Una vez seco, se fue, dejándome allí mientras terminaba,
cuando yo estuve lista me paré a pensar cómo salir del baño, no me había dicho
nada, así que opté por salir como a Él le gustaba, como mí me gustaba, como una
perra, a 4 patas, con la correa en la boca.
Cuando me vio aparecer por el salón, se apresuró a coger la correa para
dirigirme al sofá.
- Me gusta que hayas venido como lo que eres, como una perra en busca de su Amo.
Bien, sube al sofá y ponte de rodillas, mirando a la pared.
- Si Señor, ahora mismo.
Obedecí inmediatamente, quedando de espaldas a Él, me giró la cara y me besó
ardientemente mientras notaba que me amarraba las dos manos juntas, pero no
podía adivinar con que lo estaba haciendo, no era una cuerda, era suave, era un
lazo, de raso, de un brillante color negro.
Apoyé los brazos en el respaldar del sofá, aprovechó para torturar un poco más
mis pezones, antes de darme unos azotes.
Salió de la habitación y volvió con una cuerda, bastante larga, yo diría que era
de unos 7 u 8 metros de larga, dio varias vueltas en mi cintura con ella, un
extremo lo subió a mi cuello, rodeándolo varias veces y dejando caer el cabo de
la cuerda por mi espalda, el otro extremo de la cuerda, lo pasó por entre mis
piernas, ajustándolo a mi coño y a mi culo, bien tirante, la cuerda rozaba justo
mi clítoris, subió el cabo hasta juntarlo con el otro y agarró los dos con una
mano.
Tiró una vez, la cuerda se ajustó a mi cuello y a mi coño, nuevamente esa
sensación, aún era leve, pero seguramente aumentaría, volvió a tirar de la
cuerda, más fuerte, haciendo que la cuerda se hincara más en mi coño y se
ajustara más en mi cuello.
Me volvió a coger del pelo y tiró de mi cabeza hacia atrás para volver a besarme
y mientras lo hacía nuevamente tiraba de la cuerda, me dejé llevar, solo era un
juguete en sus manos, el cual usaba a su antojo, así lo quería Él, así lo quería
yo.
Pasó su mano por mi coño, la cuerda estaba mojada de mis flujos.
- Te gusta notar la cuerda bien apretadita en tu coñito, verdad perrita?.
Asentí con la cabeza, no podía hablar, ya que en ese momento volvió a tirar de
la cuerda, ajustándola aún más a mi cuello,
Mordió mis hombros, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo, estaba en un
estado de éxtasis tal que apenas me dolían sus mordiscos y eso que no eran
flojitos, estaba mareada de placer, volvió a tirar de la cuerda y la mantuvo un
rato tirante, me estaba haciendo daño, pero más me gustaba y más caliente me
ponía.
La fue soltando, hasta dejarla caer, respiré aliviada, tenía
la respiración agitada, volvía casi a jadear como una perra, en ese
momento hizo que me pusiera de lado, aún con la cuerda puesta y las manos
atadas, me hizo reclinar en el brazo del sofá, apoyé en él los codos, quedando
mi coño y mi culo totalmente ofrecidos.
- Ummmm, creo que va siendo hora de que pruebe este
coño chorreante que tienes.
- Si Señor, por favor, fólleme, se lo suplico, lo estoy
deseando.
- Claro que te voy a follar puta, te voy a dar lo que te
mereces - dijo dándome un azote bien fuerte en el culo.
Se colocó entre mis piernas y me metió su poya si ningún
problema en mi coño, pues estaba bien lubricado, la metía y la sacaba a su
antojo, unas veces despacio, otras mas rápido, unas solo la puntita, otras todo
lo más profundo que podía, agarrándome de la cadera y apretando bien fuerte, me
estaba volviendo loca, que gustaba que jugase así, pero necesitaba que me
follara rápido y fuerte, por suerte no tardó mucho en cansarse del juego y
empezó a follarme bien duro.
Me daba algún que otro azote bastante fuerte mientras me
follaba, de repente noté que algo caía y resbalaba por mi culo, me había
escupido, metió un dedo, luego dos, me follaba el coño y el culo, levanté la
cabeza para respirar y gemir fuerte porque me estaba ahogando de tenerla pegada
contra el sofá y aprovechó para cogerme del pelo, girando un poco mi cabeza para
ver mi cara.
