Chantaje, traición, y a pesar de todo… Amor V
A la mañana siguiente, a las
8:30 en punto como me mandó Javier, llamé a ese hombre quien tras darme su
dirección me exigió estar en su casa a las 9 y media. Ya en el taxi, seguía
pensando en cómo "ganarme" al chico, tal y como me había ordenado Javier. Seguía
imaginando en cómo debería comportarme de forma que le agradase y salir airosa
de aquella más que desagradable, degradante y vejatoria situación: Tenía que
"seducir" a un hombre-adolescente (por su edad mental) para conseguir cumplir
con la estricta y terminante orden que Javier me impuso el día anterior. Toda la
noche me la pasé pensando en ello, dando vueltas y vueltas en la cama sin poder
dormir, hasta que el sueño me rindió sin haber encontrado la manera de actuar
para agradar a ese hombre. Decidí finalmente, absorta en ese mismo pensamiento,
que lo mejor era obrar sobre la marcha. Algo se me ocurriría. Por otra parte, el
padre podría tal vez orientarme sobre cómo hacer para gustar a su hijo.
"lograr lo que otras putas no consiguieron: Hacer que el chico se lo pasara
bien con una mujer. O sea, obtener su completa satisfacción sexual a mi costa,
como así me lo mandó Javier, humillándome como siempre.
A las 9 y 20 minutos bajaba del taxi en una elegante zona
residencial y me dirigí al lujoso edificio cuyo portero (que en ningún momento
quitó la vista de mi escote y discretamente marcados pezones) me acompañó hasta
el ascensor, sonriente y con toda la amabilidad del mundo cuando le di el nombre
de la persona a cuyo piso me dirigía: D. Rafael XX. Una vez en el ascensor saqué
el collar del bolso y me lo puse alrededor del cuello. Así debía verme el
cliente de turno dándole a entender con ello que podía disponer de aquella mujer
como quisiera. Con éste pensamiento y notando la desagradable aspereza del
collar sobre mi piel, sentí que mis mejillas se encendían por momentos. Por
cierto, que me extrañó mucho ya desde el día anterior el nombre que llevaba
grabado: "Danessa".. Tal vez se confundieron queriendo decir "Vanessa.." Sea
como fuera, era otra humillación más de Javier: Plantarme un nombre de "batalla"
que a él le gustaba más que el mío. Además y seguramente, con ello pretendía
anular del todo mi propia identidad y personalidad como Julia, y de ésta forma
eliminar cualquier resto de dignidad que pudiera quedar en mi.
Mediante una llamada al móvil y antes de salir de mi casa, me
ordenó que ese sería mi nombre en adelante, y sobre todo con sus clientes. Si
fue un error al querer decir Vanessa o tenía otro significado, no iba a tardar
en saberlo. Quise preguntarle, pero como era su costumbre, después de mandarme
algo cortaba la comunicación dejándome con la palabra en la boca. Para llamarme
tuvo que madrugar, con eso ya me hacía ver la importancia de que "me portara
bien" con su clientela. Lógicamente, ya estaría de nuevo durmiendo dejándome a
mi en aquella vergonzosa y degradante situación.
Me abrió un señor de unos sesenta años, pelo canoso, algo mas
bajo que yo, elegantemente vestido de traje y corbata.. Solo el recibidor del
piso era ya bien amplio, por lo que el resto daba a entender bien a las claras
que se trataba de una espléndida y lujosa vivienda.
El hombre también me miró de arriba a bajo, atentamente desde
los pies a la cabeza: descaradamente, deteniéndose lo que me pareció una
eternidad en el collar y mis pechos.
- Don Rafael..? Buenos días, soy Danessa-
-¡ Pase!- Me ordenó más que invitó, a pasar; y de forma
escueta e imperiosa igual que por teléfono. Al menos mostró algo de respeto no
empezando ya por el insultante tuteo a pesar de saber a qué venía yo allí. Tal
vez fuera por mi aspecto que desde luego distaba mucho del de una vulgar y
desaliñada mujer. Javier llevaba empleado bastante dinero en tenerme siempre
elegantemente vestida.
Me puse una falda larga, tipo enagua, de gasa y color negro
con pliegues.; una blusa rosa escotada, aunque no demasiado, y medias cristal..
Elegí unos bonitos zapatos cuyos talones eran negros lo mismo que la corta
puntera, que dejaba al descubierto la mitad de mis dedos; los altos tacones en
color plateado, que hacían juego con la cadena que llevaba en el tobillo y la
chapa del collar. Mi pelo, arreglado de peluquería la tarde anterior, lo llevaba
suelto a media melena hasta los hombros. Un discreto maquillaje, con los labios
pintados a juego con las uñas de mis manos y pies (rosa pálido) completaban mi
atuendo. Naturalmente, ni bragas ni sujetador.
Le seguí, después de darle respetuosamente las gracias, hasta
un magnífico salón que me dejó sencillamente pasmada y que, como ya dije en mis
anteriores capítulos, describirlo sería extenderme demasiado tiempo apartándome
de la historia que nos interesa. Así que mejor vamos directamente al grano.
Una vez en el salón el hombre se sentó cómodamente en uno de
sus elegantes y confortables sillones y siguió mirándome mientras yo seguía de
pie.
-Así que se llama vd. Danessa..?-
-Pue..Pues si..Si, Señor-
-Ya, y qué significa ese nombre..? Es que acaso es vd.
natural de Dinamarca..?-
-No, no Señor. Soy Española. Así me llama Javier y es lo que
ha grabado en el collar-
-Pero no es su verdadero nombre…?-
-No, no Señor. Quiere que lleve éste nombre pero no me ha
explicado nada más-
-Ni tiene por qué, ¿no le parece..? Además y en lo que a mi
se refiere, como se llame vd. da lo mismo-
- Ssi..Si, tiene Vd. razón- Empezaba el juego: Ya llegaban
las humillaciones sobre la insignificancia de la mujer (yo) ante el hombre-
-¡Siéntese!-
-Gracias Don Rafael, con su permiso- Me acerqué a un sofá
frente a él y empecé a remangar la falda, operación que se me hacía eterna
recogiendo tanta tela para poder poner mis desnudas nalgas sobre el asiento,
sobre todo por estar subiéndome la falda bajo la expectante y escrutadora mirada
del hombre. A Javier le encantaba eso y más de una vez me obligaba a ponérmelas
para recrearse mirándome subir la falda despacio para él. Estaba claro que
quería "calentar" bien a aquel hombre y su hijo cuando me mandó llevarla puesta
aquel día.. (Olvidé deciros que también me lo ordenó el día anterior antes de
irse). Por fin, acabé de subirla hasta sentir el frío en mis nalgas y muslos y
me senté. A continuación y como también era norma de obligado cumplimiento en mi
condición de esclava, me subí la falda por delante mostrando generosamente mis
piernas hasta donde pudieran verse bien las ligas de mis medias. Indecente y
provocativa postura en la que ya quedé dispuesta a escuchar lo que ese hombre
iba a decirme.
-Tiene vd. unas piernas muy bonitas, supongo que esa
provocativa postura persigue agradar a los hombres, y que está vd. obligada a
adoptarla en presencia de ellos-
-Gracias Señor, así es.. Obedezco las normas que me han
impuesto y ésta es una de ellas: Viene a ser como demostración de que me ordenan
venir a servirle.-
Me dio la gana soltarle aquello. Al menos me consolaba algo
que esos hombres no me consideraran una vulgar golfa de la calle, y que si me
prestaba a complacerles sexualmente, no era por mi propia voluntad…. Aunque mi
cuerpo comenzaba ya de nuevo a traicionarme sintiendo la creciente humedad de mi
sexo por la atenta e insistente mirada de ese hombre a mis desnudas piernas.
