Utilizamos cookies propias y de terceros para prestar nuestros servicios y mostrar publicidad relacionada con sus preferencias.
Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies.
Usuario:
 Contraseña:
 CREAR CUENTA  Recordar Clave  Ayuda
 6.696 Usuarios Conectados [ Contactos ] [ Comunidad TodoRelatos (Cams) ]  1.436.343 Miembros | 17.431 Autores | 85.024 Relatos 
Fecha: 12-Sep-08 « Anterior | Siguiente » en Gays

En los cines

Veluardo
Accesos: 20.991
Valoración media:
Tiempo estimado de lectura: [ 5 min. ]
 -   + 
En esa sala cinematográfica, tuve mi aventura sexual más atrevida. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

EN LOS CINES.

Hace como 8 años, cuando era soltero, contacté por medio de un apartado postal publicado en una revista, a un individuo, a quien llamaré Jorge, que me hubiera gustado para migo permanente con derecho. Pero, luego de un par de muy buenas cogidas desapareció.

Todo comenzó con unas cuantas cartas, me citó en un conjunto de dos cines que estaba entonces por el centro de la ciudad, que se llamaban Alfa y Omega. Me dijo en que butaca del cine Alfa se sentaba siempre que iba y ahí llegaría a las 11:00 Hs del día señalado.

Dos palabras sobre los Cines Alfa y Omega.

El primero era un cine digamos, que normal, en el que pasaban películas de la cartelera, sólo que atrasadas. Cobraban la mitad que en los cines de estreno y pasaban dos películas, una más atrasada que la otra. D hecho, si alguien llegaba y se iba en directo a una butaca, no notaría, nada fuera de lo normal.

En tanto que, en el cine Omega, pasaban películas porno de largo metraje con argumento y todo. En el interior, había travestis que ofrecían servicio de mamada e incluso, en algunas zonas obscuras, cogían sentándose sobre el cliente. Aparte del servicio, había faje, cachondeo y mamada de ligue, totalmente amateur también en el área de butacas.

Mi Aventura en el Cine Alfa.

Quise ir días antes de la cita, para ambientarme. Me senté en una butaca desde donde podía ver la butaca señalada. No vi nada raro, es más creo que no se ocupó la butaca. Pero, notaba movimientos detrás de un murete que separaba el área de butacas del amplio pasillo trasero, así que me paré y me di cuenta que atrás había mucha mamada de verga, muy bien sincronizada.

La puerta central de acceso, estaba cubierta por una puerta que comunicaba al lobby con la sala y una cortina que no cerraba bien, de modo que si alguien iba a entrar, en cuanto se abría la puerta, se proyectaba su sombra al pasillo, antes de que llegara a la cortina y todo mundo firmes, de vez en cuando, llegaba el vigilante con su lámpara e invitaba a los que estaban en el pasillo, fuera en el muro de atrás o en el murete, a que ocuparan sus lugares. Se salía el vigilante y empezaba nuevamente la acción.

El día convenido, me fui muy temprano, estaba emocionado con esa cita en la penumbra. Sabía que tarde o temprano me cogería, pues Jorge me había dicho que era activo, pero lo seguro, lo mínimo que podría pasar, era lo que vi que ocurría en el cine, yo le daría una buena mamada. ¿Cómo tendría la verga? Ocupé la butaca de junto a la suya, serían las diez y media, me asaltó la duda sobre que, podía llegar alguien antes y ocupar la butaca de Jorge, dando al traste con nuestros planes.

Ese pensamiento me inquieto mucho y me preguntaba si no sería bueno que yo me sentara en la butaca de Jorge, pero no me pareció buena idea. Sí el llegaba y veía su butaca ocupada, podríamos no encontrarnos. Así que me quité la chamarra y la puse en la butaca, para indicar que estaba ocupada, faltando cinco para las doce, retiré la chamarra y casi en seguida se sentó alguien, supongo que estaba deslumbrado y no veía nada que no fuera la pantalla, así que le pregunté: ¿Jorge? Me contestó preguntando:

-¿Veluardo? -Sí, respondí y nos dimos la mano. Casi enseguida, me dijo, -vamos atrás.

-Mi corazón latía muy rápido, algo me daba vueltas, caminó hasta el rincón, se sacó la verga y me la ofreció, me puse en cuclillas y se la besaba, se la acariciaba y me acariciaba la cara con ella. Era un verga muy grande y gorda, suculenta, la metí en mi boca y se la mamaba con deleite y placer, como yo estaba de espaldas a la puerta, él me avisaba de la dichosa sombra, hacíamos firmes momentáneo y continuábamos nuestra labor.

En una de esas me detuvo y me dijo al oído, bájate los pantalones. No bien había terminado de preguntarle, ¿Aquí?, cuando él ya se estaba poniendo el condón, recordé entonces que ahí era su sitio, su coto de caza, sabía lo estaba haciendo, cuando empecé a bajarme los pantalones y calzones, él se estaba lubricando con el líquido que sacó de una botellita, me dobló hacía adelante y me la metió con gran pericia, de modo que, a pesar de su tamaño, no me dolió. Se acercó alguien que venía del murete, intentamos ponernos firmes, pero dijo: -síganle, síganle.

