Las Oficinistas
Capítulo I
Viernes… Llego tarde del trabajo, a mi departamento para
comer, tuvimos una junta de última hora que se prolongo bastante, no he comido,
me duele algo la cabeza, estoy fastidiada, y lo primero que tengo ganas de
hacer, es darme un buen baño caliente, reconfortante, olvidarme de todo y
después meterme a la cama a descansar, sin embargo, tengo que regresar, pues
habrá cambios muy importantes en la oficina, cambios en mi trabajo, y quizá
cambios y ajustes en mi vida.
Mi casa es un pequeño departamento rentado, en la periferia
de la gran ciudad, no es grande, pero es lo bastante cómodo para una chica sola
y divorciada, "la culpa la tendré yo", pienso mientras aviento mi bolsa
donde caiga y me dirijo a la recamará, "mira qué locura de casarme tan joven",
y era cierto, siendo una típica chica de provincia, mi vida fue trastocada por
un muchacho mayor, en aquel entonces cursaba el quinto semestre de Preparatoria,
y tenía tan solo 17 primaveras, el tenía 24, acababa de terminar la facultad de
leyes, era brillante y tenía un gran futuro por delante.
A mi gusto era guapo, alto, moreno, de cuerpo marcado, y
delgado, lampiño por completo, y de ojos color miel, cabello negro y ensortijado
y solía hacerme reír bastante, nuestro noviazgo iba viento en popa, el era
cariñoso, detallista y de carácter dulce, ya teníamos 6 meses de salir juntos,
cuando a él, le propusieron una buena oferta de trabajo en la capital del País,
bastante lejos de nuestro pequeño pueblo, el me lo conto todo una tarde lluviosa
de Julio, ya acababa de terminar el quinto semestre, y solo me faltaba uno más,
al terminar tenía pensado en estudiar turismo, ganar buen dinero e irme de aquel
somnoliento lugar.
-Mira Nuria, creo que voy a aceptar esa propuesta, el
sueldo es muy bueno, y las oportunidades de crecer son inmejorables, se que
compartes mi sueño de salir de aquí, así que, ¿Por qué no te vas conmigo a la
capital?-, me dijo, mi novio David, -Eeeh, bueno, sí, siempre he querido
irme de aquí, terminando mi carrera, claro, además, no estaría bien que nos
fuéramos juntos, yo, yo, ya sabes como es mi familia-, le conteste algo
incomoda, -lo sé chiquita, ya lo había pensado-, me respondió mientras
acercaba hacia mí una pequeña cajita, primorosamente decorada, -¿Qué es esto
David?-, pregunte azorada, -Bueno, pues ábrelo tontita-, me soltó con
una sonora carcajada.
-No quiero que hagamos mal las cosas amor, Te quiero de
verdad, ¿Quieres ser mi esposa?-, me dijo en el tono más dulce, romántico y
sincero posible, y yo muy joven e inexperta, y también muy tontamente, le dije
que si, después, tampoco atendí a la primer señal de advertencia, obviamente por
mi Juventud y pese a que nos casaríamos en cuanto cumpliera los dieciocho, mis
padres se opusieron tenazmente, no me escucharon, aunque les dije que yo
seguiría estudiando en la Capital, mientras él trabajaba, al final me Salí con
la mía, y él, y yo, nos casamos a finales de Diciembre, en el pueblo donde
nacimos, crecimos y nos conocimos, de mi familia solo mi hermana mayor asistió,
cuando se retiro, se acerco a mí, me dio un cálido beso en la mejilla, y me
susurro al oído, -Espero que encuentres lo que buscas Nuria-.
Como se veía venir, apenas pude terminar la Preparatoria,
luego caímos en un bache económico muy fuerte, el se dedico a tomar, por las
preocupaciones que sufríamos, primero tomaba hasta quedarse dormido, luego
empezó mi pesadilla y comenzó a ponerse muy violento y a golpearme, a pesar de
que ya casi ni lo reconocía, yo una chica tranquila y sumisa le deje hacer.
