Hola me llamo Javier y tengo 36 años, no soy guapo ni delgado y en esta
historia no me lié con una chica 10, excepto sus ojos.
Ella se llama Irene, tiene 27 años, 1´62 de estatura y rellenita, con buenas
tetas y un buen michelín, es morena de tez blanca y unos ojos azules
impresionantes.
La historia comenzó en un cursillo que estaba haciendo, (llevo unos meses en
el paro), allí es donde la vi por primera vez. La verdad es que me gustó, pero
no tenía ninguna intención de buscar nada. Estoy casado y a punto de tener un
hijo.
El tema comenzó un día que al salir del curso escuché que le pedía a un
compañero si la podía acercar a casa, y le dijo donde vivía, (que casualmente
estaba cerca de mi casa), con lo que yo me ofrecí a llevarla.
Por el camino hablamos un poco, ya que durante estos días en el cursillo no
habíamos hablado en ningún momento. Y no se, creo que le caí simpático porque al
llegar a su casa me dijo si me apetecía cenar con ella. Yo le comenté que no
podía, que estaba casado y mi mujer me estaría esperando, pero que gracias por
el ofrecimiento. Le dije que si quería le podía llevar al curso mañana, ya que
vive al lado mío, y me dijo que sí. Nos intercambiamos los teléfonos por si
alguno de los dos tenía algún problema de cara a ir juntos al cursillo.
La verdad es que cuando llegué a casa no podía para de pensar en que hubiera
pasado si hubiera cenado con ella, si hubiera habido "postre". No pude más que
meterme al baño y masturbarme.
Al día siguiente decidí darme una ducha y ponerme presentable, ya que tenía
una nueva a miga con la que coquetear aunque no llegáramos a nada. Y fui a
buscarla.
Cuando ya llevaba unos 5 minutos esperando recibí un mensaje en el móvil, era
ella:"puedes entrar a casa? Me retraso un poco y me pone nerviosa que estés ahí
fuera esperando". Así que aparqué el coche y me decidí a entrar, mi corazón iba
a mil, sólo pensando en mil historias eróticas y pornográficas que pasaban por
mi cabeza.
Cuando abrió la puerta de casa me la encuentro que aún está en bata. Uff,
vamos a llegar tardísimo¡¡, en mitad de estos pensamientos estúpidos en lugar de
pensar está en bata, ¿querrá algo?, me dijo: "no me apetece nada ir al curso
hoy, te apetece quedarte a jugar conmigo?"
-"no se, a que te refieres exactamente?"
-"de momento, te voy a poner este antifaz que utilizo para dormir, y te
vienes conmigo que te voy a dar un masaje"
Desde que comenzó a moverse para ponerme el antifaz hasta que me lo puso,
creo que pasó todo mi matrimonio por mi cabeza, pero no se por qué pero no me
podía mover.
Iba a oscuras asi que no se donde me llevaba, hasta que llegamos a un sitio
en el que me paró. Estaba en un cuarto porque me sentó en una cama, ella estaba
delante de mio.
-"ahora te voy a quitar esa camiseta, si no no podré hacerte el masaje"
-"Irene, supongo que te portarás bien…"
Y quitándome la camiseta muy despacio me susurró al oído: "no te preocupes
que me portaré muy bien"
Una vez sin camiseta se puso detrás de mí y empezó a masajearme los hombros.
Yo estaba muy nervioso y gozando como nunca. Eso de estar con los ojos cerrados
era muy excitante.
Poco a poco empezó a bajar las manos por delante y empezó a tocarme mis
pechos y siguió bajando. Al seguir bajando tuvo que pegarse a mí y pude
comprobar que se había quitado la bata y estaba desnuda con sus pechos en mi
espalda. Mi polla estaba a reventar.
