La llamé por teléfono..
-Hola, qué tal estás cariño?- pregunté.
-Muy bien, mi amor, estaba estudiando un poco, pero vamos,
que creo que ya lo voy a dejar, que estoy cansadita.
-Oye, te importaría que habláramos por el Messenger?, es que
estoy con unas cosas de clase y tengo que estar pendiente del ordenador, pero
podemos hablar por ahí perfectamente.
-Bueno, como quieras, no me parece mala idea, porque a mí
tampoco me apetece mucho hablar por teléfono.
Colgamos el teléfono y conectamos el ordenador. Y continuamos
la conversación habitual. Me contaba que en el instituto había tenido bronca con
unas amigas, y cosas de esas por el estilo. También me contó que el fin de
semana quedaría con su amiga Laura y que conmigo no podría quedar ni nada.
Tras un buen rato de conversación empezamos a derivar a temas
sensuales típicos de hablar con una novia. Que si que calor hacer, que vaya
ganas de estar contigo tengo... etc etc. Le pedí que se conectara a la webcam,
pero me dijo que no podía, que estaba sola y con el calor que hacía estaba
desnuda y le daba vergüenza. Por si la grababa.
Lógicamente mi cuerpo experimentó un aumento de varios grados
de temperatura y la parte ruin y mezquina de mi ser se apoderó de mi parte
buena. Me encantaba verla desnuda.
Me puse en contacto con un amiguete que es
informático-pirata-hacker y le pedí por todo el oro del mundo que me consiguiera
un sistema para espiar por la webcam. Que era necesario para poder seguir con
vida (la exageración surtió efecto, y a los tres minutos me envió el programa).
Seguí los pasos que me recomendó mi colega y puse en conexión
el sistema de espionaje informático. Por fin se conectó la cámara y pude poner
en marcha mis deshonestas intenciones. Tenía puesta la cámara apuntando
perfectamente a ella, y sorpresa... no estaba desnuda por el calor, como había
dicho. Pero daba igual, la verdad es que estaba preciosa. Tenía puesto un pijama
que consistía en una camiseta blanca de tirantes y un pantaloncito pequeño de
algodón.
Tenía el pelo recogido en una pequeña coleta, y se le veían
sus grandes ojos y sus preciosos y gruesos labios. Era muy guapa, pero lo mejor
era la mezcla entre belleza y erotismo que se desplegaba en su mirada. Se veían
perfectamente la forma de sus grandes senos, porque la camiseta de algodón
tampoco es que tapara mucho.
Seguíamos charlando, y la cosa se iba calentando, pero había
un par de detalles que me tenían algo mosqueado. Por una parte de vez en cuando
miraba para atrás, como vigilando que no entrara nadie. Imagino que era por su
familia (aunque me había dicho que estaba sola).
Así que pregunté por el Messenger: -¿estás sola, Susana?-..
–Sí, claro, ya te lo he dicho antes.-respondió. En ese
instante la vi mover los labios, como diciendo algo a alguien. Supuse que
estaría escuchando música. Así que también me dio por preguntar. -¿y estás
escuchando música?
-Sí tengo puesto el nuevo disco de Dover, por?
-No, por nada... por curiosidad. Y dices que estás desnuda
porque tienes calor?- Intentaba recordárselo para ver si se desnudaba.-Tienes
que estar riquísima, me encantaría verte así.
-Ya, pero me da vergüenza, ya te he dicho... imagínate quién
más puede mirar!!
Parecía zanjada la conversación y ya me estaba aburriendo de
que no se le viera ni un pechillo, así que me dispuse a apagar la cámara, porque
tampoco me parecía muy ético seguir espiando (sobretodo porque tampoco ocurría
nada digno).
En el momento en que iba a desconectar, vi a mi novia girar
la cabeza hacia atrás, y me pareció algo extraño. Por eso no corté la cam, sino
que observé intrigado. Decía que estaba sola, pero parecía que había alguien
más, lo que ocurre es que no se veía a nadie.
Hasta que se vio.
Ella le indicó con la mano que se acercara a la pantalla. De
repente apareció una figura masculina. Por el momento no se le veía la cara,
porque era bastante alto, quizá midiera un metro noventa o así. Iba vestido con
un chándal y una camiseta, y se intuía una gran musculatura bajo su ropa. Se
agachó hasta poner la cara delante de la cámara, de modo que pude ver que se
trataba de un amigo de mi novia al cual yo no conocía.
Le estaba enseñando nuestra conversación, porque se miraban y
sonreían. Yo me quedé petrificado ante la situación. No sabía cómo reaccionar,
comencé a escribir una bronca brutal por el Messenger, pero según la iba
escribiendo iba perdiendo fuerza, y al final me parecía estúpido lo que había
escrito (todo lleno de "putas" y "zorras"). Además pensé que posiblemente era un
amigo, quizá el chico gay ese del que tanto hablaba y que no me había dicho nada
por algún motivo. Tampoco era necesario ser un machista acusador. Era mejor ser
frío e intentar desentramar la verdad. De momento sólo estaban en su casa, y no
había indicios de que hubiera pasado nada ni de que tuviera que ocurrir tampoco
ninguna cosa.
