Mi nuevo mundo
Cuando he conseguido serenarme de mi llantina, todo parece
quedar en silencio. Parece que a todos les afecta como a mí, que Victoria se
vaya. Todos sabemos y somos conscientes de que nos volveremos a ver, pero pasará
una gran cantidad de tiempo, antes de que eso suceda y es lo que nos afecta de
un modo u otro a todos.
Victoria, está nerviosa. Mapi y yo, se lo notamos y
mirándonos entre nosotras, la apartamos a un lugar en que estamos mas solas y la
acariciamos y besamos.
Victoria se deja hacer. Nuestras manos la excitan y se deja
toquetear por Mapi y por mí, hasta que no pudiendo soportar mas caricias, sin
intervenir ella misma, se abraza a nosotras dos y tras quitarse la poca ropa que
lleva, coge nuestras manos y las acerca a su sexo caliente y completamente
empapado.
Mapi, se desnuda también y yo lo hago a continuación,
convirtiéndonos las tres en un revoltijo de cuerpos que pugnan por recibir y dar
placer.
Tras una hora larga, sudando, jadeando y hasta gimiendo de
placer, nos quedamos algo mas tranquilas. Agradecemos a los hombres que no nos
hayan interrumpido, pues ha sido la mejor manera de desfogarnos entre las tres.
Después de ducharnos, las tres juntas y ya mas calmadas entre
risas y caricias diversas, nos secamos y preparamos para hacer el equipaje de
Victoria.
Mapi y yo, nos sentamos desnudas sobre la cama, en donde
Victoria ha colocado su maleta, para guardar todo cuanto tiene que llevarse.
La miro con mis ojos vidriosos por la emoción de tenerla ante
mí y por la tristeza que me da su marcha.
Mapi, acerca su mano derecha hasta las mías y se aprieta
contra mí. Siento su angustia, que es casi la mía. Pero nos hacemos las fuertes,
para no empezar de nuevo a llorar.
Una vez todo el equipaje está hecho, salimos vestidas hasta
el salón en donde Gorky y Roberto nos aguardan. Nada mas vernos, sonríen, pero
todas nos damos cuenta que es una sonrisa algo forzada. Al parecer, ellos están
tan afectados como nosotras mismas.
Gorky, coge la maleta de Victoria y la saca al exterior,
cargándola en el enorme mono volumen, que nos llevará a los 5 hasta el aeródromo
privado.
Mientras los veo a todos conversar, pienso en lo corto que se
ha hecho el encuentro con mi amada Victoria. Qué rápido ha pasado todo.........,
pero me acerco a ellos y subo al coche, precedida por Victoria y seguida por
Mapi. Roberto se instala en el asiento del copiloto y Gorky es quien nos llevará
hasta el lugar de despedida.
El recorrido lo hacemos en silencio, pero nada mas llegar
ante la escalerilla del enorme jet privado, nos abrazamos las tres a la vez,
como si hubiese sido producido por un resorte. Y cuando descendemos del
vehículo, Gorky y Roberto, son los que se abrazan a Victoria.
Después de lloros histéricos míos, que son calmados por la
paciencia de Mapi, Victoria sube la escalerilla del avión y desaparece de
nuestra vista. Siento que me falta el aire y es Roberto, quien me hace enderezar
con algunos pellizcos en zonas muy sensibles mías.
Y Victoria se va alejando y se aleja mas...y mas....y
...........desaparece dentro del fuselaje del aparato, que despide humos
blanquecinos de despedida, elevándose en el aire a gran velocidad.
Sigo contemplando el punto en el cielo, por donde ha
desaparecido la nave que transporta a mi amada, hasta su país distante. Salgo de
mi ensimismamiento, cuando la mano de Roberto, me aprieta un poco mas de lo que
soy capaz de ignorar. Me vuelvo sin mirarle y él, alzándome la cara hasta fijar
mi mirada en la suya, me dice :
Sandra, ya se ha ido. Es hora de volver a la vida
normal. Iremos a ver a Victoria en cuanto sea capaz de organizar mi
agenda, pero antes deberemos adecuarnos a la vida en estas islas.
Le miro sin pestañear y aunque le oigo, no entiendo nada de
lo que me dice. Pero él, me hace que le atienda y sigue :
Sandra. Es hora de volver. Ya todo ha terminado con
respecto a Victoria. Ahora debes vivir tu sola. Bueno, me tienes a
mí....y a Gorky y Mapi........aunque no durante unos días. Así que he
pensado, que dada las perspectiva tuya, lo mejor sería que comenzaras a
conocer a Claudia cuanto antes.
Escuché sus palabras y el corazón me dio un vuelco, pero fui
incapaz de encontrar las palabras con que oponerme a semejante exposición.
Roberto, acariciando mis mejillas húmedas, prosiguió :
No es necesario ir a su casa, ella en persona desea
venir a buscarte. Espero que te agrade su compañía. Y además es menos
embarazoso para todos, tener que despedirse una segunda vez en el mismo
día, ¿no crees?.
Le seguía mirando como si fuera un sueño.....y creo que debí
asentir con mis ojos o mi cabeza.
Muy bien, Gorky y Mapi ya se han ido. Es mejor así.
¡Mira, ahí llega su coche!.
Y miré en la dirección marcada y ví como un enorme vehículo,
similar al de Gorky, se aproximaba majestuoso hasta nosotros, parando a pocos
metros de donde nos encontrábamos.
Bajó el chófer y abriendo la puerta de los pasajeros, la ví.
Era Claudia, mas guapa aún que la noche en que la había conocido, pero sentí un
escalofrío recorrer mi cuerpo al contemplar la pequeña y delgada fusta
fosforescente que portaba en su mano derecha.
Se acercó unos pasos, pero ya Roberto, me empujaba hacia
ella. Me miró con esa sonrisa que me cautivó y dijo :
Hola Sandra. Me encanta que estés aquí. Por cierto,
Roberto, sus ropas no serán necesarias. Sería una pena que se rompieran.
Así que es mejor que me la lleve sin nada que deba pagar después, ¿te
parece?.
Claro Claudia. Te la entregaré desnuda que es como a
ti te gusta verlas, ¿no?.
No te pongas borde, Roberto. Aunque sí, me gusta que
mis chicas estén desnudas ante mí.
Y sin que ofreciera resistencia, Roberto me dejó desnuda ante
ella en unos segundos.
