"Mmm ahhh, mmm ahhh, mmm ahhhh, amo, amo, amo, me haces sentir…. Mmmm me
haces sentir…. Mi humedad, mi sexo, lleno de ti, siento tu energía, tu vigor… y
muy en el fondo tu alma"
Más allá de las palabras, el rubor que se apoderaba del rostro de Lina, el
brillo en sus ojos, el placer en sus gestos y la mirada desde el alma; más allá
de todo eso yo sentía como no solo penetraba su húmedo agujero, sino también lo
más profundo de su alma.
Continúe la embestida con vigor y decisión, no todos los días encuentras una
mujer que como Lina es totalmente sensible a las caricias que yo deslizaba por
todo su cuerpo.
Fuertemente martille sus entrañas, hundiendo mi firme pene una y otra vez
sobre ese agujero estrecho que hace tiempo pedía ser sometido por la fuerza de
un amante capaz de despertar toda la pasión que esta mujer ha guardado durante
años.
Ella creció en una familia tradicional, en un lugar donde sus libidinosos
deseos eran coartados por una estricta educación y una tacita vigilancia por
parte de sus padres.
En otro ambiente ella hubiera sido la misma, pero hubiera desarrollado a edad
más temprana su gusto por el sexo, ese gusto que apenas vino a aprender a sus 29
años.
Cuando la conocí por primera vez percibí por primera vez su olor feromonal,
ese aroma que hoy impregna la habitación en la que la someto a la más placentera
de las penetraciones, ese olor que llevo conmigo por varios días después de que
he sacado lo mejor de su sexo.
Lina inicio su sexualidad con un novato igual que ella, alguien que aprendió
de ceros con ese cuerpo sensual y delicioso que ahora se retuerce mientras es
penetrada por mi miembro; puedo imaginar el momento en que se perdió su
virginidad, ese momento en que el la hizo suya por primera vez, esa noche en que
Lina muy en el fondo de su alma supo que el sexo sería desde entonces su
pasatiempo favorito.
Imagino como él la desnudo, la observo hermosa y pura, la recorrió con esa
curiosidad que solo tienen los novatos del sexo. Imagino como su pene se
ensancho y empapo con rapidez al solo contacto de esa gruta que derramaba sus
jugos por primera vez.
Lo imagino sometiéndola como yo ahora lo hago, golpeando firmemente esa gruta
y aprendiendo como al tacto de la mano, de la piel, de los labios se abre todo
un mundo de sensaciones dentro del cuerpo de Lina.
Durante años su primer novio fue el único que sacio las necesidades de Lina,
las sacio mientras ella descubría su gusto por el sexo, su erotismo y su pasión.
Pero poco a poco ella se adelanto en el aprendizaje de estos placeres y fue así
como fue cada vez más exigente en sus demandas carnales.
Ahhhh, ahhhh mi pene no puede más, Lina acaba de cerrar sus piernas y me ha
atrapado dentro de su sexo, en esta posición nos quedamos quietos unos minutos
mientras la beso y la siento…
La música suena, es suave y lenta, ella vuelve a abrir sus piernas y comienzo
a zigzaguear, me muevo en círculos rozando sus paredes, afirmo sus senos con mis
labios y acaricio su antebrazo con pasión.
Lina me devuelve una mirada de pasión, esa mirada que me encanta y excita,
esa mirada que pide mayor vigor. Respondo afirmando mi pene a su vientre,
levantando sus piernas por sobre sus hombros, de inmediato la penetración se
hace más profunda, es aquí donde siento como el fondo de su gruta acaricia la
punta de mi pene, siento como en cada impulso mi glande se dobla ante la firmeza
de su pared.
Empiezo a martillarla con fuerza, siento sus gemidos, sus gritos, eso que me
encanta, siento llegar su espíritu libre, su alma y su amor, porque se que me
ama, me desea…
Es en este momento cuando más me gusta mirar su rostro, preso de placer,
pasión y amor.
Más fuerte, más fuerte, más fuerte… gime, se retuerce y comienza acompañarme
en su ritmo…
En ese momento ella esta ajena al recuerdo de la desilusión que le trajo su
primer amor, a aquel que le entrego todo, a aquel que pensaba sería eterno..
Ella y yo gustamos de las relaciones prolongadas, llevamos un buen tiempo
calentándonos mientras frotamos nuestros cuerpos, ahora mi pene esta en su
máxima expresión. Apunto a su trasero el cual ella comienza a exhibir con esa
ansiedad de lo que vendrá.