Aunque la verdad es que se mostraban algo cariñosos. Decidí
indagar un poco en la cuestión a ver cómo me iban saliendo las cosas. Decidí
escribir algo fuerte a ver cual era su reacción.
"-Pues te hecho de menos, cariño, me encantaría estar allí
para ver cómo te tragas mi rabo mientras me miras a los ojos con cara de niña
mala."
Ellos se quedaron flipados, su reacción no se hizo esperar.
Porque ella se ruborizó y a él se le cambió la cara por la de un vicioso
compulsivo. No se le notaba nada de empalmado, pero sí se le vio claramente
llevarse la mano a la polla y colocársela. Y desde ese momento miraba a mi novia
con otros ojos. No sé que se dijeron en ese rato, pero sé que a mí me dijo:
-Bueno cariño, no hacía falta que dijeras eso, creo que será mejor que cortemos
la conversación.- y cerró el Messenger de manera fulminante. Le dijo algo al
chico este, y se fue de la habitación, quedándose él solo.
Él se quedó dudando un rato, y acabó abriendo el Messenger,
seguramente ella le avisó de que tardaría en volver, porque sino no creo que
fuera tan atrevido. Yo no entendía muy bien a qué jugaba... pero quise seguirle
el rollo.
Escribía como si fuese ella misma:
-Hola cariño, perdona por lo de antes... dime más cosas de
esas que sabes que me encantan, por favor, y quizá te deje ver algo por la
webcam.
-No entiendo, cómo qué- Respondí.
-Pues ya sabes, cosas con las que sabes que me excito
rápidamente... para pensar en ellas...-escribió él. Estaba claro que quería
pistas.
-pues imagina que te estoy acariciando el cuello, o
cogiéndote de la cintura y acercando la mano a tus tetas...- con estas cosas mi
novia se calentaba bastante.
-sí, eso está bien, pero algo más fuerte... ya sabes...- el
cabrón quería jugar duro, eh?
-De acuerdo, a ver que tal esto: me encantaría agarrarte
desde atrás esas tetazas que tienes, que sé que es algo que te vuelve loca. O
darte un mordisco en el cuello mientras tanto. El otro día con sólo eso te
mojaste completamente... y luego claro, pasó lo que pasó.
-Ah sí? Y qué pasó, que no recuerdo.
-Joder, pues que follamos como locos, no te acuerdas?-con
estas pistas me pareció de sobra, así que pase al contraataque: -Por cierto,
sabes algo de tu amigo ese del que me hablabas el otro día?- dije para darle
esperanzas al chico.
-No sé a cuál te refieres...
-Pues al que dices que está muy bueno, que tiene un pendiente
en la ceja y muy buen cuerpo... (el chico este se ajustaba a la descripción)...
cómo se llamaba?
-Ah, si, te refieres a Jandro. Pues hace días que no le
veo...
-Ese es el chico con el que fuiste el otro día a la piscina?-
Indagué un poco.
-Sí, ese es.
-Espero que no vuelvas a ir a la piscina con él, porque
después de lo cachonda que me dijiste que te puso... no sería muy apropiado.
Aunque seguro que es gay, porque cachas, guapo y buena gente no suelen ser
heterosexuales.- El Jandro en cuestión se puso bastante contento, se veía con un
triunfo seguro, y encima yo le estaba dando las pistas necesarias. La verdad es
que ya no sé porqué seguía, si por descubrir de qué se trataba todo esto, o de
ver de lo que era capaz mi novia con este chico.
-Pues no creo que sea gay, vamos digo yo...-se defendió él.
-Con las pintas que tiene seguro que no se le levanta sin
otro pepino delante... jajaja- escribí para que no tuviera remordimientos por
mí.
El chico este miró para atrás y desconectó, apareció mi novia
vestida de igual manera, pero con el pelo mojado. Se sentaron otra vez, él a la
derecha de ella, y conectó el Messenger. Jandro estaba muy excitado, pero se le
notaba con miedo de que mi novia descubriera que él había estado escribiendo.
Escribí: -Qué ha ocurrido que te has desconectado?
-nada, para darme una ducha.
-ah, qué rápido (de esta manera Jandro también quedaba
tranquilo de que no había notado nada raro) por eso estás tan mojadita, verdad?
-Bueno, sí, en cierto modo...-respondió ella. Me fijé cómo
Jandro se comenzó a esmerar con excusas para tocarla donde yo le había
"chivado". En el cuello y cogiéndola por la cintura. Seguramente estaría
cogiendo algo de calor.
-Si estuviera allí sabes lo que te haría?- pregunté, quería
ver si Jandro tenía cojones de seguir lo que yo iba diciendo. Y ver la reacción
de mi preciosa y fiel Susana.
-Dime- respondió.
-Te pegaría un mordisco en el cuello, de esos que te ponen
tan cachonda...jejeje- automáticamente vi como Jandro acercaba su boca al cuello
de mi chica, quien por cierto inclinó su cabeza para ponérselo más fácil. Le
pegó un buen mordisco y Susana se retorció de gusto, aprovechando él para darle
un buen repaso a su pecho izquierdo, ya que la tenía rodeada con su brazo.
