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Fecha: 12-Sep-08 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Pasiones Oscuras

Bombonne
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La fricción en mi clítoris con la verga de mi hermano me estaba provocando el orgasmo, no recuerdo alguna vez que estuviera más cachonda en mi vida, que este día. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Pasiones Oscuras

Mi nombre es Elvira, tengo 18 años y soy estudiante, vivo con mis padres y Marco Antonio, mi hermano mayor por 5 años, mis padres trabajan ambos en una empresa un tanto retirada de casa, en empleos de tiempo completo y salen al trabajo muy temprano y suelen llegar al filo de las 8 de la noche.

Yo por la mañana voy a la escuela y regreso a medio día a casa para organizar algo de comer para mi hermano y para mi, él permanece todo el día en casa pues como resultado de un accidente de motocicleta quedó privado de la vista y una lesión en la columna vertebral que le permite hacer solo movimientos algo torpes y lentos, lo que le imposibilita trabajar o estudiar.

Mi hermano es un hombre muy guapo, de cuerpo atlético, era muy asediado por las chicas, obvio conquistas le sobraban, pero de un momento a otro todo se acabo para él.

Luego de un tiempo se estabilizó de sus ahora carencias y resignado las aceptó haciendo esfuerzos por vivir lo mas tranquilo y agradable posible. Cuando yo llegaba de la escuela le proporcionaba algunas medicinas, algunos masajes, ejercicios de rehabilitación y lo que se le ofreciera, para después ponerme a calentar la comida que mi madre nos cocinaba por las noches o comprarla ya hecha.

Un día, meses después de aquella estabilidad emocional, llegué de la escuela, ese día por tener clase de deportes, llevaba zapatos tenis y mi hermano no me escuchó al llegar pues tenia la radio prendida, entré a casa y como de costumbre fui a su recamara para saludarlo y darle su medicina. Estaba recostado en la cama, tenía los pantalones y los calzoncillos bajados, con una de sus manos frotaba su miembro que lucia en completa erección, era de formidable tamaño. ¡Mi hermano se estaba masturbando! Me quedé inmóvil en la puerta de su recamara y en absoluto silencio mirando aquel excitante espectáculo, la verdad que tenia una verga suculenta.

A mi edad ya era una chica muy cachonda, pues desde muy pequeña desperté a los instintos sexuales e inevitablemente me empecé a excitar, ya para entonces había tenido experiencias sexuales de tipo oral y anal, pero seguía siendo virgen de mi vagina. Estas experiencias habían sido con chicos de mi edad, por lo que la enorme verga de mi hermano era la más grande que hubiera visto hasta ese momento, lo que me excitaba aun más.

Me puse caliente en extremo, el hecho de ser mi propio hermano a quien miraba masturbarse no me inhibía ni tampoco su condición, sino al contrario me excitaba más aun. Sentía que mi vulva se humedecía y mojaba mis pantaletas. Tenia ganas de masturbarme yo también y recapacite que él no podía verme, así que sigilosamente me coloqué frente a la puerta, donde tenía un panorama completo de la caliente escena y me levanté la falda metiendo mi mano por debajo del calzoncito y con movimientos lentos metí mi dedo entre los labios vaginales para frotarme el clítoris.

Presa de la lujuria en cada momento veía más y más sabrosa la enorme verga de mi hermano, con acallados jadeos disfrutaba del erótico espectáculo apretando las nalgas y frotando con más fortaleza mi clítoris. Cuando mas placer me daba con mi dedito pude ver con perfecta claridad como de la cabeza de la vergota de mi hermano empezaron a brotar borbotones de espesa y blanca leche, ¡se estaba viniendo! Y yo en mitad de mi propia masturbación.

Tuve que suspenderla, pensando en que ahora Marco Antonio pondría más atención a los sonidos que le rodeaban y corría el riesgo de que me descubriera. Me quedé enormemente caliente, eché una última mirada a la preciosura de mi hermano, que limpiaba con una tela su esperma tanto de su miembro como de su vientre, donde había caído la mayor parte de su semen, aunque ya satisfecha su vergota aun se le veía deliciosa.