Lina a sus 29 años es una mujer generosa en sus atributos, su rostro de
muñeca, su cabello largo y de seda, sus ojos penetrantes y su boca carnosa y
deliciosa son solo el preludio de unos hombros de porcelana que al recorrerlos
estremecen su cuerpo y alma.
Los senos generosos y firmes adornados por sendos pezones rosados que se
erectan en la antesala del éxtasis.
Su ombligo y caderas que observo cuando se sube en mi, son una recompensa a
mis martilleos y un espectáculo a la vista.
Su culo es grande, firme y ansioso, es por eso que mientras describo su
cuerpo ya estoy un tercio cerca del cielo.
Ella gime y me pide cuidado, pese a ser una veterana de este tipo de
practicas, su fisionomía anal no lubrica de la misma manera que lo hace su
generosa vagina.
Fue con su primer amor con quien se inicio en el arte del sexo anal, esto fue
un experimento que poco a poco se convirtió en costumbre. En aquella época Lina
era sometida constantemente por su primer amor, quien disfrutaba de penetrarla
con fuerza pese a que esto desgarraba su recto.
Yo todo la contrario la trato como a una princesa, la someto suavemente y
empiezo a sentirme adentro, en aquel punto donde el ano de Lina ya permite la
dinámica suficiente para martillarla con fuerza.
Mmmm, mmmmm, adentro, adentro, si…
No voy a eyacularla en el ano, pese a que el intercurso me ha puesto muy
caliente y difícilmente controlo mi pene, esta vez prefiero terminar en su
vientre.
Retiro mi pene, lo limpio para no contaminar el santuario en donde depositare
mi semen.
La beso, hago un preludio y observo su vagina de la cual soy ahora dueño y
señor.
Recuerdo que solo ha sido penetrada por tres hombres y un consolador. Lina
después de su desilusión amorosa pensó que calmaría su sufrimiento entregándose
a un nuevo hombre, llegando así a un sin sabor que sentenciaría su gruta a ser
recorrida por un consolador hasta mi llegada..
Del segundo hombre en la vida de Lina no hay mucho que decir, se entrego por
despecho, recibió por segunda vez un pene, el cual la martillo con pasión por la
generosidad de su cuerpo y su atractividad, pero ella en su mente estuvo lejana
y finalmente decidió no dar una segunda oportunidad al invasor. Para mí esto no
es más que un combustible de morbo, puedo imaginarla siendo penetrada, deseando
que su sexo respondiera plenamente, puedo imaginar su desilusión, y me da morbo
porque se que yo si soy capaz de llevarla a donde ella desea.
El consolador por otro lado fue el compañero de Lina por un buen tiempo, fue
capaz de saciar sus sueños frustrados y el protector del santuario que hoy
profano. Gozo de sus fantasías, se empapo de sus jugos pero fue relegado por
este nuevo miembro de carne que tuvo la fortuna de encontrarla.
Rozo con mi punta los labios menores, siento la humedad, la beso con pasión
mientras ella gentilmente coloca mi pene en las puertas de la gloria.
Empujo y entro muy lento, para así sentir cada estremecimiento de Lina
mientras invado de nuevo su cuerpo, nos miramos y sabemos que pronto todo va a
llegar al cielo.
Me afirmo a ella y ella a mí, me besa con ternura, me dice con cada mirada
que es mía, se estremece mientras beso el revés de su codo mientras bajo a su
muñeca. La siento lista, la siento mía.
Arremeto en ella con poder, cabalgo sobre sus jugos. Restriego mi pene con
sus paredes vaginales, me caliento y siento que ella también.
La martillo por varios minutos acelerando y aminorando el ritmo. En mi
arremetida final perforo con velocidad, la oigo gemir, la siento húmeda…
Mmmm haaa
Me detengo y eyaculo con fuerza dentro de ella, inundo su vagina con mi
blanco liquido, ese mismo que ella ya ha degustado en las múltiples veces que me
lo ha mamado.
Ella siente como bombeo, y al escuchar mi gemir decide acompañarme en este
éxtasis que ahora sentimos como uno.
La vagina de Lina se estrecha y relaja al ritmo de su placer. La energía y el
calor liberado nos acompañan por unos minutos más. Nos abrazamos y besamos, nos
movemos ahora al ritmo de la relajación… hemos terminado
Observo como al separarme de ella mi semen mezclado con su humedad chorrea
por su entrepierna, ella cierra sus piernas porque desea tenerlo atrapado un
poco más…
Nos separamos hasta una próxima ocasión… nos relajamos y por ahora la mente
se apaga…