Una historia extraña
Nota: se hace la aclaración que la institución que se
menciona en este relato solo se tomo como parte del mismo, el cual es
completamente ficticio. La institución me merece todo el respeto al ser una
opción para las personas de gustos diferentes, pero que yo sepa ahí NO se
realizan matrimonios incestuosos.
El autor.
Mi hermana y yo nacimos en una familia convencional de clase
media en San Luís Potosí. Yo hace sesenta años y ella hace cincuenta y ocho.
Fuimos educados como se educaba a los hijos en esa época en un estado tan
apegado a la religión. Los dos en escuelas católicas, yo Maristas y ella del
Verbo Encarnado, por lo que crecimos con miedo al pecado y a Dios. Siempre
fuimos muy unidos y ella como toda señorita "bien" de esa época se caso a los
diez y ocho años y a los diez y nueve fue madre de una niña. Miguel, el esposo
de Gloria (así se llama mi hermana) era un buen hombre que siempre me cayo muy
bien. Educado como nosotros, era cuatro años mayor que yo y se quisieron mucho
toda la vida, hasta su muerte cuando Gloria tenía cuarenta años y el cuarenta y
seis.
Mi vida fue diferente a la de ellos pues siempre quede
marcado por los tabúes de mi juventud, en un momento dado estuve a punto de
ingresar al seminario pero me gustaban mucho las mujeres, pero los complejos me
llevaron al fracaso en mi matrimonio cuando tenía treinta y seis años.
A pesar de ser todavía un hombre joven me fue muy difícil
interactuar con las mujeres y más con las más jóvenes que empezaban a cambiar en
sus costumbres. Para mi cosas como el amor libre, sexo antes del matrimonio o
tener varias parejas antes de casarte, eran pecado, aberraciones, a pesar que
soy de la generación de los hippies, los beatles y las drogas, todas eran
pecado.
Termine la carrera de Ing. Electricista y trabaje por quince
años en una empresa privada, hasta que me independice cuando cumplí cuarenta
años, con un taller electro-mecánico para equipos pesados (grúas, moto
escavadoras, plantas eléctricas, etc.) y me empezó a ir muy bien. Mi cuñado
siempre trabajó para el estado por lo que al morir dejo a mi hermana con una
buena pensión en la ciudad de Minatitlan, Ver.
Mi sobrina Nuria educada en nuestra escuela también se caso a
los diez y ocho años, así que mi hermana a los treinta y siete ya era abuela y
como tal se comportaba.
Tenía un año de muerto Miguel cuando mi hermana y yo nos
reunimos en México d.f. pues ella me lo pidió, paramos en el mismo hotel y
después de cenar juntos nos tomamos un café en el restauran.
-Y bueno hermanita, ¿En que puedo servirte?
-Primero una pregunta, ¿tienes novia o planes de boda
próximos?
-No, totalmente solterito y sin novia.
-Mira Gonzalo (así me llamo) la verdad es que estoy muy sola
en Minatitlan, desde que murió miguel no se que hacer, es cierto que tengo
amistades de muchos años pero en realidad estoy sola. Con Nuria casada y
viviendo en Guadalajara no tengo nada que me ate a Minatitlan y quería ver si
pudiera irme a vivir contigo, al menos mientras encuentras otra esposa pues yo
entendería muy bien que quisieran estar solos, pero al menos ya estaría adaptada
de nuevo a san Luís y podría irme a vivir a un departamento.
No me lo pensé dos veces, mi respuesta fue inmediata.
-Mira gloria, aunque tuviera novia o esposa siempre serás
bienvenida a mi casa, por lo pronto me servirás de compañía y te quedaras el
tiempo que tu quieras.
Quedamos de acuerdo y la estancia México la terminamos dos
días después yendo al teatro y al cine para separarnos e irnos cada quien a su
casa, quince días se tardo en preparar la mudanza y dejar arreglados sus
interese en Minatitlan, se llevo muy pocas cosas que acomodo en la casa e
iniciamos una nueva vida.
