ENTREGADA Y EXPUESTA POR MIS AMIGAS EN VACACIONES
Mi nombre es Valeria y esto que les voy a contar, ocurrió
hace 2 veranos en las playas de Mar del Plata, República Argentina. Estaba de
vacaciones con mis amigas, pasando un tiempo estupendo. Las vacaciones
transcurrían por situaciones comunes, nada raro, pero la estábamos pasando muy
bien. Hasta que un día ... una de mis amigas tuvo una idea ...
"Mira Vale, hay unos tipos que conocimos en la playa que
pagarían mucha guita por estar con vos. Nos podríamos pagar casi todas las
vacaciones" me dijo mi amiga Marina uno de esos días de vacaciones. Más o menos
una semana después de que hubiéramos llegado.
"Dale, hacelo por nosotras" animó otra de mis amigas,
Marcela. Ese verano habíamos ido con dos amigas más Laura y Cinthia. La verdad
que las 4 no eran feas, eran chicas comunes, lindas sí (excepto Cinthia), pero
comunes. No eran diosas como yo.
Desde que he nacido, Dios me ha regalado el don de la
belleza. Me ha hecho rubia, me ha dado lindos senos, ojos celestes, y me ha dado
un lindo culo, junto con una deliciosa vagina con pelitos rubios que enloquece a
los hombres. Tal vez, todo lo que me dio en belleza no me lo haya dado por otro
lado, como inteligencia, por ejemplo, aunque no soy una chica tonta, no soy
brillante, ni nunca me he destacado en la escuela o en la universidad. También
soy algo insegura de mi misma y me dejó llevar fácilmente por mis amigas.
En mi grupo de amigas, la más "inteligente" y se puede decir
también que la líder, es sin duda Marina. Ella es linda e inteligente, pero no
tan linda como yo, y eso hace que me tenga una envidia que no puede contener.
Creo que para sus adentros, desde que estábamos en segundo o tercer año de la
secundaria y todos los chicos me miraban a mí, y querían salir conmigo, ella se
juró a si misma que me lo haría pagar. Y ese verano tuvo la oportunidad y no la
desaprovechó.
Ella misma, Marina fue la encargada de arreglar todo. Ella
fue, concertó la hora, el lugar y cobró el dinero, que luego repartiríamos entre
todas. Se puede decir, que mis propias amigas me estaban prostituyendo. Ellas
eligieron la ropa, de acuerdo a lo que habían arreglado. Y me vistieron. Me
hicieron poner una tanga minúscula. Se me perdía en el culo. Una pollera que
apenas me tapaba el culo, además de que se transparentaba. Me pusieron una
remera muy escotada y me mojaron, ya que hacía calor, además de que para que se
me pegara al cuerpo y se me transparentara aún más.
"Ring" sonó el timbre. Llegaron 3 tipos y ahí estaba yo,
vestida como una puta, delante de estos desconocidos y de mis amigas. Todos nos
saludamos, y ni bien entraron ya comencé a notar miradas de lujuria por parte de
estos tres señores. Además no con mis amigas, pero si conmigo, se tomaron muchas
libertades en el saludo. Por ejemplo me tomaban de la cintura pero bien abajo al
momento de saludarme con un beso, que por otro lado me lo dieron muy cerca de
las comisuras de los labios, casi como si quisieran robarme un primer beso en la
boca, algunos de ellos.
Hacía menos de un minuto que habían entrado a la casa y ya me
sentía incómoda con la ropa que tenía puesta. Una cosa era estar así vestida
delante de chicas y otra muy distinta delante de hombres. Le hice saber
discretamente a Marina, sin que los hombres escucharan, que me quería ir a
cambiar, a ponerme algo más "decente". Pero Marina en voz baja, me dijo "¿Para
qué? Sí en poquito tiempo, estos tres señores te van a sacar la ropita y vas a
estar en pelotas".
Valeria (yo): -"¿Qué? No, yo no me voy a desnudar delante de
nadie".
Marina: -"Valeria, sos tarada nena. Ya está todo arreglado,
estos tipos me pagaron U$S 1.000 solo por hoy. ¿Qué te crees, que me los iban a
dar solo por verte con una pollerita corta y una remera escotada? Aparte pensá
en Lau y en Cinthia que tienen poca plata".
