| ...¡MUY BIEN: VAMOS A ENTRAR!!.... –les arengó Rey Patton a todos, mientras aumentaba la bulla en el estadio-, ¡RECUERDEN: NO HAY MAÑANA SI PERDEMOS!!!!,... |
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Mientras los apostadores del planeta rompían sus tickets de
esa apuesta, en la mansión de los Onassis, en la sala de descanso y frente a una
inmensa pantalla, los empleados y personal de servicio del Almirante Onassis se
acomodaban -a espaldas de su jefe claro está-, tratando de no perderse nada del
partido. Escapándose de la cocina, dando pasos cortos y rápidos a la vez,
apareció por la puerta de la sala la obesa y sonriente Micaela D’Angelo, que se
apuraba para sentarse, aunque sea un rato frente a la pantalla, y rezando que el
Almirante no le descubriese. Ella había estado al servicio de los Onassis desde
antes que el Señor Onassis conociese a la encantadora Señora Cassandra –"...que
del Único goce. Era una santa, pobrecita"-, como le gustaba decir a Micaela
cuando la recordaba, suspirando. La robusta matrona y mandamás de la casa (por
derecho propio), también había prácticamente criado al "Señorito Rey" (como ella
le decía aún), desde que prácticamente salió del vientre de su madre. Lo adoraba
como a un hijo y nada –ni aún el Almirante –, le permitiría no ver jugar a su
engreído. Le daba miedo que lo lastimasen, pero aún así veía cada vez que salía
a romperse el alma en el campo de Lasserball. Acomodando su muy enorme trasero,
la cocinera de la casa apartó de un golpe a los que estaban ya sentados ahí: la
mucama, Estrella Villeneuve, el viejo chofer Omar Paris y los dos guardaespaldas
de la Armada, al servicio del Almirante: Parrot y Quesada que, se habían
escapado de su puesto de vigilancia en la puerta, interesados en ver el partido,
más que todo por su natural odio al Ejército (típico entre el personal de la
Armada), y por el cual anhelaban ver morder el polvo a los engreídos esos de la
Academia Militar.
¿Ya comenzó? –le preguntó Micaela a Paris, mientras
se secaba las manos nerviosamente -, ¿ya se murió alguien?
No, están aún en la antesala –respondió Omar,
mientras masticaba relajadamente unas papas fritas –, "Satán" Bocanegra
golpeó al comentarista, pero no lo mató....
Ahhh – exclamó la cocinera, a la vez que se
tranquilizaba. Luego volvió a ver a Estrella –, oye, ¿Y tú qué haces
aquí?!
....Estoy esperando que pasen imágenes de los
camerinos - respondió sonriendo, muy coquetamente, la resbalosa mucama-,
....¡los jugadores son taaannn churrossss!!!....¡y a veces los pescan en
los camerinos sin ropa!...
¡Siii, claaaaro! – replicó molesta Micaela -,
¡Seguro: con razón te pesqué el otro día mirando al Señorito Rey
bañándose!, ¿noo?; ¡como te vuelva a encontrar viendo al Señorito, te
voy a dar una tunda para que se te quite lo resbalosa!, y ahora ¡váyase
a preparar los bocaditos, rápido!!!
¡Ayyy, "Mamá Micaela"!........ –, se ofuscó la joven
mucama, incorporándose del sofá -,.... ¡no me dejas ver naaada!!...
Mientras la mucama caminaba hacia la puerta ajustándose la
diminuta falda de su uniforme, los que quedaban en la sala volvían a observar la
pantalla en la cual aparecían los comentaristas de la noche. Repuesto ya de la
conmoción, e incentivado con la promesa de un jugoso aumento de sueldo, Steve
Fine retomaba la conducción de la transmisión del partido.
....Como vemos, amigos televidentes –comenzó a decir
el golpeado conductor –, los "Diablos Rojos" llegan a esta final en su
mejor momento y listos, desde el inicio del campeonato, para llevarse la
copa por cuarto año consecutivo. Señor "Satán", ¿algo qué agregar?
