenzaba a volverme loca y comencé a mover mis caderas hacia delante y hacia atrás acompañando a las embestidas del fogoso moro. El zafio y desvencijado hombre me estaba dando unos empellones mayúsculos cogiéndome con una de las manos apoyada en la cadera, a forma de agarradero o asa del ritmo impuesto, al tiempo que con la otra mano atizaba unas bestiales palmetadas en mis nalgas que a bien seguro estarían enrojecidas por las tortas recibidas. De repente, alargó una de sus manos cogiendo el plateado vibrador que había quedado abandonado en la sucia y desvencijada colcha del catre y me lo metió de un solo y único golpe en el coño. Aún estaba funcionando y daba la casualidad de que este estaba dentro de su etapa de máxima vibración…….

Ooooohhh Nihil!!! ¡Nihil! ¡Te rompo culo nihil! ¡Pedazo culo de nihill tienes¡ -decía gritando y empujando y dándome palmetazos en las nalgas mientras que con la otra mano movía el vibrador dentro de mi vagina que lo acogió envolviendo toda su metálica y plateada superficie- ¡voy a dejarte culo como boca de camello!

¡¡Aaahhh hijo de puta moro!!! Aaahhh…(¡Plas!-palmetada-) Aaahhhh….(¡Plas!) ¡cabrón no me des tan fuerte que me haces daño! (¡Plas!) Aaahhhh ¡Hijo puta! … aaahh….(¡Plas!-¡Plas!) Joder… ¡¡me rompes cabrón!!

¡Nihil europea¡ ¡te voy a romper culo de nihil europea¡ ¡Guarra! (¡Plas!)) Guarra¡ (¡Plas!)) ¡Nihil! (¡Plas!)

Vamos cabrón – contesté sintiendo cómo me bombeaba salvajemente las entrañas- ¡vamos cabrón dame fuerte¡ ¡Dame más¡ ¡Asíi! ¡Asiii¡ ¡Rómpeme toda! Aaaahhhh... (¡Plas!) siiiiii.... (¡Plas!) ¡Qué bien! Ooooohhh (¡Plas!)

Aaaahhh yaaa te voy a llenar tripas con caldo!!! Aaaagggggghhhhh

Aaahhh –dije alcanzando un orgasmo- siiii dame mas maaasss aaahhhhh matameee a polvos¡ (¡Plas!) (¡Plas!) (¡Plas!) ¡Fóllame el culo bien! ¡Reviéntame toda!

El moro a pesar de correrse seguía bombeándome sin sacarme la polla de las entrañas sin dar muestra de cansancio ni debilidad alguna hasta el punto de hacerme correr otras dos veces antes de que volviera a echarme toda su lechada en las tripas. Tras esto me dejó derrengada, tirada, despatarrada en la cochambrosa colcha, casi sin poder moverme y rezumando por mi culo toda su lechada musulmana... Comenzó a subirse despacio los pantalones mientras yo aún tenía insertado en la vagina el argénteo vibrador. Me sacó este, metiendo dos dedos en mi raja pues estaba completamente engullido por mi cueva, lo olió y me lo dio a probar para que lo limpiara de mis propios y abundantes jugos diciéndome que se iba a quedar con el juguetito de recuerdo y con un sonoro portazo me dejó allí. Tirada y follada por el culo varias veces. Eran las 8 y media de la mañana. Me había estado rompiendo durante casi hora y media sin parar. Tenía el culo tan dilatado y elástico como el coño.

Tardé 10 minutos en recuperarme de la follada. Aún no había decidido qué iba a hacer con el encargo de mula. Decidí asearme un poco. No podía desde luego salir tal y como estaba de allí con esa facha. Cogí la palangana que había en un lateral del habitáculo, la llené de agua y como pude comencé a lavarme por piezas. Usé esta también para ponerme el enema y limpiar mis tripas de toda la lechada que me había echado el moro. Eran las 9 de la mañana… ¿Qué iba a hacer? Abrí la fiambrera y vi las pelotas que debía transportar. Tal y cómo estaba , pensaba que no tendría mucha dificultad en poder trasportarlas en mis agujeros. Cada pelota tenía una fina y flexible capa de plástico, sólo esperaba que esta no se me rompiera mientras la llevaba. Me puse en el suelo a cuatro patas y cogiendo una de ellas y accediendo al culo por entre mis piernas comencé a metérmelas, casi por comprobar que podía más que por haber decidido a hacer de mula, si me cabía la mercancía. El esfínter anal estaba elástico y dilatado. Metí una…,dos…,tres…,seis…,ocho…,nueve! !Hasta diez pelotas pude meterme en el culo de lo dilatado que lo tenía! Sentía mis tripas llenas, repletas. Era como tener de nuevo la polla del moro en el culo. Faltaban aún bolas, me puse en cuclillas esta vez y me abrí los labios con una mano mientras con la otra intentaba meter las bolas que faltaban en la vagina. Una…,tres…, siete…, mi vagina se ensanchó y comenzó a acoger a las bolas como si de una polla se tratase reaccionando con involuntarios movimientos trasversales de la paredes vaginales en derredor de las esféricas y ambarinas canicas…, diez…,doce…, ¡¡trece!!!. Estaba completamente llena, repleta como un pavo en navidad. Me puse el tanga y este, aunque diminuto, controlaba un poco la entrada de mis dilatados agujeros. Debía de hacer un poco de fuerza, un poco de presión, para que ninguna de las bolas se precipitara hacia fuera de mi cuerpo. Me puse la minifalda y la camiseta sin mangas y me calcé las rojas sandalias italianas. La camiseta me quedaba realmente ajustada y de entre sus laterales asomaba el nacimiento de los pechos de manera tentadora y provocativa, el canalillo de entre las tetas era perfectamente visible y los pezones se marcaban, permanentemente excitados, a través de la tela. La minifalda era tan corta que ante cualquier movimiento brusco que hiciera se podía apreciar el negro tanga negro de hilo dental semitransparente por la parte delantera y mi perfecto y soberbio culo por la trasera apenas atravesado por el hilo negro que parcialmente me "taponaba", si es que esto puede decirse, los dos repletos agujeros. Las sandalias me estilizaban las piernas y las hacían más sensuales y lascivas, como dos columnas blancas de mármol, impoluto y perfectas, coronadas en una pedicura francesa pulcra y sensual.

Cogí el pequeño neceser de aseo que portaba y baje las escaleras en dirección a la recepción de la apestosa y sucia pensión. Notaba cómo las bolas de mi vagina rozaban unas con otras ante el movimiento de mis piernas en una búsqueda por encontrar algo más de hueco para su acomodo y cómo las primeras bolas del recto subían hacia arriba de mis intestinos en un intento de ganar terreno y comodidad, como si estas tuvieran vida propia y sentido del bienestar.

El recepcionista, nada más verme, abrió los ojos desmesuradamente mostrando asombro e incredulidad ante lo que estaba contemplando. Seguramente que, jamás en la vida, había podido ver una hembra como yo. Le pedí que lo más rápidamente posible y de la manera que a él le viniera en gana me llamara a un taxi. No me entendió o no quiso entenderme. La nuez de su garganta no hacía más que subir y bajar precipitada y nerviosamente mientras me miraba, sin recato, de arriba abajo. Eran las 9:30 y tenía poco tiempo para coger el vuelo de las 11:00.

Salí a la calle y vi al otro lado del zoco una parada de taxis. Hacia ella me dirigí, de la mejor manera que pude sin intención de llamar la atención, cosa literalmente imposible pues entre las bolas y los tacones de las inestables sandalias italianas mis movimientos eran torpes, tardíos, como a cámara lenta. Todas las miradas de la plaza se centraron en mí. Sentí cómo docenas y docenas de ojos recorrían mi cuerpo y cómo decenas de mentes maquinaban mil y un pensamientos lascivos y obscenos.

Al fin llegué al primero de los taxis de la parada y, sin decir nada, me monté dentro del coche. El taxista, más que atento al tráfico y a la ruta que debía recorrer para llevarme al aeropuerto, estaba más centrado en verme la entrepierna por el espejo retrovisor. La minifalda había subido por la fuerza de la postura y casi lo que mostraba era el diminuto triangulito delantero semitransparente del tanga. Veía como el taxista, sudaba y se tocaba la entrepierna con una de sus manos sin quitarme ojo por el espejo del coche. Decidí cruzar las piernas para mostrarle estas en su máximo esplendor y comencé a juguetear con una de mis sandalias en el pie haciéndola saltar hacia arriba y hacia abajo. Me hacía la distraída, pero en realidad quería que el tío se acordara de mí toda su vida y que fueran muchas las noches que se masturbara con el recuerdo de aquella europea en su coche. Me toqué el canalillo de entre mis pechos como intentando secar unas gotitas de sudor, abanicándome con una mano y bufando en protesta por el sofocante y asfixiante calor africano. Mi mano "abanicadora" hacía que mis tetas, libres de sujetador, bailaran en el interior de la estrecha camiseta. El tío masajeaba ya más abiertamente su paquete en tanto yo volvía a cruzar las piernas cambiando de postura y haciendo bailar en mi otro pie la roja y llamativa sandalia italiana. Pensé en ese momento en deleitarle con una contemplación de mi culo por lo que con la excusa de poner el neceser de viaje en la bandeja posterior del coche me puse de rodillas sobre el asiento. La contemplación de lo que pudo haber visto debió de ser traumática para el pobre y abatido taxista. La contemplación de un soberbio culo atravesado por la fina y sedosa tira del tanga y el masivo abultamiento de mis labios vaginales sobresaliendo por la ridícula tela incapaz de tapar su volumen...

Me volví a sentar en la anterior postura, haciéndome la distraída y ajena ante el espectáculo exhibicionista con el que le estaba deleitando. Poco a poco me estaba comenzando a excitar de nuevo, sin saberlo, sin percibirlo, mi vulva comenzó a palpitar y mi insaciable vagina comenzó un incesante, involuntario y continuo movimiento de sus paredes en derredor de las bolas que albergaba. Y fue a partir de ese momento cuando, tarde, sentí que no debía de haber intentado tal cosa. Sentí como una de las primeras bolas insertadas derramaba su carga en mi interior en respuesta de la presión que ejercía mi elástica y lasciva vagina sobre ellas y como una explosión de oleosa sustancia se diseminaba y se dispersaba por el interior de mi sexo.

Sentí como el oleoso y denso líquido bañaba las paredes que le aprisionaban y cómo este se iba precipitando a lo largo de ellas, bañándolas, impregnándolas y mezclándose con el resto de las bolas con las que compartía sitio. El tanga fue rápidamente empapado por el ambarino y oleoso líquido, mezclado con el flujo vaginal que permanentemente destilaba mi preparado coño. Me llevé dos dedos a mi entrepierna para comprobar con horror y alarma que el olor de este era exactamente igual al de los óvulos que desde hacía ya tres meses me suministraba "El Profesor" y mi hermano. Quedé aterrada ante esta posibilidad, pues ello indicaba que una de las sustancias, o la sustancia en sí, con la que elaboraban el preparado de los óvulos era esa. Estremecida ante esta posibilidad tan evidente me paré a pensar en las implicaciones y consecuencias casi inmediatas que aquel contratiempo podría acarrearme. No sabía qué cantidad real de líquido base estaba ahora absorbiendo mi vagina pero de lo que sí estaba completamente segura era que con al menos una de aquellas pelotas "El Profesor" elaboraba varias unidades de óvulos.

Estábamos llegando ya al aeropuerto cuando sentí como mi interior comenzaba devorarme sexualmente y cómo cada una de las células de mi sexo se volvían hipersensitivas y tremendamente sensibles a cualquier tipo de estimulo. Sentía cómo las bolas insertadas en mi sexo rozaban unas con otras, cómo se movían y me estimulaban cada uno de los pliegues de las paredes de mi coño. Tenía que controlarme, tenía que ser capaz de tomar el dichoso avión de regreso y escapar de toda aquella pesadilla. Pagué al taxista el trayecto y bajé tambaleándome cuando comenzaron a invadirme espasmódicos e incontrolados movimientos de mi sexo masajeando las bolas que lo tapaban. Este intentaba por sí solo, y como si tuviera una mente separada a la mía, de follarse, estimular y ordeñar la supuesta polla que le llenaba. Me encontraba en la cola de la aduana cuando sentí un orgasmo bestial que hizo me doblara toda y que casi cayera al suelo de la sala de espera del pequeño aeropuerto. Sentí cómo mis paredes aprisionaban ferozmente a las bolas y cómo irremediablemente otra de ellas liberaba el líquido que contenía y luego otra y otra más. Tres fueron las que sentí y cómo el líquido caía por el interior de mis esculturales muslos hasta llegar a mis pies en rutilantes regueros de denso líquido ambarino.

Una pareja de policías que no cesó un momento de observarme, se acercó a toda prisa y cogiéndome cada uno de ellos por cada uno de los brazos me levantaron llevándome a una sala en la que había una mesa, dos sillas y un flexo destartalado y vetusto de la época de la famosa película "Casablanca".

Mis piernas se vieron invadidas en toda su extensión por el oleoso líquido quedando aceitadas y brillantes. Mi voluntad y mi conciencia habían sido anuladas y ya sólo quería sentir y ser usada por cualquiera, dónde quisieran y de la forma que más gustaran. Los policías, absortos, no dejaban de mirarme y lanzarse exclamativas expresiones de asombro en su idioma que yo desconocía por completo. Rápidamente uno de ellos salió mientras el otro me ponía unos grilletes a la espalda. En menos de treinta segundos irrumpieron en la sala otras dos parejas más de policías junto con el que se había ido en busca de ayuda. Uno de ellos se puso un guante de látex mientras que los otros dos me sujetaban por los hombros haciéndome sentarme encima de la mesa y obligándome a abrir las piernas. El del guante, con una maléfica mirada y relamiéndose los labios contempló el empapado y aceitado tanga y de un desgarrón me lo quitó. Con el violento movimiento la cadenita del piercing bailaba encabritada de un lugar a otro lo que provocó entre ellos una serie de comentarios ante lo que estaban viendo. Mi coño, abierto y expectante, acogió sin dilaciones los enguantados dedos del agente. Poco a poco fue sacando de mi interior las bolas restantes… Nueve, nueve bolas sacó. Cuatro las había reventado involuntariamente mi hambriento coño.

