DE PROFESOR A PERRO 5
Solo faltaba un día para que acabara el terrible tormento del
profesor y el bien lo sabía, Rubí no se apareció durante el día y fue hasta la
tarde en que el profesor acudió a su llamado, tocó la puerta de su cuarto y oyó
a esta contestar: ¡pasa perro!; el profesor entró a 4 patas y quedó una
vez mas boquiabierto ante Rubí que tenia una blusa roja de mangas largas,
pantalones cortos de mezclilla azules y unas preciosas zapatillas negras de
finos y altos tacones.
¡Debes estar feliz!, ya casi acaba tu calvario— dijo Rubí al
profesor, mañana serás un hombre libre te echare de menos.
¡Ese era el trato!, espero que cumplas tu palabra— contestó
Luis.
Rubí se molestó por la forma en que este le había contestado
y levantándolo por el cabello le dio 2 fuertes cachetadas gritándole:
¡Imbecil!, ¿como te atreves a tutearme?, te recuerdo que el
trato acaba hasta mañana. ¡Discúlpate!— le ordenó.
Luis nerviosamente obedeció, ¡perdón!, ¡perdón! señorita solo
le ruego que recuerde su palabra es todo no quise molestarla— concluyó Luis.
Justamente a eso voy en este momento— dijo Rubí al instituto
a interceder por tu futuro.
A Luis se le iluminó la cara de felicidad al oír esas
palabras, Rubí mirándolo con una de esas sonrisas angelicales a las que el
profesor caía rendido le dijo:
¿No me lo agradeces?; Luis sintió que en ese momento adoraba
a esa joven que en verdad parecía un ángel y no aquel demonio que tanto daño le
había hecho y sabía que lo que iba a hacer agradaría a Rubí así que acercándose
hacia ella beso sus finos zapatos y no solo eso, empezó a lamerlos mientras
decía: ¡gracias señorita!;
Rubí comenzó a reírse, pues le hacia gracia el comportamiento
del profesor y como disfrutaba de lo lindo sometiéndolo, levantó las suelas de
sus zapatos diciéndole: ¡ya que te gusta tanto!, a Luis no le importaba
humillarse, así que besó también las suelas de los zapatos de Rubí pensando en
que pronto iniciaría una nueva vida, Rubí contemplo al profesor por unos
momentos y dejándolo en su habitación se marcho hacia el instituto.
A altas horas de la noche en que el profesor dormía
plácidamente en el piso del cuarto de Rubí fue despertado por unas voces y
carcajadas tremendas de mujeres que sin duda se dirigían hacia el cuarto y se
puso muy nervioso al notar que abrían la puerta y al prenderse las luces logró
ver que era rubí, pero tras ella entraban Tania, Rocío y Mayra y por su
semblante de las chicas pudo entender sus carcajadas que venían dando: ¡las
cuatro estaban borrachas!, y sus miradas perversas no presagiaban nada bueno en
especial la de Rubí que estaba muy lejos de la mirada que tenia antes de salir y
prometerle que lo ayudaría, el profesor sintió latir agitadamente su corazón y
presentía que algo había pasado y que Rubí ya no tenia los mismos planes con el
.
Rocío se acercó al profesor, lo jaló de la soga y cruelmente
le empezó a dar de bofetadas con ambas manos haciendo una pausa para enseguida
asestarle otra bofetada la cara de Luis iba de un lado a otro mientras empezaba
a sentir una hinchazón en sus mejillas y Rocío le decía riendo:
¡Hola asqueroso perro!, me echaste de menos ¿verdad?, por eso
vine a verte ¿quién es la más linda de tus dueñas?, ¿quién?, se burlaba de el
sin dejar de darle bofetadas, Mayra se le acercó por detrás y lo jaló del
cabello tan fuerte que Luis casi siente que se le safa el cuello y le dijo:
¡Oye estupido!, mi amiga te hizo una pregunta, respóndele y
no se te ocurra ladrar. Mientras Mayra lo tenía agarrado del cabello Rocío le
asestó otra bofetada reclamando su respuesta.
¡Usted señorita Rocío!— respondió Luis usted es la mas linda.
Lo ves Mayra ¡soy mas linda que tu!— le dijo maliciosamente
Rocío a esta, Mayra riendo obligó a Luis a verla a la cara y le dijo: ¿ah si?,
entonces ¿yo no soy linda para usted? Y sorprendió a Luis con un rodillazo en el
estomago que lo hizo revolcarse de dolor a los pies de Mayra que lucia unas
sandalias rosadas de tacón alto.
