Soy de la opinión que toda mujer debería tener un consolador
bajo la almohada. No hay dinero mejor invertido ni pilas más amortizadas. Sin
embargo, muchas mujeres se sienten reacias a estos artilugios de placer
precisamente por lo que comentaba en la introducción: en su casa sólo puede
haber un pene, el de su marido. Que si el hombre podría sentirse herido en su
orgullo, que si la convivencia entre dos penes es difícil, que si es una forma
de infidelidad... Celos, envidia, odio... ¡¡Mamma mía!! Atención la que lía un
simple cilindro de plástico con forma fálica. A ver, nenas ¿de quien es el
agujero? ¿Quién va a disfrutar del orgasmo? Pues que le den por c... a las
inseguridades machistas. Entre lesbianas, a nadie se le ocurriría ponerse celosa
porque a la novia le gusta vibrar por efecto de las pilas, al contrario, se pide
permiso para jugar juntas y aleluya.
Si estáis solteras y sin compromiso, felicidades, ya no hay
excusas para pasar de largo ante un sexshop. Animaos a entrar o, si os da
vergüenza, en Internet hay cientos de sexshop online a los que sólo les interesa
vuestra tarjeta de crédito y no emitirán juicio alguno sobre vuestras compras.
Os advierto que con los juguetes eróticos pasa lo mismo que con las Nancys o las
Barbies: se comienza por lo básico, y acabas coleccionando la cama de la Nancy,
el armario de la Nancy, la ropita de la Nancy, el coche de la Nancy... Hay
instintos que no se pierden, una vez has dado el paso en el consumismo erótico,
no podrás parar, cada año desearás el último modelo de vibrador. Haceros con una
bonita caja para ir guardando vuestras futuras adquisiciones en orden y libres
de polvo (el polvo de ácaro, para el otro espero que le deis mucho uso).
¿Por dónde empiezo? Hay tantas cosas preciosas que
comprar ¿verdad? Por eso voy a regalaros un consejo, que el juguete sea sencillo
y funcional. Cumpliendo esos requisitos, luego podéis pedirle que tenga forma de
delfín o que brille en la oscuridad (todo eso existe por si pensabais que el
comentario iba de cachondeo). Para vuestro estreno como futuras sexshop-adictas,
recomiendo un dildo vibrador acuático de tamaño pequeño/mediano (12-15 cm). El
tamaño en juguetería, sí importa. No vayáis a buscaros un falo realistic de 25
cm porque sólo acabará sirviendo para decorar la estantería. ¿Dónde vais con
tanto paquete?? Si en próximas compras, preferís algo mayor, siempre podéis
dejar el primero para el sexo anal.
También tendréis dudas con el material de fabricación. El
jelly (gelatina) suele ser el más económico pero se ensucia con facilidad
(se adhiere la pelusilla), la ventaja es que es blandito y no da tanta sensación
de plástico como el látex. Sin embargo, el látex es la mejor opción
económica; duradero e higiénico, tendréis juguete para años. Si la pasta os
sobra, entonces compradlo de silicona, reúne las características del
látex pero tiene un tacto más parecido a la piel y es más flexible. El PVC
puede estar bien para masajeadores externos pero en dildos mejor que no. Lo
mismo con las bellezas de metracrilato, como decorativo está muy bien
pero es durísimo y poco agradable de tener dentro.
Tipos de juguetes. No pretendo hacer un catálogo de
sexshop, acabaría cansada de tanto juguete, pero os voy a dar una clasificación
general de todo lo que podéis encontrar, para que tengáis unas nociones básicas
de cultura erótica (debería ser asignatura obligatoria en la universidad).
Masajeadores/vibradores – Su función es estimular el
clítoris y la vulva. Los hay con formas divertidas y anatómicos. Estos
vibradores ya se consideraban imprescindibles en el siglo XIX, todo un
clásico para eliminar el stress y depresiones estacionales.
Dildos – Llamados también consoladores y más antiguos
todavía que los vibradores. Nuestras ta-ta-ta-ta-tarabuelas los
utilizaban de madera, cuero o de cualquier cosa moldeable (ante la
necesidad...). Además del uso personal, se pueden utilizar con arnés
para dar placer a tu pareja (chico o chica, yo no discrimino). Los hay
con diferentes formas: curvados para el punto G, en forma de cono para
el sexo anal (plug), realistas (de tu estrella porno favorita), de
fantasía (muy bonitos para regalar), dobles, imitación de penes de
animales (sobre gustos...), etc. Recomiendo que sea vibrador para un
placer completo.