Los dedos del agente hurgando en mi inflamado sexo era mucho más de lo que podía soportar y comencé a moverme entorno a ellos en un movimiento circular de caderas elevando el pubis y el culo de la mesa en la que estaba apoyada. Uno de ellos se llevó en una escudilla de metal los óvulos que me habían sacado regresando a la sala sin ellos en menos de 20 segundos, desde luego, no quería perderse el espectáculo ni la "dedicación" que iban a proporcionarme aquella panda de aprovechados.

Ante mi supuesta colaboración me quitaron las esposas, y con ellas las dos prendas que me quedaban y comenzaron a desprenderse, todos ellos, de sus pantalones. Comenzaron a masajearse sus pollas hasta que estas estuvieron completamente paradas, algo relativamente fácil debido al pedazo de hembra que tenían delante. Mientras, el agente del guante olía, curioso, el ambarino líquido depositado en el látex de este. Y riéndose, se lo dio a probar a uno de sus compañeros y después a otro…

Sus carcajadas fueron generales mientras yo me debatía ansiosa en busca de pollas. Caí al suelo y en cuclillas comencé a chupar alternativamente la polla de uno y de otro mientras sentía como el coño me palpitaba y se abría por entero por la postura adoptada. Iba rápida, de una polla a la otra, mientras ellos hacían un corrillo alrededor de la puta europea que se les había revelado.

Dos de ellos dispararon, incontinentes, sus descargas de semen en mi garganta incapaces de aguantar su excitación mientras otro de ellos, desenfundando su porra, quiso meterme esta por el culo. Allí aún tenía las diez pelotas que había podido alojar en mi recto y ante el obstáculo que ofrecían estas y la presión que ya de por si realizaba sobre ellos mi canal posterior reventaron dos…, tres… ¡ y hasta cinco! Cinco bolas derramaron, sobre mi ya estimulado y abierto culo, su líquido contenido procediendo mis tejidos a absorber la malévola sustancia.

Ya no sólo era mi vagina la que pedía ser paliada en su necesidad sino que también mi culo pedía ser follado y saciado en consecuencia.

Me hicieron ponerme en cuclillas apoyándome en una de las paredes de la sala y hacer fuerza para expulsar las bolas que aún tenía en mi cuerpo. Y, como una gallina pone huevos, fueron cayendo al suelo las otras cinco pelotas restantes que aún mantenía firmemente insertadas en mis entrañas. Los agentes se daban codazos unos a otros, riéndose y viéndome expulsar las pelotas que quedaban pegadas en la base de la sala. Uno de ellos se tumbó en el suelo e hizo sentarme encima de su polla dándole la espalda. Manteniendo la polla erguida con una mano dirigió esta directamente al culo que lo recibió convenientemente cerrando los músculos en torno a ella para impedir que escapara. Comencé rápidamente un movimiento de bombeo sobre esta en tanto estimulaba con mis manos mis tetas y sacaba lascivamente la lengua mojándome los labios. Otro de ellos hizo que su compañero parara momentáneamente y que este me elevara unos centímetros sobre su polla cogiéndome de las cachas del culo. Mi coño quedó de esta forma expuesto a sus intenciones y dirigió la cabeza del pene hacia la jugosa entrada de mi receptiva, abierta e hiperlubricada vagina. Me vi repleta de polla en ese momento y comenzaron un sincronizado movimiento de entrada y salida en mis agujeros. Sentía cómo ambas pollas me follaban alternando en sus embestidas, casi rozándose entre ellas y levemente separadas por una pequeña y fina tira de tejido. Mis orgasmos se sucedían uno detrás de otro y mis gritos y alaridos de placer inundaban toda la estancia. El que me follaba el coño se corrió rápidamente echándome toda su lechada en mi conejo mientras mi agujero recientemente inseminado acogía una nueva polla de otro de los agentes. El moro que me petaba el culo me agarraba con sus manos los pechos masajeándolos y pellizcando los tiesos pezones con sus dedos a modo de pequeñas tenazas. Otro de ellos aprovechó uno de mis alaridos para ocupar el agujero practicable que aún tenía libre y me metió sin contemplación alguna su polla en toda la boca, llenándome la garganta.

Así, cada uno de ellos, se fueron turnando y ocupando alternativamente cada uno de mis ansiosos y anhelantes agujeros hasta que, en una ocasión, dos de ellos comenzaron a follarme el coño, casi por accidente, metiendo a la vez sus pollas en mi vagina. Ello supuso que todos ellos quisieran probar la experiencia y cada uno de ellos comenzó a follarme un mismo agujero con dos de sus vergas.

Los cerdos bastardos, cuando iban a correrse se hacían señas y se turnaban entre ellos para intentar, en la mayoría de las ocasiones, depositar dentro de mi vagina su carga de macho. Esta comenzó a rebosar esperma, incapaz de mantener en su interior más cantidad de leche.

Eran las 11:30 cuando todos ellos comenzaron a subirse los pantalones. Había perdido el vuelo de regreso. Me llevaron a una sala contigua, mal iluminada y desprovista de mueble alguno y en donde las paredes estaban cubiertas por pequeñas y minúsculas teselas blancas. Alrededor de la sala circulaba un angosto sumidero en el que alternativamente se apreciaban charcos de agua.

Me dejaron allí desnuda, en posición fetal, en el centro de la sala, al menos durante dos horas. Aún en aquellas dos horas, seguía teniendo pequeños orgasmos con tan sólo recordar lo que me habían hecho. De mi coño se escapaban restos de las corridas que los moros habían depositado en él acompañados de un denso y constante flujo de hembra en celo. Sentí cómo mi culo palpitaba en agónicos e incontrolados espasmos de placer. Me lleve una de mis manos al esfínter anal y pude comprobar cómo mi culo mantenía una apreciable dilatación, listo y preparado ante cualquier acto sexual que se requiriera hacer de él. Abierto pero increíblemente flexible y elástico, y con lascivia, sin voluntad alguna y únicamente pensando en la satisfacción sexual que aún seguía embargándome, pensé que ante la sobre-absorción del extraño líquido mis agujeros habían quedado permanentemente preparados y expuestos para ser utilizados sexualmente. Mis agujeros pedían por voluntad propia ser usados, ser follados y jodidos mil y una veces para poder ser colmados en su lascivia. Notaba cómo mis pezones estaban extrañamente excitados y cómo estos habían superado su volumen normal para estar también hinchados e inflamados como si estos estuvieran en un permanente orgasmo. Mis pechos estaban tan duros que competían en consistencia y dureza con la superficie que les tocaba y el leve roce del duro y fresco suelo era ya una tortura de éxtasis para estos, exacerbando aún más mis ansias por ser follada y saciada sexualmente...

Al cabo de las dos horas, otros dos agentes, distintos a los otros seis, entraron en la supuesta ducha y comenzaron a follarme los dos a la vez. Cuando terminaron, entró otro agente, y luego otro y por último una pareja más. Con todos ellos colaboré o habría mejor que decir que a todos ellos… me los follé, pues era yo la que en la mayoría de las ocasiones me movía y me metía sus pollas allí donde me lo pidiera el cuerpo y mis necesidades.

Después de esto y como a los tres cuartos de hora de la última follada, pasó un gordo y apestoso moro con cara de cerdo vestido con unos pantalones marrones y una camisa de manga corta de color verde hospital y, sin decir absolutamente nada, comenzó apresuradamente a bajarse los pantalones. Imaginando que el personaje quería también follarme me abrí de piernas en el suelo ofreciéndome sensualmente a él. Para mi sorpresa, comenzó a orinar encima mío apuntando lo mejor que pudo sobre mi coño, mis tetas y mi rostro. Fue humillante. Depravado, bajo… y aún así… ¡cielo santo! ¡Aún así!.. me ofrecía a él abriéndome los labios de la vagina con ambas manos, ofreciendo mi dilatado culo e incluso ofreciéndole la boca mientras se aliviaba en su meada. La orina del gordo y sudoroso hombre invadía mis receptivos agujeros explorando y derramándose de estos cuando estaban completamente llenos del deshecho líquido. No era yo… no era yo… eso era imposible.

Después de esto, pasaron cerca de 7 horas en las que estuve dormida la mayor parte de ellas en el centro de la sala. Me despertó el ruido de la puerta metálica y la parrafada gangosa de otro agente que traía una bandeja con comida y bebida. Era un moro enorme, con la tez muy morena y completamente picada de marcas de viruela. Cogí la bandeja rápidamente y me dirigí gateando con la bandeja y el agua al rincón de la ducha. Mientras devoraba la comida, el policía se reía y paseaba observándome y diciendo cosas en su inteligible idioma. El tío seguía hablando sin parar dirigiéndose a mí mientras yo trataba con las manos de comer tan rápido como podía el arroz blanco que me había traído. El moro subió de tono su parrafada y enfadado ante la ignorancia que yo le demostraba hacia su persona le dio una patada a la bandeja lanzando y esparciendo la comida hacia el otro rincón opuesto de la sala. Me cogió del pelo y con muy malos modos me obligó haciéndome daño a lamerle las botas. El tío no paraba de reírse mostrando unos amarillos y desiguales caninos similares a los de un lobo.

Poco más tarde, aparecieron dos agentes con una pastilla de jabón. La arrojaron al centro de la sala y, acto seguido, comenzaron a lanzarme potentes chorros de agua con una manguera de alta presión. Comencé a querer frotarme con la pastilla de jabón que no podía alcanzar porque la fuerza del agua me impedía llegar a ella. Entre gritos y risas depravadas de los policías ante mi insistencia por querer alcanzar y usar la pastilla de jabón se apiadaron un poco de mi cómica necedad y bajaron la potencia del agua que manaba por la boca de la manguera y pude comenzar a frotarme y lavarme convenientemente mientras ellos daban vueltas alrededor de la sala con la manga de agua observando cómo me aseaba. De repente el que no portaba la manga comenzó a decirme algo en su idioma que no pude entender señalando unos restos de espuma que permanecían adheridos a mis escasos y perfilados vellos púbicos. Su compañero comenzó a reírse como consecuencia de la ocurrencia de su colega mientras mis manos continuaban presurosas su higiénica labor de frotamiento sobre mis pechos y mis caderas. El ocurrente agente me agarró por detrás del cuello y retorciéndome ligeramente un brazo me obligó a sentarme en el suelo. Sentí cómo las cachas de mi culo resbalaban sutilmente cuando entraron en contacto con la superficie jabonosa que las anegaba, al tiempo que el porteador de la manguera me daba pequeños golpecitos en los tobillos para que abriera las piernas. La apertura de estas se vieron rápidamente acompañadas de la involuntaria separación de los labios de mi coño, que abierto y rojo como una granada madura, permanecía tan excitado como cuando en él se había derramado la sobredosis del malévolo preparado, mostrando el inicio de mi franqueable y receptiva cueva. De la cadenita del piercing se precipitaban jabonosas gotitas de agua que se deslizaban por la apertura de mi culo escurridizo hasta unirse en el suelo con el charco que me rodeaba. El moro de la espalda se puso en uno de mis lados comenzando una incomprensible perorata señalando la pastilla de jabón y el expuesto y semiabierto coño. Comprendí que lo que pretendían es que me lavara este a conciencia y comencé a pasarme la pastilla jabonosa por toda la superficie de mi vulva. Mi excitación era tal, que los labios que lo envolvían parcialmente reaccionaron separándose aún más y mostrando claramente el insidioso agujero de placer y corrupción que había minado mi personalidad convirtiéndome en una puta libidinosa. Pronto dos de mis dedos desaparecieron en las profundidades de mi caverna, engullidos por el fuego que me arrebataba iniciando una masturbación que fue acompañada de ligeros pellizcos de mi otra mano sobre el inflamado y erecto clítoris que, irremediable, había abandonado casi permanentemente su capuchón protector. Mi lubricación natural era acompañada por la cuantiosa y tupida espuma que la pastilla de jabón y mis rítmicos frotamientos habían producido haciendo que mis dedos se deslizaran suaves y maleables sobre las elásticas paredes de mi canal del placer, cuando en un momento en que, abandonada a la paja que me estaba proporcionando y ajena a los dos hombres que me contemplaban, desocupé mi coño para lamerme los dedos que lo habían ocupado para probar las mieles de mi intimidad. En esto estaba centrándome, ensimismada y con los ojos cerrados, cuando sentí una extraña penetración en mi desocupado coño que lo invadía y avanzaba, inexorable, hacia su más profundo interior. Abrí los ojos y levanté levemente la cabeza para contemplar, con cierto pánico pero a la vez excitada como una perra, cómo los moros había apagado el flujo de agua de la manguera para meterme esta en la vagina e iniciar un salvaje movimiento de bombeo sobre mi expuesto sexo. Lejos de producirme dolor, la lanceta de la manguera me producía un gran placer en sustitución de los dedos que lo habían abandonado y comencé a mover el culo y las caderas facilitando la follada que con el alargado objeto me estaban dando los agentes y justo cuando inicie una nueva secuencia de encadenados y frenéticos orgasmos volvieron a activar el flujo de agua haciéndome con ella una salvaje y bestial lavativa vaginal mientras continuaba derramándome en el paroxismo del placer. Poco después, hicieron lo mismo con mi desocupado agujero posterior llevándome a una nueva oleada de orgasmos que me dejaron desmadejada sobre el mojado suelo del receptáculo.