-Ya, entiendo que no es vd una puta barata que actúa por su
propio deseo ni voluntad. Si no que como mujer esclava que obedece las ordenes
de su hombre, debe someterse a todo cuanto éste le exija. Y entiendo también y
perfectamente, su interés por demostrarlo. Pero comprenda que vd se ha prestado
a todo esto y por tanto su "rendimiento" debe ser absolutamente impecable, dado
el alto coste que suponen sus "servicios"…-
-Puesss…Pues si, Don Rafael. Lo comprendo.. Intentaré estar a
la altura de sus deseos Señor-
-Inténtelo y.. ¡CONSÍGALO!.. Tengo la garantía de no pagar
nada si no quedo completamente satisfecho de su "trabajo" con las, supongo que
desagradables consecuencias que ello conllevaría para vd.. Y ese collar que vd
lleva puesto promete la excelente conducta que se me ha asegurado. Así que sea
consecuente con el significado del mismo y no lo muestre como simple a la vez
que engañoso adorno. Al menos NO en ésta casa.-
Su réplica fue terminante: Tenía que someterme dócil, sumisa
y obedientemente a todo cuanto quisieran de mi tanto él como su hijo. El severo
y grave semblante de éste hombre, tanto en su forma de hablarme como de mirarme,
me hicieron presagiar y temer al mismo tiempo, que podría verme en situación
tal, que Javier no obtuviese ésta vez "sus" honorarios. Otra cosa que vi muy
clara era que la insistencia en evitar tutearme, no se debía en absoluto al
hecho de entender mi situación y por tanto me respetase algo por ello. Nada de
eso.. Simplemente mantenía las distancias con absoluta severidad y autoridad
para que no me confiase.
-Bien Señor, pues Vd. dirá- Me ofrecí humilde.
-De acuerdo entonces. Como ya le habrán informado, mi hijo
necesita una mujer y ya ha estado con varias que solo han conseguido intimidarle
más en lo que al sexo se refiere. "Profesionales" que, aunque de alto nivel, al
final y lógicamente, solo perseguían el dinero... Importantes sumas he pagado
para que él conozca y disfrute de su sexualidad con una hembra sin tener que
estar constantemente masturbándose luego de contemplar una revista o películas..
A eso se reduce su placer y no quiero seguir consintiendo que viva de esa forma.
No puedo comprarle buenas motos o coches, dada su deficiencia mental y entiendo
que por la misma no es plato de buen gusto para ninguna mujer; no tiene amigos y
su mundo se reduce solo a su habitación en la que se distrae cuanto su
discapacidad le permite con algunos videojuegos y sobre todo y como le he dicho,
con temas de sexo que yo aparento ignorar. Mientras fue niño y adolescente pude
resignarme y soportar la anodina, carente de toda ilusión e insignificante vida
que llevaba siendo tan joven. Pero tiene ya 34 años y aún no conoce lo que es
una mujer y disfrutar del placer del sexo con ella.
Supe de vd. por un amigo quien me presentó a Javier y éste me
garantizó que mi hijo conocería y disfrutaría del sexo con total seguridad, a
cambio claro está, de una importante cantidad que pagaré generosamente si vd.
hace bien su trabajo-
-Don Rafael, Javier solo me ha cedido a dos hombres. Jamás he
estado con ningún niño (digo niño por su edad mental, que según Javier puede
rondar los 14 años) y no tengo ni idea de cómo tratarlo para conseguir lo que
Vd. me pide-
-Una cosa debe quedarle bien clara: Yo no le "pido"…¡Le
exijo! que consiga vd. que él goce de una eyaculación que le proporcione una
mujer: Usted. En cuanto a su edad mental y como bien le han informado, quedó
estancada en los 14 años e incluso menos. Y lo que haga para lograrlo es cosa
exclusivamente suya.. Voy a pagar al tal Javier, su chul…Amo quiero decir –ya me
puso de puta cuando casi puso a Javier de chulo- muchísimo dinero por que, según
me dijo, está vd lo suficientemente bien "adiestrada" para complacer los deseos
sexuales de cualquier hombre. Si consiguió que un anciano de 70 años se
corriese, puede conseguirlo con cualquier otro, y en eso me mostré muy de
acuerdo con él y por eso hicimos el trato. Sabe vd satisfacer a un hombre
manejando con sus "artes" cualquier situación.. Sabrá también manejar ésta.-
Me sentí absolutamente avergonzada, humillada, abatida y más
que degradada de que ese hombre conociera lo que tuve que hacer con el viejo.
Javier iba a por todas en su "negocio" y quedaba bien claro que no tendría
ninguna clase de miramientos conmigo con tal de conseguir su objetivo de
alquilarme y ganar mucho dinero a costa de su esclava.
-Bien, Señor.. Usted me exige, me manda complacer a su hijo y
le aseguro que quiero obedecerle, como es mi obligación; pero por favor, solo le
ruego me oriente un poco para saber al menos cómo empezar con él sin que me
rechace nada más verme.. Entiéndame por favor-
Pareció comprenderlo y entonces me explicó,
-Veamos, para empezar, compórtese como voy a presentársela:
como a una mujer a quien he llamado para que no esté solo en casa en mi ausencia
pues supuestamente tengo que salir. Nada de sentarse como ha hecho conmigo, ni
insinuarse de forma directa; simplemente sígale la corriente si decide hablar
con vd. Sencillamente que no la confunda con las putas que ya ha tratado. Sobre
esa premisa ya puede vd actuar como le parezca-
-Bien Don Rafael, como Vd. diga. Gracias. Le aseguro que
pondré todo de mi parte para obedecerle como Vd. quiere- No creía conseguir
mucho con el "niño", así que decidí agradar con mi sumisión al padre.
-Solo una cosa más Señor, ¿me quito el collar o me lo dejo?
He pensado que puede servirme para contarle alguna historia sobre eso cuando lo
vea y me pregunte-
-Déjeselo, puede que sea como vd. dice. Ahora vamos a su
habitación y una cosa más: No menciones ni haga alusión alguna a su madre.
Enviudé hace un par de años y aquello lo hundió aún más ya que ella era su único
apoyo y quien mejor sabía hablarle y tratarle-
-Desde luego Don Rafael, no se preocupe-
Llegamos a la habitación y dando dos suaves golpes en puerta
el padre la abrió. Allí estaba su hijo, quien apresuradamente apagó el
televisor; seguramente viendo alguna marranada porno. "Marranada" he dicho…?
Marranada auténtica la que iba a hacer yo en breves momentos.
-¡ Fernando ¡ Ésta es Danessa, una mujer que va estar contigo
pues tengo que salir y ya sabes que no me gusta dejarte solo en casa. Tardaré un
poco, así que ella te acompañará mientras yo no esté-
Antes de que el padre se fuera, le seguí fuera de la
habitación para quitarme una duda que me sobrevino de repente y que me asustó.
-Perdone Don Rafael, y sobre todo por mi atrevida pregunta..
Fernando no es violento verdad..?-
-No sea idiota. Jamás lo ha sido, al contrario, es de lo más
pacífico y noble que haya vd. conocido en su vida. Además, no pienso ir a
ninguna parte. Estaré vigilando su comportamiento con él pues me cuesta vd
demasiado dinero y si falla, que me quede bien claro que no ha sido porque no ha
puesto vd todo su empeño obedeciendo fielmente a lo que se me ha prometido-
-Muy bien Don Rafael, por favor perdóneme. No era mi
intención molestarle, es solo que no pude evitar preocuparme por eso. Debí
suponer lo que acaba Vd. de decirme-
-Está bien, pase y cumpla bien con su trabajo-
-Si Señor, enseguida-
Volví a entrar en la habitación y allí seguía Fernando,
sentado en el mismo sillón con un videojuego en las manos. Era algo más alto que
su padre, más o menos de mi estatura, quizá un poco más alto. De pelo castaño y
ralo, barriga algo prominente, con gafas tipo culo de botella; vestido con
camisa blanca y pantalón vaquero.. Tal y como lo definió su padre, no era desde
luego plato de buen gusto para ninguna mujer. Carecía del más mínimo atractivo,
por no decir que era real y verdaderamente feo.
