La mujer del albañil ( Amante bandido)
Cuando recuerdo esta experiencia que tuve recién, hace una semana, se me pone
la piel chinita, y vienen a mi mente sensaciones que a cualquier hombre cuerdo y
temperamental, permitirían desear repetirla, tengo 34 años, y doce de casado,
vivo como dije en un estado del Caribe Mexicano, aunque nací en el sureste,
debido a mi trabajo, tengo ciertas libertades, y la facilidad de entrar en
contacto con indeterminado numero de mujeres y así fue como una mañana cuando
iba por la calle, vi a una mujer que hablaba con un vendedor de ropa, intuí que
le coqueteaba, que sucedió???; terminé en la cama donde ella y su marido tenían
sexo, fui, como dice el título,. Un amante bandido robándole la mujer a otro.
Me llamo Alonso Sandoval, cambié mi nombre pues mi trabajo me exige cuidar
una imagen, y aquí estoy, como decía tengo 34 años, trabajo para una empresa
editorial, y vivo en una colonia populosa en un estado en el Caribe Mexicano.
De mas esta decir que a los hombres y mujeres casados y casadas, nos
inquieta, nos calienta, nos pone a mil, la infidelidad, imaginar a otra persona
que no sea nuestra esposa en nuestra cama, o estar en la cama con la mujer de
otro hombre es algo que pone a mil a cualquiera.
Yo no era la excepción, a mis 34 años, aún recordaba como a la edad de 18,
cuando era Instructor del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos en
las zonas rurales de mi natal Veracruz , me enrede con una mujer casada de 24
años, con quien terminé cogiendo, prácticamente me sedujo, y se convertiría en
mi maestra fue mi primera amante, porque a partir de entonces, me convertí en un
experto en el sexo oral y en general.
"A una mujer se le acaricia primero, suave, sin prisas, se le besa los senos,
los hombros, el cuello, el lóbulo de las orejas, deja que las yemas de los dedos
recorren cada poro de su piel, besas su vientre, cuando llegues a su
entrepierna, aspira profundo el olor de mujer caliente, deseosa de pene, y
entonces hunde tu lengua entre sus labios, primero despacio después haces mas
firmes las arremetidas entre ellos" me contaba un tío viejo lobo de mar, al que
se le conocían varias aventuras, hasta de haberse echado al plato a la suegra.
Y así fue como lo puse en práctica con aquella mujer casada llamada Lucy ,
pero la historia que quiero contarles, no trata de ella, si no de Angélica, esa
mañana iba en mi moto por las calles pedregosas de la colonia, siempre alerta,
en mi mente la fantasía de conocer a una mujer y convencerla rápido de tener
sexo así, sin planearlo, se había alojado en mi mente.
Allá estaba ella , hablando con un vendedor de ropa, un jornalero que montado
en un triciclo se había aventurado a desafiar aquellas calles en pésimas
condiciones, en los alrededores, lotes baldíos, y chozas de láminas de cartón,
alguna que otra casa de algún pudiente.
De lejos, esa mujer no parecía tener mucho, llevaba una falda roja larga que
creo que le cubría sus tobillos, pasé de largo, cuando la advertí, volví sobre
el mismo camino y traté de ubicar por donde se había metido, ya no estaba en la
calle y el vendedor había avanzado varias cuadras.
Y la encontré, caminaba presurosa hacia su casa, una choza que estaba a unos
10 metros de la calle, dos pequeños de entre seis y siete años, la acompañaban,
uno de cada lado ¡ Buenos días! Saludé. Ella dio la vuelta y me respondió ¡
buenos días sr. que se le ofrece!.
¡Nada! Dije, solo que me perdí, ando buscando a una persona…, di un nombre no
recuerdo cual, era ese el pretexto que yo puse para engancharla en mi
conversación, ¡ por aquí no vive! Dijo.
Oiga, pregunté, de donde es usted?, de Minatitlán Veracruz, respondió, ah
mire, proseguí, yo soy de por allí cerquita , ella sonrió.., esa era la señal
que yo esperaba para empezar mi labor de seducción.
Discretamente y sin que la viera, en aquellos instantes cuando perdía la
vista y miraba el cielo, o su alrededor, un característica palpable en las
mujeres casadas cuando se sienten inquietas por alguien que no es el marido, yo
la recorría con la mirada y podía adivinar bajo sus ropas, si no un cuerpo de
diosa, si las carnes duras de una provinciana, ¿ de qué trabaja su marido?
Pregunté para romper ese hielo en el que de pronto habíamos caído de nuevo, Es
albañil, dijo, me sentí feliz de saberlo, el no rivalizaba con mi trabajo, así
que seguramente algo tendría yo que su marido no, para encontrar una aventura
con ella.
