Las Oficinistas
Capítulo II "Seducción y Encantamiento".
-Nuria, corre nena, te necesito en mi oficina-,
sonó tranquila, la potente voz de mi jefa llamándome, -En un minuto estaré
con usted Licenciada-, le respondí amable y dulcemente, para luego
levantarme de mi silla tapizada en piel, y sin más, dejar los correos sin
contestar para otra ocasión, apague el monitor de mi Computadora , por aquello
de los curiosos y metiches, y camine con paso firme y decidido hacia la
imponente, lujosa, y elegantemente decorada oficina en el Pent-house, del
edificio principal de la compañía, que fungía como refugio de la poderosa y a
veces temible Sofía Villaluz.
Era un soleado día jueves, solo un día más y había logrado
sobrevivir las tres semanas a prueba, a las que estaba sometida, finalmente
después de mucho trabajo, dedicación y paciencia, obtendría el premio a mi
constancia, un flamante y jugoso contrato por un año como Asistente Ejecutiva,
de la accionista principal, gerente general de relaciones y publicidad de la
compañía para la cual trabajaba, ya desde hacía un tiempo, antes de abrir la
enorme puerta de Caoba, revise mi atuendo y apariencia, como siempre debía lucir
impecable, cosa que mi nueva jefa valoraba y mucho, traía puestos unas
zapatillas de piel, de un altísimo tacón de aguja, de un llamativo color rojo
encendido, que me daban varios centímetros mas de altura, una medias
trasparentes de licra en color blanco, una mini falda de color azul marino, un
cinturón de piel rojo, una blusa blanca ejecutiva, que no dejaba transparentar
mi sostén de encaje de color blanco, anudada una mascada roja al cuello,
finalmente un saco azul marino que lucía en conjunto con la mini, comprobado que
todo estuviera en su lugar y en orden, abrí la puerta de la oficina de mi jefa
En su enorme y mullido sillón de su escritorio, me esperaba
sentada mi exigente Jefa, si bien, nuestro trato, había mejorado con el pasar de
los día, no podíamos decir que este fuera fraternal o de amistad, era
simplemente cordial, la mayoría de las veces déspota, otras sarcástica, pero me
iba acostumbrando poco a poco a su forma de ser, suspire tranquila al ver la
expresión de su rostro, era amable, tranquila, podría decir que hasta amistosa,
me sentí muy bien conmigo misma, quería decir que le gustaba mi trabajo o al
menos se estaba acostumbrando a mi presencia.
Estuve varias horas en la oficina de la Licenciada Villaluz,
revisamos pendientes, citas, juntas y próximas reuniones, después de eso me
encargo trabajo como para una semana entera, con la salvedad de que era para
ayer, -Alguien tan eficiente como tu Nuria, no tendrá dificultad con esos
pequeños encargos, ¿O me equivoco jovencita?-, me dijo ella, mientras
arqueaba una ceja y me miraba con una mirada burlona, -Por supuesto que no
Licenciada, estoy acostumbrada a trabajar bajo presión, todo estará listo para
hoy en la tarde- le dije pacientemente, odiaba cuando me hablaba en ese
tono, cuando se portaba tan abusiva conmigo, cuando me explotaba, pero era mi
jefa y yo, yo, yo realmente anhelaba quedarme con el puesto de su asistente.
-No esperaba menos de ti Nuria, bueno, voy de Salida,
no regresare a la oficina el día de hoy-, Me dijo la Licenciada, al
mismo tiempo que se ponía de pie, y se ponía un saco sport, -Te encargas
de mis llamadas y demás, hasta luego-, continuo sin voltear a verme,
mientras me tomaba de la mano y de esa forma, nos dirigimos hacia afuera de su
oficina, -Ahora ve a tu escritorio y apresúrate a terminar con tus
obligaciones, me dejas todo sobre mi escritorio antes de marcharte, chiquilla-,
concluyo mi jefa, dedicándome una sonrisa burlona, ya no vi la expresión de su
mirada, pues cubrió sus preciosos ojos con unas elegantes gafas oscuras de
diseñador y salía elegantemente hacia el ascensor.