- Te gusta zorra? dime que eres y cuál es tu principal
función y para que sirves.
- Me gusta muchísimo como me folla Señor, yo soy su puta, su
zorra, su perra, mi principal función es ser su comepoyas y sirvo para que Usted
se desahogue y se relaje usándome para su placer - dije entre gemidos.
- Así me gusta putita, que tengas claro que eres y para que
sirves, repíteme que eres y dime que soy yo, vamos - dijo mientras seguía
follándome duramente.
- Soy su puta Señor, su zorra, su perra y su comepoyas, Usted
es mi Amo, mi Dueño, mi Señor - acerté a decir entre gemidos.
Aumentó el ritmo de su poya en mi coño y su dedo en mi culo,
luego fue parando poco a poco, los sacó y colocó su poya en mi culo, yo apreté
los ojos y me encogí, sabía que eso me iba a doler, aunque estuviera deseando
que lo hiciera.
La fue metiendo poco a poco, notando lo apretadito que
estaba, notando la presión en su poya, hasta llegar a meterla del todo, yo
aguantaba, me dolía, pero me encantaba, intenté relajarme para mitigar el dolor
mientras Él empezaba a moverse dentro y fuera de mi culo, una y otra vez y otra,
cada vez más rápido, el dolor disminuía, dejando paso solo al placer.
Después de un rato follándome el culo rápido, volvió a
aumentar el ritmo, estaba a punto de correrse, me agarró del pelo y tiró de él
para embestirme más fuerte.
- Me voy a correr perrita - dijo con la respiración agitada.
- Si Señor, por favor córrase en mi culo, me encantará
recibir su leche en mi culo de puta.
- Si puta, toma mi leche, ummmmmm - dijo a la vez que se
corría.
- Gracias Señor, muchas gracias.
Y cayó rendido en el sofá.
- Perrita ven, límpiamela.
Me di la vuelta y le limpié la poya con mi boca y mi lengua,
dejándosela bien limpia.
- Aún no te has corrido verdad perrita? - dijo acariciándome
la cabeza.
- No Señor, aún no me corrí, pero yo estoy aquí para su
placer, mi placer es saber que disfruta de mí como quiere y a su antojo, pero
sinceramente - dije bajando la mirada - tengo muchas ganas de correrme, estoy
muy excitada y no creo que tarde mucho en hacerlo.
- Te has portado muy bien, aunque tuve que castigarte por tu
atrevimiento, pero creo que ya aprendiste, así que mereces que deje que te
corras.
Me colocó semi echada en sus rodillas, apoyando las mías y
mis manos en el sofá, metió un par de dedos en mi coño y yo me estremecí, luego
se dirigió a mi clítoris, el cuál seguía excitado, hinchado y palpitante, movió
su dedo alrededor de él y yo noté que me iba a correr ya.
- Señor, no tardaré mucho más en correrme, me da su permiso?.
- Claro que sí perrita, vamos córrete - dijo moviendo mas
rápido su dedo - córrete para mí.
Mi respiración se agitó, mis gemidos comenzaron a ser más
fuertes, mi cuerpo se estremecía, se tensaba, yo subía y bajaba mis caderas,
buscando mi tan ansiado orgasmo y por fin empezó a concentrarse, en mi clítoris,
hasta que por fin estalló, al igual que estallaron mis gemidos en casi gritos de
placer que recorrían todo mi cuerpo, un placer indescriptible, inimaginable, de
tanto que lo había retrasado, ahora era muchísimo mas intenso, llegué incluso a
marearme.
Mi cuerpo se había tensado y poco a poco se fue relajando,
me quedé sin fuerzas, no me podía mantener con mis piernas ni mis brazos y me
vine abajo, Él me recogió en sus brazos mientras mil espasmos y temblores
recorrían mi cuerpo.
- Shhhh! ya perrita, ya - dijo tranquilizándome
Y yo poco a poco fui relajándome, mi respiración se fue
normalizando, hasta que me quedé tranquilita, Él también se echó en el sofá y
allí nos quedamos dormidos.