INVIDENTE
Nota: El siguiente relato es bastante fuerte e incluso puede
resultar ofensivo para alguno de los lectores por lo que recomiendo pensarlo dos
veces antes de leerlo.
Susana a sus 18 años no era igual a las otras chicas de su
edad. Susana era invidente de nacimiento. Conocía muy bien la casa por lo que no
había necesidad de andarle ayudando pero una vez fuera necesitaba de la ayuda de
otros puesto que no sabía valerse por sí misma.
Sus padres Raúl y Amparo toda la vida la protegieron pero
desde que Susana comenzó a crecer y se transformo en una hermosa muchachita la
sobreprotegían por miedo a que algún tipo se fuera a pasar de listo con ella.
Las labores de la madre de Susana consistía en acompañarla de
tienda en tienda describiéndole ropa, accesorios y de más cosas para que su hija
le dijera cual comprar. Las labores de su padre eran llevarla a nadar o a la
librería donde Susana solía escuchar el audio y hacer las tareas de su colegio.
Cada día de la semana un camión pasaba por ella para llevarla
a una escuela especial y la llevaba de vuelta a su casa en la noche donde su
mamá siempre la esperaba en la entrada de la casa.
El mismo patrón fue seguido durante años por sus padres y
parecía que nunca iba a cambiar por lo que su madre una noche en un arrebato de
desesperación pensó en hacer algo:
-No podemos seguir así Raúl!- le dijo a su esposo- Debemos
llevarla a un curso donde le enseñen a valerse por sí misma. Incluso podríamos
comprarle un perro guía.
-Fuiste tú la que no quiso llevarla al entrenamiento hace un
año. Además debemos aceptarla como es y ayudarla hasta que ella sola se vuelva
más independiente.
-Ya lo se Raúl pero es que han sido 18 años en los que no veo
avance alguno en ella. Cada vez se vuelve más dependiente de nosotros...
-Mira, hagamos algo, mañana sábado la enseñare a utilizar el
bastón para que comience a andar ella sola por la calle te parece bien?
-Si Raúl pero mañana yo no puedo ayudarte. Recuerda que le
prometí a mi madre que iría a verla, tú sabes que no se encuentra muy bien de
salud y en estos momentos me necesita.
Raúl viendo la situación en la que se encontraba su mujer,
pensó que lo mejor sería que fuera ese fin de semana a cuidar de su madre y con
ello distraerse un poco.
-Esta bien mujer. Tú dedícate a cuidar de tu madre. Yo el
domingo voy por ti a la central.
-Te lo agradezco mucho Raúl. Ve por Susana a su habitación y
avísale que la cena ya esta casi lista.
Raúl obediente a su mujer fue a la habitación de Susana donde
la chica se encontraba escuchando música. Llamó a la puerta pero al parecer el
ruido de la música no dejaba oír su llamado. Tras varios llamados sin respuesta
Raúl decidió entrar para ver si su hija se encontraba bien. La puerta estaba con
cerrojo pero el tenía una llave en su llavero por lo que no dudo en abrir la
puerta con ella. Al hacerlo casi se cae de espaldas de la impresión.
Susana se encontraba de pie frente al armario desnuda de la
cintura hacia arriba. Sus tetas de tamaño mediano se encontraban desnudas ante
la mirada de Raúl que sorprendido la veía. Raúl varias veces había visto a su
hija desnuda pero nunca la había visto desarrollada. Deslumbrado por su belleza
Raúl continuó en silencio mirando como su hija abría un cajón del armario y
sacaba un hermoso brassier negro para después ponérselo debajo de una blusa del
mismo color mientras ignoraba la presencia de su padre que aún sin moverse
seguía mirándola como un fiel espectador.
De pronto, Raúl se sintió como un intruso y se avergonzó de
sí mismo, pero lo que más lo desconcertó fue sentir su pene erecto bajo sus
pantalones punzando, queriendo salir al llamado que le parecía hacer el glorioso
cuerpo de su hija.