¿Se te olvido cuando te mate el hambre con unas deliciosas
galletas?— le reprochó Mayra para humillarlo y te atreves a opinar que no soy
linda y le dio un terrible pisotón en la cara y empezó a aplastarle la cara con
el tacón de su zapato, ¿quién es mas guapa?— lo amenazó, Luis gritaba de dolor
sentía que ese tacón le traspasaría la cara.
¡Responde!— le dijo Mayra o te lo clavo por completo. ¡Usted
señorita Mayra!, usted es la mas guapa— respondió Luis, Mayra retiró el tacón de
su cara Luis intentó llevarse las manos a la cara para tallarse cuando Rocío le
dio una patada en sus huevos haciéndolo gritar y revolcarse de dolor.
¡Entonces a mi me has mentido!— contesto Rocío riendo
mientras le pisaba la espalda al profesor con una de sus botas mientras que ella
y Mayra se partían de risa sin importarles que un pobre infeliz se retorcía de
dolor ante sus pies.
Entre su dolor el profesor buscó la mirada de Rubí que solo
observaba seria el triste espectáculo que el profesor estaba ofreciendo a sus
amigas, con su mirada suplicante el profesor esperaba que Rubí intercediera por
el pero esta adelantándose se plantó frente a el diciéndole:
¡A mi no me veas!, al aceptar el trato sabias que tarde o
temprano ibas a obedecer también a mis amigas así que te aguantas y dicho esto
Rubí se dirigió a sus amigas para decirles:
¡Bueno!, bajemos a la bodega o el hielo se va a deshacer,
todas rieron excepto Luis esas risas no presagiaban nada bueno, entre las tres
llevaron a Luis jalándolo de la soga y voltearon a ver a Tania que casi dormía
en el sofá la levantaron y apenas reaccionó, evidentemente estaba mas pasada de
copas que las otras, Tania se levantó aun algo mareada y se montó sobre el
profesor ¡vamos basura! a la bodega— le dijo Tania y entre risas avanzaban pero
al bajar las escaleras Tania empezó a moverse y Luis no calculó bien hizo
esfuerzos pero Tania se movió bruscamente y ambos cayeron toas rieron al ver que
Tania todavía estaba lago pasada, el profesor se levantó y quedó de nuevo a 4
patas Tania hizo lo mismo pero al levantarse se agarró el estomago, Rubí le
dijo:
¡Tania no! ¡que asco!, Tania rió burlonamente Rocío y Mayra
comprendieron y sujetaron al profesor levantándole la cara y dejándolo de
rodillas Tania avanzó hacia el y le vomitó encima dejándole la cara y el pecho
repleto de sus vómitos, Rubí se adelantó a la bodega y entre las otras tres
llevaron al profesor Mayra lo miraba con asco y varias veces le escupió en la
cara.
¡No vayan tan rápido!— les dijo Tania puede que repita y veo
que al profe le gustó, las tres rieron con ganas mirando al profesor que deseaba
que la tierra lo tragara con la cara cubierta de los asquerosos vómitos de Tania
y uno que otro salivazo.
Por fin entraron a la dichosa bodega y para sorpresa del
profesor vio que habían en el piso aproximadamente unas 10 o 15 barras de hielo
acomodadas una tras otra entre Tania y Rubí le quitaron los calzoncillos
dejándolo completamente desnudo y entre las cuatro lo llevaron hacia las barras
de hielo, Luis quiso oponerse pero unos cuantos cintarazos dados con la hebilla
cortesía de Mayra lo dejaron molido lo levantaron y lo acomodaron sobre las
barras de hielo y sacando mas sogas lo amarraron fuertemente, Luis gritó del
dolor y el ardor al sentir el contacto de su piel desnuda con el hielo ¡le
quemaba terriblemente! Y le ardía por los golpes que recién le habían dado con
el cinturón.
Luis gritó y lloró amargamente suplicando a las cuatro chicas
que lo desataran pero esto solo hacia que las crueles chicas se rieran cada vez
más fuerte.
¡Perfecto!— exclamó Rocío así es como lo quería ver
retorciéndose como un insecto le dio la vuelta y acercándose a el le escupió en
plena cara ¡sufre infeliz— concluyó Rocío.
¿Tanto lo odias?— pregunto Rubí a Rocío,
¡No mas que tu!— contesto Rocío o que ahora ¿lo amas?;
¡Claro que no!— respondió Rubí molesta, pero esto fue idea
tuya;
¡Si!— dijo Rocío pero no es por que lo odie es por diversión
me gusta ver como se retuerce — concluyo Rocío sonriente.
