Hola a todos los lectores y lectoras de esta página como
siempre mi nombre no lo diré por que es irrelevante ya que esta es otra más de
mis fantasías. Con mucha imaginación en lo sexual no se si sana o no, pero a
veces me asusta las cosas con las que fantaseo por eso no lo podría compartir
con mi familia creerían que estoy loca o poseída y por eso uso esta página para
dar rienda suelta a mi imaginación sin mucho conflicto. Esta historia bien
podría titularse "Madre E Hija Zoofiliacas II". ¿Ustedes creen que sean normales
mis gustos y fantasías?
Habían pasado ya algunos días desde la primera vez que Luisa
y Fabiola habían tenido sexo con Benito y Adolfo, y aunque disfrutaban mucho
estar con los perros, también habían descubierto el placer del sexo
lésbico/filial, lo cual disfrutaban entre ellas cuando tenían oportunidad, lo
cual era muy seguido por las ocupaciones de los hombres de la casa.
En una ocasión madre e hija platicando acostadas en la cama
kingsize de Fabiola desnudas con las piernas entrelazadas y acariciando la
pepita de la otra con ternura, comenzaron a hablar acerca de sus deseos y
fantasías, de cómo habían perdido por completo el miedo a los perros, al ser
madre e hija tan parecidas física y emocionalmente, también sus gustos para
vestir, comida y estilo de vida eran fascinante mente idénticos, no les
sorprendió que también sus fantasías sexuales fueran muy parecidas. Se dieron
cuenta que dentro de su mente las dos sentían cierta atracción la una por la
otra desde hacia algunos años, incluso que lo lesbio era probablemente de
familia. Pero lo que ambas realmente deseaban era que sus hombres les rompieran
el culo Fabiola de su esposo y Luisa de su novio, pero en su inocencia sexual
ambas habían tenido miedo de proponérselos pues creían que eso iba a
escandalizarlos o a darles asco, pues tendrían que meter su herramienta por el
ano y seguramente saldría lleno de mierda, cosa que ningún hombre desearía,
según creían ellas. Y sin embargo ahora tendrían la oportunidad de realizar esa
fantasía con sus nuevos amantes.
Entonces se pusieron de acuerdo y decidieron que ese seria el
siguiente paso, Luisa investigaría por Internet lo que se necesitaba para el
bautizo de los culos y Fabiola se encargaría de conseguirlo en algún lugar
especializado.
Ya que las dos estuvieron de acuerdo, Luisa investigo en
Internet que el sexo anal podría ser muy doloroso en la primera vez, así que
convenía iniciar con vergas pequeñas o juguetes especiales para ir dando mayor
elasticidad al ano, además de que las lavativas serian esenciales por si hubiera
algún tipo de desgarre, bueno en fin Luisa hizo su tarea investigando lo
necesario.
Fabiola por su parte cuando su hija le explico lo que
necesitarían, se dedico a conseguir las cosas, lo primero que compro fue algunos
juguetes como bolas chinas, conos de plástico y tapones anales para aumentar la
apertura de sus culos, además de lubricantes especializados que encontró en una
tienda para adultos que supuestamente ayudarían a dilatar los orificios
traseros.
Después de haber comprado los utensilios Luisa y Fabiola
encerradas en el cuarto de Luisa comenzaron a revisar cada uno de los juguetes
comprados, se desnudaron una a la otra y entonces Fabiola comenzó a llenar de
aceite el trasero de su hija, con mucha suavidad acariciaba las nalgas de Luisa
mientras iba embadurnándolas del brillante aceite, cuando el abundante culo de
la joven quedo lleno del aceite su madre empezó a acariciar la entrada del
esfínter anal, con mucho cuidado y cariño le introdujo un dedo lleno de aceite
en el ano, Luisa solo dio un pequeño quejido, pero casi de inmediato, al ver que
el ano de sus hija se abría sin problema Fabiola metió un segundo dedo, por lo
que Luisa cerro los ojos y comenzó a moverse al compás de las penetraciones de
su madre, alentada por la excitación de ver a su hija disfrutando de la
sodomización dactilar, Fabiola le introdujo el tercer y cuarto dedo al mismo
tiempo, entonces luisa resoplaba de placer y dolor, al sentir su ano invadido,
gemía y se movía al compás de las penetraciones de los dedos de su propia madre.
Entonces en ese momento con su mano libre Fabiola tomo un juguete de los que
había comprado, un cono de plástico con una pequeña exterminad curva, inserto el
plug con cuidado en el ano de su hija mientras sacaba despacio sus cuatro del
interior del culo.