Sin darnos cuenta nos convertimos en una especie de
"matrimonio" pues ella me hacia el desayuno, me lavaba la ropa, arreglaba la
casa, hacia la comida y en las tarde noche nos sentábamos a leer el periódico y
ver televisión juntos. Yo era detallista con ella, la llevaba al cine, al
teatro, a comer fuera de casa y le compraba ropa, a pesar que ella tenía medios
económicos para no depender de mí. No faltábamos los domingos a misa y ella iba
dos o tres veces por semana a visitar a las monjas con las que se había educado
en fin, éramos felices como pareja. Cuando Nuria vino a visitarnos sin darse
cuenta soltó la palabreja.
-<<A ustedes nada mas les falta casarse y dormir juntos para
ser marido y mujer>>
Gloria y yo nos quedamos viendo el uno al otro y nos dimos
cuenta que algo se rompía entre nosotros. Sentimos que el pecado nos invadía y
nos pusimos colorados al grado que Nuria dijo.
-¿No lo habrán hecho ya verdad, eso es incesto?
-Estas loca hija- dijo Gloria- donde se te han metido esas
ideas.
-Es que se ven tan unidos que cualquiera que no sepa que son
hermanos podría pensarlo así.
Nuria se fue a los tres días y nos quedamos solos nuevamente
pero ahora la situación era diferente, ahora nuestras miradas no eran de
hermanos, eran de hombre y mujer que se observan como tales. Me di cuenta que a
sus cuarenta y un años tenia un cuerpo muy bien formado que muchas jovencitas
envidiarían, delgada de espaldas y ancha de caderas con tetas grandes. Que sus
verdes ojos tenían miradas lascivas, que cuando se estiraba para bostezar y
levantaba el culo sentía una punzada en mi bajo vientre. Ella se dio cuenta que
a mis cuarenta y tres años era atlético, sin canas y todo mi cabello, que cuando
hacia deportes y usaba "licras" se me notaba un gran "paquete" que muchas
mujeres me volteaban a ver en la calle y al verme con ella hacían gesto como de
"lastima, es casado" en fin, todo había cambiado.
La situación detono cuando nos invitaron a un bautizo del
hijo de uno de mis empleados. Ella se puso un vestido que yo jamás la creí capas
de ponerse por lo ajustado y un poco atrevido y antes de salir me pregunto.
-¿Cómo me ves, crees que voy bien?
-Te ves divina hermanita, a todos se les va a caer la baba.
-No quiero hacerte quedar mal, si quieres me lo cambio.
-Ni loca hermanita, te ves espectacular.
La fiesta fue muy entretenida y todo mundo elogio la belleza
de mi hermana la cual se veía radiante y feliz, tomamos algunas copas y a una
hora temprana nos retiramos, eran aproximadamente las diez de la noche cuando ya
íbamos rumbo a casa cuando de pronto ella como toda mujer tomo la iniciativa.
-Hermanito, ¿Por qué no me invitas a bailar?
-Bueno…..nada mas que tendremos que ir a algún lugar donde no
nos conozcan.
-Llévame a donde tú quieras.
Desvié el carro y la lleve a un lugar que por mis amigos
sabia que era de "mala nota" o sea que se mezclaban prostitutas, chulos,
despistados y alguno que otro decente. Pero como en México todos esos lugares
dicen a la entrada "ambiente familiar" si alguien nos veía tendría la excusa que
me había "ido con la finta" El lugar era oscuro y tenía muy buena música,
buscamos una mesa lejos de la pista y como estaba lleno pasamos desapercibidos.
Pedimos unas copas y un rato después nos paramos a bailar. La música era suave y
pegamos nuestros cuerpos sintiendo de inmediato la sensación de hacer algo
prohibido, pero ninguno de los dos rechazo el contacto. Poco a poco apretamos
nuestros cuerpos uno contra el otro, lo que me provoco una erección de inmediato
que ella sintió en su entre pierna, no retiro su cuerpo, al contrario hizo por
sentirme mas. La temperatura subió entre los dos y como la cosa mas natural del
mundo nuestros labios se buscaron. Fue un beso tierno, suave, delicioso. Como
nunca había besado a nadie en la vida. Continuamos bailando durante toda la
tanda y después nos fuimos a sentar. Como estábamos en un rincón oscuro y el
local se prestaba para estos encuentros volvimos a besarnos pero ahora fue más
apasionado. Nuestras lenguas se buscaron dentro de las bocas y estuvimos un buen
rato disfrutando la caricia.
-¿Nos vamos a la casa?
-Si, vamonos ya.
