Chantaje, traición, y a pesar de todo… Amor. ( IV )
De nuevo en mi casa, corrí como una posesa al baño no sin
antes cuidarme muy bien de guardar aquel provocativo vestido y los zapatos que
Javier me ordenó llevar aquel día para atender a su cliente. Una vez desnuda me
metí en la ducha (pero antes quise mirar mi nalga en el espejo y comprobar
aliviada que llevaba "un diez" y la firma del hombre) lavé a conciencia mi
cuerpo que sentía asquerosamente sucio del esperma y babas de aquel depravado.
Al menos podía limpiarme físicamente, porque en lo tocante a mi conciencia, que
no paraba de castigarme por lo que estaba haciendo, continuaba igual de sucia.
No obstante, y nada más empezar a relajarme por el efecto del delicioso chorro
de agua caliente que acariciaba mi cuerpo, pensé en aquel cheque que me habían
entregado: ¡ Dios mío ¡ mil quinientos € por unas horas de "trabajo.." Era casi
lo que ganaba Arturo (mi marido) en todo un mes. Empecé a sentirme como
"orgullosa" por "el deber bien cumplido" que me exigió el hombre de quien estaba
profunda, ilógica, y demencialmente enamorada a pesar de saberlo un cruel y
desalmado proxeneta. Comenzaba a pensar y a sentir como la hembra que Javier
quería.. Y lo más grave del asunto era, ¡ que me gustaba ¡ Cuantas cosas podría
haber hecho con aquel dinero; pero no era mío: qué ironía y absurda situación la
de hacer yo todo "el trabajo" y sufriendo los deseos y aberrantes caprichos de
un desconocido, cuando mi hombre no conocía nada de eso. Es decir, tenía la
suerte de ser un macho, sin más obligación que usar y disfrutar de una hembra de
su propiedad buscándole clientes para su propio provecho, y desde luego sin
tener que conocer ni remotamente experimentar, lo amargo, degradante y doloroso
que suponía ser prestada (alquilada) para que usaran libremente mi cuerpo, sino
que ni siquiera tenía que molestarse en ingresar ese dinero en el banco. Para
eso me tenía a mi, su esclava, que incluso le llevaba el dinero ganado con mis
sojuzgados cuerpo y mente, como una manera más de humillarme.. Una manera más de
demostrarme lo insignificante y poca cosa que yo significaba como mujer y, por
tanto, hembra de su propiedad. Pero así estaban las cosas: él es mi dueño, y yo
su simple sierva y esclava.
A la mañana siguiente me levanté temprano, como siempre, a
preparar el desayuno de los míos, y una vez se hubieron ido cada uno a sus
diarias obligaciones, yo me preparé a cumplir la mía para con Javier. Mi
"agenda" diaria estaba siempre bien completa ya que además de atender mi casa y
mi familia, debía preocuparme muy seriamente de satisfacer plenamente al
propietario y señor de mi persona enviándole el mensaje que cada mañana quería
ver en su móvil nada más salir de su cama. A éstas horas aún seguiría durmiendo
plácidamente, mientras su hembra se afanaba en los quehaceres domésticos, y
encima le obedecía aún sin estar él presente.
Así que en cuanto estuve sola, me quité bragas, sujetador y
zapatos para escribirle el mensaje, desnuda y descalza, como era su deseo y me
tenía ordenado. Una vez enviado, ya podía vestirme, pero como él quería: Solo
falda, camisa o blusa, y medias de liga por si se presentaba. Cosa que
seguramente hoy haría, ya que querría ver no solo el resguardo del ingreso del
cheque, sino también la "calificación" que había recibido su hembra por parte de
su adinerado e influyente cliente. Aunque, pensé, que eso ya lo sabría habiendo
consultado por Internet su cuenta bancaria y, comprobado el ingreso, quedaba
claro que su cliente había quedado bien satisfecho.
Sobre las once de la mañana se presentó. Nada más entrar, me
quité los zapatos, me puse de puntillas y le besé en los labios esperando
ansiosa que él se dignara besarme, me preocupé muy bien de que mi boca oliese a
elixir, escrupulosamente limpia para él, ya que el día anterior había estado con
otro hombre. Ya sé que resulta exagerada y hasta ridícula aquella actitud mía
para con él.. Pero me empezaba a gustar y cada vez más, respetarle de aquella
forma, venerarle incluso, con tal de conseguir aquel delicioso y excitante beso
de tornillo metiendo su lengua hasta casi mi garganta; cosa que hizo y que le
agradecí infinito. Con ello quedaba claro que venía contento de mi, de su más
que obediente, dócil, "competente" y sumisa hembra.