-Mami me has destrozado, pero me gusto mucho lo que me
hiciste– dijo agradecida Fabiola –ahora es mi turno de devolverte el favor- dijo
la niña poniéndose de pie dolorosamente; pues la idea era mantener los plugs en
el ano el mayor tiempo posible.
Luisa se coloco en cuatro patas, con la cabeza entre las
manos mientras su hija acariciaba sus enormes nalgas carnosas, Fabiola fue
directamente a la raja de su madre, para acariciarla y empezó a besarla como
ella sabia hacerlo para darle placer a su madre. Fabiola lamía a su madre y
cuando empezó saborear los flujos de la vagina Luisa lamió con más fuerza, pero
no solo su rajita, sino que extendía los lengüetazos hasta su ano, eso estaba
enloqueciendo a su madre, entonces Luisa trato de perforar con su lengua el culo
de su madre, así que comenzó a resoplar y jadear de placer. Luisa tomo la
botella de aceite y le llenó de aceite el culo a su madre, y le empezó a
introducir de nuevo la lengua en el culo mientras sobaba las nalgas de su madre
y esparcía el aceite por toda la cola maternal, luego se chupo sus propios
dedos, y al igual que lo había hecho su madre con ella Luisa le introdujo los
dedos de uno en uno, mientras los iba abriendo mas el culo de Fabiola, su hija
le daba nalgaditas delicadas y con cariño
-¿Te gusta mami? –Preguntaba Luisa a su madre – ¿Te gusta lo
que te hago?
-¡Si bebe! Me encanta aah dame todo -respondía Fabiola entre
resoplidos -aah metedme todo por mi culito-.
-No mami, estos culitos no son mío ni tuyo- respondió Luisa
excitada de compartir estos momentos tan maravillosos con su propia madre –estos
culitos son y serán de Adolfo y Benito.
-¡Si mi niña, son de ellos y para ellos!- dijo excitada la
madre –para nuestros perritos hermosos.
Cuando Luisa tenia varios dedos en el interior del culo de su
madre, le empezó a introducir un plug embadurnado de aceite, lo deslizó por el
ano asta que estuvo dentro por completo, y el ano de Fabiola se cerro sobre la
parte delgada dejando afuera un aro de plástico para poder sacarlo.
Cuando ambas tuvieron sus anos invadidos, entraron juntas al
baño de Luisa, pues solo la habitación de Luisa y de sus padres tenían baños
propios, los chicos aunque tenían cuartos separados compartían un mismo baño,
entraron juntas a la regadera para limpiarse los restos de aceite, y de paso
terminar de darse algunas caricias juntas. La pasión se vio frenada, aunque no
mucho, por las molestias que les causaban los plugs en los culos a ambas. Pero
eso no fue motivo para que no terminaran tiradas en el suelo del baño haciendo
un apasionado 69 y explorando con sus lenguas el chumino de la otra.
Pasaron algunos días en los que en la mañana después de
bañarse se metían algún utensilio distinto, un día los plugs, otro las bolas,
otro pequeños consoladores, ambas mantenían en completo secreto sus actividades
anales, para Luisa era mucho mas sencillo que para Fabiola pues ella no tenia
que ocultarle las cosas que llevaba en el culo a nadie. Y sin embargo en una
ocasión cuando estaba en la biblioteca de la universidad, se acerco a ella una
chica que no conocía, la joven era un poco mas grande que ella, por lo que iba
algunos semestres arriba, llevaba el pelo con mechones rubios, negros, azules y
rosas además de un arracada en la nariz y otro sobre una ceja.
-Hola, mi nombre es Karina, perdón por molestarte. –dijo al
recién llegada, con algo de cautela en la voz -Pero tengo algunos días
observándote, y bueno, creo que tu y yo estamos en una situación muy similar, y
quería decirte que me parece fantástico conocer a otra chica que le guste el
juego de la sumisión.
-¿sumisión?-Pregunto Luisa como si se hubiera perdido la
mitad de una película- ¿Qué quieres decir con sumisión?-
-No tienes que fingir conmigo linda –respondió Karina en un
tono algo condescendiente -reconozco los síntomas de tu forma de caminar, se que
llevas algún objeto grueso y largo en tu culo, y que no tienes mas de una semana
con eso metido –Explico la chica –seguro fue una orden de tu amo ¿verdad?
