La señora Teresa
En la familia de mi esposa se organizó un viaje sorpresivo a
la playa, aprovechando una semana de vacaciones que tenia el marido de su prima
y una casa que le habían ofrecido. Mi esposa tenía pendiente una semana de
vacaciones y aprovechando que los niños estaban en vacaciones de invierno,
emprendieron viaje a la costa.
Yo por trabajo no los pude acompañar, quedándome solo esa
semana, disfrutando de la soledad y tranquilidad del hogar, quedando que el fin
de semana me iría a juntar con ellos
Ese mismo día en que se fueron, recibo una llamada de la
prima de mi señora, que me pedía si por favor podía pasar por su casa y enviarle
por encomiendas un televisor pequeño que se les había quedado y una chaqueta de
su hijo mayor que también se había quedado olvidada. Le dije que no tenía
problema y que saliendo del trabajo, pasaría por su casa, donde su madre, que
vivía con ellos me tendría listo el paquete que tenía que enviar.
Al salir de mi trabajo, pase por la casa de la prima y su
madre, la señora Teresa, muy amablemente me invitó a pasar. Muchas veces había
compartido con esta señora y siempre habíamos tenido muchas cosas en común. A
sus 55 años, viuda hace mucho tiempo, era una mujer completamente independiente,
que tenía un local de ropas, buena situación económica y que por ayudar a su
hija, y no quedarse sola, había compartido su casa con su hija, esposo e hijos.
Le pregunté por que no había ido con ellos y me dijo que uno
por el atender el local y otro por que al quedarse sola, eran unas vacaciones
para ella lejos de los gritos de sus nietos etc. Conversamos mucho rato, incluso
me invitó a tomar tè con ella y como la conversación estaba muy entretenida y ni
uno de los 2 tenía nada que hacer el tiempo pasó en la amena conversación donde
tocamos muchos puntos de la familia. Ya después de un rato, sacó un licor que
tenia guardado y mientras fumábamos (ambos fumábamos mucho), conversábamos de
nuestras vidas, hasta que comenzamos hablar de mi mujer, su sobrina.
Mi mujer tenía un carácter muy complicado y con ella, que
también era de carácter fuerte siempre tenían problemas. Una cosa llevo a la
otra y sin darme cuenta termine hablando hasta de cómo eran mis relaciones con
su sobrina.
Lamentablemente mi mujer era un poco floja para el tema
sexual y eso a la larga nos había traído muchas peleas. Ella me escuchaba y
comentaba al respecto, y recordó que con su marido también había tenido esa
clase de problemas, pero al revés, ya que ella era la que lo buscaba y el no la
satisfacía plenamente. Seguimos en este tema, hablando que por ese motivo se
producían muchas infidelidades, por un tema netamente de satisfacción sin
incluir sentimientos.
Ella decía que en ese aspecto, para el hombre era más fácil
ser infiel, que teníamos mas oportunidades y que por ultimo estaba la opción de
pagar por tener sexo, mientras que para la mujer era mucho más difícil.
Basándome en eso, me atreví a preguntarle si ella le había sido infiel a su
marido y ella me reconoció que si. Cuando ella me hizo la misma pregunta,
respecto a su sobrina, me reí diciéndole que no era la persona mas adecuada para
comentarle una posible infidelidad al ser tía de mi señora.
Pero a la larga, con la confianza que tenía con ella, y al
saber perfectamente que ella nunca le contaría a nadie, por su personalidad y
forma de ser, me atreví a confesarle que si, pero que solo por un goce físico.
Debo confesarles queridos lectores, que en realidad mi
fidelidad es bastante cuestionable, ya que por una parte soy en extremo caliente
y por otro lado no dejaba escapar ni una oportunidad, además de tener una
filosofía de que todas las mujeres tienen algo atrayente. Eso mismo me llevo a
pensar y a mirar, con otros ojos a la tía de mi esposa. A sus 55 años, la señora
Teresa no era un monumento de mujer obviamente. Era de estatura promedio, pelo
corto teñido, usaba lentes, de contextura gruesa, algo pasada de kilos, pero por
lo mismo tenía unas buenas y grandes tetas, que en mas de una ocasión me habían
llamado la atención. Esa noche ella vestía con pantalones y un suéter holgado,
para nada sensual, pero que de todas formas hacían ver el buen tamaño de sus
pechos. Además, no se si eran ideas mías, pero de todas formas notaba algún tipo
de interés en la madura mujer hacia mi persona.
