
Avanzaba presuroso entre el gentío de la ciudad, chocando
contra las personas de vez en cuando sin siquiera pararme a pedir disculpas; es
por la emoción… esa tarde por fin tendría mi entrevista con uno de los
personajes más célebres y famosos de la historia de la humanidad. Porque es bien
sabido que el estar peleando en la cima del Top de Usuarios es la clara muestra
de ser una de las personas más guay e interesante que uno podría conocer. Perri
es famoso y con mucha honra, no por nada se la pasa horas y horas valorando y
comentando relatos sin siquiera leerlos.
A metros de llegar a la cafetería en donde pactamos
encontrarnos, una fuerte lluvia empezaba a caer sobre la ciudad. No tenía que
avanzar mucho para entrar por fin en el lugar, busqué una mesa pegada a la
vidriera, y reposé una rosa blanca en la mesa para que Perri me pudiese
reconocer. Me preocupaba un poco, ¿acaso la lluvia lo retrasaría?
Pasaron los minutos, se agotaba mi paciencia… ya estaba
seguro que no vendría el hijo de perra. Intenté entretenerme contemplando al
gentío siendo azotado por la lluvia; gente corriendo con periódicos sobre sus
cabezas como improvisadas sombrillas, otros descansando a las puertas de los
negocios a fin de no mojarse.
Me reí al ver a un hombre descansando bajo una parada de bus.
Él está tan concentrado en lo suyo, esperando un colectivo o a alguien, no lo
sabía, que ni siquiera se daba cuenta que un perro estaba friccionándose contra
su pierna… jajaja, un perro follándose su pierna... un perro… ¿eh?
- ¡Perritillo!
- ¡Waf!
- ¿¡Qué haces con la pierna del señor, perro jodido!? – lo
recriminé desde adentro de la cafetería.
- ¡Lo siento, es que el viaje fue largo y no pude
aguantarme…!
- ¡Entra, entra que te mojas todo, joder!
* * * * *
- Siéntate en la… ehm… sobre la silla. Ah, y sírvete el café…
- Un café que se encuentra en los límites de la normalidad de
esta cafetería – dijo sorbiéndolo.
- ¿Qué? Pero si aquí sirven el mejor café, no por nada elegí
este lugar…
- Y este lugar es normalito
- ¿Por qué me suenan esas palabras? ¿Qué más vas a criticar,
perro cabrón?
- ¿¡Esto es parte de la entrevista!?
- No, no lo es. Mejor empecemos que seguro que tienes una
agenda muy apretada, Perri.
- T-I-L-L-O.
- ¿Qué?
- Exijo que se me llame por mi nick completo, es todo… ¡y
también quiero un bol con leche!
- ¡Ya va, ya va! En cualquier momento te lo traen, man.
- ¿Man?
- ¿Dog entonces?
- ¡Que me llames PERRITILLO, PERRITILLO!
- Ya, ¡compórtate que nos van a echar!
- No nos van a echar, que soy famoso y guay, ¿Qué no lo
recuerdas?
- Ok, ok, antes que nada quisiera preguntar tu edad.
- Cuatro – volvió a sober el café.
- Me cago en la… ¡No podrán publicar mi entrevista! Si eres
un menor…
- Pues la edad del perro la multiplicas por siete y ya… creo
que hasta esos monjes censuradores sabrán hacerlo.¿Está penado por la ley? Hala,
que me censuren éstas.
- ¡Más respeto, perruno, serán estúpidamente exagerados al
escandalizarse por leer que una tía de 16 folla, pero son personas como t… como
yo, y merecen que los respetes!
- Mejor comencemos la entrevista, ¿quieres?
- Ya, ya... ¿Cómo haces para comentar y valorar tantos
relatos?
- Pues como ves, soy un perro, no tengo nada más interesante
y/o productivo que hacer con mi vida, así que me dedico a comentar y valorar
todos los relatos de esta página.
- Y leerlos también, supongo.
- ¿Leerlos? Ehm… sí, claro.