¡LOS "DIABLOS" TIENE SU NOMBRE BIEN PUESTO Y SÓLO
ESPEREMOS QUE LOS "CABALLEROS DE FORTUNA" LUCHEN COMO EN EL PARTIDO DE
IDA, QUE PERDIERON 5 A 4, PERO QUE LUCHARON HASTA EL FINAL! - dijo a su
manera, el ahora un poco más controlado ex deportista, para luego
agregar-, ¿puedo decir algo más?...
Claro.
.....Esss queee... –comenzó a decir "Satán", mientras
se rascaba la cabeza-, es que quiero decir....perdón por
ahorcarte......y por pegarte,.... ¡es que todo esto: el
estadio,.......EL PÚBLICO, LA BULLA QUE RETUMBA EN MI CABEZA!!!!....
Entiendo, entiendo. No hay problema – respondió Fine,
al darse cuenta de que el pedido era sincero –, son gajes del
oficio,......y perdona a mi camarógrafo por pegarte con ese tubo en la
cabeza......
¡AHH, DE ESO NO SE PREOCUPEN!!!-replicó alegremente
Bocanegra, a la vez que se golpeaba la cabeza con una mano, sintiéndose
un sonido metálico-, ¡NO ME DUELE. TENGO UNA PLACA DE TITANIO EN EL
CRÁNEO DESDE LA FINAL EN CALIXTO DEL 2,335!!!!........
.....Fue el comentario de "Satán" Bocanegra, damas y
caballeros. Ahora pasemos a ver la reseña de los "Caballeros de Fortuna"
de Miami-Megacity.
Un tremendo rugido se alzó de repente entre el público que se
terminaba de acomodar en sus asientos, al ver en las pantallas de las proezas
del equipo local que los llevaba, por primera vez en la historia de la ciudad, a
quizás poder llegar a ser campeones mundiales de Lasserball. El griterío era tal
que casi no se podía escuchar la voz en off transmitida por los altavoces del
estadio.
Los "Caballeros de Fortuna" de Miami Megacity llegan
a la gran final como el equipo más joven que haya participado en una
final mundial de Lasserball: fundado hace apenas 4 años, ascendió
meteóricamente a la División Superior en tiempo récord. En éste su
primer año en la División, y llegan a jugar la final. Sus partidos en
esta campaña han sido: 9 victorias, 4 victorias por "muerte súbita", 2
por abandono y una derrota, igualando en puntaje a los "Diablos Rojos".
Derrotó por 4 –0 de visita a los "Cosacos" de Crimea y 3 –2 de local.
Contra los "Fantasmas" de Londres, 8 –2 de local y 5 –1 de visitante;
contra los "Kamikazes" de Tokio-Yokohama, ganó 6 – 2 de visita y por
"muerte súbita", tras empate en tiempo reglamentario 5 a 5 de local;
contra los.......
Micaela casi da un salto de júbilo cuando la pantalla mostró
a Rey Patton -su engreído-, anotaba contra los "Fantasmas", saltando sobre
cuatro defensas. Todo el grupo en la sala de la mansión, y a la par que los
fanáticos en el estadio, exclamaban jubilosos a cada anotación de los locales,
mostradas en esas imágenes.
¡Ahí está! –dijo Micaela, azorada -, ¡se ve tan guapo
de negro el Señorito!.....
....¡Mira, mira! –alzaba la voz Paris, muy emocionado
-, ¡ése fue el gol que me dedicó en mi cumpleaños!....
....¡Bajen la voz, que el Almirante les va a
escuchar! –replicó Parrot, el guardaespaldas-, si se entera que estamos
viendo el partido, nos mata.
¡No nos va a escuchar! –respondió Micaela -, ¡Su
cuarto queda hasta arriba, al fondo!,...además, al menos que alguien en
esta casa vea y aliente al Señorito Rey. ¡Me da mucha rabia que el
Almirante nunca se interese en siquiera verlo jugar!...
Dicha frase ocasionó entre todos un silencio casi sepulcral.