Me puedo sentar?, dije, ¡claro, siéntese! Atajó, sentado, lleve la
conversación a donde yo quería ¡ y que tal, que me cuenta de su vida! Le tiré el
anzuelo, Nada!!!, respondió, limpiar la casa, atender a los niños, llevarlos a
la escuela y ya, el primer paso estaba dado, podía ver su rostro, cómo poco a
poco iba ruborizándose, mis ojos se clavaban profundamente en los suyos, me
lamía los labios y ella se quedaba callada, no decía nada.
Miraba a su alrededor, quizá tratando de encontrar la mirada curiosa de una
vecina, que pusiera en riesgo su matrimonio, Nada, ¡ oiga y si un dia la quiero
invitar a tomar una cerveza! Ja ja, se rió, Yo no tomo remató, me reí para mis
adentros, yo tampoco tomo alcohol, al paso del tiempo me he dado cuenta de que
las cosas se disfrutan mejor sin eso.
¡ Bueno, pues si no toma, al menos la invito a comer algo! No?, ¡ perdón!
Dijo, pero creo que usted me está proponiendo cosas que no puedo hacer, aquí
todos los vecinos nos conocemos, si yo salgo, seguramente se lo dirán a mi
marido, y usted no lo conoce es bien violento, dijo.
o.k, así que no puede salir, continué, ¡ pues no sr! Contesto
ella, ¡ oiga y si le
pido que me deje visitarla de vez en cuando, no se quizá pueda ser su amigo,
su confidente o su cómplice, los casados a veces tenemos problemas o cosas que
quisiéramos contarle o compartirlas con alguien, y ese alguien a veces no es
nuestra pareja, esta de acuerdo???, sip, lo se, me dijo.
Eché una mirada a la casa, a un lado de donde estaba la casa de Angélica, del
terreno que me hallaba, estaba uno baldío, con una construcción rustica a
medias, tenia dos cuartos, sin puertas y sin techo, lobo cazando a la presa,
sabía que en el último caso de que me dejara cogérmela allí mismo, y ante la
presencia de sus niños y que en su casa no podríamos, debido a que la cerca
estaba hecha de palos por cuyas rendijas se divisaba bien, lo que ocurría
dentro, podríamos hacerlo en el lote baldío de junto.
¿ Entonces?, le pregunté mientras me lamía mis labios, y sacaba la lengua
moviéndola con movimientos sexuales y ya de plano, mirándola a los ojos, le
dije…, ¡ anda, mira lo que te voy a hacer, mientras con mis manos hacía ademanes
como si abriera las piernas de una mujer y hundía mi lengua en la entrepierna.
Pe.. pero donde? Tartamudeó, presa del nerviosismo ?, la labor estaba hecha y
dijo ¡ aquí nos pueden ver, demás que voy a hacer con mis niños!, bien, le dije,
mire haré como que me voy, y te pasas a la casa que esta al lado, encierras a
tus niños y allí te espero o.k???, esta bien, dijo.
Salí de ese terreno y me dirigí a la calle, camine dos cuadras cuando intuí
que nadie me veía, me introduje al monte y llegué por allí a la vieja
construcción, por una abertura de la puerta ella me vio y me hizo señas con las
manos, indicándome que la esperara, me metí rápido a esa casucha y esperé
impaciente.
Para entonces, tenía el pene en completa erección, y un hilillo de líquidos
pre seminales escapaban de la punta de mi mástil, me lo saqué, lo acaricie con
mis manos y estaba ansioso mi respiración ya era entrecortada, estaba a solo
minutos de hacer realidad mi fantasía, de pronto la vi salir de su casa, tuvo
que hablarle fuerte a sus niños, para que no lloraran y preguntaran a donde vas
mamá.
Apenas entro a la construcción y agazapados tras una de las paredes nos
fundimos en un beso, laaargo, tierno, caliente, sentía su aliento tibio, su piel
chinita, me abrazaba y restregaba su entrepierna en la mía, nos besamos por un
largo rato, quizá como por 10 minutos, y caímos en cuenta de que no disponíamos
de mucho tiempo.
Sus manos fueron a mi verga y las mías a sus nalgas, las apretujé, se sentían
duras, no eran grandes pero bien tersas, y duras durísimas , en un momento me
llevé a la boca el dedo medio de la mano derecha y lo coloque en su panochita
desde atrás y lo fui subiendo por su ano hasta llegar a su espalda, cuando ella
sintió mi dedo exactamente en su ano, como si una corriente eléctrica le
recorriera la columna vertebral apretó sus nalgas, las apretó tan fuertes que
imaginé que si le introducía mi pene en su ano, me haría venir rápido.
De la boca, bajé al cuello, a sus senos, primero los alrededores de sus
pezones, despacio y con fuerza al mismo tiempo, mientras eso ocurría, mis manos
acariciaban sus caderas… los costados de sus piernas, baje a su vientre, su
ombligo, allí me detuve, estábamos calientes los dos, podía sentir los
movimientos pélvicos que ella realizaba tratando de restregarse su monte peludo
de Venus en mi pecho.
