Hijo querido VI
La tarde parecía transcurrir con pasmosa lentitud, la madura
se sentía ansiosa, excitada pero a la vez avergonzada y culpable, ¿culpable?,
si, se sentía extraña y culpable. No haberle avisado a su hijo que ese día
llegaría temprano a la casa para… espiar a su vástago teniendo sexo con su
novia; no fue intencional, se decía, tratando de calmar su falta, pero llegó a
la casa con la secreta esperanza de descubrir si su hijo había llevado a la
novia a coger, como lo hacía algunos días, de eso ella estaba segura, por ello
no se sorprendió al llegar y ya en la cocina escuchar, primero, y luego
presenciar los trasiegos sexuales de su hijo con aquella jovencita… ¿y es qué?:
--"¡Condenada chamaca!, tan chiquilla y tan puta… lo dicho,
las chicas de hoy cada vez son más… putas", se dijo la mujer pensando que…
bueno, ella también hizo muchas… locuras, "bastantes", se dijo la madura,
mientras acostada en la cama recreaba lo vivido hacia unas horas: la novia, Angy,
chupando con delectación el enorme palo de Andrés, tragándose todo el pito hasta
hacerlo eyacular, luego la cogida: la chica bien empalada en la verga enorme del
chamaco y Ana pensaba: "¡condenada chamaca!, se ve tan chaparrita y delgada y…
se traga todo el pito del Andy y con unas ¡ganas!, que parece que le encanta la
mamada, ¡chamaca tragona de verga!, y no sólo por la boca, sino por la panocha y
el culo, ¡le cabe entera!, ¡chamacos calientes!, estuvieron cogiendo mucho rato,
creo que el Andrés se vino tres veces y ella… la noviecita… no se pero terminó
muchas veces la ¡maldita!", se dijo la madura tratando de contener su ansiedad y
su nerviosismo, tratando de reprimir su coraje contra la novia de su hijo que
"¡no se cómo le hace!, primero se coge a la novia y por la noche ahí está… de
caliente… metiéndose a mi cama para… hacer sus… cochinadas conmigo" y sin querer
la madura suspira y recuerda algunas escenas presenciadas: la verga de su hijo
chapaleando dentro de la pucha de la novia que gemía a grito abierto; la chica
recibiendo todo el garrote en el culo y pidiendo a gritos: "dame más, fuerte,
muy fuerte, ay no lo saques, más, así".
Y la madura siente que su excitación crece al máximo, siente
la humedad en su entrepierna y como sin querer pasa una mano sobre el calzón
morado y percibe la viscosidad que ha mojado su prenda íntima y piensa: "¡ay,
santo cielo!, ¡qué caliente estoy!, ¡quiero verga, necesito una verga!, ¡quiero
coger!" y entonces su mano traspasa la tela de la panty mojada y sus dedos
repasan con suavidad la viscosa carnosidad caliente, siente cada contorno de su
pucha, la carnosidad de los labios internos que ya excitada salen de la raja y
se hinchan, los bordes regordetes de la pepa, gorditos y sensibles, la aspereza
de los vellos que empiezan a crecer, la raja entreabierta y las babitas que le
pegostean los dedos; su dedo medio encuentra el clítoris y un inesperado espasmo
la hace brincar sobre la cama, "hummm, que rico siento, pero… quiero verga,
quiero una verga dentro de mi", y suspira de placer.
Las manipulaciones de la madura siguen por momentos, quiere
retrasar el orgasmo y el anhelo por un miembro, su respiración se agita y la
mano se afana sobre la pucha viscosa y caliente, la venida no tarda nada,
piensa, y en eso el inesperado "rrriiiiinnnggggg" del timbre de la puerta, pero
Ana no hace caso, sigue masturbándose, los dedos danzan furiosos dentro de la
cueva caliente de su sexo, produciendo sonidos de chapaleo, y siente que la
respiración se le va y… de nuevo el "rriiiiinnnnggg" inoportuno y mientras la
madura se agita sobre la cama se atreve a pensar "¿quién chigaos será?, ¡qué
inoportunos son!, y yo con estas ganas de sexo, hummmm" y trata de contener el
orgasmo que ya siente en las puntas de los pies o en su pancita o entre sus
piernas y sin más se levanta de la cama, de paso se limpia la mano viscosa y
olorosa a panocha y trastabillando llega a la puerta, abre de mala gana y:
--"¿Tony?, ¿eres tú?, ¿qué milagro?, ¿qué haces por acá?",
dice la madura atropellando sus preguntas y sintiendo que su rostro enrojece.
