Al llegar al aeropuerto me dirigí al cuarto de baño que me
había indicado Juan. No me podía creer lo que me estaba sucediendo. Hace unos
días mi vida era muy buena y ahora estaba en un infierno. Al llegar allí
encontré el sobre y lo abrí dentro había una llave de una taquilla y una nota
que me indicaba que lo llamase en cuanto hubiera ido a recoger lo que había en
la taquilla de la consigna del aeropuerto que se habría con la llave del sobre.
Hice lo que me indicó Juan. En la taquilla había una bolsa de
viaje que cojí y llamé a Juan.
Hola Anita ¿Qué tal te lo estas pasando?¿estoy
pensando en colgar el video de tu mamada en internet?
No, por favor, para ya ¿no has tenido suficiente?
Esto no ha hecho más que comenzar. En la bolsa de
viaje hay una ropa que has de ponerte y un billete de avión que vas
a coger en un ratito. Ve a cambiarte al cuarto de baño. Quiero que
me llames mientras te cambies. Por videoconferencia. Así te podré
ver.
Colgó y yo me fui al cuarto de baño. Lo llamé y comencé a
desnudarme. Abrí la bolsa de viaje y saque la ropa que había en su interior.
Para mi sorpresa solo había una falda blanca y un top del mismo color. La falda
era larga pero el top era muy pequeño y además era de una talla menor a la que
yo uso por lo que marcaba mas que notablemente mis grandes pechos dejando un
escote mucho mas que generoso y marcando considerablemente mis pezones. En la
pantalla de mi movil, Juan me indicó que no llevase ropa interior de ahora en
adelante y me ordenó dejar allí la bolsa con mi ropa. Solo podía llevarme mi
bolso. Me indicó que fuese a coger el avión.
Cuando llegué a la sala de espera no sabia a donde mirar me
moría de vergüenza. Un montón de tíos no quitaban sus ojos de mis pechos. Juan
me llamó al rato.
Hola Anita. Quiero que te fijes en la gente de la
sala de espera, Verás que entre la gente hay un ex cliente nuestro.
No me había fijado, porque llevaba mi mirada fija en el suelo
por la vergüenza., pero allí estaba Jaime. Un antiguo cliente, se trataba de un
hombre mayor y bastante desagradable. Siempre estaba contando chistes machistas,
en una ocasión me había dado un azote al pasar a mi lado, a lo que yo le había
contestado dándole una bofetada. Había sido un momento desagradable pero Don
Francisco me había defendido y desde entonces ya no era cliente nuestro. No me
lo podía creer. No podía ser una casualidad.
¿A que el mundo es un pañuelo? el otro día me lo
encontré y me contó que hoy iba a viajar en avión. Pensé que
querrías volver a verlo.
Esto cada vez se ponía peor. Seguro que Juan me iba a pedir
algo asqueroso.
He pensado Anita que tienes que pedirle disculpas
Jaime. Así que acércate a él y dile que sientes mucho lo de aquel
día y que te encantaría compensarle. Haz lo que te pida y grábalo
todo con el movil.
No me pidas eso por favor.
Haz lo que te digo o acabarás en la carcel.
No tuve más remedio que ir hasta él. Al verme no pudo evitar
quedarse mirando a mis pechos estrujados en aquel minúsculo top.
Hola Jaime. Hace mucho que no nos veíamos.
Hola Ana. Estas preciosa, espero que no me
vuelvas a agredir.
No pude evitar decir
Aquello no fue una agresión – pero recordando lo
que me había dicho Juan me tragué mi orgullo – Pero siento mucho lo
ocurrido y me gustaría compensarte por lo ocurrido.
¿De veras?
Si Jaime, haré lo que quieras para compensarte
por aquello.
No me lo puedo creer. Está bien, a mitad de vuelo
ire al cuarto de baño y nos veremos allí. Espero que no sea un truco
o lo pagarás caro.
Subimos al avión y a mitad de vuelo ví como el cabrón de
Jaime se iba al cuarto de baño guiñándome un ojo. Me levanté detrás de él y
entre al cuarto de baño. Cerró la puerta cuando entré y me dijo.
