LA AVENTURA DE MI VIDA
Capitulo 22.- El Ruego.
Seis meses habían pasado en los que no supe nada de ella,
después de nuestro primer y hasta la fecha, único encuentro, manteníamos
contacto mediante mails, posteriormente la relación se fue enfriando, quizá la
distancia, quizá por su ausencia, quizá por no tener su silueta a que aferrarme,
nuestra relación estaba agonizando, y reconozco que mayormente por mi culpa, mi
amada Jeannette siempre tuvo bellísimos detalles conmigo, mientras que yo estuve
enfrascada en varios proyectos del trabajo, como una workaholic, olvidándome a
veces de comentarle al respecto, o responderle con mucho amor las mismas
atenciones, mi vida se convirtió en trabajo si es que se puede considerar vida,
a mi enclaustramiento de semanas y meses, donde prácticamente me desenchufe de
todo, menos de el trabajo, y hoy en retrospectiva, debo confesar que me aterraba
la idea de un compromiso, de mantener una relación estable y seria, si bien es
cierto, que era eso lo que más anhelaba, también era imborrable, que mi vida era
una aventura y no deseaba que terminara, al menos no por el momento, demasiadas
cosas vividas, tantas y tan gratas experiencias, aprender de aquí y de allá, me
habían vuelto tan liberal, tan independiente, tan..Libre.
Deje que esto sucediera, porque, mi vida se diluía como agua,
muchas veces me faltaba sueño o dejaba pasar las oportunidades, debido a que mi
tiempo libre lo dedicaba a leer, a surfear por horas la red, obviamente
contestar mensajes, escribir nuevos, mandar saludos, felicitaciones, checar
paginas de interés, bajar pornografía, etc., otras por escribir, ya fuera mas
relatos o poesía, luego salir de viaje por el trabajo durante días a veces
semanas, jugar videojuegos, lo siento es que soy de la generación del Atari y
todo esto generalmente por las noches al salir del trabajo, cuando tenía un poco
de tiempo para mi, dormía muy poco y me estaba desgastando mucho el estar así,
sentía que era una prisionera de la tecnología, por lo que decidí desenchufarme
y disfrutar más de la vida real.
He de reconocer también, que me daba miedo el descubrir mis
sentimientos, el ver en mi, aquella chica sensible, frágil y vulnerable, me
aterraba el enamorarme perdidamente de nuevo, las anteriores veces que había
estado realmente enamorada, no me había ido muy bien que digamos, por lo tanto
sentía miedo, y ese miedo no me dejaba pensar con claridad, ni valorar lo que
sentía por ella, quería tener mi vida bajo control, y no que mi vida me
controlara.
Como resultado de este enclaustramiento que me había auto
impuesto y de mi frigidez emocional, nuestra relación se fue deteriorando,
evaporando, hasta el punto de convertirnos en dos autenticas extrañas, ella
cansada de esperar algo más de mi parte, de esperar por mis palabras, por mis
mails que nunca le llegaban, decidió olvidarse de mí, y entonces dejo de
escribirme, con lo cual ella me hacia el día, especialmente cuando este era
malo, pesado, lleno de tensión y de mucho trabajo.
Mi trabajo apuntaba en mi Agenda, dos semanas enteras en la
ciudad de México, para tratar lo referente a las actualizaciones y los cursos de
entrenamiento a los nuevos usuarios de la casa matriz con sede en el D.F., todo
esto sucedería en una semana más, la idea me entusiasmaba pues me sentía
recluida, quería alejarme un poco de Guanajuato, y creo que hasta la tercera
noche de aquella semana que me faltaba para irme, me cayo el veinte, y mi
cerebro y mi corazón se sincronizaron en un objetivo común, Buscaría a Janette y
la reconquistaría.
Con este nuevo propósito en mente, decidí resurgir de mis
cenizas, para lo cual, me fui a hacer un nuevo look para ella, me corte mi larga
y lacia cabellera negra que me llegaba a la cintura, por un corte más juvenil
que me caía a la altura de los hombros, me sentía rara de esta forma, pues
llevaba muchos años con mi larga y querida cabellera, pero según la gente que me
conoce, me sentaba bien y me hacía ver más joven, fui de compras a renovar mi
guarda ropas, buscando estilos y colores que no hubiera usado antes, sobre todo
sexy y juvenil, quería borrar de mi mente, mi imagen seria y gris de ejecutiva,
por algo mas casual, alegre y desenfadado, me hice manicure y pedicura, y como
toque final, como la cereza en el pastel, depile perfectamente mi coñito, como
recordaba que a ella le gustaba.
El resto de los días previos a mi partida a la gran capital,
los pase grabando CD´s con la música que solíamos escuchar, que nos gustaba y
compartíamos, hice varias presentaciones en video, con fotos mías, en poses
tiernas, románticas, cursis, dulce, algunas sexys y otras atrevidas para dárselo
como un regalo, como un detalle, al llegar el Sábado por la noche, empaque la
ropa que mejor me sentaba, la que me hacia lucir más coqueta, mas fémina, e
ilusionada y feliz me fui a la cama, cosa extraña en mi, temprano a dormir, pues
quería salir lo más pronto posible por la mañana.