-Buenos días cariño- Le saludé dócilmente después de aquel
maravilloso beso.
-Hola, nena.. Estás muy guapa ésta mañana- Llevaba puesta una
falda plisada un poco por encima de las rodillas, de cinturilla ancha color rosa
pálido, y una camisa bien ajustada de color blanco que le permitía apreciar
perfectamente mis desnudos pezones... Siempre que estaba con él procuraba
mostrarme lo más atractiva y femenina posible como sabía le gustaba, aunque de
todas formas me tenía obligada a vestir así.. Pero me encantaba que me lo
exigiera, y por eso me esmeraba a conciencia en ello desde que le conocí. Jamás
volvería a sorprenderme en pantalones como aquel día que me abofeteó por
llevarlos sin su permiso.
Pasó al salón directamente y ocupó "su sillón.." El más
cómodo de la casa y el que solía usar mi marido.
Le seguí descalza hasta que se sentó, y una vez frente a él
me levanté la falda como siempre en señal de respeto y ofrecimiento. De
puntillas me mostré primero por delante, levantando la falda del todo: Así me
mantuve unos segundos, luego me volví ofreciendo a su vista mis nalgas, en una
de las cuales seguía intacta la marca de su cliente.
-Perfecto putilla. Me gusta lo que veo..Eso está pero que muy
bien; te has portado- No sé que veía en aquel hombre cruel y egoísta, pero me
hizo sentir orgullosa al verle contento y satisfecho de mi.
-Ve a traerme café- Lo que significaba servirle quitándome
antes zapatos y medias, para servirle descalza. Una más de mis muchas
obligaciones con él.
-Claro que si amor, enseguida te sirvo- Me quité las medias
despacio ante él, sintiendo en mi cuerpo su lujuria y deseo. Corrí a la cocina
descalza y de puntillas, como siempre.
De regreso al salón, y una vez servido, me desnudé por
completo y me senté en el suelo a sus pies.
Antes de que me lo pidiera, le entregué el resguardo del
banco que previamente saqué de mi bolso mientras se calentaba el café. Lo cogió
al mismo tiempo que me entregaba la taza para que la pusiese sobre la mesa,
después de haber dado el primer sorbo.
Lo miró indolente, y con orgullosa y al mismo tiempo burlona
sonrisa, lo metió en el bolsillo interior de su chaqueta.
-Estupendo preciosa.. Has estado muy bien. Y lo mejor no es
éste dinero.. Ayer tarde el amigo me llamó para decirme que aceptaba cerrar el
trato que teníamos pendiente: Me compra un solar que le ofrecí y que no
terminaba de convencerle a pesar de echar mano de todas mis artimañas para
vendérselo.. Pero ni a él, ni a nadie.. En verdad ese terreno es una mierda que
ya me tenía preocupado, y eso que es urbanizable y puede construirse allí
cualquier cosa. Pero está en una mala zona y eso le quita mucho valor.. ¡ Mira
por donde me lo he sacudido de una puta vez ¡ El poder del sexo…! Naturalmente
me sacó la promesa de volver a tenerte otra vez-
Con una leve mirada a su taza de café, me ordenaba
entregársela de nuevo. Cosa que hice de inmediato.
No hice caso del comentario; lo consideré como cosa natural.
Javier había prometido a ese hombre tenerme de nuevo y yo le pertenecía, así que
debía tragar con aquello. De todas formas, estaba claro que no iba a ser el
único hombre que me poseyera para obtener más ganancias a mi costa.