-¿Amo? No bueno, No es lo que tu piensas -Respondió Luisa que
empezaba a comprender, había leído varios relatos de dominación mientras buscaba
información acerca del sexo anal, aunque se enfocaba principalmente en relatos
de sexo anal para buscar experiencias, la curiosidad hizo mella en ella y leyó
además de otros tipos de relatos –Si llevo un plug en mi culo, pero no soy
sumisa de nadie, nuestros machos no son lo que se diría amos o dominantes.
-Aclaro Luisa que estaba emocionada de poder revelar parte de su secreto ante
otra chica con un secreto similar en cuanto a prácticas sexuales extremas.
-¿"Nuestros Machos"? –Pregunto interesada Karina que había
escuchado la explicación -¿Machos de quienes? ¿Cuántos hombres son?
-Bueno míos y de…alguien mas, y… no son precisamente lo que
se diría hombres
-¿Niños? ¡¿Eres Pedof…?!
-No Claro que no
-¿Entonces sus Machos son Travestís?
-claro que no –respondió Luisa con una sonrisa, pues
comenzaba a caerle bien la recién conocida, por su aparentemente amplia
imaginación –Quise decir que no son precisamente… Personas, Seres Humanos.
-mmm, creo que no estoy segura de lo que quieres decirme,
¿Animales? ¿Cosas? –Empezó a decir Karina, dudando de cual seria la respuesta
correcta de lo que serian los machos de Luisa y su compañera -¿Extraterrestres?
¿Espíritus o Fantasmas?...
-Si, eso que dijiste primero –se apresuro a decir Luisa antes
de que siguiera con cosas aun mas inverosímiles. –Somos lo que se llamaría
zoofilas, pero solo por que no queremos serles infieles a nuestras parejas.
–Aclaro rápidamente Luisa.
-¿Como esta eso de que no quieren serles infieles a sus
parejas? ¿Cuales parejas?-
-Pues mi Papá y mi nov…vio- respondió Luisa que cayó en la
cuenta de que no le había dicho quien era la otra persona con quien practicaba
-¿Tu papá? ¿O sea que tu mamá también lo hace? ¡Guau! Me
gustaría que alguna de mis familiares también se unieran a mi para disfrutar de
mis gustos –Luisa no supo que contestar a eso, y Karina debió darse cuenta así
que se apresuro a decir –Oye, la verdad no se tu nombre, y esto de me da algo de
pena, pero: me podrías enseñar algo sobre zoofilia, a mi amo seguro le
encantaría comprobar que estoy dispuesta a llegar a eso para él.
-Mi nombre es Luisa, y si estas segura, para mí seria un
placer, presentarte a mi mami para enseñarte lo poco que sabemos sobre eso.
–Contesto con una sonrisa en los labios –aunque te advierto que no somos unas
expertas- y las dos nuevas amigas trataron de sofocar lo mejor posible sus risas
de complicidad, pues como recordaran estaban en la biblioteca.
Después de ese día Luisa y Karina se fueron haciendo buenas
amigas, cada una contaba a la otra sus experiencias, Luisa sobre Zoofilia,
Karina sobre su entrenamiento de sumisa. Karina le dio algunos consejos para el
sexo anal, algo que ella ya había practicado varias veces.
Pero el día que nos interesa en esta ocasión es el día en que
tanto Fabiola como Luisa entregaron sus vírgenes culitos a sus adorados perritos
Adolfo y Benito. Ese día llegó un jueves, día en que todos los hombres de la
casa salían desde temprano y no regresaban hasta después de las 5 de la tarde
por sus diversas ocupaciones, en cambio Luisa normalmente llegaba temprano de
sus clases en la universidad y ese jueves en especial había decidido saltarse
las ultimas dos clases. Luisa llegó temprano a casa donde, ya la esperaba su
madre, quien no salio de su casa ese día. Cuando Luisa Llego a casa, ella y su
madre se dirigieron al baño para preparar sus culos para sus perritos.
En el baño ambas se desvistieron por completo y se sacaron de
los culos las bolas chinas que llevaban desde el día anterior; y procedieron a
hacerse enemas para limpiar sus rectos de cualquier residuo de heces que pudiera
provocar infecciones durante la penetración de los perros, que obviamente seria
mucha mas violenta que simplemente meter lentamente un plug u otro juguete en el
ano. Eso lo sabían por experiencia, sabían que al estar emocionados de cogerlas
los perros se movían como poseídos y las bombeaban con una fuerza que ningún
hombre podría alcanzar, o eso creían ellas.
