INVOLUCRANDO A MÍ MARIDO. La consumación (y 3)
Me despertó el llanto de la niña, mi marido ya no estaba, me desperecé y vi
que eran casi las diez. Nunca me levantaba tan tarde, pero mi, últimamente,
agitada vida me había vencido y dormí como un lirón, no sabía cuanto tiempo
llevaba mi hija llorando, la tomé en mis brazos y la besé, se calló enseguida y
comenzó a reír. La puse en el cochecito y me dirigí con ella a la cocina, estaba
completamente desnuda y mi pubis y el vello que lo cubría estaban cubiertos de
semen y flujo reseco. Recordé como Víctor me había masturbado en la calle y el
posterior polvo de mi marido, sonreí satisfecha.
Preparé una papilla para la niña y un café con tostadas para mí, comí con
apetito y comencé a pensar en la noche que se avecinaba…intentaba imaginar
situaciones pero nada me venía a la mente, solo retazos de mi fin de semana con
"Q"...un leve cosquilleo en el vientre me anunció que comenzaba a excitarme. Me
levanté y me fui a la ducha con la niña, primero la bañé a ella y luego me duché
yo, no pude evitar acariciarme el coño y los pechos mientras me enjabonaba…ya
deseaba que llegara la noche…
Vestí a la niña y, después, me arreglé yo, un escueto tanga y un ligero
vestido que me llegaba por encima de las rodillas era todo mi atuendo, no me
puse sujetador, me maquillé un poco y, algo inusual en mí por las mañanas, me
perfumé un poco. Llamé a mi hermana y nos citamos en el parque, ya había
concertado con ella que se quedara con la niña hasta el día siguiente.
Salí contenta, me encontraba atractiva y sabía que con mi vestimenta
arrancaría más de una mirada y algún comentario atrevido, efectivamente, durante
los siete u ocho minutos que tardé en llegar al parque, sentí multitud de
miradas sobre mí, unas me desnudaban, otras eran de admiración…también escuché
algún comentario obsceno. Noté como mis pezones crecían bajo mi liviano vestido.
Al llegar a mi destino observé como un hombre que caminaba en mi dirección, me
miraba directamente a los pechos, no pude evitar mirarlo, tenía como unos
cincuenta años y vestía con vaqueros y camisa blanca, parecía que no se había
afeitado en un par de días. Cada vez estaba mas cerca y no apartaba sus ojos de
mis tetas, las miraba con deseo y mis pezones crecieron aún más, miré hacia
ellos, parecían querer atravesar la tela, me ruboricé cuando al levantar la
cabeza vi que el hombre estaba a mi lado y me miraba…
Daría mi vida por poder poseer ese cuerpo- dijo en voz baja, su tono
era grave y sus ojos despedían fuego.
Aparté la vista y continué andando, mi cara ardía y sentí un pinchazo en el
vientre, sabía que me estaba mirando el culo y no me pude resistir a contonearme
un poco, volví la cara y, efectivamente, me estaba mirando y sonrió. Giré la
cara y apreté el paso alejándome de él.
Mi hermana estaba sentada en un pequeño parque infantil y me senté junto a
ella. Nos besamos y notó mi agitación…
¿Que te pasa? – preguntó.
Le conté lo que me había pasado con el hombre que me crucé. Mi hermana se rió
y me dijo…
No me extraña que te digan cosas, ¿has visto como vienes?, la verdad
es que estás guapa, pero provocas, los pezones te van a estallar.
Nuevamente me ruboricé…
La verdad… es que a sido la mirada de ese tío quién me los ha puesto
así, no entiendo que me ha pasado –
Nuevamente oí como mi hermana estallaba en una nueva carcajada…
¡Ja, Ja, Ja!, eso es fácil, te ha puesto caliente… ¡Ja, Ja, Ja! –
continuó riendo.
Estuvimos hablando y paseando, el tiempo pasó sin que nos diésemos cuenta y
cuando miré el reloj eran casi las dos, le dije que me iba a casa pero mi
hermana insistió en invitarme a una cerveza y en vista de que no desistía,
accedí. Entramos en el bar de siempre y rogué que Víctor no estuviera allí,
respiré cuando no lo vi, nos sentamos en una mesa y pedimos una copa,
continuamos charlando y bromeando sobre el hombre que, con su mirada, había
conseguido que mis pezones crecieran desmesuradamente.