Pague la cuenta y salimos rumbo a la casa. Habíamos estado
una hora mas o menos en el local y los dos íbamos decididos a todo, al llegar
nos dirigimos a la planta alta y tomándola del brazo la lleve directamente a mi
recamara, antes de entrar le dije.
-Gloria, ¿Lo deseas realmente?
-Si Gonzalo, lo deseo con todas mis ansias.
-Pues entonces adelante.
Entramos en mi recamara y puse la luz baja, a media luz. Me
dirigí a ella y la tome en mis brazos besándola nuevamente. Ahora nuestros besos
eran llenos de pasión y abarcaban la boca, los ojos, la nariz y el cuello. Con
las manos fui desabrochando su vestido hasta dejarlo caer a sus pies, quedando
en brassiere y fondo. Pase mis manos por su espalda y desabroche el brassiere.
Brotaron sus pechos al frente atacando mi pecho. Grandes, blancos como la nieve,
tersos y sedoso con unos pequeños pezones rosados, lleve mis labios a ellos y
sentí como se ponían duros, Gloria gemía de placer y yo la sentía cimbrarse
entre mis brazos. Baje su fondo hasta el piso y pude ver una hermosa figura de
mujer en plenitud. A sus cuarenta y un años era hermosa, con su piel suave y
unas nalgas duras y hermosas. No pude evitarlo y la recosté en la cama y empecé
a pasar mi boca sobre su piel degustando su sabor a mujer fresca, a hembra en
celo.
-Gonzalo…Gonzalo…..por favor no te detengas…..lo disfruto
mucho.
-Yo también Gloria……para mi eres el cielo……..te deseo tanto.
Me desnude también y al quedar frente a ella pudo ver el
tamaño de mi pene, puso cara de sorpresa y después sonrió.
-¿Te asustaste?
-La verdad si, solo conocía el de Miguel y la verdad era
mucho más pequeño.
-No te preocupes, ya veras como lo disfrutas.
Empecé a besarla por la cara, baje a su cuello y después a su
estomago, hasta que llego el momento de hundir mi cara entre sus piernas. Los
gemidos de placer se oían en toda la casa y tuvo un par de orgasmos en menos de
diez minutos. La deje descansar un rato.
-¿Lo disfrutaste hermanita?
-Mucho.
Me coloque entre sus piernas y apunte mi verga a la entrada
de su vagina, ella hizo por acercarse e iniciamos la introducción que fue suave,
tierna y muy placentera. Estaba lo suficientemente estrecha para provocarme un
inmenso placer y así comenzamos el clásico mete y saca.
-¡Que rico siento hermanito….me gusta mucho….dame mas!
-¡Que rica estas hermanita…….que apretadita la tienes……..me
haces gozar mucho!
Fue un momento delicioso, supremo. Algo que nunca había
vivido ninguno de los dos. Por primera vez nos sentíamos plenos en el sexo.
-Dámela toda Gonzalo, no te detengas…. ¡Ufff…….que
delicia…..me vengo!
No pude controlarme y descargue mi esperma en su vagina
inundándola interiormente hasta que mi semen escurrió, nos quedamos unos minutos
conectados sexualmente y no queríamos romper el contacto. Nos quedamos dormidos
abrazados como marido y mujer, sabíamos que desde ese momento en adelante
seriamos una pareja, un matrimonio.
DOS MESES DESPUES.
Todo este tiempo ha sido de placer y de culpa, disfrutamos
inmensamente del sexo y nuestras creencias religiosas y los tabúes nos
martirizan. Lo mas que hemos llegado es al sexo oral y cuando le pedí que me
dejara entrar por su culito ella me contesto.
-El día que nos casemos hermanito.
Eso lo tome como un NUNCA
Seguimos yendo a misa pero ella ya no va con las monjas, se
siente pecadora y degenerada. Un día me pidió que la llevara a la catedral de
México y le di gusto. Tomamos el avión y al llegar al aeropuerto alquile un taxi
para ir. Al subirnos al carro le dije al chofer.
-Por favor llévenos a la iglesia metropolitana.
El chofer agarro rumbo por lugares desconocidos para mí hasta
que llegamos a una pequeña iglesia en un lugar céntrico y nos dijo.
-Aquí es.
-¿Qué, esto no es la catedral?