Bueno Claudia, ya la tienes desnuda, llévatela y
cuídala....¿de acuerdo?. Por cierto, ¿sabes que día vuelvo, verdad?.
Si Roberto, tranquilo. Ella estará esperándote,
ansiosa y tan enamorada como siempre. Ahora, Sandra.....pasa al
interior.
Miré a Roberto, pero comprendí que se le debía hacer duro,
tener que entregarme a su enemiga, por lo que caminé hasta el vehículo y pasé a
su interior.
Un par de minutos después, entraba la majestuosa Claudia y la
puerta del vehículo era cerrada por el chófer. Nada mas sentarse a mi lado, me
dijo :
Sandra, sigues siendo tan bonita como en la fiesta de
la otra noche. Desde ahora, todo va a ser muy distinto para tí. Espero
que te comportes como deseo. Por cierto, ¿sigues temiendo a los azotes?.
Asentí con la cabeza....y ella, soltó una carcajada, que me
impresionó de un modo muy desagradable, pero no dije nada y mantuve silencio sin
atreverme a mirarla a los ojos.
Sandra, no sientas tanto miedo. Se que te han azotado
ya desde que llegaste a la isla. Aún así, comprendo que odies los
azotes. Tendrás pocos a mi lado, aunque eso depende de ti. Sabes que
estás aquí para servirme en todo, ¿no?.
Volví a asentir, pero ella no se conformó y añadió :
Sandra, desde ahora consideraré una desobediencia que
no me hables o respondas a mis preguntas. ¿Queda claro, amor?.
Si, Claudia, queda muy claro.....pero es que siento
mucho miedo.....y....no sé.....te pido que me disculpes por mis nervios.
Sandra, no tengo nada que perdonarte. Me gustas y me
gustaste el día que te ví junto a Mapi. Puede ser que desde el mundo
exterior no se entienda nuestra forma de vida, pero una vez dentro es de
lo mas normal. Y así lo reconocerás tu misma, mucho antes de lo que te
imaginas.
Si, Claudia, eso me gustaría......quiero decir, poder
integrarme en vuestro mundo, aunque me cuesta mucho adaptarme en tan
poco tiempo.
Tranquila pequeña. Has dado con tu protectora ideal.
Eres mi esclava, pero eso precisamente es lo que te salva del mundo
exterior. Cierto que mas de una vez deberás dedicarte a mis amigos, pero
no será nada, comparado con lo que te hubiera esperado, estando sola y
desamparada.
Ante semejantes aseveraciones, asentí sin mas, aunque sin
dejar de mirarla a los ojos. Oh Dios, que guapa era......sentía algo en mi
interior...que me hacía seguirla en todo lo que decía y hacía.
En mi mente bullían mil torbellinos que me hacían enloquecer,
pero estaba dispuesta a seguirla durante el tiempo que tuviera que estar bajo su
dominio. Había algo en ella que me dominaba dulcemente. No sabía lo que era,
pero de haberme sentido nerviosa al estar desnuda junto a ella, ahora me sentía
protegida y agradecida.
Mi mente giraba de un modo vertiginoso, intentanto encontrar
una respuesta a lo que parecía sentir en estos momentos. Pero a cada indagación,
me sentía mas y mas segura junto a ella.
Y ahora la miraba embebida en sus ojos como la luz solar, que
me cegaban y me dominaban. Eran mi calor, eran mi vida.......y mi mente envió
una alerta.....estaba siendo hipnotizada, pero que agradable resultaba
todo.........y cedí, cedí..........cedí, ante una lucha brutal de la otra parte
de mi mente.
Allí estaba yo, desnuda ante una mujer por la que me sentía
atraída y que me gustaba físicamente. Y mi mente débil ya había decidido
servirla en lo que me pidiese. Y dejé de sentir miedo, temor y vergüenza. Ahora
todo era normal para mí, porque a ella le gustaba así.
Fugazmente, por mi mente pasaron Victoria y algo mas apagada,
Mapi. Pero ante Claudia me sentía impotente de pensar en mis amores. Aunque
Victoria era como el fuego y corroía mis imágenes, sin dejarme disfrutar de la
presencia de Claudia.
Cuando el automóvil se detuvo, pude ver nada mas salir del
coche una mansión inmensa que me cautivó por sus luces majestuosas que envolvían
mi desnudez o la hacían mas palpable. No lo sé, el caso es que me sentía feliz
de poder estar allí y sobre todo desnuda ante el ser que me dominaba y guarecía
de todos mis fantasmas.
Pero, ohhh....que error no era la mansión de Claudia. Ella me
había llevado a ver un familiar mayor, que era como el patriarca de todo un
clan. Eso lo averigüé por los comentarios que me hacía ella, mientras me
colocaba un dogal de perro y me sujetaba las manos a la espalda con unas
esposas.
No me importaba estar atada y ser humillada ante ella, pero
estar en un lugar que no era el que esperaba me hacía sentir extremadamente mal.
Y antes de que pudiera digerir mi actual situación, la puerta
principal de la casa se abrió y por el pequeño rectángulo de luz, llegué a
captar dos mosntruos que a la carreara se abalanzaban sobre nosotras. Mire a
Claudia atemorizada, mientras los enormes ladridos taladraban mis oídos, pero
ella parecía impasible ante el estruendo de los canes.
Uno era un gran danés de casi un metro de alzada y el otro un
pastor alemán, también muy enorme. Se abalanzaron sobre mí rugiendo y ladrando,
con lo que terminaron por aterrorizarme, ya que no podía defenderme de ellos por
tener mis manos atadas.
Ni siquiera me había percatado que el amo de aquellos
monstruos, ya los estaba llamando y que sólo se limitaban a ladrarme, como si
fuera una intrusa en sus áreas de influencia.
Cuando quedaron mas calmados, pude escuchar las palabras
entre Claudia y aquel hombre.
Hola cariño, me alegra que hayas venido esta noche.
Me encuentro hoy especialmente solo y tu compañía viene a dar un soplo
de vida y felicidad. Y además vienes con una chica nueva....mmmm, parece
una buena hembra. Buenas tetas y buen culo, aunque de lo demás está
bastante bien. Ya has visto lo locos que se han puesto mis
niños.......Pero pasa y trae a ese encanto de esclava o zorra, o lo que
sea.
Gracias papi. Si, pasaremos al interior.......y para
tí es lo que tu desees, papi. Aunque es la chica de Roberto, que me la
ha cedido mientras él está fuera.