Toda aquella travesía me la pase canturreando nuestras
canciones, meditando y pensando que le diría al momento de volverla a ver, las
tácticas que usaría para reconquistarla, y llegue al lugar donde me quedaría con
un ánimo muy especial, destilando buena vibra y energía positiva, esta vez no
era un Hotel, sino un departamento muy bonito y amueblado de la compañía, que se
utilizaba cuando gente de la compañía de otros países o del interior de la
república, venían a México, por cuestiones de trabajo, pese a que he visitado la
capital muchas veces anteriormente, por parte de la empresa, nunca me habían
dado ese alojamiento, que era mucho más cómodo y tenia mayor privacidad.
Sabia el número telefónico de su casa, así como el de su
oficina, pero no sabía la dirección donde ella vivía, solo sabia la ubicación de
la empresa donde laboraba, sin más plan, que esperarla a la salida de la misma,
arregle mis cosas dentro del Depa, comí algo ligero, y prepare la junta del día
siguiente.
Afortunadamente mi presentación transcurrió como cuchillo
caliente sobre mantequilla, y pude salir media hora antes de lo previsto, sin
esperarme a más, enfile mi auto con dirección al lugar donde ella trabaja, lo
estacione cerca de la entrada/salida de empleados, eran las cinco de la tarde y
me dispuse a esperar, según yo sabía, ella solía retirarse, entre 5:30 a las
6:00 sin falta.
Dieron las 6:30, luego las 7:00 y ninguna luz de ella, espero
todavía quince minutos más y decidí retirarme, cansada, acalorada y de mal
humor, por no haberla encontrado, ni hablar con ella, esa misma suerte se
repitió al día siguiente, llegue a acostarme, pensando lo peor, que quizá ella
ya no trabajaba ahí, quizá se hubiera mudado de Ciudad, no quería marcarle,
porque, quería darle una sorpresa, así que al otro Día estaba bañada y arreglada
a las 7:00 de la mañana, me puse un pantalón gris clarito, muy, pero muy
ajustado, lo que hacia resaltar mi trasero aun por encima de mis enormes
atributos pectorales, los cuales cubría con una blusa de licra color rosa
pastel, llevaba un bra, y un tanga del mismo material, y del mismo tono que mi
blusa, zapatillas negras de tacón, completaban mi vestuario, a las 7:30 me
encontraba esperando por fuera de su empresa, que ella llegara, los empleados
entraban a las 8:00, así que esta vez no se me escaparía.
A las 7:40 la vi descender de su auto, vestía una elegante
falda a la rodilla color azul marino, una coqueta blusa blanca, de saco sastre
al color de la falda, medias negras que realzaban sus bien torneadas piernas,
zapatillas de tacón de color azul, impecablemente peinada y con su besable boca
pintada de carmesí; inmediatamente Salí del mío, y Salí disparada a su
encuentro, un nudo en la garganta me ahogaba de la emoción, no sabía cómo
reaccionaría mi amada Jannete, pese a todo lo que había pensado y ensayado, no
sabía que decir, de cualquier forma, no había marcha atrás, me acerque a dos
metros por detrás de ella, justo antes de que entrara a su trabajo y grite su
nombre.
-¡Jannete, Jannete!, espera por favor-, alcance a articular,
ella se detuvo al instante, y se giro muy lento, tortuosamente lento hacia mí,
hasta finalmente quedar frente a mí, me miro de abajo a arriba, examinándome,
fulminándome con su fría mirada, hasta que finalmente poso sus lindos y dulces
ojos en mí, pero no expreso ni una sola palabra, aquel silencio incomodo, era
agobiante, podía tocar la tensión que se generaba entre nosotras en ese
instante, tenía que hacer algo, y finalmente me decidí a hablar.
-Hola Jannete, buenos días- dije cortésmente, tratando de
romper el hielo, ella sin inmutarse, no me contesto, -Yo…bueno…mmm, ¿Cómo has
estado Jannete?- hable de nuevo atropelladamente, -Creía que eso, era algo que
no te importaba Lilien, hace mucho que no sé nada de ti-, me dijo fríamente,
-Si…veras...He andado muy ocupada últimamente, y...-, respondí nerviosa mientras
ella hacia un gesto de incredulidad, frunciendo su ceño y arqueando una ceja, al
percatarme cambie el rumbo de mi diatriba, -Ya se, sé que no es ninguna excusa,
realmente lo siento…¿Podemos hablar Jannete?-, le dije algo más tranquila,
además no quería que los demás trabajadores que iban llegando tuvieran el chisme
de la semana, no quería que fuéramos su comidilla.
-Si aún no te has percatado, tengo una obligación que
cumplir, entro a trabajar en diez minutos Lilien-, respondió enérgica, -Si, si,
lo sé, quizá podríamos comer juntas a la hora en que salgas, podría pasar a
recogerte si lo deseas-, le dije dulcemente, tratando de suavizarla, -Mmmm, No,
lo siento, no es posible, creo que no tenemos nada de qué hablar tu y yo- , me
contesto, con el alma en un hilo, lo intente de nuevo, -Por favor Jannete, sabes
muy bien que necesitamos y debemos hablar, te lo suplico-, ante este ruego
primerizo, ella cambio su actitud, -Ok, está bien, tienes 8 minutos, ¿Qué
quieres decirme?-, -Necesito mucho más que 8 minutos, y no hablare aquí, ¿Te
parece bien si paso por ti a las 5:30 de la tarde?-, insistí por enésima vez, -A
las 5:00 de la tarde, ni un minuto de retraso o me marcho- me contesto al mismo
tiempo que se daba media vuelta y entraba a trabajar.
