Hola gente! Os presento la última entrega de la saga de HHX,
quizá haya prólogo, no lo aseguro pero podría ser, de todas formas este es el
último, espero que os guste tanto o más como las otras y finalmente agradeceros
a todos lo muchísimo que me habéis apoyado, aunque a veces no conteste por MSN o
me ponga un poco borde. Jeje. Bueno aquí va:
Hogwarts History XXX (7)
Hola a tod@s, como va? Bien pues este será el último relato
que os narraré, espero que os guste, creo que la última vez me quedé en que ya
tenía a todos los necesarios para mi fiestecita privada, pues aún falta alguien.



Bajé al comedor por la mañana y me senté al lado de Hermione.
Ella se giró y me entregó una carta.
-El correo llegó hace diez minutos y dejó esto para ti.-
asentí y abrí la carta, el papel de dentro era rosa y estaba perfumado con un
conjuro.
"Querida Rous. Como va todo por Inglaterra? Te anuncio que
nuestra escuela va a hacer una pequeña excursión de una semanita a tu colegio.
Espero no que me acojas bien allí, a mí y a Sara. Con mucho cariño, tu
hermanita, Lola."
En aquellos momentos se me ocurrió una cosa, éramos ya
suficientes para la orgía pero por dos más no empeoraría el asunto. Así que me
dispuse a susurrarle a Hermione cuando de pronto Dumbledore se levantó y
pronunció algo:
-Alumnos de Hogwarts, quiero anunciar que vamos a acoger
durante una semana a unos compañeros de Francia, espero que hagáis buenas
amistades y que los tratéis como se merecen.
-Tienes una misión.- le dije a Hermione.- Encuentra un lugar
adecuado para la orgía.
-Ya lo tengo.- dijo sonriendo.
La semana próxima llegó ansiadamente por mí. Ya había
anunciado ya a todo el mundo la orgía y solo tenía que esperar a que llegara mi
hermana y su amiga, así que bajé hasta el patio de Hogwarts para esperar la
llegada de los alumnos franceses y vi a una gran multitud de alumnos de Hogwarts
también que esperaban ansiosos la llegada del colegio francés. Hacía un gran día
y el patio desprendía una fragancia a césped húmedo que daba gusto pasear por
él.
De pronto una nube dorada bajó del cielo y se posó en el
centro del patio, todos los alumnos la rodearon y de ella empezaron a salir mis
antiguos compañeros de la nube. Vestían como siempre, una túnica dorada oscura
con cintas de diferentes colores según la casa. Al momento vi a mi hermana Lola
junto a su amiga Sara. Me miraron y me saludaron enérgicamente, estaban todas en
fila presididos por una dama genuinamente bella, tenía el pelo blanco pero una
belleza espectacular, desprendía un aura plateada que al juntarse con la de
Dumbledore hizo que saltaran chispas. El director de Hogwarts hizo una gran
reverencia a madame Safor que era la directora de mi antiguo colegio. Tras una
charla con los alumnos le dejaron ir a pasear por Hogwarts y quedé con mi
hermana. Estábamos en una sala de lectura del tercer piso Lola, Sara, Harry,
Ron, Hermione y yo. Después de aburridas presentaciones y tontos comentarios
Lola sacó el tema que nos interesaba a todos.
-Bueno y que es eso de una orgía que me contaste por carta
Rous?
-Ya había pensado en vosotras también. La pesaba hacer pasado
mañana pero primero Hermione dinos a todos donde habías pensado.- dije yo.
-Algunos ya conocéis ese sitio, es un lugar misterioso y
mágico. La llamamos la sala del os menesteres o más comúnmente conocida como la
sala que viene y va.- nos explicó Hermione.
-En qué consiste? Es algún pasadizo secreto o algo parecido?
-No, es una habitación, no es una sala cualquiera, solo
aparece si la necesitas y hay que hacer algo especial para que aparezca. Y
cuando estemos dentro la sala se adecuará a nuestras necesidades, ya lo veréis
cuando sea el momento.- Nos íbamos marchando de la sala de lectura cuando Lola
me cogió por el brazo y nos rezagamos.
