Notas al final*
Un buen fin de semana
Eran las cinco de la tarde de un sábado cualquiera de Julio.
Hacía un calor insoportable te pusieras donde te pusieras. Apenas estuve veinte
minutos nadando en la piscina cuando me di cuenta de que aquello no iba a
sentarme muy bien siendo la hora que era y lo que estaba cayendo…así que lo dejé
para más tarde. Aquel día ya había tomado el sol lo suficiente toda la mañana en
la playa con mi prima Laura y como siguiera así me iba a acabar dando una
insolación. Así que salí de la piscina algo cansada, cogí mi botellín de agua
fresquita que había dejado en el porche del jardín y me dirigí a mi habitación a
descansar un poco mientras veía la tele o escuchaba música tirada en la cama.
Aún me encontraba algo agotada de la noche anterior. Tuve que
llevar a mis padres a casa de unos amigos a las dos de la mañana, ya que querían
salir pronto para Madrid para estar allí por la mañana. En realidad podrían
haberse ido en un taxi para Benalmádena, como acostumbran a hacer cuando van al
aeropuerto o a la estación, pero yo misma fui la que se ofreció a llevarlos. De
todas formas no iba a salir de marcha anoche, y bueno, debido al gran equipaje
que llevaban… sabía que tendríamos que ir en el X5 de mi padre, así que no podía
dejar escapar la ocasión de conducirlo, aunque fuese solamente un pequeño
viajecito. (un poco convenía que soy, vale, lo acepto ^^)
Llegué a mi habitación, coloqué el botellín sobre la mesita
de noche situada a la izquierda de mi cama de matrimonio, junto al móvil, puse
la toalla sobre la colcha y me tiré encima. Tenía el bikini blanco húmedo y no
quería mojar nada.
La verdad es que tenía que haberme levantado más tarde ese
día para estar más espabilada, pero a mi prima se le metió en la cabeza que las
diez de la mañana era buena hora para ir a la playa… así que no dormí ni siete
horas…aunque por la parte positiva…había cogido muy buen color, no tanto de
morenita, que ya lo estaba a esas alturas de verano, pero si que esas horas de
sol le habían dado un bonito brillo a mi piel.
En realidad llevaba yendo a la playa desde Marzo
prácticamente, y estaba ya bastante morenita, es decir, totalmente morenita…
quiero decir que solamente la labor protectora de mis tanguitas había evitado
que me quemara alguna parte sensible de mi cuerpo.
Me tumbé boca arriba, con las manos cruzadas sobre mi
barriguita, mirando al techo, y me puse a pensar en mis cosas… sobre si saldría
esta noche, a qué hora llamaría a Lorena, que tenía en casa para prepararme de
cena, o si por el contrario cenaría fuera…hasta que al poco rato de estar ahí
tirada, mi cabeza comenzó a girarse poco a poco hacia mi izquierda, como si me
pesara más de lo que ya me pesa…y comencé a sentir un leve cosquilleo por todo
mi cuerpo…. con tanto calorcito y tan cansada que estaba…caí poco a poco…y sin
darme cuenta…
- ¡¡ Y esoooo essss lo que quieeeeeero besossss , todas las
mañanas me despieeeerten besosssssssss ¡¡¡¡¡¡ - el tono mp3 de mi móvil comenzó
a sonar a mi lado y me llevé un susto de muerte. Pensaba que lo había dejado en
modo vibrador, pero en vez de eso, estaba a todo volumen desde esa mañana, para
poder escucharlo en la playa.
Y con respecto a la melodía del Canto Del Loco que tenía como
sonido de llamada…. que mejor manera de levantarse… ¿que con besos?
Cogí el teléfono casi por instinto , sin mirar ni el número
que me estaba llamando ni nada, estaba un poco aturdida y aun con el bikini
húmedo, no sé si por el sudor debido al calor que hacía o porque venía de la
piscina…..
- ¿Quién eres? – dije con voz algo ronquilla y
fatigada.
- ¿Alobá perdía…..que haces con esa voz ?.......
llevo un rato llamándote a casa y no me has cogido el teléfono……no me
digas que te has quedado dormida otra vez…. – Era Lorena, mi mejor
amiga, y prácticamente como mi hermana, en puro estado de reproche.
Yo seguía un poco desorientada. ¿Me habría quedado dormida?
¡Pero si no me he dado ni cuenta! A saber cuánto tiempo había pasado ahí
adormilada.
¿Qué hora es nena? - Le pregunté mientras seguía
tumbada boca arriba, sujetando el móvil con mi mano izquierda y con
mi antebrazo derecho tapándome los ojos de la claridad que entraba
en mi habitación…
Carla son casi las nueve de la noche… - me
respondió en un tono que parecía echarme algo en cara.
Sí…..me había quedado dormida…. ^^ Y creo que bastante más
tiempo del que me pensaba. Pero mirándolo por el lado positivo, me iba a venir
bien para estar más descansada para salir por la noche. Aunque no tenía excusas.
Joder tía, me eché en la cama sobre las cinco de
la tarde y estaba tan cansada que me habré quedado frita sin darme
cuenta, y eso que tengo el balcón y la ventana abierta y hay mucha
claridad….
Anda que ya te vale, serás vaga ¡! – algo que me
recrimina a menudo – Bueno…. ¿Se han ido ya tus padres fea? -
apelativo cariñoso que usa mucho.
Si, anoche los llevé a Benálmadena a casa de
Fede, aunque cuando llegamos aun no estaban listos, así que me vine
para Málaga a dormir que estaba muerta. Ya me ha llamado mi madre
esta mañana, están en el hotel y han tenido un viaje muy
tranquilito. – Le dije aun bastante dormida…
Así que ya tienes toda la casa para ti eh
putilla…así que ya puedes llevarte a quien tú ya sabes,…… lo pruebas
y me cuentas que tal.. y si no es el, candidatos no te van a faltar
estos días para que les "enseñes la casa" – dijo irónicamente.
La hija…de su madre…llevaba dos semanas con el mismo
cachondeo. No paraba de picarme con el tema cada vez que podía. Se refería al
portero de una discoteca a la que solemos ir mucho. No llevará ni un par de
meses allí trabajando, pero le echa el ojo (y todo lo que puede) a todas las que
vamos asiduamente, y en especial a mí. Aunque a mí más que el ojo, ya me ha
echado más de una mano, aunque siempre lo he sabido tratar y no he dejado que se
pase de la raya…..y no es que esté mal el chaval eh?, tiene un buen cuerpo, es
alto, descarado, pícaro…pero aparte de eso…. es……. feillo, y tiene una actitud y
un carácter… que parece sacado del pueblo más perdido de España. Ella sabía
perfectamente que no me gustaba nada, y por eso me picaba.
Lorena…. Para empezar que si hubiera querido
tener algo con él no hace falta que me dejen la casa para mí…. Está
mi apartamento vacío…. Y además te recuerdo que vive solo… – le dije
con un tono que denotaba mi cansancio al hablar del tema….
Bueno hija … ya saltó la leona... no te diré nada
más… al menos hasta la noche que os vea de nuevo bailar tan
pegaditos… jejejeje – me dijo cachondeándose de mi sin
contemplaciones.
Una cosa es bailar y otra lo que ...
Ya ya…lo que tú digas, siempre se empieza
bailando fea, y ya ves como acaba la cosa a veces…
Las dos comenzamos a reírnos. La verdad que tiene mucha
gracia a la hora de decir las cosas, y es difícil que alguien se pueda sentir
ofendido con sus comentarios. Además en ese precisamente, las dos sabíamos
perfectamente lo que quería decir.
Cállate anda, que estas mas mona… - le dije en
tono de bromilla - …. ¿Has quedado con alguien para esta noche o
algo? - le pregunté, ya para cambiar el tema de conversación.
No, no he quedado con nadie, te llamaba para ver
si lo habías hecho tú. Tu prima queda esta noche con el chaval ese,
Saray lleva desaparecida desde el Jueves, supongo que en Granada en
casa de Patri, y Sonia y las demás van con los niños a Drinmer`s…. y
tú ya sabes qué plan es cada vez que vamos para allá tía…… yo paso
literalmente. – me comentaba
Si sí , pero olímpicamente vamos, Javi está
últimamente de un enganche total y los demás como tienen tanta
personalidad….pues le siguen el juego – Le dije, haciendo referencia
a que ahora en veranito, la moda de los sábados era desfasar en
Drinmer`s, discoteca de Marbella, pasar unas cuantas veces la nariz
por el espejito retrovisor de algún coche, beber todo lo que se
pueda y después de todo lo que tenga que pasar en la noche… volver a
Málaga por la mañana echando carreritas en los coches que les
compran sus desinformados papis. – Si fuésemos incluso nos podríamos
quedar en el dúplex de mis padres a dormir tía, que tengo las llaves
aquí, pero es que ni por esas voy yo a salir en ese plan tan lejos…
- le comenté algo indignada y ya mas espabilada, mientras daba
vueltas por mi cama.
Pues nada tía… hace ya un par de semanitas que no
nos pegamos una buena juerga solas, te vienes para mi casa ahora,
cenamos algo, nos arreglamos y tiramos para el puerto – Cuando digo
puerto, me refiero a Puerto Marina, la zona de marcha de Benalmádena
Costa- ¿qué te parece? – dijo.
Hoy va a estar todo petado tía, podríamos irnos a
Los Álamos, que esta noche trabaja Eva en el "Sol de Playa" y estará
la gente de Pedregalejo – Le comenté. Eva es una amiga que trabaja
de azafata de promociones y congresos, y esta noche iba al Sol de
Playa, a la fiesta JB, y podría estar bien la juerga en la playita…
Anda, anda Carla, paso de ver a la pava esa, nos
vamos al puerto, si de todas formas hoy en todos lados va a haber
mucha gente, nos tomamos algo en el bar de Marcos, nos roneamos un
poco y tiramos para el Malú o el Parabas – Me dijo entusiasmada la
mu cabrona…
En aquellos momentos yo también tenía bastantes ganas de
pegarme una buena juerga. Habíamos salido los findes anteriores, pero siempre al
centro (otra zona de marcha de Málaga), en plan botellón y luego a la Disco Vía,
y ya estábamos muy repetidas. Así que ya iba siendo hora de tirar para la Costa
y desfasar a nuestra manera, que suele ser beber muchos chupitos, bailar a saco
y dar el canteo todo lo que podíamos jejejeje (y no ir de buscona ni nada por el
estilo, aunque nuestras pintas dijeran lo contrario), aunque en realidad, no
eran muchas las noches en las que pasábamos de ahí…aunque ahora en
veranito…..estábamos más sueltecitas.
Tienes tú muchas ganas de tirar para el puerto
¿no?... – le dije con retintín.
Sí, será que me quiero ligar a tu portero,¡¡ no
te digo ¡¡ jeje – me dijo de nuevo cachondeándose.
