Nos llamamos María y Carlos, tenemos 42 y 39 años. Somos
matrimonio que vive cerca de Castellón. Físicamente no somos cuerpos 10, pero
tampoco estamos mal. Los relatos eróticos siempre nos han atraído, de hecho,
tuvieron parte de culpa el que tonteemos con el mundo liberal. Nunca hemos
escrito ninguno, y creemos que es hora de devolver parte de lo que hemos
recibido. No nos consideramos una pareja liberal como muchos se definen,
simplemente nos da morbo ciertas situaciones, y algunas las llevamos a cabo. No
somos promiscuos en el tema. Vamos a contar parte de nuestras vacaciones en Cap
d’Agde cambiando algunos detalles, el resto es real.
Todo el año trabajando, con la desaceleración de la economía
o crisis, según cada uno lo quiera llamar conforme la ideología política, y con
cierta monotonía en la pareja, llegaba la hora de decidirse por las vacaciones.
Se me ocurrió comentarle a María si le apetecía ir a Cap d’Agde. Combinaríamos
el nudismo que le gusta a ella y el morbo del lugar. No sabíamos si nos iba a
gustar realmente porque lees de todo, si nos sentiríamos cómodos, presionados,
en fin, muchas dudas si ir o no en estos aspectos. Sabíamos que iban a ser unas
vacaciones diferentes, solo de hablar sobre ellas lo pasábamos bien, y al mismo
tiempo un poco asustados, pero eso le daba más morbo todavía.
Salimos hacia Francia con el gusanillo en el cuerpo del
lugar, que junto con el idioma, íbamos en el viaje riéndonos con los nervios.
María estudió francés y yo ingles, pero como no lo practicamos, pues está
olvidado, pero menos de lo que pensábamos, porque entre los dos nos hemos
apañado estupendamente para el día a día, otra cosa es tener una conversación.
Ya en el lugar, eran sobre la 17h y teníamos ganas por ver la playa. Primera
incógnita, ¿salíamos en pelotas ya desde el apartamento? ¿Aguantaré por ahí
desnudo el morbo del lugar? Al final salí en pelotas con la toalla al hombro por
si acaso, y María su puso un pareado en la cintura, sin nada mas y a la
aventura. Habíamos leído que había una zona más morbosa, y allí nos dirigimos,
al toro por los cuernos. Fuimos andando un rato, en la playa había muchísima
gente, y al final se veía una franja de menos gente. Allí nos dirigimos. Claro
que había menos gente, era la zona gay, jajaja, pero bueno, era el primer día, y
era la única forma de estar un poco mas cerca de las olas y total, a pocos
metros ya habían parejas. Decir que la media de edad es bastante alta, hay
cuerpos de pena y otros de escándalo, pero la media no muy alta, pero aun así un
morbazo de playa, porque a diferencia de cualquier nudista, que la gente va a
tomar el sol, aquí además va a desmelenarse sexualmente, y eso se percibe. Al
fondo de la playa había unas dunas, con varios chicos revoloteando.
De repente salio una pareja, y empezó a besarse, y continuó
hacia la playa. Acababan de salir de detrás de las dunas con todos esos tíos
alrededor. No sabía si simplemente habían follado delante de ellos, o ella se la
había mamado a todos, o quien sabe, pero la imaginación, después de haber leído
sobre lo que suele ocurrir, y verlos a ellos salir nos pusimos a cien. A todo
esto yo un poco cortado, ya no porque se me empalmaba, ya que por lo que vimos
allí, cada dos por tres eso lo veías, sino por la zona en sí. Ya eran casi las
19h e íbamos a irnos, el carrito de helados estaba a 50 mts, y de repente un
círculo de gente a su alrededor. No sabíamos que pasaba, si tenía algo que ver
con el carrito o no, y estábamos por ir a ver, pero bueno, no le hicimos caso.
Un poco después, otro círculo esta vez a lo lejos de la orilla. Esto ya no era
normal, y no tenía relación con el carrito. Ya que nos íbamos a ir, decidimos
recoger y acercarnos a ver. Ufff..., que morbazo. Había una pareja, ella
comiéndole la polla. Por poner una cifra 20 tíos alrededor, y alguna pareja como
nosotros mirando. Los tíos tocándosela todo el rato por si les toca algo, jajaja,
el morbo era impresionante. Según dicen, protegen a la pareja de posibles fotos,
y si viene la poli, dado que hay pena de cárcel, la ocultan y no se que excusas
mas. El tío estaba boca arriba con sus gafas de sol, la tía, tumbada al revés
comiéndola.
Se la veía con timidez, no es para menos en vista de la
situación en la que estaba. Al momento, el tío empezó a sobarle el chocho y ella
se abrió de piernas para que se la sobara bien, y para que le viéramos todo su
esplendor, uff.ahi ya ella empezó a gemir un poco y empezó a desinhibirse, y ya
se puso para que se la chupara el también en posición de 69. Dio un par de
gemidos que… uff es para vivirlo. María me dijo que nos fuéramos ya, que estaba
incomoda, todo lleno de tíos pajeándose al lado, y el primer día, se entendía.
Decidimos salir paseando por la orilla, y mientras la cruzábamos hasta la
orilla, en esa zona vimos de todo. Mucha gente empalmada, alguna pareja
mamandosela allí delante de todos, e incluso uno que le metía un pequeño
consolador a su mujer y nos miraba con descaro mientras pasábamos. Dios mío!!
Donde estábamos!! Que morbo!! Aunque nos sentimos fuera de onda en el sentido de
que no nos vemos capaces de hacer muchas de las cosas que hemos visto, nos ha
encantado vivirlas. Además te sientes bastante cómodo en el sentido que no te
sientes presionado. Más bien al contrario. El resto de días en la playa más de
lo mismo, pero ya no nos impacto tanto como el primer día, evidentemente.