-Quiero ver ahora esa sala, por favor Rous, vamos un
momentito.- me encogí de hombros.
-Yo no sé donde está. Además solo tienes que leerle el
pensamiento a Hermione y averiguarlo.
-Pero yo quiero que venga ella también.
-Vale ahora se lo digo. ¡Hermione! Acércate un momento.
Chicos adelantaos, ahora iremos.- ellos asintieron.- Quería preguntarte si
podríamos visitar un momentito la sala de los menesteres. Solo será un momento.
-Ningún problema.- dijo Hermione.
Nos dirigimos a la sala de los menesteres, hicimos un gran
rodeo por diferentes pasillos hasta llegar. Cuando llegamos a una pared lisa una
puerta apareció y entramos. La sala era normal, de piedra suelo de piedra y de
unos 100 metros cuadrados. La puerta desapareció. Y una sensación de magia nos
rodeó a las cuatro. Un armario en una pared apareció de la nada con una mesa
llena de delicias culinarias.
-Alguien tiene hambre?- dijo Hermione sonriendo. Sara levantó
la mano tímidamente.- Como os he dicho esta sala os proporcionará lo que
deseéis.
-Si deseo dormir aparecerá una cama?- Hermione asintió a la
pregunta de Lola. Lola cerró los ojos con fuerza. Estaba deseando algo muy
infantil.
La sala cambió por completo, se llenó todo de color rosa, las
paredes, el techo, alfombras y moquetas protegían el suelo, cientos de camas con
cojines rosas y cientos de peluches multicolores, el ambiente cambió y un aroma
a flores y a colonia nos rodeó. Lola abrió los ojos y se puso muy contenta,
empezó a dar saltos de alegría y Sara la cogió de las manos y se pusieron a dar
saltos de cama en cama y echando todos los cojines y peluches fuera de las camas
esparciéndolos por el suelo. Hermione y yo sonreíamos, éramos algo más maduras,
ellas tenían tres años menos que nosotras. De pronto una de ellas cayó sobre la
otra, Sara sobre Lola y se quedaron mirándose una encima de la otra. Hermione y
yo nos miramos y sonreímos.
-Vamos chicas, podréis esperar hasta pasado mañana?-dije yo.
Ellas me miraron fastidiadas.
-Solo un rato.-les negué.
-Vamos!- y se levantaron sin oponer más resistencia.
Al día siguiente me pasé todo el día comunicando a la gente
que iba a asistir a la orgía el lugar y la hora a la que tenían que estar al día
siguiente. Quedamos a las 12 de la noche en la entrada del tercer piso. Con un
poco de suerte pasaríamos desapercibidos de los prefectos y de algunos fantasmas
indeseables. Cuando por fin se lo dije a todo el mundo ya era de noche y me fui
al gran comedor a cenar.
El día siguiente fue eterno, no acababa nunca, por fin a las
8 de la noche después de cenar bajé a la sala común a descansar un poco antes de
la fiesta. Allí se encontraban Lola y Sara, aprovecharé esta ocasión para
describirlas: Lola es exactamente igual que yo solo que sus ojos son azules y
los míos verdes y además hay una diferencia en la altura prácticamente
inapreciable, pero su melena rubia y su cuerpo era como el mío, las piernas
rosadas y largas, los pechos de señorita pero de zorra eran igual que los míos,
somos dos veelas espectaculares. En cambio Sara es una chica morena, no es negra
pero es mulata, de madre blanca y padre negro. Tiene los ojos verdes y una
pequeña melena castaña, sus piernas son increíbles por no hablar de su boca,
tiene una cara peculiar, es preciosa pero aun así tiene un morbo increíble, para
resumir, tenía un cuerpo de súper modelo metido en un cuerpo de una niña de
catorce años. Pues bien, allí, en la sala común estaban las dos chicas
impacientes, riendo e imaginando como iba a ser la fiesta de esa noche.