Habrían pasado cerca de 4 horas cuando el moro gordo de la camisa verde hospital volvió a entrar en la habitación-ducha. Yo me encontraba en un rincón de la sala cuando este cogiéndome del brazo me llevó de nuevo a la sala de interrogatorios de la mesa y las dos sillas. Me quedé helada cuando en ella vi a 16 tíos completamente en pelotas distribuidos a lo largo de las cuatro paredes de la sala. El gordo meón, en un limitado y rústico castellano me informó que me dejarían libre sin cargos si colaboraba y hacía lo que ellos me pidieran. En aquellos momentos no me quedaba duda alguna de que lo que pretendían era follarme todos a la vez y dejarles satisfechos y sin sueños húmedos, antes de mi partida, durante al menos un par de semanitas. Me quedé de piedra cuando la puerta de la sala fue abierta por un agente que al contrario de los demás iba completamente uniformado portando una voluminosa, arcaica y vetusta cámara de vídeo Betamax con la que grabarían todos y cada una de las folladas que les proporcionaría a los depravados agentes de la autoridad pública. Sentía cómo mi cuerpo comenzaba a reaccionar ante lo que me estaba esperando realizar a cambio de mi libertad y, cómo de inmediato, me vi avanzando hacia el primer grupo de ellos diciéndoles a la vez que me tocaba las tetas: "os voy a follar a todos como antes hembra alguna os lo haya hecho"...

Los 16 tíos masajeaban sus pollas ante la contemplación de mi cuerpo desnudo. Un cuerpo de hembra en celo, sexualmente excitado y dispuesto a satisfacerlos a todos.

En el centro de la sala, al lado de la mesa con las dos sillas, miré a todos por turnos, pasando alrededor de las paredes de la habitación y deteniéndome unos breves instantes en cada uno de ellos y en cada una de las pollas que iba dejar totalmente secas y exhaustas. Notaba como mi ser volvía una vez más a pedirme sexo y como mi coño latía de excitación contenida destilando continuas y abundantes cantidades de sedosas secreciones.

Me llevé la mano al clítoris y noté cómo este estaba ya totalmente fuera de cualquier protección que pudieran brindarle mis labios menores los cuales se encontraban abiertos y resbalosos por la constante excitación. Noté que estaba duro e inflamado, completamente excitado y enardecido y sentí cómo éste con tan sólo el mínimo roce de mi dedo medio sobre su expuesta superficie desencadenaba pequeños e involuntarios movimientos de mis paredes vaginales en una búsqueda por atrapar una polla a la que exprimir su jugo.

Mi culo pedía ser colmado. Saciado. Follado hasta reventar. Lo notaba expectante, preparado y ansioso por albergar en mis entrañas las pollas que le eran mostradas.

Mis pezones se encontraban completamente erizados, rígidos y duros como rocas. Las sonrosadas areolas que los envolvían se encontraban en un grado de excitación tal que parecieran que hubieran alcanzado el doble de su tamaño normal.

Toda mi piel, todos los poros de mi piel percibían el más mínimo estímulo, el más mínimo roce, la más leve caricia y lo traducían como el más y mejor experto tocamiento que incluso el más inexperimentado y patoso amante pudiera realizar.

Mi respiración se estaba acelerando por segundos, haciendo que mis pechos se elevaran y se mostraran aún más provocativos y sugerentes de lo que ya eran de por sí.

Y por mi cerebro se me cruzó una idea loca e inconsciente, maquinal y casi diría que involuntaria. Una idea que en frío hubiera rechazado de pleno y que sin embargo iba a realizar. Un pensamiento que quizás en mi fuero más interno hubiera ya decidido en cuanto vi todas aquellas pollas a mi disposición. Me encontraba totalmente trastornada, enajenada y llevada a un vértice de depravación tal que para nada me importaban las consecuencias que pudiera tener la petición que iba hacerles, cuando llegara el momento oportuno, a los agentes...

Sin duda alguna la sobredosis del preparado que utilizaba "El Profesor" para la elaboración de sus óvulos me había cambiado de forma radical. Me había moldeado y formado de tal forma que ahora tan sólo vivía por y para el sexo. Me había convertido en una adicta sexual, en una perfecta esclava no de un único amo sino del sexo como tal y poco me importaba con quién iba a tener mis indispensables raciones diarias, cada vez más apremiantes, de placer. Y fue en ese estado pseudo – cataléptico cuando fui consciente de que también era, en cierta forma, adicta al jodido preparado y de que poco me importaban las consecuencias de suministrarme más del mismo y de que, en realidad, me importaba un carajo que me liberaran o no y lo único que me importaba verdaderamente era follar y follarles hasta reventar sus pollas. Y fueron todas aquellas revelaciones, las que motivaron que cuando llegara el momento oportuno, les pidiera a los guardias que me preñaran y que hicieran conmigo lo que les viniera en gana...

Algunos de ellos y sin perder tiempo alguno, se masturbaban, con sus bocas entreabiertas y con la vista perdida en la contemplación de los pesados pechos que iban a disfrutar. Otros sonreían, seguros de sí mismos, de su poderío y de su potencia sexual, convencidos de que sus rígidas y férreas vergas me someterían y acabarían por hacer que les suplicase que me dejaran descansar, incapaz de poder dar satisfacción a su varonil resistencia.

Mi cuerpo era objeto de las libidinosas y lascivas miradas de los guardias, mientras pasaba por cada uno de ellos acompañada siempre a menos de un metro del guardia que portaba la mastodóntica cámara Betamax y que permanecía completamente vestido y pertrechado con la porra, canana de balas, el revólver y los grilletes. Mientras tanto, yo me concentraba en el resto de guardias que, desnudos, permanecían sin moverse en las paredes del habitáculo. Le propinaba a uno un beso lleno de deseo, a otro un breve masajeo en su inflamada y enardecida polla, a un tercero le daba a probar mis inhiestos y tiesos pezones aproximando su cabeza a los dos cántaros de sedosa y tersa piel que se le ofrecían.

A un cuarto, le identifiqué de inmediato como aquel que me había humillado tirándome la comida y burlándose de mi, le dediqué una especial nota de presentación a la sesión de sexo que se iba a iniciar en breve y me aproximé a su cuerpo tanto que mis firmes pechos se aplastaron contra su peludo torso de macho y abriendo ligeramente las piernas y poniéndome de puntillas, logré colocar su polla, sin más, en mi encharcada y mojada vulva. Sin querer penetrarme, comencé a moverme lentamente hacia delante y hacia atrás haciendo que los labios vaginales envolvieran su virilidad y la dejaran completamente mojada de mis flujos. Mi mente estaba cargada de impúdicos y sucios pensamientos lujuriosos mientras seguía moviéndome haciendo que el guardia perdiera la compostura y completamente nervioso cogiera mi culo con ambas manos para querer levantarme los escasos dos centímetros que permitieran la penetración de su polla en mi franqueable y húmeda vagina. Rápida, logré zafarme de una de sus manos impidiéndole tener el apoyo necesario para poder levantarme lo suficiente y que lograra éste su objetivo. Mientras tanto, yo continuaba moviéndome rítmicamente sobre su tronco sin que su casi reventona polla pudiera penetrarme, buscando el masajeo y frotamiento de ésta directamente sobre mi clítoris y haciendo que alcanzara el primer orgasmo de la sesión mientras él, incontinente, se corría en espasmódicas convulsiones sin haber podido catar mi sedoso receptáculo. Chorretones de blanco y níveo esperma se precipitaban al suelo de la sala a través del hueco que dejaban mis piernas abiertas depositando alguna pequeña muestra de su corrida en el agujero de mi culo mientras yo continuaba con mis vaivenes y traqueteos sobre su cada vez, menguada y disminuida polla a consecuencia de la fogosa e incontinente eyaculación.

El resto de guardias irrumpieron en sonoras y socarronas carcajadas ante lo acontecido, al tiempo que me separaba del abrazo del "Precoz". Su cara era la manifestación de la rabia contenida. Los nudillos de las manos se le ponían casi blancos de la fuerza que ejercía en sus puños cerrados mientras su nuez bajaba y subía sin control alguno por su garganta. Sin duda alguna, me había granjeado un enemigo. Un guardia que en cuanto me distrajera trataría de hacérmelas pagar todas juntas la ofensa que le había hecho con no permitirle la entrada en mi sexo. Pero mis planes eran otros y mis propósitos con él iban a ser muy concretos y definidos. Iba a ser mi víctima. Un martirizado y atormentado pelele. Un mequetrefe y títere payaso de mis propios devaneos y caprichos en el terreno en que era la reina: el sexual.

A los guardias que quedaban les dediqué pequeños y ligeros toques en sus penes, en sus pechos y en las cachas de sus oliváceos y peludos culos. Mi excitación y las ganas de follarme iban subiendo de tono por segundos y por cada uno de los pequeños toques que les iba dedicando a cada uno de ellos. De esta forma, llegué al último de los dieciséis comenzando una nueva ronda desde el número uno. Decidí que por cada una de las rondas iría subiendo el grado y el valor de mi dedicación sobre cada uno de ellos, a excepción de "El Precoz" al que trataría que se corriera sin poder catar realmente la hembra que tenía a su alcance. Mi objetivo era putearle, era hacerle pasar ante sus compañeros como un mierda por la humillación que me había proporcionado en la ducha pocas horas antes.

Masajeándome las tetas y poniendo, a bien seguro cara de puta salida, me dirigí de nuevo hacia el primero. Comencé a besarle como si me fuera la vida en el empeño para, acto seguido, ponerme de rodillas para comenzar a hacerle una de mis experimentadas mamadas. Cogí su pene con una de mis manos levantando este hacia arriba para darme fácil acceso a los huevos que, enormes y peludos, le colgaban para poder chuparlos y lamerlos convenientemente. Pasaba la lengua por cada uno de ellos al tiempo que masajeaba la polla que se me ofrecía, me metía uno de ellos completamente en la boca para, acto seguido y sin dilación alguna, tragarme por entero su lanza sexual. El tipo de la cámara Betamax se acercaba hasta tal punto con el objetivo que si me sacaba en el momento oportuno la polla de la boca cuando el guardia comenzara a correrase salpicaría el visor de la vetusta videocámara sin duda alguna. Y fue lo que me propuse hacer. Comencé a follar al moro oralmente, metiéndome su instrumento hasta las mismísimas amígdalas para sacármela por entero de nuevo a excepción de su cabeza a la que dedicaba un par de segundos de intensa y concentrada succión para inmediatamente después volvérmela a clavar hasta el interior de mi glotona garganta mientras le acariciaba la bolsa que contenían sus huevos repletos de leche. Repetí la misma operación ocho o nueve veces más antes de sacármela para poder admirar la polla completamente bañada en mi saliva y lamer como una perrita todo el tronco de la moruna verga. Después, me concentré durante apenas 10 o 15 segundos en el capullo, succionándolo, besándolo y lamiendo con la punta de mi lengüita el frenillo y el ojo del glande para poco después volvérmela a comer en toda su totalidad iniciando de nuevo el ciclo de la mamada proporcionada.

Notaba cómo en cuclillas me palpitaba el coño y cómo éste destilaba sus sedosos y resbaladizos fluidos a lo largo de todas las paredes de la vagina hasta acumularse en rutilantes gotitas en la entrada de mi cueva de placer. La danzarina cadenita del piercing hacía las veces de canal o guía de éstas hasta precipitarse hasta el suelo en un pequeño y delator charquito de mi excitación.

El tío de la cámara, dándose cuenta de todo esto no pudo por menos que tirar hacia uno de los lados de la cadenita del piercing, abriéndome más la vulva con este acto, a la vez que continuaba grabando la poderosa felación que estaba proporcionando a su compañero. En tres o cuatro minutos más, noté cómo el moro comenzaba a contraer los músculos periniales, símbolo inequívoco de la inminente corrida. Sin dilación alguna, me saqué la verga de la boca y masturbando enérgicamente la polla completamente ensalivada, la dirigí en rápida sucesión hacia el tipo de la cámara. Los chorros de esperma fueron briosos y potentes pero con escasa puntería, pues dieron de pleno al portador de la cámara y no a esta. El tío se puso farruco y chulón dejando momentáneamente el trabajo de cameraman para limpiarse mientras sus compañeros se reían de la situación.

El moro, ultrajado en su hombría, me cogió de un brazo retorciéndomelo y haciendo que cayera al suelo de costado y levantando su puño se dispuso a pegarme repetidamente con él en un intento de lavar su honra. Por suerte sus propios compañeros le detuvieron y no pasó la cosa de un par de gritos y miradas cargadas de odio y reproche. Otro enemigo me acababa de granjear, mas lejos de ver el supuesto peligro que esto pudiera ocasionarme más tarde no se me ocurrió otra cosa que coquetear y enardecer a éste más de lo que ya estaba y comencé a acariciar sus botas, pantorrillas y muslos con mi pie desnudo al tiempo que me tocaba mi chorreante coño con una de mis manos y me pasaba glotonamente la lengua por mis ansiosos e impúdicos labios. El agente no sabía en realidad cómo reaccionar ante mi actitud, mirando en rápida sucesión a cada uno de sus sonrientes y sarcásticos camaradas. Mi pie alcanzó el centro de su virilidad encontrándola completamente erecta e inflamada...

¡Nihil! Eres muy puta rubita europea, muy nihil. ¡Guarra!

¿Te gusta? –dije yo continuando con mis caricias- veo que conoces mi idioma..., se que te gusta... siii... lo se... lo siento... mmmmmnnn...

¡Nooo... noo no sigas! –dijo alarmado sin entender yo el porqué de su alarma- ¡Nihil no sigas!

¿Y porqué no? – dije metiéndome un par de dedos en mi vagina iniciando una de mis pajas y retorciéndome ligeramente uno de mis pezones- Mmmmnn ¿No te gusta? Mmmnn yo creo que sí... lo noto... aaahh ven mira fóllame delante de tu compañeros estoy muy mojada ¿lo ves?

