Repentinamente unos brazos delicados y femeninos
rodearon mi cuello desde atrás y un rostro temiblemente conocido se hizo junto
al mío.-Os estaba esperando amado mío, mi amante, sabía que vendrías a
mí…llevo mucho tiempo esperándoos- me decía mientras acariciaba mi pecho y
besaba mis mejillas. Yo en cambio me quedaba inmóvil no solo por un temor
inconsciente e instintivo sino también esperando algún momento para aprovechar,
era lógico que no me enfrentara a algo de este mundo, así que intentar algo
repentino y tonto seria fatal. Finalmente se ubico frente a mí mirándome
inseparablemente con esos ojos verdes de gata, no podía evitar ver su hermoso
cuerpo desnudo vestida solamente con un corsé negro de satín, solo eso tenia
puesto; mientras se movía cadenciosamente como mecida por el viento. Frente a
mí, inmóvil y sonriente se situó.
//…en verdad que es un demoño bello…
-¡Que demonios me
pasa! He venido aquí para destruirla no para admirar su impía belleza-
me decía en mis adentros. Pero era casi
imposible evitar ese deseo de besarla, acariciar su cuerpo centímetro a
centímetro, beber de esos labios hermosamente letales como la última vez. Estoy
seguro que ella lo sabe y por eso juega con mis apetitos dominados por ella
acercándose gateando hacia mí; me desviste lentamente dejando mi torso desnudo
para después divertirse acariciando mi pecho o mordiendo suavemente mis pezones.
Montada sobre mí llena de osadía y desafío recorría con sus besos mi cuello y
mis labios sin freno alguno. No había titubeo en pensar que después de todo soy
un esclavo para sus apetencias más oscuras y necesitaría mucha fuerza y voluntad
para poder llevar a cabo mi valerosa empresa.
//…esclavo de sus deseos…
Pero esa voluntad se desvaneció rápidamente y con
avidez, mordía también sus rosados y pequeños pezones ya duro y firmes, a
comparación de la noche en que desafortunadamente la conocí mi deseo físico
hacia ella se mostraba más y más fuerte. Esa piel tan suave que daba gusto al
tacto lo rozaba con deleite fervoroso y ameno su cintura, sus pechos, su espalda
mis manos recorrían indómitas por su cuerpo mientras ella solamente pegaba mi
cabeza hacia ella como no queriendo dejarme ir. – Que delicia- gemía –
Mortal, recuerdas muy bien las palabras que te dije, seguid así, muérdelas,
lamedlas, bésalas, satisfáceme mi amado mortal – el calor de nuestros
cuerpos se comparaba con el fuego de la chimenea que alejaba el frio de la
estancia y que chispeaba como reaccionando a nuestras sensaciones. En esa sala,
los dos solos, recorriendo nuestros cuerpos desnudos…fueron suficientes razones
para que mi propósito se disipara dando paso a un primitivo y desenfrenado goce.
//…una lujuria que mata…
Recostándola sobre el sillón acariciaba con vehemencia
su entrepierna colando mis dedos índice y anular por su cueva moviéndolos
lentamente y con ritmo constante. Pareciera que mis manos o mejor dicho todo mi
cuerpo tuviera una voluntad propia concedida por mi ama, los besos las caricias,
los mimos y demás eran minuto a minuto mas intensas. Disfrutaba pasando mi
lengua a través de su abdomen, pellizcando sus pezones e irónicamente besar su
cuello. Como única respuesta por parte de mi ama era mordiéndose los labios o
arañando mi espalda como también besándome profundamente haciendo que su lengua
ponzoñosa jugara con la mía.