Me acerqué a donde estaba y con la mente completamente en
blanco, puse mi cerebro a todo gas esperando que se me ocurriera algo que
decirle.
-Hola, te llamas Fernando no..? Yo me llamo Danessa..
Encantada de conocerte- Me miró de arriba abajo sin decir nada. Le alargué una
mano para estrechársela como muestra de saludo. Al menos correspondió a eso e
incluso y para mi sorpresa me habló-
-Hola, si. Me llamo Fernando ¿Mi padre te ha dicho que estés
aquí conmigo..?-
-Pues si, no quiere que estés solo y me ha llamado para que
te haga compañía. ¿No te molesta no..?-
-No, no me molesta. Pero no sé porque te llama para que estés
conmigo, no soy un niño chico-
-Eso mismo le he dicho yo cuando he salido tras él hace un
momento; pero dice que no quiere que estés solo y por eso quiere que me quede un
rato aquí contigo-
-¿Te paga por eso..?-
-Bueno, no. Verás, él me ha hecho algunos favores que le
agradezco mucho, así que he decidido ayudarle ahora que me necesitaba por ti-
No quería ofenderle diciéndole que me pagaba como a una
canguro, ya que comprobé por sus anteriores palabras que él no se consideraba un
niño necesitado de cuidados. Tenía que vigilar y mucho, cualquier respuesta que
diese a sus preguntas.
-Cuando entramos, estabas viendo la tele. Si quieres, puedes
seguir con lo que estabas viendo. Por mi no te preocupes-
-No era nada. Ya la apagaba cuando entró mi padre contigo-
-Vale, como quieras. Tienes una habitación muy bonita
Fernando; me gusta mucho. Esos posters y cuadros los has puesto tú..?-
-Si, me gustan los coches de carreras y motos- Eran
efectivamente fotos pegadas a la pared sobre competiciones de fórmula 1 y cosas
así.
-¿Puedo sentarme Fernando..?-
-Si, claro. Siéntate donde quieras- Cosa que hice a los pies
de la cama de la forma más natural, sin tocar para nada la falda.
-He visto que tienes un videojuego. ¿Te gustan verdad..?-
-Si, mucho.. También tengo otro que puede conectarse a la
tele. Una video consola ¿sabes lo que es..?-
-Si, y también me gustan mucho. Son muy entretenidas aunque
soy bastante torpe cuando juego con ellas-
-Yo la manejo bien.. Consigo muchos puntos en cualquier
juego-
-Pues podrías enseñarme. Así tendríamos algo que hacer
mientras viene tu padre. ¡Vamos! Si te apetece-
-Vale, voy a conectarla- Entonces se me ocurrió viendo su
cama deshecha, que podría empezar por llamar su atención sirviéndole en una
tarea propia de mujer-
-Mientras tú conectas la consola, puedo hacerte la cama si
quieres-
-Vale…- Dijo, mirándome con curiosidad.
-Claro que si. Enseguida te la dejo perfecta-
-Viene todos los días una señora que se encarga de la
limpieza, pero hoy parece que no va a venir-
Pues claro que no Fernandito. Hoy me tocaba venir a mi.
Pensé que lógicamente el padre le pediría a la asistenta que hoy no apareciera
por allí.
Seguí con mi labor de hacerle su cama, bastante revuelta por
cierto, y con algunas "manchas" acartonadas en la sábana inferior; era lo que
decía su padre, se masturbaba o tal vez eyaculara incluso durmiendo y/o soñando.
Desde luego, el pobre parecía muy necesitado sexualmente hablando. Siempre fui
muy sentimental y como una tonta, que incluso olvidaba el motivo por el que
estaba allí, me compadecí del pobre Fernando.
Casi terminada de hacer la cama, le sorprendí mirándome el
culo. Inmediatamente apartó la vista como avergonzado de que le descubriese
mirándome. El "nene" después de todo, era ya todo un hombre físicamente
hablando, y un adolescente en pleno despertar sexual. Así que un cuerpo femenino
no le era ya indiferente.
-Bueno, pues ya tienes tu cama hecha- Le dije con mi mejor
sonrisa y aparentando no haberme dado cuenta de que me había estado mirando el
culo.
-Vale, pues la consola también.. Siéntate aquí y jugamos-
-Muy bien, qué juegos tienes…?-
-Pues muchos; unos son de cartas, de coches, bingo,
cacerías…Muchos- Mientras me hablaba también le pillé mirándome el escote. De
nuevo apartó rápidamente la mirada y yo me hice la tonta.
-Bueno, a cual quieres jugar…?- Me preguntó barajando tres
que tenía en las manos.
De repente se me ocurrió llevarlo a jugar con apuesta. Es
decir, esa apuesta podía consistir en entregar una prenda de vestir por parte
del perdedor, por lo que debería descartar los juegos de azar para que, con su
pericia en otro juego que él dominara bien, siempre me ganara, estando obligada
como perdedora, a quitarme alguna prenda para él.
-Pues no sé; el que más te guste pero que no sea de esos de
tener suerte, porque entonces no aprenderé nada. Alguno en el que haya que tener
un poco de habilidad, pero tampoco demasiado complicado, ya te he dicho que para
esto soy muy torpe y tú puedes enseñarme algo.-
-¡ Vale ¡ Pues entonces éste.. Va de destruir naves
espaciales enemigas, y no es muy difícil. Ya verás, aprenderás pronto a jugar y
es muy güay. Quien más naves destruya, más puntos consigue-
-Venga, de acuerdo. Y para hacerlo más interesante podríamos
apostarnos algo ¿qué te parece..?-
-Vale.. Quien pierda la partida, pagará un €-
-¡Vaya!, el caso es que no he traído dinero Fernando-
-Bueno, te lo puedo prestar y otro día me lo devuelves. Solo
es un juego-
Aquel detalle tocó mi sensibilidad para con las personas
discapacitadas (y sobre todo con él) pues demostraba con ello su inocencia y
generosidad, al dar más importancia a distraerse jugando, que al dinero. La
inflexión de su voz, su manera de hablar y comportarse, me hacían ver cada más
claramente que estaba con un niño a pesar de ser físicamente todo un hombre.
Conforme pasaban los minutos, me sentía más tranquila e
incluso a gusto con él por su trato amable y aniñado, pero al mismo tiempo me
dolía tener que "engatusarlo" como una mujer adulta indecente y desvergonzada
que se aprovecha de la inocencia de un crío: ¡Vamos!, como si de una pederasta
se tratara. Jamás pensé en mi vida que llegaría a hacer algo semejante.. Mi
dignidad caía cada vez más velozmente en picado por un hombre que claramente me
había apresado bien en sus garras.
-No cielo, gracias. En una apuesta nunca se debe jugar con
dinero prestado, y además no sé cuando podré volver. Me quedaré más tranquila
cuando me vaya si he jugado contigo como se debe hacer ¿me comprendes,
verdad..?-
-Bueno, si. Si tú quieres, pues vale. Pero con apuesta es
mejor, se juega con más ganas y mejor-
-¡Claro! Pero podemos hacerlo de otra forma… Por ejemplo como
el juego de las prendas: El que pierda, tiene que entregarle una prenda al otro.