Nooo... noo ooooohhh ¡¡Salam peid jalal!! Aaaaaaaaahhhhhhhhhh

Jajajajajaja ¡vaya! ¡Otro precoz tenemos en la fiesta! –dije notando la humedad en sus pantalones y las espasmódicas y repetidas convulsiones de la corrida- Como todos seáis así no me va a costar nada el dejaros secos.

Todos los compañeros se comenzaron a mofar del cameraman a excepción de "El Precoz" que continuaba serio y reservado, mirándome con marcado resentimiento y animosidad. Ajena al peligro que pudieran suponerme "Los Precoces" continué con las felaciones sobre cada uno de los restantes agentes que quedaban comiéndoles las pollas dos en dos o de tres en tres a veces.

Los dos precoces salieron de la habitación con evidentes muestras de resentimiento, nada querían ya conmigo y yo de momento, me había quedado sin juguetes con los que jugar, al fin y al cabo, quedaban aún los verdaderos machos.

Pasé más de una hora comiendo los rabos de los guardias, haciéndoles perder la compostura y corriéndose sin remedio con mi glotona e insaciable boca. Disfrutaba comiéndoles sus duros y rígidos miembros, me entretenía y recreaba en sus colgantes y repletos huevos de semental sintiéndome dichosa ante cada una de las potentes y vigorosas descargas que sus pistolas de placer me brindaban sobre mis pesados y perfectos pechos y me sentía realizada y consagrada como hembra ante cada una de las corridas que aquellos machos me proporcionaban en el interior de mi garganta. Por cada instante que pasaba, por cada segundo vivido en aquella situación, me iba sintiendo puta, muy puta. Y ello me gustaba, me encantaba y me satisfacía. Los óvulos habían hecho de mí una ninfómana, una desvergonzada e insolente hembra en una búsqueda casi constante del placer y la lujuria. Me habían convertido en la más depravada, perfecta y viciosa puta que hubiera existido jamás en la faz de la Tierra. Era "La Puta" y en aquellos momentos la puta necesitaba tapar urgentemente sus otros agujeros. De esta forma y en aquel estado de excitación cogí a uno de los moros y obligándole a tumbarse en el losado me clavé toda su virilidad en mi necesitado y hasta entonces vacío coño. Mis movimientos eran frenéticos y exacerbados. Me clavaba toda su virilidad en mi ansiosa cueva para sacármela casi totalmente un segundo después hasta caer de nuevo a lo largo de su maravilloso tronco al siguiente. Mis pechos saltaban locos hacia arriba y hacia abajo en una comparsa perfecta de mis delirantes vaivenes. Alternaba mis metidas con rápidos y vigorosos movimientos circulares de mis caderas cuando sentía toda su maravilla en el interior del guante que lo atrapaba al tiempo que me pellizcaba mis enardecidos e inflamados pezones y masajeaba vigorosamente las tetas que a gritos pedían también ser tratadas como se merecían. Sentí cómo de repente el guardia tensaba su cuerpo y con fuerza me cogía con ambas manos las caderas que lo estaban ordeñando...

Nooo –dije presionando mi pubis fuertemente sobre su mástil, echándome sobre su peludo y sudoroso pecho desnudo- Nooo nooo te corras aún oooohh es.. espera pu... ¿puedes esperar no? ¡Joder! -dije observando su cara de no entender ni papa de lo que pretendía- ¿no me entiendes no? ¡Tu! ¡Ven aquí! ¡Tápame el culo, venga tápame el culo! – dije al moro más cercano ofreciéndole y abriéndome con las manos el agujero posterior-

El moro enseguida comprendió que mis intenciones eran follármelos a todos por parejas en un constante y continuado sándwich de placer sin fin. De un certero y rápido meneo clavó su ensalivada y tiesa polla en el culo que se le ofrecía comenzando una rápida y vertiginosa cadencia en sus metidas sobre las entrañas que, con placer y glotonería, lo albergaban. Sentía cómo las dos inflamadas pollas casi se tocaban y acariciaban una con otra en un sincronizado y ensayado movimiento de bombeo sobre la hembra que follaban cuando al cabo tan sólo de 20 segundos después sentí cómo el moro que me follaba el coño se contorsionaba y lanzaba una potente desgarga de leche en el interior de mi vagina. Esta rápidamente fue taponada por otro guardia que, ávido y paciente, aguardaba su turno para follar a la hembra que deseaba.

De esta forma y cambiando de poses y posturas, fueron todos y cada uno de ellos ocupando los agujeros que más les complacían, en un claro disfrute y goce de la hermosa y exuberante fémina que tenían a su entera disposición. Mis orgasmos se continuaban, uno detrás de otro, en rápidas y sucesivas oleadas de éxtasis sexual.

Pasó cerca de dos horas cuando todos ellos, y por dos veces cada uno, vaciaron sus huevos en el agujero que le viniera en gana. En aquel momento me sentí realmente cansada y agotada. Las piernas me temblaban y poco más o menos me sostenían. A pesar de todo ello, aún no había cumplido con el pensamiento que, unas horas antes, había resuelto realizar. Me sentía sucia y llena de leche de macho. El semen de mi cuerpo se resecaba y extendía a lo lago de mi boca, de mi cuello, de mis pechos, de mis caderas. De mi coño y de mi culo salían blanquecinos chorros y espumarajos de licuado y disuelto esperma. Me sentía llena de leche de macho, pero aún no lo suficiente y fue el momento en que propuse a todos la petición, y casi súplica, que unas horas antes tenía en mente realizar...

¿Os ha gustado cómo os he follado? -dije recogiendo un poco de esperma alojado en el ombligo y llevándomelo a la boca para probarlo- Mmmnnn ¡qué rico!... Sí os ha gustado, pero aún quiero más. Quiero seguir follando y deseo que todos os corráis en mi coño y me preñéis como una puta. Quiero absolutamente toda vuestra leche en mi coño. Pero antes quiero que me traigáis los óvulos. Los necesito, necesito llevármelos.

El tipo gordo, "El Meón", que era el único que sabía algo de español, abrió los ojos desmesuradamente al principio para comenzar una sonora carcajada seguida por todos los demás cuando les tradujo a estos mi petición. Dos de ellos, los mismos que anteriormente se habían también encargado de mi limpieza, me volvieron a llevar a la sala de duchas iniciando una nueva limpieza "a fondo" de toda mi persona. Una vez más sentí la lanceta de la manguera follarme la vagina aunque esta vez, fui yo misma la que movía la misma en mi interior, para asombro y deleite de los dos guardias desnudos que me observaban. Sus pollas fueron ganando fuerza y dureza al ver cómo yo misma disfrutaba de la rigidez broncínea de la manguera y justo cuando iba a comerles las pollas pasó "El Meón" a la habitación, esta vez vestido y acompañado de otro guardia, al que ya había también usado antes, portando una bandeja con comida. Pollo, patatas fritas, ensalada y una botella de medio litro de vino, cosa realmente rara para los musulmanes. Me di cuenta en aquel momento que a penas había comido y comencé a devorar lo que me habían traído con hambre atrasada.

Al cabo de la hora regresaron "Los Limpiadores", vestidos esta vez. Con señas me indicaron que les acompañara. Les seguí hasta la habitación de la mesa metálica y las dos sillas. Estaba vacía, vacía de machos. No había ningún guardia para poder cubrirme. Defraudada, pensé que habían desechado mi petición, sin embargo..., ¡encima de la mesa había una bacineta con las 14 pelotas restantes del preparado! Parecía que habían aceptado mi petición, mas, allí sólo estaban aguardándome los dos "Limpiadores".

Uno de "los limpiadores" me señaló la metálica escudilla llena parcialmente de las pelotas que contenían el preparado de "El Profesor". En cierta forma, era adicta al maldito preparado y quería sentir, al menos, cerca de mí, una muestra de su malévolo y pervertido poder...

Sin mayores preámbulos me senté encima de la mesa. Subí mis rodillas apoyando las desnudas plantas de los pies en la mesa blanca metálica y separé al máximo mis piernas. Con esta postura pareciera que estuviera a punto de saltar, al igual que una rana, hacia otro de los nenúfares de su charca. Los labios de la vulva, por la postura adoptada y por el grado casi permanente de cachondez que mantenía, se abrieron como los pétalos de una flor, mostrando el comienzo de mi insaciable e insatisfecha cueva de placer, brillantes y permanentemente lubricados. Los dos guardias se miraron y, tragando saliva, intercambiaron miradas de complicidad y de renovada lujuria.

Alargué mi mano y cogí una de las pelotas que, bastantes horas antes, había llevado en mi cuerpo para pasarlas por la frontera. Con otra de mis manos separé aún más mis dilatados labios mayores para facilitar la introducción de uno de los super-óvulos. Pasé su delicada y transparente piel sobre los excitados pliegues de mi vulva, hacia arriba y hacia debajo de esta como queriendo dar la bienvenida a alguien que formara parte inherente e inseparable de ella misma y haciendo una levísima presión hacia el interior se coló rápidamente en las oquedades de mi vagina, engulléndolo y desapareciendo este completamente de la vista de los dos "limpiadores".

Manteniendo la posición, desvié la vista hacia la escudilla metálica para coger otra de las pelotas. Quería sentir sólo su proximidad, su inquebrantable dominio... cuando de improviso, sentí una profunda y rápida penetración en mi abierto coño. Uno de los "limpiadores", en su línea por follarme con los objetos que más a mano pudieran tener, me había metido profundamente una larga, gruesa y negra porra que, hasta poco antes, había estado sujeta a su cinturón. Sentí cómo rápidamente la bola era empujada hasta la mismísima matriz de mi sexo para ser aplastada a continuación por la potente y dura punta de la porra introducida sobre mi misma matriz. La salvaje e inesperada intrusión de la porra en mi sexo hizo que instintivamente hiciera el intento de cerrar las piernas, sin embargo, ya era tarde y mi vagina, dolorida por la brutal arremetida, era irremediablemente ocupada por el intruso inanimado. El otro "limpiador", con la agilidad y la premura del rayo, al ver que me doblaba y que cerraba las piernas dispuesta a bajarme de la mesa me asió de la pantorrilla de una de mis piernas obligándome a abrirme de nuevo para facilitar la penetración de la porra. Mientras tanto, el otro "limpiador" iniciaba un movimiento circular con la porra, como si quisiera descorchar una botella. En este caso, la botella era yo, pues el líquido continente en la pelota se precipitó raudamente hacia el exterior de la "botella descorchada" bañando de paso, una vez más, las paredes vaginales de mi hambriento y deseoso coño. La porra se mostró rápidamente cubierta de una fina película del brillante y oleoso líquido del preparado que contenía la pelota en casi toda su superficie. En tanto que el guardia continuaba con su labor de "descorchamiento vaginal" el otro se ocupaba de mantener bien alta y bien abierta, la pierna que, con innecesaria fuerza, me cogía. Y digo innecesaria, porque tan sólo a los 30 segundos después de esto me vi yo misma sorprendida, por propia y casi involuntaria iniciativa, subiendo de nuevo la planta del pie que mantenía libre a la mesa, abriéndome de piernas aún más y facilitando de esta forma el "descorche" de mi persona...

Oooooohh jooodeeerr – le dije al moro "descorchador" mirándole a la cara en el momento en que alzaba la pierna – mmmnn de... deja de girar ya la porrita y fólleme duro con ella cabrón... oooooooohmmmnn nnoooooooo... bom... bombéame coño...ooooooohhh... ¡Fóllame duro!

Jejejejejeje la mielajl al tivier nihil!!! Jajajajajaja – dijo el que me mantenía abierta y en alto la otra pierna-

Jajajajajaja al tivier nihil!!! –dijo el "descorchador" girando esta vez la porra hacia fuera de mi intimidad desocupando mi tierna y ya lubricadísima vagina- Al tivier nihil jalal paral yailejah!!!

¡¡¡Nooooooooo!!! –dije queriendo sujetar la porra con la mano para que me follara con ella- ¡no me la saques joder!

¡Plof! –sonó la "vagina descorchada"-

¡Mierda! ¡Cabrón moro hijo puta! –le dije- ¡Fóllame con lo que te de la gana pero no me dejes así joder!

¡Nihil! Tiannaral sijil tuak miriah fenne i tuak sarielj –dijo señalando el resto de las bolas con la porra parcialmente embadurnada con la pelota que acaba de reventar-

Estaba claro que la intención de los guardias era el darme los super-óvulos, pero no para que me los llevara conmigo de regreso sino para ser objeto de recipiente de una masiva y salvaje sobredosis del preparado. Nunca antes, en ninguna otra ocasión, había sido objeto de semejante administración de producto activo. Resignada, pero al mismo tiempo temblorosa pues podría el tío usar la porra conmigo de otra forma bien distinta, no tuve más remedio que coger otra pelota llena a rebosar de la sustancia base del preparado de "El Profesor" y llevar esta hacia la entrada de mi expectante gruta. Empuje ligeramente la bola hacia el interior con dos de mis dedos, desapareciendo por completo en mi oquedad...

¡Tiannaral sijil tuak miriah fenne i tuak sarielj! -dijo de nuevo el moro señalando alternativamente con la porra las bolas y mi coño abierto- ¡Tiannaral sijil nihil!

Yo... mira si queréis me folláis o haced conmigo lo que queráis pe...pero por favor no creo que sea necesario el... –protesté sin mucho convencimiento-

¡Tiannaral! –repitió alzando la mano para arrearme una bofetada-

¡No! ¡no me pegues! ¡No es necesario, no es necesario! –grité cogiendo otra bola e introduciéndola a continuación en mi vagina-

¡Miriah! – volvió a decir esta vez sonriendo al tiempo que su compañero dejaba mi pierna y se situaba justo detrás de mí-

¿¡Más!?... Dios mío... ¿Qué pretenderéis hacer después conmigo?... –dije cogiendo otra rebosante pelota entrando casi en pánico por las consecuencias que pudiera ocasionarme el hecho de una nueva absorción masiva de óvulos- Yo... só... sólo pretendía llevar esto a su puto dueño... yo...