Susana reaccionó y le dio un suave cachete en la mejilla, como para guardar las
formas de que eso no se debía hacer.
A continuación escribió: -Para, anda, que al final me vas a
poner cachonda.- Estaba claro, quería más caña, pero claro, decía lo contrario
para no parecer una guarra delante de su amigo. Yo necesitaba ver hasta donde
era capaz de aguantar. Aunque en cierto modo el jueguecito me estaba poniendo
como una moto. Ver a tu novia cachonda con otro tío, y ser yo el que guiaba su
excitación , me daba una sensación de poder interesante.
-Ah, si? Así que estás cachonda, verdad?- pregunté...
-Bueno, estás consiguiéndolo, lo reconozco. Así que para, por
favor.
-De acuerdo, ya sabes que para que te baje un poco el
calentón puedes tomar otra ducha, o algo frío. Pero que no sea como la vez esa
que te di un poco de helado... que te pusiste mucho peor, recuerdas?
Ella sonrió, y a Jandro se le iluminó la bombilla, porque se
fue echando fuego a la cocina y al minuto estaba con un helado y una cuchara.
Cuando llegó escribí de nuevo:
-lo digo por aquella vez que te daba yo el helado, que lo
tomabas como una zorrita en celo jajaja.
Él lo leyó, y dejó la cuchara a un lado. Hundió su dedo en el
helado y se lo acercó a ella a la boca... ella negaba con la cabeza, y él le
decía que un poquito solo (eso apreciaba yo, al menos). Al final ella aceptó y
abrió los labios, succionando el dedo de su amigo hasta tenerlo completamente
hundido en la boca. Lo sacó y le sonrió, en plan "ya has tenido suficiente".
Pero él volvió a la carga, manchándole a mi novia su preciosa carita, alrededor
de sus gruesos labios. La muy calentona puso cara de niña buena y se limpió los
restos de la cara como si fueran restos de semen en una película porno. La
verdad es que con esos ojazos oscuros y sus gruesos labios verla así pone
cachondo al beato más célibe. Y el chico este no era precisamente el beato más
célibe.
Ahora sí que se notaba su empalme gigante. Y el cabrón me
daba envidia, porque se notaba que tenía una buena polla, seguramente un 50% más
que la mía que es de 15 centímetros.
Seguíamos charlando...
-Te imagino que estás tomando helado, cariño, como tú sabes
hacerlo para ponerme cachondo.
-Sí, pues precisamente estoy tomando un poquito...jejeje-
parece que se empezaba a poner la cosa más picante que antes - que pena no
tenerte aquí para que me lo des.- se miraron ellos con cara de complicidad...
claro, al fin y al cabo él estaba ocupando mi función.
-que pena que no pueda ir por el puto trabajo de clase este,
porque me da pena que te quedes así de solita y cachonda. Si estuviera allí ya
me habría quitado la camiseta para ti.
-pues tendré que conformarme con lo que tengo por
aquí....jejeje- dijo, él se quedó de piedra, y tomó en serio la indirecta. Se
puso de pie junto a Susana y se quitó la camiseta, lentamente, dejando ver un
torso bastante grueso por la de músculos que tenía. Era de ese tipo de tíos que
se inflan en el gimnasio y sus venas se apretaban bajo la piel. Susana estaba
asombrada de mirar ese cuerpo.
Y continuó escribiendo.- me refiero a que me tendré que
conformar con imaginarte...- Jandro se untó el vientre bajo, justo debajo del
ombligo con más helado, y la cogió de la cabeza para que le lamiera. Eso era
demasiado... una cosa era calentarlo un poco y otra una pseudos-mamada justo
encima de donde empieza la polla. Pero a ella pareció hacerle gracia el juego y
lo tomó con mucho gusto. El empalme de Jandro era escandaloso. Se notaba
perfectamente, gracias a tres cosas: la primera que no tenía camiseta, la
segunda, que llevaba un pantalón fino, y la tercera era que se intuía una polla
soberana. Su pene golpeaba suavemente los senos de mi novia, mientras ella
limpiaba su bajo vientre del helado.
Jandro se atrevió a apartar un momento a Susana del teclado y
escribió:
-Me encantaría comerte la polla ahora mismo.- ella le golpeó
y le miró con cara de "no te hagas ilusiones" y le dijo que no con la mano. A mi
se me bajó un poco el calentón, porque el no de mi novia era un corte de rollo,
y la cosa prometía. Por otra parte me alegré de que no fuera una guarra con
cualquiera.
Respondí: -Ya, eso lo dices ahora, pero seguro que no te
cabe... amor, ya sabes que eres incapaz de metértela entera.
Él se reía, mientras se tocaba el paquete. Ella parecía
herida en su orgullo de zorrita, y claro, respondió: -Pues claro que me
cabe, la tuya y mucho más grande!
Á todo esto él le pegó otro mordisco en el cuello, y a ella
pareció que le salió un gemido.
Me descargué otro programa para poder escuchar por su
micrófono lo que decían. Y efectivamente, tras un tercer mordisco en el cuello,
ella se estremeció y hubo otro gemido.
