EL DESEO IMPARABLE
Hola, soy Ángel otra vez. Y otra vez ese deseo, que no soy
capaz de frenar me ha llevado a tener otro encuentro sexual.
El tedioso Agosto y el poco trabajo que tengo en estos días
me deja mucho tiempo para chatear. Había pasado mucho tiempo desde la última
vez, sin embargo, rápidamente recordé porque me gustan tanto los chats gays: me
excita muchísimo leer a otra persona que te adula para tratar de ligarte. Pero
lo que más me excita es cuando cae la "fachada romántica" y aparece la cruda
realidad, que no es otra que el deseo sexual. Leer (y escuchar) lo que otro tío,
completamente desconocido estaría dispuesto a hacerme en la cama, y sobre todo
imaginármelo hace que me ponga a cien. Pese a mi vida diaria como hetero, el
deseo por repetir una experiencia homosexual se estaba convirtiendo en un deseo
imparable.
Jesús terminó de darme el empujón definitivo. Lo que más me
atrajo de él, de sus letras, es que demostraba que era un hombre culto y seguro
de sí mismo, prueba de que había alcanzado la madurez de su edad, justo como más
me gustan las personas, alguien con quien se pueda hablar y pasar un buen rato.
Sus palabras me fueron embaucando poco a poco. Practica muy bien el juego de la
seducción y conmigo le ha funcionado a las mil maravillas, solo ver que tenía
mensajes suyos, mi corazón latía a tope de excitación, y cuando la charla subía
de "tono" mi miembro también "subía". Nunca nadie antes había conseguido
excitarme de esa manera. Tenía que quedar con él y comprobar si era verdad todo
lo que me había escrito.
Siempre actúo de forma tímida al quedar con alguien, sin
embargo, la confianza que Jesús me había transmitido con sus letras también me
la dieron sus palabras. Físicamente era una delicia: moreno, con algunas canas,
pelo corto, algo más alto que yo, creo que 170, guapo, simpático y alegre. Como
había accedido a ser su invitado me llevó por mil sitios y hablamos de mil
cosas. Jesús se dio cuenta de mis dudas, pero controlaba la situación. Hizo que
me relajara y confiara, y entonces empezó a adularme y a ligarme (y eso me
encanta), estaba claro que quería follarme. Empezó de forma muy sutil, con
palabras al oído donde el ruido era muy alto, o con leves roces cuando la gente
se agolpaba. Mi excitación fue creciendo al ritmo que él marcaba con sus
comentarios, los roces ya no eran tan sutiles, y sentir sus manos en mi cuerpo,
sentirme deseado, me tenía fuera de mí, cada vez era más de él, de lo que el
quisiera hacer conmigo, así que me entregué totalmente a la lujuria. De camino a
su casa, en el metro abarrotado me iba indicando como y donde tocarle, y cuando
pensé que no podía estar más excitado por el jueguecito toqué su durísima polla
a través del pantalón. "Has visto Ángel como me estás poniendo?" me dijo.
Llegamos a su casa tan excitados que nos estábamos besando
antes de que se cerrara la puerta. Sus manos no tardaron en quitarme la
camiseta, mientras yo desabotonaba su camisa. Mi cuerpo depilado y fibrado del
gimnasio le encantó, lo mismo que me sucedió a mí, ya que él también lo estaba.
Sus labios empezaron a recorrer mi cuello y mi pecho, y cuando llegó a mi
ombligo mi voz ya era solo un leve gemido de placer. Estaba flotando, sus manos
y sus labios me estaban haciendo sentir …. Ufff. Jesús era el conductor de mi
viaje por el placer. Me llevó a su sofá y me tumbó boca abajo, me quitó los
pantalones para descubrir que solo un tanga blanco tapaba mi duro culito. Se
tumbó sobre mí, y pude notar su polla durísima sobre mi culo, y me susurró al
oído: "Me encanta tu culo y tu tanga, Angel" Y sus labios fueron recorriendo
lentamente mi espalda, bajando, sus manos acariciaban mis piernas y mis nalgas.