Vaya, vaya, vaya......nada menos que la chiquilla de
Roberto. Habrá que tratarla de un modo aún mas especial, ¿no?.
Sí, desde luego. Al habérmela cedido, tengo que
educarla durante varias semanas, aunque ya he pensado como. Te lo
contaré mas tarde.
Pasamos a la casa, mientras aquellos monstruos acercaban sus
bocazas a mi vientre y nalgas y me olisqueaban sin cesar, incluso me lamían en
mis zonas sexuales, sin que pudiese hacer nada para evitarlo.
Una vez dentro de aquella enorme mansión, Claudia tiró varias
veces de la correa del dogal y tuve que caminar, mientras seguía siendo babeada
por las lenguas calientes de los perros.
En cuanto aquel hombre se sentó en un magnífico sillón de
cuero y pieles, dijo :
Claudia, será mejor que tu esclava, sea una perra en
mi casa. Fíjate lo salidos que están mis niños.
Sí, es cierto. Es una hembra en celo y......¿te has
dado cuenta de las tetas que tiene?.
Sí, es verdad de eso deseaba preguntarte....¿acaso
esta criando esta zorra?.
No, papi. Roberto se encargó de tenerla así. Al
parecer les gustaba beber su leche, que por cierto aún no he probado,
pero que probaré en breve.
Así que esta perra tiene leche.....mmmmm...se me está
ocurriendo algo muy interesante. ¿Qué te perecería que la pusiera como
nodriza de apoyo de Linda?.
Uf, no me desagradaría lo mas mínimo. Incluso te
puedo decir que sería una vivencia fabulosa.
Pues que sea así, mientras tu y yo cenamos en el
jardín. Hace una noche magnífica y tengo muchas cosas que contarte. La
quitaré la correa, aunque el dogal se lo dejaré, así esta mas
perra.....ja ja ja ja ja.......
Si papi, es una perra muy bonita. Que baje así hasta
el centro de cría. Me gustará ver a los pequeños mamando de las tetas de
mi perra.
Sus palabras me enloquecían, sin saber a cuantos bebés
debería dar de mamar. Y lo peor era caminar a cuatro patas, flanqueada por los
dos perros. Tuve que bajar las escaleras hasta un piso inferior como mejor pude,
pues era muy difícil hacerlo a cuatro patas, claro que a los perros también les
costaba bajar los escalones.
Cuando aquel hombre abrió un enorme portón y pasamos, pensé
que era el peor lugar para criar a niños recién nacidos.
Craso error, el mío. No había niño recién nacido. Se trataba
de cachorros del gran danés, al cruzarse con una pastora alemán. Y el perro que
me custodiaba un flanco, era hijo de esa perra que se las veía y deseaba para
alimentar con sus tetillas hinchadas a sus ocho cachorros desdentados.
Me quedé tan perpleja, que no me di cuenta de que me habían
dejado sola con aquellos dos machos y próxima a la camada.
Un miedo brutal y aterrador, se apoderó de todo mi cuerpo y
me quedé lívida. Miraba desde mi postura a los machos, que clavaban sus ojos
luminosos en mí.
El pastor alemán, fue el primero que intentó acoplarse en mí,
pero dando un grito y girando todo mi cuerpo le rehuí, cada vez mas
aterrorizada. Pero el gran danés me impedía la huida, por lo que al final el
pastor alemán, se clavó en mi vagina introduciendo su miembro, que se desenrolló
completamente hasta quedar sujeta a él.
Lloraba y gritaba de miedo, humillación y soledad, mientras
las embestidas en mi vagina me hacían cabecear y chocar literalmente contra la
enorme cabeza del gran danés, que me lamía la cara y los costados, rozando mis
pezones preñados ya de nueva leche.
Cuando el pastor alemán se corrió dentro de vientre, el gran
danés, majestuoso y con mucha calma y autoridad, paso a mi grupa y apoyando sus
patas delanteras sobre mi espalda desnuda y sudorosa, en un rápido movimiento me
montó. Sentí la penetración y como pendulaba su cuerpo para entrar y salir.
Todo me parecía de una locura tan discordante, que pensé en
estar viviendo un sueño nefasto. Pero no, era todo verdad.....estaba siendo
poseída por dos perros enormes, ante la presencia de la hembra que amamantaba a
sus cachorros como mejor podía.
Y cuando se corrió en mí, me sentí sucia y totalmente
deshumanizada. Y ya esperaba lo peor, cuando noté algo entre los dos machos
hacia mí. Ya no me ladraban como antes. Ahora solo me lamían suavemente, lavando
todo mi cuerpo, ante la atenta mirada de la hembra postrada, mientras alimentaba
a su prole.
Creí entender que deseaban que me acercara a sus cachorros y
lo hice para probar si era eso lo que deseaban. Y nada mas llegar, la hembra me
lamió con una mirada de amor, que me sentí extraña......me dejé lamer por ella,
mientras miraba a sus cachorros como succionaban de sus pezones casi secos. Un
cachorro mas vivaracho que los demás, fue el primero en acercar su desdentada
boca a uno de mis pezones y sentí su contacto.
Me dejé mamar por ese cachorro, en silencio...aunque mi
cuerpo estaba sudoroso y lleno de pequeñas convulsiones, mientras seguía siendo
lamida por la lengua de la hembra. Pero cuando los machos vieron que un cachorro
me mamaba de un pezón, sus lenguas voltearon repetidas veces sobre mi sexo y
cara, haciéndome llegar cada vez mas cerca de la camada.
Hasta que ya no tuve mas opción que tumbarme al lado de la
hembra, que me miraba con ese brillo de madre agradecida. Y simplemente cedí mis
tetas y mi leche a los cachorros que se turnaban para mamarme, ante la atenta
mirada de los machos y la hembra agradecida.
Durante algo mas de una hora, cedí mi leche a aquellas
criaturas indefensas. Luego se durmieron poco a poco, la mayor parte pegadas al
cuerpo de su mamá, aunque un cachorro macho y una hembra, prefirieron quedarse
pegados a mi cuerpo, mientras acariciaba a todos con mi mano derecha.
Y sentí algo, que jamás antes había sentido. Me pareció una
estupidez, pero era como si estuviera con mi familia de toda la vida. No se lo
que soporté despierta, pero terminé por dormirme junto a ellos. Me despertaron
las chupadas juguetonas de los dos cahorros que se habían quedado junto a mí. No
sabía, si era de día o de noche.