En total silencio me fui a la puerta de entrada donde fingí que apenas estaba llegando y exagerando un poco el ruido que producía para alertarlo de mi presencia y le di tiempo a se cubriera sus partes intimas, en seguida me dirigí a su recamara entrando para saludarlo con un beso en la mejilla como era costumbre, como si nada hubiera pasado. Mientras le saludaba y le platicaba cosas sin importancia, no dejaba de ver su entrepierna y aunque ya no se le notaba nada, sabia que ahí tenía esa hermosa herramienta de placer.

Estaba cachonda y a conciencia de que no me podía ver, ahí a un par de metros de él, me subí la falda como si me pudiera ver que le estaba mostrando mis pequeñas pantaletas, era una perversidad de mi parte, sin embargo eso me calentaba mas, di medio giro y le "expuse" las nalgas imaginando que me miraba y me deseaba, me acariciaba a mi misma las nalgas fantaseando que era mi hermano quien los hacia, mi excitación iba en aumento.

Cuando estaba a punto de bajarme las tanguitas, quizá la "energía erótica" que emanaba de mi cuerpo llegó a Marco Antonio y me preguntaba que me sucedía, que me notaba nerviosa e inquieta. Le mentí diciéndole que era por un examen que tendría y andaba algo preocupada. Le indiqué que iría a mi cuarto a cambiarme el uniforme escolar y a traer su medicamento, y salí aun con la falda en la cintura y caminando con voluptuosidad, como si él pudiera verme.

Minutos después regresé a su habitación ya se había sentado en el sillón y le puse en su mano las pastillas que habría de tomar y un vaso con agua en la otra. Me retiré un par de pasos y con perversidad volví a subirme el vestido que ahora traía imaginando que me podía ver las piernas y las pantaletitas cubriendo mi vellosidad púbica. Mientras mi hermano apuraba las pastillas me hice a un lado las pantaletas poniendo frente a él mi afelpado monte de Venus, sentía que mi vagina palpitaba de deseo sexual. Durante todo el día estuve haciendo esa morbosidad que me producía una cachondez irrefrenable. Y por la noche tuve que recurrir a la masturbación recordando el tremendo pene de mi consanguíneo.

Pero aquella pequeña perversidad no había sido pasajera, amanecí pensando el la verga de Marco Antonio, me parecía riquísima, encantada de la vida se la mamaria hasta hacerlo derramar su cremoso jugo en mi boca.

Al salir de bañarme mis padres ya se habían ido al trabajo, como todos los días, desnuda y solo cubriéndome con la corta bata entré a la recamara de Marco Antonio que aun estaba en su cama, le saludé con un beso en la mejilla y le dije que su desayuno estaba en la mesa para la hora en que lo quisiera. Al tiempo que le decía eso, me desabroché la bata abriéndola por completo, deseando que pudiera verme prácticamente desnuda, permaneciendo así durante algunos instantes. Se hacía tarde y me fui al colegio. Toda la mañana, en la escuela, estuve pensando en ello.

Cuando salí del colegio, me fui casi corriendo a casa con la esperanza de encontrar a mi hermano masturbándose nuevamente, abrí la puerta con el mayor sigilo, incluso me quité los zapatos para no hacen ni el menor ruido, pero todo fue en vano, mi hermano estaba sentado en la sala, pero mi desencanto no me quitó lo cachonda.

Lo salude besándolo en la mejilla, pero muy cerca de la boca, me estremecí. Me senté unos momentos para conversar con él, me levanté la falda hasta la cintura y ahí estaba a menos de un metro de mi hermano enseñándole las piernas y mi peludito a través de las pantaletas transparentes, lastima que no podía verme. Mientras platicábamos me fui desabrochando la blusa, me bajé los tirantes del brassiere y saqué mis chiches de las copas. Soñaba llena de lujuria que mi hermano pudiera verme así.