La Licenciada Villaluz se dirigió a un elegante y caro
Restaurante Francés, que por entonces era el sitio de moda en la ciudad, pidió
una deliciosa ensalada mediterránea, acompañada de un aromático vino tinto, una
charola de quesos con carnes frías y los disfruto lentamente sola en su mesa,
dado su tan especial carácter no tenía muchas amistades, ni tampoco podía darse
el lujo de disfrutar de aquellos ratos libres, como consecuencia de su
importante posición en la empresa, disfrutar de una comida suculenta y en santa
paz y tranquilidad, era un remanso para su atareado espíritu, llevaba mucho
tiempo sin poderse dar esos gustos, sin embargo, las cosas habían cambiado desde
la llegada de Nuria, si Nuria, su nueva asistente, -Nuria- susurro
dulcemente la licenciada, mientras aspiraba los vapores etílicos de aquel vino
Francés.
Luego de aquel ritual que le llevo varias horas, se dirigió a
su lujosa residencia, ubicada en el barrio más elegante de la ciudad, ya en su
espaciosa habitación, decidió tomar un relajante baño en su enorme Jacuzzi, se
desvistió lentamente, admirando su bien torneado cuerpo en los espejos que
adornaban la habitación, entro al Jacuzzi, esparció aromas relajantes y
exóticos, y se metió en el.
Había trascurrido más de media hora, pero para la Licenciada
Sofía Villaluz, la necesidad de relajarse era algo vital; si no pensaba en algo
diferente al trabajo se volvería loca, aunque últimamente algo, o mejor dicho,
alguien más ocupaba sus pensamientos, acostada completamente en el agua, activo
los remolinos que aliviaron sus tensiones y produjeron más burbujas, con solo su
rostro sobresaliendo del agua, mirando hacia el techo, pensaba en Nuria, no
podía entender como a pesar de todo, Nuria había podido aguantar semejante ritmo
de trabajo, ella era la única que había sido capaz de soportar más de dos
semanas y media, generalmente en este punto, las muchachas anteriores ya se
habían dejado consumir por el estrés mas desquiciante y absoluto, lo que las
llevaba a claudicar en su empeño por ser la asistenta de la poderosa Sofía.
Sofía había notado que desde la llegada de Nuria a su oficina; ella
se había encontrado así misma pensando mas y mas en lo atractiva que resultaba
ser su asistente Nuria, no solo en el aspecto físico, si no, por su carácter tan
afable y cordial, Nuria era una chica muy dulce, a veces tierna, que no quitaba
la sonrisa de su rostro,
pese al ambiente tan pesado que la misma tirana de Sofía le imprimía con su
carácter, y con su ritmo brutal de trabajo. Nuria nunca parecía verse afectada
por tan estruendosas jornadas de trabajo y abuso.
Esto hecho le llamo mucho la atención a Sofía, y a raíz de esto, ella
misma empezó a soñar en someter a esa hermosa criatura; se imaginaba así misma
doblegándola, y sometiéndola a su voluntad, Sofía le daba vueltas al asunto,
cada vez con mayor frecuencia, y ya que era un hecho, el que Nuria se quedaría
con el contrato por un año como su asistente, estaba decidida a tomar cartas en
el asunto, Nuria había demostrado tener unos límites fuera de lo común, era hora
de ver hasta dónde podía apretarle las tuercas, pensando en lo que vendría, su
bello rostro adopto una sonrisa cargada de sarcasmo y malicia, la cual
desapareció, cuando ella sumergió su cara en las burbujas.