Todo estaba tranquilo hasta que un ruido en el cerrojo de la
puerta, nos puso a todos alerta. El amo y otro hombre con cara de pocos amigos,
enorme y fuerte, se acercaron hasta donde yo estaba. Unieron la correa a mi
dogal y tras apartar a los cachorros, me hicieron salir a cuatro patas, hasta
perderme por la puerta.
Una vez cerraron la maciza puerta, aislándome de mis
recientes amigos, un latigazo me cruzó la espalda y un costado. Y antes de que
hubiera podido siquiera gritar, otro latigazo mas, me hizo temblar de terror. El
brutal y enorme ser, me cogió del pelo y tiró de mi cabeza hacia atrás, mientras
con la mano libre me colocaba una mordaza de bola. El amo, me la ajustó a la
nuca y después me ataron las manos a la espalda, mientras cruzaban mi cuerpo con
pequeños latigazos.
Y me condujeron escaleras abajo, bajando mas de tres niveles,
hasta una mazmorra que me hizo palidecer de terror nada mas verla. Había muchos
hombres, algunos desnudos y otros medio vestidos, pero en todos pude ver una
mirada siniestra. Pero lo peor era el ambiente que podía ver. Estaba oscuro y
solo iluminado por las llamas que desprendían los braseros. El suelo, de losas
bastas de pedernal, estaba impregnado de sangre, sudor y esperma reseca. El olor
era algo que tiraba para atrás especialmente.
Pensé en aquella estancia de pocos minutos atrás con mi nueva
familia canina. Eran mas legales en todo, cierto que los dos machos me habían
poseido, pero desde entonces yo formaba parte de su manada.
Sentía el escozor de los latigazos, mientras me obligaban a
caminar al centro de aquella mazmorra asquerosa. Lo peor que llevaba, era los
manoseos de aquel ser al que me había cedido Claudia. Era horrible y cruel. Y
sus tratos eran casi mas mortificantes que el de sus hombres, que al menos ya
aparentaban lo que iban a hacer sobre una esclava como yo.
Estaba muy asustada, ya que Claudia hacía pocas horas, me
había dicho que con ella sería todo mejor para mí. Pero, ¿qué había de cierto en
aquellas palabras?. Ahora estaba desnuda, amordazada y atada ante una panda de
bárbaros con malas intenciones hacia mi cuerpo.
Miré los braseros, en los que de vez en cuando colocaban o
movían algún hierro. Sabía para que servían y sentí escalofríos casi
continuamente, aunque intentaba que no se percataran del horror que me producían
las manipulaciones en los braseros.
A la vez que el amo se acercaba a mí, con una sonrisa que me
causaba pavor, uno de aquellos monstruos sacaba uno de los hierros de un
brasero. Contemplé aterrorizada el hierro al rojo vivo y como aquel ser
monstruoso se acercaba a mí. Y pensé que mi cuerpo sería marcado a fuego.
Pero el hierro solo pasó a cm. de mis pechos, para hundirse
en un barril de agua, que provocó un chirrido que me puso el vello de punta. Y
acto seguido, se abrió la puerta y apareció ante mi vista una chica tan desnuda
como yo y cruzado su cuerpo de finas marcas sanguinolentas.
Y la tumbaron sobre uno de los potros, a pocos metros de
donde yo estaba. El hombre que había metido el hierro en el agua, lo volvió a
sacar y lo llevó de nuevo al brasero ante la mirada aterrorizada de aquella
jovencita, que debía tener menos años que yo.
No sé que sucedió con ella, pues Claudia apareció en la
mazmorra y tras hablar con el amo al oído, fui liberada y conducida nuevamente a
la estancia en donde estaban los perros.
Nada mas verme ladraron y saltaron sobre mí. En cuanto me
soltaron con ellos y cerraron la puerta, me puse a cuatro patas y me acerqué a
ellos gimoteando y lamiéndolos en sus hocicos y también en sus partes sexuales.
Pero algo que no esperaba sucedió. Me olieron y acto seguido,
lamieron con mucha suavidad mis recientes marcas, pero no intentaron acoplarse a
mí. Tan sólo me acompañaron hasta ella, que seguía dando de mamar a sus
cachorros y que estaba en alerta al verme.
Me acurruqué junto a ella y compartí mis tetas con los
cachorros, mientras los dos machos nos lamían a ambas y montaban guardia.
Me sentí bien. Sabía que estaría siendo grabada en vídeo,
pero no me importaba. Acababa de encontrar una familia protectora y criaturas a
las que cuidar y educar.
Lo pensé de nuevo y creí volverme loca. No podía estar
razonando así, sin embargo era obvio que la nueva compañía era mas apegada que
cualquier relación que hubiera tenido antes. Sólo Roberto y Victoria, destacaban
muy por encima de mis sentimientos actuales. Pero, debía asumir que había sido
admitida en el clan de los perros del amo.
Y lo que me causaba, a veces lágrimas de placer, era ver a
los dos cachorros pegados a mis pezones y succionando la sustancia de la vida.
No sé cuantas horas estuve en aquella habitación. Pero cuando
los cachorros se hubieron dormido, acerqué mi boca a la perra y la lamí con la
misma dulzura que ella lo había hecho en ocasiones anteriores. Y me
correspondió, ante la atenta mirada de los machos.
Cuando creí que había conseguido que se notara mi
agradecimiento, me levanté de mi ubicación y lamí al macho jefe, quien se
levantó de golpe y su lengua barrió mi cara, cosa que agradecí de algún modo.
Los dos machos estaban en pie, atentos a mis movimientos y
acercándome a Tron, que era el gran danés, lamí su sexo guardado mientras le
sentía excitarse a cada segundo. El otro macho que se llamaba Rush estaba
alerta, pero no osaba molestarme para nada, mientras Tron estuviera junto a mí.
Ahora mi mirada hacia ellos, no me producía el mas mínimo
temor. Sabía que con ellos estaría guarnecida de por vida.
Incité a Tron, ante la atenta mirada de la perra, cuyo nombre
era Linda y de Rush, que contemplaron como el gran jefe me follaba
majestuosamente.
Y me sentí bien de ser follada por aquel macho, que ante todo
me había dado su amor y su protección.
Después de una violenta relación y tras pasar los minutos de
rigor para que pudiera desacoplarse, Rush cogió el relevo y fui de nuevo follada
ante la atenta mirada de los demás.