- Es común leer en tus comentarios que los textos te parecen
como mucho, normales. Desde luego, tú, un gran escritor profesional y conocedor
de las letras, tiene todo el derecho del mundo de rematar de esta manera a los
demás…
- Lógico.
- Pero en más de una ocasión te he visto escribir "Relato
malito", "No me gustó" y…
- Alto ahí.
- ¿Eh?
- Yo nunca he escrito eso.
- Ehm… sí lo has escrito, Perritillo.
- Que no, ¡que no! He escrito "No me gusto", que es distinto
a "No me gustó".
- Ah, joder, lo acabo de notar… qué guay eres. ¿Pero por qué
no te gustas a ti mismo?
- Esto… No, no es por nada – y levantó su mirada al techo.
(8 años atrás)
- ¡Joder, está saliendo!
- ¡Qué emocionante, Gabriel, nunca creí que un parto perruno
sería tan hermoso!
- ¡Mira, mira, es un cachorro!
- ¡Sí, qué preciosa es la perrita!
- ¿Eh? Pero qué dices, Anastacia… es macho, mira.
- No, si es una hembra… mira.
- ¿Ein?
- Gabriel… ¿qué es esto? ¿Por qué tiene dos... ?
- Ya decían yo que tener a la madre cerca de los campos
radioactivos traería secuelas…
( De vuelta a la cafetería)
- ¿Pero no me vas a responder?
- Paso.
- Esto… ¿Qué categorías sueles frecuentar más a menudo?
- Grrrrrr…
- ¿Eh? Perri…Perritillo… ehm… ¿por… por qué miras al hombre
de la barra?
- Mira esa pierna… ¿crees que si me fricciono contra su
peroné no lo notará?
- Ehm… creo que deberíamos continuar nuestra entrevista…
- Grrrr, sería capaz de valorarlo con un excelente…
- ¡Joder, que no prestas atención! ¡Mira perrito, una
pelotita!
- Me subestimas, muchacho, no voy a caer en un truco tan
ridículo.
- ¡Mira perrito, un relato sin valorar!
- ¡¿Qué!? ¡Dónde, dónde que no veo!
- Préstame atención, perruco, ¿por qué escribes tan mal los
comentarios? Algunos siquiera son legibles,
- Me estás jodiendo, ¿no?
- No, va en serio, Perri.
- T-I-L-L-O.
- Perritillo, joder. Respóndeme.
- ¿Quieres saber, eh? ¡Pues mira! – posó sus patas sobre la
mesa.
- ¡Oh, joder! Es cierto, ¡con esas patitas de perrito seguro
que es difícil darle al teclado!
- ¡¡¡HOYGAN!!! – un joven friki nos había interrumpido -
¡¡¡Tú eres Perritillo, oh joder, eres tú!!! ¡¡¡Eres tan famoso y guay, anda mira
cómo tiemblo jaja!!!
- ¿Qué deseas, muchacho? – preguntó Perritillo.
- ¡¡¡Quiero tu autógrafo, anda, fírmame en el pecho, man!!!
- ¿Man? – preguntó Perri.
- No man, es dog – acoté al joven.
- ¿Dog? – inquirió el perruno.
- ¿He? – preguntó el muchacho.
- Joder, fírmaselo ya, Perri – rogué.
- T-I-L-L-O. – acotó.
- Perritillo, joder. – respondí.
- Va, va… acércate que te lo firmo, buey.
- ¿Buey? – preguntó el joven.
- No es buey, dog, es man- aclaré.
- Grrrr…
- ¿Qué le pasa el Perritillo? – preguntó el joven.
- Joder, está mirando tu pierna con lujuria… yo que tú,
correría.
- Pero…
- ¡Si te quedas te follará la pierna! ¡Corre antes de que sea
demasiado tarde, man!
- ¿Man? ¿Que yo no era buey?
Pero fue muy tarde, todo sucedió tan rápido… pero lo pondré
en cámara lenta para que no se pierdan ni un detalle.
