[ Inicio ] [ Novedades ] [ Top100 ] [ Relatos Hablados ] [ SexShop ]
 Enlace Recomendado del día: [ Foro sobre Dinero ]
 1,144,578 Miembros | 12,854 Autores | 54,293 Relatos | 3,479 Usuarios Online Bienvenido a TodoRelatos.com! 
TODORELATOS
RELATOS
AUTORES
PANEL / INFO
VARIOS
 
 
SEXSHOP
RELATO HABLADO

Primero lo pruebo, luego lo escribo
TODORELATOS » RELATOS » LA AVENTURA DE MI VIDA (22)
[ Con Scan, lo virus mueren y desaparecen. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 04 de Diciembre, 2008.
Fecha: 04-Ago-08 « Anterior | Siguiente » en Grandes Series (1442 de 1517)

La Aventura de mi vida (22)

Lilibeth Evenstar
Accesos: 825
Valoración media:
Tiempo est. lectura: [ 24 min. ]
 -   + 
Visiblemente afectada le comente, -Yo…no…no…no sabía nada, tampoco te pregunte nada, ha sido una estupidez haber venido, discúlpame, me largo-, a lo que ella respondió enérgicamente, -¿Y qué esperabas Lilien?, No volví a saber nada de ti por un buen tiempo, me olvidaste por completo, de repente apareces de nuevo, y quieres empezar de nuevo, no iba a esperarte siempre, al menos no, si tu ni siquiera te acordabas de mi, seguiría siéndote fiel, si al menos me mandaras un par de línea por mail a la semana, si dieras muestras de tu interés por mí, pero no, nada, la soledad me mataba y el dolor me sofocaba Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

LA AVENTURA DE MI VIDA

Capitulo 22.- El Ruego.

Seis meses habían pasado en los que no supe nada de ella, después de nuestro primer y hasta la fecha, único encuentro, manteníamos contacto mediante mails, posteriormente la relación se fue enfriando, quizá la distancia, quizá por su ausencia, quizá por no tener su silueta a que aferrarme, nuestra relación estaba agonizando, y reconozco que mayormente por mi culpa, mi amada Jeannette siempre tuvo bellísimos detalles conmigo, mientras que yo estuve enfrascada en varios proyectos del trabajo, como una workaholic, olvidándome a veces de comentarle al respecto, o responderle con mucho amor las mismas atenciones, mi vida se convirtió en trabajo si es que se puede considerar vida, a mi enclaustramiento de semanas y meses, donde prácticamente me desenchufe de todo, menos de el trabajo, y hoy en retrospectiva, debo confesar que me aterraba la idea de un compromiso, de mantener una relación estable y seria, si bien es cierto, que era eso lo que más anhelaba, también era imborrable, que mi vida era una aventura y no deseaba que terminara, al menos no por el momento, demasiadas cosas vividas, tantas y tan gratas experiencias, aprender de aquí y de allá, me habían vuelto tan liberal, tan independiente, tan..Libre.

Deje que esto sucediera, porque, mi vida se diluía como agua, muchas veces me faltaba sueño o dejaba pasar las oportunidades, debido a que mi tiempo libre lo dedicaba a leer, a surfear por horas la red, obviamente contestar mensajes, escribir nuevos, mandar saludos, felicitaciones, checar paginas de interés, bajar pornografía, etc., otras por escribir, ya fuera mas relatos o poesía, luego salir de viaje por el trabajo durante días a veces semanas, jugar videojuegos, lo siento es que soy de la generación del Atari y todo esto generalmente por las noches al salir del trabajo, cuando tenía un poco de tiempo para mi, dormía muy poco y me estaba desgastando mucho el estar así, sentía que era una prisionera de la tecnología, por lo que decidí desenchufarme y disfrutar más de la vida real.

He de reconocer también, que me daba miedo el descubrir mis sentimientos, el ver en mi, aquella chica sensible, frágil y vulnerable, me aterraba el enamorarme perdidamente de nuevo, las anteriores veces que había estado realmente enamorada, no me había ido muy bien que digamos, por lo tanto sentía miedo, y ese miedo no me dejaba pensar con claridad, ni valorar lo que sentía por ella, quería tener mi vida bajo control, y no que mi vida me controlara.

Como resultado de este enclaustramiento que me había auto impuesto y de mi frigidez emocional, nuestra relación se fue deteriorando, evaporando, hasta el punto de convertirnos en dos autenticas extrañas, ella cansada de esperar algo más de mi parte, de esperar por mis palabras, por mis mails que nunca le llegaban, decidió olvidarse de mí, y entonces dejo de escribirme, con lo cual ella me hacia el día, especialmente cuando este era malo, pesado, lleno de tensión y de mucho trabajo.

Mi trabajo apuntaba en mi Agenda, dos semanas enteras en la ciudad de México, para tratar lo referente a las actualizaciones y los cursos de entrenamiento a los nuevos usuarios de la casa matriz con sede en el D.F., todo esto sucedería en una semana más, la idea me entusiasmaba pues me sentía recluida, quería alejarme un poco de Guanajuato, y creo que hasta la tercera noche de aquella semana que me faltaba para irme, me cayo el veinte, y mi cerebro y mi corazón se sincronizaron en un objetivo común, Buscaría a Janette y la reconquistaría.