Cierto; el Almirante Onassis jamás había mostrado el más mínimo interés por su
hijo y de cómo destacaba como futura estrella del deporte mundial. Dicho
comportamiento por parte del militar, había originado que su hijo se comportase
como lo hacía: Rey Patton sólo buscaba llamar la atención de su padre. Pero la
verdadera historia era otra, como bien lo sabía Paris, el chofer. Confidente del
Almirante por décadas, sólo él sabia (y nunca reveló, a pedido de Onassis), que
el que se mostraba como un rudo militar, se sentía profundamente orgulloso de su
único vástago. Estaba al tanto de todas sus hazañas deportivas. En ese preciso
momento, Héctor Onassis, que se encontraba encerrado en su habitación sí, pero
al mismo tiempo en que se vestía con su uniforme de gala para la recepción,
caminaba de un lado a otro de la habitación, escuchando por un oído el barullo
de la servidumbre que se agolpaba en la sala de descanso viendo el monitor, y a
la vez escuchaba todo lo que pasaba en el Domo Poli-Deportivo, gracias a un
pequeño receptor de radio adosado a su oreja derecha. El militar, escogía en
silencio qué condecoraciones lucir, mientras escuchaba a los comentaristas
deshacerse en elogios hacia Rey, ocasionándole que el uniforme casi se le
reventara de puro orgullo -¡Rey Patton es el único atacante que puede quebrar
esta noche el récord de máximo goleador del torneo que ostenta la "Reyna del
Asesinato", Morgana Harrison. Con sus 23 años de edad, Rey Patton es, hoy por
hoy –decía el comentarista-, la más prometedora promesa del Lasseball, no
sólo de la Tierra, sino de toda la República Confederada del Sistema Solar!".
El Almirante escuchaba también el rugido de las tribunas y no dejaba de
preocuparse: el motivo por le cual no veía los encuentros era por que, no
soportaba la idea siquiera de que a su único hijo le pasase algo y él no pudiese
remediarlo. Tratando de alejar de su mente malos pensamientos, el militar se
aproximó a su gaveta, de la cual alzó una holo-fotografía de su amada esposa
fallecida, enmarcada en oro y platino. Dándole un tierno y profundo beso, tal
como hacía día a día, desde hace ocho años, le pidió en silencio y con toda el
alma, que esa noche cuidase bien de su muchacho.
Mientras el Almirante Héctor Onassis se dejaba llevar por sus
preocupaciones, alrededor del globo las calles de las pequeñas y grandes
mega-ciudades se iban vaciando rápidamente de gente. Todos se agolpaban frente a
los monitores expectantes, aguardando ansiosamente el inicio de la final. A
través de la señal de Terra Channel los fanáticos contaban los minutos que
quedaban para el inicio de la gran final, desesperándose a ratos por lo
prolongada e insufrible que se volvía la antesala deportiva. Hasta el mismísimo
"Satán" Bocanegra se aburría y sin ningún miramiento lanzaba bostezos de a
cuarta frente a las cámaras de la cadena televisiva que le había pagado por
comentar el partido, junto con el petrimete de Steve Fine, que, más bien,
parecía disfrutarlo.
......Y esa fue la "historia detrás de la historia"
del Domo-Polideportivo de Miami Mega-City, el escenario donde en breves
momentos comenzará este importante encuentro deportivo- decía Fine luego
de aburrir a la teleaudiencia con un informe sobre la historia de cómo
construyeron el estadio-, ahora, siguiendo con la antesala, les
presentaremos a otro poco conocido actor de la batalla de esta noche. En
este reportaje sobre nuestro auspiciador.......
¡¿OTRO REPORTAJE?! – interrumpió Albert, casi fuera
de sí, pero demasiado somnoliento para pegarle -, ¡NO JODAS: QUE SE
VAYAN A LA MIERDA LOS AUSPICIADORES!.....¡ESTO ESTÁ MÁS ABURRIDO QUE
DROGARSE CON TU HERMANA!!.......
Te aseguro que este reportaje sí te encantará, mi
querido amigo – replicó Steve –, es sobre la Moto-Drone Spectrum
D-5000.....
¡LA SPECTRUM D-5000!!!- saltó de su asiento como un
resorte Bocanegra- ¡ES UNA MARAVILLA, ES LO MEJOR, ES LO MÁXIMO!!!....
Pues aquí tenemos un especial realizado por nuestro
auspiciador, Taurus-Mega Engeenerig Inc., vámos a verlo.....