Decidió salir sin hacer ruido tras ponerle seguro de nuevo a
la puerta como si nadie hubiera entrado y aguardo paciente afuera de la
habitación a que la música cesara. Fue entonces cuando llamo de nuevo a la
puerta y su hija tras quitar el seguro de la puerta le contesto con un:
-Adelante.
Ingresó a la habitación y fingiendo no haber estado nunca ahí
le dijo que su madre y él la esperaban para cenar abajo.
Durante la cena y después de la cena Raúl no pudo quitar de
su mente los hermosos senos desnudos de Susana y su erección se hacía cada vez
más constante. Por la noche mientras su esposa dormía a lado no pudo evitar
imaginarse lo que se sentiría chupar uno de esos senos tan bellos y atractivos.
Después al no poder dormir, comenzó a imaginarse lo que sería
la conchita de Susanita y lo que sería meter su pito en una concha nueva y
estrecha como la de su hija.
-Sin duda alguna es virgen- pensaba morbosamente mientras ya
comenzaba a masturbarse en la oscuridad de la habitación.- siempre ha estado muy
bien supervisada, no creo que algún estúpido haya hecho algo con ella.
Cuando tuvo consciencia de sus pensamientos trato de luchar
contra ellos pero parecían ser tan fuertes que pronto término rindiéndose a
ellos y a sabiendas de que tarde o temprano Susanita dejaría debería dejar de
ser virgen decidió que él sería el más indicado.
-Después de todo la he cuidado todo este tiempo tan bien que
merezco una recompensa por ello. Ningún otro tipo sabrá cuidarla como yo lo he
hecho todo este tiempo- se decía a sí mismo mientras seguía masturbándose hasta
terminar llenando las sábanas de leche tibia que intento borrar con la funda de
la almohada.
A la mañana siguiente su esposa le comunicó que no iría a
visitar a su madre si no hasta el domingo debido a que planeaba quedarse más
tiempo con ella para cuidarla. Al él ni si quiera le importo. Transcurrió todo
el sábado pensando en su Susana de tal manera que tuvo que visitar el baño más
de tres veces para desahogarse un poco.
Más tarde, el mismo sábado, antes de dormir se encontraba
viendo la televisión con su esposa en la sala de la casa cuando entro Susana en
bata de baño aún con el pelo mojado y suelto. Camino hasta la silla de su padre
y se subió a sus rodillas como solía hacerlo siempre y, dándole la espalda a su
madre que se encontraba tras de ellos, recargo su cabeza sobre el pecho de su
padre.
Susana nunca le dijo a nadie pero este tipo de momentos eran
los mejores del día para ella. Podía escuchar la televisión pero su padre
siempre le describía lo que estaba sucediendo manteniéndola siempre atenta. Pero
lo que más hacía especiales estos momentos era lo bien que se sentía al estar
así con su padre. La hacía sentir muy segura en ese mundo oscuro en el que
vivía.
Raúl podía sentir una de las tetitas de Susana presionándose
contra su pecho mientras ella buscaba acurrucarse mejor en él. Raúl también
estaba atento a que su hija no fuera a sentir la tremenda erección que para ese
entonces ya tenía y disimuladamente trataba de esconder. Si acaso Susana se
percato de la enorme erección bajo el short de su padre no hizo nada más que
menear un poco su colita buscando sentarse mejor en la rodilla de Raúl.
Casi de manera inconsciente, Raúl posó su mano en la rodilla
de Susana y la acaricio tiernamente. Después movió su mano cuidadosamente hasta
su muslo por debajo de la bata y se lo acarició ligeramente. La piel de Susana
era suave, tan suave como la de un bebe pensó Raúl al acariciar el muslo de su
hija que se dedicaba a disfrutar del momento con su papi.
Raúl comenzó a preguntarse como sería la vagina de su hija,
que tan apretada sería, si tendría pelitos rubios como su cabello y que tan
mojada podría estar cuando se excitaba. Cuando volvió a la realidad se encontró
con su mano que se había movido hasta la parte interior del muslo de Susana y
podía sentir ligeramente el calorcito de su ingle.