Con este nuevo propósito en mente, decidí resurgir de mis cenizas, para lo cual, me fui a hacer un nuevo look para ella, me corte mi larga y lacia cabellera negra que me llegaba a la cintura, por un corte más juvenil que me caía a la altura de los hombros, me sentía rara de esta forma, pues llevaba muchos años con mi larga y querida cabellera, pero según la gente que me conoce, me sentaba bien y me hacía ver más joven, fui de compras a renovar mi guarda ropas, buscando estilos y colores que no hubiera usado antes, sobre todo sexy y juvenil, quería borrar de mi mente, mi imagen seria y gris de ejecutiva, por algo mas casual, alegre y desenfadado, me hice manicure y pedicura, y como toque final, como la cereza en el pastel, depile perfectamente mi coñito, como recordaba que a ella le gustaba.

El resto de los días previos a mi partida a la gran capital, los pase grabando CD´s con la música que solíamos escuchar, que nos gustaba y compartíamos, hice varias presentaciones en video, con fotos mías, en poses tiernas, románticas, cursis, dulce, algunas sexys y otras atrevidas para dárselo como un regalo, como un detalle, al llegar el Sábado por la noche, empaque la ropa que mejor me sentaba, la que me hacia lucir más coqueta, mas fémina, e ilusionada y feliz me fui a la cama, cosa extraña en mi, temprano a dormir, pues quería salir lo más pronto posible por la mañana.

Toda aquella travesía me la pase canturreando nuestras canciones, meditando y pensando que le diría al momento de volverla a ver, las tácticas que usaría para reconquistarla, y llegue al lugar donde me quedaría con un ánimo muy especial, destilando buena vibra y energía positiva, esta vez no era un Hotel, sino un departamento muy bonito y amueblado de la compañía, que se utilizaba cuando gente de la compañía de otros países o del interior de la república, venían a México, por cuestiones de trabajo, pese a que he visitado la capital muchas veces anteriormente, por parte de la empresa, nunca me habían dado ese alojamiento, que era mucho más cómodo y tenia mayor privacidad.

Sabia el número telefónico de su casa, así como el de su oficina, pero no sabía la dirección donde ella vivía, solo sabia la ubicación de la empresa donde laboraba, sin más plan, que esperarla a la salida de la misma, arregle mis cosas dentro del Depa, comí algo ligero, y prepare la junta del día siguiente.

Afortunadamente mi presentación transcurrió como cuchillo caliente sobre mantequilla, y pude salir media hora antes de lo previsto, sin esperarme a más, enfile mi auto con dirección al lugar donde ella trabaja, lo estacione cerca de la entrada/salida de empleados, eran las cinco de la tarde y me dispuse a esperar, según yo sabía, ella solía retirarse, entre 5:30 a las 6:00 sin falta.

Dieron las 6:30, luego las 7:00 y ninguna luz de ella, espero todavía quince minutos más y decidí retirarme, cansada, acalorada y de mal humor, por no haberla encontrado, ni hablar con ella, esa misma suerte se repitió al día siguiente, llegue a acostarme, pensando lo peor, que quizá ella ya no trabajaba ahí, quizá se hubiera mudado de Ciudad, no quería marcarle, porque, quería darle una sorpresa, así que al otro Día estaba bañada y arreglada a las 7:00 de la mañana, me puse un pantalón gris clarito, muy, pero muy ajustado, lo que hacia resaltar mi trasero aun por encima de mis enormes atributos pectorales, los cuales cubría con una blusa de licra color rosa pastel, llevaba un bra, y un tanga del mismo material, y del mismo tono que mi blusa, zapatillas negras de tacón, completaban mi vestuario, a las 7:30 me encontraba esperando por fuera de su empresa, que ella llegara, los empleados entraban a las 8:00, así que esta vez no se me escaparía.

A las 7:40 la vi descender de su auto, vestía una elegante falda a la rodilla color azul marino, una coqueta blusa blanca, de saco sastre al color de la falda, medias negras que realzaban sus bien torneadas piernas, zapatillas de tacón de color azul, impecablemente peinada y con su besable boca pintada de carmesí; inmediatamente Salí del mío, y Salí disparada a su encuentro, un nudo en la garganta me ahogaba de la emoción, no sabía cómo reaccionaría mi amada Jannete, pese a todo lo que había pensado y ensayado, no sabía que decir, de cualquier forma, no había marcha atrás, me acerque a dos metros por detrás de ella, justo antes de que entrara a su trabajo y grite su nombre.

-¡Jannete, Jannete!, espera por favor-, alcance a articular, ella se detuvo al instante, y se giro muy lento, tortuosamente lento hacia mí, hasta finalmente quedar frente a mí, me miro de abajo a arriba, examinándome, fulminándome con su fría mirada, hasta que finalmente poso sus lindos y dulces ojos en mí, pero no expreso ni una sola palabra, aquel silencio incomodo, era agobiante, podía tocar la tensión que se generaba entre nosotras en ese instante, tenía que hacer algo, y finalmente me decidí a hablar.

-Hola Jannete, buenos días- dije cortésmente, tratando de romper el hielo, ella sin inmutarse, no me contesto, -Yo…bueno…mmm, ¿Cómo has estado Jannete?- hable de nuevo atropelladamente, -Creía que eso, era algo que no te importaba Lilien, hace mucho que no sé nada de ti-, me dijo fríamente, -Si…veras...He andado muy ocupada últimamente, y...-, respondí nerviosa mientras ella hacia un gesto de incredulidad, frunciendo su ceño y arqueando una ceja, al percatarme cambie el rumbo de mi diatriba, -Ya se, sé que no es ninguna excusa, realmente lo siento…¿Podemos hablar Jannete?-, le dije algo más tranquila, además no quería que los demás trabajadores que iban llegando tuvieran el chisme de la semana, no quería que fuéramos su comidilla.