....La Moto-Drone Spectrum D-5000 es la mejor moto
deportiva jamás creada. Desarrollada por Taurus-Mega Engeenerig Inc., en
sus talleres de alta tecnología en la Luna – relataba una femenina
voz en off, a la vez que se desplegaban imágenes del vehículo-, es
considerada una radical mejora con respecto a los modelos anteriores.
Construida casi íntegramente en titanio nano-endurecido y carbono
súper-reforzado, y con un peso apenas de 10 kilos, es capaz de recibir
impactos de todo tipo y con un 45% de daños, y aún continuar
funcionando....
...¡ES CIERTO, JAJAJAJA!!- interrumpió Bocanegra -¡YO
FUI PILOTO DE PRUEBAS DE LA SPECTRUM Y FUE LA ÚNICA QUE NO PUDE DESTRUIR
JAJAJAJAJA!!......
..........Acelera de 0 a 250 km.p.h. en 3.1 segundos,
puede realizar cambios de dirección de hasta 90 grados a máxima
velocidad-, continuó explicando la voz femenina-, realizar saltos
de hasta 12 metros y puede frenar totalmente en 4.1 segundos. Sus nuevas
llantas FF-03 de estructura variable, le permiten trepar paredes,
aferrarse automáticamente a todo terreno y resistir fuego directo de
hasta 1,900 grados. Cuenta con 3 manijas para el conductor: dos stándard
y una manija giratoria en el lomo que permite asirse en acrobacias. Su
diseño ergotónico permite una fusión piloto-máquina total. Su cerebro
electrónico Nimbus-7 de última generación, permite al conductor un
absoluto control de la moto-drone por medio de dirección mental, gracias
al kit de sensores en el casco, permitiendo también que, en caso de una
caída del conductor, la Spectrum D-5000 continúe rodando y retorne a
recoger al piloto, ya sea en función pre-programada o a voluntad del
conductor. Por todas estas revolucionarias mejoras, la moto-drone
Spectrum D-5000 fue elegida por la Federación de Lasserball Asociado
como la moto-drone oficial para todos los campeonatos del Sistema Solar.
En las escaleras del Domo Polideportivo de la ciudad, una
diminuta y desgarbada figura ascendía por los peldaños de la tribuna VIP,
alegrándose para sí mismo al ver el coloso deportivo lleno de bote a bote, lo
cual significaba que, a pesar de lo que pasase, iba a tener una jugosa ganancia
por su inversión. Washington Ccuno, el pequeño gran magnate del gas, puso su pie
en el último peldaño de la escalera para encontrarse de pronto frente a un muy
enorme (sobre todo para él), y malhumorado guardia de seguridad.
¿Qué quiere? –, le espetó el sujeto sin ninguna
delicadeza.
Busco mi asiento –, le respondió Washington, con la
humildad que a veces le caracterizaba.
¿Su boleto? –, gruñó el bruto.
Aquí tiene –, respondió con tranquilidad el
hombrecito.
El guardia miró una y otra vez la tarjeta magnética,
intercalándola con miradas de desconfianza por ese remedo de persona, frente a
él. Ccuno seguía esperando en silencio. Tras dar unos pasos, el fornido guardia
pasó tres veces por el scanner la entrada, sospechando que era falsa. Convencido
que no lo era, caminó molesto hacia el tipejo ese que tenía un aspecto
totalmente impresentable para esa tribuna, le estiró la tarjeta VIP con
disgusto, pensando que ese pobre diablo tal vez se la había ganado en algún
concurso televisivo.
Por ahí –, le señaló los asientos, sin dejar de
mostrar el disgusto que le causaba.
Gracias –, respondió escuetamente Washington Ccuno.
.....Pobre infeliz.....-, susurró el guardia.
Washington le escuchó claramente, pero decidió seguir su camino.
Atravesando la pequeña multitud de elegantes y notables -la
crema y nata del planeta-, el pequeño gran magnate descubrió con la mirada al
Alcalde de la ciudad, Ricardo Morris, sentado junto a su butaca, y acompañado
por dos suculentas mamberas de piernas larguísimas, que tomaban copa tras copa
de champaña, y que seguramente había traído de alguno de sus paseos por la vida
nocturna del cercano caribe. Morris, al verlo, comenzó a llamarle con la mano.
