La lluvia golpea el techo del auto con violencia y ese ruido
no nos permite escuchar bien lo que nos decimos . Las luces encendidas iluminan
la carretera barrida por el agua y no podemos hacer nada sino esperar que esto
se calme para cambiar la rueda averiada. Comienzo a asustarme .
Mas que la lluvia y el viento, a lo que estoy acostumbrada en
esta región tropical, lo que me pone en tensión es la oscuridad. No podemos
tener las luces permanentemente encendidas y cuando las apago , la visibilidad
es muy pobre . Los árboles de la orilla del camino azotan sus ramas contra el
auto como fantasmas indiferentes.
Yo no quiero que mi hijo sepa que estoy aterrada . La
serenidad que pueda demostrar, es la única forma que tengo de cooperar a
solucionar una situación que momento a momento se me torna mas inquietante. Aun
estamos a veinte kilómetros de casa.
Trato de comunicarme con Mirta que viaja en su auto diez
minutos mas temprano , pero compruebo con preocupación que los teléfonos
celulares no tienen señal en esta zona. Raúl . mi hijo, con ternura me ruega que
tenga calma . que en cuanto el temporal se calme un poco, todo se solucionara.
Pasan algunos autos que nos iluminan pero nadie se detiene.
En medio de la noche , el viento trae el sonido lejano de la
música en el Pub del restaurante que recién hemos abandonado , gritos y risas
suenan apagadas.
De pronto la lluvia se detiene bruscamente , como si alguien
hubiese cerrado el grifo celestial para dar paso a una calma plena de una
humedad caliente .
Entonces descendemos del automóvil pensando que tendremos
algunos minutos para cambiar la rueda . Pablo saca las herramientas que se
asientan con dificultad en el barro de la berma . Me siento inútil pues lo único
que puedo hacer , es decir algunas palabras torpes . El aire caliente me
envuelve y mi respiración se hace pesada . Entonces pienso.
Me esta invadiendo esa sensación que nos ocurre a todos en
alguna oportunidad . Tengo la impresión de haber estado allí antes, así en medio
de la noche cerca de un automóvil . El pensamiento se va, pero luego vuelve y se
abre paso haciéndose mas nítido. La música lejana que aparece a intervalos me va
centrando en el recuerdo .
Eran otras canciones en ese tiempo , veinte años atrás ,
quizás veintidós . Si puede ser veintidós , pero el ambiente de alegría y el eco
de las risas parecen reproducir la situación .
Era la algarabía que acompaña a la llegada del año nuevo en
ese pueblo del norte donde estudiamos, finalizaba el colegio.
Habíamos abandonado salón y corríamos tomados de la mano
hacia el estacionamiento del casino .Entramos en el auto, nuestros corazones
golpean acelerados y nuestras respiraciones se agitan, tenemos un halito
alcohólico algo perfumado que a mi me gusta percibir.
El conduce el auto con algo de torpeza, por la premura.
Entramos en la carretera y escudriñamos la noche tratando de encontrar el camino
vecinal que se adentra en el bosque . Ya hemos estado ahí un par veces para
besarnos, pero ahora es distinto y los dos lo percibimos así. Siento su mano
sudorosa que deslizándose por mis rodillas, luego avanza con seguridad a lo
largo de mis muslos. No hemos hablado al respecto pero los dos estamos sintiendo
lo mismo .
Aparca el auto entre los matorrales, desde ahí no se ve la
carretera principal . Me abraza con fuerza , la pasión ha ocupado plenamente el
lugar de la ternura , ya no son necesarias las palabras , no hay preguntas ni
respuestas , ha reclinado los asientos y sus manos que han terminado el
recorrido por mis piernas, se apoderan ahora de mi sexo , así francamente.
Estamos apurados, como si alguien nos persiguiera , como si tuviéramos muy poco
tiempo .
Bajamos del auto, sopla un ligero viento caliente , me
deshago con rapidez de mis calzones y me tiendo sobre las hojas . Me doy algunos
rasguños pero no me importa, mi premura viene desde la profundidad de mi vientre
palpitante. Siento el peso de su cuerpo sobre el mío e instintivamente separo
mis muslos , estoy llegando al momento de mi tiempo hacia el cual vengo
caminando desde hace meses. Sus manos buscan mis pechos y ahora siento el ardor
, ahí abajo en el vértice entre mis muslos, ese vértice que ha estado latiendo
desde que estábamos bailando . Es un ardor , no dolor , hay algo mío que se
destruye sin ruido. Quiero que me lo haga bien , pero dulcemente, con
tranquilidad , me preparo para lo que siempre soñé. Lo he sentido entrar y
salir, me gusta , me esta llegando un placer novedoso , un placer que me libera
, que me agranda, que comienza a aumentar y entonces un liquido caliente y
espeso me moja por dentro y yo me quedo muy quieta para disfrutarlo plenamente ,
pero el se va , se retira de mi , se pone de pie , como asustado y me dice algo
que con el tiempo ya se me ha olvidado.
Esta apurado por volver al auto . Me visto rápidamente y
luego de unos segundos rodamos en silencio por la carretera , yo ya he dejado de
latir . Soy una mujer inconclusa y así inconclusa continuaré tantos años después
.