Susana no pensó nada malo en el hecho de que su papi se
encontrara acariciando sus muslos, después de todo él nunca le haría nada malo.
De lo que si se percató fue del enorme bulto en el que estaba sentada y se
sintió un poco desconcertada. Tal vez estuviera ciego pero no estúpida y sabía
perfectamente lo que ese bulto duro en el que estaba sentada era.
Muchas lecciones en la escuela especial le habían sido
impartidas respecto del sexo y ella como otras chicas habían escuchado un poco
avergonzadas sintiendo como sus panties se humedecían con aquellas pláticas
impartidas con esmero por una monja que de casta y pura no tenía nada.
Ahora, Susana se encontraba sentada en las rodillas de su
padre sintiendo la erección presionada contra su culito preguntándose dentro de
su inocencia que la causo. Acaso su madre se encontraba haciendo algo?
Después de un tiempo casi se le va la respiración al sentir
como su papi movió su mano muy cerca de su conchita y comenzó a acariciarla.
Nunca antes había hecho eso. Susana se encontraba excitada pero a la vez
aterrada y un poco confundida. Nerviosa beso la mejilla de su padre y se retiro
a su habitación no sin antes sentir por última vez la mano de su papi muy cerca
de su conchita.
-Creo que me voy a dormir. Tengo mucho sueño- les dijo a sus
padres sin saber que su madre se había retirado ya desde hacía un poco menos de
10 minutos.
Por un buen rato Susana estuvo acostada en la cama tratando
de saber exactamente que había pasado. Había alguna explicación para el duro
bulto de su padre sobre el que había estado sentada? Además se sentía confundida
por haber sentido como su conchita se había humedecido tanto al sentir la mano
de su padre tan cerca.
A la mañana siguiente Susana se levantó más temprano de lo
habitual. Aún así la radio de la sala estaba encendida y pensó que su madre
seguramente se estaría preparando para su visita con los abuelos. Adormilada se
fue al baño dispuesta a darse un buen regaderazo. Fue ahí cuando una vez más los
pensamientos llenos de confusión y curiosidad la invadieron. Después del baño se
sintió tan bien que los pensamientos parecían como si fueran tan solo un sueño.
Decidió irse a cambiar para despedir a su madre a tiempo por lo que tomando una
toalla se cubrió con ella y salió hacia su cuarto.
Para ese entonces Raúl ya había escuchado a su hija en la
ducha y estaba posicionado en la mitad del pasillo para ver pasar a su hija en
toalla cuando esta regresara a su habitación. No lo defraudo. Después de una
espera inquieta, Raúl vio pasar a Susana envuelta en la toalla. En un momento
dado, para fortuna de Raúl, la toalla se abrió un poco y pudo apreciar un poco
de los bellos senos desnudos de Susana nuevamente.
Cuando Susana se acercó a donde él estaba casi se le caen los
pantalones. La chica se detuvo como si supiera de su presencia. Susana estuvo un
rato quieta como esperando oír a su padre pero al ver que no había ruido alguno
entro en su habitación.
El corazón de Susana una vez dentro latía apresuradamente. Se
sentía a salvo en su habitación. Sabía que su padre la había estado observando
momentos atrás. Su olor le era tan familiar que le era imposible equivocarse.
Poco después vinieron los recuerdos de la noche anterior, el duro bulto
presionado contra su culito, las manos de su padre cerca de su conchita
acariciando sus muslos, el miedo que sintió y lo mojado de su conchita. Una vez
sintió esa mezcla de miedo y excitación que le hizo tomarse más de lo normal
para vestirse. Usualmente se vestiría con un short y una blusa floja para andar
en la casa; ese día se vistió con una minifalda negra y un mini top que dejaba
su barriguita expuesta. Quería verse bien para despedir a su madre. Sabía que no
era el vestuario indicado pero algo en su interior le hizo querer vestirse de
esa manera aquel día.