-Parece que lo pasó bastante bien contigo.. ¿Qué te hizo..?-
-Pues lo típico Javier –respondí algo triste- Desnudarme,
tocarme y acariciarle hasta dejarle satisfecho con la boca. Me hizo gatear
alrededor de él y me azotó en las nalgas.. Fue algo doloroso, pero lo peor es
que me asustó, y eso quiero aclarar contigo Javier: No soporto el dolor cariño y
hombres así me dan verdadero pánico..¿Es que no te importa el daño que puedan
hacerme..? Creo que estoy haciendo bien todo lo que me mandas; me has convertido
en una vulgar puta pero por favor, no me entregues a crueles sádicos con todo el
derecho a hacer conmigo lo que quieran.. Así que no me entregues a hombres
sádicos y sin escrúpulos. Soy tuya y haré lo que quieras, pero no me entregues a
hombres así.-
-¿Qué es eso..? Una exigencia acaso..?- Me miró con crueldad,
como ofendido de que su esclava se le revelase.
-No Javier, nada de eso. Te lo he pedido por favor, incluso
te lo suplico. Nunca se me ocurriría exigirte nada.. ¿Quién soy yo para eso..?-
-Eso está mejor. Para aquello que no quieras hacer, pídeme
permiso antes y yo te lo daré o no según la importancia que para mi tenga el
cliente con quien estés. Pero jamás, te repito, ¡JAMÁS! se te ocurra negarte a
nada por tu cuenta. Ya has visto lo que cobro a un tío por estar una hora
contigo.. De todas formas y para tu tranquilidad, siempre advierto a mis
clientes que nada de sadismo o cosa parecida. Como mucho, enrojecerte un poco el
culo y punto.. El tipo de ayer te hubiese dado a conciencia con su cinturón o
incluso con un látigo; sin embargo ya viste que se limitó a darte solo con las
manos-
-Si, es verdad cariño. Me habló de castigarme bien las nalgas
con su correa y temblé de miedo cuando me lo dijo; pero solo me golpeó con sus
manos y aunque doloroso, como te dije antes, eso pude soportarlo bien..Grac..
gracias por haberlo tenido en cuenta.. Y te prometo que nunca me negaré a nada
sin tu permiso. Ya sé que voy como tu esclava y que no puedo dejarte en mal
lugar, sobre todo por lo que pagan esos hombres.-
Respiré verdaderamente aliviada de saber que al menos no
tendría que sufrir la violencia de algún loco degenerado, y por eso mi
agradecimiento fue sincero.
-Exacto, procura no olvidar eso-
-Cómo que pagan tanto dinero Javier..? Pueden tener las
mujeres que quieran por bastante menos cantidad.. Vamos, supongo yo…-
-Muy simple nena. No se encuentran con putas normales de las
que ya han tenido cuantas han querido. Yo les ofrezco además una esclava; una
esclava sexual que obedecerá sus deseos haciendo realidad cualquier fantasía o
capricho que tengan. Por eso te dije que ofrezco a mis clientes "calidad.." Y
eso, hay que pagarlo. Y ésta gente tiene dinero para eso y mucho más. Putas muy
"profesionales" según ellas, se han negado incluso a arrodillarse, tragar leche
y hasta algunas exigen el uso del condón al hombre que las haya alquilado. Como
comprenderás, es algo inadmisible en una mujer que va a servir a un hombre-
Mientras me hablaba, se entretenía en acariciarme los pechos
y pellizcarme levemente los pezones; como quien se deleita en apreciar el suave
tacto de algo que le pertenece.
Me parecía mentira estar hablando de todo aquello con total
naturalidad. Y cada vez trataba el tema de mi propia prostitución con mayor
facilidad… Estaba consiguiendo de mi, (lo había logrado ya) convertirme en la
mujer que él quería, dado sobre todo el hecho de que ya no veía en mi ninguna
clase de oposición.. Ni siquiera lágrimas. Hablábamos como amo y esclava
prostituida y de su propiedad, como la cosa más banal del mundo.
Aunque no respondí a su comentario, pensé que tenía razón:
"¿Cómo un hombre que paga por estar con una mujer a su servicio, podía negarse a
los deseos de éste o exigir el uso de preservativo..? ¡ Santo Dios ¡ Ya no solo
me mostraba todo lo obediente, sumisa y puta que él quería, sino que además
pensaba de esa forma, completamente convencida de que tenía razón. No
desperdiciaba ocasión de emplear frases, razonamientos y/o actitudes siguiendo
su labor psicológica de someterme a su voluntad, haciéndome ver así la
superioridad del hombre frente a la mujer y, por consiguiente, el estricto y
respetuoso acatamiento por parte de la hembra a los deseos de éste..
