Son casi las once; debo apresurarme: no quiero que mi celular
empiece a sonar,.. no quiero que me pregunten por qué llego tan tarde. Mientras
él paga el taxi en el que amablemente me trajo a casa, me apresuro a abrir
suavemente la puerta de calle de la casa; todo mi cuerpo vibra sin control,… no
quiero perder ni un segundo. Después de tratar de no hacer ruido, y tras
verificar que nadie se había dado cuenta de mi presencia, sonrío satisfecha;
escaleras arriba, mi familia duerme,… es perfecto.
Con un gesto con la mano, le digo que se acerque. ¡Jimmy es
tan atento conmigo!; desde que llegó a la tienda donde trabajo, me complace en
todo, y por eso no fue difícil convencerlo. Entrecierro la puerta de la calle
tras de él, y regalándole una amplia sonrisa, me pongo de cuclillas frente a
Jimmy; ya nada me preocupa, no tengo miedo: escaleras arriba reina el silencio.
Con suma delicadeza le abro los pantalones y los dejo caer
frente a mí: …¡mmm!, tienes unas piernas velludas y musculosas! Alzo la vista y
disfruto cómo me mira mientras extraigo de sus calzoncillos, con ambas manos, su
pene; ¡es maravilloso!!, largo, nervudo, de cabeza grande, rosada y palpitante,
una durísima y muy tiesa vergaaaa!!!,… y su olor,… ¡ohhhh,… mmmm!!!,… su olor a
macho joven en celo me enloquece!!. No voy a esperar ni un instante más: después
de tanto tiempo, iba a gozar de una buena verga.
Como una hambrienta me la meto completa en la boca: ¡qué
gustooooo!!!, ¡la ensalivo por completo dentro de mi bocaaaa!!!, ¡DIOS, CÓMO
CRECEEE!!!! No paro de suspirar y gemir agitada: siento con loco placer cómo su
pieza se vuelve más y más gruesa dentro de mi boca, obligándome a abrir más la
mandíbula para que entre toda, ¡cómo extrañaba atragantarme hasta
ahogarmeeee!!!!
Jimmy jadea y suda, mientras yo no paro de suspirar con más
fuerza a cada instante: ¡mi concha está rebalsando sus jugos como nunca!! Deseo
que este momento dure horas de horas, pero no puedo: el tiempo es corto y quiero
hacerle explotar la verga a Jimmy, ¡ahora!; ¡me vuelvo una demente: comienzo a
mamársela a toda velocidad, como una poseída!!. Contraigo su verga tiesa con mis
labios, aprisionándola, mientras me abro la blusa del uniforme, me desabrocho el
brassiere y saco al aire mis pechos enormes y rebosantes; ¡me enloquece mamar
una verga y masajearme las tetas a la vez! Mi saliva chorrea por mi barbilla,
mientras siento cómo su deliciosa pieza palpita dentro de mi boca; ¡quiero más
verga, MÁS VERGAAA!!,…
La deseo ensartándome por la raja, por el culo,… pero no hay
tiempo: debo terminar cuanto antes. La saco de mi boca por un momento y se la
comienzo a masturbar con mis tetas: ¡ESTOY QUE ARRRDOOOO!!!!, ¡su pieza caliente
y ensalivada se desliza por entre mis grandes tetas deliciosamente!!!, ¡el
corazón parece saltárseme del pecho!
…¡Ahhh!!!,… -, exclama Jimmy, mi joven y jadeante
compañero de trabajo, anunciándome que está a punto de explotar.
Acerco mi boca desesperada a su verga, justo cuando descarga
toda su marea de semen sobre mi boca, mis pechos y mi cara, ¡DIOS, mis bragas se
inundan: estoy teniendo el mejor orgasmo de ni vida!!! Jimmy está casi sin aire,
pero no me importa, ¡se la lamo hasta las bolas, tragándome hasta la última gota
de su caliente lechada, como si la necesitase para vivir!!!! Me incorporo
chorreante jadeante y agitada, y trato de que mi desbocado corazón pare en su
loca carrera descontrolada. Saco una toalla de papel de mi cartera y comienzo a
limpiarme la cara y el rostro de leche, ¡pero su olor penetrante me descontrola!
Sin decirnos nada, Jimmy se retira en silencio; está feliz, pero ni siquiera se
acerca a como me siento yo: estoy dichosa, anhelando mañana verlo en la tienda,
y a ser posible,… repetirlo otra y otra vez,...
Me visto de nuevo y subo las escaleras en silencio; hace
frío, ya son las once de la noche y debo abrigarme bien: no quiero pescar una
gripe. Abro la puerta de mi departamento y callada me dirijo al dormitorio; me
acerco a la cama: mi marido duerme a pierna suelta. El silencio de la habitación
de junto me dice que mis dos hijas también lo hacen. Mientras me siento al borde
de la cama y me desvisto, me echo un poco de colonia en el rostro y sobre mis
pechos, para disimular el olor a semen en mi piel. Podría bañarme, pero es muy
tarde: con mis 6 meses de embarazo, no es aconsejable que tome una ducha tan
tarde.