Yo trataba de ayudarle en todo lo que podía, varias veces le
pedí que me dejara trabajar y no quiso, así que trataba en casa, de tenerle todo
a tiempo, la comida, su ropa limpia y planchada, me apuraba para terminar diario
el quehacer de la casa, y en la cama era la hembra mas fogosa y entregada a su
pareja, una mujer caliente y sumisa para con su marido, ahí despertó como un
volcán en erupción, esa parte de mi, esa sexualidad que me brotaba a flor de
piel, que se prendía con el solo roce de sus dedos sobre mi piel desnuda, mi
sangre de hembra latina resulto ser muy, muy caliente, me encantaba el sexo,
anhelaba tener sexo, siempre pensaba en sexo, me descubrí a mí misma, muy
sensible y apasionada, y cuando él solía ausentarse por sus borracheras,
aprovechaba que estaba sola para masturbarme hasta delirar.
Pese a todo y mi sumisión, no podía soportar mucho tiempo su
mal trato, su falta de cariño y atención, diseñe un plan de escape, fui
ahorrando del dinero que me daba, me metí a estudiar ingles y un secretariado
técnico que durarían año y medio, cuando termine de estudiar, entendí a la
perfección, que no podía soportar más golpes, más humillaciones y tan pocas
satisfacciones, pese a que nuestro sexo era muy placentero (aunque algo frugal)
y le amaba, o quizá, como ya mencione, yo era muy caliente y descubrí que ya no
lo necesitaba, entre a trabajar a una gran compañía, a pesar de que él se
disgusto mucho conmigo, empecé a escalar debido a mis capacidades y empeño y a
los casi dos años de casados, soportando un marido alcohólico, golpeador, que me
mando varias veces al hospital, y al que aparte de todo, mantenía, pedí el
divorcio.
La ley fue benigna conmigo, la separación legal me la
otorgaron a los dos meses, como divorcio necesario, por sus borracheras, perdió
varias audiencias e incluso en otras se presento en estado etílico, no hubo
necesidad de esperar su respuesta, el juez no dudo en darme la libertad, ese
mismo día, me marche del cuarto que compartíamos como pareja, me busque un
departamento de alquiler pequeño, continúe trabajando con ahincó, y como premio
a mi constancia, el día de hoy me han ascendido.
Mi ascenso laboral consiste en ser traslada a otra
dependencia de la compañía, para ocupar el puesto de asistente de la Señora
Sofía Villaluz, la accionaria más importante de la empresa, una poderosa mujer
de negocios, muy inteligente, hábil y astuta, de unos 42-47 años, a quien solo,
había visto una vez, por los pasillos de la empresa, es alta, con un cuerpo muy
bien conservado, todo firme y bien puesto en su lugar, que le daba una
apariencia de 35 años, quizá menos, piel blanca, cabello castaño, siempre
impecable y primorosamente peinado, ojos azules, mirada fría y despectiva, unos
senos duros y grandes, que le hacían un juego perfecto, con ese par de nalgas de
campeonato, que aún se cargaba, redondas, duras y paraditas, esto debido a las
múltiples sesiones en el Gym y en el Spa, lujos que solo una señora tan rica,
como ella, podía darse.
De ella se contaba cosas alucinantes sobre su legendario mal
carácter, era opresiva, perfeccionista, altanera, soberbia y sumamente especial,
yo no sabía si era un ascenso o la forma más elegante, que tenía la empresa de
despedirme, pues ningún asistente de la Señora Sofía había durado más de las
tres semanas de prueba a las que ella, sometía a todos sus candidatos; yo me
había propuesto a toda costa sobrevivir el fracaso, así me tocara comer la
mierda misma de esta malvada mujer, pues el sueldo sería magnífico, y necesitaba
mucho de mi trabajo.
Completamente desnuda, entre a la ducha, para quitarme el
cansancio del día, tenía un par de horas para estar lista y arreglada, y sería
presentada con mi nueva jefa, mientras tanto, decidí relajarme, olvidarme de
todo y concentrarse en mí misma, las perladas gotas de agua comenzaron a caer
por la piel desnuda de Nuria, reconfortándola casi de inmediato, transportándola
al placer del baño.