Nos empezamos a reír las dos juntas. Sabía que si nos íbamos
las dos solas al puerto nos lo pasaríamos de muerte, además que conocemos a
muchísima gente allí desde hace un tiempo y teníamos la posibilidad de quedarnos
a dormir en el apartamento que tengo en pleno puerto deportivo de Puerto Marina
desde hace unos añitos. No tengo la culpa de tener un padre que además de
quererme tanto, sea tan generoso.
Bueno… me voy a cambiar anda…, cojo algo de ropa
y ya en tu casa vemos que nos ponemos…
Venga, te espero guarrilla. – y dicho esto me
colgó.
Me levanté de la camita y me dirigí hacia el vestidor. La
verdad que me había animado bastante hablar con la tonta esta. Tonta
cariñosamente claro está ¡!! Siempre que salimos las dos solas nos lo pasamos
mucho mejor que cuando vamos mucha gente. De hecho es lo que suele pasarle a
todo el mundo ¿Y además, por qué no decirlo? Ligamos bastante más ya que estamos
a nuestra bola sin depender de la gente, recoger a quien sea, decidir dónde ir,
quedar a distintas horas y demás complejidades... Las dos juntas hemos vivido un
montón de aventurillas y tenemos bastante complicidad para todo.
A pesar de ser las 9 y pico de la noche aun pegaba bien el
Sol. Y algún que otro rayito de este astro tan calentito entraba por el balcón
de mi habitación, que da a la piscina, cuyo reflejo se estampaba en el techo.
Imagen que siempre me ha relajado.
Me encontraba con el cuerpo un poco "cortaillo" después de
haber estado tanto tiempo dormida, pero eso lo iba a arreglar una buena ducha.
Pero antes iba a meter la ropa que me iba a llevar a casa de ésta en una bolsa,
así que abrí un armario que hay dentro de mi vestidor, donde tengo bastante
organizada la ropita de temporada, cogí un par de minifaldas que aun no había
estrenado, una vaquera y otra negra, un top rosa que me llega casi a la altura
del ombliguito, en cuya parte delantera pone " Blonde With Brain" ( por cierto,
de una firma bastante exclusiva ), dejando ver un sugerente escote que me
obligaba a usar sujetador si no quería ser la más "cantosa" de la noche. Abrí un
cajón, donde tengo los tanguitas, y cogí un tanguita muy especial, negro, de
hilito, semi-transparente, con el conejito de Play Boy en blanco justo en el
triangulito. No lo había estrenado aún porque era un regalo que me hizo un amigo
hace tiempo y me daba cosilla, y bueno, tal vez por su pequeño tamaño ( y decir
que un tanga es pequeño, es ya decir mucho de él ). Y para ir conjuntada, cogí
un sujetador de encaje, que me encanta. Apenas puede abarcar mis pechos y me
crea un canalillo que trae a más de uno loquito. Gustar… siempre gusta.
Dejando la bolsa con la ropa en la puerta del cuarto de baño
que da a mi habitación, cogí para ir a casa de Lorena unos piratas vaqueros D&G,
una camisetilla blanca, mis chanclas surferillas y unas braguitas-tanga blancas
que tenia sobre una silla…. y me metí a ducharme.
Estuve un ratito para despejarme dejando que el agua
calentita recorriera mi cuerpo. Sea el día más frío del año, o el más caluroso…
necesito ducharme con agua muy caliente… ya sentía por mi barriguita el
cosquilleo típico antes de salir a pegarse una buena juerga….y el no saber nunca
como se acaba.
Para quién no me conozca personalmente me describiré por
encimilla…tengo 23 años, mido 1,64 (algo más si llevo "ayuda"), y peso 53 kilos
(menos en navidad, que quizás suba un poquito ^^). Aunque quien me conoce dice
que estoy delgada, tampoco niegan que tengo carne donde "debo". Uso una talla 95
(aunque parece más porque tengo una cintura estrecha), y le pese a quien le
pese… son naturales, y criadas por mi (gracias genética, gracias mamá). Y lo que
es más importante, están donde deben. No es que sean mi mayor atractivo, pero si
es verdad que para los tíos resultan una gran arma de atracción (y lo que es más
importante para mí… resultan motivo de envidias para alguna que otra)… Mi culito
no es el más respingón del mundo (solamente algo)… pero lo tengo bien puesto,
redondito, prieto y en esta época… bastante morenito. Y aunque me apunté al
gimnasio para ponerlo y ponerme en general, mas durita… sigo notándome igual de
blandita ¡¡¡. En cuanto cambie de dueño, me vuelvo a apuntar ¡¡¡ aunque eso es
otra historia. Bueno, otro relato. Ahora la media hora de running por La
Malagueta no me la quita nadie al menos tres veces a la semana.
De pequeña era mucho más rubia que ahora, pero con los años
el pelo se oscurece, algo que tiene fácil arreglo…. No es que me cambie mucho de
color, pero sí que a veces me lo aclaro más, me pongo mechas, más claras o más
oscuras, me lo rizo, me lo ondulo, o tal y como lo llevo ahora, me hago las
planchas, lo dejo liso, con la rayita en medio, dejándome pinta de niña de buena
con un largo flequillo sobre mi frente que a veces me tapan la cara y tengo que
ponerlos en su sitio con un leve gesto de cuello o con mis manos, y algo
degradado por detrás, en lo que considero una bonita cabellera rubia. Mis ojos
son azules, aunque dependiendo de la época del año se me ponen más claros, como
en verano, o más oscuros en invierno. Tengo los pómulos marcados desde siempre
¡En algo se tenían que transformar esos mofletes que tenía de pequeña!, Mi piel
es clarita, suave y tersa, aunque no me cuesta broncearme en veranito (o en
primavera…) ni soy la típica rubia que tiene la piel blanquísima. Además, uso
todo tipo de cremas hidratantes y me gusta estar siempre radiante. Coqueta que
es una.
En definitiva, me gusta cuidarme, y que se note. Algo que
también exijo…
No sé cuánto tiempo pasé en la ducha, pero creo que se me fue
el santo al cielo, así que rápidamente me sequé, me puse la ropa que había
dejado preparada, me arreglé el pelo tan rápidamente como pude y me lo estuve
secando y peinando hasta dejarlo aceptable, cogí las cosas y salí pitando para
casa de Lorena.
"La gitanilla", como la llaman cariñosamente la mayoría de
gente de mi urbanización y parte de otras, para distinguirla de otra Lorena que
también es amiga nuestra, vive relativamente cerca de donde vivo yo. Así que en
cinco minutos me planté en su casa. Aparqué mi A3 justo debajo de su bloque y
subí directamente, ya que su portal siempre está abierto.
Ella vive con su madre, "la Mari", separada, y enfermera de
profesión… A pesar de vivir las dos solas, se llevan fenomenal, tienen mucha
confianza y se lo cuentan todo. O casi todo, claro J
.
Pegué en la puerta y me abrió su madre, que por las pintas
que me llevaba estaba a punto de irse a trabajar al hospital.
Hola guapisima ¡!!! – tan efusiva como siempre –
que bellezón estás hecha Carla – me dijo mientras me daba dos
besos…. Y con respecto a lo de guapísima…. viniendo de ella no es
mucho piropo, teniendo en cuenta que para ella todas somos
"guapísimas" - Lore está terminando de ducharse, os he dejado hechos
unos filetes de pollo y una tortilla de patatas – me decía mientras
señalaba la puerta de la cocina. Menos mal que se iba, sino nos lo
tendríamos que comer y todo jejejej. – Y porque entro a las once,
sino me iba de juerga con vosotras… – dijo con mucho arte.
¡¡Tu sí que estás guapa Mari!! a ver si un día te
vienes de marcha, ya verás cómo te buscamos novio en un cuarto de
hora- le dije – …y muchas gracias, a ver si nos da tiempo a comer,
sino ya comeremos algo fuera.
Ayyyyyy ¡¡¡¡¡ - ella tan expresiva como siempre
jejeje– ¿pero qué prisa tenéis? Si los niños no se os van a ir
chiquilla¡¡¡ - ella siempre hacía comentarios de ese tipo, nos tenía
como dos ligoncillas o algo así, menos mal que de la misa, no sabía
ni la mitad…….- que fuera en los "shoualmas" esos que coméis ahora
"na" más que hay porquería. – me encantaba la capacidad de la madre
de Lorena para inventarse palabras en el mismo momento de la
conversación.
Jajajajajajajaja – no puedo evitar reírme, tanto
su forma de hablar como de expresarse eran geniales – Si vamos …
será por nenes ¡¡¡¡ - le dije sonriendo y mirándola – Lo que pasa
que ahora mientras que nos arreglamos y pasamos por chapa y pintura
nos dan las doce y pico, y no es plan de llegar tarde, que luego se
forman muchas caravanas.
Anda, anda, no tengáis prisa, comeros la tortilla
que os la he hecho con mucho cariño y estáis "mu delgas" – me
comentaba mientras me miraba de arriba abajo, con sus manos
sujetando su bolso.
A ver qué hacemos… – le dije mirándola
pícaramente, porque no estaba yo muy segura de querer comerme ahora
unos filetes empanados, mientras esperábamos a que Lorena saliera
para despedirse de ella.
A lo que se abrió la puerta del baño, que estaba al fondo del
pasillo y salió Lorena con un conjunto de ropa interior en blanco hacia su
habitación.
Niña, podías haber tardado un poco más – me dijo
en tono irónico mientras cruzó el pasillo y se metió en su
habitación a buscar alguna cosa. Ella para que va a decir… "¡Hola!"…
- Pero si acabas de terminar de ducharte guarrona –
le dije mientras caminamos hacía su habitación, tal vez tratando de
justificar mi leve retraso.
Oyeeee, no le digas eso a mi niñaaaa – dijo en
tono cariñoso, mientras me daba un cachete en el culito y seguíamos
caminando por el pasillo.
Nos asomamos desde el pasillo a su habitación. Lorena estaba
buscando un cepillo entre lo que se suponía que era su cama…una mezcla de
pantalones, camisetas, toallas de playa y sábanas en las que me daba ganas de
saltar como una loca.
Lore dame un besito cariño que me voy – le dijo
cariñosamente mientras se acercaba a ella y le ponía la cara. – y a
ver si mañana te pones a arreglar todo esto… que vaya, vaya… - le
recriminó mientras miraba alucinada toda la habitación, que la
verdad, era un desastre total.
Mañana lo arreglo…. Muakkkkkkk – le dio un fuerte
abrazo un largo beso que dejaban ver lo mucho que la quería - …. Y
guapísima, ¿a qué hora llegarás mañana? – le preguntó ella.
Espero que lleguéis antes que yo… que os conozco…
- nos dijo sonriendo pícaramente, porque, aunque en realidad se
fiaba mucho de nosotras, y le parecíamos bastante responsables,
sabía que cuando salíamos las dos solas… le dábamos el máximo
significado a la palabra juerga y diversión.