Acabado su café, sacó de su chaqueta el paquete de
cigarrillos y enseguida le ofrecí fuego con el encendedor que había sobre la
mesa. Toda respetuosa y servil para que mi Señor no se molestase en nada; mis
manos por supuesto, preparadas ya a recibir la ceniza que me echaría sobre ellas
y que luego yo volcaría sobre el cenicero.
-Qué más cosas te hizo el cliente de ayer nena..? Cuéntame y
magréame la polla un poco mientras- Obedecí inmediatamente y comencé a
acariciarle la bragueta hasta que me ordenase chupársela, cosa con la que
invariablemente empezaba a usarme.
-Pues poca cosa más cariño… Bueno, me ofreció que me fuera
con él; dijo que hablaría contigo para que me vendieras a él y que así viviría
con toda clase de lujos y que nunca me faltaría de nada..-
-¡ Qué cabrón ¡ ¿Eso te dijo..? Creen que con su dinero
pueden tenerlo todo.. Bueno, eso está bien; deja bien claro lo mucho que le
gustó la hermosura que le mandé-
-Gracias, cielo. Pensé en lo idiota de su proposición: Jamás
te dejaría por nadie aunque tuviese todo el oro del mundo- Como tantas otras
veces, me puse muy mimosa y le acariciaba ahora con más suavidad a la vez que
firmeza para que sintiese bien cómo mi mano se esmeraba aún más en darle el
placer que buscaba de mi. Aquel pene, encerrado todavía en el pantalón,
evidenciaba ya con su calor y dureza, que su hembra se estaba portando como él
quería. Y en cuanto a mi, hacía ya rato que casi mojaba el suelo con mi empapada
y chorreante vagina que así tenía desde que me quité los zapatos medias para
servirle: Me mandaba como mi macho que era, y solo eso ya me ponía a mil.
-Y si me ofreciesen una buena cantidad por ti y decidiera
venderte..?. Piensa que todo el "material" que tengo de ti podría vendérselo a
otro, a quien tendrías que obedecer como a mi-
-No me digas eso ni en broma cariño.. Ya sé que me tienes en
tus manos y no me queda otro remedio que aceptarlo y obedecerte. Pero a pesar de
eso, te quiero y sigo enamorada de ti aún sabiendo que solo soy para ti una
mujer para servir a tus caprichos e intereses…Creo que es eso lo que me mantiene
y me hace soportable ésta situación.. Pero pertenecer a otro, servir y
prostituirme para otro hombre que no seas tú, sería tan insufrible que no sé lo
que haría Javier. Soy tuya y haces conmigo lo que te da la gana, pero venderme a
otro significaría vivir en constante amargura y desesperación. Probablemente ese
hombre arruinaría mi vida y sencillamente tendría incluso que irme de éste país-
-Tranquila mujer, eso no pasará. Me gustas y me interesas
mucho, pero no dudaría un momento en venderte si alguna vez se te ocurre
desobedecerme o simplemente no comportarte como te exijo. En cuyo caso, esa
ruina que dices sería tu vida, te la habrías buscado tú solita. Así que procura
ser buena esclava para tu hombre, y verás que con el tiempo serás incluso más
feliz y hasta te gustará hacer lo que sea por complacerme-
Una nueva y aún más terrible amenaza con la que me forzaba a
temerle todavía más teniendo ahora más que nunca, total y absoluto control y
poder sobre mi.
No dije nada y simplemente seguí acariciando su cada vez más
abultada bragueta. Dice que quien calla otorga, y con mi silencio ya le
demostraba que sería lo que él quisiera. Simplemente no me atreví a replicar
nada a su cruel y firme coacción.
Seguía fumando plácidamente cuando me ordenó, ésta vez con
más imperio que nunca,
-Chúpame la polla puta y esmérate.. Ya sabes cómo me gusta
que lo hagas-
Por supuesto sabía cómo le gustaba: Primero, suaves besitos
de respeto a su erectísimo y exigente pene, luego lamerlo a todo lo largo hasta
su base y en sus testículos, ensalivarlo muy bien y una vez completamente
mojado, meterlo suave y lentamente en mi boca previamente inundada de saliva
para proporcionarle todo el placer que me exigía.