-Si aún no te has percatado, tengo una obligación que cumplir, entro a trabajar en diez minutos Lilien-, respondió enérgica, -Si, si, lo sé, quizá podríamos comer juntas a la hora en que salgas, podría pasar a recogerte si lo deseas-, le dije dulcemente, tratando de suavizarla, -Mmmm, No, lo siento, no es posible, creo que no tenemos nada de qué hablar tu y yo- , me contesto, con el alma en un hilo, lo intente de nuevo, -Por favor Jannete, sabes muy bien que necesitamos y debemos hablar, te lo suplico-, ante este ruego primerizo, ella cambio su actitud, -Ok, está bien, tienes 8 minutos, ¿Qué quieres decirme?-, -Necesito mucho más que 8 minutos, y no hablare aquí, ¿Te parece bien si paso por ti a las 5:30 de la tarde?-, insistí por enésima vez, -A las 5:00 de la tarde, ni un minuto de retraso o me marcho- me contesto al mismo tiempo que se daba media vuelta y entraba a trabajar.

Me encontraba en ese mismo sitio a las 4:40 esperando que saliera, finalmente lo hizo a las 5:25, sin decirnos nada, me acompaño a mi auto, entramos casi al mismo tiempo, mientras le decía, -y bien, ¿Qué te gustaría comer el día de hoy Jannete, como de que, tienes ganas?-, -No sé, sorpréndeme- me dijo y no pronuncio palabra alguna mas durante todo el trayecto, en que me dirigí a un excelente Restaurante Japonés.

Ella ordeno rollitos de salmón y yo un Tepanyaki de pollo con Verduras, mientras el mesero se retiraba a pedir nuestra orden, me decidí a hablar, no podía resistir más tiempo ese trato frio y distante, que ella me propinaba, -Muchas gracias por aceptar venir Jannete-, hice una pausa para ver el efecto que producían mis palabras, y continúe escogiendo cuidadosamente cada palabra, -Lamento hasta el tuétano el que lo nuestro haya derivado en esto Jannete, te pido mil disculpas por mi comportamiento infantil e inseguro, como te decía, no es ningún pretexto, pero necesitaba limpiar mi mente, aclarar mis sentidos, desenchufarme de todo, lamento que en el Inter, haya dado al traste con nuestra relación, no sabes cuánto lo lamento-, le solté visiblemente emocionada y nerviosa, mi querida Jannete tardo unos instantes en hablar, esta vez mas como mi Jannete de antes, incluso nerviosa, -No sabes cuánto daño me hiciste Lilien, yo te amaba realmente, me regresaste la ilusión y luego me separaste abruptamente de tu lado, me dejaste caer sin paracaídas…yo..La verdad…no sé qué decir, de repente te apareces en mi trabajo, queriendo hablar conmigo, ahora me pides disculpas, y la verdad no se que responderte-.

-No digas nada mas peque-, le dije tiernamente y continúe, -Mejor olvidemos el pasado y démonos una nueva oportunidad, que te parece un nuevo comienzo, por si no lo has notado, soy una Nueva Lilien-, le dije más animada, mostrándole mi nuevo look, -Ya había reparado en el Lilien, como siempre luces bellísima, no sé, todo esto… es tan devastador…tan prematuro…déjame pensar, la verdad…yo…no me lo esperaba- termino con un hilo de voz, al mismo tiempo que el mesero traía nuestros platillos.

Comimos mas tranquilamente, sin tanta tensión entre nosotras, decidí, no insistirle, la verdad si era todo muy prematuro, pero la amaba y necesitaba recuperarla a la brevedad, el resto de la comida y el postre hablamos de trivialidades, películas y de moda, hablamos de todo un poco y de nada a la vez.

A la salida mi Mini ya no arranco, tuvo algunos problemas eléctricos, hable a la agencia y en media hora una grúa con plataforma se llevaba mi auto a servicio, tomamos un taxi hasta la empresa de ella, y amablemente ella se ofreció a llevarme a mi hotel, pues una ligera lluvia amenazaba con convertirse en tormenta, acepte feliz, y ya charlando mas fraternalmente llegamos a el Departamento donde me quedaba.

Insistí que entrara al departamento, pues la lluvia había aumentado considerablemente su magnitud, y lo último que deseaba es que tuviera un accidente de regreso a casa, por la escasa visibilidad y al pavimento mojado, ella acepto, en el momento en que empezó a granizar y finalmente ambas entramos al departamento.

Pese a que la distancia que teníamos que sortear del auto a la puerta era relativamente corta, nos mojamos bastante por la intensidad de la tormenta que estaba cayendo en la ciudad, una vez adentro, corrí al baño, tome dos toallas, me seque con una, y le ofrecí la otra a mi empapada Jannete, -Vaya diluvio, ¿No crees Lily?- me dijo, -Ni que lo digas cielo- le respondí, asombrada por tratarla tan amorosamente como antes, ella se percato, no me dijo nada, pero la sentí algo incomoda al respecto.

