DIARIO DE VERANO I
Hola, voy a relataros mis aventuras a lo largo de mis
vacaciones de este verano, bien con mi marido, bien con otros hombres. He
decidido contarlo como un diario, día a día.
Viernes 2.
Nada más llegar e instalarnos, en cuanto mi marido y yo nos
quedamos solos lo viole, pues yo iba muy, pero que muy caliente.
Lo empuje encima de la cama, comencé a besarle mientras mi
lengua se hundía en su garganta al tiempo que le desabrochaba los pantalones y
le metía mano en su polla. Cuando la note algo dura me puse a mamársela mientras
mi marido metía sus dedos en mi coño que ya estaba mojado, luego él comenzó
alternar sus dedos con su lengua, yo ya no podía mas, así que le quite los
pantalones y los calzoncillos y poniéndome encima me clave su polla en mi coño.
- Follame, follame cabron - le gritaba mientras cabalgaba
como una posesa
Cuando yo me corrí, mi marido me puso de rodillas contra la
cabecera de la cama y me dijo:
- Ábrete el culo, puta
Yo separe mis nalgas ofreciéndole mi culo, de una sola
embestida me empalo y durante un buen rato estuvo sacando y metiendo su polla
hasta el fondo de mis entrañas hasta que agarrándome de mis pechos me los apretó
y se corrió. Yo también me corrí. Luego nos tumbamos a descansar.
Era una lastima que a mi marido le costase tanto follar, pues
lo hace una o dos veces a la semana, y digo que es una lastima porque me gusta
follar con él pero yo necesito hacerlo dos o tres veces al día en verano.
Mi marido fue a comprar unas revistas y yo aproveche para
ponerme ropa sexy y unas bolas chinas pues estaba dispuesta a volver a follar
después de cenar.
Cenamos mi marido y mis hijos en un restaurante, cuando estos
se fueron con sus amigos me acerque a mi marido y le dije que no llevaba nada,
él disimuladamente miro debajo de mi falda y vio que era verdad.
Nos fuimos a un bar de Empuriabrava a tomar unas copas, allí
disimuladamente toco mi coño y noto que llevaba las bolas, esto le excito pues
empezó a jugar con el cordel y ponerme a mil mientras me besaba. Yo estaba tan
caliente que le metía mano a su polla, hasta que no pude mas y le dije:
- Vamos a casa
Ya en casa me desnudo violentamente, me echo en la cama boca
abajo con las piernas en el suelo y separadas. Él se desnuda y comenzó a tirar
suavemente del cordel de las bolas. Yo creí que me iba a morir, me había corrido
ya dos veces y él lo sabia pues seguía 'torturándome' con calculada
meticulosidad. En esa misma posición y sin quitarme las bolas metió su polla. Oh
que placer notar mi coño lleno, sus movimientos de polla junto con las bolas era
demasiado y yo no paraba de correrme.
- ¿Te has corrido, amor? - me pregunto
- Sí
Entonces el saco su polla y metió su lengua en mi coño, hasta
el fondo varias veces
- Si, es verdad. Te has corrido - me contesto al tiempo que
me besaba, su boca sabia a mis fluidos vaginales.
En esa misma posición me paso la lengua por el ano, luego me
clavo su verga en mi culo mientras con una de sus manos seguía jugando con mis
bolas. Los dos estabamos empapados en sudor.
- ¿Te gusta puta, te gusta? - me decía mientras me enculaba.
- Si, me gusta, me gusta ser tu puta, tu esclava
No tardo en correrse y meterse en cama a dormir pues estaba
'groggy'.
Sábado 3
Estuvimos todo el día en el mar y como estaba mi hijo pequeño
no pude hacer nada, aunque creo que mi marido no estaba para nada.
Por la noche después de acostar a los niños nos fuimos a la
discoteca Pasarela, allí nos encontramos a Pedro, un amigo del verano anterior,
con el que había follado un par de veces el año anterior, y que por supuesto mi
marido no sabia nada.
Como a mi marido no le gusta bailar me fui con Pedro a la
pista mientras él se quedaba en la barra tomando una copa.
Pedro me llevo hacia un rincón discreto y comenzamos a
besarnos, su mano se deslizo bajo mi falda y al ver que no llevaba bragas me
susurro al oído
- Que zorra eres María
- A los hombres os gusta - le respondí
Vi que mi marido estaba charlando con alguien y como la
discoteca se había llenado, Pedro y yo salimos y tomando su coche nos fimos a un
descampado a follar.