Como les comenté antes, Marina es muy decidida y tiene un
carácter muy fuerte, y yo lamentablemente no soy así, y me dejo llevar por mis
amigas. Mientras yo me debatía por dentro, en instantes de tensión pensando que
hacer, Laura y Cinthia preparando cocktails para estos tres señores, de los
cuáles nunca supe sus nombres. Uno pidió un Martini, otro un Tom Collins y el
último simplemente una cerveza. Mis amigas se hicieron tragos para ellas, y me
prepararon uno para mí, extra fuerte, con mucho vodka y gin, para que me
"soltara" un poco.
Empezamos a conversar entre todos, para romper un poco el
hielo. Hablábamos de trivialidades, las que más conversaban eran Marina y Laura.
En un punto la conversación se desvió hacia un elogio de mis atributos físicos.
Los tipos comentaban lo linda que era, las tetas que tenía, lo paradito que
tenía el culo y cosas por el estilo. Esto lo comentaban por ejemplo con mi amiga
Laura y ella respondía que sí.
Uno de los hombres, por ejemplo, preguntó: -"¿Pero de dónde
la sacaron, de una película porno?". Lo más curioso es que hablaban de mí, como
si yo no estuviera allí, como si estuvieran admirando un cuadro o algo similar.
El trago que me habían preparado era bastante fuerte, pero
sabía que era mejor para mí tomarlo y pasar esta situación. Me lo tomé todo y me
relajé un poco.
Laura: -"Valeria, este señor dice que tenés lindo culo,
porque no te paras y se lo mostras". Yo estaba sentada, me paré y di una
vueltita. No pensé jamás que Lau me iba a levantar la pollera, dejando a la
vista mi culo entangado.
Laura me dio una suave palmadita, y miró a los tres señores
diciendo: -"Ven que lindo, tratenlo con cuidadito que se puede romper". Luego de
esto, soltó mi falda, que volvió a su posición normal, cubriéndome en algo el
trasero.
Marina: -"A ver las tetas. Muéstrales a estos generosos
señores, también las tetas. Mostráte completa".
Me puse de frente a ellos, sin saber bien que hacer, pero una
de mis amigas que eran bien rápidas me dijo "Levantate la remerita". Me levanté
de manera sexy la remera y sonreí a ellos, quedé en sostén. Me miraron unos 30
segundos, apreciaron mis pechos y luego me volví a poner la remera.
Marina, luego de que me exhibieran delante de ellos, dijo
"Miren que buena mercadería. Por un rato es toda de ustedes". Hizo una pausa y
luego continuó: -"Bueno chicas, que tal si vamos yendo y dejamos a Vale con
estos tres señores para que se conozcan y se diviertan". Mis amigas, se
despidieron por un rato y se fueron a pasear por el centro comercial veraniego y
luego a tomar un café a una confitería. Mientras yo, quedé sola con estos tres
desconocidos. Que momento. Que querrían de mí. El clima enseguida se enrareció y
se tornó tenso, cuasi-violento (aunque en ningún momento me pegaron). Era otro
tipo de violencia que se respiraba en el aire, violencia sexual (aunque tampoco
me violaron). Por la rudeza de su trato tal vez es que yo sentía este ambiente.
Sr. 1: -"Que buena que estás, pedazo de perra".
Sr. 2: -"Te vamos a coger toda".
Sr. 3: -"Te vamos a acabar por todos los rincones de tu
cuerpo, te vamos a hacer ese culito hermoso que tenés, te vamos a dar verga
hasta por dónde ni te imagines".
Sr. 1: -"Te vamos a coger tanto y dar tanta pija, que te
vamos a sacar las ganas de coger por un mes".
Sr. 2: -"Y seguro que sos bien ramera, que te encanta la
pija".
Y la verdad que yo no era lo que ellos creían. Desde ya que
no era virgen, pero tampoco era una "come-hombres". Incluso varias de mis
amigas, de las que me habían metido en esto, eran bastante más atorrantas que
yo.
Yo estaba parada en el medio de los tres hombres que
comenzaron a venir hacia mí. Se me acercaron y comenzaron con el manoseo lógico.
