LA SECTA
El siguiente relato ha sido basado en una historia que
escribí hace ya algunos años en otra página. Las fotos son un simple agregado
así que los invito a no encontrar conexión entre las fotos y el relato.
-"Estas lista, cariño?", le pregunte a Natalia.
-"Si, papa..", me respondió ella con cara de nostalgia y dolor pero con la
seguridad de que lo que estábamos a punto de emprender tenia un objetivo claro.
La muerte de Esteban, su adorado novio hacia seis meses, por parte de una
cerrada secta religiosa que se dedicaba al abuso sexual de sus fieles, la
motivaban a hacer esto. Yo, Arnulfo Gómez, como sargento de la policía local,
había jurado en frente de la tumba de Esteban, prestar mi apoyo para llevar a
los culpables a la cárcel.
Los pasados 15 años de mi vida habían sido dedicados a la policía investigadora
ministerial, antes llamada policía judicial en mi país, pero nunca antes había
estado involucrado en un caso tan cercano a mi familia. Se creía que Esteban, de
20 años de edad, había caído en las redes de esta secta y por querer denunciar
sus abusos, fue vilmente asesinado. Era extraño pues el tipo desde un principio
me había inspirado confianza. Se veía un chico tímido, dedicado al estudio y
caballeroso con mi hija pero ya ven como es la vida. Al parecer estos tipos de
la secta supieron engatusarlo de tal forma que terminó uniéndoseles y tiempo
después, cuando quiso salir de la sexta fue demasiado tarde.
La idea, con la ayuda irrestricta del teniente Luís Salazar, comandante de la
policía de la ciudad y de Federico Alúcela, detective privado y uno de mis
mejores y mas cercanos amigos, había tenido el apoyo necesario. Natalia, mi hija
había decidido formar parte del peligroso plan que teníamos trazado para agarrar
a los miembros de la secta y aunque no fue de mi total agrado, la enorme sed de
venganza de mi hija y su corazón roto terminaron por hacerme ver que debía
dejarla ser parte.
Federico, Natalia y yo nos infiltraríamos en la secta
religiosa que solía llamarse "zecta" buscando descubrir los cabecillas de esa
organización. Ella, a sus 19 años, seria presa fácil y haría caer a los altos
mandos de la secta. Yo, a mis 40, y Federico con sus 35 años, nos presentábamos
como voluntarios en sus actividades buscando identificar a "El Obispo" quien no
era mas que la cabeza visible de la secta y responsable de las ilícitas
actividades llevadas a cabo dentro de la oscura organización.
Hacia solo mes y medio habíamos empezado esta tarea y ya teníamos relativo
éxito. El espectacular cuerpo de Natalia había cautivado la atención de un grupo
directivo entre los 40 y 45 años, quienes en las cuatro reuniones previas a las
cuales yo había asistido, mostraron descaradamente su ciego apetito sexual por
ella.

Mi hija había asistido a las liturgias y misas de adoración
luciendo sus ajustados pantalones de lino y una vez se coloco una apretada y
corta falda la cual marcaba y destacaba apetitosamente esas bellezas de nalgas.
Su divino culo saltaba a simple vista y verla caminar, atraía sin lugar a dudas,
la mirada hacia el cadencioso movimiento de su estrecha cadera y el alegre
bailar de su delicado trasero quien se sacudía de un lado a otro armoniosamente.
Sus espectaculares pechos, redondos y voluptuosos, la hacían ver muy tierna, y
su encantador rostro de ojos verdes y cabello negro me hacían recordar la
belleza de su madre fallecida hace 10 años.

Nos preparábamos para una reunión más de la secta y ella esta vez llevaba una
misión clara. Rodolfo Ortiz, miembro directivo de la secta le había expresado a
Natalia la posibilidad de que fuera una "elevada" y pudiera predicar los
mensajes de la organización. Para ello, Natalia tendría que pasar una sesión de
iniciación donde ella seria entregada a su Dios. La sesión implicaba una hora de
sexo con uno de los enviados divinos, el cual seria el encargado de "elevarla".
El plan era aceptar sus perversas propuestas y al momento de la ceremonia de
"elevación", como ellos la llamaban, Natalia debía oponerse a tener sexo con
ellos, lo que originaria muy seguramente la violenta reacción del "enviado
divino", suficiente para elevar cargos por abuso y prejuicio sexual. Todo
funcionaba a la maravilla y esa noche al verla salir de la casa junto con mi
amigo, el comandante Salazar, me sentí un poco culpable. Arriesgaba la vida y la
integridad física de mi hija en esta misión peligrosa. Pero yo sabia que ella lo
hacia por encontrar a los culpables de la muerte de Esteban y que a ella no le
importaba lo que tuviera que arriesgar.
Natalia se levanto de la cama y me dio un abrazo.
-"Gracias, papi..."