Me encontraba en ese mismo sitio a las 4:40 esperando que
saliera, finalmente lo hizo a las 5:25, sin decirnos nada, me acompaño a mi
auto, entramos casi al mismo tiempo, mientras le decía, -y bien, ¿Qué te
gustaría comer el día de hoy Jannete, como de que, tienes ganas?-, -No sé,
sorpréndeme- me dijo y no pronuncio palabra alguna mas durante todo el trayecto,
en que me dirigí a un excelente Restaurante Japonés.
Ella ordeno rollitos de salmón y yo un Tepanyaki de pollo con
Verduras, mientras el mesero se retiraba a pedir nuestra orden, me decidí a
hablar, no podía resistir más tiempo ese trato frio y distante, que ella me
propinaba, -Muchas gracias por aceptar venir Jannete-, hice una pausa para ver
el efecto que producían mis palabras, y continúe escogiendo cuidadosamente cada
palabra, -Lamento hasta el tuétano el que lo nuestro haya derivado en esto
Jannete, te pido mil disculpas por mi comportamiento infantil e inseguro, como
te decía, no es ningún pretexto, pero necesitaba limpiar mi mente, aclarar mis
sentidos, desenchufarme de todo, lamento que en el Inter, haya dado al traste
con nuestra relación, no sabes cuánto lo lamento-, le solté visiblemente
emocionada y nerviosa, mi querida Jannete tardo unos instantes en hablar, esta
vez mas como mi Jannete de antes, incluso nerviosa, -No sabes cuánto daño me
hiciste Lilien, yo te amaba realmente, me regresaste la ilusión y luego me
separaste abruptamente de tu lado, me dejaste caer sin paracaídas…yo..La
verdad…no sé qué decir, de repente te apareces en mi trabajo, queriendo hablar
conmigo, ahora me pides disculpas, y la verdad no se que responderte-.
-No digas nada mas peque-, le dije tiernamente y continúe,
-Mejor olvidemos el pasado y démonos una nueva oportunidad, que te parece un
nuevo comienzo, por si no lo has notado, soy una Nueva Lilien-, le dije más
animada, mostrándole mi nuevo look, -Ya había reparado en el Lilien, como
siempre luces bellísima, no sé, todo esto… es tan devastador…tan
prematuro…déjame pensar, la verdad…yo…no me lo esperaba- termino con un hilo de
voz, al mismo tiempo que el mesero traía nuestros platillos.
Comimos mas tranquilamente, sin tanta tensión entre nosotras,
decidí, no insistirle, la verdad si era todo muy prematuro, pero la amaba y
necesitaba recuperarla a la brevedad, el resto de la comida y el postre hablamos
de trivialidades, películas y de moda, hablamos de todo un poco y de nada a la
vez.
A la salida mi Mini ya no arranco, tuvo algunos problemas
eléctricos, hable a la agencia y en media hora una grúa con plataforma se
llevaba mi auto a servicio, tomamos un taxi hasta la empresa de ella, y
amablemente ella se ofreció a llevarme a mi hotel, pues una ligera lluvia
amenazaba con convertirse en tormenta, acepte feliz, y ya charlando mas
fraternalmente llegamos a el Departamento donde me quedaba.
Insistí que entrara al departamento, pues la lluvia había
aumentado considerablemente su magnitud, y lo último que deseaba es que tuviera
un accidente de regreso a casa, por la escasa visibilidad y al pavimento mojado,
ella acepto, en el momento en que empezó a granizar y finalmente ambas entramos
al departamento.
Pese a que la distancia que teníamos que sortear del auto a
la puerta era relativamente corta, nos mojamos bastante por la intensidad de la
tormenta que estaba cayendo en la ciudad, una vez adentro, corrí al baño, tome
dos toallas, me seque con una, y le ofrecí la otra a mi empapada Jannete, -Vaya
diluvio, ¿No crees Lily?- me dijo, -Ni que lo digas cielo- le respondí,
asombrada por tratarla tan amorosamente como antes, ella se percato, no me dijo
nada, pero la sentí algo incomoda al respecto.
-Discúlpame, sé que es muy prematuro de nuevo, pero
significas mucho para mi y no pude evitarlo- le dije al mismo tiempo que me
sonrojaba, -Esta…esta bien. Solo es....la falta de costumbre, tu entiendes- me
respondió nerviosa, -Creo que si Jannete, ¿Pero mira como estas?, ha sido un
chubasco, quítate el saco y la blusa, te prestare algo de mi ropa, no quiero que
agarres un resfriado-, le respondí con un tono de voz que no admitía replica.
Acto seguido, la tome de la mano y la conduje a la habitación
que utilizaba para dormir, la solté, me dirigí al closet y lo abrí de par en
par, -Muy bien, es aquí, puedes escoger lo que gustes, pero porfa, quítate esa
ropa tan mojada- , ella se quedo en silencio, lo pensó por unos minutos y
finalmente, se dirigió a mi closet, yo mientras la observaba en la puerta de la
habitación, sin decir nada.
