PURO VICIO
La noche invita al placer y la locura, nos llena de misterio,
abre en nosotros caminos al deseo y la lujuria.
Nos abraza y nos envuelve con su manto de especial oscuridad
y nos viste con juegos sensuales en los que las luces sobre nuestros cuerpos,
reflejan todo nuestro deseo.
Mi mujer, Maria, así se llama, una rubiaza de ojos azules,
medidas de escándalo, no muy alta y muy manejable en el arte de amar.
Piernas perfectas y una espalda sensual, toda ella invita a
soñar cualquier fantasía.
Me pone cachondo, hace arder en mi un fuego que no tiene fin,
con ella haría cualquier locura, despierta en mi todo tipo de deseos.
Era una noche fría de invierno, de esas que invitan a no
moverse de casa y dejar el frió fuera, en la calle.
Una cena especial, vino y la compañía de mi mujer, muy
especial para mí.
- Ponte un vestido corto y los zapatos de tacón negros, los
que van atados al cuello del pie y te quedan tan sexy, la dije con todo mi
deseo.
Sin sujetador y sin bragas..., me dijo con mirada de
deseo...
Como me conoces cariño, respondí excitado, mira como
estoy, te deseo, tengo ganas de entrar en ti y desatar este huracán
lleno de pasión, de calmar esta sed insaciable que solo tu piel es capaz
de saciar.
Ella asintió y se fue deprisa a la habitación contigua, al
rato salio con un vestido negro de tirantes, sensual, pegado al cuerpo, la
espalda al descubierto y del que casi se la veía el culo, tan sensual y hermoso
como todo su cuerpo.
Sus ojos disparan a matar, la verdad es que con ella las
noches nunca acabarían.
Su vestido deja al descubierto sus hermosas piernas; sus
piernas son sensuales, despiertan la pasión de cualquiera que las mire.
Nos dirigimos al salón y compartimos una cena intima y
especial, en las que su sonrisa y su mirada me matan de emoción.
Cuando terminamos de cenar, me pregunto con impaciencia:
¿Y ahora que hacemos?, Su voz es calida y dulce.
Vamos a la cocina... ella me acompaña hasta la cocina
y el movimiento al caminar es sutil y perfecto, la coloco junto a la
pared al lado de la ventana.
-Toma ponte esto, la di una venda para los ojos, estaba tan
excitado disfrutando del momento, que podría correrme simplemente con su mirada,
disfrutando de cada detalle de su cuerpo, de cómo la sentaba aquel vestido.
Se coloco la venda en los ojos y suspiro excitada, a
continuación se apoyo en la pared de la cocina.
La persiana estaba medio subida, la luz de las farolas
entraba de la calle y como la luz de dentro estaba apagada, su piel bastaba para
encender e iluminar la estancia, parecía que su cuerpo cobrara vida, cada poro
de su piel hablaba por si solo, era un momento increíble.
Vamos ahora tocate, quiero que te pongas muy cachonda.
Tocate quiero que te masturbes para mí.
Comenzó a tocarse suavemente, empezó por el pelo y fue
bajando poco a poco hacia sus pechos, unos pechos perfectos que a sus 32 años,
calmaban el deseo de cualquiera que quisiera beber de ellos, se los apretaba
sensualmente y desde ahí muy lentamente comenzó a bajar hasta el comienzo de su
sexo, un sexo perfecto, suave, depilado, de sabor dulce, un manjar para los
dioses.
Con un bello movimiento comenzó a levantarse la falta
despacio y empezó a frotárse muy lentamente, de vez en cuando se chupaba los
dedos para humedecelos y a continuación volvía a frotarse el coño, lentamente,
despacio, sin ninguna prisa.
-Eso es, la dije excitado mientras me la meneaba despacio,
disfrutando del momento, sigue así, continué diciéndola, no hay prisa, tenemos
toda la noche, quiero que te pongas muy, muy cachonda, ¿cómo vas?...
Estoy deseándote mi vida, respondió ella mientras
seguía frotándose...
Pero, ¿estas cachonda?, Insistí en mi pregunta,
parecía que mi polla iba a reventar de gusto.
Si, lo estoy, respondió con ganas una vez mas...
Harías cualquier cosa, cariño.