Nuria es una chica de piel blanca, muy blanca, cabello
cortito y rubio, enormes ojos verdes, como corresponde a su compleción y
estatura, es de facciones bonitas, delicadas y finas, casi infantiles, parece
ser una colegiala virgen y no una señora divorciada de 21 años, ya que aparenta
tener menos de 18, su estatura es de 1.58 cm, 47 kilos de peso, en un paquete
petite exquisito, sin embargo, su pecho es adornado por unos prominentes y
carnosos senos que parecen estar desproporcionados para su tamaño y complexión,
son grandes y redondos, mientras sus pezones y areolas son rosadas, a sus
enormes atributos sigue una bien formada cintura, un vientre plano, sin estrías,
debido a que no se embarazo mientras estuvo casada, y a su afición a los
deportes, no en balde participo en varios campeonatos estudiantiles de
atletismo, unas piernas muy bien definidas y torneadas, soportan su cadera, que
si no es muy ancha, si tiene bastante volumen hacia atrás, de ahí que varias y
varios de sus compañeros de la escuela o del trabajo, le llamen maliciosamente
Niurka, por su parecido, en cuanto al físico de la malhablada y vulgar Vedette
cubana.
Ya en la ducha, con el agua de la regadera recorriendo mi
cuerpo, comienzo a enjabonarme las piernas, acariciándolas suave y lentamente,
voy rozando mis muslos con la esponja enjabonada, subiendo lentamente a mi
cálida entrepierna, sintiendo mi carnoso pubis, frotando mis labios vaginales,
hago una pausa, pongo mas jabón y subo, paso de mi raja limpiando mi abdomen,
frotando mis senos turgentes, que reaccionan al contacto del agua caliente,
estiro un poco mis pezones, me gusta sentirlos erectos, palpo mis melones,
disfrutando de mi embeleso, aplico un poco de Champú en mi cabello y me limpio
el rostro con jabón, mientras extasiada, dejo que el chorro de agua recorra mi
cuerpo, que el agua caiga tranquilamente por mi cuerpo, pero especialmente por
mi cachonda raja.
En el baño bajo la refrescante ducha, las gotas de agua
recorren su piel formando bellos diseños por las curvas de su cuerpo, sus
manos lentamente van tomando vida propia....... sensualmente empiezan a
acariciar su hermoso y curvilíneo cuerpo; Nuria se pierde del mundo y se
traslada a una dimensión superior, llena de placer onírico, acaricia de nuevo
sus senos, apretándolos, jalando sus pezones, mientras ambas manos se deslizan
hacia abajo, provocando cosquillas al pasar por su abdomen y descargas
eléctricas al sentir su abultado pubis, reclina la cabeza, le fascina contemplar
su feminidad, su pubis perfectamente depilado, con la palma extendida frota su
monte de Venus, sintiendo ese rico cosquilleo, que le produce la electricidad de
ese placer tan intimo, de ese pequeño ritual de placer, cada vez ejerciendo
mayor presión y en movimientos circulares, con un dedo, entreabre los labios de
su vagina, son hermosos, amplios y gruesos, descubriendo un coño grande, y
jugoso, de hembra apasionada.
Separo y jalo los labios de mi raja, en su estado normal,
pueden tener hasta 2 cm salidos de mi cueva de lo grande, excitada y jalándolos
pueden alcanzar un mucho más, con dos dedos sobo mi raja, sin penetrarme,
mientras con la otra mano, recorro mis voluptuosas caderas, llegando a mis
nalgas, me doy unas cuantas nalgadas suaves, mientras, que mi dedo medio, no ha
perdido oportunidad a mis distracciones y ha comenzado a introducirse en mi
húmeda cavidad, lo saco de repente, no puedo ni debo perderme al placer de
acariciarme, de llenarme de un frenesí de lujuria, de masturbarme hasta liberar
mis tensiones, pero hoy, eso no será, debo volver a la oficina.
Tan solo unos segundos más, pienso, me concedo unos minutos
de placer, y continuo masturbándome dulcemente, con ritmo, con pasión, llena de
sensualidad y acompañada de débiles quejidos, que afortunadamente cubre el ruido
del agua al caer, no puedo contenerme, soy una chica sensible, muy sensible
y..pasional, al primer dedo explorador que penetro mi cueva le sigue otro dedo
audaz, pasando varios minutos un tercero se une al grupo de invasores que, mi
insaciable concha recibe en su interior, a veces formo un gancho para rozar y
frotar mis paredes vaginales, a veces, cuando los meto lo mas que puedo,
extiendo mis dedos a todas direcciones, sintiéndome desfallecer, lo sé, soy muy
cachonda y…la emoción de mi trabajo, la lujuria que se desprende de mis poros,
me hacen tener un gratificante y rápido orgasmo, una vez que había introducido
dos dedos en mi raja, regreso al mundo terrenal, vuelvo a enjabonarme y a
limpiar los jugos que fluyen de mi coño, ahora si por fin limpia, mucho más
serena y tranquila, salgo del baño dispuesta a conquistar el mundo.
