Humillada en mi juventud
Hola a todos, la historia que les voy a contar ocurrió hace
unos años, eran mis años mozos cuando mi vida cambió por un seguido de
casualidades. A partir de ese momento me convertí en el hazme reír de la clase,
y poco a poco en la perrita de gran parte de los chicos de la clase, pero eso os
lo cantare a lo largo de este relato.
Primero me voy a presentar, me llamo Laura, en esos tiempos
tendría un tipo similar al que tengo ahora, mediría 160 o 165cm, pesaría
alrededor de 50 kilogramos, con un talla de pecho que debería ser la 85 o la 90,
mi talla la 36 o 38 depende del sitio, tenia el pelo castaño, y un culito que me
encantaba mirar, siento a veces una debe amarse un poco.
A mis 16 años yo era una chica muy tímida, aunque por la
noche, cuando salía de fiesta, me volvía muy extrovertida, en parte ayudada por
el alcohol, y en parte también por ambiente. Una de esas noches en las que
salía, me encontré con unos compañeros de clase, que primero se rieron un poco
de mi por el echo de encontrarme en una discoteca, a esas horas, cuando yo tenia
fama de estudiosa y de que a las 9 ya estaba en la cama. Yo quería ir al baño
que la ultima vez que fui havia mucha cola y espere que fuera un poco mas tarde
para encontrar menos cola, pero ellos no me dejaban marchar diciendo que si me
daban miedo, o que si tenia algún chico esperándome, a lo que ellos cada vez se
reían mas. Luego me empezaron a insinuarse pero al instante empezaron a hacerme
cosquillas, con lo que casi al instante me mee encima. Fue un acto involuntario,
pero que cambió mi vida.
Los chicos pararon de golpe, y luego empezaron a reírse como
locos:
-pero si a la niña le gusta que le hagan cosquillas, o es que
hoy se ha dejado los pañales en casa?-dijo Eric uno de los compañeros.
Así estuvieron riéndose de mi un largo rato, hasta que me
pude ir rápidamente a un rincón a llorar... El lunes cuando me los encontré en
clase me miraban con cara rara, y a la hora del recreo me llamaron y me dijeron
que querían hablar conmigo.
Juan era un chico morenito, de media estatura y hacia mucho
deportista, tenia unos ojos marrones muy bonitos, Alberto era rubio, alto, con
los ojos verdes, pero no era muy delgado, aunque tampoco era gordo del todo,
pero si corpulento, era muy buen chico, aunque hacia siempre hacia caso a los
demás y no tenia iniciativa. Eric, era un tipo muy alto y delgado, llevaba el
pelo muy corto (los demás lo llevaban corto pero no tanto), tenia los ojos muy
oscuros, y era el gamberro de la clase, por decirlo de algún modo.
Nuestra reunión improvisada fue de la siguiente manera:
-bueno bonita, supongo que no te gustará que todo el
instituto sepa que te meas encima verdad?- dijo Juan
-no se de que me habláis- dije yo un poco desconcertada, ya
que lo de esa noche lo tenia un poco borroso y no sabia del cierto si era un
sueño, aunque por como trascurría el día cada vez mas pensaba que era real.
-o sea que la niña tiene amnesia, entonces supongo que no le
importara que pasemos a todo el mundo el video que te hicimos el sábado, con tu
gran mancha en los pantalones.
-no tenéis ninguna grabación!!- dije yo indignada
-ya lo creo que si –respondió Alberto, con una sonrisa
maliciosa, a lo que acto seguido saco su móvil y me mostró un video, donde salía
tumbada en un sillón de la discoteca, con dos chicos encima mío haciéndome
cosquillas y una gran mancha en medio de mis pantalones.
-le intente robar el móvil, pero primero se lo pasaron
mientras se reían de mi, y cuando lo cogí, me dijeron que los tres tenían una
copia, por lo que no serviría de nada borrarlo, aunque lo borre por si acaso.
-pero no podéis demostrar que sea pis, me podía haber caído
el cubata encima...!!!
-si hay muchas cosas que pueden significar tener esa zona
mojada, pero seguro que no pensaran en la que tu has dicho...
así estuvimos discutiendo un buen rato... hasta que dije:
-no podéis dejarlo, no os he echo nada.
-podríamos, pero preferimos usarlo
-que puedo hacer para que no los mostréis!!! –dije yo al
borde del llanto.
-que te parece si la noche del próximo sábado la pasas en
casa de Alberto, con nuestra compañía, y nos complaces. Entonces borraríamos los
videos.
-sois unos degenerados!! Cerdos!!! – me cuando me iba a ir,
me pusieron el video de nuevo, y con el ruido pare, me gire, y dije que allí
estaría el sábado.
-aun ay una cosa mas- dijo Juan- yo entre indignada y muerta
de miedo dije:
-el sábado lo arreglamos y ya esta, no tenéis suficiente, que
queréis ahora!?
-como no vengas el sábado vas a sufrir un infierno, por tu
bien espero que vengas, y ven arreglada, y con unos pantalones gruesos, que
Alberto no querrá que te mees en medio de su salón.
Yo me fui indignada, soñando para que fuera una pesadilla,
sin embargo no era así, y esa semana se me hizo eterna, ya que a todas horas los
tres chicos me hacían insinuaciones sobre mi accidente, a solas o cuando estaba
con mis amigas y amigos, que aun podía salvar para que no se enteraran los
demás.
Además cada vez que me cruzaba con ellos me miraban con esa
sonrisa maliciosa que me corroía por dentro, y me provoca entre ira y miedo. Por
si fuera poco Eric cada vez que se cruzaba conmigo me daba un azote en mi
culito, o me lo sobaba.
La primera vez que lo hizo pensé que era un accidente, pero a
la segundo o tercera, me giré y le dije:
-tu de que vas! No puedes ir por ahí sobándome como si fuera
una cualquiera, así que deja de sóbarme de una maldita vez!!!!
Con calma Eric dijo: -tu sabrás que haces, yo solo te daba
ánimos dándote palmaditas en tu calo de meona, pero si prefieres sufrir el
sábado todos los castigos posibles, o lo que es peor, si prefieres que todo el
instituto te llame meona, y te mire con cara de asco, solo me lo dices dejo de
tocarte, y el sábado no apareces, y ya esta todos contentos, o eso parece que es
lo que quieres.
Iba a responder indignada, subí mi brazo para amenazarlo,
aunque fuera mas alto que yo... pero luego lo baje de golpe y me fui al pensar
en el infierno que sufriría de no complacer a Eric y sus amigos.
Transcurrió la semana con esos puntos molestos pero sin nada
más, el viernes me recordaron lo del sábado, me dijeron que no fallara, y que
fuera vestida como si fuera de fiesta, me amenazaron de nuevo, y se fueron
riendo y hablando.
Yo me fui a casa abatida pensado en lo que me esperaba el día
siguiente, que me tenia de presentar a las 5 de la tarde en casa de Alberto, con
minifalda i con un top, o con algo similar, no sabia si ir, sufría una pelea en
mi interior, entra una humillación (ir a casa de Alberto así), o otra (que todo
el mundo viera que me meé encima.)
Con esos problemas llegó el sábado, y a las 3 de la tarde
empecé a arreglarme, pero con miedo en el cuerpo.
Saludos,
Angelss
Este es la primera parte de un largo relato sobre la
dominación de esta chica, perdonar esta introducción, pero era necesaria.
Comentar para saber si os gusto o no, o que querrías que
pasara, como querías que lo cuente, etc...