Carlita un besito guapísima, muak, que me voy
cariño, tened cuidadito, que por mucho que se os diga es poco… en la
noche hay muchas cosas malas… - Ella para variar.
Adiós mamá, ten cuidadito – le dijo Lorena en un
tono como diciendo… a estas alturas como que eso sobra, pesada.
Hasta mañana Mari – le dije yo mientras veía como
salía de la habitación y caminaba el pasillo. El ruido de la puerta
y de la campana que tenían encima de ésta nos confirmó que se había
marchado.
Ay la pobre que pesaita se pone cuando quiere,
mira que le he dicho diez veces que no nos hiciera nada de cenar,
que ya comeríamos algo fuera….."pos na"… anda vente a ayúdame con el
pelo y enséñame que te has traído para ponerte – me dijo mientras
salíamos de la habitación y nos dirigíamos a su cuarto de baño.
"La gitanilla" es un año mayor que yo, tiene 24. Nos
conocemos desde pequeñas prácticamente, porque nos reuníamos en la misma zona de
donde yo vivo e íbamos al mismo colegio y luego instituto, y además, de
pequeñas, mi madre y su madre se hicieron muy amigas en el parquecillo y nos
veíamos a menudo. También, en nuestro grupito, éramos una pandilla más o menos
grande, y comenzamos a salir todo el mundo junto, primero a centros comerciales
de la capital, a cines, a tomar alguna cosa, y poco a poco alguna noche al
centro, y más tarde y en ocasiones especiales o cuando nos "fugábamos" o nos
dejaban, íbamos a Benálmadena, y bueno… con el tiempo fuimos congeniando y
espabilándonos de fiesta en fiesta y conociendo a gente de muchos sitios.
Nos metimos en su cuarto de baño; yo me senté en una silla
mientras terminaba de secarse y arreglarse el pelo.
Ella es prácticamente todo lo contrario a mí. Mide 1.73 (y
con tacones se pone a la altura de la mayoría de tíos que pululan por ahí), y
pesará unos 55 o 56 kilos aproximadamente, aunque no pondría mi mano en el fuego
por afirmar eso, ya que nunca la he visto pesarse y no me fío de lo que me diga
jijijiji. Es muy morena de piel, y tiene una larga cabellera ondulada y morena
que se cuida mucho, y unos ojos marrones preciosos, de los que más de uno se ha
quedado prendado. Yo siempre digo que es mucho más guapa que yo, aunque para
gustos colores, obviamente. Tiene unas piernas bronceadas larguísimas, que luce
mucho más con la ropa que lleva, y que terminan en un culito respingón que ha
hipnotizado a todo el que va detrás. De pecho… bueno…. Digamos que yo gano ¡¡¡
jejejeje ella usa una 90, pero también es porque es más ancha de espalda. Por
resumir un poco…. es el estereotipo de andaluza que tiene la gente que viene
fuera sobre las nenas de aquí. Y menos mal que esto no lo leerá nunca… si no se
pensaría que me he cambiado de acera y que toi enamorá de ella ¡¡¡¡
La verdad que siempre vamos juntas, incluso a veces, amigos
comunes ven raro el día que una sale y la otra no. Y bueno… en cuestión de tíos…
ninguna liga más que la otra, está ahí ahí la cosa jejejeje aunque la verdad que
tenemos gustos muy parecidos, a ella le gustan un poco los más mayores. Pero
bueno…. a ese respecto… no nos vamos a quejar, peor sería que no ligáramos… así
que en este caso… más vale pasarse que no llegar.
¿Qué te has traído? – me dijo mientras se
colocaba de pie frente al espejo, y comenzaba a cepillarse el pelo.
Pues mira, me he traído unas minis que aun no he
estrenado, el top este… – mientras iba sacando las cosas de la bolsa
y las colocaba en una silla que hay junto a la bañera.
Que chulo tía, yo a ver que me pongo ahora…
enséñame las faldas – me dijo mientras seguía con su tarea y me veía
a través del espejo.
Mira, no se cual ponerme de estas dos… – Tenia
una negra que iba a quedarme ajustada, tal vez demasiado ceñida,
cortita que incluía un cinturón muy chulo blanco, y otra vaquera,
más al vuelo, un poquito más larga, pero no mucho, con pequeños
brillos, y algo peligrosa.
– ¿Cuál te parece mejor para llevarlo con el top?
A ver…esa del cinturón, ¿es nueva? – me comentaba
mientras la miraba.
Si, las dos, tenía varias sin estrenar en el
armario, y es la primera que he pillado, algo short, pero bueno, a
ver qué tal me queda. – dije mientras me desabrochaba los piratas y
ella seguía con su pelo.
Me desabroché los piratas y me los quité tranquilamente. Cogí
la primera falda y me la puse. Era algo corta y ajustada, como cualquier
minifalda, y no me quedaba tan mal.
Oye pues te queda muy chula puesta eh – me dijo
mientras seguía con su tarea – a ver date la vuelta que te vea.
¿Así? Algo cortita me parece – le pregunté
mientras me daba la vuelta para mirarme en el gran espejo de su
baño, si me quedaba pequeña es que algún kilo he tenido que pillar
desde que me la compré ¡¡¡
¿Algo? Algo justa nena, deberías acostumbrarte a
probarte las cosas antes de comprarlas… el cinturón parece más ancho
que la falda en sí… y se te marca mucho el culo y lo que lleves
debajo – nos reíamos las dos mientras me miraba en el espejo de
espaldas, girando mi cabeza. – pero vamos que entre tanta oscuridad
no se ve va a notar… a menos que tengas a alguien demasiado cerca –
ese demasiado ya sabía yo por donde iba.
Bueno, me voy a probar la vaquera – dije mientras
me quitaba el botón situado a la derecha de la falda y bajaba una
pequeña cremallera.
Mientras, ella se fue para su habitación a coger la ropa que
se iba a poner. Apareció en el cuarto de baño con una minifalda vaquera al
estilo de la mía en la mano y una camisetilla blanca sin mangas que ya se lo
había visto otras veces y le quedaba muy bien. Mientras yo ya me había puesto la
otra minifalda y me encontraba mirándome al espejo.
Mira, esta te queda mucho mejor, pero no es mucho
más larga que la otra eh…. - me dijo mientras dejaba su ropa sobre
el lavabo. – y además parece más peligrosa. – mientras me examinaba.
Pues a mí me gusta mucho más esta, me da más
sensación de libertad y movimiento, paso de ir enlatá. – le dije
mientras me miraba en el espejo desde atrás. Mi culito "algo"
respingón la levantaba algo más de atrás en comparación de cómo me
quedaba por delante, lógico.
Te queda genial tía, pero procura no mover mucho
las caderas ni la cintura, o cachete a la vista – me dijo en tono
bromeando, aunque con toda la razón, era muy cortita, de tiro bajo,
lo que deja más distancia entre su borde y mi top, y si me movía más
de la cuenta ya se podría levantar lo mínimo que seguramente estaría
mostrando lo que no se debe mostrar a determinadas horas y lugares…
¿Sabes qué? , me pondré esta tía, paso – dije
mientras me miraba en el espejo más que contenta con el resultado -
a ver qué tal me queda con el top…
Me levanté mi camiseta, dejando libres mis pechos, mientras
ella se ponía la mini vaquera. Cogí mi sujetador negro – que tanto me gusta, y
gusta en general - y me lo puse antes de colocarme el top rosita que me había
traído… y me miré al espejo, a ver qué tal el resultado.
Oye… yo me veo genial eh – mientras no paraba de
ajustarme la mini, intentando bajarla algo de atrás, y el sujetador
que estuviera bien puesto, mientras veía como ella se terminaba de
poner la camisetilla.
Estas guapísima tía – me dijo – pero te voy a
decir una cosa….entre las tetas que te hace el sujetador, el escote
que se te forma, que llevas casi toda la espalda al aire, el
piercing ese del ombligo y la minifalda…. vaya pinta de putón
berbenero que me llevas, para variar…. – me dijo para picarme
Anda atontá cállate tu y mírate jajaja, que
parece que compras las faldas por la mitad para que te cuesten menos
– Y nos empezamos a reír otra vez. La verdad es que nos encantaba
vestir algo provocativas y sexy, como a todas, a la vez que cómodas
y fresquitas y más en esta época del año. Siempre nos ha gustado que
nos miren y nos lancen piropos, aunque algunos sean más subidos que
otros. Además que más sufre la persona que ve, que la que enseña. Y
entre eso, y que donde salíamos había muchas envidias, más puntos a
favor de mostrar mientras se pueda.
No, en serio, ¿cómo me ves? – me preguntó. Estaba
descalza junto a mí, mirándose al espejo. Llevaba su mini vaquera,
bastante mini, pero que le quedaba genial. Le hacía unas piernas
larguísimas, que ya quisiera para mí. Su top blanco sin mangas era
ceñido, lo que realzaba su figura y busto y dejaba ver su cinturita,
y ese fabuloso piercing que yo le regalé para su cumpleaños y que
llevaba en el ombligo… una mariposa chulísima color rosa.
"Na" tía, estás guapísima. Aunque te digo lo
mismo, ni se te ocurra agacharte para nada jejejeje. – Le dije. La
verdad que estábamos súper animadas y con muchas ganas de irnos de
juerga. Esta rutina nos motivaba mucho más.
Por cierto guarrilla, esas braguitas tanga
blancas que me traes…como que se te ven por encima de la mini tan
baja que llevas… – me dijo mientras me miraba con cara extrañada.
Lo sé lo sé… mira lo que me he traído – cogí la
bolsa y saque los tanguitas mostrándoselos.
Anda que chulos tía!!! - me decía mientras los
cogía y miraba.
Mira este qué guapo, me lo regaló Jorge hace ya
unos meses – le enseñe el de play boy. Jorge fue un chaval con el
que tuve un rollito hace unos meses y para esas cosas era bastante
detallista…
¿Carla que vas de patrocinadora del Play Boy o
qué? El piercing del ombligo, y ahora esto ¿? …. Además…. está sin
estrenar, no es un poco…Pequeño?... de esos para las ocasiones
especiales - me comentaba mientras lo sujetaba en la mano y me
sonreía.
A ver, trae anda – Se lo quité de la mano, lo
puse sobre el lavabo y me dispuse a quitarme mis braguitas, las
cuales deje caer hasta el suelo mientras tenia la faldita levantada,
dejando mi conejito al aire. Hablando con propiedad.
¿Oye cuando te lo depilaste…? – Me preguntó
mientras me miraba. Esas cosas entre nosotras eran normales,
teníamos confianza para eso y más, habíamos pasado mucho juntas, que
no revueltas.
Ayer tarde tenía cita con Chiqui – la estilista
que hace la cera en la zona donde vivo – le dije mientras me
agachaba para introducir mi pierna derecha por el tanga, y después
la izquierda, y subirlo a través de ambas.