Después de ponerse una ligera capa de maquilla
cuidadosamente, Susana se cepilló el cabello antes de bajar a desayunar.
- Buenos días mamá. Lista para ir a ver a los abuelos?- le
preguntó al bajar.
-Si hija más que lista.
-Buenos días papi.- Susana le dijo a su padre que ya se
encontraba sentado mientras le daba un ligero beso en la mejilla.- Al parecer
tendrás que cuidarme tú solito esta semana. Espero que hayas mejorado en la
cocina desde la última vez.
-Jaja, bueno hija ya sabes la respuesta a eso.- su padre se
rió mientras ponía un plato frente a su hija.
Después del desayuno Raúl llevó a su mujer a la estación de
autobús y regresó a la casa donde se encontró a Susana en la cocina lavando los
platos del desayuno que con todo el ruido que estaba haciendo al lavarlos ni si
quiera se había percatado de la llegada de su padre.
Raúl miro a su preciosa hija desde la puerta, su pene
empujaba con fuerza erecto intentando salirse del pantalón. Ahora si no había
nada ni nadie que se interpusiera con lo que más había estado deseando
últimamente. Nuevamente recordó lo hermosos que eran los senos de Susana y
sintió una desesperación por hacerla suya enorme. No podía esperar más tiempo.
Susana dio un brinquito al sentir la pronta presencia de su
papi. Como muchas otras veces fue el aroma de su padre el que lo delataba.
- Papá! Me espantaste! Cuanto tiempo tienes ahí?
-Lo suficiente para percatarme de lo bella que es mi hija- le
dijo Raúl al momento en que con sus brazos la rodeaba y gentilmente la atraía
hacia él en un enorme abrazo seguido de un beso tierno en el cuello.
Un enorme escalofrío recorrió el cuerpo de Susana y la mezcla
de miedo y excitación regresó. Casi automáticamente sus manos fueron hasta donde
estaban las de su padre. Al mismo tiempo echo la cabeza hacia un lado
permitiéndole a su padre besar su cuello con comodidad. En ese momento Susana se
sintió segura y a salvo pero después sintió la erección de su padre presionarse
contra su cuerpo.
A diferencia de la noche anterior, el pene de su padre se
presionaba contra su culo descaradamente haciéndola sentir lo grueso y largo que
era. Ni en sus sueños hubiera imaginado que el miembro masculino creciera tanto
y estuviera tan grueso. Movió su cuerpo hacia delante hasta quedar chocar con el
lavaplatos pero su papi se movió con ella sin dejar de presionar su pene que
incluso se había hecho más grande. Muchísimos besos invadieron su cuello antes
de que un ligero movimiento de cadera comenzara por parte de padre. Estaba
atrapada y aterrada. No tenía idea de que hacer.
-papi...- le decía nerviosa y al borde del llanto- detente
papi... por favor papi me estas asustando mucho...- eran las suplicas de su hija
virgen que rogaba se detuviera.
Raúl había llegado ya muy lejos como para ponerse a escuchar
las suplicas de su hija. Lo único que lograban sus suplicas era guiarlo por
mejor por el camino de su conquista. Susana era su hijita virgen y estaba a
punto de sacrificar su virginidad por el bien de la familia.
-Papi por favor! Detente papi!!- decía Susana casi gritando.
Raúl movió sus manos hacia arriba y tomo en cada una los
senos de Susana amasándolos gentilmente por debajo de su blusa e incluso de su
brassier.
-Deja de quejarte Susanita... no quiero portarme mal contigo
pero si me obligas a hacerlo lo tendré que hacer.- le decía mientras Susana con
sus manos intentaba retirar las de su padre de sus senos- Baja tus manos y
disfruta. Si la violación es inevitable créeme que es mejor que dejes de luchar
y disfrutes de lo que esta por venir. Quiero que sepas que esta vez serás mía te
guste o no. Date la vuelta y encarame hija!- Raúl le ordenó violentamente a su
hija.