En mi habitación, aplico crema humectante a todo mi cuerpo,
con una ligera fragancia de rosas, luego cubro mi desnudez, con un tanga,
blanco, semitransparente por delante, muy, muy coqueto y sexy, quiero lucir
súper, aunque claro, mi nueva jefa no verá esa prenda, a mi me da seguridad y me
hace sentir muy especial, arriba un Bra, liso de algodón y de color blanco
también, me da un realce perfecto a mis senos, me siento en la cama para poderme
poner un liguero de color negro y su juego de medias, color negro,
transparentes, que me ciño a medio muslo, ya en lencería, regreso de pie al
espejo, me agrada lo que veo, pongo perfume de frutas en partes estratégicas de
mi cuerpo, unos aretes de perla en mis orejas, y sonriente me dirijo al closet,
para completar mi vestuario.
Escojo una mini mini falda, de corte muy elegante, de color
gris clarito, la cual se molda perfectamente a mi voluminoso trasero, haciendo
lucir espectacular, luego un cinturón de piel de color negro, con una gran
hebilla cuadrada de color plata al centro, una blusa blanca de vestir, de cuello
en "V", de manga larga, que me queda ceñida, debido a mis atributos pectorales,
abro tres botones, para lucir el escote, mostrando algo de mi generoso frente,
mi reloj de pulso en la mano derecha, un saco sastre de color azul marino,
elegante y clásico a la vez, finalmente agarro, mi bolsa de piel negra, salgo de
casa, cierro con llave y tomo el primer taxi que pasa con rumbo a la empresa.
Llego quince minutos antes de lo acordado, me dirijo a mi
antiguo cubículo donde solía laborar, todavía mis cosas permanecen ahí, se que
deberé cambiar mi zona de trabajo, imagino que a un lugar cercano a quien será
mi nueva jefa, aún no me han dicho nada, por lo que no he comenzado con la
mudanza, -Veo que llega temprano y muy guapa Nuria, es un buen indicio para
empezar con el pie derecho-, me comenta mi, ahora exjefe, el contador
Gutiérrez, quien ha llegado hasta mi cubículo, acompañado de la Gerente de
recursos Humanos, la Licenciada Beatriz Zaldívar, -Ahora acompaños por favor
Nuria, a la Lic. Villaluz no le gustan los retrasos y mucho menos la
impuntualidad-, concluyo de decirme con una sonrisa.
Salimos del edificio principal de oficinas de la empresa
hacia una construcción más pequeña, tipo avant garde, por dentro muy lujoso y de
estilo minimalista, la madera, la piel y el aluminio conjugan a la perfección
por cada rincón de aquel hermoso lugar, sede de las oficinas de el Gerente
General, los principales gerentes y de los accionistas mayores de la compañía,
los controles de seguridad eran mucho mayores aquí, amén de ser automatizados en
su mayoría, tomamos el ascensor y llegamos al último piso, que era el séptimo,
todo el piso se repartía en dos enormes oficinas, una la del Gerente General y
la otra de la Lic. Sofia.
Llegamos a un enorme Escritorio en "C" de caoba, donde una
computadora de última generación nos daba la bienvenida en su lado frontal, su
enorme pantalla LCD se encontraba apagada, me detuve a observar la elegante
silla de piel de color negro, que se me antojaba tan mullida y confortable, 4
líneas de teléfono y un conmutador descansaban en otro de los costados del
escritorio, y finalmente un aparato multiusos (Escáner, Fax, Impresora,
copiadora, estaba acomodado en el otro, frente a este monstruoso, caro y fino
mueble, había una sala de tres piezas, también forrada en piel negra, una
imponente mesa de centro de cristal y aluminio, enormes macetas con plantas
exóticas en los 4 costados, en uno un dispensador de agua y del otro una
Cafetera automática italiana, que incluso servía para preparas Cappuccino y
Expresso.