Al cabo de un rato, se decidió por una playera deportiva de
color blanco con cuello en V, y un suerte negro que me encantaba, yo continuaba
en la puerta, petrificada, observándola, ella giro su cuello para comprobar si
yo seguía allí, se me quedo viendo unos instantes, no sé, tal vez como para
solicitarme un poco de privacía, sin embargo, y pese a su mirada delatora, no me
moví ni un milímetro de ahí.
-Disculpa Lilien, pienso cambiarme esta ropa mojada-, me dijo
con un tono de voz imperativo, que me invitaba a salir de la habitación,
matizándolo, con un gesto explicito de su cabeza, -Bueno cielo…Jannete, te he
visto mucho más desnuda que eso-, le respondí pícaramente, -Lo sé, eran otros
tiempos…otra circunstancia-, me respondió secamente, al mismo tiempo que me
dirigía lentamente a su lado, -Podría ser como antes, si tú me perdonaras,
corazón-, le dije coquetamente, si bien no había sido mi intención seducirla en
aquel departamento, la ocasión, se me presentaba ideal.
-Ya hemos hablado de eso Lilien, yo...yo…no puedo responderte
en estos momentos-, me respondió ella con un hilo de voz, -Vamos amor-, le dije
mientras le acariciaba una mejilla y le acomodaba el cabello, viéndola a los
ojos continúe, -He sido una tonta, lo sé, lo acepto, pero, soy una tonta que te
sigue amando, perdóname corazón-, le susurre sexy y tiernamente al oído,
-Lili…yo, por favor, no insistas, démosle tiempo al tiempo, porfa…-, no la deje
terminar, pues mi boca se unió apasionadamente a la de ella, aquel roce de
nuestros labios fue mágico, una descarga eléctrica recorrió todo mi cuerpo, pese
a mi pasión desbordada, el beso fue dulce, tierno, sin que nuestras lenguas
húmedas se encontraran, también fue algo breve para mi gusto.
-Lili…no, no continúes porfa, será mejor que me retire-, me
dijo nerviosamente, e hizo el ademan de marcharse, le flanquee el paso, mi amada
Jannete abrió los ojos de sorpresa, y yo aproveche ese lapso para volver a
besarla, esta vez un beso más apasionado, sentí la calidez de su aliento, de
nuevo otra descarga, cuando nuestros labios e juntaron y lentamente fui
deslizando mi lengua hacia la de ella, hasta que se tocaron, sabía que era mi
oportunidad y no la iba a dejar pasar, me acerque más a su cuerpo, y mis manos
viajaron hasta encontrar su cintura, Jannete estaba como en shock, no decía
nada, tan solo me dejaba hacer.
Lentamente subí mis manos por su delicada cintura,
recorriendo su espalda, hasta que me detuve en su mojada blusa, Jannete aún
tenía las dos prendas, que había escogido, para cambiarse, en ambas manos,
libere un poco la presión de aquel absorbente beso, pero de cualquier forma, su
boca seguía siendo mi prisionera, pues le mordisqueaba pasionalmente el labio
superior, y hablando entre dientes le dije, -Ok princesa, no quiero que te me
vayas a enfermar, vamos a quitarte lo majado, ya me encargare de secarte con el
calor de mi cuerpo, para mantenerte muy…pero muy calientita-, y empecé a
quitarle la blusa.
Finalmente reacciono, como una autómata, sus manos dejaron
caer las prendas, para acto seguido subirlas y facilitarme en gran medida, que
la fuera desnudando, ¡mi amada Jannete iba a ser mía de nuevo!, totalmente mía,
ahora era ella quien metía su lengua dentro de mi boca, empezaba a responder con
la misma pasión, mis besos y caricias, soltó mis labios para recuperar el
aliento, y la pude observar mejor, su mirada ya refulgía de excitación y deseo,
sus mejillas tenían ahora el color de la grana y respiraba con dificultad,
mientras tanto yo me quite mi blusa rosa y acto seguido mi sostén salió volando
por la habitación.
Inmediatamente, le quite un Bra de color blanco que llevaba,
y acerque mis tetas a las de ella, para que chocaran y nuestros pezones se
rozaran, volví a abrazarla fuertemente, y esta vez mi querida Jannete, comenzó a
besarme el cuello, sentía su respiración entrecortada y cálida, resoplar en mi
nuca, provocando que se me erizaran los vellos de la nuca, otras su respiración
era muy cerca de mi oreja, excitándome, yo jugaba con su cabello, acariciaba sus
orejas y mejillas y otras veces, rozaba su espalda con la palma de mi mano
extendida, en un toqueteo delicioso.
Luego deslizo su lengua, irreverentemente lento por mi piel
desde mi cuello, hasta mis turgentes senos, los cuales por la fricción con los
de mi vida, mostraban unos pezones muy duros y erectos, sumamente antojables,
ella no lo dudo y empezó a succionar de aquellos enormes chupones de color
rosita, eche de menos el no tener leche en mis tetas y así pode alimentar a mi
amante, mi tesoro, mi Jannete, de cualquier forma ella los mordisqueaba, los
chupaba, los lamia golosa.
