Comenzaré mi historia describiéndome físicamente, mido 1,70,
soy moreno, pelo negro, un tipo normal, tal vez lo que más me guste de mi físico
es mi trasero, como podrán apreciar en las fotos que he colocado en este relato,
ahora estoy un poco pasado de peso por una lesión que me impide hacer
ejercicios. Desde pequeño me ha atraído la idea de vestirme de mujer, con el
transcurso del tiempo esa idea se fue fijando cada vez más en mi, no me
considero gay ni homosexual porque no me atraen las personas de mi mismo sexo.
Estoy casado hace 6 años, ahora tengo 41 años y no hay cosa
que me guste más que sentir la suave tela de una tanga de mujer aprisionando mi
pene hasta dejarlo como una vagina, tengo un miembro pequeño, en erección no
mide más de 14 cm. Desde que me casé aprovecho la menor oportunidad que tengo
para probarme la ropa interior de mi mujer que yo mismo escojo como si fueran
para mí.

Ahora que estoy trabajando lejos de mi ciudad natal, mi
esposa esporádicamente tiene que viajar a la ciudad capital a visitar la
familia, al quedarme solo es que aprovecho las noches para deleitarme probándome
una y otra vez las prendas intimas y ropa femenina de mi esposa, lo único que
tengo que comprarme cuando ella se va son zapatos de mujer porque los de ella no
son de mi talla, los mismos que hecho a la basura un día antes que ella regrese.
Esta última semana ella tuvo que viajar por vacaciones y
aproveché para realizar mis fantasías. Espero que se haga tarde de noche y salgo
al jardín vestido de mujer, también voy al trabajo con ropa interior de mi
esposa. Esta foto la tomé en el baño de mi oficina.

Esta vez mi fantasía fue más allá y quise saber que se
sentiría ir por la calle vestido de mujer. Como todas las noches estando solo,
me probé una y otra vez todas las prendas que son de mi talle, quería salir con
vestido pero pensé que sería muy arriesgado así que escogí unos jeans que a mi
esposa le sientan muy bien pero que ahora le quedan un poco grandes porque ha
adelgazado
.
Me calcé unas sandalias bajas para poder caminar con más
naturalidad, salí hasta la puerta de calle y me percaté que aún era muy
temprano, todavía había bastante movimiento vehicular, así que me recosté en mi
cama esperando que sea un poco mas tarde. Cuando estoy vestido así me siento
diferente, me excita, me saqué unas fotos de mi prenda íntima que llevaba puesta
como recuerdo
.
Me había dormido, cuando desperté era como las 3 de la
madrugada, me levanté y me vestí nuevamente, escogí otros pantalones y salí a la
calle, hacía un poco de frío, era el momento propicio, no había nadie, caminé
hasta la mitad de la calle no había un alma, avance unos 50 mts hasta la esquina
de la calle y doble, mi intención era darle la vuelta al manzano, de pronto
aparece un auto, me acerqué a un árbol y me hice el que orinaba, el auto pasó
cerca de mi a toda velocidad, tal vez ni se percató de mi presencia, seguí
caminando, movía intencionalmente mis caderas como si fuera una mujer, la tanga
que llevaba puesta la tenía metida entre mis nalgas y a cada paso que daba me
rozaba de una manera exquisita mi ano.

La adrenalina que sentía y los nervios, me hacían sentir
excitado, di la vuelta como lo había planeado sin ningún otro contratiempo,
entré a mi casa y ya con mas confianza me puse una falda mini, pero mi coraje
para salir con ella a la calle solo alcanzó para llegar hasta la vereda de mi
casa.


Tal vez este relato no es de lo más excitante como otros que
he leído pero es totalmente real, si alguien quisiera compartir conmigo alguna
experiencia similar o tiene mis fantasías, comuníquese conmigo a mi correo
varonvermelho@hotmail.com