//…eres una blasfemia hecha carne…
Entonces tumbado sobre una fina alfombra junto al
sillón, aquella mujer mirándome de pies a cabeza como mirando su más preciado
tesoro, su presa recién atrapada, se sentó a mi lado y con mirada picara se
agachó para posar su boca en mi miembro metiéndosela toda en su boca. Moviéndose
lentamente hacia arriba y hacia abajo, desde la punta de mi glande hasta la raíz
de mi polla aprisionándolo con sus colmillos; en verdad que es muy buena
usándolos no solo para morder y matar sino también para esto. Alternaba la
mamada con unos pequeños mordiscos por el tallo de mi falo que por un momento me
despertaron cierto morbo sobre ella. Corriéndome desenfrenadamente dentro de su
boca y bañando parte de sus pechos respire airosamente mientras la veía
tragándose mi esperma y pasándose los dedos por su coño mirándome gustosa.
//…me devoras lentamente…
-Mortal, es
vuestro turno ahora para darme placer- me decía mientras se montaba sobre mi
rostro con el propósito de beberla. Mi lengua inquieta recorrió los rincones más
sensibles y recónditos de su entrepierna, sus jugos bañaban mi rostro como un
rio mientras ella hacia su cabeza hacía atrás mientas se apretaba sus pechos y
gemía. Me alcé y la recosté sobre el suelo alfombrado y levantando su cintura a
la altura de mi rostro seguí comiéndome su coño con gusto y sin compasión,
estaba a mi merced mordiéndose un dedo y sonrojada presa del placer.
//…ahora ¿Quién es el cazador y quien es la presa?...
Fornicando a ritmo frenético con posturas sexuales
dignas del marques de Sade la noche paso rápidamente como un suspiro, como el
viento de agosto. A lo lejos se oía al gallo cantar anunciando la llegada del
alba de un nuevo día, la vampiresa se había corrido tantas veces pero aun así no
daba señas de cansancio. Solo disfrutaba del placer que mi cuerpo le
proporcionaba hasta quedar satisfecha, un gran gemido y arqueando su espalda fue
la señal inequívoca de su clímax para finalmente descansarse sobre mi regazo. Y
así quietos y cansados quedamos.
//…el amanecer se acerca…
Quedándome estático con mi cordura recuperada me di
cuenta de la gran oportunidad que tenia para matarla. Se encontraba sobre mí
descansando pacíficamente, además estaba amaneciendo así que no había
oportunidad para ella de escapar. Estire mi mano hacia mi capa sobre el piso a
un lado del sillón para alcanzar la hoz que estaba debajo de esta.- ya falta
poco- me decía- solo un poco más- pero, con gran velocidad la mujer
bajo mi mano estirada y con sus ojos ahora de color rojo me miraba con expresión
asesina: -¿Acaso que pretendes con esto? ¿Tratar de matarme? – me decía
mientras sacaba la hoz de debajo de la capa y aun ella encima de mí lo situó en
mi cuello con una sonrisa macabra.
//…es el fin…
-Que esclavo
tan ingrato sois- me increpaba- te libere del yugo efímero de la
humanidad y decidí convertiros en ser poderoso como yo y ahora ¿os atrevéis
a asesinarme? – con sonrisa cómplice y muy confiada siguió diciéndome: -Muchos
antes que tu han intentado esto pero han fallado, así que, ¿que os puede
asegurar que puedes lograrlo sin morir en el intento? Por esas palabras pude
deducir que seria la última vez que la oiría. Impávido aun, la mire fijamente y
con valor le grite. – Maldita seas, engendro del averno acabare contigo
aunque me mates- intente levantarme forcejeando pero su fuerza me
sorprendió, sin el mas mínimo esfuerzo me tomo del cuello y me levanto con un
solo brazo pegándome a la pared.- ¿Matarte? – me decía sonriente-tal
vez haga eso pero no seria conveniente para mi, para ser sincera, la pase muy
bien con vuestra compañía así que sería una pena darte muerte, así que solo hare
esto. Y sin más titubeos me clavo la hoz en el pecho perforando mi pulmón,
un chorro de sangre por mi garganta subió a borbotones y saliendo por mis labios
mientras el dolor punzante y la asfixia me iban haciendo agonizar. Ella solo
lamio la sangre que brotaba de mis labios, me tiro a una esquina –nos
volveremos a ver, mortal.-me dijo y riéndose a carcajadas se desvaneció
frente a mis ojos. Allí tirado como un muñeco viejo, con la mirada perdida,
convulsionando por mi hemorragia irremediablemente expiré.