Yo por mi parte estaba a mil, sumamente cachonda y delirante
de deseo, mi entrepierna no podía negar mi condición, pues una mancha de humedad
apareció en mi pantalón, -Aaaah, eso es peque, no sabes cuánto te he extrañado,
no tienes idea de cuánto me haces falta, aaaah, mmmm-, Le susurre a mi hermosa
Janette entre gemidos, ella no contesto, siguió comiéndome las tetas con
lujuria, y sus manos atraparon como garfios mis redondeces posteriores, no había
necesidad de mas caricias para mi, las ganas guardadas y el gran deseo que
sentía, me hicieron explotar, estando ambas de pie, y con el tanga y el pantalón
puesto, tuve mi primer y delicioso orgasmo.
Al notar ella, como empezaba a escurrir del pantalón, comenzó
a desabrochármelo y a bajarlo lentamente, deteniéndose un par de minutos ante la
vista de mi mojada tanga, para luego, por encima, palpar mi humedad y acariciar
mi monte de Venus, luego procedió a bajarme el tanga también, sacándome ambas
prendas a la vez, ahora me encontraba desnuda, indefensa y a la completa merced
de Jannete, le pertenecía nuevamente, ella se quito la falda, quedando solamente
con una súper excitante tanga de color negro, de hilo dental por atrás, luego
sin decirme nada, me empujo a la cama de espaldas.
Caí suavemente en la cama, mientras ella se agachaba, dándome
un golpe en ambos muslos como una orden para que abriera las piernas, lo cual
inmediatamente hice, ella sonrió, y con una profunda mirada de deseo y algo mas,
se lanzo a comerme la raja sin más preámbulos, sentí como su boca ejercía una
fuerte presión sobre mi concha, ayudándose con las manos, abrió mi cueva, aspiro
mi aroma de hembra en celo, tres veces, y procedió a darme lentas y amplias
lamidas, desde el clítoris hasta mi ano, iba y venía con toda su lengua de un
lado a otro, luego volvía a la entrada de mi raja, y lentamente metió su lengua
lo mas que pudo, y de esta forma empezó a follarme con su lengua por muchos
minutos, a veces intercalaba lamidas, otras besos, a veces, mordisqueaba mi
clítoris y de nuevo volvía a meterme su lengua, yo estaba en el paraíso, no
cabía de felicidad, sobre todo porque mi Jannete, era eso, mía de nuevo y yo le
pertenecía.
Sustituyo la lengua por dos dedos primeros, y luego un
tercero se hundió en mi mojada cavidad, empezó a follarme con rapidez y
brusquedad, tratando de llegar mas y mas profundo con cada metida de dedos, yo
deliraba, le gritaba llena de placer, -Si, si, así amor mío, follame rico, hazme
tuya, ¡Siempre quiero ser tuya!, cómeme cielo, aaaah, aaaah-, le gemía, loca de
deseo, ella continuo dándome duro por la raja por varios minutos más, hasta que
no pude mas, y de nueva cuenta explote en un delicioso y relajante orgasmo,
abundantes jugos de mi néctar fluía, sin que por eso ella parara de follarme,
metía y sacaba sus dedos, mientras me estaba corriendo, yo no podía contenerme
ni parar aquella abundancia de fluidos, estaba en un clímax indescriptible,
luego saco sus dedos y, mis últimos espasmos, acompañados del fin de mi corrida,
fueron degustados por mi amada, quien los trago lascivamente.
Luego se puso de pie, se me quedo viendo, yo acostada,
derrotada, vencida por ella, quien se alzaba triunfante, una ligera mueca de
satisfacción cambio su rostro, conjuntamente con una mirada de orgullo, yo
respiraba con dificultad, este primer asalto había sido muy demandante,
delirante, salvaje, y yo había perdido por paliza, su mirada se dulcifico, me
miro a los ojos, casi pude percibir una mirada melancólica en ellos, y después
lentamente, como en una función privada, fue quitándose la tanga, ante mi
deleite y mi martirio.
Se hinco en la cama, sobre mí, y moviéndose lentamente de esa
forma, llego a mi rostro, coloco su deliciosa panocha, perfectamente depilada
sobre mi boca, ya no necesite mas indicaciones, procedí a comerle el coño a mi
amante, le daba lengüetazos rápidos por toda su raja, lamia de su néctar de
mujer en celo, luego me detenía a besarle con arrebatadora locura su cueva, para
esta labor no utilice mis dedos, ni la penetre con la lengua, quería hacerla
gozar mucho, que el placer que le suministrara fuera lento, casi a gotas,
después de muchos minutos más, ella estaba sumamente cachonda, se masajeaba los
senos, aplastaba lo mas que podía su coño en mi cara, y gemía cachondamente,
-Aaaaaah, aaaaa, ouuuu, mmmm, ¡Aaaaah!-, muy, muy sexy, sin emitir palabra
alguna.
En esta pose, ella tuvo su primer orgasmo, el cual llego
acompañado de un fuerte gemido, abundantes chorros de su miel manaron hacia mi
boca, se me embarraron por el rostro y me chorreaban por cabello y cuello, pues
a todo aquel frenesí pasional, mi Jannete no había dejado de moverse,
restregándome su panocha, por toda la cara, no solamente en la boca.