Llevábamos unos quince minutos sentadas, cuando entraron al mismo tiempo en
el bar mi marido y Víctor, mi corazón dio un vuelco, ¿se conocerían?, pronto
respiré tranquila, había sido una casualidad, mi pareja se dirigió hacia
nosotras y Víctor se colocó en el mismo rincón del día anterior. Después de unos
minutos mi hermana dijo que se marchaba, besamos a la niña y salieron. Víctor no
paraba de mirarme y yo estaba cada vez más nerviosa y… más caliente, cuando
estuvimos solos me dirigí al servicio, cerré la puerta y me apoyé en ella, ¿qué
hacía?, la situación era morbosa y me excitaba, deseaba que me sobara a
conciencia, pero ¿y mi marido?... de pronto me decidí, me quité el tanga, lo
guardé en el bolso y regresé, miré hacia Víctor y observé que había hueco junto
a él…
Vamos a tomarnos una copa, pero en la barra – le dije a mi marido y
sin esperar respuesta me dirigí hacia el rincón -
Como la primera vez, él se apoyó en la pared y yo le di la espalda, mi marido
caminaba hacia mí, se paró a mi lado y pidió dos copas de vino. Víctor no se
movía, me eché un poco hacia atrás para sentir su roce, pero él se retiró
enseguida, el muy cabrón estaba jugando conmigo y yo me estaba poniendo muy
cachonda. Decidí dar un paso más, agaché el torso para besar a mi marido y,
lógicamente mi culo se apoyó contra mi último amante, esta vez no pudo escapar,
estaba cogido entre la pared y mi trasero. Prolongué mi beso mientras mis
caderas giraban haciendo que el roce de mis nalgas con la zona púbica de Víctor
fuera cada vez más intenso, comencé a notar la dureza de su pene, fue mi marido
el que se retiró e hizo que tuviera que enderezarme, el contacto cesó y me sentí
frustrada.
Estás muy cariñosa – me dijo mi marido.
Soy muy cariñosa – le repuse –
En se instante, noté como una mano se introducía bajo mi falda y un dedo
comenzaba a recorrer mi hendidura trasera. Me sobresalté.
¿Te pasa algo? – preguntó mi marido.
No – le contesté intentando disimular.
Ahora era el canto de su mano el que se paseaba por mi culo de arriba abajo,
mis piernas se separaron lentamente.
Te has puesto muy seria – oí a mi marido
Estoy pensando en lo que va a pasar esta tarde/noche – dije por salir
del paso
¿Y te excita?... ¿quieres que pase?...
Siiii – contesté mientras ya sentía la punta de unos dedos que
rozaban la parte trasera de mi coño - ¿y a ti?...
Creo que si – contestó en voz baja –
Me mordí los labios, sentía como mi sexo comenzaba a destilar flujos,
necesitaba más contacto y de nuevo me incliné para besar a mi marido, mi culo
quedó a disposición de Víctor que no perdió el tiempo, me introdujo de dos dedos
en mi cueva que me hicieron soltar un gemido apagado por la boca de mi pareja,
continué besándolo mientras mi amante me castigaba el coño, mi vientre ya
hervía, un dedo rozó mi clítoris y una descarga de caliente liquido acogió la
caricia, todo acabó cuando uno de sus dedos se introdujo en mi culo, una ola de
jugos íntimos bajó por mis piernas, me enderecé instintivamente mientras un
pequeño grito escapaba de mí. Sentí como la mano abandonaba rápidamente mis
nalgas…
¿Te pasa algo? – inquirió mi marido –
Después te lo cuento – repuse sonriente – ahora voy al servicio.
Me sentía incomoda mientras andaba, notaba regueros de liquido que corrían
piernas abajo. Me encerré e hice pis, con un pañuelo y el tanga me sequé como
pude y regresé. Víctor me miraba fijamente y se lamía su mano derecha, le sonreí
disimuladamente. Pagamos y salimos, mi marido me volvió a preguntar que me había
pasado en el bar…
Espera… - le dije.
Entramos en el ascensor y me levanté el vestido, se quedó sorprendido al
verme sin bragas y me miró con sorpresa, le tomé la mano y la puse sobre mi
sexo…
¿Cómo lo notas?- le pregunté.
Mojado y caliente – respondió.
Bajé la falda y saqué el tanga del bolso, se lo pase por la cara…
Igual que mi tanga… me he corrido mientras nos besábamos – le pasé la
mano por la entrepierna y noté la dureza de su polla – veo que te ha
gustado, creo que hoy nos vamos a divertir los dos.