Eso la ponía muy cachonda y él lo sabía gracias a mí.
Respondí:- dices lo de que te caben más grandes que la mía
porque sabes que no existen, por eso te pones chulita.
Él se quedó pensativo, seguramente pensaba que yo la debía
tener gigante. Así que añadí: - mis quince centímetros de verga te resultan
intragables, reconócelo, aunque te los tragues con helado.
Escuché su conversación, él decía: Tu novio es un capullo y
te está retando. Creo que lo mejor es que demuestres de lo que eres capaz. Toma
un poco de helado para ir abriendo boca.
Metió su manaza en el bote de helado y se la empezó a dar con
los dedos directamente. Mi novia abrió bien la boca y alojó dentro los dos dedos
embadurnados de Jandro. Los lamió como ella suele hacer y luego los expulsó
suavemente con la lengua. Pero luego volvió a absorberlos y comenzó a chuparlos
como si de una polla se tratara, calentando más aún al pobre chico. No la
importaba esa especie de "mamada" manual, es más, parecía que la ponía más
cachonda.
Aproveché para escribir: -Sé que eres incapaz de soltarme la
polla cuando te la pongo en la mano, y en eso estoy pensando ahora mismo.
Dicho y hecho, Jandro alargó su mano y cogió la de mi novia.
Se la llevó a su paquete y ella hizo algo que me pareció muy erótico, agarró la
polla a través del pantalón mientras continuaba con la mano de él en su boca.
La visión era muy excitante, a pesar de que fuera mi propia
chica la que estuviera en el ajo. Parecía asombrada por el tamaño que su amigo
hacía gala, por la cara que ponía. Pero no era capaz de mirarle a la cara, no
todavía, aun quedaban unos pasos que dar para que ella perdiera todo el pudor.
Escribí: -me encantaría ponerte la polla en la cara, bien
manchada de helado, para que te lanzaras sobre ella a comértela.
Ella soltó a Jandro y escribió... –Pues ya estoy comiendo un
poquito, y esta muy rico.
-Ya, pero a ti te gusta más en otro "soporte", no lo
niegues.- respondí. Mientras tanto Jandro amasaba las tetazas de Susana,
mientras ella respiraba fuerte. Se la veían los pezones completamente duros a
través de la camiseta de algodón blanca.
Él leyó mi comentario y dijo: -Yo tengo ese soporte, Susana.
Ella respondió: -Ya, pero no me parece apropiado, porque tú
no eres mi novio.- Vaya forma de decir que no a un chico al que le acabas de
chupar el bajo vientre, los dedos y le acabas de tocar la polla por encima del
pantalón.
A Jandro le dio igual y se puso de pie, se bajó el pantalón,
los calzoncillos apenas contenían dentro el tremendo miembro. Mi novia ni
siquiera se atrevía a mirar, pero su respiración delataba su calentura. Él bajó
los calzones y colocó la polla dirigida hacia la cara de mi preciosa y puta
novia. Estaba a dos centímetros de su cara, una polla gigante, de más de veinte
centímetros, y bastante gorda.
Ella miraba con cara extraña, sin saber qué hacer, hasta que
él tomó las riendas. Metió la polla en el bote de helado y se la volvió a
ofrecer. Ella sonrió maliciosamente, mirándole a los ojos y relamiéndose como
una gatita en celo. Me escribió por fin: -Creo que te voy a dejar, que tengo que
ir a por algo más de helado.
Acercó sus labios lentamente a su amante y besó la punta de
la gran verga de Jandro. Ella lo hacía a su manera. Cogió lentamente la polla
por la base (me fijé que no le cerraba la mano completamente) mientras con cara
de niña buena miraba fijamente a los ojos de su amante. Apenas movía la mano. Un
ligero vaivén para que la sangre fluyera por dentro de esa tremenda polla.
Acercó sus gruesos y húmedos labios... unos labios estilo
Jolie, perfectos, hechos para comer pollas y calentar al personal. Golpeaba
suavemente ese glande gordo y rosado sobre su boca, de manera que cuando se
separaban polla y labios, las pieles de ambos se quedaban un momento pegadas,
tirantes, unidas la una a la otra por la atracción sexual.
De vez en cuando asomaba su lengua, para comenzar a humedecer
el falo que se iba a trabajar. Con su mano izquierda amasaba uno de sus grandes
senos. Sus piernas se abrían en un instinto sexual de lo más primario.
El helado se fundió y comenzó a recorrer desde la punta del
pene hasta la base. Comenzó a impregnarlo todo. Ella esperaba ese momento, su
momento de oro, para abrir lentamente la boca. Avanzando primero por el glande
con sus gruesos y perfectos labios. Sin succionar, simplemente avanzando,
rodeando suavemente con su boca, dejando que el helado derretido se fuera
introduciendo en parte en su interior, y siendo arrastrado en parte por sus
labios.
Era una verdadera profesional, porque en ningún momento
cerraba los ojos, ni los separaba de la mirada de su presa. Jandro se apoyaba en
la mesa que tenía detrás.