Una vez que los machos, me liberaron, me acerqué de nuevo a
Linda y lamí sus pezones para limpiarlos de los restos de leche que habían
dejado los cachorros que dormían placenteramente. Me acurruqué a su lado
cubriendo con mi cuerpo desnudo, aquellos pequeños seres por los que sentía el
orgullo de ayudarles a vivir.
Me entró un sopor pocos minutos después y me dormí. Me
despertaron las lametadas de Rush, mientras Tron estaba rígido ante la puerta.
Pocos segundos después, la puerta se abría y aparecía el amo,
seguido de Claudia.
Me incorporé ligeramente y en cuanto ví de quien se trataba
me quedé quieta, esperando órdenes. Fue el amo, quien se acercó a mí pasando
entre Rush y el poderoso Tron. Me cogió del pelo, sin que mi familia canina
hiciera lo mas mínimo por defenderme y me sacó a rastras de aquella estancia.
Mi cuerpo se arrastraba por las irregulares losas, cubiertas
de mugre. Sentía el roce y la crueldad del arrastre y la frialdad de las
baldosas. Cuando estuve fuera de aquella estancia, el amo cerró la puerta y me
obligó a caminar como una perra, tras colocarme la correa en el dogal.
Miré a Claudia, quien me devolvió una sonrisa que me hizo
temer lo peor. Y en efecto, a los pocos metros de recorrido ante mis ojos
aparecieron varios individuos, que gesticulaban y gritaban ante una chica
desnuda y aturdida, con el cuerpo cubierto de marcas sanguinolentas.
En cuanto se percataron de mi presencia, el amo se adelantó y
dijo :
Chicos, os traigo a mi nueva perra, es prestada, pero
es mía esta noche. No quiero que utilicéis los látigos con ella, se
asusta mucho. Claro que habrá algo que podáis utilizar.....vosotros
mismos, pensaréis en algo. Ah, pero la quiero entera dentro de 4 horas.
¡Es toda vuestra!.
Y tras estas palabras, se alejaron los dos y me quedé a solas
con aquel grupo de hombres que me causaban temores y ascos muy fuertes de
admitir.
Fui cogida entre dos de ellos y reemplazada por la agonizante
jovencita que me había precedido. Observé su cuerpo marcado por el látigo y me
entraron escalofríos solo con pensar en las barbaridades cometidas sobre ella,
que seguramente sería llevada a la cámara de los suplicios.
Pero, no fue así. Yo era la elegida para esa cámara. No hice
intentos de rechazo, pero si solté lágrimas al oir mi destino, dejándome llevar
por aquellos bárbaros.
Mientras caminaba, entre empujones, manotazos y pellizcos,
casi prefería que me hubiesen condenado a ser azotada. Cualquier cosa, antes que
pasar por esa cámara. Ya sólo su nombre indicaba que sería lo mas cruel para mi
cuerpo y encima autorizado por el amo.
Fui introducida a base de patadas y manotazos en una sala de
pequeñas dimensiones. Caida en el suelo, ante mí, se alzaba un potro mugriento.
Me sentía tan desesperada que mi mente se aceleraba por encontrar una
alternativa a lo que mis ojos contemplaban.
Unas manos me agarraron del pelo y me izaron hasta que mi
cara quedó ante los individuos que me maltrataban y que harían de mi un pingajo
en pocas horas. El que tenía delante de mi cara, sonrió y dijo :
Papi, ha dicho que por libre, aunque sin azotes.
¿Quién necesita azotes ante una zorra como ésta?. Hay mil modos de
divertirnos sin marcar este cuerpecito. ¡Fijaros que tetas
tiene!..........y este coño tan despoblado. Propongo que reciba un poco
de marcha y después nos la follamos entre todos.
Al parecer todos estaban de acuerdo. El que llevaba la voz
cantante, acercó hasta mí un carrito lleno de cables y pinzas. Imaginaba lo que
me iban a hacer y mi mente se torció en temblores. Pero antes de proceder a mi
tormento, fui llevada hasta una enorme cruz en X y atada de manos y pies. El que
parecía el jefe, dijo :
Muchachos, es una pena desperdiciar la leche de esta
zorra. Creo que el amo se enfadará si la dejamos seca. Por otra parte,
¿qué tiene de malo un refrigerio en tetas tan suculentas?.
Las risas atronaron mis oídos, mientras un par de bocas se
anclaban en mis pechos, succionando la leche que tenía en ellos. Me sentía
extraña y humillada, aunque pensaba en mis cachorros, a los que no podría
alimentar antes de 24 horas.
Sentía como mi leche huía a través de mis pezones y a cada
minuto, me sentía mas y mas desabastecida. Las bocas se turnaban sobre mis
pezones, entre grandes mordiscos y largas mamadas.
Me sentía desesperadamente mal, aunque sabía que el horror
vendría a continuación. Pero a la vez me sentí triste por mis criaturas a las
que no podría ayudar. Deseaba que apareciera Roberto o incluso Claudia, que era
la responsable de las penalidades que sufría en estos instantes. Pero la cruda
realidad era que estaba ante una panda de bárbaros que solo deseaban
martirizarme para su diversión.
En cuanto descubrieron que mis pechos no daban mas de sí y
que la leche se había acabado, el jefe dijo :
La verdad es que esta zorra da buena leche. Pero,
ahora la haremos entrar en reacción para que disfrute de nuestra
hospitalidad.
Y mientras hablaba, estranguló mi pezón derecho con una de
las pinzas, mientras el otro era retorcido por uno de los mas cercanos a él. La
mordaza que taponaba mi boca me impedía gritar, pero mis lágrimas anunciaban
claramente mi suplicio.
Dos minutos llevaba ante semejante calvario, cuando la puerta
del sótano se abrió y entró Claudia, precedida por el amo. En cuanto, papi
detectó el estado en el que se esncontraban mis tetas, paró la diversión de
golpe.
Mientras era desatada, les echó una bronca bastante fuerte
para después hacerme salir en compañía suya y de Claudia, hasta sus aposentos.
Una vez en su suite, comentó a Claudia :
Han dejado seca a tu esclava. Es una pena, no
haberles advertido sobre este detalle, pero ahora habrá que esperar a
que sea capaz de formar nueva leche, con la que alimentar a mis
cachorros.
Papi, sería una buena idea soltarla ahora entre tus
perros. Mas que nada, por ver que sucede y como se comportan. En
cualquier caso, en cuanto tome esta pastilla, tendrá leche en menos de 3
horas, aunque lo ideal sería esperar 4 horas. Entonces sus tetas
estarían rebosantes de leche.