Por las noches, excepto la primera que estábamos cansados,
intercalamos entre pasear y disfrutar del ambiente e ir a clubs. La primera
escapada a clubs nos decidimos por L’Extasia. Era la primera vez en entrábamos
en un club liberal Ni contaros los nervios del momento de entrar. No sabíamos
muy bien como lo íbamos a digerir. Ya dentro y después de un paseo por el lugar
vimos una puerta a donde la gente se dirigía. Daba a unos jardines, así que nos
dijimos, vamos a ver. Fuimos paseando entre la penumbra del jardín, cruzándonos
con parejas, miradas, deseos, nervios, menudo coctel. Al final del jardín había
una especie de mesas redondas sobre una plataforma de cemento y tres tiendas
campaña con cinco o seis camas unas con mas iluminación que otras. De momento la
gente paseaba pero no había acción. Así que continuamos por el camino del jardín
que traía de vuelta a la pista de baile. Decidimos tomarnos algo y sentarnos a
observar el ambiente. María todavía estaba nerviosa. Le daba morbo el momento y
al mismo tiempo intranquila.
La gente bailaba en la pista, se magreaba y había varias
pequeñas plataformas circulares que tenían en medio una barra. Había una pareja
joven bailando muy sensualmente que se notaba que eran profesionales para animar
el club. Al cabo de un rato se bajaron y subió un tío de nuestra edad que estaba
y se movía francamente bien y una vieja y empezaron a hacer el tonto. Al momento
subió una tía con una bata de cuero que no era muy guapa, pero tenia un
cuerpazo. El tío claramente fue a tontear con esta, la tía se bajaba la
cremallera, y le ponía la cabeza en las tetas, dándole a estas un par de
movimientos que atontan a cualquiera. Iban calentándose, hasta que la tía se
desnudo y empezó a moverse. Un tío de abajo se acerco y le dijo que quería
comerle el chocho, a lo que ella se puso como un perrito encima de la plataforma
cogida a la barra, y el tío desde abajo empezó a comérselo, el tío de arriba
tocándole las tetas. Estuvo un minuto o así y siguieron bailando.
Al rato, bajo y empezó a bailar por la pista, hasta que una
tía se acerco y empezaron a besarse y esta empezó a sobar el chocho, después
mientras continuaban besándose, fue la otra la que la sobaba. A todo esto
aparecieron los tíos de cada pareja y se situaron cambiados detrás de cada tía.
Ellas de vez en cuando también tiraban mano al paquete que tenían detrás, hasta
que se la sacaron ahí en la pista. Se veía como ellos la ponían entre la
entrepierna, no se si la metían o no, pero es lo de menos. Nosotros mientras
tanto, María paso de estar sentada con una minifalda con las piernas cruzadas, a
estar prácticamente espatarrada mientras le acariciaba las ingles y el clítoris.
Estábamos asombrados del espectáculo, y excitadísimos. Al rato decidimos volver
a hacer el recorrido del jardín. Al entrar a este, le pedí a María que se
quitara las bragas y enfrente de una pareja que cruzaba se las quito y se las
puso en el bolso.
Ufff. A lo mejor os parece exagerado, pero a mi estas
pequeñas cosas me excitan mas que otras que pueden ser en principio mas
excitantes. Detrás sabia que venia otra pareja, no sabia ni como eran, ni quería
saberlo, me encantaba ir tocándole el culo a María y subiéndole la minifalda
para que la vieran. Al girar la curva que daba a las mesas y tiendas campaña
donde estaban las camas, vimos que ya había ambiente, ¡que nervios! Llegamos y
vimos toda la mesa rodeada de parejas. Una tía en medio de la mesa tumbada boca
arriba y un tío fallándosela desde abajo. Otra tía boca abajo fallándosela por
detrás y magreando a la primera. Un tío sentado y la tía chapándosela de manera
que al pasar su chocho casi te daba en la cara. Todo esto con un silencio que
solo se entrecortaba con algún gemido. Dimos una vuelta despacio y nerviosillos
por toda la mesa para observar todo lo que podíamos entre la penumbra. Realmente
mas que intercambios, habían parejas follando.
Estuvimos de pie un poco, y parejas revoloteando igual que
nosotros alrededor. Yo mientras iba metiéndole mano a María igual que lo había
hecho por el camino, pero aquí ya le subí la falda por delante y empecé a
sobarla, se calentó de tal manera que estando de pie, me la saco y empezó a
mamarla mientras continuaba mirando el espectáculo y alrededor de parejas que
simplemente miraban, ufff que calentón, que momento. Ya no podía más, y le dije
a María que nos fuéramos a una de las tiendas a rematar que no podía más. Nos
fuimos y al entrar, al fondo había una pareja mayor de mirones, y en la cama de
al lado se veían tres cuerpos, creo que un hombre y dos mujeres (el muy carbón,
jajaja) Me senté en la cama y María se agacho para chuparla. Su chocho sin
querer daba a la cama de al lado, y cuando iba a chapármela, dio un salto,
jajaja, me dijo que le habían magreado todo el chocho, que puntería me dijo,
jajaja, pero del salto que dio el otro ya no lo volvió a intentar. Acabe
corriéndome, y luego, se la comí yo a María corriéndose también. A ninguno de
los dos nos costo ya que llevábamos rato excitadísimos. Fue una noche muy
morbosa, que todavía cuando lo recordamos, nos dura la excitación.
También estuvimos en Le Glamour, que estaba recién abierto
desde su incendio, lugar que recomendamos, y podríamos contar mas experiencias
que vivimos, pero eso será en otra ocasión.
Agradeceríamos comentarios. Gracias
Chao