-Discúlpame, sé que es muy prematuro de nuevo, pero significas mucho para mi y no pude evitarlo- le dije al mismo tiempo que me sonrojaba, -Esta…esta bien. Solo es....la falta de costumbre, tu entiendes- me respondió nerviosa, -Creo que si Jannete, ¿Pero mira como estas?, ha sido un chubasco, quítate el saco y la blusa, te prestare algo de mi ropa, no quiero que agarres un resfriado-, le respondí con un tono de voz que no admitía replica.

Acto seguido, la tome de la mano y la conduje a la habitación que utilizaba para dormir, la solté, me dirigí al closet y lo abrí de par en par, -Muy bien, es aquí, puedes escoger lo que gustes, pero porfa, quítate esa ropa tan mojada- , ella se quedo en silencio, lo pensó por unos minutos y finalmente, se dirigió a mi closet, yo mientras la observaba en la puerta de la habitación, sin decir nada.

Al cabo de un rato, se decidió por una playera deportiva de color blanco con cuello en V, y un suerte negro que me encantaba, yo continuaba en la puerta, petrificada, observándola, ella giro su cuello para comprobar si yo seguía allí, se me quedo viendo unos instantes, no sé, tal vez como para solicitarme un poco de privacía, sin embargo, y pese a su mirada delatora, no me moví ni un milímetro de ahí.

-Disculpa Lilien, pienso cambiarme esta ropa mojada-, me dijo con un tono de voz imperativo, que me invitaba a salir de la habitación, matizándolo, con un gesto explicito de su cabeza, -Bueno cielo…Jannete, te he visto mucho más desnuda que eso-, le respondí pícaramente, -Lo sé, eran otros tiempos…otra circunstancia-, me respondió secamente, al mismo tiempo que me dirigía lentamente a su lado, -Podría ser como antes, si tú me perdonaras, corazón-, le dije coquetamente, si bien no había sido mi intención seducirla en aquel departamento, la ocasión, se me presentaba ideal.

-Ya hemos hablado de eso Lilien, yo...yo…no puedo responderte en estos momentos-, me respondió ella con un hilo de voz, -Vamos amor-, le dije mientras le acariciaba una mejilla y le acomodaba el cabello, viéndola a los ojos continúe, -He sido una tonta, lo sé, lo acepto, pero, soy una tonta que te sigue amando, perdóname corazón-, le susurre sexy y tiernamente al oído, -Lili…yo, por favor, no insistas, démosle tiempo al tiempo, porfa…-, no la deje terminar, pues mi boca se unió apasionadamente a la de ella, aquel roce de nuestros labios fue mágico, una descarga eléctrica recorrió todo mi cuerpo, pese a mi pasión desbordada, el beso fue dulce, tierno, sin que nuestras lenguas húmedas se encontraran, también fue algo breve para mi gusto.

-Lili…no, no continúes porfa, será mejor que me retire-, me dijo nerviosamente, e hizo el ademan de marcharse, le flanquee el paso, mi amada Jannete abrió los ojos de sorpresa, y yo aproveche ese lapso para volver a besarla, esta vez un beso más apasionado, sentí la calidez de su aliento, de nuevo otra descarga, cuando nuestros labios e juntaron y lentamente fui deslizando mi lengua hacia la de ella, hasta que se tocaron, sabía que era mi oportunidad y no la iba a dejar pasar, me acerque más a su cuerpo, y mis manos viajaron hasta encontrar su cintura, Jannete estaba como en shock, no decía nada, tan solo me dejaba hacer.

Lentamente subí mis manos por su delicada cintura, recorriendo su espalda, hasta que me detuve en su mojada blusa, Jannete aún tenía las dos prendas, que había escogido, para cambiarse, en ambas manos, libere un poco la presión de aquel absorbente beso, pero de cualquier forma, su boca seguía siendo mi prisionera, pues le mordisqueaba pasionalmente el labio superior, y hablando entre dientes le dije, -Ok princesa, no quiero que te me vayas a enfermar, vamos a quitarte lo majado, ya me encargare de secarte con el calor de mi cuerpo, para mantenerte muy…pero muy calientita-, y empecé a quitarle la blusa.

Finalmente reacciono, como una autómata, sus manos dejaron caer las prendas, para acto seguido subirlas y facilitarme en gran medida, que la fuera desnudando, ¡mi amada Jannete iba a ser mía de nuevo!, totalmente mía, ahora era ella quien metía su lengua dentro de mi boca, empezaba a responder con la misma pasión, mis besos y caricias, soltó mis labios para recuperar el aliento, y la pude observar mejor, su mirada ya refulgía de excitación y deseo, sus mejillas tenían ahora el color de la grana y respiraba con dificultad, mientras tanto yo me quite mi blusa rosa y acto seguido mi sostén salió volando por la habitación.

Inmediatamente, le quite un Bra de color blanco que llevaba, y acerque mis tetas a las de ella, para que chocaran y nuestros pezones se rozaran, volví a abrazarla fuertemente, y esta vez mi querida Jannete, comenzó a besarme el cuello, sentía su respiración entrecortada y cálida, resoplar en mi nuca, provocando que se me erizaran los vellos de la nuca, otras su respiración era muy cerca de mi oreja, excitándome, yo jugaba con su cabello, acariciaba sus orejas y mejillas y otras veces, rozaba su espalda con la palma de mi mano extendida, en un toqueteo delicioso.