--Ahhh….me hubiera dicho a la catedral metropolitana, yo lo
traje a la iglesia de los gay.
-¿Gay….acaso tienen su propia iglesia?
Si señor, los gay, lesbianas y trasngeneros tienen su propia
iglesia.
Gloria y yo nos quedamos viendo y anote la dirección. No
sabia que eso nos cambiaria la vida. El chofer nos llevo a la catedral y
estuvimos por espacio de dos horas, era como despedirnos de alguien, como
decirle adiós a algo. Nos hospedamos en el hotel de costumbre y como todas las
noches hicimos el amor, recuerdo que le dije al terminar.
-Sospecho que ese culito pronto será mió.
Mi hermana solo sonrió y me dijo.
-Ojala.
Al otro día nos levantamos tarde y desayunamos en el hotel,
después tomamos un taxi y le dimos la dirección pero diez números mas adelante,
nos bajamos del taxi y cuando se fue entramos en la iglesia. Nos recibió un
hombre de unos cuarenta años, muy serio y propio, nos pregunto que queríamos y
le pedimos hablar en privado. Nos paso a un despacho y cerro la puerta para
oírnos.
-¿En que puedo ayudarlos?
Le contamos todo. De nuestros anteriores matrimonios, la
viudez de Gloria y mi divorcio, de cómo había nacido el amor entre nosotros y
después el deseo sexual, de nuestros remordimientos y nuestra disposición a no
sepáranos nunca, del inmenso amor que sentíamos el uno por el otro. El solo nos
contesto.
Señores, esta iglesia es para las personas de gustos
diferentes a los demás. Aquí vienen gays, lesbianas y trasngeneros pero nunca
habíamos tenido un caso como este. Seria el primero y no se si mis superiores
estén dispuestos a aceptarlo. Déjenme hablar con ello y yo les comunicare en uno
o dos Díaz su respuesta.
Nos fuimos al hotel a esperar y pasamos dos Díaz con
ansiedad, para nosotros era primordial estar casados pues eso nos haría sentir
que ALGUIEN nos aceptaba. Dos días después se presento el hombre al cual
conocimos como el padre José a darnos la respuesta.
-Mis superiores están dispuestos a casaros con una única
condición.
-¿Cuál?-pregunte ansioso.
-Que se comprometan a no tener hijos jamás.
Como eso era algo que Gloria y yo ya habíamos hablado y
quedado de acuerdo nuestra respuesta fue inmediata.
-Aceptamos.
-Bueno, la boda será el sábado a las seis de la tarde que es
la hora en que menos gente hay en la iglesia.
Mi hermana y yo nos quedamos viendo y con la mirada nos
pusimos de acuerdo, así que le dije al padre José.
-¿Le podemos pedir un favor?
-Ustedes dirán.
-Que invite a algunas parejas, diez o quince nada más. No nos
importa si son lesbianas, gays o transgenero, queremos testigos de nuestro amor.
El padre se nos quedo viendo y luego nos dijo.
-Conozco algunas parejas que están en casos como el de
ustedes pero no se han atrevido a dar el paso que ustedes dan, también algunos
miembros les gustaría ser testigos de esto y si ustedes están de acuerdo los
invitare.
Quedamos de acuerdo en todo y como era jueves nos fuimos a
comprar el vestido de novia de Gloria, yo me compre un smoking y preparamos una
pequeña fiesta en un lugar discreto solo para cuarenta personas. El viernes nos
la pasamos en los arreglos y el sábado nos dirigimos a la iglesia. Estaba
adornada para boda lo que nos dio mucho gusto y al llegar nosotros cerraron las
puertas para no dejar entrar a nadie, había alrededor de trece parejas de las
cuales se notaban que cuatro eran incestuosas, cinco gays y cuatro lesbicas. De
pronto se separaron dos personas que se acercaron a nosotros y nos dijeron.
-Permítannos hacer el papel de sus padres.
Este gesto nos conmovió a mi hermana y a mi.
-Con mucho gusto y muchas gracias.
La dama que me acompaño era una mujer de unos cincuenta años,
muy guapa, que estaba casada con otra también muy guapa de aproximadamente unos
treinta y cinco años. El caballero que entrego a Gloria tendría unos cuarenta y
cinco años y vivía con su hija de unos veinte y dos años. Espere a Gloria al pie
del altar y comenzó la ceremonia. Fue hermosa y casi todos los presentes
lloraron y mas al momento cuando se escucho la voz del padre en toda la iglesia.