--"Pues si… soy yo… doña Ana… este… llegué a México hace unos
días y le llamé a doña Ceci, su mamá, para preguntar por Andrés, tiene mucho que
no lo veo, y… ella me dijo que está viviendo con usted, ¿no está?", dice el
adolescente.
---"Este… no está, pero no creo que tarde en llegar, digo, a
veces se tarda, pero… pasa, pasa por favor no te quedes ahí afuera", y nerviosa
conduce al adolescente a la pequeña sala, deseando que su hijo llegué pronto,
pues… la presencia de Antonio la incomoda, sobre todo porque le trae añejos
recuerdos de su antigua ciudad, Vallarta y… de la experiencia sexual con el
adolescente, pero de eso… "hace más de dos años, o tres, creo", piensa nerviosa
la mujer.
Y mientras Tony le platica las razones de su visita a la
capital, la señora se mece en ensoñaciones eróticas y siente aún la entrepierna
húmeda y caliente.
Cree escuchar que el adolescente vino a la ciudad a hacer
algunos trámites de su escuela y que llegó a vivir unos días en casa de una tía
lejana y que cómo le va a Andrés en su trabajo y… la madura hace renacer en su
memoria aquel encuentro sexual, prohibido y deseado cuando quizá sin querer
sedujo al jovencito y… "¿doña Ana?, ¿me escucha?", la voz insistente del
adolescente.
--"Este.. si.. perdona pero me distraje, ¿Andrés?, está bien,
trabaja mientras le entregan sus documentos de la escuela, le pagan poco, pero
esta aprendiendo, creo… y este… bueno, bien, bien, ya tiene meses viviendo
conmigo y… no tarda en llegar, de hecho ya debería haber llegado, sólo que…
tiene una amiga o novia, ya ni se, y a veces se ven, tú me entiendes, ¿sí?, y…",
contesta la mujer de forma un tanto atropellada, sintiendo que su rostro
enrojece y que… sin querer puede estar despertando el añejo recuerdo en Tony.
Ana intenta reanudar la plática deseando que su hijo Andrés
llegué pronto, o tal vez… que se tarde un poco, lo suficiente para… y el
pensamiento la estremece. Tony desconcertado trata de adivinar qué le pasa a la
madura, trata de fijar la mirada en esos ojos que lo esquivan, percibe el
temblor en las manos de Ana, y su respiración agitada, y cuando se acerca a ella
de los labios de la señora escapa un "¡no, por favor, no!"; ambos en el sillón,
Ana mirando hacia la puerta, el adolescente que se contagia de aquello que agita
la respiración de la señora, y cuando Tony alcanza a tomar la mano de la madura,
ella exclama nerviosa: "¡no, Tony, por favor, aquí no!", y trata de esconder el
rostro cuando el chico trata de buscarla con la boca, ella se levanta presurosa
y alcanza a decir "¡no, Tony, puede llegar Andrés en cualquier momento!", pero
ya tiene tras de sí al adolescente que la rodea por la cintura y la pega a su
cuerpo, Ana alcanza a percibir la dureza de la erección entre sus nalgas y
tiembla, y presurosa camina rumbo a su recámara seguida por el adolescente y
cuando han entrado, Ana se apresura a cerrar la puerta diciendo: "que sea
rápido, por favor, puede llegar Andrés", mientras se baja el calzón y se acuesta
en la cama, subiendo parcialmente su vestido y abriendo las piernas de forma
impúdica.
El chico, primero desconcertado, luego lujurioso, mira el
apetecible cuerpo parcialmente desnudo, sobre todo la entre pierna apenas con
vellos de Ana, la pepa hinchada, olorosa y sus suculentos muslos, apenas tiene
tiempo de sacarse la verga erecta del pantalón y meterse entre las piernas
abiertas e invitadoras de la madura que suspira cuando siente la dura cabezota
de la verga erecta. Y ella gime un hondo "ohhh, sí, hummm, sí, Tony, sí, hazlo
ya, humm", y el adolescente la penetra y Ana alza las piernas al techo y se
despatarra por completo; las arremetidas furiosas, los cuerpos que entre chocan,
Ana que gime y grita "¡sí, sí, todo, más, todo, por dios Tony ¿qué me estás
haciendo?, más, así, más fuerte chiquito lindo, quiero más!", el chico trata de
responder a las exigencias de la madura y cuando ella se estremece por la
venida, Tony siente las deliciosas contracciones de la panocha y le suelta el
semen, Ana exclama un profundo "aaahhhh, sí, tu leche, tu rica leche, más, sí,
quiero más", y siente las contracciones del miembro al llenarla de semen y ambos
se abrazan con furia, la mujer busca la boca del adolescente y ambos se prenden
en un beso eterno y ensalivado, mientras él reanuda la cogida, para satisfacción
y goce de Ana que mantiene las piernas abiertas y alzadas.