Luego deslizo su lengua, irreverentemente lento por mi piel desde mi cuello, hasta mis turgentes senos, los cuales por la fricción con los de mi vida, mostraban unos pezones muy duros y erectos, sumamente antojables, ella no lo dudo y empezó a succionar de aquellos enormes chupones de color rosita, eche de menos el no tener leche en mis tetas y así pode alimentar a mi amante, mi tesoro, mi Jannete, de cualquier forma ella los mordisqueaba, los chupaba, los lamia golosa.

Yo por mi parte estaba a mil, sumamente cachonda y delirante de deseo, mi entrepierna no podía negar mi condición, pues una mancha de humedad apareció en mi pantalón, -Aaaah, eso es peque, no sabes cuánto te he extrañado, no tienes idea de cuánto me haces falta, aaaah, mmmm-, Le susurre a mi hermosa Janette entre gemidos, ella no contesto, siguió comiéndome las tetas con lujuria, y sus manos atraparon como garfios mis redondeces posteriores, no había necesidad de mas caricias para mi, las ganas guardadas y el gran deseo que sentía, me hicieron explotar, estando ambas de pie, y con el tanga y el pantalón puesto, tuve mi primer y delicioso orgasmo.

Al notar ella, como empezaba a escurrir del pantalón, comenzó a desabrochármelo y a bajarlo lentamente, deteniéndose un par de minutos ante la vista de mi mojada tanga, para luego, por encima, palpar mi humedad y acariciar mi monte de Venus, luego procedió a bajarme el tanga también, sacándome ambas prendas a la vez, ahora me encontraba desnuda, indefensa y a la completa merced de Jannete, le pertenecía nuevamente, ella se quito la falda, quedando solamente con una súper excitante tanga de color negro, de hilo dental por atrás, luego sin decirme nada, me empujo a la cama de espaldas.

Caí suavemente en la cama, mientras ella se agachaba, dándome un golpe en ambos muslos como una orden para que abriera las piernas, lo cual inmediatamente hice, ella sonrió, y con una profunda mirada de deseo y algo mas, se lanzo a comerme la raja sin más preámbulos, sentí como su boca ejercía una fuerte presión sobre mi concha, ayudándose con las manos, abrió mi cueva, aspiro mi aroma de hembra en celo, tres veces, y procedió a darme lentas y amplias lamidas, desde el clítoris hasta mi ano, iba y venía con toda su lengua de un lado a otro, luego volvía a la entrada de mi raja, y lentamente metió su lengua lo mas que pudo, y de esta forma empezó a follarme con su lengua por muchos minutos, a veces intercalaba lamidas, otras besos, a veces, mordisqueaba mi clítoris y de nuevo volvía a meterme su lengua, yo estaba en el paraíso, no cabía de felicidad, sobre todo porque mi Jannete, era eso, mía de nuevo y yo le pertenecía.

Sustituyo la lengua por dos dedos primeros, y luego un tercero se hundió en mi mojada cavidad, empezó a follarme con rapidez y brusquedad, tratando de llegar mas y mas profundo con cada metida de dedos, yo deliraba, le gritaba llena de placer, -Si, si, así amor mío, follame rico, hazme tuya, ¡Siempre quiero ser tuya!, cómeme cielo, aaaah, aaaah-, le gemía, loca de deseo, ella continuo dándome duro por la raja por varios minutos más, hasta que no pude mas, y de nueva cuenta explote en un delicioso y relajante orgasmo, abundantes jugos de mi néctar fluía, sin que por eso ella parara de follarme, metía y sacaba sus dedos, mientras me estaba corriendo, yo no podía contenerme ni parar aquella abundancia de fluidos, estaba en un clímax indescriptible, luego saco sus dedos y, mis últimos espasmos, acompañados del fin de mi corrida, fueron degustados por mi amada, quien los trago lascivamente.

Luego se puso de pie, se me quedo viendo, yo acostada, derrotada, vencida por ella, quien se alzaba triunfante, una ligera mueca de satisfacción cambio su rostro, conjuntamente con una mirada de orgullo, yo respiraba con dificultad, este primer asalto había sido muy demandante, delirante, salvaje, y yo había perdido por paliza, su mirada se dulcifico, me miro a los ojos, casi pude percibir una mirada melancólica en ellos, y después lentamente, como en una función privada, fue quitándose la tanga, ante mi deleite y mi martirio.

Se hinco en la cama, sobre mí, y moviéndose lentamente de esa forma, llego a mi rostro, coloco su deliciosa panocha, perfectamente depilada sobre mi boca, ya no necesite mas indicaciones, procedí a comerle el coño a mi amante, le daba lengüetazos rápidos por toda su raja, lamia de su néctar de mujer en celo, luego me detenía a besarle con arrebatadora locura su cueva, para esta labor no utilice mis dedos, ni la penetre con la lengua, quería hacerla gozar mucho, que el placer que le suministrara fuera lento, casi a gotas, después de muchos minutos más, ella estaba sumamente cachonda, se masajeaba los senos, aplastaba lo mas que podía su coño en mi cara, y gemía cachondamente, -Aaaaaah, aaaaa, ouuuu, mmmm, ¡Aaaaah!-, muy, muy sexy, sin emitir palabra alguna.

En esta pose, ella tuvo su primer orgasmo, el cual llego acompañado de un fuerte gemido, abundantes chorros de su miel manaron hacia mi boca, se me embarraron por el rostro y me chorreaban por cabello y cuello, pues a todo aquel frenesí pasional, mi Jannete no había dejado de moverse, restregándome su panocha, por toda la cara, no solamente en la boca.