Cuando logró que entrara todo el capullo en su boca vislumbré
una sonrisa de satisfacción en la comisura de sus labios. La estaba encantado lo
que hacía, y se sentía plenamente orgullosa de ser tan buena mamadora. Era feliz
con una polla en la boca, y más aun si tenía el sabor de su helado favorito.
La oía gemir suavemente, y a él respirar bastante alterado.
Lo cual era normal. Yo ya me había corrido una vez, pero la vista impidió que
dejara de seguir masturbándome para una segunda paja consecutiva.
Todavía le quedaba mucho tramo de pene para engullir, y cada
vez sería más gordo, así que se tomó su tiempo para coger aire. Su mano ya no
acariciaba su propio seno, sino que se metió debajo de sus braguitas para
disfrutar un poco más de la situación.
Continuó avanzando lentamente con sus labios sobre la polla
de Jandro. Parecía que su determinación no iba a ceder, a pesar de que con media
barra de carne dentro se le comenzaba a ver cómo salían lagrimitas de sus
preciosos ojos.
Era muy grande para ella, pero la daba igual.
Volvió a tomar aire. Le quedaban aun cinco centímetros de
rabo. De un rabo bastante grande que ocupaba toda su boca, y seguramente el
capullo del pene ya habría atravesado su garganta. Sin embargo, mi novia es una
verdadera zorrita cuando quiere. Necesitaba más presión.
Soltó la polla y sacó la mano de su coño y colocó ambas en el
culo de Jandro para hacer fuerza. Él también ayudó empujando con sus manos la
cabeza de mi niña. Tan dulce y tan puta. Entre los dos consiguieron que los
últimos centímetros entraran de golpe. Y luego se hizo el silencio.
Se quedaron los dos en esa situación unos segundos.
Saboreando el triunfo ambos y la polla ella.
Se notaba la brutal excitación de Jandro, que no podía evitar
que su pene diera tumbos, parecía que estaba atrapado en una trampa y que se
movía para salir de allí. Aunque lo cierto era que estaba bombeando allí abajo
toda la sangre de su cuerpo.
Tras medio minuto mi novia comenzó a retirar su cabeza.
Dejando la polla perfectamente seca y limpia. Apretaba fuertemente sus labios,
como intentando llevársela consigo. Y tras unos segundos, lo que tardó en volver
a estar a la altura del glande. Miró con seriedad a Jandro a los ojos y engulló
de un solo trayecto lo que antes le había costado horrores. No lo hacía
violentamente, pero su avance era continuo y con suavidad.
Parecía mentira que esa pedazo de rabo entrara en la cabeza
de mi pequeña chiquita. Desaparecía completamente en su boca. Seguramente
estaría tragando parte por su garganta, algo que conmigo no era necesario en
absoluto, pero sí con lo que tenía ahora.
Tras unos cuantos bombeos Jandro pegó un grito. Estaba claro
lo que ocurría... se estaba corriendo, y se estaba corriendo en el fondo de la
lengua de mi novia. Mi pequeña niña se quedó quieta recibiendo las continuas
corridas. Debería llevar días sin masturbarse, porque le empezó a salir lefa por
la comisura de los labios. Mi novia entornó los ojos, poniendo cara de zorra y
sonriendo por verse abrumada de esperma.
Se esperó a que la polla se pusiera morcillona dentro de su
boca para empezar a tragarse el semen que tenía dentro. Se notaban las
contracciones de su cuello cada vez que bebía un largo trago del fluido lechoso.
Tras unos diez tragos por fin pareció que acabó con todo, y se fue sacando la
polla, algo flácida, pero aún bastante más grande que la mía.
Sujetó la polla por la mitad de su recorrido y la utilizó
para limpiarse la cara de los restos que habían resbalado por la comisura de los
labios.
Una vez la cara bien limpita volvió a hundirse el trozo de
carne en la boca, para terminar de tragarse todo el semen que acababa de recoger
de su tersa piel.
A pesar de todo mi niña seguía siendo pulcra, aunque algunos
piensen que para limpiarse sea mejor una servilleta que una polla recién comida.
Se volvieron a sentar al ordenador... habían pasado unos
minutos, y yo esperaba a que volvieran a escribir. Yo me había vuelto a correr
con la excitación, pero tenía ganas de ver más. Y no creo que ellos estuvieran
muy cansados.
Escribió él primero: -Hola cariño... ya me he tomado todo el
helado, y estaba muy rico.- el cabrón encima se estaba jactando, ella le dio una
palmada como protesta, pero en el fondo ambos se reían por la situación.
Respondí: -Me alegro mucho, cariño. Pero ten cuidado, que con
el frío te puedes constipar.- ellos se rieron, lógicamente estaba quedando como
un pringado.
Susana le dijo a Jandro: -Menos mal que estabas tú aquí para
que no me resfríe, verdad?
-Sí, -respondió él- tu novio o tú me debéis una.
-ah, y como crees que te debemos pagar, "Jandrito"?-dijo mi
novia, con voz caliente mientras se acariciaba el coño con su mano.