Bolas chinas – Esas traen historia. Se ha dicho mucho
pero la verdad es que su función es fortalecer el músculo del perineo
después del parto. Muy útiles también para adquirir fuerza en las
paredes vaginales y dejar de ser pasivas en la penetración. Si las
llevas durante un rato, sobretodo caminando o en movimiento, favorecen
la sensibilidad vaginal y te preparan para un buen orgasmo después pero
no mientras. ¿Me explico? Por si solas no resultan tan excitantes aunque
ahora han sacado unas vibradoras que tal vez.
Huevos del amor – Un huevo que vibra, se mete dentro
y va con mando a distancia. No necesita más explicaciones, el resto os
lo podéis imaginar.
Cremas estimulantes – Se han puesto de moda no hace
mucho. Las podéis encontrar como lubricante, como aceite de masaje o
directamente como estimulador de clítoris. Su función es dilatar con
efecto calor los vasos sanguíneos y provocar una excitación más intensa.
No suponen ningún riesgo para la salud pero a algunas mujeres les
molesta la sensación.
Además de juguetes, en una sexshop se pueden comprar vídeos,
juegos eróticos, kits románticos (con velas y plumas de masaje), aceites y
pinturas corporales comestibles, kits de bondage (con esposas), anillos
vibradores para utilizar de complemento con el dildo o el chico, condones de
sabores, lencería de caramelo, libros, etc etc.
.......
Mucha tecnología pero, a la hora de la verdad, el secreto del
placer radica en la mente. Así de sencillo. Por eso, en esta guía no podía
faltar un capítulo dedicado al mundo de la fantasía.
El ser humano es el único animal capaz de evocar imágenes
conscientemente para provocarse excitación. ¿No es fascinante? Pues esa es la
esencia más básica del erotismo.
No dependemos de una época concreta de celo (aunque las
hormonas también juegan su papel), ni hemos de esperar pacientemente a tener un
sueño sexual para desfogar la tensión acumulada. Nos basta con utilizar la
imaginación, ese regalo de incalculable valor otorgado por mami Naturaleza. Un
poco de fantasía y podemos transportarnos a una situación ideal, acelerar los
latidos de nuestro corazón, bombear sangre a las partes nobles y, finalmente,
estallar en un orgasmo multicolor.
Es tan sencillo que me cuesta creer que el uso de la fantasía
en la masturbación, y la masturbación en sí, no sean considerados principales
derechos humanos. Al contrario, existen países (muchos) donde esta fantasía
erótica es criticada como demoníaca, los libros que de ella tratan son quemados
y sus autores encarcelados o acusados de enemigos públicos. ¿Por qué se empeñan
los estados de esos países en tener a sus ciudadanos y ciudadanas tan reprimidos
e insatisfechos? ¿Es para controlarlos mejor? ¿Es para que la posible dicha que
obtendrían de tan "sucias" prácticas no les abra los ojos a la realidad en la
que viven? Por no hablar de las costumbres claramente misóginas (ablación)
destinadas a que las mujeres se conviertan en máquinas reproductoras insensibles
a la excitación sexual.
Volvamos a occidente y encontraremos que, a pesar de nuestro
culto al erotismo y a lo pagano, no estamos libres de la castración mental,
sobretodo nosotras. Sí, sí, nosotras, tan inteligentes, tan evolucionadas, el
futuro de la raza humana, y a veces no somos capaces ni de encontrarnos el
clítoris. No hay lugar a la fantasía erótica si no sabemos llevarla a su
apoteósico orgasmo. ¿Cómo, si vivimos encerradas en un cuerpo que parece que no
nos pertenezca, que es tan extraño que no nos atrevemos ni a tocarlo?
Bien, ya sabéis dónde está el clítoris y también cómo
funciona, os habéis hecho amigos, ahora os toca pervertiros de verdad. No hay
excusas. Olvidaos por un momento del clítoris y concentrémonos en la cabeza.
Tumbaros en la cama desnudas, cerrad los ojos, relajaos... Comencemos por una
fantasía sencillita. ¿Preparadas?
"Estás en una playa desierta vestida con un bikini de
esos que se atan con lazada (pequeños detalles importantes). El día es
cálido y el agua del mar no excesivamente fría, te das un baño. Mientras
estás nadando, una ola mala te desata el sujetador y lo lanza hacia
delante. Corres a buscarlo pero desaparece entre las aguas. ¿Y ahora
qué? No tienes más ropa que la puesta.
De pronto, un bañista (o una bañista o quien te
apetezca) aparece sujetando la parte superior de tu bikini. Salvada. "Es
mío", dices pero él/ella no te contesta. Nada hacia ti por debajo del
agua y te desata la braguita sin que tengas tiempo a reaccionar. Debes
recuperar tu bikini como sea o no podrás volver a la orilla. Nadas tras
el ladrón que te lleva hacia las rocas y deja tu bikini sobre una. Te da
vergüenza acercarte porque vas desnuda pero no tienes más remedio, el
bañista no tiene intenciones ni prisas de querer marcharse a otro lugar."