-Preparadas chicas?- les dije sonriente.
-Claro.- dijeron ellas al unísono.
-Estáis impacientes?- ellas sonrieron como locas.
-Por favor no podemos ir nosotras antes?
-De acuerdo, hablaré con Harry. Esperaos aquí.- me dirigí a
la habitación de los chicos donde se encontraba Harry.- Hola, he decidido que yo
y las chicas nos fuéramos un poco antes, a las doce reúnete con el grupo de los
chicos y llévalos a la sala de los menesteres.- él asintió y yo me fui para
abajo, allí me reuní con Lola, Sara, Luna, Ginny, Hermione y Cho, que aunque no
era de la casa de Grifindor había conseguido entrar porque era prefecta. Así que
las siete chicas nos encaminamos al tercer piso y entramos en la sala de los
menesteres.
-Como la acondicionamos?- pregunté yo para que todas
estuviésemos de acuerdo.
-Yo quiero cientos de cojines por todas partes.- dijo Ginny y
casi todas la apoyaron.
-Que os parece un hechizo avivador de la bestia en la puerta,
todo hombre que pase por la puerta sentirá deseos de follar insaciablemente y
sus fuerzas aumentarán considerablemente.- dijo Lola.
-Pero nosotras no daremos abasto, nos matarán, por eso, como
lo veo una buena idea que os parece si antes de que lleguen nos tomamos una
poción para aguantar.- dije yo y todas estuvieron de acuerdo con las dos
opiniones.
-Pero hay un problema,- dijo Hermione- somos siete chicas y
solo seis chicos, habrá alguna que se aburrirá durante un momento. Que os parece
un hechizo de pollas voladoras por toda la habitación y eternamente permanente?-
asentimos.
-Bien pues pongámonos manos a la obra. Ginny, Lola y Sara,
vosotras encargaros de la comodidad y de la decoración, Cho y Luna, vosotras
preparad las pociones, haced en cantidad, yo formularé el hechizo.
En un momento todo estuvo a punto, la pociones se estaban
preparando y la sala era increíble. Perecía la habitación de una niña pero muy
muy grande. Había cojines por doquier, cada paso pisabas uno, camas a pares, las
paredes forradas con papel rosa y estrellitas, luces tenues y moqueta por toda
la sala, de diferentes colores. Y en medio una piscina enorme con fuentes por
todo el exterior y luces iluminando desde dentro y sin olvidar el apasionante
olor a dulce que desprendía toda la sala.
-Fantástico chicas! Hemos hecho un gran trabajo.- dije yo
felicitándolas. Sara me susurró algo al oído y asentí con la cabeza.
-Tengo una última propuesta.- dijo en público- Se que todas
estamos muy buenas y que tenemos unos cuerpazos que ya los quisieran, pero que
os parece si nos hacemos un pequeño arreglo temporal?
-Estás sugiriendo que mejoremos nuestros cuerpos para
hacernos más atractivas?- dijo Hermione. Sara asintió. No les parecía una gran
idea pero tampoco se oponían y al final aceptaron.- Pero como lo haremos?- Sara
se concentró y una pequeña estantería apareció en un rincón de la sala, cogió un
libro rosa finito y la estantería desapareció, ojeó el libro y apuntó al techo
con su varita.
-"Femme sexual"!- y un polvo azul salió de su varita
propagándose por el techo y dejándose caer por cada una de nosotras y
rodeándonos. A mí, igual que a todas, me empezaron a doler los pechos y notaba
que la camisa blanca de la escuela se me quedaba pequeña notaba como mis labios
se agrandaban una milésima y los notaba mas carnosos, las piernas se me
estilizaban y por fin cuando acabó todo todas estábamos mucho mas buenas y un
aura dorada nos rodeaba. Nos miramos sorprendidas y complacidas por el éxito del
hechizo, nos gustábamos todas, las camisas nos iban pequeñas y por medio de los
botones se podía apreciar nuestros canalillos. Nos juntamos todas y nos
abrazamos, todas parecíamos algo más torpes por el nuevo tamaño de nuestras
nuevas tetas.