¿Sabes como es..?-
-Bueno, si. Jugué una vez a eso con unos primos míos, pero
hace ya mucho tiempo.. Si quieres, jugamos a eso-
-Pues de acuerdo, jugamos a las prendas. Eso si, el que
pierda tiene que respetar a "rajatabla" su castigo por perder quitándose para el
otro una prenda que lleve puesta. No valen cosas que no llevemos en el cuerpo.
¿De acuerdo..?-
-Vale, pero me da un poco de corte-
-Y a mi rey, y mucho (y no sabes cuanto.. Pensé). Pero tú
mismo lo has dicho: Se pone más interés por ganar y podemos divertirnos y hasta
reírnos mucho-
-Vale, como tú digas. ¿Quién empieza…?-
-Mejor tú. Así iré viendo cómo lo haces para ir aprendiendo
el juego; sino empezarás con ventaja-
-Es verdad. Vale, empiezo yo. Son tres aviones con bombas
nucleares que defienden a la Tierra de unas naves de otro planeta; cuantas mas
naves mates más puntos consigues. La partida se acaba a los dos minutos, quien
más puntos tenga ese gana. O que las naves del enemigo destruyan tus tres
aviones. ¿Lo entiendes..?-
-Claro que si rey.. Parece sencillo.. Cuando quieras
empezamos-
Agarró el mando, y con la atención propia de un niño miraba
la pantalla muy atentamente "cargándose" con total presteza y admirable
habilidad aquellas naves que ni me daba tiempo a ver cómo caían. Miré el
contador, que marcaba ya más de mil puntos.
Cuando me tocara a mi, de seguro nuestro planeta dejaría de
ser materia en el universo. Yo le observaba fijamente mientras jugaba pensado
(con cierto ¿orgullo?) que hasta ahora iba "actuando" bien con él.
Pasaron los dos minutos con sus tres aviones intactos y me
entregó el mando con una sonrisa de triunfo en sus labios. Para ganarle, tendría
que superar los más de ocho mil puntos que había logrado: ¡ Ni loca ¡ El plan me
estaba saliendo perfecto.
-Te toca- Me dijo con socarrona sonrisa entregándome el
mando.
Antes del primer minuto, "el enemigo" había aniquilado mis
tres aviones.. Fin de la partida. Le miré sonriendo y aparentando vergüenza por
ser tan torpe y tener que quitarme algo, le devolví el mando pues volvía a
tocarle jugar.
-Bueno, has ganado. Así que tengo que darte algo-
Para no forzar la situación e ir despacito, con risueña y
ladina sonrisa me quité los pendientes y se los entregué como en señal de
rendición al vencedor. Una forma de insinuarme poco a poco de que con ese gesto,
me iría entregando a él que, como vencedor, era quien mandaba… Esperaba
que de esa forma lo fuera captando.
Precisamente vi que tal vez así percibiese mis intenciones
pues nada mas poner mis pendientes en sus manos, los metió en el bolsillo de su
camisa. Lo hizo sonriendo, con fija y victoriosa mirada en sus ojos.
Intuí claramente que iba a lograr mi "objetivo." Después de
todo era un hombre (aunque en ciernes) y acabaría por aprovecharse de sus
privilegios como tal; sobre todo porque la mujer que tenía al lado, se lo estaba
poniendo todo "en bandeja".
En la siguiente partida llegó a una puntuación que ni en
sueños yo superaría. Con picarona risita, me entregó de nuevo el mando.
Ni veinte segundos tardé en librar a la Tierra del ataque
extraterrestre. Mis tres aviones desaparecieron y le miré con lastimero gesto
aunque también con tenue sonrisa.
-Vaya Fernando, sí que juegas bien a esto. Ésta vez no he
conseguido llegar ni al medio minuto. ¡ Bueno pues tú ganas otra vez ¡ En fin,
aquí tienes mi anillo- Y de nuevo, la misma operación de guardárselo en el mismo
bolsillo donde ya tenía mis pendientes.
-Tranquila, le irás pillando el truco poco a poco ya verás-
- Eso espero.. A ver si la siguiente vez consigo algo más-
Comenzó de nuevo la partida y ahora iba ya incluso mejor que
antes. Normal, tenía la suficiente práctica en el juego como para darme una
buena "paliza".
Acabó entregándome de nuevo el dichoso mando. Mientras
jugaba, me di cuenta de que me estaba mirando; parecía ser el collar lo que
atraía su atención. Aquello me desconcentró más del juego, así que perdí incluso
en menos tiempo que la primera vez. Claro que eso era lo de menos ya que era
otra cosa en la que debía poner toda mi atención.
-Vuelvo a perder Fernando. A ver que te doy ahora…-
-Pues el collar, es muy bonito y lleva tu nombre. Aunque
es de perra ¿no..?-
-Si, pero no te lo puedo dar. Mi marido no quiere que me lo
quite nunca y se lo he prometido. Es un juego entre los dos y ya sabes que me
gusta cumplir las normas de un juego como contigo ahora- Eso seguro que le
excitaría, por lo que no me vino mal la idea de dejarme puesto el collar.
-Pues entonces la cadena que llevas puesta en el pie-
-Vaya Fernando, perdóname. Tampoco puedo dártela, también es
por deseo de mi marido y además no se puede quitar como no sea cortándola.
-¿No tiene cierre ni nada para quitarla..?-
-Que va, está hecha de forma que una vez puesta, ya no se
pueda quitar- Quedó un instante pensativo mirando la cadena y disimuladamente se
tocó la bragueta en un rápido gesto.; como quien se está apartando algo molesto
o rascándose, pero de manera muy rápida y discreta.
-¿Y por qué lo haces…? Es que eres su esclava..?-
-Algo así.. Y todo por un juego también.. Yo perdí, y tengo
que hacer aquello que le prometí-
-Pero conmigo has prometido llevar el juego a rajatabla.. Tú
misma lo dijiste-
-Claro cielo, y pienso hacerlo. Si quieres te puedo dar los
zapatos-
-Vale, venga- Lo dijo en un tono que me pareció algo
exigente. Desde luego estaba en su derecho ya que yo misma se lo prometí; la
cosa empezaba a tomar buen camino de acabar con éxito lo que Javier me impuso.
Ante su atentísima mirada, me quité los zapatos y los acerqué
a sus pies en su lado del sofá en el que estábamos sentados. Una señal más de
que servilmente, me sometía a él como ganador. Satisfecho y atento a mis pies
descalzos, volvió a "tocarse". Ésta vez con menos recato.
Reanudamos el juego y me di cuenta de que su concentración e
interés por el juego, no eran ya lo que al principio. Y dos más que claras
razones evidenciaban eso: Una, que perdió uno de sus aviones al poco de empezar
el juego, y la otra y más importante que disimuladamente observé, era que su
bragueta mostraba ya algo de grosor… Se estaba excitando por momentos.
Acabó la partida y de nuevo me entregó el mando. De nuevo y
mientras yo jugaba, sentía su mirada recorrerme todo el cuerpo, deteniéndose
sobre todo en su, hasta ahora, mayor victoria: Mis pies.
Sin saber cómo, y a pesar de que estaba ya consiguiendo
excitarle, no sé cómo puse tal atención al juego que superé su puntuación. Desde
luego la última jugada suya no fue nada brillante como las primeras y tal vez
por eso e inesperadamente, gané.
-¿Ves..? No era tan difícil. Le vas pillando el truquillo-
Dijo aquello con poca o ninguna convicción, como decepcionado.
Si, Fernando. Tienes razón. Parece que ya voy aprendiendo y
me gusta. No sabes cómo te agradezco que me estés enseñando tan bien-
-Bueno, ahora me toca a mi quitarme algo-
Se quitó el reloj y, con lo que me pareció un gesto de
desagrado, simplemente lo puso sobre la mesa en la parte donde él estaba
sentado, nada de entregármelo como hice yo… Surgía ya y de forma imperiosa su
virilidad, machismo y superioridad sobre la mujer.