En ese momento sentí cómo el moro que se había situado detrás de mí me cogía la vulva con ambas manos separando en extremo los labios vaginales al tiempo que con sus codos me tiraba hacia atrás de las rodillas abriéndome las piernas en un ángulo de 180º. Mi gruta quedó de esta forma estirada y totalmente franqueable. Sentí cómo la pelota del preparado, por su propia inercia e iniciativa, se desplazaba hacia interior de mi sexo y cómo la entrada de este mostraba a las claras el agujero caliente, lubricado y sedoso del canal que lo seguía. El moro de delante no pudo resistir la dulce y depravada postura de la hembra que se le ofrecía y agachándose comenzó a comerme con furia el coño. La pelota de preparado se me cayó rodando de la mano y el moro, enmorrado en mi conejo, no pudo por menos que estirar el brazo para hacerse dueño de esta. Haciendo una breve pausa en su labor lamedora, el moro "enmorraó" me insertó cómodamente la pérfida esfera en mi cueva que, receptiva, la engulló rápidamente.

Y de esta forma, y sin cambiar de técnica ni de postura, el moro lamedor, con la ayuda de su colega, logró insertarme hasta seis bolas más entre los jadeos y espasmos de placer que, incontroladamente, ya me estaban sobreviniendo. De forma sucesiva tomó una vez más la porra en sus manos y comenzó a presionar con esta en mi abierta grieta. Los super-óvulos fueron uno tras otro, y sin demasiada resistencia, cediendo y bañando una vez más el sedoso canal que los albergaban. Mis jadeos se convirtieron en gritos y los gritos en alaridos cuando el moro masturbatorio comenzó y mantuvo el movimiento de bombeo que estaba deseando desde un principio. Mis orgasmos se sucedían y encadenaban uno detrás de otro en rápidas e interminables oleadas de placer.

Al rato, y después de haber tenido yo varios orgasmos, los dos moros intercambiaron posiciones obligándome esta vez a adoptar la postura del perrito encima de la mesa y proseguir con la inserción del resto de las pelotas que aún quedaban en la escudilla, salvo que esta vez, mi expuesto culo, también se llevó su respectiva dosis de preparado y de porra.

Al cabo de los 20 minutos y tras haberme obligado a limpiar con la boca la porra que me había follado, los dos "limpiadores" se marcharon de la habitación, dejándome tirada en la metálica mesa y experimentando aún constantes, pequeños e incontrolables orgasmos. Mi organismo había absorbido una nueva, malévola y masiva dosis de la sustancia con la que "El Profesor" preparaba los óvulos de emputecimiento...

Mi cuerpo, insaciable, pedía más y más sexo y las ganas de sentirme más puta fueron acrecentándose a medida que fueron pasando los segundos. La sustancia estaba haciendo otra vez de las suyas aumentando mi libido hasta límites insospechados. De improviso, la puerta de la sala se abrió de repente dando entrada a "El Meón" seguido del resto de los guardias. A la mayor parte de ellos los conocía, otros seis o siete, unidos recientemente al grupo, eran desconocidos aún para mí. Todos y cada uno de ellos iban tomando posiciones alrededor de la mesa al tiempo que sonreían maliciosamente y se tocaban por encima de los pantalones sus pollas y los huevos repletos de leche para la puta. Sin duda habían aceptado de buen grado el volver a follarme y la idea de querer dejarme preñar sin duda les había gustado pues más guardias habían acudido a la cita con la puta, o sea, yo...

Así que tur querer ser partera de nosotros ¿no? –dijo "El Meón" en español macarrónico- ¡Vamoste a llenar bien de leche nihil!

¡Pues comenzad y folladme! –dije completamente salida y resuelta en mi decisión- ¡Folladme cómo queráis y gustéis pero correos todos en mi coño! ¡Quiero que me preñeis!

Ante esto me tumbé en la mesa y alcé las rodillas hacia mis tetas dejando franca, libre y receptiva la entrada a mi vagina. Los guardias uno a uno fueron follándome una vez más por el agujero que más les convenían y gustaban pero curiosamente ninguno de ellos se corría en mi vagina sino en el interior de una botella de leche con un gran embudo situado en una de las sillas. Por la sala iban entrando y saliendo tíos nuevos, diferentes a los guardias, los cuales, situados en la entrada de la puerta iban cobrando una tarifa por follarse a la guarra. Desesperada, veía cómo entraban tíos viejos desdentados, jóvenes altos, delgados y de piel enjuta, que previamente de sobarme y follar el agujero que querían se corrían rápidamente en el interior de la botella de leche cuando lo que yo deseaba y había pedido era que se corrieran en mi coño. Más de 50 tíos pasaron por mí cuando al cabo de un tiempo, el cual no podría definir cuánto, y tras haber experimentado decenas de orgasmos la botella estaba prácticamente llena, presentando un poco menos de la su capacidad total. Mi coño era un insaciable e incontrolable canal de placer y lujuria y al margen de mostrarse más que colmado y satisfecho me pedía más y más de lo que aquellos machos me estaban dando. Mi culo estaba completamente dilatado y mis tetas doloridas de tanto ser sobadas y mordidas y a pesar de todo, continuaba deseando más y más...

¡Sois todos unos babosos! ¡Me folláis y ninguno cumple con lo pactado! ¿Qué es lo que pretendéis? ¿Meterme toda esa crema acumulada en la botella? ¡Con eso no me vais a preñar!

Jajajajajaja ¡No pretenderas que jodernos coño de nihil en guarro no? Jajajajajaja ¡Nihil! Eso es todo para ti... ¡Ibrahim salal tiannaral miriah in nihil! – dijo "El Meón" dando instrucciones a los que allí se encontraban-

Dos de ellos me cogieron de los brazos y echándolos hacia atrás me obligaron a tumbarme de nuevo en la mesa manteniéndome inmovilizada y fijada firmemente a esta mientras que otros cuatro tipos me cogían de las piernas alzándomelas y abriéndomelas completamente. Sentí claramente cómo quedaba completamente abierta y penetrada cuando otro moraco de la fiesta me abrió con ambas manos el coño separando desmesuradamente los labios de la vulva al tiempo que otro me introducía la cánula del embudo en el abierto coño. "El Meón" fue vertiendo el asqueroso y repulsivo engrudo de las corridas de los moros acumuladas en la botella mientras el del embudo metía y sacaba la cánula para facilitar la entrada de la desagradable sustancia en la que se habían convertido las eyaculaciones de los tíos. A pesar de la repulsión que me daba lo que me estaban haciendo mi coño reaccionaba, de forma involuntaria, amoldándose, presionando y ajustándose como un perfecto guante a la ancha boca del embudo que se lo follaba. Las paredes de la vagina comenzaron, por su propia iniciativa, los movimientos característicos y ya conocidos por mí de masajeo involuntario de la "polla" que albergaba en una clara búsqueda de ser completa e íntegramente inseminada. Mis pezones, plenamente enhiestos y excitados, coronaban los movimientos que mis caderas imprimían a mis tetas en claros y obvios movimientos de comparsa a los bombeos que el moro del embudo estaba imprimiendo. Mi libido comenzó a reaccionar con frenéticos y salvajes orgasmos encadenados mientras de los bordes de mi vulva rebosaban los restos de esperma que mi vagina era incapaz de contener en su interior por la gran cantidad de líquido vertido.

Me volvieron a llevar a la habitación ducha y tras volver a ducharme con la manguera de alta presión y arrojarme la escandalosa ropa que llevaba puesta, me sacaron de fuera del aeropuerto, llevándome a una mole de hormigón rodeada de alambradas. Varios guardias, acompañados de famélicos y malintencionados canes, patrullaban por el perímetro vallado. No podía creer aún, en el lío que me había metido. Me habían prometido que dejarían marcharme y lejos de cumplir con su promesa, me habían llevado a aquella prisión. Estaba desolada y completa y totalmente desamparada. Mis lagrimas resbalaban por mi cara, mis manos no dejaban de temblar ante el terror que mi cuerpo estaba experimentando.

Me llevaron a una sala pequeña, con una reja que separaba un mostrador de un dispensario que había atrás de esta. Me dieron un mono marrón descolorido y unas clanclas de goma de color verde. Allí mismo me hicieron desnudarme. Los cinco guardias que estaban a mi alrededor, aprovecharon bien en ver todo mi cuerpo cuando me puse las ropas que me habían dado. Estaba aterrorizada, por suerte no pasó más de ahí la cosa. Dos de ellos me llevaron a una ridícula celda que estaba cerca del dispensario.

Me eché en el camastro, intentando conciliar el sueño, cosa que no logré en toda la noche. Al día siguiente apareció "El Meón" por la celda. Me dijo que debía pasar allí 72 horas retenida antes de dejarme en libertad para poder comprobar si estaba o no buscada por algún organismo internacional. Aquello se había salido del tiesto totalmente. "El Meón" aprovechó la ocasión, ya que estaba allí para informarme, para descargarse y follarme a gusto. Hizo que me quedara completamente desnuda y sin muchos preámbulos, comenzó a follarme el culo salvajemente. El cerdo de él me hizo daño al principio pues no estaba para nada excitada, pero a medida que este me trabajaba el agujero posterior, comencé a disfrutar de la enculada hasta sentir la caliente descarga en mis tripas.

De vez en cuando se fueron pasando por el calabozo más guardias, avisados de la predisposición de la "inquilina" para poder satisfacer los instintos sexuales de todos por lo que por mi celda se pasaran. A lo largo de aquellas 72 horas fueron desfilando más de 25 guardias distintos. Algunos de ellos mostraban su "hambre sexual" poseyéndome dos o tres veces en una misma visita en tanto que, algunos otros, dosificaban sus visitas a lo largo del día. Mi boca, mi culo y mi tierno, elástico y húmedo conejito eran en todo momento objeto de "visitas inesperadas".

La sobredosis de óvulos había provocado que me mantuviera siempre receptiva, en constante predisposición ante el sexo. Mi boca, en cuanto notaba una verga cerca de la comisura, atrapaba glotonamente esta con los labios hasta dejarla completamente vacía. Mi culo se mantenía excitado y receptivo, dilatado ante las numerosas enculadas del que estaba siendo objeto y en cuanto a mi estrecho conejito se refiere, en fin, ¡qué os voy a decir ya! Hacía ya mucho que había adoptado la tendencia de mantener permanentemente "agarradas" y convenientemente "masajeadas" las vergas que se le pusieran a tiro. Todos y cada uno de mis agujeros fueron convenientemente regados. Ya no requería de más dósis de óvulos para estar caliente pues parecía que ante cualquier leve estímulo mis zonas erógenas reaccionaban de forma inmediata, dilatándose y ofreciéndose como si les fuera la vida en ello.

Al cabo de las 72 horas fueron a recogerme dos guardias del aeropuerto para dejarme en libertad. Me devolvieron la ropa y tras ponérmela, salí al asqueroso automóvil con el que estos habían venido. Me quedé paralizada al ver que los dos agentes que habían venido a buscarme eran nada más y nada menos que "Los Precoces". Tras intercambiarse entre ellos una siniestra mirada, arrancaron el vehículo, con uno de ellos conduciendo y el otro a mi lado, en el asiento de atrás.

De aquellos dos me temía lo peor, mas me empecé a tranquilizar cuando vi un mojón en el que verificaba que la dirección del aeropuerto era la misma que la que llevábamos. Mi ingenuidad no tenía límites y mis esperanzas fueron vanas cuando comprobé que estos se desviaban de la carretera principal para coger una polvorienta vía comarcal. El destartalado coche trotaba y saltaba impulsado por los numerosos baches por los que nos topábamos. Alarmada les pregunté dónde me llevaban...

¿A dónde me lleváis? El... el aeropuerto no es por aquí... por... por favor... os pido que me llevéis allí... ¡Quiero ir a mi casa por favor, quiero ir a mi casa!

Te llevaremos nihil cuando nuestras querer llevarte allá. –dijo el que conducía en un pésimo castellano-

Nos humillaste delante de nuestros compañeros y vas a pagar por eso nihil –dijo el que estaba a mi lado mucho más correctamente-

Por favor llevadme de vuelta, haré lo que queráis pero llevadme al aeropuerto para poder marcharme a casa.

Jajajajajajaja ¡nihil saragh yuerf salam! – soltó el que conducía-

Claro, nihil, porque si tú no haces lo que pedirte, tu pasarlo mal en Morocco y no ir a tu casa cristiana nihil...

Sentí cómo mi corazón quisiera salirse de mi pecho ante aquello. Las intenciones de aquellos dos no eran nada limpias y no tenía idea de qué es lo que pretendían hacer conmigo. Tras 20 minutos de viaje por aquella cochambrosa carretera, llegamos a una especie de cabaña de madera ante la que paramos el vehículo. El suelo se abría reseco, y las finos tacones de las sandalias herían este, desgarrrándole requemados jirones arcillosos tras los pasos que lo hendían.

Un candado a medias oxidado, cerraba con una cadena una enorme puerta doble de madera de tres metros de altura. Las puertas se abrieron con un sordo crujir y los dos guardias me empujaron dentro. Todo el suelo estaba alfombrado de paja. En los costados del granero, había unas pequeños habitáculos en los que en uno de ellos había un viejo caballo de carga con las crines mal peinadas. Aquellos dos bastardos me hicieron desprenderme de la ropa quedando una vez más "en pelota picada" Sentía la calidez y la rigidez de la paja clavándose en mis pies desnudos...

Nihil. Ser una nihil que gustar mucho los rabos. Tu decirnos alli que nosotros ser no hombres eso ser poco honorable para nos. Ahora tu, nihil cochina, pagar por eso, pagar por lo que tu has hecho a nos.