Momentos después la madura ha alcanzado otro orgasmo y apura
al adolescente: "¡ya Tony, por piedad, termina ya, que puede llegar mi hijo!",
pero el chico se toma su tiempo, le saca la verga de la anegada panocha y
propone: "sí, pero quiero que me saques los mocos con tu boca", la madura se
apresura a hacerle una mamada, quiere que Tony se venga rápido y evitar un mal
encuentro con su hijo; acuesta al adolescente y ella se arrodilla frente a él
para empezar a mamarle el pito; ella suspira golosa al mamar el duro tronco, se
afana en la mamada, succionando, lamiendo, chupando la dura pinga erecta, quiere
apresurar la eyaculación del chico, succiona duro tragándose toda la verga, y
goza, suspira, lame, chupa, se atraganta de verga, le encanta mamar, se dice la
madura, y está tan posesionada del acto sexual que no se percata de nada, sólo
escucha al adolescente gemir de placer, en eso siente algo entre sus nalgas,
primer cree que es Tony quien le acaricia los prominentes globos carnosos de sus
nalgas, eso cree, pero algo la hace voltear sin sacarse la verga de la boca y:
"¡Andrés!, por dios… ¿qué haces aquí?", alcanza a decir la madura cuando el
miembro escapa de su boca, y se percata que su hijo está desnudo y con el
miembro bien erecto que se coloca tras ella, apuntándole el garrote entre las
nalgas y "¡no, por dios, Andrés!, ¿qué haces?, no, así, no, yo no quería, por
dios que no", y voltea a ver a Tony que sonríe lujurioso y la toma del pelo de
forma ruda, "¡anda, sigue mamando!", le ordena el chico, y Andrés que le apunta
la verga en el culo y ella espantada, al principio, pues le parece monstruoso
que su hijo la haya descubierto teniendo sexo con su amigo y… reacciona cuando
siente la verga tratando de penetrar su culo "o sea… lo planearon, ¿verdad?, tú
sabías… Andrés… se lo propusiste a Tony… ¿verdad?, he sido víctima de un
monstruoso engaño, es horrible lo que están haciendo conmigo, ¡basta!, no por
favor", suplica la mujer.
En ese momento siente la enorme pinga del hijo que le taladra
el culo, grita de dolor, pero tiene la verga de Tony en la boca y es obligada a
continuar mamando, y temblando vuelve a la placentera tarea, mama, lame, traga
verga, mientras atrás Andrés se agarra de sus nalgas y la penetra con su enorme
miembro, una vez, dos veces, tres, y el pito entra y sale del culo floreado de
la madura que poco a poco se posesiona de lujuria y de placer, le parece
delicioso coger así, piensa, "dos hombres, dos chicos, dos vergas, Andrés y
Tony, dios bendito", se dice la madura mientras sigue mamando y sintiendo en su
intestino las fieras arremetidas del hijo, y el cuarto que se llena de ese olor
penetrante, y la verga de Tony que le llena la boca de mocos y traga el semen y
sigue chupando, sintiendo a la vez como la verga que tiene clavada en el culo la
llena también de mocos, y la mujer gime, suspira, su cuerpo se llena de
contracciones deliciosas, placenteras, y se viene al unísono que su hijo, su
culo palpita y se contorsiona, y ella grita: "sí, más, más, por favor, quiero
más, ay hijo de mi vida que rico, más semen, lléname de mocos", y vuelve a mamar
la pinga flácida de Tony.
Minutos después cuando la madura ha regresado del sanitario,
luego de haber defecado los chorros de semen del hijo, intenta, pide, suplica
una explicación:
--"Ay Andrés… ¿qué hiciste?, ¿por qué me utilizaste de este
modo tan horrible?, ¿por qué lo hiciste?, dime por favor, quiero saber… ¿cómo te
pusiste de acuerdo con… Tony?, quiero saber".