Washington Ccuno no sólo apoyaba económicamente al orgullo de la ciudad, los
"Caballeros de Fortuna", sino que, -desde sus inicios-, había financiado todas
las aventuras políticas de Morris: tanto las legales como las ilegales. Era por
eso que el Alcalde se desvivía por él, de puro agradecimiento.
¡Hermanito, ven siéntate! – dijo melosamente el
Alcalde, ya cuando estaban sentado lado a lado -, ¿necesitas algo?
Si – respondió Ccuno, señalando con el dedo atrás al
guardia, sin siquiera mirarlo-, despide a ése.
¡OYE TÚ! –gritó Morris al guardia de seguridad que le
había señalado su amigo -, ¡ESTÁS DESPEDIDO!. Listo, ¿algo más?....
Nada más. Gracias –, respondió Washington
imaginándose el desazón del sujeto despedido, y dibujando en su rostro,
una leve sonrisa.
Y qué dicen tus chicos, ¿ganamos hoy?
Claro. Apuesta todo a ellos –, respondió Ccuno,
mostrando seguridad.
Confiaré en ti –, respondió el Alcalde.
Como siempre.
Mientras los poderosos de la ciudad se preparaban para
arriesgar cada uno una fortuna, en todo el planeta, desde las más acomodadas
casas de juego y casinos, hasta los más asquerosos cuchitriles, miles de
millones de créditos se acumulaban antes de iniciarse el partido más esperado
del año. El Lasserball era el deporte más seguido, tanto por fanáticos de la
violencia y la sangre, como por los que buscaban un golpe de suerte en el
escabroso mundo de las apuestas ilegales. Washington Ccuno, como muchos otros,
observó por un instante la pequeña pantalla de su reloj. Ahora las apuestas
estaban 4 a 1 a favor de los "Diablos Rojos". No entendía mucho de apuestas,
sólo de ganar dinero; pero sabía que, si su equipo ganaba, le proporcionaría una
fortuna para varias generaciones de su familia. Faltando escasos minutos para
empezar el juego, Morris le preguntó:
¿Y cómo están tus hijas?
Ahí....-mostró algo de molestia Washington –, por
esto de estar en el negocio del Lasserball, se han conseguido de novios
a dos imbéciles jugadores de Segunda,......dicen que se van a casar....
Bueno, quién sabe....- agregó Morris –, quizás
terminan siendo buenos....
Vamos a ver –respondió Ccuno –, los he contratado
para que jueguen en mi equipo. Si sobreviven, veremos.....
Mientras el magnate del gas acomodaba a una de las mulatas en
sus piernas, Morris observó que en su rostro se dibujaba una maléfica sonrisa.
Ya la había visto antes: Washington Ccuno podría mostrarse dócil la mayor parte
del tiempo, pero no había llegado hasta donde llegó sin haber despachado a más
de uno al otro mundo. El Alcalde de la ciudad sabía que a Washington nadie le
sacaba un centavo si él no quería, y que al dinero lo quería más que a sus hijas
o que a nada. Morris meneó la cabeza compadeciéndose de los pobres diablos esos
que pensaron en hacerse millonarios de un braguetazo, y por el incierto y
seguramente trágico destino que les deparaba. Pero el Alcalde de Miami-Megacity
no tuvo mucho tiempo para cavilar, pues casi inmediatamente levantó la vista,
como todos en el estadio, para observar como se abría el Domo techado para dejar
pasar a uno de los principales actores de la trama que estaba por comenzar allá
abajo, en el campo: acompañado por un ensordecedor rugido del público, una
enorme esfera metálica negra comenzó a descender levitando al centro del campo
de juego. Era el árbitro. Oficialmente denominado "Regulador de Conducta Humana
en el Deporte Modelo XXP-32008-B" o simplemente "RECH"-como preferían llamarlo
los jugadores -, era aclamado por el público. El bramido del público no era por
que fuese popular (de hecho, ningún árbitro en la historia de la humanidad lo ha
sido), sino que su aparición en el campo de Lasserball anunciaba que estaba por
comenzar el partido. Más de una espectador sentía aprensión por esa maravilla de
ingeniería creada también por Taurus-Mega Engeenerig Inc. Programada para ser
dios –o lo que más se le podría parecer -, en el campo de juego e incluso en el
estadio. Era el árbitro perfecto: no se permitía dudas en una decisión, no
fallaba, no se el podía sobornar y no se dejaba llevar por sentimientos humanos
ni por otra ética o moral que la que la del reglamento.