No me contestó, le besé suavemente en los labios, salimos del ascensor y
entramos en casa. Nada mas entrar mi marido se abalanzó hacia mí, en pocos
segundos me tuvo desnuda en sus brazos, me manoseó por todos sitios mientras me
comía literalmente la boca, mi calentura se acrecentaba y pronto comencé a
responder a sus caricias, no se como pero en pocos minutos nos encontrábamos
desnudos los dos en la cama revolcándonos como dos animales en celo. Mi marido
se había colocado encima de mí y me mordía con furia los pechos mientras su
polla se restregaba por mi chorreante hendidura, mis caderas se movían buscando
más contacto y notaba como mis labios vaginales se iban abriendo poco a poco
esperando la penetración…
No lo hagas… - protesté débilmente.
El continuó su asedio sin responder, ya podía sentir la punta de su glande
rozándome el coño…
Por favor… sabes que no eres tú el próximo que debe follarme… -
insistí cada vez con menos fuerza –
Rogué interiormente para que no me hiciera caso, quería que me atravesara con
su polla y usara mi cuerpo a su antojo, necesitaba que mi marido me demostrara
que era él quien mandaba, deseaba que me sometiera… lo miré con los ojos
entrecerrados, estaba entregada, a su disposición, mi coño temblaba esperando su
estocada y repentinamente se separó de mí y se tendió a mi lado… cerré los ojos,
sabía que desde ese momento no había marcha atrás, mi pareja acababa de
desaprovechar la oportunidad de demostrarme que él también podía darme esa clase
de sexo que "Q" me había enseñado y que mi cuerpo pedía, unas lagrimas
resbalaron por mi mejilla.
¿Que te pasa? – me preguntó –
Nada – respondí –
Era lo que querías ¿no?
Supongo que sí –repuse –
Repentinamente me incorporé y me arrodillé en la cama, tomé su polla que,
semifláccida, descansaba sobre su muslo y comencé a acariciarla, estaba rabiosa
y me sentía frustrada por lo que "no" había pasado…
¿Sabes que mientras estábamos en el bar el hombre que estaba detrás
de mí me ha tocado el coño y el culo? – le dije mirándole a los ojos –
Noté como si una corriente eléctrica atravesara su miembro…
No es verdad – dijo -
Lo es y lo sabes y… por lo que veo, tu polla también – respondí con
crueldad –
¿Por qué me haces esto? – preguntó.
Quizás porque te gusta ¿o no? – le contesté mientras sentía como su
erección crecía – ¿Quieres saber los detalles o no?
Mi mano subía y bajaba por su tronco cada vez más duro. Él, con los ojos
cerrados, gemía cada vez más fuerte. Dejé de acariciarlo y volví a preguntar:
¿Te lo cuento? –
Si, por favor – contestó.
En los siguientes cinco minutos le recité todo lo que había ocurrido en el
bar, mi mano no descansaba mientras le relataba los detalles más escabrosos, él
gemía sin cesar mientras escuchaba como me había dejado manosear en su cara.
Cuando notaba que no podía aguantar más, paraba y esperaba a que él me suplicara
que siguiera…su polla era una roca y recordé que en ese momento debería tenerla
dentro de mí, incrementé el ritmo….
Ahora… ¡¡¡córrete!!! – le ordené mientras mi otra mano le apretaba
los huevos –
Estalló como un castillo de fuegos artificiales, tres o cuatro descargas
cayeron sobre mi vientre y pecho. Continué manipulando su polla hasta que me
aseguré de que le había sacado hasta la última gota, le besé la punta del glande
y me tendí a su lado.
Me quedé dormida, al abrir los ojos me sentí desorientada, mi marido no
estaba allí y el reloj de la mesilla marcaba las seis de la tarde, me levanté de
un salto, ¿habría llegado "Q"?, salí de la habitación sin percatarme de que iba
desnuda y corrí hacia el salón… allí estaban los dos tomando una copa, me volví
rápidamente, pero la voz de "Q" me detuvo…
No te vayas –
Me quedé paralizada, estaba de espaldas a ellos y me ruboricé, seguro que me
estaban mirando el culo, me ruboricé, estaba desnuda y mis pechos y vientre
cubiertos del reseco semen de mi marido.