- ¡COOOORRREEEEE, FOREST, COOOORRRREEEE!
- ¡Joooodeeeer perruco, qué hacessss con miiii piiieerrnnaaaa!
- Huuuummm, deeejaaa que te va a gustaaaaaarrrrrr lo que te
voy a haceeerrrrr…
- Suéeeeltalooo Perrriiiii…
- T-I-L-L-O
- PERRITILLOOO JOOOOEERRRR ¡Suéeeeltaloooo que nos van a
echaaaar!
- Huuuuuummmmm… No nos van a echar, que soy famoso y guayyyyy
- ¡Quiero lo mismo que ese peeerrroooo! – gritó una señora a
lo lejos, en su mesa.
(5 minutos después)
- Realmente no pensé que nos echarían.
- No importa, Perri.
- T-I-L-L-O.
- Perritillo, joder. Pero mira que follarse la pierna del
hijo del dueño… Mejor buscamos otra cafetería para continuar – dije abriendo el
paraguas para introducirnos en las calles – Quiero conocer a la persona tras
esos comentarios… digo, al perro… o sea… lo que sea… ¿cuál fue el momento más
triste de tu vida?
- Hum, déjame pensar – y levantó su mirada al nublado cielo.
( 3 años atrás )
- ¡Anastacia, tu perro se está follando mi pierna!
- ¡¿Otra vez?!
- Joder, anda todo el día tan cachondo… creo que debemos
castrarlo… ¡suéltame, suéltame, shu, shu!
- Hmm… ahora que me lo dices, cariño… ¡qué buena idea has
tenido!
( Y vuelta a la actualidad )
- No se me viene nada a la cabeza, no.
- No me jodas, ¿ni un solo recuerdo triste?
- ¡Que no, que no!
- Ya va, ya va… ¿y el recuerdo más feliz que tengas en tu
memoria?
- Pues – y volvió a levantar su mirada.
(6 minutos atrás)
- ¡COOOORRREEEEE, FOREST, COOOORRRREEEE!
- ¡Joooodeeeer perruco, qué hacessss con miiii
piiierrnnnaaaa!
- Huuuummm, deeejaaa que te va a gustaaaaaarrrrrr lo que te
voy a haceeerrrrr…
- Suéeeeltalooo Perrriiiii…
- T-I-L-L-O
- PERRITILLOOO JOOOOEERRRR ¡Suéeeeltaloooo que nos van a
echaaaar!
- Huuuuuummmmm… No nos van a echar, que soy famoso y guayyyyy
- ¡Quiero lo mismo que ese peeerrroooo! – gritó una señora a
lo lejos, en su mesa.
(Vuelta a las calles)
- Tengo tantos que no podría elegir uno.
Caminamos como cinco minutos más durante las frías calles.
Allí le confesé a Perritillo que mi verga mide 30 centímetros, que si bien me
considero un tío normal, mis amigas modelos dicen que estoy hecho un cañón. Pero
vamos, que soy normal, 1, 90, rubio, ojos celestes, fisicoculturista, sé volar y
me encanta chatear con mujeres buenorras. Así que si eres una mujer buenorra y
quieres follar, escríbeme a mi mail. Follo con mi novia-top-model, con su
hermana, también con su mejor amiga y con sus respectivas madres, vamos, lo
normal. Pero esto es secreto. Menos mal nadie lo sabe… exceptuando los cientos
de lectores que están leyéndose esto desde Internet.
Si digo la edad de la hermanita de mi novia me censuran, pero
si están curiosos, les daré una fácil tarea matemática para que puedan hallarla.
Solo deben sumar cuatro más veinte. El resultado elevarlo al cubo y dividirlo
por veinte. Restarle seiscientos cincuenta y el resultado dividirlo entre dos.
Luego le restan cuatro y ya.
Llegamos por fin a una cafetería donde seguimos charlando y
tocando temas cultos:
- ¿Cuántas piernas has follado un mismo día, Perritillo?
- Siete, pero a todas las valoré con normal (risas).