Atrás del escritorio dos puertas de Caoba también,
flanqueaban los costados, vaya lujo, pensé, esa oficina superaba por mucho
cualquier oficina de las que había visitado en el otro edificio, ni los jefes,
ni gerentes menores tenían un sitio así, después de mi minuciosa inspección, caí
en cuenta que el lugar estaba vacío, -Precioso, ¿Verdad?, si no hay
contratiempos por parte de la Licenciada, este será tu nuevo lugar de trabajo
Nuria-, me comento la Lic. Zaldívar.
-Disculpe, entendí bien, mi nuevo sitio de trabajo, ¿Esta
enorme oficina, Lic. Zaldívar?-, le comente con sorpresa y con los ojos
abiertos por la admiración, -Veo que estas impresionada Nuria, esto es solo
el recibidor de la Lic. Villaluz, ese seria tu escritorio como su asistente,
ahora toquemos la puerta, veamos si ella está adentro esperándonos-, termino
de decir Beatriz.
Entramos por la puerta derecha atrás del escritorio, casi me
quedo sin aliento, el lugar era de ensueño, como solo lo había visto en fotos o
en películas, el sitio era aún más grande que el recibidor, ocupaba la mitad del
lado derecho del edificio, deduje que entre recibidor y su oficina, la Lic.
Villaluz ocupaba el 70% del piso, dejándole solo un 30% al Gerente General, el
piso todo cubierto de mármol de Carrara, así como algunas esculturas del mismo
material para adornar el lugar, un esplendido sofá y sillón de la piel más cara
y mullida daban la bienvenida una vez se ingresaba al lugar, de frente una
esplendida vista, pues solo había cristal, recorriendo un poco más hacia el
fondo, otra sala de piel, con huecos para poner charolitas de comida y vasos,
daban pie a una pared en la cual una pantalla de 80 pulgadas dominaba la vista,
y un equipo de sonido THX le servirían como centro de entretenimiento, mas al
fondo enmarcada por tres costados, las paredes forradas de madera, un imponente
escritorio de Ébano, reluciente, la silla de ella del mismo material, pero con
partes en piel, y una silla mas del mismo material, pero sin recubrimientos de
cuero en frente al escritorio, hacían un juego perfecto, una computadora aún más
grande e impresionante y dos puertas mas al fondo completaban el lugar, cuadros
muy bellos adornaban el lugar, así como humidificadores estratégicamente
escondidos purificaban el ambiente y soltaban fragancias frutales de vez en
cuando, sin embargo, la Lic. Villaluz, no se encontraba presente, decidimos
esperarla sentados en la sala de espera que tenia dentro de su oficina.
Pasaron unos minutos más y no había ni pista de ella, de
improviso, el celular del contador Gutiérrez, logra sacarme de mi enajenamiento
respecto al lugar, el toma la llamada, se pone de pie y se dirige a un extremo
de la oficina, un breve intercambio de frases, el cuelga y regresa hasta donde
estamos sentadas nosotras, le susurra algo al oído de la Lic. Zaldívar y ambos
se excusan que deben salir, pues ha surgido una contingencia que necesita su
presencia urgente, salen rápidamente, dejándome ahí, dentro, esperando a la que
será mi nueva jefa, me dicen que la espere, que pronto llegara, y que no hay
problema por mi presencia dentro.
Me acomodo a mis anchas en el confortable sillón, con vista a
las enormes ventanas, que muestran una excelente vista de la ciudad, vuelvo a
perderme en ese maravilloso y lujoso lugar, cuando de repente, una voz enérgica
y autoritaria me hace brincar de sobresalto, -Veo que te encuentras muy
cómoda muchacha, ¿Nuria, verdad?-, me levanto como un resorte, frente a mí,
la importante señora que se convertirá en mi nueva jefa, -Si Licenciada,
yo..solo, Eh, vera, ..no quería molestar..-, balbuceó muy apenada, Sin
siquiera mirarme al rostro, o esperar mi respuesta, continua caminando, dándome
una nueva orden con su potente voz, -Ya, ya, anda, sígueme al fondo de la
oficina, a mi escritorio- , -Por supuesto Licenciada, como ordene-,
le digo un poco mas recuperada de la impresión y la sigo, dándome la espalda,
puedo observarla detalladamente sin ser descubierta, es una señora muy alta de
1.80 cm de estatura, su castaña cabellera la cae hasta la mitad de la espalda,
va enfundada en un elegante y por la apariencia fino traje sastre, unas
zapatillas de piel de color negras, medias negras transparentes, una falda un
poco más arriba de lo normal, de color negro con un bello corte, alcanzo a
distinguir un cinturón de piel reluciente que le ciñe su bien conservada
silueta, un saco sastre negro, su blusa blanca, y una mascada de seda en varios
colores, anudada al cuello con gran clase.