Carla eso te tapa lo justo eh…- me lo dijo
mirando cómo me quedaba - como por lo que sea se te levante la falda
o te pongas en alguna posición comprometida no se qué vas a dejar a
la imaginación… – me dijo mientras yo me miraba al espejo. La verdad
es que era pequeño, bueno, más pequeño de lo normal, las cosas como
son, un tanguita de hilo negro, que se perdía entre mis cachetes, y
un triangulito delante, muy mini y semi transparente, con el
conejito de play boy en blanco y que cubría poco más que lo justo.
Seguramente si no llego a estar depilada se saldrían pelitos por
todos lados.
Pero claro… el tamaño del tanguita tiene que ir
al compás del tamaño de la mini… – Yo la verdad es que me lo veía
genial, parecía que no llevaba nada, iba súper cómoda y me sentía
muy sexy, con una sensación entre una cosa y otra, que parecía que
iba desnuda, así que.. es lo que se iba a quedar puesto.
Una vez arregladas, me puse mis pendientes y nos dispusimos a
la segunda fase…..chapita y la pintura, pero sin pasarnos. Elegimos colores
claritos y suaves, ya que el bronceado de nuestra piel nos permitía ir mas
despejadas. Perfilador de ojos y eye-line para empezar…me gustan los colores
oscuros, en este caso el negro, que realza mis ojos azules, dejándome una
pequeña línea que me daba un toque felina… pocos polvos en pómulos, ya que tenía
el color que ya quería… sombra de ojos la justa, y para mis labios siempre llevo
mi barra labial y el perfilador de Versace en rosa clarito shimmer, que me los
hidrata genial, y me hace unos labios muy sensuales, ya que hace de efecto
brillante, pero no 3D como la que se estaba poniendo Lorena de Bourjois, y que
te hace unos labios algo más voluminosos. Y para terminar nos pusimos
brillantina por el escote, por si acaso no saben bien dónde mirar….
-¿Te queda algo del perfume de Escada? – le pregunté
-Sí, cógelo de esa estantería- Señalando justo detrás mía.
Una vez terminamos de arreglarnos allí estábamos las dos,
mirándonos en el espejo y riéndonos, la verdad que nos veíamos bastante bien.
Menuda pinta de putones tía... – jajajajjajaa, la
verdad que nos partíamos de risa, estábamos con muchísimas ganas de
comernos la noche, y Lorena no paraba de decir tonterías… y eso que
aun no había empezado a beber nada ¡¡¡
Ya solo quedaba el toque final…. Los zapatos. Cometí el gran
error de no llevarme algún par mío, pero Lorena tenía prácticamente una
zapatería en su casa y en la mayoría de zapatos teníamos el mismo número. Así
que como ella iba a ir con los tacones blancos, yo me puse un par que tenía por
allí negros. A pesar de que mis tacones eran algo más altos que los de ella, la
diferencia de estatura era notoria, algo que en realidad… para nada me molestaba
ni me sentía acomplejada.
Somos las zipi y zape, como nos conocen cariñosamente en los
pubs y discotecas donde solemos salir.
¿Carla se nos olvida algo? ¿llevas las llaves de
tu apartamento? – me dijo mientras cogía su bolso blanco y echaba
nuestras llaves y otras cosas que me llevé a su casa. Esa noche
pasaba de llevar trastos ¡¡¡¡¡ quería estar a mi aire.
Sí, están en mi llavero. – le contesté.
Perfecto – me dijo mientras se miraba por última
vez en el espejo que hay en la entradita de su casa, y se echaba el
pelo hacia atrás con el bolso colgado.
Dicho esto nos fuimos directamente para el coche, dejando esa
tortilla y los filetes para cuando llegáramos por la mañana… si es que lo
hacíamos.
Le di al mando a distancia para abrir el A3, nos metimos
dentro, me descalcé y arranqué rumbo a Puerto Marina ¡!!
De camino para allá nos entró un poco de hambre. Somos así,
tenemos lo que necesitamos delante, y no lo cogemos, y luego cuando menos te lo
esperas se echa en falta. Lo que daríamos ahora por un buen trozo de esa
tortilla que acabábamos de dejarnos intacta!!. Se me ocurrió que como tenía que
echar gasoil de todas formas, podríamos parar en la gasolinera de la Azucarera,
dirección Torremolinos y comprarnos un par de sándwich de pollo y algo de beber
para tomar donde sea.
Llegué a la estación de servicio y paré en el servidor dos,
el más alejado de la ventanilla para pagar.
¿Tú qué quieres? – Le pregunté mientras esperaba
que sacara dinero del bolso.
Tráeme un… - momento dubitativa, tan típico en
ella – no sé tía, tráeme uno de pollo y…. – a ver que se le ocurría
ahora –… de beber agua, paso de gases. – como si los cubatas que se
iba a meter fuesen con coca-cola sin gas. – toma, ya arreglaremos
cuentas luego – me dijo al darme un billete de 20 euros.
Me bajé del coche y me dirigí hasta la ventanilla de fuera,
ya que a partir de las once, cierran las puertas y no puedes acceder a la
estación de servicio en sí. Pasé junto a un par de nenes de unos ventiseis años
que iban a repostar también, y aunque solo fue una ligera impresión, parecía que
estaban fumando algo que no era tabaco.
-Madre mía…. – susurró el que estaba repostando mientras
seguía con su mirada mis pasos hacía la ventanilla…
Seguí caminando y pude ver a través del reflejo de la
cristalera de la gasolinera como ambos me miraban de arriba a abajo sin quitarme
la vista de encima. Eso me había puesto un poco nerviosa. Bueno, más bien me
había alterado un poco, en el buen sentido de la palabra. Siempre es bueno que
te miren así… quiere decir que tanto rato de arreglo previo había merecido la
pena y que bueno… el resultado era como mínimo, llamativo. Así que aproveché
para darle a ese par de nenes un buen movimiento de caderas al caminar, marcando
bien mi culito y haciendo sonar bien mis tacones en el suelo.
Cuando llegué a la ventanilla tuve que esperar a que un señor
mayor pagara la gasolina que había echado, algo que se demoró un poco ya que lo
estaba haciendo con tarjeta, con los trámites que eso llevaba. Entre tanto
llegaron estos dos chicos y se situaron detrás de mí en la cola.
Dios mío como está esto hoy eh… - le dijo uno a
su amigo. Anda que eran poco descarados vaya.
Yo, mientras hacían comentarios de ese tipo, seguía a lo mío,
hasta que el señor de delante se marchó dejando libre la caja. Así que me subí
en un pequeño escalón que había para quedar a la altura de la ventanilla.
Hola buenas noches – le dije educadamente al
"gasolinero" – échame treinta euros de gasoil en el servidor del
fondo, el Audi negro – le dije señalándolo.
- Treinta le echaba yo ahora mismo y no te cobraba
nada – creí escuchar que comentaban estos chicos tan graciosos en voz
baja….
– y dame también… dos sándwich de pollo y….
… pollo es lo que le daba yo… – escuché
perfectamente hablar por lo "bajini" a uno de los dos personajes de
atrás.
… Y… dame una botella de agua grande. – terminé
de decirle.
… con esas pintas le tiene que gustar todo lo
grande…. – Le comentó el otro, pensando que no estaba pendiente a lo
que decían.
Que más quisieras tú comprobar lo que a mí me
gusta – pensé para mí.
Mientras el expendedor marcaba en el ordenador la cantidad de
gasoil a echar, le hice un gesto a la Lore para que empezara a echar el
combustible, mientras esperaba que trajera lo que le había pedido.
Toma rubia, aquí tienes. – me dijo cuando llegó
con todo.
Y dame también unos chicles de esos de menta. –
le dije señalando un expositor que tenía él a su izquierda.
¿De cuales quieres? – La verdad que había muchos
de cada sabor.
A ver… de aquellos sin azúcar – para señalarlos
me tuve que poner de puntillas, juntando mis piernas, ya que la
altura de la cristalera no me dejaba indicárselo con claridad, lo
que provocó que mi falda se le subiera levemente, algo que hice
conscientemente y con mis motivos.
Jooooooooder…. – exclamó uno de los dos en voz no
muy baja, con claras intenciones de que yo lo escuchara. La verdad
que si me llego a echar un poco más para delante hubiesen visto
perfectamente el fin de mis piernas y el comienzo de lo que tanto
deseaban contemplar.
Le pagué al buen hombre y me dirigí hacia el coche
con la bolsa en la mano, no sin antes regalarles a esos dos la
maravillosa imagen de mi trasero respondiendo a mi provocativo
movimiento de piernas.
Esos te iban a hacer una vestido a medida tía,
creo que se han aprendido todas tus tallas jajajaja – me dijo Lorena
que había visto toda la escenita de esos dos, y sacándome una
sonrisa nerviosa "pa" variar.
Cállate, cállate ¡¡ y la próxima vas tú ¡¡ por
cierto que llevaban maría tía, como olía… con las ganas que tengo
yo. A ver si pillamos o algo esta semanita – ganas tenía desde hace
días - . Toma la bolsa, y nos piramos ya que son las doce y media
pasadas. – le dije mientras me ponía el cinturón.
Benalmádena Costa es el centro neurálgico de la marcha en la
Costa del Sol. Las zonas de marcha de esta localidad se encuentran divididas en
dos, bastante cercanas entre sí. Una es el puerto deportivo, llamado Puerto
Marina, una zona bastante animada todo el año, donde se mezclan pubs,
discotecas, terrazas, salas de despedidas de solteros y solteras, muchos guiris,
yates de lujo, acompañado todo por el mar y la playa. La otra zona, conocida
como "la parte de arriba", es la plaza Solymar. Situada a menos de un kilómetro
del puerto deportivo, alberga también gran cantidad de pubs y discotecas.
Ir en coche un Sábado hasta allí en épocas más frías es
pasable, pero llegar en verano, a hora punta de juerga, es una prueba contra la
paciencia de cualquier persona. Así que con mucha calma, cogimos la carretera
N-340 dirección fiesta.
El camino se hizo más o menos ameno entre tanta charla y
tantas risas. Es mucho más llevadero aguantar una cola de media hora de coches
con Lorena diciendo tonterías y riéndose de la gente, que si fuese sola en esa
misma situación.
Una vez que llegamos, dejé el coche aparcado en el parking
privado del bloque de apartamentos donde tengo el mío, y nos subimos arriba a
comer tranquilitas. Total, hasta dentro de un rato la cosa no iba a empezar a
animarse, ya que la gente antes hace botellón en la playa.
El apartamento es un "regalo" que mi padre me hizo al cumplir
los dieciocho años. Ya lo tenía de antes en régimen de alquiler, o para cuando
viniesen mis tíos o sus amigos de fuera, pero al llegar a la mayoría de edad, lo
puso a mi nombre como una "inversión" que no tardé en rentabilizar a mí manera.
