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TODORELATOS » RELATOS » AMANTE POR CHANTAJE |
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[ A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro. ] |
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TODORELATOS.COM |
Fecha: 04 de Diciembre, 2008.
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| Fecha: 05-Ago-08 |
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| Un compañero de trabajo se entera de mis travesuras y saca provecho. |
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Amante por chantaje.
Al terminar mi carrera universitaria trabajé aproximadamente
un año como asistente del director de la carrera. En aquellos momentos estaba de
amante de Alejandro y Roberto, dos ex profesores míos y que podrían ayudarme en
mi carrera profesional; me gusta matar dos pájaros de un tiro. Las doy porque me
gusta y porque puedo obtener alguna que otra cosa. El director era una persona
muy decente, casado, con principios morales muy rígidos e intachable, no se
sabía ni un rumor, ningún chisme sobre él; y pedía lo mismo de sus
colaboradores. Sobre mí había uno que otro chisme, pero tanto Alejandro como
Roberto abogaron por mi y obtuve el puesto. Sin embargo, el director habló
conmigo y me dijo que estaba al tanto de los chismes sobre mi y que confiaba en
que fueran falsos, pero que si había algún otro rumor sobre mi, tendría que
renunciar. La amenaza en verdad me espantó y limité de manera importante mis
travesuras.
Había un compañero de trabajo que era responsable del área
académica y a los pocas semanas de haber empezado a trabajar en la Dirección
empezó a invitarme a salir, a coquetearme…me comía con los ojos, Víctor. Se me
insinuaba cada vez más, pero yo no le hacía caso, la verdad es que no me
gustaba; era gordito, no muy alto -1.72 aproximadamente- moreno y no muy
varonil, no me malinterpreten no era afeminado ni mucho menos, pero no era
varonil, seductor. Espero explicarme. Pero aunque no le hiciera caso le
coqueteaba un poco dejándole ver mis escotes, moviendo más mis caderas un
poquito más de lo habitual y poniendo de repente ojitos coquetones. Quería que
se mantuviera echándome los perros, pero nada más.
Pero un día las cosas cambiaron. Ya era tarde, cerca de las
diez de la noche y yo aún estaba en la Universidad arreglando unas cosas para mi
jefe. Creí que estaba sola, pero llegó a la oficina Víctor; se sentó en el
sillón de visitas, un lovesit muy elegante, y mientras platicábamos yo seguía
arreglando unos papeles. En una de las ocasiones que le di la espalda, sentí
cómo me devoraba las nalgas; la verdad me excitó un poco dadas las
circunstancias, además de que tenía una semana sin sexo, estar solos en la
oficina del director, un lugar prohibido. De pronto Víctor se paró detrás de mi,
yo estaba entre el escritorio y él, en mis nalgas sentí el endurecido y
creciente bulto de Víctor; su respiración ligeramente agitada en mi cuello me
excitó aún más.
-
Víctor, ¿qué haces?
-
Ssshhhh…-me olió el cabello y me acariciaba suavemente la
cadera sobre la falda- sabes qué, hace poco me fui a un table con Alejandro,
Boby y algunos amigos. Esos dos –Alejandro y Roberto- hablan mucho cuando
andan calientes y pedos –borrachos-. Nos dijeron muchas cosas de ti,
Teresita –me dijo mientras me acariciaba los hombros y veía ligeramente
sobre mi hombro las tetas o lo que se veía de ellas; yo me excitaba cada vez
más por la situación y los arrimones de Víctor y su palpitante, creciente y
duro paquete- Nos dijeron que coges delicioso, que aprietas, que te encanta
que te lo metan por atrás, que te dedeen el culo…-estaba excitadísima,
quería que me cogiera en ese momento-nos dijeron que eres una golfa…-me dio
la vuelta y me subió lentamente la falda acariciándome las piernas hasta
llegar a mi panty- que eres bien puta, Tere…uuuyyy, pero si estás empapada
–me acarició la conchita sobre la panty que estaba ya empapada por mi
lubricación y luego metió un dedo para dedearme y mojarme aún más- no creía
los chismes hasta que esos dos soltaron la sopa y no he dejado de pensar en
cómo te la voy a meter, Teresita.
-
No, Víctor…por favor…
-
Si no me las das el director se va enterar de que sí eres
una golfa, le voy a decir que me quisiste seducir –me amenazaba mientras me
dedeaba, besaba y lamía el cuello y las orejas- te quise encamar por las
buenas, pero no te dejaste, Teresita, así que ahora me las vas a dar cada
que se me antoje. Y no te hagas, si te encanta que te cojan, o no?
-
Sí, me encanta…métemela, Víctor…cógeme, por favor –me
subió la falda enrollándomela en la cintura, me abrió la blusa de un tirón
rompiéndome los botones y dejando al aire mis tetas en su pequeño brassiere,
bajó los tirantes y liberó mis tetas que enseguida lamió y mordisqueó mis
pezones duros y paraditos; mientras yo le abría el pantalón, le bajé el
cierre y saqué su enorme y gorda verga. Empecé a masturbarlo mirándolo a los
ojos.