Tratando de romper el frio e incomodo silencio, mientras la
sigo le comento, poniendo una franca y cálida sonrisa en mi rostro, -El sitio
es muy impresionante y…realmente…muy acogedor y cómodo Licenciada…-, la Lic.
Sofia me interrumpe, -Nuria-, ha llegado hasta su escritorio, se voltea
frente a mí, y se sienta, sin siquiera verme. –El trabajo que desempeñaras
aquí en esta oficina, como mi asistente, será muy, pero muy exigente, no admito
retrasos, excusas, ni fallas, trabajaras bajo mucha presión, espero que des la
talla-, termina de decirme, y con un gesto de su mano, me invita a sentarme.
Lo hago lentamente, ahora es ella, quien me somete a
escrutinio, me observa lenta y detalladamente, una vez que me he sentado, me
dice, -Estarás a prueba tres semanas Nuria, deberás trabajar muy duro, si
realmente quieres ocupar este puesto, la mayoría de mis ex asistentes no han
llegado ni a dos semanas, te lo advierto, no tengo paciencia, por el momento,
cumples con todos los requisitos, tienes buenas referencias sobre tu desempeño,
tienes buena presencia física, bien arreglada, me gusta eso, creo que eres, la
asistente con mejor apariencia que he tenido, al menos si no eres competente,
adornaras mi recepción por tres semanas o menos-, concluyo tajante.
-Eh,…Si..Claro yo…-, Balbuceo de nuevo, me interrumpe
de nuevo, -Respóndeme entonces, ¿Todavía estas interesada en el trabajo
Nuria?, es la última oportunidad que te daré, puedes regresar con Gutiérrez o
aceptar el reto y crecer laboralmente, ¿Qué dices?-, me dice con una mirada
fría y una sonrisa sarcástica, pensando en que huiré de ahí de inmediato, picada
en mi orgullo, respondo un poco envalentonada, -Claro que acepto el puesto
Licenciada, daré lo mejor de mi cada día, y me vera en su oficina por mucho más
tiempo que tres semanas,-, termino, sorprendida de mi misma, por tal
demostración de confianza, ella, suaviza su semblante, aprecio un rostro maduro,
pero aún sin arrugas, una nariz recta, unos labios carnosos, pintados de rojo,
unos ojos azules muy expresivos, enormes abanicos que tiene por pestañas,
arqueándome una ceja y formándosele un precioso hoyuelo en la mejilla, al hacer
este gesto me comenta, con un tono más dulce, -Así me gusta muchacha,
decisión, confianza, compromiso y coraje, Ve con Beatriz a firmar tu nuevo
contrato-, diciendo esto, abre unos documentos que saca de un cajón de su
escritorio, no habla más y da por terminada la entrevista.
Salgo de ahí, con las rodillas temblándome de emoción, mezcla
y gusto, trompicando salgo de ese edificio, regreso a mi anterior oficina y me
dirijo a Recursos Humanos, la Lic. Zaldívar me espera sonriente, -Adelante
Nuria, pasa, acaba de llamarme la Lic. Villaluz, te felicito, es una mujer dura
y la has convencido, serás su asistente a partir del Lunes, aquí está tu
contrato, léelo primero, para saber tus nuevas condiciones laborales, fírmalo y
es todo, puedes retirarte el día de hoy-, me dijo en un tono muy amable, me
siento en su escritorio, que ahora se me hace pequeño, y me dispongo a leer mi
nuevo contrato.