Lo que tu me pidas, mi vida, porque no vienes aquí y
me metes tu polla, quiero sentirte, me muero por tu polla.
Todavía no, la dije, quiero que te frotes el coño con
fuerza, vamos sigue, puedo oír lo cachonda que estas desde aquí.
Ella estaba cada vez mas excitada y empezó a frotarse mas
fuerte...
Eso es, así, continué diciéndola, ahora despacio,
frótate despacio, ella obedeciendo bajo el ritmo y lo hacia cada vez mas
despacio. Ahora más rápida, como si te fuese la vida en ello.
Tendríais que verla, una imagen que no tiene descripción
alguna, en el que las luces de la calle juegan un papel importante sobre su
cuerpo siendo un placer visual inigualable, un juego caprichoso lleno de luces y
sombras.
- Así, eso es, (podía oír su flujo de lo cachonda que estaba,
súper caliente y muy sensual), espera que te voy a acercar algo.
Cogí una silla pequeña y se la acerque, la puse al lado de
ella.
Vamos zorrita, ahora pon una pierna sobre la silla y
abre bien ese coño.
No te importa que te llame zorrita, ¿verdad?.
- No, no me importa, al contrario, pero hazme un favor,
llamame zorra, soy tu zorra.
A continuación ella subió la pierna apoyando el pie en el
asiento de la silla, era una imagen increíble, ahí la tenia junto a la ventana,
iluminada con la luz de la calle, sexy, el pelo suelto, los zapatos de tacón que
no hacían sino darle mas erotismo a su cuerpo, acentuar las formas de su figura
adornada con ese vestido negro, que acompañaba cada movimiento de ella.
Los tirantes del vestido parecían querer bajarse enseguida
para dejar sus pechos libres.
Continuo tocándose para mí, pero mi mente y mi deseo no
podían disfrutar de algo así solo, tenia que compartir ese momento con alguien,
deseaba que alguien mas disfrutara de ese momento, así que la dije:
Sigue tocándote, te amo, me pones muy caliente.
Ahora voy a subir la persiana del todo...en este momento
desearía que alguien mas te viese, estas buenísima y cualquiera desearía estar
contigo.
Estas loco, cariño, pero haz lo que quieras, me pones
muchísimo, mira como me tienes. Disfruta de mi cuerpo, mira como me toco
para ti, no te puedo ver pero me imagino lo excitado que estas. Me
vuelves loca de amor.
Subí la persiana lentamente hasta arriba y corrí la cortina,
quería que desde fuera alguien la viese. A continuación me oculte en la
oscuridad de la habitación, dejándola a ella junto a los cristales de la
ventana.
-Eso es, así esta mejor, que te vean bien, ¿deseas que te
vean?, Darías lo que fuera porque alguien te viese así de cachonda, ¿verdad?,
Porque alguien entrase y se comiese ese coño que tienes, y te metiera su polla
en la boca.
Si, me respondió ella, estoy tan cachonda que no me
importaría que me viesen y que me follasen aquí mismo, delante de ti,
¿te gustaría?.
Si, la dije excitado, vamos, continué diciéndola,
ahora bajate el tirante del vestido despacio pero sigue tocándote.
Ella se baja el tirante despacio, y continua masturbándose...
Joder, exclame lleno de placer, que piernas y que
cuerpo tienes, (yo continuaba masturbándome pero tenia que parar de vez
en cuando, porque no quería venirme enseguida), mira zorra, (la dije con
tono calido), en la calle hay un chico paseando al perro y por lo que
veo, creo que te ha visto, no para de mirar hacia aquí.
¿De verdad?, Respondió cachonda perdida, pues dejale
que disfrute y que siga mirando. Que mire mis tetas...
Te gustaría eso puta, ( decirle esto, la pone a mil),
té noto excitadísima, va quiero que le enseñes bien las tetas, bajate
los tirantes del vestido y enseñáselas. Ábrete bien de piernas y
muéstrame tu coñito cachondo, metete los dedos hasta dentro.
Efectivamente, había un chico sacando al perro y por la forma
de actuar parecía haberse dado cuenta de la situación dado que no se apartaba de
la valla del jardín.