¡Era Suyo!, simplemente no podía creerlo, el tan anhelado
contrato y las jugosas ganancias económicas, eran todas suyas, Nuria había
soportado las 3 semanas de prueba, a marchas forzadas, con un ritmo extenuante,
bajo gritos y abusos por ratos, Nuria le había demostrado a aquella déspota,
cruel y tiranizante Licenciada, que ella, podía alcanzar lo que se proponía, si
bien no era un hecho oficial todavía, era cuestión de que el día transcurriera,
para que la llamaran a Recursos humanos dándole la notica, Nuria no podía
concentrarse bien en ese excitante momento, tamborileaba los dedos en el
escritorio de Caoba, y zapateaba con su tacón a ratos, nerviosa, expectante.
-Nuria, te necesito de inmediato en mi oficina-,
-¿Nuria?, apresúrate-, -¡Chiquilla, date prisa!-, se
escucho desde adentro la potente voz de Sofía Villaluz, solo, hasta el tercer
grito, Nuria salió de su ensoñación, presurosa, se levanto de su asiento y fue
en pos de su jefa, Nuria lucia radiante, con unas zapatillas color rosa pastel,
sin medias que cubrieran sus perfectamente torneadas, depiladas y bronceadas
piernas, rosa pastel, el mismo color de la mini, minifalda que se le ceñía de
tal forma a su cuerpo, dando la impresión, de que se reventaría de un momento a
otro en su lucha por contener las exuberantes curvas de su trasero, una blusa de
seda, blanca, y un saquito rosa también, le daban una apariencia muy sexy y
tierna a la vez.
La Licenciada Sofía la esperaba adentro ceñuda, -¿Dónde
andas Mujer?-, -Mil disculpas Licenciada, estaba atendiendo una
llamada-, mintió en su respuesta Nuria, -Ok, ok, como sea, ven
acércate, hay que analizar algunos documentos-, le respondió su jefa a
Nuria, la Licenciada, volcó su mirada en los papeles que estaban en su
escritorio, pude contemplarla mientras caminaba hacia ella, llevaba su cabello,
planchado, muy lacio y suelto, su maquillaje en tonos azules, contrastaban con
su boca pintada de violeta, una elegante blusa roja con un generoso escote, a
pesar de que se encontraba sentada, pude distinguir que lucía, una falda de piel
color beige, medias trasparentes blancas y zapatillas rojas, cuando llegue al
borde de su escritorio, sin mirarme, me extendió aquellos papeles y me dijo, -Vamos
niña, apresúrate, no tenemos todo el día, quiero que me leas estos documentos-,
tome los papeles y me disponía a sentarme en la silla que estaba frente a ella,
no bien hice el ademan de sentarme, -…sentada en mis piernas-,
recalco en un tono imperativo, que no daba pie a reclamo alguno.
Aquello no me lo esperaba, me quede pasmada por algunos
segundos, sin saber que hacer o responder, finalmente ella levanto su cabeza, me
miro fijamente, arqueo una ceja de su rostro y me pregunto, -¿Algún
problema Nuria?-, no sabía que responderle, estaba aterrada y asombrada
a la vez, ¿Qué significaba esto?, finalmente ella bajo su cabeza y dijo en un
tono helado, -Lastima Nuria, creía que te interesaba el trabajo, ya que no
quieres seguir mis órdenes, hablare a Recurso humanos solicitando tu finiquito,
más como una muestra de mi Bondad, por última vez Nuria, o decides sentarte o no
vuelves por aquí, Querida-.
Como sacudida por un relámpago y sin pensarlo dos veces, me
acomode en las piernas de la Licenciada, un repentino sudor frio me recorrió
nuca y espalda, haciéndome estremecer, aquella situación tan especial no me dio
tiempo a pensar más, pues casi inmediatamente, mientras me encontraba en el
regazo de mi jefa, sentí su cálido aliento muy cerca de mi oreja susurrándome, -No
esperaba menos de ti, ahora Nury lee esos documentos en voz alta y clara para
mi, sin errores, ni interrupciones, ¿Entendiste nena?-
-Entendido Licenciada-, dije con un hilo de
voz, tome los documentos con la mano derecha, mientras apoyaba la izquierda en
mi muslo, como equilibrándome, -Sujeta los papeles con ambas manos Nury-,
volvió a ordenarme mi jefa, así lo hice y a pesar de la embarazosa y súper
extraña situación en la que me encontraba, aclare mi garganta y comencé a leer,
fuerte y claro, sin cometer errores, para poder de este modo, terminar lo más
pronto con este asunto.