Cuando de nuevo le tocó jugar, puso sus antebrazos sobre las
piernas mirando con absoluta concentración y fijeza la pantalla del televisor..
Dispuesto a obtener la máxima puntuación que pudiera para hacerme perder.
Y así fue. Logró puntuar de manera que aún poniendo yo toda
mi recién adquirida habilidad, no podría superarle. Además y como es lógico,
tampoco pretendía yo eso. Debía ganarme, para "ganar" yo.
Volví a perder y, como avergonzada, le miré casi suplicante.
Pero vencedor y sonriente, esperaba su trofeo, mirándome las piernas. Entendí
que quería que me las quitara, como también que "mi plan" estaba saliendo a la
perfección.
Desde luego eres un maestro con estos juegos… Bueno Fernando,
no me quedan mas cosas que entregarte-
Sí que te quedan (mirando mis piernas), y dijiste que solo
cosas que lleváramos en el cuerpo y yo sigo con el juego como quedamos al
empezar-
Val… Vale, tienes razón. Hay que cumplir lo prometido. ¿En
fin, tendré que quitarme las medias no..?-
Claro, has perdido. Y yo haré lo mismo si pierdo; es lo que
dijimos-
Eso habría que verlo. Ya se hubiese buscado alguna excusa
para no tener que ir desnudándose como yo, pero incluso para ésta pobre mente,
una mujer tiene que "apechugar" con sus deseos como todo poderoso hombre.
Podía haberle dado solo una media y luego otra en distintas
partidas, lo mismo que los zapatos. Pero la mañana se me echaba encima y tenía
que abreviar; además, observarme quitarme las dos prendas a la vez, de seguro le
excitaría más.
Así que otorgándole la razón con mi "puritano" silencio, me
empecé a quitar lentamente las medias. Me levanté la falda y lentamente fui
bajando la media a través de mi pierna, cuidando al llegar al tobillo de no
rozarla demasiado con la cadena para no dañar la media. Bajo su expectante,
exigente y escrutadora mirada saqué despacio la otra media y una vez desnudas
mis piernas se las entregué. Satisfecho, las cogió guardándoselas en el bolsillo
de su pantalón. Su bragueta daba claros síntomas de que su timidez y recelo con
las mujeres, desaparecía por momentos. Comprendí que para él, yo era una mujer
normal y no la clásica y desinteresada prostituta cuyo principal objetivo era
naturalmente, el dinero. Eso es lo que realmente le excitó. Eso, unido a mi
docilidad y ternura para con él. Era un hombre y, como tal, apreciaba la mujer
que no se le entregaba con tanta premura y facilidad, ya que principalmente era
en realidad un adolescente sin el mismo y apremiante deseo de un adulto, aunque
los tuviera, pero no en presencia de una mujer real.
Pues aquí tienes Fernando.. Desde luego si llego a saber que
juegas tan bien, no se me hubiese ocurrido lo de apostar
Ya, pero como tú dijiste es mejor. Se pone más interés, ya
ves que has ganado una vez y puedes ganar mas veces-
Eso espero cielo, porque la verdad es que estoy un poco
cortada de que me tengas así. Pero que voy a hacer, el juego es el juego-
Bueno, vamos a dar un descanso. Quiero tomarme algo, espérame
un momento así que voy a la cocina- "Así" se refería a que me dejara la falda
donde la dejé, discretamente a la altura de las rodillas. Pero esa, era otra
oportunidad para mi de ofrecerme a servirle.
No, Fernando. Si quieres voy yo y te traigo lo que quieras-
No lo dudó un segundo.
Vale. ¿Sabes donde está la cocina no..?-
A la derecha de la entrada..?-
Si. Me traes un zumo de naranja-
Claro que si. ¿Tengo que ir descalza..?-
Si. Todavía no hemos terminado de jugar. Así que tienes que
seguir descalza-
Desde luego, qué malo eres conmigo Fernando. En fin, haremos
como el Señorito Fernando quiere-
Me levanté diciendo aquello con humor y mirándole mimosa. Al
dar la vuelta al sofá volví a sorprenderle tocándose. Sin duda lo del zumo era
una excusa para verme caminar descalza; como saboreando su victoria sobre mi.
Caminé de puntillas para hacérselo aún más atractivo y excitarle más. A la
mayoría de los hombres les gusta eso y no solo a Javier. Ya había tenido
oportunidad de comprobarlo.
De camino a la cocina me tropecé con el padre quien
inmediatamente se dio cuenta de que iba descalza. Le expliqué el motivo y se
mostró más que satisfecho.
Perfecto Danessa, parece que lo está vd. haciendo bien. Pero
recuerde, quiero que se corra con vd.-
Estoy haciendo todo lo posible Don Rafael. Creo que está ya
bastante excitado.
Bien, pues siga y vaya a servirle ese zumo. Estoy en la
habitación contigua, allí dispongo de una mirilla de gran angular donde la estoy
observando y hasta ahora lo está haciendo vd. muy bien-
Gracias Señor, con su permiso voy a la cocina-
El muy cabrón estaba en la habitación de al lado vigilándome
y, desde luego, "calentándose" de lo lindo.
Regresé a la habitación de Fernando que giró la cabeza nada
más sentirme entrar. Miró a mis pies muy complacido.
Sabes Fernando…? El suelo está helado, tengo los pies super
fríos. Por eso querías que fuera descalza ¿a que si..? Lo dicho, eres malo
conmigo-
Sonriente, ignoró el comentario y cogió la pequeña botella de
zumo que yo le ofrecí abriéndosela para que él no se molestase en hacerlo.
Quería hacerle ver que yo estaba allí para eso, servirle.
Continuamos con el juego y para no variar, volví a perder.
"Avergonzada", le supliqué que me mandase otra cosa pues ya solo me quedaba la
falda y la blusa.
Fernando, por favor cariño. Me da mucha vergüenza; si quieres
hago otra cosa pero no me obligues a desnudarme por fa..-
No… Tienes que hacerlo. Yo estuve de acuerdo con lo que me
dijiste de las apuestas y me hubiera quitado la ropa si hubiera perdido.. Así
que, venga- Ya sonaba su voz cada más exigente e imperiosa.
Está bien, tienes razón. Pero no mires ¿vale..?- Tenía que
mostrarme todo lo pudorosa posible para que no se diese cuenta de que realmente
tenía ante él a una verdadera puta. ¡! Dios mío ¡! Haber llegado a esto.
Despacio, me saqué la blusa y se la di. Mis pechos quedaron
desnudos y a su vista. Los miró deleitándose largamente en ello mientras cogía
mi blusa que puso a su lado en el sofá.
Por favor, no me mires así. Esto me da mucha vergüenza cielo-
Tienes unas tetas muy bonitas y quiero mirarlas… No haber
apostado. ¿Y por qué no llevas sujetador..?-
Vale, bueno me alegro que te gusten Y no llevo suje por lo
mismo que la cadena y el collar, mi marido no quiere que lo lleve-
¿Entonces es que de verdad eres su esclava..?-
Si. Ya te conté que tengo que hacer lo que él diga. Me ganó
en aquel juego y le prometí hacer lo que quisiera- Con aquello seguro que le
pondría aún más cachondo de lo que ya estaba.
Seguimos jugando de nuevo, volví a perder y en silencio,
mirándole como quien ruega que se le perdone la vida, empecé a bajarme la falda.
Aparentando mucha vergüenza paré de bajarla al poco de descubrir mi pubis. Él
entonces reclamó:
¡ Sigue ¡-
Cosa que obedientemente acabé quedando ante él completamente
desnuda.