En el corto trayecto me puse a mamarle su polla, en cuanto
llegamos al descampado el se puso en el asiento trasero, se quito los pantalones
quedándose desnudo con su verga tiesa y dura, yo me acomode a su lado y seguí
mamándole la polla, luego me puse encima de él y me monto con furia. Los dos nos
corrimos al unísono. Fue un polvo rápido pero intenso. Apenas había transcurrido
una hora que ya habíamos regresado a la discoteca.
Mi marido me dijo de ir a casa, así que me despedí de Pedro y
nos fuimos.
Domingo 4
Nada, ni una rosca. Mi marido no tiene ganas.
Lunes 5
Mi marido se fue a Barcelona a trabajar, durante la mañana
estuve en la playa con mi hijo pequeño. Por la tarde me fui a la parte de playa
que esta solitaria, allí me puse a tomar el sol desnuda. Llevaba una hora,
cuando se acerco un chico francés a pedirme fuego, yo estaba boca arriba,
desnuda y con mi coño completamente depilado, Yves, que así se llama, se puso a
charlar a mi lado. Era un chico de unos 25 años, un cuerpo atlético y bajo su
bañador tipo slip se adivinaba un buen aparato.
Después de charlar un rato me di la vuelta y le pedí que me
pusiera crema para el sol, sus manos comenzaron a deslizarse desde los hombros
hasta las piernas, luego fue subiendo poniendo la crema en mis nalgas, sus dedos
se deslizaron hacia mi entrepierna rozando mi clítoris. Yves noto como me
relajaba al notar su mano en mi coño pues comenzó a meter uno de sus dedos en mi
coño. Yo me di la vuelta y entonces me puso crema en mis pechos, luego volvió a
meterme sus dedos en mi clítoris.
No tardamos en besarnos, yo le pedí que se quitara el
bañador, su polla quedo libre, dura y de buen tamaño, le dije de ir detrás de
las dunas y matorrales donde comenzamos a revolcarnos. Me puse a mamarle con
deleite, él por su parte se puso a chuparme el coño, me mordisqueaba los labios
vaginales. Yo estaba realmente muy caliente.
El se puso de rodillas y yo me puse a horcajadas encima de
él, su polla se hundió hasta el fondo de mí coño mientras me besaba y mordía mis
pezones. Cuando terminamos, él me pidió de vernos otro día, yo le dije que iba a
menudo por las tardes a esa parte de la playa. Nos besamos y me fui a casa.
Mi marido llega una hora después de Barcelona, cansado y sin
ganas de follar. Suerte que hacia poco me habían follado que sino paso 'hambre'.
Martes 6.
Hoy me he quedado sin follar, pues no he podido ir a la playa
ni mi marido tenia ganas.
Miércoles 7
Sigo sin follar y necesito una polla URGENTEMENTE.
Jueves 8
Por suerte hoy mi marido se ha quedado esta tarde en casa
durmiendo la siesta y yo he podido ir a la playa donde estaba Yves esperando. No
nos anduvimos con rodeos, nos instalamos detrás de las dunas y me eche encima de
su polla, pues yo estaba muy caliente.
Yves me follo un par de veces, no como mi marido que
normalmente, casi siempre, con un polvo ya esta. Yo en verano necesito 'marcha',
mucha, mucha 'marcha'.
En el primer polvo, él se tumba boca arriba en la toalla, yo
me puse a chuparle la polla mientras él introducía sus dedos en mi coño, al poco
él me echa en la toalla, me separo las piernas y me comenzó a chupar el
clítoris, creía morirme de placer. Después me metió todos su dedos y parte de su
mano en el coño, mientras yo le gritaba
- Follame, por favor, follame ya. Meteme tu polla, no puedo
esperar más
Por fin, en esa misma posición me penetro. Mis manos se
agarraron a sus glúteos apretándolos hacia mi para que yo pudiera notar hasta el
fondo de mi ser su polla. Me estuvo embistiendo una eternidad, tanto que yo me
corrí dos o tres veces antes de que él lo hiciera. Cuando termino se tumbo a mi
lado.
Como yo volvía a tener ganas empece a acariciar su polla,
como note que reaccionaba me puse de rodillas y comencé a pasar mi lengua por
todo su cuerpo para terminar chupándosela, cuando la tuvo dura me subí encima de
él y me metí su polla en mi coño, luego comencé a cabalgar, primero despacio
para ir encajando su verga dentro de mí, para ir aumentando el ritmo hasta
parecer una yegüa desbocada. Como Yves no terminaba de correrse, pues hacia poco
que lo había hecho, me bajo de encima y echándome boca abajo en la toalla, se
puso encima de mi espalda clavándome su polla en el culo. La metía y sacaba
deprisa de mi ano, de tal forma que a cada penetración yo gemía de placer, hasta
que se corrió.
Luego nos bañamos en el mar y una vez seca me fui a casa pues
comenzaba a ser un poco tarde.