La Licenciada Villaluz no desaprovecho la ocasión, ahora que
su asistente sujetaba con ambas manos los documentos, pudo poner su mano en la
breve cintura de Nuria, sujetándola por el talle, mientras oía sin poner
atención a lo que escuchaba, fue subiendo lentamente su mano izquierda, hasta
posarla en el lugar que había dejado vacio la mano de Nuria.
Nuria carraspeo, pero haciendo acopio de toda su
concentración, continuo leyéndole a su perversa jefa, tratando de no darle
importancia al asunto, aquello alegro sobre manera a Sofía Villaluz, primero
Nuria no intento siquiera objetar nada ante su primera amenaza, ahora, mientras
ella comenzaba a acariciar su bronceada, suave y torneada pierna, pretendía
fingir que no pasaba nada, que era una situación de lo más normal, un nuevo
instinto se avivo en el interior de Sofía, de repente se sintió con el derecho
de acercarse a ella, se sintió libre de tocarla, de tomarla, someterla y hacer
con Nuria su soberana y perversa voluntad.
No pude evitar estremecerme al contacto de aquella tersa,
pero firme mano, recorriendo mi muslo izquierdo de arriba abajo hacia mi rodilla
y de regreso, aparte de ser una muy extraña situación, también era muy morbosa,
muy excitante, y yo tenía la sensibilidad a flor de piel, abierta con cada poro
de mi piel, la mano derecha de mi jefa, acariciaba mi cintura, sus largos dedos,
apretaban plácidamente mi vientre, resople, ¡Dios!, estaba transpirando, pero ya
no presa del pánico, sino del placer y la lujuria que todo esto me producía,
tengo que concentrarme, pensaba, no podía permitir que mi cachondez aflorara y
mi jefa se diera cuenta, debía seguir leyendo.
La Licenciada debió percatarse de mi creciente turbación, que
ya asomaba en lo colorado de mis mejillas, en vez de detenerse, continuo
acariciándome las piernas, pues ahora intercalaba la izquierda con la derecha,
después de un rato así, coloco su mano muy arriba, a escasos centímetros de mi
abultado y perfectamente depilado pubis, yo hacía esfuerzos sobre humanos para
no jadear, cuando de repente, se detuvo, dejo la mano quieta ahí por unos
larguísimos minutos, para luego empezar a subirla, rozando mi vientre, yo sentía
que no podría soportar más, tarde o temprano terminaría sucumbiendo ante sus
caricias.
La Licenciada Villaluz era la hembra más feliz del mundo en
aquel instante, su muy atractiva asistente se encontraba a su completa merced,
sin siquiera emitir queja alguna, es más, parecía que estaba muy cachonda y lo
estaba disfrutando, por su parte Sofía, comenzó a sentir un agradable calorcito
crecer en su entrepierna, su corazón comenzó a latir muy fuerte, por fin, ahora
sentir las redondeces y calidez de Nuria, la estimulaban mucho más allá de lo
que le permitían sus sentidos, se encontraba sumergida en una vorágine de deseo,
poder y seducción, mientras que Nuria se encontraba atada al placer y al
encantamiento de la lujuria, de la pasión a flor de piel desbordada.
Aquella madura y guapa mujer, parecía perderse visualizando
esas imágenes de poder, sensualidad, seducción, lujuria y placer que daban
vueltas en su maquiavélica mente, eso la excitaba demasiado, al grado de poder
tener un orgasmo con solo imaginarse a Nuria sometida a sus caprichos más
perversos y eróticos.