Soy el RCHM XXP-32008-B con número de serie A-666-320
– se dejó escuchar en todo el recinto la penetrante voz metálica del
ingenio cibernético- a partir de este momento, todo humano, mutante,
androide u otra especie inteligente presente en este recinto está bajo
el reglamento de la Federación de Lasserball Asociado. Quien no guarde
correcto comportamiento, será sometido a la Ley Marcial.
Un estruendoso rugido se alzó retumbando las paredes del
estadio. La emoción llegaba al límite a pocos instantes del inicio de la gran
final. La esfera cibernética no mentía: más de un pobre infeliz que se había
dejado llevar por los arrebatos del vandalismo había terminado con sus huesos
calcinados en la tribuna, producto de una letal descarga eléctrica procedente de
la esfera-arbitro. Mientras el aparato repasaba para el público, en medio de los
cánticos de los fanáticos, las faltas que se sancionaban con la pena máxima,
todos se preparaban para el momento de la verdad.
.....¡Ya apareció el árbitro en el campo y en breves
momentos comenzaremos con el partido! – decía Steve Fine a la
teleaudiencia, mientras temblaba de miedo ante el continuo rugido de la
masa de brutos que lo rodeaba -, ¡vamos al túnel con nuestros reporteros
para ver la salida de los equipos!....
El corredor que llevaba del camerino de los "Caballeros" a la
cancha estaba convertido en un hervidero de reporteros ansiosos de una
exclusiva, personal de seguridad tratando se contenerlos, y jugadores y
asistentes listos para saltar al campo; todos ellos soportando el inmenso clamor
que bajaba de las tribunas y resonaba como un prolongado eco en el estrecho
pasadizo. El reportero de Terra Channel, soportando los empujones de sus colegas
y de los miembros de seguridad del estadio, apenas podía mantenerse en pie
frente a la cámara robótica que flotaba frente a él grabándolo todo. El griterío
de la multitud enfervorizada también ocasionaba que casi no pudiese escuchar las
instrucciones que el personal técnico de su canal le hacía llegar por un
diminuto audífono que con las justas lograba mantener en su oreja.
....¡ASÍ ES STEVE, ESTAMOS YA EN LA PUERTA DEL TÚNEL!
–gritaba para dejarse escuchar el reportero, en medio de la inmensa
bulla -,......¡LOS "CABALLEROS DE FORTUNA" DE MIAMI MEGA-CITY ESTÁN
LISTOS PARA SALTAR AL CAMPO DE JUEGO Y AL PARECER!.......¡AL PARECER, SU
ALINEACIÓN ES LA MISMA DE SIEMPRE, CON LO QUE QUEDA
DESCARTADA!..........¡QUEDA DESCARTADA LA SUPUESTA DETENCIÓN POR
DISTURBIOS DE SU CAPITÁN, REY PATTON!.......¡EN GANÍMEDES LA SEMANA
PASADA!........¡LOS "CABALLEROS" SALEN A LA CANCHA HOY CON SU UNIFORME
TRADICIONAL NEGRO!........¡TRATAREMOS DE CONSEGUIR ALGUNA OPINIÓN DE LOS
JUGADORES!.................
Mientras los flashes casi cegaban a Rey Patton y sus
compañeros, de pie, sonrientes y cargando cada uno al hombro sus moto-drones,
esperaban a unos metros separados de los reporteros por los fornidos guardias de
seguridad del estadio, en la salida del túnel. Estaban sonrientes y de muy buen
humor: les divertía, ser protagonistas del show mediático que era ese, el del
deporte más violento y popular del Sistema. Se podía decir que lo tenían todo:
fama, una aceptable fortuna y la insolencia propia de sus 23 años en promedio,
que les permitía, partido tras partido de Lasserball, encarar a la muerte
decenas de veces en cada encuentro, considerándolo más una aventura, una
diversión, antes que un enfrentamiento que podía ser el último, a cada segundo.