Uno se me acercó por delante, Me besaba en la boca, con su mano izquierda me
tocaba la conchita, aunque por arriba de la bombacha y con la derecha me tocaba
el culo por debajo de la pollera. Dos, fue por detrás y me apoyó su verga en el
culo directamente. Me la hizo sentir. Y me tocaba las tetas. Estaba pegado a mi
cuerpo. Tres tocaba lo que le dejaban de manera alternada, me tocaba la cara, un
poco las tetas, el culo y la conchita. Rápidamente al poco tiempo del manoseo,
Dos hizo que mi falda volara por el aire y me dejó en tanguita. Tres hizo lo
mismo con mi remera. Estaba ahora en ropa interior. Tenía un conjunto de ropa
interior negra. Bien de puta. Volvieron al manoseo, más o menos en las
posiciones que les describí anteriormente, con algunos agregados. Dos lamía los
cachetes de mi culo. Uno, me colaba los dedos, metiendo mano ya dentro de mi
bombachita y Tres me ponía una botellita de cerveza entre las tetas y se
calentaba con eso. Cada tanto la sacaba y me hacía tomar un trago de esa
cerveza.
Pronto lo tres hombres no pudieron aguantar más. Uno tomó una
tijera y cortó mi sostén por el frente. Eso era innecasario, pero quisieron
hacerlo. Mis tetas quedaron liberadas. Las tocaron, las tocaron y las tocaron.
Las manosearon y las apretujaron. Mientras yo estaba bastante quietita, dejaba
que hicieron conmigo lo que quisieran. Ellos no me atraían particularmente en
cuanto a lo físico, con lo cuál yo no iba a trabajar para ellos. Iba a hacer lo
mínimo indispensable, pensaba.
"Arrodillate" me dijeron. Y me empujaron hacia abajo. Se
pusieron los tres delante de mí, sacaron sus enormes pijas. Yo estaba en tetas,
pero todavía conservaba mi tanguita puesta.
Sr. 1: -"Elegí una de las tres la que más te guste y empezá
por esa".
La que más me gustaba era la del Sr. 2. Me la metí en la boca
obediente y empecé a hacer mi trabajo. Mi boca estaba ocupada con la Pija 2,
pero mis manitos, suaves, chiquitas y delicadas entretenían momentáneamente a
los otros dos tipos. Los masturbaba y chupaba al Sr. 2. No se porqué pero
mantenía los ojos cerrados, estaba empezando a entrar en clima. Empezaba a
excitarme, a mojarme. Estoy de sentirme un poco putita me gustaba. A todas las
mujeres (aunque digan que no o no lo reconozcan) les gusta ser tratadas como una
puta de vez en cuando, como un mero pedazo de carne o un objeto de deseo sexual.
La pija de 2 era bastante grande y el guacho me la metía bien
hasta el fondo. Me sostenía la cabeza y me cogía la boca. Yo no podía escapar.
Trataba de tirar mi cabeza para atrás, pero el fuertemente me la empujaba hacia
él. A los otros no solo los masturbaba, cada tanto paraba y les tocaba los
huevitos, los acariciaba. Y luego volvía a masturbarlos. Pero eran duros, tenían
aguante, no acababan más. Estuve así arrodillada casi media hora y nada, hasta
que sentí primero unas gotas calientes en la lengua y luego un torrente de
esperma en mi boca. No me di cuenta, pero creo que si me hubiera corrido me lo
hubieran hecho tragar igual. Luego de que acabara el Sr. 2. El Sr. 1 tomó su
lugar e inmediatamente puso su pija en mi boca. Aunque ya estaba bien erecto, al
borde de la eyaculación estaba esperando ocupar ese lugar (mi boca) hace rato.
Le habré dado 6 chupadas y se vino también con todo. Todo adentro de mi boquita.
Cuando quería correrme, me sostenían la cabeza y me hacían tragar todo el semen
que expulsaban de sus penes.
Con respecto a lo quedó fuera de mi boca y en su miembro,
esto es lo que dijo el Sr. 1: -"Limpiala toda. Que no le quede ni una gota".