-Hermione, puedo probar el sabor de tus nuevos labios?- le
dije.
-Sería un placer.- y me estampó un beso con la boca abierta y
metiendo toda su lengua dentro de mi boca, pude notar una sensación de calidez
en todo mi interior, además del nuevo sabor a frambuesa de los labios de
Hermione. Las otras se nos quedaron mirando y todas empezamos a acariciarnos y a
darnos calor. Nos quitamos las chaquetas y las túnicas quedando al fin todas con
las faldas, las medias blancas y la camisa con nuestra insignia de la casa, en
el caso de mi hermana y Sara con las camisas de el colegio francés. Me llamaban
especialmente la atención las tetas de Sara, aquella negrita hacía que mi concha
se humedeciese. Así que me abrí paso entre los cojines, las camas y las chicas
hasta llegar a ella y le arranqué la camisa de golpe esparciendo los botones por
el suelo enmoquetado. Las tetas parecían que iban a hacer explotar el sujetador
dorado que hacía contraste con su piel. La miré a los ojos y ella bajó a mi
cuello y me empezó a chupar todo. Sentía su fría lengua sobre mi piel y sentía
como me hacía cosquillas mientras yo le iba bajando la falda y magreando el culo
por debajo del tanga dorado.
Cuando me di cuenta todas estábamos igual de cachondas,
ninguna tenía puestas las manos en su propio cuerpo, eso me alegró, así comprobé
que ninguna hacía ascos a algún momento de sexo lésbico. Todas estaban gozando
con alguien.
Cuando de pronto otra mano me pasó por el vientre desde
detrás y me bajó hasta el coño. Iba jugando con los dedos rodeando la vagina.
Notaba los dedos fríos mientras Sara me quitaba el sujetador y sus tetas negras
envueltas en lino se aplastaban en las mías y yo intentaba quitarle el suyo. Un
gemido saltó de mi boca cuando la mano metió uno de sus dedos en mi coño y
acarició el clítoris. Me quería girar y ver quien me estaba masturbando pero
pensé que así sería más excitante. Mis manos acabaron con el sujetador de Sara y
bajaron hasta el tanga dorado. Ella me ayudó y se lo quitó. La otra mano de la
chica que me estaba masturbando fue hasta mis ojos y me los cubrió. Me cogió por
el vientre y me puso a cuatro patas cuando me destapó los ojos tenía enfrente un
coño negro, depilado y que dejaba ver en su interior un clítoris rosadito. La
chica que me masturbaba antes se puso boca abajo y entre mis piernas me empezó a
lamer el coño. Con aquel coñito negro de colegiala delante no me entretuve en
mirar a nadie y me sumergí entre las piernas de Sara. El hechizo que había hecho
Lola para aumentar nuestras virtudes había hecho también que los coños tuviesen
sabor, era dulce como de agua con azúcar, no me cansaba de chupar, succionaba,
jugaba con su clítoris con la lengua y me deleitaba con los gemidos de placer
suaves que desprendía ella. Eran como suspiros pero muy fuertes.
-Ummmms… sí, gracias, mmmm… hasss… ss… sí.
La chica que estaba entre mis piernas estaba haciendo un gran
trabajo y consiguió que me corriera, la verdad es que había sido una gran comida
de coño pero no quería quitarle el ojo a Sara, pero de un momento a otro me
quedé a solas con Sara y cuando me giré todas estaban ocupadas y no pude ver
quién era. Cuando me di cuenta un reloj a lo alto de la puerta marcaba las doce
menos cuarto, los chicos estarían a punto de llegar. Me levanté.