La verdad es que es bastante normalito en tamaño, pero tiene excelentes
calidades y unas vistas al puerto deportivo que enamoran. Nada más entrar, a la
izquierda, tiene una cocina muy chula con su lavadero. En frente, también
conforme entras, y con una ventanita que da la cocina, está el salón, de unos
treinta y pico metros cuadrados, con una gran ventana corredera que da a una
gran terraza que abarca el ancho del apartamento. Justo a la derecha, si miras
conforme entras, hay un mueble bar, una silla que no sé muy bien que pinta ahí
junto a un espejo enorme. A su lado, un pequeño pasillo, y seguido, un sofá
rinconera grande, que empieza justo a la entrada de dicho pasillo, y termina a
la entrada del balcón. En el pasillo hay tres puertas, una a la izquierda, una a
la derecha y otra al fondo. Las dos laterales dan a los dormitorios. Ambos con
sus respectivas camas de matrimonio, y la puerta del fondo es un baño completo,
totalmente de mármol y con una gran ducha hidromasaje en la que me habían hecho
pasar algún que otro momento más que agradable. (En las camas también, claro
está, al igual que en el resto de la casa). Aunque en realidad no acostumbro a
llevar rolletes ni ligues de una noche. Prefiero antes estar por ahí aunque sea
con menos comodidad que en mi propia casa con un tío con el que no tenga confi y
apenas conozca, aunque resulte algo paradójica la situación.
Tía que arreglado esta todo – me dijo Lorena
mientras caminaba hasta el servicio.
Sip, hace ya un par de semanas que vino mi madre
a limpiarlo y arreglarlo. Mis tíos llegarán la primera semana de
Agosto con toda seguridad. – Aunque yo lo usaba a menudo, digamos
que estaba un poco dejado de la mano de Dios. Solo lo quería para
dormir y comer, y a veces……….. ver la tele ^^
Salió del cuarto de baño y nos sentamos en la terraza a
comernos los sándwiches. Hacía una noche genial, algo calurosa pero bastante
pasable gracias a la brisa que llegaba. Las vistas nos ofrecían un panorama de
revista de lo que es el puerto deportivo en sí, gente en sus yates, paseando por
las tiendas de los bajos del centro comercial, sentadas en las terrazas de las
heladerías y bares, entrando y saliendo, y otras, la mayoría, pasando por los
bajos del apartamento para dirigirse a la zona de copas, a escasos cien metros
del portal de mi bloque, pero que no podíamos ver porque quedaba justo atrás.
Que hambre tenía – me dijo limpiándose la boca
con una servilleta.
¿No te has quedado con ganas de más? – le dije
mientras la miraba con complicidad y le guiñaba mi ojito derecho.
Pues si tía, fíjate tu por donde, así que
termínate eso y nos vamos ya que tengo ganas de moverme.
El Puerto estaba saturado de gente, a reventar, y más que
estaba llegando, y eso que no sería ni las una y media. Nos dirigimos al pub que
tiene un amigo, Marcos, donde siempre vamos antes de meternos en alguna
discoteca, saludamos a la gente de allí, nos tomamos alguna copilla, pasan
rondas de chupitos y nos animamos bastante entre tanta risa y jaleo. Eso sí,
antes hay que sortear a unos cuantos relaciones públicas , que con tanta
insistencia te piden que entres a los locales donde trabajan, invitándote a
copas, y más copas, algo que en realidad… ya teníamos gratis donde fuéramos.
Conocemos bastante gente en la zona. También hay que "esquivar" a toda una serie
de fauna nocturna, depredadores en su mayoría, caracterizada por buitres,
moscardones y algún que otro lobo al acecho. Pero nada que no sepamos "torear".
De camino hacía el pub, las dos agarraditas y juntitas, ya
habíamos recibido los primeros piropos ( si es que a veces se pueden llamar así
) de la noche, nada que no hubiéramos escuchado antes, que si lo nuestro era un
cuerpo, y no el de la guardia civil, que si nos iban a meter de todo menos
miedo, y originalidades de ese estilo, que en realidad, me daba morbillo
escuchar, y no tal vez por lo que digan, si no por el tono en el que te lo
sueltan, o por quien sea dicho. También decir que no somos especiales, y que
viendo como están las cosas hoy día, esas cosas se las dicen a cualquiera.
También algunos que otros nos habían dedicado unos toques de claxon al pasar, y
alguna que otra cosa que no llegamos a oír bien, y que contestábamos con alguna
que otra sonrisita. La verdad que con esas pintas no desentonábamos con el
entorno, si no que íbamos normalitas, pero la percha dice mucho jejejeje. Y
aunque para muchos, ir así de frescas era sinónimo de ser algo "ligeritas", nada
más lejos de la realidad, nos gustaba ir así, y no salíamos en busca de nada, ni
a cazar, ni poníamos el radar cada vez que entrábamos a un sitio como hacen
otras. Íbamos a lo nuestro, a pasarlo bien, bailar, beber y reírnos, y lo que
tenga que surgir, que surja, pero tampoco somos asiduas a liarnos con uno cada
finde ni nada por el estilo. Eso era ya de épocas pasadas, donde primaba más la
juerga y los guaperas, que el morbo de disfrutar cada momento Aunque ahora que
lo pienso, lo de los guaperas no había cambiado mucho :P . De hecho, la
proporción de veces que estamos de juerga y la de veces que nos liamos con
alguien es muy, muy baja. Y no por falta de ofertas. Somos bastante selectivas y
no nos dejamos llevar por cualquiera, por muchas horas que se machaque en el
gimnasio o muy bien que vista o hable. Aunque claro está, no somos de piedra ni
quiero dar esa impresión y a veces pecamos de tontas o de inocentes ( o nos
metemos en ese papel ), o tal vez que saben usar bien la labia para llevarnos a
su terreno. Aunque en general, todo se resume en una frase que decimos mucho:
"Si nos ven como presas, seremos nosotras las que escojamos al cazador"
Cuando llegamos a la puerta del pub casi no se podía entrar y
había una pequeña cola. No era una discoteca en sí, pero tenía buen ambiente y
buena música. Aunque demasiado iluminado todo para mi gusto.
Al acercarnos, uno de los porteros, que conocíamos de hace
tiempo nos abrió la puerta y nos pasó por un lado.
Hola guapetonas – nos dio los dos besos de rigor
– menuda noche, esto se va a petar en "na", Marcos está por ahí
dentro. – nos decía señalando al fondo mientras íbamos pasando y
viendo (más bien viviendo) el agobio que había dentro. Así que
tiramos para el fondo del pub.
- ¿ves a este? – me pregunto Lorena nada más entrar,
elevando la voz debido del volumen de la música.
No lo veo tía, vamos hacia la barra que estará
allí – eso era fácil de decir, pero la barra estaba al fondo del
pub, y llegar hasta allí era tarea casi imposible.
Ya me había coscado yo de que más de uno nos había echado el
ojillo, como se daban algún que otro codazo, o se guiñaban el ojo mientras
pasábamos por su lado para avisar a su/s amigo/os e incluso alguno nos hizo
algún comentarios que no llegamos a entender con nitidez, por lo que seguimos
entre roce y roce hasta llegar a la barra.
Hombre ¡¡¡¡ mira quienes están aquí ¡¡¡ - dijo
efusivamente nuestro amiguillo, tan risueño ( y bebido ) como
siempre – como se os echaba de menos jejejeje, venid por aquí –
señalando la parte izquierda – que nos vamos a pegar unas rondas y
me contáis que se os ha perdido esta noche .
La verdad que Marcos era buena gente, lo conocí hará dos
años, de tanto ir por allí, y poco a poco fuimos intimando algo más, y la verdad
que me ha cogido un gran cariño, pero nunca ha pasado la cosa de ahí, colegueo
puro y duro ¡¡¡¡ que es un hombre casado ¡!!!! Ejjejeje.
Nos acercamos a la parte que se encontraba algo mas despejada
y saludamos a los camareros que conocemos mientras Marcos terminaba de poner una
ronditas de chupitos a unos clientes.
Se nos acercó y estuvimos hablando un rato de cosas sin
importancia, mientras iban pasando más chupitos y más risas, y apenas sin
habernos movido del sitio. No sé si fueron cinco o seis rondas de chupitos, pero
ya estábamos más que animaditas, y todo en menos de media hora ¡¡¡ La música y
el ambiente colaboraban, y nos encontrábamos bastante cómodas y sin agobios
hasta ese momento. Esto de hacer "botellón" gratuito dentro de un pub tiene sus
ventajas…
Venga ahora una rondita de tequila pa´ estas dos
señoritas ¡¡¡ - le dijo al camarero. A mí el tequila la verdad es
que me mata, es algo que me supera, aunque no sé si me sienta mal el
tequila en sí, o tener que chupar sal y morder una rodaja de limón
tras el "chute", pero con tal de no hacerle el feo después de tantas
rondas….
Joder ahora tequila, con lo que se me está
subiendo todo… – me comentó Lorena al oído lamentándose, pero sin
protestar demasiado tampoco… Ya se le notaban los ojos brillantes, y
parecía con el radar puesto mirando a unos y otros mientras
charlábamos.
Venga, vamos allá – dijo Marcos mientras servía
en la barra los tres chupitos y lo que los acompaña. – a la de una,
a la de dos… a la de tres ¡ vámonos ¡
Y para dentro el maldito caldo. La verdad que vaya cosa más
mala de Tequila. Al menos para nosotras, además de dejarnos un mal sabor de boca
y subirse demasiado rápido, no es un sabor que nos agrade, pero ya estaba hecho.
Ahhhhhh, que fuerte está esto ¡¡¡ jajajaja – no
pude evitar poner cara de eso mismo, estar chupando un limón, simpre
pendiente de que no me viera nadie hacer eso ^^ –
Anda ya, unas fiesteras como vosotras tenéis que
estar acostumbradas a todo esto joder – nos exclamó con su típica
voz hueca. – os tienen muy mal enseñadas.
Anda calla y ponme un Absolut con limón que me
quite el sabor de boca del tequila, y ya de paso… gracias por la
ronda de chupitos ¡¡¡¡ - le dije riéndome, como diciéndole que
parara ya, que estábamos ya bien y aún no serían ni las dos de la
mañana. – ¿y tú, quieres algo? - le pregunté a Lorena.
Al camarero ese – me dijo en estado
"semi-ausente" señalando a un tipo que trabaja en el pub, pero que
no es camarero en realidad, se dedica a recoger vasos con la
bandeja, limpiar, encargarse del almacén y demás tareas, y con el
que hablábamos de vez en cuando, aunque sin excesiva confianza.
Esta bueno, pero niña deja de mirar que se te cae
la baba, ahora hablamos con Marcos para que te lo presente, dime ya
con las tonterías, quieres algo de beber antes de irnos? - le dije.
Si vaya, en todo caso sería al revés… - apuntilló
mientras giraba la cabeza hacía mí como dándoselas de dura - Si,
ponme un cacique cola a mí – le dijo a Marcos directamente – pero
estas dos copas te las pagamos xiquillo.