-¡Gonzalo! ¿Aceptas por esposa a TU HERMANA Gloria para
amarla y respetarla por toda la vida hasta que la muerte los separe?
-¡Si, acepto!
-¡Gloria! ¿Aceptas como esposo a TU HERMANO Gonzalo para
amarlo y respetarlo por toda la vida hasta que la muerte los separe?
-¡Si acepto!
-Yo los declaro marido y mujer, que lo que Dios une el…………..
solo tenia ojos para mi hermana y ella para mi, la felicidad
se nos veía en la cara. Al terminar la misa todos se acercaron a felicitarnos y
en grupo nos dirigimos al salón donde habíamos preparado la fiesta. Todo fue
perfecto, conocimos gente maravillosa que no podían dar rienda suelta a sus
sentimientos. Una madre y un hijo, otra pareja de hermanos que al platicar con
ellos nos dijeron que al vernos habían tomado la decisión de casarse también.
Las parejas lesbicas y gay eran muy simpáticos y nació una corriente de simpatía
entre todos los que estábamos ahí. Tres horas después nos retiramos al hotel a
pasar nuestra noche de bodas.
-¿Estas contenta mi reina?
-Si mi amor, soy muy feliz.
Nos besamos apasionadamente y nos comenzamos a desnudar, ¡oh
sorpresa! No me había dado cuenta que mi hermana se había puesto bajo el vestido
de novia un corsé y un ligero, todo en blanco, que resaltaban sus formas. Tuve
una erección de inmediato.
-Te ves riquísima mi vida.
-¿Te gusta mi amor?
-Mucho.
-Bueno, ahora llego el momento de cumplir mi promesa.
Diciendo y haciendo, se dio la vuelta y se coloco en cuatro
patas dejando al aire su hermoso culo, enmarcado en sus medias y ligero blancos
se veía hermoso.
-A partir de ahora "este" será todo tuyo, cuando lo desees tu
nada mas pídemelo que yo estaré dispuesta a complacerte mi amor.
Como desesperado lleve mi boca a su ano y empecé a besarlo y
acariciarlo con mi boca, la piel de sus nalgas era suave y tersa, el olor de su
orificio me excitaba.
-No puedo mas, necesito metértela.
-Hazlo mi amor, estoy dispuesta.
Apunte la punta de mi verga a la entrada de su anito y
empuje, primero suavemente y después más fuerte. Su esfínter cedió y mi verga
entro abriéndose paso en sus entrañas hasta quedar toda adentro, ella no se
quejo pero note como apretaba las sabanas y mordía la almohada, empecé el mete y
saca y ella se relajo lo suficiente para empezar a disfrutar.
-¡Ayyy….mi amor….que rico siento…..me gusta mi vida……no la
saques…..por favor dame mas……uggg!
Yo ya no supe de mi, empuje, empuje y empuje hasta que
estalle en un mar de esperma mientras ella gritaba como loca llena de pasión.
-¡Si mi amor…..lléname el culo con tu leche…..embárrame los
intestinos de semen….quiero toda tu esperma dentro de mi culo….te amo hermanito!
Nos quedamos dormidos completamente felices, al otro día nos
fuimos a San Luís a iniciar una nueva vida como marido y mujer.
DIEZ Y SIETE AÑOS DESPUES.
A los dos años de casados nos fuimos a vivir al DF pues nos
hicimos de un círculo de amigos leales y sinceros con los cuales congeniamos de
maravilla. Todos tenemos gustos diferentes. Algunos gays, otras lesbicos y otros
mas, incestuosos, pero todos nos respetamos mucho. Los domingos nos juntamos en
misa y después nos vamos a comer, a veces hacemos fiestas y nunca faltamos a las
bodas pues nos gusta que los contrayentes se sientan acompañados, aceptados y
valorados. Llego el momento en que se lo dijimos a Nuria y en un principio lo
tomo muy mal. Dejo de hablarnos tres años hasta que acepto la situación como
algo irreversible. Nunca hemos vuelto a tener remordimientos y somos la pareja
más feliz del mundo.
pacosuarez