Date la vuelta - sonó de nuevo su voz –
Lentamente me volví, los dos se habían levantado y me miraban fijamente, bajé
los ojos pero no hice movimiento alguno para ocultar mi desnudez. "Q" se acercó
a mí y con un dedo me hizo mirarle, desvié por un momento la mirada y vi como mi
marido nos observaba atentamente, volví a mirar a mi amante e, instintivamente,
le pasé los brazos alrededor del cuello, abrí la boca y cerré los ojos, en un
instante sus labios se pegaron a los míos y su lengua invadió mi boca, sentí
como sus manos bajaban a mis nalgas y las manoseaban a su antojo, mi vientre
comenzó a temblar mientras notaba como mi sexo se humedecía, tuve que separarme
para tomar aliento y "Q" lo aprovechó para meter una de sus manos entre mis
piernas, un gemido delató el placer que me empezaba a invadir, mis jadeos eran
cada vez más audibles y volví a mirar a mi marido, seguía observándonos pero
ahora reparé en el bulto de su entrepierna, recordé la escena en la cama de unas
horas antes y, abriendo mis piernas todo lo que pude, me abandoné a "Q", ahora
fui yo quien buscó su boca la invadí con mi lengua, moví las caderas buscando
que sus dedos penetraran mi intimidad, me retorcí de placer cuando sus dedos
violaron mi vagina y exploté cuando uno de ellos rozó el clítoris. "Q" me empujó
hasta que mi espalda chocó contra la pared, después dio unos pasos hacia atrás
sin dejar de contemplarme, enseguida supe lo que esperaba, separé las piernas y
levanté los brazos por encima de la cabeza, quería repetir nuestro primer polvo
en el Parador y yo lo iba a complacer. Sin apartar mis ojos de los suyos, vi
como se quitaba lentamente la camisa y los pantalones, apareció su slip que
parecía que iba a reventar bajo la presión de la polla, me relamí los resecos
labios mientras sentía como mis jugos bajaban por mis muslos. Cuando vi aparecer
su miembro exhalé un suspiro y moví las caderas lujuriosamente, solo estaba
pendiente de él, no había vuelto a mirar a mi marido, "Q" se acercó a mí
mientras yo me mordía los labios, se detuvo y comenzó a acariciarme por todo el
cuerpo, mis gemidos eran continuos y mi calentura incalculable…
Follame… - le pedí –
No me hizo caso, solo preguntó mientras me amasaba los pechos…
¿Es semen?
Siiii… -le contesté con voz débil – de mi marido –
¿También lo tienes en el coño? – volvió a preguntar.
Nooo… - contesté desfallecida
¿Por qué? –
Quería que tu lo llenaras… estaba reservado para ti…
Se agachó un poco y puso su glande a la entrada del coño.
Siiii – musité.
Súbitamente empujó hacia arriba y me penetro, un grito salió de lo más
profundo de mí, deseaba abrazarlo pero permanecí en la misma posición,
crucificada en la pared mientras el recorría con su polla hasta el último rincón
de mi sexo. Mis jugos se desbordaban mojando su polla y mis muslos antes de caer
al suelo, yo había perdido la noción de donde estaba y ni me acordaba de mi
marido, solo vivía para ese miembro que me perforaba hasta lo mas profundo de mi
ser haciéndome gritar de placer, le pedía que no cesara de follarme y el así lo
hacía, sentía como mi coño se licuaba a cada embestida suya y comencé a notar
como las piernas comenzaban a fallarme…
No puedo mas… - gemí –
El continuó machacando mi sexo, sentí como si mis pulmones fueran a estallar…
Inúndame con tu semen… - le rogué –
No se el tiempo continuó follándome, pero hubo un momento que no tuve mas
remedio que abrazarme a él para no derrumbarme. Fue entonces cuando decidió… con
dos o tres profundos golpes me llevó de nuevo al orgasmo. Sentí como su caliente
liquido me invadía y una corriente me recorrió desde el coño hasta el cerebro
haciéndome alcanzar una vez más el éxtasis… un agudo grito escapó de mi garganta
mientras sentía como sus brazos me apretaban fuerte para impedir que me
desplomara. Como en un sueño noté como su polla salía de mí y me tomaba en sus
brazos, me abracé a él y me dejé llevar, me depositó en una cama. Abrí los ojos
y vi que estaba en mi dormitorio, mis dos hombres me miraban desmadejada encima
de las sábanas. Vi como mi marido se desnudaba mientras "Q" me ponía una
almohada en los riñones levantando mi pubis, mi sexo estaba totalmente expuesto
a sus miradas y me estremecí, una pequeña oleada de flujo mojó mis muslos. "Q"
se arrodilló junto a mi cara y me acercó la polla a la boca que se abrió
acogiéndola, me encantó el sabor de nuestros jugos mezclados. Mientras, mi
marido se acercó a mi sexo y comenzó a lamerlo lentamente, la punta de su lengua
en el clítoris me hizo vibrar y solo el miembro de "Q", que cada vez se
endurecía más en mi boca, impidió que un gemido saliera de mí, me estaban
volviendo loca y mi cuerpo volvía a responder. Las manos de "Q" se apoderaron de
mis tetas añadiendo nuevas sensaciones a las que sentía con la boca de mi marido
en el coño y la polla de mi amante en la boca. Mis pezones erectos, los
movimientos de mi pelvis, las contracciones de mi sexo, el temblor de mi
vientre, todo en mí les pedía más, necesitaba sentirme poseída por mis dos
machos, quería que acabaran conmigo.