-Chicas! Los chicos están a punto de llegar. Los vamos a
recibir así?- Cho cerró los ojos y unas túnicas blancas estilo griego se nos
aparecieron, el pelo se nos recogió y se nos limpió por arte de magia y luego
cayó dejándonoslo suelto y muy sexy, a todas. Y entonces picaron a la puerta y
una voz desde la puerta le dijo a los chicos desde fuera que se aseguraran de
entrar todos de golpe.
Entonces se abrió la puerta y los chicos dieron un paso al
frente, con el gran portón cabían todos de golpe y cuando estuvieron dentro un
polvo lila les calló del techo y la ropa se les desapareció. Quedaron
completamente desnudos con sus grandes vergas colgando. Luego otro polvo rosado
les volvió a caer y sus pollas se pusieron duras de golpe además de que todos
empezaban a cambiar la expresión, ya no parecían chicos de instituto sino
animales deseosos de copular. Todas estábamos en línea y ellos nos atacaron, se
abalanzaron sobre nosotras y nos despojaron de las túnicas al instante, Malfoy
me envistió y me tiró al suelo, luego se tiró encima de mí y metió me su pene en
el coño con mucha violencia. Las paredes vaginales se me abrieron de golpe y eso
me provocó un gran placer.
-Huh!- solté, pero mi gemido pasó desapercibido porque todas
estaban disfrutando como locas.
Malfoy bombeaba como nunca, tenía los ojos en blanco. Una y
otra vez las envestidas de el rubio de Slycerin hacían que me estremeciese de
placer. Las tetas me botaban como pelotas, Draco me las agarró fuertemente y
noté un escalofrío cuando él aumentó la velocidad, temía que el momento de que
se corriese y me dejase llena de sus flujos, pero a pesar de la gran velocidad
que adquiría no se corría y disfrutaba yo más y más. Metió las manos por debajo
de mi culo y me introdujo un dedo en el culo, yo sentía que me corría pero no,
no sé porque no me corría pero era increíble disfrutar de aquel derroche de
energías. Se apoyó sobre mí y me empezó a dar mordiscos por mi cuello rosadito,
sentía pequeños calambrazos. Calambrazos que me estremecían, también los notaba
cuando chupaba mi cuello, cuando restregaba su lengua por mi oreja y olía mis
cabellos. Allí tumbados en el suelo mientras sus duros pollazos me hacían volver
loca las demás disfrutaban de una gran sesión de sexo violento. Y entonces me
hundió el dedo en el culo hasta tocar en un punto clave y se corrió y yo a la
vez también, pero no paraba, y eso me producía dolor. Yo gritaba y gritaba pero
volvía a pasar desapercibida porque todas gritaban por el mismo motivo. Malfoy
arrancó su polla de dentro de mi dejándome una sensación de vacío. Me apartó
bruscamente y se levantó, buscaba algo, muy impacientemente y salió corriendo a
buscar a Lola, que estaba sola tumbada en una cama masturbándose, bocabajo con
un consolador rosa cilíndrico. Malfoy la agarró por la cintura y se la metió por
el culo de golpe, podía sentir su expresión de placer clavada en mi mente.
Malfoy estaba distraído y todos los demás ocupados follando
así que decidí deleitarme con la escena y aprovechar para descansar por un
momento. Ginny besaba a Luna con mucho énfasis mientras Fred y George les
enculaban y sus lenguas se mezclaban con dificultad a causa de las duras
envestidas de los hermanos. Mientras Harry se follaba a Hermione por enésima vez
y Ron a Cho la cual lloraba desconsoladamente mientras veía a Harry enculando a
Hermione y la chica de Ravenclow no podía dejar de llorar pero al mismo tiempo
se sorprendía de la enorme polla de Ron y disfrutaba pese a lo que aparentaba. Y
Dean y Sara se mezclaban en una nube de desenfreno negro, el gran pollón de Dean
entraba y salía del interior de Sara con gran facilidad.
De pronto, mientras miraba la orgía muy excitada, un
pensamiento me llegó a la mente, era un orgasmo que pude sentir yo misma. Además
el mensaje traía unas palabras: <<Quieres que te haga disfrutar como antes?>>.
