11-agosto-08
ENAMORADA
Ella estaba enamorada, pero él no.
Siempre lo había sospechado, por pequeños detalles casi
insignificantes, tan poco relevantes en realidad que nunca le valían para
convencerse del todo de que su amor no era recíproco. No es que no la quisiese,
no. Habían compartido muchas cosas. Pero él no estaba enamorado.
La cuestión es que un buen día todo se acabó; a Ella le tocó
sufrir y a él le toco huir del sentimiento de culpa.
Y pasó el tiempo y él, convencido de que todo había pasado,
se atrevió a ofrecerle su amistad, y Ella aferrándose al amor que aún le tenía
la aceptó.
Pero amistad no es lo mismo que AMOR, al menos no siempre y
no en este caso. Ella veía en cada gesto una posibilidad, él simplemente no veía
los gestos.
Un buen día él le contó que había alguien en su vida, alguien
especial, y Ella lloró por dentro mientras sonreía; y sus gestos aquel día, sus
miradas, su alegría, le hicieron sentir herida.
Y decidió no quererle, y no verle, y olvidarle. Pero no lo
consiguió.
A cada llamada suya que no iba a responder, Ella siempre
respondía. Cada vez que la citaba, Ella guapa se ponía. Y se tragaba el orgullo
sólo por tener su estima.
Cuando llorando él le dijo que su amor le había dejado, Ella
curó sus heridas. Le dio a él lo que no supo haberse dado a sí misma.
Una noche de ebriedad, él confundió la amistad y Ella quiso
creer que por fin iba a pasar. Y follaron tiernamente y salvajes, como locos. Y
se hicieron el amor y se rieron de todo. Y durmieron enroscados, abrazado el uno
al otro.
Ella despertó primero y miró como dormía. No hubiese cambiado
nada, ni una gota de agonía, por un segundo siquiera de la noche de aquel día.
Mas la caída fue grande cuando le oyó musitar, con una bella
sonrisa, el nombre de la otra chica, la que él querría encontrar al volver de la
otra vida.
Cubrió su cuerpo desnudo y ya ni quiso llorar, que el odio
que ahora le invade puede más que su "amistad". Y aunque sabe que le quiere, que
no lo puede evitar, decide que igual es hora de que pruebe su maldad.
Así cuando él se despierta y encuentra la realidad, e intenta
abrazarse a Ella para en su hombro llorar, Ella calmada le explica lo que tiene
que afrontar:
Tú estás enamorado. Ella no.
Un relato de ErotikaLectura.
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