¿Qué dices?¡ - dijo como haciéndose el enfadado –
como voy a cobraros? ¿Qué va a pensar la clientela si me ven
recibiendo dinero de unas bellezas como vosotras? si sois la
atracción del local cada vez que entráis ¡¡¡ - dijo en plan broma,
pero sabiendo que algo de razón tenía en lo que decía. Y no por
nosotras. Sino porque cuantas más tías haya en un pub, más tíos
entrarán y consumirán, así funciona la noche jiji.
Anda que no veas, te vas a arruinar con nosotras
– le dije.
Es un placer arruinarse así – dijo riéndose
mientras nos ponía las dos copas algo cargaditas. Gratis, por
supuesto.
Llevábamos ya un rato charlando entre chupito y chupito, así
que nos despedimos momentáneamente de nuestro amigo para irnos a beber las copas
que habíamos pedido moviéndonos un poco al ritmo de la música junto a una mesa
alta que quedaba libre en una esquina . Sitio donde nos acoplamos tranquilamente
a bailar un poco e ir calentando. Aunque ya íbamos bien etílicamente hablando,
nunca está de más soltarse un poco, ¿verdad?
¿Qué hora es? – le pregunté a Lorena al oído.
Las dos y cuarto – me dijo mientras bailábamos
tranquilitas a nuestra bola y degustábamos nuestras bebidas "más"
favoritas.
Es buena hora, en cuanto nos tomemos esta copa
nos vamos para el Malú y a ver qué tal está la cosa. – Es una
discoteca grandecita, de las que suele cerrar por la mañana y que
estaba tres locales más debajo de donde estábamos.
Muy bien nena, pero antes tenemos que hacer algo.
– Me dijo en un tono raro.
¿Hacer qué? – le pregunté.
Pues nada, rezar para que los dos tipos que se
quedaron con tus medidas en la gasolinera se acerquen a otras, o no
nos vean, directamente. – algo bastante difícil en un local no muy
grande y donde muchas de las miradas masculinas se dirigían a
nuestra esquina.
¿A qué te refieres? – le pregunté rayada,
pensando que ya se le habían subido los chupitos y el ron que se
estaba bebiendo.
Pues nada, que acaban de entrar. – Yo estaba
desde mi posición dándole la espalda a la entrada principal así que
no los veía y ellos me podrían ver de espaldas.
No puede ser – dije mientras me giraba levemente
para verlos de perfil. – Pues sí, si puede ser…
¿Qué hacemos? – me preguntó Lorena.
Me da igual, nada, yo no me voy a mover de aquí,
si no son estos, serán otros los que nos dirán cualquier "simpatía".
– dije mu chulita
Me parece bien, si vienen para acá les seguimos
el rollo hasta que nos vayamos o directamente pasamos.
Que nos entraran nenes (y no tan nenes) es algo de lo más
normal, sobre todo en discotecas, donde la carne es lo que vende, sobre todo la
que mejor pinta tenga. Nos han llegado a entrar hasta… (no me atrevo a poner
número…) muchos tíos en una sola noche, jejeje. A nosotras y a cualquiera creo
yo, tan solo hay que salir un Sábado para comprobarlo, no somos ninguna
excepción. Pero nuestro nivel de juergas y salidas nocturnas nos permitía ya
distinguir y agrupar a la gente de la noche según varias categorías que no voy a
explicar, aunque a veces se generalizara de mala manera, se solía acertar. El
caso es que estaba claro que esos dos tipos, fumados que vendrían, como mínimo,
iban a lo que iban, algo que en realidad no es nuestro problema, sino de ellos,
pero que no podías evitar que te afectara de alguna manera. Además, si ni
siquiera los conocíamos, no teníamos porque preocuparnos, sabiendo lo que nos
podría esperar en cualquier otro sitio donde no nos encontráramos tan arropadas.
¿Los ves tía? – le pregunté
Si, están en la barra pidiéndose algo, menudo
careto de drogaos que llevan madre mía jajaja.
Me lo imagino, en el coche iban dándole a un
canutillo cuando los vi en la gasolinera, y el olor estaba claro de
lo que era…
No me extraña nada, pero te digo una cosa, están
bastante bien, o desde aquí lo parece… - eran los típicos chulitos
de discoteca, que se creen más que el resto o que todas babeamos por
ellos. Esa clase de tíos le tiraban a veces a Lorena, y alguna que
otra vez he caído yo, pero no era ya esa clase de tipos que nos
levanta el ánimo, siempre buscamos algo más que un físico que nos
atraiga. Porque guapos los hay en todos sitios, pero tios morbosos a
los que les guste jugar y el arte de camelar, muy pocos. La mayoría
van a lo que van. Y así les va. Yo particularmente, me califico como
morbosa selectiva.
Como si no los hubiera mejores juer – le dije.
Si si, sin duda nena, pero estos te tienen
fichadita… – me dijo guiñándome un ojo y cogiendo su copa para
ponerse a bailar entre la gente, a lo que inmediatamente me dispuse
yo.
La cosa estaba algo agobiante de personal, pero al menos el
nivel de tíos-tías estaba bastante igualado y podíamos estar tranquilas, sin
pasar de algún que otro roce, alguna inofensiva mirada, y algún que otro tímido
que se acercó para pedirnos fuego y a los que no les dimos coba. El alcohol nos
había dejado en un punto en el que estábamos a nuestra pompa, a nuestro aire,
tranquilamente al ritmo de la música funky que sonaba de fondo, sin estar
pasadas, y sin haber llegado. Teníamos el puntillo y estábamos en la gloria.
Tanto, que cuando me quise dar cuenta Lorena se había puesto a charlar en un
momentito con el muchacho de la bandeja, dejándome en la mesa al cuidado del
bolso. Algo normal y corriente, hasta que pasó lo que me temía. Los dos
personajillos se percataron de mi presencia desde su posición y ni mis miradas
perdidas a otro lado pudieron evitar que se acercaran.
Poco a poco se fueron aproximando por entre la gente a la
esquina donde yo estaba, así que no me quedó otra que seguir bailando
tranquilita… esperando que llegara Lorena a salvarme. Obviamente, ella estaba
demasiado ensimismada como para percatarse de lo que pasaba a su alrededor, así
que cuando me quise dar cuenta, tenía al lado a los dos señoritos, y no eran
para nada cortados.
Hola, ¿de qué me suenas, rubia? – me dijo uno de
los dos cuando se acercó a mí, en tono irónico y sonriéndome. Ya no
había remedio… Aunque ahora que los tenía al lado, bueno, más
concretamente, detrás, podía afirmar que al menos el que se había
dirigido a mí estaba bastante bien. Vestía un pantalón vaquero
pegadito que le quedaba bastante pegadito, y un polito negro de la
marca del anfibio, también pegadito. Se notaba que se cuidaba…
No se no se jejeje – le dije sin más remedio y
algo cortada. La verdad que estar allí sola me incomodaba un poco. -
tengo muy mala memoria para las caras…
Jajajaja,¿no será que ya has bebido mucho? – me
decía el mismo mientras el otro se limitaba a escuchar y mirarme el
escote.
No no, en serio, voy muy bien, tan solo bromeaba.
– contesté sonriendo.
Lo imaginaba… aunque yo tan bien no te veo,
deberías estar más animada. Ahora te traigo algo si quieres. Por
cierto, ¿Te ha dejado solita tu amiga la morenita por lo que hemos
estado observando, no?
No, mi amiga "la morenita"– dije con retintín-
está hablando con un amigo y ahora mismo viene, y las copas no las
pago aquí, pero gracias.
Bueno, tranquila, es que como no sabemos vuestros
nombres… de alguna manera os teníamos que llamar.
Hum ¡¡¡ Me llamo Carla, y mi amiga morenita
Lorena. – le dije ya en un tono más normal y "amigable", sin dejar
de mirar a ver si llegaba ya esta.
Precioso nombre Carla, yo soy Migue, y este es mi
colega Francis, un poco cortado ante semejante belleza, no se lo
tengas en cuenta. – Comentario que provocó una tímida risa en su
amigo. Les di los dos besos de rigor, sin tener otro remedio, y
sintiéndome algo incómoda sin compañía.
Ya podría aparecer esta – me dije para mí misma,
mientras hablaban (y me miraban) conmigo de cosas típicas, de donde
era, que edad tenía, si estudiaba o trabajaba. Es lo que tiene
beber, que te pones a hablar de cosas que no te interesan y te
parecen un mundo.
Al par de minutos apareció Lorena, bastante animada,
se notaba que había estado de lingotazos en la barra con su nuevo
amiguito y venía eufórica.
Vaya, vaya, te dejo sola y ya estás haciendo de
las tuyas eh? – exclamó riéndose ante la situación.
Si, ya ves. Anda que avisas guarra. Te voy a
presentar a dos amigos – le comenté, guiñándole un ojo ante lo que
tenía delante.
Estos son Migue y Francis. Migue y Francis, esta
es mi amiga "la morenita". – a lo que ambos rieron, no sin antes
hacerle un escáner completo de pies a cabeza –
Encantados eh? – dijeron y se dieron los besos de
rigor.
Son pesaditos, y van puestos, te lo digo – le
advertí a Lorena mientras cuchicheaban entre ellos.
Pues nada, ahora en un plis nos vamos de aquí y
fuera. Y Ahora te cuento sobre este…
Ya me he fijado. ¿Como ves el tema? Está bien el
nene por lo que parece…
No sé, es pronto, habrá que tantearlo e
informarnos un poco.
Pues ya veremos, pero ahora lo que deberíamos
hacer es largarnos de aquí, ¿no te parece?
Mejor idea imposible tia, que ganitas de bailar
¡¡¡
A todo esto, nos escucharon los dos acopladillos…
Oye ¿donde vais a ir ahora? – Nos preguntaron
mientras nos miraban fijamente…
Vamos para la Disco Malú – soltó Lorena sin
pensárselo. Poco me faltó para darle un pisotón, pero de poco
hubiera servido ya.
¿Sí? Ahí teníamos pensado ir ahora, si os parece
bien nos vamos para allá los cuatro juntos ¿no? Terminamos esto y …
¿salimos?– no había escapatoria.
Bueno… - dijimos no muy convencidas, pero en
realidad no podíamos decir que no y luego encontrarnos allí de todas
formas con ellos, así que para la discoteca partimos.
De camino hacia la discoteca nos pararon un momento. Habían
estado hablando entre ellos mientras nosotras íbamos agarraditas delante,
sufriendo poco a poco los efectos del alcohol ingerido en ese rato, y
seguramente dándoles una buena visión de lo que son movimientos armónicos
J
Oye guapas, ¿nos acompañáis al coche antes de
entrar ? Tenemos una cosita que nos gustaría compartir con vosotras…
- para pensar mal estábamos ahora mismo vaya.
¿A qué te refieres? – le pregunte
A esto, mira – y del bolsillo saco una pequeña
bolsita con polvitos blancos
Ufff, nosotras que va, nos estamos quitando –
dije en plan irónico con mi cara de pre-borracha.