Me gustas mucho Danessa, estás muy buena-
Gracias Fernando, pero por favor déjame vestirme ya ¿vale..?
He cumplido con el juego-
No, sigue así un ratito más. Camina solo un poco por la
habitación-
Vale.. Pero solo un poco por favor- Empecé a caminar desnuda
para él y vi cómo volvía a tocarse. Cuando regresé a su lado, vi que tenía su
entrepierna completamente empapada… Se había corrido. Se tocaría más de la
cuenta estando yo de espaldas que no pudo aguantarse y se le escapó todo el
semen acumulado durante demasiado rato.
Te has mojado el pantalón pillín- Le sonreí al decirle eso
para que se confiase ya que le vi muy ruborizado.
Avergonzado, completamente roja su cara, se levanto para ir
al baño que tenía en la misma habitación. Aquel era mi momento.
Fernando ¿Dónde vas..?-
No me contestó, así que corrí a detenerle.
¡ Espera ¡ Fernando.. Eso que te ha pasado es normal, quieres
ir al baño porque te has manchado el pantalón ¿no..? Escucha cielo, eso es
normal. Les pasa a todos los hombres cuando ven a una mujer desnuda; en parte ha
sido por mi culpa. Por favor, no te enfades ni te avergüences de eso-
Entonces reaccionó de una forma que no esperaba. Descargó
sobre mi la furia por haber eyaculado sin poder evitarlo, como también por tanto
tiempo excitado ante mis insinuaciones y docilidad con él como macho.
¡! Pues si ha sido tu culpa, vas a seguir desnuda el tiempo
que yo quiera. Me ha pasado esto por tus puestas de mierda ¡!
Vaya, parecía que el niño no lo era ya tanto.. Su inocencia
desaparecía por momentos al disponer de una mujer que se lo estaba poniendo todo
en bandeja.. Aunque de todas formas era el mismo comportamiento de cualquier
niño consentido al que nunca se le niega nada. Vamos, que estaba "espabilando" e
imponiéndose cada vez más como "machito" aprovechándose de la situación.
Vale cielo, como tú digas. Pero no te enfades.. De acuerdo,
ha sido por mi culpa y por estaré desnuda el tiempo que quieras.. Y hasta haré
lo que tú quieras, pero no te enfades por favor. A tu padre eso no le gustaría
nada y no quiero defraudarle- Aquel fue el momento de entregarme a él del todo.
Le ofrecí hacer conmigo lo que quisiera; ahora ya era cosa de él.
¿Lo que yo quiera..?-
Si, Fernando. Lo que tú quieras, pero por favor perdóname-
Vale, pues ponte de rodillas y ¡! Chúpamela ¡!- Por unos
segundos aparenté escandalizarme mostrándome muy sorprendida.
Pe..Pero, Fernando yo.. No, por fa….-
¡! QUE ME LA CHUPES ¡!- En tono bien autoritario y más que
exigente-
Sin más preámbulos, me arrodillé y desabroché su bien mojada
bragueta. Al meter mis dedos para sacársela, noté que estaba completamente
empapado y pringoso. En seguida mis dedos quedaron chorreantes de su flujo. El
olor que me atravesó la nariz era nauseabundo: Una mezcla de orina, y semen de
anteriores eyaculaciones además del que acababa de soltar. Desde luego no era
muy partidario de la higiene y limpieza; ya le noté en el sofá el olor de sus
axilas, aunque no demasiado fuerte. Pero sus genitales, olían y sabían
repugnantemente mal.
¡! CHUPA Y DÉJAMELA BIEN LIMPIA Y SECA COMO ESTABA ¡! Me la
saqué un momento de la boca para responderle-
Sii…Si, tranquilo-
Le chupé, acaricié con lengua y labios dándole todo el placer
que bien evidenciaba estar disfrutando. Me la metía hasta el fondo de la boca de
vez en cuando, hasta rozarme la garganta, y parecía ser lo que más le gustaba.
Tenía una tranca considerable, calculé que aquello bien podía tener más de 20
cms. Y además la tenía bien gorda.; en más de una ocasión me provocó una arcada,
sobre todo cuando él me apretaba la cabeza contra su pene.
Por fin acabó por escupirme en la boca los restos que le
quedaron de su primera e involuntaria corrida. Completó su satisfacción
follándome la boca hasta que se cansó y me soltó.
¿Ya..? ¿Te ha gustado Fernando..?-
Si.. Y mucho. Ahora quiero que vayas a ese cajón y saques
unos calzoncillos limpios y me los pongas; después al armario aquel y cojas unos
pantalones. Por ti me he ensuciado, y ahora tú me vas a dejar bien limpio. Como
estaba cuando llegaste y se te ocurrió lo de apostar con prendas.
Claro que si, mi rey. Ahora mismo. Siéntate que enseguida te
pongo esa ropa limpia-
Vale. La polla me la has dejado muy limpia. Ahora si has
cumplido bien del todo por haber perdido.-
Claro que si cielo. Ya te dije que siempre cumplo mis
promesas. ¿Ya no estás enfadado conmigo no…?-
No. No te preocupes. Le diré a mi padre que lo he pasado bien
contigo—
Oh, gracias cariño. No sabes lo tranquila que me quedo. Él
siempre se ha portado muy bien conmigo y mi marido y no quería molestarle por
haberte enfadado-
Vale, ahora quiero que me hagas otra cosa que me gusta mucho-
Claro que si cariño. Dime- Hablábamos mientras yo le ponía
sus calzoncillos y pantalones limpios.
Vuelve a quitarme los pantalones- Por lo visto, no había
quedado del todo satisfecho y quería más. Yo temía esa verga bombeándome a lo
bestia. Ya tenía total y absoluta confianza en manejarme a su antojo. Pero mi
equivocación fue mayúscula: cuando le quité los zapatos y los pantalones, se
tumbó en la cama y me ordenó,
¡ Acaríciame la espalda ¡ Muy despacito, con tus dedos y
uñas. Eso me gusta mucho, ahora eres mi esclava por haber perdido ¿vale..?-
Enseguida cielo, lo que tú quieras-
Me puse de rodillas sobre la cama y con toda suavidad y
ternura le pasé delicadamente mis dedos por toda su espalda. Todos los vellos de
su cuerpo los tenía de punta a la vez que la piel, erizada como carne de
gallina.
Así me tuvo durante más de diez minutos hasta que se volteó
mostrándome de nuevo su verga completamente erecta de nuevo. Ya sabía lo que
vendría a continuación,
¡ CHÚPAMELA OTRA VEZ- En tono autoritario y como todo un
exigente y dominante hombre.
Voy cielo, como quieras-
Y de nuevo el continuo masajeo con mi lengua y labios sin que
hiciera ningún caso a mi ya chorreante sexo, cosa que sinceramente y aunque lo
temiese y de nuevo volviera a sentirme una sucia mujer por desearlo, lo estaba
anhelando. Pero no, parecía interesarse más por mi boca, que disfrutó a placer
hasta que de nuevo volvió a descargarme una pequeña cantidad de espeso y
caliente esperma que tragué sin dificultad. Volvió a ponerse boca abajo
ordenándome seguir acariciándole la espalda.
Cinco minutos después, estaba completamente dormido; sus
ronquidos así me lo confirmaron. No era de extrañar si se pasaba la noche viendo
revistas o películas, cascándosela hasta las tantas y con lo satisfecho que
ahora había quedado.