Llevamos entregadas a nuestro idilio sexual más de 3 horas continuas, intercambiando orgasmos y posiciones sexuales, después de otra corrida que había tenido y que ella me había limpiado de la raja con su cueva, subió su rostro para besarme, probé mis jugos a través de su boca, y nos besamos con locura por más de 20 minutos más.

Luego nos soltamos de aquellos besos embriagadores, yo estaba extasiada y bastante cansada, no me quedaban energías para muchas cosas más, mi amante era sumamente Fogosa y absorbente, tan pasional y cachonda, casi diría que ninfómana, pero sus caricias eran tan placenteras, su lujuria tan contagiosa y su deseo me arrebataba, que no podía negarme a sus deseos.

Recuperamos el aliento, desnudas en la cama, la cual era un completo desastre, toda mojada por nuestros orgasmos, las cobijas y sabanas regadas por el suelo de la habitación, y esta última, impregnada con un fuerte aroma a sexo, producto de dos hembras ardientes e insaciables, me dio un beso tierno en la frente y luego se recostó boca abajo, yo me levante para acariciarle el trasero y la espalda, le di un sexy masaje a mi amada Jannete, recorriendo cada milímetro de su ardiente piel.

De repente note como ella, levantaba mas su trasero, como ponía el culo en pompa, atrayéndome hacia él, invitándome a disfrutar de sus redondeces, ¡no podía creerlo!, mi querida Jannete, sabedora de mis preferencias y gustos iba, ¡Iba a darme su culito!, me acerque a sus suculentas nalgas, temblando de la emoción, sacando fuerzas de flaqueza, me deje caer en ese paraíso acolchonado, mi nariz rozo su ano, levante el rostro y comencé a comerle la colita, amplios y lentos lengüetazos por todo su ojete, ensalivándole su anito, para poder penetrarlo a mi gusto, ella gemía quedamente.

Me lleve el dedo índice a la boca, lo chupe, y lo puse en la entrada de su ano, comencé a presionar lentamente, mi dedo se fue metiendo en su colita, lentamente, muy placenteramente para mi, aunque no mucho para ella, mi Vida Jannete era casi virginal de su ojete, solo una vez antes una persona, había gozado de ese tesoro tan intimo de mi amada, y esa persona había sido yo, por segunda vez le estaba haciendo la colita a mi amor, con lo cual entendí, sin que ella mediara palabras que al darme su tesoro más preciado, me estaba otorgando al mismo tiempo el perdón, volveríamos a ser novias, volveríamos a amarnos, esta vez, quizá para siempre, empezaríamos de nuevo, pensar eso aumento más el placer que sentía al cogérmela por su anito.

Alocada y distraída, el dedo medio ocupo su lugar junto al índice dentro de su pequeño hoyito, -Ooooo, auucch-, gimió Jannete, Salí de mi ensoñación, no quería lastimarla, y mucho menos desgarrarla dejándome llevar por la emoción, deje ambos dedos bien adentro, espero unos minutos a que su colita se acostumbrara a esos invasores, y continúe fallándola así varios minutos más, retire mis dedos lentamente, de su ahora ya dilatado y enrojecido orificio, me agache a besarle el culo, y caímos rendidas de cansancio, dejándonos vencer por un necesario y reparador sueño.

A la mañana siguiente me levante tarde, aun me temblaban las piernas, despabilándome como pude, me levante de la cama y comprobé que Jannete se había ido, mi peque hermosa debió salir temprano para llegar a su trabajo, por mi parte llame al mío, avisando que llegaría tarde por problemas con mi auto, Salí a la cocina por un vaso con agua, y en la mesa de la sala donde había puesto sus cosas la noche anterior, encontré la agenda Electrónica de mi corazón, tenía un pretexto nuevo para correr a sus brazos y devolverle su agenda.

Me bañe y arregle, pedí un taxi y fui a desayunar/comer a un restaurante, estaba súper hambrienta, sin embargo entre arreglar mu auto y el trabajo se me fue el día jueves sin poder verla o hablarle, de consuelo me quedaba su agenda, sin querer inmiscuirme, la prendí por error, ya estando muy noche en el departamento, lo urgente salto a mi vista, Jannete tendría una comida marcada como muy importante el Día de mañana (Viernes), a las 4 de la tarde, apunte los datos de la mesa reservada y del Restaurante, apunte también la dirección de su casa, la cual no tenia y pensando en darle otra sorpresa regrese a la cama y dormí el sueño de los benditos.

Llegue con dos horas de anticipación al trabajo, para así, poderme salir temprano y caerle a mi adorada Jannete en su cita, la cual suponía era de negocios, la acompañaría en su mesa, mientras ella laboraba y al final de su agotador día, la compensaría llevándola a su casa, o trayéndola a mi departamento, en cualquier caso, la única opción, seria amarnos como locas toda la noche, al fin que al otro día, era sábado y ninguna trabajaba.

Dándole vueltas a esta idea en mente, se me fue el día muy lento, finalmente llegue, donde mi amor se encontraba, entre al restaurante, camine por algunas mesas, y finalmente la vi, lucia arrebatadoramente guapa, con un vestido negro muy elegante y femenino, que la hacía verse, como la diosa que era, traía peinado de salón, y como había pensado, se sorprendió mucho al verme llegar a su mesa.