Era Lola! La que me había hecho disfrutar tanto antes, durante la orgía lésbica.
Yo le mandé otro pensamiento: <<Como te atreves? Decidimos no tener sexo entre
nosotras jamás! Tú estabas de acuerdo, yo estaba de acuerdo. Por qué?>>. Esperé
la respuesta y esta no tardó en llegar. <<Todavía no te has dado cuenta? Por
favor, pensé que eras más perspicaz, estos ingleses te han ablandado>>. No podía
creer lo que escuchaba en mi mente. No sabía quién era, pero aunque tenía el
físico de mi hermana, no era ella. Cogió una varita del suelo y apuntó con ella
a Malfoy y le profirió un Petrificus Totalus. Se levantó y se diriguió hasta mí,
me levanté y ella me dio un beso en los labios, metió la lengua enteramente en
mi boca y yo cerré los ojos. Le agarré la cara con las manos dulcemente y noté
como algo cambiaba. Cuando abrí los ojos era…
Fleur! Fleur de la Cour! Abrí los ojos de golpe y me aparté
de ella.
-Pe… Pero…- no me salían las palabras y me tiré a sus brazos
y empecé a besarla, ella se ponía más y más cachonda. Pero se detuvo y me
apartó.
-Tenemos que llamar a la Lola autentica, no crees?- asentí.
Me sentía como una colegiala de primero, infantil e ilusionada por tener a mi
amiga de toda la vida cerca y ansiaba por tenerla dentro. Y entonces asumí que
ella debería empezar a tomar el mando pues mi liderazgo se veía invadido por mi
repentina ingenuidad. Y la verdad, que ella asumiera el control me daba mucho
morbo.
Fleur mandó un pensamiento a Lola que estaba fuera de la sala
y mediante polvos flu apareció por una chimenea completamente desnuda.
-Bueno, que? Te ha gustado la sorpresa?- me dijo mi hermana.
-Me ha encantado!- dije yo y me tiré a sus brazos y la besé
en toda la boca.
-No decíamos que no lo haríamos más?- dijo Lola.
-A la mierda! Un día es un día!- dije yo y señalé a Fleur,
esta vino y nos fundimos las tres en un emocionado abrazo.
Estábamos las tres muy cachondas y Fleur y yo estábamos
sudadas y chupadas, así que alguien hizo aparecer unas duchas a una esquina de
la sala, el agua salía de unas cincuenta bocas de ducha y caía sobre un plato de
ducha gigantesco. Nos pusimos debajo y el agua caía por nuestros cuerpos
mojándolos y refrescándolos. Lola se estremeció al sentir el agua fría y la
abracé y empecé a magrear su culo, era como follarme a mi pasado, Lola era la
viva imagen de mí pero en niña, siempre me había sido muy morboso para mí su
cuerpo. Y la forma de moverse en aquel momento, sus pechos agrandados y
rosaditos rozándose con los míos y con los de Fleur. Me tumbé bocarriba en el
plato de ducha y Fleur bajó por mis muslos y se metió en mi coñito mojado, lo
acariciaba con dulzura, lo chupaba y disfrutaba de su sabor. Lola se nos quedó
mirando y le dije que se acercara, le hice saber que quería comerle el coño y
ella se puso a cuatro patas colocando su conchita en mi cara. Empecé a jugar con
mi lengua y a moverla en círculos por su coñito, olía tal y como me esperaba,
era un olor sube que respirado fuertemente te dejaba mareada. Metí la lengua en
su coñito y vi como sus muslos se ponían de carne de gallina y un gemido salía
por su boca. Y mientras Fleur hacía un gran trabajo con mi conchita. El trabajo
de Fleur era más salvaje, como siempre había sido ella, metía dedos enteramente
dentro de mí, los chupaba y los volvía a introducir con gran facilidad.