Es bastante buena eh? Hemos fumado y bebido poco
y queremos estar a vuestra altura – nos dijo con un guiño de esos
raros….
Ya ya, no lo dudamos, pero que va, nos están
esperando dentro y es tarde y eso… - le dije
Anda, será solamente un momentito – nos insistían
– no todas las noches conocemos a dos señoritas como vosotras…
Ya.,.– no sabíamos que decirles para que
entendieran – pero es que no nos gusta eso, nos puede ver la policía
y eso y no es plan, además que es tarde…
Si preferís nos vamos a la playita antes de nada
y nos ponemos un ratito allí que no nos ve nadie … - eso ya era una
declaración de intenciones, que hubiéramos tenido en cuenta tal vez
si no fuesen tan puestos como parecían, ni tuvieran tanta gana de
droga dura ¡¡¡¡
Bueno, nosotras os esperamos dentro y ya está,
así mientras vosotros vais a eso, nosotras vamos tomando algo – dijo
Lorena para terminar de dejarles las cosas claras.
Venga, pues ahora nos vemos dentro guapas – y se
marcharon para los callejones donde se aparcan los coches y la gente
usa para muchas cositas más.
Al llegar la cola era impresionante. Pero para eso teníamos
nuestras dotes de relaciones públicas y encanto innato, y no tardamos en
ponernos a un ladito y esperar que se nos acercara "mi portero". Alguna utilidad
le tenía que dar. En cuanto nos vio entre la gente nos hizo un gesto, y muy
disimuladamente nos hizo un hueco por donde se supone que es la salida y nos
coló dentro. No sin antes recordarme que en cuanto tuviera un momento pasaba
para dentro a saludarnos.
Estaba llenísimo de gente. Aforo completo. Y la cola que
había fuera hacía presagiar que en un rato estaría peor. Pero a nosotras nos
encanta tanto follón. La música house, las luces, la gente bailando, era todo
magnifico, y si encima añadimos que íbamos bastante bien a esas alturas… la
noche se planteaba perfecta. Ese era nuestro ambiente y lo que nos gusta ¡¡
No tardamos mucho en ponernos a bailar en un ladito, junto a
una barra pequeña, momento que aprovechamos para pedir un par de rondas, como
no, de vodka con limón, que no tardaron en servirnos.
En nuestro mundo estábamos, bailando entre la gente,
sintiéndonos observadas, sin ser el centro de atención pero sabiendo que muchos
de esos tíos que teníamos a nuestro alrededor se morían por entrarnos y decirnos
algo para romper el hielo, mientras charlábamos, nos reíamos y bebíamos, que se
nos fue la cabeza…
Anda tía, ahora tenemos que aguantar a estos dos
pesados cuando lleguen – me dijo Lorena algo ronquilla ya.
Puf, ya se me habían olvidado. Ojalá no los dejen
entrar jejeje.
Que perversa, los pones malos y ahora pasas ehhhh
– me comento cada vez gritando más por el ruido y el efecto del
alcohol.
Anda ya ¡¡¡¡ si ahora la culpa será mía por ser
yo misma. – dije sonriendo
Tú te pusiste a hablar con ellos, ¿no? ¿Pues el
problema quien lo ha buscado?
No creo que sea ningún problema, si los vemos nos
acoplamos en algún grupito y ya está
A saber que va a ser peor
Anda, anda, yo paso de dos drogaos
Bueno, ya veremos, vamos a bailar ahí arriba – me
dijo cambiando de tema y señalando la tarima inferior.
Sin mucho corte nos subimos junto a otra gente que
bailaba en una tarima de
aproximadamente dos metros de altura, que queda justo debajo
de otras más altas sobre la que salen a bailar los y las gogos. Ahí estuvimos
moviéndonos un rato, con nuestro puntillo cogido, sin percatarnos de nada a
nuestro alrededor, tan solo nosotras, la gente que nos rodeaba y la música. No
miraba mucho hacía abajo por quien pudiera estar mirando. Eso sí, algún que otro
espabilado debía estar teniendo una gran visión, y eso que no es que hubiera
mucha luz. Me coloqué al principio, justo donde terminan las escaleras que dan
acceso a ellas, y allí estuve bailando al ritmo que imponía el Dj.
Entre las distintas miradas que eché al personal que había
dentro del local desde mi posición, me llamaron la atención dos tíos que estaban
en la barra, no muy lejos de las escaleras por las que había subido hace un
ratito. Tendrían unos 35 años y parecían pegados con cola a la barra. Bebían
tranquilamente algo que no sabía que era mientras nos miraban sin decirse nada
entre ellos. Casi fijamente. Tampoco alcanzaba a verlos tanto como para hacer
una descripción, pero tenían buena presencia. O eso me parecía. De momento no le
di mucha importancia, pero cuando podía, volvía a mirarles y allí seguían,
apoyados en la barra y mirándonos con descaro. Tampoco era una sensación ajena a
nosotras. Miradas en una noche se cruzan muchas. Pero eso tampoco iba a
calificarlo como cruce. Ni tampoco me sentía incómoda por ello. Al revés, estaba
en uno de esos momentos de trance en los que todo me parece bien, todo es
maravilloso, y si esos tíos nos miraban, las razones siempre iban a ser buenas.
Me gustaba, me daba morbillo ser el punto de mira de cierto tipo de "nenes". Así
que para estar a la altura de las circunstancias, enfaticé mis movimientos, sin
llegar a ser exagerada, dejando llevar mis caderas por la sensualidad de la
música de aquel momento. Total, no creo que nos conociesen ni nada, y ser mala a
veces le sube el ego a una.
Oye, mira quienes acaban de entrar – me dijo
Lorena señalando los escalones de la entrada, que veíamos bien desde
nuestra posición, ya que está iluminada la puerta principal.
No puede ser… madre mía, otra vez. La próxima vez
me hago la muda.
Tampoco es para tanto – me dijo en un tono en el
que se notaba que ya iba contenta – Lo mismo bailando te pueden
gustar más – me dijo guiñándome el ojo.
Que graciosa estás ¡¡¡ Yo paso, me voy para abajo
a ver si veo a alguien – a alguien conocido, me refería.
Yo me quedo aquí un ratito
Anda venga, vamos abajo y pedimos algo
No no…
¿Qué pasa? ¿Te gusta alguno de esos dos o qué?
Para nada, pero paso de irme porque estén esos
ahí…
A ver Lorena, el problema no es que estén ahí, el
problema llegará cuando estén aquí – le dije
¿Pero qué más da? Esto es una discoteca, no un
parque de atracciones, si no te van a ver aquí arriba, te verán
debajo. Media discoteca ya te ha echado el ojo Carla…
Dicho eso me lo pensé, sin querer mirar para ningún lado.
Pero es que de todas formas pasaba de estar ahí a la vista de esos. Normalmente
si me entran paso, y voy a lo mío, pero en este caso el hecho de haberles
hablado y haber estado un ratito con ellos me ponía en una especie de
compromiso. Y si además ya empezaba a notar síntomas de "alegría", más motivos
me entraban para estar a mi aire y pasar de unos tipos que no me gustaban.
Bueno, haz lo que quieras, me voy para abajo a
pedirme algo
Demasiado tarde… creo que nos han visto… - me
dijo mirando para otro lado.
Jode. Yo paso de que se nos acoplen, ven conmigo
– le dije mientras la agarré de la mano
Esta vez no se lo pensó y bajo conmigo a la pista. Mientras
bajábamos pude ver como los tipos que nos miraban antes, seguían en su mismo
sitio, pero esta vez hablando entre ellos. No sé si iba a ser una buena idea,
pero no sería la primera vez que para espantar a un par de moscardones, nos
acercábamos a otros que servirían para despedir a los primeros. A falta de gente
conocida con la que mezclarnos, podría servir. Realmente parecíamos dos niñas
chicas que se escondían, pero la que sale a menudo sabe lo pesada que resultan
algunas situaciones.
Nos colocamos cerca de estos dos tipos, que en un principio
no notaron nuestra presencia. Mientras nos pegábamos a la barra ojeaba por si
aparecían los dos pesados, y poco a poco y disimuladamente iba llevando a Lorena
hacía donde estaban los observadores.
¿Qué haces tía? – me preguntó Lorena
Voy a pedirme algo, ¿tú qué quieres?
Hummm, un southern confort con naranja. – me dijo
mientras seguía a mi lado bailando y algo ensimismada.
En esos momentos ya estábamos casi al lado de los que
serían nuestros nuevos amiguitos momentáneos. Tan solo un tipo un tanto
raro estaba entre ellos y nosotras dos en la barra, pero a pesar de eso,
uno ya se había percatado de nuestra presencia y "disimuladamente" se lo
comentó al otro, que nos daba la espalda. Como bien había dicho,
rondaban los 35 años. Ambos eran altitos, metro ochenta y cinco, metro
noventa calculé, tenían una buena complexión física, ambos morenos, uno
lucía un bigote recortadito y con una pequeña perilla, peinado hacia
atrás, ojos oscuros y pequeños, y el otro tenía los pelos de punta,
bastante engominados, con un aire juvenil, pero sin poder esconder que
hacía algunos años que se salió de lo que yo catalogo como tío "joven".
Vestían con pantalones chinos claritos y camisas de manga larga a rayas
de Burbery remangadas, y para más señas, bebían whisky. Parecían
analizar lo que se "ofrecía" allí dentro, buscando algo que les
gustara,tranquilos, y esperando su momento. Y todo eso lo supe echando
una mirada de unos cinco segundos ¡¡. Menuda práctica tengo para echar
el ojillo a la fauna nocturna.
Yo no sé cuanto tardan ellos en analizar tantas cosas
como analizo yo, pero o me estaban explorando al máximo o eran lentos:
Oye, esos dos quieren montárselo contigo ahora
mismo, no veas cómo te miran de reojillo. – me dijo Lorena echándome
su alcohólico aliento sobre la cara.
¿Quiénes? ¿Esos dos? – le dije haciéndome la loca
y mirándolos descaradamente. A mí también me afecta el alcohol. – no
creo.
Fue en ese preciso instante cuando el engominado
cruzó una mirada conmigo. Una mirada penetrante, pensé en aquel momento.
Tenía a mi lado a la persona que me había estado mirando con descaro
mientras bailaba, aun sabiendo que yo sabía que estaba allí, y en el
fondo no me parecía mal ni grosero ni molesto. Al contrario, noté una
sensación extraña, como cuando notas que existe feeling con un
tipo al que acabas de conocer y se palpa algo en el ambiente. La
diferencia es que aquí no había habido ningún tipo de contacto previo.
Me sentía, literalmente hablando, contenta por saber que atraía
físicamente a ese desconocido de ojos claros.
Simplemente sonreí levemente a su fija mirada, y me
giré para echarle la naranja a la copa de Southern Confort que me
acababan de servir, para pasar a darle la espalda y empezar a moverme
junto a Lorena. En aquellos momentos no me di cuenta, pero estar
mezclando bebidas no es lo mejor precisamente para mantenerte sobria, y
para la resaca del día después.