Muy obedientes seguimos, en eso vi que Jorge le hizo al recién llegado, una señal de que se acercara, vino con la verga en la mano; pensé, soy su puta y tiene derecho a compartirme, me gustó ese pensamiento y se la empecé a mamar de inmediato, era una muy linda verga, aunque no tan grande, ni tan gruesa, pero de buen tamaño y muy sabrosa.

De verdad estaba disfrutando este improvisado trío en el que yo hacía el placentero papel del jamón. Por un lado, más concretamente, mientras Jorge, en un riquísimo movimiento de vaivén, me perforaba el culo con su bella, enorme y bien lubricada verga, yo paladeaba la otra suculenta verga, al mismo ritmo que desde el culo me imprimía Jorge.

Dos veces tuvimos que ponernos firmes por la famosa sombra, pero seguíamos con todo entusiasmo. En eso, sentí la convulsión de Jorge y apreté su verga todo lo que pude con mi culito calenturiento y de inmediato se vino en mi boca mi otro amante, quien desapareció en seguida. Yo estaba temblando de pies a cabeza, había sido algo muy emocionante y cachondo. Al verme Jorge, me dijo; ve a sentarte, voy a lavarme y te alcanzo.

En mi butaca, hice unos ejercicios de respiración para serenarme. Pensé que Jorge se había ido, pero no era así, llegó, se sentó junto a mí, le abracé un brazo con las dos manos y puse mi cabeza en su hombro, me dejó así un rato, luego me retiró suavemente y me dijo. Me tengo que ir. ¿Te quedas? Sí, contesté, quiero ver la película. Luego nos escribimos me dijo como despedida. Me levanté para ir al baño y asearme, pero estaba caliente, pues yo no me había venido, por lo que, al ver un tipo parado en el murete, me paré junto a él, se sacó la verga y empezó a masturbarse, metí la mano y me dejó hacerlo.

Era una verga muy larga y muy delgada, me parecía que se podía quebrar, en eso estaba, cuando llegó mi amante ocasional que se había venido en mi boca, me dijo al oído vamos al rincón, me volaron las patitas como a putita barata. Llegamos, mientras se ponía un condón, me bajé los pantalones y calzones y retiré el kleenex que me había puesto en el culo para recoger el lubricante que escurría. En cuanto me agaché, me lo metió de lo lindo, porque tenía el culo palpitante y lubricado.

Entonces, voltee al murete, ahí estaba un tanto desconcertado el cuate que había dejado ahí, lo llamé con la mano, vino, se paró delante de mí, le abrí la bragueta, le saque la flauta semi flácida, me la metí en la boca y de inmediato se le paró, me sentía tocando una sinfonía erótica en la flauta dulce. Estaba a punto de venirme y le dije, chúpame que me vengo, de inmediato se bajó, metió mi verga en su boca y me vine, supongo que apreté más el culo y mi amante ocasional, también se vino y desapareció de la escena, me subí los pantalones con el consabido kleenex.

El de la verga larga y flaca me decía, me toca, yo te cojo. Le pregunté, ¿Traes condón, me respondió, no, pero no le hace. Entonces le dije, espérame me voy a asear un poco al baño. En ves de ir al baño, me salí del cine. Ahí iba yo, contento, feliz de sentirme promiscuo por haber mamado tres vergas, por recibir en el culo a dos de ellas, en actos simultáneos. Esta ha sido quizá mi aventura más atrevida.

Me arrepiento de no haber contactado con el de la verga aflautada, me parece que hubiera sido un magnífico cogedor y estimulador de próstata, sin molestia alguna.

Me vi una vez más con Jorge, lo cité en mi casa de soltero, estuvo delicioso para mí, pero no volvió a contestar mis cartas. Nuestro desacuerdo fue, que yo decía que nos viéramos siempre en la casa, que ahí teníamos una cama para hacerlo con toda delicia sin perturbación alguna. En tanto que él prefería la adrenalina por hacerlo en público y el temor de ser descubierto.

Fui después muchas veces al cine, pero jamás lo encontré, como tampoco volvía a ver a mi amante ocasional ni mi añorada verga aflautada. Aunque a decir verdad, hubo algunas buenas mamadas en ambos sentidos. Espero sus comentarios. Saludos.



© Veluardo

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradecerán y supondrá una mejora en la calidad general de la web.
 Comentarios sobre este Relato (21)
\"Ver  Perfil y más Relatos de Veluardo
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« VOLVER A LA PAGINA ANTERIOR IR ARRIBA  ▲
 
LWNET 1999-2014 | TodoRelatos.com v3.80
Info Legal / Privacidad / Cookies · Ayuda · Stats · Enlaces · Contacto · Webmasters (Sponsors Favoritos)