En silencio me vestí y fui a salir de la habitación cuando me
dijo:
¿Volverás otro día..? Me has gustado mucho Danessa- A pesar
de todo lo pasado, me provocó una profunda compasión y con toda ternura le
respondí,
Claro que si cariño. No sé cuando podré volver, pero te
prometo que si tu padre vuelve a pedírmelo, volveré. ¿Me dejas que me vista ya
cielo..? (Le mentí para complacerle aún más; después de todo no iba a darse
cuenta pues estaba medio dormido y tonta de mi, que empezaba a acostumbrarme a
pedir permiso para no estar desnuda ante los hombres y además, empezaba a
gustarme).
Ssi..Si. Puedes vestirte ya.. Y gracias Danessa. Lo he pasado
muy bien contigo- Me respondió medio en sueños.
Gracias a ti cielo.. Descansa-
Casi me emocionó ese agradecimiento que no tenía por qué dar
y confesarme sincera y humildemente que lo había pasado muy bien conmigo, cuando
por lo genera los hombres se ufanan y presumen de lo bien que follan y tratan a
sus simples y serviles hembras. Fernando estuvo lejos de eso y expresó una vez
satisfecho, lo que su corazón sentía.
En silencio cerré la puerta y fui a buscar al padre quien sin
duda estaría ansioso por verme. En el pasillo me puse las medias y me dirigí al
salón donde efectivamente, el señor ya me estaba esperando.
Tengo que felicitarte, reconozco que has hecho un trabajo
impecable para no ser una profesional-
De repente el "tuteo"…Buena señal, venía a significar que
"merecía" un poco de su confianza dado mi buen comportamiento con su hijo. Pero
señal también y además, que no dejaba de ser una humillación más dándome a
entender con ello su clase y categoría, (muy inferior a la mía ante él) al poder
disponer libremente de cómo tratarme, mientras que yo tenía que observar
escrupulosamente el máximo respeto hacia él como hombre y, como cliente.
Sentado cómodamente en uno de sus lujosos sillones, me miraba
observaba de arriba abajo mientras me hablaba.
Has conseguido que se corra y lo haya pasado estupendamente
bien y eso me agrada. Como ya te dije, he estado observando todo y me has puesto
pero que muy cachondo. ¡ Acércate ¡.
Me puse justo frente a él, quien con un gesto me hizo poner
muy cerca del brazo del sillón. Me metió mano por debajo de la falda y
lentamente fue acariciando mis desnudas piernas y nalgas.
Realmente eres una mujer exquisita; y no solo físicamente.
Haber logrado que Fernando disfrute contigo lo demuestra bien claramente-
Poco a poco llegó a mis labios vaginales que, con toda
libertad magreaba ahora a placer. Empecé a sentirme peor pues pronto iba a
descubrir la intensa humedad en mi entrepierna que Fernandito me había
provocado.
Si. Verdaderamente deliciosa- Lo dicho, ya tenía un dedo bien
dentro de mi empapado coño.
Es lo próximo que Fernando tiene que conocer y que tú le
darás como tan bien lo has hecho hoy. ¿Verdad que si..?-
Sssi..Si, Señor-
- Tienes un coño bien mojado y suave; esa depilación es
perfecta, lo hace aún más delicioso y así de chorreante y empapado lo pone a uno
a cien. ¿Qué pasa..Lo has pasado bien con Fernando no..? ¿Te ha puesto
cachonda…?-
Don Rafael, Fernando me ha gustado por su nobleza e
inocencia; pero por favor no crea que soy así.. Es solo que, bueno…Obedecer a
Javier, como sea, siempre me excita, tengo que reconocerlo-
Está bien mujer, si tú lo dices…- Estaba claro que no se
había creído nada de lo que le dije. No obstante, tuvo la delicadeza de no
burlarse. El caso es que, como ya os dije en otra ocasión, mojaba
inevitablemente en cuanto me veía ofrecerme sexualmente ya a quien fuera, por
obedecer a Javier. Mi cuerpo volvía a traicionarme, y lo confieso abierta y
sinceramente: Estaba deseando que me dieran "caña". ¿Qué más daba ya todo..?
Seguía avergonzada, tampoco voy a negarlo, pero deseaba un alivio a mi enorme
"tensión"..-
Quítate esa ropa.. Quiero verte bien-
En silencio, me alejé un poco del sillón y despacio empecé a
desnudarme empezando por bajarme la falda y luego zapatos y blusa. Ello bajo la
expectante y más que lujuriosa mirada del hombre.
Perfecto, eres muy bonita. La verdad es que estás muy buena-
Gracias Señor- Mientras decía esas palabras (que de nuevo no
niego, me halagaron) se tocaba indecentemente su bragueta, ya sin ninguna clase
de pudor.
Ahora arrodíllate aquí y "pórtate" bien-
Si, Señor.. Ahora mismo-
Me arrodillé a sus piernas y suavemente abrí su cremallera;
ya en ésta operación sentí la dureza de su miembro. Metí mis dedos y
delicadamente se la saqué: La tenía ya bastante dura y con algunas gotitas
preseminales que evidenciaban lo muy excitado que estaba el buen señor.
Como era mi obligación para ser una esclava de calidad como
Javier quería, llené mi boca de saliva y acaricié suavemente aquel exigente pene
en toda su longitud y a continuación lo fui metiendo despacio en mi boca. Fue
solo llegar casi a tocar mi garganta, cuando ese hombre, desesperado, me agarró
por el pelo y me sacó su verga de un golpe y me empujó contra el sofá donde me
colocó de rodillas ofreciéndole mi chorreante coño. Esperándole ansiosa, me
ensartó de un tremendo golpe que supuso para mi un más que exquisito, a la vez
que deliciosamente doloroso empuje que me llenó toda de un delirante placer… Lo
estaba deseando como una loca.
Don Rafael seguía follándome a lo bestia al tiempo que
golpeaba suavemente mis nalgas con una mano, y con la otra me agarró por el
collar dando leves tironcitos; como si de las riendas de una yegua se tratara.
Así me tuvo durante más de veinte minutos en los que mi
placer y el gozo que me estaba dando iba por aumentos. Empecé a jadear, aquella
poderosa penetración me gustaba y excitaba más por momentos. Notaba que mi
orgasmo estaba ya muy cerca, pero no podía correrme libremente, Javier me lo
tenía prohibido sin el permiso del hombre que me estuviese poseyendo y podía
enterarse de "mi falta" si el hombre de turno se lo decía. Así que como ya no
podía más, me rebajé ya del todo y sin importarme nada ante aquelas oleadas de
placer y le pedí permiso como buena esclava que era.
Don Raf..Rafael, por fav..Por favor, me permite que me corra-
Suplícalo puta y ya veré..- Me contestó siguiendo con sus
fortísimas embestídas-
Se..Ss..Se lo suplico Señor, por favor déme su permiso; no
puedo más-
Bueno nena, ¡hazlo! como la buena hembra que eres. Te lo has
ganado con Fernando y conmigo-
¡! Ohh..!! Gracias Señor, es Vd. muy bueno y amable.. Gracias
de verdad-
Bien, pues yo no podía caer más bajo: Pedirle a un completo
extraño que me dejara ir y tener aquella electrizante y espasmódica corrida que
parecía no acabar nunca y que me hacía temblar las piernas y todo mi cuerpo.
Gocé de ese orgasmo como hacía ya tiempo que no lo sentía; eran ya varios días
sometida al sexo que los hombres exigían de mi sin obtener nada a cambio. Por
fin éste hombre se dignó dármelo. Maravillosos minutos que disfruté que, aunque
ya me terminaban de confirmar como toda una consumada y perfecta esclava-puta,
aproveché y gocé al máximo sin importarme ya nada.
Don Rafael no tardó en inundarme de su esperma cuando yo ya
acababa sintiendo que mis piernas no me sostenían, tanto fue el placer que
recibí de él.
Acabó de bombearme cada vez más lentamente hasta que por fin
se dejó caer exhausto sobre mi espalda.
