NUEVAS EXPERIENCIAS DE MARI 29: EL VIAJE AL INFIERNO 3.
Hola. Ante todo, deciros que pese a lo que le dije de poner
en el relato anterior, muchos se han agregado al Messenger del autor, cosa que
para él, es a veces exasperante. Hoy, voy a contaros lo que pasó tras aquella
cruel, humillante y asquerosa situación.
Tras ducharme y tomarme una pastilla antibaby de esas, traté
de acostarme sin hacer mucho ruido, pero Tamara se giró y me dijo:
-María, ¿A dónde fuiste?
-Salí a tomarme algo con… Mutiu y Sócrates. Ellos no podían
dormir la siesta tampoco.
-Ah, vale.
Tamara se volvió a colocar en su posición de dormir, y no
pude evitar suspirar de alivio, con mi cara colorada de vergüenza por la mentira
que dije.
Horas después, Joaquín nos daba toques en la puerta,
despertándonos para la cena. Me puse un vestido por si salíamos de fiesta, y
metí la ropa usada o manchada en bolsas para que la gente del hotel la lavase.
Tamara alucinó cuando me vió con el vestido.
-María, ese vestido no me lo pondría ni yo.
-Ya, pero es lo que me quedaba así limpio por ponerme.
Cuando salimos, Joaquín no pudo evitar mirarme con algo de
sonrojo, y Josefa, con envidia. Los chicos me miraban con algo de deseo… salvo
Timoteo, que era el otro chico, junto con Sócrates, que no eran amigos de esos
animales.
A la hora de sentarnos, me tocó tener a Joaquín a mi
izquierda, y a Josefa enfrente, teniendo a mi lado derecho a Wanda, una
sudamericana algo rellenita. Los chicos, cabreados por no tenerme cerca, se
pasaban rozando la cintura por mi cabeza, algo la verdad, bastante molesto. Yo
cené bastante bien, barritas de pescado con patatas que se notaban que no eran
de esas congeladas.
Josefa tuvo la idea de estar un rato en la discoteca, para
reposar la cena antes de dormir, y que los chicos y chicas bailasen y se lo
pasaran bien. Fuimos al bar que tenía pinta de bar irlandés… y ahí estaban: unas
bailando, otros bailando también… y Yordi y Dimas, hablaban con uno de los
camareros. No le dí importancia, la verdad, hasta que Dimas se me acercó y me
dijo:
-María, ven conmigo, quiero presentarte a un amigo mío.
Yo estaba algo sorprendida, pero cuando ví al camarero, no
sospechaba nada. Yordi me lo presentó:
-María, éste es Venancio. Venancio, ésta es María, la chica
de la que te hablamos.
-¿Tu eres la profesora de éstos?
-Sí, les doy gimnasia.
-Lo sé. Éste me lo ha dicho, y me ha dicho que clase
de"gimnasia"aplicas.
Cuando oí ese retintín en"gimnasia", me temí lo peor… y así
fue.
-Dime, María, ¿te gustaría que tú y los de tu grupo bebáis
gratis?
-Ah, pero… ¿es posible?
-Sí, pero debes acompañarme.
Miré buscando ayuda… y sólo ví sonrisas en los rostros de
Yordi y Dimas. Seguí a Venancio a un sitio que parecían vestuarios. Allí, el
camarero se baja la bragueta, mostrando su miembro al aire, erecto, y me dice:
-Me han dicho que la chupas de vicio. Si me la mamas bien,
tendréis bebidas gratis… y no les diré nada a los demás compañeros míos sobre
ti.
Con mejillas coloradas, y ojos medio llorosos, me arrodillé
ante la verga de Venancio, y comencé a mamársela. El muy bestia me agarraba del
pelo para hacerme tragármela toda de golpe, y me dolían los tirones, pero segui
mamando, segui chupándole esa polla de olor asqueroso… hasta que tras varios
tirones… me llenó la garganta con su esperma. Entre el olor de su polla y su
esperma, sentí ganas de vomitar. Venancio se metió la polla en el pantalón y me
dijo:
-No ha estado mal. Tú y los tuyos beberéis gratis… hoy.
Volvimos a la discoteca de manera que no sospechase nadie de
que Venancio y yo salíamos del mismo lugar. Afortunadamente, con el jaleo y la
música, nadie prestó atención, por lo tanto, pude decir que"estaba en el baño".
Cuando creí que no volvería a tener más acción… Evaristo, Diego, y Dimas, se
acercan diciéndome:
-Señorita María, la rogaría que nos acompañara al servicio.
Creo que Tamara se encuentra mal.
Confiada, y pensando que era cierto, fui con ellos al
servicio… hasta que descubrí que era una encerrona. La mano de Dimas se pasea
por encima de mis bragas blancas, mientras me dice al oído:
-Verte con Venancio nos ha puesto a tope, puta.
-Sois unos…
-Mírate, se nota que te gusta.
Diego ponía ante mis ojos la grabación que con un móvil me
han hecho mientras se la mamaba a Venancio. Evaristo me hacía arrodillar para
poder chupar la verga de Dimas, mientras Diego me quitaba las bragas para
guardárselas en el bolsillo.
-Chúpamela mejor que a Venancio, zorra.
-Eso, chúpasela para que nadie te oiga gritar…de gusto.
La polla de Diego se hace sentir entre mis piernas, mientras
con las manos, Dimas me obliga a chupársela, hundiendo mi rostro entre sus
piernas, teniéndome que tragar su polla varias veces, y Evaristo no paraba de
tocarme las tetas, rompiéndome parcialmente el vestido que llevaba. No parecían
personas: parecían animales.
-¡Joder, me voy a correr!
Diego me llenaba de esperma mi coño aun dolorido tras lo de
aquellos chicos, mientras Evaristo se ponía en su lugar, tras estar sobando y
lamiendo mis pezones. Dimas también estaba a punto, debido a que notaba en mi
campanilla el salir de líquido preseminal.
-¡Que bien la chupas, me corro pero ya!
Dimas comenzó a correrse justo cuando Evaristo comenzaba a
bombearme en mi coño escocido, con leche de Diego saliendo aún de ahí. Me
atraganté y tuve que toser para poder respirar algo. Tenía algo de esperma en mi
boca y Evaristo no paraba de clavármela hasta el fondo, golpeándome el coño con
sus cojones, provocándome un dolor intenso.
-¡Toma, zorra, toma mi leche!
El semen de Evaristo me llena con fuerza mi coño, cuyos
labios enrojecidos piden descanso. El ruido de cremalleras subirse me hace saber
que ya se habían quedado a gusto, mientras que de entre mis piernas, aún
dolorida, salía algo de esperma de Evaristo.
Con dolores, tuve que decir a Joaquín y Josefa que tenía que
irme a la cama, porque estaba"muy cansada". Nada mas llegar a la habitación, me
lavé el coño y me unté una pomada para las rozaduras, en vista del escozor que
tenía. Me tomé una pastilla de esas antibaby, y me metí en la cama, llorando por
lo que me pasaba.
CONTINUARÁ…