El último, el Sr. 3 actuó distinto, terminó por masturbarse
él y me acabó en las tetas y en la cara. Con un dedo de la mano derecha, me lo
pasé por mi teta derecha con semen y luego me lo introduje en la boca. Esto los
calentó muchísimo. Se ve que les gustaba yo y mi actitud.
Descansamos un poco, nos sentamos en un sillón, que había por
ahí cerca y que daba a la ventana. Dos y Tres se pusieron a fumar. Yo ni los
conocía y estaba ahí, desnuda y con ellos. No se podían quejar, la verdad que me
esmeré bastante en las mamadas que les di y les saqué a los tres buenas
cantidades de semen. Ellos fumaron un poco, tomamos un poco de alcohol y
charlamos un poco también. Los cuatro desnudos. Mientras descansaban me hicieron
que yo les sirva los tragos y cuando iba y venía hacia la cocina contemplaban
todo mi cuerpito desnudo. "Estás bárbara, hermosa" me decía uno de ellos. "Me
alegraste las vacaciones" me decía otro y proseguía "Sabés lo que es tener que
cogerse a mi mujer. Es horrible y tiene 45 años, nada que ver con tu piel suave,
joven, tu carne fresca, tu culo paradito y tus senos turgentes". Yo no decía
nada pero por dentro pensaba que ellos para la edad que tenían, si bien no eran
atletas de gimnasio, mantenían sus penes en muy buena forma, erectos y con mucha
potencia.
Al rato el momento de descanso se cortó.
Sr. 3: -"Vamos al dormitorio ahora". Los cuatro fuimos para
el dormitorio principal que como por lo general toda casa de verano tiene, tenía
una cama matrimonial. Ese lugar sería el escenario de la acción para las horas
que siguieron. Yo al dormitorio no llegué caminando, sino que 2 me cargó al
hombro como una bolsa de papas. Con mi cabeza hacia abajo y mi culo a la altura
de su cara. Cuando llegó al dormitorio me tiró en la cama.
Sr. 1: -"Con la boca muy muy bien. Vamos a ver que más sabés
hacer".
Yo estaba acostada boca arriba. Esperando que alguno de los
tres viniera y me cogiera en la típica y aburrida posición del "misionero". En
eso vi que el Sr. 2 estaba sacando unas cosas.
Sr.2: -"Queremos asegurarnos de que no te escapes ni te
vayas, así que espero que no te ofendas con esto. Pero como buena perrita que
sos te vamos a tener que atar". Me ataron de dos lados, con una esposa de mi
muñeca derecha al lado derecho de la cama. Y con un collar-soga del cuello. Sin
embargo tanto la esposa como el collar tenían casi 2,5 metros de largo cada una.
Con lo cuál en la cama podía hacer lo que quería, cualquier posición, pero no
podía salir fuera de ella. Me sentía una Diosa del Sexo. Una Máquina de Dar
Placer. Siempre me gustó sentirme así de deseada.
Esta vez le tocó comenzar al Sr. 3. Me puso en cuatro patas y
me montó por el culo. El Sr. 1 no iba a desaprovechar los agujeros vacíos. Con
mucha agilidad se acomodó por debajo mío, es decir se acostó en la cama de
frente a mí y ocupó mi conchita. Dos descansaba y se tomaba unos tragos, y
esperaba su turno.
Recibí bombéos de pijas sin parar por un intervalo de 45
minutos y 1 y 3 me hacían moverme bastante. Me hicieron sudar. Me mojé toda. Que
puta me sentía y ellos se daban cuenta que me gustaba. Cada tanto me decían
cosas como "¿Te gusta putita no?" o "Que perra que sos, no te alcanza una pija,
necesitas 3". Y yo estaba en un momento de éxtasis total, casi inconsciente,
necesitaba que me tocaran, que me manosearan, que me penetraran, por cualquiera
sea de mis agujeros. Me movía con todo, tanto que transpiré como una loca, gemía
y gemía, como una golfa descarada. Cabalgaba a Uno y recibía a Tres por detrás
por el culo con toda su fuerza. Sus penes duros, penetraban mis partes suaves.