Terminó de sacármela e inmediatamente tapé con mi mano mi
chorreante sexo, para no mancharle su lujoso sofá. Tenía (y quería) ser perfecta
en todo. No solo porque así me sentía más en poder de Javier y actuando como
sabía a él le gustaba, sino también por agradecimiento y respeto al hombre que
había tenido la delicadeza y generosidad de permitirme tener mi orgasmo.
Verdaderamente exquisito. Tienes un coño y una boca que saben
cómo hacer gozar a una polla. Esto tiene que conocerlo Fernando; mi hijo no se
va a privar de conocer ésta delicia-
Claro que si Don Rafael, como Vd. diga-
Pensé en que ahora tenía que limpiarle su pene (como era mi
obligación), pero la guardó tan rápido en su pantalón que decidí no decir nada y
ahorrarme ese desagradable momento. Pensé que con toda seguridad Javier no iba a
enterarse de eso, y a mi me dio vergüenza ofrecérselo al hombre sin que él me lo
hubiese exigido metiéndose su pene en el pantalón inmediatamente; como si no
quisiera nada más satisfecho ya. Me sentí ridícula mostrarme tan decididamente
guarra, sobre todo sin que me lo hubiesen exigido.
Perfecto mujer.. Has sabido complacernos tanto a mi como a mi
hijo. Eres una hembra deliciosa que pienso probar otra vez-
Gracias Señor, cuando Vd. quiera. Solo tiene que pedírselo a
Javier-
Bien, pues ya puedes vestirte. Mientras, voy por tu cheque-
Como Vd. diga Don Rafael; con su permiso y muchas gracias ¿me
lo puedo poner todo..?-
Si, claro-
Empecé a vestirme, aliviada de que por fin todo había acabado
y sobre todo por salir de allí tan "victoriosa" para mi hombre y, a qué negarlo,
satisfecha del place que había obtenído.
Aquí tienes, tu cheque. Son dos mil € como acordé con tu
dueño. Por mi parte, quiero regalarte estos doscientos en efectivo por tu buen
trabajo-
Ohh, muchas gracias Don Rafael, no sabe como se lo agradezco,
pero Javier me tiene prohibido aceptar dinero que él no me de directamente-
En ese caso, te haré otro cheque por dos mi doscientos y le
dices al tal Javier de mi parte que esa cantidad de más en el cheque, es para ti
de mi parte. Luego que él haga lo que quiera-
Muy bien Don Rafael, y otra vez muchas gracias. Es Vd. muy
amable-
Así lo hizo, me dio el otro cheque que guardé en mi bolso y
me acompañó hasta la puerta con un leve golpe en mis nalgas y diciéndome: Pronto
nos veremos preciosa-
Si Señor, cuando Vd. quiera y Javier me lo mande-
Nos despedimos y llamé con mi móvil a un taxi. Antes de que
llegara me quité el collar y lo guardé en el bolso
Como en la vez anterior, me bajé cerca de una sucursal del
banco de Javier y le ingresé "su dinero.."
Tenía ya el tiempo justo para llegar a mi casa como si nada
hubiese pasado; como una decente ama de casa que viene de hacer la compra… Claro
que sin ninguna compra: Más bien venía de "vender.": Venderme yo misma para mi
hombre y habiendo conseguido la "tarifa" que puso a mi cuerpo: quinientos € la
hora, por dos hombres y algo más de dos horas, el total de los dos mil € que mi
Señor me exigía. A ver si al menos, reconociendo mi buen comportamiento con sus
órdenes, me daba los doscientos que Don Rafael generosamente me regaló.
A eso de la una y media del mediodía recibí una llamada de
Javier,
¿Cómo ha ido todo..?- Me preguntó escuetamente.
Bien Javier.. Ya tienes el cheque ingresado-
Estupendo. Parece que te lo has montado bien con su hijo….-
Pues si. El padre quedó contento, como tú querías. Y Javier,
qué significa Danessa…?
La hembra de esa raza de perro que es el Gran Danés… Y veo
que te has portado perrita mía. Puedo decir que ya eres totalmente de mi
propiedad, así que ya puedes saber lo que voy a decirte ahora: Ya tienes el
"título" de esclava de mi propiedad. Así que mañana pasaré a recogerte, para que
conozcas a tus otras compañeras…-
¿Qué otras compañeras Javier..¿A qué te refieres..?-
Son tres esclavas de mi propiedad y putas como tú. Te
recogeré temprano pues mañana os toca limpieza; anoche estuve de juerga en mi
casa y está todo hecho una mierda. Así que quiero que entre las cuatro me la
dejéis reluciente ¿está claro..?-
Pero Javier, ¡ no me digas que tienes a otras mujeres ¡-
Pues si, no pensarás que ibas a ser la única. O te pensabas
que me iba a tirar toda la vida con una mujer casada de la que iba a disponer
solo por las mañanas. Además ya conoces mi teoría sobre las mujeres: Estáis para
servir al hombre y punto-
O sea, que solo soy una más de tus putas…?-
Pues si.. Ya sabes que lo tomas o lo dejas, como siempre…Tú
verás. Pero te quiero a mi servicio y cumpliendo como las otras-
Fue un mazazo en mi cabeza y en mi corazón que no esperaba.
Aunque de todas formas, yo ya sabía que un hombre como Javier; varonil,
atractivo a las mujeres, soltero, con aquel poder social y económico, no iba a
conformarse con una sola mujer. Simplemente me dejaba ir, sintiéndome a gusto a
su lado, aunque fuese como su esclava y ahora su puta. Lo sabía, lo sabía y lo
intuí casi desde que le conocí: Que aquel sinvergüenza no se conformaría con
estar solo con una mujer. Simplemente yo ignoraba esa evidencia, no quería saber
nada que se interpusiera en nuestra relación… No quería saber nada, solo estar
con él y ya por último, que incluso me manejara a su antojo con tal de que no
desapareciera de mi vida.
Lo sabía, si. Pero ya ni incluso eso me importó a pesar de
las lágrimas que arrasaban mis ojos.. Además, ya me lo dejó bien claro, o lo
tomas o lo dejas. El chantaje y la coacción seguían siendo sus armas para
tenerme bajo su dominio y voluntad.
Así que llorando, y confirmadas mis sospechas de que yo no
era la única "mujer de su vida", contesté,
Está bien Javier. A qué hora vienes mañana…?-
Estaré donde siempre sobre las diez o diez media de la
mañana. Ponte bien guapetona cielo. Y otra cosa, lleva tu collar, más de una vez
dormirás con él, como tus compañeras, y como único pijama ¿de acuerdo..?-
Está bien.. Como tú digas-
¡ Esa es las hembra que yo quiero ¡ Estaré donde siempre a
las diez o diez y media-
Hijo de puta, pensé llorando. Iba a presentarme a sus otras
putas, y yo era una más de ellas para él. Llorando, con mi corazón hecho trizas
y al colgar el teléfono sentí que, a pesar de todo, le seguía amando.
CONTINUARÁ..
Como siempre, gracias por vuestros comentarios sobre los
cuales quiero hacer unas puntualizaciones: Algunos de vosotros me sugerís que me
paso en el tema de la prostitución de Julia (Danessa ahora), otros sobre el poco
protagonismo de su marido; y otros sobre que a "Danessa" hay que degradarla y
rebajarla aún más.
Tanto a uno como a otros os recuerdo que esto va para largo y
que, todo llegará… Sobre todo llegará ya que intentaré por todos los medios a mi
alcance (y son cortitos) que os siga gustando ésta historia.
En cualquier caso, GRACIAS de nuevo por vuestro interés,
comentarios y acertadas opiniones.
Un saludo, Ferhil.