Llevamos entregadas a nuestro idilio sexual más de 3 horas
continuas, intercambiando orgasmos y posiciones sexuales, después de otra
corrida que había tenido y que ella me había limpiado de la raja con su cueva,
subió su rostro para besarme, probé mis jugos a través de su boca, y nos besamos
con locura por más de 20 minutos más.
Luego nos soltamos de aquellos besos embriagadores, yo estaba
extasiada y bastante cansada, no me quedaban energías para muchas cosas más, mi
amante era sumamente Fogosa y absorbente, tan pasional y cachonda, casi diría
que ninfómana, pero sus caricias eran tan placenteras, su lujuria tan contagiosa
y su deseo me arrebataba, que no podía negarme a sus deseos.
Recuperamos el aliento, desnudas en la cama, la cual era un
completo desastre, toda mojada por nuestros orgasmos, las cobijas y sabanas
regadas por el suelo de la habitación, y esta última, impregnada con un fuerte
aroma a sexo, producto de dos hembras ardientes e insaciables, me dio un beso
tierno en la frente y luego se recostó boca abajo, yo me levante para
acariciarle el trasero y la espalda, le di un sexy masaje a mi amada Jannete,
recorriendo cada milímetro de su ardiente piel.
De repente note como ella, levantaba mas su trasero, como
ponía el culo en pompa, atrayéndome hacia él, invitándome a disfrutar de sus
redondeces, ¡no podía creerlo!, mi querida Jannete, sabedora de mis preferencias
y gustos iba, ¡Iba a darme su culito!, me acerque a sus suculentas nalgas,
temblando de la emoción, sacando fuerzas de flaqueza, me deje caer en ese
paraíso acolchonado, mi nariz rozo su ano, levante el rostro y comencé a comerle
la colita, amplios y lentos lengüetazos por todo su ojete, ensalivándole su
anito, para poder penetrarlo a mi gusto, ella gemía quedamente.
Me lleve el dedo índice a la boca, lo chupe, y lo puse en la
entrada de su ano, comencé a presionar lentamente, mi dedo se fue metiendo en su
colita, lentamente, muy placenteramente para mi, aunque no mucho para ella, mi
Vida Jannete era casi virginal de su ojete, solo una vez antes una persona,
había gozado de ese tesoro tan intimo de mi amada, y esa persona había sido yo,
por segunda vez le estaba haciendo la colita a mi amor, con lo cual entendí, sin
que ella mediara palabras que al darme su tesoro más preciado, me estaba
otorgando al mismo tiempo el perdón, volveríamos a ser novias, volveríamos a
amarnos, esta vez, quizá para siempre, empezaríamos de nuevo, pensar eso aumento
más el placer que sentía al cogérmela por su anito.
Alocada y distraída, el dedo medio ocupo su lugar junto al
índice dentro de su pequeño hoyito, -Ooooo, auucch-, gimió Jannete, Salí de mi
ensoñación, no quería lastimarla, y mucho menos desgarrarla dejándome llevar por
la emoción, deje ambos dedos bien adentro, espero unos minutos a que su colita
se acostumbrara a esos invasores, y continúe fallándola así varios minutos más,
retire mis dedos lentamente, de su ahora ya dilatado y enrojecido orificio, me
agache a besarle el culo, y caímos rendidas de cansancio, dejándonos vencer por
un necesario y reparador sueño.
A la mañana siguiente me levante tarde, aun me temblaban las
piernas, despabilándome como pude, me levante de la cama y comprobé que Jannete
se había ido, mi peque hermosa debió salir temprano para llegar a su trabajo,
por mi parte llame al mío, avisando que llegaría tarde por problemas con mi
auto, Salí a la cocina por un vaso con agua, y en la mesa de la sala donde había
puesto sus cosas la noche anterior, encontré la agenda Electrónica de mi
corazón, tenía un pretexto nuevo para correr a sus brazos y devolverle su
agenda.
Me bañe y arregle, pedí un taxi y fui a desayunar/comer a un
restaurante, estaba súper hambrienta, sin embargo entre arreglar mu auto y el
trabajo se me fue el día jueves sin poder verla o hablarle, de consuelo me
quedaba su agenda, sin querer inmiscuirme, la prendí por error, ya estando muy
noche en el departamento, lo urgente salto a mi vista, Jannete tendría una
comida marcada como muy importante el Día de mañana (Viernes), a las 4 de la
tarde, apunte los datos de la mesa reservada y del Restaurante, apunte también
la dirección de su casa, la cual no tenia y pensando en darle otra sorpresa
regrese a la cama y dormí el sueño de los benditos.
Llegue con dos horas de anticipación al trabajo, para así,
poderme salir temprano y caerle a mi adorada Jannete en su cita, la cual suponía
era de negocios, la acompañaría en su mesa, mientras ella laboraba y al final de
su agotador día, la compensaría llevándola a su casa, o trayéndola a mi
departamento, en cualquier caso, la única opción, seria amarnos como locas toda
la noche, al fin que al otro día, era sábado y ninguna trabajaba.