No recibe respuesta alguna, los chicos todavía desnudos y
verga en ristre la abrazan, la besan, uno te chupa las chiches, otro se
posesiona de su boca, momentos después los tres están en la cama, Ana le chupa
el pito a su hijo, mientras que Tony le mama la panocha, los tres gozan, gimen,
la mujer suspira, le parece delicioso aquello, siente las chupadas del
adolescente en la pepa, titilando el clítoris con su lengua traviesa y ella
mamando la verga de Andrés, y siguen con sus juegos, hasta que los tres explotan
en un delicioso orgasmo. Pero la mujer se siente caliente, el cuerpo afiebrado y
como entre sueños se monta en Andrés mientras observa a Tony que se masturba
lentamente, y se mueve sobre el hijo, sube y baja, tragándose el pito erecto,
suspira, gime, remueve la pelvis refregando su panocha sobre el pito enorme y
gime, mira lujuriosa a Tony y dice "¿te gusta Tony querido?, ¿te gusta lo que
ves?, ¿sí?; y sigue cabalgando lujuriosa sobre el hijo, y es tan grande su
placer que no se percata que Tony está tras ella, buscando con la tranca erecta
el culo floreado y prieto, Ana contiene la respiración y trata de acomodarse
para ser penetrada por el ano, y grita de dolor cuando la verga la penetra,
momentos después siente dentro de su cuerpo las dos vergas tocándose dentro de
ella, los dos se mueven, poco a poco primero, ella trata de controlar las
arremetidas para no dejar escapar ninguno de los dos miembros, y los tres se
mecen delicadamente, poco a poco, luego en sincronía las dos vergas la penetran
una y otra vez, la madura siente que pierde el sentido, que el orgasmo surge de
las profundidades de su ser y grita un "sí, me vengo, me vengo, más, quiero más,
sí, me veeeennngoooo", y las pulsaciones deliciosas de su panocha que chapalea,
y luego los chorros de las dos pingas llenándola de semen, "sí, sí, más, quiero
más, así, así, más, aaayyy, santo cielo, más", y se abandona temblando de
placer, sintiendo como los dos chicos siguen arremetiendo contra ella, Tony
entra y sale del apestoso culo abierto que escurre mierda y semen, la verga de
Andrés todavía palpita dentro de ella, llenando la vagina materna de deliciosa
leche. Momentos después los tres parecen dormidos, desfallecidos, agotados, la
cama es un desastre de líquidos olorosos, semen y babas olorosas de ella que
escurren sin recato de su sexo abierto y deforme.
Al punto del sueño la madura trata de recapitular sobre lo
ocurrido: "¿qué hice?, por todos los cielos… ¿qué monstruosidad acabo de
cometer?, ¿cómo fui capaz de aceptar este sucio y horroroso juego?, ¿cómo fue
posible que Andrés haya sido capaz de "compartirme" con su amigo?, ¿cómo fue que
se pusieron de acuerdo?, me engañaron… los dos… me utilizaron, ¡qué horrible",
piensa la mujer sintiendo que las lágrimas escapan de sus ojos, en eso escucha
junto a su oído la voz de su hijo querido:
--"Oye má… ¿ya habías hecho esto antes?, ¿sí?, dime, quiero
saber".
--"Calla por todos los cielos, calla por favor, no sabes la
locura que acabas de cometer… no sabes…", dice llorosa.
--"Perdona mamita querida, pero tenía muchas ganas de hacer
esto, pero… dime… quiero saber si tú…".
--"Si… fue hace años… con tu padre… él lo propuso… llevó a un
amigo a casa y lo hicimos, tuve sexo con los dos al mismo tiempo…", dice ella
apesadumbrada.
--"¿Y te gustó?, ¿sí mami?".
--"Mucho… si me gustó… fue excitante y muy lujurioso, pero
esta noche… me gustó más… mucho más… pero me va a costar trabajo perdonarte…
aunque la culpa fue mía por haberte permitido tantas cosas", y las lágrimas la
traicionan, en tanto siente los amorosos brazos del hijo rodear su cintura y se
abandona, se deja hacer, Andrés le apunta la verga en el adolorido culo y Ana
suspira resignada, y mientras siente el ariete duro como de hierro traspasar el
ano distendido mira junto a ella a Tony que duerme plácidamente.
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