¡Wow!, no puedo creerlo, como su asistente, mi sueldo, se ha
triplicado, tengo mayores prestaciones económicas, y dada mi situación
financiera, vaya que me hacen falta, vales de despensa y gasolina (el problema
es que no tengo auto, pero puedo venderlos), caja de ahorro y otro sinfín de
amenidades nuevas, si bien mi jornada de trabajo pasa de ser de 9 de la mañana a
5 de la tarde, con una hora de comida, desde mañana será de 8:00 de la mañana a
8:00 de la noche con hora y media de comida, con probabilidad de salir de viaje
acompañándola, por cuestiones de trabajo y con la obligación de estar
localizable por cualquier caso o cosa, los fines de semana, lo mejor de mi nuevo
contrato a prueba, si logro sobrevivir las 3 semanas de prueba, me darán un
contrato por un año, con un 25% más de sueldo, brinco de la emoción y casi beso
a la Lic. Zaldívar, salgo súper feliz de su oficina, me dirijo a mi antiguo
cubículo, recojo mis cosas y me voy a descansar a mi casa, mentalizándome en que
pondré todo de mi para conseguir por completo el nuevo puesto, que me han
asignado.
El fin de semana se me paso volando, el Lunes me levante de
madrugada, me bañe y me arregle lo mejor que pude, quería lucir muy bien en mi
primer día de trabajo al lado de la Lic. Villaluz, me puse unas zapatillas de
piel color negro, sin medias, un pantalón de vestir, color gris clarito, muy
formal, elegante y a la vez sexy, pues me quedaba muy ajustado, debido al
volumen de mis nalgas, para que no se notara mi ropa interior con algo así de
untado a mi cuerpo, me puse un tanga de hilo dental, de algodón, liso color
rosita, arriba una blusa de licra color rosa mexicano, la cual parecía, que
fuera a reventar debido a lo enorme de mi busto, pero me hacía ver muy guapa,
finalmente el saco que hacia juego con el pantalón, me maquille en tonos
rosados, mis labios de rojo cereza, el perfume más caro que tenia y Salí muy
temprano de casa rumbo al trabajo.
A las 7:20 de la mañana, me encontraba en mi nuevo
escritorio, poniendo algunas cosas personales mías, arreglándolo un poco y
llamando a los de sistemas, para que me asignaran, el flamante nuevo equipo high
Tech que sería para mi, después de que el de redes libero mi contraseña y
accesos necesarios a mi nuevo puesto, me dispuse a preparar café, tenía
preparada una humeante y aromática taza de café, cuando la Lic. Villaluz entro
al cuarto para las 8:00, -Buenos días, Lic. Villaluz-, me apresure a
saludar aun con la taza de café caliente entre mis manos, -Buenos días-,
contesto rápidamente, sin dirigirme ni una mirada, -¿Me has preparado café?,
llévalo a mi escritorio-, agrego mientras entraba a su oficina.
Mi jefa venia muy guapa el día de hoy, un vestido que le
quedaba pintado, de color azul, de diseñador, zapatos y bolsa del mismo tono,
una mascada blanca en su cuello, como siempre, muy bien peinada, todo un imán
para las miradas masculinas.
La verdad, solo había preparado café para mí, pero no estaba
dispuesta a hacerla esperar, así que le llevaría el que me había hecho, cogiendo
un par de galletas de alta repostería que había en un cajón, entre a su oficina,
con paso seguro llegue a su escritorio, coloque dos servilletas, un plato, la
taza de café y el par de galletas, -Espero que sea de su agrado Lic. ¿Puedo
servirle en algo más?-, pregunte muy cortes y servicialmente, finalmente
capte su atención, me miro fijamente unos segundos, y respondió, -Si Nuria,
¿Qué perfume te has puesto hoy?-, me soltó de improviso, -Eh, XXX de
Valeria, Licenciada, ¿Le gusta?-, agregue a mi respuesta, -Te sienta muy
bien, siéntate en esa silla, la ocuparas cada vez que te llame, a menos que te
indique lo contrario, voy a darte un repaso rápido, de tus nuevas tareas y
obligaciones, como mi asistente-,, acto seguido, saco de un cajón, una fina
carpeta de piel, varias plumas de metal que se notaban caras, un teléfono móvil,
y una agenda electrónica, -Toma Nuria, serán tus herramientas de trabajo-.