La casa es un chalet adosado, la ventana de la cocina da al
jardín delantero que termina en un pequeño muro rematado con una pequeña valla.
Así que desde la calle se aprecia bastante bien la ventana de
la cocina, aunque solamente se puede ver y percibir lo que este cerca de los
cristales.
Ella obedecía al instante, tomo con su mano un tirante y se
lo bajo despacio, después hizo lo mismo con el otro tirante dejando caer el
vestido lentamente hasta las caderas, dejando sus tetas al aire, desnudas.
Siguió frotándose con mas gusto todavía, debido a la nueva
situación y se metía los dedos todo lo dentro que podía, de vez en cuando los
sacaba llenos de flujo y se los chupaba bien chupados para acto seguido volver a
metérselos y seguir jugando con su sexo.
Se veía preciosa, además su cuerpo es precioso y cualquier
prenda la sienta bien, engrandece su belleza.
Dime mi amor, que hace el chico.
Tu que crees, zorrita, (respondí casi sin respiración
debido a la excitación), disfrutar de ti, té esta viendo esas tetas que
tienes.
Hace calor aquí dentro mi vida, (dejo caerme lo que
nunca me imagine, debía estar tan excitada que su deseo no la dejaba ser
dueña de sus actos.
Que insinuás, ¿quieres que abramos la ventana?
Si tu me lo pides, lo que quieras mi vida.
Ahora ya si que no podía mas, estaba tan excitado que no
cabía en mi y a la vez sentía ese miedo y ese pudor que te hacen por momentos
echarte atrás, ¿por qué seguir con esto y dejar que un desconocido o conocido,
viese las tetas a mi mujer?
Ya sé que de igual modo el chico ya estaba viendo bastante
pero abrir la ventana era verla sin ninguna barrera.
Me quede un poco pensativo y al final me acerque junto a mi
mujer y sin decir nada apreté el cierre de la ventana para comenzar a abrir la
hoja de la ventana.
El ruido al apretar el cierre debería ser suficiente para que
ella dijese que no continuase pero no fue así, al contrario se excito aun más.
Estaba preciosa y no paraba de tocarse el coño y las tetas,
así que sin pensarlo abrí la hoja de la ventana del todo y me aleje al fondo de
la cocina, desde mi lugar de retaguardia la veía a ella y al chico de fuera.
No le podía ver la cara, llevaba un abrigo ancho y relleno
que le cubría del frío, una braga en la cara, con lo que solamente se le podían
ver los ojos brillar, llenos de deseo.
Ya esta zorra, todo tuyo, estas tan caliente que
puedo ver tu fluido resbalar por tus piernas. Venga sigue, sobate bien
las tetas, ella no paraba de tocarse las tetas y mostrárselas al nuevo
invitado.
Estoy muy cachonda, mientras decía esto se llevaba
los dedos a la boca y se los lamía y relamía para a continuación volver
a metérselos al coño.
Se ve que el espectáculo era irresistible, porque el nuevo
invitado hacia un movimiento con la mano cerca de sus genitales.
Como se ve que no podía mas, se bajo la cremallera de abrigo
e intuí el gesto de abrirse la cremallera y comenzar a masturbarse.
No podía verlo claro porque el moro le tapaba por encima de
la cintura.
Joder, que buena eres, (la dije a mi mujer), as
conseguido que se empiece a masturbar.
¿De verdad?, Que gusto me esta dando cariño, tengo el
coño al rojo vivo, si sigo así me voy a correr.
El espectáculo estaba servido, no podía hacer otra cosa que
seguir masturbándome e imaginarme todo lo que aquel individuo estaría
imaginando.
También me excitaba lo que estaba pensando mi mujer, lo que
sentía, debía de ser muy bueno puesto que no paraba de jadear como una perra en
celo.
Seguimos así durante unos cuantos minutos y de repente note
que aquel individuo se estaba corriendo de gusto.
Zorrita, se acaba de correr, has hecho que se corra
de gusto.
Entonces el individuo dijo algo a mi mujer:
Que gustazo me acabas de dar, me he corrido a gusto,
tengo la mano llena de esperma. ¿Me dejarías untártelo en las tetas,
putita?
Nos quedamos de piedra, no sabíamos como reaccionar, entonces
mi mujer me pregunto:
- Que quieres que haga mi vida, soy tuya, haré lo que
quieras.
