Terminé el trabajo con Joaquín en mi casa y me dijo q lo
acompañe a la suya para q lo ayude para un ensayo en el que él estaba
trabajando. Dudé un poco pero igual lo acompañé. Fuimos caminando hablando del
ensayo. Al llegar solo estaba su hermano leyendo el periódico, me miró de pies a
cabeza, sonrió y me saludó.
-hola, ¿que tal? -dije
-Que linda compañía Joaquín-dijo guiñando un ojo.
Fui al cuarto de mi amigo para ayudarlo en el ensayo. Él entró un poco después
de mi. Lo miré y le sonreí.
Yo llevaba un pitillo negro y un top pequeño. Era verano,
hacía calor.
-¿Qué le sucede a tu hermano? ¿le gusto o qué?
-Le gustan todas, no te preocupes. Yo te protejo de él. Además, ¿a quién no le
gustas tú?
Me sonrojé. Sentí algo extraño en el ambiente. Terminamos el ensayo y él se fue
a ducharse. Me eché en su cama y esperé.
Joaquín me dijo que entre a acompañarlo. Le dije que no. Él me dice que me va a
gustar que sabe que soy virgen pero que yo no sé lo mucho que me va a gustar si
lo hago con él. Él va a hacerlo especial. Yo siempre quise hacerlo con Joaquín.
Igual insistía en no hacerlo, iba a ser muy perra de mi parte. Igual entré y lo
vi desnudo en la tina masturbándose. Me quede hipnotizada de su pene.
- Vamos.-me dijo susurrando
Dije no. Quería que me lo pida. Él se siguió masturbando y yo retiré la mirada.
Yo ya había visto a Joaquín desnudo anteriormente. Ese físico. Musculoso, piel
blanca, cabello castaño claro lacio y ojos marrones. Quería que insistiera mas.
Me preguntó otra ves y dije que tenía miedo. Se levantó, salió de la tina se me
acercó.
Él: no tengas miedo,, -dijo mientras me quitaba la ropa.
Apoyé mi cabeza en su hombro mientras él me desnudaba
tiernamente. Supe que quería perder mi virginidad con él. Él es ese deseo sexual
que siempre tuve. Pensar en tirar con él hizo que me moje. Como ya dije no era
la primera vez que lo veía desnudo y tampoco la primera vez que hacía algo con
él. Yo ya había tenido sexo oral con él. Completamente desnuda me pongo de
rodillas y me pongo a lamer su pene. Metí ese pene en mi boca y lo chupé
llenándolo de saliva y rico como siempre.
Me llevo a la tina llena con agua y metió su lengua en mi
vagina. Puse mis piernas sobre sus hombros. Movía su lengua ardiente en círculos
y yo cerré mis ojos de placer. Luego se detuvo y metió sus dedos, los sacó y los
metió una y otra vez.
Él: mirame perra
Yo no abrí mis ojos. Me volvió a decir perra y lo miré y su
pene estaba en la entrada de mi vagina.
Yo: metelo.
Él: ¿segura?
Yo sonreí. "Mételo de una vez cabrón". Empujó bruscamente ese
miembro y gemí. Dolió como nunca. Quería que lo saque pero sabía que no me
convenía. Empezó a meterlo y sacarlo suavemente. Su piel contra la mia se sentía
delicioso. Luego más fuerte. Más y más. Ya no dolía. Ahora era un placer
extremo.
Yo me limitaba en gemir de lo rico q estaba, no me salían palabras. Mientras me
lo metía y lo sacaba me daba unas palmaditas firmes en el culo. MMMM. Luego me
voltee lo eché y empecé a chupársela otra vez. Él seguía dandome palmadas en el
culo. Me echó y volvió a introducirlo por la vagina. Más rápido. Me sonrió, botó
harto semen y yo estaba feliz. Me cargo y me puso contra la pared de la tina y
me empezó a dar duro por mi vagina otra vez. Yo no podía hartarme. Gemí más.
Bastante rico, gemí y gemí. Sudé y sudé. El roce de su piel contra la mía era
delicioso. Creo que tuve un orgasmo
Él: mierda, me encantas!