Minutos mas tarde le indiqué que le daría su medicina y me cambiaria el uniforme escolar. Me fui a mi recamara y al estarme cambiando se me ocurrió algo mas atrevido. Solo me dejé los zapatos y las diminutas tangas y salí a la sala para darle sus medicinas, sentía fuego dentro de mis genitales, aquella perversión me excitaba extraordinariamente. Caminé voluptuosa hacia él y con voz un tanto entrecortada por la excitación le indiqué que se tomara las medicinas, extendió la mano y le puse las pastillas y en la otra el vaso con agua.

Estaba a unos centímetros de mi hermano casi desnudita pues la tanga en realidad no me tapaba nada, cualquier movimiento brusco de Marco Antonio y hubiera tocado mi cuerpo desnudo, ahí permanecí mientras se tomaba las pastillas. Recogí el vaso y lo lleve a la cocina, contoneaba mi cuerpo con gran erotismo, era como si me estuviera masturbando al caminar, Regresé frente a él y me detuve un par de metros antes.

Mientras charlábamos, yo adoptaba poses eróticas, como las modelos de las revistas de desnudos tocándome mis zonas erógenas. Mi hermano escuchaba mis movimientos o los seguía instintivamente, cualquiera diría que me estaba viendo, incluso me pregunto si estaba inquieta contestándole que si. Me fui bajando lentamente las pantaletitas y me deshice de ellas. Ahí estaba totalmente encueradita frente a mi hermano, al alcance de su mano. "Le mostraba" con impudicia mis partes mas intimas.

Dándole la espalda me empinaba con las piernas separadas y con ambas manos me separaba las nalgas "enseñándole" mi ya desvirgado culito o frente a él me separaba los labios vaginales para poner al descubierto mi clítoris. Un poco mas cerca y quizá Marco Antonio hubiera podido percibir el aroma de mi culo o mi rajita.

En un momento dado tuve un gran sobresalto, mirando la entrepierna de mi hermano vi que su paquete estaba semi endurecido, me exalté pensé que quizá me estaba mirando, pero en instantes reflexioné que si me estuviera mirando tendría la vergota bien parada, bien sabrosa, así que me tranquilicé y mientras continuaba con ese juego inmoral, empecé a creer en aquello de las vibras que se transmiten de una persona a otra incluso a distancias incalculables. No había duda se le estaba parando la verga el paquete ya era mayor. Tuve un acallado orgasmo y suspendí el espectáculo, sin embargo solo me puse el sostén y las pantaletas durante toda la tarde y por supuesto estuve casi todo el tiempo junto a mi hermano.

Al día siguiente hice lo mismo, pero buscando mas emoción permanecía desnudita junto a mi hermano a riesgo de que me tocara y descubriera mí desnudes. Confirmé eso de las vibras, era incuestionable a Marco Antonio se le erectaba la verga y yo no perdía detalle de ello.

Al día siguiente hice lo mismo y al siguiente y el que le siguió, solo el domingo no se pudo por la presencia de mis padres, aunque en momentos me subía la falda sin llevar pantaletas y le arrimaba las nalgas a centímetros de su rostro e invariablemente se le paraba la hermosa verga a mi hermanito. Y así por aproximadamente tres semanas.

Estaba loca de lujuria y deseos por mi hermano y buscaba la forma de llegar a algo real. Un buen día de esos, al llegar de la escuela me dirigí a su recamara a saludarlo con un besito que ya se había vuelto algo atrevido y mis labios casi tocaban los de él, estaba en el sillón y yo sentada en la cama, ya me disponía a desnudarme y traerle las medicinas cuando descubrí bajo su almohada algo de color rojo, me dio tentación y quise averiguar de que se trataba.

Sin hacer ruido y muy lentamente saqué aquello rojo y lo extendí, vaya sorpresa eran mis pantaletitas sucia y que había usado el día anterior, estaban llenas de semen, seguramente se acababa de masturbar con mi prenda intima, me excité sobremanera.

Me fui a mi recamara a desnudarme, estaba extremadamente cachonda, el hecho de que Marco Antonio se masturbara con mi ropa interior me indicaba que tenia deseos sexuales conmigo, que me deseaba, que… ¡quería cogerme!

Pasaron dos o tres días de saber que mi hermano sentía deseos sexuales por mí y sabia que estaba cerca el día de que mis fantasías se hicieran realidad.