Poco a poco la zona donde estábamos se empezó a
llenar de gente, por lo que perdimos un poco la visual con los dos
desconocidos observadores, mientras caí al tanto de que los dos pesados
deberían estar buscándonos entre la muchedumbre. Preocupación que iba
desapareciendo a medida que iba ingiriendo alcohol y bailando mientras
alguno que otra se nos iba acercando. Fue precisamente en ese momento,
cuando una mano me agarró ligeramente del brazo desde atrás, hecho que
me puso algo furiosa y a la defensiva, por lo que me giré bruscamente
sin llegar a poner cara de enfado pero algo exaltada.
Rubita, perdona, ¿tienes fuego? – mi momento de
mala leche pasó a un momento de nerviosismo. El muchacho de la
perilla, amablemente, sostenía en sus manos un cigarro mientras
hacía el gesto de encenderlo. Unas cosquillitas por mi barriga me
avisaron de algo, aunque aún no sabía que era.
Ehmmm, no no, no fumo – dije sorprendida -, pero
mi amiga si tiene en el bolso, espera – le contesté rápida y casi
involuntariamente, dirigiéndome hacía Lorena y pidiéndole el mechero
que me dio mientras me miraba para lo que lo quería.
Toma, aquí tienes- le dije a la vez que se lo
ofrecía. Algún pensamiento de triunfo me invadió, como diciéndome a
mí misma que había conseguido el propósito que buscaba. Lo que no
sabía era el qué precisamente.
Muchas gracias pequeña – me dijo antes de
encender el cigarrillo. Hecho esto miró y se dirigió a Lorena.
Toma – le dijo mientras le ofrecía coger uno en
señal de agradecimiento. Y aunque normalmente no fuma, suele hacerlo
de vez en cuando le duran los efectos de la bebida. Algo que yo
también hago a veces, pero que no me apetecía aquella noche.
En esos momentos ella se acercó al muchacho cogiendo uno y al
oído le dio las gracias. Acto seguido lo encendió y se lo llevó a la boca sin
quitarle la mirada. Mientras esto ocurría, el otro chico permanecía
observándonos desde la barra bebiendo tranquilamente.
Oye, ¿esto qué bebéis que es? – nos preguntó
mirándonos a las dos y de manera curiosa, una vez que le encendió
cortésmente el cigarro a Lorena con su propio mechero.
Es Southern Confort – le dije alegremente – es
más o menos… licor de whisky, pero sin el sabor del whisky. Mucho
más dulce y rico.
Interesante, si mi cuerpo aguanta alguna copa
más, cataré eso que bebéis. Tiene buena pinta. – nos dijo muy
entusiasmado
Toma, si quieres un poco bebe – le dijo Lorena
amistosamente
Oh, me encantaría, pero por ahora sigo con esto,
si mezclo que sea más tarde guapa.
Muy bien, sin problema jejeje – le dijimos
sonriendo.
Por cierto, ya que hemos hablado de tabaco,
alcohol… ¿pasamos al sexo? – nos dijo en un tono claramente bromista
e irónico. – Bah, es broma, por cierto, me llamo Javier, y soy de
Granada – nos comentó alegremente.
Yo me llamo Carla, y ella Lorena – dije mientras
la señalaba
Encantadísimo, de verdad – nos dijo mientras nos
daba un par de besitos. – ¿Os importa que os presente a un compañero
de trabajo o estáis cazadas?
No, sin problemas… - dije encantadísima
En ese momento le hizo un gesto a su amigo, algo más alto y
corpulento que el. Ambos tenían pinta de cuidarse. No llegaban a ser los típicos
treintañeros que se pasan horas en el gimnasio, pero se veían atléticos. En un
primer momento pensé que podrían ser de algún cuerpo de seguridad, vigilancia,
militares, o que en sus ratos libres practicaran algún deporte que los
mantuviera más o menos aceptables…
Jesús, te presento a Carla y Lorena, verás que
majas son – ese comentario no supe como tomármelo en aquel preciso
momento, cuando no nos conocía de nada y yo tampoco sabía el plan
que llevaban
Encantado de conoceros, de verdad… - dijo
mirándonos fijamente. Esta vez de cerca. Su voz era algo ronca,
tenía los ojos más grises que azules, se había echado Hugo Boss y
tenía unas manos grandes. Detalles en los que se fija una casi
siempre. Y en este caso más.
Hola – dijimos antes de darle un par de besos de
presentación – igualmente.
El es de Almería, pero vive en Granada conmigo. –
comentó Javi, el muchacho del bigote y la perilla, mientras le
señalaba con la mano- Bueno, vivimos juntos, pero nada más, que
conste. Estamos de profesores de educación física en un instituto en
Granada capital y las circunstancias de la vida… pues nos han unido
hasta acabar así.- comentaba entre otra serie de cosas.
Ah vaya vaya, ante nosotras podéis aceptarlo eh?
No es nada raro ahora mismo que haya mucha gente que salga del
armario y se esconda cuando sale y cosas así jejeje – dijo Lorena
sin preocupaciones
Noooo, de verdad. Acabamos de terminar el curso
hace unos días, y él se va para su casa en Almería y yo me quedo en
la mía en Granada… y bueno… hemos decidido celebrarlo viniéndonos de
marchita a la Costa esta noche.- comentaba mientras la miraba
fijamente.
¿Celebrar que se va de tu casa? Que malo eres ¡¡
- le dijo Lorena a Javi
Jajajaja, que mala eres tú ¡¡ celebrar que
estamos de vacaciones y que hasta Septiembre… nada de nada, que nos
lo merecemos. Las celebraciones siempre las hacemos juntos! – le
replicó
¿Os lo merecéis? Será por lo que trabajáis… –
seguía pinchando ella
No te pases morena ¡¡ que no te imaginas como
están los institutos ahora… sería mejor trabajar de funcionario de
prisiones – bromeó Javi
No será para tanto – dijo ella. Cada vez más
centrada en su charla que en otra cosa en aquel momento. Me
extrañaba su actitud tan receptiva con el nuevo amiguito.
Oye por curiosidad, ¿qué edad tenéis? – preguntó
el mismo, mientras el manos grandes nos contemplaba
Yo tengo 23 y ella 24 – comenté.- ¿Y vosotros? –
no sé si debí preguntarlo tan a la ligera.
Uff – se miraron – es que si os lo decimos
llamáis a seguridad o a la policía y acabamos esta noche en el
cuartelillo ¡¡ - bromeó entre risas.
Anda chiquillo, que exagerado sois, nosotras os
echamos unos… 30 o unos 35 como mucho – dijo Lorena sin escrúpulos.
No eran de la edad media de los tíos que nos solían entrar, pero no
eran ni de lejos los más mayores que habíamos conocido en una
discoteca. O en algún otro sitio.
Bueno, caliente caliente, eso quiere decir que
las edades no os asustan por ahora, así que para que dar rodeos. Yo
tengo 34 y el… hum… ¿lo digo?- le preguntó sonriendo pícaramente.
Claro, claro jeje – dijo Jesús algo cortao pero
sin perder la sonrisa – no hay problema, orgulloso estoy de estar
tan bien conservado a mi edad!
Bueno, pues este añito nuestro amigo Jesús se
despide de los treinta y pasa a rellenar el número 4 – Jamás hubiera
acertado que él tuviera casi cuarenta años. Sin duda estaba bien
conservado en lo que se veía, además de estar de buen ver.
Guau¡¡ - exclamó Lorena – pues sinceramente
firmaría llegar tan bien conservada como vosotros a vuestra edad,
voy a tener que cambiar de carrera y matricularme en magisterio ¡¡ -
como si ella no se cuidara casi obsesivamente…
Yo sinceramente hubiera firmado estar tan bien a
vuestra edad cuando yo la tenía – dijo por fin Jesús mientras nos
miraba de arriba a abajo – porque vaya alegría, estas cosas por
Granada son difíciles de ver – bueno, hablaba poco, pero lo que
decía me gustaba, tal vez como lo decía, aunque exagerara.
Anda, eso se lo dirás a cualquiera que pulule por
aquí y a la que le pidáis fuego – dijo Lorena pícaramente esperando
alguna contestación
Que va, ni mucho menos, hemos estado bebiéndonos
una botella de Dyc que tenía en el coche antes de venir aquí y desde
que hemos entrado nos hemos quedado aquí planchados bebiendo y
viendo al personal. – No me cabía duda de eso.
¿No os gusta bailar o qué? – pregunté mirándolos
a los ojos antes de darle un sorbito a mi copa.
Bueno… sí, es algo que nos gusta – respondía Javi
gesticulando un poco con los brazos y las manos – pero tenemos que
entrar en calor, ver el ambiente, mimetizarnos con el… además, en la
noche no todo es bailar. Por ejemplo, esta noche creo que visto lo
visto, disfrutaría mucho más viendo bailar, que siendo yo el que
baila. – creo que yo sabía porque decía eso. Mientras Jesús tan sólo
sonreía y nos miraba. Estaba claro que Javi era el más lanzadillo de
los dos, y que al otro lo que de verdad le gustaba, era analizar el
tema.
Que rollo, pensaba que un tío que se acercaba a
pedirnos fuego, al menos sabía bailar…- añadió Lorena, que había
entrado bien en el juego. Si va normal no dice esas cosas a la
primera de cambio, así que deduje que su poco aguante con el alcohol
la animaban a ser así de ligerita.
Bueno bueno, no me piques que quito el freno ehh
– dijo animadamente Javi, mientras iba a la barra que tenía justo a
su espalda a dejar la copa. – Ahora verás – y se dirigió a Lorena
que sonreía mientras se acercó y la cogió de la mano para demostrar
que al menos, sabía moverse al ritmo de la música House en medio de
la pista. Sin complejos.
Realmente resultaban bastante simpáticos y extrovertidos.
Tanto que hasta había olvidado el porqué nos habíamos acercado a ellos. En mi
estado de felicidad no sabía si lo hice para protegernos de algo que no
queríamos, o usé esa excusa para buscar algo que me llamaba la atención. Pero el
caso era que estábamos con dos cuasi-maduritos que estaban de buen ver y nos lo
estábamos pasando genial casi sin querer, sin más preguntas que las necesarias.
Me gustaban esas circunstancias. De hecho, siempre me han gustado. Para que
luego digan que la experiencia no es un grado.
Permíteme. – me dijo Jesús mientras me cogía
prestada la copa y la llevaba a la barra. Me empujó levemente por la
espalda y me condujo un poco más al centro de la pista de baile,
donde Lorena llevaba unos instantes pegada a Javi, dando vueltas, y
bajando y subiendo a un buen ritmo. Y no sé si solamente por la
música. En mi caso, tan solo me dejé llevar por la situación.
Sin decirnos nada empezamos a bailar. Más bien a dejarme
bailar, sin perder