Me parece una buena idea soltarla ahora con mis
perros. A lo mejor la devoran por
impotente........jajajajajaja.........aunque espero que eso no suceda.
Si todo funciona por lo que hemos visto, la cuidarán y mimarán hasta que
sea productiva de nuevo. Tron es bastante bruto pero no olvida a su
pareja facilmente, sin enbargo Rush es mas sanguíneo y podría agredir a
tu esclava.
Estoy dispuesta a correr ese riesgo. Echala a los
perros a ver que sucede. La seguiremos en vídeo y disfrutaremos de
escenas muy especiales. Aunque antes la daré la pastilla especial.
Y tragué la pastilla ante mis sudores de cuanto había oído de
ellos. Sin embargo, no tenía miedo de estar con los perros. Podía ser que me
agrediesen, aunque lo descartaba tal como me miraban y que creía que ninguna
cámara habría sido capaz de apreciar.
Claudia, dejó transcurrir media hora larga antes de ser
echada a las fieras.
Fue el amo, quien llevándome del dogal, abrió la puerta en
donde se hallaban sus perros y ante sus miradas inquietas, me soltó la correa y
me arrojó contra ellos.
Rodé por el suelo, jadeando y gimiendo hasta llegar a chocar
contra las fuertes patas de Tron. Me quedé inmóvil unos segundos, sin que Rush,
o el propio Tron hicieran gesto alguno. Enseguida me erguí y con mi lengua, lamí
las patas del jefe del clan, hasta poder llegar a su hocico que lamí como si se
tratase del manjar mas deseado.
Le miré a los ojos, aunque mis lágrimas me hacían mas débil y
sensible. Tron, torció su cabeza sin dejar de mirarme y después su lengua me
lamió con el mismo cariño que lo había hecho horas antes. Y rush ladró ante mí,
pero era como un canto a mi vuelta............una especie de celebración al
tener de nuevo a la perra humana.
Incluso Linda, que no cesaba de mirarme, aulló suavemente al
tenerme de nuevo cerca. Y supe, que debía sacar tiempo para que mi leche se
hiciese, por lo que me dediqué a lamer a Tron, pero enseguida irme hasta donde
estaba Linda y lamerla en señal de gratitud.
También lamí a los pequeños, a los que evité tentarle scon
mis tetas vacías. Y cuando las cosas se ponían complicadas, salí del grupo de
cachorros y con mi lengua fuera y mi sexo bien mojado y dispuesto, incité a
Tron, para que viniese a copular con su perra nueva.
Se acercó lento y majestuoso. Me olisqueó todo el cuerpo,
lamiéndome en las partes mas erógenas de mi cuerpo, hasta llegar a mi trasera.
Me volvió a oler y acto seguido lamió mis jugos que rezumaban de mi vagina,
hasta dejar mi sexo preparado para un asalto nuevo.
Mi mente estaba tan ansiosa como mi cuerpo de ser poseída por
Tron. Y él, parecía saber mi estado de ansiedad, ya que daba mucho retoque a
cada uno de sus actos.
Rush, permanecía plantado ante mí sin hacer movimiento
alguno, aunque yo le incitaba con mis lameteos y miradas vidriosas, que sabía lo
excitaban. Como no conseguía nada de él, torcí mi cabeza mirando a Tron y me
atreví a dar un pequeño ladrido.
Nada mas hacerlo, me sentí estúpida, pero algo reaccionó en
Tron y ladró fuerte hacia mí y Rush, quien se inquietó ligeramente, para
segundos después dejarse acariciar por mi lengua.
Y ante la inminente llegada de Tron sobre mi vagina ya muy
ansiosa, jugueteé con Rush que se dejó hacer cuanto yo quise. Tan solo hubo un
momento en el que Rush y yo misma, nos quedamos quietos. Y fue cuando Tron, me
penetró.
Lo hizo despacio y lentamente, pero mis ojos se tornaron
blancos ante la sensación de ser cubierta por un macho de una especie distinta a
la mía. Me había poseído, antes, mas veces, pero esta fue especialmente
gratificante.
Me dejé follar y sentí un placer distinto a como lo había
sentido con Roberto, aunque si hubiera tenido que elegir en ese instante hubiera
elegido el de Roberto sin dudarlo. Tron sabía complacer a sus hembras y aunque
seguramente Linda, no era capaz de mostrarse tan receptiva como yo, era un ser
mas parecido en naturaleza y modo a Tron.
Aún así, me permití jadear y gemir de placer ante la mirada
confusa de Rush, que sin embargo en pocos minutos asumió que yo me sentía feliz
y eso le confortó para ofrecerme caricias excitantes con su lengua sobre mi cara
y mis pechos, que poco a poco comenzaban a llenarse.
Tron, era un ser muy poderoso, incluso para
mí..........llevaba mas de 15 minutos empalmado a mí y aún seguía estando
rígido. Su polla entraba y salía a un ritmo muy irregular. Era como si supiera
que me estaba haciendo feliz y se alargase en su cometido con respecto a mí.
Después de una media hora, en la que yo hubiera deseado que
se duplicara, se crispó sobre mi grupa y estalló su esperma dentro de mi canal
vaginal, entre grandes y rápidas convulsiones y que me hicieron sentir feliz y
llena de sensaciones placenteras.
Cuando Tron se retiró, tan majestuoso como siempre, Rush se
posicionó a mi espalda y lamió cada resto de semen que chorreaba por mis muslos,
aún palpitantes. En tanto, Tron acercaba su enorme cabeza a la mía y me lamía
con una suavidad tal, que comprendí que me estaba dando las gracias por dejarle
ser su hembra.
Mientras babeaba y lamía a Tron, Rush entró en mi vagina de
un modo algo mas impetuoso que su antecesor, pero procuré que se sintiera cómodo
dentro de mí, ante la atenta mirada del jefe de la manada.
Rush era mas impreciso que Tron, pero no por eso dejaba de
ser menos gratificante. Pero su acción duró mucho menos tiempo y explotó dentro
de mí, mientras yo a mi vez orgasmaba sin poderlo resistir mas.
Jadeé y hasta grité y para que Tron no se pudiera sentir
ofendido, en cuanto Rush se retiró de mí, me acerqué melosa hasta Tron y me
tumbé a su lado, lamiéndole y exalando mi aliento cerca de su sexo.