Entonces Jesús empezó a recorrer con su lengua mi tanga, mientas sus manos
separaban mis nalgas, para hacer más sencillo el trabajo. No hay cosa que más me
guste en la cama con un tío que que me coman el culo. Sin haberlo tocado aún mi
culito ya estaba palpitanto, así que cuando, con sus manos, retiró el tanga y
sentí su lengua mi cuerpo se estremeció de placer. Jesús me recorría entero. Es
un maestro, su lengua hacía círculos sobre mi ano, o bajaba y rozaba mis huevos
con la punta de su lengua, una y otra vez, y cuando empezó a penetrarme con sus
dedos ya no tenía donde agarrarme del placer, los cojines no ahogaban mis
gemidos y el sofá se me quedaba pequeño. Además, estaba loco por devolverle el
placer que me estaba haciendo sentir. Iba a hacer que me corriera solo
chupándome el culo! Me hacía cambiar de posición para que no disminuyera mi
excitación, tan pronto me ponía a cuatro patas para poder rozar con su lengua
mis huevos, o me tumbaba completamente para que lo sintiera sobre mí, pero sin
parar de trabajar mi culito, que cada vez estaba más dilatado de excitación y
más lubricado de su saliva. Mi polla iba a reventar. Ver mi cuerpo
convulsionarse y oir mis gemidos por el placer que él me provocaba hizo que
Jesús también se excitara muchísimo. Él también quería disfrutar y yo
complacerle. Se incorporó y se puso frente a mí "Angel, chúpamela!" me dijo, yo
me senté en el sofá con Jesús de pie, frente a mí, con su torso desnudo bien
definido y su vaquero abultado. Ya hacía tiempo que no chupaba una polla, pero
la de Jesús estaba como loco por llevármela a la boca. Mis manos empezaron a
recorrer su cuerpo lentamente, mientras mi labios jugaban en su ombligo mis
manos sobaban su duro culo. Empecé a desabrocharle los vaqueros. Sus bóxer
estaban a punto de reventar. Sus piernas fuertes y depiladas iban a juego con el
resto de su cuerpo. Mi lengua seguía jugando en su ombligo, mientras mis manos
recorrían su culo, ahora solo por encima de sus calzoncillos. Bajé mi boca para
recorrer con mi lengua su polla, mientras mis manos masajeaban sus huevos,
mientras las manos de Jesús recorrían mi cabeza, y él emitía leves gemidos.
Lentamente bajé sus calzoncillos, hasta que ante mí apareció el capullo de su
polla, babeante. Mi lengua empezó a acariciarlo lentamente, quería que aquello
durara, Jesús se estremecía. Empecé a extender su líquido lubricante con la
punta de mi lengua por todo el capullo, estaba delicioso, mientras tanto bajé
completamente sus calzoncillos, para poder tener completamente a mi merced
aquella preciosa polla. Seguí recorriéndola con mi lengua y con mis labios, de
su rosado capullo mi lengua bajó por su durísimo falo para recorrerlo entero.
Jesús estaba disfrutando de lo lindo, sus manos acompañaban mis movimientos y
sus gemidos aumentaron cuando mi lengua empezó a recorrer sus huevos a la vez
que pajeaba su polla con mis manos. "Que bien lo haces angelito". Sus palabras y
la posición, allí en el sofá hicieron que mi excitación se disparara. Volvía
recorrer su polla con mi lengua, esta vez hacia arriba, quería meterme aquel
miembro en la boca. Mis labios recorrieron suavemente su glande y fui metiéndome
aquella deliciosa polla en la boca mientras masajeaba sus huevos y excitaba su
ano. Comencé a subir y bajar, a recorrer con mis labios aquella polla, a
sentirla enterita en mi boca. Es deliciosa, tal y como la había imaginado, me
estaba gustando muchísimo sentirla dentro de mi boca, recorrerla de arriba abajo
una y otra vez, metérmela entera, hasta sentirla en mi garganta, saborearla,
sentir como mi saliva la cubre entera. El placer de Jesús fue en aumento,
incrementaba el volumen de sus gemidos y hasta le temblaban las piernas.
Cambiamos de posición para que no cayera al suelo, Jesús de sentó en el sofá y
yo a cuatro patas en el suelo seguía chupando su polla, dura como una piedra y
babeante. La posición en que estábamos me encanta. Me encanta sentirme dominado,
allí de rodillas chupándole la polla a Jesús, mientras él con sus manos en mi
cabeza marcaba el ritmo que mi boca debía seguir. Nuevamente mi cuerpo se
encendía, el morbo de la postura, la polla de Jesús en mi boca, sus gemidos, mi
culo aún ensalivado volvía a dilatarse. Saqué el capullo de mi boca y allí, de
rodillas, mirando a Jesús a los ojos le dije "quiero que me folles". "Estaba
deseando que lo dijeras" y de camino a la cama me dijo que tendría que volver a
dilatar mi culito, se notaba que hacía mucho que nadie lo follaba y parecía que
volviera a ser virgen.