Dándole vueltas a esta idea en mente, se me fue el día muy
lento, finalmente llegue, donde mi amor se encontraba, entre al restaurante,
camine por algunas mesas, y finalmente la vi, lucia arrebatadoramente guapa, con
un vestido negro muy elegante y femenino, que la hacía verse, como la diosa que
era, traía peinado de salón, y como había pensado, se sorprendió mucho al verme
llegar a su mesa.
-¿Qué haces aquí, Lilien?-, me dijo contrariada, le respondí
de muy buen humor, -Bueno, veras, pasaba por aquí, y de pronto te descubrí
solita en esta mesa, ¿Puedo sentarme?-, le dije al mismo tiempo que le cerraba
un ojo coquetamente y me sentaba en la silla enfrente a ella, -Lilien, no estoy
sola, creo que deberías…-, me dijo fríamente, -Shhh, silencio tontita, lo sé, la
verdad vine a traerte tu agenda electrónica, y al mismo tiempo darte una
sorpresa- , le dije pícaramente, mientras una espigada pelirroja, de preciosos y
enormes ojos verdes, se sentaba al lado de mi jannete.
La observe por unos instantes, tenía un rostro angelical,
motivo por el cual no podía calcular su edad, pensé en 24-26, en cualquier caso
más joven que nosotras, su cabellera rojiza le caí ensortijada debajo de media
espalda, era blanca y muy finita, frágil, como si fuera a romperse, se le
notaban unos pechos pequeños, pero firmes, cinturita de avispa, casi sin cadera
y mucho menos nalgas, en suma, una chica muy atractiva, delicada y elegante,
bonita más que voluptuosa.
Jannete salió al paso y nos presento, -Javiera esta es
Lilien, ¿recuerdas?, te he hablado de ella, Lilien te presento a Javiera-,
-¡Wow!, así que tu eres la famosa Lilien, Jannete me ha contado algunas cosas de
ti-, hablo con voz cristalina e infantil la pelirroja-, -mucho gusto- alcance a
decir, sin saber porque, me sentía muy incómoda en compañía de aquella
pelirroja, y dije, -Bueno, yo ya me iba, no era mi intención molestar en su
comida, solo pasaba por aquí, vi a Jannete y decidí saludarla, pero ya me iba,
las dejo para que puedan hablar en paz-, Jannete me miro aliviada y respondió,
-Hasta luego Lilien, gracia por pasar a saludar-, y la pelirroja agrego, -Mucho
gusto, Ha sido revelador e interesante el conocerte-., me levante de la mesa,
Salí del lugar y sin recordar cómo, de pronto estaba de vuelta en mi
departamento.
El Sábado de mejor humor que el día anterior, decidí ir a
Casa de Jannete, teníamos que hablar, estar juntas, amarnos y ser felices, me
arregle coqueta para ella, aunque no muy sexy ni atrevida, al cuarto para la
una, me encontraba afuera de su casa, reconocí el auto de ella, estacionado
dentro de su patio, así como otro auto mas, guardado también, me puse unos
lentes de sol, y toque tres veces a su puerta.
Me quede muy sorprendida al ver salir de su puerta a la
pelirroja, enfundada en un conjunto deportivo casual de color blanco con vivos
rojos, verla a ella ahí, era lo último que esperaba, sin quitarme los ojos de
encima me dijo, -Hola Lilien, buenos días-, -Buenos días-, le respondí secamente
y de mala gana, - Amor, te buscan, sal por favor-, grito ella, volteando hacia
la puerta , -¿Amor?- le pregunte anonadada, -Si Lilien, AMOR, Jannete y yo somos
pareja, llevamos 4 meses saliendo, dos viviendo juntas, y justo ayer fue nuestro
aniversario, cumplimos 6 meses, ¿No te lo había comentado Jannete?-, me
respondió Javiera con una sonrisa sarcástica, -No mi vida-, dijo Jannete
mientras salía de la casa enfundada en un conjunto deportivo igual al de
Javiera, acercándose a donde estábamos nosotras, y dándole un beso dulce en la
boca a ella delante de mí, -No hemos platicado, desde hace mucho, Lilien no
sabía lo nuestro-, le respondió Jannete a su flamante novia.
Al menos la pelirroja tuvo el detalle cortes de regresar de
vuelta a la casa y dejarnos platicar a Jannete y a mí a solas, balbuceando y
visiblemente afectada le comente, -Yo…no…no…no sabía nada, tampoco te pregunte
nada, ha sido una estupidez haber venido, discúlpame, me largo-, a lo que ella
respondió enérgicamente, -¿Y qué esperabas Lilien?, No volví a saber nada de ti
por un buen tiempo, me olvidaste por completo, de repente apareces de nuevo, y
quieres empezar de nuevo, no iba a esperarte siempre, al menos no, si tu ni
siquiera te acordabas de mi, seguiría siéndote fiel, si al menos me mandaras un
par de línea por mail a la semana, si dieras muestras de tu interés por mí, pero
no, nada, la soledad me mataba y el dolor me sofocaba, Javiera apareció en esos
momentos y me regreso las ganas de amar, de vivir, lo siento, es lo mejor para
todas, ahora márchate por favor, solo te pido una última cosa, No vuelvas a
buscarme Lilien-, al terminar ella, yo estaba petrificada, mis sueños e
ilusiones completamente rotos, era una muerta en vida.