Podía ver la mano de la Licenciada subir parsimoniosamente
por mi vientre, hasta que esta rozo mis tetas, cielos, ¿Qué planeaba ahora
hacerme mi jefa?, cerré los ojos unos segundos y seguí leyendo con la voz entre
cortada por los jadeos y la emoción, ella empezó a desabotonarme el saquito
rosa, luego que lo consiguió, me soltó de la cintura y con ambas manos lo
deslizo fuera de mi cuerpo.
-Creo que así estarás mas cómoda Nury querida, se
siente un incremento de la temperatura por aquí, habrá que llamar luego a que
reparen el aire acondicionado, ¿No crees?-, me dijo con malicia aquella
atractiva y perversa mujer, -Sss…si Licenciada-, le conteste
balbuceando, -No te detengas mujer, aun faltan varios documentos por leer
nena-, me susurro al oído mi jefa, volvió a sujetarme de la cintura con
la mano derecha, y con la izquierda, acaricio mi corta cabellera, deslizando mi
mano por la nuca, y rozando con sus yemas de los dedos mis hombros y brazos
desnudos, ya que mi blusa era de tirantitos, sentía cada vez más cerca su
respiración en mi nuca, sus carnosos labios estaban a tan solo un par de
centímetros de mi cuello, electricidad recorriendo mi piel, se me enchino toda
la piel, sentía como mi femineidad comenzaba a mojarse, mi raja anhelante de
sexo empezaba a ponerse muy húmeda.
Sentí sus labios posarse en mi cuello, sin llegar a ser un
beso, sin despegarlos subió hasta mi oreja, escuchaba su respiración agitada,
sentía la calidez de su aliento, y a todo esto, yo pretendía seguir leyendo, sin
responder a las caricias de mi jefa, tratando de mostrarme fría e inflexible,
aunque por dentro me estaba quemando de placer.
De repente la Licenciada soltó mi hombro, hasta posar su mano
de forma muy suave y delicada en mi seno izquierdo, sin apretarlo, con su palma
perfectamente extendida, solo eso, puro contacto, me revolví incomoda y
extasiada en ese instante, tratando de levantarme de su regazo, pero ella con
mano firme, tomándome del estomago me atrajo aún más hacia ella, yo no proteste,
solo agache mi cabeza, sumisa, en esta posición, podía ver mi como se asomaba mi
pantie blanca de algodón por debajo de la mini minifalda, por detrás Sofía debía
sentir el calor que manaba de mi entrepierna, ya que tan breve prenda le daba
contacto directo a sus piernas con mi ropa interior.
Comenzó a palpar mi seno, a explorarlo, a recorrer su
magnífico tamaño por encima de mi blusa, primero algunos apretones rítmicos
tratando de abarcar lo máximo de mi generoso seno, luego frotando mi pecho en
círculos, finalmente lo apretaba con fuerza, para casi inmediatamente liberar la
presión al mismo tiempo que retraía sus dedos, hasta que solo las puntas de sus
dedos tocaban mi ya erecto pezón, en varias y cada vez más apasionadas
ocasiones, luego se concentro en mi duro pezón, apretándolo con cariño, luego
con más fuerza, dándole ligeros pellizquitos, yo estaba a mil, hacia algunos
minutos, que el único ruido que se escuchaba en su oficina, ya no era mi
acartonada voz tratando de leer frases inconexas, ruido que había sido
suplantado por mis gemidos suaves y rítmicos.
Sofía me libero de su abrazo, solo para subir su mano derecha
a mi otro seno, me tenia sujeta con ambas manos en mis tetas y mi culo en sus
piernas, ahora si notaba, su húmeda y rasposa lengua recorrer mi cuello, de mis
orejas hasta los hombros, besándome la nuca de vez en cuando, mientras magreaba
con más pasión, mas salvajemente, mis enormes tetas, en una de esas, cuando me
jalaba ambos pezones por arriba de la ropa, no pude mas, apreté mis labios y
dientes con fuerza conteniendo el grito que luchaba por salir de mi garganta,
mientras un largo orgasmo me hacia estremecerme, pero esta vez no quería
liberarme de ella, por el contrario, junte mi suculento trasero lo mas que pude
a sus piernas.