Mirad, lo siento de verás... si queréis os hago una mamada a cada uno, os puedo dar mi culo y me podéis follar si lo preferís... cualquier cosa, pero llevadme al aeropuerto por favor... –dije sollozando-

Te llevarte cuando tu satisfacer a Ibrahim –dijo el otro guardia-

¿Dónde está ese Ibrahim? –dije esperanzada al decirme que me llevarían finalmente a dónde quería ir-

Allá –dijeron ambos al unísono señalandohacia la dirección del desvencijado jamelgo, mostrando unas hileras de dientes estropeados y amarillos-

Aquellos malditos bastardos pretendían que me follara al caballo. Era algo verdaderamente depravado y a todas luces, literalmente imposible y antinatural. El animal estaba en celo, de eso estaba completamente segura, debido a que su polla sobresalía con descaro de entre sus patas traseras. Era un pene enorme, descomunal, tan grueso como la polla de "El Cabeza de Pene" y tan grande como la silla de "EL Liceo", vamos, un pollón monstruoso y eso que no estaba completamente sacado... ni de coña me metía yo aquello y si lo conseguía me tendrían que llevar al hospital y no al aeropuerto.

"Los Precoces" me insistieron, y agarrándome del brazo me tiraron entre las patas del jamelgo. El caballo se encabritó nervioso... ¡Menudas pelotas tenía el cabrón! Eran enormes, como dos puños cada una de ellas..., la aberración era extraña, la cabeza del pene era diferente, como una especie de ventosa, el cuerpo de este iba ensanchándose a medida que este se acercaba a su base. Aquello era descomunal. Los guardias comenzaron a dar vueltas alrededor mío y del caballo. Mi corazón se aceleraba, más por miedo que por cualquier otra cosa. Había cometido el error de humillarlos y ahora me pasaban la factura, hijos de mala madre. Volví a observar el rabo... ¡qué pasada! El animal debería estar pasándolo fatal sin una yegua en el que poder aliviar aquellas repletas pelotas que le colgaban por entre las patas. El olor a cuadra, la paja seca, el sudor del caballo, hacían de la situación y de todo el contorno algo básico y primario, algo animal. Yo permancecía de rodillas entre las patas del penco, mirando alternativamente el enorme rabo, las repletas y bestiales bolas y las botas de los guardias pasar de un lado a otro nerviosos. ¿Y si saliera de allí corriendo? No, ¿cómo iba a poder llegar al aeropuerto? ¿Con qué documentación? ¿Con qué ropa? Lo tenían todo ellos. Estaba atrapada, estaba supeditada a las órdenes que ellos me quisieran dar. Los tíos comenzaron a gritarme y a darme pequellas patadas por entre las patas del jamelgo. Algo debía hacer si quería que aquellos dos me dejaran en paz y accedieran a llevarme ante un avión. De pronto, caí en la cuenta que no tenía billete de vuelo y no tenía ni un euro, ni tarjeta de crédito con el que comprar uno... nada de nada. ¡Atrapada!

¿Cómo me vais a llevar al aeropuerto? ¡No tengo billete para embarcar!

Nihil... vamos nihil... mira al cabello y está caliente con nihil... –dijo uno de ellos-

No... aquí tener billete... mira... sale a las cuatro tarde y esta a tu nombre, pagado por el capitán... vuelo IB702, destino Barcelona... –dijo enseñándome el billete-

Era verdad, tenía vuelo asignado. A las 16:00, era medio día y esos hijos de puta me estaban presionando para hacer aquella aberración. Si al menos tuviera unos óvulos, pensé, podrían ser lo que necesitara para poder deshibirme, pero no tenía ninguno a mano, en cierta manera los estaba echando de menos. Aquellos hijos de perra me tenían bien pillada. Contemplé una vez más aquel cipote, porque era eso, un pedazo de cipote, una tranca que incluso para una yegua ya era tener polla ya.

"Los Precoces" se estaban poniendo violentos y eso a mí como que me estaba superando, yo me estaba poniendo más y más nerviosa. De improviso, avanzo temblorosa una de mis manos para tocar aquella masa. El jamelgo relincha y se pone farruco ante el fino tacto que mis dedos le provocan en su descomunal sexo. Aquello está verdaderamente duro y eso que el cuadrúpedo no está del todo puesto. Los guardias se mofan de la situación y le tranquilizan con su lengua al caballo cada vez más nervioso, vete a saber lo que le estarán diciendo al animalito. Continúo tocando aquel rabo, lo cojo con la mano entera, lo levanto un poquito... ¡menudo peso tiene aquello!, ahora comprendo las cachas que tienen los mamporreros. Me viene a las narices un tufillo a caballo más penetrante que el que ya había en toda aquella cuadra. Menuda peste, pienso. Empiezo a mover la mano hacia delante y detrás de aquello, tarda una eternidad en hacer todo el recorrido... ¡Joder, menuda polla se gasta el bicho!. De entre mis pechos comenzaban a resbalar unas gotitas de sudor más que sospechosas. El caballo movía sus patas traseras alborozado, avanza un paso y me pone a excasos centímetros de mi cara sus pelotas. Las contemplo de cerca, son descomunales, unas gruesas venas recorrían su superficie evidenciando lo que allí debajo guardaban. Yo continuaba con el masajeo, con un poco de suerte el bicho se iría y seguro que no tendría más ganas de marcha y tendrían los guardas que dejarme marchar. Animada por la idea tomé aquella polla con las dos manos y comencé la paja a dúo. El instrumento se animó y pareció crecer más aún entre mis manos, al jamelgo le estaba gustando la cosa y a "Los Precoces" también, pues estos se habían agachado para no perderse detalle alguno de mis maniobras. Las pajitas de heno se me clavaban en las rodillas como agujas, decidí ponerme en cuclillas, mala decisión, debí permanecer como estaba, al menos mi coño de esta forma era inaccesible e inexplorable. La cadenita del jodido piercing llamó a los guardias la atención más de lo debido y a los pocos segundos ya tenía algo duro que me exploraba la vulva y los inflamados labios de ésta. Uno de ellos había cogido su porra y la pasaba por encima de mi sexo sin llegar a penetrarme, la postura que yo mantenía, paralela y recta al suelo, le impedía que hiciera con ella algo más. Yo continuaba con los masajeos al jamelgo, mis manos resbalaban por la enorme polla equina lubricadas por una sustancia transparente que empezaba cubrir todo el cipote por entero.Y bien que se deslizaban, aquello era más efectivo que la vaselina. Sentí los pezones cómo se me erectaban y cómo comenzaban a encabritarse ante la situación, aquello no podía ser posible. Bajé la mirada hacia ellos... mierda... estaban como castañas. ¿Cómo podía ser que aquello hiciera que me estuviera excitando? Era imposible y sin embargo... Sentía la porra recorrer los labios vaginales con una sedosidad pasmosa... joder... estaba mojándome como una fulana. Está bien, no podía más, me puse a cuatro y le ofrecí el acceso libre a cualquier agujero al que me estaba paseando la porra por mis intimidades. Ni corto ni perezoso, el moro, eligió el agujerito más estrecho y menos preparado para la penetración en aquellos momentos. Sentí cómo el dolor de la irrupción de la porra invadía mis tripas conforme me penetraba más y más mi agujero posterior. Uno, dos, tres grititos de dolor se escaparon de mi garganta a medida que el cerdo de el guardia empujaba hacia el interior de mis tripas. Me sujeté al mástil del caballo como agarradero ¡y menudo agarradero!, aquello estaba más duro que la porra que me estaba follando el culo. De repente vi un fogonazo, y otro y otro... el guardia que estaba libre no paraba de tirar fotos con una digital. Esas cosas, venían a ser ya una costumbre en mi vida. El tío apretaba más y más la porra, como siguiera más en ese camino me empalaba el hijo de puta. Estaba claro que el tío se vengaba de mí queriendo hacer desaparecer la porra en mi recto. Lo cierto es que si seguía empujando lo iba a lograr pero a mí tendrían que llevarme al hospital en lugar de al aeropuerto. Algo tenía que hacer, aquel bastardo había decidido romperme las tripas con la porra. Avancé a gatas por debajo de las patas del caballo, la polla de este me golpeó la cabeza al verse libre de la sujección de mis manos. ¡Joder, cómo pesaba la polla! El moro soltó la porra, no quería verse metido entre la patas del animal, al menos había logrado que aquel cabrón me removiera el píloro con la puta porrita. Me la saqué, coño que daño, la tenía bien encajada. El esfínter cedió y sentí alivio, aquella penetración por mi agujerito porterior "a lo seco" no me gustó nada. Hijo de puta, así le rompieran a él el culo. "Los Precoces" comenzaron a chillarme, el de la porra lanzó una patada directa a mi maltratado trasero que hizo que cayera de bruces entre la paja y la patas del bicho que se estaba poniendo nerviosito perdido. Aquel cabrón se la estaba cobrando. Gateé entre los bajos del jamelgo para volver a posicionarme, al menos allí estaba ligeramente protegida de aquellos dos perros. Volví a coger el pollón equino para masajearlo, a ver si de esta manera el cuadrúpedo se corría y fin de la fiesta. Aquellos cerdos querían algo más duro, y comenzaron a zurrarme. Aquello era algo que no soportaba. Me puse de nuevo en cuclillas y acerqué la cara a la viga carnosa. Menuda peste, pero no tenía más remedio si no quería morir apaleada por aquellos dos salvajes. Saqué la lengüita y... la fui pasando por toda la verga del equino. Aquello estaba realmente húmedo y resbaladizo, me dieron unas arcadas de pensar en aquella baba. Los cabrones habían dejado de darme para reirse a pierna suelta con lo que estaba haciendo en ese momento. Al menos no me zurraban. Reseguí con la lengua el rabo y comencé a tragar aquella baba. Me sorpredió su sabor, era algo raro pero no del todo desagradable. Me llevé una de mis manos a mi vulva, joder estaba encharcada, de un golpe me inserté tres dedos en ella. Los óvulos me habían dejado completamente emputecida y preparada para el sexo de forma constante. Seguí lamiendo aquello por un rato que me pareció una inmensidad, el caballo si bien nervioso y "relinchón" no mostraba muestras de que fuera a correrse pronto. La lengua la notaba pesada y estaba harta de aquel sabor y olor, no podá soportalo. Uno de los guardias me enseñó el reloj, era la una, había pasado ya toda una hora.

"Los Precoces" tomaron asiento en un montón de pacas de paja de una de las esquinas de la cuadra sin perder detalle de mis lameteos. Estaba claro que ellos no tenían prisa alguna pero yo sí, debía conseguir que me llevaran al aeropuerto a tiempo de coger el vuelo. Me pregunté si sería capaz de alvergar en mi coño parte de aquel trozo de carne, si lo lograba, y pudiera hacer que este tuviera los movimientos habituales no resistiría mucho, pensé. El problema era doble, primero el poder meterme parte de esa carne en la vagina y en segundo lugar, lograr que mi sexo hiciera sus movimeintos característicos tomando el control de la situación, lo descarté de momento pues lo consideré una auténtica locura...

Jejejejejejeje chupa nihil... chupa... jejeejeejeje –dijo uno tocándose la polla fuera del pantalón, haciéndose una parsimoniosa y lenta paja-

Vamos guarra, querer verte follando con Ibrahim jejejejejejeje –dijo el otro tocándose el sexo por encima de los pantalones-

Querían verme follar con el semental... bien, si con eso iba conseguir mi pasaje no tendría más remedio, pero antes de todo, tendría que excitarme al máximo para dilatar lo suficiente como para poder meterme parte de aquella bestia en mi sexo y que este fuera capaz de "ordeñar" rápido aquel pollón si no quería verme en un grave problema. La porra estaba tirada en el suelo, cerca de las patas delanteras del jamelgo. Fui a gatas a por ella y la cogí y mirando lascivamente a los guardias, fui pasándo mi lengua por toda ella al igual que poco antes lo había hecho con el cipote equino.

Para mi sorpresa, los guardias no me hacían ya ni puto caso. El que aún permanecía totalmente vestido se metió entre las piernas de su compañero para chuparle la polla con una ferocidad inusitada. El receptor de la mamada, con los ojos en blanco, agarraba de la cabeza a su amante, acompañando y dirigiendo la cadencia de la felación. Era la primera vez que veía a dos tíos hacérselo entre ellos, hasta entonces, en todos mis encargos no había tenido ocasión de ver algo semejante. Me quedé perpleja y confusa, entendiendo en aquel momento el porqué aquellos dos habían sido tan reacios en estar conmigo, de hecho eran pareja, pues estaba claro que no era la primera vez que gozaban uno del otro. El moro receptor no paraba de gemir, en tanto el felador chupaba, lamía y absorvía el cilindro de carne de su amante por entero. Se les veía muy compenetrados a los dos.

Sentí un leve picorcillo en mi inflamado clítoris, clara evidencia de que este se estaba erectando. Llevé la porra a la vulva y pasé esta por mi brecha, la pepitilla reaccionó de inmediato, excitada y tiesa, estaba completamente fuera de su capuchón protector, provocándome una electrizante sensación de placer. La porra quedó completamente mojada por mis jugos a su paso, quedando brillante y acharolado el negro de su superficie por mis humedades. Me senté entre las patas del caballo y mirando a los amantes me inserté en la vagina la porra. Comencé a moverla rápido, dándome cuenta de lo excitada que estaba. Pronto comencé a notar la llegada de un orgasmo. El caballo, ligeramente asustado por mis grititos y mis movimientos, no paraba de mover las patas nervioso y casi llega a pisarme, pero yo estaba en lo que estaba y mientras metía y sacaba la porra de mi cueva con mayor rapidez, llevé una de mis manos a mi pepitilla y comencé a masajear esta lo más rápidamente que pude. A partir de este momento los orgasmos comenzaron a encadenarse y mi líbido quedó desatada.