-pues a ver qué se le ocurre a tu chico... que parece que
está inspirado.- le respondió. Se acercó al teclado y escribió: -Tranquilo que
no me constiparé, porque también he tomado algo caliente… Pero dime alguna cosa
que siempre hayas querido hacer conmigo y nunca te hayas atrevido…
-Y porqué?- respondí.
Ella cogió ahora el control del teclado y apuntó: -Pues para
imaginármelo y ver si me gustaría hacerlo ;).
Pensé y pensé, y por fin escribí.
-Y cómo estás tan segura de poder imaginártelo y estar luego
segura de si te gusta o no? La imaginación no tiene nada que ver con la
práctica.- escribí.
Ellos se quedaron pensativos hasta que él escribió:
-Tranquilo, que yo sé lo que digo. Simplemente es un juego.
"Ya, un juego" pensé. Pues ahora te vas a joder un poquito.
-Te gustaría que te diera por el culo otra vez?- escribí.
Automáticamente, la polla de Jandro dio un respingo. Y mi
novia dio otro diciéndole que no. Que eso nunca me lo había permitido y que ni
por todo el oro del mundo. Pero la polla de Jandro tenía más fuerza que ella.
Para caldear más el ambiente dije: -Pero claro, antes te tendría que comer bien
el conejito, para que aceptaras.
Él escribió: -A ver, dame un ratito para imaginarlo, vale?
Ella le dijo secamente: -ni imaginar ni ostias… ese pedazo de
polla no me va a caber ni de coña. Por la boca es una cosa, e incluso te dejo
que me folles normal. Pero por el culo ni lo sueñes. Eso no me lo hace ni aunque
me aten.
Él respondió: -bueno, deja al menos que te coma el coñito,
vale?
Dicho y hecho, me escribió que se tenía que ir del cuarto que
hacía mucho calor para pensar, y que por eso no escribiría más. Pero ya me
respondió también que lo del culo no le iba a gustar, así que de eso nada.
Ella se tumbó en la cama y se quitó sus pantalones. Él se
puso en su entrepierna y comenzó a comerla el coño. El muy cabrón sabía cómo
hacerlo, porque en unos segundos mi preciosa niña estaba suspirando de placer,
cogiéndole de la cabeza y apretándola contra su entrepierna. Conmigo no se
comportaba de esa manera, estaba claro que él era mejor amante que yo. A Susana
se le levantaba la camiseta, y se la veían los pechos por debajo de la misma
cuando a veces él los amasaba con fuerza.
Era un contraste ver a mi chica, que no debe medir más de
1.60, y que es pequeñita (excepto en las tetazas que calza) con un chico que a
ojo medía un metro noventa y que era un cachas de gimnasio, una gran masa de
músculos dedicada sólo a dar placer a mi novia. Parecía un gran atleta, un
defensa de fútbol profesional comiéndole el coño a una niña pequeña. Pero los
celos no existían en mí, solo la excitación.
Tras un rato comiéndola el coño el tal Jandro se puso a su
altura y preparó su polla para perforar el coñito de mi novia. Ella le paró los
pies y le dijo: -coge una cosita del segundo cajón.
Yo no me lo podía creer, en el segundo cajón había unas
esposas que le compré yo para nuestros juegos sexuales y que nunca me había
dejado usar. Él se levantó raudo, se dirigió al cajón, que estaba al lado de la
webcam. Pude ver de cerca el pedazo de polla que tenía. Ahora estaba otra vez
morcillona, pero a cada paso suyo iba bamboleando de un lado a otro golpeándose
contra las piernas.
Mi nena se estiraba como una gatita en celo en la cama.
Aproveché para escribir y que él leyera: "Así que te gustaría volver a jugar a
eso de que te folle el ano, mientras tu te niegas como una putita, verdad?".
Era mentira, nunca me había dejado su culo, y eso que ganas
había. Era un culito pequeño, joven y respingón, un deseo carnal para cualquier
polla. Estaba seguro que a Jandro le encantaría ese culito, y con mi comentario
se lo estaba sirviendo en bandeja.
De hecho en cuanto lo leyó sonrió y su pene volvía a ponerse
vigoroso de repente. Abrió el cajón, y sacó un condón y las esposas. Tras unos
segundos de duda dejó el condón y se quedó con las esposas. Se dirigió a la cama
balanceándolas. Ella se quedó mirando extrañada… y dijo
-"Jandri", para qué quieres eso? Porque no has cogido los
condones del cajón?
-Ya ya… así que quieres que juguemos a lo que juegas con tu
novio, verdad? No te hagas la loca.
-no sé a que te refieres, porque nunca le he dejado usar
eso.- dijo mi asustada novieta.
Él ni se inmutó. Se apoyó en la cama y la sujetó con firmeza
de las manos. Ella se zafó un poco, pero más jugando que otra cosa. Sin embargo
su expresión cambió cuando entendió que realmente Jandro la quería esposar a la
cama.
-Déjame, cabrón, que eso no me gusta. Suéltame- decía ella.
Pataleando con sus piernas desnudas.
-Tranquila, sólo será un instante. Resístete si te pone
cachonda- él tenía cara de vicioso, y por nada del mundo iba a dejar de hacer lo
que tenía en mente.