Solo que estoy de nuevo cerca de una carretera en medio de
esta tempestad.
De nuevo en el presente , mi hijo ya casi termina de arreglar
la rueda, cuando un relámpago ilumina todo el ambiente por un segundo y en
seguida una lluvia mas intensa que la anterior se desencadena. Como no podemos
entrar al automóvil , nos guarecemos entre las ramas .El me toma de la mano para
no resbalar en el barro . Siento como mi ropa comienza empaparse . El agua azota
mi cara cae por mi cuello y desde mi escote se va deslizando para empapar mi
sostén y sigue descendiendo caliente para meterse también en mis pequeños
calzones .
El vestido se me ha adherido a la piel siento un calor húmedo
agradable . El suelo es una masa barrosa en la cual es difícil mantenerse en pie
. La lluvia corre por el rostro de Pablo y como el tiene las manos llenas de
barro yo le limpio el agua de su rostro con mis manos suaves . Lo hago con calma
, con ternura, los pelos de su barba me cosquillean deliciosamente . Siento en
mi cara el vapor de su respiración anhelante y entonces me sujeta , me abraza
para que no resbale por la pendiente barrosa.
Su camisa esta totalmente empapada y abierta , le ayudo
desprenderse de ella porque le molesta . La piel de su pecho esta tibia y mi
mano puede reconocer los músculos firmes de este mi muchacho grande y poderoso
concebido hace 22 años en esa noche del recuerdo
Me siento segura y ya no tengo miedo y esta lluvia mas que
molestarnos nos acerca, de modo que cuando el quiere separarse yo lo retengo
junto a mi. El no trata de escapar , estamos abrazados en medio de la noche y
bajo la tormenta. Me apego a su cuerpo .Mis muslos ceñidos por mi ropa empapada
se tocan drásticamente a los suyos . Casi sin quererlo nuestras mejillas se han
juntado . Ahora nuestro abrazo es suave y tierno , ambos nos estamos
protegiendo. Siento latir mi corazón con fuerza y la música lejana ahora golpea
en mi cerebro estimulando esa zona donde se originan los apetitos primarios , la
sed y el hambre y el calor y los deseos sexuales reprimidos , aquellos impulsos
que invaden el cuerpo sin pasar por la corteza , que no requieren la
intervención de la voluntad. Y entonces mis labios recogen esa mezcla salobre de
agua y sudor que corre por su cara. Mis labios rozan los suyos y es como un
suave beso de complicidad , como un juego que nos mantiene unidos . Yo no se
como el me esta percibiendo en ese momento ,pero no separa sus labios de los
míos . Es ternura , es mas que ternura, ahí mientras la lluvia nos envuelve y yo
no quiero que se vaya. Sus manos recorriendo mi espalda y mis caderas me dicen
que no se irá.
Quiero decirle algo, pero las palabras no salen de mi boca ,
mi lengua esta ocupada en recorrer sus labios mojados y de pronto siento que su
lengua busca la mía , es la lengua de un hombre de pie en medio de la tempestad
apretando entre su brazos a su madre, que ahora sin ningún tipo de reflexión lo
besa con besos de mujer .
Nos vamos inclinando con suavidad , el me sostiene un
instante y en seguida me deja caer suavemente para depositarme en un lecho de
hojas mojadas . Es un lecho subyugante y el contacto con la tierra mojada
enloquece mi deseo.
No hemos dejado ni un momento de besarnos como si
estuviéramos amarrados por nuestras lenguas calientes. La lluvia no cesa y nos
ayudamos mutuamente para deshacernos de la ropa mojada en medio de esa ola de
pasión y por fin quedamos desnudos . Percibo con ansias como me va montando y
cuando siento su cuerpo sobre el mío lo abrazo con mis piernas reteniendo sus
muslos duros entre los míos suaves y ardientes.
Siento el barro caliente empapando mis nalgas , cojo barro y
hojas y lo esparzo sobre su pecho y sobre sus caderas y el me imita recorriendo
con sus mano llenas del mismo barro mis pechos y mi culo ardiente.
Así amarrados siento que me penetra , profundo largo y grueso
, delicioso . Empuja y entra y cuando le tengo entero dentro de mi comienzo a
deslizarme por la pequeña ladera sin soltarlo y profundamente penetrada rodamos
por el barro y eso nos envuelve en una ola creciente de deseo mayor. Mientras la
lluvia nos azota levantó mi vientre para unirme mas a el , para que me parta
definitivamente y nos decimos cosas horribles , palabras soeces que nos excitan
cada vez mas y que nos están llevando al infierno de este sexo pecador . Al
fondo de mi sexo se originan latidos profundos e intensos que parecen tratar de
soltar todas esas represiones guardadas allí desde años. Yo lo animo a seguir
cada vez mas intenso. El me cabalga con deseo renovado , me va llenando con su
semen caliente y yo lo muerdo de nuevo porque no quiero que me deje , porque el
no se ira como se fue el otro , de modo que cuando la lluvia deja de golpearnos
y el viento cesa y volvemos a escuchar le música lejana , estallo en un grito
salvaje de placer que atraviesa la oscuridad de la noche llevando el mensaje de
nuestro primer orgasmo maravillosamente incestuoso.