Al parecer, todo quedó bien entre los dos machos y me sentí
mas completa si cabe. Era como ser la invitada de una familia y ser aceptada
como miembro total de pleno derecho. Al cabo de cerca de una hora de estar los
tres tumbados y mirar mis tetas, supe que ya podía dar algo de leche a mis
cachorros.
Lamí a los dos y solté un tímido ladrido, para a continuación
levantarme, seguida de cerca por la mirada de los dos machos, mientras me
acercaba a Linda, quien me recibió de un modo que creí llorar de la emoción.
Y que decir de los cachorros...... las tetillas de Linda ya
no soltaban mas leche, así que en cuanto me ubiqué en la parcela que Linda me
había reservado, los cachorros se abalanzaron sobre mis tetas, casi completas de
leche.
Miré a los cachorros, entretenida, como se disputaban mis
pezones. Al final tuve que poner orden para que todos bebieran el preciado
líquido.
En cuanto el último de los cachorros quedó saciado y se
durmió, yo me sentí como si algo me llevara a un profundo sueño. Miré a Linda,
que descansaba aunque sin apartar su mirada de mí..........y poco a poco el
sueño me rindió.
Cuando mis ojos se abrieron, ví ante mí a Claudia y como un
acto reflejo me eché a su cuello abrazándola. La besé apretándola contra mi
cuerpo desnudo, mientras ella acariciaba mis costados con sus manos sedosas y
que me producían una extraña lasitud y placer. Miré a ambos lados y pude ver
como Tron y Rush, estaban alerta.
Sus cuerpos estaban tensos y muy cerca del mío. Pensé que era
una cuestión de un tipo de celos entre los animales.
Salí con Claudia, que nada mas estar a solas, me dijo :
Sandra, deberás lavarte a conciencia y después
perfurmarte un poco. Papi, nos invita a cenar a las dos en su suite
privada. Estaremos a solas los tres, pero he pensado que mejor estarás
vestida, así que te he comprado un vestido corto, pero que a mi me ha
gustado bastante.
La miré a los ojos, asintiendo con mi cabeza. Entré en el
baño que ella me indicaba y me duché durante unos largos 15 minutos, lavando
cada una de mis partes. Cuando terminé de ducharme y secarme, comprobé el estado
de mi vello, pero estaba bastante bien, aunque debería ser tratado de nuevo en
pocos días.
Me lavé la boca y después me maquillé ligeramente los ojos y
los labios. Ante el espejo había una chica bastante atractiva. Terminé por darme
unos toques de perfume y salí desnuda hasta la habitación en donde Claudia
aguardaba pacientemente.
Nada mas verme, sonrió y supe que estaba bien para la cena.
Me ofreció el vestido y me lo puse lentamente, ante ella.
Cuando me miré al espejo, no me conocía. ¡Qué cambio, al
estar vestida!. Claudia que estaba muy cerca de mí y cuya cara veía reflejada en
el espejo al lado de la mía, sonreía maliciosamente.
Terminé por darme los últimos toques y salimos las dos hacia
la cita con Papi.
En cuanto llegamos a su suite, Papi nos hizo pasar mientras
sonreía gratificado por la presencia de nosotras dos, sin cesar de tocar mis
nalgas, apenas cubiertas por el corto vestido.
Por mi parte, me sentía encantada y enardecida por su
tratamiento tan especial. Me dejé acomodar por él en el lugar de la enorme mesa
que había elegido, mientras apreciaba igual trato para Claudia. Yo, al menos, me
sentía muy agradecida de poder estar ante el amo de aquel modo. Incluso, mis
temores habían desaparecido del todo.
La cena transcurrió tranquila y siempre servida por doncellas
completamente desnudas de una edad bastante inferior a la mía.
Cuando pasamos a los postres, me sentía algo rara. Pensé que
era a causa del vino con el que había acompañado la cena. Aguanté firme la
velada junto a ellos sin dar signos de cansancio o sueño. La verdad es que
Claudia animaba bien la velada y Papi, terminó siendo encantador para mí, a
pesar que para él yo era una esclava mas.
Pero se portaba bien conmigo y me trataba como a una persona,
lo cual agradecí.
Cuando comenzaban a servir las copas, muy educadamente,
rechacé la mía. No hubiera durado despierta ni diez minutos de haber probado una
gota de alcohol. Pero les acompañé durante la hora larga que duró.
Tanto Claudia como Papi, me habían negado la participación en
elgún tipo de conversación que yo hubiera podido seguir y llevar. Tan solo me vi
obligada a responder con monosílabos a comentarios directos sobre mi ser. Y la
verdad es que lo agradecí.
Sin embargo, me sentía con ganas de que me dejasen estar con
mis cachorros. Pensaba en Tron y Rush......debían estar muy alarmados por mi
ausencia. Y Linda, estaría nerviosa por mí y sus pequeños.
Estaba ensimismada en esas imágenes y no me di cuenta de que
Papi me preguntaba algo. Me excusé y el continuó :
Te decía Sandra, que deberás visitarme con mas
frecuencia. Aunque parece que nuestra conversación te aburre un poco.
Bien, creo que es hora de que la perra que eres, demuestre lo que es con
su nueva familia.
Ante semejantes palabras, que serían ofensivas para cualquier
ser, para mi fueron una bendición. Y ya estaba deseando que me desnudasen y me
bajaran hasta donde esperaba mi familia.
Claudia, fue la encargada de dejarme desnuda ante Papi. A mí
no me importó que mi desnudez fuera expuesta poco a poco. Casi lo agradecía.
Claudia, terminó por colocarme el dogal y hacerme poner como una perra, para que
fuera acariciada por el amo.
Me dejé tocar y lamí la mano del amo repetidas veces, hasta
que éste ordenó a uno de sus hombres que me llevasen al sótano con el resto de
los animales.
En cuanto fui obligada a caminar como una perra de camino al
sótano, me sentí feliz y renacer. En pocos minutos estaría con mi familia mas
pura. El hombre que me conducía de la cadena, era un enorme varón que me
insultaba con bastante crueldad y frecuencia, pero no me trataba demasiado mal,
aunque alguna patada en mis desnudas nalgas me habían hecho besar el suelo
varias veces.
Cuando la aparatosa puerta se abrió, me encontré ante mis
amigos jadeantes y alerta. El hombre que me llevaba de la correa, azotó con dos
palmetazos mis nalgas y antes de que pudiera gritar o quejarme, Rush y Tron
estaban ante mí, clavados y enseñando los dientes.
Pensé en el hombre y el terror que debía estar pasando por su
mente en este instante. Con mucha suavidad desenganchó la correa de mi dogal y
se alejó cerrando la puerta precipitadamente.