Había estado ocupada con mi hermana y Fleur y no me había
dado cuenta del cambio de parejas que habían hecho durante la orgía. Por
ejemplo: Harry se había follado una infinidad de veces a Cho, ella no quería que
se follara a otra y había puesto todo su ímpetu en él, sus fuerzas estaban
agotadas y Harry seguía queriendo más y Cho sabía que si ella no le daba placer
Harry se iría con cualquier otra. Hermione había estado disfrutando de la polla
de Dean como nunca se había podido imaginar, jamás pensó que aquel chico
guardase esa gran virtud en sus pantalones, al contrario que Cho, Hermione no
estaba cansada sino que quería más y más y Dean no le ponía ninguna pega, se la
había follado por todas partes y si hubiese podido se la hubiera follado durante
toda la noche. Y en cambio Sara y Ron tenían algo que les hacía… no sé era como
que tenían una compenetración especial, cuando follaban era algo especial, no
era solo pasión, también había unas virutas de amor, sobre todo cuando ambos
llegaban al orgasmo juntos, parecía que Ron pudiese vencer el hechizo de la
bestia sexual y se fundían en un abrazo orgásmico. Y en lo que concierne al
cuarteto que formaban Fred, George, Ginny y Luna, había desaparecido, Ginny
había despertado a Draco del hechizo de Fleur y habían estado follando durante
todo el rato, sus polvos no eran más que desahogo sexual, no había ni pasión ni
amor, ni nada… solo desahogo. Y Luna y los gemelos pues… la verdad es que la
pobre chiquilla había sido violada durante toda la noche por los hermanos
pelirrojos, lo cierto es que yo sabía que a Luna lo que le gustaba era que la
violaran y los gemelos lo habían hecho a la perfección, tal y como le gustaba a
la rubia y pálida luna, tenía el culo y el coño totalmente destrozados por las
pollas de Fred y George.
De un momento a otro Ginny se tumbó encima de mí mientras
Fleur me comía el coño y yo se lo comía a Lola, se apoyó sobre mi vientre y
empezó a masturbarse delante de Draco que estaba pajeándose con la escena
lésbica de cuatro, allí de pie apuntando con su gran miembro a nosotras. Poco a
poco se iban incorporando más chicas al plato de ducha y todas nos mojábamos
mientras los chicos que quedaban desparejados iban poniéndose a nuestro
alrededor con la polla en alto siendo masturbada. Al final acabamos todas en
círculo, espalda contra espalda formando un círculo concéntrico a otro formado
por los chicos delante de nosotras donde nos masturbábamos todas y todos. Ellos
se corrían con facilidad, la ducha había dejado de sacar agua y sus corridas
permanecían en nuestros cuerpos y nos las lamíamos unas a otras, lo que
originaba más y más litros de esperma.
Poco a poco los chicos iban recobrando la conciencia y la
cantidad de veces que se corrían iba disminuyendo. Cuando se recuperaron todos
estaban totalmente exhaustos y nosotras también. Así que otra vez el agua
comenzó a surgir de las duchas y nos limpiamos, otros chorros nos echaron champú
y gel y los chicos vinieron a ducharse con nosotras y mientras nos acariciábamos
y nos abrazábamos unos a otras acabamos estando limpios.
Ya iban saliendo poco a poco Cho y Dean salieron los
primeros, más tarde Ginny y Luna, Ron y Hermione, Lola y Sara, Fred y George y
finalmente Fleur… por fin todos se fueron y al parecer, allí sola me quedé. Pero
unas risas de chicos salieron de la habitación, miré pero no vi a nadie. Me
levanté del plato de ducha, cogí una toalla y me sequé. De pronto otra vez unas
risas se escucharon otra vez y cuando miré allí estaban, detrás de una de las
muchas camas estaban abrazándose y besándose, revolcándose por el suelo,
desnudos… Draco y Harry! Me quedé boquiabierta, los dos grandes enemigos del
colegio estaban allí, magreándose, follando! Me puse una túnica y me dirigí a la
puerta:
-Bueno chicos, os dejo. Que os divirtáis.- y cogí el pomo de
la puerta.