Llegué de la escuela y como de costumbre saludé a Marco Antonio besándolo muy cerca de la boca, ya mis labios tocaban una pequeña porción de los labios de él, que no hacia comentarios pero tampoco había rechazo.

Me fui a mi recamara para quitarme el uniforme escolar y de hecho también el brassiere y las pantaletas pues le daría su medicina totalmente desnuda para atisbar como sin verme lo presentía y se le paraba la verga. Estaba en sostén y pantaletas cuando mi hermano me llamó, su voz sonaba algo alterada, así que casi corrí a su habitación y le pregunté que sucedía, me dijo que nada, solo me recordaba que le diera su medicamento.

Lo que tenia que pasar pasó, estaba muy cerca de él y para llamar mi atención, con su mano tocó la parte alta de uno de mis muslos, se sorprendió y me preguntó si me había puesto una minifalda o unos "shorts", titubee un poco, no sabia si mentirle o ya de plano precipitar lo inevitable. Sabia que me deseaba y yo a él, yo estaba cachonda y me animé a jugarme el todo por el todo.

Fingí voz de apenada y le dije –"No, me estaba cambiando y como me llamaste, vine pronto y solo estoy en brassiere y pantaletas"- Su rostro denotó sorpresa y sin quitar su mano de mi muslo me dijo –"¿De verdad solo estas en ropa interior?"- De inmediato entre sus ingles se formó el bulto de su verga que se hinchaba, quizá imaginándome semi desnuda y o porque me estaba tocando la pierna o ambas cosas. –"Si, de verdad"- Le dije sin moverme dejándole acariciar mi muslo. –"Que lastima"- dijo, le pregunté porqué y me contestó, -"Lastima que no te puedo ver, haz de estar preciosa"- y completó –"¿De que color es tu ropa intima?"- su voz sonaba algo agitada, estaba excitado al saberme al lado de él en ropa interior y tocándome. –"Es un sostén negro de media copa y unas pantaletas tipo bóxer colmado de olanes, negras también"- le dije con determinación y sensualidad.

Hubo un momento de silencio entre nosotros, pero yo no dejaría escapar la gran oportunidad y con atrevimiento y cierto descaro le propuse, -"¿Quieres verme, al modo de los invidentes, es decir con las palmas de las manos?"-, casi de inmediato y con ansiedad me dijo –"Si, ¡claro que si!"- sentí que mi cuerpo hervía, mi vulva palpitaba de deseos sexuales y dejaba escapar fluidos que mojaban mis calzoncitos, en las manos me empezó un pequeño temblor por la excitación que aquella situación me provocaba y ver el tremendo bulto que a Marco Antonio se le había formado en su bajo vientre. ¡Tenía la hermosa vergota bien parada!

Con mi mano temblorosa tomé la de él que estaba en mi muslo y por el costado de mi perna la subí hasta la pantaleta para que la tocara y sintiera los suaves olanes de que estaba llena, luego subí su mano hasta el brassiere para que lo sintiera, y dejé que pasara su mano por las copas pudiendo sentir el volumen de mis tetas, me acerqué mas a él y dejé que bajara su mano por mi abdomen para que sintiera mi bóxer por el frente acariciando mi vientre y mi monte de Venus.

La respiración de ambos era agitada, estábamos calientes. Su otra mano entró en acción, la llevó a mis nalgas, sintiéndolas en directo ya que el bóxer las dejaba al descubierto casi en su totalidad. ¡Sentía que me venia!!, Casi murmurando le dije, -"Quieres ver con tus palmas mis tetas?"- En fracciones de segundo dijo, _"Si, déjame sentirlas"-, Me bajé los tirantes del sostén y él mismo sacó mis chiches de las copas del brassiere acariciando con ternura mis chichis. –"Elvira… Que hermosa estas, que lindos senos tienes nena… Toda estas preciosa"-.