Mayra con sumo cuidado se trepó en las barras y se sentó
sobre el pecho del profesor contemplando su sufrimiento, Luis bramaba de dolor y
Mayra dulcemente le dijo:
¿Quieres que te desate?, suplícame y lo haré; Luis imploro,
se humillo llorando ante la cruel sonrisa de Mayra suplicándole que lo desate
pero esta tranquilamente le contestó:
¡No se me da la gana! Y le dio una cachetada. Entre el dolor
y el ardor Luis no pudo mas y se desmayó aun así esto no conmovió a las chicas y
no lo desataron hasta que el hielo se deshizo por completo y esto fue ya casi al
amanecer.
Cuando Luis despertó se encontraba tirado en el piso de la
bodega y sorpresivamente se dio cuenta que estaba esposado de pies y manos y
notó que en su cuello ya no tenia la soga sino la cadena que un día Rubí le
había mostrado, Rubí lo observaba ya lista para irse a la escuela con un
semblante preocupado.
¿Cómo te encuentras?— le pregunto Rubí al profesor,
¿Por qué estoy esposado?— contestó Luis ¿qué significa esta
cadena?, ya es de día ¡desátame!;
¡Tranquilo profe!— le respondió Rubí, ha habido algunos
cambios mencionó con una ligera sonrisa mis amigas no están de acuerdo en que ya
te deje libre y quieren pasar unos días contigo y bueno muy en especial la que
te ha reclamado es la maestra Susana.
Luis estaba desesperado y nervioso tratando de safarse las
esposas lo cual era imposible, Rubí continúo solo será una semana mas profe
estará al servicio de mis amigas y de la maestra Susana. Luis explotó gritándole
a Rubí:
¡Eres una maldita!, desátame, desátame te digo;
¡No hagas esto mas difícil!— le contestó Rubí y deja de
moverte solo vas a conseguir lastimarte mas, ¿entonces profe? listo para su
presentación.
Luis estaba furioso y le reprochó e insultó a Rubí por su
comportamiento.
¡Desátame!, no ire contigo a ningún lado— contestó Luis muy
molesto, entonces Rubí se le acercó y le dio dos tremendas bofetadas que
hicieron que al profe le saltaran las lágrimas.
¡Mira imbecil!, no te estoy pidiendo tu opinión o tu permiso
solo te estoy comunicando lo que voy a hacer contigo— sentenció Rubí así que
escucha con atención y no me hagas enojar.
Luis una vez más se resignó y humillando la mirada de se
limitó a escuchar a Rubí, esta continúo hablando:
Ha habido cambios en el instituto Susana es ahora la
directora. Luis se sorprendió al oír esto y Rubí continúo hablando: ¿crees que
te odio?, deberías ver la expresión de Susana al hablar sobre ti ¡créeme! ella
si que te desprecia estarás una semana en el instituto al servicio de Susana y
de mis amigas no se que planes tengan sobre ti así que te aconsejo que las
obedezcas en todo y no lo eches a perder te doy mi palabra que al terminar esta
semana esta vez si te ayudaré.
¡No te creo!— respondió Luis;
No importa que no me creas al final me darás la razón— le
respondió Rubí.
¿Quiénes mas saben de mi situación en el instituto?— preguntó
Luis;
¡Casi todas las estudiantes!, Susana y mis amigas se han
ocupado de contar todo y la mayoría están excitadas con verte y saber que vas a
estar a su servicio— mencionó Rubí.
Luis miró a Rubí para decirle: ¡has sido muy cruel conmigo!,
¿Por qué? Mi única culpa es lo que una vez me dijiste ¡mi presencia te repugna!
Y me has arruinado la vida.
Rubí le acaricio la cara y le contestó sonriente:
Si eso crees no puedo hacer nada para hacerte cambiar de
opinión pero si te sirve de algo ya no me repugnas solo me diviertes y ya
poniendo una expresión seria continúo: entiendo que en el instituto has perdido
todo pero ya te dije que te doy mi palabra en una semana te daré una fuerte suma
de dinero y podrás rehacer tu vida en donde tu quieras.
Luis permaneció callado y Rubí lo dejo un momento y al
regresar le trajo un plato de comida y se lo ofreció dejándole libre una mano
para que pudiera comerlo.
¡Anda!, come te ayudará a recuperar fuerzas— le dijo Rubí;
Luis no se lo creía esperaba a que Rubí le hiciera una nueva
burla con la comida, Rubí conciente de eso le sonrió y le dijo:
¡Apúrate!, no tenemos todo el día esta vez no voy a
humillarte por eso te dejé libre una mano aunque debería si no te la terminas
rápido creo que escupiré en ella por que como has dicho ¡soy muy cruel contigo!