Tratando de mantener el tema, le pregunte si después de su
marido había tenido a alguien mas, que si no se aburría estando sola y
descaradamente cuanto tiempo llevaba sin tener relaciones, a lo que ella, sin
ninguna vergüenza al escuchar esa pregunta, me dijo que hace como 6 años que no
tenía nada con nadie, y también en broma me dijo que "no perdía las esperanzas".
Noté que la señora Teresa se preocupaba mucho en que mi vaso
estuviese siempre lleno y me di cuenta que ella ya mostraba un notable interés,
digamos sexual en mi. Sin embargo me daba un poco de vergüenza tomar yo la
iniciativa, ya que igual era un pariente, y continuamos hablando de sexo,
fumando y bebiendo hasta que servimos los dos últimos vasos, vaciando la
botella.
Bueno, en vista que el trago se termino y que usted
seguramente debe estar cansada, pienso que es mejor que me vaya.
Por mi no te preocupes, siempre me acuesto tarde, y si es
por el trago, tengo otra botella mas ja ja ja
Mire ud .. que picara ... pero mejor que no .. imagínese
hablando tanto de sexo , mas otra botella , pienso que ud correría peligro
no creo tener tanta suerte de que me hagas algo, ja ja
¡Oiga! no se confíe... mire que si no fuera la tía de mi
señora.... mmmm
¿Y por que tendría que saber algo tu señora?
Bueno ... ( levantándome de la mesa quedando parado a su
lado, tratando de que ella se fijara en el bulto que se había formado dentro
de mi pantalón) , será mejor que me vaya , por que el alcohol y la
conversación están haciendo efecto en mi
Me tuviste miedo
Yo .. no , para nada
Demuéstralo
¿Quiere que se lo demuestre? .. o quiere que se lo
"muestre"
Ja ja ja ... No te creo capaz
¿A no?
Bueno .. ud lo pidió … ( y me comencé a bajar el cierre
del pantalón , pero solo como broma después lo volví a subir)
Vez que no eras capaz
No me desafíe señora Teresa …
Te desafío a que lo hagas .. eres solo palabras
Ok … ud lo pidió … ( y sin mas que decir, me baje el
cierre y saque toda mi masculinidad ante los ojos de la tia )
¡ Válgame virgen santísima ¡ ..
¿No me creía?
Lo siento sobrina . pero …
La Tía sentada aun, se acerca a mi verga y la mete en su boca
chupándola suavemente. Con gran arte y maestría la tía se deleitaba con mi verga
en la boca, emitiendo pequeños quejidos de satisfacción al tener su boca llena
de carne.
Ohhh que rico se siente …
Tu tranquilo , que esto solo va a quedar entre los dos …
Hace rato que me habían dado ganas
A mi también .. que rica cosa tienes mi rey….
La señora Teresa no desaprovechaba ni un segundo en succionar
mi verga, metiéndosela hasta la garganta, dejándomela toda mojada, jugando con
ella, besándola suavemente en la punta, para luego de una gran abertura de boca
metérsela hasta el fondo. Su mano jugaba con mis bolas, apretándolas suavemente,
mientras con su otra mano se tocaba entre las piernas, emitiendo sonidos de
estar disfrutando lo que se estaba comiendo.
Le saque su suéter y aproveche de tocar sus grandes tetas que
estaban aprisionadas tras una blusa de vieja. Realmente tenía unas tetas grandes
y deliciosas. Ella misma comenzó a desabrochar su blusa, pero sin dejar de
chupármela. Su brasier era grande, color carne, y aunque le quedaba muy
ajustado, cedió fácilmente cuando le saque una teta afuera, para admirarla y
tocarla a mi antojo. Al sacarla , esta enorme maza de carne cayo por su propio
peso , admirando un gran pezón duro y negro. Realmente la Señora teresa tenía
las tetas grandes Me entretuve agarrándoselo mientras disfrutaba de la magnifica
mamada que me daba la señora Teresa.
Ya entregados completamente al instinto animal, la hice
ponerse de pie y agachándome yo hasta su teta descubierta la lleve a mi boca
chupándole fuertemente su negro pezón, arrancándole unos grandes gemidos de
placer. Lo único que escuchaba era que me pedia que no me detuviera y yo,
haciéndole caso me deleite con ese pedazo de carne en la boca, chupándolo
fuertemente, mientras con mis manos le manoseaba el culo.
Ya la señora no aguantó mas, cuando mi mano le apretó su
notoria concha por sobre el pantalón y tomándome de la mano, me llevo hasta su
cuarto. Ahí de pie terminamos por desnudarnos completamente y caímos a la cama
tocándonos desesperadamente.