La esposó a la cabecera de la cama, ella estaba boca arriba,
y él se sentó sobre su vientre. Con las piernas flexionadas y una a cada lado
del cuerpo de ella. Su pedazo de polla llegaba desde el ombligo hasta las tetas
de mi novia. Él las apretó y avanzó para comenzar una cubana. Hundió su pene
entre las berzas de mi chica, lo cual a ella le gustaba, aunque no aprobaba que
la tuviera atada. Estuvo un rato bombeando entre sus tetas, mientras alargaba
una mano atrás para masturbarla en el coñito. Ella gemía como una puta en celo.
Quería follar, se notaba a la legua, su mirada estaba desorbitada, necesitaba
ese rabo dentro de sí y no sobre ella.
-Bueno Susanita,- dijo Jandro.- ha llegado la hora.
-La hora de qué?- dijo entre gemidos y con cara de zorra.
El retrocedió. Hasta sentarse a la altura de sus rodillas.
Ella miraba extrañada, pues no parecía una postura lógica para empezar a follar.
Con sus fuertes brazos la cogió por las caderas y comenzó a girarla. Ella seguía
colaborando, pero también estaba sospechando algo.
La giró del todo colocándola boca abajo, él ahora estaba
sentado sobre el anverso de las rodillas de Susana. Su polla era tan larga que
llegaba a la raja del culo.
Una rajita preciosa. Una curva perfecta que une sus dos
glúteos, y que a nadie le importaría tener como residencia perpetua para su
pene.
Él se incorporó, y colocó la base de su pollón en la rajita
del culo de Su, como tomando medidas. Parecía la polla de un gigante porque
tapaba completamente la rajita de mi dulce niña. Desde donde empezaba la rajita
él colocó los huevos y llegaba hasta donde empezaba la espalda. No podía dejar
de pensar en la barbaridad de diferencia de tamaños. Por un momento me
arrepentía de haberle empujado a lo que iba a hacer, pero por otro me gustaba lo
que veía.
Por fin, Jandro se incorporó un poco, con una de sus manos
separó los carnosos y duros glúteos de mi dulce novia y con la otra mano colocó
el glande de su gordísimo pene sobre el agujerito trasero de Susana que se veía
rosa y apretado como nunca. Ella miró para atrás, completamente asustada, y si
tenía alguna sospecha sobre las intenciones de su fornido y polludo amigo, se
disiparon en el momento en el que él escupió un montón de saliva sobre su propia
polla y se embadurnó con ella. Introdujo uno de sus gruesos dedos en el
agujerito de Susana, y ella gimió pero se seguía quejando:
-Por favor, para, no lo hagas!!- mientras se retorcía bajo
él, su culo se movía de forma muy sensual con un dedo dentro, y yo creo que le
estaba poniendo aun más cachondo con esos movimientos.
El chico se aburrió de juegos y se preparó para comenzar la
penetración. Puso su capullo sobre el agujerito, empujó un poco, empezando a
abrir lentamente un hueco en el pequeño ano de mi inocente novia. Se íntuía que
apenas había entrado ni un centímetro de polla.
Susana lanzó un grito y se comenzó a revolver como un pez
recién sacado del agua, intentando evitar que la penetraran y pidiendo que no lo
hiciera.
-Por favor, Jandro, no hagas eso. Me va a doler mucho… nunca
me la han metido por ahí..- imploraba ella. Yo me relamía de gusto viendo la
escena tan erótica ante mis ojos.
-Cállate, putita, que te va a entrar hasta el final…- decía
él, convencido de que mi pobre novia estaba jugando, cuando realmente imploraba.
Tras unos cuantos meneos mi novia se cansó de luchar, y de
implorar y se resignó. O quizá fue él que la consiguió inmovilizar. Ella estaba
tumbada boca abajo, con su pierna izquierda flexionada, y él la sujetaba desde
atrás, encima de ella, con las manos en sus caderas.
Yo veía perfectamente su ano, con el glande de Jandro metido
a medias. Por fin comenzó a empujar. Consiguió meter un par de centímetros de
esa brutal polla. Ella se debió asustar, porque volvió a gritar, y volvió a
revolverse debajo de él… pero sus movimientos pélvicos no eran suficientes para
que la polla saliera de su diminuto orificio anal. Parecía que se había pinchado
fatalmente para ella. Se notaba su ano que estaba completamente atrofiado con
esa musculosa verga dentro de sí.
-Por favor, para.aaaahhh…. me duele muchísimo… esa polla es
demasiado grande para mí.. .a.aaah- decía mi pobre nena sudando a chorros y con
un hilo de lágrimas cayendo por sus mejillas.
Jandro era una bestia musculosa y no creo que mi niñita
pudiera hacer nada contra un hombre que le sacaba una distancia de treinta
centímetros de altura.
-por favor paaara, si quieres te la vuelvo a chupaaaar. …-
seguía implorando.