No podía aguantar mas el deseo de tocar su ricura sexual y al tiempo que le ponía mi mano en el bulto de su vergota le dije: -"¿Me dejas ver con mis manos tu miembro?"- No hubo respuesta pues mi mano estaba ya en su camote frotándolo, acariciándolo y estrujándolo con ansiedad, lo sentía gruesísimo y enorme, mientras el me seguía acariciando las chichis con una mano y con la otra las nalgas, buscando entre ellas y mis muslos mi mojada vulva.

Me ahorré la pregunta y tomando la pretina de los pants que Marco Antonio vestía y tiré de ellos, él colaboró levantando un poco su trasero lo que tomé como una aceptación tácita, se los bajé hasta las pantorrillas y quedé maravillada.

Su hermosura estaba a todo lo que daba de erección, era colosal, como ya mencioné era la mas grande que mis ojitos habían visto. La tomé con mi mano que no alcanzaba a cerrar debido al grosor de su tolete, sus güevotes era redondeados, no colgantes sino compactos, era una bolsa de gran tamaño dura que solo tocándole se apreciaban las dos grandes bolas que eran sus testículos, el tronco era suave al tacto y duro como piedra, lleno de gruesas venas que lo surcaban y la cabeza de su ricura era magnifica acorde al grueso de su macana, estaba circundado, no había prepucio que pelar.

Empinada la frotaba de arriba para abajo masturbándole, mientras el seguía manoseándome las nalgas y la vulva encima de las pantaletas. Quería sentir su boca en mi cuerpo para tener el pretexto de besar su exquisita vergota, y le dije, -"¿Quieres sentir mis bubies con tu boca?"- Sabia su respuesta y antes de que me contestara le dije: -"Quitame las pantaletas para sentarme en tus piernas y puedas tenerlas cerca"- Obediente Marco Antonio tiró de mi bóxer con ambas manos bajándomelo por completo y con los pies me deshice de él para quedar completamente encueradita, no era la primera vez que estaba así delante de mi hermano, pero ahora lo sabía y disfrutaba de mi cuerpo con sus manos.

Me senté más que en sus piernas fue en su vientre, dejando atrapada su vergota bajo mis nalgas y acerqué mis tetas a su boca. Mi hermano en seguida las empezó a besar y pasaba su lengua por mis pezones, así unos momentos para empezar a chupármelas, tratando de meter en su boca lo mas que podía de mis senos, sentía que me derretía y su verga ya sentía la humedad de mi sexo que escurría entre mis muslos mojando su tolete.

Separé mis piernas para que pudiera meter su mano entre ellas y acariciar mi sexo y mi vellosidad pélvica. –"Dios mío, estas peludita como me gustan"- musito. Mientras me acariciaba la pelvis previo a que metiera su dedo entre mis labios vaginales para dedearme y ya mojado su dedo en mis jugos me frotara el clítoris volviéndome loca de deseos sexuales.

Era tiempo de disfrutar su cetro sexual con mi boca, así que sin decir nada me puse en pie para buscar su macana, pero él fue mas ágil y teniéndome frente a él dándole la espalda me asió de la cintura y acercó sus labios a mis nalgas besándolas con desesperación, las lamía como si fuera una fruta jugosa, escudriñaba la separación de éstas para meter su lengua en busca de mi caliente culito que se fruncía de placer a cada lengüetazo. Se pegó entre mis nalgas besando mi culo innumerables veces, sentía que en cualquier momento me haría llegar al orgasmo.

Por fin separó su rostro de entre mis nalgas, cosa que aproveché para separarme y dar media vuelta, me arrodillé entre sus piernas y volví a tomar su verga entre mis manos para acariciarla y la veía como algo precioso, incrédula de su grandioso tamaño, con ambas manos le chaqueteaba y aun me sobraba tronco y la regia cabeza.

Del ojéte de su glande brota una gruesa gota de un líquido espeso y cristalino, aproveché la coyuntura y entre abriendo los labios chupé aquella deliciosa gota plantándole un sonoro beso en la plena punta de su divino camote, seguí besando por su tronco hasta los güevos, lamiéndoselos como algo suculento sin dejar de chaquetearle su ricura. Nuevamente empecé a ascender besando y lamiendo el impresionante tronco que frotaba en mis mejillas y me daba golpecitos con su verga en mis labios y por fin después de varios besos y chupetes en la corona de su sabroso mástil lo metí entre mis labios para mamárselo.