Sentía como mi néctar fluía copiosamente, mi delgado pantie
no iba a contener, tal cantidad de jugos, me preocupe en esos instantes,
sabedora que mi orgasmo mancharía la falda y las piernas de mi jefa, no podía
más, estaba exhausta, ella libero poco a poco la presión en mis tetas, al tiempo
que recuperaba el aliento y yo me calmaba lentamente, ya más tranquilas ambas,
al cabo de unos minutos, me soltó, poso su mano izquierda en mi cadera, mientras
que con la derecha palpaba mi muy húmedo pubis.
Sofía disfruto palpando el abultado monte de Venus de la
pobre chica, le agradaba sentir su humedad y el calor que desprendía, por encima
de su pantie, poso sus dedos por unos minutos justo en la abertura de su raja,
luego los subió lentamente hacia ella, mientras Nuria agachaba la cabeza y
cerraba sus lindos ojos verdes, apenada y asustada.
Sofía olfateo el aroma del néctar de Nuria, le encanto aquel
olor picante, penetrante, para nada desagradable de aquella chica divorciada y
muy caliente, Nuria no hacia ningún movimiento, ni comentario, producto de la
vergüenza que sentía, -Muy bien Nury- le susurro al oído, -Comunícame
con la Lic. Beatriz de recursos humanos, una última cosa antes de que puedas
retirarte-, Nuria marco el número como una autómata, aun sentada en las
piernas de Sofía, desde el teléfono de Sofía Villaluz, ring, ring, se escucharon
varios tonos de marcación a través de la bocina del moderno aparato, -Buenas
tardes Licenciada, dígame en que puedo ayudarla-, respondió Beatriz
Zaldívar, con el tono más servicial y complaciente que tenía.
-Beatriz necesito que hagas una cosa para mi, ¿te
acuerdas de Nuria, mi nueva asistente?, bueno, ella ha cumplido las tres semanas
de prueba, quiero que en estos momentos le elabores su contrato por un año,
Nuria ira para allá enseguida, ¡Ah!, y Beatriz, auméntale a su sueldo un 20% más
de lo estipulado, la chica es muy eficiente, y obediente… se lo ha ganado-,
dijo mi jefa en tono autoritario y firma, -Claro Licenciada, como ordene,
estará listo en unos minutos-, respondió presurosa Beatriz Zaldívar, -Muy
bien, eso es todo Beatriz, buenas tardes- y corto la comunicación.
-Ya has escuchado mujer, levántate y dirígete con
Beatriz, puedes tomarte el resto del día libre, Felicidades chiquilla, el puesto
es tuyo-, me dijo en el tono más sarcástico y burlón que le conocía, me
levante lentamente, no quise voltear a verla, pues me sentía muy avergonzada por
haberla dejado hecha un desastre, por haber ensuciado sus finas ropas, me aleje
de su escritorio cabizbaja, contoneando mis caderas, tratando de volver al mundo
real.
Sofía Villaluz contemplaba complacida, satisfecha y hasta
divertida el redondo y perfecto culo de Nuria, le grito, justo en el momento, en
que ella tocaba la perilla de la puerta , para abandonar su oficina, ,
-¡Nuria!-, la aludida se volteo lentamente, aun con timidez, hacia su
jefa, -Dígame Licenciada, ¿Se le ofrece algo más?- dijo
pacientemente Nuria, Con una enorme sonrisa dibujada en su rostro, conteniendo
una carcajada y con toda la malicia en su mirada, Sofía Villaluz le respondió
aventándole su saquito rosa, que había dejado en el piso, -Bueno nena,
creo que tendrás que taparte o cambiarte antes, no pretenderás pasearte así por
los pasillos de la empresa-.
Gire mi cabeza hacia mi espalda, a través de los enormes
espejos que adornaban su oficina pude ver, como si me hubiese meado encima, una
enorme mancha circular en mi mini minifalda, producida por mis jugos.