Bien, en este punto concreto de la fantasía, comenzáis a
notar excitación. De eso trata la fantasía erótica, de recrear una situación que
os de suficiente morbo como para que el hipotálamo entienda que va a haber
fiesta y envíe las hormonas pertinentes a hacer su trabajo. Resumiendo, que ya
estáis mojaditas y a punto para la siguiente fase: ya podéis acariciaros el
clítoris, despacio, sin prisa, y seguimos con la fantasía.
....
La acción de acariciar el clítoris se convierte en un acto
reflejo cuando estáis concentradas en la fantasía. Si al principio de estas
prácticas erais muy conscientes de la clase de movimientos que le aplicabais a
vuestro amigo, ahora os sorprenderéis ante unos dedos autómatas que no necesitan
orden alguna. Saben lo que tienen que hacer, así que la mano entre las piernas y
la cabeza en la playa.
"Te acercas a la roca tratando de que el agua te
cubra por entero. El/la bañista te estudia fijamente, tiene malas
intenciones, seguro. Tratas de alcanzar tu bikini pero lo ha dejado muy
alto (ya digo que tiene muy malas intenciones). Él/ella salta al agua y
te acorrala contra la roca, no puedes escapar, y entonces sientes como
se aprieta contra tu cuerpo, se aprovecha de tu desnudez e intenta
acariciarte entre las piernas. A pesar de tu resistencia, lo consigue.
Te frota con insistencia, le suplicas que pare pero no te hace caso,
entonces te introduce un dedo. Sigues pidiendo clemencia pero en
realidad te arde todo de la excitación.
Él/ella se pega más a ti, te hace sentir su órgano
duro como una piedra, si es chico, o su vientre palpitante si es chica.
Te gira de cara a la roca, te abraza por detrás mientras sigue
acariciándote y explorándote. Ya no te resistes, quieres sentirlo
dentro."
¿Cómo vamos? Muy bien, espero. Es importante que en este
punto no perdáis la concentración. Cualquier interrupción os obligaría a volver
al principio, gajes de ser mujer, aunque las segundas intentonas suelen
proporcionar un orgasmo más intenso. De hecho hay un ejercicio avanzado que
consiste en parar cuando el orgasmo está a las puertas pero sin que haya
comenzado todavía. Entonces se espera unos minutos, hasta que la excitación haya
bajado a la mitad, y se vuelve al ataque. Se necesita práctica para encontrar el
momento exacto, pensad que si el orgasmo ha comenzado y frenáis, lo perdéis,
aunque físicamente habréis alcanzado el climax y vuestro clítoris no estará tan
dispuesto para un segundo orgasmo instantáneo. Todo es insistir.
De momento, dejaremos los experimentos para cuando llevéis
unos cuantos orgasmos sobre vuestras conciencias. Recordad: concentración y
sin parar. ¿Notáis como sube la excitación? Ya se acerca el momento.
"El bañista chico se saca la herramienta del bañador.
Piensas, no, no, pero careces de voluntad. Notas como se va adentrando
despacio, como te cubre por entero con su falo caliente y ansioso de
acción."
A ver, los mirones de la última fila. Sí, vosotros. Esta es
una guía para chicas ¿qué hacéis leyendo? Bueno, podéis seguir pero calladitos,
que aquí estamos tratando de concentrarnos.
"La bañista chica te penetra con sus dedos (o
cualquier otra cosa). Notas como disfruta teniéndote a su entera
voluntad, como quiere robarte el orgasmo. Es humillante pero a ti
también te gusta estar en esa posición: el pecho contra la roca
calentada por el sol, tus piernas abiertas y tu sexo sumiso que recibe
esos dedos que parecen querer fusionarse contigo."
Atención, ahora no paréis.
"Ya no puedes más. Él/ella aumenta la velocidad,
quiere llegarte hasta el fondo, dominarte por completo y utilizarte para
su propio placer. Y tu quieres que lo haga, quieres que siga y te
arranque eso que te sube por momentos, que quema, que te envuelve...
Sigue, sigue, sigue, sigue, sigue.... Uahhh!!! Estallido, tu cuerpo se
ha convertido en llamas y el de él, el de ella, el de los juntos."
Ardes y poco a poco, muy poco a poco, vas volviendo a la
realidad. Tus dedos se han detenido, los ojos te hacen chispitas y un montón de
flujo te corre entre las piernas. Puedes chuparlo, está rico. Saborea tu triunfo
porque ya has conseguido eso tan extraño llamado orgasmo.
Tranquilas y relajadas, permitidme que siga hablando sobre la
fantasía erótica. ¿Creéis que con una sola fantasía tendréis para toda la vida?
No, hijas no, que al final todo cansa y hay que ir buscando ideas nuevas.