- Lo dejo en tus manos, zorra, ¿qué deseas tu?, la
cancela de la verja esta abierta, se puede acercar a la ventana y ya esta.
Entonces mi mujer consintió a aquel individuo a abrir la
cancela y acercarse a la ventana.
Joder que buena estas, desde cerca estas de muerte,
¿porque llevas los ojos vendados? Pregunto extrañado, pero al percatarse
de mi presencia al fondo de la cocina no hizo falta respuesta.
¿Quieres restregarme tu semen en las tetas?, le
pregunto mi mujer.
Por supuesto, toma, con la mano en la que llevaba la
corrida que acababa de echar comenzó a restregársela por las tetas, se
las estuvo tocando a conciencia, con las dos manos.
Así, bien untadita, ahora tocate tu, putita.
Mi mujer empezó a tocarse las tetas manchadas de semen se la
restregó bien la muy puta, hasta tal punto que el nuevo invitado ya no podía mas
y la dijo.
Llevate los dedos con mi corrida a tu boca, vamos
putita, dame ese gustazo.
Eso quieres, respondió ella, pues mira como la
saboreo.
Con los dedos y las manos manchadas por el semen de aquel
individuo, comenzó a subir hasta su boca donde se fue metiendo uno por uno todos
los dedos de las manos y cuando los chupo todos, empezó a lamerse las palmas de
las manos.
Que gustazo me acabas de dar, así me gusta, aunque
mas me hubiese gustado darte lo tuyo y acabar dentro de ti, te follaría
todas las veces que pudiese, y me correría en todo tu cuerpo, guapa.
En ese momento le comenzó a sonar el móvil a aquel extraño,
que al momento respondió y tras una pequeño cruce de palabras, termino colgando
y nos dijo que sé tenia que ir,
Que era una pena pero no podía quedarse allí, de todas formas
no descartaba la posibilidad de volver algún día a disfrutar de la belleza de mi
mujer.
Una vez que se había marchado cogí una silla y me acerque
hasta donde estaba ella, me senté con una erección sin limites, desafiando la
gravedad, deseaba metérsela enseguida, deseaba poseerla.
Ven aquí, la tome de la mano, la abrí bien las
piernas y comencé a sentarla sobre mí, poco a poco su coño, bien
lubricado iba alojando mi polla llena de flujo preseminal.
Tengo que decir que ella no esta tomando nada y la
posibilidad de dejarla preñada era alta, pero ella no decía nada, solamente se
dejaba caer y se la metía bien adentro, bien clavada.
Ahhh!!!, (exclamo llena de placer), que ganas tenia
cabron de sentirla.
Pues aquí la tienes toda para ti, disfrutala...., la
cogí de las caderas y empecé a moverla suavemente de arriba abajo.
Poco a poco fuimos subiendo el ritmo y no tenia todas conmigo
a la hora de aguantar mucho mas y no correme dentro de ella.
Que gusto cabron, voy a correme enseguida, su coño se
deslizaba por toda mi polla con una suavidad increíble, estaba bien
mojado, inundado de placer, calido, que gustazo.
La agarre del pelo y comencé a tirar suavemente de ella hacia
atrás, sus movimientos eran cada vez más fuertes, su cuerpo brillaba debido a
los restos de semen del individuo anterior y lo hacia gracias a las luces de las
farolas de la calle.
Cuando me quise dar cuenta, empezó a convulsionarse llena de
placer, gemía con gusto, se apretaba a mi polla como si la fuese la vida en
ello.
Seguramente en ese momento, no la importaría que me corriese
dentro dejándola preñada.
Acababa de tener un orgasmo increíble.
uhhhh, que gustazo cariño, no podía aguantar mas, te
toca, vamos follame por detrás, se levanto de la silla, apoyo sus manos
en el marco de la ventana y se excito aun más al rozar sus senos el frió
de la noche.
Venga cariño, continuo diciéndome, tienes una polla
increíble, me encanta, haz conmigo lo que quieras.
Me levante de la silla y me puse detrás de ella:
Vamos, abre bien las piernas, (la dije fuera de mí),
estoy apunto de correrme, nena.