-"Sabes que la prioridad es tu seguridad... solo pronuncia la clave cuando
sientas que la situación se te sale de la manos", le repetí nuevamente
asegurándome que Natalia comprendiera la situación.
Mientras abrazaba a Natalia antes de salir, Luís el comandante, sin disimulo
miraba encantado el cuerpo y, en especial, el trasero de ella. El sensacional y
apretadito vestido blanco que ella lucia en esa ocasión resaltaba inmaculadas
esas dos hermosas nalgas, las cuales voluptuosas, sobresalían notoriamente como
dos deliciosos duraznos dignos de ser comidos.
Saliendo de casa y viendo como Natalia era acompañada de un policía vestido de
civil comprendí el porque ella era tan atractiva. Federico, mi amigo, se quedo
enceguecido por un momento viendo como el culo de mi hija lo hipnotizaba por un
par de segundos. En su mirada se notaba el intenso deseo masculino de poseer esa
belleza de trasero y en sus ojos se podía leer fácilmente como deseaba montarla
y castigarla con su verga.
-"Que belleza el cuerpo de Natalia... Tienes una preciosa hija...", me comento
de forma diplomática Federico, al darse cuenta con un poco de pena, de que yo
había notado como el trasero de ella había llamado su atención.
La edificación donde la secta realizaba sus reuniones había sido rodeada de
micrófonos y la fuerza policial de asalto estaba lista para la acción tan pronto
se requiriera. El operativo estaba en marcha.
Dos horas después, como a las 6 p.m., me encontraba en la sala de liturgias
organizando los panfletos de canto, cuando escuche que alguien me interrumpía.
-"Arnulfo, tienes las publicaciones listas para repartir en la liturgia de las 7
p.m.?, me pregunto Rodolfo, uno de los obispos.
-"Si, están listos...", me apresure a responder.
-"Bien hecho, Arnulfo... Muchas gracias...", me dijo él denotando algo en su
rostro.
Rodolfo parecía querer decirme algo pero no lucia seguro. Hasta que el
finalmente se atrevió.
-"eh... Arnulfo... le puedo preguntar algo...", dijo él.
-"Si claro", agregue.
-"El otro día te vi amigablemente charlando con Natalia... veo tu fuiste de su
agrado...".
-".. Pues a quien no le va caer bien ella... con esa tierna sonrisa y ese cuerpo
de reina...", le dije sonriendo en tono de burla pero con la plena convicción de
que el me quería decir algo más.
-"En efecto... ella es muy agradable y con esa hermosura de culo que tiene,
merece algo mas...", me dijo el susurrándome al oído su grotesco comentario y
golpeándome la espalda suavemente con su mano.
Vi que era la oportunidad ideal de lograr más información. Sus palabras habían
denotado que el trasero de Natalia era el objetivo de uno de los posibles
miembros mayores de la secta, así que me decidí y proseguí.
-"... como me gustaría tener 20 años menos para disfrutarme esa mujercita...
como envidio al novio de Natalia.. Debe ser una delicia tenerla a ella por una
noche...", agregué con voz baja y como ocultando mis deseos.
-"sabe un cosa... lo invito especialmente a la ceremonia de Iniciación de
Natalia esta noche... se que le va a encantar...", dijo Rodolfo
-"Gracias... Maestro... ", le respondí con la satisfacción de que pronto todo se
iba a esclarecer pero sin saber lo que me esperaba.
-Tómese este vaso de vino...- me dijo extendiéndome el vaso
que tome rápidamente.- Por Natalia!-me dijo y los dos brindamos bebiéndonos de
un solo trago el contenido del vaso.
Una hora más tarde la misa se llevo a cabo y allí Natalia
junto con los otros jóvenes de la secta cantaron y rezaron al Dios que
supuestamente llevaría a la salvación de las almas. Con sorpresa note que al
final de esa falsa celebración litúrgica, Natalia fue llamada por Rodolfo y
Héctor y ella salió por una puerta lateral mientras que ellos detrás la seguían,
mirando descaradamente su juvenil cuerpo en movimiento.
-"Águila 1 confirme...." llame por el oculto micrófono a mi comandante Salazar.
-"La fiesta va a empezar", me respondió el dándome a entender que la ceremonia
de iniciación estaba por empezar.
Pensé en Natalia así como en mi esposa fallecida y recé para que todo saliera
bien.
Media hora más tarde y mientras hacía aseo del salón de liturgias, la puerta
lateral se abrió.
-"Arnulfo... Venga...", me llamo la voz de Rodolfo.
Acudí a su llamado y pase por la puerta. Caminamos el silencio y entramos a un
gran salón donde la oscuridad era el invitado principal. Al fondo del salón un
grupo de personas cantaban y alababan al falso Dios de la secta. En medio del
grupo un poco de luz era notoria.