Él no cejaba en su empeño de alojar su grandioso rabo en el
esfínter de Susana, así que siguió empujando… consiguió meter lentamente unos
centímetros más. Mi niña apretó su culito como medida para evitar la penetración
y la verga que la estaban inyectando se paró en su avance. Se percibió una lucha
entre el anito virgen de mi niña y la bestia con forma de polla que intentaba
penetrar. El aro del ano se perdió de vista entre los glúteos, la presión de la
polla iba venciendo, incluso en un momento en que se dobló un poco la verga por
la mitad, se notaba perfectamente la vena hinchadísima. Jandro sudaba por el
esfuerzo, y todos sus músculos estaban en total tensión para conseguir vencer la
resistencia que se le ofrecía.
Al final mi novia perdió el extraño pulso, y el resto de
polla, completamente entera, entró de un golpe gracias a la potencia que tenía
acumulada. En un segundo de reloj el bruto de Jandro empaló con sus veintipico
centímetros de dura barra de carne el culito virgen de Susana. Incluso su cuerpo
se cayó sobre el de mi novia por la inercia.
Ella soltó un grito fortísimo, pero a él no le había hecho
ningún daño, le había encantado y volvió a la carga. Sacó su rabo entero, lo
miró y lo volvió a clavar aunque esta vez lentamente, apreciando como cada
centímetro se iba metiendo. Deleitándose con la lenta apertura del ano de Susana
alrededor de su pollón. Ella ni se movía, tenía la cara rojísima, los labios
hinchados, los ojos apretados y la respiración entrecortada.
Pero su culo estaba perfecto. Y más bonito se veía con una
polla tan gorda entrando en él. Ella seguía sin moverse, aguantando el horrible
dolor que le provocaba esa especie de violación no intencionada y culpa mía.
Tras unas cuantas entradas y salidas de Jandro en el culito
de mi novia, tuvo lugar un espectacular gemido de Susana.
El culito de mi dulce novia por fin se había dilatado y de
esa manera el dolor había dado paso al placer, y de hecho parecía que le gustaba
bastante. Este gemido animó a Jandro, que comenzó a dar sus embestidas más
fuertes, llegando siempre a meter la totalidad de su polla dentro. Yo no sé cómo
la entraba toda, pero entrar entraba.
Tras unos minutos bombeando por fin le llegó el orgasmo a
Susana de una forma bastante violenta, y con unos gritos brutales, ahora más que
nunca parecía que la estuvieran violando, y realmente disfrutaba como una puta.
Como con las manos no podía, intentaba empujar hacia sí a Jandro con sus propias
piernas, para que la penetración fuera más profunda. No la bastaban los
veintipico centímetros, quería más!
Los gemidos salvajes eran los de una zorrita corriéndose por
el culo, y tras la corrida de "Su", Jandro sacó la polla, perfectamente dura y
brillante. Volvió a voltear a Susana boca arriba y comenzó a pajearse sobre su
cara.
Ella abrió la boca todo lo que pudo y él no desaprovechó la
oportunidad de volver a meterla entre tan calientes labios. Otra vez dentro de
ella, comenzó a follarse la boca de mi niña, ella movía sus piernas por la
excitación. Jandro no aguantó mucho y tras un minuto se corrió dentro de la boca
de mi noviecita. Pero con tal brutalidad que la polla daba botes y acabó por
salirse de entre los labios y regando la cara de Susana completamente. Incluso
manchó la pared. Los borbotones de semen resbalaban por la cara de mi querida
Susana y ella alargaba la lengua para llevárselos todos al estómago. Jandro la
ayudaba con su pollón flácido a alcanzarle los grumos más alejados. Estuvo como
un minuto limpiándole la cara y las tetas con ese método y Susana no dejaba de
beber esperma. Ni siquiera la daba asco que acabara de salir de su culito.
Lo único que no se tragó en esta ocasión eran los chorros que
habían acabado en la pared.
Por fin estaban saciados. Yo me había hecho unas cuatro o
cinco pajas y tenía la polla completamente roja y estaba lleno de semen por
todas partes.
Ellos se fumaron un cigarro en la cama. Mientras comentaban
la jugada, y tras un buen tiempo de recuperación él se sentó al ordenador a
escribir. El cabrón volvía a tenerla dura, por lo que pude ver.
Ella vino también corriendo a sentarse a su lado para
escribirse conmigo. Pero él la sujetó y con sus potentes brazos la levantó y la
volvió a sentar sobre su pene. Esta vez se la metió por el chochito, por lo que
decía ella, y no follaron.
Simplemente se sentó sobre él, con los veintipico centímetros
de gordísima polla dentro de su coño, para volver a chatear conmigo.
Él era tan grande comparado con ella, que a pesar de su
postura, a Jandro se le veía perfectamente por detrás de ella. Chateaba conmigo
mientras estaban así, él con la polla dentro de ella, y ella mordiéndose el
labio inferior de la excitación, y mientras tanto me comentaba que había pensado
lo del sexo anal y que quizá no estaría mal probarlo. Encima bromeaba diciendo
que a lo mejor no le cabía mi polla.
Hablar con mi novia en esa situación me la puso otra vez
dura… y así, en esa situación de excitación pasamos toda la noche chateando y
disfrutando del placer de la infidelidad ellos y del espionaje yo.