El guardia que hasta entonces había realizado la mamada, se bajó los pantalones y se subió a una paca de heno, de una sóla embestida le metió su tiesa verga a su compañero en la boca, en tanto este, permanecía sentado en la misma posición en la que estaba. La polla de este último estaba mirando al techo, tiesa como un palo. Una especie de remolino se me generó en el bajo vientre al ver aquella polla en ristre y sacándome la porra del coño me dirigí hacia ella gateando. Me puse en pie y a horcajadas me metí la polla del moro hasta el mismísimo anillo en la vagina. Comencé a botar encima de la verga. Era mucho mejor tener una polla "viva" entre las piernas que no algo inanimado. El moro que estaba de pie, de espaldas a mí y que estaba recibiendo la mamada, se dio la vuelta y con una retahíla de frases en su idioma, me hizo que me quitara de su compañero de un fortísimo empujón. Caí de nuevo entre las patas del jamelgo, abierta de piernas y con una sensación de vacío en mi ansioso coño que hizo que me sintiera completamente desamparada. Los dos moros, siguieron a lo suyo, en tanto yo me puse en pie convencida de quedarme allí de por vida porque no sería capaz de meterme la polla del caballo ni por casualidad y mucho menos hacer que este se corriera.

Estaba en este pensamineto ensimismada, con una sensación de soledad y de rechazo que sentía el alma como encogida cuando vi, por el rabillo del ojo, una figura que estaba de pie en el quicio de la puerta. Giré la vista y vi a un moro de unos 65 años o más cubriéndose la cabeza con un gorrito de lana. El tipo miraba a los guardias hacer lo propio y de forma alternativa a mi, plantada allí, de pie, completamente en pelotas, dispuesta y sin pillar cacho... El viejo no pudo por menos que despelotarse, dejándose puesto el ridículo sombrero de lana en la cabeza para asaltarme. Este desde luego no era maricón, su polla sesentona me golpeó en el pubis buscando una penetración imposible por la postura. El tío, intentó darme un beso que rechacé de inmediato ante lo asquerosa que tenía la boca en tanto el tío no paraba de magrearme los pechos con las manos. Ante la calentura, decidí facilitarle la labor y apoyándome en el lomo del caballo le puse el culo en pompa para que hiciera lo que le viniera en gana conmigo. Una vez más, me sentía muy, muy puta y eso era preocupante, muy preocupante porque era algo que me gustaba en grado sumo. Sentí las callosidades de la mano del vejestorio cuando este me pasó toda esta por la vulva y comprobando que estaba bien mojada, echó una carcajada y me alzó una de las piernas en alto. Fue sorprendente, la velocidad y la fuerza con la que lo hizo. Los labios se separaron por la postura dejando franca la brecha de mi lujuria y acto seguido, noté cómo una polla morcillona me penetraba el coño. El pene del vejete no estaba demasiado duro, pero sí estaba lo suficientemente puesto como para poder penetrarme y darme el gusto que estaba necesitando. Pronto alcancé una nueva serie de orgasmos mientras el viejo se reía encantado de sar satisfacción a una hembra como yo.

"Los Precoces" estaban en pleno 69, ajenos a cualquier otra cosa que no fuera su propio goce. A los tres o cuatro minutos, noté que la polla del viejales perdía fuerza a pasos agigantados, por lo que intenté yo misma intensificar mi excitación pellizcándome uno de los pezones, pero en tan sólo los cinco segundos posteriores, el decadente hombrecillo sacó su polla de mi húmedo receptáculo, dejándome vacía de salchicha. Una salchicha que salió completamente embadurnada de un líquido blancuzco, para mí últimamente, demasiado habitual. El cabrón se me había corrido dentro. Poco podía ya importarme, después de todas las series de sesiones gratuítas que había tenido que "ejecutar" en la prisión preventiva... El viejo me bajó la pierna y sentí como su lechada resbalaba por mis contorneados muslos internos. Mi vagina palpitaba, mi líbido estaba a flor de piel...

¡La porra!. La porra cotinuaba allí, tirada en la paja, al menos ella no se arrugaba ante nada. La volví a coger, me senté en las pacas, al lado de "Los Precoces" y abriéndo las piernas, continué con ella lo que el viejo no había sido capaz de terminar. Llevaba cerca de 10 minutos de intensa lujuria con aquel instrumento, rígido y duro que me estaba volviendo loca, cuando noté dos nuevos acontecimeintos. Por un lado, el vejestorio, me había puesto su polla morcillona en los labios, en un intento de que le chupara a él la verga como los guardias se la estaban chupando entre ellos y por otro lado, noté cómo las paredes de mi vagina comenzaban a "ordeñar" la rígida porrita con sus movimientos. Sonriendo, noté que había llegado el momento de irme de toda aquella mierda, pero antes, debía hacer lo que aquellos dos desgraciados pretendían que hiciera con el jamelgo para poder dejarme coger el vuelo...

¡Eh, vosotros dos! –dije intentando llamarles la atención, tocando el culo peludo del moro situado en la parte de arriba- ¿No queríais que me follara al caballito?

Ibn sinaid! Sid yauad nihil paisad! Sid yauad nihil paisad! –dijo el de abajo, vete a saber qué cojones diría el tío, el caso es que los dos interrumpieron rápido sus lameteos-

Los tres moros se liaron a hablar entre ellos. El viejo, que era el dueño del caballo, no cabía en su asombro cuando habló con los otros dos. Sus ojos eran la ventana de la lujuria y de la incredulidad. Yo permanecía medio tumbada en la paca de paja, abierta ligeramente de piernas y tocándome el sexo para asegurarme de que este no perdía la facultad que quería que tuviera con el jamelgo. "Los Precoces" no paraban de reirse entre ellos, el viejo en cambio, no paraba de mirarme arriba y abajo mi desnudo cuerpo y mi abierto, embadurnado y húmedo coño. El viejales salió correindo de allí y al cabo de escasos segundos regresó con un fajo de grasientos billetes. Yo no entendía nada de nada, hasta que me di cuenta de todo el error...

Taihal melieb!! –dijo el viejo entregándoles los billetes a los guardias- Tiriel meihib salieb mei ibn sinaid!

Jajajajajajaajajaja Sid yauad nihil paisad! Ibn sinaid!

Jajajajajajajaajaja – Nihil ibn meihib...

No entiendo nada... ¿Qué pasa? –dije deteniendo mi masajeo en la vulva e incorporándome un poco en la paca de heno-

Tu... jajajajajajaja –dijo uno de los moros- decir que tu poder follar con cabello y tu vas a hacer ahora...

Yo... ¿pero no dijísteis que si no lo hacía con Ibrahim no tendría el pasaje?

Jajajajajajajaja ¡No nihil no! Jajajajaja Ibrahim es el pastore no el cabello!!! Jajajajajajaja pero él ahora ha dado dinero para que cabello tener yegua, está celoso el pobre... jajajajajaja fóllatelo y nos vamos! Jajajajajajaajaja ¡Qué bueno!

¡Pero qué imbécil había sido! ¡Por Dios! ¿Cómo pude haber caído en semejante error? Estaba metida en un lío de cojones. Los guardias querían que follara con el viejo pero ante mi error habían visto como se dice "el cielo abierto" y me habían vuelto a vender al viejo para que me follara también al caballo en celo. ¡Como si yo fuera una yegua! Hijos de mala madre... ¡Qué hijos de puta! Ahora tendría que pasar por aquel trago quisiera o no. El viejo ya había soltado al jamelgo el cual no había perdido ni un ápice de su fenomenal erección. Al pobre animal se le notaba nerviosísimo. Yo en cambio, estaba roja de ira ¿pero cómo podía haber sido tan gilipollas? Me habían engañado y manipulado pero no me quedaba otra para poder salir de allí, y ya podía darme prisa, eran las dos y media...

Está bien... –dije resignada- haced que el caballo se apoye en la pacas de arrriba, así podré penetrarme... si lo logro –dije observando aquello tan enorme-

Jajajajajajaja ¡Ah Nihil! Pena no estés aquí más tiempo con nos!

¡Ni de coña si puedo evitarlo! ¡Poned al caballo como os he dicho que debo coger un vuelo!

Las pacas de heno estaban almacenadas en escalera. Me subí a la segunda paca. El viejo acercó al caballo e hizo que este subiera sus patas delanteras a la tercera paca almacenada más arriba. El caballo quedó de pie a dos patas, la polla de este quedó libre a la altura de mi plano vientre. Joder... ¡aquello era una aberración! Si el caballo me lograra meter todo aquello me iba a traspasar. Miré el reloj de pulsera de uno de "Los Precoces" las tres menos veinte. Tenía que darme prisa. Cogí el rabo, pesaba el condenado una barbaridad y lo guié a la entrada de mi estrecho pero elástico conejito. Con un poco de asco, me fui pasando aquel extraño capullo por la entradita de mi cueva. La sustancia que echaba era de lo más resbaladiza y pringosa que había visto en mi vida. Entre esta y mis humedades, mi conejito estaba más lubricado que el pitorro de una aceitera. El jamelgo se encabritó y se puso farruco. El viejo le tranquilizó con vete a saber qué extrañas palabras mientras yo continuaba pasando la punta del cipote por mi sexo semiabierto. Los guardias ahora sí que mantenían la atención, atónitos, no paraban de tirar fotos con la digital. Continuaba pasando el capullón por toda mi vulva... ¡joder! ¡Si me la tapaba por entero! Aquello sería imposible. Tras 10 minutos de pasar y pasar la punta de aquel cipote por mi cuevita, noté que esta se me había dilatado notablemente permitiendo que una pequeñísima parte del capullo me recorriera semi-hundida la entrada a mi vagina. Casi eran las tres menos cinco... ¡Dios que me quedaba allí de por vida! Apreté un poco, forzando la entrada con la punta del cipote... ¡¡uffff joder!! ¡Qué daño!... otro poco.... mierda... no podía con aquello... imposible... ¿imposible? ¡Posible! Noté cómo mis labios menores anillaban fortísimamente la punta del nardo... ¡Joder que me había entrado la punta! Entré en ligero pánico al saber que "todo" lo demás podría entrarme ahora pues todo el canal vaginal estaba ahora a su entera disposición, sin nada que le impidiera avanzar. Los guardias estaban alucinados de aquello, el viejo le daba palmaditas al potranco en uno de sus costados sonriendo y guiñándome un ojo por el favor que le estaba haciendo a su fiel caballito. Yo por mi parte sujetaba todo lo fuerte que podía, con mis dos manos, el enorme vástago para impedir que me insertara más polla. Notaba la entrada a mi cueva abrazándo completamente la enorme masa de carne. El caballo notó la penetración y su instinto hizo el resto. Una fortísima y bestial acometida hizo que la polla me golpeara el cérvix de mi sexo, ni manos que la sujetasen ni "mandangas", aquello me había literalmente ensartado. La peneteración del capullo casi ni la había notado, porque estaba preparándome para ello durante casi 15 minutos pero aquella otra... El dolor fue espantoso, mi chillido casi antinatural. El jamelgo no entendía de dolores, ni de chillidos ni de lamentos y sólo lo movía su instinto y su instinto, precisamente, era eso, moverse. Comenzó a mover sus poderosas ancas, sacando y metiendo el nabo por entero, o al menos hasta donde pudiera meterlo, dentro de su yegua humana. Pensé que me había desgarrado por dentro cuando noté que mi canal vaginal se relajaba y acogía más tiernamente al intruso. Bajé la mirada a mi vientre y... joder... aquello me recordó la película de "Alien: El octavo pasajero" cuando el bicho quería salir del interior de su víctima. Aquella polla me deformaba el bajo vientre desde dentro en cada una de sus embestidas. Tenía que acabar con aquello, tenía que lograr que el jamelgo culminara... "No hay agujero bien follado si este no es bien regado" me dijo "El Profesor" en una ocasión. Menudo cabronazo, en lo que me había convertido el muy cerdo. Debía irme de allí ya, no sabía qué hora era pero como siguiera allí iba a perder el puto vuelo otra vez. Empecé a moverme yo también, alcé las piernas hasta poner estas en los costados del caballo. Con aquella postura parecía que me llegara la polla más hondo aún. Estaba comenzando a disfrutar, mis gritos ya no eran de dolor sino de placer. Dejé de intentar sujetar el rabo, era inutil hacerlo, al fin y al cabo el caballo se ocupaba bien de mantenerme allí bien "enganchada". Subí las manos a mis pechos y empecé a magrármelos y a estirarme los pezones. El jaco no paraba de relinchar y mucho más aún lo haría cuando comenzara a notar lo que yo ya intuía. Las paredes de mi vagina comenzaron "el proceso de ordeño" por su cuenta y riesgo, ahora quién follaba a quién... El caballo no paraba de resoplar, mis orgasmos se iban sucediendo uno tras otro. La inmensa polla me estimulaba al mismo tiempo el "punto G" y comencé a correrme en una andanada de espasmos torrenciales que pensé serían los causantes de mi inmediato fallecimiento por deshidratación masiva. Debí poner lo ojos en blanco cuando noté un manguerazo de fluido que venía en dirección contraria a mi corrida y luego otro, y otro... y otro más. El caballo estaba eyaculando. Me sentí dichosa y gozosa al tener aquella polla bien encajada que había logrado encadenarme orgasmos vaginales con otros de tipo G. Fue la locura, el desmadre y la depravación personificadas en mí persona.

Al poco, el equino se posó en todas sus patas y, en un intento de alabanza a su yegua, o sea, yo, fue lamiendo los fluidos que de mi sexo salían incapaces de contener tanto líquido.

Me quedé, si bien físicamente más que satisfecha, psicológicamente traumatizada por lo que había pasado. Traumatizada porque comprendí que había siso yo la que había en cierta manera, promovido y auspiciado aquella depravación.

Tras haber tenido esa experiencia traumática con los dos "Precoces", pude regresar por fin a España. Llegué a casa, completamente destrozada moral y físicamente pues, si bien no tenía a simple vista, desgarro ni mayores consecuencias físicas, mi ego, mi moral, mi integridad... habían quedado hecho añicos. Recogí toda la ropa que pude y dejando una nota para mi padre me largué de la casa lo más rápido que las maletas y el peso de estas me permitían.