Palpitaba de placer llenándome la boca hasta tocar mi
garganta.. Me soltaba fuertes espasmos, luego de unos cuantos minutos
chupándole, lamiéndole y acariciándole con mis labios y lengua, como si fuese a
correrse de un momento a otro; masajeaba y acariciaba sus empapados huevos de mi
saliva con la yema de mis dedos y uñas, y eso era algo que le estremecía de
placer.
De repente me ordenaba parar, quedarme completamente inmóvil
con toda su verga hinchada hasta el fondo de mi boca, y así quedaba yo hasta que
mi todopoderoso Señor me ordenase continuar complaciéndose en usar mi boca todo
el tiempo que quisiera.
-Bien puta, bien.. Sigue así..! No !, para que antes voy a
mear. Espérame tal como estás-
¡ No iba a faltar la correspondiente humillación del día ¡
Cuando regresó, traía su verga fuera del pantalón por "no mojar sus
calzoncillos" según me dijo. Para qué iba a utilizar el papel higiénico
disponiendo de la boca de su sirvienta y esclava. Me la puso chorreante aún de
su orina ante mi cara, e inmediatamente se la limpié a conciencia de los restos
de su meada.
Seguí lentamente masturbándole suavemente con la boca; como
por supuesto sabía que le gustaba; de la misma forma que lo hice con aquellos
dos hombres a los que me entregó y que no resistieron prácticamente nada
sintiendo las caricias de mi boca en sus penes. Como tampoco él lo podía
resistir mucho tiempo. Solo que los otros hombres se dejaban hacer hasta
correrse en la boca de la mujer que les servía, mientras él tenía el poder de
detenerme y retenerme dándole placer el tiempo que quisiera.
Así hasta que decidía "aliviar" sus hinchados testículos y
entonces y sin previo aviso (no tenía por qué molestarse ni en eso) me inundaba
la boca con su chorreante, espeso y caliente esperma que yo tragaba aún con
dificultad pero muy excitada y sintiendo que casi me llenaba el estómago. Como
siempre, no podía sacarla de mi boca mientras él no me autorizase..Ésta vez me
ordenó no moverme en absoluto mientras se corría, solo tragarme su semen sin
masturbarlo con la boca mientras me lo escupía. Me extrañó que me mandase
aquello pues de esa forma no podía quedar completamente satisfecho. Pero tenía
su explicación: Simplemente dejar salir su esperma sin más movimientos de mi
boca y labios, no completaban su total satisfacción; aquello venía a ser como
una interrupción del placer que sienten los hombres al llegarles el orgasmo,
cuando más intenso y fuerte movimiento necesitan… (el mismo caso que en las
mujeres: Si el hombre se para mientras nos llega el orgasmo y solo se limita a
dejar salir su semen sin "bombearnos" con fuerza, y esto me lo hacía Javier más
de una vez como para castigarme, no quedamos del todo satisfechas) De esa forma,
no quedan del todo "aliviados" ya sea en la cópula o felación, y por tanto su
erección permanece casi intacta.
Eso le permitía pues ordenarme que me pusiera en la posición
de "ofrecida" como él la definía. Esto es: De pie, con las manos en los tobillos
y las piernas abiertas al máximo, para penetrarme a placer por mis dos agujeros,
alternándolos bestialmente hasta arrancarme dos maravillosos e intensísimos
orgasmos por los que muy bien merecía la pena ser la esclava de aquel hombre y
lo que él quisiera.. Por aquel delicioso éxtasis al que me hacía llegar, daba
por bueno, me resignaría y aceptaría gustosa seguir siendo la mujer en la que me
había convertido: Una hembra de su propiedad, su esclava y su puta entregando
todo mi ser a su voluntad y caprichos.
Después de un buen rato disfrutando ambos de aquella potente
y deliciosa follada, acabó por correrse de nuevo (o mejor dicho, completó su
primera e "interrumpida eyaculación") y nada más sacarla de mi coño, me
arrodillé ante él y le limpié escrupulosa y devotamente su pene, frotándolo por
último en mis pechos para dejarle bien limpio y seco de cualquier resto de
nuestros fluidos.
Volvió a sentarse, completamente limpio y satisfecho ya, y me
apresuré a guardarle en el pantalón aquel admirable pene que me volvía loca y de
quien realmente era también esclava, no sin antes besarlo con toda mi pasión y
respeto.