//…es mi ultimo suspiro…
Todo era oscuridad y silencio, frio y dolor. Miles de
imágenes se proyectaban en mi mente a una gran velocidad, Madre, Padre,
Hermanos, todos…he fallado, he fallado y ahora estoy muerto (o eso pensaba)
ahora solo me queda descender al infierno. Pero, el infierno me esperaba en
vida; si a eso se le llama vida. Estuve muerto por varias horas o tal vez días
hasta cuando la misma oscuridad inundo la estancia y paradójicamente dándome la
bienvenida a mi nueva vida como un no muerto. Me incorporé lentamente con
lentitud y esfuerzo, a pesar de tener la hoz traspasando mi pecho el dolor ya no
existía en mi cuerpo. Salí del chalet con pasos torpes y la luna, la bella luna
tan brillante y redonda que adornaba el despejado cielo de la noche miraba a
este desdichado ser de la oscuridad.
//…ahora soy un hijo de ella…
Caminando entre los jardines de la casa, me quite la
hoz sin problema y latiré lejos. Me impresiono la velocidad con la que mi herida
se cerro sin siquiera dejar una cicatriz. Allí, en medio de un hermoso rosal de
color blanco lloré como ningún vampiro osaría hacerlo (incluso el demonio
también llora) invadido por la impotencia y el dolor de mi decadente
situación me puse a pensar el porque no estoy muerto pero tampoco estoy vivo;
¿Acaso mi transformación era ineludible? ¿Acaso lo único que hizo ella fue
acelerar este asunto? ¿Que hare de ahora en adelante? Ahora soy igual que ella
eso significa que ¿debo matar para sobrevivir?
//…es mi trágico destino…
Pero, una leve sonrisa se esbozo en mi rostro, -ahora
somos iguales…- me decía- estamos en igualdad de condiciones. Mirando
a la luna vociferé- Ama, ahora soy como vos, y mientras la eternidad me
guarde disfrutare el plato frio de mi venganza cuando te atrape, nos volveremos
a encontrar y entonces la s cosas serán mas iguales. El tiempo ya no significa
nada para mí, nada. Después de decir eso me perdí entre la oscuridad de la
ciudad sin ninguna idea hacia donde ir. Al principio, fue realmente duro luchar
contra mi sed, durante unos meses me alimentaba de la sangre de los animales de
granja y cadáveres de personas asesinadas por la época del terror en Francia. No
era lo mismo pero prefiero eso a tener que matar a un inocente, a lo largo de mi
vida vampírica desarrollé ciertas habilidades que venían con ella: mi oído y mi
olfato se habían vuelto mas agudos, podía detectar el aroma de una persona sana
o enferma a varios metros de distancia, una fuerza y agilidad únicas, ahora
podía entender tantas cosas de los vampiros; el porque son escurridizos o muy
fuertes como también podían perseguir a su presa desde muy lejos sin ser vistos.
Me sentía como un niño que acababa de recibir un juguete nuevo, descubriendo
experimentando, sintiendo. Después de varios años de mi ¨muerte¨ se me presento
uno de los dilemas que aun hoy me ponen a pensar.
//…¿habré hecho lo correcto?…
Una noche vagando por la iluminada y nueva Paris llena
de adelantos y avances en todo aspecto, escuche a lo lejos las risas de unos
hombres acompañados por los gritos suplicantes de una mujer. El origen de aquel
ruido provenía desde varias calles adelante y me dirigí hacia allá rápidamente.