Pues correte, follame, y echame tu semen dentro,
vamos...
Estas palabras me ponían a cien el corazón y mi polla no
aguantaba mas la situación parecía que tenia pulso propio.
Ella se abrió todo lo que pudo, la luz de la calle bañaba su
espalda y sus piernas perfectas no tenían fin.
De un golpe se la metí hasta dentro y comencé un movimiento
de Bay Ven, suave y profundo, mis embestidas eran cada vez mas profundas y sus
jadeos mas continuados.
Con los ojos vendados, supongo que la fantasía la tenia
desbordada, seguramente sé imaginaria que cualquiera, menos yo, se la estaba
tirando.
Que piensas zorra, la dije excitadísimo, piensas que
alguien que no soy yo té esta follando. ¿Piensas en el chico que acaba
de untar las tetas con su semen?
Si, respondió sin dudar, pienso en el chico de fuera,
en sus manos y en como me tocaba las tetas.
Naturalmente, te pone verdad, vamos a hacer una cosa,
(pare de follarla un momento pero mantenía mi polla dentro de su coño),
mientras te follo no te voy a decir nada, quiero que imagines que es ese
chico el que te folla, como le gustaría tenerte así, con su polla dentro
de ti, a punto de venirse dentro de ti, sin importarle dejarte preñada,
solamente llenarte el coño de semen, solamente tener el egoísmo de su
placer.
Imaginate si la corrida a sido grande como para
restregártela en las tetas, como tendrá que ser en tu coño.
¿Té gustaría que me follara mi vida?, Pregunto con
voz irónica.
Si, porque no, eres increíble y más de uno tendría
que disfrutar de esta belleza, no es justo que sea toda para mí, tienes
un cuerpo de escándalo.
Ahora me callare y tu piensa en él, disfruta...
La cogí de nuevo de las caderas y comencé de nuevo el
movimiento de Bay Ven, cada vez el ritmo era más rápido, la notaba cada vez más
caliente, lo sé porque no paraba de tocarse las tetas y chuparse los dedos,
estaba disfrutando muchísimo con lo que acababa de ocurrir.
Mientras la follaba mis manos se deslizaban por su espalda y
la cogía del pelo tirando suavemente hacia mí.
Me quedaba poco tiempo para llenarla de semen y la agarre de
los hombros, mi polla entraba y salía de su coño lubricado, mis envestidas eran
cada vez más profundas, creo que debido a que en mi mente no paraban de pasar
imagines de ella siendo follada sin compasión por aquel individuo, me hacía
querer llenarla el coño de semen, me gustaba la idea.
Que escena tan erótica, detrás de ella, con el vestido
enrollado en sus caderas, el pelo suelto descansando sobre su espalda, sus ojos
vendados, y sus piernas perfectas sobre esos zapatos negros de tacón, atados al
cuello del tobillo.
Sentía que me venia, que gusto, pero la pregunta era, ¿me
corro dentro de ella?, Estaba deseando inundarla, llenarla de semen, además a mí
me sale bastante y ella con lo fértil que es, ( ya tenemos 3 niñas), se quedaría
enseguida embarazada, eso contando, que no lo este ya, porque tal y como iba la
cosa, estábamos llenos de flujo.
Cabron como me pones, correte ya, me decía cogiéndome
mis piernas por detrás y apretándome fuerte contra ella.
Me queda poquísimo, te voy a llenar el coño de leche.
Las embestidas eran mas y más fuertes, tenia que decidir
rápidamente, en ese momento note que ya empezaba a venirme:
Me corro zorra, dame tu boca, rápido...
Ella se dio la vuelta, se arrodillo y abrió su boca todo lo
que pudo.
Así, toma, tomátelo todo, empecé a correrme en su
boca, rápidamente y sin parar de salirme semen de la polla, se la
introdujo dentro de la boca, dejándome sin respiración del gusto que me
proporcionaba, me corrí todo lo que pude y bien dentro de su boca y ella
según lo recibía se lo fue tragando, no dejaba escapar nada.
Que pena no haber echado mas semen, la ocasión la merecía,
estaba arrodillada, con los pechos desnudos, los ojos vendados, el pelo suelto y
los zapatos de tacón negros... puro vicio...
Lovedrive75.