-"Guarde silencio y solo mire...", me dijo Arnulfo separándose de mi y
acercándose de nuevo al grupo.
Me quede allí en silencio escuchando los cánticos pero en el fondo un gemido de
placer era ligeramente notorio.
Me acerque al grupo de personas. Algunas de ellas estaban cubiertas de capas que
les ocultaba la cara. Otras no. Allí vi como una pequeña cama había sido
acomodada y la tenue luz de una lámpara irradiaba coqueta mostrando lo que allí
ocurría. Había imágenes del Dios de la secta por todo lado y los seguidores
rodeando la cama no perdían detalle de lo que ocurría mientras seguían cantando
y alabando.
Me abrí paso entre dos fieles y vi con dolor como el cuerpo desnudo de mi hija
yacía boca arriba mientras que el pesado cuerpo de "El Obispo" se sacudía sobre
ella moviendo vigorosamente su abdomen y dándonos a entender que la ceremonia de
iniciación, como ellos la llamaban, había dado inicio y la delicada vagina de
Natalia acogía placenteramente la verga de Héctor.
Natalia lucía diferente. Sus delicadas piernas completamente abiertas acogían y
aprisionaban el obeso cuerpo de su afortunado amante. Su rostro no ocultaba ni
disimulaba el placer que le causaba tener el pito de Héctor dentro de sus
entrañas.
Mire con un poco de desespero a mí alrededor. Allí, al otro lado de la cama
estaba Federico quien con angustia me miraba. Algo había salido mal y no había
sido posible detener este vejamen, así que me di cuenta que yo debía tomar las
riendas del asunto. Pero era muy tarde. De pronto frente a nosotros Héctor
levanto un poco su cuerpo y mirando a la imagen de su Dios pronuncio unas
palabras que no pude descifrar pero que en un par de segundos fueron
entendibles. Un grito de alivio e intenso placer salio de su boca. Me maldije,
me lamente y odie estar presenciando ese momento. El rostro de Natalia expreso
lo que en ese momento sentía. La verga de Héctor acababa de explotar dentro de
su sexo y como un volcán en erupción, escupía toda su carga de esperma dentro de
ella. Por unos segundos, Natalia abrazo fuertemente el cuerpo de "El Obispo" al
llegar ella también al orgasmo. Finalmente la dolorosa escena culmino con los
cuerpos de los dos amantes abrazados y estáticos después de finalizar las
sacudidas propias de las contracciones del orgasmo.
Tuve deseos de vomitar. Héctor empezó a levantar su cuerpo y vi como su gruesa e
inmensa verga salía lenta y pesadamente de ese inmaculado lugar. Las piernas
abiertas de Natalia mostraban su enrojecido clítoris y su estrecha vagina de
joven estaba completamente expandida producto de la excitación del acto sexual.
-"Voltéate mi vida... quiero esa belleza de culo...", pronuncio como una orden
Héctor.
Natalia, al parecer producto del dopaje de una medicina, obedeció sin lugar a
dudas.
Y allí en frente de todos, los ojos de Héctor brillaron más que nunca. El se
acerco y delicadamente abrió un poco las nalgas de Natalia para concentrar su
mirada en el estrecho pero espectacular culo de mi hija. El ano de ella era
ahora su objetivo. Sin perder tiempo, Héctor aplico aceite en la entrada de su
ano y se preparaba para lograr su máximo deseo.
No pude resistir al ver que ni Federico ni yo actuábamos. Como padre tenia que
hacer algo.
-"Desde que entraste al grupo, cariño como desee este momento...", se dijo a si
mismo Héctor pasando sus dedos por la entrada del ano de mi hija y acariciando
una y otra vez las hermosas nalgas de ella. En mi cuerpo comencé a sentir un
enorme calor interno que me recorría desde la punta de los pies hasta el
cabello. Miraba a mi hija que se encontraba totalmente desnuda a punto de ser
penetrada por el ano y me calentaba más y más.
-"... que delicia de culo... que afortunado es usted Maestro...", le dije
inexplicablemente.
Todos los fieles voltearon a mirarme con una enorme sonrisa, así como Héctor y
Rodolfo.
-"Arnulfo... Quiere hacérselo a ella?", me pregunto el obispo con una enorme
sonrisa en su rostro.
Sin pensarlo un segundo respondí:
-"Seria todo un placer, pero...".
-"Venga Arnulfo... gócese el culito de esta diosa...", me llamo haciéndome la
seña para que pasara a la cama.
Mire a todos y nerviosamente me acomode frente al trasero de Natalia. En frente
mío tenia la húmeda vagina de mi hija mientras veía como el aceite aplicado en
su ano escurría por todas sus nalgas.
En ese momento salio de mi lo que un padre haría con su hija. No lo podía hacer.