- Anda, si eso fuera cierto te hubieran castrado por cachondo
(risas).
- Jaja, pero qué dices (risas forzadas).
- ¿Por eso eres tan cabrón? (Carcajada ruidosa)
- No, no, anda tú (más risas forzadas, mirada incómoda y
desviándose constantemente).
- ¿Estás intentando llenar el vacío de tu entrepierna con
comentarios y valoraciones? (Café desbordándose de mi boca, la palma de mi mano
golpeando insistentemente la mesa, lágrimas, clientes señalándome y mirándome).
- ¡Pero vas a seguir o no con la entrevista!
- ¡Lo siento, lo siento! Pues bien, sigamos… ¿a quién
idolatras más?
- Beethoven, Laika y Bonzo.
- ¿Beethoven, el gran pianista? Me sorprendes mucho, ¿sabes?
He visto muchas cosas en mi vida pero nunca un perrito tan culto como tú.
- No, si me refiero al perro de las pelis.
- Ah, retiro lo dicho.
- Laika fue la primera perra en el espacio. La admiro mucho y
si ella no se hubiera perdido allí, estaría muriéndose de envidia de mí, pues
soy el primer perro en el Top de Usuarios.
Salimos para seguir paseándonos por la ciudad. Queríamos
utilizar los buses pero como todo relato, estos estaban llenos de gente
follando, así que preferimos hacer una caminata, no fue una mala idea; la lluvia
se había disipado y poco a poco el sol volvía a asomarse por la ciudad.
Corríamos y pisábamos los charcos de agua con fuerza,
reíamos, él saltaba, yo hacía un triple salto mortal. Avanzábamos, avanzábamos
con tremenda velocidad. Perri vio el arco con determinación, me hizo una seña y
me mandó un pase de lujos. Como Messi, fui eludiendo a los rivales con increíble
habilidad. Miré al portero, amagando rematar a una esquina. Cuando él se lanzó,
hice un inesperado pase a Perri, quien definió de chilena. Festejamos el golazo
con tremenda alegría.
Pero la tarde llegó a su fin. Fuimos a la parada de Taxis, en
donde Perri se subió a uno, y desde la ventanilla prosiguió:
- Iré al aeropuerto ya, no es necesario que me acompañes.
- La he pasado muy bien, Perri.
- T-I.L-L-O
- Perritillo, joder.
- Yo también… ehm, ¿cómo era tu nick?
- ¿No te sabes el nick de quien te está entrevistando,
hijoputa?
- Nah, no me interesa – lagrimeé al oír esto. Subió la
ventanilla e hizo un gesto al taxista – Pero no creas, muchacho, también la he
pasado bien…
- Joder, qué guay eres.
El coche arrancó y se perdió en el horizonte citadino en
cuestión de segundos. Definitivamente fue una experiencia satisfactoria haber
estado allí, preguntándole intimidades al perro cuya cantidad de valoraciones
excede a la cantidad de relatos existentes en la base de datos de TR. Anda que
no es un perro milagroso.
Sentí un poco de tristeza, me senté en una vereda para
asimilar mi tarde. Una leve lágrima descendió por mi mejilla pues creo que me
había encariñado con Perri. Cuando busqué mi billetera en el bolsillo de mi
gabardina, noté que alguien me había dejado una nota… la saqué y sonreí… era del
perruco. Decía algo pero ni Dios entendería ese montón de letras dispuestas como
para asesinar la inteligencia y el buen entender. Creo que expresaba algo de "a
ver para cuándo me haces una entrevista hot, Byery", pero no podría aseverar.
¿Me quiso decir "Bye" o intentó escribir mi nick?
Me sequé la lágrima, creo en lo profundo de mi alma que quiso
escribir mi nick. De ser así, entonces puedo concluir que ha valido la pena
hacer esta entrevista a Perri… Perritillo, joder.
- Entrevista a Perritillo -
(Agradecimiento especial a Martha19 por la composición, y al
webmáster por publicarlo… si es que lo publica muahahaha, anda no seas cabrón).