`` El hombre que lo inventó, no lo quiere.
El hombre que lo compró, no lo utiliza.
Y el hombre que lo usa, no lo sabe. ``
Aquí, impávido y sereno aguardo mi
redención; en mi paz solemne e ininterrumpida soy el testimonio vivaz del suceso
más seguro e inminente que la vida pueda proveer. Los hombres pasan sobre mí
riendo, llorando o rezando quizá, uno que otro réquiem por los inertes. El sol,
a mi pálida cara no ilumina ya, blanquecino rostro deformado irremediablemente
por las manos del tiempo. Los lirios y jazmines ya no alegran mi nariz con sus
dulces fragancias, como tampoco podre regalarle una de estas flores a mi amada
Noelia; hermosa doncella por el altísimo llamada, por mi corazón enaltecida con
fervor y por sus lágrimas inocentes, mi pena purificada.
¡Ah! Cuanta ecuanimidad encuentro en este
sosiego, he vivido las sensaciones y sentimientos dignos del hombre más feliz
del mundo, y no me arrepiento. Ame como también odie, reí como también lloré,
ayude y fui ayudado, brindé consuelo y fui también consolado, lastime como
también alivié. Ya he jugado mis cartas sobre la mesa del destino. Y he bailado
el vals de esta perra vida sin sentido que paradójicamente tiene un sentido cada
día. Canté los sonetos de mis poemas con la voz del corazón, mismos poemas que
se borraran como el viento borra las huellas sobre la arena o las olas que
vienen y van. Hace frio… pero eso ya no me concierne. Así como la nieve de
invierno cubre las flores marchitas, que, después brillaran en el natural y
bello estetoscopio e la primavera, así mi paso por este mundo deja semillas y
flores que en el futuro florecerán.
Solo y frio, en la oscuridad estoy
durmiendo sin miedo ni dolor alguno, remembrando las cosas que hice y pude haber
hecho. Mi existencia comparada con el universo se compara solamente con un
pequeño parpadeo, un escaso santiamén. Un punto pequeño en la inmensa pintura
del infinito. Tanto ricos como pobres, asesinos y victimas, fuerte y débiles,
sabios e inexpertos, descansan sus penas y glorias junto conmigo. Todos
reunidos en este lugar caminado por el olvido y vigilado celosamente por Azrael,
nuestro guardián y protector.
Bendito sea el hombre que respete y siga
las palabras de los años y las erudiciones de la experiencia, porque la
sabiduría bañará su entendimiento. Y pobre del mortal que menosprecie y zahiera
nuestro descanso, porque maldito será. La tierra vivo la tragará y a su estirpe
maldecirán hasta que la eternidad conozca el fin.
ASI SEA