Su cuerpo no era el de una modelo, ni mucho menos, pero en
esos momentos, con el alcohol, mas el morbo de estar con la tía de mi señora, me
encendió por completo. No dude en abrirle las piernas y quedarme frente a una
vieja zorra, llena de pelos grande y roja. Sus abultados labios vaginales y un
pedazo de piel que le colgaba en el principio de su sexo, no me detuvieron, al
contrario. Primero me deleite tocándola, viendo como la tía se retorcía al
contacto de mis dedos por su mojada concha y me pedía a gritos que se la
metiera. Ya dos de mis dedos trajinaban sin problema el viejo sexo de la señora
Teresa que gemía como si la estuviese follando un burro. La tía con las piernas
completamente abiertas, me suplicaba que ya se la metiera de una vez, pero mis
intenciones eran otras y metiendo mi cabeza entre sus piernas, comencé a besar
el interior de sus gruesos muslos, haciendo que la tía se estremeciera de
placer, sabiendo perfectamente lo que le esperaba.
Su olor a sexo me embriagaba y sin aguantarme mas, me sumergí
con mi lengua a chuparle la zorra, arrancándole un gran y fuerte gemido,
estremeciéndose entera al contacto de la lengua del marido de su sobrina.
No solo mi lengua se metía al interior de ella, mis dedos
abrían ese coño y aprovechaban de masturbarla. Uno, dos hasta tres dedos se
abrían paso en esa olvidada parte de la veterana que ya estaba como loca
sintiendo placeres hace mucho tiempo olvidados. Mi rostro se había mojado con
los fluidos que emanaban de la señora Teresa
Sabía perfectamente que esa sensación era demasiado para la
veterana y que no tardaría en correrse si continuaba con ese tratamiento, y
realmente esa era mi intensión. Guiado por sus gemidos que me indicaban
perfectamente el roce que más placer le producían. No me importaba que no la
hubiese follado aun, solo quería sentir la sensación que más me gusta, que es la
de sentir que una mujer se corra en mi boca, mientras más abundante su orgasmo,
mucho mejor.
Ella casi me suplicaba que parara, ya que sabía que si yo
seguía con eso , su orgasmo sería inviable, pero con oídos sordos me esmeraba en
entregar placer oral a la tía. Me aviso de que estaba por acabar si seguí así, y
solo obtuvo por resultado un mayor y mas rápido roce de mi lengua contra su
sexo.
Un gran y largo gemido de placer inundan su habitación, al
igual como mi boca se inundaba de un abundante y espeso liquido que brotaba del
sexo de la señora Teresa. Saciando mi sed de placer, bebía con mucho gusto el
orgasmo de la señora Teresa que se retorcía en la cama y me apretaba con sus
gruesas piernas fuertemente. Ella pensaba quizás que con esto mis caricias
lenguales cesarían, sin embargo no hacían mas que aumentar mi morbo y absorber
todos sus líquidos.
Con mi cara toda mojada por sus fluidos y cuando ese torrente
dejo de salir, me incorporé y sin ni una contemplación me monté sobre ella,
metiendo mis manos bajo sus generosas nalgas apretándoselas fuertemente y
metiéndole la verga hasta el fondo. Como un animal comencé a penetrarla una y
otra vez, llegando hasta el fondo de la tía Teresa, casi sintiendo solo la
humedad de sus concha, ya que por el tamaño de esta, mas toda su dilatación se
producía una tremenda abertura.
La señora no podía creer ni asimilar el tremendo placer que
ese joven de 32 años le estaba haciendo sentir. Atrás habían quedado sus días de
abstinencia sexual, sintiéndose llena de verga. Apoyado sobre mis brazos veía
como sus grandes tetas colgaban hacia los lados y como se bamboleaban con cada
uno de mis empujones.
Por mucho rato estuve en esta posición, follándola sin
detenerme, con si fuese una audición para una película porno. Ella solo recibía
cada embestida de su sobrino político, que se sacaba todas las ganas con el
cuerpo de esa madura mujer.
Me deleite chupando sus grandes pechos, llenándome la boca
con sus tetas, alternando entre una y otra sin dejar de penetrarla. Estaba como
una roca, duro, sin ganas de acabar aun, así que la hice darse vuelta y
montándome sobre su espalda, no sin antes darle unos grandes besos a su culo, me
puse a follarla en esa posición.
La tía solo estaba ahí, tendida de boca, con sus manos
apretando fuertemente el cubrecama, sintiéndose penetrada una y otra vez,
gimiendo y diciéndome el gran placer que le entregaba.