-Rous!- dijeron los dos alterados.
-Creimos que no quedaba nadie.- dijo Harry.
-Bueno os dejo.- dije dibujando una forzosa sonrisa.
-Porqué?- dijo Malfoy.- Quédate con nosotros.
-De veras?- dije.
-Claro.- dijo Harry.
-No sabía que eráis gais.- dije yo quitándome la túnica.
-¿Pero tú sabes el morbo que da que todos se piensen que nos
odiamos a muerte mientras nos estamos follando el uno al otro? Es genial.- dijo
Draco.
-Me pido en el medio!- saltó Harry. Se levantó y me cogió de
las caderas, se iba acercando más y más a mí. Y cuando me tuvo a un palmo de
distancia Draco se puso detrás de él y empezó a pajearse para estar más duro. Y
sin previo aviso, sentí como Harry se estremecía de placer al ser penetrado por
Malfoy. Harry calló sobre mí y noté su polla flácida rozando mis piernas. Bajé
por su pecho hasta llegar a su entrepierna, por debajo de los huevos de Harry
podía ver los rubios de Malfoy golpeando su parte trasera. La polla de Harry
estaba blanda, pero estaba gozando mucho por Draco. Agarré la polla de Harry con
la mano entera y noté que estaba fría y un escalofrío de placer recorrió su
cuerpo. Sentí como se le ponía la carne de gallina y eso me puso muy cachonda.
Dirigí la polla de Harry hasta mi boca y pude sentir el sabor que ya otras veces
había sentido. Esta se puso erecta al instante. Y las manos de Harry se
colocaron en mi nuca, empujando su polla hasta lo más profundo de mi garganta.
Era algo ya habitual, pese a mi experiencia en el colegio de Francia había
aprendido muchísimo en Hogwarts y no solo de magia, también de sexo. Chupársela
a Harry era una delicia, sentir como me lo daba todo en cada mamada, sentir su
polla en la boca, notar cómo me ponía más y más cachonda cuando él lo estaba.
Malfoy acabó en el culo de Harry y cambiaron las tornas, el rubio quería
chupársela a Harry ahora y yo no se lo iba a negar. Malfoy se tumbó y yo me
coloqué encima suyo, sabía que iba a tardar en correrse y eso me daba juego ara
poder correrme yo. Harry colocó su polla sobre la cara de Draco y este empezó a
chupársela. Eso me excitaba sobre manera y mientras cabalgaba sobre Draco y mis
tetas botaban sin cesar Harry se lo pasaba genial.
Eran las cuatro de la mañana y nos encontrábamos desnudos en
la sala de los menesteres que había cambiado sobremanera. Ya estábamos
totalmente agotados y nos dimos una ducha los tres juntos. Nos vestimos y nos
fuimos a nuestras salas comunes. Mientras volvíamos Harry me cogió de la mano y
me sonrió, allí me di cuenta que por fin mi plan escrupulosamente preparado
desde el principio había llegado a su fin. Me lo había pasado muy bien en
Hogwarts y pese a que sabía que ya no volvería a Hogwarts el año siguiente,
disfruté del camino a la vuelta a la sala común.
Por la mañana todos teníamos una sonrisa en la boca y un
estado de embriaguez perpetuo.
Fin!
Gracias a todos y a todas las que nos habéis ayudado a
escribir este gran relato. Doy las gracias a Blizzard, a los mexicanitos, Irving
y Brenda, a Djmon, a Javier, a Marta y en especial a Rubén. Sin olvidar a ese
amigo mío que siempre está a mi lado y con el que escribo y me lo paso genial,
lástima que desee permanecer en el anonimato. Bueno y nos despedimos
cordialmente Ruth y "el anónimo". Suerte a todo el mundo con la vida… y… quizás
cae un epílogo. Ya veremos.
Ciao