-Pero…pero...y lo nuestro, lo que vivimos ayer, ¿ya no te
importo nada, no te intereso?-, le dije entre sollozos, -Lilien, ambas sabemos
que has sido, y eres una puta, como tú misma me lo has confesado, lo de ayer no
fue amor, fue solo placer, deseo y nada más, es como cuando te acostabas con
alguno de tus clientes, no hicimos el amor, solo follamos, ¿entiendes?- ,me dijo
en tono muy hiriente, me miro a los ojos y se dio vuelta, dejándome sola,
destruida, afuera de su casa.
Creo que me quede ahí parada, sin decir nada, por un buen
tiempo, las lagrimas caen sin poder contener mi llanto, no supe ni cuando ella
se regreso a su casa, al lado de su nuevo amor, luego estuve manejando por
horas, sin dirección, regrese al departamento, antes de que esta actitud me
provocara un accidente de tránsito, ahí llore amargamente un buen tiempo, no
comí, ni cene nada, ahora lo entendía todo, por eso Jannete no podía perdonarme
al momento, por eso no me contestaba mis suplicas.
Jannete no había hecho el amor conmigo, solo había sido sexo,
conociendo mi pasado, ella me había tratado como la puta que solía ser, su gesto
más sublime, fue haberme dado su colita, no como un refrendo de nuestro amor, o
para renovar nuestros votos de amor, sino, como una despedida, si, ahora lo
entendía todo, lo que habíamos pasado últimamente, no había sido más que una
despedida, una cruel y amarga despedida, mis sueños e ilusiones rotas, mi
corazón destrozado, ¡Que tarde reconocí lo mucho que la necesitaba, lo mucho que
la quería!, no sé cuánto tiempo pase llorando, solo recuerdo que la luz de un
nuevo día, filtrándose por la ventana, me encontró todavía llorando..
Epilogo…
El domingo a las 10 de la mañana, volví a tocar tres veces a
su puerta, con unas inmensas gafas oscuras que trataban de disimular un poco, lo
hinchado y rojizo de mis parpados, afortunadamente para mi, esta vez, salió
Jannete con un pants gris muy flojito y una blusa dos talla mas grande, supongo
era su pijama para dormir, afortunadamente, porque yo iba cargada con un ramo
inmenso lleno de las flores que le gustaban, -Espera Jannete, antes de que me
des con la puerta en la nariz, escúchame por última vez-, le dije serenamente
pero con un tono de voz muy triste, -He reflexionado todo esto Jannete, tienes
razón en todo, y no te juzgo, he sido la mujer más pendeja del mundo, teniendo
al amor de mi vida enfrente de mí y no darme cuenta, hasta el extremo de
perderte, he sido una desgraciada por no hablarte, por no escribirte, por no
buscarte, acepto ser una basura de mujer y no hay, ni tengo, pretexto alguno,
solo quería despedirme de ti, antes de regresar a Guanajuato, quería verte una
vez más, para decirte ¡Que te Amo, y que espero me perdones!..si…si, discúlpame
por gritarlo, pero si no lo hago, me va a quemar las entrañas, este
sentimiento-, termine de decirle, mientras tremendos lagrimones brotaban de mis
parpados.
Ahora era Mi amada Jannete quien se quedo petrificada,
recobre un poco la compostura y proseguí, -Descuida, no volveré a molestarte, te
deseo lo mejor del mundo, que seas muy feliz, y que encuentres lo que andas
buscando, y que no pude ni supe darte, estas flores son para ti, igual que estos
CDs que grabe de nuestras canciones, este regalo y esta tarjeta que compre y
escribí para ti, una vez más, lo siento, ojala que un día, el rencor y la
amargura cedan y puedas perdonarme…por…por mi parte te seguiré amando-.
-Tan solo quiero decirte, tan solo quiero que sepas que si
algún día estas sola de nuevo, por cualquier causa, si llegaras a necesitar a
alguien a tu lado, y para entonces me has perdonado, recuerda que te ame, que te
amo y te amare-, termine con la garganta seca, llorando copiosamente enfrente de
ella, me acerque muy lentamente, le di un fuerte y sentido abrazo,
posteriormente un tímido beso en la boca, y sin esperar respuesta de parte de
ella, fui hacia mi auto, voltee una vez más, quería llevarme una última
instantánea de ella, una imagen que me acompañara en mi soledad futura, para mi
sorpresa, ahí estaba ella, parada, con el viento meciéndole el cabello
desordenadamente, y en sus ojos, lagrimas, subí a mi coche, y con el alma
desgarrada y el corazón roto, sin sueños, ni ilusiones, regrese a León, regrese
como me había ido, sola a mi casa.
…Solo Jannete sabia, si algún día me perdonaría…Solo Ella lo
sabía
Nota.- A TODOS MIS AMABLES Y PACIENTES LECTORES, SI MIS
RELATOS HAN SIDO DE SU AGRADO, SI QUISIERAN SABER UN POCO MAS DE SU AUTORA, LES
RECOMIENDO LA ENTREVISTA QUE ME HIZO HOMBRE FX, EL LINK ES EL SIGUIENTE, GRACIAS
POR LEERLA DE ANTEMANO, SALUDOS Y BESOS.
http://www.todorelatos.com/relato/59344