Jesús se tumbó en la cama, boca arriba, empalmado, y me hizo
poner en postura de 69. Rapidamente volví a deleitarme con aquella polla, me
encantaba sentirla en mi boca, y Jesús volvió a los trabajos de dilatación de mi
culito. Nuevamente esa sensación de placer recorría mi cuerpo, a cada lametazo
de Jesús mi culo dilataba un poiquito más, y yo le correspondía metiéndome su
polla hasta la garganta, todo lo más hondo que me cabía. Si había disfrutado en
el sofá, en la cama lo estábamos superando. Sentir como se dilataba mi culo por
culpa de su lengua hacía que yo chupara su polla con más ganas todavía. Pronto a
su lengua acompañaron sus hábiles dedos, incrementado aún más mi placer y
lujuria. Al rato noté algo tibio en mi culo, pero no quería parar de chupar su
polla para ver que era, me untó bien todo el ano, la polla y los huevos. Sus
dedos ahora entraban con más facilidad, gracias al lubricante, a cada minuto que
pasaba me sorprendía con algo nuevo, que hacía incrementar mi placer cuando lo
creía imposible. De repente sus dedos abandonaron mi culo. Me sentí vacío. Mi
fuente de placer había desaparecido. Pero sentí que algo más gordo acariciaba
toda la zona. Saqué la polla de Jesús de mi boca, y al volverme descubrí la
polla de goma que Jesús estaba a punto de introducirme. "Con esto termino de
prepararte" y empezó a meterme aquel consolador lentamente, es muy grande y el
leve dolor que me produce me hace gritar una leve queja, acallada por los
gemidos de placer que al momento me provoca. Ya no puedo seguir chupando la
polla de Jesús, mi boca solo emite gritos y gemidos de placer, los que mi cuerpo
emite al sentir los que Jesús me hace. Soy una marioneta en sus manos. Mi cuerpo
se ha entregado al placer que Jesús me proporciona metiendo y sacando aquella
polla de goma de mi culo. Nuevamente mis gemidos lo excitan al máximo, "fóllame
Jesús !, fóllame!!" le decía entre gemidos, así que sacó el pene de goma de mi
culo, el cual ya estaba preparado para recibir su polla.
Me tumbó boca abajo y se tumbó sobre mí. Podía sentir cada
centímetro suyo, y notar como su polla durísima se encaminaba hacía mi
agujerito. Puso su glande sobre mi ano, y me susurró al oído "ahora voy a
follarte como nunca lo han hecho"; "Métemela!" le dije yo, y de un golpe me
metió toda su polla enterita. El trabajo de dilatación había dado sus frutos y
apenas sentí dolor, pero si un placer aún mayor que el antes vivido. Jesús
estaba como loco, se notaba que había soñado con el momento de metérmela desde
el día en que nos conocimos, y por fín lo estaba haciendo. Me follaba a lo
bestia, le encanta poseerme en esta postura, donde casi no puedo moverme por su
peso, diciéndome cosas excitantes al oído, y ahogando mis gemidos de placer
metiendo un dedo en mi boca para que lo chupe como si fuera una polla. A mi
también me encanta esta postura, ser levemente dominado, mientras el miembro de
Jesús entra y sale de mi culo. Sin dejar que me acostumbrara me cambia de
postura, para que ambos disfrutáramos más aún. Así que me puso a cuatro patas.
En todo momento sentía entrar y salir cada centímetro de su polla. A cuatro
patas me la metía más adentro, y mis gemidos aumentaban, también podía sentir
sus huevos golpeaban mi culo. Era increíble, notaba como su polla entraba y
salía y a la vez Jesús me estaba pajeando! Me iba a correr, iba a explotar de
placer. Pero Jesús aún guardaba más, y sin dejar de follarme me hizo
incorporarme, de rodillas en la cama, él detrás de mí seguía follándome,
deleitándose con mi culito, y ahora podía recorrer mi cuerpo con sus manos y
besarme el cuello , y todo sin parar de decirme cosas al oído: "No veas como
soñaba con este momento, Angel, estaba deseando follarte" Los dos estábamos ya a
punto de explotar, yo caí rendido en la cama, boca arriba, mientras que Jesús,
frente a mí se pajeaba y me pajeaba. Su orgasmo explotó con un grito de placer,
y el primer chorro de su leche fue a parar a mi cara. El contacto de su esperma
caliente en mi cara hizo que yo también explotara y me corriera como nunca antes
lo había hecho. El resto de la leche de Jesús se mezcló con la mía en mi pecho,
así que terminé exhausto, con el culo bien follado, y la cara y el cuerpo lleno
de semen. Jesús tenía razón, nunca antes me habían follado así.
Y ahora toca volver a mi día a día de hetero, o no!
Espero que les haya gustado, y se admiten comentarios y
sugerencias truchon2004@hotmail.com