Fabiola metió la pequeña manguera en el culo de su hija, y
dejo entrar el liquido caliente en el, después lo tapo con un tapón anal, y le
dio unas cariñosas nalgadas a su hija, cuando paso el tiempo recomendado Luisa
dejo Salir todo el liquido sucio en el retrete frente a su propia madre, quien
por alguna razón se calentó al ver a su hija cagando frente a ella. Luego fue el
turno de Fabiola y Luisa le metió la manguera en el culo a su madre, dejando
entrar el caliente liquido en el recto de su madre, y repitiendo la operación le
tapó el culo para que el agua no se fuera a salir antes del tiempo requerido y
cuando este se cumplió Luisa contemplo como su madre evacuaba frente a ella, y
al igual que ella sintió cierta excitación al verla sentada desahogando sus
intestinos.
Después de haber limpiado sus respectivas colas, tomaron unos
frascos del aceite que usaban para meterse los juguetes y bajaron completamente
desnudas para dejar entrar a Benito y Adolfo que estaban pasando el día en el
jardín trasero donde algunas veces las dos mujeres habían ido a entregarse a
ellos. Antes de dejarlos entrar, se acariciaron una a la otra, solo para hacer
latente la excitación que ya sentían. Y en la sala de la casa comenzaron a
acariciar el culo de su compañera, y a embadurnarlo con un poco de aceite.
Después dejaron entrar a los perros, quienes emocionados por estar dentro de la
casa con sus novias, no dejaban de dar saltos a su alrededor, con los perros
como espectadores, madre e hija se acostaron en el piso de la sala para hacer un
69 y con sus lenguas hacer que la conchita de la otra, destilara los jugos que
tanto encantaban a los perros. Casi en cuanto sintieron el sabor de los coños en
sus bocas, los perros se fueron acercando a ellas y les empezaron a dar fuertes
lamidas como solo ellos sabían hacerlo para excitarlas.
Cuando vieron que sus enormes falos de 30 centímetros
empezaban a asomar su roja cabeza cada una tomo a un doberman y lo puso boca
arriba, los perros ya tenían suficiente experiencia para saber lo que se
avecinaba, así que obedientes se colocaron como ellas los ponían para chuparles
las enormes falos.
Mientras Fabiola chupaba la vara de Adolfo, Luisa se acerco
por detrás de su madre y le metió un dedo lleno de aceite en el culo mientras
con una mano libre le esparcía mas aceite en su embadurnado y brilloso culo.
Luego embadurnó de aceite la verga del perro y lo ayudo a montar a su madre
mientras tomaba delicadamente su pene y lo dirigía al ano de Fabiola donde toda
vía mantenía dentro dos dedos, y mientras retiraba los dedos, apunto la grande y
roja cabeza del pene del perro directo al hoyo de su madre, el perro al sentir
el calor del interior del cuerpo se apresuro a introducirlo con su fuerza
habitual, pero Luisa trato de amortiguar un poco la violenta estocada del perro,
metió con delicadeza la vara del animal dentro al orificio de su madre, pero no
pudo detener las brutales embestidas de Benito, quien empezó a perforar el culo
de Fabiola. Por su parte esta le estaba dando una mamada a Adolfo cuando la
penetración del otro perro comenzó al principio grito al sentir las embestidas
del animal, pero al poco tiempo se acostumbro y las acompaño con un vaivén
bastante coordinado, la mujer apretaba sus labios alrededor del miembro de
Adolfo, quien parecía disfrutar la mamada de la madura. Por los vaivenes de las
embestidas Fabiola logro meterse hasta la garganta el mimbro entero del perro,
los sonidos de los penes perforando ambos extremos del aparato digestivo eran
grotescos, mientras que los gruñidos podrían asustar a cualquier persona, pero
no a Luisa o Fabiola que los conocían bastante bien, eran sus amantes y
reconocían cada tipo de gruñido que los perros podrían dar. Las embestidas de
Benito iban aumentando de fuerza, y Fabiola no podía mas dejo la mamada, y
comenzó a resoplar, sobre la verga de Adolfo mientras lo masturbaba como podía.
Luisa noto la fuerza de las embestidas en su madre mientras
le acariciaba la espalda, y vio que la bola se empezaba a formar en la base del
pene de Benito y se apresuro a detenerla antes de que penetrara a su madre, pues
sabía que eso podría desgarrarle el culo a su madre. Conforme iba avanzando la
bola Luisa iba sacándole a su madre del culo la verga del perro, y rápidamente
se apresuro a recibir el falo canino en su dulce boca, que no tarde en sentir el
ardiente y espeso semen canino llenado su boca, pero copudo recibirlo todo y sin
siquiera pensarlo lo trago todo lo que pudo, Benito al venirse, se recostó sobre
su espalda y espero que Luisa fuera a limpiárselo, pues sabia por experiencia
que al venirse a las mujeres les gustaba limpiar sus penes con sus bocas, y así
lo hizo Luisa. Mientras tanto Fabiola se acariciaba su abierto y adolorido culo,
su hija la vio y se sorprendió del tamaño del agujero de su madre.