De pronto, mi marido se tendió y me arrastró con él, cuando estuve encima
buscó la entrada de mi coño con su polla y le ayudé, en breves instantes estaba
ensartada por su duro miembro, me tomó rodeó con sus brazos y me apretó contra
él… mi culo quedó a disposición de "Q", me estremecí, me iban a follar por mis
dos agujeros. Pronto sentí los dedos de mi amante manipulando mi ano, intenté
relajar el esfínter y en poco tiempo tenía dos de sus dedos dentro, me estaba
derritiendo de placer con esos dedos y la polla de mi pareja que se mantenía
dura e inmóvil dentro de mi vagina. Cuando sentí que "Q" sacaba los dedos, me
contraje esperando la invasión de su polla y, efectivamente, en pocos segundos
noté como su glande pretendía abrirse paso a través de mi ano; poco a poco noté
como se iba introduciendo, me dolía y me quejé, él se detuvo y esperó unos
instantes antes de volver al ataque, mis intestinos se fueron amoldando a su
tamaño y en unos minutos noté su vello púbico en contacto con mis nalgas, la
tenía dentro de mi…esperé y pronto sentí como empezaban a moverse, me dolía un
poco el culo pero era soportable, pronto empezaron a sincronizar sus movimientos
y el resultado fue inmediato, mi cuerpo comenzó a responder a sus acometidas.
Cuando uno entraba el otro salía, me sacudían sin misericordia y me sentía como
una pluma en una tormenta, no tenía control sobre mí, eran ellos los que me
movían a su antojo y yo, sometida, me dejaba manejar por esas dos pollas que me
arrancaban gritos y sollozos, colmándome de placer. Les pedí que terminaran, que
me llenaran con su semen, les rogué, les juré que no podía mas, pero ellos
parecía que estaban compitiendo a ver quien resistía mas y continuaban
follándome… por fin, mi marido emitió un ronco gemido, se tensó y sentí como su
caliente jugo me llenaba, "Q" interrumpió sus acometidas mientras mis músculos
vaginales apretaban la polla de mi pareja intentando arrancarle hasta la última
gota…mi vientre explosionó y una gran ola de flujo manchó las sábanas. Me
relajé, pero fue un instante, "Q", supongo que sintiéndose vencedor de su
particular batalla con mi marido, comenzó a martillearme las entrañas con todas
sus fuerzas, me quejé pero él no me escuchó, continuó saliendo y entrando de mí
con todas sus fuerzas, me estaba sometiendo aún más y de nuevo el placer de ser
usada acudió a mí, como en sueños oí mi propia voz que le pedía más y más,
aullaba de gusto me sentía llena, follada, abusada y la sensación me encantaba…
cuando la voz ronca de "Q" musitó a mi oído…
Córrete, puta…
…estallé, mi vientre convulsionó mientras cantidades ingentes de líquido
salían de él, mi pubis votaba sobre mi marido que se mantenía dentro de mí. No
se cuanto tiempo estuve así pero fue mucho, mi cuerpo temblaba sin control
mientras las pollas que me habían sometido se iban haciendo más pequeñas en mi
interior…
La noche fue larga y el amanecer nos sorprendió aún encendidos, me poseyeron
como y cuanto quisieron, fui una marioneta en sus manos y disfruté del sexo por
el sexo, buscaba placer y lo conseguí de los dos, fui montada, dominada,
deseada… La imaginación de "Q" me hizo alcanzar la cúspide, sus juegos me
hicieron arder y, por supuesto, estrenó cada uno de los tangas que me compré… la
experiencia fue dura y, al mismo tiempo, dulce. Esa noche tuvo como consecuencia
nuevos y excitantes episodios que, aunque sea de tarde en tarde, iré relatando…
Hasta pronto