Ambos me tocaban todo lo que podían. Uno también me besaba en la boca y Tres de
vez en cuando en el cuello. También me lamía el cuello. No faltaron tampoco las
fuertes nalgadas en los costados de la cola, para que me mueva aún más, sí como
si fuera un caballo. Dos contemplaba la situación. A mi me sorprendía
sobremanera que no se sumara de alguna forma a la acción. Que no me tocara una
teta algo. Era el más "voyeur" de los tres, se ve que le gustaba mirar. Incluso
comenzó a masturbarse sólo en un costado. Luego se acercó un poco, el no me dijo
ni me pidió nada, pero a mi no me gustan las desigualdades, entonces si estaba
dando tanto placer sexual a los otros dos, algo tenía que darle a él, tomé su
pene con mi mano derecha y de costado comencé a masturbarlo. Esto lo encendió
sobremanera, se ve que le gustaba. Mientras tanto Uno y Tres eran como dos
máquinas del sexo no paraban. Sus penes parecían de acero. Duros y
constantemente empujando hacia adentro. Yo pensé que iba a reventar. Pero no, me
mojaba cada vez más. Me excitaba cada vez más. Me gustaba que me tocaran de
todos lados. Que me apretaran las tetas me encantaban. Que juguetearan con mis
pezones. Descubrí también en este acto sexual, algo que no sabía ya que nunca lo
había hecho, lo bien que se siente para una mujer la doble penetración. Me
sentía "llena" en el sentido literal de la palabra. Llena de penes. Todos mis
puntos de excitación tanto vaginales como anales eran tocados casi
simultáneamente por uno u otro pene, por eso tanto placer y excitación me
provocaba. Aparte estimulaban otras zonas erógenas mías, me besaban la boca, los
oídos, el cuello, etc.. E incluso uno disfrutaba y se excitaba con sólo mirarme,
con lo cuál no podía sentirme sexualmente más completa.
Luego de 45 minutos de doble penetración, por delante y por
detrás repetidamente, empecé a sentir que se venían ambos. Al mismo tiempo
acabaron y descargaron todos sus flujos sementales dentro mío. Que linda
sensación. Ese calorcito. Ese cosquilleo. Descargaron tanta leche dentro mío que
un buen rato estuve chorreando semen.
Dos aún no había acabado y una vez que sus dos compañeros se
retiraron de mi cuerpo, me acostó boca abajo en la cama y me puso su pija,
también grande entre mis dos tetas y se hizo/le hice una buena "paja turca". Dos
podríamos decir que me "cogió las tetas". Empujaba con una fuerza impresionante.
A mi me gustaba sentirme su pene entre mis senos y a él creo que aún más. Cada
tanto se iba de mis tetas hacia mi boca y me introducía su miembro y también
bombeaba con mucha fuerza y me "cogía la boca". Yo estaba bien quietita. Para
terminar no me acabó ni en la boca ni en las tetas que era lo que yo esperaba.
Me hizo dar vuelta, quedando boca abajo y me junto las piernas, me las hizo
cerrar y me entró por el culo. En esa posición, con mi culito medio cerradito lo
sentí penetrarme bien y fuertemente aún más que al anterior. Aguante los
primeros dolores mordiendo la almohada y luego comencé a disfrutar su rítmica
forma de moverse y hacer un culito. El se acostó plenamente sobre mí y su cara
quedó a la altura de la mía. Yo sentía su respiración en la nuca y el me decía
cosas como "Cerrá los ojos y disfruta" y yo cumplía. Cuando estaba por acabar
sacó su pene y me acabó en mi colita, pero afuera y luego a modo de bronceador
me pasó todo su semen por el culo y la espalda. Se reía y me decía "Para la piel
es lo mejor que hay" y debía serlo, el tipo me enteré luego de casualidad era
médico dermatólogo.
A las tres horas llegaron mis amigas, estábamos en el living
de abajo. Yo estaba en bombachita y los tres tipos ya cambiados y listos para
irse en la sala de debajo de la casa, en dónde los habíamos recibido "¿Y cómo la
pasaron?" preguntó Marina. "Bien" contestaron 1, 2 y 3.
"Bueno, cuando quieran ya saben. Me llaman y arreglamos. Es
más si me avisan con tiempo podemos comprar disfraces, aparatos. En fin lo que
ustedes quieran. E incluso podemos arreglar para que la vean en Capital" los
despidió Marina ...
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