Una vez que mis amigos notaron que estábamos a solas, se
relajaron y me lamieron a dúo con pequeños ronroneos de sus gargantas. La verdad
es que me encantaba ser mimada por los dos machos. Linda acudía en aquel
instante, para también lamerme las partes del cuerpo que los machos la dejaban.
Como el jefe era Tron, me abracé a su cuerpo y me dejé
arrastrar hasta un lugar en la sala que habían preparado especialmente para mí y
que me dejó bastante perpleja. Sin embargo, resultaba cómodo para mí y además
antes de llegar un extraño hasta mi posición deberían pasar por delante de Tron
y Rush y después, de Linda.
Nada mas instalarme sobre los trozos de telas que habían
aportado ellos, ví como todos los cachorros venían trotando hasta mí. Me senté y
dejé que se acoplaran entre mis piernas, a la vez que cogía alguno y lo besaba y
lamía ante la atenta mirada de sus padres.
Me lamían el pubis y mordisqueaban mis pies, pero me sentía
encantada con semejante recibimiento. Cuando Linda los retiró de mi lado con
pequeños ladridos, Rush se acercó a mí y lamiéndome suavemente, me preparó para
que Tron, expectante desde hacía minutos, pudiera expresarme su deseo.
Me dejé amar por Tron y después por Rush, que terminaron por
dejarme totalmente deshecha, pero que me gratificaron de nuevo.
Tron y Rush, se retiraron hasta sus posiciones y me dejaron
tranquila, mientras los miraba con ojos humedecidos por las lágrimas. Así pasé
una larga hora, sin que el sueño me venciera. Sabía que Tron y Rush, estaban tan
despiertos como yo, pues al menor movimiento mío, ambos erguían sus orejas
atentos a lo que pudiera surgir.
Estaba medio adormilada, cuando la puerta sonó. Nada mas
abrir los ojos, pude ver que Tron y Rush estaban en pie y alerta. Era evidente
que alguien había al otro lado de la puerta. Pero ésta, no fue abierta, tan solo
una mirilla grande enrejada por la que asomó la fea cara de uno de los
carceleros, quien me dijo :
Puta, levántate y ven a la puerta. Eres reclamada
para una pequeña fiesta y no deseo lastimar a los perros del amo, por ir
a buscarte yo mismo.
Sus palabras fueron como una puñalada dentro de mí. Observé
que Tron y Rush, me miraban de reojo mientras me erguía y caminaba entre ellos,
hasta llegar a la mirilla. La mirada de aquel ser me daba asco, pero sobre todo
miedo.
A una indicación suya, me dirigí hasta el borde de la puerta
que se abrió lo imprescindible, para que la manaza de aquel bruto asiera uno de
mis pechos tirando hacia él. Me volví un instante ante mi nueva familia y con mi
mirada les insuflé tranquilidad.
Pasé al otro lado de la puerta, con fuertes apretones sobre
mi pezón dolorido, hasta que la puerta quedó cerrada de nuevo y la mirilla
también. Aquel enorme ser de mas de 2 metros de altura, me lanzó contra el
suelo. Quedé de bruces y acto seguido me ató las manos a la espalda, sin
miramiento alguno mientras sujetaba mi cuerpo aplastado por su bota, contra las
frias losetas.
Acto seguido, cogiéndome del pelo me hizo poner en pie.
Intuía que algo muy malo me iba a suceder aquella noche. ¿Sabría el amo como me
estaban tratando?. Pensé que posiblemente fuera decisión suya, que fuera tratada
así.
Aquel ser me hizo caminar por el largo corredor hasta llegar
a la escalera enorme. Pero en contra de lo que pensaba...ascendimos la escalera
hasta el tramo final. Allí era la fiesta. Una enorme azotea, iluminada y llena
de hombres que bebían, reían y hablaban entre ellos, mientras alguna chica
inocente y desnuda les asistía con la boca o sus manos.
Nada mas entrar, aquel hombretón me entregó a otro aún mas
poderoso que cogiéndome de un brazo, me llevó a paso rápido hasta el centro de
la reunión tirándome sobre el frío mármol y diciendo :
Señores, la puta que pidieron...con las bendiciones
del señor.
Las miradas se concentraron en mi cuerpo desnudo e indefenso.
Me sentía afligida y acomplejada ante tanta mirada curiosa y penetrante. No
sabía que es lo que iban a hacer conmigo, pero presentía que lo pasaría muy mal
esa noche.
Uno de los invitados me hizo levantar, animándome con
diversos pellizcos en mis tetas y entre mis muslos. En cuanto estuve en pie y al
girar un poco mi cabeza, puede ver a Marcos. Y pensé que era mi ruina. Sería
cruelmente tratada.
Recordaba aún la sesión de tormento que me había dado hacía
unos días ante Roberto. Y era seguro que hoy sería mas perverso. En cuanto me
vio, se acercó a mí y me sonrió, mientras me retorcía sádicamente un pezón ante
la mirada de todos los demás invitados.
No rechisté, aunque mis ojos se empañaron en lágrimas por el
tremendo dolor que me producía en mi sensible parte. Hizo, lo mismo con el otro,
mientras me retorcía y cerraba los ojos de dolor. Y mientras lo hacía, dijo :
Amigos, por fin mi venganza ante esta puta. Sabrá lo
que es alterarme y sobre todo intentar ridiculizarme. Tengo pensados
unos entretenimientos muy interesantes para ella. Pero será mas tarde,
ahora la dejaremos en la urna de cristal, para que nos sirva de
entretenimiento.
Y sin decir mas palabras, varias manos me tomaron y me
metieron en una enorme urna de cristal por un lateral. Entre mis pies colocaron
una barra de medio metro que me hacía mantener mis piernas separadas. En mi
cuello colocaron una barra cepo a cuyos extremos colocaron mis muñecas. Salieron
de la urna y cerraron, dejándome así ante la vista de todos. Del techo
aparecieron unos focos que daban mucha luz y sobre todo calor. Mientras que por
el suelo, aparecieron diversos insectos. Y supe que era una parte de mi calvario
de aquella noche.
..........
Desperté aterrada........pero sonreí al saberlo un sueño.
Aún así, mi cuerpo sudoroso jadeaba sin cesar.
Creo que es algo, que no me gustaría vivir...........y no se
lo deseo a nadie.
..........Gracias.............y..... ........perdón..........