Hola a todos, voy a relataros mi primera experiencia en el
mundo de los intercambios de pareja, espero poder contaros mis aventuras hoy en
día, pero primero deseo saber que pensáis de mis historias que para mi eran
impensables hace unos meses y hoy son una realidad que vivo de vez en cuando.
Todo comenzó cuando conocí a Jorge, era un hombre callado y
aunque hacia tiempo que nos conocíamos, trabajamos juntos, nunca sentí por el
una atracción especial, un día se dirigió a mi no recuerdo por que motivo y
entablamos una conversación que nos llevo mas de dos horas, en este punto
comenzamos a hablar de sexo lo cual suele ser algo común al menos en mi trabajo
cuando hay un hombre en la conversación.
Jorge me sorprendió, ya que aunque la conversación comenzó
como solía ocurrir con otros compañeros, pasados unos minutos me hizo una
proposición que no se muy bien si me sorprendió o mas bien me asusto.
Me dijo que en ocasiones cuando tenia pareja estable,
frecuentaba locales de intercambio, nunca hubiera pensado que Jorge fuera de ese
tipo de personas, es mas pensaba lo contrario, lo sorprendente fue que me
propuso ir juntos como pareja y de este modo poder practicar sexo sin ataduras
siempre que quisiéramos, mi primer impulso fue mandarle a la mierda, pero
despertó en mi un morbo difícil de explicar, me pongo cachonda solo de pensarlo,
pasaron unos días y estuve dando vueltas en mi cabeza y finalmente accedí, no se
si fue locura morbo o simplemente dejarse llevar el caso es que ocurrió lo
siguiente.
Sábado por la noche, Jorge me recogió en casa y fuimos en su
coche a un local, del cual omitiré el nombre, al entrar nos saludaron y pude
comprobar que el acudía allí con frecuencia.
Que tal Jorge, tu nueva compañera, muy guapa por cierto, ya
iba siendo hora de que la trajeras y conocerla por fin.
Hola Juan, te presento a Luna.
Juan me beso en la mejilla muy cerca de la comisura de mis
labios, posando su mano en mi cintura con fuerza, sentí un escalofrío, me
parecía como si estuviera besando a un antiguo amante con el cual te
reencuentras y aun mantienes esa complicidad que despierta un instinto sexual
dentro de ti.
Pasar y sentaros dijo Juan, nos sentamos cerca de una pista
de baile y nos trajeron champán, en la mesa de al lado había otra pareja y en la
pista cinco o seis personas bailando, no podía diferenciar las parejas ya que
bailaban los unos con los otros.
Jorge puso su mano sobre mi pierna desnuda, llevaba una falda
negra por encima de la rodilla y creo recordar, una camisa de raso azul, comenzó
a acariciar mi pierna y poco a poco subía su mano, yo me puse algo tensa y el me
dijo que debíamos enrollarnos para no levantar sospechas, no sabia como
reaccionar, llegado este punto no podía dar marcha atrás era como consentir mi
propia violación por un casi desconocido, pero el morbo era superior a la razón
i me deje llevar.
Comenzó a besarme en el cuello hasta llegar a mi boca y unió
su lengua a la mía, cuando recobre la consciencia, su mano se introducía por el
lateral de mis bragas rozando mi sexo, sentí como me humedecía, en ese momento
me pidió que me quitara las bragas, cuando me incorpore vi como nos observaba
todo el local, luego entendí que yo era la única cara nueva y despertaba gran
interés.
Me las quite y el levanto mi falda, dejando mi sexo expuesto
separo mis piernas y comenzó a acariciarlo, mi humedad favorecía sus movimientos
y cuando pude darme cuenta me estaba penetrando con su dedo, muchas veces me
había masturbado, pero el ver a varias personas mirándome superaba cualquier
situación, en cuestión de dos minutos comencé a moverme ante el inminente
orgasmo que me sobrevino en pocos segundos, fue muy intenso y no podría decir
cuanto duro pero no creo haber tenido otro igual.
Cuando pensaba que ya ninguna situación superaría lo
ocurrido, paso algo que era evidente pero que no esperaba, Jorge se saco el pene
y me hizo agacharme entre sus piernas, coloco su glande sobre mis labios y
presiono levemente, yo abrí la boca y me introduje su pene en la boca comenzando
a chupar su polla que era bastante grande y sobre todo ancha.
De rodillas con la polla de un casi desconocido en la boca,
el coño empapado y todo ello a la vista de al menos diez personas, hombres y
mujeres que se masturbaban viendo el espectáculo.
No soy una mujer a la que le guste especialmente el sexo
oral, pero mi voluntad estaba anulada, continué chupándole la polla cuando note
que alguien me agarraba la cintura y me levantaba la cadera, gire la cabeza, se
trataba de uno de los chicos que nos miraba, me disponía a apartarle, cuando
jorge me dijo, zorra sigue chupando y deja que mi amigo te meta la polla.
No sabia que decir, me quede mirándole hasta que cogió con
fuerza mi cabeza y me hizo tragar su polla hasta los huevos, casi me ahoga, en
ese momento note un pequeño dolor en la entrada de mi vagina, era aquel
desconocido, había metido su polla y me estaba follando, en ese momento no
sentía ningún placer estaba siendo follada por boca y coño como una puta
expuesta en una bar y pensando en lo que podía pasar de repente Jorge comenzó a
follar mi boca con mas fuerza interrumpiendo mis pensamientos, puso una de mis
manos en sus huevos para que los acariciara y agarro mi cabeza con fuerza,
intente retirarme pero no fui capaz, comencé a notar las sacudidas de su polla
en mi boca y lo siguiente fueron dos o tres chorros de semen que tragué como
pude para no ahogarme, cuando hubo terminado me hizo poner las manos en sus
rodillas y levantar la cabeza.
Me dijo Luna quiero ver tu cara mientras te follan, y comenzó
a desabrochar mi camisa para luego quitármela al igual que mi sujetador dejando
mis pechos al aire, miraba como se movían bajo el efecto de las envestidas de
aquel desconocido y pellizcaba mis pezones.
Me gustan tus tetas, adoro las tetas grandes de enormes
pezones que se golpean entre si cuando su dueña es follada, te gusta como te
follan putita.
Si me gusta cerdo, estas disfrutando verdad?
Mucho, aunque aun queda lo mejor, tengo reservado para ti un
número final del que no te olvidarás en mucho tiempo, antes de que pudiera
articular palabra, el desconocido que invadía mi intimidad me agarro las cadera
con fuerza y aumento el ritmo de la penetración, notaba sus huevos golpear en mi
coño y casi no podía mantenerme en pie, grite para que sacara su polla y se
corriera fuera pero fue inútil, jorge agarro mis pezones y tiro de ellos con
violencia mientras me inundaba de leche el coño, cuando terminó comenzó a
acariciarme el clítoris hasta que me corrí casi contra mi voluntad, me sentía
culpable y a la vez quería mas era una sensación extraña.
Cuando me disponía a vestirme para salir de allí, jorge me
cogió y me llevo al centro de la pista, me desnudo por completo y me sentó en
una silla, entonces dijo en voz alta;
Podéis hacer lo que queráis con esta puta, no lo podía creer,
en un instante tenia infinidad de manos tocando mi cuerpo….
Pero esto ya lo contaré en otro momento, debo prepararme para
salir en busca de nuevas experiencias que contar.