Pero casi de inmediato Fabiola se recupero al ver el culo de
su hija en alto mientras le daba la mamada a Benito, así que tomo a Adolfo y lo
llevó hasta donde se encontraba su hija, Fabiola empezó a besar el trasero de su
hija, y con su lengua perforaba el ano de esta. Lamió todo lo que pudo cerca de
su ano, y le hecho aceite a sus nalgas para hacer mas fácil al penetración de su
hija. Fabiola ayudo a Adolfo a montar a su hija, y de inmediato trato de
penetraba por su vagina, su madre le permitió hundir su rojo falo en el empapado
coño de su hija, para que así estuviera lubricado con los jugos de Luisa, la
niña al sentir la penetración comenzó a besar el pene de benito, mientras
resoplaba, después de unas cuantas embestidas Fabiola saco el pene del perro y
lo dirigió rápidamente al brillante ano de su hija donde tenia alojado un par de
dedos y con la ayuda de su otra mano lo metió de un golpe en el culo de su hija
que dio un grito de dolor, seguido de resoplidos por las violentas arremetidas
del animal en su culo, mientras mas metía Adolfo la verga dentro del culo de la
muchacha mas se acostumbraba ella a las embestidas, y las acompañaba moviéndose
al ritmo de cada penetración. Mientras el perro embestía a su hija Fabiola se
complacía besando su espalda y acariciándola de forma cariñosa, la niña estaba
siendo penetrada por ano y boca al mismo tiempo y eso excitó a la madre, ver
como recibía verga de ambos extremos. Mientras vigilaba la bola del pene del
perro para evitar que la penetrara, tal y como había hecho su hija.
En cuanto noto que el pene del perro se hinchaba en la base,
Fabiola Dudo si debía detener la bola o permitir que le destrozara el culo a su
hija, pero su amor de madre pudo más, y detuvo la bola antes de que entrara y
destrozara el culo a su hija. Pero el perro pareció no notarlo y seguía
intentando penetrar con violencia al achica, mientras ella estaba jadeando y
resoplando deseando que el perro la hiciera suya con mas fuerza. Cuando la bola
del perro estuvo apunto de llegar a la cabeza del pene Fabiola lo saco e imito a
su hija chupándolo y lamiéndolo y sin previo aviso el perro se corrió en la boca
de la sensual madre, quien a diferencia de su hija escupió el semen de su boca
por la sorpresa, pero de inmediato lo recogió con sus dedos, para poder comerlo
sin restricciones, entonces vio que su pareja estaba también boca arriba
esperando a que su hembra le limpiara el falo. Y después de echar un vistazo al
abierto culo de su hija, le dedicó una delicada mamada al pene del perro.
Ambas mujeres, Madre e Hija le chupaban el Pene al par de
Perros. Ese era su actividad favorita, pues cuando los perros eyacularon en sus
bocas de nuevo ambas se acercaron y de un beso compartieron el semen de sus
amantes, esa era su actividad favorita, seguida de probar el semen en el coño de
la otra.
Ambas se acostaron en el piso de la sala desnudas, sudadas y
llenas de aceite lubricante y con el sabor del semen canino en sus bocas.
Recostadas boca abajo con los perros cerda de ellas, se acariciaban mudamente,
mientras sus abiertos culos se iban cerrando poco a poco.
En los días siguientes todo siguió de forma normal, sexo
entre ellas y con sus perros, pero no repitieron la experiencia del ano durante
algún tiempo pues aunque los habían disfrutado, no pudieron estar sentadas mucho
tiempo, pues sus anos le ardían cada ves que se sentaban; pero eso no evito que
disfrutaran por otros aguajeros o que se siguieran metiendo juguetes delgados y
pequeños en la entrada de sus culos.
Se que todo lo que conté es totalmente irreal, fantasioso y
fantástico, pero como dije en un principio es una de mis fantasías. Pero
Quisiera saber si alguien tiene fantasías así. O si el relato les gustó aunque
fuera tan fantástico O si tienen algún comentario O alguna idea para relatos
posteriores.
Mi correo es:
maluzoscuragtz@yahoo.com.mx
Mi MSN solo para lectores:
kyrie_eleison_69@hotmail.es