-¿Qué haces aquí, Lilien?-, me dijo contrariada, le respondí de muy buen humor, -Bueno, veras, pasaba por aquí, y de pronto te descubrí solita en esta mesa, ¿Puedo sentarme?-, le dije al mismo tiempo que le cerraba un ojo coquetamente y me sentaba en la silla enfrente a ella, -Lilien, no estoy sola, creo que deberías…-, me dijo fríamente, -Shhh, silencio tontita, lo sé, la verdad vine a traerte tu agenda electrónica, y al mismo tiempo darte una sorpresa- , le dije pícaramente, mientras una espigada pelirroja, de preciosos y enormes ojos verdes, se sentaba al lado de mi jannete.

La observe por unos instantes, tenía un rostro angelical, motivo por el cual no podía calcular su edad, pensé en 24-26, en cualquier caso más joven que nosotras, su cabellera rojiza le caí ensortijada debajo de media espalda, era blanca y muy finita, frágil, como si fuera a romperse, se le notaban unos pechos pequeños, pero firmes, cinturita de avispa, casi sin cadera y mucho menos nalgas, en suma, una chica muy atractiva, delicada y elegante, bonita más que voluptuosa.

Jannete salió al paso y nos presento, -Javiera esta es Lilien, ¿recuerdas?, te he hablado de ella, Lilien te presento a Javiera-, -¡Wow!, así que tu eres la famosa Lilien, Jannete me ha contado algunas cosas de ti-, hablo con voz cristalina e infantil la pelirroja-, -mucho gusto- alcance a decir, sin saber porque, me sentía muy incómoda en compañía de aquella pelirroja, y dije, -Bueno, yo ya me iba, no era mi intención molestar en su comida, solo pasaba por aquí, vi a Jannete y decidí saludarla, pero ya me iba, las dejo para que puedan hablar en paz-, Jannete me miro aliviada y respondió, -Hasta luego Lilien, gracia por pasar a saludar-, y la pelirroja agrego, -Mucho gusto, Ha sido revelador e interesante el conocerte-., me levante de la mesa, Salí del lugar y sin recordar cómo, de pronto estaba de vuelta en mi departamento.

El Sábado de mejor humor que el día anterior, decidí ir a Casa de Jannete, teníamos que hablar, estar juntas, amarnos y ser felices, me arregle coqueta para ella, aunque no muy sexy ni atrevida, al cuarto para la una, me encontraba afuera de su casa, reconocí el auto de ella, estacionado dentro de su patio, así como otro auto mas, guardado también, me puse unos lentes de sol, y toque tres veces a su puerta.

Me quede muy sorprendida al ver salir de su puerta a la pelirroja, enfundada en un conjunto deportivo casual de color blanco con vivos rojos, verla a ella ahí, era lo último que esperaba, sin quitarme los ojos de encima me dijo, -Hola Lilien, buenos días-, -Buenos días-, le respondí secamente y de mala gana, - Amor, te buscan, sal por favor-, grito ella, volteando hacia la puerta , -¿Amor?- le pregunte anonadada, -Si Lilien, AMOR, Jannete y yo somos pareja, llevamos 4 meses saliendo, dos viviendo juntas, y justo ayer fue nuestro aniversario, cumplimos 6 meses, ¿No te lo había comentado Jannete?-, me respondió Javiera con una sonrisa sarcástica, -No mi vida-, dijo Jannete mientras salía de la casa enfundada en un conjunto deportivo igual al de Javiera, acercándose a donde estábamos nosotras, y dándole un beso dulce en la boca a ella delante de mí, -No hemos platicado, desde hace mucho, Lilien no sabía lo nuestro-, le respondió Jannete a su flamante novia.

Al menos la pelirroja tuvo el detalle cortes de regresar de vuelta a la casa y dejarnos platicar a Jannete y a mí a solas, balbuceando y visiblemente afectada le comente, -Yo…no…no…no sabía nada, tampoco te pregunte nada, ha sido una estupidez haber venido, discúlpame, me largo-, a lo que ella respondió enérgicamente, -¿Y qué esperabas Lilien?, No volví a saber nada de ti por un buen tiempo, me olvidaste por completo, de repente apareces de nuevo, y quieres empezar de nuevo, no iba a esperarte siempre, al menos no, si tu ni siquiera te acordabas de mi, seguiría siéndote fiel, si al menos me mandaras un par de línea por mail a la semana, si dieras muestras de tu interés por mí, pero no, nada, la soledad me mataba y el dolor me sofocaba, Javiera apareció en esos momentos y me regreso las ganas de amar, de vivir, lo siento, es lo mejor para todas, ahora márchate por favor, solo te pido una última cosa, No vuelvas a buscarme Lilien-, al terminar ella, yo estaba petrificada, mis sueños e ilusiones completamente rotos, era una muerta en vida.

-Pero…pero...y lo nuestro, lo que vivimos ayer, ¿ya no te importo nada, no te intereso?-, le dije entre sollozos, -Lilien, ambas sabemos que has sido, y eres una puta, como tú misma me lo has confesado, lo de ayer no fue amor, fue solo placer, deseo y nada más, es como cuando te acostabas con alguno de tus clientes, no hicimos el amor, solo follamos, ¿entiendes?- ,me dijo en tono muy hiriente, me miro a los ojos y se dio vuelta, dejándome sola, destruida, afuera de su casa.