Prácticamente desde esa hora, hasta las 3 de la tarde
estuvimos charlando de mis responsabilidades, tareas y obligaciones, yo tomaba
nota de todo cuanto podía, quería ser más que eficiente, trabajamos así,
ininterrumpidamente, salvo cuando ella ordeno dos ensaladas de espinacas, nuez y
tocino con un yogurt light para cada quien, como almuerzo, -Muy bien Nuria, eso
es todo, irán saliendo más dudas y preguntas con el tiempo, en plena marcha, no
te guardes ninguna, ahora puedes retirarte-, me comento, me levante, di media
vuelta y me dispuse a abandonar la oficina,
-Nuria, una última cosa muy importante, ven acércate-,
me dijo con un tono más que imperativo, me acerque a su escritorio a la
brevedad, -¿Dígame Licenciada?-, pregunte con voz cantarina, -Mira
niña, respecto al vestuario…ven a mi lado y date una vuelta-, me ordeno, me
extraño un poco aquello, pero obedecí de inmediato, ella dejo los papeles que
tenía en la mano, se volteo para mirarme, me contemplo, mientras me daba la
vuelta, al terminar, tímidamente le pregunte, -¿Hay algo malo en mi
vestuario?-, -Mira Nuria, generalmente exijo siempre falda, o vestido a
mis asistentes, en tu caso, luces muy bien el pantalón, siempre y cuando sean
como este que llevas puesto, hare la excepción contigo, puedes ir a comer-,
suspirando aliviada, me di media vuelta de nuevo y me dispuse a salir, no había
dado ni un paso, cuando la Licenciada me había plantado una sonora y fuerte
nalgada en mi redondo trasero, apenada y sin decir nada al respecto, Salí de su
oficina.
De regreso a la oficina después de comer, la tarde
transcurrió tranquila, aún le daba vueltas al asunto, pensé que le estaba dando
mayor importancia de la necesaria, que solo había sido un acto compulsivo de su
parte y nada más, no sabía si ella era casada o su estado civil, pero
seguramente no le faltarían hombres o mujeres con ese cuerpo y tan envolvente
personalidad, en mi escritorio, unas cuantas llamadas que contestar, agendar
citas y papeles que enviar por Fax, a las 7 de la noche, de nueva cuenta ella me
llamo, para que entrara a su oficina, así lo hice, como me lo había indicado, me
senté en mi silla, me encargo unos cuantos correos que hacer, varias graficas en
Excel, así como algunas indicaciones para el siguiente día, luego ya sin más que
tratar del trabajo, me dijo, -Dime Nuria, ¿Eres casada, soltera, divorciada,
viuda, hijos, etc.?-, le explique mis circunstancias con franqueza, se quedo
unos minutos en silencio, finalmente agrego, -Muy bien, entonces no tienes
ningún distractor, ni nada que te impida cubrir horas extras cuando así se
requiera, como te lo comente hay mucho que hacer aquí-, me apresure a
responder, -No se preocupe Licenciada, estoy dispuesta a servirle en todo lo
que requiera-, -¿En todo Nuria?- me mira inquisitiva, -En todo
Licenciada, no tendrá queja de mi- le respondo, ella se levanta, camina
despacio hacia mí, midiendo sus alcances, su posición, a mi lado, se agacha,
pega su rostro al mío y me susurra, -Espero no tener queja de ti niña, y sí,
claro que vas a complacerme en todo-, terminando de decir esto, se levanta y
regresa a su escritorio, -Eso es todo Nuria, puedes retirarte, ha sido todo
por hoy-.
Me levanto, salgo torpemente, su actitud me ha puesto a
pensar mil cosas, ¿A que se referirá mi jefa?, ¿Qué pretende?, extrañamente no
me disgustaba del todo la situación, es más, creo que me fascinaba pensar en que
podría desviarse todo esto, yo ya admiraba a esa poderosa mujer, y vaya que
había que reconocerle lo guapa que estaba, además con todo su poder y dinero no
iba a posar sus ojos en mí, no había peligro, ni de qué preocuparse, debía de
tratarse de una forma de intimidación, para ver mi resistencia, amén de tener
muy claro en mi cabeza mi condición de hetero, con esa idea me fui a mi casa, me
acosté inmediatamente, y caí rendida a los brazos de Morfeo, ya mañana…mañana
seria otro día.