Le tome las caderas y la hice ponerse en cuatro patas. La
señora Teresa sabia perfectamente lo que yo quería y adoptando esa posición me
dejo a mi mercedes su voluminoso cuerpo para darle una y otra vez en esa
posición. En el espejo de su ropero, me veía a mi mismo follando , la posición
de la tía y como sus grandes tetas, colgando libremente se veían mas grandes aun
, moviéndose de lado a lado, chocando entre ellas con cada una de mis
embestidas. Con mis manos me alternaban entre tocar su gran culo o manosearle
sus enormes tetas. Le separaba sus nalga y veía con morbo, el ojete de su culo,
con algunos pelos pero era algo natural. Me atreví a intrusear esa entrada, sin
obtener un rechazo de su parte. Solo cuando mi dedo entro mas de la cuenta, ella
deja de moverse, diciéndome que no quería eso. No insistí mas y continúe con lo
que estaba haciendo. Luego me acosté de espaldas y la tía se montó sobre mi. Con
su mano se llevo mi verga a su mojada concha y me entregó sus generosas tetas
para chupárselas a mi antojo. Sus ojos cerrados y su rostro mas arrugado aun
recibiendo mis envestidas y mis caricias a sus pechos. De verdad me calentaban
los pechos de la Señora Teresa y le dije que deseaba colocar mi verga entre
ellos.
Como una esclava se bajo de mí, para ponerse nuevamente en
cuatro patas, dejando que sus grandes tetas colgaran sobre mi verga. Yo se las
manoseaba y se las apretaba, dejando mi verga entre ellas sintiendo maravillosos
el contacto de sus carnes contra la piel de mi verga jugando con sus duros
pezones negros.
Solo me bastaba dar vuelta la cabeza, para mirar la posición
de la ti, jugando con sus tetas sobre mi verga.
Luego la señora Teresa bajo un poco mas y acostándose de
boca, dejando su cabeza a la altura de mi sexo, nuevamente se engulle mi verga,
con gran maestría manejaba mi verga, frotándosela por la cara, disfrutando de
tener entre sus manos un pedazo de carne, y no su consolador que ayudaba a esas
noches de soledad. Me miraba directamente a lo ojos, con mi verga metida en su
boca, sabiendo que a nosotros los hombres nos encanta ver eso. Suavemente me
masturbaba, mientras su lengua seguía recorriendo la base de mi verga, pasando
por mis bolas, metiéndoselas una a una entera a su boca y bajando aun más,
incluso llegue a sentirla a la entrada de mi culo.
No me molesto la sensación y al parecer por el suspiro que
emití, ella lo tomo como una aprobación y volvió a repetir ese trayecto, pero
esta vez dedicándole mas tiempo a meter su lengua al interior de mi culo. No se
cuanto tiempo abra pasado, pero la verdad fue mucho. Entre pequeñas
conversaciones en esta posición me confesó que una de las cosas que más le
excitaban, era chupar y que no me apurase en descargarme, ya que ella tenia todo
el tiempo del mundo.
Pero después de un largo rato, y al sentir que ya no podía
aguantar mas, le avise que deseaba acabar. Como desesperada, enfurecida me la
comenzó a chupar fuerte y rápidamente pidiéndome que le echara toda mi leche
dentro de su boca.
Sus suplicas que acabara en su boca, mas todo el esfuerzo y
rapidez con que me frotaba la verga, me llevo a hacerme sentir un placer
indescriptible. Comencé a gemir, abriendo completamente mis piernas, dejándole
todo el espacio a la tía que no sacaba la verga de su boca.
Un fuerte chorro de semen salió expulsado de mi verga
terminando, pienso, en la garganta de la señora Teresa, que rápidamente la saco
y la metió entre sus tetas para que las siguientes descargas quedasen entre sus
grandes pechos. Yo me retorcía de placer y expulsaba a borbotones mi leche
acumulada después de tanto rato de retenerla. Ya con sus tetas llenas de leches
y su mano esparciéndoselas, se dedico a chuparme la verga hasta comerse la
ultima gota de semen. Que de completamente satisfecho de la sesión de sexo con
la tía Teresa, que incluso, después de todo eso, continuaba chupándome a ratos
la verga, ya mucho más blanda, pero sintiendo de igual forma el placer que
entregaba la boca de la tía de mi señora.
Habitan pasado muchas horas desde que llegue a la casa de la
señora Teresa, en la calle no había nadie, era tarde y al otro día tenia que
levantarme temprano a trabajar. Ella también se vistió para acompañarme hasta la
puerta, riéndonos de todo lo que había pasado. Tome el paquete que había ido a
buscar y cuando me iba, recibí una invitación de la señora Teresa a almorzar al
otro día.
La verdad es que la Señora Teresa cocina muy bien, a si que
me comprometí a que a la hora de almuerzo me tendría por ahí ....
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