-
Bájate…-le obedecí, así que me hinqué y comencé a mamarle
la verga; le daba lengüetazos, lamidas y mamadas. Él disfrutaba mientras se
abría la camisa- Aaahhh…qué rica boquita tienes, Teresita.
-
Mmmmmmmmmmmm…mmmmmmm…-le lamí los testículos- mmm…
-
Qué bien has aprendido…ay, qué rico…-luego de unos
minutos me sentó en el escritorio, me abrió las piernas, se hincó y empezó a
lamerme la conchita- huele delicioso tu panochita, Tere, mmmmmm… y sabe
igual…cómo me caliente una rica panocha…mmmmm…suave, cuidadita…mmmmmmmmm…rosadita.
-
Ay, sí, así, así…-yo me agarraba las tetas, me pellizcaba
los pezones y me acosté en el escritorio para que pudiera lamerme mejor la
conchita; luego de unas deliciosas lamidas me dio unos chupadas que me
hincharon la concha un poco; ya quería su verga dentro de mí, quería que me
embistiera, en ese momento tuve mi primer orgasmo- así, así, síguele,
síguele…aaaaaaaaahhhhhhhhhh…aaaaahhhhh…ay qué rico…ya métemela…cógeme,
Víctor…la quiero adentro.
-
Ahí te va, Teresita…-me agarró las piernas con sus
brazos, acomodó su cabezota en mi entrada y de un solo empujón me la metió y
enseguida me bombeó- ay, qué rica estás, pinche escuincla –se bamboleaban
mis tetas con sus embestidas- de lo que me había perdido, Teresita, pero
ahora te voy a dar verga a cada rato, cabrona.
-
Así, Víctor, así…cógeme duro, papito…aaaa…m-m-m-m…ay, qué
vergota tienes…qué rico…
-
Así te gusta, verdad, Teresita…eres bien golfa…-me soltó
las piernas y empezó a pellizcar mis pezones- qué ricas tetas, cómo se
mueven cuando te la meto…-así estuvimos varios minutos y entonces me dijo
que me bajara del escritorio y me recargara dándole la espalda para que me
lo metiera por atrás; me observó unos segundos acariciándome las nalgas- qué
rico culo me voy a comer…pinches cabrones, con razón siempre te tenían como
ayudante, te han de haber dado verga hasta cansarse…
-
Y por qué crees que ya no? –al decir eso me la metió
hasta el fondo- ¡ay!...ay, así, qué rico…-el mete y saca fue instantáneo;
eso me encanta- qué rica la tienes, Vic.
-
Qué buen culo te cargas, Teresita…-me dijo mientras me
daba un par de nalgadas no muy fuertes; me agarraba de la cintura y me
halaba hacia su vergota; se escuchaba cómo entraba y salía su palo de mi
conchita- Y nos dijeron que te gusta que te la metan de dos o tres, que te
gusta mamar mientras te la meten…-aceleró el ritmo de su cogida- ¿es cierto,
Teresita? ¿así de puta?
-
Sí…ay, ay…la tienes bien gorda, qué rico…sí, soy bien
puta, me encanta…una verga en la boca…y otra en la concha…ay, qué rico!!!
-
Pues invitaré algunos amigos para divertirnos, no? Te
gustaría, Teresita? Unas ricas reatas para ti solita?
-
Sí, sí, cójanme…cómo quieras…síguele, síguele, Vic…
-
Y nos dijeron que te gusta que te dedeen el culito…-al
decir eso se lamió un dedo y empezó a acariciarme al culo poco a poco hasta
meterme el pulgar y meterlo y sacarlo lenta pero rítmicamente- qué
apretadito lo tienes, Teresita, no te han cogido por ahí, verdad?
-
No…-sentí cómo se hinchaba su verga, así que incrementé
mi movimiento de la cadera y empecé a apretarlo con mi conchita para hacer
que terminara, eso más el dedo en mi culo harían que tuviera mi segundo
orgasmo.
-
Qué rico aprietas, chiquita…así, ordéñame, Teresita,
sácame toda la lechita, putita. Así como ordeñas a Alejandro y Boby…así,
síguele…
-
Vente, vente, Vic…dame tu lechita, papito…-seguía
apretando su verga y moviendo la cadera para excitarlo más- sigue metiéndome
el dedo…ay, qué rico…
-
Me voy a venir…me voy a venir…
-
Dónde me la quieres dar, papito? No me saques el dedo, yo
también me voy a venir…dónde me la quieres echar, Vic? –no me respondió,
sólo me la sacó de repente y sentí un chorro de su ardiente semen en mis
nalgas; fue delicioso y gracias a que se lo pedí, no sacó el dedo de mi culo
y tuve mi segundo orgasmo- mmmm…qué rico…me encanta sentir la lechita en mis
nalgas –cuando se vació me embarró su semen en las nalgas con su vergota y
la columpió en el canalito de mis nalgas.
-
Coges delicioso, Teresita…-me di la vuelta, me hinqué y
se la volví a mamar, para limpiársela; me encanta hacer eso- mmmmm…tú si
sabes…hazte a la idea de que vamos a vernos muy seguido, chiquita. Coges
demasiado rico como para metértela nada más una vez.
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