Susana sintió como bruscamente Raúl la volteaba para
encararlo y casi al mismo instante comenzaba a despojarla de su ropa. Primero
fue la blusa, después rápidamente bajo el brassier, las duras manos de su padre
rompieron su panty y la minifalda le fue subida hasta la cintura.
La palabra violación había llenado de miedo a Susana. Su
corazón latía fuertemente. La respiración casi le faltó cuando sintió a su padre
en medio de sus piernas jugando con un dedo en su conchita.
-Tu también lo quieres Susanita hermosa... tu conchita esta
empapada... ahora se una niña buena con papi y te prometo que te haré muy
feliz.- Raúl fácilmente cargo el cuerpecito de su hija y la llevo a la planta de
arriba.
Susana iba aferrada a su padre, con sus brazos alrededor de
su cuello y su boca cerca del oído susurrándole: Por favor no me hagas daño
papi...
La mezcla de sentimientos volvió a causarle confusión a la
pobre Susana. Finalmente admitió haber tenido mucho que ver con la actitud
mostrada por su padre. Vestirse de esa manera cuando sabía perfectamente lo que
había pasado la noche anterior traería consecuencias y ella inconscientemente lo
supo todo el tiempo. Estaba siendo llevada por los brazos de su padre a la
habitación donde perdería su virginidad a lado del hombre que le dio la vida.
Sabía que su padre la haría suya, no había nada ni nadie que lo detuviera, sería
por las buenas o por las malas pero a final de cuentas sería suya.
Su padre tiro con fuerza sobre la cama y por los sonidos que
pudo escuchar supo que su padre estaba desvistiéndose.
-Por todos los cielos Susana eres tan hermosa! No puedo
aguantar más tiempo, necesito comerte todita preciosura de mujer!
-Comerme?- pensó Susana inocentemente recordando las
lecciones de sexo impartidas por la monja. Nunca antes había escuchado ese
término.
Antes de que tuviera tiempo de seguir pensando sintió como su
padre fácilmente ayudado de su cuerpo musculoso le levantaba las piernas y las
abría lo más que se podía. Tiempo después sintió la frente de su padre
posicionada en medio de sus piernas. Ayudado de sus manos fuertes, su padre la
mantenía con las piernas arriba y bien separadas.
Susana podía oler el extraño olor que desprendía el pene de
su padre. Sintió como una mano de su padre acariciaba su seno desnudo haciendo
maniobras impresionantes que no podía imaginar y de pronto, el aliento tibio
cercano a su conchita la hizo adivinar lo que seguía:
-Ooooohhhh papi!!!!- gimió al sentir la lengua de su papi
dando lengüeteadas a su conchita- Papi!! Por favor!! No lo hagas Ooooohhhh que
me estas haciendo papitoo!- no podía creer la manera en que su padre devoraba su
conchita.
Apenas se había recuperado del shock erótico de tener a su
padre devorando su conchita cuando sintió como la lengua de este comenzaba a
penetrar su conchita. Sintió desmayarse. Papi estaba bebiendo desesperado sus
jugos. Fue entonces cuando supo lo que comer significaba en el sexo.
Un enorme y repentino deseo por corresponderle al hombre que
la estaba amando la invadió e instintivamente comenzó a mover sus manos buscando
el sexo de su padre. Su padre al ver lo que intentaba su pequeña hija decidió
terminar de comer su sexo y se situó de tal manera que la pequeña pudiera
acariciar en todo su esplendor su verga.
Al principio Susana pensó que se trataba de la pierna de su
padre lo que acariciaba pero pronto se percató de que aquello duro y grueso era
el pene de su padre. Excitada busco rápidamente explorar la longitud y grosor de
aquel enorme pene con sus dedos.
Su padre astutamente se posiciono en el 69 y decidió seguir
comiendo la conchita de su hija mientras esta le acariciaba el pene llena de
curiosidad y deseo. Sus jugos emanaban divinamente y el los bebía con ansia
deleitándose con su delicioso sabor. No tardo el hábil hombre en llevarla a su
primer orgasmo de la mano de su astuta lengua que recorría una y otra vez la
virgen conchita de su hija.
