-Una verdadera porquería, que desperdicio.
Siento el escupitajo, viscoso y putrefacto, caer sobre mí
rasurado cráneo.
-Desaparece ya, se te encuentra hasta en la sopa ¡Ya basta!
¡No te soporto!
El puntapié se clava en mi riñón derecho.
-Sin comentarios, ya los dos comentarios anteriores lo
dijeron todo.
Un vientre suelto descarga sobre mí de manera amplia..
-Nefasto... Una verdadera estupidez.
A los excrementos se une la orina de este último.
Me reincorporo, y los miro, uno a uno: Un hombre con cara de
cerdo, un ciego, un enfermo mental, y un critico de novelas rosa.
-Discúlpenme, caballeros, ¿A que debo sus atenciones?
-Por supuesto – dice el enfermo mental, el cual lleva una
corona del Burguerking – Mi nombre es Flexus, el Rey Flexus de Dumbland
Me ofrece su mano, pero, realmente, después de la paliza que
me han dado, no tengo muchas ganas de estrechar mano alguna de esos tipejos.
-Sinceramente... Eres un tipo normal para mi gusto.
Vuelve a decir el Rey Flexus, los otros tres le ríen la
gracia.
-Bueno, y, ¿los otros tres caballeros quienes son...
majestad?
-Cierto, cierto es – dice dándose ínfulas el pobre hombre –
Te presento, anodino visitante, a Sancho – me señala al tipo de la cabeza de
cerdo – Yogourt – me señala al ciego - y Fafa – y me señala al critico de
novelas rosa – somos tres viajeros sin rumbo, aunque, algunos compañeros se
quedaron atrás.
-Si, Caruso, Bobyto, y otros más que te encantara conocer.
Dice el hombre con cabeza de cerdo.
Estoy seguro que todos serán tan agradables como los cuatro
que tengo delante.
Cuando Lady Britania me dijo que en este viaje encontraría
respuestas a mis preguntas sobre Luz... Ahora pienso que tan solo quería
deshacerse de mí, para dedicarse en pleno a Mesmerina.
Me despido de los cuatro estrambóticos viajeros, y continuo
mi viaje.
Camino unos cuantos metros cuando delante de mi salta un
hombre lobo, bajito y con voz de pito.
-¿Quieres ser mi amigo?
Me quedo con los ojos como platos.
El tipo comienza a saltar a mi alrededor.
-Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi
amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi
amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi
amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi
amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi
amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi
amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi
amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi
amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi
amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi
amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi
amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi
amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... Se, mi amigo..... ¿Por qué me
ignoras?
En fin, no tengo palabras.
-¿Quieres ser mi amigo?
-¡Nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!
Esta vez es él quien se queda con los ojos como platos.
-¿Por qué?
Acierta a decir con ese pito cascado que tiene por voz.
En fin, no lo puedo evitar... Coloco su cabeza donde esta su
culo y su culo donde esta su cabeza. La verdad, es que exteriormente no se nota
mucho, pero, sirve para que me deje en paz. Así, que sin más continuo mi camino,
mientras cae la noche aquí en Wonderland.