Tenía que abrir bien grande la boca para que me cupiera la enorme cabeza de su miembro y algo de su tronco, movía mi cabeza de atrás para adelante semejando una cogida oral, me lo sacaba, le plantaba algunos sonoros besos y la volvía a meter a mi boca para mamársela, mi hermano solo gemía de placer y decía palabras inaudibles en referencia a lo rico que estaba sintiendo con mis chupadas.

Con el temor de que Marco Antonio se fuera a venir antes de lo esperado le di en su vergota el último beso de esa tanda y me incorporé montándome en mi hermano. Coloqué su verga de manera horizontal apuntando a su ombligo, me senté en ella aprisionándola con mi mojada vulva me columpiaba de atrás hacia a delante masturbándole con mi sexo, mientras Marco Antonio me manoseaba las chichis con una mano y la otra estaba instalada en mis nalgas metiendo el dedo en mi culito.

La fricción en mi clítoris con la verga de mi hermano me estaba provocando el orgasmo, no recuerdo alguna vez que estuviera más cachonda en mi vida, que este día. –"¿Te gusta tenerme así encueradita?.. Disfrutando mi cuerpo… Mis caricias en tu pene… Haciéndome tuya?"- Le dije al oído sin dejar de friccionar mi sexo en el suyo. –"Me encanta muñequita… Si supieras cuanto te he deseado… Y últimamente más… Cuando te acercabas a mi me imaginaba que estabas así encueradita como lo estas ahora"-, Le contesté con voz temblorosa por la excitación, -"Me hubieras dicho hermano, yo también ardía de ganas de entregarme a ti…Para que me disfrutes… Para hacerte gozar con mi cuerpo"-, Apenas terminé de decir eso cuando el orgasmo me llegó entre jadeos y pequeños gritos de placer –" ¡Marco Antonio me estoy viniendo! Y bañe completamente el pene de mi hermano con los jugos vaginales que brotaron de mi sexo. Aun no estaba satisfecha y aun estaba caliente, me faltaba lo principal.

Aun con la voz entrecortada le dije al oído, -"¿Me tienes ganas?... ¿Me quieres coger?... ¿Me vas a coger?"- Las preguntas eran estupidas, pero me excita escuchar que me quieren coger. –"¡Si hermanita te quiero coger!... Déjame cogerte… Muero de ganas por cogerte"- Con voz tenue le dije, -"Aun soy virgencita de mi sexo…Pero me puedes coger por ese agujerito que tengo entre las nalgas, ahí donde tienes metido tu dedito… ¿Me quieres coger por mi culito?... Quiero tener esta ricura de verga metida entre mis nalgas llenando mi culito de placer.

Sin esperar respuesta tomé su empapada vergota con mi mano y la llevé entre mis nalgas poniendo justo en mi culito la cabeza de su enorme tolete, temía que por el colosal tamaño de la verga de mi hermano no me cupiera en la colita a pesar de estar lubricado con mis jugos íntimos. Hice presión empujando hacía abajo mi cadera y mi hermano empujaba hacia arriba, sin embargo su vergota no lograba entrar en mi apretado ano y tras varios intentos opté por untarme la colita con vaselina.

Me levanté y fui por el pomo de vaselina que le di a mi hermano y le puse las nalgas a modo para que fuera él quien me lubricara el culo con la vaselina, cosa que hizo con un de sus dedos y engrasó también su sabroso rabo. Ahora dándole la espalda nuevamente puse su verga en mi culito y me senté, no sin algunos esfuerzos la cabeza de su vergota empezaba a entrar en mi ano, me dolía casi tanto como la primera vez que me encularón, y es que la vergota de mi hermano estaba tremenda.