Pronto se vio recompensado por su ardua labor con la lengua
pues tras abrir su boquita lo más que pudo Susanita mamo un poco de la cabeza
del pene circuncidado de su padre haciéndolo sentir una sensación fabulosa de
placer.
-Aaahhhhh hmm- grito su padre al sentir que el mundo temblaba
de placer.
Las primeras chupadas de Susanita fueron inexpertas, sus
dientes rozaban incluso con la gorda cabeza del pene de su padre arrancando uno
que otro grito de dolor del hombre mayor pero aprendió rápidamente a mamarlo.
Raúl apenas y pudo mantenerse consciente cuando sintió como
su hija se metía poco más de la mitad de su pene en la boca y comenzaba a
mamarlo deliciosamente mientras sus manos recorrían el duro tronco.
Para ese entonces Susanita ya había tenido varios orgasmos en
su vida cuando se masturbaba inconscientemente pero esto era un mundo totalmente
distinto. Cada parte de su cuerpo joven e inexperto temblaba al sentir el duro
pene de su padre en su boquita.
Al fin su padre era el hombre que la llevaba de la mano hacia
aquel mundo de placer interminable del cual nunca querría volver jamás. Sabiendo
que estaba a punto de desbordar su leche, Raúl, no quiso esperar más y vació
toda su leche en la boquita de Susanita.
Los labios virginales de Susanita recibieron una enorme
cantidad de leche. Raúl se aferro fuertemente al cuerpo tembloroso de su hija
mientras gemía como un toro herido sintiendo que perdía todas sus fuerzas. Lleno
de leche toda la boca de su hija y al no caber más se desbordó hasta su cuello y
mejillas.
Susanita miraba sorprendida cuanta leche sabía; era tal como
lo había pensado, su boquita jamás hubiera podido retener tantísima leche. En
esos momentos en los que el pene soltaba sus últimas gotas de leche fue que
entendió algo. Su papi era la persona más importante de su vida y lo amaba con
todas sus fuerzas. Sabía que para ese entonces él era el único hombre con el que
podía estar. Armándose de valor y llena de deseo y ganas por conocer aquel mundo
tan hermoso que su padre le había mostrado, Susanita se lanzó sobre su padre
haciéndolo caer de espaldas sobre la cama y comenzó a chupar su pene de una
manera que ni su mujer en los 18 años de casados lo había hecho antes. Lo metía
hasta su garganta y después lo sacaba de su boca para ir a chupar la cabeza y
los huevos con un esmero asombroso.
-Ooooohhhh me vengo!!- escucho a su padre gemir con fuerza y
fue aquí cuando aprendió como dominar a un hombre. Su padre con un movimiento de
cadera agresivo envió su pene hasta la garganta de su hija y vació nuevamente
toda su leche. Por unos momentos Susanita no pudo ni respirar y tuvo que sacarse
el duro miembro de su padre de la boca para agarrar aire desesperadamente. Esa
mezcla de salado con agridulce le resulto deliciosa.
Ahora las cosas serían diferentes.
Para la noche Susanita permanecía acostada desnuda a un lado
de su padre disfrutando de su nuevo mundo. Besaba y lamía los pezones del pecho
fuerte de su padre en busca de ir bajando hasta su pene que aún cuando yacía
flácido, la pequeña sabía como despertarlo y hacerlo crecer ante la mirada
sorpresiva de su padre.
-Te amo papi.- le murmuraba al oído Susanita a su padre tras
besarlo en los labios como dos enamorados.- Me haces sentir tan especial papito
lindo... te amo.
Raúl la beso en los labios y le dijo:
-Tan pronto como me recupere te enseñaré cuanto te amo y lo
especial que eres para mí. Eres tan bella Susanita... creo que eres la mujer más
deseable de este planeta.- seguía besándola en los labios que le habían
resultado un manjar de dioses.- Recuéstate hija. Deja que papi chupe esas
tetitas ricas que tienes.