Metiéndome entre callejuelas, saltando por los techos de las casas y
deslizándome por las oscuras esquinas de los suburbios parisinos logre llegar
para solamente encontrarme con el cuerpo de una bella joven tirada en el suelo,
inmóvil, muy malherida y sus ropas totalmente rasgadas. A lo lejos tres hombres
los vi que se alejaban, pude escuchar lo que decían a lo lejos- James, tío,
vas a tener que buscarte otra novia tan guapa para que te puedas casar con ella-
decía uno de ellos-pues ya ves, la próxima vez creo que seré más paciente
y aguardaré a la noche de bodas- decía el hombre de en medio. Al escucharlos
sentí ganas de ir tras ellos y acabarlos fue como si por un momento sintiera
asco de los humanos. ¿Seria posible que el que le hubiera hecho esto a esta
linda muchacha fuera su propio novio? Me acerque a ella y haciendo uso de los
conocimientos de medicina que una vez en vida me hicieran notar como un
estudiante sobresaliente y un medico talentoso; la levante y la ubiqué sobre un
viejo bastidor para revisarla y ver la gravedad de sus heridas. Toque cada parte
de su lacerado cuerpo y las cosas no daban buena pinta para ella, tenia muchos
moretones, huesos rotos, heridas de gravedad y su entrepierna estaba bañada en
sangre. Era indudable que se trataba de una violación pero ¿Por qué era
necesario golpearla de forma tan brutal?
//…miserables humanos…
Con la mirada perdida, la bella joven musitaba con
esfuerzos unas cuantas palabras: - Padre mío…tu esmeralda…James…Porque….-
Era un hecho que ella no sobreviviría, me arrodillé junto a ella y mordazmente
recé por su alma. Pero algo me detenía, ¿porque ese rencor hacia unos
desconocidos tan grande con el grado de matarlos sin piedad? .moví mi cabeza
como haciéndome razonar, al verla allí la sed empezó a dominarme- si hago
esto tal vez ella se convierta al igual que yo- me infería- pero, la
sed…no puedo controlarme. Sin mas que pensar me deje llevar por mi
naturaleza maligna y bebí de ella para después como si se tratara de una burla
le bese los labios. La joven se retorcía levemente y con lágrimas en los ojos
murió en mis brazos. Decidí entonces al darme cuenta de lo que hice llevarla
conmigo por si llegara a despertar como un vampiro. Pasaron dos días cuando mi
invitada despertó del mundo de los muertos. – ¿Don…donde estoy?- decía
algo desorientada- ¿Qué me paso? Cuando la vi levantarse pude ver la
belleza de esa muchacha, una señorita de tal vez 17 o 18 años, de cabello rubio,
ojos verdes y una figura esbelta típicas de una adolescente. Me pareció haberla
visto antes en una fiesta cuando pasaba por allí pero al final me dije que no
podía ser. – al fin despiertas, pensaba que estarías muerta- le dije como
bienvenida- estabas en muy mal estado, creí que no lo lograríais. –¿Quién
eres?- me pregunto tapándose asustada puesto que se encontraba desnuda
cubierta con la sabana de mi cama únicamente.
//…¿Quién soy? Buena pregunta…
Después de aquella pregunta se me revolvieron las
entrañas, -¿Quién soy?- le conteste-soy alguien que te saco de la
muerte y te trajo aquí, me llamo….Henry y tu, ¿Cuál es vuestro nombre?- le
pregunte a mi vez. La chica no contesto nada por un momento hasta que me
preguntó: ¡que hago aquí creí que yo estaba….-¿muerta?- le interrumpí-
podría decirse que si, pero también puedo decir que no, es una historia algo
larga que contar niña mía, pero antes de contártela dime vuestro nombre. A
lo que ella solamente con timidez contesto: -Emily, mi nombre es Emily.
//…Emily, Emily es su nombre…

Dedicado a Aroamille