-Estupendo puta, te has portado como una verdadera hembra en
celo. Ahora memoriza bien esto: Así tiene que comportarse una mujer sumisa
siempre, completamente entregada y dando lo mejor de si como esclava del hombre
a quien sirve y demuestra con ello sus respetos. ¿Está claro..?-
-Muy claro mi Señor, como tú digas. Siempre será como tú
digas y lo que tú quieras- Así le contesté, casi como una broma pero cuidando
que no confundiera esa medio broma con una falta de respeto a sus órdenes. Me
sentía feliz, muy feliz de haber gozado una vez más con éste hombre que era casi
todo mi universo. Me enganché a su cuello y le abracé con toda mi ternura y
amor, cuidando de no besarlo, ya que para él mi boca estaba ahora sucia y sería
una grave falta de respeto por mi parte. Qué degradante y vejatorio me resultaba
aquello; pero así me lo imponía él y no me quedaba otra que respetar
estrictamente esos extravagantes deseos y caprichos que me imponía obedecer.
-Bueno tengo que irme. He quedado con el cliente que
atendiste ayer a ver si ultimo de una vez la venta de ese solar. Y otra cosa,
mañana te presentas en ésta dirección sobre las nueve o nueve y media de la
mañana. Llama antes por teléfono para que te lo confirmen. Como siempre di que
llamas de mi parte..Y toma, esto es tuyo-
Me entregó 200 €… Era ofensivo; una ridiculez comparado con
lo que había ganado para él. Seguramente una más de sus maniobras para rebajarme
aún más. De todas formas sabía que aquel dinero me vendría muy bien, pues como
ya os dije, en mi casa no sobraba precisamente el dinero. Con aquella acción me
ayudaba económicamente (como siempre desde que a los pocos meses de conocernos
empezó a hacerlo) y al mismo tiempo y a éstas alturas, me dejaba bien claro
quien mandaba y aún más, concienciarme a fondo de que le pertenecía y no tenía
más derecho que complacerle y obedecerle.
Humildemente cogí aquel dinero (casi acostumbrada ya a sus
continuas humillaciones e ignorando por tanto la cantidad que me dio) y
dócilmente le pregunté,
-Otro cliente Javier..?-
-Dos ésta vez, padre e hijo. Con el hijo casi vas a hacer una
obra de caridad-
-¿Cómo una obra de caridad Javier, qué quieres decir…?-
Inmediatamente recordé lo que me ordenó el día antes de servir a su segundo
cliente: Que no debía preguntar nada, solo presentarme ante el cliente y
obedecer.
-Perdona por favor, olvidé que no debo preguntar.. Le llamaré
mañana sin falta, antes de las nueve no…?-
-Eso es, sobre las ocho y media- Me respondió con mirada
severa.
-Solo te advierto que se trata de un tío con mucha pasta
también, por lo que ya sabes cómo debes mostrarte. Te adelanto que se trata de
un hombre bastante exigente, sobre todo en lo que a su hijo se refiere. Es un
deficiente mental que según su padre se está matando a pajas y quiere que
disfrute de una buena hembra. Las putas que le han tratado hasta ahora no han
conseguido nada con el chico. Bueno chico de edad, pues aunque tiene 34 años, su
mente se ha quedado en 14. Su padre quiere darle lo mejor, como es lógico, y
sobre todo porque le sobra la pasta, y ahí es donde entras tú… Si te explico
todo esto es para que de aquí a mañana tengas tiempo de pensar en la forma de
ganarte al chico. ¡ Quiero que los dos queden muy contentos y satisfechos de ti
¡ De otra forma, no cobraré.. Es la garantía que he dado. Así que ¡OBEDECE ¡ y
gánate tanto al padre como al hijo, sobre todo al hijo..¿Entendido..?-
-Si Javier.. Entendido.. Pero nunca he estado con un crío.
Según me has dicho su cabeza tiene la edad de un niño; es casi la edad de mi
hijo.. No sé si sabré… Con el padre te aseguro que no habrá ningún problema, eso
ya lo sabes.. Pero qué debo hacer o decir al hijo para "ganármelo" como tú
dices…?-
-No sé, no soy ni mujer ni puta..Eso es cosa tuya..Por eso te
he dado tantas explicaciones que no tengo por qué darte, para que tengas tiempo
de pensar.. Emplea esas habilidades femeninas que todas las mujeres sabéis usar
cuando os lo proponéis. Y otra cosa, en adelante te pondrás éste collar de perra
antes de verte con un cliente; y para la semana que viene busca una excusa para
estar conmigo toda una noche.. Vamos a una fiesta donde quiero presentarte a
gente y luego a mi casa.. Llevarás ese collar y hasta dormirás con él puesto.