Susanita hizo lo que le dijo su padre y permitió que el
hombre succionara y besara a su antojo sus tetas. Sintió como los jugos
comenzaban a brotar nuevamente de su conchita e imagino deseosa que su papi la
penetrara con ese rico pene que tenía. Le atraía la idea de saber que el pene
que le había dado la vida ahora la haría mujer.
Fascinada con el nuevo descubrimiento, acaricio el pene de su
padre hasta que este volvió a estar duro. La dureza de sus pezones, la humedad
de su conchita y los enormes gemidos de placer que emitía le dejaron saber a su
papi que estaba lista. El momento había llegado.
Ansiosa le permitió a su padre situarse sobre ella;
complaciente ella misma alzo sus piernas y las separo lo más que pudo como
invitándolo a disfrutar de ella. Sintió como la cama temblaba mientras su papi
se colocaba en medio de ella. La enorme cabeza del pene de su papi se presiono
cuidadosamente contra sus labios vaginales y sintió un enorme escalofrío.
-Papi... acerca de lo que te dije hace rato... no importa si
me lastimas, digo, tienes un pene muy grande y yo soy tan pequeña que... sé que
tal vez me lastimaras pero no me importa papi. No quiero esperas más tiempo; te
necesito papito.
Aún no acababa de hablar cuando:
-Aaaahhhhhh papá!!! Papittoooo Aaaahhhhhh no, noooo!! No
porfavor detente papitoo! Me estas lastimando Aaahhhhh...- su padre comenzó a
entrar, por lo visto a el no le interesaba si la lastimaba o no pues como el
había dicho antes la haría suya a toda costa.
Raúl apenas y podía creer lo apretada que estaba su hija.
Sabía que el órgano femenino estaba diseñado para ser estrecho pero esto era un
diseño especial. Sintió que podía partirla en dos en cualquier momento de tan
estrecha que era. Solo el ver la cara de satisfacción que comenzaba a surgir en
su hija le hacía moverse más ganando con ello centímetros más de profundidad.
Apasionadamente la beso en la boca como toda una amante. Su
hija le respondía metiendo su lengua a su boca torpemente. El movimiento de
caderas hacía el resto, su pene estaba haciendo muy bien las cosas por lo visto
pues su hija ya movía también las caderas en busca de más.
-Aahhhh papiii que rico! Así papi dame más asíiii... hazme
tuya papito asíii que ricooo hmm... te amo papito siempre he sido tuya... Argggg
papiiii!!- grito la niña al sentir como su padre se movía bruscamente tomando su
virginidad y su inocencia.
Susanita se sentía partida en dos pero el placer jamás
disminuyo si no todo lo contrario, parecía aumentar conforme su papi la
embestía. Era un placer indescriptible!
-Aaaahhhhhh por diossss amo el incesto!! -Gritaba su padre
moviendo su pene furiosamente sobre su hija cuando sintió venirse.-Aaaahhhhhh
siiiii te amo susanita te amooo!- gritó cuando comenzó a vaciar toda su leche en
la bella gruta de su hija.
Perdió la noción del tiempo y el espacio y sintió
desvanecerse. Pronto se dio cuenta de los ojos en blanco de Susanita. Se espantó
tanto que se salió de inmediato de la niña y la movió con fuerza tratando de
despertarla.
-Susanita estas bien? Susanita!!- No supo que hacer. Llevarla
al hospital significaría su ruina pero dejarla abandonado ahí probablemente
sería la muerte de su hija.
Corrió desesperado al teléfono y llamo a una ambulancia...
Media hora después la niña combatía entre la vida y la muerte
en el hospital hasta salir victoriosa. Hoy, dos años después, su padre paga una
condena de 18 años en prisión por violación y la preciosa jovencita vive con su
madre sin recordar nada de lo sucedido con su padre, encontró el amor y se caso
siendo hoy en día una excelente madre y ama de casa.