Poco apoco la verga de mi hermano estaba entrando en mi culo y cuando estaba a medias me empecé a columpiar dándome sentones leves para facilitar la entrada total de su vergota en mi pequeño orificio anal. Unos pocos minutos más, que nos supieron a gloria, ya tenia toda la vergota de mi hermano dentro de mi culito y solo los magníficos güevotes de Marco Antonio estaban fuera de mi conducto excretor. Me dolía el culo, pero el placer era mayor. Ya destensado mi esfínter anal, la suculenta verga de mi hermanito entraba y salía de mi culo con cierta facilidad.

Sentía su vergota hasta el estomago, pero eso me excitaba aun mas, lograba sacar el tolete de mi hermano totalmente de mi culo y volverlo a meter hasta el fondo en un solo movimiento, Marco Antonio se daba gusto manoseándome por todas partes mientras me enculaba. Cambiamos de pose, esta vez me puse empinada apoyándome en la cama y mi hermano de pie tras de mi, previamente le había vuelto a mamar la verga sin importarme que un segundo antes hubiera estado dentro de mi culito.

Me abrió las nalgas con ambas manos y lentamente metió su vergota en mi culito hasta que su vientre chocó contra mis nalgas, metí la mano por entre mis piernas para poder acariciarle sus poderosos güevotes, en tanto él metía y sacaba su hermosura de mi ajustado culo, a mayor velocidad en cada estocada. Sus manos me acariciaban con una los senos y con la otra friccionaba mi clítoris.

El segundo orgasmo llegó luego de mucho anunciarse. –"¡Cogéme Marco Antonio… Disfruta mi pedorrito… Dame tu leche en mi boca… quiero saborear tu esperma… Dame tu leche la voy a tragar… ¡Cogéme el culo que me estoy viniendo!"-, me derramé sin que mi hermano interrumpiera el mete y saca de su ricura en mi pequeño orificio. Unos instantes después oí la voz entrecortada de mi hermano que me decía, -"Elvira me voy a venir nena, estoy por eyacular"-

Me saqué la vergota de mi hermano de entre las nalgas y di media vuelta poniéndome en cuclillas frente a Marco Antonio y presurosa me metí su camote en la boca, apenas estaba por succionarle cuando un chorro de semen inundó mi boca, tragué el esperma y en seguida mi boca estaba llena de nuevo, así que volví a tragar su leche, era espesita con el sabor tradicional, pero la saboreaba con mayor deleite por tratarse de el semen de mi propio hermano. Seguí saboreando y tragando toda la leche que mi hermano derramó en mi boca, había sido una venida espectacular, nunca nadie se había venido en mí en tal cantidad. Degusté hasta la ultima gota del esperma de mi consanguíneo y terminé dándole de besos en la cabeza del falo como agradecimiento al placer que me había dado.

Nos sentamos a descansar un poco, yo me senté en sus piernas, así desnudos los dos. –"¿Elvira te gusto coger conmigo?... ¿Te gustaría hacerlo de nuevo?"- me dijo, Respondí de inmediato, -"Claro que me encantaría hacerlo a diario varias veces si se puede… Siempre estaré encueradita para ti… Siempre dispuesta a que disfrutes de mi cuerpo… Mi culito siempre estará abierto para ti… Siempre dispuesta para darte placer y que me hagas gozar con tu deliciosa vergota… Soy tuya, tu mandas en mi cuerpo hermanito"-.

Por la tarde después de comer lo intentamos nuevamente, pero tenía el culito muy adolorido y tan solo nos dimos sexo oral y tuve la dicha de tragar nuevamente su esperma.

Y al día siguiente repetimos lo hecho, pero mejorado con mas tranquilidad y nuevas ocurrencia cachondas que nos excitaban y juegos eróticos que fuimos inventando o que de alguna manera nos enterábamos de ellos.

Desde entonces, hace dos años, tengo sexo anal y oral, casi a diario, con mi hermano en inmoral y pecaminoso incesto, pero ningún otro placer comparable con el sexo con un familiar cercano y en este caso con mi hermano.

 

FIN

 

Esta narrativa no corresponde a la realidad, es una fantasía creada en mi mente, pero en ella están plasmados mis gustos respecto al sexo y en especial al sexo incestuoso.

Los invito a visitar mi flog en:

http://www.metroflog.com/sivonne_69


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