No tenemos mucho tiempo antes de que las azafatas
sospechen algo.
Acto seguido se bajo los pantalones y sacó su polla
semirrecta y me ordenó chupársela. Yo puse discretamente el movil sobre la pila
grabando todo, me arrodillé y empecé a besarsela poco a poco. Me dijo:
Así no. Métetela entera guarra.
Obedecí y me la metí entera por suerte no era tan grande como
la del taxista y estaba bastante mas limpia. Tras un rato chupándosela me mando
parar, me quitó el top y metió su pene entre mis pechos obligándome a hacerle
una cubana en toda regla. Tras un poco se corrío llenando mi pecho y mi cara de
semen. Me mando limpiarle los restos de semen con la lengua y tragármelo. Yo
obedecí aguantando las lágrimas. Luego se fue. Yo me limpie como pude, me volví
a poner el top y volví a mi asiento. Cuando llegamos a nuestro destino Juan me
llamó pidiéndome el video. Se lo envié.
Estás hecha una guarra Anita. Estoy deseando que
me la chupes y luego metértela hasta el fondo. Ahora quiero que
cojas el bus 7 y pares en la séptima parada. Desde allí llámame.
Hice lo que me dijo. El bus paró en una zona bastante
animada.
Quiero que entres en el pub que hay a tu derecha.
Luego quiero que bailes insinuantemente, ten el manos libres
conectado y te dire lo que tienes que ir haciendo.
El pub estaba lleno de adolescentes medio borrachos que
pegaban brincos. Al poco de empezar a bailar ya tenía varios jóvenes a mi lado.
Aunque mi baile no era muy sensual mi top los atraía como a moscas.
Busca en la barra a un chico que este solo y que
parezca que no le gusta mucho la marcha. Acercate a él y susurrale
al oido que te gusta.
Miré a la barra y después de un rato vi a un chico gordito
sólo. No encajaba para nada en el pub. Me acerque a él e hice lo que me dijo
Juan. El chico se quedo muy sorprendido y apenas supo esbozar una sonrisa.
Pregúntale si le pareces bonita – me dijo Juan
El chico se puso colorado y me dijo que estaba buenisima.
Preguntale si le gustaría ver tus tetas.
El chico estaba impresionado y no sabia que hacer o decir.
Movió afirmativamente la cabeza.
Dile que vaya contigo al baño. Al llegar allí
cierra la puerta. Quítate el top y deja que te coma las tetas.
Hice lo que me dijo. El chico se afanaba en comerme
torpemente los pezones. Probablemente nunca había hecho algo así. Yo tampoco. No
se como pero el chico me estaba consiguiendo excitar a pesar de la situación.
¿Te gusta que te coman las tetas Anita? Ya te las
comeré yo. Dile que si le gustaría que se la chupases.
El chico me dice que por supuesto.
Pregúntale cuanto estaría dispuesto a pagar por
que se la chupes.
El chico se queda algo cortado y me dice que solo lleva 20
euros encima.
Acéptalos y cómesela bien comida.
Le pedí el dinero al chico y empecé a chupársela. Primero
despacio y luego rapidamante hasta que pronto se corrió en mi boca.
Tragatelo y dile que mañana vaya con un amigo y
100 euros al cine hay a doscientos metros a la sesión de 11 y lo de
hoy le parecerá poco.
El chico se fue del baño entre avergonzado y feliz y me dijo
que nos veríamos mañana. Yo me recompuse y salí del baño. Juan me dijo que me
fuera a un hotel en el que había reservado una habitación a mi nombre. Cuando
subía a la habitación el botones no quitaba los ojos de mi top. Al llegar a la
habitación Juan me dijo que descansase que mañana iba a ser un día duro. Me
duche y ví que en al armario había una camisa blanca y una minifalda supertorta.
Me metí en cama y me quedé dormida pensando en lo mucho que había cambiado mi
vida en pocos días y lo que tendría que sufrir mañana.