Lo amenazo bromeando. Luis devoró en minutos toda la comida y Rubí de nuevo le
esposó las manos.
¡Bien!, antes de irnos te daré una ultima recomendación— le
dijo Rubí obedece en todo a Susana, no se por que razón pero se bien que te
detesta enormemente y que va a gozar mucho humillándote y haciéndote daño, bueno
al menos ya te has alimentado por que me imagino que tu pan de cada día serán
las sobras que te tiren Susana y las demás estudiantes— dijo Rubí con una
expresión de asco.
¡Eso es repugnante!— contestó Luis humillado,
Rubí se rió diciendo: ¡es igual!, ya has comido las mías,
¡Tu lo has dicho!, las tuyas— respondió el profesor. Rubí se
quedó viendo divertida al profesor y le pregunto:
¿Y que tiene de espectacular comerte mis sobras o la de otras
personas? si es la misma repulsión que debes de sentir.
¡Pero al menos tu me gustas!— respondió Luis sorprendido el
mismo por lo que acababa de decir pero ya estaba lo había dicho. Rubí quedó muda
por unos instantes hasta que le levanto la cara al profesor obligándolo a
mirarla a la cara ¿qué has dicho?— le preguntó. Luis estaba muerto de nervios y
tartamudeaba tratando de explicarle a Rubí.
¡Perdón!, yo, yo no quise, Rubí le dijo: ¡solo repite lo que
has dicho!, no voy a golpearte pero repite lo que has dicho.
¡Tu me gustas!— atinó Luis a decir.
Rubí tenia una mirada seria que pronto cambió al soltar una
fuerte carcajada y decirle apenas conteniendo su risa: ¡pero que imbecil eres!,
tu mismo has dicho que te arruinado la vida y ahora me sales con esta estupidez
¡eres patético!, Rubí no paraba de reír y jalándolo de la cadena salieron hacia
su auto para ir al instituto.
Rubí hizo que Luis se acomodara en el asiento trasero y se
dispuso a conducir pero en todo el camino Rubí no paraba de reír y esto incomodó
al profesor era tanto las risas de Rubí que a la mitad del camino se estacionó
solo para seguir burlándose del profesor y volteándolo a ver le pregunto muy
divertida:
¿Y te gusto mucho?, Luis no contestaba permanecía inclinado
Rubí lo jaló del cabello y le alzo la cara para decirle: ¡responde perro!, ¿qué
tanto te gusta tu dueña?;
Luis apenado contestó: muchísimo, ¡me gustas mucho!, Rubí lo
jalo por una oreja clavándole las uñas y sonriente y con una expresión tan
seductora que hasta el más apuesto de lo galanes hubiese caído rendido a los
pies de esta joven le pregunto:
¿Quién te gusta mucho?,
Luis estaba muy nervioso pero sentía en la expresión de Rubí
que el odio hacia el había disminuido ¡claro que lo seguía humillando! Y sobre
todo burlándose de el pero a pesar de eso si se notaba un pequeño cambio en su
comportamiento y respondió:
¡Usted es mi dueña y me gusta mucho!,
Rubí se sintió poderosa, una diosa, sentía que podía
ordenarle cualquier cosa al profesor y este lo haría ya no por miedo o temor
sino por que inexplicablemente se había enamorado perdidamente de ella, aun así
ocultó lo confundida que estaba y burlescamente le dijo:
¡Bien dicho!, soy tu dueña, lastima que no comparta los
mismos sentimientos pero creo que eres sincero y en recompensa esto será nuestro
secreto y de nuevo emprendieron el viaje y en unos instantes estaban ya en el
estacionamiento del instituto Luis estaba temblando de nervios.
Rubí se dio cuenta y le acaricio la cara diciéndole:
Solo obedece, si por mi fuera te dejaría libre en este
momento pero entiende que debo algunos favores a Susana y no pude negarme a lo
que ella me pidió, aun así te prometo que estaré al pendiente no puedo dejar
completamente indefenso a un pobre perrillo que se muere por mi— le dijo burlona
y llevándose los dedos de su mano a la boca se los relamió y se los ofreció al
profesor quien lamió y besó con devoción esa mano.
Ya no le importaba humillarse ante ella, Rubí lo había
absorbido por completo sabia que ante ella había perdido todo y estaba conciente
que el mismo se consideraba un objeto mas de la propiedad de esta joven y lo que
viniera de ella el estaba dispuesto a recibirlo pero sentía miedo por lo que le
pudieran hacer en el instituto en especial por Susana. Bajaron del auto Luis
solo en calzoncillos a 4 patas llevado de la cadena por Rubí que iba vestida con
su uniforme.
Continuara…………