Suéltate, despójate de todos tus prejuicios y desnuda acude a
mis brazos.
Te quiero sin ropa, con el único atuendo de unas botas hasta
la rodillas, para que mis manos al recorrer tu cuerpo no encuentren ninguna
frontera.
Quiero convertirme en un mojado, un ilegal que se aposenta
entre tus piernas mientras escucha la sirena de tus orgasmos, al cruzar la línea
prohibida marcada por la sociedad.
Miembro ilustre que atándote a tu propia cama, te haga
declamar los deseos que hasta ahora te han resultado prohibidos.
Arrodíllate, mientras separas mis piernas. Agacha tu cabeza
al apoderarte de mi sexo. Disfruta mientras tus labios se abren para recibir mi
miembro en tu boca. Y Comparte conmigo cada centímetro de la piel, que
paulatinamente y sin prisa se humedece al explorar tu humedad.
Grita si te humillo agarrándote del pelo. Regurgita si mi
hombría te molesta al introducirse en tu garganta. Pero no pares, te deseo.
Quiero darte la vuelta, y sentir tu espalda sobre mi pecho mientras te monto.
Soy un jinete distante, pero nuestro galope nos dejara
exhaustos. Sentirás mis manos en tu trasero como espuelas que buscan tu
desenfreno y yo esperare tus gemidos como la meta a la que cada noche debo
acudir.
Buscaras en mi cuerpo, el placer tantas veces vedado. Tu
imaginación se recreará al sentir como va siendo ocupada tu vagina, y al golpear
mi pene en su pared, gemirás llorando la perdida de tu virtud.
Puta y santa te elevarás a los altares, al ser regada por mi semen. Te
purificaré al ritmo brutal de mis caderas y cual mártir querrás ser empalada en
público por mí . Me deseas, necesitas notar mi sudor recorriendo tus muslos,
mientras tus uñas se hunden en mi espalda, reclamando la dosis a la que no te
tienen acostumbrada.