Creo que me quede ahí parada, sin decir nada, por un buen tiempo, las lagrimas caen sin poder contener mi llanto, no supe ni cuando ella se regreso a su casa, al lado de su nuevo amor, luego estuve manejando por horas, sin dirección, regrese al departamento, antes de que esta actitud me provocara un accidente de tránsito, ahí llore amargamente un buen tiempo, no comí, ni cene nada, ahora lo entendía todo, por eso Jannete no podía perdonarme al momento, por eso no me contestaba mis suplicas.

Jannete no había hecho el amor conmigo, solo había sido sexo, conociendo mi pasado, ella me había tratado como la puta que solía ser, su gesto más sublime, fue haberme dado su colita, no como un refrendo de nuestro amor, o para renovar nuestros votos de amor, sino, como una despedida, si, ahora lo entendía todo, lo que habíamos pasado últimamente, no había sido más que una despedida, una cruel y amarga despedida, mis sueños e ilusiones rotas, mi corazón destrozado, ¡Que tarde reconocí lo mucho que la necesitaba, lo mucho que la quería!, no sé cuánto tiempo pase llorando, solo recuerdo que la luz de un nuevo día, filtrándose por la ventana, me encontró todavía llorando..

 

 

Epilogo…

 

El domingo a las 10 de la mañana, volví a tocar tres veces a su puerta, con unas inmensas gafas oscuras que trataban de disimular un poco, lo hinchado y rojizo de mis parpados, afortunadamente para mi, esta vez, salió Jannete con un pants gris muy flojito y una blusa dos talla mas grande, supongo era su pijama para dormir, afortunadamente, porque yo iba cargada con un ramo inmenso lleno de las flores que le gustaban, -Espera Jannete, antes de que me des con la puerta en la nariz, escúchame por última vez-, le dije serenamente pero con un tono de voz muy triste, -He reflexionado todo esto Jannete, tienes razón en todo, y no te juzgo, he sido la mujer más pendeja del mundo, teniendo al amor de mi vida enfrente de mí y no darme cuenta, hasta el extremo de perderte, he sido una desgraciada por no hablarte, por no escribirte, por no buscarte, acepto ser una basura de mujer y no hay, ni tengo, pretexto alguno, solo quería despedirme de ti, antes de regresar a Guanajuato, quería verte una vez más, para decirte ¡Que te Amo, y que espero me perdones!..si…si, discúlpame por gritarlo, pero si no lo hago, me va a quemar las entrañas, este sentimiento-, termine de decirle, mientras tremendos lagrimones brotaban de mis parpados.

Ahora era Mi amada Jannete quien se quedo petrificada, recobre un poco la compostura y proseguí, -Descuida, no volveré a molestarte, te deseo lo mejor del mundo, que seas muy feliz, y que encuentres lo que andas buscando, y que no pude ni supe darte, estas flores son para ti, igual que estos CDs que grabe de nuestras canciones, este regalo y esta tarjeta que compre y escribí para ti, una vez más, lo siento, ojala que un día, el rencor y la amargura cedan y puedas perdonarme…por…por mi parte te seguiré amando-.

-Tan solo quiero decirte, tan solo quiero que sepas que si algún día estas sola de nuevo, por cualquier causa, si llegaras a necesitar a alguien a tu lado, y para entonces me has perdonado, recuerda que te ame, que te amo y te amare-, termine con la garganta seca, llorando copiosamente enfrente de ella, me acerque muy lentamente, le di un fuerte y sentido abrazo, posteriormente un tímido beso en la boca, y sin esperar respuesta de parte de ella, fui hacia mi auto, voltee una vez más, quería llevarme una última instantánea de ella, una imagen que me acompañara en mi soledad futura, para mi sorpresa, ahí estaba ella, parada, con el viento meciéndole el cabello desordenadamente, y en sus ojos, lagrimas, subí a mi coche, y con el alma desgarrada y el corazón roto, sin sueños, ni ilusiones, regrese a León, regrese como me había ido, sola a mi casa.

 

…Solo Jannete sabia, si algún día me perdonaría…Solo Ella lo sabía

 

Nota.- A TODOS MIS AMABLES Y PACIENTES LECTORES, SI MIS RELATOS HAN SIDO DE SU AGRADO, SI QUISIERAN SABER UN POCO MAS DE SU AUTORA, LES RECOMIENDO LA ENTREVISTA QUE ME HIZO HOMBRE FX, EL LINK ES EL SIGUIENTE, GRACIAS POR LEERLA DE ANTEMANO, SALUDOS Y BESOS.

http://www.todorelatos.com/relato/59344

TodoRelatos.com © Lilibeth Evenstar

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradeceran y supondrá una mejora en la calidad general de la web. Gracias!
 Comentarios (4)
\"Ver  Perfil y más Relatos de Lilibeth Evenstar
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Versión para Imprimir
 Enviar este relato a un amigo/a
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« Volver a la página anterior Ir arriba
Usuario
Contraseña

 
» Registrarse
» Recordar Clave
» Ayuda
 

Sexo en Vivo
 
 
SEXO

WebCam de Sexo
 

Descargar Peliculas
 

Galerías Porno
 

Sexole
 

FisgonClub
 
 
CONTACTOS
» Red de Contactos
 
     
 
Emotik: Nicks y Emoticonos para MSN Messenger
InverForo: Comunidad sobre Dinero y Vivienda
ForoCoches: El mayor foro de coches en Internet
Copyright © 1999 - 2008 TodoRelatos.com v3.42 - LWNET. Todos los derechos reservados.
Privacidad y Terminos de Uso · Ayuda y FAQ · Contacto