Ella siguió bajando hasta llegar al pantalón y lo desabrochó, seguidamente me
guió para que me dejara caer en la cama. Ella ahora estaba sentada justo detrás
de mi cabeza como de rodillas con una rodilla a cada lado de mi cabeza. Y empezó
a masajearme el pecho, el estómago, y llegó a mi pantalón en el momento que noté
en mi cara sus pechos con los pezones erectos, y no me pude comprimir. Empecé a
chuparlos y a jugar con mi lengua con sus pezones. Ella entonces se rió.
-No me has dicho que fuera buena? Creo que el malo eres tú. Voy a tener que
tomar medidas…
Noté que se levantaba de la cama y que me quitaba los pantalones primero y
los calzoncillos después. Creo que le sorprendió ver que mi polla estaba
totalmente eréctil.
Me hizo ponerme más arriba en la cama y me puso los brazos abiertos, como
Jesucristo, seguidamente me ató al cabecero de la cama.
En ese momento mi Pepito grillo no paraba de chillarme.
-Irene, lo siento, pero no puedo hacer esto, mejor será que nos vistamos,…
Empezó a chuparme los dedos de los pies y ya no pude decir más.
No se cuanto tiempo pasaba con cada dedo pero fue algo inhumano, cuando
terminó con los pies fue subiendo con su lengua por las piernas, pero algo le
molestaba porque paró.
Noté que me separaba las piernas y me las ató a la cama dejándomelas abiertas
en diagonal.
Y prosiguió, siguió subiendo por mis piernas pero por la parte interior, su
lengua iba muy despacio y yo sólo quería que llegara de una vez a mi polla.
Empezó a jugar con su lengua en mis huevos y ya no podía más, empezó a subir y
empezó a lamer alrededor de mi polla, y siguió hacia mi ombligo, (dios¡¡ quiere
mantenerme asi???),.
No vas a dar descanso a mi polla, Irene?
Vas a tener que esperar, por malo y hacerle esto a tu mujer.
Al recordármelo otra vez me sentí mal, pero de pronto noté su lengua en mis
pezones, ufff, que gusto, esto es horrible. Siguió subiendo y cuando llegói al
cuello además de con la lengua también me daba besos casi rozándome. Y luego
empezó a jugar conmigo con su lengua en mis labios, rozándolos, y cuando yo
sacaba mi lengua ella retiraba la suya. Me estaba poniendo a cien.
- Te está gustando, Javier? ¿Te arrepientes de no haber ido al cursillo?
- Estás haciendo que sea la experiencia sexual más excitante de mi vida.
Quiero que hagas lo que quieras conmigo.
Noté que empezaba a bajar otra vez jugando con mis pezones, mi ombligo, …, y
por fin mi polla.
No se cuanto tiempo iba a aguantar, estaba demasiado excitado. Seguía jugando
con su lengua, subiendo y bajando por el tronco de mi polla, luego con sus
labios se quedaba con el capullo dentro y los mordisqueaba, y volvía otra vez.
Le dije que no iba a poder aguantar mucho más. Y paró. Comenzó a meterse mi
polla en su coñito, (no sabía si se había puesto condón, pero no puede decir
nada), empezó a subir y a bajar muy despacio, tan despacio que era casi un
horror de placer.
Empezó a coger ritmo poco a poco, y empezó a jadear ella también, (me alegré
que disfrutara ella también después de lo que me había echo disfrutar a mi). Fue
algo bestial, pero como era de suponer no pude aguantar mucho, tres o cuatro
minutillos y chas, empezó a salir un gran chorro de semen dentro de su coñito,
(en ese momento me di cuenta de que no llevaba condón), espero que use la
píldora. Se dejó caer encima mío y empezó a besarme, esta vez de verdad.
Nunca me había sabido un beso tan bueno como este. En ese momento me quitó el
antifaz.
Te ha gustado?
Me ha encantado, Irene. Creo que mañana tampoco iremos al cursillo,
creo que tienes que probarlo.
Estaré encantada, pero no pienso soltarte todavía …