Se contaban casi por millares, los jugadores de Lasserball que habían muerto en
el campo de juego antes de cumplir 3 años en competencia de alto nivel;
muchísimos más, tratando de hacerse un nombre para la fanaticada, por todo el
Sistema Solar. La impaciencia al ver que los segundos corrían y aún no recibían
la orden de salir por el túnel, les llevaba a bromear impunemente sobre el
asunto, como una forma de alejar lúgubres pensamientos sobre su inmediato
destino, que dependía, en parte iguales, de la habilidad, el salvajismo y la
buena suerte de cada uno de ellos.
¡HEY, TIENGSIN! –gritó para hacerse oír Romeo
Bocanegra, hablándole al Director Técnico de su equipo -¡¿CUÁLES SON TUS
INSTRUCCIONES?!
¿EH?.... –se sorprendió por la pregunta el anciano Ho
Tiengsin, para luego responder a la vez que alzaba el dedo-, ¡QUE BUDA
LOS PLOTEJA, SI QUIELE!!.....
Fuertes carcajadas retumbaban ahora en el túnel; Ho Tiengsin
era el profesor de deporte de todos ellos en la secundaria, y se las habían
arreglado para engañar a Washington Ccuno haciéndole creer que era un gran
estratega del Lasserball, y que termine contratándolo como entrenador de los
"Caballeros". En verdad no era más que un viejo borrachín que por algunas
botellas accedía a sentarse en la banca, ya que era imposible jugar en la
División Superior sin Director Técnico, y Rey y sus amigos no toleraban jamás
que nadie les ordenase cómo jugar: de ahí la trampa; aunque, para haber llegado
hasta la gran final, era obvio que no necesitaban clases de nadie.
.......¡HUGON: POR DÓNDE YO ME META!....-le dijo Joao
Caneira a Gennaro Hugon, graficando con la mano sus piruetas-, ¡SÍGUEME
Y TE VOY A HACER FAMOSO ESTA NOCHE!!!.....
...¡JAJAJA ¡....-rió de buena gana Gennaro, mostrando
que nó necesitaba ayuda-, ¡NO GRACIAS: MI MAMÁ NO ME DEJA IR ATRÁS DE
MARIPOSONES!!!....
.....¡HAY ALGO QUE AÚN NO ENTIENDO!....- preguntó
Rocco Boruc bromeándole a Luis "Maligno" Gavilán -,......¡CHUPAMOS SI
GANAMOS!,......¡CHUPAMOS SI PERDEMOS!.......¡¿ENTONCES PARA QUÉ
JUGAMOS?!!!......
.......¡¡¡¡PARA ROMPER CABEZAS, JAJAJAJA!!!!-, se
respondieron ambos al unísono mientras golpeaban sus cabezas riendo como
dementes.
¡EL QUE SE MUERE, PIERDE!!!-, agregó Marcus John,
mostrando los dientes a los novatos, para algarabía de todos los demás.
.....¡MUY BIEN HIJITAS: VAMOS A ENTRAR!!.... –les
arengó Rey Patton a todos, mientras aumentaba la bulla en el estadio-,
¡RECUERDEN: NO HAY MAÑANA SI PERDEMOS!!!!....
....¡¡"VIVIR VENCIENDOOO"!!!!....-, gritó Marcus
John,
...¡"O MORIR MATANDO"!-, gritaron todos juntos, a
todo pulmón.
...¡A GANAR!-, sentenció Patton.
La arenga fue dicha casi al instante en que por los parlantes
del estadio los anunciaban. La ovación de su público fue casi insoportable,
mientras que cada uno de los jugadores del equipo local ponían en el suelo sus
moto-drones para montarlas y salir a disparados a toda velocidad en dirección al
centro del campo, en medio de los vivas de sus asistentes y el pánico de los
periodistas que evitaban ser atropellados.
(CONTINUARÁ,...)
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