Esta colección de imágenes que presento para esta ocasión ha
sido extraída en su totalidad de la página de BDSMARTWORK. Una vez más, quiero
compartir con los fanáticos de la dominación y de la humillación un conjunto de
escenas relacionadas con la esclavitud y con la tortura que me sugieren
poderosas fantasías.
Una vez más lo recuerdo: esto no es un relato ni pretende
serlo. Es, simplemente, una muestra que, además, puede servir como propaganda de
una página con grandes dibujos e ilustradores sobre el tema.
Todas vienen acompañadas de textos en inglés que ilustran la
situación. Igualmente, he descrito brevemente en cada una lo que a mi me ha
sugerido personalmente.

Una bella y joven cautiva se desnuda, sumisa y aterrorizada,
ante su torturador, que podrá disponer de su cuerpo inmaculado y depilado a su
antojo.

Un jeque pasea por las calles del bazar a la hija de su
rival, recién derrotado. La joven está, además de maniatada en un tablón para
prisioneros, completamente desnuda, aunque su coño todavía tiene pelo
(posiblemente sea depilada al llegar al palacio de su dueño). El jeque la va
golpeando con una fusta como a un caballo. El gesto de dolor y humillación de la
chica es estremecedor y destila pasión.

La nueva esclava de un harén es castigada, puesta a punto
para satisfacer a su amo. Desnuda, ha sido azotada, y permanece con el cuerpo
estirado, en perfecta tensión, gimiendo de dolor y de humillación y,
posiblemente, de placer. Se puede oler en la foto su aliento aplastado y también
su sudor recorriéndole todas las rendijas de su exuberante cuerpo.

Esta estampa es una de mis preferidas. En el mercado de
esclavas, las jóvenes capturadas (blancas y occidentales y por ello suponemos
que caras y muy preciadas) son exhibidas desnudas para su compra. Al fondo, una
se va desnudando, vergonzosa, según las órdenes del vendedor. Otras dos, a la
izquierda, permanecen expectantes, esperando a ser compradas con las cabezas
gachas. En un primer plano, un comprador inspecciona con gusto a una joven
morena y deliciosa que le mira con rencor y que parece intentar resistirse a ser
tocada por las manos de su posible futuro dueño. Su gesto, unido a su cuerpo
virginal, es verdaderamente dignísimo (a pesar de la situación terrible en la
que se encuentra).
Una esclava romana, o una traidora, o simplemente una joven
que estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado, es crucificada
desnuda para su vergüenza. Su cuerpo, joven y virginal, ha sido azotado y
golpeado repetidas veces. Su gesto de desagrado y de dolor es verdaderamente
terrible.

Una esclava es torturada, desnuda, ante su amo y ante algunos
miembros de su corte, que se deleitan placenteramente con sus gritos de agonía y
de dolor.