-"Gracias maestro... Pero no... No puedo... no soy capaz...", le dije a Héctor
-"Y eso porque?...", me pregunto el riendo en tono de burla al escuchar que yo
no quería cogerme la belleza de trasero de Natalia.
Pensé en una rápida respuesta pero no se me ocurría nada. No sabia que hacer en
ese momento.
-Será acaso porque es su hija?- me dijo el obispo ante mi
enorme sorpresa.- Créame que tiene una cara como si hubiera visto al mismísimo
diablo. – rió a carcajadas y dijo-A quien intentaba engañar con ese tonto papel
de policía. Todos lo hemos sabido desde el principio. A nadie ha engañado y
cuando digo a nadie me refiero a nadie- me dijo desviando su mirada hacia donde
estaba mi amigo Federico con una enorme sonrisa en el rostro.
No podía creerlo, todo había sido una trampa en la que hasta
mi mejor amigo estaba involucrado en la secta y me había engañado. Tenía ganas
de llorar de la desesperación. En medio de la oscuridad, Natalia volteó a verme
con una sonrisa y me dijo:
-Anda papi... no digas que no quieres. Desde hace años me he
dado cuenta de como me miras...
No pude más. Hasta mi hija era parte de esa maldita secta.
Todo había sido un teatro montado para llevarme hasta esa situación pero porque?
-Hija... no entiendo... que paso con Esteban...?
-Esteban? Ese imbécil lo único que quiso siempre fue
embarazarme, formar una familia conmigo, alejarme de este lugar pero eso no era
posible pues yo he sido la elegida.
-La elegida?
-Si... a mí me ha elegido nuestro dios para tener a su
hijo... nuestra familia ha sido elegida con ese privilegio... deberías de
alegrarte...
No lo podía creer. Quise salir corriendo del lugar pero ya
todos habían formado una especie de muralla humana dejándonos a mi hija y a mí
en medio. Mi hija avanzó hacia mí de rodillas y fue justo cuando estaba frente a
mí que me di cuenta de lo grande que estaba mi pene. Como era posible que
estuviera así? Para esos momentos debería estar flácido colgando pero todo había
sido planeado de una manera impecable.
En ese momento recordé el vino que me habían dado de beber
una hora antes de la iniciación de Natalia. Ese no había sido solo vino...
Natalia comenzó a desabrochar mi pantalón mientras yo permanecía estático. Bajó
mi pantalón y mis calzoncillos y una vez libre mi pene se lo metió en la boca y
comenzó a chuparlo como hacía siglos no lo hacían.
-hmm- gemía ella mientras chupaba con enorme maestría mi pene
y todos alrededor miraban felices.
No pude más. Olvidándome de toda la gente, olvidándome que
era mi hija, me le lancé como una bestia encima y comencé a morder y chupar sus
gloriosos senos mientras buscaba la entrada de su preciosa gruta con mi pito.
-Aaaahhhhhh- gritó mi hija cuando de un solo golpe la penetré
y comencé a embestirla desesperado.
Varios de los miembros sacaron sus miembros y comenzaron a
masturbarse mientras veían tener relaciones a un padre con su hija. Cinco
minutos más tarde no aguante más y trate de salirme para no derramar toda mi
leche en su interior pero mi hija me dijo: "No papi no te salgas... aquí...
échamelo todo..."
Ni si quiera le discutí una sola palabra. Sin esperarme más
derrame toda mi leche en su interior convulsionándome con ello mientras sentía
aquel inigualable placer que ya hasta había olvidado.
Los miembros de la secta comenzaron a cantar mientras se
retiraban uno a uno hasta dejarnos solos a mi hija y a mí.
-Que sucede- le pregunte desconcertado a Natalia al oír como
cerraban la puerta por fuera dejándonos encerrados en aquel cuarto oscuro.
-Nada papi no temas... solo quieren asegurarse de que todo
salga bien y yo quede embarazada... tal y como debe ser...
-Y encerrarnos aquí es la mejor solución?
-Si, debemos estar seguros de que tu semilla se plante bien
en mí ser papito... nos espera una noche larga...
Esa noche cogí con mi hija por todo el salón oscuro. No se
cuantas veces me vine dentro de ella lo que si se es que goce como nunca.
Al amanecer un fuerte golpe en la puerta me hizo despertar;
era la policía investigadora ministerial.
-Esta usted detenido por la violación y privación de la
libertad de su hija- me dijo un comandante de la policía una vez que me llevaron
a la agencia del ministerio público en calidad de detenido.
-Esto no puede ser posible!- les dije mientras a gritos
comenzaba a contarles todo lo sucedido...- si no me creen llamen a mi compañero
Federico...
-No será necesario- me dijo el comandante- el fue quien nos
dio aviso de lo que usted había hecho. Él lo denunció. Él si es un policía
ejemplar, no le importo denunciar a su mejor amigo; no es como usted que es una
basura de humano...