Será tu única prenda como pijama, así que vete acostumbrando que no será la
única vez que duermas con eso puesto-
Me entregó un fino collar de perra, en cuero forrado de
terciopelo color negro y con una placa que llevaba un nombre grabado con letras
en relieve: "DANESSA.." Y en letras mucho más pequeñas, "Propiedad de J.H." :
Javier Hernández, lógicamente. Presentarme así ante cualquier hombre, me daba
miedo… Sencillamente le estaba demostrando nada más ver ese collar, que podía
utilizarme de la forma que quisiera; y eso a pesar de la promesa de Javier de
advertir a sus clientes de que no podían hacerme excesivo daño. Pero una cosa
era "lo que no podían," y otra muy distinta la incontrolable reacción que les
provocase una mujer presentada y ofrecida de aquella forma
-Está bien Javier, como tú digas. No sé qué voy a decir a mi
familia, pero algo se me ocurrirá-
-Eso espero. Es importante que no me falles esa noche, así
que piensa. Bueno, te dejo. Llama mañana a ese señor. No lo olvides, a las 8:30-
-No lo olvidaré, tranquilo-
Para mi sorpresa, en la misma puerta y antes de abrirla se
despidió de mi dándome un beso en la mejilla. Sabía que con eso solo me estaba
dando "coba" para paliar un poco el sufrimiento y vejación a que me sometía… No
obstante, me gustó ese gesto y aunque preocupada por lo que me esperaba al día
siguiente, seguía sintiéndome feliz.. Simplemente me estaba volviendo loca..
Pensé al cerrar la puerta.
Loca si, completamente y de remate. Pero mi sexualidad
satisfecha como yo misma, sintiendo mis genitales grata y placenteramente
doloridos, cosa que me llevaba a una existencia interesante y sobre todo, nada
anodina.
Desnuda como estaba, quise verme ante el espejo con aquel
collar puesto. Fui a mi dormitorio y me puse los zapatos negros de altísimo
tacón como única vestimenta junto con el collar.
Reconocí sinceramente y sin falsa modestia que a mis 42 años,
la imagen que ofrecía no podía ser más atractiva y absolutamente sexi. Imagen
sensual, y encantadoramente erótica y sexual que desde luego podían atraer el
interés del más frío e insensible de los hombres, e incluso provocar la envidia
de mujeres incluso bastante más jóvenes que yo.
El escueto conjunto de la cadena plateada en mi pierna, a
juego con la chapa del collar, el color del collar igualmente a juego con el de
los zapatos, resultaba verdaderamente espectacular. Me dio vergüenza pensar que
así tendría que mostrarme y ofrecerme ante hombres extraños, pero a pesar de eso
no pude evitar la sensación de orgullo que evidenciaba la pícara sonrisa que,
sin pretenderlo ni esperarlo, observé algo sorprendida en el espejo.
Como despertando de repente del irreal sueño que ahora era mi
nueva vida, me quité zapatos y collar (que concienzudamente escondí) quedándome
solo con la cadena que como ya sabéis, no podía quitarme, como permanente
recordatorio de lo que era y de lo que al día siguiente me esperaba de nuevo.
Reanudé mis tareas pensando feliz una vez más, que mi hombre
salió de mi casa satisfecho y contento de su hembra. Preocupada también y al
mismo tiempo por la dificultad con la que esa noche me encontraría para
conciliar el sueño devanándome los sesos ideando la forma de hacer lo mejor
posible "mi trabajo."
Mientras mi hombre, estaría ya en su lujoso coche,
sintiéndose orgulloso, feliz y satisfecho de su "nueva posesión…"
CONTINUARÁ…
Como en anteriores ocasiones, gracias a todos vosotros por
vuestros amables comentarios. Perdonad los largos intervalos entre cada capitulo
de ésta historia, pero no siempre puedo disponer del tiempo necesario para
escribir y, sobre todo, poner en cada uno de ellos la debida atención e interés
que merecéis…
Gracias de nuevo, y un saludo.
Ferhil.