Me trasladé al centro de la península, lejos de la costa y confundida por la gran masa de personas que una ciudad como Madrid, podía proporcionarme. Al poco tiempo encontré un trabajo en un gimnasio como fisioterapeuta y alquile junto con otra chica un pequeño ático en el centro de la capital. Pasaron dos meses desde la última aventura y encargo de "El Profesor" en el Magreb, durante los cuales, seguía trabajando y llevando una vida más que normal. Dos meses durante los cuales no había tenido contacto alguno ni con mi padre, ni con "El Cereal" y ni con, muchísimo menos, el indeseable, depravado y manipulador "Profesor". Dos meses en los cuales, vi cómo mis tetas lentamente cambiaban de forma, dos meses en los cuales ni un solo día pasaba sin que pensara en todo lo que el hijo de puta de "El Profesor" y sus malditos óvulos habían hecho de mi. Dos meses en los cuáles no me había venido finalmente la regla. Dos meses embarazada, ¿de quién? Imposible saberlo, de cualquiera y posiblemente de cualquiera de los moros que tan salvajemente me habían estado usando a su antojo y capricho amparados en los malvados efectos de los óvulos.

Al cabo de quince días más, estábamos casi a las puertas de comenzar las Navidades. Me llevaba francamente bien con mis nuevos compañeros y feliz sería realmente si no tuviera la amargura permanente de mi embarazo. Durante todo ese tiempo, no tuve contacto sexual alguno con nadie, ni tampoco tuve la tentación de tocarme yo misma. Sin embargo, en el gimnasio había un chico que me atraía bastante y ante la insistencia de las compañeras accedí a acudir a la cena de empresa de celebración de la Navidad. Para ello, me puse un vestido corto de terciopelo negro, bastante ceñido (había que aprovechar pues mi vientre pronto dejaría de ser liso, me dije), unas medias negras de rejilla del mismo color y unos zapatos acharolados de salón de tacón medio. Me puse un tanga de encaje a juego y nada de sujetador pues mis pechos, a pesar del embarazo, continuaban desafiando la Ley de la Gravedad. Salí a la calle, con el abrigo y el bolso en la mano, pues a pesar de estar ya en Diciembre no hacía demasiado frío y me dispuse a esperar ,al borde de la acera, a un taxi para que me llevara a la cena. De súbito una enorme limusina, con los cristales tintados, y negra como el carbón, paró al lado mío y saliendo un chofer perfectamente uniformado de la misma me invitó a pasar a la parte trasera del vehículo. Yo no sabía qué hacer, ni qué pensar, ni qué decir. Me quedé en blanco, como ida. Totalmente perpleja y desorientada, como hacía tiempo, en mi seguridad conseguida, no me sentía. Vi unas piernas cruzadas, vestidas con un pantalón tan negro como el coche y unos zapatos del mismo color pulcramente inmaculados y brillantes. El caso es que, contraria a toda lógica, me subí al coche para encontrarme en el interior del mismo con... "El Profesor"

Hola Mar -dijo el depravado vestido con un smoking y una pajarita plateada- Te he estado buscando mucho tiempo. ¿Qué pasa? ¿Es que no quieres ver a tu jefe?

¡Maldito cabrón! – dije reaccionado cuando ya tarde, el coche se ponía en marcha y bloqueaba las puertas del vehículo- ¡Déjame salir!

De eso nada putita -dijo tan seguro como siempre- después de encontrarte... ¿Crees que voy a dejar marchar a mi mina de oro? Si piensas eso es que además de puta, eres estúpida.

¡Hijo de puta! ¡Por tu culpa y por la mierda esa que me obligabas a meterme me convertí en eso! ¡Y por eso mismo me dejaron embarazada hijo de mala madre! –dije llorando y pegándole bofetadas en la cara-

¡Estate quieta zorra! ¡Para o lo lamentarás perra! –dijo cogiéndome de las muñecas y empujándome hacia atrás del asiento- Jajajajaja ¡Preñada! Jajajaja ¡Pero qué puta eres! Te lo voy a explicar todo, Mar. Todo...

¿Qué es lo que vas a explicarme maldito bastardo cabrón? –dije entre lágrimas- ¿Que confié en ti? ¿qué te quiero? ¿Qué accedía a todas tus exigencias y peticiones por tan sólo satisfacerte? ¿qué te aprovechaste de mí suministrándome una sustancia que hacía que perdiera toda inhibición?

No tienes ni idea zorra –dijo soltándome las muñecas doloridas- Yo soy un caballero, tú una puta. No una puta cualquiera desde luego, pero al fin y al cabo una puta. Te calé desde el primer día que te conocí en clase de fisiología... ¿Recuerdas?... Estabas en lo alto de clase y aún así destacabas con tus curvas y tu aspecto de niña que nunca hubiera roto un plato. Aún así tus ojos y tu boca proclaman en todo momento lo putita que eres. Tú, a lo mejor piensas que estás enamorada de mí Mar, pero eso, no es así. Tú estás enamorada del vicio, de la depravación, de la lujuria, de sentirte dominada y experimentar que las situaciones están fuera de tu control. Eso, en gran medida, te lo proporciono yo, como bien sabes, pero no... tu no estás enamorada de mi. Estás enamorada de todo eso Mar por la simple razón de que eres una auténtica puta... y te gusta serlo... te gusta sentirlo...

¿Pero qué dices? –dije contrariada y secándome las lagrimas con la mano- ¡Eres un cerdo! ¡Me obligaste a meterme la mierda esa de óvulos!

Jajajajajaja Además de puta Mar, eres una insulsa. –dijo sacándose un pañuelo blanco, poniéndolo en el dorso de la mano sangrante a causa de un arañazo provocado por mis largas uñas- ¡Los óvulos!... ¡Los óvulos eran sólo un placebo! ¡Un experimento!

¿Quéééééé? –dije pensativa-

Lo que oyes Mar. Los óvulos no tenían ninguna sustancia inhibidora, ninguna hormona, ninguna droga, ninguna sustancia potencialmente peligrosa para ti. Tan sólo tenían una fuerte sustancia espermicida-antibiótica natural que impedía que contrajeras algo peligroso o que quedaras preñada, aunque veo que esto último ha fallado y más que por la ineficacia de la sustancia porque pienso que eres tan puta que follabas sin haberte suministrado previamente los óvulos ¿No estoy en lo cierto Mar?

¿...? –no tenía palabras-

Así es Mar, así es. Los óvulos en gran medida te protegían, tanto de la preñez como de cualquier enfermedad, dentro de unos límites claro. Piensa. Piensa cuándo te han follado, cuándo se han corrido en tu coño sin haber tomado poco antes los óvulos y encontrarás con cierta exactitud al padre del nene que crece en tu útero...

¿...?, ¿...?

¿Qué pasa que no dices nada? ¿Te has quedado más boba de lo que eres? Jajajajaja. Sí, Mar, sí. Los óvulos no tenían NADA, nada malo para ti, un poco de lubricante como excipiente y la sustancia protectora que ya te he comentado. El resto, todo lo que te ocurría, todas las reacciones de tu cuerpo, todas las sensaciones que experimentabas no eran más que las órdenes que tu cerebro, principal órgano sexual no lo olvidemos, daba a todo tu cuerpo. Recuerda Mar, recuerda... Recuerda cuándo te pedí que fueras a ser modelo de la clase de anatomía... allí tu solita te calentaste, allí no había óvulos ¿recuerdas? Y después... no se lo que pasaría después cuando saliste corriendo de la clase... ibas ya muy caliente... seguro que pasó algo... tampoco tenías óvulos ¿verdad?

¿...?, ¿...? ¿...?, ¿...? Yo... yo...

He incluso lo que pasó en la segunda clase, aquella en la que te pedí que hicieras de "modelo" con Quique, el chapero donante de esperma, ¿recuerdas? Fuiste tú y sólo tú la que le montaste y quisiste tener tus orgasmos poco te importó entonces que pudiera dejarte preñada, aunque yo bien sabía que con los óvulos no podrías quedarte embarazada... pero ati, te dio igual Mar, lo único que te interesaba era tu placer.

...Yo..¿...? ¿...?, ¿...? –comencé a recordar aquel episodio y lo que pasó poco despues en las duchas con el chapero y el bedel-

O qué me dices de lo que pasó en el estudio de Tomás, el fotógrafo... jajaajajaja y lo de después con el perrito ¡Uy lo del perrito! Aquello ya fue el desmadre, yo ni me lo esperaba... en fin Mar, ¡Qué quieres que te diga! Gané mucha pasta con aquella sesión y ya no te digo con la cinta zoofílica que le arrebatamos al tendero. Una bomba de hacer pasta.

..¿...? ¿...?, ¿...? –Estaba perpleja, no tenía palabras y mis pensamientos iban de uno a otro recuerdo, menos mal pensé que nada sabía él de otras muchas cosas que me habían pasado y menos aún de lo que me pasó en Marruecos-

Jajajajajajaja. ¡Qué puta eres Mar! Toma anda, esto es tuyo... un trato, es un trato.

Me tiró una libreta de ahorros, abierta el mismísimo día en que habíamos sellado nuestro acuerdo-contrato en la cocina de mi casa. En ella se habían ido produciendo distintos ingresos, de diferente cuantía, algunos de ellos eran bastante fuertes, pero todos ellos siempre superiores a 1000€. ¡La libreta tenía 132.000€ en total!! Y un único beneficiario: Yo.

¿Te sorprendes tanto Mar? –siguió diciendo Antonio- ¿Te das cuenta ahora de que en ningún momento te he estado engañando? Además... si tienes buena memoria... recuerda que muchas de las situaciones en las que te encontrabas eras tú misma en las que te metías. ¡Nadie te decía ni ordenaba nada! Eras tú, y sólo tú. Esa cantidad, es tu parte. Yo ya me he quedado con la mía y claro he decirte que aquí a medias no vamos, el Jefe, o sea yo, cobra tres veces más que el currito.

Pe...pe...ro... no se cómo es esto... –traté de decir completamente confundida-

¿Posible? Ya te lo he dicho antes Mar, porque yo soy un caballero y tu... una PUTA. Una puta que me ha hecho ganar muchísimo dinero y mucho más dinero aún me vas a hacer ganar. Porque como también te he dicho antes... ¿No pretenderías que dejara escapar a la gallina de los huevos de oro verdad?

¿Qué? ... no...no comprendo –dije mirándole a él, la libreta, la limusina...-

Puedo hacer lo que quiera contigo Mar, lo que quiera. Tan sólo tengo que meterte en una situación morbosa, rara, no convencional para que empapes las bragas que lleves puestas y transijas a todo lo que se te ordene... Jejejejeje sí a sí es... Y eso me recuerda una cosa por cierto... ¡ábrete de piernas y enséñame el tesoro que tienes entre las piernas!

¡Qué! –dije asustada-

¡Que me enseñes el coño joder! –dijo abalanzándose y haciendo que abriera las piernas- ¡¿Cómo?! ¿Con bragas?... ¡ah no! Te dije que nada de bragas ni tangas ni nada que pudiera taparte el coño ¿recuerdas? -¡Zas! Me arrancó el tanga de un fuerte tirón- Sí, así esta mejor...

¡Noooooooo! ¡maldito cabrón! – dije asustadísima y cerrando las piernas tras haberme despojado de la prenda íntima- ¿qué coño piensa que está haciendo?

¡Lo que me da la gana y... te he dicho que me enseñes el coño! –dijo alzando la mano para arrearme una bofetada-

¡No! ¡No me pegue!- dije al tiempo que me abría de piernas mostrando el sexo-

Jejejejejeje, vaya, vaya, vaya... veo que aún mantienes el piercing en tu conejito... jejejeje...y que continúa depiladito. Excelente –dijo mientras separaba con sus dedos los labios de la vulva- Veo que tienes el buen gusto de mostrar tus encantos y ahora... unas breves caricias antes de que lleguemos al hotel donde me hospedo...

Ante aquello intenté permanecer impasible mientras "El Profesor" me tocaba el clítoris y este comenzaba hincharse. Pronto, penetró dos de sus dedos en la vagina que, a pasos agigantados comenzaba a destilar importantes fluidos, bañando y lubricando todas sus paredes y preparando estas para cualquier tipo de penetración que Antonio estuviera pensando realizar. Me mordí los labios y cerré los puños en un intento de controlar la líbido que comenzaba una vez más a aflorar. Comencé a arquear la espalda, a gemir y a acompañar los movimientos masturbatorios de "El Profesor" con mis caderas. Me era imposible el permanecer quieta, incapaz de permanecer impasible. Los dedos de Antonio eran demasiado expertos pellizcando, acariciando y penetrando y además... la situación. Mi sexo palpitaba y se hinchaba, completamente excitado y humedecido. Mis tetas necesitaban ser también acariciadas, agasajadas y colmadas con estímulos, mis manos fueron en busca de estas y de los pezones que duros como piedras parecieran que fueran a perforar el vestido de terciopelo. Me bajé de un tirón el vestido, dejándolo enrollado en la cintura como si de un simple trapo se tratara. Mientras, "El Profesor" masajeaba y me penetraba esta vez ya con tres dedos. De repente, la limusina paró llegando a su destino y llegando yo también a un irremediable, largo y esperado orgasmo. Un orgasmo no experimentado durante los meses en que había estado sola. Un orgasmo revelatorio de mi yo más íntimo. Sí, Antonio tenía razón. Era una puta... y me gustaba serlo...

Bajé la mirada y contemplé mi vulva. Hinchada, inflamada como un higo maduro. Los labios mayores rojos como una granada y separados como los pétalos de una flor. Húmedos y brillantes... ¡Qué aspecto tan lascivo tenía y cómo me gustaba!

Perfecto – dijo "El Profesor"- Bajemos putita, tu público y tus clientes te esperan y por cierto... deja el vestido tal y cómo lo tienes. Me gusta así, apretujadito en tu cintura.

Sí, como Vd., diga –contesté mientras aún me iba viniendo en placenteras e inacabables oleadas de placer-

FIN

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