Cuando bajé a su entrepierna y sentí sus pelitos rozando mi boca, ella no
pudo evitar moverse con más intensidad, tomó mi cabeza entre sus manos y la
empujó hacia su entrepierna…, derribó mis protocolos, así que tuve que
introducir mi lengua en sus labios vaginales.
Me hallaba inclinado sobre la hierba, ella había levantado una de sus piernas
y me la llevo a mis hombros, inicie eso lento pero exquisito movimiento de mi
lengua entre su canal sexual, a veces me entretenía succionando su clítoris y a
ratos lo alternaba con mordisqueos en sus labios que atrapaba con la mata de
vellos en mi boca, eso la volvía loca, porque se movía como una fiera.
En esas estaba cuando sentí como se contraía…., a esas contracciones le
siguieron una cadena de espasmos, que me indicaron que ella se estaba viniendo,
lo confirmé cuando chupé sus jugos y sentí ese liquido grasosito de las mujeres
cuando experimentan un orgasmo, se había venido.
Le di la vuelta, e hice lo que tanto me vuelve loco, debo contarle a las
mujeres casadas si me leen, que no hay nada mas rico, que meter la cara, lengua
o boca en medio de un portento de nalgas, las que sean, sentir los cachetes del
culo de una mujer en las mejillas de uno… es algo que no tiene igual.
Y así la coloque a ella, de espaldas a mi, apoyada con las manos en la pared,
y yo inclinado, un dudé en besar primero sus nalgas, un beso aquí, otro allá, de
vez en ves mordía suavemente sus nalgas y ella las movía en forma circular, como
buscando que mi lengua atrapara su culito.
No lo hice, con mis dos manos atrapé cada una de sus nalgas y las masajee,
las aprete y acaricie, las abrí lentamente y deje expuesto su culito, hundí mi
lengua para tocar con al punta algunos pelitos que aun escapaban desde su
conchita y se iban para atrás, por el surco de sus nalgas estimule su conchita
con mi lengua y le recorrí el canalete, cuando alcance su culo, moví la puntita
juguetona de mi lengua en su ojo anal y lo moví con intensidad tratando de
metérsela, de cogermela con mi lengua, no pude ella apretaba las nalgas que tuve
que ponerme de pie.
¡Yaaaaaaaaaaaa! Exclamó ¡ métemela Papiiiiiiiiiiiiii!, le hice caso, yo
estaba a punto, así que le ordené que parara mas el culo, pasó su mano por
detrás y AHHHHHHHHHHHHHHHHH, puso la cabecita de mi verga en la entrada de su
concha, ¡ No te muevaaaaaaaaaaaas! Dijo y se le escapó un suspiro ¡
AHHHHHHHHHH!, deja que yo me la claveee se hizo para atrás y ufffff casi me
derramo, pero me aguanté y empezamos el mete y saca.
En algún momento, se detuve se dio la vuelta nos besamos y me señaló unos
bultos de cemento y me dijo… ¡ alláaa! Sientate allá, di tres pasos y me senté,
ella lo hizo tambien y se montó sobre mi ¡ uffffffffffffffffff! Era rico como se
movía, ambos empezamos a movernos, ella en movimientos circulares y yo de arriba
para abajo, tratando de introducirle los cerca de 18 centimetros de verga
dentro, con mis manos le abría las nalgas y ¡ Aghhhhhhhhhhhhhhhhh!, le escuché
gemir, se había derramado de nuevo, yo no aguantaba más, así que le pedí que
siguiente moviéndose y Uyyyyyyyyyyyyyyyyyyy, terminamos los dos al mismo tiempo.
Habíamos comenzado a las once y media, y eran ya una de la tarde, así que con
unas servilletas que ella llevó, nos limpiamos, me acomode la ropa ella también,
y antes de irse.. le dije ¿ te puedo venir a ver mañana?, sí, contestó, ¿ a que
horas?, temprano, dijo ella a las seis cuando mi marido se va.
Al día siguiente a las seis de la mañana ahí estaba cogiéndola de nuevo, fue
la última vez, no volví a verla más, cuento esto, porque está dentro de mis
experiencias favoritas y quería compartírselas, tengo 34 años como dije, casado,
pero con unas ganas inmensas de portarme mal con alguna casada, a la que le
guste la adrenalina y tenga una fantasía por allí que realizar, estoy a sus
ordenes en el correo veracruzano_cachondo@hotmail.com,
es sin la rayita que pasa debajo de todo el correo, juren chicas, damas casadas
de preferencia que me encantaría conocerlas y llegar a algo real, con la
discreción que los casados exigimos… gracias…